Alya se lleva una sorpresa mayúscula cuando Marinette recuerda que debe contarle algo importante. En el futuro, las cosas están un poco complicadas, pero tal parece ser la norma. A todo esto, Emma comenzó a ir a clases… y ya está metida en líos. ¡GRACIAS POR LEER!


¡HOLA A TODOS! … Creo que a estas alturas todos deberían ir al último fic de Abby L., pero en el caso que no se hayan dado una vuelta por ahí, los insto a todos a echarle un ojo a El Muro que nos Separa. La chica escribe genial, eso hay que decirlo. ¡Ahora a lo que nos convoca!


Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!

Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.


ADVERTENCIA

Podría contener spoilers de la tercera temporada y de este mismo fic.

Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.


"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")

Capítulo 16: De las cosas que se entera Alya

Calles de París. Año 2015

Varios días después. Lunes, 7:56 am.

-¡Marinette! ¡No Te Vayas Sin Desayunar!

Sabine alcanzó a sujetar a su hija del brazo y le puso una bolsita de papel en las manos, que contenía algo de bollería fresca, recién horneada. La chica se sonrojó con furia y abrazó a su mamá con entusiasmo.

-¡Perdón Maman! Es que llevo prisa y…

-¡Respira! -Exclamó Sabine dándole palmaditas a su hija en la cara. -¡Ni que hubieras dejado de verlo un mes! -Añadió con una enternecida sonrisa. Sabía bien que su niña estaba ansiosa por ver a su novio por fin después de una semana de castigo. -Ya vete: come eso y estudia mucho.

Sabine le dio un beso en la mejilla a su hija y la dejó ir. Marinette, con muchísima alegría, giró sobre sus talones, dispuesta a correr hasta el colegio a todo lo que le dieran los pies. No digamos que no había visto a Adrien en toda la semana, pero su entusiasmo era como si no lo hubiera hecho. Ni bien atravesó la puerta de la panadería y avanzó algunos metros, se encontró de narices con Alya, quien, como todas las mañanas, había pasado por ella.

-¡Marinette, chica! ¿Ya nos vaAAAAAAAAMOS…? ¡Espérate, Marinette!

-¡NO HAY TIEMPO QUE PERDER! ¡VAMOS!

-¡CaaaaaAAAAAAAAaaaaaalmaaaaaa!

Debería ser ilegal estar tan feliz un lunes por la mañana, pero eso a Marinette no podía importarle menos. Ese día por fin Adrien volvía a clases y su castigo terminaba: ¡podría verlo todo el día! Podría conversar, estar con él, reírse a carcajadas, tomarlo de la mano y simplemente admirarlo. ¡Hasta que se cansara! Sin duda estaría más tranquila teniéndolo a él en clases.

O sea, no era que no lo hubiera visto, insisto. Ladybug había ido todas las noches a verlo, excepto el sábado pasado, en que ambos habían coincidido en el departamento en donde Louis y Emma iban a alojar de momento.

-¡Respira un poco, mujer! El colegio no se va a mover de donde está… -Alya estaba muy divertida por la actitud de su amiga.

-¡Pero Adrien puede haber llegado ya! Quiero verlo, preguntarle todo. ¡Necesito… ver si se le borró el ojo morado!

El pasado viernes había sido de locos. En principio el departamento no estuvo listo a la hora acordada y los contratistas dijeron que tenían para una semana más. Sin embargo Antoine Foissard decidió usar la artillería pesada (comentó que cobraría las multas por día de retraso) y mágicamente el lugar estuvo listo a eso de las 22 horas. Demasiado tarde para hacer la entrega del lugar a sus nuevos inquilinos. Al día siguiente se quiso hacer la entrega temprano por la mañana, pero surgieron mil imprevistos. Cuando por fin gestionaron la entrega de las llaves a Louis y Emma por parte de Antoine, eran pasadas las 16 horas y el día había transcurrido entre sinfín de malabares que involucraron llamadas telefónicas, incordios varios y alguna que otra amenaza entre Nathalie y Antoine.

Pero finalmente esa noche los dos viajeros del tiempo habían dormido en camas cómodas, bajo techo y protegidos del frío.

Eso la tranquilizaba como no tienen idea. Marinette no se había dado cuenta que incluso había estado durmiendo mal y como aguantando la respiración. Dejó escapar un suspiro de alivio cuando vio a sus hijos instalados y seguros esa noche.

Si todo salía de acuerdo con el plan, Adrien y Marinette verían a sus hijos después del colegio… Y hablando… entre tanta carrera habían llegado a los pies del edificio. Varios alumnos entraban a paso remolón y ella era la única que iba con un entusiasmo capaz de mover al mundo. Soltó a Alya y dio saltitos felices.

-En serio Marinette, ¡Eres Todo Un Caso De Estudio! -Exclamó Alya. -Me da ternura verte así, pero tú me ocultas algo. -Comentó a modo de broma, poniendo las manos en sus caderas.

Marinette, quien había comenzado a subir los escalones de dos en dos llena de entusiasmo, se detuvo a medio camino como aplacada por lo que Alya le dijo. ¡Cierto! Se golpeó la frente con la palma de su mano. Con los nervios y todo lo que le había pasado las últimas semanas, había olvidado de contarle a Alya que ella y Adrien… pues… eran algo.

