Gabriel se despertó con la sensación de estar doble. Lo mismo Adrien. Una bruja se pasea por Montmartre y pronto causará problemas. Marinette por su parte sigue nerviosa y llegando tarde. ¡Gracias por leer!
¡HOLA A TODOS! Soy Misao–CG, y muy nueva en este fandom: de hecho, lo conocí por culpa de Abby Lockhart, quien me desafió a ver la serie y ni modo, aquí me tienen. Este es el primer fic de Miraculous Ladybug que escribo y espero que les guste. Está completo, así que no se preocupen de que lo vaya a dejar a medias y sin duda es el más largo que he escrito. Al menos me divertí como NO TIENEN IDEA con esta historia. ¡Mejor no les sigo dando lata!
Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento! Sé que has tenido días difíciles, pero aun así, ya verás que sales victoriosa.
Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIA
Podría contener spoilers de la tercera temporada.
Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.
"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")
Capítulo 1: Un día doble y normal
Mansión Agreste.
París, Francia. Año 2015. 6:50 am.
Gabriel se detuvo unos instantes y salió del vestidor, ya listo para iniciar su día, ganar dinero y acosar París. Llevaba varios días sin entrar a su guarida secreta, pero no le parecía que hubiera perdido oportunidades para akumatizar a nadie. Simplemente se había dejado llevar por su instinto, un raro presentimiento que le había indicado que Papillón ni debía dejarse ver ni akumatizar a nadie. Nooroo estaba particularmente inquieto, pero mucho más callado que de costumbre. No le molestaba, todo lo contrario: agradecía que el pequeño kwami no le diera discursos sobre ética y moral. Ciertamente bastaba una sola mirada para aterrarlo hasta el silencio, pero aun así era molesto que le recordara la delgada línea entre el bien y el mal cada vez que tenía oportunidad
Duusu no le daba esos problemas a Nathalie, así como tampoco se los había dado a Emilie.
O tenía esa impresión al menos.
Miró por la ventana hacia afuera, achicando los ojos, escrutando el horizonte. Desde hacía unas dos o tres semanas percibía que había algo ahí afuera que lo perturbaba. Era una suerte de presencia que parecía competir con él, que no eran necesariamente sus rivales de la casa Gucci o Coco Channel, no… no eran competidores comerciales, sino algo que se oponía con soberbia a su dominio. Incluso se burlaba de él.
Podía asegurar incluso que en unas tres ocasiones, una durante la noche y dos a pleno día, había escuchado unas risitas burlonas en el aire. Voces incorpóreas que flotaron en el ambiente. Eso le preocupaba y le estaba prestando mucha atención: escuchar voces, después de todo, era señal que algo andaba muy mal en el cerebro.
"… Siento que algo está duplicado…" Murmuró para sí mismo.
No podía explicarlo de otra manera, no tenía como tampoco. Ese algo era como una presencia detrás de su nuca, que le respiraba amenazante a cada paso que daba y que lo hacía sentir aprensivo. Esa misma sensación lo había incitado a no asumir los poderes de su miraculous, a mantener una sana distancia. Frunció el ceño y apretó los dientes. ¡Había sido suficiente!
"¡Basta de estas tonterías! Aquí yo soy el perro más grande."
Gabriel Agreste se ajustó la ropa y caminó derecho hacia su guarida. Algo amenazaba su dominio sobre el territorio, pero él le mostraría que no había que tomarlo a la ligera. ¡Era el Papillón después de todo! En su paso por los pasillos, antes de encerrarse en su estudio, le hizo una seña a Nathalie, quien, con hierática marcialidad, se quitó de su camino.
"Prepara mi agenda, Nathalie." Le dijo antes de cruzar el umbral hacia su escritorio. "Estaré ocupado hasta las 9. No quiero interrupciones."
"Sí señor."
