Es el año 2052. Tikki está desaparecida y París plagado de akumas que destrozan todo a su paso. La causante de todo eso ha viajado al pasado, al 2015. Dos valientes deciden ir por ella y traerla de vuelta antes que cause más daños. ¡Gracias por leer!
¡HOLA A TODOS! Soy Misao–CG, y muy nueva en este fandom: de hecho, lo conocí por culpa de Abby Lockhart, quien me desafió a ver la serie y ni modo, aquí me tienen. Este es el primer fic de Miraculous Ladybug que escribo y espero que les guste. Al menos me divertí mucho con esta historia. ¡Mejor no les sigo dando lata y a lo que nos convoca!
Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas.
Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Así que este fic se lo dedico con enorme cariño!
The Circle is Complete!
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")
Apertura: La misión al pasado
Calles de París, Francia. Año 2052
Justo antes de romper el alba. 5:59 am.
Tenía la respiración agitada y sus pasos chocaban contra el suelo en controlada carrera. Sabía que sus compañeros ya habían vuelto al refugio hacia un buen rato y ella misma esperaba hacerlo pronto. Se detuvo unos instantes junto a una pared y se asomó con cuidado a la calle, para ver si era o no segura. Sus ojos, nerviosos, escudriñaron todos los rincones, antes de salir corriendo una vez más.
¡Unos metros más y estaría en casa! Se aplastó contra otra pared, como si quisiera fundirse con ella, y tomó aire.
Los ruidos de las sirenas y los disparos resonaban por aquella calle. Los gritos de urgencia de la gente se escuchaban por todos lados, lo bastante lejos como para asegurar su huida, pero demasiado cerca para su gusto. ¡No! No podía bajar la guardia, menos tan cerca de casa. Se echó a correr de nuevo en una dirección en específico y se deslizó hacia abajo por unos escalones que parecían adentrarse bajo la calle. Se agolpó contra la pesada reja y se detuvo por instantes antes de abrirla usando un lector de retina. Abrió la reja y la puerta detrás de ella, y se introdujo hacia a las catacumbas de París. No cerró la puerta de inmediato: se quedó quieta, escuchando, pero no prestó atención al caos que hacía eco en las calles. Esa noche los akumas habían estado muy activos y destructivos, pero se obligó a no pensar en ellos. La chica miró al cielo, escudriñando entre los nubarrones que se desperdigaban por la bóveda celeste.
"Falta poco…"
Por entre jirones de nubes grises podía ver el cielo nocturno y una que otra estrella. Pronto amanecería, pero el cielo no se tornaría de aquél hermoso azul celeste, sino que sería opaco, gris, sucio. Maloliente.
París, desde hacía años, era un espectáculo deprimente y nada seguro. De la hermosa ciudad que alguna vez llenó de orgullo a sus habitantes, quedaba solo el recuerdo. Sus calles se reducían a escombros, gritos, disparos y violencia: era una peligrosa zona de guerra, no apta para débiles. Esto era obra de Schmetterling, la portadora del miraculous de la mariposa, quien controlaba la ciudad como si de su reino se tratase, aunque no le interesaba gobernar nada. Esa mujer solo buscaba acariciar su ego, sentir el poder entre sus manos, manipular a la gente, controlarla a su gusto y, por supuesto, conseguir todos los miraculous para ella. Por el poder de los akumas, redujo a Paris bajo sus pies, descalabró toda la economía de Francia, la aisló del resto de Europa y se pavoneaba de sus logros como la bruja que era. ¿Y quería más poder? Claro que sí. No pararía hasta obtener lo que quería… lo que el desaparecido Papillon no había conseguido, quería para ella el miraculous de la destrucción y el de la creación, para pedir su deseo y que el mundo ardiera como consecuencia si eso era necesario.
"Por más poder que ansíe y berrinches que haga… sigue estando sola." Murmuró la muchacha entre dientes, sintiendo lástima por la pobre y envidiosa alma.
No la malentiendan, no la apreciaba para nada. Buena parte de los ciudadanos de París eran sus lacayos, quienes con tal de estar un poco seguros, hacían lo que fuese por no despertar ni atraer la ira de aquella bruja; otra parte había perdido hacía mucho su voluntad, eran akumas, que solo respiraban y atacaban cuando se los ordenaba… tan solo una ínfima parte aún conservaba el espíritu de lucha y hacía lo que podía para detener y destruir a Schmetterling, a quien también llamaban la Strega, la bruja, y por buenas razones. Ellos eran la Resistance, nombrada así para honrar aquella que hizo frente a la invasión Nazi hacía más de cien años.
… Cantaban la Marsellesa… ¡Schmetterling odiaba la Marsellesa!