¡AY QUE HORROR! ¿Qué clase de amiga era? Marinette se llevó las manos a las mejillas y se las estiró de frustración. ¡¿Cómo podía ser tan despistada?! Alya era su mejor amiga del mundo mundial y allá iba ella y olvidaba contarle un detalle tan importante para su vida como el hecho que por fin estaba saliendo con el amor de su vida. ¡No le había contado nada a Alya! Uno de sus principales apoyos y fan número uno del ship Adrinette…

Obvio: no tenía que contarle la parte en que tendría tres hijos: Hugo, Louis y Emma, una casa y un hámster llamado…

-¿Le has dicho a tu terapista que estás teniendo cambios de humor muy violentos? -Bromeó Alya alcanzándola al tope de los escalones. -Venías con una energía que te llevabas al mundo por delante y a media escalera tu ánimo cayó por los suelos.

-Alya… tienes razón. Hay algo que no te he contado. -Marinette suspiró apenada. -Pasaron muchas cosas, me distraje y me estresé como no tienes idea y no fue mi intención… yo, ¡es que se me apilaron mil cosas encima y todo no tenía ni pies ni cabeza!

-¿Acaso estás saliendo con Adrien y no me habías dicho nada?

-Sí. Hace dos semanas.

Alya miró a Marinette sorprendida unos segundos, pero pronto se largó a reír de buena gana.

-¡Ah sí, Claro! ¡Y no me habías dicho nada! ¡Te lo voy a creer! -Pese a la confesión de su amiga, Alya no le había creído nada. -Apenas eres capaz de hablarle y el último tiempo solo gritabas como banshee cuando él se te cruzaba. ¡Te conozco! Con las vueltas que te das, ¡no tienes ni media chance de decirle tus sentimientos a Adrien!

Y lo decía con mucho cariño, conste, pero Marinette no la escuchó. De pronto se había quedado como hipnotizada mirando a la calle al objeto de su afecto, con los ojitos llenos de ilusión y corazones. El mercedes conducido por el Gorila comenzaba a alejarse del colegio y Adrien la buscaba con la mirada y al ubicarla, la saludó con la mano, lanzándole incluso un beso. Nino estaba con él: por lo visto se habían reunido antes.

-En serio Bro, ¿me estás diciendo que comenzaste a salir con Marinette? ¡¿Hace dos semanas?! ¡¿Tú?! -Nino, quien no cabía en sí de la sorpresa, continuó. -¿De qué me perdí, Bro?

-Pues… -Adrien se sonrojó un poco y se rascó la nuca. ¿De qué se había perdido Nino? Pues esa era una larga historia que no necesitaba saber completamente. -Simplemente puse más atención, eso es todo… También descubrí muchas cosas que ya sentía por Marinette y las cosas se dieron, así de simple… Lo que me dijiste ese día en el bus me hizo abrir los ojos.

-¿Y por qué no me habías dicho nada? ¡Bro! Es importante: ¡Tú y Marinette son mis mejores amigos!

-Creí que te enojarías…

-¿Enojarme yo? -Nino bufó impaciente, pero sonrió en seguida. -Si lo dices por ese enamoramiento que creí tener por Marinette, olvídalo: no hay rencores. Es Alya el amor de mi…

-¡AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAA AAAAH!

Aquél grito estridente erupcionó de pronto de la garganta de Alya y todos se voltearon a mirarla. Marinette del susto había pegado un brinco y alcanzó a ver a su amiga retrocediendo un par de pasos y señalándola con la mano. No, en primera instancia Alya no le había creído a Marinette cuando ésta le dijo que llevaba dos semanas saliendo con Adrien, ¿cómo podía creerle? Sabía que eventualmente eso ocurriría, pero ¿así de sopetón y que ella no se hubiera dado cuenta? Y créanme que habría seguido incrédula de las palabras de su amiga si no la hubiera visto mirando a Adrien de aquella manera. Hizo rápidos cálculos mentales, asoció situaciones y muchas cosas hicieron sentido… no pudo evitar chillar de la manera que lo hizo y…

-¡Alya! -Exclamó Marinette asustada.

¿Y cómo no? Si su amiga se desmayó de la impresión. Marinette la alcanzó a sujetar a media y evitó que se diera un porrazo muy feo. Nino se apresuró en subir a zancadas las escaleras seguido por Adrien, sin tardarse en llegar junto a su chica, quien estaba en el suelo cuán larga era. Marinette estaba agachada junto a ella, con lágrimas en los ojos y dándole palmaditas en las mejillas. Varios curiosos las rodeaban, pero al menos algunos les daban espacio. Alguien corrió en busca de algún profesor.

-¡¿Qué pasó?! -Preguntó Nino alarmado, tomando la mano de Alya, quien estaba completamente inconsciente.

-¡No sé! De pronto se puso a chillar y se desmayó. -Lloriqueó Marinette. Adrien, agachado junto a su chica, le dio unas palmaditas en el hombro.

-¡Uy! Pues parece que la mataste de la impresión. -Dijo de pronto una nueva voz. -Deberías darle las noticias con más suavidad.

Todos se voltearon a mirar. Emma estaba allí de pie, así casual, con las manos en las caderas y con la expresión de no haber roto nunca un huevo en la vida. Adrien y Marinette intercambiaron miradas: por lo visto las cosas se iban a tornar interesantes ese día.


Place du Vosges. París, Año 2052

11:45 de la mañana.

Se detuvo de golpe y se parapetó detrás de una pared, tratando de no respirar más fuerte de lo normal. La carrera que acababa de pegarse se lo ponía difícil, por lo que le costó mucho dominarse. No podía demorarse, una pausa como ésta bien podría ponerla en muchos problemas en un abrir y cerrar de ojos. Maeve se llevó la mano al cinto, sujetando la empuñadura de uno de sus puñales y con cuidado comenzó a asomarse para ver hacia el otro lado de la calle.

Nada. No había moros en la costa.

