Después de irse a los golpes en el colegio, Adrien está suspendido y castigado. No obstante lo anterior, aun así recibe visitas interesantes. Gabriel no está muy contento con la situación de su hijo y planea algunas akumatizaciones a futuro. ¡GRACIAS POR LEER!
¡HOLA A TODOS! Creo que a estas alturas todos deberían ir al último fic de Abby L., pero en el caso que no se hayan dado una vuelta por ahí, los insto a todos a echarle un ojo a El Muro que nos Separa. La chica escribe genial, eso hay que decirlo. ¡Ahora a lo que nos convoca!
Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!
Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIA
Podría contener spoilers de la tercera temporada... y de este mismo fic.
Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.
"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")
Capítulo 12: Reuniones ilegales
Mansión Agreste.
Lunes. Unas 2 horas después. 11:06 hrs.
El Gorila miró de reojo a Nathalie, quien a su vez le devolvió la misma mirada preocupada. Primera vez que se enfrentaban a una situación así, con lo tranquilo que era Adrien. Gabriel se bajó del auto sin esperar a que le abrieran la puerta y subió las escaleras hasta la entrada de la mansión, cruzando el umbral de la puerta principal, deteniéndose a los pies de la escalinata. Ahí esperó a Adrien, y se tuvo que aguantar las ganas de darle un zape en la cabeza cuando el muchacho pasó por el lado. Sobra decir que la reunión con Monsieur Damocles no había terminado nada bien y tanto Adrien como Kim habían sido suspendidos (una semana en el caso del Agreste). Ya la situación era un desastre: con ese ojo morado y los demás golpes su hijo no estaba en condiciones de sacarse foto alguna, lo que iba a retrasar el nuevo catálogo al menos un mes y si la prensa llegaba a enterarse de la pelea, haría un festín con la situación, dañando la imagen de la compañía. ¿Y lo peor de todo? Es que su bendición había decidido ponerse más porfiado que nunca, no quiso pedir perdón, lo desafió a él, SU PADRE, abiertamente y por si fuera poco… ¡¿En qué momento se había echado novia?! ¡Él ni enterado que su muchacho ya estaba pensando en niñas! Tenía que ponerle más atención. ¡Quizás con qué arrabalera estaba saliendo!
-¿A dónde se supone que vas?
-A mi cuarto, ¿Dónde más? ¿No es ahí donde me vas a encerrar ahora?
Adrien se detuvo brevemente en los escalones, volteándose unos instantes para mirar a su padre. Estaba todavía muy alterado y se le notaba a leguas. Nathalie y el Gorila intercambiaron miradas: Nunca habían visto a Adrien así, y evidentemente Gabriel tampoco, pues al hombre le dio un tic en el ojo. ¡¿Cómo se atrevía el carajo este a hablarle en ese tono?! Mocoso insolente. Entrecerró los ojos.
-¡A mi despacho que todavía tenemos una discusión pendiente!
-¡ME LA SUDA! -Exclamó Adrien dándose la vuelta y reiniciando la subida.
-¡ADRIEN AGRESTE!
Taimado, Adrien se detuvo y a regañadientes giró sobre sus talones. Nathalie aguantó la respiración y el Gorila tragó saliva. Gabriel estaba lívido… y sin tener ni media idea de como continuar con la situación, pero ya pensaría en algo.
-A mi despacho.
Gabriel comenzó a caminar a su oficina dando pisotones importantes. Adrien, apretando los puños y tras maldecir entre dientes unos instantes, tomó aire y siguió a su padre, echando humo por las orejas. ¡Estaba EMPERRADÍSIMO! También había tenido una mañana desastrosa: No solo no había tenido oportunidad de ver cómo estaba Marinette después de ese ataque, sino que además el idiota de Kim se hizo el tonto respecto de sus acciones, alegando demencia temporal. Según Le Chien, no recordaba haber sujetado así a su novia, ni haberla sacudido como decían que lo hizo, o tomado por la camisa ni nada. ¡JA! ¡Demencia temporal sus polainas! Eso no era demencia: era cobardía. ¡Él tan solo había defendido el honor de su chica! SE NEGABA A DISCULPARSE por eso.
Además, que ni estaba arrepentido de haberle pegado. Es más, lo haría de nuevo.
"¿En qué se supone que estabas pensando?" Le preguntó Gabriel con firmeza ni bien Adrien cerró la puerta del despacho tras de sí. "No te he criado para que vayas por la vida a los golpes con nadie, menos con chusma que no vale la pena."
-Hmpf.
- ¡Menos por una chica! ¿Qué te pasa, Adrien? -Gabriel se volteó para ver a su hijo, pero en vez de encontrarlo mirando al piso, sumiso y humillado, éste tenía la cabeza en alto y le miraba fijo. ¡Ouch! Esto nunca lo había hecho antes… pero era una actitud que recordaba de varios miembros de la familia Agreste. -Y por lo que veo, te enorgulleces.
