Mientras en el futuro sufren las consecuencias del regreso temporal de la Strega, en el 2015 Marinette y Adrien tienen que lidiar con temas más domésticos y no necesariamente una batalla. Gabriel al menos intentó ser decente. ¡GRACIAS POR LEER!


¡HOLA A TODOS! Publico esto antes no más porque Abby me pega las malas mañas y porque me duele la cabecita. Así que aquí lo tienen. n.n Creo que a estas alturas todos deberían ir al último fic de Abby L., pero en el caso que no se hayan dado una vuelta por ahí, los insto a todos a echarle un ojo a El Muro que nos Separa. La chica escribe genial, eso hay que decirlo. ¡Ahora a lo que nos convoca!


Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!

Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.


ADVERTENCIA

Podría contener spoilers de la tercera temporada y de este mismo fic. Tengan pelotita antiestrés.

Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.


"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")

Capítulo 18: Lo que sucede en el futuro

Ayuntamiento de París. 2052

Acababa de caer el sol y el edificio estaba encendido en su totalidad. No solo el interior estaba iluminado, sino que varios focos ubicados estratégicamente en el perímetro iluminaban sus paredes. El efecto no solo llenaba de belleza al edificio, sino que también perturbaba a quienes lo veían. En el pasado sin duda habría sido una imagen digna de postal, pero ahora solo evocaba temor en los ciudadanos. ¡La Strega vivía ahí y se aseguraba que todos lo supieran!

Y hablando de la Strega, justo al medio de la explanada de la Place de l'Hôtel-de-Ville, Schmetterling hizo repentino acto de aparición. Varios de los akumas que montaban guardia alrededor del edificio cayeron hincados al suelo, sin levantar la cabeza nada más al verla. Ella, con su porte regio, se sujetó de su báculo con más fuerza de la necesaria, tratando de controlar las náuseas que le había provocado el viaje en el tiempo y el gasto de energía. Al cabo de una pequeña eternidad, tomó aire y se irguió en toda su altura. Enfrentó el edificio y sonrió con la expresión de quien vuelve a su casa tras la guerra y dándose aires de realeza, agitó el aire con una mano y centenares de mariposas volaron a su paso.

Las puertas del Ayuntamiento se abrieron para recibirla. ¡Ah, Hogar dulce hogar!

-¡SABRINA! -Chilló de pronto la Strega, al ver como su asistente corría a toda prisa a su encuentro. Cuando llegó junto a ella, la abofeteó. -¿Qué es esto? ¡Creí haber dicho que quería las cabezas de los rebeldes clavadas en estacas a mi regreso!

-¡Disculpe señora! No la esperábamos hoy. ¡Han surgido inconvenientes!

PLAF

Asestándole otro bofetón Lila calló a Sabrina y siguió su camino en dirección de sus habitaciones. Honestamente no esperaba que cumplieran su orden, pero nunca perdía nada con preguntar. A zancadas comenzó a dirigirse a su despacho, tratando de disimular su agotamiento todo lo que le fuera posible.

-Las cosas han funcionado bien. La Resistance no ha podido evacuar a nadie de París, y tienen sus principales líneas de abastecimiento bloqueadas. -Se apuró en informar Sabrina a medida que la seguía, a pasitos veloces. -Sospechamos que están abriendo otras.

-¿Dónde está Barbazul?

-En donde estaba Les Invalides. -Susurró la mujer temerosa. -El área ha cobrado mucho interés para él últimamente.

-¿Por algo en especial? No me digas que se pusieron generosos con los infectados que merodean por ahí.

No era un misterio para Lila que la Resistance no tenía mucha paciencia con los akumatizados que habían sido liberados. Al no poder purificar el akuma, esa gente se convertía en indeseados, sobre todo por la tendencia de volver a ser convertidos en supervillanos si descuidaban sus emociones. Muchos eran los que permanecían cerca de ella, como perritos apaleados, otros se retiraban a Les Invalides a tratar de sobrevivir, convirtiéndose en sujetos muy peligrosos… unos pocos probaban suerte y cruzaban hacia la Île de la Cité para quedar bajo la protección de madame Anarka Couffaine.

La Resistance trataba de evitar a toda costa el contacto con los infectados. Mantenían la distancia todo lo posible y era muy raro que confiasen en ellos, a menos que realmente probasen ser de fiar. Quizás por vergüenza, al no haber podido ayudarles antes, pero lo cierto es que cualquier intento de aproximación que pudieran tener los rebeldes hacia los infectados, era sospechoso a los ojos de Lila.

-Barbazul dijo que lo averiguaría, pero hasta ahora solo se ha enfrentado a los rebeldes que los visitan. -Sabrina miró temerosa al suelo y se mordió la lengua. -Ella… es uno de ellos.

-¿Ella?

La Strega giró sobre sus talones y fulminó a Sabrina con a mirada. La mujer tragó saliva e hizo esfuerzos para que no le flaqueara la voz.

-La escocesa… Maeve McQueen. Se la ha estado viendo mucho por Les Invalides. Les lleva provisiones a los infectados

-¡Mientes!

Sabrina bajó la cabeza, muy sumisa, mientras negaba con temor. Se mordió el labio y dejó que Lila sola sacara conclusiones. La Strega tuvo un violento tic en el ojo: ¿acaso su ausencia y la de Matagot había envalentonado a SU ESPOSO para buscar el consuelo en otra falda? ¡¿Una Chica Más Joven que Ella?! Celos infundados sin duda, pero Barbazul nunca había ocultado que la figura de Maeve le atraía por su lozanía y juventud, por ser menor que él y porque podría dominarla, lo que Lila no se lo tomaba muy a bien.

No, no lo amaba de esa manera, aunque estuvieran casados. Barbazul solo le era útil, pero el que el sujeto considerase a otra mujer más atractiva que ella era un golpe que su orgullo no estaba dispuesta a tolerar. El contorno de una mariposa brillante se dibujó sobre la máscara de la Schmetterling.

