Disculpen la demora. El cap fue largo esta vez.

AlenDarkStar: Hasta Misty ya está harta de pelear con ellos. Ya es hora de que se calme un poco.

Capítulo veintinueve

El examen.

El grupo siguió viajando por el Este, siguiendo el camino. La Pikachu de James ya no se dormía tanto y parecía más saludable, pero aún no salía casi de la canasta. Jessie y James, como era de costumbre, sacaron a todos sus pokemón y se la presentaron. Todos prometieron cuidar de ella y ayudarla cuando ya estuviera más fuerte.

Ahora estaban en una parte despejada del bosque, haciendo un picnic. James había preparado unos sándwiches y ahora los estaban disfrutando en un plácido mediodía despejado… hasta que Misty abrió la boca.

—A propósito, Ash. ¿Cuándo vas a ganar otra medalla? Ya ha pasado mucho tiempo desde que ganaste la última.

Ash, quien estaba comiendo un sándwich, se atoró y empezó a toser, pegándose golpes en el pecho.

—Yo creo que podrías dar lástima a un líder de gimanasio y ganarla así —continuó Misty, con aparente inocencia, mientras Todd le golpeaba la espalda a Ash y Brock le pasaba un vaso de agua.

—Habilidad. Ganaré con habilidad —respondió Ash una vez que se recuperó.

—¿De qué habilidad hablas, si no has peleado con nadie en semanas? —lo contradijo Jessie

—Te enseñaré lo que es habilidad —Ash tomó una pokebola de su bolsillo y la agrandó en su mano—. Te reto a un duelo pokemón ahora mismo.

Pikachu le tironeó de su chaqueta, mirándolo de manera suplicante. Brock carraspeó.

—Ash, Jessie está embarazada, no puede pelear aunque quisiera —le recordó.

—Si tan seguro estás de tus habilidades, ¿por qué no vas a dar el examen? —dijo Todd de golpe

—¿Examen?

—El examen de admisión a la Liga Pokemón. ¿Por qué no lo intentas?

James miró a Todd, interesado. Si se podía entrar a la liga con pasar un examen, tal vez podría tener una oportunidad. Tal vez fuera un poco tonto, pero no perdería más que unas horas de su vida intentándolo.


El edificio donde se hacía el examen era enorme y de color blanco, en forma de L. Al lado había una especie de galpón color marrón claro bastaste grande, como para que un avión entrara allí. Una vez dentro, fueron a la recepción, donde un tipo con aspecto de profesor de gimnasia los atendió y les dio una forma a Ash y a James para que llenaran. Jessie quería hacerlo también, pero le explicó que no admitían a mujeres embarazadas, ya que el examen incluía una parte práctica. Ambos rellenaron los formularios y se los entregaron al hombre que parecía profesor de gimnasia.

—Jessie, ni siquiera te dejarían entrar a la Liga —le explicó Meowth. Jessie soltó un gruñido bajo y se sentó en uno de los bancos, sosteniendo a Lunita y cuidando la canasta.

El que recibió los formularios leyó las formas de ambos y asintió en señal de que todo estaba en orden.

—Aquí en el Centro de Admisión evaluamos a los aspirantes en una mezcla de exámenes escritos y prácticos. Aquellos que los pasen recibirán esta medalla que los hará entrar a la Liga Pokemón.

El hombre les mostró a ambos una medalla roja con una P dorada en el centro. Todos quedaron fascinados al verla. Él la guardó en su bolsillo y les extendió a ambos una insignia con un número. Ash tenía el 7 y James el 546.

—El siete es de la suerte —sonrió Ash. Le mostró su número a Misty—. ¿Ves, Misty? Tengo habilidad y suerte.

—Un poco de modestia no te haría daño —replicó ella. Luego miró hacia atrás—. Mira cuanta gente hay.

James también se giró. Hombres y mujeres, en su mayoría adultos, estaban leyendo libros, rellenando formularios o hablando con otros entrenadores. Notó algunas personas acompañadas por niños pequeños, probablemente sus hijos e incluso un monje budista estaba rezando por ahí… y una enfermera Joy.

—¡La enfermera Joy! —exclamó Brock, embobado ante la belleza de la enfermera. Sin dudarlo, fue caminando hacia ella con una sonrisa idiota.

—Si, ¿pero cual de ellas? —se preguntó Ash en voz alta. Iban a ir hacia ellos, cuando el hombre parecido a un profesor de gimnasia los detuvo.

—¡Un momento! Deberan dejar sus pokebolas conmigo.

—¿Por qué?

—No está permitido usar sus propios pokemón en el examen.

Un poco inseguro, Ash dejó cinco pokebolas en la mano del hombre.

—¿Puedo encargarme de su Pikachu? —preguntó Misty.

—Por supuesto.

James titubeó y dejó sus tres pokebolas. No le gustaba estar alejado de sus pokemón, pero solo serían por unas pocas horas. Miró al trío de amigos, quienes iban a charlar con Joy y decidió no ir. En lugar de ello, se fue a sentar al lado de Jessie y Meowth.

—Hay algo curioso sobre las Joy —dijo Meowth, pensativo—. Las enfermeras Joy en realidad son clones.

—¿De verdad? —preguntó James, sorprendido.

Meowth asintió.