Entrecerró los ojos y tomó aire. Echó a correr y pronto estuvo al otro lado de la calle y nuevamente se refugió tras las ruinas de lo que alguna vez fue una panadería. Esta vez, en vez de solo mirar a la calle, también miró hacia el interior del edificio… o lo que quedaba de él, en todo caso.

Esta zona era el blanco frecuente de los berrinches de Lila. Por alguna razón solía ensañarse y se desquitaba con todo lo que había allí. Todavía había ciudadanos viviendo en la superficie de París, ya estuviesen infectados por akumas, fueran civiles temerosos o gente de la peor calaña, aún daban vueltas por la ciudad. Solo quienes se habían unido a la Resistance de forma activa vivían bajo tierra, en las catacumbas. Se contaban por unos pocos miles y cada vez disminuían más, pero por precarias que fueran las condiciones, todos buscaban un lugar donde vivir y como ganarse la vida como fuese, si Lila así lo permitía.

Esa bruja tenía un temperamento muy mercurial. El que ella estuviera en la cima del poder sencillamente no le hacía ningún favor a los parisinos, que solo querían recuperar su ciudad y su país.

Esta contingencia les había enseñado a los habitantes de la ciudad a andar ligeros y no apegarse mucho a los lugares. Se trasladaban constantemente y ocupaban diferentes locaciones, dependiendo de su estatus: los civiles ocupaban cualquier edificio vacío, al igual que los akumatizados, aunque esos solían concentrarse cerca de la Alcaldía de París, el edificio que la Strega había adoptado como hogar, terrenos baldíos o ruinas cercanas. Aquellos que pertenecían a la Resistance se refugiaban y vivían en las Catacumbas, a donde por alguna razón no podían entrar ni los akumatizados ni la Strega. Eso sí, todos, todos compartían en común que nadie quería vivir en los alrededores de la antigua Place du Vosges.

-Tengo que preguntarle a alguien a qué se debe eso. -Murmuró la chica para sí.

Maeve tomó aire: no se atrevió a adentrarse en aquella panadería. Retrocedió y con cautela escudriñó la calle, observando con especial interés en dirección de la Ille de la Cité, en donde alguna vez se alzara orgullosa la catedral de Notre Dame. ¡Bien! Ya estaba más cerca. Con ánimo renovado, echó a correr.

-¡¿DÓNDE CREES QUE VAS?!

Entonces comenzaron a llover escombros. Maeve retrocedió con las justas y volvió a refugiarse en la panadería, pero sabía que pronto tendría que salir de ahí, sino no quería terminar víctima de algún derrumbe. Aprovechó las ruinas a su favor y salió por un boquete en la pared contrario a la puerta de entrada, y se puso a correr como loca en otra dirección a la que iba, de regreso a la Place du Vosges. ¡Maldición! ¡No podía alejarse de la Ille de la Cité! Tenía cosas que hacer y en serio…

-¿En serio creíste que te escaparías de mí, chiquilla?

Chris Lahiffe, quien en su forma akumatizada se hacía llamar Barbazul, se dejó caer desde el aire sobre ella y la sujetó del cabello, sacudiéndola con saña. Maeve no perdió tiempo y usando uno de sus puñales, lo sacó de su empuñadura y atacó con destreza, logrando herir a su enemigo.

-¡NO ME TOQUES, CAPÓN!

-¡AAAAARGH!

El puñal hizo un profundo corte en su brazo y en su cara, provocándole suficiente dolor como para la soltara. Maeve se alejó unos metros para ganar terreno, ¡todo lo que pudiese la verdad!: No huiría de Barbazul, no sin ayuda, y este no cesaría en su afán de darle caza. No tenía otra opción más que enfrentarlo. Sacó del cinto su segundo puñal y se dispuso a defender terreno.

-Eso fue una mala idea, guapa. -Barbazul se puso de pie y la enfrentó con una sonrisa burlona, relamiéndose los labios. El daño provocado por los puñales de la mujer se regeneró en cosa de segundos. -¡Ni siquiera me dolió!

-¿En serio? Porque chillaste como niñito, capón. ¡Cómo para subirlo a Youtube!

-¡No te daré esa oportunidad!

Barbazul se abalanzó sobre ella con golpes y patadas. Maeve sostuvo su terreno, tratando de ganar tiempo o algo. Tenía sus ojos fijos en su enemigo, que no le daba respiro con sus ataques. La escocesa apretó la mandíbula y se concentró en su enemigo. De todos los akumatizados, Barbazul era el único que nunca había sido liberado de la influencia de su akuma. Maeve afiló la mirada. ¡Sabía que él llevaba consigo el objeto akumatizado! ¡¿pero dónde lo tenía?! Si tan solo pudiera encontrarlo y destruirlo su vida sería más fácil…

… ciertamente no iba a purificar al akuma, pero al menos Chris perdería sus poderes que lo hacían ser Barbazul y bien que podía lidiar mejor con un infectado que con un akumatizado. Sobre todo porque Lila no estaba en París y no podría ayudar a Chris.

-¿Qué te pasa, Maeve? ¿Estás cansada, mi vida?

-¿De ti? No lo dudes. -Maeve bufó de rabia y le plantó un rodillazo a Barbazul, que bloqueó sin ningún problema, sujetándole la pierna.

-Imagina todo lo que podríamos hacer juntos, si cedieras un poquito, mi vida. -Le sonrió Barbazul burlón. Maeve tuvo ganas de vomitar.

-¡No soy tu vida, pervertido! -Exclamó vehemente antes de escupirlo a la cara, consiguiendo que la soltase, pero enojándolo al mismo tiempo.

-¡MUERE!

