La pelea contra las exorcistas estaba llegando a otros niveles… Issei estaba logrando mantenerlas a raya, pero ellas ya estaban siendo más rápidas que él y estaban logrando romper su defensa. Una vez Irina logro romper la defensa de Issei, dejándole a Xenovia el camino abierto para atacar al joven castaño, que al ver inminente ataque que iba dirijo hacia el… logro moverse a una velocidad muy alta y puso su espada entre él y el ataque de Xenovia… dando como resultado…

Crack! Clank!

La espada de Issei se rompió, todos se sorprendieron por eso y temieron por la integridad del castaño, que al ver este hecho decidió tomar mucha más distancia de la que estaba tomando últimamente. Vio con lastima el estado se su espada más antigua solo para después soltarla.

-Creo que ya va siendo hora de ponerse un poco más serio… verdad Ddraig?- dijo Issei a su compañero dragón.

[Si, tienes razón compañero, pero… tendrías que haberlo dicho antes… ya es tarde] dijo Ddraig con un tono cansado, cosa que confundió a Issei. Justo en ese momento los padres del castaño, Hikaru y Griselda… ya habían llegado. Ver a sus madres allí hizo que tanto Xenovia como Irina se pusieran blancas como la nieve, pues se atemorizaron al verlas allí. Issei, en cambio, solo se sorprendió de verlos allí y se detuvo antes de activar el modo "false".

-Mamá… Papá… que están haciendo aquí?- pregunto Issei solo para ver después a Hikaru y a Griselda. Xenovia e Irina, dejando su miedo atrás, asumió que Issei había mandado a traer a sus madres para usarlas de amenaza.

-Como te atreves a usar a mi madre de esa forma!?- grito Xenovia con rabia solo para después acercarse rápidamente a Issei y darle un fuerte rodillazo en el abdomen que por poco lo levanta del suelo, logrando sacarle todo el aire.

-Incluso a mi madre, a la que te crio como su fueras uno más de sus hijos! Esto no te lo perdonare, maldito demonio!- grito Irina para segundos después atinarle una fuerte patada en su pecho que mando al joven Sekiryuuttei a chocarse contra unos árboles y romperlos debido a la fuerza con la que salió volando, hasta perderse dentro del bosque.

-Vamos mamá! Rápido vámonos de aquí!-

-Si, ellos no pueden hacernos nada asi que va…-

Plaf Plaf

Hikaru y Griselda habían abofeteado a sus respectivas hijas, solo para después agarrarlas de la oreja. Debido a esto ambas soltaron sus espadas.

-Que locas conclusiones están sacando?!-

-Cómo fue que llamaste a Issei-chan? Irina?- dijeron ambas mujeres, regañando a sus respectivas hijas. Issei estaba levantándose del suelo, mientras aquella aura verde del Sacred Gear de Asia, y debía de admitir que aunque son humanas tenían una fuerza brutal en las piernas. Sabía que debía de volver rápidamente, de lo contrario sus padres irían a buscarlo, si es que no lo estaban haciendo ya. El joven castaño empezaba a acercarse a la salida del bosque solo para ver a Irina y a Xenovia de rodillas en el suelo, con la cabeza baja, las orejas y una de sus mejillas rojas y con pequeñas lagrimas queriendo formarse en sus ojos… y enfrente de ellas estaban Griselda y Hikaru regañándoles a la vez que tenían en sus manos un abanico improvisado de papel. Dejando a Issei con expresión de 'que rayos paso aquí'.

-Las están regañando por lo que te hicieron y dijeron- dijo Eri mientras se le acercaba con un pañuelo, y limpiaba la suciedad y la poca sangre que tenía debido a unos rasguños con las ramas de los arboles con los que choco. -Deberías tener más cuidado Issei… no debes de confiarte… no recuerdas lo que le paso a Goku cuando estaba a punto de ganarle a Freezer! Lo vimos ayer!- dijo Eri regañando a Issei por lo que hizo, ya que supo claramente que Issei se contuvo en la pelea, no mucho, pero lo hizo.

-Si, está bien lo siento… yo tampoco quiero morir por confiarme de esa forma- dijo Issei visiblemente arrepentido por lo que hizo. -Ya, déjenlo… mamá Shidou, Griselda-san, no me paso nada, estoy bien- intervino Issei logrando parar un poco a ambas mujeres. Pero debía de admitir que tenía miedo de también ser regañado… aunque de seguro Eri le contara a su madre que se confió un poco en la pelea y luego lo regañara a él, pero ese es otro tema.

-De no ser porque ambas ya terminamos de regañarlas…-

-Tú también la habrías ligado- dijeron ambas mujeres logrando intimidar a Issei, el cual solo respondió…

-S-Si de eso no me queda dudas- dijo Issei sintiéndose un niño de 5 años. Luego vio a las otras dos exorcistas e hizo una reverencia.

-Lamento mi comportamiento de antes, me deje llevar por mi odio y talvez dije cosas crueles… lo lamento… tuve un cierto incidente hace poco tiempo que descontrola mis sentimientos, especialmente el de la ira- se disculpó Issei de forma totalmente sincera y brindando una breve explicación. Irina volvió a tener una pequeña esperanza de que su amigo de la infancia no había desaparecido del todo… pero aun sentía dudas. Xenovia en cambio, vio el cambio rápido de actitud de Issei y eso le pareció muy raro y, otra vez con su ingenio, saco nuevas conclusiones… empezó a creer que ese cambio tan abrupto de personalidad era una trampa, que estaba utilizando a sus madres para convencerlas o, tristemente para ellas, se habían vuelto a favor de los demonios… aunque no respaldaba mucho esa última teoría. Asi que antes de que pudieran reaccionar, tomo rápidamente a Irina del brazo con su mano izquierda para salir de allí lo más rápido posible mientras que en su mano derecha todavía portaba a Excalibur Destruction.

-Irina! Vuelve aquí inmediatamente!-

-A donde crees que vas!? Xenovia?!- gritaron Hikaru y Griselda respectivamente a sus dos hijas que empezaron a huir en dirección al bosque.

-Tal vez al ver tu repentino cambio de actitud, fue que empezaron a dudar de ti… lo más probable es que crean que utilizas a sus madres como un modo de extorción para que se rindieran, y por eso decidieron huir… aunque-

-Aunque no tiene lógica… si huyeran con ese pensamiento deberían de saber que podríamos hacerles daño e incluso matarlas… no, ellas no creen que las usamos de extorción, ellas creen que ustedes dos se unieron a nosotros… sus enemigos, los demonios- Sona estaba analizando la respuesta corporal de Xenovia y sus pensamientos fueron completados por el análisis de Sara. Issei se mantuvo viendo hacia donde ambas exorcista habían huido, solo para ver a un costado y encontrarse con la katana de Irina… se acercó, la tomo y la observo durante un momento…

-I-Issei… c-como estas sosteniendo eso?!- la que dijo esto fue Yura, que observaba con miedo, al igual que el resto de los demonios, como es que Issei estaba sosteniendo aquella espada sacra… después de todo si los demonios tocan o son heridos por un objeto sacro, este les quema o los mata inmediatamente, pero a Issei no le pasaba nada.