Gabriel y su asistente cruzaron miradas durante unos segundos y asintieron. El hombre entró a su despacho y cerró la puerta tras de sí sin más miramientos, y de ahí seguro hacia su guarida. Nathalie en cambio giró sobre sus talones y se dirigió a su oficinita. Seguramente su jefe visitaría a su esposa durante algunos momentos, para concentrarse luego en la ciudad, buscando a quien akumatizar, a ver si sacaba de su escondite a Ladybug y Chat Noir. Era parte de su rutina diaria que llevaba varios días pasando por alto. ¡Menos mal que el jefe había vuelto a la normalidad! Comenzaba a preocuparse. Ella, en el intertanto, tendría que trabajar para salvar las apariencias, lo que no le molestaba. Miró la hora.
"El desayuno de Adrien es pronto."
Barrio Montmartre. París.
En esos momentos.
Unos delicados dedos acariciaron brevemente el miraculous de la mariposa, prendido de sus ropas, vaporosas y elegantes, cómodas y de buena calidad, pero que poco hacían por protegerla del frío mañanero. Esa figura lucía decadente y al mismo tiempo llena de energía. Era una mujer de unos 50 años, que no parecía estar fuera de lugar entre los artistas, aunque éstos no se pasearan tan temprano por las calles de ese conocido barrio parisino. Por instantes, se mordió su labio inferior y sonrió de costado, tomando aire, entrecerrando los ojos y observando con ánimo depredador el horizonte.
"¿Al fin te decidiste a buscar a quien akumatizar, Gabriel Agreste?" Siseó solo para ella. "¡Te tardaste, anciano!"
Lila Rossi tenía un aire de psicótica locura, que hacía que la gente mantuviera su distancia, aunque hasta ese momento había sido inofensiva. Era ese tipo de alma que nunca estaba conforme, que siempre buscaba más, pero que era lo bastante paciente para atacar sin mayor esfuerzo y con los mejores resultados. Los años le habían enseñado más crueldad que otra cosa y su codicia le roía hasta los huesos. Sí, era paciente… pero no tanto.
"¿A qué esperas? ¡Yo ya habría akumatizado a medio París!"
Molesta, la mujer entrecerró los ojos. Solo le quedaba esperar: su hora en este mundo no llegaba, pero estaba próxima. Cuando se desatase alguna pelea akuma, ella acorralaría a Chat Noir, sea quien fuese ese maldito. ¡No le sería difícil! En esta época era tan solo un chiquillo inexperto e influenciable. ¡Esperaría el momento adecuado!
"Será como quitarle un dulce a un niño."
Tomó aire y puso las manos sobre sus caderas, observando atenta la ciudad. Necesitaba que Gabriel atrajera al gato fuera de su agujero para pelear contra algún akuma. Entonces se lanzaría sobre él y lo atacaría, ¡seguro que le quitaría el miraculous de la destrucción con facilidad! Haría lo mismo con Ladybug. ¡Esa perra! Nunca consiguió destruirla y la leyenda de la muy maldita se esparcía como un asqueroso cáncer por las catacumbas y túneles del París de 2052, inspirando a esa chusma de la Resistance. ¿Cómo era posible si estaba muerta?
¡Bah! Eso no tenía importancia. ¡Se haría con su miraculous y conseguiría lo que quería! El amor de Adrien Agreste en esta época, y todo el poder en el futuro, a donde pensaba volver en gloria y majestad. ¡No era mucho pedir!
"¿Eres un cobarde, Agreste? ¡AKUMATIZA! ¡No te regodees tanto!" Gruñó de pronto, golpeando una pared cercana. "Ya ignoraste dos candidatos. ¡No me obligues a hacerlo yo!"
La mujer afiló los ojos e infló las mejillas. Tocó su miraculous y dejó escapar el aire que estaba conteniendo. Por lo visto, tendría que esperar un poco más.
Colegio Françoise Dupont.
Más tarde esa mañana.
"… Como que la mañana se siente doble." Comentó de pronto Adrien.
