Comienza una nueva semana y un lunes y los alumnos están esperando que algo diferente pase. Kim ha regresado a clase y reconoce sus recuerdos y Papillón conjura un nuevo akuma. La violencia de Matagot puede ser un problema. ¡GRACIAS POR LEER!
¡HOLA A TODOS! Creo que a estas alturas todos deberían ir al último fic de Abby L., pero en el caso que no se hayan dado una vuelta por ahí, los insto a todos a echarle un ojo a El Muro que nos Separa. La chica escribe genial, eso hay que decirlo. ¡Ahora a lo que nos convoca!
Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!
Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIA
Podría contener spoilers de la tercera temporada y de este mismo fic.
Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.
"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")
Capítulo 21: Conflicto familiar
Colegio Françoise Dupont. París.
Lunes, 11:45 hrs.
De nuevo comenzaba la semana y el lunes se dejaba caer con ganas. Los últimos tres habían sido muy movidos y muchos en aquél salón estaban expectantes a lo que podría traer el día. Ya fuese un akuma, una pelea entre alumnos o la explosión de un chisme jugoso, ¡no importaba!, esperaban que fuera interesante.
Y puede que las cosas se pusieran movidas.
-¡Hey, Marinette!
-¡Hola Kim!
Marinette saludó a Kim con su energía usual, olvidando por instantes que la última vez que lo había visto, había sido aquel lunes en que se había peleado con Adrien. Se tardó unos segundos en recordar eso y un escalofrío le recorrió el espinazo. Casi inconscientemente se cruzó de brazos para autoprotegerse. Kim se dio cuenta y suspiró muy entristecido: no era esa la reacción que estaba buscando. Alya no obstante no se había olvidado de nada, tampoco Mylene o Alix, que estaban con ellas y lo miraron muy serias por si acaso. Del otro lado del patio, Adrien comenzó a prestar atención.
-Este, te debo una gran disculpa, Marinette. -Kim tragó saliva y se pasó una mano por la nuca. Se le veía muy nervioso. -Por lo del otro día… cuando… ¡Ya sabes! -Tartamudeó bastante incómodo. -O sea, al principio no me acordaba de nada, ¡ni viendo el vídeo me convencía! Pero… en estos días… como que sí… parece que sí… me porté muy mal contigo.
-¿A ti te parece? -Gruñó Alya, frunciendo el ceño.
-¡Merecida tenías la paliza que te dio Adrien! -Exclamó Alix.
-Yo…
Kim se puso rojo y se mordió el labio inferior. Justo después de la pelea, cuando se vio en la oficina del director, no recordaba nada. Ni siquiera con las pruebas a la vista fue capaz de reconocerse en el video o de recordar tan siquiera un poco de lo sucedido. Pero conforme avanzaron los días, comenzó a tener chispazos que le devolvieron recuerdos fragmentados hasta el punto en que sí le entró la duda y comenzó a convencerse de que sí, había tratado muy mal a Marinette, que la había tironeado y jalado de su camiseta. Todavía no se convencía del todo, pero ¡Ya casi! Y eso lo llenó de remordimiento.
-… Lo siento en serio. No sé qué me pasó y…
-No estabas pensando, Kim. -Le dijo Marinette. -O sea, todas sabemos que no eres así. Seguro te pasó algo. -Añadió con su usual alegría, justo antes de extenderle la mano. -Trata de que no te pase de nuevo. ¿Amigos otra vez?
-¡Amigos! -Kim aceptó la mano bastante aliviado. De verdad pensó que no lo perdonarían. -Ahora tengo que ir a hablar con tu novio. Por cierto: ¡Felicitaciones! Desaparezco del colegio dos semanas y queda el desmadre. ¡Me Alegra Mucho que ustedes Por Fin Estén Juntos!
Kim felicitó de corazón a Marinette, quien se puso roja como tomate, riendo nerviosa y medio tapando su cara. Todavía no se acostumbraba a estas situaciones en que todos la felicitaban porque por fin era correspondida. Kim iba a hacer otra broma, pero se fijó en las miradas de las otras chicas, que seguían serias como jueces de tribunal. Alix suspiró.
-¡Eres demasiado buena persona, Marinette! -Exclamó casi rodando los ojos. -Pero tu actitud es más sana. Creo. -La chica miró a Kim. -¡Te voy a estar viendo, Kim!
-Hmpf. Bastará más que eso para convencerme, pero bueno. Si Marinette te da su voto de confianza, no voy a reclamarte. -Alya se cruzó de brazos he hizo un desprecio. -También me pegaste a mí, conste.