—Sip. ¿Acaso crees que la patraña de que son idénticas a pesar de ser hermanas, primas o cuñadas? No, es mentira. Hace como doscientos años atrás, había una enfermera llamada Joy, excelente en su trabajo y admirada por todo el mundo. Para que haya enfermeras tan dedicadas como ella en el futuro, un científico construyó un lugar secreto para poder clonarla. Incluso hizo muchas copias de ella y las repartió por todo el mundo. Lo mismo hizo con la oficial Jenny, reconocida por ser intachable e incorruptible.

—¿De donde sacaste todo eso, Meowth? —preguntó Jessie, incrédula.

—Ah, de por ahí, tú sabes. Rumores y eso.

—De tabloides de supermercado, seguro.

—¡Es verdad! ¡Ni siquiera deben tener ombligo!

—¿Y como sabes que no tienen ombligo? —preguntó James, curioso.

—Nunca se los he visto.

—¿Quieres ir a preguntarle? "Enfermera Joy, ¿me muestra su ombligo?" ¿Sabes lo raro que suena eso?

—¡Ni que le estuviera preguntando si me muestra…!

Una voz por los altavoces anunció que todos los aspirantes se reunieran en el salón para comenzar el examen.

—Bueno, ya debo irme —dijo James mientras se levantaba.

—¿Nya?

—¿Pi…ka?

Lunita y la pequeña Pikachu miraban a James con los ojos llorosos. La idea de que se fuera les parecía inconcebible en sus pequeñas mentes. Para ellas, James siempre tenía que estar junto a ellas.

—No tardaré mucho —les dijo James, mientras acariciaba las cabecitas de ambas con sus manos. Luego, las besó a ambas en la frente—. Lo prometo.

—¿Nya? —Lunita lo miraba con los ojitos brillantes por las lágrimas.

—Lunita, recuerda que ahora eres una nena grande, ¿si? Sé fuerte por Pikachu —James no mentía. Lunita ya no cabía en la palma de su mano y había crecido unos pocos centímetros. Bastaría un año mas o menos para que tuviera el mismo tamaño de Meowth. Dios, ¿por qué tenía que crecer tan rápido?

Lunita asintió y limpió sus lágrimas con sus patitas. James besó en la boca a Jessie, acarició a Meowth en la cabeza y se marchó.


Contándose a sí mismo, había treinta personas en el salón. Los demás darían el examen en otras aulas.. Ash y James prefirieron sentarse al fondo del salón, como si quisieran esconderse del profesor. Eran mesas largas con varias computadoras, cuyo teclado sólo tenía dos botones: verdadero o falso. También había una pantalla empotrada a la mesa y una lapicera táctil.

—La primera prueba nos dirá el conocimiento general que tienen sobre los pokemón —era el mismo tipo con pinta de profesor de gimnasia. Al parecer también era el instructor—. ¿Listos? ¡Comiencen!

—Ya era hora — James escuchó decir a Ash, sentado justo delante de él—. Esto será muy fácil.

James sonrió de manera burlona por la excesiva confianza de Ash, aunque él no se sentía precisamente preparado. Tenía conocimiento general de los pokemón, por el tiempo que había estado con sus abuelos y los libros que había ojeado pero, ¿sería suficiente?

"La lengua de Lickitung es del doble de largo de su cuerpo, ¿cierto o falso?

James cerró los ojos e intentó pensar en el Lickitung de Jessie. No lo había visto pelear más que una vez en el Festival de la Princesa y no lo había vuelto a usar para batallas desde entonces. Titubeó y apretó el botón de "falso". No creía que fuera tan larga.

La pantalla cambió y mostró otra pregunta:

"Vulpix sólo evoluciona usando la piedra Fuego, ¿cierto o falso?"

James no lo sabía. Recordó esa fiesta donde hacían evolucionar a los pokemón con piedras evolutivas. ¿Había un Vulpix ahí? Sólo recordaba al Eevee. Tendría que haber repasado con Brock. Incluso tenía un Vulpix. ¿Por qué había rechazado evolucionarlo en Ninetales en esa fie…?

James apretó el botón de "verdadero" con fuerza. Gracias, Brock, pensó.

"Hitmonlee es conocido también como el demonio golpeador, ¿cierto o falso?"

No lo sabía. Aunque Hitmonlee era famoso por sus patadas. Demonio Golpeador le parecía más para Hitmonchan. Falso.

"El único ataque conocido por Magikarp es salpicar, ¿cierto o falso?

James lanzó un gruñido al recordar a ese estúpido pez y al hijo de puta del estafador que se lo vendió. Bueno, James había sido más estúpido. Podría haberle tenido más paciencia y llegado a tener un Gyarados imponente. La próxima vez lo haría así. Verdadero.

"Arbok puede aguantar la respiración bajo el agua por más de cinco minutos, ¿cierto o falso?"

Apretó Verdadero sin casi pensarlo. Las veces que Arbok los había ayudado a pescar en el río…

"Caterpie es el pokemón más pequeño de mundo, ¿cierto o falso?

James había visitado otras regiones, como Hoenn y Sinnoh y había conocido pokemón que en Kanto no existían. Estaba seguro que allí había pokemón más pequeños que Caterpie. Además, ¿Digglet no era más pequeño? Falso.

"Koffing fue descubierto en unos baños públicos, ¿cierto o falso?

Era irónico para James no saber la respuesta, habiendo tenido un Koffing, ahora un Weezing. Le pareció lógico que así fuera descubierto, aunque también pudieron descubrirlo en algún basurero. Falso.

