Papillón no puede planear maldades en paz. No solo tiene competencia, sino que no encuentra a nadie a quien akumatizar y encima su retoño se involucra en peleas escolares. Emma por su lado es una bully cuando se lo propone y Louis… lo da todo por su familia. ¡GRACIAS POR LEER!
¡HOLA A TODOS! Creo que a estas alturas todos deberían ir al último fic de Abby L., pero en el caso que no se hayan dado una vuelta por ahí, los insto a todos a echarle un ojo a El Muro que nos Separa. La chica escribe genial, eso hay que decirlo. ¡Ahora a lo que nos convoca!
Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!
Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIA
Podría contener spoilers de la tercera temporada.
Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.
"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")
Capítulo 11: O por las buenas o por las malas
Guarida de Papillón. Mansión Agreste
Madrugada del lunes. 5:57 am.
Nunca se dio cuenta que su hijo salió y volvió de su casa, amparado por la oscuridad. Otras eran sus preocupaciones.
Papillón tenía los ojos cerrados. Respiraba pausado y por momentos daba la impresión de que estaba durmiendo. Sin embargo no lo hacía: toda su concentración estaba en la ciudad que dormía, en quienes estaban despiertos, los que sufrían, y los que no. Papillón podía detectar muy bien donde estaba la intrusa (aunque a su hijo que lo partiera un rayo) … aquella bruja que también usaba el mismo miraculous que él, la viajera en el tiempo que había llegado a su territorio a intentar robarle lo que él ansiaba tanto obtener.
-Viene del futuro. Eso es un hecho. Y juega sucio. -Gruñó entre dientes.
Esa era la única explicación lógica que encontraba. Si el incidente con Timetagger le había enseñado algo, eso era que en el futuro había otro portador de la mariposa y que buscaba lo mismo que él. Pero en esta ocasión, a diferencia de aquella, esa bruja había venido personalmente a esta línea temporal y desafiaba su autoridad.
-Los mocosos no se han dado cuenta. -Susurró Papillón con seriedad, apenas volviéndose a la mujer que lo acompañaba.
-Deben estar sospechando algo, pero no han dado mayores indicios de saber qué pasa.
-¿En serio crees que el Chat Noir adulto que vimos no les ha dicho nada, Mayura?
-No tengo certezas. -
-¿Olvidaste como llamó a Ladybug? ¿O te olvidaste de aquella muchacha? Porque yo no. -Papillón se volvió hacia su asistente con el ceño muy fruncido. -¿En serio crees que no han tenido contacto?
Mayura negó con la cabeza. No tenía información, ni para intuir una verdad o inventar una mentira. Schmetterling, La Papillón del futuro, se mostraba abiertamente, hacía notoria su presencia, no se escondía. El gato que la había seguido, y la jovencita de los cuchillos, se mantenían en las sombras y no lograba dar con ellos.
-Tengo la sensación de que apenas hemos visto la punta del Iceberg. -Se lamentó Papillón, mirando por su ventanal. -¿Está todo listo?
-Sí señor. El plan está en marcha.
Colegio Françoise Dupont
Más tarde ese día. Lunes, 8:52 am.
Lila estaba de buen humor. Desconfiaba de Alil Issor con la intensidad de mil soles, ¡la bruja esa le daba una espina horrible!, pero tenía que reconocer que de no ser por su consejo, no habría podido sonsacarle al libro algo de información. ¿Qué importaba lo que buscase esa mujer? Ella era una persona inteligente y no temía usar su cerebro para conseguir lo que quería. Y lo más importante de todo, es que sabía cuidarse (o eso creía).
Ella sería quien obtuviese provecho de Alil Issor y de su libro, no al revés. ¿Qué pretendería en todo caso? Porque si hubiera sido ella la dueña del libro, no se hubiera deshecho de él, a menos claro que tal cosa redundara en un beneficio para ella misma.
La italiana hinchó el pecho de gusto. Chloé acababa de entrar al salón con Sabrina y cotorreaban de cualquier cosa. Detrás de ella venía Nathaniel, con la cabeza gacha sacando cuentas imaginarias con los dedos, quizás adelantando como abordaría alguno de sus dibujos. Levantó una ceja y sonrió de costado. ¡Hora de hacer una prueba!
-A ver si me resulta.
Aquél libro era peligroso, y le había entregado en bandeja de plata valiosa información. Descubrió, por ejemplo, como controlar pequeñas acciones del resto, que le habían servido para hacer que cayeran o cometieran errores de motricidad bastante divertidos. El nivel de control al principio fue agotador, pero la llenó de mucha satisfacción. Se había pasado todo el fin de semana practicando y cada vez se le hacía más fácil. Era hora de pasar al siguiente nivel y ¿qué mejor momento que ahora?
Después de todo, la práctica hace al maestro.
