Hola hola! ¿Qué tal?

Lo sé, lo sé… me tardé horrores u.u lo siento pero el trabajo ha estado realmente horrible y agotador y se me ha complicado escribir x.x

Agradezco a Guest, Kyle Lancaster, Yekaoi, Alexe-senpai, Guest (2) y Jaz por sus reviews y PM, y a los que leen, dan fav y follow :D contesto comentarios

Guest: Me alegra que te guste n.n

Guest (2): Oh tranquila (lo?) no te pelees con el jonalec que este cap viene con malec y familia lightwood bane en buena dosis n.n gracias por comentar n.n

Jaz: holaa bella, gracias por tus palabras, me alegra que te gustara el cap y espero que este también ;) un beso

Los demás por PM…

Como ven en este capitulo empezamos la sexta y ultima parte, es decir que nos estamos acercando a la recta final del fics… así que les dejo leer n.n

Parte VI: Sacrificio

Si el sacrificio es lo último que puede hacer una persona para demostrarte que te quiere, debes dejarla hacerlo.

Leal – Veronica Roth

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Capítulo 22: La "X"

Descubrir algo significa mirar lo mismo que está viendo todo el mundo, y percibirlo de manera diferente

Albert Szent Gyorgyi

X.X.X.X.X

- Era de mamá; Jace ya despertó – Informó Alec luego de leer el mensaje de fuego que le había llegado; su madre le decía que pese a las heridas Jace estaría bien, y le había contado sobre Clary. Suspiró, se sentía terrible por la pelirroja, y ahora más que nunca tenían que lograr encontrar al semi demonio; podía sentir la sombra de la angustia y el temor que Jace estaba sintiendo.

Maxxie gritó de alivio al escucharlo mientras que Magnus solo asentían. Él y el brujo estaban sentados a la mesa junto a los niños, tomando su cena. Había sido una experiencia interesante pasar todo el día allí los cuatro como una familia, haciendo lo posible por lograr que Rafael se abriera a ellos o Maxxie se acercara al pequeño argentino. Habría sido quizás mejor si Max se hubiese mantenido cerca de ellos. Alec había escrito a su madre sobre lo que habían descubierto y esta le había asegurado que en lo que volvieran a New York se realizaría el ritual; aunque era un asunto más fácil de decir que de hacer: tenían que convencer a Max para ello, y cuando se lo comentó el joven criado de hadas solo se enserió apartándose de ellos con un escueto "lo pensaré" y dese entonces no había vuelto a acercarse a ellos.

El Nefilim se mordió el labio y Magnus lo notó.

- ¿Qué más dice? – Preguntó el brujo; Alec negó dirigiéndole una mirada significativa a los niños, no quería alarmarlos en especial a Maxxie que conocía a Clary. Magnus lo notó y solo asintió, ya hablaría tranquilamente a solas; por lo que el brujo cambió el tema – Le pedí a Moon que viniera, necesito hablar con ella sobre las salvaguardas del instituto y como los dejaron salir a ti y Max.

- Supongo que solo fallaron, no todo el mundo es el alto brujo de Brooklyn – Bromeó. Magnus sonrió.

- Estoy de acuerdo, pero igual quiero saber en qué falló – Aseguró. Alec asintió y el movimiento de Rafael retirando su plato llamó la atención.

- ¿Más? – Preguntó el ojos azules de inmediato, por si quería comer otro poco. El niño negó diciendo algo que el Nefilim mayor no entendió en lo absoluto.

- Está agradeciendo por la cena; pero dice que quiere dormir – Le explicó Magnus al notar la expresión de frustración de Alec – Es demasiado educado para ser solo un niño de seis años – Aseguró antes de girarse a Rafael – Ey, es temprano ¿No querrías jugar con Maxxie?

El pequeño argentino miró al brujito con desconfianza para luego negar; Magnus suspiró, había intentado acercarlos, pero era algo difícil cuando Rafael parecía tan aterrado con todo a lo que magia se refería y Maxxie no ponía de su parte hechizando cosas a su alrededor para espantarlo.

Y él que había pensado que Maxxie amaría tener otro niño cerca con el cual jugar.

- Bien, te llevaré a dormir – Aseguró; el niño volvió a negar.

- Alec – Dijo de inmediato; el ojos azules se miró confundido.

- Quiere que tú lo lleves a dormir – Explicó. El Nefilim asintió incorporándose y dejándole a Magnus la nota que había recibido de su madre explicándole la situación de Jace y del secuestro de Clary; y se acercó al pequeño tomándolo en brazos.

- ¡Yo también quiero que me lleves a dormir! - Exclamó Maxxie de inmediato alzando los brazos a pesar de no haber terminado su comida.

- Magnus te llevará morita – Aseguró Alec alborotándole el cabello.

- ¡No, tu! – Exclamó con un berrinche.

- Tanto rechazo empieza a dolerme ¿Saben? – Bromeó Bane, pero el niño se alarmó al escucharlo.

- No… yo…también te quiero Magnum y… eh… está bien – Aceptó con un puchero sentándose en su silla de nuevo; viendo con molestia como Alec salía de la cocina cargando a Rafael. Alec suspiró sabía que Maxxie no estaba feliz con la llegada del pequeño nefilim al instituto, había pasado las últimas horas hechizando cojines para perseguir a Rafael o lanzándole pequeñas flamas de fuego negro para ahuyentar al niño argentino. Escuchó como Maxxie se quejaba del tiempo que Rafael tenía en el instituto y sintió que algo se removía en su pecho, él y Magnus habían creído que el pequeño brujito estaría feliz de tener a otro niño con quien jugar, pero ahora que lo pensaba, Maxxie nunca había estado cerca de otro niño, y obviamente no sabía cómo tomarlo.