"Se dicen que los Clefairy vienen del espacio, ¿cierto o falso?

James había escuchado decir que los Clefairy venían de la Luna, según un científico. La Luna quedaba en el espacio, así que tenía que ser verdadero.

"Sandshrew puede sobrevivir sin agua, ¿cierto o falso?

¿Había pokemón que no necesitaran agua para sobrevivir? No lo sabía. Sandshrew era un pokemón tipo Tierra y vivía en lugares desérticos, donde la lluvia era muy escasa. Tal vez fuera verdadero.

"Bulbasaur hace fotosíntesis como las plantas, ¿cierto o falso?

Verdadero, sin duda. Como la mayoría de los pokemón planta, necesitan del sol para alimentarse, además de bayas y otros pokemón.

"Charmander puede morir si su cola toca el agua, ¿cierto o falso?

Falso. Si fuera así, muchos Charmander morirían en batalla contra pokemón tipo Agua.

"Squirtle solo puede vivir en agua dulce, ¿cierto o falso?

No estaba acostumbrado a ver Squirtle en su hábitat natural. Las pocas veces que había logrado ver uno había sido en los lagos. Apretó Verdadero. Un segundo después, recordó la playera del Squirtle surfista que tanto le gustaba a Lunita y se maldijo por lo bajo. Tal vez era falso. Mierda.

James se apretó el puente de la nariz con una mano. Respiró hondo y siguió con el examen.


James terminó de responder las preguntas, agotado. Habían sido unas cincuenta preguntas en total y le había faltado poco para que su cerebro estallara con algunas de ellas. Ash había terminado antes que él, pero no creía que fuera porque supiera mucho, sino porque era muy impaciente y no podía detenerse a pensar cinco segundos.

Una vez que se acabó el tiempo para responder, tocaba la siguiente parte del examen.

—Ahora mediremos su capacidad de reconocer a los pokemón. Por favor, identifiquen al pokemón que vean aquí viendo su silueta o alguna parte de su cuerpo, ¿listos?

James se mordió el labio. Tenía un mal presentimiento.

—Figura número uno: identifiquen a este pokemón.

Lo que se vio en pantalla fue una silueta perfectamente redonda, como si fuera una pelota. El único pokemón perfectamente redondo que conocía era un Voltorb, así que escribió eso en la pantalla táctil.

—La respuesta es… un Jigglypuff visto desde arriba.

La silueta se rebeló para mostrar, efectivamente, al pokemón visto desde arriba. A James casi se le desencajó la mandíbula y sintió un murmullo furioso debajo de él. ¿Quién en su sano juicio interpretaría eso como un Jigglypuff? Nadie.

—Figura número dos: expliquen este dibujo.

Lo único que mostró en pantalla fue un espiral negro. Casi iba a poner Poliwhirl, pero luego temió que fuera una trampa, como la vez anterior. Decidió escribir Omanyte, ya que su caparazón tenía forma de espiral.

—La respuesta es… Poliwag.

James suspiró. Habría fallado de todos modos. Esto se estaba poniendo difícil

La siguiente figura representaba un simple círculo rojo. James dudó, ¿sería un Voltorb esta vez? Casi lo iba a escribir, pero recordó que los Voltorb no eran enteramente rojos. Lo pensó un momento y puso Pikachu antes de que el tiempo se acabara.

—La respuesta es… Pikachu.

¡Bien! El circulo rojo era la mejilla del pokemón

La cuarta imagen era una línea azul apenas gruesa. ¿Qué demonios era eso? No tenía idea. No conocía muchos pokemón con partes azules. Era un color profundo como el mar, como los ojos de Meowth… Garabateó ese nombre tan rápido que por un momento creyó que la letra sería inteligible.

—La respuesta es… ¡Meowth!

¡Dos seguidas! Eso compensaba los dos fracasos anteriores.

La quinta imagen era otro círculo negro, pero el instructor aclaró que no era una silueta. James supuso que era un ojo, pero había muchos pokemón con ojos negros. Dudó y escribió Vulpix.

—La respuesta es… Caterpie.

Y su racha de mala suerte había regresado otra vez. Estaba seguro de que era un Vulpix

La sexta imagen era un óvalo rosa. Parecía una nariz. Solo conocía dos pokemón con nariz rosa. Escribió Diglett.

—La respuesta es… Weedle.

Mierda, estaba yendo muy mal

La séptima imagen era la imagen aumentada de algo que se parecía una piedra. Se veía algo lisa. James escribió Onix.

—La respuesta es… Onix.

Bien. Se sentía en confianza otra vez. Al menos hasta que volviera a fallar, claro.

La octava era una cola marrón. ¿Qué pokemón tenía la cola marrón? Escribió Marowak.

—La respuesta es… Cubone.

James sintió ganas de golpear su cabeza contra la pantalla. Creía saber mucho de pokemón, pero esto lo superaba. Iba a desaprobar, no había duda.

La novena imagen era una mancha oscura color verde. James tardó dos segundos en escribir Bulbasaur.

—La respuesta es… Bulbasaur.

Con lo que le gustaba los pokemón planta, ¿Cómo no iba a saberlo?

La décima imagen era una cosa roja con aspecto gelatinoso. James escribió Tentacool.

—La respuesta es… Tentacruel.

