Hola, cariños míos. La semana pasada me gradué y estuve ocupada, pero ahora estoy aquí de vuelta. No esperen que actualice semanalmente, pero haré el intento

Slash Torrance: En la primera temporada eran medio insoportables, pero era gracioso. Meowth tiene una ligera tendencia a ser depresivo, normal que piense eso.

Kisame: ¡Bienvenida! Veo que Ash y Misty mucho no te agradan XD. Bueno, cuando se ponen así de odiosos… Sin Brock no son nada, en serio.

AlenDarkStar: James va a tener que tener más cuidado con como le habla a Jessie.

Capítulo diecinueve

El comienzo de algo nuevo.

James se despertó a las cinco de la mañana, más descansado que nunca y con tanta ansiedad que no pudo volver a dormirse. Hoy era el gran día. El día que a Meowth le darían el alta y podrían volver a viajar.

El Centro Pokemón no abría hasta las siete de la mañana, así que James pasó ese lapso de tiempo leyendo un libro viejo y gastado que había traído del globo. Era básicamente un manual que tenía la información básica de los pokemón. Lo tenía desde su época de la escuela y una de las pocas cosas que había conservado de su niñez.

Estuvo leyendo bajo la luz del velador, hasta que los rayos del sol que entraron por la ventana la eclipsó por completo. Se levantó y decidió ir a ver a Meowth pero, al pasar por el cuarto de los bobos, se detuvo y dudó. Tenía que decirle al bobo mayor que habían aceptado que se les uniera, pero no se atrevía a entrar a la habitación. Todavía era temprano y seguramente los tres estaban durmiendo, pero saldrían dentro de unas pocas horas y…

—Buenos días, James —la voz, seguido de una palmada en el hombro, hizo que pegara un salto. Se giró violentamente y se encontró cara a cara con el bobo mayor, quien le sonreía.

—Casi me matas del susto —le espetó James, con el corazón latiéndole a mil por hora.

El bobo mayor lanzó una pequeña risotada.

—No era mi intención.

—¿Qué haces aquí?

—Fui a darme un baño. ¿Y tú? ¿Qué hacías parado frente a la puerta?.

—Iba a decirte que decidimos que puedes venir con nosotros.

La expresión del bobo mayor ni se alteró. Era como si ya supiera la respuesta.

—¿Cuándo se van?

—Después del desayuno. ¿Ya les dijiste a los otros dos?

La sonrisa del bobo mayor fluctuó un poco.

—Se los diré hoy mismo.

—Bueno… iré a ver a Meowth.

—Está bien. Suerte.

James siguió su camino, dejando al bobo mayor atrás… ¿Brock era su nombre? Si, tal vez fuera ese. Tendría que comenzar a llamarlo por su nombre, en lugar de llamarlo "bobo mayor"

Cuando entró, vio que Jessie estaba dormida en la silla, con medio cuerpo apoyado en la cama de Meowth. El felino estaba despierto y le estaba dando la mamadera a la pequeña. Sus ojos estaban tan llenos de amor que parecían que iban a rebalsar en cualquier momento.

—Hola —saludó James es voz baja, para no despertar a Jessie.

Meowth levantó apenas la vista hacia él, pero la pequeña apartó la mamadera de sí misma y comenzó a dar maullidos de felicidad, mientras se acercaba a James. Él se acercó a la pequeña y la alzó para evitar que se cayera por el borde de la cama.

—Hola, mi princesa —le dijo, sosteniéndola a la altura de su rostro. La pequeña le lamió la nariz, mientras golpeaba sus mejillas con sus patitas

—Ella dice que te extrañó y que no te vayas otra vez —le tradujo Meowth.

James besó a la pequeña en la cabeza y la volvió a dejar en la cama, al lado de su padre. Bastante la había monopolizado durante varios días.

—¿Cómo estás, Meowth?

—Bastante b…

—¡Nya! —protestó la pequeña, señalándose a sí misma y luego a Meowth. Jessie comenzó a moverse, con el sueño alterado por los maullidos.

—¿Qué dice, Meowth?

El felino se rió.

—Dice que yo me llamo papi, que la que se llama Meowth es ella.

Jessie se levantó y profirió un quejido. Se estiró, haciendo crujir las vértebras de su espalda.