La peor parte de esta horrible opresión eran los akumas. La Strega los liberaba sin ningún criterio más que para satisfacer sus caprichos y tratar de obtener los miraculous, ¡los que fueran! Nunca los supervisaba, los dejaba sueltos y que Dios amparase a quienes intentaban detenerlos. Los akumas infectaban la ciudad como un cáncer y mantenerlos a raya era… desafiante. Sobre todo considerando las circunstancias.
¡Si tan solo tuvieran el miraculous de la creación todo sería más fácil! Si tan solo Tikki no se hubiera perdido hacía trece años no estarían pasando por todos estos problemas. Si tan solo pudieran contar con una Ladybug para poder purificar la ciudad y restaurarla… pero no. Tikki llevaba perdida 13 largos años.
"No recuerdo esta ciudad antes de este desastre." Gruñó la muchacha al mismo tiempo que cerraba la pesada puerta de un fuerte golpe. "¡Todo es tu culpa, Strega y la que te parió!"
"Lila Rossi." Dijo de pronto otra voz. Una mujer apareció detrás de una linterna, como si hubiera estado esperando a la muchacha. Se veía amable, pero severa. "Nunca te olvides de su nombre real. Esa loca se llama Lila Rossi."
"No, no me olvido. Sé perfectamente quien es." Dijo la chica, volviéndose hacia la mujer que le había llamado la atención, cuya edad debía rondar los 50 años. "¿Qué haces aquí? ¿Pasó algo?" preguntó curiosa.
"Caminando, niña, que casi es la hora." Le dijo la mujer con calma, mientras le indicaba hacia el interior. "Tu misión aguarda. Está todo listo."
La muchacha, que tenía 17 años, dejó escapar un ansioso suspiro y no dudó en seguir a la mayor hacia las profundidades de aquellos tenebrosos callejones. Estaban en las catacumbas de Paris, el único refugio que tenían la Resistance, los parisinos que aún conservaban su mente y aquellos que huían de la tiranía de Lila Rossi, la nueva Schmetterling, la bruja de los akumas.
"Pequeña... ¿estás segura de que quieres viajar al pasado?"
"Sí... ¡No dejaré que vaya solo! Además… alguien tiene que manejar el dron. Él no puede." Explicó la muchacha con calma, mirando cada tanto por sobre su hombro, asegurándose que nadie las siguiera. "Además quisiera conocerlos..."
"Tienes razón, Matagot no podría manejar el dron ni aunque su vida dependiera de ello. ¡Haría un esfuerzo! Pero no podría." Comentó la mujer con triste calma. "Sobre ellos... niña, ¿estás consciente que si bien los vas a conocer… no serán quienes perdiste?"
"Lo sé."
"¿Lo entiendes?" Insistió mayor con preocupación. "En el 2015 no eran más que adolescentes… muchachos de secundaria. ¡Nada más! No serán quienes..."
"¡P**amadre! ¡Ya sé todo eso, maldita sea!" Reclamó de repente.
"¡LENGUAJE!"
"¡BAH!" La muchacha le fijó la vista a la portadora del Zorro, quien apenas se detuvo, con una ceja en alto, como reclamándole el exabrupto. Apretó los puños. "Tía Alya: no los recuerdo. Ellos no serán quienes me gustaría que fueran, pero… entre no tener ningún recuerdo a tener uno, prefiero tener uno."
"Ay mi niña… ¿Vas a estar bien?"
La muchacha no respondió, sino que siguió caminando. Alya bajó los hombros y negó con la cabeza. Trixx, su kwami, le dio palmaditas de ánimo en su hombro y la instó a seguir caminando. Aún les quedaba un buen trecho y varias vueltas.
"Estás muy callado hoy, Trixx." Le dijo Alya.
"Solo reflejo que los ánimos están muy serios." Respondió el kwami. "Plagg nos preocupa…"
Alya asintió y continuó su marcha. Pronto alcanzó a la muchacha y juntas continuaron por los corredores, con algo más de urgencia. Alya nunca se había sentido a gusto en aquellos lóbregos laberintos, pero ahí abajo estaban a salvo, eran el refugio. En cambio para la muchacha, quien había crecido correteando por ahí, aquellos pasadizos estrechos y de extraño aroma la calmaba. Esto, sin embargo, no duraría mucho tiempo más. Lo que estaba a punto de hacer le iba a quitar mucha tranquilidad, le sacudiría el piso por completo y la vida entera.
Y no era la única.
Alya no volvió a decir palabra en todo el trayecto. Tomó la delantera tras unas vueltas, y tras atravesar recovecos, huesos y calaveras, por fin llegaron a una suerte de complejo subterráneo, con habitaciones, luz, agua, personas que pululaban y trataban de continuar con sus vidas. Un pequeño pueblo perfectamente funcional bajo la ciudad.