-Lo haría de nuevo. -Confirmó Adrien. -¡Mil veces incluso! Aunque Marinette no fuera mi novia, también lo habría hecho. ¡No voy a tolerar que traten así a una chica, menos si es mi…!
-¡Por favor, Adrien! Tienes 14 años. ¡No me vengas con esas cursilerías!
-¡NO es una cursilería! Amo a Marinette.
-¡No la amas! Como dije, tienes 14: aún eres un niño.
Gabriel hizo in gesto despectivo con la mano, desdeñando de entrada cualquier sentimiento que pudiera tener su hijo. ¿Qué sabía un mozalbete de 14 sobre el amor verdadero? NADA. A esa edad se era demasiado inmaduro, hormonal y todavía se tenía toda una vida por delante. Puede que ahora estuviera encaprichado con esa compañerita suya, pero no sería por mucho y ya vendrían otras.
-¿Y qué sabes tú sobre mis sentimientos?
-Sé suficiente: soy tu padre. ¡Y no me cambies el tema, insolente! -Gabriel avanzó un par de pasos hacia Adrien. -¿Por qué te peleaste a golpes? ¿Y por qué no pediste disculpas?
-¿Es que no estabas escuchando, Père? ¡Kim Atacó a Marinette! ¡Y no le voy a pedir disculpas hasta que él se disculpe primero con ella!
La situación había sido bastante tensa. Le Chien Kim no recordaba haber atacado a Marinette, pero se quedó de una pieza cuando vio las grabaciones. El muchacho no quiso pedir disculpas de algo que no recordaba haber hecho y que lo había sorprendido tanto como a cualquiera. Lo mismo su hijo, que si se disculpó de algo, fue por no pegarle más fuerte.
Tuvo un tic en un ojo y un sentimiento de vacío en el pecho. ¿En qué momento Adrien había crecido tanto? ¡Emilie se lo estaba perdiendo todo! ¿Cómo se supone que le explicaría esto a su madre? Como fuese, seguía siendo un niño y era demasiado pronto para que tuviera novias. ¡Oh, no lo iba a permitir!
-¡Deja ya esa fascinación con la niña esa! No vale la pena…
-¡Sí Vale la Pena!
-¡Eres muy niño! Esto es un capricho que se te va a pasar en dos meses y no voy a permitir que…
-¡NO ES UNA FASCINACIÓN NI UN CAPRICHO! -Exclamó Adrien con más fuerza de la necesaria. -Sí, tengo 14 años, ¡pero sé cómo me siento respecto de ma princesse! -Añadió con los puños apretados. -¡Algún día me voy a casar con Marinette y te voy a refregar esto en la cara!
Gabriel giró la cabeza y miró intensamente a su hijo, quien seguía manteniéndole desafiante la mirada, sin dar ni el menor atisbo de someterse. Estaba decidido en esto, e iba a pelear con todo por defender su posición. Gabriel hubiera siseado de disgusto: no necesitaba un hijo combativo. Esto planteaba una serie de problemas con los que lidiar para los cuales no tenía tiempo. ¡Este hijo suyo! ¿No se podía ir con medias tintas? No. Todo tenía que ser intenso: una vez que se daba cuenta de lo que ocurría a su alrededor y se decidía a hacer algo, se la jugaba con todo, igual que su madre. Suspiró… Emilie era igual: a veces ensoñaba tanto que eso la hacía ser muy distraída, recordaba incluso que le costó mucho llamar su atención (y lo friendzoneó varias veces), pero una vez que se dio cuenta… nunca más se la quitó de encima.
Aunque… esa expresión que usó Adrien… eso no le recordaba precisamente a Emilie. Hacía muchos años, cuando todavía estudiaba diseño en la universidad, poco después de que la mujer que se convertiría luego en su esposa lo friendzoneara por cuarta vez, y mientras se lamentaba de su suerte, su hermano mayor, Thierry Agreste, que en paz descanse, se burló de sus desdichas en un esfuerzo por sacarlo de la depresión en la que se iba hundiendo… el bullying había llegado a un punto insoportable, en el que Gabriel finalmente golpeó la mesa y le reclamó a su hermano que lo dejara en paz. "¡Emilie Graham de Vanilly nunca se va a dar cuenta de ti! Ya déjala y búscate a otra", le había dicho su hermano. "¡Vas a ver Thierry! ¡Me voy a casar con Emilie y te voy refregar esto en la cara!" Habría contestado él.
Todo aquello se había cumplido, excepto la parte en que le refregaría eso a su hermano, pues Thierry había fallecido unos dos meses después atropellado por un conductor ebrio que se dio a la fuga y que nunca encontraron.
Cerró los ojos con gravedad y volvió a darle la espalda, para fijarse mejor en el cuadro de Emilie que decoraba su despacho. Adrien seguía detrás suyo sin haber cedido en firmeza ni medio milímetro. ¡Hijo de tigre tenía que salir rayado! Algo le decía que su muchacho iba a cumplir con esa afirmación, así como él la había cumplido en su momento.
