El cuento de los viajeros sigue su curso en Les Invalides, pese a la histeria de Ladybug y Chat Noir. Veamos si pueden aguantar el estrés un poco más, que esa explicación aún no termina. Por otro lado, Lila vuelve a tener un encuentro con la bruja. ¡GRACIAS POR LEER!


¡HOLA A TODOS! Chat Blanc me destrozó el corazón, lo arrancó de mi pecho, lo metió a la moledora de carne, luego le echó ácido encima y me lo volvió a poner, solo para dispararme con una flecha justo al centro. UN GRAN CAPÍTULO. Se pueden sacar muchas cosas en limpio y sin duda que añade mucha carga emocional al final de la temporada, pero jugó con mis sentimientos… ¡ESTÚPIDOS, MI CORAZÓN, IDIOTAS!... ahem… Mis disculpas, tuve un lapsus. ¡Ahora a lo que nos convoca!


Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!

Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.


ADVERTENCIA

Sugiero uso de pelotita antiestrés. Podría contener spoilers de la tercera temporada.

Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.


"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")

Capítulo 5: El Matagot, la Strega y el kwami

Complejo de Les Invalides.

Lunes. Mediodía.

Ahora sí que tenía ganas de vomitar. En serio, hasta sentía ese ácido en la garganta que precedía a la evacuación violenta de los contenidos del estómago. Chat Noir quería morirse muerto, valga la redundancia. Ahí, ante la pétrea mirada de la estatua de Napoleón, no dejaba de llamar a su Lady y de reclamarle todas las veces que pudo haberle dicho su identidad, mientras Marinette hacía lo mismo con él. Era una discusión bastante sentida y tragicómica. Ambos estaban al borde de un caso de histeria y por si fuera poco…

… ¡Era evidente que Ladybug era Marinette! ¡Por los clavos de Cristo! Los mismos ojos azules con los que tanto fantaseaba, el mismo tono de voz, la misma complexión… ¡Ni siquiera cambiaba el peinado! ¡¿CÓMO NO SE DIO CUENTA QUE SU LADY ERA MARINETTE?!

Sí quería vomitar.

Violentamente.

¡Pero se aguantó las ganas!

La última vez que se había sentido así, fue cuando supo que su madre no volvería a casa.

¿Cuántas veces la había friendzoneado? ¡La tenía justo delante de su nariz y no fue capaz de verla! ¿Qué clase de ser humano era que no fue capaz de reconocer al amor de su vida? ¡SE SENTABA DETRÁS DE ÉL EN CLASES! La tuvo a su lado todo ese tiempo, y… ¡TODO TENÍA SENTIDO AHORA! ¡¿Y lo peor?! ¡¿LO PEOR?! SU LADY NO QUERÍA TENER NADA QUE VER CON ÉL PORQUE ESTABA ENAMORADA DE ÉL MISMO.

¿Qué clase de trama psicodélica y enferma era esa?

"¡NO PUEDE ESTAR PASANDO!" Ladybug se jaló de las coletas y cayó de rodillas, tapándose la cara. "¡Qué pena tengo! Mi vida está acabada… ¡Ya mátenme y acaben con mi miseria!"

¡Ah, la pequeña princesa del drama! Ladybug tampoco se sentía mucho mejor. ¡Adrien! Chat Noir era Adrien y así había sido todo ese tiempo. ¡Por Dios! Chat Noir había estado enamorado de ella todo ese tiempo, ¡desde el mismo principio! y ella rechazándolo porque estaba enamorada de otro chico, que era Adrien y Adrien era Chat Noir y ambos eran la misma persona. ¡Le dolía el pecho! Sentía que no podía respirar. Ella era tan solo la simple y torpe Marinette, quien no tenía ningún brillo, menos en comparación con Adrien, quien era lo mejor del mundo mundial y que solo se había fijado en ella por ser Ladybug y…

Mejor se sentaba.

"¡Trágame Tierra y Escúpeme En El Tíbet! ¡En Serio, Mátenme!"

"¡No Digas Eso!" Exclamó de pronto Emma, espantada. "Solo no lo digas…"

La chica se le había acercado lo suficiente como para entregarle una bolsita de papel café vacía, que Ladybug no dudó en tomar y ponérsela entre la nariz y boca, para proceder a resoplar con ganas. Miró de reojo a Emma… y se mordió la lengua: no debió decir que se quería morir.

¡Oh Vaya! Emma era idéntica a Adrien. Las mismas facciones, pero tenía su color de ojos. ¡Su hija tenía sus ojos! El mismo azul profundo y brillante. Resopló con más ganas dentro de la bolsita. De todas las situaciones locas y angustiantes que le había tocado vivir desde que era Ladybug, esta se llevaba el premio, el pastel y la guinda. ¡Iba a tener TRES hijos con Adrien Agreste! ¡Qué situación tan rara! Eso la hacía feliz y la angustiaba a partes iguales, pero tenía la certeza que pronto se calmaría.

Y hablando del rey de París… Volvió la mirada hacia su chaton. Chat Noir también resoplaba dentro de otra bolsa de papel, en un estado mental parecido al suyo. ¡No era para menos! Obviamente también tenía problemas para procesar la información y… ¡POR TODOS LOS CIELOS! La estaba mirando. Chat Noir le fijó sus ojos verdes directo en su alma y sintió que no se podía mover. Se le revolvió el corazón en el pecho. Ahora que sabía que era Adrien, nunca estaría tranquila cerca de él y… ambos palidecieron, hiperventilaron de nuevo y…

"¿Adrien?"