El akuma se le lanzó encima con viciosa violencia. Maeve asestó algunos golpes e incluso logró apuñalar a Barbazul de lleno en el abdomen, pero este le dio un puñetazo en la cara que la botó al suelo varios metros. La chica no se quedó quieta: sabía perfectamente que uno de los poderes especiales de Barbazul era regenerar su salud, por lo que se levantó y echó a correr… Sabía que Chris ya había perdido la paciencia y pronto comenzaría a usar su otro poder.

Y así fue. Usando telekinesia, Barbazul levantó grandes trozos de escombros por los aires y comenzó a lanzárselos a Maeve, quien debió tener especial cuidado en esquivarlos como mejor podía mientras huía y trataba de encontrar refugio. Y en esas maniobras tuvo algún éxito, pero pronto cayó de bruces

Barbazul, en vez de aplastarla, se le acercó peligroso y con otras intenciones distintas de matarla.

-¡Así te quería tener! ¡En el suelo y a mis…! -Una piedra lo golpeó en toda la nariz, la que sujetó acorde a las circunstancias. -¡AAAARGH!

-¡Ya Te Quisieras Tener A Una Mujer A Tus Pies! -Exclamó Maeve levantándose. Sonrió burlona. -¿La Strega no te deja ser dominante acaso?

-Jejejejejeje, ¿crees que eso me va a desconcentrar? Mi querida Lila puede hacer conmigo lo que le plazca… Ella me da poder. Entre otras cosas. -Añadió con voz lasciva. -Hmmm. Ahora que lo pienso, No veo al gato cerca. ¿Problemas en el paraíso?

-Está ocupado. -Maeve se mordió la lengua. ¡Mejor se andaba con cuidado! -No necesito al gato.

-¡PERO YO SÍ! -Con renovados bríos, Barbazul se le tiró encima dando golpes aún más viciosos que los anteriores y Maeve tuvo problemas para controlarlos. -¡QUIERO VERLE LA CARA CUANDO SEPA QUE COLGUÉ TU PIEL DE LO QUE QUEDA DE LA TORRE EIFFEL! ¡¿DÓNDE ESTÁ EL GATO?!

Sí, con razón Lila y Chris eran pareja. ¡Tenían el mismo mercurial carácter! Pero Maeve no tenía tiempo para hacer bromas al respecto, ¡Tenía que sacarse a Barbazul de encima! ¡Se había puesto homicida e incluso ella estaba teniendo problemas para controlarlo! Si no hacía algo pronto, la iba a…

-¡QUE ME DIGAS DONDE ESTÁ MATAGOT!

¡ZAS!

Un zarpazo le cruzó toda la cara en ese momento, y no dejó de atacarlo con igual ferocidad. Barbazul cayó al suelo y se le vino encima el poder de un tigre, decidido a destruirlo. A duras penas huyó de ese ataque y dio un salto en el aire, aterrizando sobre un plinto vacío observando en que había cambiado la situación.

-Matagot está ocupado, pero esta gata grande puede ayudar, ¿no?

-¡Sable!

Maeve se ubicó junto a Sable en una actitud defensiva. Ahora tenía una oportunidad de salir de este embrollo: junto a ella, estaba Juleka Anciel, la portadora del miraculous del tigre, conocida en esa forma como Sable. Era una heroína muy difícil de manejar e impredecible. Era muy tranquila, pero eso se debía a que esperaba el momento justo para atacar, y cuando lo hacía, generalmente era un ataque contundente. Barbazul apretó los dientes.

-¿Qué? ¿Maeve no puede jugar sola?

-¿Y negarle la diversión a Sable? -Preguntó Maeve burlona.

-¡Es que lo estaban pasando tan bien que quise unirme a la fiesta! -Exclamó Sable.

-¡Esto ya no me divierte! ¡MUERAN LAS DOS!

Barbazul agitó las manos y dio un golpe al aire, el cual se oyó como un disparo seco. En seguida se levantaron un centenar de escombros del suelo y flotaron hasta buena altura, antes de ser arrojados todos en dirección de las mujeres. Sable y Maeve se las vieron color de hormiga y a duras penas lograron esquivarlos y encontrar refugio entre las ruinas de un edificio.

Tras tres horribles minutos, finalmente hubo silencio. Maeve estaba hecha un ovillo detrás de una pared y protegía su cabeza. Sable estaba en una pose similar, pero fue la primera en asomarse a ver qué pasaba.

-Barbazul se fue. -Explicó escuetamente. -¡Eso fue fácil!

-Demasiado tal vez. -Gruñó Maeve. -Barbazul tiene que estar bajo órdenes. ¡Algo trama!

-O extraña a su fetiche. -Siseó Sable. La mujer sacudió su cabeza y se levantó, muy alerta a sus alrededores. -¡Menos mal que vine! ¿Estás bien, Mavs? -Le preguntó atenta, apoyando su mano sobre el hombro de la joven. Maeve asintió.

-Sacudida, golpeada, con el orgullo herido, pero bien. ¡Yerba mala nunca muere!-Afirmó Maeve mientras se tanteaba el cuerpo buscando heridas. -¡Mil perdones, Sable! Me atrasé un poco… debí correr más rápido.

-No te preocupes. Ya estás aquí. Vamos: todavía tenemos que llegar al embarcadero.

Ambas mujeres comenzaron a correr, sirviéndose de todos los vericuetos y atajos que conocían. No podían demorarse ni quedarse en un sitio tan peligroso. Barbazul se había ido, pero quizás las observaba de lejos y se podía dejar caer sobre ellas en cualquier momento. Por eso tomaron la ruta más discreta que tenían a la mano.