-¡BARBAZUL! ¡A MI PRESENCIA EN EL ACTO!

Sabrina, abrazada a su Tablet, bajó la cabeza y retrocedió unos cuantos pasos antes de caer de rodillas, sin atreverse a levantar la mirada. No pasó mucho rato antes que el akuma aludido llegara al despacho de Schmetterling, con la mirada llena de ilusión.

-¡Mi vida entera! ¿Has tenido éxito en…?

¡PLAAAF!

De un solo bofetón Lila le cruzó el rostro a Barbazul. El akuma hizo un gesto de dolor y trastabilló varios pasos antes de caer sobre sus rodillas en actitud de súplica, entendiendo rápidamente que su esposa no estaba de buen humor. Schmetterling bufaba.

-¡¿Así que has estado buscando a esa p**a en Les Invalides?! ¡¿Cómo te atreves a buscarla cuando me tienes a mí?! ¿Acaso creíste porque el gato no está, te iba a tomar en cuenta? Ella Te Odia Tanto Como A Mi. ¡YO SOY MÁS BELLA QUE ELLA!

-¡Mi amor! Eso nunca: sin ti yo no soy nada. ¡No la estaba buscando! ¿Quién te dijo lo contrario?

-¡SABRINA!

-La ama preguntó por usted. Le dije que ha estado frecuentando Les Invalides y que se ha enfrentado a miembros de la Resistance. Y que a ella se la ha visto por ahí seguido.

-¡¿CÓMO TE ATREVES?!

Schmetterling levantó a Barbazul sobre sus pies y se acercó a él peligrosamente. En su defensa, Chris ni se movió, como si ya supiera lo que venía, y por lo mismo, tomó aire y se preparó. Su esposa lo besó en los labios y él correspondió en seguida… Sabrina apartó la mirada: esta parte nunca le gustaba. Y tenía motivos de peso, pues la pareja no rompió el beso… sin embargo, a medida que lo profundizaban, Barbazul comenzó a envejecer a una velocidad pasmosa, mientras que Lila, aunque no rejuvenecía más que unos pocos años, se llenaba de energía nueva y fresca.

Por lo general, el beso terminaba cuando Barbazul comenzaba a parecer como de 80 años, pero en esta ocasión, aunque Chris intentó separarse de su esposa en vano, ésta no lo dejó y siguió succionando su vida. Sabrina apretó los ojos llena de miedo. ¡Sabía que esto era un castigo hacia Chris! Si seguía así lo iba a matar… en serio que…

-AAArrh…

Barbazul cayó al suelo… Sabrina se tapó la boca y volvió a fijar la mirada en el piso. El hombre era un saco de huesos y batallaba por respirar. Parecía como de 120 años, un espectro apenas… Schmetterling, con fría calma, se alejó mientras se revisaba a sí misma, totalmente ajena a lo que sucedía a sus espaldas. Barbazul comenzaba a regenerar poco a poco y recuperaba los años que su esposa acababa de quitarle.

-Eso te enseñará a no engañarme, ni con el pensamiento, amor. -Le dijo Schmetterling mientras miraba por la ventana, ya más aliviada con la energía que le había quitado a Barbazul. -Te prohíbo terminantemente que vuelvas a Les Invalides. -Añadió como aburrida, mirándose las uñas. -¡Sabrina!

-¡Ama!

-Quiero que reúnas información sobre Wayhem.

-¿Quién?

-El anterior Chat Noir. -Dijo Schmetterling con firmeza. Sabrina tragó saliva, pensando a mil por hora. -Quiero saber cómo llegó el miraculous del gato al actual portador, quién es y quien era el predecesor de Wayhem.

-¡Han pasado muchos años, Ama! Esa información puede que se haya perdido.

-Eres creativa, Sabrina. ¡Ingéniatelas! -Lila tomó aire. -Prepara mi baño y sedas en mi cama. Dormiré sola, a menos que Barbazul logre ponerse de pie esta noche. Quiero la información para mañana en la tarde. ¡Y una cosa más!

-Usted dirá, Ama.

-Contacta a Mayura. Esa anciana podría ayudarte.

Sabrina solo asintió. No estaba segura de eso último, pero no se iba a poner a discutir. Nunca lo hacía y eso le había significado una gran ventaja en el pasado. Tenía todas las intenciones de sobrevivir le costara lo que le costara. Contactar a Mayura era una tarea inútil, pero podría darle la excusa perfecta para salir a solas y fuera de la vigilancia de la Strega. Quizás… quizás…

-Como usted diga, Ama.


Mansión Agreste. París. Año 2015.

Jueves, 20:27 horas.

Ok. Tenía que redefinir su concepto de "incómodo". Marinette creía que el interrogatorio al que la había sometido Alya ni bien supo de su relación con Adrien había sido lo más fatigoso de su vida, pero ahora ya no estaba segura. Como Ladybug también le habían tocado situaciones muy embarazosas, como cada vez que tuvo que negar que ella y Chat Noir eran pareja o el beso que se dio con él cuando por fin hubieron derrotado a Oblivio, y del que Alya había sacado una foto que odió con toda su alma hasta hacía unas semanas y que ahora tenía en su celular como fondo de pantalla. Esas situaciones le habían sumado mucho estrés, pero esta… ¡esta se estaba llevando el premio!

-Entonces mademoiselle Dupain – Cheng, entiendo que quiere estudiar diseño de vestuario.

-¡Oui, Monsieur Agreste! -Respondió Marinette muy nerviosa.

-¿Ha pensado en donde estudiar?

Marinette tragó saliva. Ella tenía muy claro a donde quería ir a parar, y se estaba esforzando en serio para conseguir ese objetivo. Todas sus notas estaban orientadas en conseguir la beca que tanto quería y que le permitiría continuar con sus estudios superiores. ¡Estaba decidida! Sin embargo, el tono en que Gabriel Agreste había hecho esa pregunta la había llenado de miedo. ¡Era como si se jugara su vida y su credibilidad profesional todo en una respuesta y antes incluso de haber entrado a la educación superior!

