Tras la pelea akuma, han sido tres días bastante estresantes para todos los implicados. Marinette ha estado con los nervios de punta, ni hablar Adrien. Los visitantes no se quedan atrás… y puede que hablen más de la cuenta.


¡HOLA A TODOS! Preferí actualizar hoy, no más porque los nervios por el próximo capítulo de Chat Blanc me están matando y ya no sé qué hacer con mi tiempo. Sospecho que ese capítulo me va a provocar un infarto o tres. Tengo miedo. ¡Ahora a lo que nos convoca!


Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!

Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.


ADVERTENCIA

Sugiero uso de pelotita antiestrés. Podría contener spoilers de la tercera temporada.

Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.


"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")

Capítulo 4: Un Cuento en Les Invalides

Techos de París.

Viernes, 12:17 hrs.

Adrien hizo gala de sus reflejos de gato. Reaccionó casi al mismo tiempo en que su doble aplicó el cataclismo al edificio, como si hubiera adivinado sus intenciones. Con las justas giró sobre su eje y tomó a Ladybug en brazos y saltó por el aire hasta un edificio cercano y que de milagro seguía en pie, al tiempo que toda la estructura de aquel antiguo almacén colapsaba bajo el poder del gato negro. Una vez seguros en ese techo, se dejaron caer entre toses y dolores. Pasados unos instantes, y aun con la adrenalina fluyendo sin control por sus venas, abalanzaron contra la baranda para ver qué había sido del almacén.

"¡Chat Noir! ¡¿Qué rayos pasó ahí?! ¡¿Quiénes eran esos dos?!"

"Sé tanto como tú, ma lady." Susurró Chat Noir buscando con la mirada algún rastro de los extraños, sin poder hallar nada. De los nervios, apretaba el barandal con fuerza.

"¡Tenemos que encontrarlos! No puedo esperar tres días. ¡Me dijo…! AAGHCOFCOFCOF…" Ladybug se dobló sobre sí misma mientras tosía, escupiendo sangre en el proceso.

La verdad se sentía bastante mal. Se quedó mirando el rastro de sangre en su mano sin poder creérselo. Chat Noir la rodeó con un brazo para darle apoyo mientras que con el otro le sujetaba la mano con afecto y aprensión, sin dejar de ver la sangre. Estaba muy preocupado.

Ma lady! ¡Necesitas un Hospital!"

"NO. Puedo sola… COFCOFCOF." Tras toser de nuevo, Ladybug se miró las manos y medio le sonrió. "¿Ves? Ya no hay…" La chica suspiró apesadumbrada. "… Tanta sangre." Se le venían serias explicaciones y no sabía por dónde comenzar. Se mordió el labio. "¡Tengo que recuperar los miraculous de Rena y Carapace!"

Chat Noir la sorprendió entonces con un beso sobre la frente. Ladybug tuvo que reprimir la sorpresa y a punto estuvo de reclamarle, pero…

"Yo me encargo de esos dos." Le dijo Chat Noir acongojado. ¡Nunca había visto a su lady así! ¿Y si se moría así de golpe? Apretó los dientes y se tragó el nudo en la garganta. "Tú ve al hospital…" Le dijo casi suplicante. ¡¿Cómo había permitido que la lastimaran así?! De no ser por ese otro gato negro

"¡Al Hospital ni que Ocho Cuartos!" Preguntó Carapace de pronto, alarmado, abriéndose paso hasta ellos. "¡¿Qué les pasó a ustedes dos?!" Añadió genuinamente preocupado.

Él y Rena habían llegado a hurtadillas. Como los vieron al principio abrazados, prefirieron darles distancia en el caso que sí estuvieran llevando una relación (que siempre negaban) y quisieran mantenerla en privado. Pero al acercarse se dieron cuenta que no era el caso, sobre todo al ver la sangre en el piso. Rena se acercó a Ladybug inquieta, como debatiéndose a quién atendía primero.

"¡Chat Noir! ¿Qué les pasó?" La chica le puso la mano sobre la frente al gato. "Estás pálido y muy sudoroso!"

"¡Eso pasa cuando uno se enfrenta a villanos! ¡Suda!" Reclamó Chat Noir, haciendo vanos esfuerzos por recuperar su buen humor. ¡Estaba muy angustiado!

"No, Rena tiene razón." Carapace tomó a Chat Noir por los hombros y lo apartó a un costado, queriendo obligarlo a sentarse. "No es un sudor normal, ¡Estás helado!"

"¡Ladybug está herida!"

"¡Basta!" Ladybug se sacudió la atención de encima. Apretó los dientes del dolor. "Esto no termina, aún hay que acabar con Corrosif…"

Rena le puso ambas manos sobre los hombros y la obligó a apoyarse en la baranda al menos. Le sonreía con calma. Ahora que Ladybug se fijaba mejor, era evidente que Rena también había pasado por una buena pelea. Carapace en ese momento les mostró una botella de whiskey, en cuyo interior estaba el akuma golpeándose contra las paredes.

"Acabamos con Corrosif." Explicó el joven héroe. "Y como pueden ver, capturamos el akuma."

"… pero esas cosas atraviesan cosas…" Comentó Chat Noir sorprendido. "¿Cómo es posible?" Tenía ganas de darle topecitos a la botella.

"Fue idea de Pierre, el tipo al que Corrosif perseguía." Explicó Rena Rouge. "Esta botella es de cristal antiguo. Creo que tiene plomo o algo… el asunto es que él nos sugirió que a lo mejor podría atrapar y contener al akuma. ¡Y miren nada más! Resultó."

"Pierre es coleccionista de antigüedades: le tenemos que devolver esta botella." Explicó Carapace. "Vale tanto como una pequeña casa."

"Hay que purificarlo primero… ¡pero no tengo lucky charm para restaurar todo!" Se lamentó Ladybug, respirando a bocanadas.

Se miraron las caras, todos, incluso Ladybug. Sin el lucky charm no habría magia que reparase todos los daños causados por el akuma, y la única que podía hacer eso era la portadora de la creación, quien no parecía estar en condiciones óptimas. Pero Ladybug apretó los dientes: tenía que hacerlo, y los demás lo sabían.