-uhm?... ah! eso, es por algo que les contare a su respectivo tiempo, pero por ahora quiero mantenerlo en secreto… cambiando de tema, debo de admitir que Irina se ah desarrollado bien… no la reconocí- dijo Issei guardando a Excalibur Mimic en su Sacred Gear a la vez que estaba medio triste por no haber podido reconocer a su amiga de la infancia. Pero aquellas palabras pueden tener un doble sentido que las todas las chicas entendieron de mala forma.

Puum! Pock!

-Ay ay ay ay ay… Y ESO PORQUE FUE?!- dijo Issei enojado y con chichones en la cabeza mirando a todas las chicas Sitri y a la propia Eri, que le habían dado un buen golpe en la cabeza.

-Eres un pervertido!- gritaron todas al mismo tiempo.

-De que están hablando? Yo me refería a que ha cambiado mucho, aunque es raro… recién recuerdo su apariencia de niña…- dijo Issei mientras se tomaba la cabeza y ponía una expresión de dolor… aunque no por los golpes.

[Eso tiene una explicación Issei… tanto por tus memorias, como para tu jaqueca] hablo Ddraig por primera vez después de mucho tiempo en voz alta.

-A que te refieres Ddraig? Explícame por favor- pidió Issei ya un poco más recuperado.

[Veras compañero, al parecer… debido a que las personas que te aplicaron el hechizo de borrado y cambio de memoria eran unas principiantes en este tema… sin querer aplicaron a algunas memorias muy mínimas, importantes para ti y tu niñez pero que no afecta al futuro… al ver a tu amiga rompiste esos sellos y los recuerdos llegaron directamente hacia ti y por eso la jaqueca] explico Ddraig de tal forma que todos entendieran. Issei solo miraba el suelo con algo de rabia… solo para después murmurar…

-Porque tuviste que meterte en mi cabeza… porque no me dejaste vivir en paz? Rias Gremory- dijo Issei con cierto tono de rabia y tristeza a la vez. Los demonios lograron escucharlo con total claridad, mientras que debido al silencio que había en el lugar los humanos lograron escucharlo apenas. -Bien vamos a casa… quiero descansar un poco… además, Grayfia necesita algunos aumentos de poder- dijo el castaño emprendiendo su solitaria marcha con dirección a la que ahora también era su casa, la remodelada casa donde antes solo vivían Sara, Sona y Tsubaki. Actualmente era una mansión que a simple vista veías que poseía tres pisos, en aquella mansión, ahora viven Griselda, los padres de Issei y este mismo, Hikaru y su hija, Grayfia y Eri.

Al día siguiente los jóvenes aprovecharon para entrenar y practicar sus habilidades… pero los que más le ponían empeño a una sola técnica, eran Issei y Sona. Ambos habían visto el increíble resultado del entrenamiento de ambas Alfiles Sitri y las secuelas del potente ataque que ambas habían creado. El "Cañon Galick" era una técnica de destrucción masiva, no era amiga ni enemiga, atacaba y dañaba sin compasión a quien estuviera en su rango de expansión, asi la habían descrito ambas alfiles creadoras de esta técnica y lo habían acompañado con una demostración. Todos quedaron impactados al ver la técnica… y se habían empeñado en hacer grupos para también lograr hacer esa clase de técnicas, claro con características distintas. Se habían separado por sorteo, pero Momo y Reya no participaron. Al final los grupos quedaron repartidos de la siguiente manera: Ruruko y Saji; Tsubasa y Tomoe; Tsubaki y Sara; y finalmente Issei y Sona. Al pasar las semanas, los grupos iban mostrando mejoría e inteligencia para hacer las técnicas dúo a excepción del grupo Issei-Sona… ambos no sincronizaban bien, Sona dudaba al pensar demasiado e Issei no podía acordarse los pasos de la técnica, lo peor de todo es que si fallaban en hacerla, o ocurría una pequeña explosión o perdían su fuerza física y su magia. Tardaban poco en recuperar su magia pero su fuerza física tardaba dos días enteros, y habían tratado de usar la técnica un sábado a las tres de la tarde, asi que tendrían que esperar hasta el lunes a las 3 de la tarde para estar al 100 por 100. Al siguiente día, domingo, habían acordado que sería un día de descanso, que se relajarían y la pasarían bien. Decidieron salir a pasear, a buscar un buen rato a pasarla bien… al llegar el medio día, decidieron ir a almorzar a un restaurante familiar, después de todo eran un montón. Pero nunca imaginaron que en su recorrido al restaurante familiar, se encontrarían con una peculiar escena.

-Ayude a la iglesia a conseguir sus metas católicas!-

-Ayude a los huérfanos sin hogar con un granito de arena!-

Ambas exorcistas estaban pidiendo limosna en medio de la calle. No parecía que nadie las ayudara ni les prestara atención… solo la miraban de forma extraña, pasaban pero no le prestaban atención. Sus madres se mostraron un poco tristes, por la situación en la que estaban, y a la vez algo enojadas por su repentina huida del otro día. Pero ante todo pronóstico, Issei se les acercó.

-Porque no vienen a almorzar con nosotros… después de todo, es domingo… es para descansar- dijo el castaño, invitando a Irina y Xenovia a comer con ellos. Aunque Issei luego se arrepentiría de eso. Ya en el restaurante, los demás solo observaban sorprendidos y algo asqueados la forma de comer de ambas.

-Irina! Esa no es la forma de comer! No comas como un cerdo!- le regaño Hikaru a su hija mientras la miraba de forma desaprobatoria.

-Xenovia esos no son modales para comer en un lugar como este!- le siguió Griselda el turno para regañar a su hija. El resto de los presentes agradeció que con eso ambas exorcistas dejaron de comer de tal forma, para hacerlo un poco más normal. Xenovia dejo de comer un momento para mirar de forma seria a Issei y preguntarle…

-Muy bien Sekiryuuttei… te agradezco por tu ayuda, asi que ahora… que es lo que quieres a cambio?- ante estas palabras, Eri, Sona, Tsubaki y Yura, dejaron de comer y miraron de forma seria y algo molesta a Xenovia, conocían a Issei, sabían que el solo tenía buenas intenciones, y les molesto que ellas lo trataran de tal forma. Issei soltó un suspiro cansado antes de contestar.

-Verán… yo no quiero nada a cambio de lo que hice… solo quiero hablar- dijo Issei revelando con su tono de voz, que aquellas palabras si le habían dolido. Hikaru, Takeda y Kyouko solo miraron decepcionados a Irina que con su actitud, demostraba que estaba de acuerdo con lo que Xenovia decía.