-En el Institut Français de la Mode. -Respondió toda tensa.

Gabriel cerró los ojos y asintió como aprobando la respuesta de la chica. Por un segundo arrugó el ceño: Marinette iba a tener que estudiar mucho para conseguir una beca, si es que sus padres no se encontraban desde ya ahorrando el dinero para su colegiatura. ¡Bueno! Eso no era su problema. Lo que sí, con el talento de la chica no le extrañaría que consiguiera sus metas y lo bueno era que pensaba en grande.

Además, mientras más información obtuviese de los anhelos de Marinette, mejor. Así podría saber cuáles eran sus puntos débiles y como poder alterarla lo suficiente para cuando tuviese que akumatizarla en el futuro.

-Una excelente opción. Yo estudié ahí.

-Merci, Monsieur.

Marinette no se dio tiempo para relajarse. Estaba sentada al medio de la enorme mesa del comedor de la mansión Agreste. A su derecha, en el extremo de la mesa, Gabriel ocupaba la cabecera, mientras que Adrien ocupaba la contraria, a una distancia ridícula. Era como si Gabriel quisiera mantener la distancia de su hijo todo lo posible. Su chico se veía angustiadísimo y con ganas de estar el cualquier parte, menos esa. Su padre estaba demostrando tener la empatía y las habilidades sociales de una ameba.

-¿Usted está consciente que a partir de este momento no podrá participar de nuevo en mis concursos, mademoiselle Dupain – Cheng?

Père! -Exclamó Adrien avergonzado.

-Por un asunto de transparencia. -Puntualizó Gabriel mirando a su hijo con severidad, para callarlo, antes de concentrar su atención en Marinette. -No puedo arriesgar que me acusen de favoritismos por la relación que está manteniendo con mi hijo. Eso dañaría mi marca.

-Lo tengo muy claro, Monsieur. -Respondió Marinette. -Por eso retiré mi participación del concurso de este año.

-¿En serio? -Preguntó Adrien sorprendido. -¡Pero si te hacía mucha ilusión!

-Pero tu padre tiene razón. Fue por transparencia. -Marinette suspiró resignada. -Además los concursos de Monsieur Agreste no son los únicos… Está por ejemplo el de la Casa de Modas Rêverie o de Channel… que son los dos bastante buenos.

Gabriel reprimió un tic en el ojo y por el rabillo del ojo vio a Nathalie ahogando una tos. La Casa de Modas Rêverie era su competencia directa. Conocía a los diseñadores, una pareja de hermanos de tremendo talento, pero que llevaban al menos dos o tres temporadas cosechando un éxito lo bastante decente como para mantenerse en las primeras líneas del diseño, pero siempre muy por detrás de él. Si ganaban el talento de Marinette, una chiquilla que incluso había sido elogiada por nada menos que Audrey Bourgeois, iban a recuperar el terreno perdido bastante rápido antes que se diera cuenta.

Apretó la mandíbula. Bueno, siempre podía auspiciar a Marinette en su paso por la universidad, nunca se sabía. Con tal de asegurar su talento para la marca Agreste, bien que podía hacer ese sacrificio. Por otro lado… confiaba en que Adrien mantuviese a la chica distraída como para que no participase al cien por ciento en esos concursos.

-Donde sea que participes, sé que vas a destacar, princesse. -Le dijo Adrien con orgullo, tomando incluso su copa de agua, para hacer un salud. Bien hubiera querido tomarle la mano, pero estaban como a seis o siete puestos de distancia. Marinette se encendió como un semáforo.

El resto de la cena continuó en incómodo silencio. Cada vez que Marinette se fijaba en su suegro, le bajaba una minicrisis de ansiedad, pero cuando se volvía hacia Adrien, se relajaba bastante. ¿Las cenas de los Agreste siempre eran así? ¡Qué frías y distantes! Y qué incómodo todo. Adrien se notaba que estaba acostumbrado a este ambiente, aunque no le gustaba, pero ese día lucía honestamente acongojado. Odiaba que su chica tuviera que pasar por algo así. Gabriel no encontró problema alguno: había conocido a la noviecita de su hijo, y la aprobaba.

… al menos por ahora, pues no perdía de vista su objetivo final: separarla traumáticamente de su hijo para así convertirla en su akuma perfecto.

Y no, no solo por sus respuestas en la cena, ni por los esfuerzos que hizo la muchacha por agradar, sino además por los resultados de la investigación que Nathalie le había traído: Marinette era hija única del matrimonio Dupain–Cheng, dueños de una de las mejores panaderías de París. Tenía buenas notas, con algunos fallos aquí y allá que bien podían recuperarse con más concentración de parte de la chica. Su reporte de asistencia al colegio era bastante bueno y siempre se mantenía ocupada en sus talleres de arte y con sus amigas. ¡Y sorpresa! La chica había diseñado el logo de la panadería de sus padres y la carátula de un disco e incluso había tenido sus primeras comisiones en vestuario, contando entre sus clientes nada más ni nada menos que a Jagged Stone.

Era torpe, sí, pero no una mala influencia como había creído en un principio. Al menos no como Lila Rossi, a quien sí había considerado como pareja de su hijo, junto con Kagami Tsurugi, la hija de su socia Tomoe.

¡Quizás qué salía de esto!

-Ahem. Mademoiselle Dupain – Cheng: Al acabar la cena la irán a dejar a su casa. Le agradezco mucho que haya podido venir, la compañía ha sido excelente.

-¡Pero Père! -Comenzó Adrien. -Pensé que Marinette podría…

-Es día de semana. Mañana es viernes, pero sigue siendo día de colegio. -Sentenció Gabriel.

-Como digas, Père. -Rezongó Adrien resignado, pero muy educadamente.

