¡Buenas! Estoy frustrada por demorarme demasiado, pero acá les traje el capítulo. Sepan disculpar los retrasos.

AlenDarkStar: Brock es un pan de Dios desde mi punto de vista, pero eso no quiere decir que lo tomen de idiota, no señor. Ash es ingenuo y bastante bruto (en el capítulo de Aerodactyl no sabía lo que era carnívoro).

J: ¡Hey, muchas gracias! Espero verte de vuelta por aquí.

Kaiser: Brock crió a nueve hermanos, todos ellos menores de diez años. Ya tiene una especie de "sentido arácnido" para cuando uno se manda una cagada, ja.

Capítulo veintidós

Pasado

Lo único relevante que pasó durante la siguiente semana fue que el Bulbasaur de Ash estuvo a punto de evolucionar. Hubiese sido genial de no ser porque el susodicho no quería hacerlo. Después de rescatarlo de un montón de Bulbasaur que lo habían secuestrado para obligarlo a evolucionar, siguieron su camino hasta Isla Canela con un James casi al borde de caerse redondo al suelo en cualquier momento debido a un fuerte ataque de alergia debido al polen.

—Odio la primavera —gimoteó James, prácticamente recargado sobre el hombro de Brock—. Odio las flores y ahora odio el festival de evolución de los Bulbasaur. Lo único bueno de la primavera es el día del niño —se frotó la nariz enrojecida con el índice.

—¿Pero no llevas una rosa siempre contigo? —preguntó Brock.

—Es de plástico, ¿o crees que hay rosas en todos lados?

James ya no estaba en condiciones de caminar y cada vez se recargaba más en Brock, así que tuvieron que buscar un lugar para acampar. James se quedó dormido apenas apoyó su espalda en un árbol y no se movió hasta que lo despertaron para cenar.

Mientras comían, Brock comenzó a cavilar sobre el viaje. Hacía dos semanas que viajaban juntos, pero conocían muy poco el uno del otro. A duras penas sabía algunas cosas de James, Ash y Misty. De Jessie y Meowth no sabía absolutamente nada.

Terminaron de comer y asaron unos malvaviscos en la fogata a modo de postre. Era la oportunidad perfecta.

—Hace mucho que viajamos juntos —empezó Brock—. Pero casi no nos conocemos. Es raro, ¿no?

Jessie, quien estaba masticando un malvavisco, tragó y respondió:

—¿Qué quieres? ¿Qué abramos nuestros corazones y que nos comportemos como si esto fuera una pijamada?

—A mi me parece buena idea —se metió Meowth alegremente.

—A mi me parece una mala idea —continuó Jessie—. Hay cosas que tal vez sea mejor que queden enterradas.

—No sé si quieren escuchar las cosas malas que hicimos.

—Nadie dijo que tengan que contar toda su vida, tan solo saber un poco más de ustedes, eso es todo —los animó Brock.

—Yo creo que Brock tiene razón —se metió Ash.

—Seguramente deben estar avergonzados de contar su patética vida —se burló Misty.

—Misty, no peleemos —dijo Brock—. Y por decir eso, vas a ser la primera en hablar.

—¿Yo?

—Si. Vamos, no tengas vergüenza.

Misty se cruzó de brazos, con el rostro ceñudo, pero luego se relajó.

—De acuerdo, lo haré:

"Soy la menor de cuatro hermanas: Daisy, Violet y Lilly. Mi madre murió al darme a luz a mi y mi padre murió cuando tenía seis años en una investigación sobre pokemón acuaticos en alta mar. Mis hermanas mayores comenzaron a hacer espectáculos acuáticos para poder sobrevivir, mientras yo me entrenaba para ser entrenadora de pokemón de agua.

"Hace poco más de un año, aceptaron mi gimnasio como válido. Mis hermanas se callaban cuando yo ganaba una batalla, pero se burlaban cuando yo perdía. Un día me harté y les dije que sería la mejor entrenadora de pokemón de agua. Prometí no regresar a casa hasta ser la mejor y voy a cumplirlo."

Misty terminó de hablar y parecía desafiar a todos con la mirada, como si planearan burlarse de ella. Meowth fue el primero en hablarle.

—¿Entonces tus hermanas administran el gimnasio ahora? —preguntó.

—Ja, como si pudieran ganar una batalla. ¡Incluso regalan las medallas! Lo único que saben es hacer sus tontas coreografías para sus espectáculos, aunque admito que eso nos ha dado de comer por años.

—Pero, si son tan malas, es cuestión de tiempo que les clausuren el gimnasio, ¿no te parece?