"Entonces lo hacemos todo poco a poco." Le dijo Rena con calma. "Si te duele, nos detenemos: no es ninguna carrera." Chat Noir le tomó la mano.

"Te ayudamos, ma lady. Tenemos tiempo, ya no hay akuma que derrotar…"

Ladybug sonrió a medias. Se sentía muy mal, pero aún tenía trabajo que hacer. El apoyo de sus amigos sí que le dio energías, por lo que se puso de pie, ayudada por ellos. A duras penas invocó el lucky charm, que resultó ser una caja de primeros auxilios, que aprovecharon de usar tras sofocar unas risitas. Luego, Ladybug pidió que se soltara al akuma, el que al salir de la botella intentó huir, pero el yoyó de la heroína lo atrapó y purificó.

Claro, la invocación del lucky charm había dejado mucho que desear; casi se le escapó el akuma al intentar atraparlo y la posterior purificación fue bastante chapucera, pero cumplió con el objetivo.

¡No culpen a Ladybug! No la estaba pasando nada bien.

"Adiós, mariposita…" Dijo Ladybug entre jadeos, al ver como se alejaba. La chica tragó saliva, sujetándose el abdomen con disimulo. "Ahora… a arreglar todo." Y sin mediar más drama, Ladybug tomó el luck charm y lo lanzó hacia el cielo, con menos fuerza de la esperada. "¡Miraculous Ladybug!"

Pronto miles de mariquitas explotaban en el cielo y cubrían todos los rincones afectados por la batalla. Reparó el barrio en un santiamén y también pasaron por ella, curándola. Ladybug en seguida irguió la espalda, respirando profundo, como recuperada.

"Bueno, eso lo arregla todo." Dijo Rena Rouge, con las manos en las caderas. "Es hora de que te llevemos al hospital, Ladybug."

BIP, BIP, BIP…

"No lo creo: ustedes dos están por transformarse." Dijo Chat Noir. "¿El maestro Fu les entregó los miraculous?"

"Sí, fue él." Asintió Carapace, mientras se aseguraba que la botella estuviera intacta. "Tenemos que devolverle los miraculous."

"Vayan con él." Dijo Chat Noir con mucha seriedad. "Tengo tiempo de sobra, no usé mi poder: yo llevaré a ma lady al hospital."

"¿Cómo que no usaste tu poder?" Preguntó Rena Rouge curiosa, entrecerrando los ojos. No se tardó en señalar el edificio que había sido reconstruido gracias a Ladybug. "Si no fuiste tú, ¿Quién destruyó ese almacén? ¡Porque eso tiene tu marca por todos lados!"

"No fui yo." Aseguró Chat Noir con tanta sincera naturalidad, que Rena y Carapace intercambiaron miradas. "Así que me llevo a ma lady al hospital."

"¡Nada de eso! ¡Nadie irá a ningún hospital!" Exclamó Ladybug con energía. "Ya estoy bien, ¡he sido sanada!" Añadió con alegría. "¡Cada cuál regresa por sus medios y…!"

BIP, BIP, BIP, BIP…

"¡ME ESTOY QUEDANDO SIN ENERGÍA! ¡ADIOS A TODOS!" Antes que pudieran detenerla, Ladybug lanzó el yoyó por el aire y desapareció antes de darles a los demás héroes la oportunidad de detenerla. Chat Noir hizo el amago de seguirla, pero se arrepintió.

"¡¿ESTARÁS BIEN?!" Le gritó Chat Noir con fuerza.

"¡SÍIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!" Se oyó a lo lejos.

Los tres héroes se quedaron pasmados ahí mismo. Intercambiaron miradas serias, pero trataron de restarle importancia.

"Creo que la restauración no resultó del todo bien." Dijo Carapace, señalando algunas estructuras que parecían estar precariamente sujetas. "Pero creo que si Ladybug siguiera mal, no habría salido volando así."

Chat Noir miró en la dirección señalada por el portador de la tortuga, observando que en efecto, la reparación no había sido total. Cierto, eran detallitos, pero se notaban y tendrían que repararlos para evitar desgracias, pero Carapace también tenía razón: un herido grave no hace acrobacias como la que recién había hecho Ladybug.

"Bueno. No me extraña. Ladybug no estaba a toda capacidad cuando invocó sus poderes." Razonó Rena Rouge. Otra seguidilla de bips la alertó. "¡Tenemos que irnos! ¡Hasta la otra!"

Se despidieron a la rápida y pronto los tres habían evacuado aquél techo. Tenían que regresar con el resto de sus compañeros, y hacer como si no hubieran desaparecido. Lo antes posible. Chat Noir, eso sí, se detuvo unos instantes extra antes de bajar a la calle a transformarse de vuelta. Miró ansioso en dirección del almacén, angustiado.

"¿Qué rayos pasó ahí?" Preguntó en voz alta, antes de salir saltando de nuevo.

No lejos de ahí, la muchacha de ojos azules observó a Chat Noir hasta que se perdió de vista. También estaba angustiada. Bajó la mirada y se volvió hacia su hermano, aún personificado como Matagot.

"¿Crees que estén bien?"

El gato negro solo suspiró apenado y apartó el rostro. No dijo nada.


Complejo de Les Invalides. París.

Dos días después. Domingo. 16:45 hrs.

La muchacha volvió a mirar al cielo. ¡No podía creer lo azul que se veía! O sea, desde pequeña había escuchado de los cielos abiertos, y lo lindos que eran, pero nunca se habría imaginado algo como esto. En casa no solía tener muchas oportunidades de ver hacia arriba: la Resistance se refugiaba en las laberínticas y milenarias catacumbas de París, había crecido en sus corredores, jugado entre los muertos: había tenido muy pocas oportunidades de subir a la superficie a jugar. Tenía vagos recuerdos de su infancia temprana jugando en algún parque cerca de casa, a donde sus papás solían llevarla en las tardes, y aunque apenas eran imágenes estáticas, esos eran de sus recuerdos más felices.