-Asi? Y de que deseas hablar Sekiryuuttei?- dijo Irina hablando casi con un tono frio… pero una mirada aterradora por parte de Kyouko y Hikaru fue suficiente como para sacarla de la conversación.

-Porque vinieron aquí… sé que mis amigos presentes lo saben, pero yo no. Y quiero escucharlo de tu propia boca- dijo el castaño adoptando una personalidad seria.

-Bien… nosotras estamos aquí porque se nos encomendó recuperar los fragmentos de Excalibur- fue en ese entonces que los que no conocen del tema, empezaron a tener dudas.

-Los fragmentos de Excalibur?- la primera en preguntar fue la misma Eri.

-Veras Eri… hace tiempo, la espada sagrada Excalibur de las leyendas, se quebró en 7 fragmentos. Los detalles de porque o por quien fue quebrada me los guardare, todavía no es tiempo de decirlo, espero comprendas- Issei respondió a la duda de Eri. Los demás presentes en la mesa, especialmente Griselda, Sara y las mismas exorcistas fueron las más sorprendidas… pues se decía que nadie sabía porque o por quien se quebró esta mítica espada. El que Issei lo supiera, era un tema bastante interesante.

-Bueno, continuo… fueron robados 4 de los 6 fragmentos que las distintas ramas de la iglesia tenía en su poder. La séptima espada se encuentra desaparecida… se nos encargó recuperarlas o en todo caso destruirlas… arriesgando incluso nuestra propia vida, si es necesario. Hasta el momento, sabemos que los ángeles caídos tienen que ver en esto… y poseen algunos fragmentos- dijo Xenovia con algo de rabia en su voz al mencionar la última parte.

-Esos malditos ángeles caídos, para lo único que sirven es para causar problemas- dijo Irina con asco la mencionar a los ángeles de alas negras.

-No hables asi de ellos! No todos son asi… muchos no tienen elección, pero claro… ustedes se creen todo lo que dice la biblia… y hacen oídos sordos y ojos que no ven cuando están en frente algo que contradice a sus creencias- la que dijo eso, sorprendentemente, fue Kyouko. Estaba molesta que ambas exorcistas tuvieran tanto prejuicio hacia seres que no conocen. Ella dijo eso claramente, al recordar que la ángel caído que Issei dejo vivir había sido amenazada para hacer tales actos.

-Mira, dejando ese tema de lado… quiero ayudarlas, Kokabiel está detrás de todo esto y nos declaró la guerra, quiere acabar con inestable paz que hay entre los facciones. Quiere reiniciar la Gran Guerra… yo no voy a permitir que destruya la ciudad en donde vivo. Que me dicen- Issei miro de forma seria a Xenovia que lo miraba de la misma forma. Pero Irina se apresuro responder.

-No necesitamos la ayuda de unos dem-

-Acepto…-

-Pero Xenovia!-

-Mira Irina, también me parece algo malo. Pero estamos hablando de uno de los ángeles caídos más fuertes de todo Gregory, sé que jure dar mi vida por el señor… pero prefiero conservarla. Todavía hay cosas que quiero hacer… sueños que cumplir. Además debido a que perdiste tu espada nos será todavía más difícil- Xenovia habla con razón, no quería morir en ese lugar y a tan corta edad. Sus últimas palabras soltadas solo fueron escuchadas por Issei, haciendo que este reflexionara sobre su futuro un momento. Pero no fue demasiado tiempo, tenía muchas cosas en la cabeza como para pensar en eso ahora… en este momento, debía de concentrarse en la batalla que se aproximaba, que marcaría un comienzo a la próxima generación y un final al pasado de las tres facciones.

-Aceptamos tu trato Sekiryuuttei, a cambio te daré algo más de información… al parecer no lo sabias, asi que te lo diré igual… el otro Dragón Celestial, El Dragón Emperador Blanco, ya lleva bastante tiempo que despertó- en ese momento todos pudieron ver y sentir como es que el cuerpo de Issei se ponía tenso y rígido.

-Bien… te agradezco tu información- dijo Issei secamente, solo con su tono de voz te darías cuanta que no quiere hablar del tema. Después de eso el castaño se levantó de su asiento y se dirigió a la salida, no sin antes dejar el dinero suficiente como para pagar por todos los presentes y cuando le consultaron hacia donde se dirigía, el solo respondió que quería estar un momento a solas para pensar. Los demás respetaron esa decisión y se dispusieron a terminar de almorzar. El castaño se dirigió hasta un parque, se sentó en una de las tantas bancas del lugar y se puso a pensar sobre las tantas cosas en las que se había envuelto. Sin que se diera cuenta empezó a llorar… el solo quería vivir en paz, quería graduarse, ir a la universidad, casarse y tener hijos… quería ser feliz en una vida de paz. Pero… murió a manos de una ángel caído por culpa de su lujuria, sufrió la muerte de un ser querido por culpa de su debilidad, tuvo que soportar las mentiras de quienes se hacían llamar amigos y compañeros, y lo peor de todo es que no recuerda los momentos que paso con su difunto ser querido… con su fallecida amiga, Asia Argento… y que hace solo dos meses Kokabiel lo amenazo con destruir toda la cuidad en la que creció, y un maldito lunático juro asesinar a todos sus seres queridos en frente de sus ojos. Cualquiera diría que no es nada, que eso le puede pasar a cualquiera… pero que te pase todo eso en tan solo 6 meses y a la tan corta edad de 17 años… es una carga mental y emocional muy fuerte. Y el enterarse que su rival por destino ya había despertado hace mucho tiempo fue otra carga que se sumó a su ya de por si pesada mochila. Después de unos minutos logro dejar aquellos pensamientos de lado, retomo algo de compostura y se dispuso a volver al restaurante, después de todo… quería aprovechar ese día de descanso al máximo y no dejar que malos pensamientos arruinen ese momento.

Issei volvió al restaurante, termino de almorzar mientras compartía charlas alegres con a los que él consideraba familia, a excepción de las exorcistas que se mantenían a raya en la conversación.

-Bien, ya es hora de que nos marchemos… tenemos cosas que hacer, por ejemplo buscar más información sobre los planes de Kokabiel y el por qué desea- dijo Xenovia, hablando también en nombre de Irina que parecía algo preocupada por algún tema en particular.

-Recuerda que hicimos un trato… espero contar contigo- Dijo el castaño con una sonrisa en el rostro.

-Soy una mujer de palabra, no dudes de mi- ni ella misma sabia porque, pero Xenovia había correspondido a la sonrisa de Issei, con una mirada desafiante. Luego de eso se dio la vuelta y empezó a caminar junto a Irina con un rumbo desconocido para Issei y compañía.