Hmm… eso podía usarlo a su favor.
-Estás suspendido una semana, te lo dijo el director. -Dijo con su voz glacial de siempre. -Sobra decir que estás confinado a tu habitación por la misma cantidad de tiempo. Sin celular ni internet. -Añadió con firmeza.
Adrien se cruzó de brazos y miró hacia un costado, con las mejillas hinchadas. Se esperaba ese castigo, como que lo tenía asumido desde el minuto en que vio a su padre entrando a la oficina de Monsieur Damocles.
-Ya. Vale. ¿Puedo irme a mi prisión entonces?
-Sobre mademoiselle Dupain–Cheng…
-¡Ni me digas que…!
-… espero que te comportes como un caballero con ella. Ya hemos hablado de esas cosas: sabes lo que espero de ti al respecto.
-¿Huh? -Esto sorprendió a Adrien. No se esperaba que su padre le dijera eso.
-Cuando se cumpla tu castigo… espero que la traigas a cenar algún día. -Añadió con una calma que hasta asustó a Adrien un poco. -Ahora vete a tu cuarto. ¡NATHALIE!
Su asistente entró segundos después con la misma actitud ejecutiva de siempre. Se detuvo junto a Adrien y para su sorpresa, le sonrió con cariño por unos segundos.
-Asegúrate que Adrien se quede en su cuarto y llama al pediatra para que venga a atender sus heridas. También desconecta el internet en su cuarto y confisca su celular por una semana.
-Sí señor.
-Ahora, déjenme solo: tengo que recuperar el tiempo perdido.
-En seguida señor. Nathalie se volvió hacia el muchacho. -Vamos Adrien.
Gabriel esperó que la puerta se cerrara para abrir los ojos de vuelta. No se movió por varios momentos, como asegurándose que estaba solo. Entrecerró los ojos y sonrió de costado. ¡Una novia! Y encima esa chica tan dulce que había intentado akumatizar sin éxito alguna vez. Eso abría muchas posibilidades: dejaría que los muchachos tuvieran su patético amor escolar y esperaría para ver cómo se daban las cosas. Quizás era serio, quizás no, pero si veía que ese amor se fortalecía, los separaría, de la forma más traumática posible, para que Marinette se desesperara al punto de que él pudiera crear un akuma perfecto que derrotase a Ladybug y Chat Noir, que le diera sus miraculous y pudiera él pedir su deseo. ¡Eso haría! Solo tenía que ser paciente.
Esbozó una sonrisa malvada y miró al cuadro de Emilie, quien le sonreía pese a todo, aunque con la frialdad de un objeto inanimado.
-Nuestro hijo creció de pronto, amor. Me cuesta lidiar con él. Te necesito a mi lado…
Se lamentó de corazón.
Mansión Agreste. Habitación de Adrien.
Esa noche. 23:45.
¡Ooooh, sabía muy bien que lo que estaba haciendo no era precisamente bueno! Pero no se arrepentía. Había estado todo el día con el alma en un hilo y no habría aguantado mucho más. Incluso Tikki, quien solía corregirla mucho y trataba de mantenerla por el buen camino, le había insistido que lo viniera a ver. Aterrizó en un techo cercano y se asomó hacia la mansión Agreste, buscando la ventana de la habitación de su chico.
Sintió un calorcito en el pecho y un latido de corazón muy bonito. ¡Todavía no se convencía de que en verdad estaba de novia con Adrien! Los nervios seguían traicionándola, sobre todo cuando se acordaba de lo mal que había tratado a Chat Noir, pero ya le estaba costando menos recuperar la compostura y la sola noción que ambos estaban juntitos le llenaba el alma de alegría.
Pensó en lo sucedido esa mañana… y bajó los hombros acongojada. ¡Seguía sin entender lo que había pasado con Kim! ¡Y DETESTÓ VER A ADRIEN PEGÁNDOSE POR ELLA! Cierto, como que eso le acariciaba el ego, su chico no dudaba en defender su honor y todo, sin mencionar que no era la primera vez que veía a Adrien pelearse, antes lo había visto hacerlo como Chat Noir, pero ¡ESE NO ERA EL PUNTO! El punto era… era…. Era que no le gustó nada de nada verlo así esa mañana.
A ella no la regañaron: quedó claro que había sido la víctima y que no había provocado la pelea, sobre todo después de la revisión de las cámaras de seguridad. La dejaron tranquila, pero de todos modos llamaron a sus padres para informarles de lo ocurrido. Su madre la fue a buscar en el acto y quiso llevársela de regreso con ella, pero Marinette, en un acto de valentía, prefirió quedarse en clases. Chloé la estuvo mirando feo todo el día, culpándola del castigo de su Adrichou, y Lila le sonrió burlonamente toda la jornada como si supiera algo que ella no. En cambio, Alya estuvo más aprensiva con ella; curiosamente Mylene no las dejó solas en todo el día, mostrando una actitud de mamá gallina que si bien era esperable en ella, llamó la atención que le prodigara esa atención. Era como si supiera algo… ¿Acaso se habría dado cuenta que ella y Adrien eran un ítem?
