Han pasado dos semanas muy difíciles y este par de tontorrones enamorados no logran sentarse a conversar las cosas. Es hora de que dos buenos amigos sirvan de contención y que los apoyen a tomar las decisiones que necesitan… lo que nunca está exento de dolor. ¡GRACIAS POR LEER!


¡HOLA A TODOS! Creo que a estas alturas todos deberían ir al último fic de Abby L., pero en el caso que no se hayan dado una vuelta por ahí, los insto a todos a echarle un ojo a El Muro que nos Separa. La chica escribe genial, eso hay que decirlo. ¡Ahora a lo que nos convoca!


Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!

Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.


ADVERTENCIA

Este es un capítulo FLUFF&PAIN. Sugiero uso de pelotita antiestrés y/o pañuelitos. Podría contener spoilers de la tercera temporada.

Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.


"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")

Capítulo 8: Dos Buenos Amigos

Colegio Françoise Dupont.

Dos semanas después. Viernes, 16:45 hrs.

Sobra decir que cuando Marinette salió corriendo del salón aquél día, Adrien no pudo alcanzarla. La chica se encerró en el baño de niñas y no hubo alma capaz de sacarla de ahí, excepto para ir a clases. El resto del tiempo hizo grandes esfuerzos para evitar a Adrien, lo que tenía a todos muy perplejos. El muchacho por su parte, hay que decirlo, insistió bastante, pero fue capaz de darle espacio a Marinette. Él mismo no sabía qué hacer o decir, pero podía entender la necesidad de la chica por mantener la distancia. Los días que siguieron no fueron muy diferentes a aquél, pero no siempre era Marinette quien huía. A veces la chica se armaba de valor e intentaba acercarse en vano a Adrien o al revés, pero siempre terminaba con el otro corriendo a perderse. Lo esperanzador del caso es que ambos se miraban a hurtadillas, se sonreían, se sonrojaban y saludaban, tenían detallitos como envíos de notitas muy simples (siempre se decían hola) y ambos MORÍAN DE GANAS de hablar con el otro, pero a la final no sabían ni qué decirse o como comenzar, y los nervios terminaban por traicionarlos.

"¡Este arroz se está cociendo!" Había dicho Rosita en alguna oportunidad.

"¡Mientras no se nos pase!" Exclamó Alya frustrada.

"Voto por encerrarlos en un armario." Sugirió Juleka cruzándose de brazos. "O van a explotar de estrés por otro lado."

Y como ven, quienes los rodeaban se daban cuenta de lo que sucedía. Al menos de esa arista.

¡Menos mal que en esas dos semanas solo habían akumatizado a una sola persona! Y déjenme decirles, ese combate había sido muy… acelerado y preciso. Sin duda los nervios les jugaron muy mal a los héroes de París: No solo estaban lidiando con sus obligaciones estudiantiles normales, o con el akuma ocasional, sino que además con sus propias ansiedades. Tikki y Plagg se daban de cabezazos contra las paredes, incluso habían intentado en serio encerrar a sus portadores en un espacio reducido, pero el maestro Fu los convenció de que no lo hicieran. En anciano, con una sonrisa sabelotodo, les había aconsejado paciencia a los kwamis mientras les ofrecía té: después de todo, las cosas ya se enrielarían.

Y sí, Wang Fu se había enterado de la situación y no digamos que estaba muy contento al respecto, pero se lo tomó con calma. Demasiada tal vez. Aunque no digamos que podía enojarse con Marinette y Adrien, después de todo, si se habían enterado de sus identidades había sido por una metida de pata de terceras personas. En todo caso, Tikki y Plagg sospechaban que el maestro sabía algo que ellos no.

Marinette y Adrien estaban tan agobiados que ni siquiera se lo cuestionaron.

No habían vuelto a hablar con Louis y Emma, pero sí los habían visto a lo lejos, casi camuflados contra el fondo, generándoles sentimientos muy encontrados, aunque... nunca malos. Marinette sabía que Louis iba todas las mañanas a comprar pan a su casa, incluso en alguna ocasión habían estado a punto de cruzarse, pero ella se había acobardado y esperó a que se fuera antes de salir. Moría de ganas por saber cómo estaba él y Emma, pero ¿cómo se le acercaba? Louis por su parte no parecía darse por aludido de que iba a la panadería de sus abuelos. ¿De dónde sacaría el dinero para el pan? ¿Acaso sabría que esa era su casa? ¿Lo hacía a propósito o simplemente era una extraordinaria coincidencia y no se había dado cuenta?

