Buenas!

Disculpen la demora. Universidad, lo clásico.

Andreina: Thanks for the support!

PowerRedLegend: Las batallas me cuestan muchísimo porque no estoy muy acostumbrada a escribir esto. Gracias por tu apoyo

Capítulo cincuenta y cinco

Hielo delgado

Despues de dejar a sus pokemón con la enfermera Joy, James fue a averiguar quien sería su siguiente rival. Le sorprendió mucho ver que era Giselle, la chica arrogante que había conocido en el Pokemón Tech.

—No hay nada que temer —opinó Jessie, mientras volvían a la cabaña para planear su estrategia—. Solo es una mocosa malcriada.

—No me preocupa ella, me preocupa el campo de batalla —refutó James, con las manos hundidas en los bolsillos—. Ninguno de mis pokemón tiene experiencia peleando sobre el hielo. Si los de esta chica… Giselle, pueden hacerlo, yo ya tendría que despedirme de la Liga.

—Oh, vamos, James, no seas pesimista —lo animó Meowth—. Ganarás, lo sé.

Una vez que llegaron a la cabaña, se sentaron en la mesa para planear una estrategia.

—No tengo muchas opciones —murmuró James—. Weezing va a estar dentro, ya que flota y no tiene desventaja en el terreno —James separó la pokebola a un lado—. ¿Pero a quien más elijo?

Se quedaron un buen rato, analizando los pro y los contra, pero no sabía que hacer. Al final, dijo:

—La única opción que me queda es poner a Butterfree porque es el único volador que tengo y a Golduck porque es tipo Agua y se las podrá arreglar si el hielo se rompe —dijo al final James, no muy convencido.

—¿Pero Butterfree no tiene desventaja es ese terreno? —le preguntó Jessie.

—Si, pero no tengo otra salida —suspiró James, pasándose una mano por el cabello—. Podría poner a Nina, ya que el agua sería un lugar perfecto para sus poderes eléctricos, pero tendría que romperse el hielo para eso.

—Bueno, es una lástima que ninguno sea un patinador profesional —comentó Jessie.

De pronto, los ojos de James se iluminaron. Se levantó de la mesa tan rápido que casi tira la silla.

—Tengo que hablar con Oak. Meowth, acompañame —dijo. Sin esperar respuesta, alzó al felino y salió corriendo al Centro Pokemón.


James volvió más tarde, ya con sus pokemón recuperados y un poco más animado. Llevaba una bolsa de supermercado en la mano.

—¿A que fuiste a hablar con Oak tan deprisa? —le preguntó Jessie.

—Fui a pedirle a Mr Mime —respondió James. Jessie parpadeó varias veces.

—¿Mr Mime? ¡Pero si apenas has entrenado con él!

—Es un pokemón de circo —le explicó James—. Sabe hacer muchas cosas y patinar es una de ellas.

—Pero la batalla…

—Mr Mime confía mucho en que puede hacerlo —la interrumpió Meowth—. De parte mía tiene todo mi apoyo.

Jessie se rascó la nuca, pensativa.

—Si crees que puede hacerlo… ¿A quien mandaron al rancho?

—Golduck —respondió James —. Se merece descansar un poco. Ya lo tendré de vuelta cuando lo necesite o termine la Liga.

James depositó la bolsa sobre la mesa y sacó varias latas de comida pokemón. Las sirvió en unos platos para pokemón que encontró en unos armarios y los colocó en el suelo. James metió las manos en los bolsillos y sacó sus seis pokebolas.

—¡Salgan todos!

Weezing, Growlie, Butterfree, Nina, Persian y Mr Mime salieron de sus pokebolas y se abalanzaron sobre la comida. Bueno, casi todos. Persian simplemente le dio la espalda a James, gruñendo.

—¿Persian? —le preguntó James, preocupado. El pokemón se puso tenso y no respondió.

—Creo que está enojado, James —se burló Meowth.

—Oh, gracias, no me había dado cuenta —le respondió James con sarcasmo—. Pero quiero saber por qué.

Persian lanzó un gruñido y pareció murmurar algo.

—Dijo que no quiere hablarte —tradujo Meowth.

—Pero me está hablando…

Otro gruñido.

—Dice que me está hablando a mí para que te diga a ti, así que no está hablando contigo —tradujo Meowth, poniendo los ojos en blanco.

James se puso de rodillas, a pocos pasos de Persian.

—Entonces podrías decirle a Meowth por qué estás enojado conmigo, ¿no?

