Cuando un nuevo akuma asola París, Marinette obtiene la oportunidad perfecta para salir a enfrentarlo, junto a Chat Noir y Matagot. No obstante, mientras lo enfrentan, Papillón y Schmetterling se disputan el control del akuma. ¡GRACIAS POR LEER!


¡HOLA A TODOS! CASI no actualizo, *CASI*, y eso solo puede achacarse al hecho que por culpa de una migraña, terminé en Urgencias el lunes, con licencia médica del trabajo y drogada hasta las pestañas para el control del dolor. Estoy mejor, hierba mala nunca muere, pero nunca más en la vida quiero tener una migraña. En serio, son DEL TERROR. ¡Ahem! Enough with the Drama! Creo que a estas alturas todos deberían ir al último fic de Abby L., pero en el caso que no se hayan dado una vuelta por ahí, los insto a todos a echarle un ojo a El Muro que nos Separa. La chica escribe genial, eso hay que decirlo. ¡Ahora a lo que nos convoca!


Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!

Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.


ADVERTENCIA

Podría contener spoilers de la tercera temporada... y de este mismo fic.

Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.


"TEMPUS FUGIT"

("El Tiempo Vuela")

Capítulo 13: El doble akumatizado

Guarida de Papillón.

Dos días después. Jueves, 9:35 hrs.

Esta era su ciudad y él la sombra que la acosaba. Papillón mantenía los ojos cerrados, prestando atención a todas las emociones, los ruidos, los sentimientos de todo París. La capital de Francia nunca lo decepcionaba, estaba llena de malos sentimientos, algunos más poderosos que otros. Ya tenía varios candidatos para akumatizar, pero estaba esperando… esperaba el momento adecuado para intervenir… pero no era el único.

La Strega, esa mujer que tenía el mismo miraculous que él, también acechaba y lo sabía. Su burlona presencia había pasado en unos pocos días de estar agotada a llena de energía, y acechaba por los mismos rincones que él. ¡Argh! ¡Qué estorbo! De alguna manera estaba impaciente y él lo percibía. Papillón sabía perfectamente que estaba esperando que él diera el primer paso.

-Son mis miraculous. -Murmuró Gabriel.

-No, querido Papillón. -Se burló la mujer. -Serán míos.

-¿Apostamos?


Colegio Françoise Dupont.

En esos momentos. Jueves, 9:35 hrs.

Marinette se sopló el flequillo y apoyó su cabeza entre sus manos. Por inercia, volvió a revisar el patio del colegio por si llegaba a verla. Emma había dicho que comenzaría a asistir como alumna regular al colegio, pero todavía no la veía. Cierto, puede que su ingreso estuviera entrampado en la burocracia, pero aun así se mantenía alerta. Además, el no ser alumna no le había impedido entrar al colegio a hacer de las suyas, ni a ella ni a Louis. Al respecto, no sabía si sentirse entusiasmada o no. De nuevo se sopló el flequillo y miró al cielo.

-Al menos ya no estás mirando el celular cada cinco minutos. -Le dijo Alya burlona. -¿Es porque alguien no está actualizando sus redes sociales? -Añadió con travesura.

-Noooo, Adrien está castigado sin celular. -Admitió Marinette con pesadez.

-¿Cómo sabes eso? -Preguntó Alya curiosa. Sabía que su amiga conocía al dedillo la vida, obra y pasión de Adrien Agreste, pero saber ese detallito era algo... perturbador.

-Como que es obvio. -Dijo Marinette muy casual. -Con lo aprensivo que es su papá...

Alya asintió, aceptando la respuesta de su amiga por ser bastante verosímil. Aún así no podía evitar verla algo extraña. No sé, cómo que estaba actuando diferente. ¿Serían las medicinas que estaba tomando o habría pasado algo que ella no sabía?

Marinette tenía la mente en otro lado. No dejaba de pensar en Adrien, quien tendría que sentirse muy miserable solo en su casa, sino también en sus futuros hijos. ¿Qué pasaba con ella? Como que necesitaba ver a esos dos y a su edad eso era casi antinatural. Tendría que estar preocupada de sus notas, sus amigos, sus sueños... ¡Y de Adrien! ¡Ay como lo echaba de menos! Se dejó caer en el respaldo de la banca en la que estaba sentada, lamentándose. ¡No era justo! Lo echaba de menos de una manera loca, ¡Hasta el corazón se le apretaba! Y eso que lo había ido a visitar todas las noches de su castigo y pasaba con él al menos una hora… hasta que Tikki comenzaba a molestarla de que debía volver a casa.