Ahora que lo pensaba, no le habían dicho nada a nadie… bueno, sí le había dicho a su terapista, pero él no contaba.
Menos mal que justo esa tarde había tenido sesión con Gastón. Le ayudó mucho hablar con él, el sujeto logró hacer que superara sus nervios y pusiera las cosas en perspectiva, dándole las herramientas de como abordar la situación en los días venideros. También le preguntó cómo le había ido con el psiquiatra, quien le había recetado algunos ansiolíticos, lo cual ya no le gustó mucho. Tuvo que reconocer que, si bien se los estaba tomando… les tenía miedo. Gastón entonces invirtió una buena cantidad de tiempo en disipar sus miedos y en aclarar que, si seguía bien el tratamiento indicado, pronto comenzaría a ver mejorías.
-Solo necesito saber si Adrien está bien. -Se dijo a sí misma.
Encontró la ventana que buscaba y notó una débil luz. Ayudada por su yoyo, se balanceó hasta su objetivo y se descolgó hasta el panel que se abría. Miró hacia el interior: Adrien estaba en pijama, echado en la cama con una luz baja, leyendo uno de sus tantos mangas. Se veía entero, quizás taimado, y menos herido de lo que se había imaginado. Sonrió… le dio unos topecitos al vidrio para llamar su atención.
¡Ay, qué lindo latido tuvo! Adrien, sorprendido por los golpes en el vidrio, rápidamente sonrió al verla y de un salto cruzó su habitación hasta la ventana, que abrió para dejarla entrar. Ladybug se dejó caer dentro sin poder borrar la sonrisa de su rostro.
-¡Ma Lady! -Adrien le hizo una coqueta reverencia. -Ahora mi noche acaba de mejorar cien veces.
-¡Mon chaton!
Ladybug abrazó a su chico negándose a soltarlo. Éste correspondió el abrazo y permanecieron así un buen rato. Por culpa de la pelea y de las circunstancias, no habían tenido tiempo ni de hablar ni de ver como estaban. La última imagen que tenían uno del otro no eran nada halagadoras.
-¡Estaba muy preocupada por ti! ¿Acaso te quitaron el celular? -Le dijo Ladybug sin soltarlo.
-Sí, me lo quitaron. -Adrien la estrechó con más fuerza. -¡También estaba muy preocupado por ti!
Ambos se separaron unos instantes, lo suficiente como para verse a la cara. Ahí donde Adrien le despejó un mechón de la cara, Ladybug le pasó los dedos por su ojo morado. Suspiraron con tristeza y volvieron a abrazarse.
-Chaton, casi me morí del susto. ¡NO me gusta verte herido!
-¡Ja! ¡Yo odio ver que te ataquen! -Le dijo mientras la soltaba y se encogía de hombros. -Valió la pena y lo haría de nuevo.
-Transformación fuera. -Dijo Ladybug, deshaciendo la transformación. Tikki se dejó caer sobre la mano de Marinette y tras sonreírle a su portadora, se volvió hacia Adrien.
-¡Adrien! ¿Estás bien? ¡Mírate como te dejaron el ojo! -Se lamentó la Kwami volando hasta el muchacho. -Gracias por defender a Marinette esta mañana; Lamento que te hayan castigado…
-Ni lo menciones Tikki. -Le respondió Adrien rascándole la cabecita, mientras le señalaba hacia su escritorio. -Hay galletas por allá, por si gustas.
-¡Oh, Gracias Adrien!
-¿Tikki? -Plagg se asomó desde su guarida, somnoliento, pero cada vez más alerta. -¡Sucrette!
Tikki ignoró a Plagg y se fue directo hasta el frasco de galletas que Adrien le había señalado. Plagg voló hasta ella y pronto comenzaron a conversar. Tanto Marinette como Adrien los miraron con calma.
-Ha sido un día largo, ¿verdad?
-Larguísimo. -Marinette caminó hasta el sofá cercano y se sentó con timidez. Tras hacerse el interesante unos momentos, Adrien la imitó. -Lamento mucho lo de tu ojo… y tu labio… y que hayas tenido que ver eso…
-Mejor yo que tú. -Le dijo Adrien, mientras tomaba su brazo y le acariciaba los moretones. -¿Estás bien? ¿Kim te hizo daño?
-No… bueno, como ves me dejó la muñeca amoratada, pero he tenido peores. -Confesó Marinette mientras Adrien le besaba sus heridas. Eso le dio un latido bonito. -Mi camiseta se rasgó un poco, pero pude coserla, aunque cuando llegué a casa la boté a la basura. ¿Y tu ojo?
