Hola!

Me muero de calor, es todo lo que tengo que decir.

Nancy: No sé si lo haré por acá algún día, pero en un foro de pokemón voy a publicar la versión "mejorada", así no me quedo con las ganas XD.

Tommy: A veces pasa eso de que no te publica, el muy... mejor no digo la palabra, por las dudas.

Capítulo cincuenta y ocho

Los cuartos de final

Jessie, James y Meowth se sentaron frente al televisor. La batalla de Ash estaba a punto de comenzar y esta vez James no se lo iba a perder. Al fin y al cabo, el que ganara se enfrentaría a él.

Ash estaba en el campo de batalla, con una sonrisa de oreja a oreja, confiado en sus habilidades. El otro chico debía tener la misma edad de Ash y, según el locutor, su nombre era Ritchie.

—Mas vale que ganes, mocoso —Jessie le hablaba a la pantalla.

—¿Tú crees que va a ganar? —le preguntó Meowth.

—Eso espero… ya he visto a este chico Ritchie en batallas anteriores. Usa siempre los tres mismos pokemón y en la última batalla casi pierde. Ash debe poner manejar esto sin mucho problema.

James sonrió.

—Te has visto todas las batallas, ¿eh?

—Cada una de ellas, ya que alguien tenía que avisarte de tus futuros contricantes —bufó ella, con una sonrisa de suficiencia

—Shh, que ya empieza la batalla.

En la pantalla, ya ambos chicos estaban sacando sus pokemón. Ritchie eligió a Happy, su Butterfree, mientras que Ash sacó a Squirtle.

Butterfree fue el primero en atacar con Placaje, impactando su cabeza contra el estómago de Squirtle, pero sin sufrir mucho daño. Squirtle contraatacó también con Placaje, pegándole prácticamente un puñetazo. Cuando Ritchie ordenó Placaje otra vez, Jessie lanzó un bufido.

—¿No conocen otros ataques? —Jessie casi gritó a la pantalla— ¡Debió haber usado a Pidgeotto o a Charizard! ¡Quiero ver sangre!

—Jessie, calmate —le dijo James, aunque sin despegar los ojos de la pantalla.

—Bah, siempre hace eso cuando está mirando las batallas —le explicó Meowth, sin darle mucha importancia.

Squirtle usó Refugio para contrarrestar el ataque de Butterfree y así pudo cubrirse. Apenas Happy se alejó, Squirtle usó Pistola de Agua y le golpeó en el pecho.

—Debió haberle pegado a las alas —comentó James—. No solo le habría imposibilitado volar, sino que no podría usar prácticamente ningún ataque.

—Si hubiera usado al Charizard no tendría ni alas, porque estarían calcinadas —Jessie chasqueó la lengua.

Happy batió las alas y salió un polvillo azulado que James conocía muy bien. Apenas el Squirtle lo aspiró, cayó profundamente dormido.

—¿Qué les dije?

Ash llamó a Squirtle y mandó a Pikachu a la batalla.

—Pero es idiota. ¡A Charizard tiene que mandar! —se quejó Jessie.

—Pikachu se las puede arreglar. Charizard es un pokemón sobrevalorado —comentó Meowth.

—Pero haría cenizas a ese Butterfree. Ese Ritchie es un imbécil.

—Cualquier pokemón le puede ganar a otro si sabes lo suficiente de estrategia para vencerlo y si está bien entrenado.

—¿Tú le ganarías a un Charizard?

—Si me pusiera más en forma…

—Hey, dejen de hablar, que quiero mirar la batalla —los interrumpió James.

Pikachu pegó un salto y embistió a Happy con Placaje, derribándolo al suelo, y se tiró encima de él para evitar que se levantara. El Butterfree se sacudió y voló en vertical para alejarse de Pikachu, pero este se agarró a una de sus patas. No había que ser un genio para saber lo que Ash pretendía.