-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaghgg. -Rezongó Marinette de nuevo. -¿Por qué tiene que estar castigado?

-Pues porque defendió tu honor a piñas. -Dijo Alya a la pasada. -Algo le debes interesar. -Añadió levantando una ceja. Marinette se tapó la cara.

-¡No me lo recuerdes que odié cada golpe que se dieron esos dos!

-¿Kim no te ha pedido perdón aun? -Preguntó Mylene. -Realmente se pasó, no debió haberte sujetado así. ¿Que le habrá pasado?

-Yo lo vi de cerca: actuaba como poseído, igual que Nathaniel, cuando besó a Chloé. -Comentó Alix a la pasada.

-Todavía tienes el moretón, Mari. -Comentó Juleka a la pasada. -Sí que te debió apretar fuerte.

-A propósito, y hablando de actuar raro. ¿Supieron que Chloé no denunció a Nathaniel? -Añadió Alix, ganando la curiosidad de Mylene y Alya.

Marinette hizo un puchero y por inercia se revisó el antebrazo cuando Juleka se lo señaló. Kim la había sujetado con fuerza al punto de amoratarla, pero ya no estaba tan feo y comenzaba a disiparse. Eso sí, su compañero aún no le pedía disculpas por haberse portado como lo hizo, al menos no sinceramente. Si bien había ido con ese propósito el lunes en la tarde a la panadería acompañado de su papá, sus disculpas no sonaron nada honestas: Kim seguía sin convencerse de lo que había hecho.

-Esto no es nada. ¿O no viste como le quedó el ojo a Adrien?

-Pobre. ¡No podrá sacarse fotos en un buen rato! -Dijo Juleka negando con la cabeza. -Aunque en su caso es como una bendición encubierta.

Para un modelo no poder sacarse fotos era terrible, pero Juleka sabía que a Adrien no lo emocionaba mucho esa línea profesional: solo modelaba para agradar a su padre y nada más. Miró a Marinette y suspiró casi con travesura: mejor ni le decía que Luka casi había roto una de las cuerdas de su guitarra cuando le contó lo sucedido y que también estaba buscando a Kim para decirle un par de cosas sobre cómo se tratan a las chicas. No quería confundirla.

-¡Al carajo las fotos! ¡No debieron darle ese golpe! -Reclamó Marinette poniéndose de pie. -¡Me voy a volver loca si Adrien sigue castigado! ¡NO es Justo!

No, no lo era. Se supone que esa era su primera semana de ambos como novios, no deberían estar separados, ¡sino todo lo contrario! Tenían toda una vida juntos por delante, pero Marinette todavía no era capaz de procesar eso. Alya desvió su atención de Alix y miró a su amiga, entrecerrando los ojos con disimulo: algo le ocultaba. Llevaba días muy bipolares, pero en cuanto a Adrien como que se había calmado mucho, sobre todo desde el incidente en que el modelo la llevó cargando a la enfermería. Y luego estaban esos rumores que estaban circulando entre el alumnado, que decían que Adrien y Marinette ya habían compartido abrazos. Mylene carraspeó y le puso la mano en el hombro.

-Calma, ya tendrás a Adrien de vuelta. -Le dijo con más empatía de la necesaria, guiñándole un ojo. Después de todo, ella había visto algo que las demás nos guardaba ese secreto. -Antes que te des cuenta vas a estar tartamudeando de nuevo sin poder decirle nada.

-¡Pero lo quiero ya!

-¡Sé más digna Marinette! Si estás así de rogona, Adrien no te va a querer nunca. -Dijo de pronto Lila con mucha tranquilidad, fingiendo amistad.

-¡Simplemente me preocupa! -Exclamó Marinette, forzando la sonrisa. De pronto sentía las tripas heladas. Le estaba pasando cada vez que Lila se le acercaba más de lo estrictamente necesario. -Tu viste la pelea, ¿no te angustió?

-Son hombres, amiga. Tienen que liberar tensiones de alguna manera. No me gustó que Adrien recibiera golpes, pero ¡Se vio muy varonil! -Exclamó Lila ensoñadora, antes de volverse a las demás. -¿Les conté que me invitó a cenar después de nuestra sesión de fotos?

Sin duda el comentario llamó la atención de las chicas. Marinette se mordió la lengua para no reclamarle nada, pero tanto Alya como Juleka comenzaron a hacerle preguntas al respecto, que Lila respondía con mentiras. Mylene mantuvo un sospechoso silencio. ¡¿Pero qué se creía esa italiana mentirosa y embustera de decir eso?! Adrien nunca la invitaría a ningún lado, a menos que fuera para mantenerla lejos de ella.