—Buenos días —gruñó—. ¿Qué pasa?

—Me parece que esta pequeña necesita un nombre —respondió James.

Meowth lo miró, confundido.

—¿Un nombre?

—Los dos no pueden llamarse Meowth, ¿verdad?

La pequeña lanzó un maullido de enojo.

—Solo tú puedes llamarme papi, ¿entiendes? —le dijo Meowth, acariciando la cabeza de su hija. Se volteó hacia James—. No sé… ponerle un nombre… no sabría ni por dónde empezar.

—Ponle Jessie Junior —sugirió Jessie—. Mi nombre es el más hermoso de todos.

La nenita maulló, dando su aprobación.

—Mejor no —respondió Meowth.

—¿Qué te parece Princesa? —se aventuró James.

La nena volvió a asentir, feliz.

—Demasiado engreído. ¿Qué les parece Meowzie?

James negó con la cabeza.

—Se merece un nombre menos genérico.

Estuvieron casi media hora tirando nombres de manera aleatoria, siempre rechazados por un motivo u otro y las ideas comenzaron a agotarse.

—Si hubiera luna llena, estaría lleno de inspiración —suspiró Meowth, dándole un vistazo a la ventana.

Jessie lo miró, con un brillo de inspiración en los ojos.

—Luna… —musitó.

—Si, es lo que no hay.

—¡No, idiota! Quiero decir que podríamos llamarla Luna, ¿no te parece?

Meowth miró a Jessie y luego a su pequeña hija, quien estaba demasiado ocupada acostada y chupándose una de sus patas traseras como para oír la conversación.

—Luna… —repitió—. ¿No sería un nombre un poco pretencioso para una Meowth?

—Es mejor que los últimos quince que dijimos —le replicó James—. Podríamos decirle Lunita, ¿no?

Meowth se quedó en silencio mirando a su hija por casi un minuto entero antes de decir:

—Cariño, ¿te gustaría llamarte Luna?

La pequeña dejó de chuparse la patita y lanzó un fuerte maullido de aprobación. Había hecho lo mismo con todos los otros nombres, pero ese había soñado con más entusiasmo.

—Bueno, si a ella le gusta, así se llamará.

—Uff, por fin —bufó Jessie—. Espero que elegir el nombre de nuestro hijo sea más fácil.


Brock estaba sentado en la cafetería, junto a sus dos amigos, desayunando. No muy lejos de ellos, estaban Jessie, James y Meowth haciendo lo mismo. A juzgar porque James lo llevó en brazos hacia la mesa y no lo dejó caminar, parecía que, a pesar de los cuidados, aún seguía muy débil.

—Que bien que hoy nos vamos —comentó Ash, antes de llevarse una cucharada de arroz a la boca.

—Ya estaba cansada de andar destapando inodoros —agregó Misty, antes de sorber un poco de té.

Brock no tocó su comida. Tenía que decirles a sus amigos que ya no viajaría más con ellos. Y si agregaba a ello los motivos, harían un escándalo mayúsculo.

Bueno, al demonio con todo.

—Chicos, voy a viajar con Jessie y James —soltó Brock de golpe—. Así que aquí se separan nuestros caminos.

Misty se puso tan blanca como el Togepi que sostenía en sus brazos. Ash parpadeó unos momentos, sorprendido, y luego se rió junto con su Pikachu.

—Que chiste más gracioso, Brock.

—No es un chiste.

Ambos pararon de reír. Lo miraban como si hubiese enloquecido de repente. En ese instante, Brock se arrepintió de haberles dicho la noticia de esa manera. Iban a reaccionar mal.

—¿Vas a unirte al Equipo Rocket? —preguntó Ash, conteniendo la furia. Misty abrazó con fuerza a Togepi, como si tuviera miedo que se lo quitara.

—No, no voy a unirme al Equipo Rocket…

—¿Y por qué quieres ir con ellos? —preguntó Misty, alterada. Esto se estaba poniendo feo. Si ella se estaba alterando, el otro no tardaría en explotar.

—Me necesitan —respondió Brock, con toda la calma del mundo.

Ash pegó un puñetazo sobre la mesa, sobresaltando a Pikachu.

—¡Debe ser una broma! —gritó. En la distancia, Jessie, James y Meowth se dieron vuelta para mirar lo que sucedía.