Entrecerró los ojos y respiró profundo. Mentalizó las instrucciones del libro y las canalizó hacia afuera, como si fueran hilos imaginarios que iban de sus dedos hacia el infinito. ¿Qué si estaba decidida a interferir en la vida de otros? Claro que sí. ¡Y nadie la detendría! Mientras más perseverase en esa sensación, más poder tendría sobre el objeto que buscaba controlar. Los hilos que surgían de sus dedos, invisibles para todos, excepto para ella, se enredaron en las manos de Nathaniel y… ¡ZAS! ¡Les dio un buen tirón!
Al pobre Nathaniel casi le dio un infarto cuando sus manos se impulsaron hacia adelante como por voluntad propia y, posándose sobre el trasero de Chloé, la empujaron hacia adelante… ¡Casi muere de la vergüenza!
-¡DEGENERADO!
La reacción de la hija del alcalde no se hizo esperar. Chloé, pasado el susto y la sorpresa, giró sobre sus talones en una fracción de segundo y le cruzó el rostro a Nathaniel con una soberbia bofetada.
-¡Perdón, Chloé! ¡Fue un accidente! -Exclamó angustiadísimo, sujetando su dolorida mejilla.
-¡Por supuesto QUE NO FUE un accidente! ¡Lo hiciste a propósito, violador! ¡¿Cómo te atreves a agarrarme del…?!-
Para sorpresa de los involucrados, y terror del pobre Nathaniel, éste sujetó a Chloé por las muñecas antes de que pudiera pegarle de nuevo y se impulsó hacia adelante. En el último momento la chica logró desviar el rostro, pero aun así Nathaniel terminó por darle un beso en la mejilla. ¡¿Qué problema tenía?! ¡Esto no se hacía! ¿Qué pasaba con él?
Chloé lo miró con los ojos abiertos de par en par, helada de indignación, pero sintiendo un hormigueo ahí en su mejilla. Nathaniel retrocedió, asqueado por lo que acababa de hacer, sin saber como excusarse. Sentía un hormigueo en los labios. Por unos instantes vio algo de emoción en los ojos de Chloé y retrocedió… esa emoción era mucha ira.
-¡TOMATE PODRIDO, DEGENERADO! ¡QUÉ ASCO! ¡¿CÓMO TE ATREVES?!
-¡PERDÓN, PERDÓN!
Aterrado, Nathaniel ya se veía a sí mismo con una acusación por acoso sexual y con antecedentes de por vida. Se deshizo en disculpas que solo consiguieron que Chloé gritase aún más fuerte si eso era posible. No pasó desapercibido para el muchacho que la chica sujetó su muñeca derecha con la izquierda, como si la primera le doliera. En serio esperaba otro bofetón, pero nunca llegó. Chloé salió corriendo con Sabrina detrás de ella, en dirección del baño, mientras que Nathaniel quedaba ahí sin saber dónde meterse. No pocos de sus compañeros se acercaban a preguntarle qué miércoles le pasaba y a reclamarle que así no se hacían las cosas.
¡Ay sí! ¡Pobrecito! Lila dejó escapar una carcajada y se felicitó a sí misma. Sí, ya podía controlar otro tipo de acciones: las posibilidades que esto le ofrecía eran infinitas. Se sujetó de su escritorio y tomó una gran bocanada de aire. El único problema de controlar ese tipo de acciones en otros… era que se cansaba muchísimo.
Reprimió un bostezo y sacudió la cabeza para desperezarse. Sacó una barra de cereal de su mochila. Esto la ayudaría a recuperar fuerzas más rápido. ¡Tendría que planear muy bien sus pasos siguientes! Quizás… quizás divertirse un poco más.
-¡YA VINE, YA VINE! ¡YA VINE!
Argh. La china esa Dupain–Cheng.
Lila reprimió las ganas de hacer una mueca de asco y se limitó a sonreír. Hizo como que revisaba su tarea para no tener que saludarla cuando cruzaron miradas. Hmmm… sacó una segunda barra de cereal y comenzó a comerla. Hmm… quizás podría… Con disimulo levantó la mirada, tenía un plan, pero necesitaba a alguien influenciable. Pronto sus ojos se posaron en cada uno de sus compañeros. ¡OH SÍ! Iba a ser muy divertido… ¿y si intentaba una variante de lo que había hecho con Nathaniel? ¡Claro que lo haría! Pero estaba cansada… quién… ¿quién podría ser…?
Oh, claro. ¡Justo el cerebro de músculo que necesitaba!
-¿Qué si estoy decidida? -Se dijo a sí misma una vez más. -¡Nunca lo duden!
Esto iba a ser más difícil, pero no era imposible. Calmó su respiración, se concentró en su idea, recordó las instrucciones del libro de ir y volver al punto. Exhaló profundo y sintió como la energía se le acumulaba, pero esta vez en la cabeza en vez de los dedos. Miró a Kim a la nuca… respiró frío… se concentró… ¡A ver si le resultaba!
Kim se rascó la nuca de pronto. La etiqueta que tenía su camisa parecía ser de esas que se las ingenian para irritar todo el día. ¡Bah! Ni modo, ya se haría un tiempo para quitarla si llegaba a molestarle mucho. Estaba charlando con Alix e Iván de lo que acababa de pasar con Nathaniel. ¿Qué mosco le habría picado?
