Hola hola, ¿qué tal?
Me alegra ver el recibimiento optimista que le dieron al fics ;) me encanta que ya comenzando tengan tantas teorias, realmente me hace feliz, y me es esforzare mucho para mantener sus expectativas en él :)
Gracias a todos los que leyeron, dieron fav y follow al fics, especialmente a Nina, AyleenXime, Lalala Gem, Noesid, perdizRyhe, Marian y SandraDom por sus comentarios y PM. Respondo:
Nina: Me alegra que te gustara, y bueno, la morita tenía que hacerse su lugarcito aquí ;) y pues en el cap 1 quise retomar la historia precisamente a partir de lo que ocurrió en el cementerio en PADC para no dejar cabos sueltos (no más de los que ya se dejaron jaja) espero te guste también este cap :3
Noesid: Por supuesto que tenía que continuarlo, no podía solo dejarlo así, le tengo mucho cariño a este fics ;) ya veremos cómo se dan las cosas con nuestros amados Malec jejeje espero te guste este cap :3
Marian: hola hola :) bueno, espero alegrarte los Post un poco con estos mini (o no tan minis) infartos xD espero este capítulo te guste igual :3
Lalala Gem: oh vaya, no sabía que tenías bloqueado el recibir PM, así que edite el cap con la respuesta :P por supuesto que me dí cuenta que eras tu! (y no es como si el nombre Lalala tuviera algo que ver) jajajaja el amor de Magnus es muy fuerte como para dejar que una celda y 10 años lo opaquen, y la morita es la cosa más linda que existe *w* Me hiciste releer todo el capi para ver donde el chico del cementerio llamó hermano a Sebas y no lo hizo o.o como siempre amoo tus teorías... admito que acertaste en un par ;) jajaja un beso :3
Al resto por inbox… mientras tanto ¡A LEER!
Parte IV: La vida de los muertos
La vida de los muertos perdura en el espíritu de los vivos
Cicerón
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Capítulo 2: El chico del cementerio
Muchas veces lo que no se halla cuando se busca, sale al encuentro cuando no se busca.
Séneca
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- ¡Alec! ¡Alec! ¡Alec! ¡Es navidad! ¡Despierta! ¡Es navidad! - Alec tuvo que despertar; no por los gritos, sino al sentir al niño saltar sobre su abdomen sacándole todo el aire, más no se enojó; al contrario, se incorporó para abrazar al pequeño.
- ¡Feliz Navidad Maximum! - El niño sonrió abiertamente.
- ¡Magnum dijo que vendría! - Exclamó emocionado, Alec no pudo evitar sonreír también - ¡Y que traería muchos regalos!
- Si, pero antes tienes que ir a tus lecciones y portarte bien con los Hermanos Silenciosos.
- ¡Aburrido! - Se quejó el niño cruzándose de brazos. Alec se dio cuenta que el rostro se le veía más oscuro de lo normal; tomó la linterna encendiéndola para iluminar el rostro del chico. Estaba tan azul como siempre, pero se hallaba embarrado de lodo por completo.
- Y necesitas un baño.
- ¡Noooo! - Gritó él alarmado intentando escaparse, pero Alec lo sujetó del abdomen alzándolo como un costal de papas. - ¡Un baño no! ¡El barro se cae solo!
- ¿Que estabas haciendo? - Cuestionó llevando al niño hasta la pequeña ducha. Quizás ese era el privilegio que más agradecía de su celda: la pequeña puerta en el baño, sin embargo, la dejó abierta mientras batallaba con el pequeño niño para introducirlo en la ducha.
- Te digo si me sueltas - Ofertó. Alec enarcó una ceja estirando una mano hacia la regadera. – ¡No la abras! Bien, te digo, te digo: Se inundó mi habitación.
- Se inundó - Repitió perplejo - Y tú no tienes idea de cómo pasó eso, ¿verdad?
- No - El niño sonrió inocentemente. Alec abrió la regadera y el niño gritó - ¡Auxilio! ¡Auxilio, Me torturan! - Gritó intentando escaparse. Alec lo sujetó bien mientras restregaba el barro de su cuerpo.