—Ash, cálmate…

—¿Cómo quieres que me calme cuando me dices que vas a viajar con las personas que han intentado robarme a Pikachu? —le replicó, furioso.

—Ellos ya cambiaron…

—¿Y tú les creíste? ¡Podría ser una trampa! —le advirtió Misty.

Brock negó con la cabeza.

—Yo sé que no es así. Y nada de lo que ustedes digan me hará cambiar de opinión. Lo siento.

Ash apretó los puños. Casi parecía que iba a darle un puñetazo.

—¡Eres un idiota! —sentenció Misty—. ¡Vas a terminar preso en el primer pueblo que pisen!

Brock se levantó de la mesa y tomó su bandeja de comida. Le dolía perder a los dos así, especialmente a Ash, pero estaba convencido de que hacía lo correcto.

—Ese es mi problema, no el suyo. Que tengan buena suerte.

Brock abandonó la mesa y se dirigió hacia donde estaban Jessie, James y Meowth. Parecían muy sorprendidos de verlos. Jessie fue la primera en recobrarse y mostrar una sonrisa.

—¿Vienes a sentarte en la mesa de los populares? —preguntó.

Brock, que ya había visto películas escolares, le devolvió la sonrisa.

—Mientras no tenga que hacer una coreografía en medio del Centro Pokemón agitando unos pompones…

Meowth, sentado al lado de James, hizo un gesto con su pata.

—No hace falta. James tiene el monopolio en esto.

Dudando un poco y sin querer mirar a Ash, se sentó en el único asiento disponible, al lado de Jessie. Al menos podía darles la espalda a sus amigos y no ver sus rostros de ira y traición.

—No has comido nada —señaló James, mirando su plato.

—Es que me sentía algo tenso.

—No salgas con el estómago vacío o te hará mal. Aprovecha, que el desayuno es gratis.

Brock tomó los palillos y comenzó a comer el pescado con arroz, a pesar de que tenía el estómago casi cerrado.

—¿Nya? —dijo una vocecilla que venía de debajo de la mesa.

—Quiere ver al bo… a Brock —tradujo Meowth, de manera distraída. Brock supuso que era un gesto de aceptación que lo llamara por su nombre.

James levantó a la pequeña con una sola mano y la puso sobre la mesa. La pequeñita lo miró con ojos grandes y llenos de curiosidad.

—¿Nya? —preguntó, torciendo un poco la cabecita.

—Se llama Brock, cariño. Viajará con nosotros.

—¡Nya! —dijo ella, como aprobándolo. Luego, se señaló a sí misma.

—Dice que se llama Lunita —tradujo Meowth.

—Oh, ya veo que le pusieron nombre. Es muy hermoso —dijo, acariciando la cabeza de la pequeña, quien aceptó sus mimos sin oponerse— ¿Tienen idea donde van a ir?

Los ex integrantes del Equipo Rocket se miraron entre ellos, como consultándose.

—No —dijo James—. Por primera vez, no tenemos idea a donde ir.

—Entiendo —dijo Brock—. Y supongo que deben elegir con cuidado. Dentro de unos meses, Jessie ya no estará en condiciones de viajar y necesitaran asentarse hasta que nazca el bebé por lo menos.

Jessie se mordió el labio.

—¿Y tú adonde piensas guiarnos? —preguntó ella, intentando sonar segura

—La verdad yo tampoco tengo mucha idea de que hacer —confesó Brock—. Pero tampoco podemos quedarnos aquí. Iremos un par de pueblos más adelante con su globo y ya tendremos tiempo de pensar en algo, ¿si?

Una vez más, se consultaron con la mirada. Era fascinante ver como no necesitaban hablar para comunicarse entre ellos. Era como si hablaran telepáticamente con solo verse a los ojos. ¿Hacía cuantos años se conocían esos tres? ¿Y qué tan profunda era su relación? Casi sentía envidia.

—Tienes razón —dijeron Jessie y James a la vez. Meowth solo asintió en silencio.

Brock terminó de comer y se frotó las manos.

—Bueno, manos a la obra.