"¿De qué hablas, Bro?" Le preguntó Nino, apenas prestándole atención, más concentrado como estaba en los mensajes que Alya le estaba remitiendo.
Adrien se rascó la nuca y estiró los brazos a gusto igual que un gato. Se sentía… curioso. Esa mañana había comenzado muy normal: apagó su alarma, se metió al baño, comenzó a vestirse, desayunó SOLO como todos los días, decidió despertar a Plagg sin éxito y todo, pero cuando se estaba lavando los dientes… Sintió como si una puerta se abriera. El distintivo clic del picaporte resonó en su cabeza y se sintió… raro.
Como doble.
No lograba explicárselo. Tras el clic, vino esa sensación en su estómago, como cuando percibe algo que el cerebro ignora, e intenta advertirle al respecto. Ansiedad lo llaman algunos. Segundo, no pudo discernir si esa sensación era buena o mala, pero sí que quería saber más de ella, aunque no tenía como hacerlo ni por donde comenzar a investigar. Y tercero… su miraculous. Por un segundo el anillo se sintió más caliente de lo normal, sin que lo quemara y como que le dio algunos topes eléctricos muy suaves. Lo habría pasado por alto si Plagg no hubiera aparecido flotando a su lado momentos después, más dormido que despierto: el kwami lo rodeó varias veces como decidiendo si estaba bien o no, antes de desaparecer en el interior del estante en donde guardaba el queso.
No perdió mucho tiempo en llamar la atención de Plagg sobre lo ocurrido, para tratar de dilucidar qué pasaba, pero el kwami no supo explicarlo… era evidente que estaba preocupado y muy pensativo, pues no solo había dejado de comer queso, sino que además llevaba un buen rato sin hablarle.
Obviamente, no podía compartir todo esto con Nino por razones más que obvias, aunque sí podía contarle los aspectos generales, como esa sensación tan rara de duplicidad. La única persona que podría comprenderlo quizás era Ladybug, pero sepa Dios donde andaba metida su lady en esos momentos. ¿Quizás si le dejaba un mensaje en el miraculous luego?
"¿Adrien?" Insistió Nino.
"De eso, que se siente todo doble."
"¡Explícate bro!" Gruñó Nino impaciente. "Las clases están por comenzar y si no eres más claro, no podré ayudarte."
"No tengo idea. ¡Me siento así desde la mañana!" Adrien suspiró frustrado y se cruzó de brazos. "Como si estuviera en otra parte y al mismo tiempo aquí, o más bien parte de mi anda por ahí, no me ha avisado y…"
"¡Deja las drogas, Bro!" Nino se apoyó en el respaldo de su silla. "¿Qué te dan en esas sesiones de fotos?"
"¡Nino! Esto es serio y…"
"… ¿Es más importante que la prueba de matemáticas?"
"Err… no." Reconoció Adrien a la fuerza. "¿Estudiaste?"
"Lo tengo bajo control." El muchacho aprovechó para acercarle su cuaderno. "Aunque si me explicas esta parte de aquí…"
Adrien sonrió. Nino era bueno en las matemáticas, sin duda. Su talento musical así lo evidenciaba, pero de cuando en cuando necesitaba una ayudita… eso o simplemente quería distraerlo de sus preocupaciones, que también podía ser una alternativa. Nino era así de buen amigo.
"¡Nino! ¡esto ya lo hablamos!"
"¡Explica de nuevo, Bro! Acabo de olvidarlo todo." El muchacho se apoyó en el escritorio. "A ver si eso te distrae de tus duplicidades."
"Hmpf. Con lo fácil que es…"
"… Ya deja y ayúdame con esto."
"YA VINE, YA VINE, ¡YA VINE!"
