Hola hola! ¿Cómo están? Aquí les traigo un nuevo capítulo, vaya; estamos cada vez más cerca del final. Gracias a todos por leer, dar favs y follows al fics; en especial a Jaz y Guest por sus comentarios n.n los contesto:

Jaz: bueno, Magnus saldrá un poco más aquí n.n Maryse lo sorprenderá un poco; pero no desesperes, ya se acercan a Alec y Clary. Un beso :3

Guest: oh bueno, no eres la única que se pregunta qué tan buena idea será que Mags use las joyas, pero ¿Qué otra opción tienen? Un beso :3

En este cap, estén muy pendiente de lo que Kaelie dice; será importante luego :D

Ahora sí, les dejo leer n.n

Parte VI: Sacrificio

Si el sacrificio es lo último que puede hacer una persona para demostrarte que te quiere, debes dejarla hacerlo.

Leal – Veronica Roth

.

.

.

Capítulo 27: Calma

El único modo de encontrar la verdadera felicidad es arriesgarse a que te abran de arriba abajo.

"Monstruos invisibles" (1999), Chuck Palahniuk

X.X.X.X

- Pintoresco – Ironizó Jace al ver el paisaje desértico frente a ellos: la tierra gris bajo sus pies, el par de lunas rojas en un cielo amarillo cenizo era una vista única que no les daba la bienvenida en lo absoluto. Algunos nefilims se removieron incómodos sujetando sus armas, Simon se erizó y con sus colmillos visibles y alerta y los hombres lobo de la manada se agruparon para sentirse más seguros.

A lo lejos podían verse la silueta de demonios, caminando, reptando o volando, algunos volvían su atención hacia ellos pero ninguno se acercó. Robert suspiró: aparecer de la nada tal cantidad de personas no era la forma más discreta de empezar una misión de rescate.

- Este lugar no me gusta – Jia se abrazó a sí misma, acercándose inconscientemente a su esposo.

- Me preocuparía si lo hiciera – Ironizó Robert, él también se sentía incómodo con la necesidad de sentirse seguro. Se dispuso a tomar su cuchillo serafín respingando cuando su mano rozó el bolsillo donde guardaba el collar de Edom, al sentir una especie de latido.

Se apresuró a meter la mano en el bolsillo mirando a Jace con una silenciosa interrogante; el muchacho había tomado en un puño el anillo oculto bajo el cuello de su camisa, y lo mantuvo alejado de cualquier mirada indiscreta pero con la sorpresa y la alarma reflejadas en sus pupilas doradas expresión que Robert sabía, su propio rostro reflejaba.

Era como si las joyas supieran que se encontraban en Edom, como si se encontraran en casa y pudieran reconocerlo. Y eso era como mínimo desconcertante.

- No las saquen – Les advirtió Kaelie con voz queda apresurándose a ellos pero con la mirada desconfiada fija en la figura del Rey Unseelie quien se acercaba imponente acompañado de un sequito de sus hijos. Ella también podía sentir el palpitar de la diadema incluso teniéndola oculta en el pequeño bolso de cuero atado a su cintura. – El Rey no debe sospechar que las poseemos.

- Si le mientes a los tuyos, ¿Qué impide que nos mientas a nosotros? – Preguntó Jia mordaz mientras Jace se aseguraba de que el anillo quedara bien cubierto bajo sus ropas, y Robert sacaba la mano del bolsillo.

- No miento, omito información, Cónsul.

- Es engañar igual – Aportó Patrick – Y me hace preguntar qué información nos estás omitiendo.

- Sin embargo no es el momento para discutirlo – Siseó agregando luego en voz falsamente amena – Rey Unseelie – Saludó.

- Kaelie – Devolvió este no usando el título de reina, con toda la intención de demostrar su irrespeto. La mujer hada no se inmutó por eso – Mi pueblo está aquí, dispuesto a enfrentarse a la amenaza común – Miró de soslayo a Robert, Jia, Jace y Patrick – Sin embargo no pretendemos perdonar a tu pueblo o a los nefilims por la ofensa de la paz fría.