¿Por qué no agarraba valor para ir a saludarlo y conversar con él un rato? ¿Y Emma? No lo comprendía. Estos dos mantenían su distancia, pero eso no le gustaba. ¿Porque le pasaba eso?

Y ella no era la única: sabía que Adrien los estaba buscando, tanto como Chat Noir o como él mismo. Incluso es más, estaba yendo mucho a Les Invalides para ver si se topaba con Emma o con Louis, pero no había tenido mucha suerte. Sus hijos, cuando los veían, mantenían la distancia y se retiraban lo antes posible.

"Tienes ojeras. Te habías dado cuenta, ¿verdad?" Le preguntó Alya de pronto. "Creo que no estás durmiendo."

"¡Pero estoy durmiendo! En serio, es solo que a veces no se me aquieta el cerebro y.…"

"¿Te pones a diseñar? Te comprendo. ¿Cómo te está yendo con el psicólogo? ¿Ya empezaste a ir?"

"Sí, la semana pasada. Y me ha ido bien." Admitió la chica con un suspiro. "Me mandó al psiquiatra para que me dé pastillas para los nervios…"

Marinette asintió con una sonrisa nerviosa. Gastón, su terapista, le había caído bastante bien, era un buen tipo. Antes de tener la primera sesión con él, había tenido una charla larga con el maestro Fu al respecto, quien apoyó la sugerencia de sus padres de enviarla a hablar con un profesional para lidiar con el estrés, y al mismo tiempo alabó su criterio para conversar con él primero. Así Marinette tuvo orientaciones de cómo hablar con Gastón... quien contrario a todo pronóstico, estaba probando ser bastante buen profesional.

Como nota al margen, Fu estaba decidido en intentar convencer a Adrien para que también fuera a terapia, pero eso iba a estar más difícil.

"Apenas llevas dos sesiones, pero me alegra que te esté ayudando." Alya le sonrió al tiempo que le daba palmaditas en la espalda. "¡Aunque sigues saltona!"

"¿Por qué crees que quieren que tome pastillas?" Se quejó Marinette.

Esa era una verdad que no podía negar. ¿Pueden culparla? Marinette estaba ansiosa y con justa razón. Estaba lidiando con mucho en muy poco tiempo y necesitaba compensar su sistema. ¡Y encima todavía no podía reconciliarse con el hecho que Chat Noir era Adrien! Eso la hacía querer gritar de emoción, y de vergüenza.

¡¿ES QUE COMO NO SE DIO CUENTA QUE ADRIEN ERA CHAT NOIR?! ¿Y ahora como lo miraba a la cara? ¡Qué vergüenza! ¿Como reparaba el daño? Una vida sin Adrien se le hacía horrible y no quería pasar por eso, pero ¿Cómo lo miraba a la cara después de haber sido tan mala con Chat Noir?

¡Oh por Dios! Recordó esa vez en aquél techo, cuando faltó a la cita y Chat fue por ella y... ¡Aish! luego le dijo... ¡Aaargh! Sacudió la cabeza. ¡No podía pensar así! Si seguía enredándose en esos ciclos mentales se iba a volver loca y no llegaría a ninguna solución. ¡Tenía que conversar con su chaton, decirle que lo sentía, que lo amaba y que nunca más en la vida…!

"Oh, mira eso. ¡Ahí viene Adrien!" Comentó Alya a la pasada. Marinette alcanzó a tomar aire para gritar, pero su amiga la detuvo con presteza. "¡Calma mujer! No viene por ningún lado. ¡Seguro ya se fue a su casa!"

"No. Tiene esgrima a esta hora. Seguro todavía está en prácticas." Comentó Marinette bajando la cabeza. Alya sintió compasión.

"Amiga, ¿pasó algo entre ustedes dos?" Le preguntó con tono preocupado. "Porque llevas montón de días huyendo de él y retrocediste a la casilla uno"

"¿Cómo que retrocedí?"

"Cuando nos conocimos, no podías hablarle sin tartamudear. Hasta el mes pasado, podías mantener una conversación más o menos decente con él." Alya levantó las manos en señal de paz. "¡Te ponías roja, hablabas a toda velocidad y sudabas frío! ¡Eso es cierto! Pero lo que decías se te entendía... pero después de lo del edificio... y luego del amago de incendio, ni toleras estar en su presencia."

