Ladybug y Chat Noir han tenido que enfrentar akumas muy raros últimamente. Ni idea tienen que Papillón tiene sus propios problemas con Schmetterling, quien a su vez los tiene con Matagot. Por su parte, Lila Rossi tiene un extraño encuentro. ¡Gracias por leer!
¡HOLA A TODOS! Me alegra mucho verlos por aquí de nuevo. Espero que esta entrega sea de su agrado. Ya me dirán si fue así o no. ¡Ahora a lo que nos convoca!
Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!
Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIA
Podría contener spoilers de la tercera temporada.
Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.
"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")
Capítulo 2: La Bruja de Montmartre
Museé D'Orsay. París, Francia.
Una semana después. Lunes, 10:50 am.
"¡Buen Trabajo!"
Ladybug y Chat Noir chocaron los puños, muy satisfechos de sí mismos. Si los últimos cuatro akumas habían sido un dolor de cabeza, éste en específico había sido particularmente frustrante, pues por momentos manejarlo era relativamente fácil, pero de pronto se les tornaba complicado, para volver a ser fácil y así sucesivamente hasta que pudieron detenerlo. La última víctima de Papillón, todavía confundida por lo que recién había pasado, seguía en el suelo con una resaca de antología y con un susto de muerte, tratando de dilucidar qué había pasado y qué había hecho. Ladybug sonreía, pero estaba cansada, igual que su compañero. ¡Habían ganado! Y eso era lo único que importaba.
"¿Es idea mía o estos últimos akumas están raros?" Preguntó Chat Noir, elongando los brazos. "¡No es que tenga quejas! Ganamos, pero…"
"¿Lo dices porque están más difíciles y fáciles de controlar todo al mismo tiempo?" Preguntó Ladybug rascándose la nuca. "Porque lo he notado. O están muy complicados de manejar, o al revés."
"No es que el tipo me genere simpatía, pero ¿le pasará algo a Papillón? ¿Estará enfermo? ¿Andropausico tal vez?"
"¡Ah, un nuevo misterio!"
"Ya nos iremos enterando. Por cierto…" Chat Noir hizo una sugerente reverencia y le movió las cejas en un coqueto movimiento. "¿Ma lady estaría dispuesta a pasear un rato conmigo antes…?"
BIP, BIP…
Ladybug dio un salto al escuchar como sus aretes daban la segunda alarma. Le sonrió a Chat Noir casi como si estuviera haciendo una travesura. No es que no quisiera al gato, por el contrario, ¡lo adoraba! Pero no como él quería que fuese y como que le daba pena dejarlo siempre en suspenso. ¡Que no se queje! El gato sabía bien que con ella no iba a pasar nada. ¿Qué podía hacer? No podía mentirle ni dejar que se hiciera ilusiones con ella. ¡Ella amaba a otra persona y él lo sabía bien! ¡A Adrien Agreste! Y en ese sentido, también tenía que ser honesta consigo misma. Por eso, cada vez que tenía la oportunidad de salir corriendo…
"¡Uy, Mira nada más! Tengo que irme. ¡Au Revoir, Chaton!"
… la tomaba sin mayor demora. Ni bien terminó de despedirse, Ladybug se hizo humo. Chat Noir exhaló un triste suspiro y bajó los brazos. ¡Otra vez! No es que no lo entendiera, al contrario: dejando de lado el tema de tener que proteger sus identidades, cosa que comprendía muy bien, sabía que el corazón de su Lady pertenecía a otro… otro chico que por cierto cometía la atrocidad de ignorarla. ¡¿Quién hace eso?! ¡¿Quién?! ¿Es que no se daba cuenta de lo idiota que era al ignorar a…? ¡ARGH! Meneó la cabeza dolido. Mejor no pensaba en esas cosas o le dolería más el corazón. Chat Noir sabía que Ladybug nunca iba a corresponderle y eso dolía. ¡Cómo dolía!