"¿Ma lady?"

"¡No soy tu lady! ¡Soy solo Marinette!" Exclamó entre pucheros.

"¡Eres ma lady y mi prrrrrrincesa! No veo diferencias…" Le dijo en un nervioso y tierno susurro.

Ahora querían abrazarse y echarse a llorar un buen rato. ¡Sería una lástima que alguien los interrumpiese!

"¿Ya acabaron con el drama?" Preguntó Louis aburrido. "Porque todavía nos queda el resto de la explicación."

¡Oh, Wait! Cierto… estaban justo en medio de algo.

"¿Tienes que arruinarles el momento, Chaton? ¡Déjalos en paz!" Protestó Emma, quien había vuelto a su sitio.

"Ya habrá tiempo luego para dramas."

Emma se cruzó de brazos y se apoyó en la pared, con un mohín en la cara. Sin embargo, cuando vio que su hermano se disponía a cambiarse de lugar, lo siguió con la mirada hasta que se detuvo junto al féretro de Napoleón, en el cuál se apoyó como si no estuviera afectado emocionalmente. Emma lo siguió, cuidando de mantener su distancia con sus… padres. Los héroes de París habían detenido su drama y se dedicaron a observar a sus hijos (por raro que sonara): Louis era alto y fornido. Tenía el cabello rubio oscuro, casi color miel. Sobre la capucha de su traje como Matagot, se posaban las orejas de gato, aunque cuando se la quitaba, éstas aparecían instantáneamente sobre su cabeza. Además, no tenía cascabel en el cuello, dándole quizás un aire más siniestro. Tomó aire y apoyó su bastón en el suelo.

Emma en cambio era un tanto más alta que su madre. Tenía una complexión atlética, y vestía ropas muy prácticas con variedad de bolsillos. Llevaba con ella también una mochila y un raído sweater gris tejido a mano que se le hacía muy familiar. Ladybug intercambió otra mirada con Chat Noir, pero esta vez no hubo drama: ya tendrían tiempo luego para arreglar las cosas, pero de momento parecía que la conversación aún no había acabado y necesitaban saber qué más podían contarle sus hijos.

¡Qué raro y freak sonaba eso! ¡Tenían 14 años!

"¿Por qué están aquí?" Preguntó Ladybug poniéndose de pie, recuperando su voz. "Si me explican mejor lo de Tikki…"

"La Papillón de su tiempo vino a este mundo, eso lo entiendo." Añadió Chat Noir, aun pálido, resumiendo lo que sabía, para ver si había entendido bien. "Viene por Plagg mi miraculous… ¿y también viene también por el de ma lady?"

"Sí." Respondió Emma, como si le hubieran dado un susto. "¡Aish! No entiendo las motivaciones de esa p**a loca de m**rda, pero conociéndola, capaz de que quiera quedarse con el lugar también."

"También quiere matarlos a ustedes dos antes de tiempo." Añadió Matagot. "Ella no sabía que la seguimos hasta que la emboscamos el otro día en Montmartre. Eso altera sus planes."

"Así como ustedes han estado peleando con los akumas del Papillón de este tiempo, nosotros hemos estado tratando de controlar a la p**a esa."

"Explicaría bastante." Reconoció Chat Noir, pensando en los combates akuma de los últimos días. "¿Saben quién es el Papillón de este tiempo?"

Louis y Emma negaron al mismo tiempo. No sabían, nadie en 2052 sabía de la identidad del Papillón anterior a Lila Rossi. Tampoco nadie se había dado el trabajo de averiguarlo: tenían cosas más importantes que hacer, como sobrevivir.

"No tenemos idea. Lo que sí sabemos es que Rossi robó el miraculous de la mariposa, seguramente poco antes que nos atacara como familia." Respondió Louis. "Lo más probable es que lo haya matado también."

"Lila entonces conoce la identidad de Papillón." Analizó Ladybug. "Dijeron que vinieron a detenerla, a evitar que nos robe y que nos mate, pero no es lo único por lo que vinieron." Afirmó.

"Buscamos pistas de Tikki." Dijo Emma encogiéndose de hombros. "Necesitamos una Ladybug: Tenemos una p**a pila de akumas que no hemos podido purificar y eso es una jaqueca de m**rda tamaño… ¡AAAAAUCH! ¡CONNARD!"

"¡Hsss! ¡Ya Basta con las palabrotas, Emma! ¡Es en serio!"

Matagot solía tolerar mucho la libertad de expresión de su hermana y la mayor parte de las veces ni se mosqueaba… pero estaba algo tenso y su paciencia no le sobraba aquel día.

"¡Oblígame Gato!" Gruñó Emma empinándose en punta de pies para tratar de quedar al mismo nivel de su hermano.

"¡BASTA!" Ladró Ladybug. "Estamos hablando algo serio y necesito saber si estoy entendiendo todo." Dijo con más autoridad de la que ella misma creyó tener. La chica se sobó las sienes. "Hay un súper villano del futuro aquí en el 2015, buscando miraculous y la oportunidad de matarnos a Chat Noir y a mí. Ustedes vinieron a detenerla y a buscar pistas de donde podría estar Tikki."

"¿Acaso el kwami de ma lady no estaba con ella cuando…?" Chat Noir tragó saliva para reprimir en repentino escalofrío que le recorrió el espinazo. "¿… pasó lo que pasó?"