Persian estuvo en silencio unos segundos antes de volver a hablarle.

—Dice que lo trataste como si fuera un imbécil debilucho en la Liga.

James suspiró.

—Ya me imaginaba que era por eso —se acercó un poco más a Persian e intentó acariciarle el lomo, pero solo recibió un gruñido de advertencia al estilo "lo vuelves a hacer y te rebanaré la cara"

—Ya se le pasará —le dijo Jessie—. Dejalo tranquilo.

James dudó un poco, pero aceptó. Se levantó del piso y se puso a ojear las reglas de la Liga Pokemón mientras Meowth hacía unos sándwiches y Jessie atendía a Jamie. No pasaron ni cinco minutos, cuando James sintió que le daban empujones en la pierna. Miró hacia abajo y vio a Persian sentado a sus pies.

—¿Qué pasa? —le preguntó.

Persian le dio la espalda como toda respuesta. Meowth se rió.

—Ya te lo dije, no ignores a quien te ignora —le dijo, sin parar de armar los sándwiches.

James lo miró, sin poder creerlo. Lunita había actuado así hacia varios meses cuando se había puesto celosa de Nina. Un gato grande ofendido como si fuera una criatura. Tuvo que usar todo su esfuerzo para no reírse y ofenderlo aún más.

—Persian —dijo con suavidad—. Nunca creí que fueras débil. Solo que a mí no me gusta que mis pokemón peleen de tal manera que queden inconscientes y mucho menos por una tonta copa. ¿De verdad me crees tan egoísta?

Persian se puso rigido y luego bajó las orejas, pero no se giró. James insistió.

—Es más importante para mí que estuvieras a salvo que ganar la batalla. Lo haría por ti y por cada uno de mis pokemón —señaló con el brazo a su equipo, quienes habían dejado de comer y estaban al pendiente de cada palabra—. Lo siento si te hice sentir mal.

Persian se giró hacia él, con los ojos húmedos y se tiró encima de él para lamerle toda la cara, entre maullidos.

—Dice que te perdona —tradujo Meowth.

—Gracias, no me había dado cuenta —rió James, acariciándole las orejas a su Persian. No tardó mucho en que el resto de sus pokemón se le tiraran encima para mimarlo.


El estadio parecía una pista de patinaje, solo que estaba preparado para una batalla pokemón y no para deslizarse. Giselle estaba allí, vestida con el uniforme del colegio. Aún desde la distancia, pudo ver que enarcó una ceja cuando lo vio.

—¡No voy a caer ante un perdedor que se sacó la peor nota del Pokemón Tech! —se burló ella, sacudiendo su cabello castaño. James se apretó el puente de la nariz y prefirió ignorarla.

—¡Que comience la batalla! —gritó el anunciador.

James sacó su primera pokebola.

—¡Yo te elijo, Butterfree!

Su pokemón tipo Bicho se materializó en el aire y se mantuvo volando a un metro y medio sobre el hielo. Giselle lo miró de manera altiva antes de lanzar la primera pokebola.

James no pudo menos que parpadear, sorprendido. No recordaba haber visto un pokemón así antes. Era como una especie de muñeca rosa y beige, de cabellera rubia y con ojos y labios grandes. Era bastante pequeña, no mucho más alta que un Pikachu, pero no debía confiarse en su tierna y frágil apariencia. Tendría que atacar a distancia, al no saber de que tipo era ni cuales eran sus ataques.

—¡Butterfree, Tornado!

El pokemón batió sus alas con fuerza para crear un tornado y mandarla a volar. El pokemón rosado era demasiado liviano y salió despedido por los aires, pegando contra la plataforma de Giselle.

—Smoochum, no te rindas. ¡Polvo de Nieve!

Smoochum movió sus bracitos y una especie de tormenta de nieve directo hacia su Butterfree.

—¡Tornado!

Butterfree volvió a batir las alas para que no llegara su ataque y funcionó. El ataque no solo no le llegó, sino que regresó hacia Smoochum, volviéndola a tirar contra la plataforma.

—¡No! —gritó Giselle, apretando sus dientes por la rabia.

El pokemón de Giselle se levantó, aunque tambaleándose. La chica llamó a su pokemón, resoplando.

—Ni creas que voy a perder, ¡yo te elijo!

Tiró su pokebola y lo que salió fue un Beedril. Esa si iba a ser una batalla interesante…

—¡Beedrill, Picotazo Venenoso!

—¡Esquivalo!