-¡Cierto que te sacaste un montón de fotos con él! Saliste hasta en la tele. -Finalmente, Marinette no se pudo resistir. -¿Qué fue lo que te…?

RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING, RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING, RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING.

Todas las cabezas se alzaron en el acto y detuvieron lo que estaban haciendo, sintiendo como la tranquilidad se les evaporaba de golpe. No, no era el final del recreo, sino que era la alerta de akumas. Alya sacó su celular, Marinette empuñó las manos. Alix aguantó la respiración, Mylene abrazó a Juleka del susto y Lila apretó los dientes.

ESTUDIANTES! -Se oyó de pronto la voz de Caline Bustier. -¡Por favor! Con calma y en orden al refugio. ¡Allez! No hay tiempo.

La profesora comenzó a arrear a los alumnos en una dirección específica de la escuela en donde habían habilitado un refugio anti akumas en el sótano de las instalaciones. Marinette maldijo entre dientes: si llegaba a entrar en ese refugio, nunca podría salir y enfrentar al akuma en cuestión… ¡Necesitaba escaparse lo antes...!

-¡Marinette! -La llamó de pronto la profesora Bustier, haciéndole señas para que se acercara.

¡MALDICIÓN! Marinette se mordió el labio y corrió donde la profesora. ¡Estaba en problemas!

-¿Sí, Mademoiselle?

-Eres la delegada del curso: ve corriendo al salón y tráeme la carpeta roja que está encima de mi escritorio. -Caline sujetó a Marinette por los hombros y la miró fijo, con los ojos nerviosos, pero confiados. -¡Ve rápido y no te arriesgues! ALLEZ.

-¡En seguida!

Marinette no iba a cuestionar una oportunidad cuando le caía en el regazo. Echó a correr de regreso a su salón y ni bien entró, tras asegurarse que estaba vacío, cerró la puerta, se transformó y salió por la ventana a toda velocidad en busca del techo más cercano: necesitaba una panorámica de sus alrededores, ver donde estaba el akuma… porque si había sonado la alarma quería decir que no estaba lejos…

… Y no se equivocaba…

¡Momento! ¿Era idea suya o mademoiselle Bustier le había dado la excusa perfecta para…?

-Maman. -Matagot aterrizó junto a ella de pronto. Marinette erizó la espalda.

-¿Cómo me dijiste?

-Lo siento… -Se apuró en responder Matagot, bajando las orejas, enrojecido de pena.

NO! No lo sientas. No me enoja. ¡Se sintió rarísimo! Pero no lo sientas… -Ladybug se echó viento con las manos. -¡No esperé que me llamaras así!

-Lo siento. -Insistió Matagot acongojado. -No lo controlé… ¿Huh? -El joven erizó la espalda al sentir que Ladybug le daba palmaditas cariñosas en la cabeza.

-Dije que no lo lamentes, mon minou. -Repitió la chica. -¿Qué sabes de mi Chaton o del akuma?

-Si nos guiamos por los gritos, esos vienen de allá. -Explicó Matagot muy grave, aunque disfrutando el contacto con su maman. -Papa debe ir hacia allá en este momento.

-¡¿Qué esperamos?!

Ladybug le dio un tope en el hombro a su hijo y rápidamente lanzó su yoyo hacia la saliente más cercana y pronto estuvo volando por los techos en dirección del akuma. Como Matagot, Louis daba cátedra en agilidad y destreza: de buenas a primeras uno nunca se imaginaría que el chico estaba ciego, pero Ladybug era observadora. Se dio cuenta que sus movimientos eran más estudiados y carecían de la velocidad de Chat Noir, pero aquella flaqueza la compensaba con fuerza. ¡No se preocupó (tanto)! Después de todo, ya había visto a Matagot peleando y sabía que era un contrincante de temer.

-¿Dónde está Emma?

-Tras bambalinas.

-¿Eso qué significa?

-Ya lo verás. -Matagot se detuvo en una chimenea y prestó atención, oliendo el aire y las orejas como si fuera un gato real. -¡Atención! Akuma a las 1300.

-Ya lo vi. -Ladybug preparó su yoyo. -Vamos, ¡Chat Noir se está quedando con toda la diversión! -Dijo antes de lanzarse de cabeza hacia la batalla.

-¿Diversión? ¡Ese es un Akuma! No es un juego. -Matagot se sintió descorazonado por exactos tres segundos. -¡Maman, Espera! ¡Te vas a lastimar!