No recordaba a sus padres. Ni sus caras, ni nada. A veces de lo profundo de su mente recuperaba alguna sensación, alguna caricia, quizás una presencia, una expresión verbal, pero nunca nada más. Estar bajo cielo abierto le estaba llenando el corazón de nostalgia y anhelos por querer rescatar esas memorias… quizás venir a este tiempo había sido una mala idea.

La chica se gruñó a sí misma, e infló las mejillas.

"Mejor me concentro en esto, que esta m**rda de edificio es más grande lo que pensé."

Se concentró en su celular. A primera vista parecía que estaba jugando alguna suerte de juego de plataformas, pero en verdad se trataba de los controles del dron. El aparato que usaba estaba en modo invisible y sobrevolaba el edificio, escaneando mediante barridos regulares la hermosa estructura, los jardines y el entorno. Poco a poco toda esa información pasaba a una base de datos que procesaría luego en su tablet cuando estuviera más cómoda. De esa manera esperaba obtener los planos más exactos que pudiera.

"¡La p**a que te parió! Batería baja." Protestó la muchacha de pronto, apretando los dientes. "A ver. Pequeño dron, regresa antes que entres en modo ahorro y te vea todo el mundo."

La muchacha manejaba tecnología impensada para 2015, y ésta en específico tenía la marca de Max Kanté por todos lados. Hacían que su misión fuese todavía más fácil y rápida, pero tenía un problema bastante grave: la batería apenas duraba un par de horas.

"Mugre modo de invisibilidad y mugres reglas anti–drones." Gruñó mientras le daba la orden a su aparatito a que regresara con ella.

La ciudad de París era muy cuidadosa de su patrimonio y sus ciudadanos algo impacientes. Las autoridades de la ciudad habían prohibido hacía unos años el uso de drones en lugares públicos de alta concurrencia, edificios patrimoniales y de oficinas de gobierno por ser ruidosos, molestos, y por representar potenciales amenazas a la seguridad. Les Invalides cumplía con todas esas características. La muchacha podía entender perfectamente esa lógica, por lo que no discutía. Sin embargo tenía una misión que cumplir y la única forma de hacerlo era sacando la planimetría del edificio mediante dron. Por eso mantenía el aparato en modo invisible para no llamar la atención. Solo tenía que ser creativa y ver como solucionaba el problema.

¡Pero la batería se le iba en dos tiempos! Eso desafiaba cualquier logística. Y encima el lugar era gigante: se iba a tardar semanas en sacar los planos, y eso que todavía no empezaban con el interior, que sacar esas mediciones iba a ser un quilombo de otro nivel, para evitar a la seguridad.

Aaaaaish! ¡Cierto!" La chica estiró la mano y tomó su dron que venía llegando con ella. El aparato se hizo visible ni bien entró en contacto con su piel, y se apagó. "¡Debimos citarlos mañana por la noche, no durante el día! ¿Cómo m**rda vamos a alejar a los turistas de la p**a tumba del sujeto ese?"

Guardó el dron en su mochila murmurando pestes contra el mundo. Esperaba en serio que Matagot tuviera alguna idea, porque evacuar el edificio a mitad del día no le hacía gracia. La seguridad era bastante fuerte e intervenir el sistema no iba a ser simple. Y hablando de evacuaciones, todavía tenían que arreglar los sistemas de alarma del colegio Françoise Dupont para facilitar la salida de… de… ¡de esos dos!

"También deberíamos plantar algunas bombas de hu… ¡OH LA LÁ!"

La muchacha aguantó la respiración y giró sobre su eje, con toda la naturalidad del mundo. Hizo como que ajustaba su mochila y sus cordones, sacudiendo su cabeza para que sus cabellos le taparan la cara. Se obligó a respirar y controló su respiración: las manos se le helaron y un escalofrío le recorrió el espinazo: la Strega, la villana que venían persiguiendo desde el 2052, caminaba en su forma civil por los jardines hacia el Musée de l'Armée.

"¿Qué hace esa p**a aquí?"

Hubiera querido voltearse a verla con todo descaro, pero no se atrevió. No le había pasado lo mismo cuando había enfrentado a Lila Rossi joven hacía un par de días atrás: ¡Es que la Strega era otro nivel! Esa bruja era la causa de su orfandad y sus pesadillas. ¡De mucho sufrimiento! Y aunque la enfrentaba a diario, le tenía terror. ¿Cómo osaba pasearse por ahí con esa calma? ¿Con qué cara se atrevía…? ¡Y encima tenía sus miraculous encima! Rápidamente distinguió el de la mariposa; los otros dos tenían que estar bajo sus ropas.

¿Era esto una coincidencia o estaba en Les Invalides a propósito? ¡¿Acaso sabía de su misión?! ¡No Puede Ser! Se sacudió ese pensamiento lo más rápido que pudo. Eran pocos en la Resistance que sabían de la importancia que este edificio había cobrado. ¡Y no! ¡No encontrarían al miraculous de la creación que ellos necesitaban aquí en el 2015! Pero si querían hacerlo en 2052, necesitaban los planos para realizar la búsqueda y ella había venido a conseguir eso. ¡El edificio había desaparecido en su tiempo! Apenas quedaban las ruinas del domo en un lugar totalmente diferente de donde estaba ahora. Inconscientemente la muchacha revisó su bandolera, donde guardaba sus cuchillos… los tenía a la mano.

"Mejor me voy."

Con toda la naturalidad, la muchacha tomó su mochila y se la echó a la espalda, alejándose en la dirección contraria a la que la Strega llevaba. ¡La mataba la curiosidad! Pero como solía decirle madame D'Alençon en el futuro, la prudencia es parte del valor y uno debe saber elegir sus batallas. No. ¡No se iba a arriesgar a estar cerca de Schmetterling!

"No sabe ni que existo, pero no. No me arriesgo."

Echó una última mirada hacia atrás y siguió caminando.

¡Tenía que salir de ahí y avisarle a su hermano!


Colegio Françoise Dupont

Día siguiente. Lunes, 11:45 horas.

