Hola.
Tengo dos examenes esta semana, deseenme suerte.
Andreina: Thanks for the support!
Capítulo cincuenta y tres
Sobre el césped
James tocó el botón que le diría en qué campo pelearía después. Estaba hecho un manojo de nervios.
La evolución de Psyduck tomó a todos por sorpresa. Incluso los bobos lo felicitaron cuando se los cruzó en uno de los Centro Pokemón de la ciudad.
—¡Fue increíble tu batalla! —exclamó Ash—¡Literalmente Psyduck le tiró el campo de batalla encima a ese Fearrow!
—Ni yo creía lo que estaba viendo —se rió James.
—Felicidades por haber evolucionado a Psyduck —lo felicitó Brock.
—Has hecho un muy buen trabajo con él —agregó Misty, Luego agregó, con algo de tristeza—. Ojala yo hubiera tenido la paciencia con él para poder evolucionarlo…
—Bueno, ya pasó. Lo importante es que aprendiste la lección —Brock le apoyó una mano en el hombro.
—¿Cómo te fue en la batalla, Ash? —le preguntó James al entrenador de Pueblo Paleta.
—El entrenador era un presumido, no me costó demasiado vencerlo —dijo Ash, sonriendo con superioridad. Misty soltó una risotada burlona.
—Al Seadra te ha costado mucho vencerlo, Ash.
El chico carraspeó.
—Aún así, gané.
Brock miró a su alrededor.
—¿Dónde están Jessie y Meowth?
—En la cabaña cuidando a Jamie y a Lunita. No tienen muchas ganas de moverse de ahí más que para salir a comer a algún restaurante.
—No veo la hora de enfrentarme a la siguiente batalla —dijo Ash, ansioso.
—La tendrás mañana, cuando te asignen el campo de batalla.
Y al día siguiente ahí estaba James, viendo en la pantalla que campo le tocaría…
—Felicidades, le ha tocado el campo de hierba —anunció la recepcionista—. Ahora veremos quien será tu oponente.
La foto no tardó en aparecer. Era de una chica de unos dieciocho años, de cabello largo y de color violeta. James parpadeó de manera rápida. La chica le resultaba familiar.
—¿Sabe como se llama la chica? Creo que la he visto antes.
La recepcionista miró un momento en la pantalla y tecleó en la computadora.
—Su nombre es Katrina —respondió.
Katrina… ¿La chica que habían conocido en la película de Psyduck? Sabía que ella quería ir a la Liga, pero no se le había ocurrido que se la cruzaría en algún momento y mucho menos que terminaría peleando contra ella.
—La batalla será a las tres de la tarde. Sea puntual.
James regresó a la cabaña, ya pensando mentalmente en los pokemón que eligiria. Como sabía que tenía un Raichu, descartaría a Golduck, Butterfree y Nina. Victreebel seria una buena opción, pero no tenía idea que elegir después. El campo de hierba daba para elegir casi cualquier pokemón.
Cuando llegó, Meowth estaba cocinando ramen casero (no esos tazas de supermercado) subido a un taburete mientras Jessie amamantaba a Jamie. Lunita estaba sobre la mesa, mirando a Jessie como hipnotizada.
—¿Te tocó algo bueno, James? —le preguntó Meowth.
—El campo de hierba —respondió James, ya sentándose—. ¿Sabes contra quien voy a pelear? Con Katrina, la chica del Raichu.
—¿Quién? —preguntó Jessie.
—La chica que conocimos en la película horrible esa.
—Ah, si, la recuerdo —Jessie frunció el ceño—. No seas blanda con ella. Derrotala sin piedad.
—Riete de su sufrimiento —Meowth le siguió el juego.
—Y me bañaré en sus lágrimas, si, claro, entendí el concepto —se burló James—. Pero no sé a cual usar. Victreebel estará en el equipo, pero los otros dos…
—Deberías elegir un pokemón al que le beneficie mucho ese campo —razonó Meowth, apagando la hornalla y subiéndose a la mesa.
—Growlie sabe excavar —razonó James—. Es buena idea. ¿Y el tercero?
—Ahí sí que no tengo idea.
—Debería darle una oportunidad a Persian —razonó James—. No lo usé en la batalla anterior.
—Pokemon normal siempre es una buena opción cuando no tienes idea de nada —se burló Jessie.
—Victreebel, Growlie y Persian —contó James—. Ese será mi equipo.
Los aplausos no tardaron en llegar cuando James apareció. Katrina ya estaba esperándolo y lo saludó alegremente con la mano. James le correspondió el saludo.
—¡Que comience la pelea! —gritó el anunciador.
James fue el primero en sacar.
—¡Persian, ve!
Katrina sacó su pokebola.
—¡Yo te elijo!
