Tras la rápida evacuación de la habitación, Marinette tiene una charla con su mamá y al mismo tiempo descubre que tiene visitas. Adrien, por su parte, se ha dado cuenta que debe controlar sus celos y que también tiene visitas. ¡GRACIAS POR LEER!


¡HOLA A TODOS! Creo que a estas alturas todos deberían ir al último fic de Abby L., pero en el caso que no se hayan dado una vuelta por ahí, los insto a todos a echarle un ojo a El Muro que nos Separa. La chica escribe genial, eso hay que decirlo. ¡Ahora a lo que nos convoca!


Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!

Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.


ADVERTENCIA

Podría contener spoilers de la tercera temporada y de este mismo fic.

Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.


"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")

Capítulo 20: En contacto con amigos

Habitación de Marinette.

Sábado por la mañana. 9:37 am.

Lo genial de ser superhéroe es que a uno se les afilaban los reflejos a niveles insospechados, lo cual era muy útil en un sinfín de ocasiones. Permitía esquivar ataques, cambiar dirección, asestar golpes, salvar vidas… el propio pellejo… Evadir la aparición repentina de una figura de autoridad…

Marinette se quedó viendo la puerta que llevaba a su balcón, la que por fortuna no había asegurado. En menos de un segundo sus dos gatos, Louis y Adrien, quienes por fortuna estaban aún transformados, dieron dos zancadas dignas de dobles de acción y salieron hacia afuera casi sin hacer ruido y en un abrir y cerrar de ojos. Casi, porque cuando evacuas de emergencia un recinto cerrado a través de una salida estrecha junto con otra persona, siempre harás ruido, sin importar que seas el ninja más sigiloso en la historia del ninjutsu. Por fortuna, coincidió que en ese momento Sabine abría la escotilla que llevaba a la habitación de su hija, camuflando el ruido con las bisagras, por lo que pasó desapercibido.

Maman! -Se apresuró en decir Marinette, con su mejor sonrisa y la ansiedad escalando rápidamente. ¿Habría visto o sentido algo? ¡Sabine era su madre! ¡Esta mujer tenía sensores!

-¡Oh, Hijita! ¡¿Tan temprano despierta?! Y con este frío.

Oui, maman! Es que dormí un montón y bien. -Se apresuró en saludar Marinette, acercándose a la mujer, haciendo todo el ruido posible. Incluso le dio un abrazo de buenos días, todo en un esfuerzo de distraerla de su balcón. -¡Buenos días maman!

-¡Estás contenta hoy! Pero muy helada. -Sabine le frotó la espalda. La mujer levantó una ceja llena de curiosidad. Le dio la impresión que había descubierto a su hija en plena travesura. -Esta es la primera mañana realmente fría en mucho tiempo. ¿Qué hacías a medio levantar?

-Pues… -Marinette miró hacia sus paredes. -Es que sobre lo que me dijiste anoche… Creo que tienes razón: es hora de que le dé espacio a Adrien y que me ocupe de mis obsesiones. No quiero ser novia tóxica. -Añadió con sinceridad.

Con gusto, Sabine le echó un vistazo a la habitación, sintiendo orgullo por su hija, a quien rodeó con el brazo en señal de cariño y apoyo. No le debió haber sido muy fácil deshacerse de esa parte de ella, de su vida, pero lo había hecho y eso era motivo de gusto. ¡Creyó que se iba a tardar más! La mujer volvió a abrazar a su hija y le besó la frente.

-¡Hiciste bien, hijita! -Le dijo mientras le peinaba el flequillo. -¿Y qué es ese espacio vacío en tu diario mural?

-¡Es mi rincón especial! Ahí pondré solo las fotos importantes con Adrien. Pero fotos de verdad, no recortes… unas pocas, pero las más especiales.

-¡Oh! ¡Ya veo! Esa es una muy buena idea. -Sabine se puso las manos en las caderas. -Hablando… hay un chico abajo. Te vino a ver.

-¿Un chico? ¿Quién…?

Fue evidente para Sabine que Marinette no esperaba a nadie, tal como la expresión de su hija acababa de demostrar. Su hija era un libro abierto: tenía expresiones tan claras que le era muy difícil disimular o mentir. Y como madre que eran, sabía que la había pillado en medio de una travesura, pero se lo dejó pasar. Eran poco más de las 9:30 horas, ¡demasiado temprano para visitas entre adolescentes un sábado por la mañana! La mujer se sopló el flequillo.