—Es cierto—admitió Misty, preocupada—. Pero, si eso llega a pasar, haré hasta lo imposible para volverlo a abrir.

Brock se mordió el labio. Sabía que las hermanas de Misty eran algo molestas, pero no todo lo demás. Había hecho bien en animarla a hablar, al fin y al cabo.

—Ahora sigo yo —habló Brock.

"Soy el mayor de diez hermanos: Forrester, Alan, Peter, Dustin, Tremain, Jade, Polly, Ruby y Marina. Mi padre era el líder de gimnasio y mamá era ama de casa. Un día nuestro padre decidió ser criador pokemón y se marchó para perseguir su sueño. No mucho después, mi madre se fue también para descubrir su propio camino."

"Tenía catorce años en ese entonces y tuve que arreglármelas para hacer de madre, padre y hermano a la vez, aprendiendo cosas que yo jamás pensé que haría. Yo deseaba hacer lo mismo que mi padre pero, a diferencia de ellos, yo no podía ni quería dejar a mis hermanos a su suerte"

"Cuando Ash me derrotó en la batalla del gimnasio, mi padre regresó y dijo que era hora de que yo saliera al mundo y cumpliera mi sueño de ser criador. Se quedó en casa encargándose de mis hermanos y el gimnasio. A veces me pregunto como estarán sin mi."

—Oh, Brock, de seguro estarán bien —lo animó Misty, dándole una palmada en el hombro.

—Tal vez tus hermanos estén cuidando de él —opinó Meowth, con un ligero toque burlón.

—Espero que no. Quiero que sean niños mientras puedan.

Misty se giró hacia Ash.

—¿Vas a contar algo?

Ash se rascó la cabeza.

—No sé, mi vida no es muy interesante.

—Lo importante es conocernos, no competir por quien tiene la historia más interesante —lo animó Brock.

Ash se acomodó la gorra, algo nervioso. Su Pikachu, desde el suelo, lo miraba atento.

"Bueno, yo soy hijo único. Mi mamá tiene una granja y papá es entrenador pokemón. Cuando yo tenía siete años, papá se fue a hacer un viaje y desde entonces no lo he visto y mamá no habla de él. Desde hace mucho que sueño con ser entrenador, pero me quedé dormido el día que repartieron los pokemón en el rancho de Oak y me dieron a Pikachu porque a los demás ya se los habían llevado"

"No me llevaba bien con Pikachu hasta que unos Spearrow nos atacaron y ahí nos hicimos amigos. Ese mismo día también conocimos a Misty y al Equipo Rocket. En el Centro Pokemón de Ciudad Verde vi un anuncio de la Liga Pokemón y decidí ganar las ocho medallas para poder participar. Ya llevo seis y espero no tardar mucho en conseguir las dos que me faltan"

—Quien lo diría, si no te hubieses despertado tarde, habrías tenido otro pokemón y probablemente jamás te hubiéramos seguido —razonó James, pensativo.

—¿Qué pokemón ibas a elegir? —preguntó Meowth.

—Quería un Squartle. De todos modos no importa, ya que conseguí uno.

—Ah, si. Ese pequeño bravucón —recordó Meowth.

—Meowth, estás preguntando mucho, pero no estás contando nada —le dijo Misty.

Meowth parpadeó sorprendido. Miró a Lunita, quien dormía hecha un ovillo en una canasta, custodiada de cerca por Arbok, con el fin de que la pequeña estuviera tranquila. Luego miró a los otros y se aclaró la garganta:

"Mi primer recuerdo es dentro de una caja con diarios viejos, en las afueras de un campamento de verano. Estaba solo, no había nadie a mi alrededor, solo la luna en el cielo como única compañía. Nunca supe de mis padres, de mis hermanos si es que tuve o de la persona que me dejó allí."

"No fue fácil vivir allí. Comía de los tachos de basura y a veces me robaba algo para llenar el estómago. La gente me ignoraba la mayoría del tiempo y la que no me sacaba a patadas de su vista, riéndose cada vez que gritaba de dolor."

"Un día, en un partido de beisbol, tiré un canasto lleno de pelotas por accidente. El entrenador me ató a una rama muy alta y me dejó allí colgado. Lloré durante horas para que me soltaran, pero solo me ignoraban o me arrojaban piedras o pelotas. Supongo que tuve que dar gracias que no me sacaron un ojo"

Brock sintió una sacudida de indignación cruzar su columna. Como criador pokemón, sentía que se le revolvía el estómago con escuchar a Meowth contar sobre los abusos que había sufrido en el campamento.