-¿Consiguieron las medicinas? -Preguntó Maeve cuando se tomaron un descanso.

- Muy pocas. Y las de Chloé… nada todavía.

-DAMMIT!

-Ya las conseguiremos: todavía no nos reunimos con nuestros contactos de Calais. Creo que trajeron algo de Inglaterra. ¡Quizás tenemos suerte!

-Eso espero, porque estamos bajos en suministros médicos. ¡Y madame Kutzberg lo está pasando muy mal!

-Lo sé, la he visto. ¡Y aun así la tienes peleando!

Maeve asintió tras el comentario de Sable. No se dijeron nada más, sino que reiniciaron la marcha, esta vez en silencio. No pasó mucho tiempo cuando por fin tuvieron a la vista el río Sena y el embarcadero oculto en donde el Libertad, la nave que capitaneaba madame Anarka, se hallaba atracada. El barco se veía lleno de actividad, pero esta se mantenía bajo control.

-¿Has tenido suerte con tu búsqueda, Mavs?

-Todavía no encuentro nada… Aunque no digamos que he podido buscar bien: el área está llena de infectados, que se akumatizan a la menor provocación… ¡Más me paso peleando con ellos que cavando el sitio!

-¿Y has sabido algo de Matagot y Emma?

-Bunnix dice que están bien.

Sable levantó ambas cejas. La respuesta de Maeve había sido demasiado breve. Suspiró y meneó la cabeza. Comprendía muy bien el motivo del enojo de la chica y empatizaba con ella. Si Marc le hubiera hecho algo parecido, también estaría muy molesta. ¿En qué estaba pensando Louis? ¿Acaso no se daba cuenta que esa actitud suya estaba lastimando horrores a Maeve? Se sopló el flequillo… no digamos que la chica tampoco se lo ponía fácil. Suspiró: estos dos tenían que sentarse a conversar y a fondo.

-Ojalá cumplan pronto su misión: como que necesitamos a Matagot aquí…

-Y a Tikki.

-¡Sobre todo a Tikki! -Sable le hizo una seña a Maeve. -Vamos, que no nos hacemos más jóvenes.

Maeve asintió. Salió en pos de Sable cuando esta echó a correr de nuevo, esta vez en dirección del Libertad.

Ya habría tiempo de pensar en Louis, de momento… tenía que cumplir un encargo.


Colegio Françoise Dupont. París, Año 2015.

Más tarde ese día. 9:56 am.

Sin duda de que si de algo la clase estuvo pendiente, no fue necesariamente de la lección de aquél día. La noticia de que Alya había chillado fangirleramente hasta el desmayo por una razón solo conocida por ella no tardó en propagarse por todo el colegio y el motivo de tanta emoción en una chica tan compuesta, pero apasionada, como Alya, solo podía ser uno.

Fueron advertidos, vieron las señales y los cálculos llegaban todos a la misma solución. ¡Hasta Markov había dado el 99 % y fracción de que fuera tal!

¡Es que estaban ahí presentes! Primero Alya chillaba y se desmayaba, luego la llevaban entre todos a la enfermería (Bueno, Nino la cargó en volandas). La enfermera Lacroix echó a todo el personal no necesario de su dominio y al entrar al salón, Alix y Juleka juraban a pie juntillas que cierto par había caminado de la mano. Durante la clase, era tan la atención que les daban a esos dos, que por momentos Marinette casi se levantó de su asiento para proclamar en voz alta y clara lo que todos estaban a minutos de confirmar.

Sobra decir que tanto ella como Adrien no bajaron del rojo intenso. No, no decían nada sobre su relación todavía, estaban en clase, pero si esto ya era así ahora, no querían ni imaginar cuando las cosas se calmaran.

Media hora después Alya volvió a clase y se sentó en su lugar junto a Marinette. Trató de mantenerse calmada, pero su fangirl interna seguía hiperkinética. Cada dos por tres miraba a su amiga con los ojos llenos de ilusión y las mejillas hinchadas, apenas conteniendo las ganas de gritar de nuevo. ¡Oh, esa mirada era peligrosa! Se notaba que estaba FELIZ por la noticia, pero al mismo tiempo Marinette supo que sería víctima de un largo e intenso interrogatorio del que no podría escapar, así se akumatizaran todos los ciudadanos de París o Ladybug decidiera revelar su identidad por medio del Ladyblog.

¿Por qué Alya no podía ser como Nino? Adrien había alcanzado a decirle que le había dicho a su compadre sobre ellos, pero a diferencia de Alya, el muchacho se lo estaba tomando con más calma, aunque cada tanto se volteaba y le sonreía como diciéndole "¡Ya lo sé todo!"

-¿Falta mucho para el recreo? -Rezongó Marinette.

-Ya en cualquier momento. -Le dijo Alya con una sonrisa.

Es que las miradas se estaban tornando muy incómodas. De todas ellas, las más suaves eran las que le dedicaban Iván y Mylene, pero las más preocupantes eran las de Chloé, que tenía los ojos encendidos de rabia, y las de Lila, pero ella se notaba más psicópata.

¡RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING!

¡Ah! ¡Por fin dieron las 10 de la mañana y con ello el primer recreo del día! El profesor a cargo los despachó, recordándoles las últimas tareas, pero el estudiantado no hizo mucho esfuerzo por salir. Como que se quedó rezagado, tal como si de pronto hubiera encontrado algo que hacer o decidido que hacía mucho sol afuera. No querían salir, querían enterarse del chisme. Marinette no pudo hacer ni el amago de ponerse de pie: Alya la obligó a sentarse.

-¡Alya!