James tragó saliva. Un imponente Ninetales fue lo que salió de la pokebola de Katrina. James sabía que ese tipo de pokemón era agil y podía llegar a tener poderes psíquicos. Si estaba bien entrenado, Persian la podía pasar muy mal…
—¡Usa Ascuas!
—¡Ataque Rápido!
Ninetales escupió un chorro de fuego, pero Persian lo esquivó con agilidad felina y embistió contra el pokemón de fuego. Lo tiró como a dos metros, pero Ninetales logró levantarse bastante rápido.
—¡Confusión!
Los ojos de Ninetales se iluminaron de un fastasmal color violeta. Persian comenzó a tambalearse y luego a pegar zarpazos al aire, como si se enfrentara a un enemigo invisible.
—¡Persian, reacciona! —gritó James, pero no hubo caso.
—¡Usa Embestida, Ninetales!
El pokemón de fuego corrió hacia Persian y lo embistió con toda la fuerza que tenía, arrojándolo contra la plataforma donde James estaba parado.
—¡Persian!—gritó James, ya con la mano tocando la pokebola. Tal vez lo mejor sería poner a Growlie en su lugar…
Pero Persian, a pesar de su estado, se levantó como el luchador que era. No se había rehabilitado de los horribles sucesos en Isla Canela como para ser considerado débil. Lucharía hasta que no pudiera moverse.
—¡Usa Ascuas!
—¡Esquívalo!
Cuando James pensó que Persian simplemente se quedaría ahí parado, se hizo a un lado de un salto y esquivó el ataque por los pelos. Emitió un gruñido de rabia, mirando directamente al Ninetales. Tal vez el golpe le había aclarado los sentidos.
—¡Ninetales, usa Embestida!
James respiró hondo. Tal vez era la hora de usar ese ataque…
—¡Persian, Joya de Luz!
La gema de Persian se iluminó y un potente rayo rojo salió directo hacia el Ninetales como si fuera un rayo laser. Le pegó de lleno y lo derribó.
El referí se acercó para comprobar el estado del pokemón.
—¡Ninetales no puede continuar! ¡El rojo gana esta batalla!
La multitud aplaudió, entusiasmada, pero James no prestó atención. Persian estaba muy herido y parecía que le costaba mucho estar de pie. No aguantaría una segunda batalla.
Katrina llamó a su Ninetales y sacó la segunda pokebola.
—¡Yo te elijo, Raichu!
La forma evolucionada de Pikachu saltó al estadio. James ya se veía venir que ese pokemón saldría tarde o temprano. Sacó su pokebola.
—Regresa, Persian —James lo encerró y lo guardó en su bolsillo. ¿Sacaría a Growlie o a Victreebel? El primero sabía ataques tipo tierra, además de los de fuego y la segunda era resistente a ataques eléctricos…
—¡Sal, Growlie!
El Growlithe se materializó en el estadio, gruñendo y listo para la batalla. No iba a ser fácil.
—¡Growlie, Excavar!
Casi con la misma velocidad de un Diglett, Growlie cavó un túnel con sus garras y se metió bajo tierra. Raichu miraba el suelo, asustado y caminando hacia atrás.
Growlie emergió de la tierra de un salto como si fuera un pez, bajo las patas del Raichu y lo levantó por los aires. El pokemón eléctrico cayó de costado al suelo, pero logró levantarse, temblando.
Katrina se aferró a la barandilla de su plataforma y le gritó.
—¡Raichu, usa Latigo!
—¡Growlie, Mordisco!
Raichu corrió hacia él y luego hizo un giro para golpearlo con su cola, pero Growlithe pudo detener el ataque de Raichu mordiéndosela. Casi de inmediato, James se había dado cuenta de que había cometido un terrible error.
—¡Raichu, Impactrueno!
El ataque eléctrico fue impresionante. La mandibula de Growlie se tensó y se agarró con fuerza a la cola de Raichu por los miles de voltios que estaban recorriendo sus músculos, lastimando a su vez al pokemón eléctrico.
El ataque cesó y Growlie al fin pudo soltarlo. Estaba muy malherido, pero aún no estaba fuera de combate.
—¡Growlie, Ascuas!
—¡Megapatada!
Raichu dio un salto lo suficientemente alto para esquivar el ataque de Growlie y cayó en picada, dándole una fortísima patada en la cabeza a Growlie.
—¡No! —gritó James inútilmente. Growlie cayó sobre el pasto, inconsciente. El referí se acercó para comprobar su estado.
—Growlithe no puede contnuar. El azul es el ganador —anunció.
James llamó a su pokemón. El pobre de Growlie había sido entrenado para varias cosas, pero no para soportar semejante ataque eléctrico. Al menos le había lastimado la cola a Raichu. Al menos tenía un pokemón más, además de su agotado Persian.
—¡Yo te elijo, Victreebel!
Su pokemón planta favorita se materializó en el estadio. Tenía que ganar.
—¡Raichu, Embestida!