- Ni la Clave pretende perdonar al pueblo Fey por el motivo que nos llevó a tomar esa medida – Se adelantó Jia mostrándose imponente pese a ser apenas de la mitad de la estatura del Rey. Patrick se enderezó tras ella, apretando el agarre a su Boomerang preparado cuando el Rey dio un paso amenazante hacía Jia; sin embargo la Cónsul no se inmutó.

- ¿Dónde está la cacería salvaje? – Cuestionó Robert interviniendo. El hombre hada lo miró con desdén desechando su pregunta con un gesto de la mano.

- Acudirán cuando la batalla inicie – Respondió Kaelie por él. – Así que si me disculpan – Se apartó del grupo con la vista fija en un punto tras ellos. Confiaba que los nefilim sabrían seguir…engañando al Rey si era necesario y con más facilidad de lo que ella podría. En cambio se acercó a Bane.

El brujo había sido uno de los últimos en darse lugar en Edom, y justo ahora se veía totalmente descompuesto, apoyándose en el vampiro diurno para sostenerse en pie, con Isabelle a su alrededor mientras Maryse con expresión desconcertada examinaba el brazalete, sin duda había sentido el despertar de su magia.

- Guárdalo – Le ordenó a la mujer quien obedeció de inmediato mirando con desconfianza a los Unseelies a su alrededor. Kaelie se dirigió a Bane - ¿Qué tan mal estás? – Cuestionó, no tenía sentido preguntar si estaba bien porque obviamente no lo estaba.

- Puedo estar aquí todo el día – Jadeó.

- Pero evidentemente no toda la semana – Alegó Simon. Kaelie suspiró.

- Quizás lo mejor sea que empieces a usar esas pociones si realmente funcionan – Sugirió ella. – No servirás de mucho si no puedes siquiera sostener la diadema.

- Y yo aquí pensando que no te preocupabas por mí – Ironizó él tomando la poción que llevaba consigo casi dejándola caer; maldición, Edom le estaba pegando más de lo que había esperado. Por suerte Isabelle logró atraparla con sus reflejos antes de que se rompiera contra las rocas.

- Las runas funcionan – Celebró la chica, al darse cuenta que su rápido reflejo se debía en buena parte a "Agilidad"

- Gracias a Raziel – Suspiró Maryse sin apartar su mirada preocupada de Magnus que tomaba el contenido del vial. Tardó casi un minuto entero antes de que el brujo se sintiera con la fuerza suficiente para enderezarse.

- Pongámonos en marcha – Dijo el brujo – No tengo suficiente poción para esperar año nuevo. – Simon rio y Kaelie asintió.

- Hablaré con los exploradores – Dijo la Reina retirándose a prisa.

- Quizás deberían ir con Robert y Jace – Dijo Maryse a su hija y el vampiro – Las joyas se están comportando raro y…

- No es necesario que vayamos amb…- La mirada dura de Maryse calló la réplica de Simon. La pareja se retiró en dirección al inquisidor de inmediato.

- Nadie notó que quieres hablar a solas conmigo – Gruñó Magnus caminando lentamente por el paraje, dispuesto a acercarse también a la comitiva principal. Maryse se apresuró a adaptar su paso al suyo, siguiéndolo.

- En realidad, quería disculparme contigo – Admitió; Magnus no supo si trastabilló porque perdía las fuerzas de nuevo o fue la sorpresa de escuchar eso, pero sin duda agradeció a Lilith que Maryse fuese rápida y lo sujetara antes de que perdiera los dientes contra el suelo de Edom incluso previo a que la batalla comenzara. - ¿Estás bien Bane?

- Si, si – Magnus se desembarazó de ella, aliviado de notar que podía mantenerse en pie, entonces sí, había sido la sorpresa. Ninguno de los dos siguió caminando, solo se veían el uno al otro, el brujo esperando que la mujer continuara. Había sido toda una sorpresa escuchar que Jace se disculpara, pero Jace era su amigo, Maryse era… era otro nivel de orgullo nefilim.

- Nunca te agradecí por la forma en que luchaste por Alec antes, como has luchado por él desde hace cinco años, frente a Sebastian, frente a la Clave o a nosotros. – Dijo ella.

- Tú también has luchado por Alec, Maryse.- Concedió.