-Si necesitan un lugar donde pasar la noche, no duden en ir a nuestra casa. De seguro sabes dónde queda todavía no, Irina-chan?- dijo Takeda recibiendo un asentimiento de por parte de la mencionada. Luego de eso, se dispusieron a terminar de disfrutar su día libre. En el transcurso de su recorrido devuelta a la mansión Sitri, todos notaron a Issei un poco deprimido e ido en sus pensamientos. Asi hubiera seguido de no ser por su propia madre.

-Issei, hijito… te sientes bien?-

-Si… solo que, me preocupan…- Issei quería decir que estaba bien y que no pasaba nada, pero al ver la cara llena de preocupación de su madre no pudo ocultar la verdad, o eso es lo que yo, Eri Kasamoto, puedo ver.

-Por los planes de Kokabiel?- la que pregunto eso fue Sona, al parecer cree que es algo relacionado con ese ángel caído.

-No, no es por el… sino por ellas. Por Irina y Xenovia- no puedo creer que esas dos malditas todavía te preocupen aun después de lo que te dijeron a ti y a Asia!...

-No entiendo el porqué, ellas te insultaron a ti y a Asia… porque te preocupas por ellas?- si! Eso! eso! Responde la pregunta de Tsubaki!

-Xenovia tiene un deseo y un sueño que cumplir… y creo que Irina solo esta confundida. De niños veíamos una serie que nos gustaba mucho, y ella hablaba e imitaba los movimientos y la forma de hablar de su personaje favorito… a lo que quiero llegar es que Irina es muy fácil de influenciar. Tal vez por eso esta confundida… ya no sabe distinguir entre ella misma y la personalidad de otro- ya veo… solo tú puedes creer eso, pero si tú lo haces… dudo que alguien no lo haga. Y veo con razón el por qué estás tan preocupado, si no tenían dinero para comer, menos tendrían en donde dormir… con razón les ofreciste tu casa. Aunque no ha sido ocupada por nadie durante mucho tiempo.

-Si, tienes razón Issei-chan… aún recuerdo cuando decía se la princesa de los Saiyajin y llamo a su padre "insecto"…- okey… eso si es cruel, pero ahora que me lo imagino si es algo gracioso.

-Además estamos comenzando el invierno… hace mucho frio por las noches, y no quiero enterarme después que se enfermaron por dormir en la calle…- cuando no tu pensando en los demás… ay Issei… no puedo evitar pensar que eres tonto, pero a la vez que tienes un gran corazón.

-No te preocupes Issei-kun, si es asi… yo iré a buscarlas-

-Yo te acompañare Griselda, después de todo Irina es mi hija- asi me parece bien! Las madres deben se hacerse cargo de sus propias hijas. Aunque la mía… No! No es momento Eri… debes concentrarte.

-Están seguras que no necesitan ayuda? Ya van a ser las 9 de la noche- Es verdad, puede ser algo peligroso.

-No te preocupes, después de todo soy una Exorcista maestra retirada- si con retirada, te refieres a que te expulsaron y empezaron cazarte… entonces si, estas retirada.

-Y gracias a tu entrenamiento y al de los demás, ahora puedo defenderme- si, ahora todos los humanos presentes podemos hacer eso.

-Bien… vayan, pero no se tarden mucho, de acuerdo?-

-Vamos Issei! Estarán bien… no te preocupes demasiado- eso es lo máximo que puedo decirte, Issei… yo también estoy preocupada por ellas, pero sé que estarán bien, aunque tengo un mal presentimiento.

Ay esa Eri… espero que tus palabras sean verdad… yo, Sona Sitri, no puedo evitar sentir que algo malo va a pasar. Después de eso, nos separamos… mientras Griselda-san y Hikaru-san iban a buscar a sus hijas, el resto de nosotros nos dirigimos hacia nuestra nueva casa. Mucha gente se mudó a mi hogar estas últimas semanas, y nos vimos obligadas a remodelar nuestro hogar. Sinceramente no me gusta estar rodeada por muchas personas, pero con el paso de los días me fui acostumbrando, además asi es más divertido y siempre tengo con quien hablar.

Después de cenar, cuando me estaba preparando para dormir después de una hora de jugar con la pequeña Akane… veo que Issei está parado enfrente de una ventana que daba hacia unas colinas llenas de bosques. Llevaba puesto su traje de batalla y miraba con seriedad hacia un punto determinado en las colinas que rodean la cuidad. Su rostro mostraba seriedad y preocupación… debo admitir que se ve guapo… NO! No es momento de eso ahora!.

-Issei… estas bien?- enserio? Es lo mejor que se me ocurrió preguntar?! Eres una estúpida Sona!

-Me preocupan… ya van a ser las 11 de la noche y todavía no han vuelto… creo que están cerca de ellas, pero aun asi… es peligroso andar por la noche en el bosque- … como?

-Están en el bosque?!... pero que rayos hacen allí?- pero que rayos hacen ahí esas dos!?

-mmm… tal vez yuri al aire libre- Yo, Hyoudou Issei, observo a Sona mientras trato de no perder la compostura… se que es una broma un poco subida de tono, pero me gusta ver a Sona sonrojada.

-COMO TE ATREVEZ A HACER UNA BROMA ASI EN UN MOMENTO COMO ESTE!?- la próxima heredera del clan Sitri, estaba agitándome mientras me tomaba de los hombros y me decía esas palabras.

-Jajajajaja perdón, perdón… no pude evitarlo, pero debes admitir que fue algo gracioso- Yo, Sona Sitri, no puedo evitar sonrojarme al ver aquella sonrisa en el rostro de aquel torpe castaño de ojos heterecromaticos…

-Si… tienes razón, pero no es hora de hacer esa clase de bromas. Mejor ve a buscarlas, yo te observare mediante un círculo mágico… asi convocare un círculo mágico especial para traerlos de vuelta- Ay Sona… siempre tan mandona como siempre… por eso me gusta más tu forma despreocupada. Bueno, es lo que a mí, Hyoudou Issei, me gusta mucho de ti.

-Bien… nos vemos después Sona- dije mientras salía directamente por la ventana y emprendía mi camino hacia donde estaban Hikaru y Griselda, para dirigirlas hacia donde estaban sus hijas. No me costó mucho encontrarlas.

En la iglesia de las colinas, Xenovia e Irina estaban en medio de una clase de estanque dentro de la iglesia, desnudas lavándose su cuerpo individualmente. Se podía notar el enojo en la expresión de Xenovia. Y en el rostro de Irina se podía notar algo de culpa.

-Bueno, no podría ser peor… cierto?- hablo tímidamente la joven castaña.