Hoy se cumplían los tres días. ¡Oh la lá! Tenían que haber sido de los días más difíciles que recordaba en su vida. Marinette había estado de los nervios desde el ataque akuma y ya casi no le quedaban uñas. ¡Por Dios que había estado difícil de explicar todo! Se pasó las manos por la cabeza, apenas notando que tenía las coletas mal anudadas.

¡Los últimos diez días habían sido un desastre! No solo habían tenido que lidiar con Papillón y con Mayura, sino con estos dos extraños que le habían vuelto la vida patas arriba. Por si fuera poco, no había podido restaurar la ciudad a su totalidad después del ataque de Corrosif y ella misma había sido una de las primeras perjudicadas. ¡Claro que supo fingir bien! Pero ni bien deshizo la transformación, sintió como si le hubieran pegado de nuevo, aunque no tan fuerte.

Supo después, gracias al maestro Fu, quien tuvo a bien visitarla, que la reparación de su miraculous tenía directa relación con su salud. Si no había recibido heridas durante la batalla, las catarinas mágicas repararían todo. Si no, pues la reparación sería acorde a sus heridas. Ella misma había sido curada a casi en un 87 %, como los edificios que destruyó Corrosif.

"¡Me siento mal!" Se quejó dejando caer la cabeza sobre su escritorio.

Aquel día del ataque, tras deshacer la transformación, Marinette regresó a duras penas al último lugar en que se había visto con Alya antes del ataque. La restauración había reparado el lugar, pero los daños sufridos eran notorios en la pared. Marinette simplemente se apoyó contra la pared y esperó, porque no podía más del dolor… Se estaba sentando para descansar unos momentos cuando aparecieron Adrien y Nino corriendo, como si la estuvieran buscando. Se alarmaron al verla, pues no esperaban encontrarla en ese estado, con sus ropas manchadas con sangre, pálida y temblorosa de dolor. Por lo visto Marinette era uno de varios heridos. Nino le contó que Lila también había resultado lastimada: al parecer un trozo de vidrio de una ventana cercana se le clavó en la pierna durante las explosiones.

Lo único bueno de la situación es que como no podía caminar bien, Adrien decidió cargarla en brazos y llevarla hasta los bomberos que estaban cerca. ¡Uy! ¡Adrien la cargó todo el camino! Eso le sacó una sonrisita.

El asunto es que Marinette terminó en Urgencias, junto con varios heridos más. La retuvieron en el hospital toda una noche en observación, pues les preocupó que tosiera sangre, pero los exámenes le salieron buenos, así que la dieron de alta al día siguiente, con reposo leve y con toda la ansiedad acumulándose en sus tripas. Estaba bien, pero ¡Cómo le dolía el abdomen! Eso era puro estrés. ¡Hoy era el tercer día! Y encima lunes. Eso lo hacía todo aun peor. ¡Oh, maldito estrés!

Pero no era la única: la noche anterior, durante su patrullaje, se había encontrado con Chat Noir, quién estaba tan ansioso como ella. Apenas se hablaron, pero eso fue porque los nervios no los ayudaron. Eso sí, Marinette pudo percibir la ansiedad de Chat Noir por ver a esos dos… Ella también quería verlos, quería aclarar las cosas. ¡Quería saber! Necesitaba respuestas.

"Mari, te escuché. ¿Quieres ir a la enfermería?"

"¡Estaré bien, Alya, Gracias!"

Miró la hora por enésima vez… a ver qué inventaba para salir de clases. ¡En 20 minutos tenían la cita con esos dos! Miró hacia donde se sentaba Lila… su asiento estaba vacío. ¿Estaría bien? O sea, no era su persona favorita, pero no era tan maldita como para desearle mal. Además, no se podía sacar de la mente la imagen de Volpina encharcada en su propia sangre…

"Estás como tensa como cuerda de arco." Le dijo Alya. "¿Te sientes bien en serio?"

"¡Estupendo, Alya! Es solo que… tanto encierro me pone muy ansiosa."

"No te duele nada, ¿verdad? Recibiste un buen golpe…"

"Yerba mala nunca muere y no… ya no me duele tanto." Rió Marinette nerviosa. "Estoy muy ansiosa, eso es todo, y no es normal y…"

"¡Mija! Te cayó un edificio encima: debes estar con estrés postraumático o algo…"

"¡Claro! ¡Eso debe ser! Claro…" Marinette dejó caer su cabeza en el escritorio. "¡Ya mátenme!" Alya le dio unas palmaditas amistosas.

"Deberías ir a terapia…"

"¡Atrás, el par de amiguitas!" Mademoiselle Bustier les llamó la atención. "Silencio que la clase todavía…"

¡RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINNNG, RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING!

Marinette y Adrien pegaron un salto al mismo tiempo, como si los hubieran electrocutado. Al igual que ella, el joven Agreste estaba ansioso como no tienen idea. Los demás levantaron las cabezas en el acto. No era la alarma de akumas, cosa extraña, sino la alarma de incendios, cosa que tanto Marinette como Adrien agradecieron, pues ya no sabían qué inventar para salir de clases sin levantar sospechas. Casi por instinto todos comenzaron a recoger sus cosas y a salir ordenadamente, de acuerdo con las instrucciones que la profesora les daba. Ya una vez evacuados fuera del edificio, le fue más fácil a Marinette fugarse, aunque no pudo evitar mirar hacia atrás, como asegurándose que no fuera un ataque akuma. Sí vio humo en un costado del edificio, en el sector de los laboratorios: la profesora Mendeleiev iba a berrinchar de lo lindo los próximos meses.

Quizás por estar fijándose en eso, no se dio cuenta que Adrien también se escurría por entre la multitud.

"¿Ya nos vamos?" Preguntó Tikki.

"Es ahora o nunca."

"¡Marinette! Antes de la transformación…"

"¿Dime Tikki?"

"Todo va a salir bien. Estoy segura de que hay una buena explicación para todo." La animó la kwami, quien le dio un besito en la mejilla. Marinette le rascó la cabeza.

"Gracias amiguita. Y Ahora… ¡Tikki, transfórmame!"