El Raichu salió disparado a estrellarse contra VIctreebel, pero el pokemón planta tenía un gran abanico de habilidades.
—¡Latigo Cepa!
Victreebel extendió la única liana de su cabeza y le pegó a Raichu en el estómago como si fuera un latigazo. Eso fue suficiente para hacerlo caer al suelo.
—¡Ahora usa Acido!
Victreebel escupió un chorro de barro negro, pero Raichu rodó por el suelo y logró esquivarlo. El ataque golpeó en el pasto, achicharrando el césped. Si le hubiera pegado al Raichu, lo habría desfigurado.
—¡Impactrueno!
Raichu usó su potente ataque eléctrico contra el pokemon planta, pero Victreebel logró soportar la electricidad sin sufrir grandes daños. Antes, a duras penas hubiera podido contra el Pikachu de Ash, pero ahora James sentía que, con todo el entrenamiento que había tenido, podría soportar hasta el ataque eléctrico de Zapdos si quisiera.
—¡Polvo sueño!
Apenas dejó de atacar, Victreebel abrió la boca y soltó un polvo brillante y ligeramente amarillento. Raichu lo aspiró y no tardó en comenzar a balancearse y cerrar los ojos.
—¡Hojas navaja!
Victreebel arrojó dos hojas afiladas (del tamaño de un puño de un hombre adulto) y golpearon a Raichu, uno en el hombro y el segundo en la cabeza. El pokemón se desmoronó en el suelo. Había pasado de estar semidormido a inconsciente.
—¡Raichu no puede continuar! ¡El rojo es el ganador!
James sonrió ante la victoria, pero no tardó mucho en borrarla. A Katrina aun le quedaba un pokemón y no tenía idea cual sería.
Katrina sacó su tercer y último pokemón.
—¡Yo te elijo!
El pokemón que se materializó en el estadio fue nada más y nada menos que un Gloom. Planta vs planta. Ahora si que no sabía que pasaría. Si VIctreebel perdía, ya podía considerarse fuera de la Liga. Persian estaba demasiado dañado para poder soportar una tercera batalla.
—¡Gloom, usa Embestida!
James se imaginó que Katrina mandaría a Gloom a hacer algo como eso, al fin y al cabo, casi ningún ataque del pokemón le haría mucho daño a Victreebel.
—¡Contrición!
Su liana atrapó a Gloom al voleo y comenzó a apretarlo con fuerza. El pokemón pataleó para zafarse, pero en vano.
—¡Gloom, Polvo Sueño!
Un polvo amarillento y brillante salió de la cabeza de Gloom, pero a Victreebel no le hizo ningún efecto.
—¡Paralizador!
Mismo resultado. A Victreebel no le afectaban ese tipo de ataques y seguía firme en su agarre. Cuando los movimientos de Gloom comenzaron a mermar, James le ordenó que lo soltara y Victreebel obedeció, tirándolo a un costado como si fuera algo descartable.
—¡Embestida!
Victreebel arremetió contra Gloom. El pobre no tuvo fuerzas para esquivar el ataque y lo mandó al otro lado del campo. Estaba inconsciente.
—¡Gloom no puede continuar! ¡James es el ganador!
La gente comenzó a aplaudir y vitorearlo. James bajó corriendo de la plataforma y corrió hacia su Victreebel para abrazarla, a lo que ella respondió… intentando tragárselo, como de costumbre. A James no le importó nada y logró sacar su cuerpo de ella, lleno de baba.
—Te adoro —le dijo, entre jadeos. Victreebel dio un chillido, feliz, y le envolvió la cintura con su liana.
Vio un movimiento con el rabillo del ojo y se giró justo a tiempo para ver a Katrina regresando a Gloom dentro de su pokebola. James se zafó del agarre y fue a su encuentro, casi sintiéndose culpable.
—Oye… Katrina… lo siento, yo…
Katrina lo interrumpió, con una sonrisa triste.
—¿Disculparte por ganar? Olvídalo. Has peleado bien —Katrina le extendió la mano. James la miró, sorprendido, antes de estrechársela.
—Tú también has peleado bien —le respondió—. ¿Quieres que nos veamos después y comamos algo? Si es que no te vas a ir ya.
Katrina se encogió de hombros.
—No veo por qué no.
Los dos salieron del estadio. Mientras dejaban al público atrás y atravesaban el túnel que daba al exterior, Katrina le preguntó:
—¿Has visto la película donde actuó tu Psyduck? Me llegó la invitación, pero no fui porque estaba entrenando.
James se rió.
—La verdad, no la he visto.
Katrina abrió grandes los ojos.
—¿De verdad? ¿Y que estás esperando? Hay un cine cerca de aquí donde la están pasando. ¿Quieres que la veamos juntos?
James se acomodó el cabello.
—No me vendría mal morir de vergüenza ajena. Pero me daré una ducha antes.