-¡Quieta aquí y me repites todo! ¡Mi corazón es incapaz de tanto suspenso! ¿Te escuché bien? ¿Estás saliendo con…?

-¿Conmigo? Hace dos semanas. -Respondió de pronto Adrien, sentándose junto a Marinette de improviso.

Marinette se giró como impulsada por un resorte y abrazó a su chico. Alya perdió de nuevo los colores, por lo que Nino se ubicó detrás de ella por si acaso.

-¡Lo siento mucho, Alya! Te iba a decir, pero las cosas se pusieron muy locas… -Le dijo Marinette, tratando de sonar acongojada. Nótese que Adrien la sujetó por la cintura así casual. Alya tomó aire, giró sobre su eje y sujetó a su novio por las ropas.

-¡¿TÚ SABÍAS?! ¡OH, LA TRAICIÓN!

-¡Me acabo de enterar ahora! -Exclamó Nino divertido, levantando las manos en señal de paz.

-¿Por Qué No Habían Dicho Nada? -Quiso saber Alya, volviéndose hacia la nueva pareja.

Todos en el salón prestaban mucha, mucha atención. Algunos hacían apuestas.

-¡Se nos pasó! Entiende, Alya, ¡Pasaron muchas cosas la semana pasada! -Se apresuró en decir Adrien.

-No tuvimos mucho tiempo ni para pensar. -Marinette tragó saliva. -¿Crees que me gustó no verlo una semana completa?

Adrien sonrió burlón y en complicidad, le dio un apretoncito en la cadera. Eso era una vil mentira y ambos lo sabían: se vieron todos los días, aunque de forma clandestina como Ladybug y Chat Noir.

-Eso explica porqué te sulfuraste tanto con Kim, al punto de darle golpes. -Dijo Nino con relajo. ¡Uy! Estaba muy contento por su compadre y Marinette. De verdad, esta noticia le había hecho la semana entera y eso que apenas era lunes.

-¡Ay, no me lo recuerdes! -Gimió Marinette, tapándose de la cara.

La chica iba a añadir algo más, pero Adrien le llamó la atención por algo y al voltearse a verlo, la tomó por las mejillas y la besó en los labios. Alya exclamó de sorpresa, se puso de pie y cayó sentada en su puesto casi en seguida, echándose aire con las manos. ¡Casi lloraba de la emoción! Los demás en el salón, recuerden que estaba prácticamente lleno, también hizo notoria su alegría y vitorearon con los brazos en alto. ¡AL FIN! Sorprendidos, giraron para ver a los demás.

Rose mordía su pañuelo y casi que lloraba. Juleka les mostraba el pulgar arriba, Alix, muy a su pesar, daba saltitos alegres en su sitio, cual conejo emocionado; Iván y Mylene se abrazaban enamorados, y Nathaniel rápidamente dibujaba el momento para la posteridad. Max sonreía y Markov a su lado sacaba cálculos varios. Sabrina se tapaba la boca, con los ojos muy abiertos… Chloé hervía de rabia, Lila… tenía una expresión ilegible y la mirada fija en Marinette.

-¡¿QUÉ HACES BESANDO A LA PANADERA?! -Explotó Chloé con una intensidad digna de telenovela, al más puro estilo de Soraya Montenegro, agitando los puños y dando pisotones hasta ellos, con toda la intensión de poner distancia entre los dos. -¡ADRIEN ES MÍO!

Marinette suspiró cansada. ¡Esto ya se veía venir! Se recargó en el hombro de Adrien al mismo tiempo que este la rodeaba con el brazo y miró aburrida a Chloé como venía hecha una furia. Igual le dio penita, pobre. Miró de reojo hacia Nathaniel, quien más concentrado estaba en su dibujo que en prestarle atención a la hija del alcalde. ¿En serio esos dos se habían casado en el futuro? ¿Qué acaso se habían emborrachado y terminado juntos? Iván entonces se interpuso y la detuvo nada más con su presencia.

-¡Cálmate, Chloé! -Le dijo el gigante.

-¡¿QUÉ ME CALME?! ¡ESTA PANADERA ENGATUSÓ A…!

-¡A mi no me engatusó nadie! Solito me di cuenta de mis sentimientos por Marinette. -Protestó Adrien sin moverse de su sitio.

-¡PERO IBAS A SER MI NOVIO!

- ¡No pasó! ¡Solo eres mi más querida amiga de la infancia! -Le dijo Adrien con toda sinceridad. -Nunca iba a pasar nada… Te sigo queriendo de esa manera.

-¡Friendzone! -Exclamó Alix. -¡Directo al vórtice de Snape!

Chloé retrocedió como si le hubieran dado un baldazo de agua helada en la cara y con una impresión demasiado tragicómica. Marinette se incorporó un poco más.

-Esto nunca fue una competencia… Chloé… en serio, lo lamento mucho, pero… -Marinette miró a Adrien y le sonrió. -Este minino ya es mío, y no pienso renunciar a él.

-¡Hey! ¡Tu solo me quieres por mi cuerpo! Me siento usado. -Bromeó el chico de buena gana. Marinette se echó a reír.

-¡Nosotros ya sabíamos! -Exclamó de pronto Mylene, quien se abrió paso para darles un abrazo. -Iván y yo los vimos el viernes antes de la pelea con Kim.

-Fuimos por un helado con André y ustedes se estaban alejando. -Explicó Iván. -¡Estamos en serio muy contentos por ustedes dos!