La transformación duró menos de lo que le hubiera gustado, pero la energía que le recorrió el cuerpo y que vigorizó sus músculos, la animaron gratamente. Se sintió mejor en el acto. Rápidamente lanzó su yoyó a un edificio cercano y comenzó a impulsarse por los techos de París en dirección de la tumba de Napoleón en Les Invalides. Ni bien aterrizó en los jardines aledaños, Chat Noir, el suyo, apareció junto a ella.

"¡Miau! ¡Lindo día para aclarar dudas! ¿No lo crees Ma lady?" Le preguntó con felina calma. "¿Te sientes mejor?"

"¡Chat! Estoy bien. Recuperando claro, pero cada vez mejor. ¿Cómo estás tú?"

Hubo un silencio algo extenso entre ambos. Se notaba que las mismas ansiedades que habían plagado la mente de Marinette, habían hecho de las suyas en la de Chat Noir. De hecho, al pobre se le notaban las mejillas verdes y no tenía nada que ver con el reflejo de sus ojos.

"La verdad no sé. Me siento como en habitación llena de mecedoras y los nervios no me han dejado cenar en paz." Chat Noir tomó aire y observó hacia el Palacio de Les Invalides. "Apenas pude comer estos días y lo que tragaba, no lo retenía. ¡Este gatito ha estado bien enfermo!"

"Te comprendo cómo no tienes idea, Chaton."

Los dos dejaron escapar un largo y tenso suspiro. Estaban asustados.

"Entonces…" Comenzó Chat Noir. "¿Vamos a ver a Napoleón? Creo que vamos con el tiempo justo."

"¡Pues vamos ya!" Antes que Ladybug diera un salto, Chat Noir la detuvo. "¿Chaton?"

"Oye… err… he estado pensando mucho sobre esto. Tengo mil teorías." Chat Noir tomó aire. "Cada cuál es más loca que la anterior, pero… ¡Tú y yo contra el mundo! No te dejaré sola. ¡Tengo tu espalda!"

"¡Gracias, Chaton!" Ladybug le sonrió de oreja a oreja, quizás incluso un poco más calmada. "Entre los dos nos cuidamos. Yo también tengo tu espalda."

"¡Me tienes todo, si quieres!" Exclamó nervioso, pero juguetón. Dicho esto, la apartó con travesura y echó a correr. "¡El último paga la cuenta!"

"¡Ven aquí, Gato Tramposo!"

¡Oh vaya que estaban nerviosos!, pero al menos se tenían el uno al otro para aliviarse. Pasaron a toda prisa por los jardines, convirtiéndose en el blanco de las ocasionales fotos que los turistas que estaban por ahí les sacaban. No se detuvieron, ni intentaron frenarlos: su único interés era en llegar al domo y de ahí… a la tumba de Napoleón…

… la que curiosamente estaba vacía cuando llegaron.

O sea, había gente, pero ésta no parecía tener interés de entrar a prestar respetos a los restos mortales del emperador. Como que algo los alejaba del lugar, pero a ellos los atraía. Mientras más avanzaban en dirección del féretro, más se vaciaba la sala. Esto los enervó lo suficiente como para ponerse a la defensiva. Sin perder ni un ápice de cautela y prudencia, Ladybug y Chat Noir se hicieron señas y avanzaron rápido, casi agazapados, con toda la intención de revisar el lugar… la rotonda se les hizo eterna…

… aguantaron la respiración al ver el féretro. Comenzaron a rodearlo caminando por detrás de las estatuas… un escalofrío recorrió el espinazo de Ladybug. Así, cuando por fin enfrentaron a la estatua de Napoleón, ahí… de pie y tan tensos como ellos, medio ocultos entre las sombras, encontraron a los extraños. Ni se escondían ni parecían amenazantes, pero la sola vista de ellos les hizo tener acidez.

"Ya están aquí." Dijo la muchacha, dándole unos golpecitos a Matagot en un hombro, intentando esconderse detrás de él al mismo tiempo. Este suspiró profundo, como descargando ansiedad.

"Alea Iacta Est." Dijo el extraño tratando de calmarse. Se quitó la capucha y se sacudió un poco. Sus orejas, ubicadas sobre la cabeza de Matagot, rápidamente se orientaron a los recién llegados.

Ladybug entrecerró los ojos. No sentía peligro, pero no se iba a confiar así de rápido. Chat Noir comenzó a jugar con su bastón, pero se veía muy serio y no les sacaba los ojos de encima a los extraños. La muchacha se asomó para verlos mejor, abriendo sus ojos todo lo que podía. Matagot les prestaba muchísima atención, pero apenas movía las orejas.

"Creo que tienen mucho que explicar." Les dijo Ladybug, tras carraspear para llamar la atención. "Ya que estamos aquí, comiencen."

"Que conste que no estoy para trucos. Mi paciencia está muy desssssafiada hoy." Advirtió Chat Noir, medio siseando, bloqueando el paso de Ladybug con su bastón, en actitud defensiva. ¡No se iba a arriesgar a que la lastimaran más de lo que estaba!

La muchacha bajó la cabeza, ocultando su mirada. El mayor no se movía y no parecía querer hablar. No, no era antipático, pero de pronto no sabía ni por donde comenzar a explicar. Como si estuviera consciente que metería la pata con la cosa más mínima o absurda. Ladybug hinchó el pecho y tras apartar el bastón de Chat Noir avanzó hacia el curioso dúo. Iba a tratar de sonar más agresiva, pero se dio cuenta del sutil encogimiento de hombros de los extraños, como si estuvieran tan o más asustados que ellos. De hecho, la muchacha retrocedió un paso, como si no quisiera acortar la distancia. ¿Ella los asustaba? Eso la desconcertó. Chat Noir comenzó a pasearse por alrededor aparentando calma, como un gato despreocupado.

"¿Qué les pasa? ¿El gato les comió la lengua?" Les preguntó con desapego.

"Nos han tenido esperando tres días. ¡No doy más del suspenso!" Dijo Ladybug. "¿Qué está pasando aquí?"

"¡Eso fue una broma de gato!" Exclamó la muchacha, con los ojos muy abiertos y dándole un codazo tranquilo a Matagot. "¡Logro desbloqueado!"

"Hmpf."

"¿No nos van a decir nada? ¡No le pueden hacer eso a un alguien como yo!"