Se quedó de pie en el pasillo por un par de minutos; sin soltar a Rafael, escuchando conmovido la respuesta que Magnus daba a las dudas del niño, hasta que escuchó a Rafael hablarle.

Alec lo miró con expresión desenfocada; sin la más mínima idea de lo que estaba diciéndole; se removió el cabello frustrado, realmente necesitaba aprender a hablar español ya que pensaba criar a Rafael, no podía solo depender de Magnus para comunicarse con el niño.

- Cuarto…ir – Dijo, suponiendo que Rafael quería que lo llevarse ya a dormir. La noche anterior Rafael no se había despegado de su lado, y Alec podía entenderlo: había pasado por una situación bastante traumática y ahora estaba en un lugar desconocido, pero todo el mal descansar de los últimos días estaba pasándole factura al pequeño que se veía realmente agotado con unas enormes ojeras que lo hacían ver como un mapache.

Maxxie dormía en la habitación junto a la suya, pretendía darle a Rafael la que estaba al frente; de esa manera podía estar cerca de ambos.

Se acercó a la habitación en cuestión abriéndola; como todas, estaba dispuesta para que un nefilim que necesitara alojo pudiese utilizarla. Alec se dispuso a entrar con Rafael, sintiendo como el niño se aferraba a su camisa exclamando rápidamente en español.

- Espera, no te entiendo – Dijo alarmado, viéndolo como negaba y maldiciendo mentalmente al darse cuenta que él tampoco lo entendía – Espera…Rafael…yo… - Alec escuchó un suspiró tras suyo, por un segundo pensó que sería Magnus que llegaría a rescatarlo de ese momento.

- Eres terrible – Pero no, era Max; el muchacho los observaba desde el otro lado del pasillo, acercándose con cautela hasta ellos, exclamando de pronto algunas palabras en español. Alec lo vio sorprendido ¿Qué acaso el único que no podía comunicarse con Rafael era él? El niño escuchó lo que el criado por hadas le dijo para luego negar fervientemente y responderle con voz llorosa – No quiere dormir solo, tiene miedo de que el fuego lo cubra todo también aquí.

Alec miró a Rafael desconcertado, inconscientemente aferrándose aún más a él.

- Estarás bien yo… dile que puede dormir en mi habitación…- Dijo; Max le tradujo y el niño asintió relajándose notablemente. Alec salió de la habitación cerrando la puerta tras ellos, dándose media vuelta para cruzar el pasillo a su propia habitación.

- No sabía que hablaras español – Comentó no pudiendo contener su sorpresa.

- Viajaba por el mundo gracias a los caminos de Feéra – Dijo Max- Solía visitar a Fer, una chica criada por las hadas españolas – Se explicó – Ella me enseñó el idioma, es gramaticalmente muy rico y permite componerle hermosas baladas al pueblo Seelie que no se pueden en Ingles.

Alec asintió, una prueba más de que su hermano no era ya el niño que él recordaba. Abrió la puerta de su habitación y Max lo tomó del brazo mordiéndose el labio, el mayor lo observó expectante; pero el joven Lightwood solo negó dándose media vuelta y marchándose a prisa. Alec lo observó desconcertado, pero al escuchar el bostezo cansado del niño en sus brazos solo negó con la cabeza entrando a su habitación.

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- Ya estuvo aquí mucho tiempo – Balbuceó Maxxie apenas Alec salió de la cocina con Rafael en brazos. Magnus suspiró tomando los platos para llevarlos al fregadero; podía haberlos hecho desaparecer con magia, pero necesitaba ese tiempo para pensar bien en lo que iba a decirle al pequeño brujito. Inspiró profundo apoyándose en el fregadero escuchando como Maxxie seguía mascullando - ¿Cuándo se va a ir?

- Rafael se quedará con nosotros todo el tiempo que sea necesario – Dijo al fin, girándose hacía él.

- Pero…

- Él está solo Maxxie; perdió a sus padres.

- Que los busque entonces – Gruñó el niño cruzándose de brazos. – No es justo que venga a quitarme el mío. – Magnus que se masajeaba las sienes, se detuvo en el acto al escucharlo y en cambio abrió la boca con sorpresa: no había esperado eso, él había creído que a Maxxie le gustaría tener a otro pequeño cerca, pero el niño pese a tener a Alec en la ciudad silenciosa y que Magnus y los Lightwood lo consintieran en agradecimiento a la compañía que le hacía al nefilim, nunca había tenido una familia hasta ahora y no tenía el suficiente tiempo con ellos como para sentirse seguro y no ser egoísta al respecto.

Se acercó al niño con cautela, agachándose frente a él que seguía sentado en su silla.

- No puede Max – Le explicó con cuidado – Ellos murieron ¿Entiendes lo que eso significa? – El niño abrió la boca con sorpresa y bajó la mirada avergonzado, asintiendo. – Y no está aquí para quitarte a nadie, Alec puede quererlos a ambos.

- Pero…el tío Max dijo que Alec lo dejó de lado por estar conmigo; no quiero que me deje de lado por estar con Rafael. – Sollozó.

- Alec no dejó de lado a Max – Lo contradijo – Y jamás te haría a un lado a ti – Aseguró – No importa quien llegue a nuestras vidas, el amor de Alec por nosotros, por ti solo va a crecer, nadie va a quitártelo – Dijo; el niño pareció un poco más convencido - Él puede querernos a todos: a Rafael, a Max, a ti y a mí – Dijo sin duda alguna – Solo no veas a Rafael como un intruso; al contrario, ¿Por qué no piensas en él más bien como un hermano mayor? - El niño alzó la mirada de inmediato; obviamente no lo había considerado de esa manera y al escuchar la palabra sus ojos habían brillado con una emoción nueva. El brujo sonrió abiertamente – Además, ¿No vale la pena compartir un poco con él, si además de un hermano tienes ahora otro papá?