Matagot se regañó a sí mismo. ¿Por qué le estaba diciendo maman a Marinette? O sea, sí era su mamá, pero ¡era rarísimo! O sea, a él le parecía natural y no le costó nada, ni un esfuerzo emocional, decirle así, pero… ¡Tenía 23 años! Y la persona a la que le decía maman no pasaba de los 14. ¡Qué Chasco!

Bufó, molesto consigo mismo. 14 años o no, Ladybug era su madre y él estaba en todo su derecho de llamarla así. Y hablando... Mejor iba tras ella antes que se matara o algo.

Cuando Ladybug finalmente llegó al lugar de la pelea, Chat Noir ya estaba enfrentándose con el akumatizado. Era un hombre corpulento, con manos de tijera y exhibía control sobre las plantas y otros elementos de jardinería. No dudaba en atacar a Chat Noir con todo lo que tenía a su alcance, pero Adrien solo parecía estar jugando con él…

… claro. Los estornudos le restaban puntos de intimidación, pero podría haber sido peor.

-¡Dame tu miraculous, Gatito!

-AAATCHSSS. ¡Bues ven pod él! -Chat Noir esquivó un golpe de tijeras y embistió atacando con su bastón.

-¡Quédate quieto y dame el miráculous, gato de m**rda!

-¡Cuida el benguaje! ¡Edtamos en hodadio infantil!

-¡NO VEO NIÑOS CERCA!

-¡Hey! ¡Soy un minino menod de edad!

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARGH!

El akumatizado pareció montar en cólera y embistió a Chat Noir blandiendo lo que parecía ser una cortadora de césped que sacó quizás de donde y cuyas aspas de podar podrían hacer mucho daño. No digamos que era rival para el gato, pero por costumbre Chat Noir nunca bajaba la guardia, por mucho que se burlara de sus contrincantes. Una de las primeras lecciones que había aprendido de su maestro de esgrima, el profesor D'Argencourt, había sido justamente esa: nunca subestimes a tu enemigo, ni siquiera al más debilucho… antes bien, ¡sácalo de quicio!

-¡Fallaste!

-¡QUIETO, MOCOSO!

-¡Fallaste de nuevo!

-¡MUERE MALDITO!

-¿Tu do quedías mi midaculous? No te veo esfodzándote.

Un vendaval de insultos e improperios abandonaron la boca del akumatizado, quien en su frustración por no poder detener a Chat Noir, ya había perdido los estribos. Usó entonces sus poderes y lanzó un remolino compuesto por césped recién cortado hacia el chiquillo, que lo envolvió por completo.

-¡QUIETO DIJE!

Chat Noir se protegió la cara y saltó lejos del remolino lo antes posible. Aterrizó en plena calle, segundos antes que llegaran Ladybug y Matagot a su lado, tratando de reprimir en vano los estornudos y la tos, evitando rascarse los ojos, que le picaban con saña. Sentía que le picaba todo el sistema respiratorio.

-¡Chat Noir!

MA BADY! Dichodod lod odos que te ved…

-¿Y esa voz? -Preguntó Matagot intrigado.

-Adedgia ad dédped. -Reconoció compungido. -ATCHSSS. Atchss.

-¿Estás bien? -Preguntó Ladybug alarmada. ¡No era el momento para tener reacciones alérgicas!

¡MOMENTO! Hablando de alergias, ¡¿Cómo no se dio cuenta en su momento que Chat Noir y Adrien tenían la misma alergia a las plumas?! En serio, de verdad, ¿Cuántos parisinos padecían esa alergia? ¿Cómo no hizo la relación? ¡ARGH! ¡PERO QUE TONTA ERA!

-Dí. Edtoy bied. -Reconoció gangoso, tras refregarse la nariz. Señaló al akumatizado con toda la intención de presentarlo. -¡Des bredento al…!

-¡SOY EL JARDINERO! Y ustedes me darán sus… -El akumatizado se presentó solo, pero cuando iba a dar su discurso sobre el traspaso de propiedad de los miraculous, parpadeó perplejo.

-¿Qué pasa? ¿Ves doble? -Se rió Ladybug haciendo girar su yoyo. A sus costados, dos Chat Noir, uno muy serio y el otro con una gran sonrisa, se mantenían alerta, haciendo girar sus bastones.

-¡LOS TRES ME DARÁN SUS MIRACULOUS!