Marinette en ese momento, atravesó corriendo la puerta llena de agitación. Ese día se había esforzado extra en levantarse más temprano y llegar a tiempo a clases. Claro, se había entretenido en otras cosas, como ordenar sus útiles y ayudado un poco en la panadería, lo que la había entretenido más de la cuenta, por lo que se le pasó la hora… Tuvo que echar a correr para llegar a tiempo. ¡Menos mal que vivía a unas pocas cuadras!
"¡Hola a todos!" Saludó la chica, recobrando la compostura. "Hola Adrien." Le dijo con una sonrisa un poco idiota.
"¡Tan típico de la panadera llegar con escándalo!" Se burló Chloé, limándose las uñas. "¿Qué pasó Dupain–Cheng? ¿La harina salió podrida?"
"¡No molestes, Chloé!"
"Ridícula."
"¡No seas así con Marinette, Chloé!" Exclamó de pronto Lila. "¿Qué no ves que hizo un esfuerzo en llegar temprano?"
"Hola Lila."
Marinette sintió un escalofrío en la espalda. Se obligó a sonreír, pero le fue difícil: no le gustaba fingir. ¡Qué tipa tan hipócrita! Lila no daba puntada sin hilo y si la defendía era porque planeaba algo y eso era para encender todo tipo de alarmas en su cabeza. ¡Genial! ¡Tendría que cuidarse la espalda el día entero y quizás la semana! Qué estrés: como si no tuviera ya suficientes preocupaciones. Tomó aire y se ubicó en su asiento. Sacó sus apuntes y trató de repasar algo un poco, pero… faltaba alguien.
"¿Y Alya?"
"Viene en camino." Respondió Nino, girándose en su dirección. "Se atrasó un poco por culpa de las gemelas, pero ya viene."
"¿Estudiaste, Marinette?" Preguntó de pronto Adrien con la mejor disposición. Marinette se lo quedó mirando con los ojos bien abiertos, pero no dijo nada. "¿Marinette?" Insistió el muchacho.
Adrien ladeó la cabeza: Marinette solía desconcertarlo con esas actitudes suyas. Era una niña muy nerviosa, pero eso era parte de su encanto. De hecho, a veces creía que su lady podía ser tan nerviosa como ella para algunas cosas. No obstante, de todas las veces que lo quedaba mirando en blanco (que sí se había dado cuenta), esta vez era diferente. También había mucha curiosidad en esos ojos azules.
"Err… sí, CLARO." Comenzó a decir Marinette avergonzada. Se había dado cuenta de la mirada que le dio a Adrien, pero ¡no pudo evitarlo! El modelo se veía… diferente. Volvió a sacudirse ese pensamiento de la cabeza. "Matemáticas. ¡El EXAMEN! Claro, estudié. ¿Cómo no hacerlo? Todos estudiamos. ¿Verdad?"
Marinette entonces se detuvo en seco, sin evitar fijarle de nuevo la mirada a Adrien por varios instantes. El chico solo levantó las cejas, intrigado porque su amiga nunca lo miraba tan fijo por más de 10 segundos sin alterar por completo sus nervios. En serio: debería ir a algún especialista para que la ayudara con su ansiedad. Pero al notar que Marinette no le despegaba los ojos, y al verse él mismo incapaz de romper la mirada, también comenzó a ponerse…
"¿Estás bien, Adrien?"
"Err… sí, ¿por?"
"Te noto… no sé. Doble."
"¡¿Doble?!" Adrien pegó un brinco de la sorpresa. ¿Marinette se había dado cuenta? ¡O sea! ¿Tanto se le notaba?
"¿Es en serio?" Dijo Nino sorprendido. El muchacho se giró para ver a Marinette. "Hace no más de 10 minutos Adrien andaba diciendo que las cosas se sienten dobles."