-Ya sanará, lo mismo mi labio. -Adrien se apoyó contra el respaldo del sofá como si fuera un gato. -Así que no te podré dar besitos de gato… -Añadió con coquetería.
-Aw, Chaton… -Marinette se apoyó en el sofá, se acurrucó junto a él y le acarició la mejilla. -Te suspendieron… y estás castigado. ¡Es mi culpa! -Añadió con un puchero.
-No, no lo es. Tú no hiciste nada. -Adrien apretó los dientes y casi siseó. -¡Como vea a Kim cerca de ti otra vez…
-Fue a la panadería con su papá a pedir disculpas esta tarde.
-¿Huh?
Marinette asintió. Esa tarde, a eso de la hora de la cena, Kim y su papá se habían aparecido por la panadería, pidiendo hablar con la familia. Kim insistía en que no recordaba haber atacado de esa manera a Marinette, pero las cámaras de seguridad de los salones le probaron que sí lo había hecho. Por ese motivo y por la pelea en la que se enredó con Adrien también le habían suspendido, pero dos semanas en su caso. Sus padres fueron un poco más allá con el castigo que le impusieron: sin celular, sin internet, sin piscina, sin Ondine y con los privilegios revocados hasta nuevo aviso. Cuando terminó de contarle esto, Adrien se cruzó de brazos y bufó.
-¡Bah! ¿Y encima insiste en que no te hizo nada de eso? ¡Maldito!
-Mejor le damos el beneficio de la duda. -Marinette se abrazó las rodillas. -Creo que es honesto cuando dice que no recuerda nada.
-Hmpf.
-Oye Adrien.
-¿Buginette?
-Err… verás. ¿Quisieras ir a cenar a casa la próxima semana? Mis papás… Err... este… hmmm… saben que estamos de novios y… -Marinette tragó saliva, sonrojándose. -Quieren que vayas a cenar para conocerte mejor.
Roja como un tomate, Marinette miró de reojo a su chico. Adrien también lucía una bonita tonalidad escarlata en las mejillas y comenzó a reírse nervioso, risa que contagió sin demora a Marinette y pronto los dos se estuvieron riendo a carcajadas.
-Mientras no pase lo mismo que pasó cuando akumatizaron a tu papá, todo bien. -Dijo Adrien rascándose la nuca.
-¡Ni me lo recuerdes! -Marinette se tapó la cara con ambas manos. -¡Qué mala fui contigo!
-Protegías tu identidad… y yo también.
-¡Fue la primera vez que te vi histérico como Chat Noir, Chaton! -Marinette sofocó unas risitas. -Mi papá no es tan malo…
-Lo akumatizaron en un hombre lobo porque te hice llorar como Chat Noir.
-¡Oye! Eso fue fingido: intentaba salir de ese embrollo.
-¡Y mira nada más en lo que terminamos!
Marinette le miró de reojo otra vez y ocultó el sonrojo de sus mejillas. Por instinto se arrimó más a Adrien y apoyó su cabeza en su hombro, sintiéndose feliz cuando Adrien la rodeó con su brazo y le besó la frente.
-Me alegra que estés bien.
-Y yo…
TOC, TOC, TOC.
Ambos miraron hacia la ventana al mismo tiempo. Allí, Matagot y Emma, precariamente sujeta a su hermano, les saludaban con los rostros pegados al vidrio. Sonrieron alegres y se abalanzaron sobre la ventana, que abrieron de golpe. Matagot saltó al suelo con más gracia que Emma, quien trastabilló un poco, pero alcanzó a recuperar el equilibrio gracias a Marinette.
-¡Tú y tus p**os saltos, Matagot! Casi me matas. ¡Detesto que me lleven en viandas durante las acrobacias! ¿En qué mi**da pensabas? -Reclamó Emma sujetándose el corazón. -¡Creí que me iba a caer!
-¡Me rompes el corazón, petite soeur! Nunca te dejaría caer. ¡Lo sabes!
-¡Me botaste de cabeza cuando era beba!
-Errr… Hugo también tuvo parte de culpa en eso…
-¿Sabes algo, mon minou? -Dijo de pronto Marinette con una traviesa sonrisa. -No debemos dejar que nuestros hijos carguen a Emma cuando nazca.
-Al menos no sin supervisión directa. -Añadió Adrien con una sonrisa.
Emma miró a su hermano perpleja y abrió los brazos en señal de que no le creía nada. Marinette entonces la sorprendió con un sentido abrazo, antes de abalanzarse sobre Louis. Ambos hermanos se sintieron aturdidos por instantes, pero se relajaron pronto, correspondiendo el tierno gesto. Desde la noche en las catacumbas, en la que todos habían llorado abrazados, supieron que tendrían que acostumbrarse a las muestras de cariño de los adolescentes.
¡Si tan solo Hugo hubiera estado con ellos!
-¡Y yo pensando que no los vería en mucho rato! -Reconoció Marinette con alegría.