"No es eso, Alya. ¡Tengo la cabeza más llena de lo normal! Adrien ha sido muy… lindo y tierno… y me pone…" Dijo Marinette muy soñadora y sonrojada, pero se detuvo y abrió mucho los ojos al notar que su amiga arqueaba una única ceja, como imaginándose quizás qué cosa. "¡No me ha hecho nada! No te imagines cosas, es... complicado... ¡no tienes idea cuánto!"

¡Claro que era complicado! Alya ni se imaginaba. No solo había descubierto su identidad secreta, sino también había conocido a dos de los tres hijos que iba a tener con Adrien en el futuro. ¡Y quizás qué se estaba imaginando su querida amiga en esos momentos!

"Dices que no te hizo nada (¡más le vale!), pero estás..." Las alertas en el cerebro de Alya se habían disparado. ¡Marinette le estaba ocultando algo, seguro! Pero ¿qué cosa?

"¡Déjalo ahí, Alya! Por favor..." Marinette suspiró, levantando las manos. "Por favor no te ofendas, pero esto me está provocando mucha ansiedad y Gastón me dijo que evitara hablar de cosas así si no quería..."

"¿Quién es Gastón?"

"Mi terapista."

"Ouh."

Alya levantó ambas cejas y relajó la postura. Marinette tenía razón en cierta forma, pero no podía evitar estar preocupada por ella. Conocía a su amiga y supo que necesitaba tiempo a solas. Ya le contaría en cualquier momento lo…

"¡¿Ya te volviste loca, Dupain-Cheng?!" Dijo Chloé de pronto. "¿En serio estas en terapia?"

Marinette rodó los ojos al cielo. Allí estaba Chloé, cruzada de brazos y con esa sonrisa sarcástica suya. Sabrina estaba justo detrás de ella y la saludó con timidez. ¡Qué bodrio! No tenía tiempo ni energía para lidiar con Chloé en ese momento y para su mala suerte, la portadora de la abeja parecía tener ganas de andar buscando pelea con ella.

"Sí. ¿Algún problema?" Gruñó Alya a la defensiva.

"¿Para mí? No. Siempre supe que la panadera…" Chloé le dio un toponcito en la frente a Marinette con el dedo, usando ese tono despectivo tan desagradable. "… tenía problemas mentales. ¡O sea mírala! ¿Quién va a querer estar cerca de ella?"

"¡Pues prefiero mil veces su locura!"

"¡Qué hipócrita, Alya!" Exclamó Chloé con aires de grandeza, poniendo sus manos en las caderas. "No te tardas en defender a tu amiguita de mí, que al menos le digo la verdad, y no de la mosca muerta de Rossi."

"¡Basta! No metas a Lila en tus amenazas, ¡tampoco a Marinette! Ha estado muy…"

"¿Nerviosa? O sea… no puede ni hablar." Chloé se quedó viendo a Marinette con la sonrisa perdida. "Ridícula: o hablas o lloras. ¿Necesitas tu medicación acaso?"

En verdad Marinette estaba a punto de llorar. ¡Maldita hipersensibilidad la suya! Cierto, no era su culpa, estaba pasando por un momento muy tenso, y aunque por lo general bien que se habría defendido de Chloé en circunstancias normales, como que esto…

"… Así Adrien no te va a querer nunca."

… era demasiado. De puro orgullo apretó los dientes, haciendo un gran esfuerzo en aguantarse las lágrimas. Alya por su parte se erizó y bien hubiera estallado en un vendaval de insultos a Chloé si Luka Couffaine no hubiera intervenido en ese momento.

"¡Chicas! Marinette: ¡Justo te estaba buscando!" Anunció el chico con calma. "¿Interrumpo algo?" Añadió al ver los ánimos.

"Ah. Tú." Chloé se cruzó de brazos y comenzó a analizar sus uñas. "Nada interesante que ver."

"¡Estupendo! Entonces me llevo a Marinette. ¿Vamos, chérie?"

Alya interpretó muy bien la mirada de soslayo que le dio Luka: éste se llevaría a Marinette lejos de ahí para ayudarla a alejarse de la hija del alcalde. Muy bien, que lo hiciera: así podría decirle a Chloé exactamente lo que pensaba sin alterar a su mejor amiga más de la cuenta. Sabrina, quien no se perdía detalle, se mantuvo atenta y Chloé bufó.

"¡Todos defienden a panadera! Como si se les fuera a romper." Chloé hizo un desprecio. "Ridículo. Totalmente ridículo."