Al principio los Hermanos Silenciosos habían acudido a esos llamados. Luego cuando se dieron cuenta que no eran más que exageraciones del niño cuando Alec lo obligaba a bañarse o comer algo, habían decidido que Alec no era un peligro para el niño y empezaron a hacer la vista gorda sobre las escapadas de este para visitar al Nefilim; después de todo, Alec les ayudaba a criarlo.
El pequeño siguió quejándose mientras Alexander le obligaba a tomar la ducha restregándole con jabón para deshacerse de todo el barro quedando él mismo empapado. Finalmente tomó a Maxxie en brazos envuelto en una de sus toallas ya totalmente limpio.
- Aparece ropa limpia, por favor.
- ¡El suéter! - Exclamó el niño emocionado aplaudiendo y haciendo aparecer con eso el suéter que Magnus le diera tres días antes. Alec lo miró y negó.
- Todavía no; es muy temprano, estará sucio para cuando Magnus llegue.
- Pero quiero vestirme como tú - Hizo pucheros; Alec le sonrió.
- Te avisare cuando me ponga el mío - Aseguró- Por ahora vístete con otra cosa y vamos que te leo un cuento mientras esperamos a Magnus.
- ¡Un cuento de piratas! - Gritó emocionado aplaudiendo otra vez y apareciendo una nueva muda de ropa que se colocó a prisa con ayuda de Alec. El chico vio al niño correr hacia su cama y ponerse cómodo para escuchar el cuento. Alec tomó la toalla y se secó un poco cambiándose la camisa empapada antes de sentarse en el suelo con la espalda a un costado de la cama tomando de la mesita junto a la cama un libro infantil de Piratas que hacía un tiempo Magnus había llevado para el pequeño luego de que se le escapara comentarle que, en alguna ocasión, él mismo había sido un pirata.
- El pirata barba-azul era conocido por su pata de palo...- Comenzó sonriendo cuando sintió la barbilla del niño apoyarse en su hombro para ver los dibujos del libro. Realmente no quería llenarse de grandes expectativas, pero no podía negar que le emocionaba mucho la idea de pasar la navidad con Magnus y el pequeño Maxxie. Los años anteriores él no había estado de muchos ánimos para celebrar nada, y la fecha pasaba con alguna visita de sus padres o Jace durante el día y luego Magnus haciéndole compañía tomados de la mano en silencio tras una pequeña discusión en la que Alec lo reñía por estar ahí en lugar de seguir con su vida. Era un tanto deprimente la verdad y sabía que era culpa suya.
Pero este año Magnus pretendía hacer algo especial e incluir a Maximum en la celebración y Alec se había prometido a si mismo disfrutarlo, por Magnus, por Maxxie y por él mismo; tendrían su fiesta de navidad.
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Magnus tomó un sorbo de su taza de chocolate luego de morder su cupcake; era el nuevo producto de la pastelería con relleno de mermelada de zanahoria. Estaba realmente bueno por lo que no dudó en hacer una seña a la mesera de la pastelería y pedirle que incluyera media docena en su orden: estaba seguro que a Maxxie le gustaría.
Revisó los mensajes de su teléfono. Había un par de Isabelle cuadrando algunos detalles de esa noche, y fotos de Tessa junto a Jem, Jace y Clary con los chicos Blackthorn y Emma.
Respondió un par de mensajes más a Catarina y observó la hora un poco impacientado; aun debía ir a su departamento luego de allí, por suerte la pastelería quedaba a solo cuadra y media porque estaba justo de tiempo para ir con Alec.
Habría podido solo aparecer un pastel que ya estuviera preparado, pero no quería arruinarlo, por lo que luego de terminar las compras pasó por allí para pedirle al pastissier la tarta favorita de Alec; aunque debía admitir que comenzaba a desesperarse un poco. Vio a los pobres mundanos que aun hacían la cola para intentar hacer sus pedidos para esa noche. Pobres almas.