Gabriel levantó una ceja, pero no dijo nada sobre el tono de voz de su hijo. Bajo condiciones normales lo habría regañado con firmeza, pero no lo iba a avergonzar delante de su novia, quien por cierto se veía muy incómoda. Uno era un maldito, sin lugar a duda, pero simio no mata simio. ¡Vaya! ¿Qué habría dicho Emilie al tener a la niña en casa? Seguro habría estado encantada y la habría adorado en el acto, pero… eso nunca lo sabría. Al menos no mientras su esposa se mantuviera en ese coma tan raro, del que no saldría si no lograba conseguir los miraculous de la Creación y la Destrucción para conseguir su deseo.

¡Si tan solo Ladybug y Chat Noir se dejaran quitar los miraculous!

-Oye Adrien. Mañana nos vamos a ver en el colegio. Y vas a cenar a mi casa en la noche, así que no te quejes. -Le recordó la chica con una adorable sonrisa. Gabriel levantó ambas cejas en atención, rápidamente cruzó miradas con Nathalie, quien asintió como si no fuera la gran cosa.

-¿Cena mañana en la casa Dupain–Cheng?

-¡Sí, Père! ¿No recuerdas? Te avisé esta mañana, y ayer, y anteayer…

-Está agendado y coordinado, Monsieur. -Le recordó Nathalie con profesional frialdad. -Incluso conversé ya con los padres de mademoiselle Dupain–Cheng.

-Oh. Lo había olvidado. -Confesó Gabriel. ¡Como odiaba los compromisos sociales! -Supongo que ya es de mala educación cancelar esa cena.

Adrien se quería morir de la vergüenza. Marinette le sonrió con dulzura. Al menos los dos estaban igual de incómodos en aquella situación. La cena continuó siempre en silencio y por fin terminó. Tras una breve sobremesa que consistió en la retirada de Gabriel hacia su despacho, Marinette alcanzó a despedirse de Adrien antes de ser escoltada por Nathalie hasta el mercedes. El Gorila la llevó a su casa en silencio y a salvo.

-Bueno… pudo ser mucho peor. -Comentó Plagg a la pasada, al rato después, mientras Adrien se terminaba de poner el pijama.

-En eso tienes razón. Al menos cené con ma lady. -Adrien miró la hora y se recostó en su cama. -Plagg, te noto callado. ¿Pasa algo?

El kwami flotó hasta la almohada y se acomodó en su lugar de siempre. Suspiró pensativo y asintió con la cabeza.

-Tikki me preocupa.

Fue lo único que dijo.


Île de la Cité. París. Año 2052

Día siguiente. 10:56 hrs.

El sol esa mañana estaba tibio y el clima parecía estar estable. Se agradecía algo así, los días estaban muy fríos y sin duda era una mejora poder respirar aire fresco, que las catacumbas, por seguras que fueran y bien habilitadas que estuvieran, siempre olían a encierro. Nathaniel ayudó a su esposa a sentarse en aquella banca y se aseguró que estuviera lo más cómoda posible. Chloé por su parte se dedicó a disfrutar del sol: era un lujo muy preciado con el que no siempre contaba.

Para un ojo casual, la mujer solo parecía un poco cansada, pero quien la conocía sabía que estaba agotada y atrozmente adolorida. De eso, Nathaniel tenía demasiada conciencia y comenzaba a considerar que había sido muy mala idea salir de paseo. Pero Chloé había tenido ganas de pasear, de despejar la mente… estos dolores la atacaron por sorpresa y sin piedad. Se sentó junto a su esposa, con el corazón en la mano: ¿Cómo podía hacer para que Chloé dejara de sufrir?

-Quizás hoy tenemos suerte. -Comentó de cara al sol, sonriendo entre tanta tristeza. -Marc me dijo que encontraron una nueva ruta de ingreso… que traen medicinas.

-Espero que sea así. -Dijo Chloé, reclinándose sobre el hombro de su marido. -Al menos que traigan tramadol. Con ese seré feliz. -Nathaniel la rodeó con el brazo.

-Pensemos positivo.

Chloé sonrió. Momentos así para ella eran valiosos. Sin duda que había tenido suerte con Nathaniel: era un buen hombre, y la quería así tal cuál era, incluso con sus berrinches, caprichos y horrible salud. La hacía sentir contenida y segura. Sin él no sabría qué hacer con su vida.

Urs, el perro rottweiler de asistencia que tenía se acostó a sus pies para echarse una siesta.

-Mon Amour. -Llamó Chloé suspirando. -Supe que llegaron buenas noticias esta mañana.

-Algunas. Nos hicieron llegar un mensaje urgente por los canales usuales.

-¿Ella está bien? -Preguntó Chloé con atención, abriendo incluso los ojos. Nathaniel sabía que se refería a Sabrina.

-Tal parece. Siguen sin sospechar de ella: se las arregla muy bien

-Esperemos que siga así… no quisiera que le pasara algo malo.

Chloé bajó la cabeza y se refugió en Nathaniel, quien la abrazó para darle ánimos. Hacía trece años que no veía a Sabrina. El día en que tuvo que escapar de su casa y de su mundo, para así salvar su vida y poder regresar con su familia, su querida amiga de la infancia se había quedado atrás para asegurar su huida. Sabrina incluso convenció a la Strega que estaba de su parte y comenzó a trabajar para ella, incluso quedando por traidora un par de años, hasta que se descubrió que se estaba jugando el cuello por pasarle información a la Resistance… con quienes nunca había tenido contacto directo. La Strega creía que Sabrina era su más leal servidora junto con Barbazul, cuando en verdad era su más letal traidora. Bajo un disfraz de cobardía, Sabrina Raincomprix hacía y deshacía en la medida de lo posible.

¿Cómo era que Lila Rossi cayera tan rápido en estos engaños y ardides? Su funesto orgullo la hizo creer invulnerable y que nada se le escapaba, cuando en verdad… no era así.

-¡Cómo me gustaría ver y hablar con Sabrina una vez más! -Se lamentó Chloé. -Necesito darle las gracias… y pedirle perdón por haber sido tan maldita.