Antes de irse, Jessie y James se dieron un baño largo en el Centro Pokemón. Brock, Meowth y Lunita se quedaron afuera del edificio, sentados en el césped., bajo la sombra de uno de los innumerables árboles que conformaban el bosque. No muy lejos de allí, el globo esperaba pacientemente a ser inflado y surcar lentamente los cielos otra vez.

Mientras la pequeña jugaba con un guijarro en el suelo, Meowth arrancaba hermosos acordes de una guitarra que había sacado del globo. Brock no pudo menos que sorprenderse al ver que sabía manipular un instrumento musical y tuvo el presentimiento de que había muchas más sorpresas por delante.

Nadie sabe lo que se siente

Ser el malvado

Estar agonizando

Lo escondo detrás de mi mente

Y nadie sabe lo que se siente

Ser lo que todos odian

Ser el que disuelve en las sombras

Condenado a mentir descaradamente

Pero aun estoy lleno de sueños

Mi conciencia está cansada de todo esto

Paso tantas horas solo

Me encantaría vengarme

Y es por eso que nunca me libero

Meowth terminó de cantar y apoyó suavemente su guitarra al costado, como si haber tocado una canción lo hubiese agotado en todos los sentidos.

—Es increíble que puedas tocar la guitarra —comentó Brock.

Meowth no lo miró. Solo seguía con la vista a su pequeña, quien poco a poco se estaba cansando de pelear contra los guijarros.

—James me enseñó —respondió de manera distraída—. Sabe mucho de música.

Brock tomó la guitarra y la examinó. Se notaba que era una guitarra rústica, hecha a mano. Los trastes estaban más separados, al igual que el espacio entre las cuerdas.

—¿James hizo esta guitarra?

—Si, hace unos años. No podía tocar con la guitarra convencional por mis dedos, pero él se aseguro que pudiera tocar como sea.

Brock sonrió.

—Es un buen amigo —comentó.

Meowth asintió.

—No solo es mi amigo, sino que es el tío de Lunita. Y yo seré el tío del bebé que ellos esperan.

Brock se sorprendió una vez más. A pesar de todo, tenían un sentido de unidad y familia que tal vez Ash y Misty no conocieran jamás. ¿Por qué eran villanos, si se notaba que tenían sentimientos?

Levantó la vista y vio a Jessie caminar hacia ellos. Vestía unos jeans, zapatillas blancas y una playera color violeta con el dibujo del estómago de Arbok estampado en él.

—¿James todavía no salió? —preguntó Brock.

Jessie negó con la cabeza, sonriéndole de manera burlona.

—Oh, tu no conoces a James…

—Debe estar poniéndose la mascarilla —se metió Meowth

—Haciéndose la manicura…

—Depilándose todo el cuerpo…

Lunita paró de jugar con el guijarro y miró hacia un punto detrás de Jessie.

—¡NYA! —chilló y salió corriendo. No tardaron mucho en ver que se dirigía hacia James, quien iba caminando hacia ellos.

—Hola, princesa —le dijo, mientras se agachaba y la levantaba en brazos. Siguió caminando hasta situarse a un par de pasos de ellos. Llevaba una playera azul con un bolsillo al frente, unos pantalones beige con muchos bolsillos y unas zapatillas blancas. Llevaba el cabello atado en una cola de caballo, con dos mechones sueltos a los costados de la cara.

—Lindo peinado —comentó Meowth, ya poniéndose de pie.

—Si, decidí hacerme un pequeño cambio, después de tantos años. ¿Cómo me queda?

—¡Nya! —chilló Lunita, acariciando su mejilla.

—Bastante bien —comentó Brock

Jessie lo miró, con las mejillas rojas como manzanas.

—Muy… muy bonito —musitó.

James sonrió y la besó en la mejilla. Jessie se inclinó para decirle algo en el oído. Al juzgar porque James se sonrojó violentamente, supuso que no le había dicho nada santo.

Meowth se puso al frente, caminando alegremente hacia el globo y llevando su guitarra.

—Saldremos en aproximadamente quince minutos —explicó, mientras guardaba la guitarra dentro de uno de los sacos del globo.

James se encargó de sacar el ventilador, conectarlo al generador y encenderlo para inflar el globo.

—¿Crees que alcanzará? —preguntó Brock.

—Si, pero ahora que Pikachu ya no recargará la batería con sus ataques eléctricos, nos resultará difícil conseguir energía —razonó James.