Pikachu hizo un Impactrueno cuando ya estaban a unos cuatro metros sobre el suelo. El ataque fue directo y Happy cayó al suelo. Pikachu lo soltó unos momentos antes de la caída y cayó de pie frente a su contrincante.

—Apuesto lo que quieras a que va a sacar a Charmander —dijo Jessie.

—Seguramente lo hará. Lástima que Squirtle está en el país de los sueños ahora —se lamentó Meowth.

Jessie acertó. Ritchie llamó a su Charmander, llamado Zippo, al campo de batalla.

—Lo sabía. Si que el chico es tonto…

Zippo comenzó con un ataque de Ascuas, pero Pikachu usó Doble Equipo para esquivarlas. No importaba donde pegara, no lograba acertar un golpe. Cuando Zippo paró un momento porque se estaba quedando sin aire, Pikachu lo embistió con fuerza en el estómago, tirándolo al suelo. Antes de que el Charmander se pudiera levantar, Pikachu le asestó un Impactrueno, noqueándolo.

—Eso fue rápido —Jessie enarcó una ceja.

—Ya le bajó dos pokemón. Ahora solo le queda Sparky —comentó Meowth.

—¿Sparky? —preguntó James.

—Así se llama el Pikachu del chico.

Ritchie sacó a su tercer y último pokemón, un Pikachu de nombre Sparkie. Si el Pikachu de Ash no estaba muy cansado, podría ganarle.

Sparky empezó con varios Ataque Rapido. El Pikachu de Ash ya estaba un poco cansado por las dos batallas anteriores y no pudo esquivar todos los golpes. Quiso devolverle los golpes, pero el cansancio y los golpes anteriores alentizaron sus movimientos, de manera que Sparky pudo evitarlos con facilidad y terminó noqueando a Pikachu con un Placaje directo al estómago.

—¿Qué pokemón elegirá? —preguntó Meowth,

—Tal vez Bulbasaur, resistirá muy bien los ataques eléctricos —opinó James.

—Pero si quiere asegurarse la batalla…. Elegirá a Charizard —sonrió Jessie.

No se equivocó. El Charizard de Ash saltó al campo de batalla, rugiendo a los cielos. Meowth chasqueó la lengua.

—Presumido.

—¿Dijo algo? —preguntó James.

—Acá llegó el campeón —rio Meowth.

Charizard pegó un pisotón en el suelo que hizo temblar la tierra y Sparky cayó al suelo. Se incorporó enseguida, solo para que Charizard volviera a hacer lo mismo y tirarlo otra vez. No se estaba tomando la batalla en serio. Cuando se cansó de jugar, Charizard se arrojó sobre el Pikachu, con Ataque Ala. No lo pudo esquivar y Sparky terminó estrellado contra la pared. Apenas se incorporó, Charizard lo terminó con Lanzallamas, dejándolo fuera de combate.

—Sparky no puede continuar. ¡Ash es el ganador de los octavos de final!

El publico estalló en aplausos. Meowth miró a James de reojo.

—Bueno, ya sabemos con quien te vas a enfrentar pasado mañana.

James sonrió.

—Si. Es mejor que piense en una estrategia ya mismo.


Al dia siguiente, después de desayunar, James tomo papel y lápiz y escribió todos los pokemón que tenía Ash en su equipo. Estaba seguro de que Ash elegiría a los cinco de siempre y el sexto estaría debatido entre Kingler, Muk y Tauros.

—Ahora, tendría que ver que pokemón usaré contra cada uno de los de Ash —murmuró James, mordiendo el lápiz.

—¿Te ayudo? —Jessie se sentó a su lado, con Jamie durmiendo en sus brazos.

—Toda ayuda es buena.

James miró el primer nombre que anotó en la lista: Pikachu.

—Victreebel ha demostrado poder ganarle a Pikachu, así que estará en el equipo —murmuró James.

El segundo de la lista era Bulbasaur.