"Ese mismo día, proyectaron una película de Hollywood al aire libre. Se llamaba el Meowth Malvado, lo recuerdo muy bien. Lo veía disfrutar de comida deliciosa y postres en la pantalla y yo no lo podía creer. Me solté de mis ataduras y decidir ir hacia Hollywood, donde los sueños se hacían realidad"

"Cuando llegué, la recepción fue amarga. Robé un poco de carne en un restaurante, pero el cocinero me arrojó con una sartén en la cabeza y tuve que huir a un callejón. Allí conocí a un Persian y a su séquito de Meowth. Ellos me alimentaron y cuidaron de mi. Tenía una familia por primera vez en mi vida"

"Un día, frente a una tienda, vi la Meowth más hermosa que había visto en mi vida: Meowzie. Le pertenecía a una vieja rica quien no dudó en atacarme con su bastón en cuanto me vio cerca de ella. Le declaré mi amor a Meowzie pero ella me dijo que yo era un callejero y que solo le interesaban los humanos. Y entonces me decidí: Haría lo imposible por hablar y caminar como un humano"

—Entonces, ¿aprendiste a hablar y a caminar como humano para impresionar a una Meowth? —preguntó Misty. Extrañamente, no parecía burlarse de él, sino confundida. Tal vez esperaba otro tipo de historia.

—Si, lo hice por ella.

"Seguía en la banda, pero decidí buscarme otro lugar. Encontré refugio en el cobertizo de una academia de danza y decidí que era el lugar perfecto para aprender a actuar como humano. Como muchos Meowth saben caminar en dos patas, empecé por eso primero"

"Fue más difícil de lo que pensaba. Si bien aprendí bastante rápido, mis movimientos se volvieron más lentos y fui presa fácil para las personas a las cuales les robaba. Recibía golpes de todos lados y en una ocasión me metieron en una bolsa e intentaron prenderla fuego conmigo adentro… De no ser por Persian y mis otros compañeros, habría gastado rápido mis nueve vidas"

—¿Habría gente que mataría a un Meowth solo por comida? —preguntó Ash, indignado y asustado a la vez.

Meowth le sonrió de manera amarga.

—Cierto, eres de un pequeño pueblo , ¿no? Nunca has visto lo que pasa en los callejones oscuros de las ciudades y espero por tu bien que no las veas jamás.

James acarició la cabeza de Meowth, como si intentara reconfortarlo. En cuanto a Jessie, se secaba los ojos con un pañuelo de la manera más disimulada posible, pero se notaba que cada palabra que Meowth decía le estaba afectando fuerte. El embarazo la estaba volviendo muy sensible.

"Un año me costó aprender a hablar y a leer con ayuda de un libro e imitando a los alumnos del salón que estaban bajo mis patas. Una vez que dejé de tartamudear y logré hablar sin problemas, fui a buscarla y la encontré en el mismo lugar que la había visto hacía un año."

"Me rechazó. Así como lo oyen, me rechazó. Dijo de que yo no tenía dinero y que estaba peor que antes. Yo era…era… solo un fenómeno para ella. Ese mismo día tomé lo poco que tenía y me fui de Hollywood para buscar fortuna. Había oído hablar de Equipo Rocket antes, así que fui hasta la base para unirme a ellos. El jefe me dio comida, techo y un trabajo. Y luego conocí a Jessie y a James. No nos hemos separado desde entonces."

James tomó a Meowth y lo estrechó contra su pecho sin decir una palabra. El pokemón cerró los ojos y acepté el abrazo.

—Ya pasó —le dijo Meowth—. Ya no me duele más. Con ustedes aprendí que no todos los humanos son malos.

Brock comenzó a entender a Meowth. La "gente buena" era la que lo había ignorado y golpeado por años. Los criminales fueron los que lo cuidaron y lo hicieron sentirse dentro de una familia. ¿Jessie y James habrían pasado por lo mismo?

—No sabía que la habías pasado tan mal —murmuró Ash.

—Ni yo —agregó Misty.

—Uno nunca termina de conocer a las personas —les dijo Brock.

James miró hacia el frente.

—Supongo que iré yo, aunque ustedes ya conocieron un poco de mi vida cuando fueron a la mansión.

"Soy hijo único y me crié en una mansión solitaria, a muchos kilómetros de cualquier pueblo. De niño estudiaba en casa, donde llegué a cursar veinticinco materias por semana, desde clases de piano a modales en la mesa. Alguna que otra materia me gustaba y pasé unos pocos momentos felices, pero la mayor parte del tiempo me sentía solo y atrapado entre cuatro paredes, zarandeado de un lado al otro como si fuera un títere. Aprendí rápido que yo no tenía derecho a elegir ni a opinar nada, pero no me resignaba Solo cuando visitaba a mis abuelos paternos durante el verano me sentía libre, feliz y amado."