- Pero yo soy su madre. – Lo detuvo ella – Y quizás sea por eso que a veces me ciego y…- Suspiró – No te agradecí en su momento.

- No tienes que agradecerme nada, amo a Alec.

- Lo sé – Dijo ella – Y sin embargo a la primera oportunidad lo olvidé, olvidé todo lo que habías hecho por mi familia, por mi hijo y solo… no debí creerle a Max, no sin escuchar lo que tenías para decir – Admitió. – Y aun así, a pesar de todo, aquí estás, luchando por Alec nuevamente; arriesgándote otra vez, con toda esta locura de las joyas de Edom por mi familia y…- Su voz se quebró, Magnus sintió un nudo en su garganta al ver como una mujer tan regia como Maryse estaba esforzándose porque sus sentimientos no se desbordaran en forma de lágrimas – No importa como haya podido sentirme al inicio, no puedo más que agradecerle a Raziel porque Alec te tenga en su vida Magnus; porque… porque lo ames como lo haces.

Magnus no vio la lágrima escaparse de los ojos de Maryse, las propias nublaban su mirada lo suficiente. El brujo estiró la mano en una ofrenda de paz para ella pero la mujer negó abrazándolo. Los Lightwoods por años lo habían tolerado e incluso aceptado, pero esto iba más allá, Maryse lo estaba recibiendo como un igual, como parte de Alec y por tanto parte de su familia.

- Por Lilith, ahora tendré que retocar mi maquillaje antes de que encontremos a Alec – Intentó aligerar el ambiente. Maryse rió separándose de él sonriéndole maternalmente, limpiando las lágrimas de él con su pulgar.

- ¿Qué tal una cena familiar cuando volvamos a casa? – Sugirió ella y Magnus le devolvió la sonrisa.

- He tenido el loft un poco abandonado últimamente – Respondió, porque las cosas pintaban difíciles, pero fracasar significaba que volverían a casa sin Alec y esa no era una opción para ellos - Le hará bien algo de calor familiar.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Max observó escondido junto al ascensor. Una nefilim joven de la enclave estaba de pie en la puerta montando vigilancia, por lo que sabía habían un par de nefilims adultos adentro encargándose de cualquier asunto junto a Catarina, pero como Noelie los había confinado al salón de música, no había tenido oportunidad de toparse con ellos, no como si le importara.

Vio a Richard dirigirse a la chica no sin antes mirarlo y guiñarle un ojo con una sonrisa pícara, como las que le dirigía cuando salían de fiesta con sus hermanas pixies; ese era el Richard al que estaba acostumbrado; pero esta vez, justo después de lo que acababa de pasar entre ellos, parecía más bien una máscara.

El pueblo Seelie no mentía…

- Bella dama – Escuchó la voz del muchacho al acercarse a la joven – No tiene sentido estar aquí indefinidamente. - La joven castaña apenas y si lo miró de reojo.

- Estoy haciendo guardia, mascota. – Dijo con desprecio. Richard endureció su mirada, más su sonrisa se mantuvo tan deslumbrante como al inicio.

Pero el pueblo Seelie era experto en engañar.

- Sin embargo ¿No es igual vigilar la puerta cómodamente sentada en uno de los bancos…-Los señaló a un par de metros tras ellos -…que hacerlo desde aquí? – Cuestionó; ella lo miró con sospecha.

- ¿Por qué estás aquí? – Cuestionó.

- Te hago compañía solo un momento – Dijo él muy seguro de si mismo – Debes estar aburrida y cansada. – Se llevó una mano al bolsillo y la nefilim tomó la empuñadura de su arma, soltándola al ver que Richard solo sacaba una ciruela, pero no las ciruelas de hada, una normal – Y seguro tienes hambre – Dijo tendiéndosela. Ella lo dejó con la mano tendida por un segundo antes de finalmente aceptarla.

- La verdad es que si – Dijo con un bufido, dejando su lugar y caminando hacía los bancos para sentarse. Richard se apresuró a seguirla, pero no se sentó, en cambio se mantuvo de pie tras ella – Yo ni siquiera debería estar aquí, debería estar en Edom – Se quejó mordiendo la ciruela.