-¡Miren no más lo que nos trajo el gato! -Exclamó Adrien cerrando la ventana. -¿Pasó algo? -Añadió preocupado.
Matagot negó con la cabeza y buscó donde sentarse. Emma en cambio comenzó a pasearse por la habitación con los ojos llenos de sorpresa.
-¡Esta p**a habitación es gigante! ¡¿No te da agorafobia dormir aquí, Adrien?! -Preguntó asombrada.
-Disculpen a Emma. Creo que cuando la botamos de cabeza de bebé con Hugo, el golpe le afectó el área del lenguaje y eso hace que sea tan malhablada. -Se burló Matagot divertido. -Y que conste, fue un accidente.
-¡Tú no lo haces mal, connard!
-Pero tengo más tacto.
-Ya déjense de pelear.
Marinette tomó a Emma de la mano y la arrastró hasta el sofá, sentándola junto a su hermano. Adrien tomó un par de sillas y las arrastró hasta el sofá, sentándose en una de ellas, con el respaldo al revés, dejando la otra para su chica.
-¿Están bien los dos? -Preguntó Matagot. Se notaba en su tono de voz que no era un gato contento.
-He tenido días mejores.
-Pudo ser peor.
-Tuvieron un día de m**rda. Conozco el sentimiento. -Emma se cruzó de brazos y bufó de enojo. -A mí me echaron de Les Invalides. Están a punto de prohibirme la entrada. ¡No fue divertido!
-Les tenemos algunas noticias. -Louis llamó la atención de pronto. -Emma comenzará a ir a clases a su colegio.
-¿Y eso?
-La Strega le entregó su libro de hechizos a Lila Rossi. -Explicó Matagot con calma. -Puede que haya manipulado a su versión joven para aprender magia antes de tiempo y atacarlos.
- Esa es una acusación muy grave. -Dijo Adrien muy serio. -¿Tienes pruebas?
-Hoy estuve en el colegio. De causalidad vi al tío Nathaniel persiguiendo a la tía Chloé, dejando trazas de hechizo tras de sí. -Explicó Emma casual, antes de fijar la mirada en su padre. -Luego me acerqué al salón y vi el quilombo que tenías con Kim… y que éste también tenía trazas de hechizo. Por eso seguí a Lila al baño.
-¿Lila no te hizo nada? -Preguntó Marinette dando un salto. Emma negó con la cabeza.
-Más bien Emma le hizo algo a Lila. -Gruñó Matagot. -Cuando sabe que no debe acercarse a la Strega, ni de joven ni de vieja.
-¿Eso por qué? -Preguntó Marinette. Adrien prestó mucha atención. -Medio intuyo una razón, pero si me la confirman…
-Porque no sabe que existo. -Respondió Emma encogiéndose de hombros. -Si no lo sabe, estoy más o menos a salvo. El tío Luka insiste horrores al respecto: la Strega no debe saber que existo.
-El hombre ha visto cosas como Viperion y con la segunda oportunidad. -Reconoció Matagot pensativo. -Por algo prefiere que esa mujer no sepa de Emma, o de mí. Además, tiene un plan… y confío en el juicio de mi padrino.
-Pero la Strega sí se ha enfrentado contigo, Matagot. -Comentó Adrien.
-Pero no sabe que soy el niño que dejó por muerto. Me toma por otro.
Se produjo un instante de silencio y ninguno de los cuatro habló en un rato, pensando todos en cosas distintas. Allí donde Emma comenzó a divagar en lo genial que era la habitación de Adrien y Matagot comenzó a sentir un poco de hambre, Marinette se detuvo en el detalle que sus hijos se habían referido con mucho cariño a Luka. Adrien también se dio cuenta, pero en su caso también sintió como su opinión de Lila caía un poco más, si eso era todavía posible.
Mientras la pequeña familia seguía divagando en sus pensamientos, y reiniciando poco a poco las conversaciones, Tikki se asomó desde su escondite. Le daba un poco de ansiedad acercarse a la familia, por alguna razón quería mantener la distancia, pero al mismo tiempo quería acercarse a ver a Louis y Emma de cerca. No tenía idea de cómo conciliar eso.
-El maestro Fu debería saber esto.
-Ya sabe, sucrette. Me lo dije a mi mismo en las catacumbas anoche. -Le dijo Plagg
-¿Y por qué no detiene toda esta locura? ¡Eso no debería estar pasando!
-Por algo pasan las cosas. -Plagg se le acercó un poquito más, sin soltar su queso. -Sabes que con esto del tiempo Fluff es muy criterioso y tajante. No habría permitido que Bunnix usara sus poderes si las cosas no tuvieran que pasar. Sucrette: esto lo hemos visto antes.
-Yo sé, pero aun así no debería estar pasando… -Se lamentó la kwami.