-Dijo que es hermano de Juleka, Luka creo que se llama. -Explicó Sabine. -Vino a comprar pan esta mañana y pregunta si puede verte. ¿Qué le digo?

-¡¿Luka está aquí?!

En ese momento hubo un fuerte ruido en el balcón. Como si una maceta se hubiera quebrado. Sabine prestó atención en el segundo y decidida fue hacia la escotilla que llevaba al exterior. Marinette palideció unas tres tonalidades. ¡¿Es que esos dos seguían ahí?! ¡¿Por qué no se habían ido?! Habían tenido tiempo de sobra. ¡¿Y qué habían botado?! La chica corrió tras de su mamá. ¡No los podía dejar solos ni cinco minutos!

-¡¿Qué está pasando aquí afuera?!

-¡No, maman! Quizás no fue nada. ¡Hace frío! No abras la escotilla…

Tarde. Sabine abrió de par en par la puerta y salió al balcón. Como lo hizo sin decir nada, Marinette fue tras ella y salió lo antes posible, pensando en cómo iba a explicar la presencia de…

-¡Oh, mira esto!

Una de las macetas, en efecto, estaba volteada y rota en el suelo. Sabine se cruzó de brazos y la analizó sus alrededores. Marinette se mordió el labio y miró en todas direcciones: no vio rastro de Chat Noir o de Matagot.

-¿Pero cómo se cayó…? -Dijo Marinette antes de poder detenerse. Por un lado, respiró de alivio, pues la maceta volteada explicaba el golpe, pero al mismo tiempo no lo hacía.

-Esto no lo hizo el viento y en París no tiembla. ¿Habrá sido…? -Ponderó Sabine.

ATCHHSS!

Marinette dio un saltito al mismo tiempo que Sabine se giraba hacia la pared. La chica aguantó la respiración. ¡Eso había sido sonado como un estornudo bastante fuerte! ¡Ay, Dios! ¡Chat Noir! ¡Los iban a descubrir! ¡Ese par de tarados no se había ido, sino que había decidido esconderse en el sitio más obvio de todos! ¡¿En qué estaban pensando?! ¿Qué acaso su maman no trataría de averiguar de qué se trataba? Pero claro, ¡si ahí estaba mirando fijo hacia la pared e incluso buscando la manera de escalarla de algún modo! ¡Qué chasco! ¿Cómo se suponía que iba a explicar…?

-¡MIAU!

-Aaaw.

Sabine relajó los hombros al escuchar ese maullido. Se enterneció y desistió de querer seguir investigando la pared. No es que fuera a llegar muy lejos tampoco, pero la mujer era muy perseverante cuando se decidía, rasgo que le había heredado sin duda a su hija. Aquel maullido sonó tan real, que ni siquiera dejó dudas sobre su naturaleza.

-¡Un gato! Eso lo explica. -Sabine se puso las manos en las caderas. Marinette rió nerviosa. ¿Solo un gato? -Tengo que hablar con los nuevos vecinos. Tienen un gato enorme, pero nunca imaginé que fuera capaz de moverse. -Explicó la mujer muy divertida.

-Con los gatos uno nunca sabe, maman. -Dijo Marinette jugando con sus dedos. -¿Los vecinos nuevos tienen un gato?

-Cierto, esas criaturas son…

-Atchsss, atchsss.

-¿Hija? -Sabine se giró hacia la chica. Marinette le sonreía sonrojada mientras se rascaba la nariz, gesto decidido en el último instante posible. -Vamos dentro, no quiero que te resfríes.

-Si, es buena idea. Está muy frío aquí.

-¡Hoy te vistes abrigada, conste! No quiero que te resfríes.

Sabine y Marinette entraron de nuevo a la habitación y pronto sus voces parecieron perderse en el fondo. Al otro lado de pared, Chat Noir se rascaba la nariz con fuerza. No solo se enteraba que Luka Couffaine había ido temprano a ver a su chica (¡Argh!), sino de que, en su afán por huir, se ocultaron en lo que parecía ser una parada frecuente de palomas. Y él con alergias a las plumas. Matagot lo buscó con una mano hasta que la posó sobre su cabeza.

