Tras despertar en la enfermería, Marinette tiene escasos segundos de paz antes de que la realidad le pegue en la cara. Adrien no está mucho mejor, pero se las arregla. Plagg tiene que hacer control de daños. Por otro lado, Emma es la típica hermana menor. ¡GRACIAS POR LEER!


¡HOLA A TODOS! Sigo sin recuperarme de Chat Blanc. He visto el capítulo un par de veces más y me mata cada vez que noto un detalle nuevo. En serio: alguien llame a servicios infantiles, Adrien está en peligro. ¡Necesito abrazarlo! Con ese padre me sorprende profundamente que el muchacho no sea un pequeño delincuente juvenil. ¡Ahora a lo que nos convoca!


Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!

Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.


ADVERTENCIA

Sugiero uso de pelotita antiestrés. Podría contener spoilers de la tercera temporada.

Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto, sobre todo el de Emma. También deben evitar las peleas.


"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")

Capítulo 6: Fuertes Impresiones y Cómo Lidiar con Ellas

Enfermería del Colegio Françoise Dupont.

Lunes, media hora más tarde.

Le dio la impresión de que llevaba al menos unos 40 segundos despierta. Por lo visto su cuerpo había despertado antes que su cerebro, pero no se asustó. Reconoció en seguida el techo de la enfermería de su colegio. Pestañeó inquieta: todavía tenía ese mal sabor de boca y la sensación de haber vivido un sueño muy real que todavía no lograba recordar del todo.

Bueno, sí… como que poco a poco iba recuperando recuerdos… como la chica de los ojos zafiro o el chat noir ciego… No debió haber visto la serie de Daredevil en streaming… Louis… Emma… Abrió los ojos en su totalidad. ¡Les Invalides! No… no era un sueño. Cerró los ojos con fuerza, reprimiendo las ganas de respirar profundo. ¿Se había desmayado? Lo más probable.

¡Oh, espérense un momento! ¿Cómo había llegado a la enfermería?

"¡¿Es que no vas a decir qué le pasó?! ¡Por favor, Adrien! ¡Tú estabas con ella! La trajiste tú mismo."

"¡Es que no sé qué le pasó!"

"Alya, déjalo en paz: sabes que Marinette…"

"¡Marinette Nada! ¡Lleva como mil años inconsciente!"

"Despertará en cualquier momento." Se oyó la voz de la enfermera, madame Lacroix. "Joven Agreste: trate de hacer memoria. ¿Le pasaba algo a mademoiselle Dupain–Cheng cuando se desmayó?"

Esto hizo que Marinette abriera los ojos como platos aún más, pero aun así tuvo suficiente auto disciplina como para no dar un salto por los aires. Disimuladamente levantó las manos, como tratando de ver si tenía o no la transformación activada. Tikki apareció ante sus ojos en ese momento, con una mirada dulce y preocupada, prodigándole algunas caricias y haciéndole señas de que todo estaba bien. Marinette ladeó la cabeza: pudo ver a la enfermera, Alya, Nino, Adrien y a mademoiselle Bustier no lejos.

Adrien estaba de un color rojo bermellón bastante notorio. Miraba fijo al suelo, con las manos empuñadas y se le notaba muy nervioso, como si se hubiera quedado sin excusas, tratando de ignorar el acoso al que Alya lo sometía.

Cierto. Adrien era Chat Noir.

Chat Noir era Adrien.

Su mejor amigo y el amor de su vida era la misma persona. Chat Noir era Adrien Agreste… había friendzoneado a Chat Noir porque estaba enamorada de Adrien Agreste. Como que se sintió caer al vacío. ¿Podía su vida ser más caótica?

"¿Qué fue lo que dijiste, Agreste?" Preguntó Alya muy demandante.

"¡Que le dije que se veía bien!" Respondió Adrien con firmeza y mucha timidez, aunque en voz alta.

Todos quienes le escuchaban se quedaron callados, como quien espera por más detalles. Adrien los habría mandado a todos a la quinta puñeta (ganas no le faltaban), pero en serio, no podía y evidentemente no lo dejarían tranquilo sino hasta que diera detalles.

"Fue cuando estábamos regresando a los salones. Vi que se detuvo un instante a arreglar su zapato o algo… y por lo del incendio, yo… err… me acerqué a ver si estaba bien… y…" Adrien se pasó la mano por la nuca, más rojo que nunca. "Le dije que se veía bien."