- ¿Por qué te quedaste entonces? – Preguntó Richard como quien no quiere la cosa, sus manos haciéndose con los hombros de la chica. Ella se tensó en inicio más rápidamente se relajó al sentir que el chico solo movía sus dedos aplicando la fuerza suficiente para relajar las tensiones acumuladas, masajeando sus hombros y presionando los puntos exactos en su espalda que se sintiera totalmente a gusto.

- Fue una orden del jefe de instituto – Gruñó en desacuerdo. – Cumpliré la mayoría de edad en dos semanas, no deben tratarme como una niña.

- En lo absoluto… no eres una niña – Aceptó con voz sedosa, inclinándose para quedar a la altura de su oído. – A mí me pareces una mujer…- Presionó con la fuerza suficiente para arrancar un sonido de los labios de la muchacha – Fuerte…- Siguió. Max observaba cerrando las manos en un puño, sabía cuan aturdido de placer podía dejar esos masajes, Richard se los había dado un par de veces y por Lillith que eran realmente buenos. Se ruborizó al recordar cómo habían terminado en ambas ocasiones, especialmente cuando aún no sabía que era "esto" que había ocurrido hacía unos minutos -…y muy hermosa. – Siguió, haciéndose con los labios de la chica.

Perfecto, esa era su señal, tenía que correr hasta la puerta y salir, para cuando ella se diera cuenta de que el beso era una farsa para distraerla, él ya estaría a un par de cuadras de distancia.

¿Entonces porque no se movía? Sus ojos se habían quedado fijos en Richard besando a la muchacha porque estaba bien, eso era lo normal, era a lo que estaban acostumbrados: muestras físicas entre ellos y con otras personas, que no significaba más de lo que eran, no había un "esto" cuando solo era un beso y…

Seguía sin moverse, solo sus puños apretados con fuerza, cuando Richard abrió los ojos en medio del beso, fijándolos en él casi con reproche, gritándole silenciosamente que moviera el trasero. Max negó con la cabeza para sí, aclarándose y corriendo por la iglesia hasta la puerta. No tendría sentido abrir la puerta con cuidado si de todas formas la campana del instituto anunciaría cuando se abriera, por lo que lo hizo de golpe, escuchando el sonido característico de la campana; por un segundo se giró para ver si la nefilim se habría separado ya de Richard y se disponía a seguirlo, pero ella se había arreglado para poder besarlo mejor, abrazándose al cuello de Richard quien ahora le hacía gesto a Max para que se diera prisa en marcharse.

Se mordió la mejilla en un intento por no volver allí adentro, y en su lugar asintió saliendo a la carrera rumbo a Central Park.

Richard esperó hasta el momento exacto en que la puerta se cerró para tomar a la chica de los hombros y apartarla.

- Creo que ya estás más relajada – Dijo con una sonrisa ladeada – Así que lo mejor es que vuelvas a tu trabajo, y prepares una buena excusa Nefilim. – Dijo y el tono encantador había desaparecido. Ella frunció el ceño.

- A que te refieres.

- A que seguramente te seguirán tratando como una niña después de fallar en una miserable vigilancia – Dijo dándose media vuelta para volver al ascensor y subir al instituto, deteniéndose a unos pocos pasos para mirarla por sobre el hombro con algo de rencor en la mirada – Y no soy una mascota.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Desplazarse a través de Edom era molesto, con la brisa seca alzando remolinos de polvo que se tragaban cada tanto sofocándolos. Los exploradores Seelies se desplazaban a prisa siguiendo las indicaciones detalladas que Max había dado obligándolos a todos a seguirles el paso; no había sido un gran problema para otras hadas, hombres lobos, y los nefilims que se habían valido de runas de velocidad que remarcaban cada tanto, pero Magnus… el brujo era otra historia.

Calculaban, si Edom no alteraba el funcionamiento de los relojes de muñeca, que tenían cerca de seis horas allí; y el brujo ya se había consumido tres de los frascos de poción para neutralizar la influencia de Edom. En su mayoría, un par de Seelies estaban junto a él dispuestas a ayudarlo a seguir andando de necesitarlo, por órdenes obvias de Kaelie; el brujo no podía evitar pensar irónicamente cada vez que los rechazaba; él no estaba minusválido.