-¿Estás bien, papa?

-Zí, dame udos segundos…

¡Como odiaba tener alergias! O esta sensación horrible de que Luka visitase a su chica. ¡Aaaaaargh! Ya, vale que fuera amigo de Marinette, cierto que tenía que darle su espacio, o sea, la chica tenía una vida propia, pero… sacudió la cabeza. ¡No lo quería cerca de su lady! ¡No podía pensar así! NO. O sea, sí podía, pero no debía, que era diferente. A ver. Tenía que dilucidar esto: no podía evitar sentir celos, pero tampoco podía permitir que eso le nublara el juicio.

-Ya se te van a pasar los celos, papa. -Le dijo de pronto Matagot, como intuyendo sus emociones. -Me pasaba lo mismo al principio con Maeve.

-¿Y cómo lidiaste con eso?

-Ni idea. Supongo que pasó el tiempo y como aprendí a conocer a mi Bonnie, pues ya. -Matagot se sopló el flequillo, y bajó los hombros. -Todavía me pasa a veces, lo admito… Nunca la he visto, excepto con mis dedos, pero sé que es linda y seguro me la miran más de la cuenta… y eso me irrita a veces, pero… ni modo.

-Supongo que, ATCHSS, tienes razón. -Chat Noir volvió a refregarse la nariz. -Lo bueno es que ma lady es ma lady y confío en ella.

-A todo esto, papa. -Interrumpió de pronto Matagot. -¿Maullaste en serio? ¡¿Maúllas?!

Chat Noir se encendió como un semáforo y se tapó la boca con ambas manos. ¿Qué si acaso maullaba? ¡Hasta ronroneaba si lo apuraban!, pero nadie tenía que enterarse de eso. ¡Jamás en la vida! Quizás su lady si se daba la ocasión, pero ¡NO! ¡NADIE LO SABRÍA! Eran unos molestos efectos secundarios que estaba teniendo el uso del miraculous del gato en su vida. Miró de reojo a su hijo y suspiró: ¡Aaaaaaaaaish!… ¡Ya sabía su secreto! El muchacho carraspeó y estornudó e hizo como si nada.

-¿Acaso tú no maúllas? -Preguntó como si no fuera la gran cosa. Chat Noir dio un par de brincos y escaló el muro hasta el tope una vez más. -Mejor nos vamos de aquí, que las plumas van a matarme si nos quedamos.

Y sin mayor ceremonia y ayudado por su bastón, el muchacho se alejó de ahí saltando hasta el techo siguiente. Matagot prestó atención a la dirección que tomó su adolescente padre con sus orejas y tragó saliva, sintiendo una proverbial gota deslizándose por su cabeza. Hizo un puchero.

-También maúllo. ¡Y ronroneo cuando me rascan las orejas! -Admitió para sí y solo para sí, antes de sacudir su cabeza y saltar en pos de Chat Noir.

Mientras tanto en la panadería, Luka tuvo que esperar al menos una media hora antes de que Marinette se dignara por fin a salir a recibirlo, siempre bajo la atenta vigilancia de Tom, quien lo miraba con los ojos entrecerrados: el muchacho parecía buena persona, pero algo tenía que lo había desconfiar. Tom había decidido que no le caía bien.

-¡Hola Luka! -Lo saludó Marinette ni bien bajó a la panadería. -¿Qué haces aquí tan temprano? ¿Pasó algo?

-¡Hola Ma–ma–Marinette! -La saludó el muchacho con una sonrisa. -Vine a comprar pan y a ver como estabas.

-¡Ya la viste! -Dijo Tom de pronto, con más gravedad de la necesaria. -Marinette tiene que desayunar todavía.

Marinette se mordió la lengua, sorprendida de la repentina agresividad de su padre. Sin embargo, Luka no se dio por aludido y mantuvo su carácter relajado en todo momento. ¿Habría algo capaz de alterar al mayor de los Couffaine? Sin querer arriesgar más, la chica le dio unos empujones a Luka, sacándolo del local.

-¡Ya vengo papa! Estaré fuera con Luka. ¡No me tardo!