"Oh." Dijo mademoiselle Bustier. El ¿qué más? quedó implícito.

"¡Se puso muy roja! Se levantó, agitó los brazos, algo me dijo, no le entendí nada y luego me quedó mirando y… ¡Pah!, se desmayó." Explicó Adrien de corrido. "De suerte no más alcancé a sujetarla."

¡Ah, qué lindo! Eso que contaba Adrien nunca había pasado: todo lo que contaron Louis y Emma había terminado por abrumarla y de pronto lidiar con esa presión se tornó difícil. Había sentido un hormigueo en los labios, en los pies y las manos, y como que no procesaba el aire. ¡Se sintió pésimo!, tan mal que por lo visto su sistema tuvo que reiniciar. ¿Dónde estarían Louis y Emma ahora? ¿Cómo habría llegado hasta ahí? ¡¿En serio Adrien la había cargado de nuevo?! OOOOH, ESO ERA MARAVILLOSO, aunque no se acordase… y…

… y ahora que lo pensaba… también se habría desmayado si Adrien le hubiera dicho que se veía linda…

"Suena como Marinette." Dijo de pronto Nino.

"Pues sí, lo admito." Reconoció Alya.

"Mademoiselle Dupain–Cheng es impresionable." Dijo la enfermera. "Ha estado bajo mucha presión últimamente. ¡Pobrecilla!"

Bueno, no más de la normal, en serio: a estas alturas de su vida, Marinette ya estaba curada de espanto. Aunque lo de sus hijos en verdad la había sacado de onda. ¡Por Dios! Iba a tener tres hijos con Adrien. ¡Se iba a casar con Agreste! Iban a tener tres hijos y los iban a matar a casi todos y…

¡Ay Válgame!

Adrien la estaba mirando fijo. ¡Se dio cuenta que estaba despierta! Se obligó a respirar. Inhalar y exhalar. ¡Era fácil! Tan solo debía mantener la calma.

"¡Estás despierta!" Exclamó aliviado y con un tono de voz que le recordó tanto a Chat Noir que llegó a asustarla. De hecho…

"¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!" Marinette se incorporó de golpe en la camilla, enviando todo su autocontrol por la ventana. Bien se hubiera tapado con las sábanas de haber podido, pero no tenía ninguna puesta. Y en sus aleteos por levantarse, casi se cae al suelo.

"¡MARINETTE!" Alya corrió a su lado dispuesta a abrazarla, pero en vez de hacer eso, tuvo que sujetarla para evitar que cayera. "¡Calma amiga! Estás a salvo."

"AAAaaaaAdRIEN yo…. ¡no me desmayé! Solo cerré mis ojos unos momentos y ¡AAHAHAHAHAA!" Marinette se sacudió a Alya de encima y se dejó caer sobre la camilla boca abajo. "Alya, dile que le agradezco y quejshddwklsd…"

La profesora Bustier y la enfermera intercambiaron miradas. Sí, esa era la Marinette que tanto querían. Nino se rió por lo bajo al tiempo que Alya levantaba una ceja. Adrien por su parte sentía el corazón latiéndole tan fuerte que por momentos creyó que éste escaparía de su pecho. Se sentía muy raro y acongojado.

"Adrien, Marinette dice que…"

"¡Nino! ¡Dile a Marinette que no es nada!" Se apresuró en decir Adrien, presa de los nervios. "Que cuando quiera la cargo de nuevo. ¡Yo feliz!"

"¿Bro? ¿Está todo bien?"

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!"

Quizás si las circunstancias hubieran sido otras, Adrien habría estado más en control de la situación, pero no digamos que esto era normal. También estaba sobrepasado por todo lo que se había enterado ese día, ¿pueden culparlo? Además el grito que pegó Marinette no lo ayudó en nada a mantener la calma.

"Yo… ¡Tengo Que Ir Al Baño!"