"La curiosidad mató al gato." Dijo de pronto Matagot.

"¡Pero la satisfacción lo revivió!" Contestó Chat Noir, sonriendo de costado.

Ladybug no pudo evitar sonreír por el intercambio entre los dos Chat Noir. ¡Como que se parecían mucho! La muchacha se tomó del brazo de su hermano y le dio algunos tirones.

"Matagot, ya está… ahora o nunca."

"Ahora o nunca ¿qué?" Gruñó Chat Noir de nuevo.

Los extraños los quedaron mirando, o al menos eso hizo la muchacha, quien se dio algunas palmaditas en las mejillas. Chat Noir apretó los dientes y pareció sisear: la impaciencia lo carcomía.

"Venimos del futuro. Del año 2052." Por fin habló Matagot. "Al menos de una de las líneas temporales. Cruzamos el tiempo para detener a Schmetterling. Ella quiere robar al Plagg de esta línea… y quizás también a Tikki."

Los héroes de París parpadearon perplejos. ¡Demasiada información muy condensada! La muchacha se tapó la cara con ambas manos.

"¿De qué me perdí?" Preguntó de pronto Ladybug. "¡Comiencen desde el principio!" Preguntó entre hipos. "¿Cómo que quiere robar a Tikki y a Plagg? Chaton… Plagg es tu kwami, ¿verdad?"

"Sí, es mi kwami." Chat Noir se revolvió su cabello. "¿El Papillón en su tiempo es… mujer?" Preguntó extrañado. ¿Qué habría pasado con el que conocían?

"Sí. Schmetterling es…"

"¡Es una p**a loca de mie**a!" Exclamó la muchacha con vehemencia.

Matagot le dio un zape a la muchacha, quien solo infló las mejillas como acto de protesta, pero no se sobó el área afectada. El joven suspiró de nuevo.

"Esa mujer…" Comenzó diciendo con un tono que evidenciaba lo mucho que la detestaba. "… Vino al 2015 por Plagg. Cree que le será más fácil quitárselo a un muchacho de 14 que a mí. Y tiene razón."

"¡¿Siguen con la maña de querer robarse los miraculous?! ¡Oh la lá! ¡Consíganse una vida!" Reclamó Ladybug, poniendo sus manos en las caderas.

"¡Hssssss! ¡Si cree que me voy a dejar quitar mi miraculous así de fácil…!"

"¿Y Tikki? ¡¿Qué hay de Tikki?!" Preguntó Ladybug ansiosa. "¿Por qué la Ladybug de su tiempo no vino con ustedes? ¡O Bunnix! ¿Por qué ella no está aquí? Ya ha venido antes."

"La Bunnix que vino a detener a Timetagger, es de otra línea temporal. En su tiempo, no tenían este problema." Explicó la muchacha. "Nuestra Bunnix no vino porque se la necesita en 2052."

"Aparte… No tenemos Ladybug." Contestó Matagot. Este bajó la cabeza, como si de pronto lo inundase mucha tristeza. "El miraculous de la Creación se perdió en el 2039. Llevamos luchando contra Schmetterling desde entonces. Trece largos años." Añadió apartando el rostro, como quien oculta sus emociones.

Ladybug se quedó callada, procesando la información. ¿Trece años sin Tikki? ¿Cómo se las habrían arreglado? Si Papillón existía, o al menos un nuevo portador de la mariposa, ¿Cómo habrían purificado akumas sin Ladybug? Se llevó una mano al pecho: como que el corazón le comenzó a latir raro. ¡Es que no entendía nada! Si Tikki estaba perdida, ¿Cómo había llegado el miraculous de la destrucción a este muchacho, que evidentemente no era su Chat Noir? ¿Y Tikki? ¿Cómo es que estaba perdida? ¿y ellos? ¿Qué había pasado con ellos, los actuales portadores?

"¿Cómo se perdió Tikki? ¿Y de dónde esa Papillón de ustedes sacó la idea que era mejor quitarle su miraculous a ma lady en vez de encontrarlo en su mundo…?" Chat Noir hizo sus preguntas con una seriedad a prueba de balas. "¿Quiénes son ustedes?" Añadió golpeando el suelo con su bastón, para darse mayor énfasis.

Los extraños intercambiaron miradas… o algo por el estilo, pues Matagot no abrió los ojos en ningún momento. Dejaron escapar el aire y se mantuvieron callados más tiempo del necesario, como si no quisieran seguir hablando. Fue cuando Ladybug notó que este par se sentía muy incómodo con ellos, ¡todos se sentían incómodos!, pero estos dos parecían estar a punto de echarse a llorar.

"¡Aargh! No hay una maldita forma fácil de decirlo, así que lo diré de una p**a vez y me iré a vomitar, que no me puedo los jodidos nervios y este bruto redomado gato bueno para nada parece que se tragó la lengua." Dijo la muchacha con ansiedad, descargando su ansiedad con golpes en su hermano. Entonces fijó la mirada en Ladybug. "¡Tikki desapareció justo antes del asesinato de su portadora! De ti… ¡no tienes idea como lo siento!" Añadió con lágrimas en los ojos. Se sujetó de la casaca de su hermano, quien la contuvo.

Hubo una pausa de unos instantes. Ladybug en ese instante palideció algunas tonalidad y retrocedió unos pasos hasta apoyarse contra el sarcófago de Napoleón. ¡¿Qué clase de broma pesada era esta?!

"¡¿Me Mataron?!"

"¡¿Pero Que…?!" Chat Noir miró hacia su lady, reprimiendo apenas las ganas de abrazarla. "¡¿Pero cómo permití…?!"

"Los mataron a los dos juntos, en su forma civil. Lila Rossi, hija de su rep…" La muchacha dejó escapar una buena carga de adjetivos no muy favorables que habrían hecho sonrojar a un marinero convicto. Cierto, le temía a la Strega, pero eso no le impedía expresar su opinión. "… y la que la parió hizo berrinche porque descubrió que ustedes dos estaban casados, porque no pudo encontrar ninguno de los miraculous que buscaba y…"

GASP. Chat Noir se llevó las manos al pecho de golpe. No sabía si explotar de felicidad o de terror todo al mismo tiempo. ¿Había escuchado bien? ¡¿HABÍA ESCUCHADO…?! Miró a Ladybug con un puchero, cruzando miradas con ella. Comenzaron a hiperventilar al mismo tiempo.