-Que no podría ser peor? Que no podría ser peor?!... estamos aquí si no fuera por que compraste esa estúpida pintura de aquel falso santo!- grito Xenovia con rabia, a la vez que dejaba de lavarse su cuerpo y se olvidaba completamente del frio que antes la obligaba a lavar su cuerpo de forma apresurada. Debido a que el grito de Xenovia la tomo por sorpresa, Irina se espantó y cayó de trasero en el estanque, mientras miraba a su compañera muy sorprendida. –Perdiste tu espada, no tenemos dinero ni para comer un mísero pedazo de pan… nos mandaron aquí para detener a aquel maldito que robo las espadas sacras, pero… que pueden hacer dos niñas frente a un cadre caído… aun si tenemos la fuerza de un dragón celestial con nosotras, solo seremos estorbos en el enfrentamiento… nuestros sueños serán aplastados por la sed de guerra de aquel maldito!... yo, quería ser madre, tener una vida tranquila, tener un perro, vivir en un lugar lejos de problemas… pero, ahora sé que eso nunca sucederá- Xenovia había perdido su compostura, había perdido lo más importante, había perdido la esperanza. Irina no podía enojarse con su amiga, no podía hacerlo… no podía sentir lo que su compañera sentía ahora, pero si sabía una cosa, su amiga estaba confundida y ella… ella también, desde que llego a Kuoh ya no podía distinguir a demonios de humanos. Se había dado cuenta que lo que decía la biblia no era cierto, que los demonios no son crueles que se dejan llevar por la avaricia y la lujuria… se dio cuenta que eran más humanos que demonios. Los sollozos de Xenovia empezaron a llenar aquel deteriorado lugar… no eran lagrimas pequeñas, eran lagrimas gruesas y sinceras, que demostraban la tristeza y el dolor de darse cuenta que el sueño que siempre quiso cumplir, será casi imposible de hacerlo realidad. Irina se levantó y fue a abrazar a su amiga… para tratar de consolarla…

-Vamos Xenovia, todo irá bien… no te deprimas, yo… yo lo siento, por todo lo que paso, por todo lo que hice más, yo… no soy más que una inútil, yo soy una estúpida que no sabe hacer una sola maldita tarea! Perdóname Xenovia… por favor perdóname- pero la verdad fue… que ella fue la consolada, la joven exorcista castaña, empezó a llorar… lo primero que se enteró al llegar a su ciudad natal, fue que su amigo de la infancia era el Sekiryuuttei, que él y su madre estaban del lado de los demonios y que ella no pudo hacer nada por ayudarlos… lágrimas de amargura por ser la más inútil de las dos enviadas de la iglesia. Gasto el dinero que les habían dado para subsistir en esa ciudad en una estúpida pintura y perdió la única cosa que no debía perder a parte de su vida… el fragmento de la espada Excalibur que se le fue encomendado, Excalibur Mimic. Se sentía horrible por no ser de más ayuda a su compañera, que había cargado con el peso de todas las misiones que ambas habían realizado juntas. De pronto sintieron como las abrazaban de forma materna.

-Irina, yo sé que no eres inútil, eres mucho más… eres mi hijita querida, no importa que el mundo te diga lo contrario, pero eres importante para mí, para tu hermana y para tu padre… sabes que no soy buena con las palabras… pero sabes que te quiero y que eres uno de los pilares que mantienen mi vida-

-Xenovia, te prometo que te ayudare a cumplir tu sueño… no soy muy buena expresando mis sentimientos, y sé que no te di el cariño que esperabas de niña pero, espero entiendas y sepas, que no importa que pase, no importa que enemigo me impida cuidarte o verte cumplir tu sueño, lo derrotare para poder conservar aquella sonrisa tan linda en tu rostro… te he enseñado a perdonar, pero también te eh enseñado a pedir perdón, y ambas cometieron un grave error al insultar a Issei-kun y a la difunta Asia Argento…-

-Irina, te enseñe a no prejuzgar a la gente, y creo que a ti también te lo enseñaron Xenovia-san… pero ustedes prejuzgaron a Issei y a Asia y los lastimaron, los hirieron… ninguna de las dos sabe que es lo que ambos tuvieron que sufrir… y se los explicare más adelante, ahora cámbiense que vamos a ir a un lugar más cálido que este. Hablaremos después, de acuerdo?- las madres de ambas jóvenes habían llegado sin hacer ruido y las habían abrazado y consolado… a su manera, pero también les habían recalcado su error al prejuzgar a la gente. Las exorcistas se cambiaron, se acercaron a sus madres y debajo de ellos apareció un círculo mágico de color azul, que los llevo devuelta a la mansión Sitri. Pero Issei no fue con ellas, les había dicho a Hikaru y a Griselda. Que iría después, ya que iba a ir a visitar la tumba de su amiga, Asia. Ellas no pusieron queja alguna, ya que sabían que era algo muy importante para el.

En la mansión Sitri, mientras Xenovia e Irina se iban a bañar para no enfermarse, los demás habitantes de la casa estaban sentados en la mesa, ya habían terminado de almorzar y estaban tomando un poco de té, para bajar la comida… Sara estaba sentada en frente de Tsubaki, Sona estaba en frente de Grayfia, Takeda estaba enfrente de Hikaru y Griselda estaba sentada enfrente de Eri. En ese momento Kyouko había vuelto de ponerse su pijama, y parecía tener algo importante que decir.

-oigan, sé que es un poco repentino… pero, me podrían ayudar a preparan una fiesta sorpresa para Issei, es por su cumpleaños…- pidió Kyouko tímidamente.

-Claro, no es ningún problema, y dime… cuando es- pregunto Sara, solo para volver a tomar su taza de té, al igual que el resto de los que estaban en la mesa.

-Es mañana- fue en ese momento que los que estaban tomando el té, ósea todos, escupieron su té por la sorpresa que curiosamente fue a parar a la boca que tenían en frente. Y asi llegamos a esta escena que Kyouko observaba con una gota de sudor en la cabeza… todos los presentes rápidamente escupieron lo que les había caído en la boca, solo para después empezar a toser, buscando sacar todo el líquido que tenía la persona enfrente de ellos en la boca.

-Y porque no nos lo dijiste antes?!- pregunto Sara, mientras se recomponía. –Tsubaki, deberías dejar de tomar el té con tanta azúcar! Si siques asi engordaras!- aquellas palabras pusieron colorada a la reina Sitri.

-Usted debería dejar de tomar el té con pedacitos de pan en el! Además cuando fue que se los puso allí!?- aquella acción de la que fue acusada Sara, mayormente la hacía Akane que era una niña de 5 años. Prácticamente, Tsubaki le dijo infantil a Sara. Los demás se guardaron sus comentarios, ya que no les convenía que les pasara algo parecido a lo que paso con la matriarca Sitri y con la Reina de Sona.

-Con gusto te ayudaremos… que tal si le hacemos la fiesta mañana al mediodía en la escuela- ya un poco más recompuesta, la que sugirió eso fue Sona.

-Si, eso estaría bien- dijo Kyouko con una sonrisa en su rostro.