Saludando ocasionalmente con quienes se cruzaban, ambas llegaron a una habitación cuadrada, en la que esperaban más personas. La anciana Tomoe Tsurugi estaba sentada en una silla, Ryuuko y Viperion no estaban lejos, tampoco la veterana Madame D'Alençon. Otros, como Carapace, Queen B, Bunnyx, estaban serenos, pero no tanto como hubieran querido. Alya se transformó en Rena Rouge.
"¿Ya estamos todos aquí?" Preguntó Viperion.
"Sí." Dijo Rena. "Ya estamos." Le dio una palmadita cariñosa a la muchacha en la espalda.
El silencio se tornó pesado, todos parecían aguantar la respiración. Viperion intercambió una mirada con Ryuuko y luego se quedó mirando a Bunnix, como todos. Madame D'Alençon carraspeó para llamar la atención y volvió su mirada hacia la muchacha.
"¿Estás segura de lo que vas a hacer?" Le preguntó con severa amabilidad. La muchacha asintió. Entonces la adorable ancianita se volvió hacia Matagot, el nuevo portador de Plagg. "¿Y tú, muchacho?"
"Nací listo, Madame." Aseguró el gato con una sonrisa doblada y peligrosa, que apenas se vio bajo su capucha.
"¿Están conscientes que si bien los van a ver...?"
"¡No sean insensibles! ¿Ver? ¡Eso me hiere!" Lloriqueó Matagot en tono de broma. Viperion le quitó la capucha y le revolvió el pelo.
"Como decía…" Continuó madame D'Alençon. "Si bien los van a… hmmm, digo, si bien los dos van a estar en su presencia, no será lo mismo. Ustedes además van con una misión muy específica. ¿La recuerdan?"
"Tengo que conseguir los planos de Les Invalides." Dijo la muchacha. "También debo de sacar un modelo 3D del edificio, usando el dron y la aplicación diseñada para ese fin."
"Pegase me dijo que modificó tu dron, pequeñita." Dijo Ryuuko, peinándole los flecos de la cara, con cariño. "Debería estar a la altura de la misión. ¿Matagot?"
"Sabemos y nos consta que Schmetterling viajó al 2015 usando su magia. Tenemos que traerla de vuelta a este año, en la medida de lo posible." Dijo Matagot tronándose los nudillos.
"Si la matan, no la echaremos de menos." Ladró Queen B. La portadora de la abeja se veía muy desmejorada, como si estuviera en constante dolor, pero se mantenía erguida, con dignidad. "Tienen mi bendición para ello, si pueden." Añadió como quitándole importancia. Todos sofocaron una risita que no duró mucho.
"No es toda la misión." Añadió Carapace con su usual tranquilidad. "¿Qué otros objetivos tienen? A ver si se acuerdan…"
"Evitar que le robe los miraculous a Chat Noir y a Ladybug... y que los mate antes de tiempo." Respondió Matagot con voz lúgubre, mientras se arreglaba las garras. "¡Pan comido!"
"¿Están seguros de que quieren hacerlo?" Preguntó de nuevo Viperion con el ceño fruncido.
Tanto Matagot como la muchacha asintieron decididos. Todos tomaron aire, como preparándose para lo que venía. Bunnix suspiró y relajó los brazos, dando un paso hacia adelante, al tiempo que se ponía las manos en las caderas.
"Bien, querubines. Abriré un portal hasta el 2015. Iré tan seguido como pueda para las novedades y traerlos de regreso en caso de que cumplan la misión."
"Llevan algunos recursos, como dinero y otro material que les ayudará en la logística." Explicó Rena Rouge. "Sus celulares funcionarán igual que aquí, no deberían tener problemas. Cuiden sus recursos y no se metan en líos."
"Por nuestra parte, controlaremos las cosas aquí, tal como lo hemos estado haciendo hasta ahora. ¡Ojalá que Barbazul no se ponga muy pesado!" Explicó la portadora del conejo.
"Mis primos y yo seguiremos buscando pistas sobre Tikki." Dijo una muchacha de acento escocés, quien hasta ese momento se había mantenido en estoico silencio. "Pero necesito esas planimetrías, Lass: me ayudarían un montón. ¡Les Invalides era ENORME!"
Por un instante, la escocesa miró de reojo a Matagot, pero éste la ignoró o dio esa impresión al menos. Se encogió de hombros y se acercó a la muchacha, a quien le entregó una mochila y abrazó con genuino cariño.
"¡Cuida al gato roñoso, por favor!" Le dijo a manera de despedida.
"¡Bah! ¡Deberían haber hecho las p**as paces!" Le reclamó de vuelta la muchacha al soltarla.
"¡Lenguaje!" Advirtió Ryuuko entrecerrando los ojos.