—Growlie, sin duda — dijo Jessie.

—Se ha estado entrenando bien, así que entra.

El tercero era Squirtle.

—Nina —dijeron los tres al mismo tiempo.

El cuarto era Pidgeotto. Se quedaron meditando un rato frente a la lista.

—Estoy entre Weezing, Golduck, Mr Mime y Persian —James se pasó una mano por el cabello.

—Los Meowth y los Persian cazan Pidgey y otros pokemón voladores, ¿verdad? —le preguntó Jessie a Meowth.

—Tal vez… hace como quinientos años —se burló Meowth—. Nosotros somos pokemón de ciudad; como medida desesperada, habremos comido algún Rattata desprevenido, pero de ahí a comer Pidgey…

—Golduck o Mr Mime podrían bajarlo de un ataque psíquico —James tamborileó los dedos sobre la mesa.

—Mr Mime para Pidgeotto y ya que mencionaste a Golduck, podrías utilizarlo para Charizard, que es el quinto de la lista —dijo Meowth.

James sonrió y anotó los dos pokemón mencionados. Ahora solo faltaba el sexto.

—Ash usó a Kingler y a Muk, pero nunca a Tauros. ¿Crees que lo usará ahora? —preguntó Jessie.

—No lo sé… podría usar a cualquiera —James se apretó el puente de la nariz con una mano—. Aunque… creo que debería darle una oportunidad a Persian. Por mi culpa no dio todo su potencial.

—¿Estas seguro? —le preguntó Jessie.

—Por completo.

Jessie le dio una ojeada a la lista.

—Victreebel, Growlie, Nina, Mr Mime, Golduck y Persian —leyó—. Es un buen equipo.

—No solo es un buen equipo —James acarició la lista con la yema de los dedos—. Es mi equipo.


El incidente de James en la liga se habló durante el resto del día. Según la enfermera Joy, Raymond había lustrado a su Aggron con cera para autos, así repelía cualquier ataque acuático. Una investigación exhaustiva sobre él también reveló que le habían prohibido entrar en la Liga de Hoenn por hacer trampa en un gimnasio.

Todas esas noticias le importaban poco a James. Se levantó temprano, poco antes de salir el sol y se dio un largo baño, meditando todas las estrategias que podría usar frente a Ash. Luego fue a preparar el desayuno para los cuatro y comió con ellos. Apenas pudo hablar, por los nervios, pero Jessie y Meowth se encargaron de tranquilizarlo y decirle que diera lo mejor.

La batalla era recién a la una de la tarde. James estaba tan ansioso que al mediodía salió a caminar junto a Jessie, Meowth, Lunita y Jamie para poder sacarse de encima los nervios. Frente al estadio, logró vislumbrar unas caras conocidas.

—¡Hola! —Misty y Brock los saludaron alegremente. Ash también lo hizo, pero con cierta vacilación. No parecía enojado, sino incómodo.

—¡Hola! —James se alegró de volver a verlos. Hacia días que no hablaban, ocupados por la Liga.

—Oye, que bien que hayan descubierto a ese tramposo —dijo Misty.

—¿Estás listo para la batalla? —preguntó Brock

James se rascó la nuca.

—Si, creo que estoy listo. ¿Qué tal tú, Ash?

El chico casi se sobresaltó al oir su nombre, pero de inmediato sonrió con toda la confianza del mundo entero.

—¡Yo siempre estoy listo! ¿Verdad, Pikachu?

—¡Pi, pikachu! —su Pikachu lo apoyó desde su hombro.

James sonrió.

—Sabía que dirías eso.

—¿Van a ver la batalla en su cabaña? —les preguntó Jessie.

—Si —respondió Misty—. ¿Quieren venir? Katrina, la mamá de Ash y el profesor Oak estarán también.

—¿Y Gary?

—Gary regresó a su casa, no quiso quedarse —respondió Brock.