Dicho y hecho, Adrien salió corriendo de la enfermería a toda carrera como alma que lleva el diablo. Nino se rascó la nuca y suspiró. ¿Qué mosco le había picado a su compadre? Estos tres últimos días había estado muy raro, más o menos desde ese ataque akuma del viernes anterior. Hmm… poco antes le había dicho a Adrien que Marinette lo miraba más de la cuenta. ¿Acaso por fin le había caído la teja y la estaba notando? Si era así… ¡En serio! ¿Qué clase de IMBÉCIL era su amigo que huía de la chica? ¡¿TAN tímido era?!

"Eso fue anticlimático." Caline Bustier se volvió hacia Marinette, quien se había incorporado unos instantes para ver mejor. "¿Te sientes bien? Voy a llamar a tus papás y…"

ESTUPENDO! Estoy Estupendo. Yo Necesito Cinco Minutos y… ¡¿ADRIEN ME CARGÓ DE NUEVO?!"

¿Y Louis, Emma? ¿Dónde habían ido a parar? Marinette miró a todos lados como esperando que la respuesta le cayera del techo, pero no. Tenía ganas de llorar, nada de lo que veía explicaba lo que le estaba pasando. Se dejó caer sobre la camilla boca abajo, como si esperase que le cayera un rayo encima. ¡AAAAY! ¡Sentía como si siguiera cayendo! Como si la camilla no estuviera fija en el suelo. Comenzó a tener serias dificultades para respirar, sentía que el corazón le iba a explotar de lo rápido que latía y que el mundo le daba vueltas. ¡Se Iba a morir en cualquier momento! En serio, no era drama. ¡Se iba a morir! Se iba a morir. ¡Se iba a morir muerta! ¡NO PODÍA RESPIRAR! ¡SE ESTABA INFARTANDO!

Fue cuando sintió la mano de la enfermera.

"Calma corazón. No te pasó nada, estás a salvo. No te está pasando nada. Tampoco te cayó ningún edificio encima esta vez. Estás en mi enfermería, en tu colegio. ¡Calma!" Le dijo con una calma tan tierna que Marinette bien hubiera gritado de la frustración. La mujer había reconocido en seguida los síntomas de la joven. "Estás a salvo, vamos a respirar juntas…"

"Llamaré a sus padres. Marinette no puede seguir así: ese akuma le destrozó los nervios." La profesora Bustier le dio unas palmaditas en la espalda. "Tranquila petite. Todo estará bien. Voy a llamar a tus papás y en lo que vienen a buscarte, haremos ejercicios de respiración."

Marinette no pudo evitar un puchero. Apenas comenzaba a calmarse, pero todavía tenía ganas de llorar amargamente. Abrió un ojo y miró hacia Alya, quien la miraba consternada y muy preocupada, mientras que Nino alternaba su mirada entre la puerta y ella misma, sin saber si debía o no ir tras Adrien. ¡Si tan solo supieran de lo que se había enterado recién! ¿Y creían que estaba con crisis de pánico causado por el estrés post traumático de que le hubiera caído un edificio encima hacía no más tres días? ¿Era en serio?

Al menos era buena excusa.

En el baño la situación no era muy diferente. Ciertamente con la evacuación, muchos padres llegaron a retirar a sus hijos y Monsieur Damocles había determinado que era mejor que las clases no continuaran. Aún quedaban estudiantes dando vueltas, en lo que sacaban sus cosas o quizás porqué razones. Por eso Adrien atravesó el patio y corrió hasta el baño más alejado de todos, el que revisó rápidamente para asegurarse que estaba solo, y se encerró en un cubículo.

¡Su Lady! ¡Estaba aterrada de él! Se llevó la mano al pecho y tragó saliva, quizás para reprimir los nervios que bullían en su estómago. O sea, Marinette lo reconoció, ¡sabía que él era Chat Noir y él sabía que ella era Ladybug! La misma HERMOSA chica con la que salvaba la capital de Francia día por medio, de la que siempre estuvo enamorado y que se sentaba detrás de él y… ¡YA FUE! No podía quedarse pegado en eso. Ahora tenía que mirar hacia adelante y quizás recuperar el tiempo perdido con su princesse… si ésta dejaba de gritar no más al verlo.

¡MOMENTO! Una vez Ladybug le había dicho que amaba a otro chico. ¿Quién sería? ¿alguien que conocía? ¿Era Nathaniel, Luka? ¡era Luka! Seguro que era él. ¿Y si Ladybug hubiera esperado que Chat Noir fuera Luka y se sentía decepcionada que fuera él? ¡OTRO MOMENTO! ¿Y lo que le dijo Nino el otro día en el bus?