Luka enganchó el brazo de Marinette y se la llevó de ahí directo al interior del colegio, en dirección de los talleres de arte. Dejaron atrás a Alya lidiando con Chloé con su efusividad usual. Marinette se dejó llevar no muy convencida, y quizás un poco incómoda de que Luka se tomara tantas confianzas con ella, pero agradecida que la sacara de ahí. Pasaron rápidamente hacia los talleres, ignorando todo lo posible la clase de esgrima que estaba llevando a cabo. Bien hubiera buscado a Adrien con la mirada cuando de pronto se vio dentro de la sala de música. Se quedó ahí parada mientras Luka se acomodaba en una silla cercana… y no volvió a pensar en él sino hasta que escuchó algunos acordes de la guitarra.

"Pienso que eres muy valiente, Ma-ma-marinette."

"¿Luka?"

"Estás yendo a terapia, ¿no? Hacen falta huevos para eso… u ovarios en tu caso."

"Llevo dos sesiones… ha sido… mejor de lo que creí."

"¡Lo sé! Ayudan a armonizar el mundo interno." Le dijo mientras tocaba una suave melodía. "También fui a terapia."

"¿Huh? ¿Tú?" Preguntó Marinette sorprendida. "No sabía…"

"Naaah, no digamos que lo divulgo. Fue cuando mi padre nos dejó hace dos años. Salió a comprar cigarros y ya no volvió." Luka se encogió de hombros. "Entonces quedé como el hombre del bote."

Marinette bajó la mirada y se sentó en una silla cercana. ¡Qué tonta era! Todavía recordaba lo triste que estuvo Juleka cuando se quedó sin papá. ¿Cómo no había hecho la relación? Respiró… estar con Luka la relajaba mucho, sobre todo cuando tocaba la guitarra. Contrario a otras ocasiones, sin embargo, estaba algo inquieta. Ya más de una vez le había dicho que estaba enamorado de ella, y de manera muy linda, pero no podía ni quería corresponderle. Su corazón estaba con Adrien, siempre había sido así, y no podía permitir ninguna intrusión extra, mucho menos de Luka, por increíble que fuera. Además, él no se merecía que no fuera clara con él y si ya había sido tajante con Chat Noir, ¡También podía serlo con Luka! Tomó aire… ¡Esto iba a estar difícil!

"Tu melodía está muy dispersa, Marinette. Me preocupas."

"He tenido un mes difícil. Luka… yo…"

"Necesitas ser honesta contigo misma." Le dijo el muchacho, sin dejar los acordes. "¿Es tu corazón el que te molesta, verdad?"

"Sí…" Afirmó Marinette. "Me enteré de algo que me tomó por sorpresa y no he sabido manejarlo. Es algo bueno, de hecho, es algo con lo que soñaba, pero… tenía tantas ilusiones y expectativas al respecto, e hice tantos planes inútiles para conseguirlo, que ahora que lo tengo… ¡no sé qué más hacer!… o como seguir."

Luka la miró por encima con ternura, quizás algo dolido… apretó los ojos. Esto le iba a doler, pero no por mucho. ¡Un verdadero hombre acepta algo así con dignidad y no le hace el quite! Amaba a Marinette, la admiraba: esa chispa, esa alegría, su creatividad y dulce generosidad harían que cualquiera se derritiera por ella, pero él… no era el destinatario de sus afectos… era otra persona. Y por más que le ardiera de dolor el corazón, quería que su querida Ma–ma–Marinette fuera feliz.

"Sabes que te amo, ¿verdad?" Le confesó directamente.

Marinette aguantó la respiración, mirándolo fijo y con los ojos grandes. ¿Y ahora qué se supone que tenía que decir?

"Sí." Le dijo, y sin apartar los ojos, continuó. "Pero Luka, yo… yo amo a otra persona. Me honran mucho tus sentimientos, pero… no puedo corresponderte."

"Ya veo. Y ya lo sabía." Luka se tragó el nudo en su garganta. "Jejeje, tuve un poco de ilusión… pero no puedo forzar… nada, supongo." Añadió sintiendo como el corazón se le apretaba. Retomó los acordes, cada vez más tristes. "No tengo oportunidad, ¿verdad?"

"No." Marinette se hubiera echado a llorar con ganas. ¡Le estaba rompiendo el corazón a alguien! Esa era una sensación horrible.

"… Entonces no te molestaré más." Añadió Luka lúgubre. Dejó la guitarra a un lado y se acercó a ella. La tomó del mentón e inspiró. "Ma–ma–Marinette. ¿Puedo ser entonces tu mejor amigo? Prometo que no voy a perseverar, pero me moriría si pierdo tu amistad… ¡Pero solo si soy tu mejor amigo!"