Alguien separó la silla frente a él sentándose sin mediar palabra alguna. Magnus lo miró, con una ceja enarcada: el chico del cementerio le devolvía la mirada, iba vestido tan correctamente que parecía que había puesto tanto esfuerzo en parecer "normal" ganando el efecto contrario; sin embargo, solo necesitó un vistazo para darse cuenta que había un glamour sobre sus ropas. No le prestó demasiada atención, no tenía ánimos de ponerse a desmontar glamoures mentalmente solo para ver qué tan mal se combinaba ese suéter a cuadros.
- ¿Qué crees que haces?
- ¿Creo? - Preguntó confundido - No creo, estoy seguro de que me senté – Aseguró con una sonrisa.
- Uno no se sienta en la mesa de otro sin permiso - Dijo, aunque su tono era más desdén que riña.
- No estoy en la mesa, es una silla - Aseguró parándose para mirar la silla y asegurarse antes de volver a sentarse - Si, es una silla - Magnus olvidó su disgusto y rio con cierta gracia al ver la confusión en sus ojos grises.
- Ya que; quédate – Dijo haciendo un gesto de la mano. El chico asintió sonriéndole. Magnus se turbó por el aire de familiaridad en esa sonrisa, más era un tanto comedida, el tipo de sonrisa calculada que le das a alguien con quien quieres ser cortés, pero no te agrada del todo, sin embargo, lo que le inquietaba era lo familiar que le hacían la línea de sus labios cuando sonreía, un tanto similar a Alec. - ¿No estás muy lejos de Idris?
- No vivo en Idris, estaba de paso – Contestó y agregó - ¿Planeas alguna fiesta? – El brujo se mostró confundido y el chico señaló la gran cantidad de bolsas a los pies de Magnus. Eran cerca de una decena con juguetes, ropa, maquillaje y libros.
- Es navidad – Dijo sencillamente.
- ¿Lo es? – El joven se mostró confundido y un poco interesado. Magnus tomó otro sorbo de su chocolate caliente observándolo con una ceja enarcada.
- Eres un muchacho raro ¿Lo sabes?
- Lo dice el que tiene ojos de gato – Contrarrestó con una sonrisa. Magnus rio con agrado, no era tan desagradable ahora que no mantenía esa actitud malcriada del cementerio.
El celular sonó. Magnus desvió la mirada dejándolo y volviendo a su teléfono: Catarina al parecer había ido de viaje a la India con Malcom Fade pero ahora se quejaba porque este se le había perdido entre una multitud hacía un par de horas.
Magnus le aseguró que para esa hora Malcom probablemente estaría en Canadá con la excusa de "haberse equivocado de autobús" o alguna tontería similar. Luego rió por lo bajo mientras recibía una foto de Iglesia mordiendo el dedo de Jace.
- Porque no me muestras, yo también quiero reírme - Magnus volvió la mirada al muchacho, pero respingó: no se había dado cuenta que este se había inclinado sobre la mesita y lo miraba fijamente mordiendo uno de sus cupcakes. El brujo dejó su celular en la mesa aun con la foto que veía
- Esto es mío – Dijo arrebatándole el cupcake y empujándolo del hombro – Y este es mi espacio.
- No sabía que los brujos fuesen tan egoístas – Dijo recuperando el cupcake con un movimiento rápido y mordiéndolo. -Me gustan las zanahorias - Dijo con la boca llena, manchándose con merengue la nariz y Magnus no pudo evitar reír al igual que él que se apresuró a limpiarse bajando la mirada un segundo, captando la fotografía del celular, lo que le hizo enseriarse de pronto.
- ¿Jace Wayland? - Preguntó el muchacho dejando el cupcake y tomando el celular de Magnus, pero este se lo quitó rápidamente dándole un manotazo; ya le había dado un cupcake, no iba a darle su celular.
- ¿Qué crees que haces pequeño ladronzuelo?