Nathaniel se tragó el nudo de la garganta. La enfermedad que estaba matando a su esposa la tenía muy sensible y sin las medicinas apropiadas su esperanza de vida se reducía mucho y Chloé lo sabía. La muerte pendía sobre ella como una espada de Damocles. Los pocos médicos con los que contaba la Resistance se devanaban los sesos tratando de ayudarla, pero los recursos eran pocos. Chloé estaba muy consciente que le quedaba poca vida si las cosas no mejoraban.

Por fortuna tenían con ellos al dr. Deschamps… que era uno de esos médicos capaces de caminar sobre lava con tal de aliviar a sus pacientes. Si no fuera por él y su equipo, Chloé hubiera muerto hacía mucho.

-Sabrina sabe, mon petite abeille. -Nathaniel se giró y le besó la frente con su usual ternura. -¿Quieres saber qué nos dijo?

-Dime…

-La Strega le prohibió a Barbazul acercarse a Les Invalides. Maeve y los demás podrán buscar mejor.

-Eso nunca es malo. -Chloé sonrió con esperanza. -Solo tendrán que preocuparse de los infectados que merodean ese lugar. ¿Y cuál la mala noticia?

-La Strega pidió información sobre Wayhem… sobre si alguna vez fue Chat Noir y sobre su predecesor. -Nathaniel suspiró preocupado. -También sobre nuestro Matagot.

-¡Mon Dieu! -Exclamó Chloé sorprendida de mal modo. Pese a los dolores, se irguió preocupada. -¡Está sospechando! ¿Y si descubre la identidad de nuestro gato? ¿O la de su padre?

-Marc está trabajando en un guion que disipe sus dudas. Los mellizos D'Alençon y Sean McQueen ya se pusieron a falsificar documentos que avalen esa historia. Ese frente está cubierto…

-¡Quizás por cuánto tiempo!

-Por el que sea: todo tiempo que ganemos será precioso. Así sean horas, días o años. ¡Lo que sea!

Chloé se quedó en silencio. Una llamarada de dolor le subió por una de sus piernas y le nubló los sentidos por instantes, amenazándola con perder la consciencia. Reprimió un quejido y se aferró a su esposo. Nathaniel se dio cuenta, pero no pudo hacer nada más que contenerla. Urs, el perro, se sentó de súbito y se presionó con todo peso sobre el área afectada de Chloé, como intentando ayudarla a paliar el dolor.

-Mejor volvamos a casa…

-Sí.

¡BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!

En eso, escucharon una explosión. Nathaniel se puse de pie en el acto y miró en dirección de Trocadéro. No estaban ni cerca de la plaza, pero hacia allá dirigió su atención: pronto en el horizonte pudo ver las distintivas columnas de humo que señalaban que allí sucedía una pelea y de las feas. Urs estaba de pie junto a Chloé, que no se había levantado, y se mantenía alerta: pelaje erizado, orejas levantadas, atención fija hacia el horizonte. Comenzó a arrugar el hocico y a gruñir, clara señal que mostraría los dientes en cualquier momento o que se pondría a ladrar.

Urs era el perro más manso de todo París, un excelente perro de terapia, pero era también un rottweiler de 60 kilos y eso no se lo podía sacudir de encima: si alguien amenazaba a su familia, iba a morder, no lo duden. Chloé se apoyó en el perro para ponerse de pie.

-Urs, tranquilo. ¡Eres un buen perro!

-No vamos. -Dijo de pronto Nathaniel dándose la vuelta y serio como gendarme. -¡A las catacumbas!

La Île de la Cité era una suerte de leprosario, pero de ex akumatizados. Si bien podían entrar akumas, estos perdían la mayor parte de sus poderes, pero Lila Rossi de entrada no podía ni poner pie en la isla ni sus hechizos tenían efecto alguno en el lugar, solo por ser una bruja. Esto convertía a la isla en terreno neutral, protegido por madame Anarka Couffaine y sus piratas. Creían que esta protección se debía tanto a las influencias de las reliquias contenidas en Saint Chapelle, las de Notre Dame y en las gárgolas de la catedral… un efectivo sistema de seguridad antibrujas instalado durante la construcción de esta y que a más de 800 años seguía siendo igual de efectivo, pues por algo Lila Rossi no se acercaba ni de broma, sin sufrir las terribles consecuencias.

Aun así Nathaniel tenía razones de peso para querer volver a las catacumbas, pues a diferencia de la Île de la Cité, al refugio de la Resistance no podían entrar ni akumas ni la Strega. No lo pensó ni un momento: tomó a Chloé en brazos y rápidamente comenzó a correr hacia lugar seguro, con el perro pisándole los talones. Los infectados corrían despavoridos por las calles y Nathaniel tuvo que evitar a más de alguno que luchaba contra sus propias emociones para evitar volver a ser akumatizado. Parecía que la Strega había desatado una tormenta de akumas con tal de hacer notoria su presencia.

Sería un día muy largo.

Al no poder tomar el puente de regreso a tierra firme, Nathaniel decidió sobre la marcha ir al embarcadero con Madame Couffaine, quien, al verlo, de inmediato lo dejó subir a bordo con su familia. Manon y Eta lo ayudaron, una sujetando a Urs, la otra apoyando a Chloé, quien de porfiada apretaba los dientes para no demostrar lo mucho que sufría.

-¡Así me gusta verlos corriendo, marineros! ¡No sabía que estaban en la isla! -Anarka le dio con una chancla a Nathaniel. -¡¿Qué les pasa, jovencitos, que no vienen a saludar?!

AAAAUCH! ¡Madame!

-¿Madame? -Llamó Chloé. -¿Sabe lo que está pasando?

-¿Aparte que se nos alocaron todos en la isla? -Preguntó Manon. -Ataque en las cercanías de Trocadéro, nada más.

-La Strega volvió anoche a París de 2015, pero eso ya lo saben. -Explicó Anarka mientras repartía su atención entre su barco, su tripulación y los sucesos de la isla. -De los nuestros no sabemos nada, ¡No más espero que no se les haya ocurrido morirse!