- Debemos descansar – Alegó Robert de pronto; estaba agotado, y sabía que todos igual. Más no había a la vista un lugar donde ponerse a resguardo, habían superado hacía un par de horas una galería de cuevas y ahora solo era explanada de arena gris con algunos montículos a la lejanía.

Había sido impresionante, y algo desalentador para los Nefilims haber encontrado una estatua de Jonathan Shadowhunters, el Jonathan Shadowhunters de esa dimensión, primer y último nefilim; lo que significaba que Edom era un lugar que había conocido la fuerza del ángel y esta no había sido suficiente para salvarlo.

- Débiles – Gruñó el Rey Unseelie sin dejar de caminar hasta apartarse de ellos.

- Es lo más sensato – Coincidió Kaelie ignorando al Rey – Llegar a una batalla agotados es llevar a todas estas personas a una muerte segura y terrible.

- Ordenaré que se turnen escuadrones de vigilancia – Dijo Jia – Ya que no podemos ponernos a resguardo, tenemos que permanecer alerta. - La Cónsul se retiró de inmediato, dejando a Robert con Kaelie. Ambos se mantuvieron en silencio; el hombre paseando la mirada por los miembros de su familia, Isabelle estaba de mal humor con Simon junto a ella intentando entablar una conversación. Maryse se había acercado a Jocelyn, ofreciéndole un poco de agua y quizás el apoyo de una madre a otra. Maia y Luke habían reunido a su manada para repartir provisiones.

Jace por su parte ayudaba a Magnus para que se sentara en el suelo como muchos estaban haciendo.

- ¿Segura que Bane debe usar las joyas? – Cuestionó Robert mirando al brujo preocupado – Podría ser un riesgo para él.

- Tiene que…- Dijo ella con un suspiro, mordiéndose el labio antes de agregar – ¿Recuerdas lo que la antigua Reina Seelie dijo que se necesitaba para activarla?

- Su sangre – Recordó él – Pero eso no me dice nada, y pensé que a ti tampoco.

- Es lo que dice la balada, las joyas de Edom, las joyas creado por Asmodeus, fueron activadas por una de sus hijas "de su sangre, la más digna" – Explicó. Robert tardó un segundo en entender, pero cuando lo hizo su boca se abrió con la sorpresa, mirando a Magnus a lo lejos, incrédulo.

- ¿Bane es hijo de…?

- Así es – Dijo ella cortándolo – De los presentes, solo yo lo sé; y ahora tu – Explicó ella – Le dije a Alexander lo que buscaba y él me envió a hablar con Bane, cuando hablamos a las afueras del bosque Brocelind, él me lo confirmó, y ahora yo te lo confío – Dijo – Por eso tiene que ser Bane – Suspiró, y fue un suspiro pesado. – Pero el Rey Unseelie no debe saberlo, hay demasiadas variables que podrían salir mal, y él es la que más me preocupa.

- ¿Entonces porque traerlo?

- No podíamos enfrentar a Sebastian solo con un puñado de Nefilims – Lamentó. – Debemos asegurarnos de mantener a Bane seguro hasta que sea el momento de colocarle las joyas, solo las tendrá poco tiempo y luego las retiramos en el mismo orden – Dijo – En el peor de los casos, si Bane no es capaz de activarlas, nos enfrentaremos igual a Sebastian y ustedes Nefilims tienen que matarlo con sus cuchillos serafines.

- Si Magnus no es capaz de activarla…-Repitió restregándose el rostro al darse cuenta de cuanta incertidumbre implicaban sus palabras – ¿No le harán daño? No puedo solo llegar con Alec y decirle que rescatarlo costó la vida de su novio.

- La verdad es que esto no es una ciencia exacta, no tenemos certeza de lo que puede ocurrir.–Admitió, sus ojos de un azul inhumano se fijaron en Magnus y Robert notó que había cierto pesar en ella - Bane está consciente del riesgo, y en dado caso está dispuesto al sacrificio.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

- Entonces… ¿Te podemos llamar tío Richard? – La pregunta inocente de Maxxie se escuchó por encima del sonido de los tambores que golpeaba sin ritmo alguno o de los acordes de guitarra que Richard intentaba enseñarle a Rafael. Se había refugiado en la sala de música aprovechando que Noelie se había dirigido a la biblioteca, quizás si la evitaba lo suficiente no tendría por qué dar explicaciones sobre Well, como fuera, eso no evitó que los niños lo encontraran luego de haber comido. El criado por hadas se detuvo en su tarea, girándose hacía el brujo azul, no sin sorpresa.