"En una fiesta organizada por mis padres, conocí a una hermosa niña llamada Jessiebelle y me enamoré. Al contrario de lo que esperaba, mis padres estaban encantados con que pasara tiempo con ella y arreglaron con sus padres el compromiso para que nos casáramos mas adelante."

"Apenas anunciado el compromiso, Jessebelle se mostró como una manipuladora cruel y despiadada, peor que mis padres. Cuando me dijo que me deshiciera de mi Growlie, la odié con toda mi alma y jamás quise volver a verla, pero el compromiso ya estaba hecho y ella no paraba de seguirme como si fuera su sombra."

"Con tal de escapar de ella, les dije a mis padres que quería ser maestro pokemón. Ellos se mostraron de acuerdo, pero no quisieron ni oir hablar de que yo viajara solo por el bosque. Me enviaron al Tecnológico Pokemón para que aprobara todas las materias y de allí fuera directamente a la Liga Pokemón"

"Estudié todo lo que pude. Pasé noches enteras sin dormir con la nariz metida en los libros pero, cuando fui a dar el examen, mi mente se puso en blanco y no contesté ni una pregunta. Obviamente, me saqué un cero y todos se burlaron de mi y me dieron la espalda."

"No lo soporté más. No quería regresar y que mis padres me castigaran. Era la gota que había rebalsado el vaso. Una noche, tomé mis cosas y escapé del instituto rumbo hacia lo desconocido."

"No fue fácil, habiéndome criado entre mansiones y mayordomos. Pasé hambre y frío muchas veces, he sufrido robos y estafas. Trabajé duro para tener el pan de cada día, hubo gente que me ayudó y aprendí a hacer básicamente de todo, desde trapear el piso hasta construir una casa. Pero sobre todo, pude saborear lo que era la libertad. El poder hacer lo que quisiera sin que nadie me juzgara o me lo prohibiera. A mis ocho años, aprendí que la libertad es algo más valioso que cualquier cantidad de dinero que mis padres hayan tenido."

"Un día, cuando ya era adulto, oí hablar del Equipo Rocket y que se ganaba buen dinero allí. Yo estaba trabajando de mesero por enésima vez y decidí probar suerte. Nunca supe bien por lo que lo hice. Tal vez me sentía solo o estaba muy resentido con la vida. Tal vez solo fue porque me imaginé que cara pondrían mis padres y los de Jessebelle si supieran que yo era un ladrón. El caso es que me aceptaron allí y conocí a Jessie y a Meowth no mucho tiempo después de entrar."

Se quedaron en silencio unos buenos segundos antes de que alguien se animara a hablar.

—Vaya, si debió ser muy duro —dijo Ash, como para decir algo. Brock podía ver que su pequeño amigo estaba muy incómodo. ¿Se sentía culpable? Tal vez fuera eso, a pesar de que realmente no tuviera la culpa.

Jessie rodeó a James con un brazo y lo obligó a que apoyara la cabeza en su hombro. Bajo la luz de la fogata, se la veía pálida y tensa, con el rímel corrido a causa de las lágrimas que había intentado frenar en vano. Como no parecía que quisiera hablar, Brock quiso dar por terminado el asunto.

—Está bien si no quieres hablar, Jessie. Aquí nadie te va a presionar para que lo hagas.

—No, está bien. Supongo que debería hacerlo algún día. Jamás le había contado de mi vida a nadie, salvo alguna que otra cosa aislada. Ya soy una mujer con una pareja y un bebé en camino. James merece saberlo todo y supongo que ustedes se lo han ganado.

Jessie respiró hondo. Parecía que le estaba costando mucho y apretaba con fuerza la mano de James. Meowth se escapó de los brazos de James y fue a acurrucarse en el regazo de Jessie.

"Bueno, no recuerdo bien donde nací. Solo sé que pasé los primeros cuatro años de mi vida viviendo en una aldea en las montañas con mi madre en una choza. Ella trabajaba mucho y una vecina me cuidaba. No recuerdo casi nada de mi madre, ni siquiera su rostro o su voz. Solo recuerdo que un día se fue y no regresó jamás. ¿Mi padre? Nunca tuve que yo recuerde.