- ¿Otro…? - Maxxie estaba sorprendido y bastante confundido - ¿Puedo tener muchos papás? – Preguntó ilusionado ante la idea; Magnus rió con gracia.

- Muchos no – Aclaró, estaba dándole una charla a Maxxie sobre compartir a Alec, pero él no iba a compartirlo con otro "papá" para los niños – Solo dos: Alec y… yo.

- ¿Tú?... ¿También quieres ser mi papá? – Magnus no sabía decir si el niño estaba más sorprendido que emocionado o viceversa; solo que, al asentir, la sonrisa del pequeño había cubierto todo su rostro haciéndole sonreír a él también.

Debía admitir que no era como si la idea de ser padre lo matase de emoción; al contrario, nada le aterraba más en la vida y eso que había vivido lo suficiente para ser aterrado por muchas cosas; por otro lado las últimas horas en el instituto, haciéndose cargo de ambos niños le habían hecho pensar en cómo sería pasar los próximos años preparándoles el desayuno, divirtiéndose con sus juegos y ocurrencias o llevando a los pequeños a dormir; se halló preguntándose si a Rafael le gustaría jugar futbol o quizás Maxxie aprendería primero a andar en bicicleta; cuál de los dos se enamoraría primero y que diría Alec cuando él los ayudara a escaparse del loft para tener citas nocturnas.

Si, nada podía aterrarlo más; pero poco a poco la idea de ser padre y tener una familia junto a Alexander comenzaba a hacerle ilusión.

- Por supuesto que si – Aseguró revolviéndole el cabello y dándole un beso en la frente. – Y mi primer trabajo como tu nuevo papá será llevarte a caballito a tu habitación – Exclamó girándose mientras el pequeño gritaba emocionado saltando para montarse a la espalda de Magnus aferrándose a su cintura con las piernas y al cuello con sus bracitos...- Arhg…pero no me asfixies morita – Se quejó incorporándose para salir de la cocina.

- Lo siento Magnum…papá… eh… pá – Dijo confundido; Magnus lo dejó estar, ya luego podrían definir nombres, por el momento solo disfrutó de llevar al pequeño a su espalda, simulando a un caballo que relinchaba mientras escuchaba la risa alegre de Maxxie – ¡Arre caballo, arre! – Exclamaba este mientras Magnus salía de la cocina para llevarlo a la habitación que Alec le había dicho, era del pequeño azul.

La noche anterior, con la preocupación por Jace, Alec se había quedado toda la noche en el despacho de Maryse comunicándose con ella cada segundo mientras Magnus intentaba rastrear a Sebastian a través de su anillo con aun más urgencia después de que Max le dijera que se había comunicado con él. Rafael se había negado a quedarse solo por lo que prácticamente no se despegó de Alec, mientras que Maxxie entre pucheros, y berrinches con magia, se había quedado a su lado, durmiéndose en el sofá.

Magnus divisó la puerta de la habitación de Maxxie junto a la de Alec y se apresuró a exclamar.

- Vamos a bañarte antes de dormir ¿eh?

- No…no… espera caballo.

- Tienes que bañarte Morita – Dijo llegando hasta la puerta, pero el niño le jaló el cabello fuertemente – Auch ¡Máximum!

- No… no – Repitió – No quiero dormir ahí – Dijo a prisa; Magnus se turbó, pensó que el niño se estaba negando era a la idea del baño puesto que sabía por experiencia que era como un gato a la hora de bañarse.

- ¿Qué? ¿Por qué? – Preguntó chasqueando sus dedos para soltar a Maxxie de su espalda y hacerlo flotar hasta el frente donde lo tomó en brazo; el niño parecía avergonzado, Magnus casi podía jurar que veía un ligero tono rojizo en sus mejillas azules.

- Hay muchas sombras – Balbuceó – Me da miedo. – El brujo parpadeó.

- ¿Cómo has estado haciendo para dormir desde que llegaste aquí?

- Duermo con papá – Dijo.

- ¿Y cuándo Alec no estuvo aquí?

- Dormí con la abuelita Maryse – Explicó. Magnus volvió a parpadear.

- Maxxie, eres un brujo – Dijo – No tienes por qué tenerles miedo a las sombras de tu habitación.

- Pero es que se mueven, y dan miedo y…

- Podemos cerrar la ventana y…

- ¡No! Me da miedo quedarme aquí solo – Confesó hundiendo su rostro en el pecho del brujo. Magnus lo miró sin estar muy seguro de que se suponía que debía decir hasta que finalmente solo suspiró.

- Está bien, vamos a la habitación de Alec.

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Jace hizo un nuevo intento por incorporarse; tenía algunas horas desde que despertó y no podía calmarse, no podía haber dejado a Clary a su merced, no podía haber fallado en proteger a la persona que más le importaba en la vida. Isabelle ayudó a su madre para contenerlo, pero el rubio no se los puso fácil, ignoraba el dolor en su abdomen, o la mancha de sangre que resurgía en sus vendajes, solo importaba Clary, tenía que ir por ella; había visto todo el caos que Sebastian había causado en el pasado y no era nada comparado a lo que vio en Victoria: el demonio había vuelto aún más despiadado y le daba nauseas pensar que había dejado a Clary sola con él, y Raziel sabría a donde la había llevado.

- Estás despierto – Jia se acercó atraída por el alboroto.

- ¡Tienen que dejarme ir por Clary! – Exigió.

- Jace tienes que calmarte y dejar que esa herida sane – Suspiró Maryse.