- ¿Qué?... Yo no… no soy el tío de nadie – Se turbó.

- Pero te vimos con el tío Max ¿Verdad Rafael? – Buscó apoyo en el moreno quien seguía haciendo sonar la guitarra con su propio ritmo desafinado.

- ¿Qué? – Preguntó en español dejando el instrumento al oír su nombre. Maxxie resopló.

- ¿Qué chiste tiene tener un hermano si no me entiende? – Se quejó el brujito.

- ¿Qué? – Insistió Rafael.

- No sé qué significa eso – Se lamentó con un puchero.

- ¿Qué? – Le tradujo Richard.

- Eso que dice siempre – Insistió Maxxie.

- ¿Qué?- Gruñó el criado por hadas.

- ¡Lo que dice! – Se exasperó. Richard rodó los ojos compartiendo el sentimiento.

- Rafael dice "¿Qué?" en español porque no entiende lo que tú le dices – Le explicó con poca paciencia. Maxxie negó con la cabeza.

- No intentes confundirme – Negó rápidamente – Lo importante es que los vimos – Agregó luego con picardía – Se estaban besando – El niño frunció los labios simulando un beso – Y si se besan son novios.

Rafael rio, quizás no entendía lo que Maxxie decía pero comprendía lo suficiente con el gesto de sus labios. Richard por su parte abrió los ojos de par en par.

- ¡No somos novios! – Negó; pero el pequeño con cuernos lo ignoró.

- Magnus es el novio de Alec y por eso también es mi papá, y el novio de tía Izzy es mi tío Simon – Razonó el pequeño - Y si ustedes son novios, entonces eres mi tío – Culminó con una gran sonrisa. Richard abrió la boca intentando pensar como debatir eso cuando Rafael empezó a hacer mofas lanzando besitos con la intención de ser parte de la burla.

- Muy bien, suficiente – Los riñó el mayor enderezándose en su asiento, totalmente serio – Un beso no quiere decir que seas el novio de nadie – Intentó explicarles pero los niños seguían con sus mofas y carantoñas ignorándole – Puedes besar a quien quieras sin que…

- Richard y Max, sentados en un árbol – Canturreó Rafael en español – Besándose… y amándose y…

- ¡Nadie ha dicho nada de amor! – Saltó el joven de inmediato alarmado, y por primera vez el color rojo cubría sus mejillas.

- Si se quieren… y se besan – Canturreaba también Maxxie – Y son novios y… - Richard frunció el ceño, y antes de que el niño pudiera reaccionar, se acercó besándolo con un casto piquito en los labios.

Rafael se calló de inmediato abriendo la boca y los ojos a todo lo que daba ante la sorpresa, mientras que Maxxie se apartaba a prisa tapándose la boca con sus manitas, que aun así permitían ver el color magenta en sus mejillas que suponía su rubor.

- Lo ves… un beso y no significa…

- ¡Le quité el novio al tío Max! – Gritó el pequeño horrorizado.

- ¿Qué? ¡No, no!

- Primero le quito a papá y ahora a ti…- Una lágrima se escapó por la mejilla del niño.

- Maxxie un beso no significa…

- Richard y Maxxie… sentados en un árbol…besándose – Canturreó Rafael.

- El tío Max ahora si va a odiarme – Sollozó el pequeño azul corriendo fuera de la sala de música. Rafael se apresuró tras él sin dejar de canturrear en español.

- No, esperen… - Intentó detenerlo, pero la risa divertida de Catarina parada desde la puerta posterior del salón lo detuvo.

- Tú realmente no sabes tratar con niños ¿Eh? – Se mofó. Richard resopló no dispuesto a admitir nada ante la bruja amiga de Bane, en su lugar se dejó caer en el puff con su citara y empezó a tocar; al menos había logrado que dejaran de pensar que era novio de Max. – Como sea ¿Si sabes que tengo salvaguardas que me avisan cuando alguien sale del Instituto? – Preguntó enarcando una ceja - ¿Dónde está Maxwell?