Plagg dejó de comer su queso y le prestó más atención. Conocía bien a Tikki, como la palma de su mano y la textura de su queso. Eones a su lado lo garantizaban, y las dificultades que habían enfrentado durante su existencia no importaban de nada. Ni siquiera cuando eran separados, o cuando sus portadores se detestaban uno al otro. Conocía a su Tikki… y por eso sabía que estaba asustada.
Se atrevió a poner su manita en su hombro.
-Sucrette…
-¡No me llames así!
-Sucrette… -Insistió Plagg en susurros. -¿Qué te asusta?
-¿A mí? ¡NADA! -Reclamó dando un respingo. La kwami señaló hacia la familia y fingió una sonrisa. -¿De qué podría estar asustada? Plagg… por mi culpa van a matar a Marinette, a Adrien y a… a… un niño llamado Hugo. -La kwami palideció un poco y tras hiperventilar unos instantes, hizo un puchero. Plagg no perdió la oportunidad para abrazarla.
-No será tu culpa. ¡Estoy seguro! Tiene que haber una explicación lógica para todo eso, pero no será tu culpa. -Le dijo mientras trataba de consolarla. Tikki se dejó abrazar por unos instantes, antes de soltarse. Plagg la dejó ir, cosa que lo entristeció un poco. -Sucrette…
-¡Que no me llames así!
-Vamos a conocer a los gatitos.
Plagg tomó la manita de Tikki y la llevó con él flotando hasta donde conversaba la extraña familia. Cuando llegaron, vieron a Louis estirando los brazos y bostezando. Emma seguía mirando a su alrededor con asombro y tanto Adrien como Marinette permanecían atentos.
-A ver si estoy entendiendo. Lila tiene este libro de hechizos que debió pasarle su versión del futuro, y por precaución, ¿Emma comenzará a asistir a clases para cuidarnos mejor a Adrien y a mí?
-¡Ya les dije que puedo cuidar de mi lady! -Reclamó Adrien cruzándose de brazos. -¿Cómo fue que Lila consiguió ese libro en primer lugar?
-Creemos que lo consiguió en Italia. Cuando salió de la cárcel, volvió y vivió varios años en su país y poco se supo de ella. Supongo que en ese lapso de tiempo encontró ese libro.
-Que ahora nuestra Lila tiene. -Comentó Marinette muy pensativa. -Ya sabe usarlo. O sea, hechizó a Nathaniel y a Kim hoy. -La chica bajó los hombros. -¡Con razón no se acordaban de nada!
-Hmpf. -Adrien se cruzó de brazos. -Se acuerde o no, voy a estar rencoroso bastante tiempo.
-¿Te castigaron mucho p… Adrien? -Preguntó Emma.
-Supongo que lo normal en estos casos.
-¡Pero con esta habitación tuya ni es castigo!
-A Adrien le gusta estar en el colegio… es cuando se siente más feliz…
-¡Pero valió la pena! -Se apuró en decir Adrien hinchando el pecho de orgullo. -Lo haría de nuevo… y pudo ser mucho peor. -El muchacho dejó escapar algunas risitas nerviosas. -Lo que no me esperaba es que mi papá quiere que cuando termine el castigo, te invite a cenar, Marinette. -La aludida palideció. -Ya sabe que somos un ítem. -Añadió rojo y muy acongojado.
-¡¿Gabriel Agreste ya sabe que estamos…?! -Marinette se sujetó la cabeza por las coletas y se hundió en el asiento. -¡Ay que pena siento! No le voy a gustar nada. ¡Me voy a poner tartamuda y voy a arruinarlo todo! ¡¿Por qué YO?!
-Pudo ser peor. -Reconoció Emma, sofocando una carcajada. -Al menos tienes tiempo para prepararte mentalmente. Las familias extendidas suelen ser un mal necesario…
Matagot se mordió la lengua. Se abstuvo de decir que Marinette no tenía mucho de qué preocuparse, después de todo… Gabriel Agreste, por razones que al menos él desconocía, nunca había formado parte de su familia. De hecho, ¿esa mañana en el colegio, cuando se le había cruzado a propósito? Pues… fue la primera vez que conversaba con su abuelo.
-¡ES CIERTO! -Exclamó de pronto Adrien, como recordando algo de pronto. -¿Dijeron que les mandaron nuevas identidades del futuro?
-Sí…
-¿Y qué van a usar el apellido D'Alençon?
-Sí, ¿por?
-¡Es que ese es el apellido materno de maman! -Anunció Adrien con alegría. -¡Se me acaba de ocurrir una idea GENIAL!
-¿Vas a hacer pasar a Emma como tu prima? -Preguntó Marinette curiosa. -¡Porque va a estar interesante explicar el parecido que se tienen!
-¡No me lo recuerdes maaaa-Marinette! -Rezongó Emma, tapándose la cara, evitando por los pelos decirle maman.