- ¿Dónde está Robert? él me apoyará – Alegó.

- Se hace cargo de otros asuntos – Dijo Jia – Estamos al tope con el ataque en Camberra esta mañana - Jace no dejó de removerse apenas notando cuan agotada se veía la mujer: con Camberra, eran cinco ataques en cinco días, sin contar el suceso aislado en Los Ángeles; en cambio Jace buscó apoyo en otro punto.

- ¡Simon, tenemos que buscarla! – Alegó a la amistad del diurno – No podemos dejarla con Sebastian…

- Nadie ha dicho que la dejaremos con él – Intervino la Cónsul - Pero les advertí que no buscaran confrontar a Sebastian directamente, la situación de ambos con Sebastian es demasiado personal y…

- ¡No puedo creerlo! – El rubio dejó de intentar soltarse, para encarar a Jia- No es momento de un "te lo dije" – Maryse masculló algo en apoyo al rubio. La cónsul suspiró.

- Precisamente por la relación personal entre ustedes es posible que Sebastian se soltara de la lengua – dijo la mujer – Cualquier cosa que recuerdes Jace, podría ser una pista sobre donde está escondiéndose o cual será su siguiente objetivo.

- Solo se burló de la Clave –Refunfuñó – Soy muy poderoso blablablá, los odio a ambos, blablablá la clave es idiota por no darme lo que quiero blablablá no pueden conmigo y…- Su voz se ahogó, enseriándose – De hecho dijo algo raro – Las miradas de todos fueron expectantes – Algo como "esta es la X" – Y todas se volvieron confusas – No, no… dijo "Y pensar que casi no vengo, me costó encontrar la X"

- ¿Qué X? – Izzy no contuvo más su incomprensión.

- Está dejando un mensaje – Susurró Simon de pronto, hablando por primera vez – Es como aquella vez que dejaba letras con los cadáveres… Sebastian dijo que quiere que la Clave le dé algo, es como en las películas de terroristas: está dejando su retorcida lista de exigencias.

- Y si lo desciframos quizás demos con el patrón – dijo Maryse con entendimiento buscando a prisa entre sus cosas papel y un bolígrafo - ¿Dónde han sido los ataques? – Preguntó mientras iba escribiendo. Jia se dio prisa en enumerarlos mientras la mujer iba anotando:

Victoria - ¿X?

El Cairo

Buenos Aires

Vilna

Camberra

- No veo la X – dijo Jace frustrado – De hecho, no veo nada; esas ciudades no me dicen nada.

- Ha cambiado de continente – Hizo ver Isabelle arrebatándole el bolígrafo y el papel a su madre y apresurándose en escribir.

Victoria - ¿X? - Asia

El Cairo – - - - África

Buenos Aires –América

Vilna - - - - - - Europa

Camberra - - - Oceanía

- El primer ataque fue en América – Hizo notar Jia - Si está siguiendo un patrón volverá a América.

- Pero la "X"… – Intentó Jace.

- Debemos comenzar con algo – Lo cortó la cónsul – Advertiremos una alarma a todos los países de América, reforzaremos las salvaguardas y vigilancia – Aseguró. – Maryse, necesito que busques a Robert en las mazmorras, tiene que coordinar más tropas del Scholomance – Exclamó, la neoyorkina asintió apresurándose en salir junto a ella. Jace se incorporó indignado, ya tenían una pista ¿Y Clary? No pudo seguirlos, el dolor agudo en su abdomen se lo impidió. Isabelle le dejó el papel con la lista a su novio para apresurarse a sujetar al rubio.

Simon observó la lista con aprensión, se sentía tan impotente; tenían que resolver ese acertijo para rescatar a su amiga.

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Magnus sabía que no iba a dormir solo esa noche, quedándose en el instituto con Alec era obvio que dormiría con el ojos azules; sin embargo en ningún momento pensó que entre él y Alec tendría a un par de niños durmiendo apaciblemente bajo el abrazo protector del brujo y el Nefilim de los ojos azules. Había tenido que realizar un hechizo agrandador cuando llegó a la habitación de Alec y vió que ya estaba ocupada apenas dejando espacio para él y Maxxie, por lo que convirtió la cama unipersonal en una King Size.

Sintió un gancho en el hígado y no pudo evitar quejarse pensando que era increíble que aun así la cama fuese muy chica; escuchó una risita burlona a su lado.

- No te rías – Gruñó. - ¿No puedes dormir? – Preguntó preocupado, debía ser ya más de media noche.

- Siento la angustia de Jace – Dijo – Y no dejó de pensar en Clary.

- A mí también me preocupa – Admitió el brujo – Esa pelirroja es el único ser al que he visto crecer, en cierta forma me siento responsable de ella – El brujo suspiró – Y me frustra no poder hacer nada para ayudarla – Alec sabía que se refería a sus intentos fallidos por conseguir a Sebastian a través del anillo Morgenstern. Se creó un silencio entre ambos, no era incomodo, pero tampoco era de esos silencios agradables, no podía serlo cuando ambos tenían la cabeza repleta de preocupaciones.

- Auch – Magnus sintió una patada en el abdomen, Alec rió nuevamente.

- Maxxie se mueve mucho – Dijo Alec, Magnus se giró sobre sí mismo como pudo para quedar de costado y mirar a Alec que estaba en una posición similar. Alec sonreía suavemente, una sonrisa cálida que a Magnus se le antojó perfecta.

- Cambiemos de lugar entonces – Bromeó después de todo era Maxxie quien estaba a su lado y Rafael estaba entre el brujito azul y Alec. El chico Lightwood sonrió ligeramente pero rápidamente esta desapareció suspirando.