Brock suspiró. Sabía que tomaba la decisión correcta, pero le dolía la manera en la que se había separado de Ash y Misty. Esperaba algún día poder hablar con ellos y explicarle bien las cosas…

—¡Brock!

A través del sonido del ventilador escuchó los gritos de Ash. Se giró y lo vio, corriendo hacia él junto a Pikachu. Se paró a un metro de Brock, apoyando sus manos en las rodillas para recuperar el aliento.

—¿Qué pasa, Ash? —preguntó Brock, preocupado.

Ash levantó la cabeza.

—No… te… vayas —le dijo, agitado—. Por favor.

El adolescente negó con la cabeza y apoyó una mano en el hombro.

—Ya he tomado una decisión y no voy a cambiarla.

—¡Pero no sé qué haría sin ti! No soporto a Misty gritándome todo el tiempo ni tengo comida para el viaje…

Detrás de Brock, Jessie soltó una risita.

—Inútil… —murmuró, pero no lo suficientemente bajo para que Brock no la oyera.

—Nada peor que delegar todo en una sola persona —agregó Meowth.

El adolescente los ignoró y siguió hablando con el entrenador.

—Entiendo lo que sucede, Ash, pero ellos me necesitan.

Ash bajó la cabeza y cerró el puño. En el suelo, Pikachu lo miraba con preocupación.

—¿Realmente confías en ellos? —preguntó, con voz temblorosa.

Brock giró la cabeza. Los ex integrantes habían apagado el ventilador y miraban la escena, con expectativa. Incluso Lunita los miraba desde los brazos de James.

—Si —respondió, sin vacilar.

Ash asintió apenas con la cabeza.

—Entonces… —Ash levantó la mirada—, si tanto confías en ellos… pueden viajar todos conmigo a Isla Canela.

Brock creyó haber oído mal por un momento. ¿Tanto lo quería Ash como para viajar con los otros tres? No pudo evitar sentirse conmovido por su pequeño amigo.

—¿Estás seguro?

Ash miró a su Pikachu y asintió con la cabeza.

—Ellos son los que tienen que decidir.

Brock se dio vuelta, pero ellos ya estaban agachados formando un círculo y tomando la decisión. Por momentos lograba escuchar frases sueltas:

—No era parte del trato…

—Mientras más seamos será mejor…

—¿Isla Canela…?

Después de unos interminables cinco minutos, los tres se separaron. Jessie caminó un par de pasos y se dirigió a Brock.

—Estaremos un poco apretados en el globo, pero supongo que podremos viajar juntos—dijo de mala gana, como si lo hiciera por James—. Además, tendremos un destino y será más seguro viajar con un grupo más grande.

Brock sonrió.

—Bien, pues ahora.

—¡ASH!

Misty corría hacia ellos, abrazando a su Togepi con fuerza y con su mochila roja a cuestas golpeándole la espalda a cada paso. Tenía que haber supuesto que ella no se rendiría tan fácil.

—¿Qué sucede, Misty? —preguntó Ash, con inocencia.

—¿Qué estás haciendo aquí con estos? —preguntó, señalando con la cabeza al ex Equipo Rocket.

—¿Perdón? —Jessie casi parecía echar humo por las narices y James tuvo que tranquilizarla sujetándola de los hombros y susurrando algunas palabras inteligibles.

—Voy a viajar con ellos —respondió, como si no le viera nada de malo.

Misty soltó un gruñido, como Growlithe con rabia.

—¿Vas a viajar con el Equipo Rocket después de todo lo que pasó?

Brock estaba harto. De verdad estaba harto de todo.

—Misty, nadie te obliga a venir —le dijo, intentando sonar lo más calmo posible.

Esas palabras fueron como tirar un fósforo encendido sobre un derrame de petróleo.

—¡Él tiene que pagarme mi bicicleta que me robó y luego destrozó! —gritó, con la cara roja como un tomate—. ¡Voy a seguirlo hasta el fin del mundo con tal de que me la pague!

—¡Ya te dije que iba a pagártela! —respondió Ash, también gritando.

—¿Y cuándo vas a hacer eso?

—¡Cuando tenga dinero!

—¿Y cuándo vas a tener dinero?