-¡Nathaniel sí se portó mal y con la peor persona! Vale, ¡puede besarse con quien quiera! ¿Pero a Chloé? -Comentó Alix rascándose la cabeza.
-Hacen bonita pareja… Chloé y Nathaniel, me refiero. -Dijo Iván de pasada. -Pero sí fue una mala jugada la suya.
-Supongo que tendré que darle lecciones. -Dijo Kim. -Así no se acerca uno a una chica.
-¿Ah no? -Dijo una voz en la mente de Kim. -¿Cómo te acercas a una chica?
Sorprendido, el muchacho miró hacia atrás, pero no vio a nadie. Bueno, su salón estaba medio lleno, pero no… Iván le tocó el hombro.
-¿Estás bien?
-Sí, estoy…
-¡Te apuesto que no eres capaz de besar a Marinette frente a todos! -Volvió a decir la voz. -Esa santurrona que se cree mejor que todos.
-… bien.
Kim se giró, como buscando la voz. Se sentía extraño, como que algo le invadía la cabeza. Casi sin querer se fijó en Marinette: su compañera acababa de llegar hacía unos momentos toda agitada, y conversaba con Alya sobre algún tema que no lograba dilucidar. Por lo visto se había quedado dormida tarde y sufría las consecuencias de sus desvelos. Algo le oprimió el pecho y la mente y lo hizo sentir muy enojado y al mismo tiempo… envalentonado. ¡Marinette era un delgadita, pero no era flacuchenta! Ahora que lo pensaba la chica estaba muy tonificada. Tenía las piernas largas y… ¡ARGH! ¡No debería estar pensando así! Marinette nunca antes le había despertado un sentimiento así y…
-¡Te odia! Sabe que tú la quieres y mantiene distancia. Le das asco.
Kim se obligó a darle la espalda a Marinette, como si con eso pudiera anular el efecto de la voz en su mente. Se sentía muy enojado, sentía muy bien que ese sentimiento no era suyo. Volvió a concentrarse en la conversación que mantenía con Alix e Iván, pero pronto sus palabras fueron ruido de fondo y fue incapaz de seguirles el hilo. Esa voz femenina tan cizañera ocupaba toda su mente… y poco a poco se dejó envolver por su encanto.
-¡Enséñale una lección! Ella se anda metiendo con todos menos contigo. ¿Qué tienen los demás que tú no? Enséñale quien manda y déjaselo en claro… si se resiste tendrás tu prueba.
Se sentía como borracho, pero cada vez más enfurecido. Pronto las voces del salón comenzaron a apagarse y la de Marinette comenzó a sonar más fuerte. Le generó mucha rabia y deseo al mismo tiempo y mientras más la escuchaba, más ganas tenía de tomarla en sus brazos y… darle una lección que no olvidara. ¡NO! ¡NO PODÍA HACER ESO! Esas cosas no se hacían, tenía que…
-Lo sabía. Eres un cobarde.
-¿Kim, estás bien? -Le preguntó Alix al verlo como se sujetaba la cabeza.
-¿Te duele algo? -Preguntó a su vez Iván, estirando el brazo como si fuera a atajarlo.
-¡GRRRR!
Kim, presa de decisiones que no eran suyas, apartó el brazo de Iván y se dejó llevar de lleno por sus impulsos. Giró sobre sus talones y caminó agresivamente hacia Marinette, asustando de paso a medio salón. ¡Era imposible no notarlo! Alya fue la primera al verlo y del susto, nunca lo había visto así, se levantó de su asiento y alcanzó a tomar a su amiga del brazo para apartarla de ahí, pero…
-¡Ven aquí, asquerosa! -Kim sujetó a Marinette de un brazo, dándole una buena sacudida. -¿Quién te crees que eres, hipócrita?
-¡Kim, Me lastimas! -Marinette intentó soltarse, pero la tenían bien sujeta del brazo. ¡Eso la iba a amoratar!
-¡¿Qué te pasa?! ¡Suelta a Marinette AHORA! -Le ladró Alya tras darle un golpe con su mochila.
-¡NO!
Kim sujetó la mochila de Alya cuando ésta le iba a asestar un segundo golpe. La apartó y tiró a un lado, aprovechando entonces para empujar a Alya lejos y al suelo con toda su fuerza. La chica cayó sentada con un fuerte estrépito entre las sillas, sin poder sujetarse de ningún lado. Marinette aprovechó la conmoción para soltarse del agarre de Kim, pero éste logró sujetarla por la camiseta y le dio un buen tirón hacia adelante y atrás, tratando de atraerla hacia sí mismo, tan fuerte que amenazó con rasgar las costuras.
De hecho, la tela sonó bien feo.
-¡Aaaaaargh!
-¡Ven aquí, Zorr…!
¡BAAAAM!
-¡DÉJALA!