"Luka…" Marinette recordó lo que en su momento le había dicho Chat Noir. "Claro que sí, pero no quisiera que te hicieras ilusiones, yo…"

"Ya te dije que no voy a perseverar." El muchacho se puso las manos en las caderas. "Pero no me niegues…"

"Serás mi mejor amigo. ¡Solo si yo soy tu mejor amiga!"

"Así será Chérie." A Luka le dolía respirar, pero ya se le pasaría. Necesitaba tiempo, pero se le pasaría. "Ahora dime, ¿a quién tengo que romperle las piernas? Porque ese chico al que amas te tiene en calidad de estropajo."

"¡No me hizo nada! Todo lo contrario, me dijo… que me amaba."

"…"

"… y yo lo amo."

Se instaló un sorpresivo silencio entre ambos. Luka parpadeó perplejo.

"¿Agreste te dijo que te amaba?" Le preguntó sorprendido. "¿De qué me perdí?"

"¡¿Cómo sabías?!"

"Como que no hiciste mucho por ocultarlo." Luka se llevó la mano a la frente. "Me imaginaba que Agreste tenía alguna suerte de crush contigo y que no se daba cuenta, pero ¿que le haya caído la teja y hecho algo al respecto…?"

"Nos besamos…" Confesó Marinette con un puchero.

Bueno, no exactamente. Pero sí habían compartido ya al menos un par de besos durante el último año. La foto que Alya les tomó a Chat Noir y a Ladybug tras el incidente con Oblivio era el más patente.

"¿Te obligó?" Preguntó erizado.

"No."

"¿Por qué lloras?" Preguntó Luka consternado. "¿Por qué los nervios? ¿Acaso no era lo que querías?"

"¡Sí!"

"¡¿Entonces por qué dudas?!"

"¡Mírame, Luka! ¡Solo soy Marinette! Soy torpe, cruel, tartamudeo mucho, ¡desprecié sus sentimientos y al mismo tiempo no! (larga historia, no preguntes), ¡Soy una decepción! No puedo controlar mis nervios, no sé qué hacer y si sigo así lo voy a perder y eso me matará: nunca voy a crecer ni a tener una casa, con una familia con él, tres hijos llamados Hugo, Louis y Emma y un hámster llamado… ¡Mon Dieu! ¡Hugo, Louis y Emma! ¡Me Quiero Morir!"

Luka le puso las manos sobre los hombros y la abrazó con fuerza por algunos instantes, antes de soltarla y girarla sobre los pies. La empujó fuera de la sala de música hasta el pasillo y una vez afuera le señaló hacia el patio, en donde la práctica de esgrima estaba en pleno apogeo, con firmeza.

"¡Escúchame, Marinette Dupain–Cheng! Voy a estar aquí para ti toda la vida: ¡Pero ahora te vas a esa clase de esgrima! Buscarás al modelo ese bueno para nada, lo vas a ver a los ojos y le dirás que lo amas, porque es cierto, y no vas a seguir perdiendo el tiempo a lo pendejo."

"¿Luka?" Dijo Marinette con los ojos llenos de lágrimas, perpleja, pues no se esperaba esta reacción.

"¡¿Qué esperas?! ¡Saca trote y ve con él!" Ordenó con tanta autoridad que Marinette se echó a correr en el acto.

Luka dejó escapar un profundo suspiro una vez que la chica se hubo alejado lo suficiente de él. Se llevó la mano al corazón y apretó los ojos.

"Duele… pero ya se pasa." Luka se golpeó el pecho. "Mientras ella sea feliz… todo bien. Aunque necesito un abrazo." Añadió para sí con un suspiro.


Colegio Françoise Dupont. Clase de esgrima.

Momentos antes.

Si Marinette había tenido dos semanas difíciles y muy bipolares, a Adrien no le había ido mucho mejor. ¿Qué le pasaba? El asunto era sencillo de resolver: solo tenía que ir hasta Marinette y hablar las cosas. ¿Qué tan difícil podía ser eso? Una vez que aclarasen todo, bien podían sentarse a conversar de otros temas y él en particular podría comenzar a cortejarla antes que Luka le ganara el quien vive.

¿Qué tenía Luka de especial? ¿Acaso era por la guitarra? ¡BAH! Él tocaba el piano y eso era más genial todavía. Solo tenía que mostrarle, conversar con ella y… pero los nervios lo traicionaban, junto con sus inseguridades y mala suerte.