Matagot bufó, al parecer ya se había despedido de todos, se cruzó de brazos y esperó a la muchacha. Esta se echó la mochila al hombro y se despidió de todos los presentes, deteniéndose especialmente en Viperion y Ryuuko, quienes la abrazaron con fuerza, cariño y preocupación. Cuando estuvo lista, se acercó a Bunnix quien, tras revolverle los cabellos, tomó aire.
"¡Ya es hora! Abriré el portal, pero no saltaré con ustedes. ¡Andando!" Dijo la portadora del conejo. "¡Madriguera!"
Matagot y la muchacha se tomaron de la mano y al menos la chica miró brevemente hacia atrás. Tras aguantar la respiración dieron un paso y entraron al túnel del tiempo, saltando 37 años hacia el pasado, al 2015.
Al aterrizar... casi los abrumó el silencio sepulcral que los envolvía. Seguían en las catacumbas... pero la vida que aquellos lúgubres túneles tenían en 2052 no estaba: no había gente, luces, comodidad... era un lugar oscuro, sin nada de luz. El aire era maloliente, encerrado y no se percibía nada de ventilación. Podía escucharse un goteo a la distancia. A lo lejos y por encima de ellos, como parte de otro mundo, se oía el tráfico parisino.
La muchacha se aferró a Matagot, de súbito aterrada. La realidad de lo que iban a hacer la sintió como un balde de agua fría en la espalda.
"¡No veo nada!"
"Estás conmigo. Vamos petite soeur. ¡Hay que salir de aquí!"
Continuará.
Por
Misao–CG
Próximo capítulo: Un día doble y normal
"¡Lo siento mucho! ¡No quise sobrepasarme!" Rápidamente Adrien corrió en ayuda de la chica, pero esta se puso de pie.
"¡NO, NO, NO! ¡SOREBPASRTE NO! Doihgo. ¡ARGH! DIGO, No te sobrepasaste. Yo, lo que sucedes que me esperaba que no la mano me dieras. Y…"
"¿Huh?"
En ese momento sonó la alarma de akumas. Todos miraron hacia donde estaba el altavoz y pronto las palabras del señor Damocles instándoles a evacuar a la zona de seguridad. Marinette suspiró de alivio. ¡Nunca había estado tan contenta por un ataque akuma! Pero como era la presidenta de la clase…
Notas finales: Agradezco montones que hayan llegado hasta aquí y espero de corazón que esto les haya interesado. Como particularidad mía, el fic ya está completo, así que tienen la certeza que no quedará a medias. No más esperemos que no me pase nada que me impida actualizar, pero de que está listo, lo está. Como dije al principio, este fic fue motivado por Abby Lockhart. Cuenta también como mi venganza personal por todo lo que me ha hecho sufrir con sus fics. ¡Pero con cariño! Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
BRÚJULA CULTURAL:
Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia. Otros sitios serán debidamente indicados.
Les Invalides: El Palacio Nacional de los Inválidos es un complejo arquitectónico situado en el séptimo distrito de París, cerca de la Escuela Militar. Creado originariamente como residencia real para soldados y militares franceses retirados, es especialmente conocido por albergar los restos mortales del emperador Napoleón.
Catacumbas de París: (en francés, Les Catacombes) es uno de los cementerios más famosos de París, capital de Francia. Consiste en una red de túneles, cuartos subterráneos y galerías de más de 800 metros de largo de paredes forradas de huesos en lo que, durante la época romana, fuesen minas de piedra caliza. Las minas fueron convertidas en un cementerio común a finales del siglo XVIII. En la actualidad se conserva como un osario que alberga más de seis millones de esqueletos humanos, la mayor concentración de este tipo en Europa.
Su visita oficial comprende las minas del decimocuarto distrito de París. Pero esta parte abierta al público representa sólo el 0,5 % de las "canteras subterráneas de París" (en francés, les carrières souterraines de Paris) que se encuentran en el quinto, sexto, duodécimo, decimotercero, decimoquinto y decimosexto distrito. La visita de estas galerías fue prohibida mediante una orden ministerial del 2 de noviembre de 1955, aunque esta práctica ilegal es común todavía.
Matagot: De acuerdo con algunas tradiciones orales del sur de Francia, el matagot (o mandagot) es un espíritu muy peligroso que toma formas de distintos animales, siendo la más común la de un gato negro. Si bien son muy peligrosos, los Matagots pueden ser beneficiosos en ocasiones, sobre todo cuando se le ha mostrado respeto y cariño. En ese caso, el matagot protegerá y atraerá prosperidad a esa persona y a su familia en particular. De sus comidas favoritas, está la pechuga de pollo cocida.
Schmetterling: Mariposa en alemán.
Strega: Bruja, en italiano.
Petite soeur: Hermana menor, en francés.
Lass: muchacha, en inglés.