Marinette se sonrojó un poco y bajó la mirada. Esa mañana había sido muy normal en casa, lo único que rompió la rutina fue que ella despertó más temprano sin razón aparente. Como que escuchó un clic en sueños y abrió los ojos, sin poderse dormir de nuevo. Tikki también se despertó y la acompañó en sus rutinas mañaneras, pero la notó extraña. Más silenciosa de lo normal. Plagg se siente raro le había dicho cuando le preguntó. Algunas semanas antes su kwami había hecho un comentario similar, pero sobre Nooroo, lo que ya de por sí llamaba la atención. Sabía que Papillón no le permitía a su kwami que se manifestara en ninguna circunstancia. En ese momento no digamos que le dio importancia, sino que siguió con su vida, pero de pronto al ver a Adrien cambió de opinión… le vino esa extraña sensación de que estaba doble. Bueno… él no, él no estaba doble, pero… era como si estuviera doble y no…
"¡AAAAAISH! ¡Ya no sé ni lo que pienso!" Exclamó revolviéndose sus propios cabellos y golpeando la mesa. ¡Tantas preguntas y encima tenía el examen de matemáticas en el que pensar!
"Marinette." Adrien, quien en algún punto se había puesto de pie, le tomó la mano a su amiga en señal de apoyo y preocupación. "¿estás bien?"
"¡AAAAAAAAAGH!"
La muchacha se puso roja y casi se desmayó a ver que Adrien le tomaba la mano. En su defecto, llevó a cabo la siguiente mejor opción, que fue pegar un chillido, soltarse e impulsarse hacia atrás del susto y enredarse con sus propios pies de la manera más ridícula posible. Esto provocó que cayera al piso bastante estrepitosamente.
¡Felicidades Adrien Agreste por descompensar sin querer queriendo los nervios de Marinette!
"¡Disolée! ¡No Quise Sobrepasarme!" Rápidamente Adrien corrió en ayuda de la chica, pero esta se puso de pie.
"¡NO, NO, NO! ¡SOREBPASRTE NO! Doihgo. ¡ARGH! DIGO, No te sobrepasaste. Yo, lo que suce des quem eespe raba que no la mano me dieras. Y…"
"¿Huh?"
Adrien levantó ambas cejas sin entender nada de lo que decía la chica y Nino se palmeó la cara frustrado. ¡Marinette no cambiaba!
En ese momento sonó la alarma de akumas. Todos miraron hacia donde estaba el altavoz y pronto escucharon las palabras del señor Damocles instándoles a evacuar las instalaciones. Marinette suspiró de alivio. ¡Nunca había estado tan contenta por un ataque akuma! Pero como era la presidenta de la clase…
¡Gracias Papillón por akuma concedido!
"¡Atención Todos! A la zona de seguridad, en orden y calmados." Dijo alzando la voz y las manos. La chica corrió a la puerta y la abrió. "Vamos: sin tardanza. ¡Es Para Ayer!"
Adrien aprovechó ese momento en salir con sus compañeros, que se apresuraban en evacuar el salón, pero en vez de irse a la zona de seguridad, aprovechó la confusión para fugarse. Lila se tomó su tiempo, pero también evacuó y cuando todos hubieron salido, Marinette hizo como que también se dirigía a la zona de seguridad y al igual que Adrien, se escapó del colegio a la primera oportunidad que tuvo.
"¿Estás bien, Marinette?" Preguntó Tikki ni bien salió de su bolso.
"¡Claro que sí!" Le dijo la chica. "¡Nunca un akuma había sido tan bienvenido!"
"¡No digas esas cosas, Marinette!" La reprendió Tikki.
"Ya me arrepentiré luego. ¡Tikki, Transfórmame!"
Tras un estallido de luz roja, Marinette se transformó en Ladybug y así, de un salto comenzó a buscar el akuma ofensor. Al poco andar, Chat Noir se unió a ella y se dispusieron a enfrentar la amenaza. La criatura, como era de esperarse, sembraba el pánico desde lo alto de un edificio.
No lejos de donde Ladybug se había transformado, dos extraños miraban en la dirección que había tomado la heroína con mucha atención. Eran Matagot, aunque no estaba transformado, y la muchacha que habían viajado desde el año 2052.