Esto tomó a Adrien y Marinette por sorpresa, y parpadearon acorde. Fue entonces cuando notaron que estaban rodeados por sus compañeros. Alya seguida sentada en su lugar, con lagrimones en los ojos y haciendo pucheritos de emoción, sin poder encontrar las palabras para expresar su alegría. Nino se abrió paso, se metió entre Marinette y Adrien y rodeó a su compadre del brazo.

-¡Esto merece una celebración! -Exclamó con entusiasmo. -¡Hay que celebrar esto por todo lo alto…!

-¡FIESTA EN MI CASA! -Exclamó Juleka con alegría.

Por cierto, la chica también se había enterado de antes del idilio entre Marinette y Adrien, por boca de su hermano, pero prefirió no decir nada. En algún momento de la semana anterior, Luka se había acercado a ella a conversar, contándole que había hablado con Marinette y ella había resuelto seguir su corazón… y que su felicidad le importaba demasiado como para arruinársela con su disgusto. Ya habría otras chicas en su vida… y si Marinette y Adrien llegaban a tener hijos, se consideraría compensado si lo hacían padrino de alguno. Por eso no temió ofrecer su casa para la fiesta. Todos alzaron la mano contentos.

-¡Llevábamos mucho tiempo esperando esto! -Exclamó Rose. -¡Espérense que se lo cuente al príncipe Alí!

-¡Esperen un momento! ¿En serio piensan avalar todo esto? ¡Es solo la panadera! -Lloriqueó Chloé.

-Como que no necesitan nuestro permiso, Chloé. -Dijo Rose de pronto.

-¿Ustedes dos están felices? -Les preguntó Iván.

Por toda respuesta, los novios sonrieron y se besaron. Todos suspiraron con un notorio Aww. ¡Era mil veces mejor que la vez que estos dos se quedaron dormidos en el tren a Londres! Chloé estaba a punto de llorar de la frustración, pero en el fondo, bien en el fondo, sabía que esto pasaría tarde o temprano. Mejor comenzaba a lidiar con eso y a seguir con su vida.

-¡AAAARGH! ¡RIDÍCULO, TOTALMENTE RIDÍCULO!

-Ciertamente.

Lila, quien hasta entonces se había mantenido en silencio y alejada, se acercó a la pareja con los ojos llenos de ira fría. El resto de la clase se sorprendió, pues nunca habían visto una faceta así de la italiana. Le abrieron paso y le permitieron llegar hasta los dos. Alya, quien había reaccionado al veneno que irradiaba Lila, se giró a verla, pero optó por observar primero. Y lo que vio la hizo aguantar la respiración.

Es que la reacción de la pareja fue extraña. Se levantaron rápidamente de sus asientos, Adrien se puso por delante de Marinette, quien sujetaba su mochila como preparándose para dar un golpe con ella en defensa personal. ¿Qué? Eso no era normal… Alya se puso alerta. Otro que se dio cuenta fue Iván, quien aguantó la respiración. ¿Qué estaba pasando?

-¡Cómo lamento, Adrien, tu mal gusto! -Le dijo Lila deteniéndose justo frente a él. -¿Tu papá sabe que estás de novio con una cualquiera como la china esta? -Preguntó refiriéndose despectivamente a Marinette.

-¡Sí sabe y no le digas así!

-Lila, esto no te concierne. ¡Sigue con tu vida y ya! -Le dijo Marinette, muy seria… y quizás algo asustada.

-¡Claro que me concierne! Le prometí al tío Gabriel que mantendría a Adrien lejos de las malas influencias. ¡Solo eres una zorra aprovechada y…!

-¡Te lo advierto, Lila! -Gruñó Adrien.

-¿O qué? ¿También me vas a pegar, Adrien? Te recuerdo que estás saliendo de un…

-Él no te pegará, pero yo no tengo problemas.

El clima ya era tenso de por sí. Toda la clase había pasado de estar muy enternecida con la noticia que les habían dado sus compañeros, a ver con alarma aquella actitud de Lila y como la agresividad parecía estar escalando conforme pasaban los minutos. Entonces apareció esa nueva chica, que parecía ser mayor que ellos, quien ni dudó en plantarse delante de Lila y hacerla retroceder a empujones. Emma se puso las manos en las caderas.

-¿Dónde prefieres que te arregle la nariz? ¿Afuera o aquí mismo? -Preguntó agresiva, tronándose los nudillos.

Lila abrió los ojos como platos. ¡Esto no era parte del plan! ¡La loca otra vez! ¿Quién era esta chica? Tercera vez que la veía y ya había decidido que la intimidaba un montón. Miró a su alrededor como buscando ayuda en sus demás compañeros y… y entonces… se dio cuenta de algo que le heló la sangre. ¡Se parecía a Adrien! ¡¿Qué brujería…?! ¿Por qué se parecía a Adrien? ¡Ese parecido!

-¡¿Qué tanto me ves?! ¿Tengo algo en la p**a cara, connasse?!

Lila se mordió el labio. Esto se iba a poner serio.

Continuará.

Por

Misao–CG


Próximo capítulo: Gato malhumorado

"… Para Ladybug no pasó desapercibido que en el lavaplatos de la cocina había una toalla con sangre, así como algunas manchas en el piso. Aguantó la respiración, notando un repentino apretón en el estómago. ¡Sangre! Esto ya no le gustaba nada. Dejó el bolso sobre el sofá y corrió al baño.