- Lo haría si Rafael no te temiera – Lamentó; el brujo también se enserió – Criarlo no va a ser nada fácil: el niño te rehúye y yo no puedo comunicarme con él – Magnus asintió, la verdad era que cuando pensó en traerlo a New York todo había parecido más fácil.

- También está la clave – Admitió – Sebastian los tiene pensando en otras cosas, pero cuando todo esto pase, pondrán peros.

- Luego de traer a Maxxie, mi madre me hizo hablar con papá, él me dijo que no habría problema en adoptarlo. – Magnus suspiró.

- Es un brujo, a la Clave no le importa dónde o con quien se crie. Pero Rafael es un Nefilim – Inconscientemente acercó su mano para acariciar el cabello del niño, Alec sintió el corazón encogérsele ante la ternura en sus ojos de gato – Yo soy un brujo y la mitad de la clave no tiene el mejor concepto de ti – Suspiró – Quizás lo mejor sea ayudarlo el tiempo que podamos y dejar que la clave se haga cargo…

- Olvídalo – Negó Alec de inmediato – Rafael necesita de alguien que entienda lo que vivió en Buenos Aires, te necesita a ti Magnus – Sonrió de lado – Y no podemos dejar que le quiten su hermano mayor a Maxxie – Estiró la mano para acariciar la mejilla azul del niño - Especialmente ahora que empezara a verlo como tal.

- Es solo que… - Magnus dudó - Me aterra pensar que ahora somos responsables de dos niños, Alec. Yo no soy del tipo paternal, ni siquiera tuve una figura paterna que se hiciera cargo de mi de niño – Su voz se fue volviendo un susurro – No sé cómo ser un padre Alexander.

- A mi parecer lo hiciste bien con Maxxie hace un momento.

- ¿Qué? – Tardó un segundo entender a lo que se refería - ¿Me oíste en la cocina?

- Cada palabra – Le sonrió, estirando su mano para tomar la del brujo – No creo que alguien sepa alguna vez como serlo – Admitió – Pero creo que podemos hacerlo: entrenar a Max, enseñarle a Rafael a no temer a la magia; podemos hacer algo que la Clave no y es educarlos sin los prejuicios de los que estarán rodeados en Alacante – Magnus le dio un suave apretón a su agarre de acuerdo.

- No creo que enseñar a Max a lanzar flechas sea buena idea – Comentó -Ya es bastante peligroso incendiando lugares con cada mensaje de fuego – Alec rió. - Mejor enseñémosle a ambos a jugar soccer. – Alec enarcó una ceja.

- ¿Soccer? – Cuestionó – No sé jugarlo.

- ¡Oh por Lilith, tendré que enseñarte a ti también!

- Magnus no creo que…

- ¡Rafael es argentino, tiene que saber jugar soccer! – Exclamó – ¿Si no, como tendrá moral para apoyar a su selección en el mundial? ¡Son de los mejores!

Alec rió, divertido por las ocurrencias del brujo sumiéndose ambos poco a poco en una conversación proyectada a futuro, al futuro de los niños, al futuro de ambos; a pesar de no poder dormir, a pesar de la preocupación por Clary, por Jace, por la guerra que Sebastian tenía desatada fuera de esos muros; en ese momento nada de eso existía, solo eran ellos dos formando una familia.

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El olor a azufre era tan intenso que casi podía saborearlo: agrio y acido a un tiempo, lastimando su olfato y su gusto, causándole picor en los ojos al abrirlo. Le tomó unos minutos adecuarse a la oscuridad, dándose cuenta del lugar donde estaba: una celda sucia con una única ventana desde donde podía ver un cielo amarillo cenizo con tres lunas rojizas; se alarmó porque si algo sabía era que en su mundo el cielo no se veía de esa manera. Intentó decir algo, pero de sus labios solo brotó un quejido por el dolor que se hacía cada vez más intenso en su cuerpo a pesar de que su cerebro era un completo caos que no parecía dispuesto a recordarle rápidamente que había pasado y como había llegado allí.

Se incorporó con lentitud intentando darle sentido a su entorno, lo último que recordaba era estar junto a Jace saltando en un portal rumbo a Hong Kong y entonces…

- Al fin despiertas, Clarissa – Reconoció al instante la voz fría y burlesca y los recuerdos de la batalla en Victoria City se agolparon en su cabeza incluso antes de girar el rostro para encontrarse de cara al rubio. – Y justo a tiempo debo añadir, tengo otra ciudad que destruir y realmente verte dormir es bastante aburrido.

- Sebastian – Escupió ella, el demonio sonrió; estaba sentado sobre una roca fuera de la celda, mirándola con sorna. Se habían enfrentado a él, ella y Jace; el demonio era más fuerte de lo que recordaban, más fuerte que ambos y entre los dos apenas y suponían un reto para él cuando Sebastian le arrebató el cuchillo serafín a Jace; la pelirroja recordaba el olor a carne quemada cuando la piel de su hermano estuvo en contacto con el adamas, pero eso no lo detuvo para atravesar el abdomen de Jace con su propia arma. – ¡Jace! – Exclamó intentando incorporarse, cayendo estrepitosamente, ella también estaba herida, tenía un feo corte en la pierna y otro más superficial en el costado - ¿Dónde está Jace?

- Vivo, o eso espero – Dijo saboreando cada palabra - Lo necesito vivo para que sepa que te tengo conmigo y su mente se rompa considerando lo que quiero a cambio de ti.

- Jace no cederá ante ti – Escupió ella, sus ojos verde refulgían de odio. Sebastian rió, y casi parecía realmente divertido.

- Mientes y lo sabes, hermanita – Aseguró – Jace cedería por ti – Clary maldijo porque sabía que tenía razón, porque ella misma sería capaz de ceder a los caprichos de Sebastian por Jace – La pregunta es, Clary, ¿Qué tanto está dispuesto a hacerlo?