El Jardinero embistió al grupo, quienes se separaron en tres direcciones distintas. Ladybug intentó atarle los pies para provocar su caída, pero tuvo que esquivar una patada. En aquel momento Chat Noir lo tacleó, provocando que el Jardinero perdiera el equilibrio. Ambos cayeron, pero rápidamente se pusieron de pie no sin intercambiar golpes e incluso algún mordisco. Matagot aprovechó ese momento para sujetarlo del cuello y aplicar una llave, pero el Jardinero se lo sacudió de encima arrojándolo sobre Chat Noir. Obviamente los gatos volvieron a atacar sin perder tiempo y pronto todo era un confuso borrón de gatos, negro y motas.

La situación era bastante confusa. Ladybug se detuvo unos instantes para observar la pelea y parpadeó brevemente. Oh sí, era muy raro, apenas podía distinguir a Chat Noir de Matagot. Se sopló el flequillo e hizo girar su yoyo.

-¡¿Dónde está el Akuma?! -Preguntó muy concentrada.

-¡EN LAS TIJERAS DE PODAR!

¿En las qué cosa…? Ah sí. Las tijeras de podar. Herramienta básica de todo jardinero, pero… había un detalle muy importante a considerar.

-¡¿CUÁL DE TODAS?! ¡¿LAS MANOS, LOS DEDOS, O LA QUE TIENE EN LA ESPALDA?!

Chat Noir bloqueó un golpe del Jardinero, cosa que Matagot aprovechó para hacerle otra llave. No digamos que estaban en condiciones de responder con más precisión sus preguntas. Ladybug se arremangó y lanzó su yoyo con la intención de pegarle a la tijera de podar que el akuma tenía a su espalda.

-¡NI DE CHISTE!

Con el codo, el akuma golpeó a Chat Noir en la cara y con la otra mano, sujetó a Matagot del cuello y lo apartó. A ambos gatos les lanzó un remolino de césped y hierbas varias con la suficiente fuerza como para arrastrarlos varios metros. En un abrir y cerrar de ojos el hombre saltó sobre Ladybug, quien apenas tuvo tiempo de reaccionar y se vio a sí misma siendo sujetada contra el suelo por el Jardinero.

-Ahora, a lo que hemos venido. -El akuma retrajo las tijeras de sus dedos y se dispuso a tomar los pendientes de Ladybug.

SUELTAME! -Marinette se sacudió con toda su fuerza.

-¡Excelente, Jardinero! ¡Quítale su miraculous y tráemelo a mi! -Resonó la voz de Papillón.

El Jardinero resopló decidido y estiró la mano…

-¡Jardinero…! Dulce Jardinero… ¿Harás feliz a Schmetterling y me darás los miraculous?

-¡Largo, mujer! Este es mi akuma y son mis miraculous.

-Aprende a jugar Papillón.

-Largo. Consigue tu propio akuma.

-¿Y perderme la diversión de frustrar tus planes?

La voz de Schmetterling resonaba tétricamente dulce. La de Papillón, muy autoritaria. Ambos portadores de la mariposa comenzaron un tira y afloja con el akuma, disputándose el control de la mente del Jardinero, quien se llevó las manos a la cabeza.

-¡QUÍTATE!

Matagot embistió al akuma y lo tacleó lejos. Chat Noir aprovechó para sujetar a Ladybug de un brazo y alejarla de allí. Matagot dio un salto hacia atrás: si bien no podía ver a su enemigo, sí percibía el choque de voluntades.

-¿Qué pasa con el akuma?

-¡No lo sé! De pronto comenzó a sujetarse la cabeza…

-¡Es Schmetterling! Esa bruja está disputándole el control del akuma al Papillón de esta era.

-¿Cómo lo sabes, Matagot? -Preguntó Chat Noir.

-¿En serio no sienten el flujo de las energías?

Quizás por ser ciego y estar obligado a prestar más atención con sus demás sentidos, Matagot estaba muy en sintonía con las energías que circulaban a su alrededor. Chat Noir y Ladybug intercambiaron una mirada y cerraron los ojos casi al mismo tiempo, tratando de prestar atención, de notar alguna diferencia… y al cabo de unos instantes de concentración, lo lograron...

-¡Por favor! ¡Decídanse, que me duele! -Se lamentó el Jardinero, mientras sujetaba su cabeza.

-¡IDIOTA, INÚTIL BUENO PARA NADA! ¡SE TE ESCAPÓ LADYBUG!

-¡TRÁEME SUS MIRACULOUS!

Ladybug abrió los ojos sorprendida… estaba acostumbrada a la voz de Papillón, pero no a la de Schmetterling. ¿Así sonaba la Lila adulta? Y la energía… el akuma estaba sufriendo. ¡Y mucho!