-Podemos llevar nuestra consola para jugar allí, no?- la siguiente en aportar, fue Eri.

-Según recuerdo, lo que más le gusta a Issei… son las frituras: papas fritas, con sabores distintos, etc- sorprendentemente la que aporto esa información, fue Grayfia. Y asi, fue como los que estaban en la casa empezaron a planear a último momento lo que iban a hacer a continuación. Issei llego y rápidamente ocultaron todo y fingieron estar hablando de otra cosa. Al final se fueron a dormir. Issei se levantó a las 6 de la mañana, hora inusual, pues actualmente se levantaba a las 7… pero no se levantó sin ningún propósito, al parecer alguien lo estaba invocando a esa hora, después de todo… todavía tenía que seguir cumpliendo con los contratos demoniacos. Al estar medio dormido ni se dio cuanta a que lugar lo convocaron. Cuando estuvo bien despierto, se sorprendió… pues estaba en la iglesia de ayer, donde Griselda y Hikaru encontraron a sus hijas con su ayuda.

-Hola maldito Sekiryuuttei- Issei reconoció la voz al instante… pero no tuvo tiempo ni a voltearse a ver a la dirección de donde había escuchado ese sonido, porque ya tenía clavado en su pecho una espada de color dorado… una espada sacra. Pero aquella espada le estaba haciendo mucho más daño que cualquier otra, debido al daño y la gravedad del ataque, vomito sangre. -Ves lo que le sucedió a mi hermoso rostro?... pero claro que lo vez, después de todo tú me hiciste esto!- aquel sujeto que habia herido a Issei, fue nada mas y nada menos que…

-F-Freed… bhaj- asi es, era Freed Zelzan, que ahora tenia la mitad de su rostro cubierto por una horrible cicatriz de quemadura, y había perdido el ojo en ese lado.

-Sientes como te quema?... esta es Excalibur Blessing, capaz de purificar a cualquier maldito ser como tú!- Freed saco la espada del pecho de Issei solo para mandarlo a volar de una patada. La fuerza de ese ataque fue tal que Issei rompió una pared de la iglesia al ser arrojado por esa clase de ataque. Issei no estaba al 100%, todavía no había recuperado toda su fuerza, todavía debía esperar hasta las tres. Issei rápidamente activo el Sacred Gear de Asia para cerrar su herida, pero aun cerrada… el pecho todavía le ardía, sentía que perdía el aliento.

-Alto ahí, Freed…-

-Oh, jefe Kokabiel… yo solo quería recuperar a Excalibur Nightmere- en efecto, había sido Kokabiel el que había hablado. Issei logro ver como este estaba entrando por la entrada de la iglesia ya casi en ruinas. A duras penas, el castaño logro levantarse mientras se apoyaba en la pared.

-Tienes razón, debemos recuperarla… sino nuestro plan no estará completo… bien, si eres tan amable Sekiryuuttei?... me entregas aquella espada?-

-Antes muerto! Maldito psicópata!-

-Muy bien… no me dejas otra opción…-

En el inframundo, Rias estaba junto con su sequito platicando mientras estaban desayunando, esa ves solo se encontraban ellos, ya que Raizer iba a entrenar con su sequito, pero Rias decidió quedarse.

-Como creen que este Issei?- Pregunto Rias cambiando el tema de conversación. Koneko se mostró triste al recordar todo lo que su sempai tuvo que pasar… ella se había jurado nunca hacerle sentir a alguien aquel dolor que 'aquella mujer' le hizo sentir de niña, pero lo había roto al causarle tal dolor al joven que, a pesar de ser un pervertido, siempre sonreía y se mostraba positivo, ella misma le había enseñado junto con Kiba los valores del compañerismo… ella era una "Torre" era un símbolo de protección y firmeza… y ella no pudo serle fiel a aquellos valores y le hizo daño al joven castaño, aquel que derramo lagrimas por ella cuando fue eliminada del Rating Game contra Raizer Phoenix. Kiba solo sonreía de forma triste y apretaba sus puños con furia por no haber podido hacer algo… por no haberle dicho la verdad a Issei para que este no tuviera que haber sufrido tal dolor a nivel sentimental… a esas alturas, no sabía si continuar considerándose amigo del joven Sekiryuuttei… no sabía si todavía podría ser considerado como un "Caballero" que es fiel a los suyos. Akeno, aquella joven que ostenta el puesto de "Reina" en el sequito de Rias, aquella que debe de preocupar y busca el bienestar de su reino y sus allegados, fue la primera en fallarle al más reciente miembro de su sequito… y la ultima en darse cuenta de sus errores, ella le bloqueo los recuerdos de Asia a Issei porque ella misma había pasado lo mismo hace varios años, cuando perdió a su madre y no quera que el joven Sekiryuuttei sufriera el mismo dolor que ella sufrió cuando era niña… pero con ayuda de Rias y la madre de esta, Venelana, se dio cuenta que lo que había hecho estuvo mal, porque entendió que aquella persona que perdemos nunca muere mientras la llevemos con nosotros en cada acción que hagamos, en los logros, en las derrotas… y en nuestros corazones. Por eso cuando se dio cuenta de todo lo que había hecho en contra de lo que necesitaba Issei, lloró… porque sabía que Issei nunca la perdonaría, ni a ella ni a los demás… lloro porque no volvería a ver más que en fotografía, y lloro… porque sabía que Issei posiblemente los odiara y les guardar rencor. Y Rias… ella fue la causante de todo el dolor que Issei tuvo que pasar, la causante de las memorias perdidas de Issei y la causante de que el joven castaño yo no posea ni su brazo izquierdo ni su ojo derecho de nacimiento, ya que los sacrifico, su deber como "Rey" era el de proteger a su gente, mantener el bienestar y la paz para ellos, pero no pudo hacerlo… se dejó guiar por sus deseos personales y dejo de lado a su "pueblo" solo para que el que tuviera que pagar los platos rotos sea su joven y principante "Peón". El joven alfil, Gasper, sabía que Rias había entrado en un tema de conversación delicado, por esa razón decidió callar y no hablar más que para preguntar sobre cosas que le daban mucha curiosidad. Gasper antes de ser liberado no podía compartir habitación con nadie, pero con el tiempo logro acostumbrarse a estar solo con sus compañeros de sequito, si hay alguien más en la sala, necesariamente necesita estar en una caja para sentirse en cierta forma protegido. El primero en hablar fue Kiba.

-Yo solo espero que este bien… después de todo se merecer ser feliz por el gran sacrificio que hizo por nosotros- decía el joven espadachín con un tono triste. Aquellas palabras llamaron la atención de Gasper, pues este conocía poco y nada de la historia que tienen los miembros de su grupo y con ese tal "Issei". Pero Akeno, ante las palabras de Kiba, se mostró confundida, y por eso pregunto.