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El desayuno estaba siendo agradable, en comparación al del día anterior; Alec no podía evitar sonreír al ver lo que la conversación con Magnus había logrado en Maxxie, el niño había dejado de lado su actitud hostil hacía Rafael y se estaba esforzando por agradar a su nuevo hermano intentando pasarle un poco más de todo lo que comían o rellenando su vaso de jugo cuando se lo acabó.

- Prueba la mermelada de frambuesa – Exclamó alegremente chasqueando los dedos para hacer aparecer el tarro frente a Rafael quien respingó asustado. La sonrisa de Alec vaciló al ver la reacción del moreno.

- Maxxie – Lo llamó el nefilim – Trata de evitar la magia frente a Rafael – Dijo, no quería que el pequeño brujito se sintiera regañado o coartado - Él le teme a la magia. - El niño azul se mostró sorprendido ante esa revelación ¿Temerle a la magia? ¡Pero si la magia era genial!

- Está bien – Aceptó con un balbuceo centrándose nuevamente en su comida; Alec escuchó a Magnus intercambiar un par de palabras con el niño moreno y este asentir para luego el brujo adulto pasarle otro hotcake - ¿Y si vamos a jugar con los rociadores del invernadero? – Propuso Maxxie de pronto

- Maxxie – Esta vez el tono de Alec si fue una riña.

- No, no con los rociadores – Negó de inmediato el pequeño azul, bajando la voz y acercándose a Rafael tapándose la boca para que su susurro fuese solo escuchado por el niño – Los encenderé cuando papá no esté viendo.

- Maxxie – Esta vez fue Magnus quien habló en tono de advertencia, viendo preocupado como Rafael miraba con cierta alarma a Maxxie y se apartaba de él todo lo que podía sin caerse de la silla – Lo estás asustando.

- ¿Qué? – Preguntó desconcertado girándose de inmediato al otro niño – No te asustes, somos hermanos. – Magnus y Alec se miraron alarmados, no creían que decirle ese tipo de cosas a Rafael tan bruscamente fuese una buena idea.

- Muy bien, ayúdame a buscar más jugo- Exclamó Magnus de inmediato levantándose de la mesa y llevando al niño consigo hasta la nevera para darle una jarra de juego que Maxxie llevó de vuelta a la mesa no sin quejarse.

- ¿Sabes leer? – Preguntó apenas se hubo sentado en su silla de nuevo – Podemos ir a la biblioteca juntos, ¡es enorme! – Alec suspiró.

- Máximum, Rafael no te entiende – Le explicó – Él habla español, no inglés y…

- ¿Qué? – El niño se mostró sorprendido - ¿Cómo aprendo a hablar español? – Preguntó e inmediato - Tengo que decirle que no me tenga miedo y que juegue conmigo – Dijo, mirando de nuevo al pequeño argentino que comía en silencio ignorando la conversación que llevaba a cabo junto a él.

- Puedo enseñarte, pero va a llevar tiempo – Aseguró Magnus. Maxxie asintió pensativo, mirando a sus padres y luego Rafael antes de pararse de nuevo de la mesa y correr a la alacena. Alec lo vio tomar un banco para montarse y llegar hasta las gavetas.

Alec hizo ademan de incorporarse preocupado, pero Magnus le negó con la mano indicándole que aguardara; el ojos azules así lo hizo, viendo como el pequeño azulito sacaba de la alacena un tarro que Alec estaba seguro estaría vacío, Maxxie miró en su interior mostrando una expresión desilusionada antes de devolver el tarro a su lugar girándose para asegurar que Rafael no lo estuviera viendo antes de aplaudir.

Una llamarada de fuego negro cubrió el tarro antes de que el niño sonriera alegremente tomándolo de vuelta y dándose prisa de bajarse del banco y correr hacía Rafael, tendiéndole una galleta con chispas de chocolate.

Rafael lo miró con sorpresa, dudando un segundo antes de aceptar la galleta con una sonrisa tímida. Maxxie sonrió alegremente tomando una galleta para sí mismo y se sentó junto a Rafael dejando el tarro de galletas entre ambos.

Alec sonrió satisfecho por el avance al igual que Magnus; el ojos azules no pudiendo evitar notar la mirada fija en ellos que los observaba desde la puerta de la cocina. Alec se incorporó dejando su desayuno a medio comer, y ante la pregunta muda de Magnus, le señaló hacia donde su hermano los observaba como una silenciosa presencia.

- ¿No vas a pasar a desayunar? – Preguntó llegando hasta él, Max retrocedió un par de pasos para dejar que Alec saliera de la cocina y cerrar la puerta tras suyo. Ambos hermanos se miraron en el pasillo, el menor apoyado contra la pared con los brazos cruzados. – Le pedí a Magnus que apareciera muchas frutas para ti.

- Seguro le hizo gracia – Dijo irónico, suspirando y descruzando los brazos - Estuve pensando, sobre lo que dijiste de hacer un ritual para bloquear a Sebastian en mi cabeza – Dijo, su voz era cautelosa y el tema sorprendió al ojos azules.

- ¿Qué decidiste? – Preguntó.

- Yo… no consigo odiar a Bash – Dijo – Lo estoy intentando, en serio; pero no creo… no le creo, pienso que no podré volver a confiar en él, pero no puedo odiarlo…

Alec suspiró entendiendo el dilema que estaba atormentando a su hermano.

- Cuando vivimos juntos, tú, Sebastian y yo; él se ganó tu cariño - Dijo - Mientras estuviste en Feéra, a pesar de lo que haya causado; él estuvo a tu lado. Realmente no espero que lo odies.