"¡Basta, Cachorro!" Exclamó Plagg de pronto, con mucha autoridad, dándole palmadas en las mejillas a modo de bofetones. "¡Tranquilízate que así no llegas a nada!"

"Plagg…" Balbuceó Adrien inflando las mejillas. Se puso un poco verde y se tapó la boca.

El kwami rodó los ojos al cielo y flotó hacia arriba, quitándose de en medio. Adrien en ese momento no pudo evitar más los nervios y se dobló sobre el excusado, vomitando hasta el desayuno (que ya había sido bastante poco). Plagg le dio algunas palmaditas en la espalda sin decir nada, y esperó paciente hasta que Adrien recuperara la compostura. Vomitó dos veces más, cosa que lo dejó casi sin energía, y tras tirar la cadena un par de veces, Adrien se sentó y puso las manos sobre la cabeza.

"En serio, respira Adrien." Plagg lo tomó del mentón. "Ya pasó, cachorro. Estás entero y a salvo, igual tu lady." Añadió con firmeza. "Respira profundo… eso… ¡justo así!"

Plagg bien hubiera optado por una actitud más idiota, pero tuvo el tino de usar su criterio. Después de todo, era el adulto presente y conocía a Adrien bastante bien. Luego le haría bullying, pero ahora no. El muchacho lo quedó viendo fijo, y quizás emocionado.

"Gracias Plagg…"

"No es nada… Ahora, aparte de lo obvio, ¿Qué te pasa?"

"Ladybug es Marinette."

"Dije aparte de lo obvio."

"¡¿Sabías?!"

"Sí."

"¿Y por qué no me habías dicho nada?" Gruñó Adrien. Plagg suspiró.

"Primero, no puedo decir los nombres de los portadores de Kwamis." No era del todo verdad, pero Adrien no tenía por qué saber eso. "Segundo, intenté decírtelo, pero tienes la cabeza más dura que un pan de quince días."

Adrien suspiró y se pasó las manos por el pelo. Había sido un día largo y no pintaba que se fuera a poner mejor. ¡Qué día tan extraño! Y él sabía de días extraños, no en balde era Chat Noir. Ni en sus más locos sueños se imaginó que iba a conocer a dos de sus tres hijos a los 14 años. ¡A dos, porque al tercero lo mataron! Iba a tener tres hijos. ¡TRES Y LE IBAN A MATAR A UNO! Y lo peor… ¡Marinette! También iban a matar a Marinette. Y a él.

"Es horrible crecer sin papás…" Se lamentó de pronto Adrien angustiado.

"Cachorro… tienes a tu père vivo…"

"Pero es lo mismo que nada, Plagg." Gruñó el muchacho. "De alguna manera también soy huérfano. Mi maman lleva un año desaparecida y père…" Adrien bufó resentido. "Para père soy más una mascota que un hijo."

"Me tienes a mí."

"Y te lo agradezco, pero…"

"Sé que no soy lo mismo, pero tengo que cuidar del humano que me provee de queso."

Adrien miró a Plagg un poco irritado, pero sonrió al cabo de unos segundos. Plagg le sonreía travieso, flotando frente a sus ojos como si nunca hubiera roto un huevo en la vida. Suspiró y tomó aire. No se sentía más tranquilo, pero al menos vomitar le había sacado mucha tensión del cuerpo.

"Luka está enamorado de Marinette. Creo que Marinette le corresponde…"

"Créeme que no es el caso, cachorro."

"¡Pero Luka se lo ha dicho a la cara!" Adrien palideció algunos colores. "Y se puso toda roja."

"¡Pfffft! ¡Cualquiera se pone rojo si le hablan así de bonito!" Le reclamó Plagg, cruzándose de brazos. Negó con la cabeza. "No, cachorro, Marinette no ama a Luka, solo tienes competencia."

"¡No sé qué hacer!"

"¡Yo sí! ¡Tienes que hablarle bonito! Regalarle queso y ya."

"No estás ayudando, Plagg."

"Y tú no estás viendo el bosque. Solo los árboles." El kwami bien le hubiera dado un coscorrón. "Ustedes son un par de nerviosos de lo peor. Ya que tienes competencia, ¡pelea por tu lady!"