¿Por qué casi siempre fallaba por tan poco? Odiaba cuando eso le pasaba. Ya tenía ganas de irse, pero ahora que estaba ahí, quería seguir. Hasta el final.


James salió del salón junto con Ash para poder tomarse un descanso. Jessie, Brock, Misty, Meowth, Lunita y los dos Pikachu los esperaban.

—¡Nya! —chilló Lunita, agitando con fuerza sus pequeñas patitas desde los brazos de Jessie. James se acercó a ella y le acarició la cabecita, mientras ella chillaba de alegría.

—¿Cómo te fue? —preguntó Jessie.

—La primera parte fue mas o menos fácil, pero la parte de reconocimiento de pokemón… creo que acerté un cuarto de lo que me preguntaron.

Jessie sonrió.

—Aún te queda el examen práctico. ¿Por qué no vamos a ver tus notas? Dijeron que las publicarían pronto en el vestíbulo.

Todos fueron hacia allí, donde los estudiantes estaban atentos a la pared, como si esperaran que Dios se materializara frente a sus ojos y se pusiera a señalar a los elegidos.

Del techo, pegado a la pared, descendió una pantalla gigante, donde estaban las fotos y los números de los estudiantes.

—Me contaron que, de derecha a izquierda, se leen el puesto de los alumnos, desde lo más alto a los más bajo.

James se detuvo en la segunda fotografía. Era de la enfermera Joy con la que Ash, Misty y Brock habían hablado antes.

James buscó su fotografía sin muchas esperanzas. Probablemente le había ido espantoso. Para su sorpresa, se encontró enseguida. Estaba en el puesto 38.

—Oye, estás entre los cincuenta mejores, no está mal —lo felicitó Brock, mientras Todd le sacaba una foto para inmortalizar el recuerdo.

—Eres más inteligente que lo que pensé —sonrió Misty—. Iré a buscar la de Ash.

—¿Dónde estará tu fotografía, Ash? —preguntó Todd, observando la pantalla para ver si lo encontraba.

—Debe estar donde ponen la nota más alta —se mofó Ash.

—¡Ash! — Misty lo llamaba desde la otra punta de la sala—. Aquí abajo.

Todos fueron hacia Misty y miraron hacia donde señalaba.

—Aquí está tu fotografía —señaló ella.

Ash estaba en el último lugar, destacando con la nota más baja.

—Es imposible —murmuró Ash. Todd se acercó a la pantalla y comenzó a tomarle fotos—. ¡Deja de tomar fotos, Todd! —le gritó.

—Es sólo un recuerdo —le replicó Todd, con una sonrisa nerviosa.

—No te olvides de darnos una copia —se burló Meowth.

—Bueno, al parecer no fuiste lo suficientemente inteligente para pasar el examen —agregó Misty.

—Los maestros pokemón se hacen con exámenes, no con batallas —se rio Ash, confundiendo a la pelirroja.

James negó con la cabeza. Mejor era no escucharlo y enfrentarse a la última parte del examen y salir de allí con algo de dignidad.


El último examen se hacía en el exterior, con una cancha bastante grande de color naranja rodeada de unas vallas de cristal irrompible. James y Ash fueron hacia un puesto, donde iban a buscar sus pokebolas para dar el último examen. Sobre la mesa había varios cinturones, con tres pokebolas enganchadas en cada una.

—Seleccionen el que ustedes quieran —dijo el instructor—. Pero les explicaré las reglas primero. Tienen tres pokemón; una vez que pierdan o ganen una pelea, tendrán que cambiar de pokemón y yo haré lo mismo.

Miraron a la mesa. Eran siete cinturones en total. No sabía que elegir. Ash tampoco sabía.

—No se cual elegir—dijo Ash—. No hay manera de saber que pokemón hay en ellas.

—De eso se trata la prueba —dijo el profesor—. Todos estos pokemón están entrenados para pelear, así que obedecerán sus órdenes. Esto demostrará si un entrenador puede adaptarse a la situación salga el pokemón que salga.

—¿Contra quién tendremos que pelear? —preguntó James.

—Conmigo.

Ash extendió el brazo y tomó uno de los cinturones. James tomó justo el de al lado.

—No es justo —se quejó James—. Nosotros no sabremos que pokemón tendremos y usted sí.

El profesor negó con la cabeza.

—Esto es un método del doble ciego: ni ustedes sabrán que pokemón les va a tocar y yo tampoco sabré que pokemón tendré yo, ¿entienden?

James asintió, satisfecho con la respuesta. No sería tan injusto como el Jigglypuff visto desde arriba al menos. Se puso el cinturón y se marchó, preparándose mentalmente para lo que sea.

James se puso de pie en la cancha y todos lo vitorearon. Pudo distinguir a Jessie entre el público junto a Brock, Misty, Ash y Meowth. Dios, que hermosa era.

—¡Acábalo, James! —gritó ella, con el puño en alto. En su hombro, Lunita agitaba sus patitas en un gesto de apoyo.

—Esto es por ti, Jessie —tomó una de las pokebolas y la lanzó, dando a revelar un Pikachu.

La mandíbula de James casi se le desencajó por la sorpresa. ¿Un Pikachu? Bueno, si era como el de Ash, no podría perder. Además, ya se había enfrentado tantas veces a Pikachu que ya se conocía los ataques de memoria.

—Ahora es mi turno —dijo el profesor, tirando su pokebola al aire—. ¡Ve!