- ¿Ese es Jace Wayland? - Preguntó otra vez; no apartaba su mirada dura del celular de Magnus, aunque la foto ya no se podía ver.
- Wayland...hace mucho que no escuchaba ese apellido.
- ¿Puedo ver la foto? – Preguntó sin prestar atención al comentario.
- Estoy seguro que en la Academia debes haber visto alguna, Nefilim - Lo desestimó; - No es como si él fuese algo digno de ver, en cualquier caso.
- No como tú, al menos – Dijo encogiéndose de hombros. Magnus se mostró turbado por la sonrisa que reapareció en el rostro del chico, el comentario lo había tomado fuera de base. Suponía que eso pasaba cuando llevaba tantos años fuera del mercado – Como sea, no soy Nefilim - Susurró. Magnus parpadeó incrédulo observando con detalle, no se había dado cuenta, pero la verdad es que no había runas en sus brazos o su cuello como estaban marcados generalmente. Sin embargó enarcó una ceja al ver que, de hecho, si había una: la runa de visión en el dorso de su mano y cerca de esta un brazalete con una piedra central negra en la que parecía refulgir un fuego naranja, un accesorio bastante interesante, a decir verdad. El chico se dio cuenta de lo que él veía y apretó la mano en un puño como si quisiera hacer desaparecer la runa, retirando la mano de la vista de Magnus - Ya no - Susurró y había enojo y dolor en sus palabras.
-Seguro será una historia muy interesante pero mi pedido está listo. - Cortó, sentía que tenía que poner distancia de él en cuanto pudiera, por lo que se puso de pie y acercándose al mostrador donde había varias cajas con el pastel y los cupcakes. Magnus tamborileó los dedos entregando su tarjeta para el pago pensando en cómo llevarse eso hasta el Loft sin hacer magia frente a tantos mundanos ni arruinar el pastel.
- Vuelva pronto; señor Bane, y feliz navidad - Dijo la dependienta entregándole la tarjeta de vuelta. Magnus la tomó dispuesto a tomar las cajas: saldría del negocio y aparecería los cupcakes en el Loft; al menos así sería más fácil para él.
- Olvidas esto – El brujo se volvió, el chico se acercaba a él con la decena de bolsas. Magnus maldijo, había olvidado las compras y no veía manera humana en la que pudiera tomarlas con las manos en las cajas; tendría que aprender a hacer magia con la nariz como Hechizada. El chico dudó en su intención de entregárselas al darse cuenta del problema - Creo que mejor te ayudo.
- No es nec…- Magnus estaba dispuesto a negarse, ya vería la manera de hacerse con las bolsas y aparecerlas en el loft sin que los mundanos lo notara, pero una señora gorda y mal encarada lo empujó al pasar haciéndole perder el equilibrio. Por un segundo el brujo se vio a si mismo cayendo contra el suelo, se vio aplastando el pastel y los cupcakes, se visualizó parándose enojado y convirtiendo a la mujer en un asqueroso sapo sin importarle que más de cincuenta personas lo pudieran estar viendo.
Sintió las manos del chico sujetarlo de la cintura y estabilizarlo con las cajas a la par que escuchaba el ruido de las bolsas caer. Magnus se apartó de él casi al instante desconcertándose al segundo ¿Por qué reaccionaba tan exageradamente? Era absurdo.
- Bien, creo que tal vez si necesito ayuda – Admitió. ¿Cómo demonios los mundanos hacían eso todo el tiempo? Cargados de cosas para ir de un lugar a otro. El muchacho asintió sonriéndole y el brujo se turbó otra vez ante la sensación de familiaridad. Negó con la cabeza caminando fuera de la cafetería intentando alejarse de su rango para dirigirse al loft; y susurrando un par de palabras en centhoniam para asegurarse de que esa gorda mujer no adelgazara en un buen tiempo.
- ¿Aparecerlos en tu casa no sería más fácil? - Cuestionó el muchacho caminando junto a Bane - ¿O es que los brujos no son tan geniales como me han dicho?