… Y así se acababa su tranquilidad.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

- ¡Alec! ¡Alec! – El aludido gruñó una maldición cuando se incorporó; estaba hambriento, sediento y cansado y finalmente había logrado dormir un poco con ayuda de la runa que Clary le había dado, pero la chica decidía que había suficiente descanso para él pese a que le parecían tan solo míseros veinte minutos.

Aunque si debía ser sincero, no tenía ni idea de cuánto tiempo había dormido.

- ¿Qué...? – Intentó no sonar demasiado malhumorado, aunque sinceramente lo estaba.

- Mira eso – Exclamó ella, parecía realmente emocionada y alarmada a un tiempo.

- ¿De qué diablos hablas Clary?

- ¡La ventana! Mira por la ventana – Alec miró a la ventanilla en la pared y enarcó una ceja, aun de pie, estaba por lo menos treinta centímetros por sobre su cabeza.

- ¿Cómo diablos puedes ver por la ventana? – No pudo evitar cuestionar.

- ¿A qué te refieres? – Escuchó su voz confundida.

- Está al menos a dos metros y no me llegas ni a la mitad del pecho – Dijo con obviedad. Clary rió.

- La mía está a la altura del suelo – Dijo y agregó – Ahora date prisa, mira en dirección al norte. – Alec se contuvo de preguntar cómo se suponía que sabría cuál era el norte cuando ambas lunas se movían en direcciones diferentes, en su lugar se incorporó y con un salto se sujetó a los barrotes de la ventana sosteniéndose a pulso para buscar con la mirada lo que sea que la pelirroja estuviese viendo.

… no le tomó mucho en encontrarlo.

- ¡Están aquí! – Exclamó; porque podía ver a los lejos, y un poco a su derecha una pequeña multitud acercándose.

- Se están acercando – Hizo ver Clary – Vienen por nosotros Alec. – Había un dejó de alivio que no excluía la preocupación; pero Alec solo podía sentir esto último, quizás fuese que el ángulo desde donde él lo veía le permitía detallar mejor que a Clary pero no era solo a la comitiva de rescate lo que podía vislumbrar.

- Los van a emboscar – Ahogó; porque a medio camino desde su lugar actual hasta la fortaleza de Sebastian, podía ver una enorme horda de Sebastian acechando tras las rocas; algunos enterrándose en el suelo para fusionarse con el ambiente.

- ¿Qué? – La chica se alarmó – No veo…

- Yo si – Dijo sin duda alguna –Los demonios están preparando una emboscada. – Alec se dejó caer de nuevo al suelo, tenía que pensar en algo, una forma de avisar a Jace. Miró su arco, y luego a la ventana y negó con frustración: no había manera de conseguir un ángulo así, pero si no pensaban en algo, muchas personas morirían…

… muchos de sus amigos y familiares.

Y buena parte de la culpa sería suya…otra vez.

Escuchó como Clary comenzaba a caminar de un lado a otro, sin duda también preocupada, intentando exprimir su cerebro en algo que tuviera sentido; cualquier cosa que les pudiera dar una ventaja por muy pequeña que fuera.

- Alec…- Susurró Clary de pronto - ¿Confías en mí? – Preguntó ý el chico dudó porque su tono le dejaba claro que fuese lo que fuese que le dijera, no le gustaría.

- Si – Dijo finalmente.

- Entonces toma la poción de amor.

_OO_OO_OO_

Los Lightwood se disculpan con Magnus :) ya lo hizo Jace, ya lo hizo Maryse, y aunque Robert no lo ha hecho se ve en su conversación con Kaelie que se preocupa por el brujo y su relación con su hijo; eso es bueno… y no es lo importante ahora, ¿a qué no? Jajaja ¡¿Clary cómo se te ocurre decirle que tome la poción?! Espero que tengan un buen plan o solo desataran el caos y… emp… de hecho ese es el nombre del siguiente cap "Caos"

Por cierto que a ese Richard seguro lo castran cuando sepan que anda besando al pequeño Maxxie XD

Nos leemos pronto

Besos :3