-¡¿Por qué hay sangre en el…?! -Ladybug se interrumpió a media frase cuando se metió al baño. -¡Louis! ¿Qué te pasó? …"


Notas finales: Del lado positivo, Alya se enteró por fin de la noticia, al igual que el resto del salón y vieron que Lila se está portando muy raro. También conocieron a Emma… de forma bastante espectacular, por lo visto. Dos cosas al final… Lila no solo se dio cuenta del parecido entre padre e hija, sino además que Adrien y Marinette parecen tenerle miedo… tanto como ella le teme a Emma. ¿Una confesión? Me costó sujetarla en este capítulo: insistía en querer caerle a golpes a Lila. No me malinterpreten, también quiero que le pegue, pero… no necesito que castiguen a Emma en su primer día de clases. O que ensuciara su ropa. A todo esto, ¿captaron la referencia? En fin. Me encuentro en proceso de cambiar el formato de los diálogos, así que puede que se me hayan escapado algunas comillas. Del mismo modo, estoy aprendiendo a usar los guiones, así que ténganme paciencia en lo que aprendo a usarlos. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!


Manu. Dije que no acepto encargos ni escribo lemons. ¿No has pensado en escribir algo tú?. Ten, una galleta, y ¡GRACIAS POR LEER!

Ooooh, escribir a Gustave es muy fácil, CuentaOlvidada, y sí, el tipo muere por darle una buena paliza a Gabriel. Me costó contenerlo, pero lo conseguí. Quizás en el futuro se lo permita. Ten, una galleta, y ¡GRACIAS POR LEER!


BRÚJULA CULTURAL:

Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia. Otros sitios serán debidamente indicados, como Google Traductor o MedlinePLus en este caso. Debí haber puesto estas el capítulo pasado.

Enfermedades autoinmunes: Un trastorno autoinmunitario ocurre cuando el sistema inmunitario, ya saben, el que se supone que nos protege contra enfermedades varias, ataca y destruye tejido corporal sano por error. Hay más de 80 tipos diferentes de trastornos autoinmunitarios.

No se conocen las causas. Estas enfermedades tienden a ser hereditarias y pueden aparecer en cualquier momento de nuestras vidas. Por norma general, las mujeres presentan un mayor riesgo de sufrir enfermedades autoinmunes que los hombres.

Existen más de 80 tipos de estas enfermedades y algunas tienen síntomas similares. Esto dificulta que su médico sepa si usted realmente padece de uno de estos trastornos y, en caso de padecerlo, de cuál de ellos se trata. Obtener un diagnóstico puede resultar frustrante y estresante. En muchos casos, los primeros síntomas son fatiga, dolores musculares y fiebre más bien baja. Pero el síntoma clásico de una enfermedad autoinmune es la inflamación, que puede causar enrojecimiento, acaloramiento, dolor e hinchazón.

Hay algunas dolencias que son más serias que otras. Asimismo, las enfermedades también pueden hacerse más agudas, o sea que tiene momentos en las que empeoran pero pueden también tener remisiones que es cuando los síntomas mejoran o desaparecen. El tratamiento depende de la enfermedad, pero en la mayoría de los casos, lo importante es hacerle caso al médico tanto con el consumo de medicinas como en seguir los tratamientos.

Ille de la Cité: (o Isla del Asentamiento) se encuentra en medio del río Sena, en el corazón de la ciudad de París, Francia. Es considerada como el antiguo centro de la ciudad de París. Está situada en los actuales distritos I y IV. Gui de Bazoches la evocaba en 1190 como la cabeza, el corazón y la médula de París. Su superficie es de aproximadamente 22,5 ha.

Tres edificaciones de la época medieval permanecen aún sobre la isla de la Cité: La Catedral Notre Dame de París, La Sainte Chapelle (1245) y La Conciergerie.

Otros monumentos que se encuentran también ahí son el Puente Nuevo, inaugurado en el siglo XVII, la prefectura de policía de París, el Palacio de justicia de París, el Hôtel Dieu, hospital más antiguo de la ciudad (no el palacio o edificio que lo alberga, que data de los años de reforma urbana del Barón Haussmann), el Tribunal de comercio de París y el Memorial de los Mártires de la Deportación.

La isla posee diversos puntos de interés: las plazas del Vert-Galant (ubicada en la punta oeste), Juan XXIII (justo al este de Notre-Dame) y Dauphine (detrás del Palacio de Justicia), y el mercado de flores de la ciudad, que se ubica entre el Tribunal de Comercio y el Hôtel Dieu.

Catedral de Notre Dame: Es una catedral de culto católico, cuya construcción comenzó en 1163 y concluyó (más o menos) en 1260. Si bien el edificio es propiedad del Estado francés (no de la Iglesia), se permite su uso para fines religioso. Es sede de la archidiócesis de París, la capital de Francia y está dedicada a la Virgen María. Es uno de los monumentos más populares de la capital francesa.

Se trata de uno de los edificios más señeros y antiguos de cuantos se construyeron en estilo gótico. El uso innovador de la bóveda de crucería y del arbotante, los enormes y coloridos rosetones y el naturalismo y la abundancia de decoración escultórica lo diferencian de la arquitectura románica.

Y sí, se quemó en abril de 2019. Si bien el asunto está bajo investigación, se cree que se trató de un descuido durante los trabajos de restauración.

Calais: es una ciudad y comuna francesa situada en el departamento del Paso de Calais (del cual es una subprefectura y la ciudad más poblada), de la región de Alta Francia.

La población de la ciudad, según el censo de 2013 era de 72 520 habitantes, aunque la totalidad del área metropolitana tiene 126 774 habitantes.

Situada sobre el estrecho que separa el canal de la Mancha del mar del Norte, a 20 km del cabo Gris-Nez que es el lugar francés más próximo de Inglaterra (30 km), la ciudad es conocida por su puerto de pasajeros (el más importante de Francia) con sus barcos hacia Inglaterra y el Eurotúnel.

Los habitantes se llaman Calaisiens.