-¡Hasta pronto Monsieur Dupain!

Una vez fuera, se alejaron un poco de la entrada unos metros, quizás en busca de más tranquilidad. Por el rabillo del ojo, Marinette vio a Chat Noir y Matagot alejándose por los techos. Suspiró: esa mañana había empezado muy loca en verdad.

-¿Y? ¿Qué tal tu vida de novia?

-¡Luka! -Exclamó Marinette. Como que le incomodaba que el chico le sacara el tema a flote.

-¡Jajajaja! Sigues tan impresionable como siempre, aunque tu melodía interna está más enfocada, más calmada. -Luka puso las manos en las caderas y levantó ambas cejas. -Agreste debe tener buena mano.

-¡jejejejejejejeje! Oh sí, la tiene… -Dijo con una sonrisa enamorada. Al ver que Luka volvía a levantarle las cejas con una sonrisa muy característica, se enrojeció de nuevo. -¡NO! ¡No en ese sentido! Para nada. Solo es que…

-¿Te trata bien?

-Sí.

-¡Bien! -Luka miró al cielo brevemente y suspiró. -Me tienes preocupado, poupée.

-¿Y eso? -Marinette parpadeó perpleja. -¿Ahora soy poupée?

-Eres mi hermana menor honoraria. Juleka ya sabe y está de acuerdo. Por eso el nombre.

Una sonrisa suave adornaba el rostro de Luka. Seguía enamorado de ella, y sus ojos lo delataban, pero al mismo tiempo tenía esa expresión del que está dejando ir: sabía que Marinette amaba a otra persona y él nunca ocuparía ese lugar, y por lo mismo, su amor tenía que madurar hacia otra dirección. Aun así, la seguía queriendo, y por eso quería asegurarse que fuera feliz.

Marinette sonrió un poco incómoda. Le dolía no corresponderle a Luka, con lo bueno que era con ella, pero no digamos que podía evitarlo.

-Ya veo. ¿Juleka no se enojó conmigo?

-¿Por qué tendría que enojarse?

-Porque… te friendzoneé. -Le dijo con bastante tristeza, pero sin arrepentimiento.

-No. -Luka suspiró. -La verdad, ella se molestó conmigo cuando le dije que te había dicho lo que pensaba de ti, después que me akumatizaron. -El muchacho negó con la cabeza, entristecido. -Dijo que te confundiría y que yo saldría herido.

-Oh. Supongo que…

-¿Tenía razón? Claro… y no me lo niegues: con orgullo me digo a mí mismo que te hice dudar. -Luka la miró de soslayo, sonriendo furtivo. -Pero no te preocupes: si Agreste te pone así de feliz, entonces elegiste al mejor. Nunca habrías estado contenta conmigo.

Marinette hizo un puchero. ¡Ojalá Luka encontrara una chica en su vida que fuera increíble! Quizás si nunca hubiera conocido a Adrien, habría salido con él. Suspiró y miró al suelo, apoyándose en la pared, jugando un poco con sus pies.

Oh wait!… recordó su conversación con Emma del otro día. Más tarde o temprano, Luka iba a terminar con Kagami… Aguantó la respiración y fangirleó internamente para no spoilear.

-Lo lamento mucho Luka. -La chica lo miró sonriendo. -Si puedo hacer algo por ti, me dices…

-Sé feliz con Agreste, es lo que puedes hacer por mi… y si te hace llorar, me avisas. ¡Yo lo haré llorar! -Luka le guiñó un ojo. -Recuerda: soy tu hermano mayor honorario.

-¿Eso me hace melliza de Juleka?

-¡Claro! -Luka miró la hora. -Mejor voy partiendo, que me esperan con el pan del desayuno. -El muchacho se irguió se despidió de la chica, de la manera acostumbrada. -Te cuidas mucho y te veo en la semana.

-¡Adiós!

Luka se alejó con la calle, dejando a Marinette con una agradable sensación de tranquilidad. Luka era un gran amigo, tenía corazón de oro y había que cuidarlo. Quizás en el futuro lo hiciera padrino de alguno de sus tres hijos o… oh. Cierto. Era el padrino de Louis. Sonrió de oreja a oreja y sacó su celular.