-Y lo siento mucho Alya, en verdad.
-Hmpf.
-Convengamos todas que fue un momento de demencia temporal. -Afirmó Mylene. -Nos puede pasar a todos… ¡pero que no te pase de nuevo, Kim!
-Haré mi mejor esfuerzo. -Dijo Kim muy decidido. -Ahora, a ver si hablo con Agreste y…
En ese momento, y con una actitud que gritaba mala leche a los cuatro vientos, apareció Emma y se sentó de golpe en la misma banca que las chicas, junto a su mamá. Se cruzó de brazos, gruñendo pestes entre dientes y con el ceño muy fruncido. Marinette le dio palmaditas en la espalda a modo de consolación. Alya pestañeó curiosa: la chica nueva había llegado apenas hacía una semana al colegio, y pese a estar en un curso superior (Juleka decía que había quedado en el salón paralelo al de su hermano), trataba de quedarse cerca de Marinette todo lo que podía y esta ni se mosqueaba.
¿De donde dijo Marinette que la había conocido? Cierto, era prima de Adrien y eso lo explicaba un poco, aunque no por completo. Al menos era muy simpática, eso lo admitía.
-¡Hola Emma!
-¡WOW! ¡Eres Igual a Adrien Agreste!
-¡P**AMADRE! ¡¿Es Que Todo El P**che Mundo Se Fija En La Misma M**rda?!
-… Hasta ahí las similitudes. -Terminó de decir Kim, perplejo por el florido vocabulario de la nueva
Esto causó las risas de las chicas y la enorme incomodidad de Kim. Y no solo de él, pues Emma estaba harta de que se pasaran todo el día enrostrándole el tremendo parecido que tenía con una de las celebridades locales del plantel. Marinette volvió a darle palmaditas a su hija, sonriéndole además para darle ánimos. Emma se sopló el flequillo y se quedó viendo muy feo a Kim, aunque no con odio, ¡eso nunca!: ¿Cómo odiar a esta persona si había sacrificado su vida para salvar la suya y la de otros?
-¡Desaparece!
Kim levantó las manos a manera de disculpas y despedida y se alejó rápidamente en la dirección en la que Adrien estaba con los demás chicos. Todavía tenía que pedirle disculpas a él y a Nino. Emma infló las mejillas, evidentemente frustrada. Por lo general no le molestaba que le dijeran lo mucho que se parecía a su papá, pero tanta atención y no poder decir que sí era su hija (y que le creyeran), la tenía muy agobiada.
-¿Te lo siguen diciendo?
-¡Estoy hasta la coronilla! Creí que para estas alturas ya se habrían aburrido, pero no.
-El gen D'Alençon es fuerte en ustedes dos. -Dijo Mylene. -Pero te comprendo: por último, que te confundan con madame Agreste. También te le pareces.
-Creo que te comprendo, Em. -Dijo Alya de pronto. -En mi anterior escuela iba con una de mis primas y siempre nos estaban confundiendo. ¡Me llegaba a caer mal de tanto que nos comparaban! Es el motivo del porqué me gusta tanto mi lunar.
-¿Por? -Preguntó Alix.
-Era lo que nos diferenciaba.
-En el caso de Emma son sus ojos los que la diferencian de Adrien… son bien azules. -Comentó Mylene. La chica entonces levantó las cejas en sorpresa. -¡Iguales a los de Marinette!
– LE GASP –
Marinette y Emma se quedaron viendo a Mylene con la sorpresa plasmada en el rostro, llegando a asustar a las chicas, pues pusieron expresiones tan idénticas, que por momentos Emma ya no se parecía a Adrien sino a su madre. Alix incluso dio un salto, Mylene abrió la boca y Alya les sacó una foto con el celular casi por inercia.
-Mon Dieu! Y siguen las similitudes. Ustedes dos terminarán asustándome. -Afirmó Alya.
-¿Nos sacaste una foto, Alya? -Preguntó Marinette espantada.
-¿Me la mandas al celular? -Preguntó Emma sorpresivamente. -Digo… como prueba para cuando alguien me pregunte a quién más me parezco y yo pueda evidenciar que las p**s coincidencias existen. -Añadió con celeridad. Marinette gimoteó nerviosa.
-No creo que sea necesario hacer eso…
-¿Y si te tiñes el pelo? -Preguntó Alix de pronto. -O sea, te vas a seguir pareciendo a tu primo, pero marcarás una diferencia y te dejarán en paz.
-No es mala idea. ¡Podemos preguntarle a Juleka! Ella sabe teñir bien. -Dijo Mylene.