- Los brujos sin duda somos mucho más geniales que lo que sea que hayas escuchado – Dijo Bane con socarronería – Y yo soy aún más magnifico que cualquier brujo.
- Y engreído – Bromeó. Magnus no replicó, en cambio contestó a su primera pregunta.
- Hay muchos mundanos - Dijo y en efecto, incluso en la calle había demasiados yendo de un lugar a otro, por compras de última hora o para llegar a sus casas para alguna reunión. - Y es de noche, si mis manos empiezan a brillar de pronto seguro lo notaran – Dijo y agregó - No sé qué te hayan enseñado tus padres, "ex Nefilim" pero el mundo de sombras es secreto.
El chico iba a contestar, pero el celular del brujo sonó. Magnus maldijo por lo bajo haciendo malabares para sostener las cajas con una sola mano: pesaba un poco, el pastel, la media docena de cupcakes de chocolate favoritos de Maxxie y otra media docena de los nuevos de zanahoria que probó hacía solo un rato. Hizo un gesto al ver la pantalla y se lo llevó al oído no sin dificultad.
- ¿Qué quieres Isabelle? - Intentó no sonar muy rudo, pero falló: aun recordaba no sin resentimiento como la chica le había dado la espalda a Alec luego de que este apareciera en el instituto junto a Sebastian hacía cinco años; aun después de haber dejado claro que Alec no había actuado por plena voluntad, ella tan solo había visitado a su hermano un par de veces pese a que Maryse, Robert y Jace lo hacían de forma constante.
El chico por su parte alzó la mirada rápidamente observándolo con interés; como si intentara captar lo mayor posible de la conversación.
- Estoy aquí, afuera de la Ciudad Silenciosa quiero decir - Parecía nerviosa - Creo...Creo que mejor vuelvo en otro momento.
- Isabelle - La riñó. Magnus se detuvo apretando el teléfono entre su oreja y hombro apresurándose a sujetar al chico del brazo cuando este estuvo a punto de cruzar la calle con el semáforo en verde – ¡Espera que se ponga rojo! – Lo riñó y recuperó el teléfono para continuar hablando.
- ¿Estas con alguien?
- Un tonto que casi se lo lleva un carro por delante. – El muchacho se soltó de Magnus con molestia, pero parecía más un puchero malcriado que otra cosa y eso hizo reír al brujo por lo bajo. – El caso es que prometiste que lo visitarías.
- ¿Pero y si no quiere verme? – La duda estaba marcada en el tono de voz de la chica - No quiero arruinarle las fechas...
- Él ha estado esperando por meses que vayas a visitarlo - La acusó. Izzy masculló un bajo "Lo sé" - Por supuesto que quiere verte.
- Pero...- La escuchó inspirar profundo - ¿Ya estás en camino?
- ¿Ahora si podemos cruzar? – Preguntó el muchacho señalando con la cabeza a toda la gente que cruzaba la calle. Magnus se apartó el teléfono de la oreja un segundo y el chico pudo apreciar la foto de contacto de la muchacha.
- En serio ¿De qué clase de agujero vienes? – Le preguntó, pero él solo apreciaba la fotografía fijamente. Magnus empezó a caminar, pero el chico no se movió - Vamos – Dijo y este se apresuró a alcanzarlo mientras el brujo volvía a dirigirse a Isabelle. – Me faltan unos detalles y llego – Mintió, cuando aún no se había ni arreglado.
- Podría esperarte y entrar juntos.
- Olvídalo - La cortó. Había llegado ya al edificio, mantuvo el teléfono entre su oreja y su hombro una vez más mientras hacía chasquear los dedos y abrir la puerta mientras agregaba – Iz ustedes necesitan un momento a solas - Dijo - Entra ya, prometo que llegare pronto para arreglar las cosas si se pone demasiado incómodo.
- Bien - Aceptó resignada, colgando. Magnus suspiró, ahora sí que debía darse prisa.
- Conoces a Isabelle Lightwood y a Jace Wayland- No era una pregunta.