-Ya nos habríamos enterado. La Strega tendría al menos tres miraculous más de ser así. -Comentó Nathaniel comenzando a preocuparse. -¿Seguro que este ataque es de la Strega?

-¡AKUMA POR LA BANDA DE ESTRIBOR! -Gritó de pronto Ella, quien estaba encaramada sobre uno de los mástiles del Libertad y señalaba en la dirección indicada a un akuma que embestía contra ellos a toda velocidad.

Un infectado no había podido resistir y había sido akumatizado de nuevo. Eso siempre descorazonaba los habitantes de la Île de la Cité. El susodicho golpeó el barco con ímpetu, causando que los que estaban a bordo tuvieran que hacer toda clase de maromas para no caer, cosa que no todos lograron.

-¡AL ATAQUE MARINEROS! -Exclamó Anarka con más energía de la que se supone debería tener una mujer de su edad. -¡Hagan que esa cosa se arrepienta!

La tripulación de a bordo echó mano de todo lo que tenía, tanto de armas de fuego como blancas, incluso de un pequeño cañón que habían restaurado para hacerlo funcional y que funcionaba de mil maravillas contra los akumas. Esto no era de sorprender, pues cualquiera se va a negro tras un cañonazo de esos a la cabeza. Juleka, transformada en Sable, apareció pronto en escena a tratar de contener el ataque. Nathaniel tomó de nuevo a Chloé en brazos, quien a pesar de su agotamiento animaba a todos a resistir, y se la llevó hacia el interior de la nave, dejándola en la enfermería del barco, en donde las dos personas que atendían dicha dependencia, paramédicos, corrían por el lugar alistándolo todo para recibir probables heridos.

-¡Nathaniel!

-¡CONTACTO POR BABOR! ¡DOS AKUMAS ACUÁTICOS POR BABOR!

Todo el barco sufrió una fuerte sacudida que casi los hizo perder el equilibrio. La cosa iba en serio y realmente sería un día de aquellos en que sobrevivir iba a estar complicado. Nathaniel la tomó de las manos.

-Tengo que volver, mon abeille. Lo sabes.

-Cuídate. -Le pidió Chloé reprimiendo las lágrimas. Nathaniel la besó.

-Siempre, mi amor. -Le dijo a modo de despedida. -¡Urs! ¡Cuida a Chloé!

-¡WOOF!

Chloé se sujetó de alguien a quien no vio en primera instancia, y de su perro, resoplando e hiperventilando para tragarse la preocupación. ¡Como detestaba esta debilidad! La reducía a la nada, a la cosa más inútil de la tierra, al estorbo más grande de París. Bien podía transformarse en ese momento en Queen B, de hecho, usar el miraculous aliviaba por completo sus dolores, pero le había pasado el miraculous a su hijo Pascal.

-¡Oh, Mon Dieu! -Exclamó Chloé aún más aterrada, al pensar en su hijito de 17 años. -¡Mas le vale que esté a salvo!

-Madame Kutzberg. -La llamó de pronto uno de los paramédicos. -Venga por aquí, estará segura…

-¿De qué hablas? ¡Claro que estoy segura! -Chloé se sacudió al paramédico y puso las manos en las caderas. -¡Alisten este lugar será mejor! Prepárense para convertirlo en centro de trauma. ¡Urs!

Chloé comenzó a caminar por la enfermería dando órdenes, con el perro a su lado. Ciertamente era una inútil en el campo de batalla en esos momentos, pero ¡nadie como ella para organizar un lugar! La adrenalina ahora le inundaba el torrente sanguíneo… el dolor y el lupus podían esperar.

-¿Para cuántos pacientes tenemos capacidad? ¿Cómo están los suministros? ¿Tenemos capacidad para heridos graves? ¡Pilas, gente, no los quiero holgazaneando! De nosotros depende la post batalla.

Los paramédicos se miraron y sonrieron para sí. Chloé Kutzberg seguía siendo una máquina, pese a todo. Pronto comenzaron a seguir sus instrucciones y a dar las respuestas que pedía, tomando decisiones ejecutivas sobre la marcha e instrucciones de cómo proceder. Ciertamente Chloé no podía intervenir en asuntos de salud, pero ya había escogido su campo de batalla y ¡por Dios que cumpliría su cometido! ¡Esa enfermería funcionaría como reloj suizo!

Pronto comenzaron a llegar heridos y no solo tripulantes del barco. Antes de que se dieran cuenta, tenían la enfermería llena, pero funcionando bastante bien. Si los heridos podían llegar caminando, se les parchaba lo más rápido posible y los devolvían a frente si ameritaba, pero los más graves se quedaban. Cuatro veces más el barco fue golpeado y entre los gritos de los combatientes y los akumas, Chloé trataba de no desconcentrarse y de mantener a los dos paramédicos enfocados en su tarea. Una hora y media pasó muy rápido y poco a poco la intensidad de la batalla comenzó a bajar…

Maman! -Exclamó de pronto un muchacho. Chloé sintió el abrazo angustiado de su hijo y respiró aliviada. Pascal tenía algunos machucones en la cara, pero se le veía entero. No estaba usando el miraculous.

-¡Hijo Mío! ¿Tu padre?

-Aquí estoy… -Le dijo Nathaniel. También se veía bastante golpeado y con algunos cortes en la cara y en los brazos, pero estaba bien.

-¡Cuánto me alegra verlos a salvo! ¿Todo bien?

-Nosotros aquí… pasaron cosas. -Le dijo el muchacho sin dejar de soltarla. Chloé miró a su esposo.

-Vamos con Anarka. Este no es el lugar.