"¡¿Pero y si no le gusto?!" Preguntó de nuevo el chiquillo. Plagg tenía ganas de azotarle la cara contra la pared. "Ladybug estaba enamorada de otro chico, por eso no me dio ni la hora. Yo, por estar enamorado ma lady friendzoneé a mi princesa, que son la misma persona. ¿Y si no le gusto como Adrien? ¿O como Chat Noir?"

¡Adolescentes! Plagg volvió a rodar los ojos al cielo. Adrien por lo visto no había escuchado ni sus propias palabras. Esto iba a estar difícil, pero al mismo tiempo muy divertido.

"Lo único que te puedo aconsejar es… que empieces de cero y la cortejes. ¡Pero hablen y aclaren las cosas o van a estar sufriendo en balde! Al menos en una línea temporal se casaron y tuvieron hijos…"

"¡Que mató Lila Rossi!" Gruñó Adrien en un sorprendente cambio de humor. "La Lila de este tiempo ya me tenía crispada la paciencia, y ahora no la quiero cerca de mi familia." Aseguró apretando los puños. "¡Pero si me cruzo con la del futuro, le va a ir mal! Me vale tres hectáreas de v***a lo que pase: le va a ir mal."

"¡Cuida ese lenguaje, cachorro!" Lo regañó Plagg sorprendido, pero no tanto. Sabía que Adrien se reprimía muchísimo, pero cuando el estrés lo sobrepasaba, el vocabulario se le caía por el suelo. "¡¿Te estás escuchando muchacho?! ¡Tienes 14 años! Esas son palabras de adulto. No tienes una familia con Marinette… puede que la tengas en el futuro, pero…"

"Louis y Emma aparecieron. ¡Suficiente para mí!" El muchacho sacudió la cabeza consternado. "¡Estoy muy confundido, Plagg!" Adrien se tapó los ojos. Si seguía así, le daría una jaqueca fenomenal en cualquier momento. "¡No sé qué hacer!"

Plagg volvió a suspirar. Honestamente a él no le gustaba nada la situación y también lo confundía, pero trataba de no estresarse de sobra, que para eso Adrien estaba haciendo un estupendo trabajo. No alcanzó a ver a su versión del futuro, pero de todos modos se sentía preocupado. Hay que decirlo: se lo estaba tomando con mucha calma. Volvió a darle palmaditas a Adrien en la cabeza.

"Dale tiempo: hoy no vas a encontrar todas las respuestas. Quizás mañana sepas más que hacer y…"

En ese momento, sonó el celular de Adrien. Era un mensaje de texto muy conciso: Nathalie lo estaba esperando en la entrada del colegio. Iba a comentar eso cuando…

"¡ADRIEN, BRO!" Oyó a Nino entrando al baño. "¿Estás aquí?"

Plagg y Adrien intercambiaron miradas y en silencio se alistaron. El kwami volvió a su refugio en el bolsillo de su portador y el muchacho se puso de pie y salió del cubículo. Le sonrió a Nino como mejor pudo y ambos comenzaron a caminar hacia el frontis del colegio.

"¡Vaya, bro! Te ves fatal." Le dijo Nino bastante preocupado.

"Estoy un poco nervioso. ¿Me tardé mucho?"

"No, pero comenzabas a tardarte." Nino se dio cuenta que Adrien estaba muy descompuesto, pero no le dijo nada. Le dio una palmada en la espalda a manera de apoyo, como queriendo decirle que estaba ahí para apoyarlo. "Mademoiselle Sancoeur te está esperando en la entrada."

"Sí, ya vi. Me mandó un mensaje."

"Entonces ya sabes lo que dicen: no hay que dejar esperando a una chica." Añadió Nino con alegría, mientras le daba un amistoso empujón. "A todo esto, ¿por qué huiste así de la enfermería."

Adrien bajó los hombros.

"Larga historia Bro. ¡Larga historia!"


Cercanías del Colegio Françoise Dupont

En esos momentos.