-En que te ayudo a ti el sacrificio de Issei, Yuuto?- pregunto Akeno con curiosidad de como el sacrificio de Issei había ayudado al caballero Gremory. La relación entre Kiba y la caballero de Raizer, Karlamine, era un secreto que solo Raizer conocía, el mismo Kiba le había pedido su bendición a solas para poder casarse con ella más adelante, el tercer heredero Phoenix no se negó y asi ambos quedaron comprometidos en secreto.

-Él nos ayudó renunciando a la palea contra Raizer-sama para que vivamos en el inframundo…-Kiba tomo el colgante en forma de corazón de color azul de un collar rojo que llevaba en el cuello y que llevaba grabado "Y+K for ever" en color dorado, y lo sostuvo con cuidado y cariño. -... junto a la persona que amamos- aquellas palabras interesaron mucho a Gasper, que no pudo evitar sacar sus propias conclusiones y preguntar.

-Entonces? El costo del sacrificio de ese tal Issei fue el de recibir una golpiza por parte de Raizer-sama?- pregunto Gasper de forma temerosa. Ante tal pregunta, Rias solo acaricio con ternura la cabeza del joven alfil mientras sonreía de forma triste.

-No, ese no fue su sacrificio… el sacrifico algo mucho más importante- dijo la joven pelirroja con visibles lágrimas en sus ojos que pedían a gritos salir con libertad.

-El sacrifico su propia felicidad a cambio de la nuestra- dijo Koneko sin ocultar sus lágrimas ni su tristeza. Le dolía mucho el darse cuenta que su aprendiz, en lo demoniaco, se sacrificó por ella y los demás por hacerlos felices, pero lo que más le dolía y le hacía daño… era el hecho de que nunca podría decirle "Perdóname". Pero aquellos sentimientos quedaron atrás al sentir como una corriente de energía recorrer su cuerpo dándoles una señal de alerta… una señal muy rara, pero que les daba una señal de emergencia… uno de los suyos estaba en peligro, y el único que faltaba en el lugar era…

-ISSEI!- grito Rias abriendo el círculo mágico de visión que servía para ver cómo es que se encontraba y cada tanto tiempo lo invocaba. Al poder ver por fin la imagen en el círculo lo que observaron los dejó helados… el Sekiryuuttei, Hyoudou Issei… se encontraba en el suelo boca arriba, lleno de heridas, cubierto de sangre y con parte de su ropa destruida dejando ver sus marcados y magullados músculos llenos de moretones y heridas… pero al que vieron acercándosele fue lo que más les aterro… Kokabiel, un cadre de los Ángeles Caídos, con algunos rasguños y muy poca sangre en su cuerpo que posiblemente ni siquiera es suya… sino que podría ser de Issei… aquel ser ángel de alas negras… portaba en su mano una extraña espada, que hacia fluir el odio y el rencor en el joven caballero Gremory, pero esos sentimientos desaparecieron al ver como su joven compañero de sequito, trataba de levantarse, casi sin conseguir éxito, pero al final lo logro.

-Vaya… y yo que pensé que te quedarías en el suelo. Pero no crees que es un poco inútil lo que estás haciendo? Ya tengo la Excalibur Nightmere, para que seguir peleando- preguntaba aquel caído mientras un círculo mágico lo rodeaba, limpiándole la sangre y la suciedad de su cuerpo. Issei respiraba agitadamente, mientras lentamente se ponía en posición de combate. Lo que no sabían ninguno de los dos, es que aquella espada que Kokabiel le arrebato a Issei, no era Nightmare, sino Mimic con la forma de Nightmere, se le ocurrió Ddraig después de investigar y hacer unas pruebas con ella dentro del Sacred Gear. Se la dio a cambio de que dejara de maltratar a Issei. Pero fue en vano, y no podía ayudar a Issei saliendo del Sacred Gear ya que Issei lo había prohibido.

-Proteger esta ciudad, a mi familia y a mis amigos… no es inútil… todo, todo esfuerzo cuenta… y más cuando nos enfrentamos a seres como tu… y si hoy muero… otro tomara mi lugar, otros protegerán lo que yo no pude… otros te detendrán…- decía Issei tratando de parecer fuerte, pero su estado, el cansancio y su forma de hablar delataban lo débil que se encontraba. En un movimiento rápido Kokabiel acertó un fuerte rodillazo en el estómago de Issei que levanto a este del suelo, le hizo vomitar sangre y caer de espalda duramente contra el suelo. Aunque el joven castaño trato de tomarse su zona afectada, no pudo ya que no le quedaba fuerza en su cuerpo. Kokabiel se acercó lentamente hacia Issei, a la vez que empezaba a dar vueltas la espada en su mano…

-Si con otros, te refieres a la hermana de Leviathán y su patético sequito, a esas dos exorcistas que por cierto una de ellas perdió su espada sacra y a esa exorcista anciana retirada… entonces, ya eh ganado- dijo Kokabiel solo antes para volver a sonreír con locura. -Tienes unas últimas palabras… intento de Sekiryuuttei?- pregunto el caído dejando de girar su espada y levantándola sobre su cabeza.

-Peleen… no dejen a sus sueños escapar, peleen no por la paz… por sus sueños, sus metas, sus deseos… peleen por vivir- Kokabiel se mostró confundido por aquellas palabras que soltó Issei mientras miraba fijamente al techo del lugar, guiado por esa curiosidad, levanto la cabeza y pudo ver un círculo mágico de color azul… un círculo mágico de los Sitri. Lo que significaba que estaban viendo aquel momento, pero el cadre caído no lo había sentido hasta hace poco…. Lo que quería decir que fue convocado hace muy poco. Pero más que preocupar a Kokabiel… desato una enorme sonrisa en su blancuzco rostro.

-… Igual esto no cambia nada, ustedes no podrán contra mi… muy bien Sekiryuuttei… llego el momento de acabar con esto- dijo el cadre muy decidido a acabar con la vida de Issei…

-luchen… y perdónenme, por no cumplir mi promesa- dijo Issei soltando su última sonrisa antes de que Kokabiel atravesara el pecho de este y los círculos mágicos, tanto de los Gremory como de los Sitri se quebraran no dejando ver más de aquella escena.

Los Gremory estaban sin habla, las lágrimas eran lo único que se mostraba en sus rostros… ya no sentían la presencia de Issei con las piezas demoniacas. Kiba estaba devastado y la rabia contra aquellas espadas sacras solo creció al ver cómo estas espadas le arrebataron a otro compañero, como en el pasado. Koneko solo empezó a llorar sin ocultar su dolor, ahora era verdad… nunca más podría disculparse con su sempai. Akeno estaba igual que Koneko… pero más que nada, su asco hacia su propia sangre creció a muy altos niveles… ahora odiaba como nunca su sangre… de ángel caído. Gasper lloraba por ver morir a una persona… nunca lo había visto, pero aquel mensaje que dejo aquel joven castaño, le había llegado… y verlo morir con aquella sonrisa triste, le dolió mucho aunque no lo conociera. Rias era la que estaba peor de todos, no se explicaba ni encontraba motivos para que su joven peón… aquel que se sacrificó su felicidad por la de todos los miembros de su sequito… tenía que sufrir tanto…

-Isseeeeeiiiii!- fue el grito desesperado de Rias que alerto a todos los de la mansión Phoenix.