Como si hubiera recibido un golpe en la cara, Lila perdió la concentración y dio un brinco que no pudo controlar. Cayó al suelo y atinó a esconderse bajo el escritorio en lo que se recuperaba de lo que parecía ser un buen golpe en la cabeza. Se sacudió las náuseas de encima solo para descubrir un hilillo de sangre que le salía por la nariz. Se sintió muy mareada y confundida. Tomó aire y salió de su improvisado refugio; sujetó el borde del escritorio con ambas manos y recuperó la compostura al tiempo que se levantaba con cuidado. ¡¿Qué demonios?! Todo el mundo gritaba y se escuchaba un escándalo… ¡ADRIEN SE ESTABA PEGANDO CON KIM!
-¡PAREN!
Es que ni Marinette lo vio venir. Adrien tacleó a Kim de un momento a otro y comenzó a pegarle sin demora, sorprendiendo a medio mundo. El muchacho era encantador y muy buen amigo, de esos que no rompen un plato. Por eso nadie se imaginó que fuera de esos que se enredara en peleas de este tipo, menos con un contrincante bastante más corpulento que él. ¡La esgrima no contaba!
Ni idea tenían que era Chat Noir, pero bueno…
-¡PÍDELE DISCULPAS!
-¡DEJA DE PEGARME!
-¡QUE TE DISCULPES!
-¡¿DISCULPARME PORQUÉ?!
-¡PAREN!
Marinette intentó separar a los muchachos, cosa que Nino llevaba intentando desde el principio, pero Alya la sujetó apenas y la hizo retroceder, temiendo que le pudiera llegar un derechazo perdido que la lastimara. Lila, asustada por lo que había provocado, aprovechó la confusión para salir del salón tal como si la persiguiera la culpa. Adrien recibió un puñetazo en la cara, pero él pegó dos más y le hubiera seguido pegando a Kim de no ser porque Nino y el profesor D'Argencourt lo sujetaron y apartaron, mientras Iván sujetaba a Kim.
-¡Agreste, Le Chien! ¿Qué se supone que está pasando aquí? -Preguntó el profesor con mucha severidad. Mademoiselle Bustier se adelantó y no se la veía de buen humor.
-A la enfermería todos y de ahí con el director. ¡No voy a tolerar peleas en mi salón! ¿Acaso quieren que los akumaticen?
Todavía con la adrenalina corriéndole por las venas, Adrien solo infló las mejillas y miró desafiante a Kim. Al menos él no se sacudía como su compañero, pero seguía enfurecido. Ambos tenían ganas de seguir con los golpes, por lo visto.
-¡ÉL EMPEZÓ! -Bramó Kim. -¡Yo estaba de lo más tranquilo y comenzó a pegarme de la nada!
-¡KIM! ¡Atacaste a Marinette!- Exclamó Nino enojado, bastante crispado. -¡Y a Alya!
-¡Yo no ataqué a nadie! -Aseguró el muchacho decidido. -Yo…
Kim se detuvo en seco: no se acordaba de nada. Entonces vio a Marinette y se le enfrió el estómago. La chica se veía entera, no digamos que era la primera vez que la atacaban, pero por no paraba de temblar del susto. Sujetaba su muñeca derecha y respiraba agitada, como asustada o algo así. Miró de reojo a Adrien, solo para descubrir que este le prometía dolor y muerte con los ojos. ¿Qué le había pasado? No recordaba nada. Absolutamente nada.
-Ya habrá tiempo de discutir esto. ¡Allez! ¡Todos a la enfermería! ¡Usted también mademoiselle Dupain – Cheng! -Determinó el profesor D'Argencourt.
El profesor comenzó a llevarse a Adrien y a Kim de un brazo, éste último ya más tranquilo, aunque no menos confundido, mientras que Adrien iba murmurando groserías que le hicieron acreedor de un zape por parte del profesor, mientras la profesora Bustier tomó a Marinette y la instó a seguirla a la enfermería.
-Todos tranquilos, no quiero problemas en lo que me tardo. Ya vendrá alguien a cuidarlos. -Les dijo Caline a sus alumnos antes de salir.
Cuando cerraron la puerta del salón, todos se quedaron mirando sin saber qué hacer o decir. ¿Qué diantres había pasado?
Guarida de Papillón. Mansión Agreste.
En esos momentos.
Las mariposas revoloteaban alrededor suyo, pero él apenas las notaba. Estaba muy pendiente de la ciudad de París, pero todavía no notaba nada que valiera la pena. La caza de alguien que pudiera ser akumatizado estaba intensa, pues sabía que Schmetterling buscaba lo mismo. Sacudió su cabeza: tenía un plan, sabía lo que tenía que hacer, pero mientras no hubiera un akuma activo, no sacaría nada.
Desactivó el poder de su miraculous, pero apenas le prestó atención a Nooroo. Giró sobre sus talones y decidió ir a ver a Emilie. Hacía rato que no iba a conversar con ella y necesita estar en su presencia.
-¡Nathalie! -Exclamó de pronto al ver a su asistente aparecer por la puerta. -Creí haber dicho que no quería ser molestado en todo el día!
-Lo siento señor. Llamaron de la escuela.