Vieron a lo lejos a Adrien Agreste subir al lujoso auto que el Gorila conducía, y que también llevaba a Nathalie Sancoeur. Bueno, Emma le describió toda la escena a su hermano, no sin cierto grado de sorpresa. Momentos después apareció Sabine, quien fue por su hija a las carreras desde la panadería ni bien le hubieron avisado que Marinette había tenido una suerte de colapso emocional. No pasó mucho tiempo cuando ambas reaparecieron por el frontis y se fueron derecho a casa. Solo una vez que se fueron, ambos hermanos emprendieron la retirada.

"El Gorila me contó una vez que conducía al papá en un auto lujoso, pero no sabía qué tan lujoso era. El abuelo Agreste en serio tenía recursos."

"¿El Mercedes-Benz S-Klasse W222 color azul?"

Emma miró a su hermano con los ojos muy abiertos.

"¿Cómo te sabes eso, Louis? Yo con suerte identifico las marcas…"

"El Gorila."

"¡Apenas habla!"

"Dale vino, esas figuras de colección y te aseguro que habla."

"No… no voy a preguntar cómo sabes eso. Excepto… ¿el resto de Escocia también estuvo involucrado?"

"¡Oh sí! También los primos D'Alençon."

Emma asintió con la cabeza y sonrió para sus adentros. Los hermanos siguieron caminando, aunque tomándose las cosas con calma. También habían tenido un día intenso y comenzaban a procesar lo ocurrido. Desde un principio sabían que sería inevitable no contactar a sus padres, pero habían querido retrasar el contacto todo lo posible. No solo no habían podido atenerse a esa idea, sino que además terminaron revelando sus identidades mucho antes de tiempo.

"No tenía idea que no sabían quién era el otro." Se lamentó Emma. "Me parece rarísimo."

"Antes de morir, el maestro Fu me explicó la razón de eso. Se hacía para que la vida civil no estuviera en peligro ni amenazaran a los seres queridos. En nuestro tiempo eso… pierde lógica. Aunque madame D'Alençon se ha encargado que mantengamos un bajo perfil."

"¿Aunque todos sepan que eres Matagot? ¿Qué se sepa quiénes son Viperion, Rena Rouge, o Pegase?"

"Por decirlo de alguna manera. No olvides que no es tan así." Louis levantó la cabeza, dejando que el sol bañara su rostro. ¡Bien se pegaría una siesta en ese momento! Recibir la luz solar de esta manera era un pequeño gran lujo.

"Ya sé. Madame D'Alençon es de la idea que entre los portadores de miraculous sepan las identidades de los otros. Como que tiene razón." Emma suspiró y negó con la cabeza. "O si no, pasan cosas como esta. ¡Ay por Dios! ¡Qué chasco!"

Louis, quien tenía su mano apoyada sobre el hombro de su hermana, le dio un gentil apretoncito a manera de ánimo. Ciertamente había sido una metida de pata y no digamos que Emma era el ser más delicado de todos para decir verdades. ¡Pero ni modo! Ya estaba hecho y había que salir adelante. Además, sin querer queriendo les habían dado a sus padres más tiempo de estar juntos… claro… si lograban superar el espanto.

"¡Yo y mi bocota!"

"Pudo ser peor."

"¿Cómo pudo haber sido peor?"

"¡No sé! ¡Siempre pudo ser peor!" Louis soltó un instante a su hermana para rascarse la nuca. "Nunca subestimes la capacidad de las cosas para ponerse aún más mal."

Emma asintió. Siguieron caminando en calma, sin destino aparente. No tenían donde ir, pero no les preocupaba. Otras eran sus prioridades. Cada tanto se detenían para sortear algún obstáculo, pero básicamente seguían moviéndose. Y como son las cosas, la Place des Vosges les atrajo casi por instinto. Comenzaron a dar vueltas por el parque.

"No todos sabemos las identidades de todos." Dijo Louis interrumpiendo el silencio.

"¿Huh?"

"No todos saben quién es Viperion, o Ryuuko… no saben quién soy yo o la identidad de los nuevos portadores." Dijo de pronto Louis muy pensativo. "Los miembros de la Resistance solo conocen nuestras identidades una vez que Tomoe-obaasan lo aprueba, antes no. Y, aun así, si nosotros los portadores no queremos decir quiénes somos, no se dice y ya."

"Lo sé."

"Solo los miembros más confiables de la Resistance saben, por eso hay algunos que llevan desde el principio con nosotros, pero no tienen ni la más pálida idea, y otros… pueden llevar menos tiempo, pero supieron en seguida. Como los McQueen."