-¡ATACA BUENO PARA NADA!

-¡PERO MIS MIRACULOUS ME LOS TRAES!

-¡No se los des a ese viejo decrépito! Dámelos a mi y te daré más poder…

-¡NI HABLAR!

Papillón, desde su guarida, golpeó el piso de cerámica y apretó su bastón. Hizo un gesto con los brazos como quien empuja algo a un costado. El akuma en ese momento fue lanzado hacia la derecha como arrojado por una fuerza invisible.

-¡ATENCIÓN!

-¡VIENE HACIA AQUÍ!

Ladybug y los dos Chat Noir alcanzaron a apartarse del camino, solo para ver al akuma contra el suelo y arrastrado aleatoriamente por el pavimento hasta que chocó con un edificio cercano. Desde su guarida en Montmartre, Schmetterling arrugó el ceño y alzó la mano, juntando su poder.

-¡Este akuma es mío! -Exclamó entre dientes, mientras sacudía su mano con fuerza.

El akuma entonces fue arrastrado en la dirección contraria, pero justo cuando iba a ser arrojado por los aires, cortesía de Schmetterling, Papillón lo detuvo.

-¡ES MÍO!

-¡SUÉLTALO, PAPILLÓN!

-¡CONSIGUE EL TUYO!

-¡QUIERO ESTE!

-¡NO TE LO DOY!

-¡VIEJO IMPOTENTE! ¡DÁMELO!

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAARGH! -Gritó el Jardinero, visiblemente adolorido.

Ladybug aguantó la respiración. Mientras Papillón y Schmetterling se disputaban el control del akuma, era evidente que este sufría mucho dolor. Podía ver la sangre comenzando a brotarle por la nariz y boca, y supo que era el momento de terminar con esto.

LUCKY CHARM!

-¡¿PERO QUÉ… rayos es eso?! -Matagot dio un brinco del susto. No se esperaba que Ladybug invocara el lucky charm tan rápido… o que lo hiciera. Chat Noir le dio unas palmaditas en la espalda.

-¡Calma! Es solo el… -Chat Noir entrecerró los ojos cuando el objeto cayó en manos de Ladybug. -¿En serio, ma lady? ¿un reloj?

-¿Qué tipo de reloj? ¿digital, análogo, de cuerda? -Preguntó Matagot, fascinado por la energía que acababa de perseguir.

-¿Y qué hago yo con esto…?

Ladybug frunció el ceño y se devanó los sesos. ¿Qué se supone que hacía con el reloj? Miró para todos lados tratando de ver alguna respuesta, pero nada daba indicios de poder servir… ¡Momento! El akuma, quien seguía siendo disputado en un doloroso tira y afloja entre Papillón y Schmetterling, se encontraba de rodillas y dándoles la espalda. Se sujetaba la cabeza con ambas manos y gritaba de dolor. Su tijera de podar, allí donde estaba el akuma, estaba expuesta.

-¡El Akuma! -Exclamó Ladybug señalando al objeto.

-Yo me encargo.

-¡Yo lo destruyo!

Chat Noir corrió hacia el Jardinero con la vista fija en la tijera de podar. Dio un salto y levantó la garra derecha en el aire. Apretó los dientes y se dejó caer sobre la tijera, la cuál apenas tocó con las manos.

-¡Cataclismo!

El objeto se deshizo en polvo y el akuma salió volando a tentones. Chat Noir, en ese momento, se interpuso entre Matagot y el akumatizado, deteniendo a su hijo casi por inercia: por un segundo tuvo la impresión de que le iba a dar el golpe de gracia.

-¡Quieto, Matagot!

-¡Pero el akuma lo va a infectar de nuevo!

-¡Es hora de acabar con la maldad! -Exclamó Ladybug, atrapando al akuma en su yoyo y purificándolo. -Adiós mariposita…

-¡¿PERO QUÉ...?! -Chilló Schmetterling.

-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

Los tres miraron al cielo, solo para escuchar como Papillón y Schmetterling se dedicaban todo un repertorio de insultos uno al otro, culpándose por haber perdido la oportunidad de robar los miraculous que ansiaban. Una gota pareció deslizarse por sus cabezas. Los villanos sabían que habían perdido, pero daba la impresión que no había terminado todavía.

-¿Schmetterling siempre es así de chillona? -Preguntó Chat Noir rascándose la cabeza. Tosió un par de veces.

-Sí. Parece que Lahiffe no le da suficiente amor. -Se lamentó Matagot con toda la naturalidad., cruzándose de brazos. Chat Noir y Ladybug lo miraron algo… impactados, pero no hicieron preguntas al respecto.