-¡Juleka! -escribió en el whatsapp. -Luka acaba de estar aquí en la panadería…

-¿Te estuvo molestando? -Llegó la respuesta de su amiga al cabo de unos minutos.

-No. Dijo que soy su hermana menor honoraria. -Marinette envió el mensaje mientras pensaba en el siguiente. -¡Me avisas cuando se consiga novia!

-¿Así la atormentamos juntas como buen par de hermanas?

-Solo si resulta ser una bruja con él.

-¡Trato! Luka no sabe lo que le conviene.

-¡Marinette! -Tom se asomó a la calle y no tardó en encontrarla. -Maman dice que subas a desayunar. ¡Y éntrate que hace mucho frío!

-¡Ya voy papa! -Exclamó Marinette guardando su celular.

En seguida corrió hacia la puerta, entrando a la Panadería, apenas reparando en Tom, quien volvía a atender el negocio. En menos de lo que canta un gallo Marinette entró al piso residencial y de ahí corrió escaleras arriba.

-¡Marinette, el desayuno! -Exclamó su madre con firmeza al verla subiendo.

-¡Voy a dejar mi abrigo y bajo, maman!

Marinette tuvo la impresión de que su mamá le respondió algo, pero no estuvo segura. Como no hubo nuevo grito, asumió que habría estado de acuerdo. Era cierto, se había puesto un abrigo al bajar a la panadería, asumiendo que tendría que salir del local para conversar con Luka y había acertado, pero obviamente no se iba a quedar con eso puesto mientras desayunaba, con lo aparatoso que era. Se quitó con cuidado la prenda, Tikki estaba en uno de los bolsillos, y lo dejó sobre su chaise longue, antes de ponerse un sweater más de interior.

-¡Tikki! Estos bolsillos son amplios, creo que cabes. -Dijo Marinette mientras se probaba los bolsillos. -¿Tikki?

La kwami se asomó por entre los pliegues del abrigo. Se la veía extraña y Marinette se preocupó en seguida. Se le acercó con cuidado y sí, la notó pálida, no como la vez cuando se enfermó, pero sí diferente. Sus ojitos estaban muy vidriosos y le dio la impresión que había estado llorando.

-Disculpa Marinette. Me dejé llevar… -La kwami se obligó a sonreír. -Vamos, que tu mamá…

-Tikki… ¿estuviste llorando?

-¡¿Yo?! ¡No! ¡¿Por qué estaría llorando?! -Se apresuró en decir mientras pasaba sus manitas por su cara… por un instante hizo un puchero, pero sacudió la cabeza. -¡Definitivamente no he estado llorando!

Marinette hizo un puchero. Tomó a Tikki en sus manos y la aseguró contra su pecho, abrazándola.

-¡Ay Tikki!

No pasaron muchos segundos antes de escuchar los sollozos de la kwami.

-Tengo mucho miedo… ¡perdóname! ¡Es que no puedo calmarme!

-Shhh…


Mansión Agreste.

En esos momentos.

Chat Noir había regresado a su habitación con la más descarada de las acrobacias, una vez que se aseguró que las cámaras de seguridad no estaban apuntando en su dirección. Conocía bien los ciclos de los aparatos y se había convertido en un maestro esquivándolos. Era más fácil de noche que de día, pero no eran imposibles de burlar y ya ni se esforzaba. Solo había que ser ágil y saber contar los segundos. ¡Nada mal!

-¡Transformación fuera!

El muchacho volvió a su identidad civil y alcanzó a tomar a Plagg en sus manos. El kwami se estiró y despachurró sobre la palma de su portador, gimiendo de cansancio.

-¡Me explotas, cachorro! Como sigas así, te quedas sin kwami.

-No seas dramático Plagg. -Le dijo Adrien, mientras le daba un trozo de queso y le acariciaba la cabeza. -Ten, supongo que ya lo necesitas.

-¡Quesoooooooo! -Plagg abrazó su trozo antes de comenzar a darle mordidas lleno de gusto. Se dejó llevar y depositar sobre la almohada al momento en que Adrien se echaba cuan largo era sobre su cama, y bocabajo, sepultando su cara en un cojín. -Así que el cachorro está celoso.

-No, no lo estoy, Plagg.

-¿Ah no?