Un Graveller apareció en la cancha. Mierda, esto iba a ser difícil.

—¡Pikachu, Impactrueno!

El Pikachu obedeció y lanzó su ataque eléctrico a Graveller, pero sin éxito. Apenas hizo poco o nada de daño a su cuerpo de roca.

—¡Graveller, embestida!

El Graveller salió rodando hacia Pikachu y lo embistió con todas sus fuerzas. El Pikachu salió volando y James lo atrapó entre sus brazos antes que saliera volando por encima de la valla.

—Es inútil, jamás podría ganar así —murmuró James, metiendo al Pikachu en su pokebola. El instructor hizo lo mismo.

—Un mal comienzo, ¿eh? —le dijo a James.

—Ningún ataque de Pikachu haría mucho contra un tipo Roca y menos con uno evolucionado. No haré que lo lastimen por nada si no siento que tengo al menos una posibilidad.

El profesor no le dijo nada. Sólo sacó la siguiente pokebola y la arrojó.

—¡Yo te elijo!

Un impresionante Ninetales salió de la pokebola, en todo su esplendor y belleza. James miró las dos pokebolas que le quedaban y deseó tener algo de suerte. Lo que le faltaba era que le saliera un Paras o algo así.

—¡Pokebola, ve! —gritó, tirando una de ellas al aire.

No, no era un Paras. Era un Charizard con aspecto feroz y con toda la pinta de estar bien entrenado, listo para incinerar a lo que tuviera al frente. Tendría que combatir fuego con fuego si quería empatar esta batalla.

—¡Ninetales, rayo confuso!

—¡Charizard, vuela!

Charizard logró esquivar el rayo justo a tiempo y se elevó unos metros. Desde el aire iba a ser difícil que Ninetales lo alcanzara.

—¡Charizard, embestida, ahora!

—¡Doble equipo!

James no se lo vio venir. Ninetales se dividió en siete mientras Charizard estaba yendo hacia él. Atravesó una de las ilusiones creyendo que era el real y se estampó la cara contra el suelo.

—¡No!

—¡Usa Hiperrayo!

No, no podía perder así. El hiperrayo tardaría unos segundos antes de que fuera lanzado de su boca…

—¡Movimiento sísmico! ¡Haz que Ninetales apunte la cabeza al suelo!

El Charizard se levantó, giró hacia Ninetales y salió disparando como un cohete, ayudándose de las alas para impulsarse. Lo tomó del lomo, casi de la cabeza y salió volando hacia el cielo, haciendo que Ninetales apunte la cabeza hacia el suelo. El hiperrayo se disparó al suelo y provocó un cráter en el campo de batalla. Charizard, desde casi veinte metros de altura, comenzó a girar en círculos. Luego se lanzó en picada hacia el suelo y se estrellaron contra la cancha, levantando una nube de polvo.

Charizard fue el primero en salir, respirando agitado, pero todavía en condiciones. El Ninetales no salió. Se quedó tendido en el suelo, fuera de combate.

—¡Víctoria para mí! —gritó James, eufórico. Jessie lo vitoreaba desde las gradas, llena de orgullo.

—No cantes victoria todavía —le sonrió el profesor. No parecía que se estuviera burlando de él, sino que estaba contento por haber sido vencido—. Aún te falta un último pokemón.

James llamó al Charizard dentro de su pokebola y el profesor lo imitó. James tomó la última pokebola y la arrojó hacia adelante.

—¡Yo te elijo!

Un Ivysaur fue lo que salió, con su hermosa flor abierta de par en par. Le había tocado un bello pokemón planta, aunque no tan bello como un Weepinbel.

El profesor sacó su pokebola y la lanzó al aire

—¡Yo te eligo!

Un enorme Golbat se materializó frente a él, con su enorme boca abierta, dejando ver sus peligrosos colmillos. Miró hacia el público de manera instintiva y vio como Lunita se escondía en los brazos de Jessie, aterrada.

James podía sentirse como pez en el agua a la hora de manejar pokemón tipo planta o veneno, pero se estaba enfrentando a un pokemón volador y eso no le iba a hacer las cosas fáciles.

—¡Látigo Cepa!

—¡Esquívalo, Golbat!

A duras penas el ataque de Ivysaur pudo rozar al Golbat.

—¡Paralizador!

Un polvo naranja emanó de la flor de Ivysaur, directo hacia el Golbat.

—¡Aleja ese polvo con tu Ráfaga!

El Gobat agitó sus alas y devolvió el ataque. Tenía suerte de que Ivysaur fuera inmune a su propio ataque.

—¡Golbat, usa Golpe de Ala!

—¡Hojas Navaja!

Ivysaur lanzó varias hojas filosas hacia su oponente, pero el Golbat las esquivó fácilomente y embistió al pokemón planta, tirándolo al suelo.

—¡Levántate y usa Drenadoras!

El Ivysaur lanzó una semilla del centro de su flor y la arrojó hacia el Golbat. Logró golpearlo con ella, y la semilla se abrió, brotando de ella una enredadera y aprisionándolo, tirándolo al suelo. James saboreaba la victoria.

—¡Rayo Solar!

Ivysaur comenzó a juntar los rayos del sol en su flor, preparando uno de los ataques más poderosos del tipo planta. Golbat no tenía oportunidad.