"… ¿Estás bien?" Preguntó el chico que había sido akumatizado, todavía mareado. "Porque das la impresión de que vives en la friendzone."
"¿Qué si vivo en la friendzone? Más allá del horizonte de sucesos, en lo profundo del vórtice de Snape." Se lamentó Chat Noir, dejando caer la cabeza. "Pero no pierdo la esperanza…"
"Pssss. Sigue así y puede que te akumaticen." Le dijo el muchacho. Al ver la cara de espanto que le puso Chat Noir se mordió el labio arrepentido y cambió de inmediato el tema. ¡Con esas cosas no se jugaba! "A propósito… no sé lo que hice, ni me acuerdo de mucho, pero… lamento mucho el desastre."
"No te preocupes. Se resolvió todo y…"
BIP, BIP…
"¡Tengo que irme!" Chat Noir le hizo una seña con la mano. "Trata de tomarte las cosas con calma. ¡Adiós!"
Chat Noir hizo lo suyo y procedió a poner pies en polvorosa. Al igual que Ladybug antes que él, desapareció en busca de protección para poder transformarse con calma y volver a clases como si nada hubiera pasado.
Ante todo, la normalidad para los héroes de París parecía ser una constante. Un akuma menos, una victoria más y la ciudad a salvo.
Pero la pelea estaba lejos de terminar. Papillón mantenía otra lucha propia, una de voluntades, por lo que ni se había molestado en reclamar a los vientos por haber perdido (de nuevo) contra dos adolescentes. Es que durante la última semana, cada akumatización le había salido más difícil de lo normal y no solo porque Ladybug y Chat Noir arruinaran sus planes, sino porque… tenía más competencia.
Llevaba días peleando con otra villana que insistía en controlar sus akumas. ¡Y ella también generaba los suyos propios! Eso se lo había dejado muy en claro con el segundo akumatizado.
"¡TE DIJE QUE ME LO DEJARAS A MI, ANCIANO!"
"¡NUNCA TE PEDÍ AYUDA!" Bramó Gabriel Agreste a través del control mental. "¡Esta es mi ciudad y mis akumas! NO dejaré que intervengas."
"¡No podrás conmigo, anciano! No puedes con dos adolescentes y ¿crees que podrás vencerme? ¡Soy Schmetterling! Y esta será mi ciudad y mía nada más."
"¡Soy Egoísta y NO comparto!"
"¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! Por eso nunca llegarás a ningún lado."
La presencia de aquella mujer se deshizo en el aire y una vez que se cortó la comunicación, Gabriel, agotado, casi cayó de rodillas, teniendo que recurrir a su bastón para volver a ponerse de pie. Le dolía la cabeza horriblemente. Se apretó el puente nasal por varios minutos antes de erguirse nuevamente, apenas percibiendo la cercanía de Nathalie. Se tardó varios momentos en recuperar la compostura y muchos más en sopesar la situación.
"Esa mujer volvió a interferir."
"Hay que detenerla. ¡También busca los miraculous de Ladybug y Chat Noir!"
"Y usa un miraculous parecido al suyo, señor."
"¡No! Está usando el mismo." Papillón miró a Nathalie con mucha gravedad. "No sé cómo, ni por qué, pero sí está usando el mismo."
"Nada puede estar en dos lugares a la vez, señor. Lógica simple."
"¡No dije que fuera lógico! Dije lo que pienso. ¡Esa mujer está ocupando el mismo miraculous que yo! No puedo permitirlo. Ha intervenido en TODAS las akumatizaciones de la última semana y…"
"¡Señor! ¡Enfóquese!"
Papillón se volvió hacia Nathalie, quien lo miraba severa, instándolo a calmarse y a pensar más en frío la situación. El hombre captó la indirecta y tomó aire. Recapituló lo que sabía y no le gustaron sus conclusiones. Sea quien fuera esa mujer, si obtenía los miraculous antes que él, iba a causar grandes estragos y usaría en quizás qué cosa el deseo que concedían la creación y la destrucción, y él no podía dejar pasar esa oportunidad. Si alguien tenía que robarlos, ése era él, pero…
"Tengo un plan, señor." Le dijo Nathalie de pronto.