-¡Lidia tú con eso! No tengo tiempo para niños.
Gabriel pasó de largo dispuesto a seguir con su plan original de ir a ver a Emilie, pero Nathalie carraspeó para llamar su atención. Al parecer era urgente, pero no digamos que quiso registrarlo. Él no estaba para lidiar con su hijo, eso también era parte de la descripción del cargo de su asistente.
-Señor. Adrien se peleó con un compañero. Monsieur Damocles pide que vaya por él: no acepta que vaya yo.
-¿Qué cosa? -Gabriel se detuvo en seco y miró a Nathalie perplejo. -¿Qué le pegaron a Adrien en el colegio?
Nathalie aguantó la respiración.
-Todo parece indicar… que fue Adrien quien empezó la pelea, Monsieur.
Gabriel tuvo un tic en el ojo.
Colegio Françoise Dupont. Baño de niñas
En esos momentos.
Lila entró rápidamente en el cubículo y cerró la puerta tras de sí. Se sentía muy mal, pero al mismo tiempo satisfecha. Ciertamente tenía que practicar más aquél hechizo, pero se había probado a sí misma que era capaz de controlar los pensamientos de una persona. ¡Ja! Ver también el susto de Marinette había sido especialmente satisfactorio, y hacía que todo su cansancio y náuseas valieran la pena. Tenía sed, mucha hambre y estaba mareada. No tanto como para vomitar, pero sí para tomárselo con calma.
Tomó varias bocanadas de aire y esperó a sentirse mejor. De no ser por la intervención de Adrien, Kim habría ridiculizado a Marinette de por vida. ¡Adrien! Apretó los labios: nunca hubiera esperado esa reacción del rubio. ¿Qué pasaba con él? Algo había cambiado mucho las últimas semanas y no lograba adivinar qué cosa. Tenía una corazonada al respecto, pero le provocaba tanto disgusto pensar en ella que la ignoraba ni bien comenzaba a insinuarse en su mente. Tendría que observarlo más, pues por algo había reaccionado así. A lo más hubiera esperado que se interpusiera entre Kim y Marinette, pero no… tacleó a Kim y comenzó a pegarle. ¿Qué clase de persona hacía eso?
Justo cuando Kim estaba por romperle la ropa. ¡Qué chasco! Eso sí que hubiera mortificado a la china esa de por vida. ¡Como La Odiaba!
-Tengo sed.
Lila salió del cubículo. Miró a su alrededor notando que estaba sola en el baño. Seguramente las clases ya habrían comenzado, pero bien podía argüir que su nariz no dejaba de sangrar y que por eso se había tardado. Se lavó la cara y limpió como pudo la ropa. También se refrescó un poco y bebió agua. Se revisó los bolsillos y con pena recordó que ya se había comido todas sus barras de cereal: debía tener cuidado con la forma en que usaba sus nuevos poderes. ¡Agotaban demasiado!
-Mejor vuelvo a clases.
La chica se sacudió las manos y se dispuso a abrir la puerta. Era hora de enfrentar el día y las clases y ver qué tanto podía hacer llorar a Marinette antes del…
¡PLAAAAAAAAAF!
-¡CUIDADO, ENANA!
Por andar pensando en maldades, Lila no vio que alguien había entrado al baño y chocó a propósito con ella. Retrocedió unos pasos y molesta enfrentó a aquella persona.
-¿Cuidado yo? ¡Eres tú la que me chocó!
-Ya. ¿y qué?
Emma puso las manos en sus caderas y miró con disgusto a Lila. Como tenía la capucha puesta y algunos mechones le tapaban la cara, Lila no la reconoció en seguida, pero cuando lo hizo tuvo un tic en el ojo. ¡Esta tipeja era quien le había lanzado ese cuchillo! Debía tener ojo, mucho cuidado: no sabía nada de ella, ¡nada!, y eso la dejaba en franca desventaja. ¿De dónde había salido y porqué estaba aquí? Encima estaba agotada física y mentalmente… lo que no le impidió de poner su mejor cara desafiante.
-¡Quítate de mi camino, perra!
-No. Pídeme disculpas, zorra.
-¡No te debo nada! ¡Apártate o…!
Lila dio un paso hacia adelante con toda la intención de empujar a Emma fuera del camino, pero cuando lo hizo, la empujaron hacia atrás.
-¡¿O qué?! -Le reclamó Emma. -¿Me apartarás tú, zorrita?
-¡Si te piensas que me voy a dejar pasar a llevar…! -Lila de nuevo embistió hacia Emma, pero esta volvió a darle un empujón que hizo que cayera sentada al suelo. -¡Esta me la pagas!
-¡Pues aquí estoy!