—Oh, ¿el novio de Ash no va a ir al estadio a animar a su amorcito? —se burló Meowth.

—¡No es mi novio! —pataleó Ash.

—Basta, niños —los retó Brock.

—Yo no soy un niño —le dijo Meowth

—Entonces compórtate como un adulto.

Despues de esa charla, se separaron. Todos se fueron a la cabaña de Ash, excepto James y el propio Ash, quienes se fueron a la recepción, esperando a que los llamaran. James se sentó en un sillón de dos cuerpos y, para su sorpresa, Ash se sentó a su lado.

Estuvieron en un incómodo silencio durante varios minutos hasta que James decidió hablar.

—¿Estás bien, Ash?

Ash se sobresaltó un poco, pero se acomodó la gorra y dijo:

—¿Por qué no lo estaría? Estoy perfecto. Ganaré la Liga…

—… si logras vencerme —completó James.

Ash lanzó una risotada.

—Te he vencido muchas veces.

—Ya no soy la misma persona que antes. Tengo más pokemón y he entrenado bastante todo este tiempo.

—Ahora Charizard me hace caso. Seguro que te arrepientes de haberme ayudado.

—Claro que no.

Fue como si Ash no esperara esa respuesta. Solo se lo quedó mirando, sorprendido. James continuó:

—Lo hice porque me parecía injusto que un pokemón y un humano estuvieran juntos peleándose constantemente y quise ayudar. Jamás me arrepentiría de hacer algo bueno por alguien, mucho menos a un amigo.

En ese momento, dos chicas entraron y se pusieron frente a ellos.

—¿James Kojiro y Ash Ketchum? —preguntó una de ellas. Ambos asintieron—. Es hora de la batalla.


En el estadio, el público los recibió con una lluvia de aplausos y gritos. Mucha gente los apoyaba y estaban ansiosos por saber quien saldría victorioso.

—¿Estás listo, Ash? —le gritó James.

—Más que tú —le respondió Ash, de manera burlona.

El referí alzó la mano.

—Preparados… ¡Comienzen!

—¡Ve, Pikachu!

El Pikachu de Ash bajó de su hombro y fue corriendo a posicionarse para pelear. James sacó su pokebola.

—¡Ve, Victreebel!

Su pokemón planta saltó al campo de batalla, no sin antes intentar comerse a James.

—¡La pelea es para el otro lado! —le dijo James, irritado, intentando no entrar en la boca de Victreebel. El pokemón obedeció y se posicionó en la arena de batalla.

—¡Pikachu, Impactrueno!

Pikachu lanzó una descarga eléctrica que impactó contra Victreebel, pero parecía que le hacía poco o ningún daño.

—¡Hojas Navaja!

Una lluvia de hojas del tamaño de ladrillos se dirigió directo hacia Pikachu y varias de ellas impactaron contra el pokemón eléctrico, lastimándolo.

—¡Pikachu, Doble Equipo!

Pikachu corrió alrededor de Victreebel de manera tan rápida que parecía que eran varios corriendo en círculos.

—¡Paralizador!

—¡Alejate!

Pikachu rompió el circulo y se alejó lo más que pudo para evitar ser paralizado por el polvillo amarillento de Victreebel. Si seguía así, no habría manera de acercarse sin terminar dormido, paralizado o envenenado. James sabía que la mejor táctica para Ash era sacar a su Pidgeotto para poder atacar a distancia, pero el chico era testarudo y se negaría rotundamente a cambiar de pokemón mientras pudiera dar pelea.

—¡Victreebel, Latigo Cepa!

—¡Ataque Rápido!

Victreebel sacó su única liana para poder golpear a Pikachu, pero ella era muy lenta y el pokemón eléctrico muy rápido e impactó en el cuerpo del pokemón planta. Por desgracia para Pikachu, Victreebel solo se tambaleó ligeramente hacia atrás.

—¡Usa Constricción!