"Mi vecina me adoptó como si fuera su hija y yo la tomé como mi única figura materna. Casi no teníamos para comer, pero yo no conocía otra vida, así que no me importaba. Un día, mi madre adoptiva dijo que había conseguido trabajo en un lugar lejano y nos mudamos a Hoenn"

"Mi madre adoptiva trabajaba como sirvienta en una mansión. Como había muchas habitaciones vacías, yo dormía en un cuarto enorme para mi sola. Vivíamos un poco mejor que en las montañas y mi madre adoptiva ahorraba hasta el último centavo. Así que no tenía cosas de lujo, a pesar de que vivía rodeada de ellos. Yo quería que ella se sintiera orgullosa de mi y ponía todo mi esfuerzo en la escuela para que así fuera."

"Un año después, mi madre adoptiva enfermó gravemente y falleció al poco tiempo. Quedé destrozada por dentro y no tenía ganas de vivir. La pareja rica para la que mi madre adoptiva trabajaba me apoyó mucho y decidió enviarme a Tecnológico Pokemón, con la esperanza de que un nuevo ambiente y el estudio me ayudaran a superar el dolor. Me dijeron que cuando regresara, me ayudarían a capturar mi primer pokemón."

"En el colegio no me podía concentrar. Antes de que mi madre adoptiva falleciera era una alumna regular, pero allí simplemente me costaba retener la información en mi cabeza. Me saqué una nota espantosa en el examen y todos me dieron la espalda. Tenía miedo de regresar a la mansión y contarles mi fracaso"

"Un día, el director me llamó a la oficina. Entré temblando porque pensaba que iban a retarme por mis malas notas o que iban a expulsarme. Cuando lo vi ahí, tan amable, me sorprendí mucho. Me hizo sentarme en una silla al frente suyo y me comunicó que unos ladrones habían entrado a la mansión y habían… habían asesinado a las dos únicas personas que me quedaban en el mundo"

Las lagrimas de Jessie bajaban lentamente por sus mejillas. Parecía estar haciendo un esfuerzo por seguir hablando.

"El director me dijo que cuando terminara el ciclo escolar, me mandarían a un orfanato. Yo no quería ir, así que ese mismo día escapé del colegio, al igual que James lo había hecho tiempo atrás."

"Viajé por Kanto y por Jotho también, haciendo amigos por el camino y trabajando constantemente para sobrevivir. El tiempo y el estar siempre en movimiento me ayudó mucho a superar el dolor y a dejar el pasado atrás. Hice una amiga llamada Cassidy, quien fue la que me convenció de entrar al Equipo Rocket. Me peleé con ella poco tiempo después."

"Ahora que lo pienso… mi madre adoptiva jamás habría aceptado el camino que tomé. Ella era una mujer dulce y buena que era capaz de todo con tal de hacerme sonreir, a pesar de que no era su hija. Supongo… supongo que, de estar viva, estaría… estaría… muy decepcionada de mi… Debí haber muerto yo y no ella."

Jessie rompió en llanto y James tuvo que estrecharla contra su pecho para consolarla. Meowth también la abrazó, colgándose de su cuello. Arbok se levantó del suelo y se enroscó alrededor de ellos, apoyando su cara en el estómago de su entrenadora.

—Ella ahora debe estar orgullosa de ti, cariño —le dijo James, besándola en la frente—. Lo importante es que ahora cambiamos y estamos bien.

—Nada puede justificar lo que hice —le respondió Jessie, con la voz ahogada en el hombro de James.

Brock dudó un momento. Era algo demasiado íntimo para meterse, pero sentía que debía hacerlo:

—Jessie, lo que importa es que estás intentando redimirte…

Jessie apartó el rostro del pecho de James. Tenía surcos negros en las mejillas.

—Redimirme ahora no va a cambiar lo que hice en el pasado. He robado muchos pokemón, arruinado varias vidas… No puedo volver el tiempo atrás. Ninguno de los tres puede.

James bajó la vista, avergonzado. El también estaba pensando algo similar, estaba seguro. Ash tragó saliva y despegó los labios.

—Tal vez no, pero… de nada sirve lamentarse ya. Pueden hacer cosas buenas ahora, ¿no? Mi madre siempre dice que cada día es una nueva oportunidad para ser mejores personas o algo así.

Jessie lo miró, enjuagándose las lágrimas.

—¿Tú crees?

Ash le dedicó una sonrisa amplia.

—Si, lo creo.

Me ha costado mucho inventar los pasados de algunos de los personajes, siendo el de Jessie el más difícil de hacer (hice cinco versiones antes de publicar la definitiva). Me gustaría saber que opinan al respecto.

¡Saludos!