- Conozco a mucha gente. - Dijo con cautela subiendo las escaleras; no sabía que pensaba el chico al respecto, pero aun ahora muchos Nefilims señalaban a Alec, así que prefirió mantenerlo al margen. El chico asintió
- ¿Podrías enseñarme una fotografía? De Isabelle, me refiero - Dijo, su petición fue un susurro. Magnus enarcó una ceja deteniéndose a mitad de escalera para voltear a verlo.
- ¿A qué clase de club de fans raro perteneces niño? - Este negó encogiéndose de hombros y Magnus retomó el camino a su loft, sorprendiéndose al darse cuenta que habían llegado: habían recorrido todo el camino mientras hablaba por teléfono. Chasqueó los dedos para abrir la puerta y darse paso. El chico se detuvo en la puerta al sentir las salvaguardas que rodeaban la morada del brujo; dudó un segundo, pero Bane no parecía considerarlo como un peligro, al contrario.
- Puedes dejar las bolsas sobre el sofá – Dijo. El muchacho sonrió de medio lado pasando la puerta y dirigiéndose al sofá mientras Magnus dejaba con cuidado las cajas sobre la mesa. – Gracias…eh…- ¿Cómo te llamas? – Preguntó; acababa de darse cuenta que no se habían presentado.
El muchacho abrió la boca para responder, deteniéndose al ver la fotografía que se exhibía en la mesita junto al sofá: la de un nefilim joven de cabello negro y ojos azules que reconoció al instante: Alexander Lightwood. Se giró para observar a Magnus fijamente, esta vez con cierta rigidez en su mirada y mandíbula. El brujo esperó un segundo, pero cuando supuso que ya no le contestaría, lo dejó estar: tenía cosas más importantes que hacer como arreglarse para ir con Alec.
- En fin, voy a ducharme - Dijo dándose media vuelta y dirigiéndose a su habitación
- Puedes llamarme Well - Dijo él al fin.
- Muy bien Well, cierra la puerta cuando salgas – El chico vio al brujo cerrar la puerta de su habitación mientras él mismo sacaba un fruto que observó durante un segundo antes de darle un mordisco y sonreír de lado, casi peligrosamente.
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Alec sonreía mientras peinaba el cabello del pequeño brujito, tan azul como toda su piel. Ya ambos estaban vestidos con los suéteres a juego y el niño sentado en la silla balanceaba los pies emocionado. Según el reloj en su muñeca estaban por dar las ocho de la noche; Magnus debía estar por llegar y ambos querían estar listos para ese momento.
- Date prisa, date prisa - Lo apuró el niño. Alec pasó el peine una vez más abriendo la boca con sorpresa al sentir golpear algo sólido.
- Vaya.
- ¿Qué? ¿Qué? - Preguntó el pequeño. El ojos azules entornó la mirada tomando la linterna de la silla e iluminando la cabeza del niño - ¿Qué pasa? - Preguntó asustándose, llevándose las manos a la cabeza, preocupado.
- Creo...creo que Santa se adelantó para ti este año - Dijo confundido, no sabía si realmente se suponía que eso debía pasar, tendría que hablar con los Hermanos Silenciosos al respecto, pero no quería asustar al niño. Tomó su manita guiándolo para que se tocara los promontorios sobresalientes de su cabeza.
- ¿Qué es eso? - Preguntó alarmado.
- Te están saliendo cuernitos. - Dijo sonriéndole, pero el niño lejos de alegrarse se alarmó.
- ¡Me estoy volviendo una vaca! - Gritó alarmado. Alec sabía que se suponía que debía calmarlo, pero apenas y podía contener la risa por su ocurrencia - ¿Qué hago? No quiero decir muuu.
Bien, su intento en no reírse fracasó. El niño se tocaba los cuernos alarmado, lamentándose, cuando la voz etérea del hermano Enoch llegó hasta ellos incluso antes de poder verlo.
Alexander Lightwood; tienes visitas
- ¡Magnum! - Exclamó Maximum emocionado; sin embargo, la sonrisa decayó cuando el hermano silencioso se dio paso y no era el brujo quien iba a su lado - Ah, no es él - Se quejó.