Del abdomen de Beedrill salieron decenas de agujas como misiles, pero Butterfree los esquivo con facilidad.

—¡Confusión!

Butterfree disparó rayos multicolores por sus ojos y golpeó a Beedrill. El pokemón veneno casi cayó al hielo, pero logró estabilizarse.

—¡Placaje! —ordenó James.

Butterfree se dirigió a Beedrill para embestirlo, pero no sería nada fácil.

—¡Doble ataque!

Beedrill contraatacó con sus enormes patas. Uno de sus aguijones golpeó en el ala derecha de Butterfree y este se apartó dando un chillido. Su vuelo comenzó a ser irregular. ¿Acaso estaba envenenado o era por el daño a su ala?

—¡Picotazo venenoso!

—¡Confusión!

Una ráfaga de agujas venenosas fue hacia Butterfree, mientras una onda psíquica de los colores del arcoíris fue hacia Beedril. El ataque que ordenó James funcionó y logro dispersar las agujas y pegarle de lleno a otro bicho, quien esta vez cayó al hielo.

—¡Beedril, has Ataque Furia!

Beedril a duras penas pudo levantarse, clavando sus agujas en el hielo para poder incorporarse. Miraba hacia todos lados, como si no pudiera enfocar a su oponente. Levantó vuelo, pero apenas a unos centímetros de la superficie y volando en zigzag.

—¡Butterfree, nuestra oportunidad! ¡Placaje!

Butterfree no estaba en buena condición, pero obedeció. Fue volando hacia Beedrill y lo embistió, pero en lugar de frenarse, siguió de largo y cayeron juntos sobre el hielo.

El arbitro se acercó y examinó a ambos pokemón, quienes no se movían.

—¡Ambos pokemón se encuentran fueran de combate!

James llamó a su Butterfree. Lo más seguro era que el Doble Ataque lo hubiese envenenado y con sus ultimas fuerzas hizo Placaje para derribar a Beedrill.

Giselle sacó su pokebola y mandó al estadio al pokemón que parecía una muñeca…. ¿Smoochum se llamaba? James sacó a su siguiente pokemón.

—¡Ve, Weezing!

Weezing salió, flotando en el aire y con la mirada fija hacia su oponente. Tenía que mantener distancia y atacar cuerpo a cuerpo solo si tenía oportunidad.

—¡Weezing, Pantalla de Humo!

Weezing expulsó un gas oscuro por todos sus orificios para mantenerse oculto.

—¡Nieve Polvo!

Una pequeña, pero potente tormenta de nieve, se dirigió hacia Weezing, alejando el humo, pero el pokemón veneno ya se había alejado para ese entonces y estaba situado a un costado.

—¡Residuos!

Weezing escupió una especie de barro negro, pero Smoochum logró esquivarlo por muy poco.

—¡Usa Confusión!

Los ojos de Smoochum se iluminaron como linternas y una especia de ondas psíquicas golpeó a Weezing, haciéndolo gemir de dolor, pero no cayó al suelo, solo se mantuvo casi al ras del piso y luego volvió a elevarse.

—¡Beso Dulce!

Smoochum se llevó una mano a los labios y le tiró un beso a Weezing. Una especie de corazón rosa se dirigió hacia él.

—¡Esquivalo!

Weezing se hizo a un lado y el ataque se disolvió en el aire al no encontrar a su objetivo. James suspiró. Las cosas se estaban complicando.

—¡Weezing, Gas Venenoso!

Weezing tiró gas por sus orificios, pero esta vez el gas era completamente negro y fue directamente hacia Smoochum. El gas la rodeo por completo y el pokemón comenzó a toser, ya intoxicada con el gas.

—¡Placaje!

—¡Confusión!

Smoochum intentó hacer el ataque, pero no pudo concentrarse debido a la tos. Weezing arremetió contra ella con toda su fuerza y la tiró fuera de la cancha, dejándola fuera de combate.

—Smoochum no puede continuar. La victoria es para el Equipo Rojo

Giselle llamó a su pokemón, con el ceño fruncido y los puños apretados. Sacó a su ultimo pokemón.

—¡Yo te elijo!

Un Dewgong fue lo que saltó hacia el estadio, con su pelaje tan puro y blanco como la nieve. Un pokemón bastante poderoso. Miró a Weezing para ver si se encontraba en condiciones y lo vio bastante dispuesto a una segunda ronda.

—¡Weezing, Residuos!

—¡Rayo Hielo!