Louis apartó el rostro, quizás para ocultar el sonrojo que de pronto comenzó a decorar su rostro. No debió haber nombrado a ese lote ni por error. Emma quizás lo habrá dejado tranquilo unos 40 segundos, porque si bien sabía que las relaciones diplomáticas con Escocia estaban algo tensas, seguía siendo su hermana menor. ¡Y como buena hermana menor…!

"… El que los escoceses supieran tu identidad fue enteramente tu culpa, conste. ¡Sobre todo Maeve!"

"Emma… no empieces."

"¡Pero sí es cierto! ¿O me lo vas a negar?"

"¡Fui víctima de las circunstancias!"

"¡Víctima! ¡Y yo soy la reina de Saba! ¿Tú, Víctima? ¡JA!"

"¡Emma, tú estabas ahí! Sabes perfectamente que no tenía manera de evitarlo."

"¡Claro Que Estuve Ahí!" Emma le dio un golpe en la espalda para dar énfasis a sus palabras. "¡YO FUI Quien Les Echó La Luz Encima! ¿Recuerdas?"

Louis bufó avergonzado y dejó de prestarle atención a su bastón. Hacía unos años atrás, una chica escocesa, Maeve McQueen, había llegado a París cruzando el Canal de la Mancha a pie por el eurotúnel con claras intenciones de vengar la muerte de sus padres. No se contactó enseguida con la Resistance, sino que quiso iniciar una cruzada en solitario contra la Strega, con bastante más suerte de la esperada. Conforme pasaron las semanas y la chica comenzó a mostrar sus destrezas, se hizo evidente que si lograban atraerla a la Resistance sería un gran aporte a la causa.

Sobra decir que no les resultó fácil. Maeve era terca, lo seguía siendo, y tenía su propia agenda, por lo que convencerla fue difícil. La solución en todo caso no se hizo esperar: Maeve y Louis, bajo la identidad de Matagot, tuvieron varios encuentros en los que se salvaron mutuamente el pellejo, forjando una coqueta amistad, por lo que le encargaron al gato la misión de reclutarla para la causa.

Maeve, muy cauta, se tomó su tiempo en decidir si el gato negro y su grupo eran de fiar o no, pero finalmente dio su brazo a torcer y se unió a la Resistance, luego de bastantes aventuras y no pocos malentendidos, en los que se fueron enamorando uno del otro poco a poco. Alya fue la primera que notó que la interacción entre Matagot y Maeve era muy similar a la que habían tenido los padres de Louis en su momento, lo que la hizo fangirlear y llorar a partes iguales.

Ahora, ¿cómo fue que Maeve se enteró de la identidad de Matagot? Pues… digamos que cayeron a un pozo durante una pelea akuma y hubo que rescatarlos. Pero en lo que tardaron en hacerlo, se deshizo la transformación y Matagot volvió a ser Louis Agreste. En un principio, al estar completamente oscuro, Maeve no tuvo como saber que Matagot era el reservado chico ciego que deambulaba por las catacumbas y con quien apenas se cruzaba. Lo más probable es que nunca jamás se hubiera enterado de la identidad del gato de no ser por Emma, quien en ese momento les encendió una luz que iluminaba como un estadio a media noche para ayudarles a salir de su entuerto.

Tiempo después, y una vez que Maeve ya fue parte oficial de la Resistance, ambos se emparejaron. Unos pocos meses después de aquello, llegaron cinco de los primos de Maeve a apoyar a su prima y a la causa, quienes poco a poco se fueron enterando de las distintas identidades. Claro… todos se enteraron el mismo día que Louis era Matagot y como primos protectores que eran con la única prima que tenían… ¡Jejejejejeje! Pero bueno, esa es otra historia.

"¡No pasó nada allá abajo!"

"¡Oh, pero después sí que pasó!" Emma le dio un codazo a Louis solo para molestarlo. "Te recuerdo que quiero ser tía antes de los veinte… aunque claro, eso nunca sucederá si no haces las p**as paces con mi cuñadita."

"¡No seas metiche, Emma!" Louis intentó darle un zape a su hermana, pero esta lo esquivó.

"¡Louis y Maeve juntos bajo un árbol…!"

"¡Emma! Deja ya de… ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAGH!"