—¡No lo sé! ¡Vete a Ciudad Celeste y espera a que te page!

—¡No voy a caer en esa trampa!

Un pequeño y agudo llanto se escuchó a pocos pasos de ellos, interrumpiendo la discusión y miraron hacia donde estaban los ex miembros de Equipo Rocket. James acunaba en sus brazos a Lunita, quien era la que lloraba. Meowth se había trepado al hombro de su amigo e intentaba calmarla.

—¿Qué le pasa? —preguntó Ash, preocupado.

Meowth lo miró con furia.

—Se asustó de tanto griterío —dijo, apretando los dientes—. Así que más les vale que discutan en voz baja o afilaré mis garras en sus caras de bobos —amenazó.

Brock se pasó una mano por sus cabellos oscuros.

—Si Ash viene con nosotros, no cabe duda que Misty también nos seguirá.

Jessie se cruzó de brazos.

—Hubiésemos seguido robando y esto no nos estaría pasando —resopló.

—¡Jessie! —la retó James, intentando no alterar a Lunita, que ya estaba parando de llorar.

—Pero… no entraremos todos en el globo —titubeó Meowth.

Jessie dio un vistazo a lo que había sido su hogar por años.

—Creo que tal vez deberíamos dejar el globo —dijo Jessie. Los otros dos la miraron como si estuviera loca.

—¿Dejar el globo? —preguntó Meowth, como si le acabaran de decir que se había muerto un amigo.

A James tampoco le gustaba la idea.

—¡Pero tenemos muchas cosas allí! —exclamó.

—Bueno, tenemos cosas que ya no nos servirán más.

James miró a Jessie, con los ojos llorosos. Con Lunita alterada, las cosas no serían fáciles.

—Tú nombre es Brock, ¿verdad? —le dijo de manera brusca al adolescente, quien asintió con la cabeza—. Dile a la enfermera Joy que venga, que necesitamos hablar con ella.


Jessie explicó a los demás lo que sucedía. James tenía un ligero Síndrome de Diógenes, lo que lo volvía una persona acumulativa. La enfermera Joy, Jessie, James y Meowth estuvieron casi dos horas seleccionando cada cosa que se iban a llevar. Las que no podrían llevar consigo, la enfermera Joy los guardaría hasta que quisieran volver a buscarlas.

Brock miró hacia donde estaban las cosas para guardar en el depósito del Centro Pokemón: un montón de disfraces de todo tipo (solo conservaron el de bailarina y el de porrista); varias cañas de pescar plegables; un montón de jaulas y trampas para pokemón; una pequeña garrafa; libros viejos del Tecnológico Pokemón y revistas de moda. Era todo lo que dejarían atrás.

Las cosas que ellos iban a llevarse estaban dentro de una mochila grande, un bolso de mano y una mochila más pequeña con la forma de un rostro de Meowth. Jessie solo llevaría la de menos peso, mientras que las otras dos las llevaría James.

Joy fue a despedirlos a todos en la puerta del Centro Pokemón, junto con algunas Chansey. Una de ellas miraba a James y se sonrojaba cuando él la notaba. La enfermera le dio un abrazo al ex miembro del Equipo Rocket y le dio una tarjeta con su número, por si necesitaban algo. Las Chansey hicieron fila para que él las despidiera y, al llegar el turno de la que se sonrojaba, le dio un beso en la mejilla y salió corriendo hacia adentro.

—¡Buena suerte! —les grito Joy, agitando la mano mientras se iban caminando, rodeando el Centro Pokemón. Todos le devolvieron el saludo hasta que la perdieron de vista al doblar el edificio.

Ash, Misty y Brock estaban al frente del grupo, mientras que Jessie, James y Meowth iban atrás, a dos metros de distancia, sin atreverse a acercarse demasiado a sus nuevos compañeros de viaje. Lunita viajaba cómodamente dentro del bolsillo de la playera de James y parecía muy feliz.

Jessie estiró la mano y tomó la mano libre de James.

—¿Tienes miedo? —le preguntó Jessie.

James apretó la mano de su novia, miró a Meowth, que caminaba a su lado, y negó con la cabeza.

—No con ustedes a mi lado.

La canción está basada en "Behind Blue Eyes" del grupo Limp Bizkit

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