Había estado vomitando mucho por culpa de eso. Todo el estrés lo estaba canalizando hacia su sistema digestivo y éste no estaba feliz con la presión extra. Hasta había perdido un poco de peso por culpa de eso. Si no lograba controlar pronto sus emociones y recuperar la compostura, Nathalie se daría cuenta, le diría a su padre, éste lo sacaría del colegio y nunca más en la vida podría volver a ver a su lady.

"¡TOUCHÉ!"

"¡Adrien!"

Kagami relajó la postura y se irguió severa. Infló las mejillas unos instantes: como detestaba cuando le ganaban un punto.

"¿Vamos otra vez, Kagami?" Preguntó Adrien simulando estar tranquilo.

"¿Qué te pasa? Este es el segundo punto que me ganas y ni siquiera estás concentrado."

"Err… ¿Tan mal estoy peleando?"

"¡NO!, la que está peleando mal soy yo. ¡Estás con la mente en la luna y aun así me ganaste dos puntos! Eso es casi hacer trampa."

"¡No Estaba Haciendo Trampa!"

"¡Si te desconcentras entonces debería poder ganarte!" Kagami bufó molesta. Algo le pasaba a Adrien. "Debería poder ganarte fácil. ¿Qué clase de persona GANA en tu estado mental?"

Por la actitud que tomó el muchacho, Kagami casi se arrepintió de haberlo regañado. Para ella no era un misterio que su amigo estaba muy angustiado y llevaba al menos dos semanas sin poder lidiar adecuadamente con lo que fuese que le estaba alterando la paz interior. Se sopló el flequillo. ¿Qué se supone que debía hacer en estos casos? Ah sí.

"Sé que te pasa algo y no digas que no. ¿Qué ocurre?"

"No me pasa…"

Kagami lo atacó con la espada en un movimiento que Adrien pudo bloquear con facilidad. Observó a la chica con interés: por lo visto la japonesa lo iba a obligar a hablar por las buenas o por las malas. ¿Qué se supone que debía responderle?

"¡No digas nada porque te pasa algo!" Exclamó Kagami dándole otro golpe. "¿Es sobre lo que me dijiste de Marinette el otro día?"

Preguntar sobre la chica le dolía mucho a Kagami. La semana anterior Tomoe Tsurugi tuvo que ir a la mansión Agreste a hablar de negocios con Gabriel. Llevó a su hija con ella y Kagami aprovechó su oportunidad para conversar con Adrien. Ella tenía el plan de pasar un buen rato y quizás confesarle que guardaba sentimientos por él, pero para sus sorpresa, no solo se lo encontró deprimido, sino que el muchacho terminó por confesarle que Marinette era el motivo de sus desvelos y que no tenía idea como acercarse a ella, dejando en evidencia lo angustiado que estaba y sus inútiles esfuerzos por controlarse lo suficiente como para conversar y dejar las cosas claras con la chica.

El corazón de Kagami se rompió en mil pedazos y hubiera terminado llorando ahí mismo de no ser por su estricta autodisciplina. Ya lloró después en casa a solas, odió y detestó a Marinette con ganas, pero logró controlar sus emociones y evitó por los pelos una nueva akumatización. Recapacitó justo a tiempo, aunque no sin su cuota de lágrimas. Se supone que no es no, y como que el prospecto de obligar a alguien a quererla la incomodaba muchísimo. Eso era algo que causaba mucho dolor y no le hacía gracia alguna imponerle eso a Adrien.

Hay cosas que simplemente no se fuerzan. Adrien no la amaba sino como amiga y por Dios que no iba a perder su amistad, por más que doliera. Además, ¿quién sabe? Quizás en un futuro cercano o lejano Adrien dejaría de amar a Marinette y ella podría tener su oportunidad.

Eso si no conocía a alguien antes. El océano, después de todo, está lleno de peces y no hay que limitar las opciones.

"Sí, es sobre ella." Adrien inició una nueva ronda de golpes que Kagami respondió acorde. "Todavía no sé cómo acercármele y los nervios me están matando."

"Pues si los nervios te siguen matando, vas a terminar solo, Agreste." Kagami entrecerró los ojos. ¿Por qué le decía eso? Ah sí, porque lo quería montones y también quería verlo feliz. "Si no recuperas la compostura, perderás a la chica que amas."

"¡¿Y qué quieres que haga?! ¡La asusto y me asusta! ¿Tienes idea lo impresionable que es? ¡NO quiero que le dé un…!" Kagami le dio un golpe malintencionado en el casco para hacerlo reaccionar, que Adrien bloqueó con las justas. "¡Eso No Se Hace, Kagami!"