"Mon Dieu…"

"La Strega cree que mató a toda la familia, pero no fue así. Hubo dos sobrevivientes." Añadió Matagot, quien por fin parecía haberse reencontrado con su voz. Revolvió los cabellos de la muchacha. "Ma petite soeur tenía cuatro años: sobrevivió porque papa alcanzó a sacarla de la casa y porque la Strega no sabía de su existencia, así que no la buscó… yo…"

Matagot se detuvo. Se apretó el puente nasal, como si recordar y relatar esto le costase especialmente. Su hermana lo tomó del brazo a manera de apoyo. Ladybug sentía el pecho comprimido, Chat Noir se apoyó en su bastón.

"Yo… casi no la cuento: me dejaron por muerto junto con nuestro hermano mayor, que sí mataron. No se aseguraron de que yo lo estuviera. Tenía nueve años." Terminó de explicar el mayor con un ánimo muy lúgubre.

"Esa p**a Rossi lleva aterrorizando París desde entonces, buscando los miraculous de la Destrucción y la Creación, haciendo berrinche tras berrinche, con lo que tiene a la ciudad y toda Francia patas arriba. ¡Es tierra de nadie!"

A medida que estos dos contaban su historia, Chat Noir y Ladybug pasaron por muchas tonalidades del blanco y también del verde. Por instantes quisieron no creerlo, pero algo les decía que estos extraños no mentían, pero ¡todo lo que decían! ¡Las implicancias que eso tenía! ¡Nadie en su sano juicio podía quedar tranquilo después de SEMEJANTE confesión! De hecho, Ladybug tuvo que sentarse en el suelo, sintiendo ganas de vomitar hasta los pulmones. La cabeza de pronto le bombeaba y el corazón le latía desbocado. Chat Noir por su parte, no estaba mucho mejor: de no haber sido por su bastón, se hubiera desmayado. Los dedos de manos y pies le hormigueaban y sintió una baja de azúcar bastante notoria.

Pero sin embargo… Chat Noir levantó la cabeza y miró a Ladybug pasmado, notando de pronto ese detalle que quedaba como entre líneas… y por lo visto su compañera se dio cuenta de lo mismo:

"¡Esperen un momento! ¿Están diciendo lo que están diciendo?" Ladybug se levantó de golpe y señaló a Chat Noir. "¿Me casé con Chat Noir?"

"Me voy a casar con ma lady. ¡Van a matar a ma lady!" Chat Noir se pasó los dedos por el cabello, despeinándose con todo y orejas, sin saber si estar feliz o aterrorizado. ¡Era el mejor día de su vida! Y el más ansioso al mismo tiempo. ¡Era un gato afortunado! ¡Se iba a casar con su lady! Iba a morir junto a su lady… ¡¿Qué clase de broma enferma era esa?! "¡¿Lila Rossi Va A Matar A Mi Familia?!" Gruñó con los ojos encendidos y los puños bien apretados.

"A tu familia futura Chaton… que también es la mía." Ladybug miró a los extraños exigiendo respuestas, pero como que sentía que la voz la traicionaría. Se sujetó las coletas con las manos. "No la mataron a toda, quedaron… ¿Quiénes… son…?"

"¿Quiénes son ustedes?" Terminó de preguntar Chat Noir en vista que a Ladybug no le salían las palabras. De pronto sentía terror.

La muchacha se sujetó el pecho, sintiendo como su hermano le revolvía los cabellos en un afán de contenerla. Ella le dio una palmada en el brazo, como tratando de transmitirle fuerza. Para ellos tampoco era fácil y también estaban muy acongojados. Se volvieron hacia los héroes de París al mismo tiempo.

"Soy el portador del miraculous de la Destrucción, y como tal, me llaman Matagot." Confesó con tensa calma. "Mi nombre real es Louis Agreste, ella es ma petite soeur Emma. Somos hijos de padres asesinados… ustedes básicamente."

– GASP –

"¡AGRESTE!" Exclamó Ladybug, quien casi tuvo dos infartos seguidos. Se volvió hacia Chat Noir sintiéndose al borde de un aneurisma. De hecho, su corazón se saltó unos tres o cuatro latidos de la impresión. "¡¿Adrien?!" Ni supo como fue que sacó la voz.

"¡MOMENTO! ¿ME CONOCES?" A su vez, Chat Noir se volvió hacia Ladybug y la señaló, también con una minicrisis de pánico. "¡¿QUIÉN ERES?! ¿CÓMO…? ¡¿De dónde me conoces?!" La voz del gato sonaba histérica, pero tenía alguna connotación de ternura y esperanza por ahí metida. El muchacho se volvió hacia … ¿sus hijos? "¿Quién…es… ella?" Preguntó mientras la señalaba con una mano temblorosa, casi echándose a llorar.

"¡NO LE DIGAN!" Exclamó Ladybug en pánico. ¡Ooooooh, Chat Noir se iba a decepcionar tanto de ella! Era el peor terror de su vida. ¡SE QUERÍA MORIR! ¡Esto no podía estar pasando, NO!

"¿Por qué no le digo?" Preguntó Emma sacando su teléfono de uno de sus muchos bolsillos. "Eres Marinette Dupain–Cheng, ¿o no?" Respondió curiosa, mientras comenzaba a grabar las reacciones en su celular. "¿En serio no sabían?" Preguntó incrédula.

AAAAAAAAAAAAAAAAH!" Ladybug hubiera gritado más, pero se quedó muda de la impresión. ¡El gato estaba fuera de la bolsa! ¡Chat Noir sabía quién era ella! ¿Y lo peor? ¡Chat Noir era Adrien Agreste! ¡Qué Vergüenza! ¿Con qué cara lo veía y…? Y… y… ¡Oh, Por Dios! ¡Sabía quién era ella…! "¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!"