-…

-Oye… no puedo interactuar contigo y apenas me doy cuenta de lo que pasa cuando estás convertido en Chat Noir, pero sí me di cuenta de que volteaste la maceta a propósito…

-Hmpf.

-¿Acaso otro gato que no es Matagot comenzó a rondar a tu Buginette?

-Ojalá hubiera sido un gato… es una serpiente.

-¡Oh, Luka! -Plagg se comió otro trozo de queso. -Sabes que no es competencia, ¿verdad?

-Mmmmjá…

-Que pudo haber confundido a Marinette un poco, pero sería todo, ¿verdad?

-¡Mmmjá!

-Que Marinette te adora.

-¡Claro que sí! ¡Como yo la amo de vuelta! -Adrien giró sobre su eje, quedando de espaldas, y resopló. -Pero no me gusta que Luka la ronde. ¡Tampoco me gusta estar celoso! Por último, es amigo de ma lady y hasta va a ser padrino de Louis. -El muchacho gruñó de lo lindo. -¿Qué hago, Plagg?

-¿Con Marinette, Luka o con tus celos?

-¡Con todo!

-Madurar un poco. -Plagg le restó importancia. -Ten paciencia, ya aprenderás.

-¡Pero quiero aprender ahora!

-¡Adolescentes! -Exclamó Plagg rodando los ojos.

El kwami iba a decir otra cosa más cuando llamaron a la puerta. Adrien se incorporó rápidamente al ver que Nathalie entraba. La mujer se sorprendió de verlo vestido y la cama hecha: la noche anterior había llegado a la mansión más dormido que despierto y muy mañoso. Cayó peso muerto en su cama y no se movió en toda la noche. Ahora lo veía fresco como una lechuga.

-¡Adrien! Buenos días. ¿Qué tal la noche? -Preguntó Nathalie divertida, sobre todo al ver el sonrojo en las mejillas de Adrien.

-Jejejeje, dormí bien si a eso te refieres. ¡Gracias por traerme a casa!

-Mmjá. -Nathalie se permitió sonreírle. -Lo que digas, Adrien. Por cierto… que bueno que estás vestido.

-¿Huh? ¿Por qué lo mencionas?

-Porque así no perdemos tiempo. Vamos. -Nathalie le señaló la puerta, indicándole que saliera. Adrien ladeó la cabeza.

-¿Tengo sesión de fotos?

-No, pero se requiere tu presencia en el salón.

-¿Por qué?

-Madame Tsurugi vino a conversar con tu padre. Kagami está sola. -Adrien levantó las cejas sorprendido, sonriendo incómodo. ¡Ah, Kagami! Como que no quería estar solo con ella, le daba como pudorcito. Ojalá que Marinette no se molestara mucho. Tomó aire y siguió a Nathalie por los pasillos hasta llegar al salón, en donde Kagami esperaba sentada. Al verlo, ésta se puso de pie e hizo una reverencia a manera de saludo.

-Adrien.

-¡Hola Kagami!

-Veré que les traigan algunos bocadillos. Si me disculpan.

Nathalie se retiró y dejó a los muchachos solos. Adrien se acercó a la chica y la saludó más apropiadamente antes de sentarse en un sofá cercano. Kagami volvió a sentarse, aunque con más compostura.

-¡Qué bueno que te dejas ver! Hace rato que no te veía. ¿Qué te habías hecho?

-Entrenaba con mi madre y creo que ha habido días que no has ido a esgrima. -La chica sonrió de costado. -¿Puedo culpar a Marinette de haber perdido a mi rival favorito?

-Jejejejeje. -Adrien se rascó el cuello. -Podría decirse.

Kagami suspiró muy compuesta. Oh, le seguía doliendo haber perdido, Adrien todavía le gustaba y llenaba su estómago de mariposas, pero no sería de esas chicas que se roban a los novios de otras. Además, Adrien se veía contento y esa aura de tristeza permanente que lo rodeaba había disminuido muchísimo, casi al punto de desaparecer. ¡Eso valía la pena ser protegido!

-Entonces también la culparé de que estás más contento. -Le dijo con una sonrisa. -Aun así quiero hablar con ella.