El Dewgong abrió la boca y un rayo blanquecino salió de ella, disolviendo el ataque de Weezing y golpeándolo. No solo lo golpeó, sino que también lo congeló y cayó al suelo, rígido. Parecía como si estuviera atrapado en un cubo de hielo.

—¡Weezing!

—¡Golpe Cabeza!

Dewgong se deslizó con rapidez por el hielo y le asestó un cabezazo, estrellándolo contra la plataforma de James. El golpe hizo que el hielo se quebrara y que Weezing se liberara de su prisión de hielo. Por desgracia, estaba fuera de combate.

—¡Weezing no puede continuar! ¡El Equipo Azul es el ganador!

James llamó a su pokemón y metió la pokebola en su bolsillo. Sacó la última.

—Eres mi última esperanza… ¡Yo te elijo!

Mr Mime fue el que salió de la pokebola, parado sobre el hielo. Parecía feliz de poder participar en la batalla.

—¡Dewgong, Rayo Aurora!

—¡Esquivalo!

Mr Mime esquivó el Rayo Aurora patinando sobre el hielo como todo un profesional, casi como si estuviera dando un espectáculo en el circo.

—¡Dewgong, usa Derribo!

Dewgong comenzó a perseguir a Mr Mime por toda la pista para derribarlo. El pokemón psíquico era agil, pero Dewgong lo era aún más y logró hacer el ataque, aunque lastimándose a si mismo en el proceso. Mr Mime cayó al suelo, mal herido.

—¡Usa Rayo Hielo!

El Dewgong abrió la boca para tirar su ataque. Si no lo paraba, podría congelarlo.

—¡Pantalla de Luz!

Aún desde el suelo, Mr Mime hizo una barrera. El ataque pegó en la pantalla y, si bien la atravesó, llegó mucho mas débil, logrando que el daño sea menor y no lo llegara a congelar.

—¡Cabezazo!

Dewgong se dirigió hacia Mr Mime, patinando a toda velocidad, impulsándose con sus aletas.

—¡Confusión!

La onda psíquica de Mr Mime tiró a Dewgong hacia atrás y lo tiró contra la plataforma de su entrenadora. Antes de que se pudiera levantar, James ordenó:

—¡Doble Bofetón!

Mr Mime, como un patinador profesional, fue tan rápido como pudo hacia Dewgong y comenzó a darle cachetazos en la cabeza con sus enormes manos. Cuando se separó, el Dewgong estaba mareado, intentando enfocar a su rival.

—¡Dewgong, Cabezazo!

Dewgong salió disparando como un cañon pero, en lugar de ir hacia Mr Mime, fue hasta la platarforma de James y le asestó un cabezazo a la estructura de metal, haciéndola vibrar. Acto siguiente, se desmayó.

—¡Dewgong no puede continuar! ¡James, del Equipo Rojo es el ganador de esta ronda!

Los aplausos estallaron por todo el estadio. El Mr Mime lo saludó alegremente desde la pista, feliz de haber ganado. James bajó de la plataforma y el pokemón salió corriendo a abrazarlo.

—Lo hiciste bien —le dijo, apretándolo contra su pecho. Buscó a Giselle con la vista, pero la chica ya se había marchado. Encogiendose de hombros, metió a Mr. Mime en la pokebola y se fue del estadio.


Media hora después, Jessie, James y Meowth estaban en la cabaña, celebrando que James había pasado a los octavos de final.

—Ya te veo con la copa en las manos —le dijo Meowth, mientras preparaba takoyaki, una de las comidas favoritas de James.

—¡Jimmy campeón! —gritó Lunita desde la mesa.

—Todavía no gané nada —le explicó James. La nena solo negó con la cabeza y repitió lo mismo, feliz. Se dirigió a Jessie, la cual estaba con su hija en brazos—. ¿Cómo está Jamie?

Jessie le dio una vista rápida.

—Duerme. Es bastante tranquila y llora muy poco.

—Cuando termine la Liga, ya tendré tiempo para estar con ella.

Unos golpes se escucharon en la puerta de la cabaña.

—¡Ya voy! —James se levantó y abrió la puerta, esperando que fueran Ash, Misty y Brock.

James perdió todo el color de la cara al ver que lo tenía al frente era una oficial Jenny, mirándolo con recelo.

—¿James Kojiro? —preguntó. James apenas asintió con la cabeza. ¿Qué demonios estaba pasando? —. ¿Me podría acompañar un momento?