A la salida de la iglesia se podía ver a Kokabiel mientras era acompañado por Freed que parecía inquieto.

-Esta seguro de dejarlo asi, señor?- pregunto Freed mientras veía con preocupación la iglesia a su espalda.

-Mira y cuenta conmigo, Freed… tres, dos… unos- dentro de la iglesia de pudo ver un flash de luz. -Cuando los seres sobrenaturales morimos… desaparecemos en partículas de luz, además ya no lo sientes verdad?- dijo el cadre caído mientras seguía alejándose del lugar. Y en efecto. Freed ya no podía sentir el aura de Issei, y lo dio por muerto.

Los Sitri, los padres de Issei, Eri, Irina, Xenovia, Hikaru, Griselda y Sara estaban de igual forma que los Gremory… Sona cayó de rodillas mientras se cubría la cara, tratando inútilmente de ocultar sus lágrimas, Tsubaki estaba como ser sin alma… la vida en sus ojos no estaba, solo para que después lágrimas de sus ojos empezaran a salir. Tomoe mantenía la compostura, pero su tristeza fue más y término derramando unas cuantas lágrimas. Momo y Ruruko no ocultaban su dolor ni sus lágrimas y su único consuelo fue el joven peón portador de Vritra, que derramo algunas lágrimas pero se mantuvo fuerte ante tal tragedia. Reya lloraba por la pérdida de su amigo y mentor en lo que se refiere a magias ofensivas y Tsubasa capaz la más afectada de todos los miembros del sequito de Sona, pues empezó a golpear el suelo mientras derramaba lagrimas solo siendo detenida cuando Takeda la abrazo como un padre, aunque este tampoco estaba del todo bien… ya había perdido hijos, pero ellos murieron antes de nacer o apenas nacidos, Issei fue asesinado… forma cruel, y enfrente de sus ojos. Kyouko empezó a llorar con toda la tristeza del mundo… su hijo, su único hijo había muerto frente a sus ojos, y ella no pudo hacer nada… Eri y Hikaru trataban de controlarla, de consolarla… pero no podían hacerlo… ellas mismas estaban sufriendo, Hikaru había criado a Issei como uno más de sus hijos y verlo morir fue un puñal a su corazón de madre. Eri no podía ocultar su tristeza, pero hacia todo lo posible por ocultar sus lágrimas… trataba de parecer fuerte, pero su corazón sufría como si estuviera siendo estrujado sin piedad. Irina y Xenovia eran consoladas por Griselda, fue hace poco que se enteraron de todas las cosas que Issei tuvo que pasar y de la verdadera historia de Asia… ambas estaban totalmente arrepentidas de lo que le dijeron a ambos. Xenovia, aunque conocía a Issei muy poco gracias a su madre logro ver lo herido que estaba espiritualmente y verlo morir con aquellas heridas en su alma, la devasto ya que creía que nadie debía de morir con heridas de "cadenas" en su alma. Irina conocía a Issei desde niños y obvio su muerte le afecto… fue un golpe emocional muy fuerte, lágrimas de tristeza fluían de sus hermosos ojos y ambas se juraron algo que nunca creyeron que harían… juraron venganza contra aquel ángel caído que asesino a Issei y asi, poder expiarse del pecado del prejuicio que ambas cometieron. Grayfia, mantuvo su estoica mirada por un tiempo, de sus ojos cayeron unas lágrimas de amargura por no poder ayudar al joven peón Gremory, pero más que nada, una gran sed de venganza surgió en ella. Pero Sara, aquella mujer fuerte, decidida y valiente… apretaba sus puños con tal fuerza que estos empezaron a sangrar, su tristeza y dolor estaban siendo opacados por su odio e ira dirigidos hacia Kokabiel. Y podía sentir como este se estaba acercando, junto a otras auras, hacia su posición, se estaban acercando hacia la escuela. Lo peor de todo, es que no llamaron a Issei para ver donde estaba… sino que lo habían llamado para que no se tardara en ir a la escuela… porque tenían una sorpresa preparado para él. Después de todo… ese 15 de diciembre… era su "cumpleaños"… y nunca imaginaron… que fuera a ser el último.

Comentarios:

Necrogod: de nada! Un gusto X3

Tenzalucard123: eso no se pudo, pero espero te haya gustado el capitulo.

Leincrowbell: gracias por tus palabras y espero este cap también te haya gustado.

Sil-celestion-boos imperial: perdón por la tardanza pero espero la espera haya valido la pena.

Autor godz: muchas gracias :3

Aten92: pues la verdad si, la batalla comenzara en el siguiente capitulo.

FGD92: si, seria bastante interesante… pero ya tengo el destino par Serafall. Asi que no podría ser, lo siento.

DarkerUchiha: gracias por tus palabras de ánimo y creo con todo mi corazón que tienes razón en eso, no le gustaría verme asi. Aquí tienes el nuevo capitulo que compensa el tiempo que estuve ausente… bueno, creo. Y, perdón por mas intriga.

Broly999: gracias por tu apoyo en un momento tan difícil para mí. Espero y este capítulo sea de tu agrado y compense el tiempo que estuve ausente. Bye bye

Guest 1: espero no haberte hecho esperar tanto, y nos vemos en otro cap.

Eduardoleyva: tienes algo de razón, aunque parte de tu predicción se cumplio… estuviste en lo correcto. No me gusta dar spoilers asi que no dire mas por ahora, asi que nos vemos en otro cap. Bye!

Jesus Roberto Borbon Soto: lo siento, se mucho de naruto y sobre tu idea. Es imposible, el punto es cortar la relación IsseixRias, sino sería una historia igual a otra solo que, por asi decirlo, de otro color. Si bien tu idea es buena e interesante, no voy a utilizarla. Lo lamento. Pero si aun asi te agrada esta historia, te invito a seguir leyéndola… pero si ya no deseas hacerlo no puedo obligarte a leerla.

Guest 2: es una propuesta interesante. No te doy mi autorización todavía, porque no me gustaría que lleguen otros a apropiársela… es como cuando un amigo te copia la tarea y se saca más nota que tú, se siente horrible, verdad? Más que nada es miedo a eso. Si lo especificas más, tal vez lleguemos a un acuerdo. Pero por hora mi respuesta es no.

Bien espero les haya gustado el capitulo, es asi de largo para compensar el tiempo que estuve inactiva, espero les guste y hasta otro cap.