"¡Tampoco dejarse dominar por el susto! Marinette es nerviosa: necesitas ser firme y honesto. ¡Además esa chica no es de porcelana! Oblígala a respirar y ya. ¡Ella es fuerte! Va a entender."

"¡¿Pero y si lo echo todo a perder?!"

"Al menos habrás salido de dudas." Kagami detuvo la pelea y se acercó a Adrien, a quien le dio un golpe en el casco antes que se lo quitara. Lo tomó por el cuello con una mano y con la otra señaló hacia los talleres de arte, ubicados en el tercer piso. "Creo que la vi pasar en esa dirección hace un rato. ¡Escúchame Agreste! Ve por ella."

"¡Pero…!"

"¡Ya vete y deja de perder el tiempo, baka!"

Kagami le dio un buen empujón a Adrien. Este, movido por un extraño instinto, le hizo caso y corrió en dirección de las escaleras y siguió su camino hacia los talleres de arte sin poder detenerse. Justo al llegar al descanso de las escaleras que subían hacia el tercer piso, se encontró de frente con Marinette. Resoplando ambos, recuperaron el aire sin dejar de mirarse.

No. Esta vez no había espacio para nervios de ningún tipo. ¡Ya no!

"Princesa…"

"¡Te amo, Adrien!" Exclamó Marinette entre jadeos. "Desde que me pasaste el paraguas, te amo. ¡He estado enamorada de ti todo este tiempo! ¡No tenía idea de que eras Chat Noir! Si lo hubiera sabido, me habría alterado como nunca, porque mkis nervisop sojsdbi… AHEM. Digo, porque mis nervios me traicionan y me hacen ver más torpe de qicndoe wqkdhn ¡ARGH!" Marinette tomó aire, obligándose a tomar una pausa. "Sé que como Marinette… no soy todo lo impresionante que te gustaría. Soy… torpe y obsesiva y… me siento muy poca cosa ante ti. Puedes tener lo que quieras… cualquier cosa sería mejor que yo… no soy la chica genial que dices que soy…"

"Y yo soy un payaso. ¡Un payaso estúpido y ciego! ¡¿Cómo no me di cuenta de que te tenía bajo la nariz?!" El muchacho la tomó por los hombros y posó una mano bajo el mentón de la chica. "¡Ni siquiera te cambias las coletas! Yo… no fui justo contigo. Nunca…" Adrien tomó aire. "Te amo… sí, te amo."

"Tu amas a Ladybug, no a una tonta como yo." Le dijo entre pucheros.

"Tú eres Ladybug. Por lo tanto, te amo a ti. No veo diferencias entre ninguna." Adrien se le acercó un poco más y le acarició la mejilla. "¡Es que me dejas sin aire ni palabras, ma lady! Mientras más te veo, más te reconozco y eso me pone feliz." Adrien, miró hacia el suelo, quizás para ocultar un sonrojo, pero en una actitud más propia de Chat Noir, volvió a mirarla a la cara. "Aunque no sé si quieras aceptar a un gato callejero como yo, ma princesse… ¡quizás donde estuve metido!"

Marinette no pudo evitar reírse un poco. Se limpió los ojos con las manos y siguió respirando para calmarse. El temblor de sus manos y rodillas comenzaba a sosegarse.

"Si te soy honesta… creo que Chat Noir comenzaba a llamar mi atención." Lo tentó la chica, con algo de travesura en sus ojos.

"¡Oh La lá! ¿Qué clase de traición es esa? Ese gato no te conviene: no está vacunado." Se rió Adrien de buena gana, relajándose por momentos. Marinette también se rió por unos instantes.

De pronto hubo silencio entre los dos. Durante una pequeña eternidad simplemente disfrutaron de la presencia del otro y del silencio que se había generado. Se habían sacado un gran peso de encima y hasta se sentían más livianos. Se tomaron de las manos y entrelazaron sus dedos sin darse cuenta.

"¿En serio no te importa que sea torpe, Adrien?"

"¿O que yo sea un gato idiota?" Adrien carraspeó e irguió la espalda. Coqueto, se volvió hacia Marinette, soltándola. Se llevó una mano a la espalda y ofreciéndole la otra en una reverencia muy cortés. "¿Y bien, ma lady? ¿Quisieras ser la novia de este pobre minino?"