La muchacha la miró con desdén, pero la ignoró al cabo de unos segundos al ver que Lila no se movía ni hacía nada por poner acción a sus palabras, rodando los ojos al cielo como si fuera una molestia sin importancia. Emma se giró sobre sus talones y se dispuso a salir del baño sin mayor problema. Como vio que le dieron la espalda, Lila aprovechó para embestirla, pero justo cuando estaba por empujarla por detrás y hacerla caer de bruces, Emma se hizo a un lado y abrió la puerta del baño: con el impulso y la pérdida de equilibrio, Lila trastabilló, perdió el equilibrio y cayó de bruces en medio del pasillo. Se levantó lo más rápido que pudo, mirando hacia todos lados, e incluso esperando un golpe que nunca llegó.
-Oops. -Dijo Emma con voz glacial. -Fallaste, connasse.
Con una tranquilidad casi pedante, Emma se ajustó la capucha y se llevó las manos a los bolsillos. Dejó entrever a propósito que llevaba alguna suerte de arma blanca en el cinto, quizás más de una, en la bandolera que tenía camuflada entre sus ropas. Así, Emma le hizo un desprecio y con toda la calma comenzó a alejarse por el pasillo, como si no temiera represalias.
Lila quedó atrás hirviendo de rabia. Quiso usar sus recién aprendidas habilidades, pero ni bien lo intentó, le provocaron una migraña instantánea y se abstuvo. Producto de esto, Lila se quedó medio mareada en medio del pasillo y tuvo que volver al baño a mojarse la cara. No, por lo visto no era buena idea usar tanto los hechizos del libro en tan poco rato, al menos no mientras no tuviera más experiencia. Apretó los dientes y los puños: ¿Quién sería esa maldita? ¿Y cuál sería su problema?
-Es quien me apuñaló la otra vez. -Murmuró entre dientes. -¿Qué busca aquí?
Por su parte Emma siguió por el pasillo. Apuró el paso solo cuando percibió que Lila volvía a entrar al baño. La situación la llenó de adrenalina y susto, pero no se arrepentía de nada. Seguramente, si se llegaba a enterar, su madrina la regañaría por horas, no solo por el riesgo que había corrido, sino además por la actitud que había tomado. Ahora que lo pensaba, Louis también le iba a reclamar de lo lindo, ¡Pero no se iba a quedar quieta después de algo así!
Esa mañana se había colado al colegio, mientras los alumnos entraban. Nadie cuestionó su presencia en las instalaciones. Había llegado un poco antes que su hermano para ver cómo eran las cosas y si valdría la pena que se infiltrase como una alumna más. Estaban inquietos: Lila Rossi, la del futuro, estaba demasiado quieta y eso podía significar dos cosas: o le estaba costando más de lo usual recuperar la energía o planeaba algo contra sus padres. Ya se la había visto rondando a su versión más joven y, ¡horror!, a Wayhem. Eso los preocupaba.
Lo dicho, como parecía una alumna más, no llamó la atención. No faltó el curioso que se volteara a verla al no reconocerla de nada, pero rápidamente la ignoraban. En estas vueltas fue que Emma notó el drama entre Chloé y Nathaniel, lo que la atrajo hacia el salón de donde habían salido, para ver, momentos después, como un hechizado Kim atacaba a su madre y a Adrien caerle a golpes por defenderla. En honor a la verdad, ella se hubiera unido feliz a la paliza, pero fue cuando vio a Lila salir corriendo del salón y sin demora la siguió al baño.
Resopló molesta: esto abría un sinfín de posibilidades y factores a considerar. Estaba llegando al frontis del colegio cuando vio a su hermano cerca de la dirección del plantel. Estaba de pie, apoyado contra la pared y con su bastón en las manos. Se apoyó en la pared justo a su lado, mirando casualmente hacia la calle.
-Tiene el libro.
-Hmpf. -Refunfuñó Louis, frunciendo el ceño. -Eso lo decide. Toca inscribirte como alumna.
-No opongo resistencia… aunque no he terminado las planimetrías de Les Invalides. ¿Viste a Bunnix?
-Sí. Nos enviaron dinero y algo de información e identidades para poder usar aquí. -Louis se inclinó hacia su hermana. -Los padrinos mágicos mandan saludos. Cambiando de tema… ¿Escuché de una pelea?
Emma asintió.
-Kim atacó a maman influenciado por la p**a esa. -Gruñó la chica. -Agreste le cayó a golpes. Deben llevar un rato en la oficina del director… puede que hayan llamado a los padres.
-Lo más probable.
Se quedaron en silencio un buen rato, a veces mirando hacia el patio, otras hacia la calle. Tras unos momentos, Emma llamó la atención de su hermano.
-Creo que ahí viene Gabriel Agreste…
-¿Crees?
-No conozco al tipo, pero veo el auto azul… y al Gorila.
-Escóndete. -Le aconsejó su hermano. -Eres demasiado parecida al papá, si te ve Gabriel, no queremos que sospeche.
-¿Y no va a sospechar de ti?
-¿De un ciego apoyado en una pared? Lo más probable es que me ignore y siga su camino.