"¿Ah sí?"
"Así es. Esa mujer puede controlar a los akumatizados a su antojo, arrebatarle el control de estos, y hemos visto que es particularmente cruel en sus objetivos. Pero… no puede controlar sentimonstruos."
"¡Nathalie!" Exclamó Gabriel escandalizado. "No permitiré que uses…"
"Lo estoy controlando mejor. Usted lo sabe." Insistió Nathalie. "Si mi plan funciona, no solo obtendremos los miraculous, sino que acabaré con esa mujer."
Una vez más, ambos se miraron fijo, severos, como midiendo voluntades, analizando al otro, buscando alguna falla en la seguridad. Gabriel por fin pareció relajarse un tanto y miró hacia su ventanal, dándole la espalda a su asistente.
"Te escucho."
Algún lugar del barrio Montmartre.
En esos momentos.
"¡GATO PULGOSO!"
"¡HSSSSSS!"
Lila, sangrando un poco por la boca, se levantó a tropezones y se abalanzó sobre el pobre y acongojado animal, un minino color canela que le había saltado a la cara en el peor momento posible, haciéndole perder la comunicación con Papillón. Persiguió al pobre animal por el área dispuesto a hacerlo pagar por su insolencia, pero convengamos que el animalito era más ágil, pequeño y decidido. No pudo atraparlo, el gato escapó, lo que no impidió que la mujer tomara una silla y se la arrojase con toda su fuerza por donde se había escabullido.
"¡MUERETE BICHO ASQUEROSO!"
En el último instante, Lila Rossi giró sobre sus talones. Algo la atacaba y tenía que reaccionar rápido. Bloqueó con el suyo el bastón de Chat Noir. ¡No! ¡Maldita sea! No era el chiquillo, era el portador de su época, Matagot, quien le siseó igual que un felino real. El roce del metal y la fuerza empleada llegó a soltar chispas, pero lejos de detenerse en eso, ambos intercambiaron varios golpes feroces, zarpazos incluidos, que poco hicieron para definir quién era superior al otro.
"¡Métete con alguien de tu tamaño, Strega!"
"¡¿QUÉ HACES AQUÍ?!"
"¿Pensaste que no te iba a seguir? Ñyaaa, ¡Vine a detenerte!"
"¿Y a llevarme a casa? ¡NO me hagas reír!" Lila lanzó dos golpes y una estocada. "No puedes llevar ni un ratón a esas catacumbas, ¡Y dices que me llevarás a mí!"
Matagot se mantuvo en silencio y se concentró en el combate. Cada bloqueo era contestado, los golpes y los zarpazos, cada patada, cada giro, estocada y maniobra por apresar, detener, golpear o quizás matar al otro no se hicieron de rogar. Era un ataque constante y sin descanso, diseñado para que la Strega se cansara. Matagot no se iba con bromas y Lila lo sabía: este sujeto era letal cuando quería y correría sangre si se descuidaba. Era una coreografía macabra y peligrosa que no tenía nada de inocente.
"¡Dame tu miraculous, Matagot!" Le ladró con soberbia cuando éste la hubo apresado en una dolorosa llave.
"¡Quítamelo si puedes!" Exclamó enseñándole los dientes, igual que un gato a punto de dar el golpe final.
Lila golpeó a Matagot con el codo en la cara, aprovechando el movimiento para empujarlo. Quiso golpearlo de nuevo, aunque recibió un puñetazo en el abdomen, que la botó al suelo; y en el momento que el gato saltó sobre su presa, ésta extendió su mano y conjurando su magia, se deshizo en una bola de humo y desapareció. Matagot solo consiguió golpear el piso. Con las garras extendidas, la cola tiesa y las orejas pegadas a la cabeza, enfurecido y a la defensiva, el gato negro hizo uso de todos sus sentidos para buscar a su enemigo, sin éxito.