- Pero él te hizo daño, a todos – Lamentó - No puedo volver a hablarle…

- Es peligroso Max – Intentó hacerlo entender – Para ti, para mí; para los niños y el resto de nuestra familia – El asintió, podía entender eso.

- Lo sé – Dijo – Pero no es tan fácil, Sebastian me ayudó mucho, pero quiero… quiero intentar cambiar Alec, quiero volver a ser lo más parecido a ese niño que todos querían…

- Max…

- Porque quiero quedarme aquí – Admitió avergonzado - Quizás… quizás ya no tengas espacio para mí, pero… Mam…Maryse dijo que podía quedarme con ella y…

- ¿Quién dice que no tendré lugar para ti? – Lo interrumpió, eso era algo que tenía que aclarar de una vez.

- Los niños… ahora son dos; y Bane… no le agrado y… no lo culpo – Se apresuró en admitir – Y tú… ustedes… son una familia ahora – Eso ultimo parecía más bien un lamento.

- Tu eres parte de mi familia Max – Dijo – Eres mi hermano, eres "el tío Max" – El más joven alzó la mirada con una sonrisa tímida – Entiendo que tengas ciertas dudas en apartarte definitivamente de Sebastian, pero eso no quiere decir que tengas que olvidar por completo lo que has vivido hasta ahora – Dijo finalmente entendiéndolo.

Se llevó la mano a los bolsillos sintiendo un aro de metal frio. Lo sacó mirándolo por un segundo, Magnus se lo había devuelto esa mañana luego de tantos intentos fallidos para rastrear a Sebastian. Alec sabía que el brujo había tenido que esforzarse mucho para no botar el anillo y en su lugar devolvérselo, y él no había dejado de pensar en que debía hacer con este: seguía pensando lo mismo respecto a deshacerse del objeto, pero no quería conservarlo por respeto a Magnus.

- Era de Jonathan, de Sebastian – Dijo finalmente tomando una decisión, tendiéndole el anillo a su hermano; el más joven lo tomó viendo el relieve de estrellas alrededor de la letra M; lo había visto antes, cuando vivió con Sebastian y Alec en Idris pero en ese entonces lo había usado su hermano – Él me lo dio, cuando estuvimos juntos…

- Y tú lo conservaste hasta ahora…- Dijo y Alec frunció el ceño al notar cierto deje de esperanza en su voz.

- Lo guardé por Jonathan – Dijo, no quería que lo malinterpretara – No era justo con él ser dejado al olvido por las cosas terribles que Sebastian hizo – Dijo – Yo vi ese lado bueno en él, y tú también; por eso creo que no hay nadie mejor que tú para que lo conserves.

- Lo bueno de él… lo bueno de Bash – Susurró apretando la mano en puño alrededor del anillo mirándolo con aprensión – En mi sueño una parte de él… Jonathan supongo, se preocupaba por mí, no quería que siguiera contactándolo… y yo… voy a hacerlo…la ceremonia, me refiero – Dijo finalmente. Alec vio como el muchacho se colocaba el anillo en sus dedos – Pero lo conservaré.

Alec asintió conforme.

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- ¿Y si se refería a la X de un mapa? Como queriendo decir que Victoria era su objetivo – Comentó Isabelle, Jace había sido obligado a descansar la noche anterior gracias a un par de hechizos de brujo, pero desde el momento que despertó cerca del medio día de ese día no había sido fácil para Simon e Isabelle contenerlo. Finalmente lo habían logrado, el rubio aún estaba herido y débil pero eso no había evitado que pasara las últimas horas intentando descifrar la referencia de la "X".

- No lo creo – Contravino el rubio – Sebastian no es de irse con ese tipo de metáforas, si lo dijo es porque hay una X, él quiere que lo busquemos, quiere que sepamos algo y tiene que ver con Clary o no se la habría llevado.

Simon no dijo nada, su mirada fija en la lista y su mente intentando encontrar una relación entre cada ciudad, si Sebastian estaba diciendo lo que quería tenía que armarse de alguna forma una palabra; la última vez Sebastian había colocado las iníciales de cada ciudad con cuerpos de sus víctimas: Albuquerque, Luxemburgo, Essaouira y Calgary, lo recordaba bien gracias a su memoria de vampiro y recordaba que había sido Clary quien se dio cuenta que las letras formaban "A-L-E-C"

Pero ahora no tenía sentido: VC-EC-BA-V-C

Negó tachando algunas letras… si quería armar una palabra con iníciales no creía que debiera contar la "E" de El Cairo o la C en Victoria City; mordió la tapa del lapicero ¿Y Buenos Aires? Eran dos palabras… suspiró, como fuese el resultado seguía sin decirle mucho.

V-C-BA-V-C

¿Qué diablos se suponía que iba a formar con esas letras? Lo había intentado también con los continentes: AAAEO… eso tenía aún menos sentido. Suspiró mientras escuchaba a Jace e Izzy discutir, él realmente se sentía aterrado de lo que pudiese pasarle a la pelirroja.

- ¿Dónde demonio queda Vilna? – Preguntó luego de escribir un par de cosas y encontrándose con la duda. Jace e Isabelle voltearon a verlo de mal modo por un segundo.

- Lituania – Dijo Isabelle finalmente. Simon asintió anotándolo.

Victoria - ¿X? - Asia - - - -Hong Kong

El Cairo – - - - África - - - Egipto

Buenos Aires –América - -Argentina

Vilna - - - - - - Europa - - -Lituania

Camberra - - -Oceanía - - Australia

HK-E-A-L-A

Negó, tachando la "K" e ignorando una "A"; solo quedaba H-E-A-L

Heal… ¿Curar, en inglés? Volvió a negar, eso no tenía sentido: era Sebastian de quien hablaban, además ¿Qué caso tenía si pasaba por alto las letras? Quizás si las cambiaba el orden de las letras… ¿Hela…do? ¿Podría Sebastian querer helado a cambio de Clary? Dudaba que en el Infierno hubiese y seguro era un lugar bastante caluroso.