-¿Exactamente cuál Lahiffe…? -Comenzó a preguntar Chat Noir. La curiosidad se lo estaba comiendo.

-Pues el menor… Chris. Barbazul para sus enemigos.

-AAaaaaaaaammmhpphphhff…

Los tres volvieron su atención hacia la víctima de akumatización. El hombre era uno de los jardineros que atendía la Place des Vosges, uno particularmente poco paciente con los niños y con quienes arruinaban su hermoso trabajo, pero lejos de estar confundido acerca de lo que le había pasado, era presa de convulsiones. Sangraba por la nariz y boca y tenía los ojos en blanco.

MON DIEU!

Ladybug y Chat Noir se agacharon en seguida sobre el hombre. Matagot se quedó de pie, tenso y guardando distancia. En el futuro tenían muy malas experiencias con los akumatizados. A veces los liberaban, a veces no. La mayoría del tiempo las víctimas volvían a caer presa de sus emociones negativas y atraían de vuelta al akuma y desataban de nuevo el caos y eran muy pocos los que lograban resistirse. Muchas veces estas re akumatizaciones continuaban hasta que sus víctimas perdían la cordura y muchas veces no había otra opción sino matarlos para evitar que siguieran causando estragos. Por razones obvias, estas personas eran vistas como leprosos muchas veces por los demás,

A propósito, esta era la primera vez que Matagot veía una purificación tan de cerca… o que se ayudara a una víctima con tanta facilidad. No sabía qué pensar al respecto. Se cruzó de brazos.

-¡Pobre hombre! ¡Mira como lo dejaron! -Se lamentó Ladybug mientras se aseguraba que el hombre no se hiciera mucho daño.

-¡Matagot! Llama a una ambulancia, o algo.- Le pidió Chat Noir. -¡Rápido!

-¡El reloj!

Ladybug tomó el reloj y de inmediato comenzó a ver todas las señales. El lucky charm no le había dado un arma contra el akuma, sino un medio para ayudar a su víctima. Hace unos meses habían tenido unas clases de primeros auxilios en el colegio, en donde les habían enseñado algunas cosas básicas que debían hacer en caso de emergencia. Recordó bien que en caso de convulsiones… había que tomar el tiempo de éstas.

De hecho, Chat Noir parece que también recordaba las clases, porque cuando el hombre terminó de convulsionar, no tardó en voltearlo a la posición de seguridad y en sostener su cabeza, pues a falta de una almohada, usó sus manos. Matagot, algo desapegado de la situación, usó su bastón para llamar a emergencias, no muy convencido.

Y de esa guisa se mantuvieron hasta que por fin apareció el vehículo de urgencias. Pronto se bajaron los paramédicos y tomaron control de la situación, momento que los tres héroes aprovecharon para desaparecer de la escena lo más rápido posible. Llegaron hasta un techo cercano en donde Ladybug no perdió el tiempo en lanzar el lucky charm al cielo.

Miles de mariquitas estallaron en todas direcciones reparando los daños y volviendo todo a la normalidad. Aunque la víctima... no pareció ser curada por alguna razón. ¿Quizás porque había estado bajo un doble influjo? Ya le preguntaría después al maestro Fu.

-Ok. Eso estuvo intenso. -Dijo Chat Noir cruzándose de brazos.

-¡Esto es horrible! ¿Vieron lo que pasó con ese hombre? Si Papillón y Smce… Cmhets… Schme…. ¡La Strega! vuelven a disputarse un akuma, será peor que esto.

-No entiendo porqué tanto problema. Es tan solo un akuma. Se merece lo que le pasó.

-¡No digas eso, Matagot! -Reclamó Ladybug. La chica se mordió los labios de angustia al recordar aquél episodio de Chat Blanc, que solo ella conocía. (Y Bunnix, pero no iba a entrar en detalles) -Las víctimas de akumatización tuvieron un momento de debilidad. ¡Le puede pasar a cualquiera!

-Eso no les quita derechos. -Adrien suspiró apenado. -Casi todos nuestros amigos han sido akumatizados. Créeme, no es lindo: luego se sienten espantoso.

-Puede que tengan razón. -Rezongó Matagot. -De donde vengo, los akumatizados son más problemáticos y si no se les detiene en el acto…

-¡Purifiqué el akuma! -Exclamó Ladybug. -Fin del asunto. -Añadió con más autoridad de la esperada. La chica suspiró. -¿Y Emma?