Emma se encogió de hombros, pero no tuvo tiempo de contestar. Se adentró en el colegio, tratando de pasar lo más desapercibida posible. En ese momento, Gabriel Agreste, con cara de muy pocos amigos y muchos enemigos muertos. Iba a pisotones y se notaba que su humor desmejoraba conforme se acercaba a la oficina del director. Hasta él se daba cuenta y eso que era ciego. Lo seguía de cerca su asistente…
Uy. Louis sonrió con cierta travesura. ¡Sería una lástima que decidiese moverse justo ahora!
-¡Todo por la familia!
Sin dar mayor indicio, Louis se impulsó hacia adelante en el último momento posible. Se atravesó en el camino de Gabriel Agreste y la colisión fue inevitable. Nathalie alcanzó a sujetar a su jefe y evitó que se diera un porrazo de aquellos, pero Louis quedó despatarrado en piso, aunque eso lo hizo un poco a propósito.
-¡¿Es que no ve por dónde va?! ¿Cómo se le ocurre atravesarse así? ¡Llevo prisa!
-¡Que torpe soy señor! Mis disculpas. -Fingió Louis mientras buscaba sus gafas oscuras en el suelo. -No lo vi venir.
-¡¿Cómo que no me vio venir?! ¿Acaso está…?
Gabriel se calló a media frase. El sujeto contra el que había chocado palmeaba el suelo en busca de las gafas que estaban justo frente a él. Un bastón blanco estaba tirado no lejos y su rostro mostraba evidencias de una horrible cicatriz a la altura de ambos ojos. En su defensa, Gabriel sintió un poco de vergüenza y le indicó a su asistente que lo ayudara. Rápidamente Nathalie se agachó a ayudar a Louis, entregándole sus gafas, su bastón y asistiéndolo para ponerse de pie. Gabriel se tragó su orgullo y lo ayudó a levantarse.
-¿Ciego? La verdad sí. -Reconoció Louis sin perder el buen humor, aunque con notas de sarcasmo. -Tengo una audiencia con Monsieur Damocles, pero me pidieron que esperara un poco. Decidí ir al baño. ¡Gracias por la ayuda!
-Lo lamento, debí fijarme mejor. -Se disculpó Gabriel ayudando a Louis a mantener el equilibrio y orientarse. -Nathalie, compensa luego al ¿señor…?
-D'Alençon. Louis D'Alençon.- Se presentó Louis, usando un apellido… más o menos falso. Gabriel levantó las cejas y observó al muchacho con más atención: ¡Vaya! Tenía algún parecido con la familia de su esposa, ahora que lo pensaba… y el apellido materno de Emilie era justamente D'Alençon.
-¿D'Alençon? La familia materna de mi esposa se apellida así. ¿Tiene usted algún parentesco con Emilie Agreste?
-Puede que sea una coincidencia señor. Mi familia es numerosa, soy joven y no la conozco toda. De hecho, sé que tengo parientes aquí en París que no conozco. Soy de Saint-Jean-Pied-de-Port.
Louis sonrió mientras se sacudía las ropas e intentaba orientarse de nuevo. Gabriel aguantó la respiración: el joven no parecía estar mintiendo, y de alguna manera no lo hacía, así que no tuvo más opción sino creerle. La familia de Emilie, al menos del lado D'Alençon, era muy numerosa y todavía tenía parientes repartidos por toda Francia que él no conocía (ni quería tener el gusto tampoco) y que vivían al sur, en los Pirineos… justamente en la localidad de Saint-Jean-Pied-de-Port. Suficiente tenía con los Graham de Vanilly. Asintió y tomó aire: no tenía tiempo para charlar con supuestos parientes lejanos y perdidos, sin mencionar que se llevaba MUY MAL con la familia de Emilie en general.
También con los demás Agreste en todo caso.
-Nathalie, por favor, compensa al señor D'Alençon con 500 €, suficiente para un nuevo traje. -Gabriel carraspeó para llamar la atención. -Le doy de nuevo mis excusas. Y si me disculpa, me retiro: tengo que hablar con el director.
Louis asintió sintiendo un pequeño triunfo personal. La energía que percibía de su abuelo ya no estaba tan homicida como hasta hacía unos momentos, lo que a la postre esperaba que redundase en beneficio para Adrien. Gabriel siguió su camino y Nathalie llamó su atención.
-Señor, si pasamos por aquí para poder conversar los términos de su compensación…
-No, por favor, no es nada: me pasa todo el tiempo…
-Permítame insistir a nombre de Gabriel Agreste.
Louis suspiró. Ni modo, pero pudo ser peor. Al menos conseguiría 500 € extra que podrían utilizar a su favor. Suspiró. Solo esperaba que Adrien la tuviera leve, porque de que lo iban a regañar, lo iban a regañar. Sonrió y miró a Nathalie.
-Usted dirá, madame.
Continuará
Por
Misao–CG
Próximo capítulo: Reuniones ilegales
-¿A dónde se supone que vas?
-A mi cuarto, ¿Dónde más? ¿No es ahí donde me vas a encerrar ahora?
-¡A mi despacho que todavía tenemos una discusión pendiente!
-¡ME LA SUDA!
-¡ADRIEN AGRESTE!