Matagot suspiró de nuevo y bajó los hombros. Emma infló las mejillas y se cruzó de brazos. Los dos miraron en direcciones diferentes con un mohín en la cara. Ladybug y Chat Noir supieron en ese momento que estos dos no tenían muchas pistas al respecto… eso, o era un tema muy delicado del que no querían hablar.

"Plagg recuerda haber conversado con Tikki ese día." Dijo Matagot casi en un susurro. "Pero no recuerda de qué o exactamente a qué hora."

"Pistas tenemos, pero no muchas." Reconoció Emma. "Y son bien vagas. Aunque en los últimos meses, dimos con un montón."

"El recuerdo de Plagg es la única prueba que tenemos que maman tenía a Tikki con ella ese día." Dijo Matagot, mientras se apretaba el puente nasal. "Y así fue hasta hace unos meses… Verán… Tuvimos un enfrentamiento con un akuma. Resulté malherido y…"

"¡Por decirlo de manera suave, tarado!"

"¡AHEM!… me tuvieron que sacar de ahí. Carapace y Viperion terminaron por controlar la situación, pero yo… Yo… estuve inconsciente varios días." Matagot, inconscientemente, se miró la mano derecha, empuñándola un par de veces, como si probase que estaba bien.

"Maeve te salvó el pellejo de nuevo y eso que sigue enojada contigo." Añadió Emma, frunciendo el ceño. Se volvió a sus padres y señaló a su hermano con el pulgar, como acusándolo. "Este gato inútil casi se nos murió: se pescó una infección y tuvo fiebre varios días… y entonces… entre sus delirios dijo algo."

"¿Recordaste algo?" Preguntó Chat Noir.

"No exactamente."

Matagot tomó aire o para continuar su explicación, pero en ese momento un grupo de turistas irrumpió en escena. Rápidamente el cuarteto se dio a la fuga, tratando de pasar desapercibidos, cosa que obviamente no lograron. Entre las fotos y pedidos de autógrafos, se abrieron paso por entre los recién llegados. Algunos alcanzaron a ver a Matagot, quien se escabullía por los muros en ágiles saltos, y no tardaron en sacarle fotos; Emma en cambio tuvo más suerte en pasar desapercibida.

Salir de ahí no les resultó fácil: de pronto el área se había llenado y ya no tendrían privacidad.

A las señas se coordinaron y decidieron reagruparse en el techo del domo, debiendo tomar cada uno distintas rutas. Se tardaron en llegar, sobre todo Emma, quien iba por la vida sin miraculous, y hubo que esperarla unos minutos, pero cuando por fin se reunieron, fue como si no hubieran tenido que evacuar a la rápida…

Se tardaron en hablar… y el silencio hubiera sido más incómodo si Emma no hubiera sacado su celular en silencio. Entonces proyectó un video en un trozo de pared cercano.

Allí aparecía Louis, tendido en un camastro y evidentemente con fiebre. Un trapo húmedo cubría su frente y sus ojos, pero no se lo veía nada cómodo. Su mano derecha estaba completamente vendada y se le notaban varios golpes en la piel. Sin duda había recibido una buena paliza. Plagg estaba echado sobre su pecho, y también parecía estar sufriendo los efectos de la fiebre. El lugar era cerrado y hubiera sido muy lúgubre de no ser porque se notaba habitado y bastante iluminado. ¿Parecía ser una enfermería o algo?

"Louis… ¿Qué fue lo que dijiste, Love? Repítelo, por favor: haz un esfuerzo." Decía una chica con un fuerte acento escocés en el vídeo. Ésta lo tenía tomado de la mano izquierda y mantenía un ojo pegado a los monitores, vigilándolos.

"Un… guardián de miraculous… dice… que se llevó a Tikki… ¡Les Invalides!… él lo robó… Hmmpf…"

"¡No te calles, Louis! ¡Sigue!" Se escuchó la voz de Emma, quien aparentemente estaba grabando el suceso. "¿Fue el maestro Fu?"

"¡Hmpf…!" El joven se agitó adolorido y angustiado.

"¡Chaton!"

La chica escocesa miró a la cámara. Sus enormes ojos grises estaban llenos de preocupación, pero también se veía un brillo de asombro en ellos. ¡Una pista! Por fin nueva información después de tantos años…

"Llevo una hora entera tratando que diga más, pero en vano."

"No fue Fu. Marinette… intentó detenerlo. La paralizó con magia… le quitaron…" Dijo de pronto Plagg, tan afiebrado como Louis. Aun así, se lo veía más coherente, o eso parecía. Daba la impresión que estaba en automático. "… No fue Fu. Fu nunca supo…"

"¡Papá Plagg!"

"Alguien entró a la casa… ¡Adrien!" Plagg apretó los ojos y tembló, como preso de la fiebre.

"Kwami, ¿quién era ese guardián?" Preguntó la escocesa.

"… no sé…" Admitió el Kwami, quien producto del esfuerzo y la fiebre se puso emocional. "Marinette estaba paralizada… no pudo defenderse… ¡Se llevó a mi Sucrette!"

Plagg comenzó a revolcarse en sus recuerdos y se abandonó a la inconsciencia de la fiebre. La escocesa miró hacia la cámara con mucha decisión, pero sin saber por dónde empezar. Sin embargo, lo que sea que haya visto, la movió a suavizar el rostro, dejar el lado de Louis y a abrazar a Emma. El foco de la cámara cambió por unos instantes, enfocando a una de las paredes… ¿esos eran huesos humanos?