Adrien saltó de su sitio y se fue directo a su escritorio. No tenía su celular con él, pero mantenía una libreta telefónica de esas en donde anotaba números a modo de respaldo, por lo que rápidamente comenzó a rebuscar por algo. En menos de un santiamén tuvo a Marinette y a Emma detrás de él llenas de curiosidad. Es que el muchacho se había entusiasmado tanto, que eso ameritaba más explicaciones. Matagot estaba un poco más atrás, tan o más curioso que su madre y hermana, pero manteniendo su distancia: había aprendido hacía mucho que no debía interponerse entre la curiosidad de una mujer y su objetivo.
-¡Listo! Sabía que lo tenía anotado. -Adrien dejó la libreta a un costado y sacó lápiz y papel.
-¿Gustave D'Alençon? -Leyó Marinette, mientras Adrien escribía. -¿Quién es Chaton?
-Es mi tío abuelo. El albacea de los bienes de maman. Se lleva muy mal con Père, pero no así conmigo. -Explicó a la rápida, mientras copiaba el contacto en un papel que le entregó a Marinette. -Ma lady: necesito que lo llames. Dile que estoy castigado sin celular, pero que necesito urgente hablar con él. Yo me encargo de lo demás.
-¿Qué planeas Chaton?
-¡Algo genial! -Exclamó alegre. -¡Creo que podría conseguirles un lugar temporal a Louis y a Emma!
-¿Así como una casa? -Preguntó Emma más curiosa que nunca.
-¡Mas o menos! ¿Qué dices Matagot?
Matagot no respondió. Los tres se volvieron a ver qué había sido del mayor, y para su sorpresa… lo vieron de pie, a medio camino entre el sofá y el escritorio en donde estaban ellos. Plagg flotaba a su alrededor con paciencia, pero Tikki, quien con una amable sonrisa presionaba su frente (y quizás una lagrimita en su ojo) contra la de del joven. Aquel gato negro estaba muy contento y emocionado, y hasta acariciaba la cabeza de Tikki con cuidado. Emma, al darse cuenta de quién era el kwami que consentía a su hermano, se llenó de asombro… Ya antes había visto a esa kwami, pero era una imagen como de otra vida…
-¡Ella es Tikki! -Dijo en un susurro.
Marinette asintió.
Continuará.
Por
Misao -CG
Próximo capítulo: El doble akumatizado
-¡ESTUDIANTES! -Se oyó de pronto la voz de Caline Bustier. -¡Por favor! Con calma y en orden al refugio. ¡Allez! NO hay tiempo.
La profesora comenzó a arrear a los alumnos en una dirección específica de la escuela en donde habían habilitado un refugio anti akumas en el sótano de las instalaciones. Marinette maldijo entre dientes: si llegaba a entrar en ese refugio, nunca podría salir y enfrentar al akuma en cuestión…
-¡Marinette! -La llamó de pronto la profesora Bustier. -Eres la delegada del curso: ve corriendo al salón y tráeme la carpeta roja que está encima de mi escritorio. -Caline sujetó a Marinette por los hombros y la miró fijo. -¡Ve rápido y no te arriesgues! ALLEZ.
Notas finales: Se acerca un personaje al que le agarré un especial cariño y muero por presentárselos. Ojalá les caiga tan bien como a mi. Puede que revista un poco de importancia. No saben lo mucho que agradezco que sigan leyendo todo esto. En fin. Me encuentro en proceso de cambiar el formato de los diálogos, así que puede que se me hayan escapado algunas comillas. Del mismo modo, estoy aprendiendo a usar los guiones, así que ténganme paciencia en lo que aprendo a usarlos. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
El fic ya está escrito, Manu. Es cosa que tengas paciencia con las sorpresas que tengo preparadas. Ten, una galleta, y ¡GRACIAS POR LEER!
Algo tiene Lila que hace que muchos ni la toleremos, Newfan. ¡Pobre! Es una villana muy bien diseñada en ese sentido. Y sí, Nathaniel no supo ni porqué le pegaron, aunque no culpo a Chloé, debo decirlo: si alguien de la nada me hubiera agarrado el trasero y besado la mejilla sin mi consentimiento, creo que mi reacción no habría sido muy civilizada. Ponle atención a esos dos por cierto. Sobre Kim, otro que pagó los platos rotos sin tener arte ni parte. El pobre todavía no se logra convencer en serio de lo que le hizo a Marinette. También es una víctima, sin duda. La culpable de todo es, sin lugar a duda, Lila. Y como viste, Adrien está castigado… pero digamos que eso no le está impidiendo acercarse a su lady. Ten, una galleta, y ¡GRACIAS POR LEER!
Oh sí, Shion. Y encima decidió pegar de nuevo y preguntar después, pese a que eso le ganó una estadía completa encerrado en su cuarto en la mansión Agreste, sin celular ni internet. No sé que tan castigo pueda ser eso, pero pudo ser mucho peor. Lila… es una bruja. Ten, una galleta, y ¡GRACIAS POR LEER!
BRÚJULA CULTURAL:
Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia. Otros sitios serán debidamente indicados, como Google Traductor.
Mon minou: Mi gatito en francés.