Frunció el ceño: otra vez estaba ignorando una "A" necesitaba despejarse para pensar; después de todo tenía ya dos noches desde que estaba ahí, dos noches desde que Clary estaba con Sebastian. Se incorporó desperezándose en silencio y salió de la habitación, arrepintiéndose de inmediato: Basilias era un caos de personas corriendo de un lugar a otro, cargados de heridos.

- ¿Qué está pasando? – Preguntó de inmediato a nadie en particular.

- Sebastian está atacando Managua – Exclamó un Nefilim apresurándose en ayudar a una chica. – La Cónsul lo sospechaba y el Inquisidor envió refuerzos, están trayendo a los heridos.

Simon tuvo que evocar sus viejas clases de geografía en el instituto para recordar de que país era capital Managua, antes de apresurarse en anotar a Nicaragua en la lista: V-C-BA-V-C-M; AAAEOA, HEALAN; negando con la cabeza para sí mismo: nada cobraba sentido alguno y la puta "X" no aparecía.

Un fornido hombre asiático lo empujó cuando pasó cojeando a su lado mientras discutía con su sanador que lo seguía, ninguno sin apenas ver al vampiro.

- No puedes ir a Managua, estás aún muy herido.

- ¡No me importa Nicaragua! – Gritó el hombre con marcado acento chino – Mis hijos siguen desaparecidos en Xianggang – Bramó soltándose del sanador que se restregó con frustración.

- ¿Xianggang? - Preguntó Simon sin contenerse - ¿Qué es Xianggang?

- Así llaman los lugareños a Hong Kong -Respondió el Nefilim antes de correr tras su paciente cuando este se desmayó en medio de la sala débil por la falta de sangre.

Simon abrió los ojos como dos platos, mirando la lista y apresurándose en tachar para modificar el nombre del país asiático; la "X" había aparecido y…

¡Mierda!

El muchacho se acercó a un joven Nefilim de la academia que se apuraba en ayudar llevando insumos de un lugar a otro y lo detuvo.

- Disculpa ¿Cuál es el orden de los ataques? ¿Cuál fue el primero? – Preguntó. El muchacho frunció el ceño como si pensara si responderle o no pero finalmente exclamó:

- Buenos Aires, El Cairo, Vilna, Victoria, Camberra, Managua.

¡Mierda, Mierda!

Simon volvió a la habitación de Jace modificando una vez más la lista, porque ya sabía lo que Sebastian quería y otra vez, todos debieron haberlo supuesto antes.

- …Como dijo Simon, quizás es lo que quiere a cambio de ella. - Decía Izzy, ambos seguían especulando, intentando pensar en alguna idea.

- Si no le hace daño estoy dispuesto a darle lo que sea – Masculló Jace con un tono de desesperación en su voz, apretando la sabana de su cama.

- No es tan fácil – dijo ganándose la mirada de ambos. Simon volvió el papel con la lista, mostrando la última que había hecho:

Buenos Aires - América- - -Argentina

Vilna - - - - - - Europa - - -Lituania

El Cairo - - - - África - - - Egipto

Victoria - - - - Asia - - - - Xianggang

Camberra- - Oceanía- - - Australia

Managua - - -América - - Nicaragua

- - - - - - - -¿Europa? - ¿Dinamarca?

Jace palideció, porque no había que ser un genio para imaginar cómo continuaría esa lista, porque si tenían razón, ya sabían cuál sería el próximo país, la próxima ciudad.

- ¿Dinamarca es el único país de Europa por D? – Preguntó Simon. Isabelle asintió llevándose las manos a la boca por la sorpresa.

- Copenhague – Susurró ella con un pito de voz – ¡Atacará Copenhague! - Jace estaba pálido y negaba, porque podía ver algo más allá, ver lo que Simon intentaba decirles: Sebastian lo estaba haciendo a propósito, poniéndolo en una situación imposible

- Quiere a Alexander, Jace – Susurró Simon, ignorando el asunto de las ciudades y mirando al rubio. Isabelle maldijo sonoramente - Quiere a Alec a cambio de Clary.

O_OO_OO_O

Oh vaya, era obvio ¿no? Después de todo Sebastian anda fijado con Alec desde hace mucho, el asunto es sobre que harán ahora con esa información y si, sea lo que sea, lo harán antes de que sea demasiado tarde para Clary… por cierto que la fulana "X" realmente me costó conseguir un país que iniciara con una (seh, seh, que Hong Kong no es un país per sé si no más una región con cierto grado de autonomía pero shhhh, eso nadie tiene porque saberlo ;) como sea, la escena de hace un par de capítulos con Sebastian frustrado por no conseguir la "X" era realmente una proyección de mi misma a punto de caer en una crisis xD

Ame, de sobremanera escribir la escena de Magnus y Maxxie hablando…bah ¿a quien engaño? Ame escribir cada palabra sobre la familia Lightwood-Bane… realmente los adoro y ya vemos como Maxxie ha logrado acercarse un poco al niño, no hay nada que un tarro de galletas no resuelva :D

Sobre Max… se está esforzando, esperemos que sea suficiente, el que Alec le diera el anillo, me parece lo más acertado para ambos.

El próximo capitulo se llamara ¿Egoísmo? Robert hablara con la Reina Seelie finalmente, tendremos algo de "fuego fucsia" y quizás terminen odiando un poco a Simon.

Nos leemos pronto

Besos :3