"No debiste haber escuchado eso de tu mamá, lass." Le dijo como si le pidiera una disculpa. "Es la primera vez que Plagg habla en este rato."

"¡Estoy bien! Dame cinco minutos." La cámara volvió a enfocar a Louis, esta vez revelando más detalles de su entorno, como el monitor y las vías a las que estaba conectado. ¡FLOR de paliza había recibido, sin duda! "Hay que decirle esto a mis padrinos y a Madame D'Alençon. ¡No entiendo ni m**rda de esto!"

"¡Estas incoherencias deben tener sentido! Emma." La escocesa la tomó por los hombros. "¡¿Recuerdas donde estaba Les Invalides?!"

"¡No sé ni cómo lucía el p**o edificio y quieres que recuerde donde m**rda…!"

"¡EMMA, TE OÍ! ¡LENGUAJE!"

El video se cortaba abruptamente, dejando tanto a Chat Noir como Ladybug bastante perplejos y con la sensación de tener las tripas vaciadas. Miraron de reojo a Matagot, como si les sorprendiese que estuviese tan campante por la vida después de haberlo visto tan desmejorado en ese camastro. Por si fuera poco, en la grabación, justo antes de terminar, había resonado la voz de Kagami regañando a Emma por su lenguaje, sin mencionar que todo indicaba que el complejo de Les Invalides ya no existía. Ahora, pudiera ser que Tikki estuviera oculta ahí, pero eso no explicaba el viaje de estos dos.

"No recuerdo haber dicho nada de eso." Confesó Matagot, encogiéndose de hombros. "Mis recuerdos de ese día en específico son bien vagos, exceptuando por el dolor."

"No vamos a encontrar a nuestra Tikki en este tiempo, pero sí necesitamos información sobre este edificio. Su ubicación, orientación, donde estaba la tumba del emperador." Emma suspiró angustiada. "¡Este sitio es enorme y en el futuro está hecho m**rda! ¡Me estoy tardando mil años en conseguir los datos que necesito!"

"Eso mientras nos las ingeniamos para que a estos dos no los maten." Matagot levantó la cabeza como mirando el cielo, con una sonrisa perdida como si estuviera pensando en alguien. "Quizás en el futuro, Maeve ya ha taladrado todo este predio para estas alturas en nuestro tiempo…"

"A ver, pongamos las cosas claras." Dijo de pronto Chat Noir con decisión. "De mantener a ma lady a salvo me encargo yo." Afirmó Chat Noir muy decidido. "¡No me voy a dejar quitar mi miraculous!"

"Les ayudaremos a obtener estos planos. ¡Y a detener a la Lila que vino del futuro!" Añadió Ladybug muy decidida, empuñando las manos. "¡Todo tiene una solución! En este tema no me voy a quedar de brazos cruzados."

"¡Menos yo! ¡MENOS después de saber todo esto!" Añadió Chat Noir.

"Ya nos hemos enfrentado a muchos problemas. ¡No dejaré que me quiten a Tikki!" Ladybug bajó los hombros, dejando escapar un poco de angustia. "O que les pase algo a ustedes…"

"Podemos ayudarlos a conseguir las pistas que necesitan." Añadió Chat Noir. "París es nuestra responsabilidad después de todo." El gato miró hacia Ladybug con cierta tristeza, pero mucha ternura. "Este gato se encarga…"

Emma hizo un puchero involuntario. No tenía recuerdos de sus padres, ni uno solo, y escuchar a este par de chiquillos hablando así, la enterneció más de la cuenta. No debería ser así: Ladybug y Chat Noir no tenían más de 14 años, y sí, eran sus padres, pero… ¡todavía no lo eran! ¿Cómo era posible que dijeran eso? ¿Acaso lo decían por cumplir? ¡¿Tenían idea de las implicancias que…?!

"¡Transformación fuera!"

LOUIS!"

Louis deshizo su transformación. En su lugar quedó un joven de 23 años, quien bajó rápidamente la mirada, como queriendo ocultar sus ojos. Emma no tardó en buscar entre sus muchos bolsillos unas gafas de sol, que dejó en las manos a su hermano. Louis se las puso en seguida. Sobre su otra mano, la del anillo, Plagg recobraba el aliento. Chat Noir sonrió de costado: en cualquier momento comenzaría a demandar su queso.

El kwami abrió los ojos… o más bien uno solo. Aguantó la respiración y se volteó hacia Louis.

"Ya me darás mi queso, minet." Le dijo más por costumbre que por exigencia real. Plagg entonces se volvió hacia Chat Noir y Ladybug. ¡E Hizo un Puchero grande como la vida misma! "¡Chat Noir!"

"¡Plagg! ¡¿Qué te pasó?!" Exclamó Chat Noir al verlo. ¡Su Kwami del futuro estaba tuerto!

"¡Chat Noir!" Plagg se limpió la cara con una patita. "¡Ladybug!" Añadió dejando caer gruesos lagrimones, totalmente en contra de su personalidad.

Acto seguido, Plagg echó a volar y se abalanzó sobre el pecho de Chat Noir, echándose a llorar con ganas. El muchacho se conmovió: entendía que este Plagg debía haber echado mucho de menos a su versión adulta y que seguramente había estado ahí cuando… ocurrió todo eso, pero no tenía corazón para negarle consuelo. Casi por inercia le rascó la cabecita.

"Creo que a mi Plagg le va a dar un infarto cuando te vea, Plagg. ¿Qué le pasó a tu ojo?"