Golbat agitó sus alas con fuerza y rompió sus ataduras con relativa facilidad, para sorpresa de James. Mierda, si Ivysaur no tiraba su ataque a tiempo…

—¡Golbat, ataque ala!

Golbat aún estaba fuerte a pesar de las Drenadoras y golpeó al Ivysaur con las alas. El pokemón planta salió volando por los aires… no sin antes disparar el Rayo Solar, golpeando al Golbat y tirándolo contra la valla. Ivysaur aterrizó en el aire y se golpeó la cabeza contra el suelo, desmayándose. El Golbat no se levantó. Estaba fuera de combate.

James se acercó al Ivysaur y lo levantó en brazos. Ya estaba abriendo sus ojitos oscuros, buscándolo con la mirada

—Fuiste valiente —le dijo, acariciándole la cabeza con suavidad—. Espero que tengas un largo descanso, te lo mereces.

El profesor llamó a su Golbat a la pokebola y se dirigió a James.

—Bueno, esta batalla fue algo interesante. No te preocupes por Ivysaur, estará bien.

James asintió y metió a Ivysaur en su pokebola. Inclinó la cabeza en señal de respeto al profesor, le devolvió el cinto con las pokebolas y se marchó.


James ahora estaba del otro lado de la valla, junto con Jessie y con Lunita en sus brazos. Todos lo felicitaron por cómo había luchado, a pesar de haber perdido una batalla y empatado la otra. Todos estaban orgullosos de él.

Ahora estaban ahí, viendo a Ash entrar en la cancha, sumido en todo su orgullo y soberbia. James no le quería desear el mal, pero acariciaba la posibilidad de que perdiera las tres batallas. A ver si así se le bajaban los humos al mocoso.

—Veamos si Ash puede ganar una —dijo Misty, mirando a James de reojo.

—¿No le tienes mucha fe, no? —le preguntó James.

—No mucha.

—Yo tampoco —dijo Jessie.

—¡Tu puedes, Ash! —lo animó Brock, haciendo caso omiso de los otros.

—¡Pika pi! —lo alentó Pikachu, parado en el borde de la valla.

Ash se giró hacia ellos.

—¡Muchas gracias! No se preocupen. Y Todd, asegúrate de tomar buenas fotografías.

—¡No te preocupes, tú asegúrate de ganar! —le sonrió Todd, empuñando la cámara.

El profesor (el mismo al que se había enfrentado a James), se dirigió a Ash.

—¿Estás listo, Ash?

—Si.

—¡Pokebola, ve!

El instructor sacó su pokebola y un Flareon fue lo que salió, con un brillante pelaje rojizo. Esto no va a ser fácil, pensó James.

Ash sacó una de las pokebolas de su cinturón.

—¡Primera pokebola, ve! —grito, lanzándola.

La pokebola se abrió, dejando salir a… un Weezing.

—Pobre Weezing —murmuró James.

—La va a pasar mal —opinó Meowth.

—Yo que él, cambio de entrenador —agregó Jessie.

Todd se inclinó, con cámara en mano.

—Debo tomar esto. Su cara se parece a la de Weezing —murmuró, mientras sacaba fotos.

—Oye, Weezing no será muy lindo, pero no lo ofendas así —lo retó Meowth.

—Nya nya —asintió Lunita, apoyando a su padre.

—Es hora de comenzar la batalla —dijo el instructor—. Ve, Flareon, usa lanzallamas.

Flareon lanzó varios chorros de fuego, mientras el pobre Weezing hacía lo que podía por esquivarlos por su cuenta. James no quería ver…

—¡Weezing, usa tu Pantalla de Humo!

Weezing comenzó a largar un humo oscuro por todos sus orificios. Un chorro de fuego pegó en la cortina de humo y provocó que se incendiara y explotara, haciendo volar a Flareon unos metros, aunque no le hizo mucho daño y cayó de pie.

—Flareon, usa Malicioso.

Los ojos de Flareon se tornaron amarillos para intimidar a Weezing. La respuesta de Ash no se dejó esperar:

—Weezing, protégete con tu pantalla de humo.

El campo entero se cubrió con el ataque del pokemón veneno y era muy difícil distinguir algo. James ya se había acostumbrado a andar entre el humo que lanzaba su pokemón y era capaz de distinguir un poco mejor que el resto de las personas. El Flareon miraba de un lado para el otro, sin lograr enfocar al Weezing.

—¡Ahora usa Placaje!

Weezing atravesó la cortina de humo y golpeó con fuerza al Flareon. El pokemón de fuego salió volando hasta casi los pies del instructor y se quedó allí, quieto. Había sido derrotado.

—Al parecer Ash es un buen entrenador después de todo —murmuró Misty, asombrada.

—Pff, pura suerte —opinó Meowth.

Ambos guardaron sus pokemón en sus respectivas pokebolas.

—Ahora la segunda ronda —dijo el instructor— ¡Pokebola, ve!

Un Jolteon fue lo que salió de la pokebola, con sus pinchos amenantes dispuestos a atravesar a cualquiera como una brocheta.

—¡Siguiente pokebola, ve! —gritó Ash, tirándo su pokebola.

La pokebola se abrió, revelando en su interior a… ¿Un Arbok?

—¡Es igual al pokemón de Jessie! —exclamó Misty, asombrada.

—Es bonito, si, pero no supera al mio —la contradijo Jessie, con aire altanero

Ash miró al Arbok como si fuera un extraterrestre. No sabía que ataque lanzar, al parecer.