PLAAAAAAF

"¡LOUIS!"

Continuará.

Por

Misao–CG


Próximo capítulo: Dos padres atentos y un tercero… muy desafecto

"¿En serio no puedes quedarte?"

"Tengo cosas más importantes que hacer, Adrien." Gabriel puso las manos detrás de la espalda e irguió su columna. "Recuerda tu sesión de mañana. Y come: no quiero problemas con tu bajo peso o no podrás sacarte las fotos que necesito para el catálogo nuevo."

Gabriel inspiró y le dio la espalda, alejándose del comedor. Con ello esperaba haberle dado a Adrien ánimos suficientes como para que dejara de estar triste. ¡Este hijo suyo! Lo quería, no lo nieguen, pero a veces era tan necesitado de cariño y no se daba cuenta que él necesitaba trabajar. ¡No podía ir por la vida deteniéndose para atender las necesidades emocionales del chiquillo! Eso era…


Notas finales: Les pido disculpas por haberme tardado… olvidé cargar esto en el sistema y no pude actualizar a la hora que quería, pero bueno. Pudo ser peor. Por cierto, ¿qué tal les gustó Félix? En lo personal no me desagradó, fue como un bálsamo… aunque sigo con síndrome de abstinencia por culpa de Chat Blanc. ¡Válgame, que buen capítulo el del gatito blanco! Uno de los mejores de toda la serie… aunque comienzo a convencerme que Thomas Astruc bebe nuestras lágrimas y se alimenta de nuestro dolor. ¡El hombre es un CRACK! Ahora… esperemos que las cosas se normalicen un poco para nuestros héroes. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!


Ya tendrás tus respuestas, Shion, paciencia. Ten, una galletita y ¡GRACIAS POR LEER!

¡Bien por ti, Manu! Los cambios son siempre buenos. Ya verás cómo se desarrolla este fic. Ten, una galletita y ¡GRACIAS POR LEER!

Pues sí, Newfan, la chica aguantó bastante y no más por porfiada, pero por fin la realidad le cayó encima a la pobre. Y no es a la única, que Adrien también tuvo lo suyo, el pobrecito. Sobre Emma… no la juzgues: las chanclas aplicadas no han sido efectivas. No tiene el autocontrol de su papá. Ten, una galletita y ¡GRACIAS POR LEER!


BRÚJULA CULTURAL:

Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia. Otros sitios serán debidamente indicados. En esta ocasión, se recurrió al sitio de la Clínica Mayo.

Ataque de pánico: Es un episodio repentino de miedo intenso que provoca reacciones físicas graves cuando no existe ningún peligro real o causa aparente. Los ataques de pánico pueden provocar muchísimo miedo. Cuando se presenta un ataque de pánico, la persona siente que está perdiendo el control, sufriendo un ataque cardíaco o, incluso puede sentir que la locura o la muerte son inminentes

Muchas personas tienen solo uno o dos ataques de pánico en toda su vida, y el problema quizás desaparece cuando se resuelve una situación estresante. Sin embargo, si estos son inesperados y recurrentes, y la persona pasa mucho tiempo con miedo constante de sufrir otro ataque, es probable que padezca una afección llamada trastorno de pánico.

A pesar de que los ataques de pánico en sí mismos no ponen en riesgo la vida, pueden provocar terror y afectan significativamente la calidad de vida. Sin embargo, el tratamiento puede ser muy eficaz… de lo cuál doy fe.

Plaza de los Vosgos: (en francés, Place des Vosges) es la plaza más antigua de París, anterior a la Dauphine. Queda en el barrio Le Marais, formando parte del III y IV distritos de la ciudad. Antes se llamaba plaza Real de París, pero fue rebautizada con el nombre actual en 1800. Diseñada por Louis Métezeau, es la hermana de la plaza Ducal de Charleville-Mezieres. Como bien sabrán muchos, la panadería y la casa de Marinette están situada en sus cercanías.

Princesse: Princesa, en francés.

Père: Padre, en francés.

Minet: Minino, en francés.

Minette: Minina, en francés.

Connard: Errr… palabrota de altísimo calibre. Refiere al aparato reproductor masculino. Gilipollas, weón, etc.

Obaasan: (Obāsan, おばあさん) Abuela, en japonés.