"¡No sé cómo no me ha dado a mí un infarto!" Dijo Ladybug, quien acercándose a Chat Noir, también le rascó la cabecita a Plagg. "¡Cosita!" Añadió entristecida. La chica entonces se volvió hacia sus hijos, fijándose bien en Louis.

Había algo que le había estado molestando hacía rato y necesitaba aclarar sus dudas. El cómo se movía, como priorizaba el sonido, verlo en ese vídeo con la mitad de la cara cubierta y ahora… esas gafas…

"¿Qué tienes en los ojos, Louis?" Le preguntó Ladybug casi en un susurro.

"Está ciego." Respondió Chat Noir antes que Louis pudiera responder. "¿O me equivoco?"


Casa de Lila Rossi.

En esos momentos.

Gabriel Agreste podía irse a la quinta puñeta si le preguntaban. ¡Para lo único que servía ese bueno para nada era para akumatizarla! ¿Qué se creía? ¡Debería darse con una piedra en el pecho que ella decidiera graciosamente ayudarlo en sus ridículos planes! ¿Qué era lo que pretendía? Ah sí claro, conseguir esos ridículos miraculous y a ella que la partiera un rayo. Si no fuera porque era el padre del amor de su vida, ya habría intentado quitarle su miraculous.

"Justamente eso es lo que debería hacer. ¡Seguramente haría un mejor trabajo como Papillón que él mismo!"

En serio, ¿Qué tan difícil podía ser acabar con dos tipos que no podían ser mucho mayores que ella? O Papillón era un inepto sin destrezas sociales o derechamente un inútil desconectado del mundo. Lila arrugó la nariz. ¿Para qué hacía todo este escándalo con los akumas y los miraculous? Tenía que significar algo importante o no arriesgaría tanto.

"Me pregunto qué será." Dijo Lila en voz alta. "¿Qué buscas, Papillón?"

"Quiere pedir un deseo. ¿Puedes creerlo?"

Lila se incorporó de golpe en su cama, pese al dolor que eso le produjo en la pierna. De pronto, sentada en su silla de escritorio, estaba la mujer del otro día, la que vio en los pasillos del colegio. La miraba con curiosidad y quizás algo de disgusto.

"¡Ay mírate nada más!" Le dijo con falsa empatía. "No recordaba que fueras tan insípida."

"¡¿Tú de dónde sales?!"

Esta mujer la ponía nerviosa, pero por su orgullo no iba a permitir demostrárselo. ¡Ella era Volpina! Eso tenía que valer de algo.

"¿Qué importa de dónde salgo? Estoy aquí no."

La mujer se puso de pie y comenzó a recorrer su habitación, pasando el dedo por las paredes y revisando algunas de sus cosas, a veces con cierto asco en la cara. Lila irguió más la espalda, todo lo que podía sin moverse: su herida no amenazaba su vida, pero de que dolía, dolía, y no quería hacer esfuerzos innecesarios.

"¿Quién eres y como entraste?"

"¿Por qué tendría que contarle mis secretos a alguien como tú?"

"Yo no te he preguntado nada. Tu sola llegaste aquí sin que te llamara."

Lila entrecerró los ojos, dedicándole una mirada desafiante a la recién llegada. La mujer la observó varios instantes por encima de su hombro, hasta que por fin decidió acercarse a ella. La miró por encima de sus gafas de sol, con soberbia y frialdad. Lila bien le hubiera gruñido cuando la mujer la tomó por el mentón.

"¿Sabes? Hace algunos años hubo un chiquillo de no más de 10 años, que me miró igual de feo." La mujer se relamió los labios y levantó la mano derecha, haciendo aparecer un puñal sucio. "Ordené que le arrancaran los ojos con esto antes de matarlo… a él y a su PATÉTICA FAMILIA."

La mujer lanzó el puñal contra la pared, clavándolo contra un póster de Adrien Agreste, que se quedó viendo con mucha intensidad, como si fuera a hacer un agujero, pero sin decidir si odiar o no a la persona de la imagen. Del susto, Lila dio un respingo… esto ya no le estaba gustando.

"¿Qué clase de loca eres y que haces aquí?"

"¡No seas insolente!" La mujer se volteó hacia ella y la miró desde su altura. "¡He mandado gente a la guillotina por menos! ¡Respétame, Volpina!"

"¡Bájate del pony y háblame claro, que no soy ni adivina! Tampoco tengo porqué respetarte."

Lila cerró los ojos y esperó el golpe. La mujer había dado un paso hacia ella con toda la intención de cruzarle la cara de lado a lado, pero aquello nunca pasó. Abrió un ojo y luego el otro, sintiendo por instantes una presencia tan ominosa que le hizo sentir susto… pero en un cambio de actitud, la extraña relajó su presencia y hasta se hizo tolerable.

"No me temas, Lila Rossi. Alil Issor es mi nombre."

"Bien madame Issor… ¡Fuera De Mi Casa! Mi madre puede venir en cualquier momento y no le va a gustar…"

"¿A quién engañas, chiquilla? Tu madre te dijo que está en el trabajo, pero en verdad se fue a tener una cita con ese novio que tiene." Lila cerró la boca en el acto. "Le estorbas niña, lo sabes. Ella no te quiere."

"¿Qué quieres de mí?"

"¿Qué quieres tú de mí? Me parece que no me estás entendiendo." Alil Issor se sentó en la cama junto a ella, e hizo aparecer un viejo libro entre sus manos. "¡Soy tu hada madrina!"

Lila parpadeó algunos instantes, pero sorprendida no estaba. O eso quiso aparentar.