Notas finales: Nope. Gabriel no me cae bien, mucho menos desde que vi como lanzaba a su hijo, a sabiendas que era su hijo, contra la torre Eiffel. Sobre los D'Alençon… escribí este fic antes de ver el capítulo de Félix, por lo que ya lo tenía listo cuando fue estrenado. Así que en vez de cambiar todos los apellidos por Graham de Vanilly y explicar que D'Alençon era la familia materna de Emilie, pues me incliné por esto último, así no tendría que hacer tantos cambios. En fin. Me encuentro en proceso de cambiar el formato de los diálogos, así que puede que se me hayan escapado algunas comillas. Del mismo modo, estoy aprendiendo a usar los guiones, así que ténganme paciencia en lo que aprendo a usarlos. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
Iván y Mylene son buenos amigos, Manu, me caen muy bien. Creo que son una parejita encantadora. Como dije, prefiero más una buena trama que un ship y… puede que Nathalie termine con el corazón roto. Ten, pie de limón, y ¡GRACIAS POR LEER!
Wayhem va tranquilito por la vida y ni se imagina lo que está pasando alrededor suyo, Shion. Dejaré que los mismos personajes cuenten su historia, para no dar spoilers innecesarios, pero sí… tienes razón: el chico tiene un papel importante. Lila… es buena manipulando, con eso digo todo, pero sí… tiene un aura de lástima: lo único que quiere es que la tomen en cuenta… aunque las formas en que lo intenta dejan mucho que desear. Papá Plagg tiene síndrome de estrés postraumático e incluso va a terapia en el futuro: las circunstancias en que perdió su ojito, perder a Tikki, a su portador y tener que ocuparse de sus gatitos deja huella. Ten, pie de limón, y ¡GRACIAS POR LEER!
There, there, Newfan, There, There. Por un lado me alegra saber que el capítulo anterior logró conmoverte y por otro… ten, pañuelitos. Ten, pie de limón, y ¡GRACIAS POR LEER!
BRÚJULA CULTURAL:
Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia. Otros sitios serán debidamente indicados. En esta ocasión, se revisó el sitio de la Clínica Mayo y MedlinePlus.
Connasse: la forma femenina de Connard. Indulto de grueso calibre.
Los Pirineos: Es una cordillera montañosa situada al norte de la península ibérica, que hace de frontera natural entre España y Francia. Se extiende en dirección este-oeste a lo largo de 430 km, desde el cabo de Creus en el mar Mediterráneo hasta su unión con la cordillera Cantábrica, donde se ha establecido la falla de Pamplona como su límite convencional geológico, no existiendo interrupción geográfica entre ambas formaciones. En su parte central tiene una anchura de unos 150 km.
En la ladera norte, los Pirineos se extienden por las regiones francesas de Nueva Aquitania y Occitania. En la ladera sur por las comunidades autónomas españolas del País Vasco, Navarra, Aragón y Cataluña. El pequeño país de Andorra está enclavado en la cordillera.
Estas montañas albergan picos de más de 3000 metros de altitud, como el Aneto (3404 m), el Posets (3375 m), el Monte Perdido (3355 m), el Pico Maldito (3350 m), el Pico Espadas (3332 m), el Vignemale (3298 m),Balaitus(3144m) y la Pica d'Estats (3143 m), pequeños glaciares, lagos y circos de origen glaciar, y numerosos valles y cañones.
San Juan Pie de Puerto: (en francés Saint-Jean-Pied-de-Port y en euskera: Donibane Garazi) es una localidad francesa situada en el departamento de Pirineos Atlánticos en la región de Nueva Aquitania en el territorio histórico vascofrancés de la Baja Navarra. Forma parte del territorio histórico del País Vasco norte y fue capital de lo que a partir de 1512, tras su separación del resto de Navarra, se comenzó a llamar Baja Navarra, anteriormente Navarra de Ultrapuertos o Tierra de Ultrapuertos.
Sus habitantes reciben el gentilicio de Saint-Jeannais en francés y garaztar o Donibandar en euskera.
Síndrome de estrés postraumático: El trastorno de estrés postraumático es una enfermedad de salud mental desencadenada por una situación aterradora, ya sea que la hayas experimentado o presenciado. Los síntomas pueden incluir reviviscencias, pesadillas y angustia grave, así como pensamientos incontrolables sobre la situación.
Muchas personas que pasan por situaciones traumáticas quizás tengan dificultad temporaria para adaptarse y afrontarlas, pero con el tiempo y el autocuidado generalmente mejoran. Si los síntomas empeoran, duran meses e incluso años, e interfieren con tus actividades diarias, es posible que tengas trastorno de estrés postraumático.
Obtener un tratamiento efectivo después de que se manifiesten los síntomas de trastorno de estrés postraumático puede ser esencial para reducir los síntomas y mejorar el funcionamiento.
El trastorno de estrés postraumático puede ocurrir a cualquier edad y aparecer luego de hechos como: una agresión, accidentes automovilísticos, violencia doméstica, desastres naturales, encarcelamiento, agresión sexual, terrorismo o guerra.