-Ouh. Pues… llámala. ¿tienes su teléfono? No creo que te diga que no. -Adrien hizo el ademán de tomar su celular para compartir el contacto de Marinette con Kagami, pero esta sonrió y lo detuvo.

-Hace rato que tengo el celular de Marinette. Nos tocó juntas en la última búsqueda del tesoro e intercambiamos números.

-¿La vez que tu mamá fue akumatizada?

-Exacto. Marinette me llama una vez a la semana para saber cómo estoy.

¡Ah, bendita sea el alma de Marinette! No sabía que Kagami y su chica estaban en contacto, pero por alguna razón no le sorprendía. Lo que sí le llamó la atención es que estuvieran en un plan de amigas y no de rivales, como hubiera temido. Ahora solo faltaba que al menos Chloé y Marinette dejaran de pelear y la vida sería perfecta. ¡No pedía que fueran las mejores amigas! Pero sí que no se gruñeran cada vez que se veían. Chloé, después de todo, era una amiga querida y durante muchos años había sido la única que tuvo. Esto era muy importante para él.

Oh.

¡Oh, vaya!

¿Acaso sería importante para Marinette que él fuera amigo de Luka o que al menos estuviera en términos amistosos con él? Grrr… podía hacerlo… Grrrrr… sí, podía. ¡Haría un esfuerzo! ¡ARGH! ¡podría intentarlo! ¡De momento no le pidan otra cosa!

-Marinette es una buena chica. -Continuó Kagami. -Admito que me sorprende que aun quiera ser mi amiga con todo lo que la he hecho sufrir.

-¡Así es mi buginette! -Exclamó Adrien contento. -Si decidió ser tu amiga, Kagami, estás en problemas: no te va a dejar sola.

-¿Le dices buginette? ¡Que ñoño! -Kagami ocultó su sonrisa tras su mano. -¿Cuánto llevan? ¿Una semana y ya se están diciendo cursilerías?

-¡No me arrepiento de nada! -Exclamó Adrien orgulloso y rojo como tomate. -Y son más de dos semanas.

-¿Tu padre está de acuerdo con la chica que elegiste?

-No me ha prohibido verla, así que asumo que está de acuerdo. -Adrien se encogió de hombros. -Yo sabré con quién salgo en todo caso.

Kagami asintió tranquila, deseando por momentos tener esa fortaleza que Adrien le estaba mostrando. A veces le gustaría ser así de fuerte: desafiar a su madre y las convenciones que le imponía, pero no siempre tenía la fortaleza mental para llevarlo a cabo. Cierto, había desobedecido en una que otra ocasión, lo reconocía, pero ésas eran excepciones y siempre motivadas por alguien más. Necesitaba ser rebelde por sí misma. ¡Tenía que aprender!

-Me quedo tranquila. Estarás bien con Marinette. -Le dijo aliviada. -Si te rompe el corazón, me avisas y tendré una charla muy seria con ella.

-No es necesario que hagas eso. -Dijo Adrien asombrado. -Dudo que tengamos esos…

-Esta decisión no pasa por ti, Adrien. -Afirmó Kagami. -Te estoy diciendo lo que haré si Marinette te rompe el corazón: hablaré con ella y sanseacabó.

Adrien tragó saliva y decidió no seguir discutiendo con Kagami, pues la veía demasiado decidida. ¡Era una buena amiga! Muy seria y profunda, muy japonesa incluso, pero en el fondo era una excelente persona con un alto sentido del honor, lo cual admiraba mucho. Ojalá encontrase a alguien en su vida que la hiciera feliz todos los días. ¡Se lo merecía, sin duda! Y cuando eso pasara, él sería el hermano mayor de Kagami y se aseguraría que nunca la hicieran llorar sin motivo. Iba a comentar esto, cuando aparecieron Gabriel y Tomoe.

-Buenos días, Adrien. -Saludó Gabriel con la emotividad de una ameba. -Madame Tsurugi se retira.

-Kagami, nos vamos. -Dijo Tomoe muy seria. -Joven Agreste, gracias por acompañar a mi hija.

-Fue un gusto, madame. Cuando quiera.