"Mi Hada Madrina. O sea que te puedo pedir deseos."

"Claro… ciertamente yo decidiré si te los cumplo o no, pero… prefiero que tengas eso."

"¿Qué es esto?"

"Es un regalo, una vieja reliquia familiar de los Rossi… aprenderás con ese libro. Yo aprendí mucho."

"¿Por qué lo tenías tú? ¿Y qué puedo aprender yo de esta basura?"

"Haces muchas preguntas Lila Rossi."

"Y tú no respondes ninguna."

Alil tomó el libro, el que comenzó a brillar ni bien lo abrió. Lila pudo sentir la energía que fluía de sus páginas y supo enseguida que contenía algún tipo de magia. Sin embargo, era magia diferente de la que había sentido cuando tuvo el libro de los Miraculous, se la notaba más independiente, más… atrayente incluso.

"Al graduarme de la secundaria, tuve un encontrón con una compañera. Al parecer es ilegal eliminar a la competencia, por lo que pasé un tiempo en la cárcel. Al salir, me fui a Italia por un tiempo… encontré el libro en una antiquísima propiedad de tu Familia."

"Épico." Dijo Lila cruzándose de brazos y muy escéptica. "¿Y eso qué tiene que ver conmigo."

"Será un apoyo al poder que te darán tus miraculous. ¿No te imaginas acaso controlando la ciudad con akumas y magia?"

"No, la verdad." Lila mentía, pero no digamos que quería mostrar entusiasmo alguno frente a esta mujer, en la que no confiaba ni un segundo. Alil le hizo un desprecio.

"Sé que harás un mejor trabajo que Papillón en un futuro. Pero para eso necesitas poder y este libro te lo dará… Los miraculous no sirven de nada." Claramente esto era una mentira, pero Alil tenía buenas razones para guiar el interés de Lila lejos de los miraculous. "Ese libro te dará poder que necesitas"

"¿Y para qué quiero poder?"

"¿Por qué no lo quieres? Podrías… quedarte con tu Adrien Agreste, o matar a esa amiguita tuya, la china esa, Marinette." Alil suspiró satisfecha al ver el respingo que dio Lila y la chispa de interés en sus ojos. "¿Sabías que solo hacen falta seis segundos para sofocar a una persona apretándole el cuello?"

"Sí, lo sabía." Mintió Lila con agilidad. "Dime algo: Si los miraculous son inútiles ¿por qué tienes tres?"

"La curiosidad mató a la zorra." Dijo Alil poniéndose de pie y alejándose del alcance de Lila, en el caso que la chiquilla quisiera tomar alguna de sus joyas milagrosas. Fue entonces que notó la herida en su pierna. "¿Qué te pasó en la pierna? Le preguntó extrañada: no recordaba ninguna herida de esa naturaleza durante su infancia.

Lila sonrió de costado y tomó el libro. Sonrió de costado y ladeó la cabeza.

"Haces muchas preguntas, Alil Issor." Le dijo con picardía.

Alil, o más bien la futura Lila Rossi, se rió con ganas antes de callarse. Le iba a gustar trabajar con su versión más joven. ¡Menos mal que la había encontrado! Ella podía hacer su trabajo sucio y así no tendría que acercarse a Adrien o a Marinette.

¡Qué lástima por su versión joven! Lloraría mucho cuando el muchacho muriese, si es que todo salía como lo había planeado, pero… la venganza sería suya a fin de cuentas.

"¿Te enseño a leer el libro?"

"Tengo tiempo."

Sin duda, sería un día interesante.


Domo de Les Invalides.

En esos momentos.

"… es verdad. No veo nada."

Louis bajó la cabeza algo avergonzado. Fue una acción muy sutil de parte suya y solo la percibieron porque estaban muy pendientes de él. Emma bufó y sonrió de oreja a oreja, dándole una amistosa palmada a su hermano en la espalda, antes de poner sus manos sobre sus caderas.

"Créanme que eso no ha sido impedimento para nada." Explicó a modo de defensa y llena de orgullo. "¡Da palizas de antología!"

"¡Ya dame mi bastón, Emma!"

"… Sobre todo cuando cree que Maeve está mirando…"

"¡Bastón!"

"Eso sí, no lo dejamos cocinar."

Emma sacó de la mochila que llevaba un bastón blanco que puso sobre las manos de Louis, quien lo desplegó con destreza en el aire (y quizás tratando de pegarle a propósito a su hermana a modo de accidente). No sentía que fueran a irse, aún tenían cosas que explicar; Ladybug tuvo la sensación de que Louis no parecía sentirse muy cómodo con las manos vacías… sobre todo algo tan importante como un bastón que lo ayudara a tener una idea de su entorno. ¡Estaba ciego! ¡Era ciego y aun así utilizaba un miraculous! Observó la interacción que tenía con su Emma, la que tenía notas muy saludables: eran un par de hermanos bastante normales.

Sintió un latido muy raro en su corazón, como que lo sintió apretado.

"¡Chat Noir! ¡Fue todo muy horrible!" Plagg seguía inconsolable. Levantó la cabeza, dejando ver su lloroso y ahora único ojito. "¡Los cuidé! En serio me esforcé. Los cuidé todo lo bien que pude…"

"No me cabe duda, Plagg." Le dijo Chat Noir con calma, sin dejar de rascarle la cabeza. Le conmovía mucho la emoción del kwami, y al mismo tiempo le sorprendía. Tenía que recordar darle las gracias a este Plagg y al suyo… Levantó la mirada de pronto.