Maximum sal de ahí, deja a Alexander con su hermana.
El brujito miró con renovado interés a la muchacha que veía a Alec, estaba avergonzada y el chico por su parte se mostraba desconcertado. Isabelle solo lo había visitado dos veces, la primera hacía cinco años en la celda del Gard, antes de recibir el veredicto de su juicio para decirle que intentaría perdonarlo, otra hacía dos años allí en la ciudad silenciosa junto al resto de su familia, pero ella se había mantenido apartada y en silencio; Alec realmente ansiaba verla, pero había desistido a eso hacía mucho tiempo, lo último que esperaba era ver a Isabelle allí.
- ¿Ella es Isabelle? - Preguntó el brujito sorprendido hacia Alec no esperando respuesta - Es bonita - Aseguró.
Maximum ven - La voz del hermano Enoch parecía comenzar a perder la paciencia. Alec rompió el contacto visual con Isabelle, no quería que regañaran al niño ese día.
- Ve con ellos Maxxie- Isabelle se sobresaltó al escuchar el apodo cariñoso, Maxxie...Max - Aprovecha que te chequeen antes de que te salga cola.
¿Chequearlo? - Cuestionó Enoch ignorando el gritito horrorizado del niño que se llevaba las manos al trasero corriendo hacia las rejas y aplaudiendo para traspasarlas y llegar junto al hermano silencioso.
- Le están saliendo cuernos - Fue su respuesta. El hermano silencioso asintió tendiéndole una mano que el niño tomó para ser guiado fuera de la prisión, dejando a los hermanos Lightwood solos en un silencio que fue incómodo.
- Isabelle...
- Lo siento - Dejó escapar ella abruptamente; como si hubiera luchado por lograr dejar salir sus palabras, el chico se calló escuchándola - Lamento no venir a visitarte como prometí.
- Supongo que lo entiendo... - Susurró él - Yo tampoco me he perdonado del todo. - Isabelle negó con la cabeza.
- No Alec, no es eso - Dijo aprisa acercándose lo más que podía a él - Yo... Te perdone lo que pasó hace cinco años. Todo eso fue culpa de Sebastian, pero no me he perdonado a mí misma: me porte tan mal contigo, juzgándote, no creyendo en ti, no sabía cómo darte la cara.
El chico se desconcertó. Su hermana había crecido, físicamente podía verlo, pero también emocionalmente: se notaba mucho más madura, no parecía ser la Izzy que se dejaba llevar de buenas a primera por sus emociones. Había escuchado que tenía un par de años saliendo con Simon oficialmente, aunque todos sabían que esa relación venía de mucho más atrás.
Se acercó pasando las manos a través de los barrotes. Sujetando la mano de su hermana. Isabelle alzó la mirada para verlo y él le sonrió: no estaba enojado con ella, como había dicho, él mismo no se perdonaba del todo, no podía culparla, mucho menos cuando no era eso lo que ella le decía. ¿Avergonzada? Eso si no lo entendía cuando era él quien estaba avergonzado: cada vez que su madre le visitaba, siempre que alguien mencionaba a los hombres lobos o a Maia; o algún fallecido en la segunda guerra oscura, eso era para avergonzarse.
- Con todas las cosas feas que dije, pensé que no querrías saber de mí- Balbuceó ella; Alec apretó su mano con aprensión.
- Soy tu hermano mayor; por supuesto que quiero saber de ti.
_OO_OO_OO_
¿Qué les pareció?
Un poquito cortito también, pero bastante importante. Izzy y Alec se reconcilian y volvimos a ver al criado de hadas "Well" se comporta un poco raro… y el pequeño brujito *w* juro que amo escribir de él, es una cosita hermosa y azul jajaja
El próximo capítulo se va a llamar Abandono… para contrastar un poquito con todo lo que nos van a dar el lunes con el capítulo de la primera cita Malec en la serie xD
Nos leemos pronto
Besos :3