Victreebel atrapó a Pikachu con su látigo cepa y comenzó a apretarlo con fuerza. El pokemón eléctrico se retorció, pero el agarre era fuerte.

—¡Pikachu, Mordisco!

Pikachu hizo lo que pudo para bajar la cabeza y clavar sus pequeños dientes afilados en la liana. Victreebel pegó un chillido de dolor y lo soltó.

—¡Pikachu, usa Doble Equipo, pero no sueltes a Victreebel!

—¿Pero que carajos…?

Pikachu corrió alrededor de Victreebel, con la liana aún entre sus dientes, con la velocidad del rayo, atando al pokemon de James e inhabilitándole el poco movimiento que tenía.

—¡Y ahora tira de él!

Pikachu desenrrolló a Victreebel como si fuera un trompo y la dejó girando sobre si misma a una velocidad vertiginosa. Cuando dejó de dar vueltas, a duras penas podía mantenerse en pie.

—¡Placaje!

Pikachu embistió con fuerza a Victreebel y la tiró al piso. No pudo volver a levantarse.

—VIctreebel no puede continuar, ¡Pikachu es el ganador!

James llamó a Victreebel a su pokebola. No planeaba que su pokemón planta perdería contra Pikachu. Meditó unos momentos antes de hacer su siguiente movimiento.

—¡Sal, Nina!

Su pequeña Pikachy saltó al campo de batalla. Iba a combatir fuego contra fuego o, mejor dicho, electricidad contra electricidad.

—¡Pikachu, Impactrueno!

—¡Doble Equipo!

Nina podía no ser tan fuerte como el Pikachu de Ash, pero lo compensaba con su gran agilidad. Los rayos ni siquiera la rozaron. Corrió en círculos alrededor de él, esperando el momento para atacar.

—¡Pikachu, Impactrueno!

—¡Ataque Rápido!

Antes de que Pikachu pudiera lanzar su ataque, Nina lo embistió de manera rápida y precisa. Pikachu cayó al suelo y James no desaprovechó la oportunidad.

—¡Placaje!

Nina lo embistió otra vez, con más fuerza, y Pikachu salió rodando hasta los pies de Ash. El chico se arrodilló para comprobar que su pokemón estuviera bien.

—¿Pikachu? ¡Pikachu!

No respondía. Estaba fuera de combate.

—¡Pikachu no puede continuar! ¡Nina es la ganadora!

Ash se sacó la chaqueta y envolvió a Pikachu en ella. Sosteniendolo solo con un brazo, sacó la siguiente pokebola, muerto de rabia.

—¡Sal, Bulbasaur!

El pokemón planta salió de la pokebola. James sonrió. Sabía que Ash era tan testarudo que no sería capaz de cambiar un pokemón una vez ya elegido, así que llamó a Nina a su pokebola y sacó a otro pokemón

—¡Sal, Growlie!

Growlie salió de su pokebola, ante la mirada atónita de Ash, como si no se esperara que James cambiara de pokemón. No tardó mucho en cambiar su mirada de asombro a una de determinación.

—¡Bulbasaur, Hojas Navaja!

—¡Lanzallamas!

Bulbasaur disparó una lluvia de hojas navaja, pero el potente ataque de fuego las redujo a cenizas e impactó en Bulbasaur con toda su fuerza, dejándolo fuera de combate.

—Bulbasaur no puede continuar, ¡Growlie es el ganador!

Ash llamó a su pokemón, casi echando espuma por la boca.

—¡Yo te elijo, Squirtle!

El pokemón que James había conocido hacía tiempo atrás en un pueblito rústico apareció en el estadio. James llamó a Growlie y volvió a poner a Nina en la batalla.

—¡Nina, Impactrueno!

—¡Refugio!

Squirtle se metió dentro de su caparazón y logró cubrirse de los impactruenos de Nina, pero no podía estar allí para siempre. Después de meditar un momento, James halló una solución.