"Creo que se teletransportó." Dijo la muchacha de pronto, apareciendo por entre unos muebles. En sus brazos estaba el gato color canela. "Ya casi no tenía energía, así que dudo que haya ido muy lejos… o que dé más problemas por hoy."
"¡Hsssssssssssss! ¡Casi la tenía!"
"Pues te faltó ese casi para detenerla. ¡Nos habrías ahorrado un problemón, Chaton!" Retrucó la muchacha. Matagot, en una actitud muy felina, se sacudió y estiró los músculos, caminando hacia la muchacha. "¿Te lastimó? Tengo el botiquín…"
"Igual que siempre, ma minette." Le dijo mientras le acariciaba la cabeza. Ambos suspiraron y bajaron los hombros. "Ese hechizo que usa para teletransportarse requiere mucha energía… y no tenía tanta. ¡Tienes razón, petite soeur! De París no salió."
"Tenemos que buscarla otra vez." La muchacha acarició al gato que seguía en sus brazos. "París es grande, lamentablemente."
"Seeeeh…" Matagot de pronto enfocó sus orejas hacia su hermana. "¿Qué tienes ahí?"
"Un gato: la Strega casi lo mata. ¡Pobrecito!"
"¡Miau!"
"¡Aaaaagh, minette! ¡NO te encariñes! No podremos llevarlo al futuro con nosotros…"
"¡Pero está solito!
"¿Y dónde lo mantenemos? Déjalo."
La muchacha hizo un puchero. Su hermano, después de todo, tenía razón. Soltó al gato canela, que cayó con gracia al suelo, en donde se sentó y comenzó a acicalarse el rostro con una patita. No le hacía gracia dejar al animal, pero bueno. Matagot volvió a revolverle el pelo, con bastante cariño, pero no le dijo nada. Le hizo una seña con la cabeza.
"Vámonos antes que llamemos mucho la atención." Le dijo al tiempo que comenzaban a caminar.
"Te sigo."
Y apenas mirando atrás, dejando al gato ahí donde había caído, la muchacha siguió a su hermano.
Colegio Françoise Dupont.
Tres días después. Jueves. 9:12 am.
Lila entró al baño de niñas tras asegurarse que nadie la seguía. Una vez dentro, revisó los cubículos por si había alguna otra alumna, cosa que no encontró. Normal que no hubiera nadie, todo el estudiantado estaba en clases, así que no digamos que el baño estaba concurrido. Con calma y siempre muy cautelosa, Lila entró a uno de los cubículos y cerró la puerta. ¡Por fin podía revisar su celular!
Estaba en medio de las clases de química de la profesora Mendeleiev cuando recibió un mensaje al celular. Tras revisarlo con mucha discreción para evitar que le confiscaran el teléfono, vio que era nada más ni menos que de Nathalie Sancoeur, y había sido muy conciso. Era un simple Ve al baño. Lila entonces pidió permiso casi en seguida, cosa que no le costó mucho conseguir. No lo dudó mucho y en seguida respondió el mensaje.
"Ya estoy aquí."
"Prepárate para una akumatización mañana temprano." Le escribió Nathalie.
"¿Por qué mañana y no hoy?"
Lila se quedó esperando una respuesta. Sonrió de costado: Nathalie era muy fácil de irritar.
"Ajústate a la carta Gantt." Llegó la respuesta.
"Nunca me ha dejado verla, mademoiselle Sancoeur." Escribió Lila en el mensaje. "¿Cómo quiere que me ajuste a ella?"
"Mañana. A las 11 am. Akumatización. Punto."