Nathaniel tomó la mano de su esposa y comenzó a guiarla fuera de la enfermería. Apoyada por su hijo, Chloé salió de nuevo a la cubierta, que evidenciaba los rastros de una pelea más fiera de lo esperado. Algunas columnas de humo subían por la Île de la Cité y en la dirección de la ciudad otras varias se levantaban no lejos de ellos y hacia Trocadéro. Chloé en seguida vio a Pegase, Sable y a uno de los McQueen, Kyle, quien se distinguía entre la multitud por usar, al igual que todos sus primos, un kilt con los colores de su clan. Todos ellos estaban junto con Anarka. El resto de la tripulación del Libertad pululaba por todos lados como abejas nerviosas, tratando de hacer control de daños.

Pascal tomó la mano libre de su madre ni bien llegaron con el grupo que parecía estar esperándolos. El McQueen le revolvió los cabellos al muchacho.

-El Abejorro se lució hoy: sus padres deben estar orgullosos. -Dijo Kyle McQueen con alegría y su inconfundible acento escocés. -Good lad. Annoying, but good.

-No hice nada que no hiciera una persona decente. -Se defendió Pascal. Su padre también le revolvió los cabellos.

-Esa timidez no te queda muchacho. -Dijo Nathaniel con orgullo. -Solo trata de que no se te suba a la cabeza.

-Hmpf.

-¡Ya déjenlo! Es mi hijo, ¿qué esperaban? -Lo defendió Chloé con orgullo. La mujer tomó aire. -¿Alguna noticia?

-Bastantes. -Dijo Pegase.

-Nos van a tocar días difíciles. -Añadió Sable, estirando los brazos.

-¡Ya dejen los rodeos, Marineros! -Exclamó Anarka. -¿Qué se sabe de Luka? ¿O de Viperion?

Se notaba que Anarka estaba preocupada a rabiar, pero tuvo la suficiente presencia mental para referirse a su hijo separándolo de Viperion. Las identidades de los portadores eran conocidas solo por un selecto grupo y ese secreto era celosamente guardado. Pegase se mantuvo firme, pero quien respondió fue otro de los McQueen, Kyle.

-Luka está bien, Kagami tuvo un pequeño traspié, pero la vi caminando antes de venir. Viperion y Ryuuko… -Kyle negó con la cabeza.

-Viperion tuvo que sacar a la dragona del combate. -Dijo Pegase. -La arrojaron contra el suelo y por poco no le botaron un edificio encima. Viperion la rescató con las justas, pero no recuperó la conciencia.

La pesadez provocada por la angustia se apoderó del grupo, quienes atentos esperaron por más noticias. Sable le dio unas palmaditas a Anarka en la espalda.

-Schmetterling solo vino a recordarnos que es una odiosa. -Gruñó Sable. La tigresa dio una patada en el suelo de la frustración. -Puede que tengamos más noticias pronto, o eso nos hicieron saber.

Todos asintieron. Chloé se llevó la mano a la frente, angustiada: lo que Sable acababa de decir era que Sabrina se iba a arriesgar a enviar información fuera de plazo y pronto otra vez. ¡Cómo ansiaba tener a esa mujer delante suyo para reclamarle lo imprudente que era!

-Hay algo más. -Dijo Pascal. -Schmetterling estaba encaprichada con Maeve.

-Devil Incarnate! ¡Esa se encapricha por cualquier cosa! Pero sí, las tomó contra mi prima. -Kyle escupió en el suelo antes de ponerse las manos en las caderas. -¡Maldita bana-bhuidseach!

-¿La lastimó? -Preguntó Anarka.

-No, ¡Pero en ganas no se quedó! -Exclamó Pegase. -Hacía tiempo que no la escuchaba maldecir tanto en gaélico.

-¡Maeve le cortó un mechón TREMENDO de pelo! -Dijo Pascal con los ojos llenos de ilusión. -¡La hubieran visto! Emma se hubiera reído mucho. Schmetterling se le acercó especialmente a darle el golpe de gracia cuando la creyó inconsciente, y en el último momento Maeve la derribó con un movimiento de piernas y le saltó encima. Schmetterling se la sacudió enseguida eso sí.

-Maeve alcanzó a sujetarla del cabello y tras jalonéarselo, le cortó un buen mechón con uno de sus puñales. -Concluyó Sable. -Yo lo vi.

-¡Esa es mi prima! -Exclamó Kyle con orgullo.

-¡¿Está herida o no?! -Insistió Chloé de malhumor. ¡Cómo le dolía la pierna!

-Creemos que no. -Dijo Pegase. -Markov estaba seguro de que sí, pero Maeve no se dejó revisar.

-Pues a ver como le va con Deschamp si intenta ocultarle una herida. -Comentó Anarka cruzándose de brazos.

Nathaniel iba a hacer otra pregunta, pero en ese momento sintió que Urs estaba gruñendo. Todos se fijaron en el perro quien estaba en actitud defensiva, mirando hacia la rampa de acceso al barco. Un vistazo más concienzudo reveló que en la isla y cerca del embarcadero, un infectado luchaba contra su akuma para evitar caer bajo su influjo otra vez.

-Marineros. -Dijo Anarka con voz triste. -Esto todavía no acaba. Aún tenemos que hacer control de daños.

Todos suspiraron cansados.

Continuará.

Por

Misao–CG


Próximo capítulo: Residencia Dupain–Cheng

"…

-¡MARINETTE! -Llamó de pronto la voz de Sabine. -¿ESTÁS DESPIERTA?

-¡Mi maman…!

Los tres dieron un brinco y se pusieron a la defensiva. Los pasos de la mujer comenzaron a sonar cada vez más cerca y pronto se percibieron subiendo los escalones y era cosa de segundos para que los descubrieran.

…"


Notas finales: Ya. Espero que esto les haya gustado. Les acabo de dar otro vistazo al futuro y ya comprenderán por qué. Ya vamos avanzando de a poquitos y eso es lo importante. En fin. Me encuentro en proceso de cambiar el formato de los diálogos, así que puede que se me hayan escapado algunas comillas. Del mismo modo, estoy aprendiendo a usar los guiones, así que ténganme paciencia en lo que aprendo a usarlos. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!