Matagot apartó la mirada un poco, quizás avergonzado. Sin embargo, no cambiaba de opinión: para él las cosas eran más extremas con relación a los akumas y no digamos que confiaba mucho en ellos. Cierto, muchos de sus cercanos, incluidos sus padrinos y un par de amigos, habían pasado por akumatización, pero habían superado esa horrible experiencia. Por desgracia, no todos en su mundo eran capaces de sobreponerse y resistir los nuevos intentos de infección.

Ladybug entonces le tomó la mano y Chat Noir puso la suya sobre la de ambos.

-¡Buen trabajo todos! -Exclamó la chica, como dejando atrás el momento. -Hoy vencimos. Tenemos nuevos desafíos, pero vencimos. ¡Queda esperar que ese hombre se recupere!

-Y ya volveremos a frustrar a Papillón como a Schmetterling. -Añadió Chat Noir.

Matagot sonrió. Este mundo era diferente al suyo y eso lo llenó de nostalgia. Parecía que estaba en una época más inocente, menos ruda… lo que lo llenó de un anhelo que no alcanzaba a distinguir. Ni modo, mejor se adaptaba. Sintió palmaditas de apoyo en su brazo.

-Así me gusta. ¡Que sonrías! -Le dijo Ladybug.

-No me había dado cuenta… -Reconoció Louis, pasándose una mano por el rostro. -Por cierto… Papa, ¿sigue en pie la oferta de pedirle ayuda al tío Gustave?

Chat Noir tensó la espalda y abrió los ojos como platos. La cola se le erizó en toda su extensión. Ladybug sofocó una risita y lo tomó del brazo. Seguramente ella se había visto igual de sorprendida cuando Matagot la llamó maman a ella. Un sonrojo decoró el rostro de su hijo.

-¿Cómo me dijiste?

-Errr… ¡Perdón! Fue un accidente. La fuerza de la costumbre…

-Errr… -Chat Noir tragó saliva. No era fácil ser llamado de esa manera, pero al mismo tiempo tenía un sonsonete que lo llenó de gusto. -¡No, pierde cuidado! Con tal que no me llames père, todo bien. ¡Nunca me llames père! ¿estamos?

-Lo tendré en mente. -Dijo Matagot incómodo, pero extrañamente contento, sintiendo un vuelco en el corazón al recordar que durante su infancia, Adrien tampoco les había permitido a sus hijos llamarlo père. -Entonces, ¿lo del tío…?

-Creí que no querían aceptar esa ayuda. -Dijo Ladybug. -¿Qué los hizo cambiar de opinión?

-Anoche llovió y nos entró agua a donde estábamos en las catacumbas… no nos dejaron entrar a ningún albergue o ya estaban llenos. Hizo frío y no puedo arriesgar así a Emma de nuevo. -Explicó avergonzado.

Chat Noir y Ladybug intercambiaron miradas astutas y sonrieron al mismo tiempo.

-Siempre ha estado en pie. -Dijo Chat Noir.

-Supongo que me toca llamar al tío. -Dijo Ladybug.

Continuará.

Por

Misao–CG


Próximo capítulo: Problemática de adultos

-Soy Marinette Dupain–Cheng. Lo llamo de parte de Adrien Agreste. Soy… una… err… ¡amiga del colegio! -La chica exhaló aire, nerviosa. -Me pidió que lo llamara.

-¡Oh! -El hombre sonó gratamente sorprendido. -¡Es un gusto, mademoiselle! Dime, ¿por qué mi sobrino no quiso llamarme y...? -El hombre se detuvo a media frase y pareció rezongar molesto. -¿Qué hizo Gabriel Agreste ahora? -Añadió con saña en la voz. No le sorprendió: Adrien le había comentado que su padre y su tío abuelo no se tragaban.


Notas finales: Ahora hay dos cosas en mi vida que no se las deseo ni a mis peores enemigos. Las crisis de pánico y las migrañas. En serio, fue horrible, más porque me han contado de algunas que son mucho peores. Espero que esta actualización les haya gustado. En fin. Me encuentro en proceso de cambiar el formato de los diálogos, así que puede que se me hayan escapado algunas comillas. Del mismo modo, estoy aprendiendo a usar los guiones, así que ténganme paciencia en lo que aprendo a usarlos. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!


Pues, Newfan, digamos que las cosas van a tomar otra dirección pronto. Los Agreste son traviesos después de todo. Ten una galletita y ¡GRACIAS POR LEER!

Creo que le he dado una leída ese fic,tendría que profundizarlo, Manu. Quizás encuentro tiempo para ello. Ten una galletita y ¡GRACIAS POR LEER!