Emma dio un salto: había estado caminando en su dirección, pero cruzar miradas con él la hizo dar un brinco atrás y a deshacer lo andado. Volvió junto a su hermano y lo sujetó del brazo, quien se la sacudió por primera vez desde que estaban reunidos.

"¡No volverá a pasar!"

"¿Qué no volverá a pasar qué cosa?" Preguntó Chat Noir. Plagg dejó de llorar y miró hacia atrás, hacia la muchacha.

Curioso, este par había mantenido una notoria distancia de ellos en todo momento, y no habían dado indicios de querer acercarse, a menos que fuera estrictamente necesario. Sin embargo, era evidente que los dos querían acercarse más. Una mirada hacia Ladybug le confirmó que ella estaba notando lo mismo.

"Errr… Papá Plagg se las dio de rudo antes de viajar… Errr… yo…" Emma tomó aire. "… Hmm. Quería ver cómo estaba, nada más."

Minette! ¡Me dejas en vergüenza!" Le reclamó Plagg desde los brazos de Chat Noir. El kwami alzó vuelo y flotó hasta la chica, a quien le apartó un mechón de la cara con bastante cariño. "¿No ves que estoy teniendo un momento emocional? ¡No veía a estos dos desde que…!"

"¿Te dijo Papá Plagg?" Preguntó Chat Noir burlón. El kwami abrió su ojo como plato y se volvió hacia el muchacho. Lo miró con el ojo muy abierto y le sacó la lengua, gesto imitado por el gato. Entonces decidió volar hasta Ladybug y posarse en sus manos.

"¿Por qué te detuviste? Exijo mis mimos."

OYE!" Chat Noir quiso apartarlo de Ladybug de un zarpazo, pero la chica se quitó a tiempo.

"¡Ya déjalo, Chaton!" Ladybug se rió nerviosa y volvió a rascarle la cabecita a Plagg. "¡Pobre tú! ¡Mira cómo te dejaron el ojito!"

Emma tomó valor y se acercó otro paso, pero en el último momento miró fugaz en dirección de su hermano, quien parecía estar probando el techo que pisaban con su bastón. Retrocedió y se acercó a él para describirle el área. Además, no se sentía bien, como que la cabeza la tenía abombada. ¡Demasiadas emociones!

"Louis." Lo llamó Ladybug de pronto. "¿Cómo quedaste ciego?"

"¿Quién fue?" Añadió Chat Noir, casi siseando. "¡No creas que no me fijé en las cicatrices!"

"Lila Rossi. Ella es la Papillón del futuro." Respondió Plagg sin ninguna duda. "Se desquició por completo. ¡Se Hizo Bruja! ¡Maldita Strega! Los mató a ustedes, mató a…"

"Ya les contamos eso, Papá Plagg." Lo atajó Louis. Plagg bajó los hombros y volvió a enjugarse una lágrima. "De las pocas cosas que recuerdo de ese día…" Continuó Louis con calma. "… una es haber estado forcejeando con alguien que me redujo con facilidad, mientras la Strega…" Se detuvo unos instantes antes de seguir. Saltaba a la vista que este tema le resultaba difícil. "… Me veo a mi mismo jalando los cabellos de Lila, pero me golpearon con mucha fuerza. Alguien me sujetó y como no podía moverme… la miré feo. ¡Todo lo desafiante que pude!… Le ordenó a un akuma que iba con ella que me arrancaran los ojos. Recuerdo que me apuñalaron también… Me dejó por muerto…"

"¡Lila no estaba sola!" Dijo Ladybug.

"No. Estaba con al menos unos tres cómplices." Gruñó Louis. "Un akuma y dos tipos que vaya a saber Dios de donde salieron."

"¿Y por qué no me transformé?" Quiso saber Chat Noir, notando que de pronto Ladybug se había sujetado de su brazo.

"Me estaba preguntando lo mismo…" Susurró Ladybug. La lúgubre actitud que tomaron sus hijos fue su respuesta. No sabían. "¿Plagg? ¿Estabas ahí ese día?"

"Sí, pero apenas recuerdo muy pocas cosas… la primera puñalada por ejemplo, que Adrien sí se transformó después de eso, pero… lo siguiente que recuerdo es que estoy poniendo a Emma a salvo… Nada más." El kwami se llevó una manito a su ojito tuerto y suspiró profundo. "Priorizó la seguridad de su minette antes que su integridad… y por eso me la confió."

El kwami no parecía hablar mucho de eso, pero era un hecho que lo recordaba casi todos los días. Se había jurado a sí mismo honrar ese voto de confianza hasta el último suspiro de la vida de Louis y Emma. Apretó los dientes recordando lo que seguía a ese recuerdo… el cómo guiaba a una pequeña de cuatro años por la calle a toda carrera en la mitad de la noche, hasta que por fin dieron con esa patrulla, cuyos ocupantes, al ver a la niña sola por la calle y con sus ropas llenas de la sangre de su padre, se apresuraron a ayudar… sacudió la cabeza. Ese recuerdo le daba pesadillas.

Todos sintieron un vuelco raro en el corazón ni bien Plagg terminó de hablar.

"Sabemos que esa hija de p**a no sabe de sus identidades secretas. No es muy brillante." Comentó Emma. "La Strega está convencida que Ladybug y Chat Noir eran personas diferentes, pero que eran amigos de ustedes… quería secuestrarlos para que ellos aparecieran a salvarles."

Minette!" La reprendió Plagg. "¡Esa boca!"