-¡Y le queda bonito! -Exclamó Marinette. -¿Qué dices Emma?
-¿Teñir mi cabello? -Emma se sujetó los mechones e hizo un puchero. Con horror las chicas vieron como se le llenaban los ojos de lágrimas. -Pero me recuerda a mi papa… es lo único que me queda de él…
En algún momento de la semana, Adrien había comenzado a hacer circular la historia que los padres de Emma habían muerto recientemente y que se encontraba en París con su hermano mayor en lo que duraba la investigación. No era exactamente una mentira. Las chicas se conmovieron todas al ver la nerviosa reacción de la muchacha: Emma sufría no por ser parecida a Adrien, sino porque ella prefería que la confundieran con su papá, quien había fallecido quizás bajo qué circunstancias. O al menos así lo entendieron ellas. Marinette, quien sabía la verdad, sintió un nudo en la garganta y abrazó a su hija con fuerza.
-No tiene que ser permanente. -Le dijo Alya sentándose al otro costado de Emma, y dándole palmaditas en la espalda. -Puede ser algo temporal, como esas tizas o ceras para cabello.
-Una vez más, Juleka sabe usarlas. -Insistió Mylene, compungida.
-Y a las perdidas podemos preguntarle cómo hacer para que no molesten tanto a Emma con la misma pregunta. -Alix rebuscó entre sus bolsillos hasta sacar un chocolate. -¿Quieres, Emma? Me da la impresión de que lo necesitas.
-Gracias. -Dijo aceptando ya algo más calmada.
Del otro lado del patio Adrien no se perdía detalle. No le había gustado ni medio ápice que Kim se acercara a Marinette, pero no iba a hacer ningún escándalo (menos uno que hiciera que lo castigaran de nuevo). Bufó molesto un par de veces en lo que observaba la situación, a sabiendas que Nino hacía lo mismo. Nathaniel, quien pasaba el rato con ellos, se burló de ellos de buena gana.
-Ustedes se ponen territoriales con mucha facilidad.
-¿Te parece poco u olvidaste como trató Kim a las chicas el otro día? -Reclamó Nino.
-No me olvido y no lo justifico. -Dijo Nathaniel bajando la cabeza muy tímido. -Pero ese día también me pasó algo bien feo con Chloé.
Nino sofocó una carcajada y comenzó a hacerle todo tipo de bromas a Nathaniel. Después de todo, él insistía en achacar su desliz con Chloé como un accidente, cuando no parecía ser el caso. Adrien se limitó a escuchar en silencio mientras sus amigos discutían, pues sabía, gracias a Emma, que tanto Nathaniel como Kim habían sido víctimas de Lila.
-Agreste.
Claro… eso no digamos que lo aplacaba mucho, pero tenía que demostrar que era mejor hombre.
-Le Chien Kim. -Siseó Adrien al verlo.
Nathaniel y Nino detuvieron su conversación y observaron atentos. Adrien miró bien feo a Kim y no parecía muy dispuesto a hacer las paces: estaba erizado y con los ojos afilados, como si no confiara en las intenciones de Kim. El nadador sacó pecho y se armó de valor.
-Acabo de pedirle disculpas a tu novia. -Le dijo muy serio. -Y ahora te las vengo a pedir a ti. Fui un idiota. Apenas comienzo a recordar, y me avergüenzo de lo que pasó. Merecía que me pegaras. -Kim se cruzó de brazos y cerró los ojos. -Si alguien tratara así a Ondine, también lo hubiera machacado a golpes.
-Hmpf. -Adrien miró hacia otro lado, pero ofreció el puño hacia Kim.
Con una sonrisa de costado, Kim también empuñó la mano y le dio un tope al puño de Adrien. Nino y Nathaniel respiraron aliviados: esos dos habían hecho las paces.
-¡Me diste una buena paliza, Adrien! Recuérdame no volver a hacerte enojar.
-Bah. ¡Yo debería darte las gracias! Por culpa del ojo morado me suspendieron como dos sesiones de fotos.
-¡Qué terrible! -Rió Kim de buena gana. -Por cierto, ¡felicitaciones por tu novia!
-¡La más linda del mundo! -Sonrió Adrien.
Nathaniel rodó los ojos, más al ver como Nino entrecerraba los suyos. Estos tres seguro iban a empezar una pelea de quien tenía la novia más bonita y él más solo que el ombligo. De momento, no le gustaba nadie (por más que muchas lo emparejaran con Marc), y se sentía bien así. Más vale solo que mal acompañado. Mejor se retiraba de ahí antes de quedar en el fuego cruzado.
-Bueno, señores, yo…
¡RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING, RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING, RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING!