—¡Nina, sáltale encima!

Nina obedeció y comenzó a saltar encima del caparazón de Squirtle como si fuera un trampolín. Tal vez eso no lo lastimara, pero sería lo suficientemente irritante como para que el pokemón acuático intentara sacársela de encima cuando antes.

Pasaron casi tres minutos y Squirtle aún no sabía. ¿Acaso iba a estar así toda la batalla? Ya el público estaba empezando a abuchearlos y los saltos de Nina estaban siendo cada vez más cortos.

—¡Giro rápido! —gritó Ash

Squirtle comenzó a girar como un trompo en el suelo. Nina resbaló y cayó al piso de espaldas.

—¡Cabezazo!

El Squirtle corrió hacia Nina y la embistió con su cabeza. La Pikachu salió volando por los aires y cayó al suelo polvoriento. Sin darle oportunidad a recuperarse, Ash gritó:

—¡Pistola de Agua!

Squirtle escupió un chorro de agua y le dio a Nina en la cabeza, dejándola incosciente.

—¡Nina no puede continuar! ¡Squirtle es el ganador!

James llamó a Nina a su pokebola, desconcertado. Claro, Nina podría ser muy agil, pero su defensa y su ataque no eran precisamente muy buenos. Ahora tenía que pensar rápido que pokemón elegir.

—¡Mr Mime, yo te elijo!

El pokemón psíquico salió de su pokebola, feliz de poder participar de la batalla.

—¡Squirtle, chorro de agua!

—¡Pantalla de Luz!

Squirtle escupió el chorro de agua, pero Mr Mime creó una barrera a gran velocidad para evitar el golpe.

—¡Confusión!

Mr Mime usó ondas psíquicas que llegaron hasta Squirtle. Los ojos del pokemón se abrieron de forma desmesurada y comenzó a caminar en zigzag, como si estuviera borracho.

—¡Squirtle, reacciona!

En vano. El pobre pokemón ya tenía la mente en otro lado.

—¡Doble Bofetón!

Mr Mime corrió hacia Squirtle y le propinó unas buenas cachetadas. Para cuando lo soltó, ya estaba inconsciente.

—¡Squirtle no puede continuar! ¡Mr Mime es el ganador!

Ash llamó a su pokemón y no tardó nada en mandar al siguiente al estadio.

—¡Yo te elijo, Pidgeotto!

El pokemón volador salió con un grito, volando a unos dos metros sobre el estadio. Ahora que Nina estaba fuera de combate, Ash parecía sentirse mas seguro para poder sacar a Pidgeotto.

—¡Tornado!

Pidgeotto comenzó a batir las alas con furia para crear el tornado.

—¡Barrera! ¡No dejes que el viento te tire!

Mr Mime se rodeó de barreras invisibles y se refugió entre ellas, pero no podría quedarse así todo el rato. Tenía que bajarlo a tierra de alguna manera.

—¡Usa Confusión!

Mr Mime usó unas ondas sónicas para confundirlo. James temió que no llegara, pero lo hizo. Pidgeotto comenzó a volar sin sentido y terminó siendo atacado por su propio remolino.

—¡Pidgeotto, no!

Mr Mime se quedó en su refugio invisible, viendo al Pidgeotto atrapado en el tornado que él mismo había provocado. Cuando empezó a amainar, el pokemón cayó al suelo en picada, ya agotado.

—¡Pidgeotto no puede continuar! ¡Mr Mime es el ganador!

Ash llamó a su pokemón. Parecía temblar de la rabia. A él solo le quedaban dos pokemón y James aún tenía cuatro, contando a Mr Mime. Estaba casi seguro de que a Charizard lo dejaría como la cereza del pastel, así que sacaría a Kingler, Muk o Tauros.

Ash sacó la siguiente pokebola.

—¡Yo te elijo!