Ella tenía la cabeza descubierta y aguantaba la respiración. Su hermano mayor en cambio tenía una capucha puesta y se veía más tranquilo. La muchacha se llevó una de las manos al cinto, acariciando con sus dedos los cuchillos que llevaba en su bandolera. Su hermano, quizás por instinto, le sujetó esa misma mano. Un callado Plagg se posó sobre el hombro de la joven y le dio unas cariñosas palmaditas en el mentón, como instándola a calmarse.
"Todavía no." Le dijo muy serio.
"La Strega podría aprovechar esta oportunidad para atacarlos."
"Y si lo hace estaré listo. Solo recuerdas que debes inmiscuirte en la pelea solo si es necesario."
"¡Pero los van a…!"
"Esos dos saben manejar la situación, no es la primera vez que lo hacen." Por debajo de la capucha, el portador de Plagg sonrió burlón. "Tampoco será la última vez."
La muchacha se cruzó de brazos e infló las mejillas. Por lo general era más tranquila, pero estaba algo tensa. Desistió de la idea de intervenir en la pelea y de momento decidió hacerle caso a su hermano mayor. Sacó unos binoculares de uno de sus bolsillos y lo orientó hacia la pelea.
Tuvo un latido extraño de emoción al ver a Ladybug y Chat Noir enfrentando al monstruo como si fuera la cosa más fácil de la vida. ¡Y solo tenían catorce años! Era como ver a su hermano mayor cuando peleaba, aunque… no eran tan asesinos como él.
"Los mayores nunca me hablaron de este akuma." Dijo la muchacha, bajando los binoculares.
"No los registraron todos." Le dijo el mayor. "Ese no debió darles mucha lata."
"Lo van a detener, ¿verdad?"
"Lo más probable." El gato orientó su cara en otra dirección. "Quien porta el miraculous de la mariposa está observando."
"¿El de esta época? ¿Papillón?"
"No. La nuestra. Schmetterling." Afirmó el joven como si escupiera veneno.
"¿Crees que ataque?"
"Puede que sí. Asegurémonos que no los interrumpa. ¡Vamos!"
Dicho esto, ambos se escabulleron por entre los callejones de la ciudad.
Continuará.
Por
Misao-CG
Próximo capítulo: La bruja de Montmartre
… escapó, lo que no impidió que la mujer tomara una silla y se la arrojase con toda su fuerza.
"¡MUERETE ASQUEROSO BICHO!"
En el último instante, Lila Rossi giró sobre sus talones y bloqueó con su bastón el bastón de Chat Noir. ¡No! ¡Maldita sea! Era el de su época: Matagot. El roce del metal y la fuerza empleada llegó a soltar chispas, pero lejos de detenerse en eso, intercambiaron varios golpes feroces que poco hicieron para definir quién era superior al otro.
"¡Métete con alguien de tu tamaño, Rossi!"
"¡¿QUÉ HACES AQUÍ?!"
Notas finales: Agradezco montones el tremendo apoyo que me han dado hasta ahora y que le sigan dando una oportunidad a este fic. En serio, ustedes son lo mejor, me hacen el día. Ojalá que pueda seguir manteniendo su atención o curiosidad y que se diviertan tanto como yo. Al mismo tiempo, espero que quienes siguen mis fics de Saint Seiya no se hayan decepcionado mucho. ¡Lo siento! Ni bien Minos quiera cooperar de nuevo, continuaré con ese universo mío. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
Pues, Shion, en el futuro, a Adrien y Marinette no les fue para nada bien y eso resultó ser bastante desastroso. Habrá que ver como se las arreglan ahora para evitar un desastre mucho mayor y como es que cambian las cosas. Sin embargo, eso no estará libre de ansiedades. Ten una galletita: éstas no engordan. ¡GRACIAS POR LEER!