La cena en la casa Agreste, como pudiste ver, Manu, estuvo bastante tensa. Pero Marinette supo sortearlo bien. Sobre las preguntas. Algunas. Ten, un pie de manzana, y ¡GRACIAS POR LEER!

Me alegro que pienses así, CuentaOlvidada, más aún porque apenas vamos en la mitad del fic y por momentos siento que esto avanza lento… pero ya tomará más ritmo. Ten, un apfelstrudel, y ¡GRACIAS POR LEER!

Louis es mañoso, Newfan, el pobre ha perdido y sufrido mucho, así que normal que sea terco y malgenio. Pero… nada como una madre de catorce años para asestar un chanclazo, que eso es el derecho de toda madre que se precie de tal. Sobre la Strega… pues ya ves… le sale gente al camino. Ten, un apfelstrudel, y ¡GRACIAS POR LEER!


BRÚJULA CULTURAL:

Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia. Otros sitios serán debidamente indicados, como Google Traductor.

Bana-bhuidseach: bruja en gaélico escocés.

Ayuntamiento de París: (Hôtel de Ville de Paris, en francés) Alberga las instituciones del gobierno municipal de París. El mismo se ubica frente a la Plaza del Ayuntamiento (Place de l'Hôtel-de-Ville, anteriormente llamada Place de Grève) en el IV Distrito de la ciudad. Ha albergado el ayuntamiento de París desde 1357. Actualmente se utiliza para múltiples propósitos: aloja la administración de la ciudad, allí tiene su despacho el alcalde de París (desde 1977), y también se utiliza para brindar grandes recepciones. En los últimos años, la Place de l'Hôtel-de-Ville se ha engalanado en gran parte de primavera y verano con un "jardín efímero", en el que el Ayuntamiento instala miles de especies vegetales además de un hermoso estanque con sus respectivas especies de plantas.

Institut Français de la Mode: Es una universidad privada de investigación, especializada en arte y diseño, ubicada en París. Es una de las mejores escuelas de moda del mundo.

Espada de Damocles: es una frase acuñada para ejemplificar el peligro que se instala en aquellos que ostentan gran poder, pues no sólo pueden perderlo de golpe, sino todo lo demás, incluida la vida. Tallas en madera de la espada de Damocles aparecen en libros europeos de los siglos XVI y XVII. Además el diccionario de la Real Academia Española la define como "Amenaza persistente de un peligro".

Place du Trocadéro-et-du-11-Novembre: O Plaza del Trocadero y del 11 de noviembre, es un espacio público abierto ubicado en el XVI distrito de París, Francia. De ella salen seis avenidas: avenida del presidente Wilson, avenida Kléber, avenida Raymond Poincaré, avenida de Eylau, avenida Georges Mandel y avenida Paul Doumer. Linda al sureste con la explanada del Palacio de Chaillot, desde la que se divisa una famosa perspectiva de la Torre Eiffel, y al oeste con el cementerio de Passy.

Bajo la plaza se encuentra la estación de metro Trocadero, y en su centro se eleva una estatua ecuestre del mariscal Foch.

Desde 1823 el lugar –el alto de la colina de Chaillot— es conocido como Trocadéro debido a que los soldados franceses celebraron allí su victoria en la batalla de Trocadero que tuvo lugar en la isla homónima situada en Puerto Real, municipio de la Bahía de Cádiz, a la entrada de dicha ciudad. La plaza propiamente dicha fue creada en 1869 bajo el reinado de Napoleón III como plaza del Rey de Roma (place du Roi de Rome), en homenaje al hijo de Napoleón I. Fue rebautizada definitivamente Place du Trocadéro por los muertos de la gran batalla española en 1877, cuando se levantó el hoy desaparecido palacio del Trocadéro, en vísperas de la Exposición Universal de París de 1878.

Sainte Chapelle: (La Santa Capilla), también denominada Capilla Real, es un templo gótico situado en la Île de la Cité, en el centro de la ciudad de París, Francia. Está considerada una de las obras cumbre del periodo radiante de la arquitectura gótica. Fue construida para albergar las reliquias adquiridas por el rey San Luis de Francia, por lo que ha sido considerada como un enorme relicario. Gracias a las innovaciones del sistema constructivo gótico, prácticamente carece de soportes murales (paredes) existiendo en su lugar multitud de vanos que filtran la luz a través de las vidrieras policromadas.

Gárgolas: (del francés gargouille, gargouiller, producir un ruido semejante al de un líquido en un tubo, a su vez del latín gurgulio y griego γαργαρίζω, hacer gárgaras) es la parte sobresaliente de un caño que sirve para evacuar el agua de lluvia de los tejados. La palabra gárgola se emplea en muchas ocasiones para referirse a todo tipo de criaturas que decoran los muros de los edificios y que, al representar el mismo tipo de figuras que las gárgolas, se engloban dentro de la misma denominación. Estas representaciones que ornamentan los edificios no son gárgolas para desagüe, sino imágenes decorativas, llamadas a veces quimeras, como, por ejemplo, las de Viollet-le-Duc de Notre Dame de París.

En la arquitectura de la Edad Media, especialmente en el arte gótico, son muy usadas en iglesias y catedrales. Suelen estar adornadas mediante figuras intencionadamente grotescas que representan hombres, animales, monstruos o demonios. Probablemente, tenían la función simbólica de proteger el templo y asustar a los pecadores. Esto se mantuvo, aunque con menor desarrollo, en la arquitectura renacentista española e incluso en algunas iglesias barrocas.

Las gárgolas cumplían tres funciones básicas, a saber: Desaguar los tejados; Decorar dichos desagües buscando, por tanto, una finalidad estética; Una tercera, apoyada en creencias populares y leyendas de que sirven para ahuyentar al demonio, brujas y otros espíritus del mal.

En época más reciente, el arquitecto suizo-francés Le Corbusier ha empleado también gárgolas en la capilla de Notre Dame du Haut, en Ronchamp (Francia).