Una masa amorfa y violeta fue lo que surgió de la pokebola. Muk, sin duda alguna. James decidió dejar a Mr Mime: lo iba a hacer pedazos.

—¡Mr Mime, Psiquico!

—¡Muk, Bomba Lodo!

Mr Mime tiró sus ondas psíquicas, pero Muk abrió la boca y al menos una docena de unas pelotas hechas de un barro fétido salieron como proyectiles hacia el pokemón psíquico, tirándolo al piso.

—¡Usa Golpe Cuerpo!

—¡Barrera!

Muk se arrojó sobre Mr Mime mientras éste formaba una barrera para protegerse. No era muy alta, pero resistiría. Chocó de lleno contra ella y James aprovechó la situación.

—¡Psiquico!

La onda psíquica arrojó hacia atrás a Muk. Con suerte, lo había confundido y así sería muy fácil vencerlo.

No lo hizo. A pesar de recibir un ataque tan de cerca, Muk parecía en condiciones para seguir adelante.

—¡Muk, Golpe Cuerpo!

Mr Mime aún seguía aguantando detrás de la barrera, pero su cuerpo estaba tiritando, a pesar de que no hacía frío. Se veía débil., agazapado de esa manera, como si se hubiera enfermado ¿Acaso estaba envenenado?

—¡Salta!

Muk pegó una salto enorme, superando la barrera invisible.

—¡Retrocede!

Mr Mime retrocedió, pero no fue lo suficientemente rápido. Sus piernas fueron atrapadas por la mole de veneno que era el cuerpo de Muk. Antes de que el pokemón se le tirara encima para asfixiarlo, James gritó:

—¡Psiquico!

Muk cubrió por completo el cuerpo de Mr Mime y James pensó que era el fin. Pero luego salió disparado como un resorte, gracias a los ataques psíquicos, y cayó al suelo, inconsciente. Mr Mime giró un poco la cabeza para sonreírle a James y luego se desvaneció por culpa del veneno.

—¡Muk y Mr Mime no pueden continuar!

Ash llamó a su pokemón y agarró la última pokebola. James ya sabía que pokemón iba a utilizar

—¡Yo te elijo!

Charizard salió de su pokebola, rugiendo a los cielos de manera amenazante. Una vez que James guardo a Mr Mime en su pokebola, meditó por unos instantes. No quería usar a Golduck todavía; primero necesitaba cansar a Charizard y para eso tenía que usar los otros dos pokemón que le quedaban.

—¡Ve, Growlie!

Su pokemón de fuego salió alegremente de su pokebola. Ash lo miró, asombrado. Era evidente que estaba esperando a Golduck.

—¡Growlie, Derribo!

—¡Lanzallamas!

Charizard escupió un enorme chorro de fuego, pero Growlie lo esquivo con mucha facilidad y lo golpeó en la boca del estómago, cortando el ataque y dejándolo sin aliento. El impacto también lastimó un poco a Growlie, pero no se hizo mucho daño. Aprovechando que Charizard estaba sin aliento, ordenó:

—¡Mordisco!

Growlie se trepó a Charizard y le dio un feroz mordisco en el cuello. El pokemón de Ash lanzó un grito de dolor e intentó sacárselo de encima con sus garras, pero el pokemón estaba firmemente prendido de su cuello y no lo podía sacar.

—¡Charizard, vamos, tú puedes! —gritó Ash, desesperado.

Después de un rato de forcejear, Charizard logró sacarse a Growlie de encima y arrojarlo al otro extremo de la cancha, pero lo había dejado en pésimas condiciones. A duras penas parecía poder respirar. Por suerte, Growlie cayó de pie. Era hora de terminar con la batalla.

—¡Rapidez!

Growlithe disparó por la boca algo parecido a unas pequeñas estrellitas y lo golpeó en la cara antes de que Ash pudiera reaccionar. Charizard no aguantó más y cayó pesadamente al suelo, fuera de combate.

Habia ganado los cuartos de final.