—¡Jolteon, ataque rápido!

El Jolteon se movió hacia Arbok a una velocidad anormal. Ash reaccionó enseguida.

—¡Arbok, usa Malicioso!

Los ojos de Arbok se pusieron azules y el Jolteon se quedó paralizado a medio camino. Ash estaba manejando bien la situación…

—¡Ahora envuélvelo con tu ataque de Repetición!

.. o tal vez no.

Arbok envolvió a Jolteon con su cuerpo, pero Ash cometió un error crucial: olvidarse del espinoso cuerpo del pokemón eléctrico. Sus pinchos se clavaron en el cuerpo de Arbok y el pokemón venenoso pegó un salto, gritando de dolor.

—¡Pedazo de inconciente! —exclamó Jessie, casi saltando la valla. Brock y James la sujetaron para que no golpeara a Ash—. ¡Voy a matarlo!

—Jessie, tranquila, lo golpearás cuando termine —intentó tranquilizarla James.

—¡Jolteon, usa Impactrueno!

El Jolteon le dio una poderosa carga eléctrica a Arbok, lo suficiente para dejarlo fuera de combate.

—¡No! —gritó Ash.

—Analizar a los pokemón durante la batalla es una regla fundamental —le dijo el instructor alegremente.

Ash llamó al Arbok a la pokebola y su oponente lo imitó. Sólo le faltaba una ronda más para decidirlo todo.

—Tercera pokebola, ¡ve! —gritó Ash.

Un Meowth salió de la pokebola, con aire distraído.

—Esto será interesante —comentó Brock.

—¡Buena suerte! —gritó Meowth, aunque no parecía dirigirse realmente a Ash, sino al pokemón gato.

—¡Pokebola, ve! —gritó el instructor, lanzando la pokebola, revelando un Vaporeon precioso. Ash sólo miraba al Meowth de manera pensativa, como si no supiera ningún ataque.

—¡Usa Golpes Furia, pedazo de idiota! —le gritó Meowth desde el público.

—¿Eh? Ah, sí, ¡Meowth, usa tus Golpes Furia!

El Meowth pegó un salto y se dirigió hacia el Vaporeon. El instructor no se hizo esperar.

—¡Vaporeon, Rayo Hielo!

El pokemón de agua tiró un rayo gélido de su boca e impactó de lleno contra el Meowth, congelándolo al instante en el aire. El pokemón gato cayó al suelo pesadamente, hecho un bloque de hielo.

—¡Otra victoria para mi! —dijo el instructor, llamando a su Vaporeon de vuelta a la pokebola.

Meowth pegó un salto y se metió al campo de batalla. Estaba furioso como pocas veces James lo había visto. Se dirigió a Ash y utilizó sus Golpes Furia contra la cara de Ash. El chico pegó un grito y se llevó las dos manos a la cara.

Meowth se dirigió al bloque de hielo y le dio una patada precisa. El hielo se resquebrajó y el pokemón se liberó del hielo, tiritando de frío.

—Lamento que hayas tenido que pasar por esto —le dijo al Meowth.

James saltó la valla y fue caminando hacia Meowth. No tenía por qué meterse allí, por mucha indignación que sintiera.

—¡Un momento! ¡Quiero a ese Meowth parlante para mi! —exclamó el instructor—¡Pokebola, ve!

Ah, no, ni de chiste iba a dejar que a Meowth lo capturaran. Corrió hacia Meowth y se interpuso entre él y la pokebola. El objeto redondo golpeó con fuerza en la frente de James y rebotó.

—¡Ay! —James se llevó la mano a la frente. Eso iba a provocarle un chichón, pero eso no era lo importante—- ¡Ese Meowth ya está conmigo!

—¿Si? Vaya, lo siento —se disculpó el instructor.

—James, has algo. Tiene mucho frío —le dijo Meowth. Todo su enojo ya lo había descargado contra la cara de Ash y ahora estaba preocupado por el pokemón.

—Veré que puedo hacer.

James se sacó su playera y envolvió con ella al Meowth. Lo alzó y lo apretujó un poco con su cuerpo para darle calor.

—¿Dónde está la enfermería? —preguntó James al profesor.

—Puedes dejarlo en la pok…

—Mi Meowth no estará tranquilo hasta que lo lleve, ¿entiende?

El hombre le sonrió y señaló la puerta por donde había entrado con los demás.

—Sólo sigue derecho hasta el fondo y ahí está la enfermería.

—Gracias —respondió James y salió corriendo, junto con Meowth siguiéndolo atrás.


Una vez que dejaron el Meowth a salvo en la enfermería, James y Meowth fueron a sentarse en la recepción, donde darían el resultado total. Si estaba su número, había aprobado. Si no estaba, había desaprobado. La verdad, mucho no le importaba. Lo había hecho para perder el tiempo y no quedarse haciendo nada durante horas. Además, se había divertido mucho. Jessie no tardó en llegar y sentarse junto a ambos. Poco a poco, todos los aspirantes ingresaron a la recepción y fueron a sentarse en los asientos o en el suelo. Todos estaban muy nerviosos como para hablar.

—Ni Ash ni yo aprobamos —dijo James, ya hastiado—. ¿Podemos irnos?

—Puede que el tonto este haya desaprobado, pero tú aún tienes esperanzas, cariño —le dijo Jessie, apretándole la mano.