Kagami se puso de pie y se despidió de Adrien a la usanza japonesa, gesto que el muchacho replicó con timidez. No digamos que era una costumbre que le gustara mucho, él era más de piel para saludar y despedirse, pero si algo le había enseñado su padre era a respetar culturas ajenas. Pronto el grupo salió del salón y él los siguió hasta la puerta, en donde vieron que las Tsurugi se fueran en su auto. Al entrar de regreso a la casa, Gabriel enfiló de inmediato a su madriguera… digo, despacho.

-Nathalie, ve que Adrien desayune. Estaré trabajando.

-¿No desayunas conmigo, Père?

-Estoy muy ocupado.

Y sin decir más, se alejó a paso constante. Nathalie le puso la mano en el hombro, sonriéndole apenas. Últimamente la mujer estaba muy expresiva.

-¿Vienes Adrien?

-Te sigo. -Le sonrió el muchacho.

Mientras caminaban al comedor en silencio, llegó un mensaje a su celular. Esperó el momento apropiado y abrió la aplicación, notando que se trataba de un mensaje de Marinette. Sonrió y sintió como el corazón le daba latidos muy bonitos, pero cuando leyó el mensaje…

-¡Hola Chaton! Disculpa que te moleste, pero… Tikki está hecha un manojo de nervios y no veo como calmarla. Creo que necesita a Plagg. ¿Lo podrías traer?"

Adrien levantó las cejas y, preocupado, se apuró en escribir.

-¡Claro! Desayuno y voy.

Continuará.

Por

Misao–CG


Próximo capítulo: Conflicto familiar

"El akumatizado cayó de hinojos y Ladybug se giró sobre sí misma justo en el momento en que Matagot y Chat Noir se siseaban de lo lindo. ¡¿De qué se había perdido?!

-¡Hey! ¿Qué pasa?

-¡Es lo que quisiera saber! -Exclamó Chat Noir muy enojado, sin dejar de mirar a Matagot. -¡¿Qué se supone que ibas a hacer?!

-¡Aniquilar al akuma! ¿Por qué me detuviste?

-¡Porque estabas ahorcando al sujeto!"


Notas finales: Y aquí tienen el día sábado, el último capítulo tranquilo en unos cuántos. Tikki está un poco de los nervios, así que no hagan movimientos bruscos frente a ella y mándenle mimos, que los necesita… sería una lástima que justo alguien decidiera akumatizar gente. Y sí… actualicé pronto y sin decir ni agua va en venganza. n.n En fin. Me encuentro en proceso de cambiar el formato de los diálogos, así que puede que se me hayan escapado algunas comillas. Del mismo modo, estoy aprendiendo a usar los guiones, así que ténganme paciencia en lo que aprendo a usarlos. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!


Vamos a ver como nos va con la temporada cuatro, Manu, de momento yo espero tranquila. Si apareciera Bridgette, reaccionaría como cuando apareció Félix. Ten, pie de limón, y ¡GRACIAS POR LEER!

Jejejeje, al menos lo disfrutas y eso me hace feliz, CuentaOlvidada. Hacía falta un poco de tranquilidad tras lo agitado, aunque conmigo lo tranquilo no dura mucho, que por algo Abby dice que la torturo. Chat Blanc me destrozó el corazón, ¡por lejos de los mejores capítulos de la serie! Gustave debería empezar un club… aunque creo que ya lo tiene. ¿un apfelstrudel? Es un pastel de manzana más o menos. Deberías probarlos. Ten, pie de limón, y ¡GRACIAS POR LEER!


BRÚJULA CULTURAL:

Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia. Otros sitios serán debidamente indicados, como Google Traductor.

Ninjutsu: (忍術?), también conocido como shinobi-jutsu, y como ninpō (忍法?), es el arte marcial japonés del espionaje y la guerrilla.

Este arte marcial, se basa en grupos de técnicas y tácticas (consideradas clásicamente 20) que han utilizado supuestamente los ninja durante siglos. Los primeros datos que se tienen de la utilización de ninjas en el campo de batalla data del siglo V, lo que nos da una idea de la antigüedad de este estilo de lucha, que se complementaba con el aprendizaje de muchas habilidades útiles para el espionaje, como la caracterización o falsificación de documentos, así como ciertas prácticas esotéricas derivadas del Mikkyo, budismo esotérico japonés.

Poupée: Muñeca, en francés.