"Tampoco sabía que ustedes dos estaban casados." Continuó Louis, soplándose el flequillo. "Eso la terminó de despechar y del berrinche los mató como lo hizo… Junto con Hugo y casi conmigo."

"¡Hugo!" Exclamaron Ladybug y Chat Noir al mismo tiempo.

"Nuestro hermano mayor. Tenía 12 cuando murió."

"¿Tuve tres hijos?" Preguntó Ladybug, sintiéndose de pronto muy sofocada, como si la realidad por fin comenzara a pegarle en la cara. "Lila Rossi nos mató a Adrien, a uno de mis hijos y a mí; a ti te dejó ciego y a Emma… ¿Plagg? ¿Le hicieron algo a Emma?"

Ladybug se sorprendió a si misma muy asustada. ¿Por qué? ¿por qué se angustiaba por algo que ni siquiera había pasado todavía? ¿Por algo de lo que ni siquiera tenía pruebas?

"No. Chat Noir la sacó de la casa a tiempo y la escondí bien. Se quitó el miraculous para que yo pudiera ponerla a salvo. Nunca la dejé sola."

"¡¿Dónde estaba Tikki?!" Insistió como si no quisiera aceptar que a esas alturas ya se la habían robado.

Plagg negó con la cabeza, avergonzado. Estaba seguro de que Tikki, de haber estado con Marinette ese día, no habría permitido que la desgracia se desatara como lo hizo. Sobre lo otro, aún después de todo este tiempo, el Kwami todavía no entendía bien las razones del por qué Adrien se había quitado el miraculous y deshecho su transformación aquél día… o donde estaría su Sucrette.

Quizás nunca lo sabría.

Los primeros indicios sobre el paradero de Tikki habían venido años después, producto de recuerdos febriles, gracias a los cuales había recordado aquél episodio del misterioso guardián de miraculous, pero aun así no lograba hilar más fino. La única pista que tenían era Les Invalides. En serio, por más que se esforzaba y asistía a terapia con Iván Bruel en el futuro, ¡nada! No recordaba nada…

"No me siento bien." Confesó entonces Ladybug, sorprendiendo a todos. Chat Noir se volvió hacia ella y se alarmó: abrió los ojos como platos al ver a su lady muy pálida, y que su labio temblaba y que había adquirido una tonalidad azulina en las mejillas. Todo producto del estrés.

"¿Ladybug?"

"¿Ma lady?"

"Discúlpenme… yo…"

Y entonces se le doblaron las rodillas, dejándose caer con todo el peso de su cuerpo. Chat Noir alcanzó a sujetarla antes que se diera un porrazo más fuerte.

Ladybug se había desmayado.

Continuará…

Por

Misao–CG


Próximo capítulo: Fuertes Impresiones y Cómo Lidiar con Ellas

… a toda carrera. Nino se rascó la nuca y suspiró. ¿Qué mosco le había picado a su compadre? Estos tres últimos días había estado muy raros, más o menos desde ese ataque akuma. Hmm… poco antes le había dicho a Adrien que Marinette lo miraba más de la cuenta. ¿Acaso por fin le había caído la teja y la estaba notando? Si era así…


Notas finales: ¿Alguien ha visto los pedazos de mi corazón? Saltaron por todas partes, aun lo estoy recogiendo con cuchara… Sigo con mi infarto post Chat Blanc. Bueno… fueron varios ataques y un patatús. Me va a costar recuperarme de esa impresión, fue mucho para mi pobre kokoro. Gabriel Agreste es un psicópata malparido. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!


¡DEBÍ PONER ESO! JAJAJA, Randa, esa idea habría quedado genial al final de esa lista de nombres. ¡BURRO! Me hiciste saltar lágrimas de risa cuando te leí y reimaginé la situación. Ten, una galletita y ¡GRACIAS POR LEER!

¡Muchas gracias Manu! Hago mi mejor esfuerzo para escribir. Ahora, no creo que volvamos a ver a Chat Blanc de nuevo en la serie, lo cuál para mi es un verdadero alivio. Adrien sufrió mucho con esa akumatización. Ten, una galletita y ¡GRACIAS POR LEER!

Sí, mataron a Hugo, cosa que Abby me reclama cada vez que sale el tema, Shion. Lila es una persona que sabe acumular odios muy bien, pero bueno, por algo es una villana. Adrien, en aquella ocasión, tuvo que pensar muy rápido y como estaba más cerca de Emma, primero la puso a salvo a ella antes de lanzarse de cabeza contra quienes atacaban su familia. Le entregó el anillo a su hija solo para que Plagg pudiera quedarse con ella, esconderla y cuidarla. Lamentablemente pasó lo que tenía que pasar y aquí los tienes. Sobre la Tikki del futuro, créeme… el que busca, encuentra y ¡Vaya que la están buscando en el futuro! Ten, una galletita y ¡GRACIAS POR LEER!

¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH, NEWFAN! ¡QUÉ ALEGRÍA VERTE POR ESTE LADO! Me has hecho el día y mucho más al saber que estás siguiendo esta locura mía que me golpeó de pronto la cabeza. ¡Oh sí! Emma necesita terapia de chancla y jabón respecto de su vocabulario, que váyase a saber de donde lo aprendió, porque sus padrinos no hablaban así. Lo trágico es que se ha moderado un montón. Mi madre me hubiera quitado el hábito con dos chanclazos. ¡Conste! No hay que imitarla… Ten, una galletita y ¡GRACIAS POR LEER!