—Si yo no aprobé el examen, dudo mucho que él lo haya hecho.

—James estaba entre los cincuenta mejores y le fue mejor que a ti en las batallas. Con suerte, te darán un premio al más idiota de los aspirantes.

—Cállate, Misty.

En ese momento, descendieron del techo varias pantallas gigantes, con las fotos de los aprobados. Todos se pusieron de pie para escudriñar sus notas, excepto James.

—¿No vas a ir? —preguntó Brock.

—Es en vano, sé que no aprobé.

James cerró los ojos, esperando que los despertaran para poder irse. Había sido un día muy largo y agotador. No pasaron ni dos minutos cuando Meowth lo despertó a los gritos.

—¡Tú número está en la pantalla, James!

James abrió los ojos, aturdido. Meowth estaba al frente suyo, con una sonrisa de oreja a oreja.

—¿Qué dijiste? —le preguntó, creyendo que había oído mal.

—¡Que aprobaste, idiota! ¡Ven!

Como si estuviera en un sueño, James caminó entre los aspirantes siguiendo a Meowth a través de las personas que miraban las pantallas. Ahí estaba su foto, casi al final.

—No estás en el fondo porque pasaste raspando, sino por número —le explicó Misty—. Pero lo importante es que aprobaste, ¿verdad? Felicitaciones.

James apenas la oyó. No lo podía creer. ¿Había ganado las ocho medallas en unas pocas horas? Debía ser una broma.

Miró a un costado y vio al profesor hablando con una de las recepcionistas. James caminó hacia él y lo llamó.

—Debe haber un error —le dijo.

El profesor lo miró, sin comprender.

—¿Qué error?

James señaló la pantalla.

—¡Aprobé!

El profesor miró adonde James señalaba, lo miró a él y soltó una leve risa.

—En general, la gente viene a mí a reclamarme lo contrario.

—Lo siento, pero… ¿Está seguro que aprobé? Dijeron que este examen era difícil y…

El hombre levantó una mano enorme para que guardara silencio.

—Espera un momento.

Se fue hacia la recepción, buscó algo en un archivero y regresó con una carpeta y unos papeles.

—James, ¿verdad?

—Si.

—Mira: sacaste una muy buena nota en conocimiento general. De hecho, un 85%. En reconocimiento pokemón un 20% y un 55% en batalla. El promedio general de los tres exámenes te dio la nota suficiente para que aprobaras este examen. No con una nota alta, pero la necesaria. Así que… felicidades.

James lo miró con mucha atención, todavía sin creerlo del todo.

—No sé si mi equipo esté listo para enfrentarse a una liga pokemón. Ni siquiera tenía pensado ir. Solo tenía curiosidad…

—Todo equipo se puede mejorar con un buen entrenamiento. Faltan cinco meses para la liga y tienes tiempo para entrenar y capturar pokemón.

James supuso que tenía razón.

—Si…

—Así que ve a la fila y ve a buscar tu medalla.

—A buscar mi medalla…

—Si

—O sea que voy a la fila y me darán una medalla.

—Si…

—Que vale por ocho…

—Si.

—Una de verdad.

—Cien por ciento originales.

—Cuando vaya a la Liga…

—… te la van a aceptar, nos van a dar una preciosa cabaña y vamos a comer gratis —Jessie lo tomó del hombro y lo tironeó hacia atrás—. Disculpe a James, hoy está un poco idiota.

Jessie lo arrastró hasta la fila de aprobados y se quedó con él. James seguía sin creerlo.

Cuando salieron del edificio y tomaron el camino de tierra, James recién cayó en la realidad: había ganado una medalla que valía por ocho y podría entrar en la liga. Esa medalla roja, con una P en el medio. Necesitaba tomárselo con calma.

—Te fue mucho mejor que a Ash, lo cual no es un gran logro, pero ganaste la medalla, te felicito —le dijo Misty. Ash soltó un gruñido, pero no dijo nada. ¿Estaba celoso? Tal vez.

—Gracias —le respondió—. Tendré que ponerme a entrenar y a capturar otros pokemón si quiero llegar a los octavos de final al menos.

—Ese es el espíritu —lo animó Brock.

—Si James va a entrar a la Liga, ¿va a ser rival de Ash? —preguntó Todd

—Eso parece —respondió Meowth.

—Mi único rival es Gary —gruñó Ash.

James miró hacia Jessie y detectó un brillo malicioso en sus ojos y una sonrisa burlona. Dios, había encontrado una forma de burlase de Ash.

—Oh, mi único rival es Gary —Jessie se llevó las manos a la mejilla en una pose románticamente cliché.

James no pudo evitar continuar:

—Oh, Gary, bésame como besas a tus pokebolas —le respondió.

—Eres mí único rival y nadie más. Siempre te seré fiel a ti, rival mío. Ahora cállate y bésame.

James se rio y besó a Jessie en los labios.

—¡No se burlen! —pataleó Ash.

—Oh, mira, Ash no quiere que nos burlemos de su novio.

—¡No es mi novio!

—Ustedes dos, dejen de molestarlo —les advirtió Brock.

James asintió, aun riéndose y tomó a Jessie de la cintura. La minúscula medalla que descansaba en su bolsillo parecía pesar mucho más en su mente. Ahora que la tenía en sus manos, debía demostrar que era digno de ella.