"¡NO! ¡NO SABÍA!" Exclamó Chat Noir, sintiéndose como si le hubieran volteado agua helada encima. Las manos comenzaron a temblarle de los nervios. El gato se volvió hacia su compañera, temiendo no ser capaz de articular palabra. "¿Eres en verdad…? Marinette, ¿eres tú?"

"¡NO SABÍAMOS! No conocíamos nuestras identidades…" Ladybug se volvió hacia Chat Noir, sin saber dónde esconderse y con ganas de que se la tragara la tierra o apareciera un akuma o ambos. "¡ADRIEN!"

"¡MARINETTE!"

"¡ADRIEN AGRESTE!"

"¡MARINETTE DUPAIN-CHENG!"

"¡CHAT NOIR!"

"¡LADYBUG!"

MON CHATON!

MA LADY!"

"Adrien…"

"Prrrrrrrincesa…"

Los héroes de París se miraban llenos de pánico, mientras se llamaban uno al otro por sus nombres sin saber qué pensar, hacer o donde esconderse. Poco faltaba para que se echaran a correr en círculos. De todos los escenarios que habían imaginado en donde se enteraban de la identidad del otro, este precisamente nunca había sido considerado y por si fuera poco, no terminaban de convencerse. Louis se giró hacia Emma, quien mantenía su celular en alto.

"¿Más tranquila, Petite soeur?"

"Tan tranquila como tú."

"O sea, estás en pánico." Louis carraspeó angustiado y se pasó una mano por la cabeza. "Tío Nino dijo que íbamos a meter las patas… y lo hicimos."

"Creí que sabían…"

"Pues no. ¿Estás grabando un vídeo?"

"¡OH SÍ! La tía Alya pagará un buen precio por ver esto."

Ambos hermanos se volvieron hacia sus padres, que seguían en pleno ataque de pánico y poco les faltaba para echarse a correr en círculos. Se acomodaron, pues por lo visto… iba a tomar un rato.

¡Ni modo! Tenían todo el tiempo del mundo.

Continuará.

Por

Misao-CG


Próximo capítulo: El Matagot, la Strega y el kwami

"… Plagg entonces se volvió hacia Chat Noir y Ladybug. ¡E Hizo un Puchero grande como la vida misma! "¡Adrien!"

"¡Plagg! ¡¿Qué te pasó?!" Exclamó Chat Noir al verlo. ¡Su Kwami del futuro estaba tuerto!

"¡Adrien!" Plagg se limpió la cara con una patita. "¡Marinette!" Añadió dejando caer gruesos lagrimones, totalmente en contra de su personalidad.

Acto seguido, Plagg echó a volar y se abalanzó sobre…"


Notas finales: Ahí tienen a Emma sacando al gato de la bolsa, por decirlo de algún modo. ¡Y ni siquiera se lo propuso! Aunque no digamos que Louis había hecho mucho para ocultar el secreto. ¿Se esperaban eso? Pues ya verán lo que sigue, que este cuento apenas está comenzando. Dejen que Chat Noir y Ladybug tengan su momento de drama adolescente en calma. Por cierto, ¿soy la única que MUERE MUERTA DE MIEDO por el capítulo Chat Blanc de mañana? Siento que me dará un infarto en cualquier momento. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!


Bueno, Manu, puede que haya algo de todo eso. El fic ya está escrito, así que es cosa que tengas paciencia. Ten una galletita y ¡GRACIAS POR LEER!

Nada como hacer sufrir a Lila Rossi desde el mismo principio, Shion. No diré que no se merecía esa herida, porque bien que sí, y sobre su doble del 2052… ella merece algo mucho peor, pero ya verás lo que le pasará. ¡Ciertamente estos dos viajeros metieron las patas! O no… pues era inevitable que pasara. También he tenido la sensación de que Adrien sabe que Marinette se pone muy nerviosa cerca suyo, solo que no sabe bien como interpretar eso. ¡Esas cosas pasan cuando encierran a la bendición en una burbuja y no la dejan socializar! Honestamente no sé que tienen Gabriel y Emilie en la cabeza… Ten una galletita y ¡GRACIAS POR LEER!


BRÚJULA CULTURAL:

Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia. Otros sitios serán debidamente indicados.

Musée de l'Armée: (Museo del Ejército) Es el museo nacional militar de Francia, ubicado en el complejo de Les Invalides. Fue creado en 1905 al fusionarse el Museo de la Artillería y el Museo Histórico del Ejército. Contiene siete espacios y departamentos que contienen colecciones que abarcan los periodos desde la Antigüedad hasta el siglo XX.

Alea iacta est: (también escrito Alea jacta est o Allea iacta est) es una locución latina de uso actual que significa más propiamente en español, la suerte está echada. Es una expresión atribuida, por Suetonio a Julio César, en el momento que este cruzara el río Rubicón en el norte de Italia, límite entre Italia y la Galia Cisalpina, provincia que le había asignado el Senado romano. Esta frase aparece en la obra de Suetonio Vidas de los doce césares, si bien redactada como Alea iacta est.

Mediante este paso se rebeló contra la autoridad del Senado y dio comienzo a la larga guerra civil contra Pompeyo y los optimates. Según algunas versiones, en lugar del participio pasivo iacta, César usó el imperativo iaci: ¡echad! (la suerte)

Coccinellidae: Los coccinélidos (Coccinellidae) son una familia de insectos coleópteros de la superfamilia Cucujoidea. Reciben diferentes nombres según el lugar, siendo el más común el de mariquita. Tienen el cuerpo redondeado y con frecuencia colores vivos. Muchas especies se alimentan de pulgones, por lo que contribuyen a controlar estas plagas.

Su nombre común varía según la especie y el país. Los más habituales son: mariquita, catita, Vaquita de San Antón, chinita , xoaniña, cocos, sarantontón, sanantonito, Catarina, tortolita y Ladybug.

Los coccinélidos se encuentran por todo el mundo. Hay aproximadamente 6.000 especies en 360 géneros. Generalmente habitan en plantas donde se encuentran sus presas, como los pulgones o áfidos… Así que en su calidad de controladora de plagas, si las ven, intenten no matarlas.