Lila alzó las cejas con algo de desprecio al leer el mensaje. ¿Qué era lo que estaba planeando Gabriel Agreste en esta oportunidad? Más valía que fuera algo que valiese la pena, que sus planes dejaban mucho que desear… aunque pensándolo bien, si Nathalie estaba involucrada en el plan, entonces sería algo que sí valdría la pena. De todos modos, una akumatización siempre la sacaba de clases al menos un par de días, en lo que se recuperaba del trauma. Lila se sopló el flequillo. ¿No podían adelantar el plan para hoy? Así tendría libre el viernes.
"¿Se puede saber qué planea Papillón?"
"No."
"¿Por qué no?"
Lila ya no obtuvo más respuestas. Nathalie cortó la comunicación y ya no apareció más en línea, no sin dejarla antes en visto, lo que irritó bastante a la chiquilla. ¡Odiaba cuando no le prestaban atención! Bufó enojada, y se guardó el celular. Salió del baño y se dispuso a volver al salón.
"¿Huh? ¿Y esa?"
En medio del pasillo había una persona. Una mujer cincuentona que nunca había visto antes, con un vaporoso vestido. La miraba fijo, con una sonrisa cruel y perturbadora. A medida que la chica se acercaba a ella, más se ponía ansiosa. ¿Qué demonios? Lila entrecerró los ojos, sin poder sacudirse la sensación que conocía a esta persona de algún lado. ¿Pero de dónde? ¡Bah! Su mirada la inquietaba, pero no le iba a dar el gusto de verla incómoda. Alzó la cabeza y siguió su camino con toda la normalidad, pese a que la mujer nunca dejó de verla. ¿Cuál era su problema? ¿Qué acaso no tenía nada mejor que hacer? Mejor le avisaba al conserje, ¡se le había colado una loca al interior del colegio!
También se le escapaban alumnos, pero ése era otro cuento.
"¿Hasta cuándo harás caso de las órdenes de ese anciano?" Le preguntó la mujer una vez que Lila la hubo sobrepasado.
"¿Qué cosa?" Lila giró sobre sus talones, solo para ver a la mujer de espaldas, pero mirándole por encima de su hombro, con los ojos muy abiertos, sin pestañear ni dejar de sonreír.
"Es hora de que vueles con tus propias alas, querida Lila." Le dijo la extraña, girando más su cabeza. "La mariposa debe salir de su capullo."
"¿A qué te refieres?"
"Jejejejejeje…"
La mujer no respondió. Sus ojos se pusieron muy brillantes y de un momento a otro, desapareció en el aire, sin mediar ningún tipo de efecto especial o nada. Una risa quedó flotando en el aire. Lila, asustada, se llevó las manos al pecho y se habría santiguado de habérsele ocurrido. Comenzó a revisar el pasillo con la mirada, buscando indicios de la mujer, pero sin éxito. Estaba sola, el pasillo estaba vaciado de gente y el silencio era tan ensordecedor, que se asustó un buen poco, tenía que admitir. Retrocedió un par de pasos antes de girar sobre sus talones a toda marcha.
¡Mejor volvía a clases! Prefería la seguridad de los números. ¡Oh sí los prefería!
…
…
…
En el techo del colegio, Lila observaba dentro de una burbuja la imagen de su contraparte adolescente corriendo a toda prisa de regreso a su salón. Sonrió burlonamente.
"Tengo mucho trabajo que hacer contigo." Lila entrecerró los ojos. "¿Para qué te quería Papillón? ¿Qué planea ahora?"
Continuará.
Por
Misao-CG
Próximo capítulo: Un Giro Inesperado
… Alya intentó sujetar a Marinette, pero convenientemente fueron separadas por los escombros que llovían por todos lados, dando la impresión de que la segunda había quedado atrapada bajo ellos.
"¡MARINETTE!" Chilló Alya con toda su fuerza, abalanzándose sobre las ruinas. "¡HÁBLAME!"
"¡ESTOY BIEN! Pero tendré que buscar otra salida." Confesó Marinette, que de milagro no había sufrido heridas. "¿Qué Haces? ¡Huye!"