La chica, bastante sonrojada, y quizás hiperventilando, tomó con timidez la mano ofrecida. Sin soltarla, Adrien la miró a los ojos y se irguió. Se acercó un poco a ella y le besó la mano.

"Creí que no me lo ibas a pedir nunca, chaton. ¡Claro que sí!"

"¿Tú y yo juntos contra el mundo?"

"Oui, mon chaton."

Entonces juntaron las frentes y rozaron sus narices. Se fundieron en un abrazo fuerte, simplemente sintiendo la presencia del otro, como si quisieran sincronizar los latidos de sus corazones, sintiendo de regreso parte de esa paz que se les había sido robada.

"Te amo Adrien."

"Te amo, Marinette."

Quizás las cosas se ponían más fáciles a partir de ahora.

Solo quizás.

Continuará.

Por

Misao–CG


Próximo capítulo: Cosas de Gatos

… La Strega intentó sujetar a Chat Noir del cuello, pero éste le dio un zarpazo y cuál gato feral la atacó harto ya de tanto juego, logrando empujarla contra una chimenea cercana, que apenas aguantó el embiste. La mujer entonces juntó las manos y murmuró algo que no pudo descifrar: una energía muy oscura flujo de sus manos y los tres miraculous que utilizaba comenzaron a brillar. Chat Noir, curioso, entrecerró los ojos y permaneció atento, pero…


Notas finales: Este capítulo lo escribí a principios de septiembre y había olvidado lo Fluff que era, pero… de alguna manera necesitábamos eso, ¿no les parece? Creo que vamos a necesitar mucho de eso para superar Chat Blanc. Ahora, siéntanse libres de darle un abrazo a Luka y a Kagami, que en serio los necesitan. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!


Abanderarse tanto por una ship o por otra me parece algo sin importancia, Manu, así que nunca he sido exigente. Claramente tengo mis favoritas, pero en la variedad está el gusto. Los fanfics existen para que los fans podamos expresarnos y fangirlear con nuestros gustos, y compartir aquello que nos hace feliz. Sobre lo de Youtube… es cosa de ver lo que ocurre. Créeme, lo he visto antes. Por cierto, agradezco la confianza, pero no escribo ni comisiones, ni lemons. Ten, una galletita y ¡GRACIAS POR LEER!

¡Linda Noir! Gracias por tus palabras. Este fic ya está completo y de alguna manera el karma podría manifestarse hacia el final. Ahora, sobre los oneshots, quizás si encuentro inspiración haga algo, pero no escribo ni comisiones, ni lemons. Ten una galletita y ¡GRACIAS POR LEER!

¡No te preocupes, Shion! Las semanas son ocupadas y vaya que entiendo eso a la perfección. Al menos pudiste leer dos capítulos de corrido, lo que espero haya podido compensar bien. Adrien es adorable y tiene mucho amor por entregar… nació en la familia equivocada el pobre. ¡En serio me sorprende que no sea un pequeño delincuente juvenil! Pero ya le compensaré los malos ratos. Sobre los compañeros de Marinette… pecaron por omisión nada más, no pensaron en ello. Eso nos pasa a todos… del lado positivo, sirvió para que Adrien interviniera. Ten una galletita y ¡GRACIAS POR LEER!

¡Es lo que hay que hacer, Newfan! Ir a esa mansión y sacar al pobre güero de ahí! O llamar a servicios sociales. ¡En serio! Me sorprende que Adrien no sea un pequeño delincuente a estas alturas o que no tenga más alergias. Y sí, como pudiste ver, estos dos ya están más equilibrados, cosa que les hacía falta: espero que estén lo bastante calmados como para lidiar con lo que se les viene encima, que no es menor y sobre sus retoños… Algo trama ese parcito. Ten una galletita y ¡GRACIAS POR LEER!


BRÚJULA CULTURAL:

Baka: (馬鹿) es una palabra japonesa cuyo significado es idiota o tonto, dependiendo del contexto. Es el peyorativo más común del idioma japonés. Ha pasado a formar parte del vocabulario otaku en los países occidentales. En japonés existe la palabra dobe, con un significado parecido, aunque dependiendo de la región puede ser más despectiva o inocente que baka. Como ejemplo, en la región de Osaka, dobe adquiere un significado amigable y baka uno despectivo, pero en la zona de Tokio pasa lo contrario.

También se puede interpretar como una manera cariñosa de decirlo. La palabra baka ha tenido una gran aparición en casi todos los mangas y animes, haciendo de esta una palabra indispensable dentro de esta cultura.