"¡¿QUÉ?! ¡¿HAS PERDIDO LA CABEZA?! No voy a dejarte aquí…"
Notas finales: Nope, Lila Rossi 2015 no se reconoció en su versión 2052. ¿Qué quieren que les diga? La mujer ha cambiado. Agradezco montones el tremendo apoyo que me han dado hasta ahora y que le sigan dando una oportunidad a este fic. En serio, ustedes son lo mejor, me hacen el día. Ojalá que pueda seguir manteniendo su atención o curiosidad y que se diviertan tanto como yo. Para noticias de cuando actualizo, es cosa que revisen mi profile. Al mismo tiempo, espero que quienes siguen mis fics de Saint Seiya no se hayan decepcionado mucho. ¡Lo siento! Ni bien Minos quiera cooperar de nuevo, continuaré con ese universo mío. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
Convengamos, Shion, que la vida de este lote se va a poner más patas arriba de lo que está. Justo cuando se estaban acostumbrando, la vida les vuelve a remecer la alfombra. ¡GRACIAS POR LEER!
BRÚJULA CULTURAL:
Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia. Otros sitios serán debidamente indicados.
Museé D'Orsay: Es una pinacoteca ubicada en París (Francia), que se dedica a las artes plásticas del siglo XIX y, más en concreto, del periodo 1848-1914. Ocupa el antiguo edificio de la estación ferroviaria de Orsay y alberga la mayor colección de obras impresionistas del mundo, con obras maestras de la pintura y de la escultura como Almuerzo sobre la hierba y Olympia de Édouard Manet, una prueba de la estatua La pequeña bailarina de catorce años de Degas, Baile en el Moulin de la Galette de Renoir, varias obras esenciales de Courbet e incluso cinco cuadros de la Serie des Catedrales de Rouen de Monet. Cronológicamente, este museo cubre la historia del arte entre los maestros antiguos (que están en el Museo del Louvre) y el arte moderno y contemporáneo (en el Centro Georges Pompidou).
Andropausia: (del griego ἀνδρός, hombre, y παῦσις, cesación) o menopausia masculina, es el proceso por el cual las capacidades sexuales del hombre disminuyen con la edad al igual que otras funciones orgánicas, resultado de los bajos niveles de testosterona en el organismo, o bien por el mal funcionamiento de los receptores de testosterona.
Al igual que la mujer tiene su climaterio (menopausia) por el cual no puede tener más descendencia, el hombre va perdiendo potencia sexual, pero sin ciclos tan marcados ni pérdidas tan significativas. La actividad sexual del hombre no está marcada por períodos regulares como en el caso de la mujer, pudiendo tener hijos en cualquier momento por la producción de espermatozoides. Tampoco presenta un punto límite preciso. Un hombre puede tener la capacidad de procrear hasta muy avanzada edad. En algunos hombres esta función puede mantenerse hasta pasados los 70 años e incluso no perderse con el tiempo, dependiendo de cada caso.
Además de la disminución natural de los niveles de testosterona debida a la edad, puede producirse en los varones que han sufrido una orquidectomía, o extirpación de los testículos (a causa de un cáncer, por ejemplo). Aun cuando un solo testículo es normalmente suficiente para mantener los niveles normales de testosterona, alrededor de un 10 % de estos pacientes presentan niveles disminuidos. Y obviamente ocurre en el 100 % de los varones que pierden ambos testículos.
En muchos casos los hombres no se dan cuenta de su estado pero es obvio que ese nivel de testosterona está disminuyendo a nivel del transcurrir del tiempo ya que los síntomas se pueden asociar a estados normales de estrés. El hecho no es tan común como el de la mujer pero es allí en donde el hombre experimenta una disminución en su potencia sexual. Sin mencionar que también tienen cambios de humor y carácter, igual que una mujer menopáusica.
Ma minette: Mi minina, en francés.
Disolée: Perdón, en francés.