Todos en el patio miraron hacia el timbre con los ojos muy abiertos.
-La alarma de akumas. -Susurró Nino.
Adrien empuñó las manos.
Mansión Agreste. Guarida de Papillón.
Momentos antes.
Papillón abrió los ojos de golpe y fijó la mirada en algún punto frente a él. Sonrió de costado, sin dejar de prestar atención al sinfín de emociones que revoloteaban sobre París. Había detectado un posible candidato a akuma, pero no había querido akumatizarlo de inmediato.
-Vamos… sal de donde quiera que estés…
Tenía que ser prudente. Las últimas dos semanas, cada vez que aparecía alguien que hubiera servido a sus propósitos, la presencia de la Schmetterling no tardaba en aparecer, pero desde hacía unos pocos días, que esa mujer ni siquiera se dejaba ver.
-¿Dónde se supone que estás?
Papillón entrecerró los ojos. ¿Acaso Schmetterling le estaba tendiendo una trampa? ¿Estaría esperando que akumatizara a alguien y ella tomar el control de la víctima por la fuerza? Algo intuía que la mujer se cansaba más de lo normal y que optaba por la ley del menor esfuerzo. Por eso esperaba que él diera el primer paso.
-Pero por cansada que estés, has probado ser una rival muy digna.
Era cierto. Schmetterling era muy capaz de arrancarle de las manos el control de un akuma y no dudaba incluso en dañar a las víctimas. Suspiró: el último akumatizado que se disputaron seguía en la unidad de cuidados intensivos por lo que Nathalie le había dicho esa mañana. No digamos que el hombre se preocupaba, para nada. Solo era curiosidad.
No podría conseguir los miraculous si además tenía que cuidarse de que esa loca de patio le arrebatara el control de sus akumas… pero ahora… todo parecía indicar que no estaba en París. Entonces estiró su brazo al tiempo que la ventana de su guarida se revelaba. Una mariposa blanca se posó en su mano, la que no tardó en cubrir y corromper, antes de dejarla volar.
-¡Grandes riesgos, grandes ganancias! -Exclamó Papillón sonriendo. -Entonces… ¿Acaso detecto el rencor de un trabajo no reconocido y plagiado por otro quién se llevó todo el crédito? ¡Ve pequeño akuma y maldícelo!
La mariposa salió hacia las calles de París y Papillón se mantuvo alerta, esperando, escuchando. No dejó de prestar atención a todo su entorno en caso de que Schmetterling decidiera hacer una molesta aparición. Por lo general, esperar que uno de sus akumas alcanzara su objetivo era más bien rutinario, pero en esta ocasión algo en su pecho se comprimió de ansiedad y no estuvo tranquilo sino hasta que detectó a su víctima, quien lloraba de rabia oculta en el interior del baño de una oficina situada en el barrio de la Défense: estaba ya a su alcance y seguía tan descompensado emocionalmente como cuando la había detectado. Papillón respiró de alivio cuando su akuma se posó en su tarjeta de identificación.
-Bureaucrat, ¡Has sido las víctima de una cruel injusticia! Nadie debería haberse robado tu trabajo… ¡Te doy, pues, el poder de conseguir que todos trabajen para ti y por ti y para castigar a quienes se han llevado el crédito de tus esfuerzos! Solo tienes que conseguir y traerme los miraculous de Ladybug y Chat Noir a cambio y el poder será tuyo por siempre.
Aquel hombre escuchó con atención las palabras de Papillón y no tardó en sonreír malévolamente. El dibujo de la mariposa contrastaba muy bien contra su rostro e iluminó su dentadura. Se puso de pie con las manos empuñadas.
-¡Cuenta conmigo Papillón! Te daré esos miraculous.
Entonces la tarjeta de identificación que colgaba de su cuello comenzó a burbujear y pronto esa negra sustancia lo cubrió por completo. Bureaucrat había nacido y haría pagar a todos por los daños hechos a su persona.
Papillón entonces se dedicó a observar, vigilando no solo por Ladybug y Chat Noir, sino porque la Schmetterling no apareciera de pronto y le arrancase de las manos el control de Bureaucrat.
Barrio de la Défense. París.
Lunes. Cuarenta y cinco minutos después. 12:30 hrs.
Alcanzó a lanzar el yoyo y enganchar el extremo a una viga, lo que le permitió balancearse hasta un lugar seguro. ¡Tenía que ponerse a cubierto para poder pensar en una estrategia! Bureaucrat les estaba dando guerra y siendo un soberano dolor de cabeza. Bastaba conque el villano tocase a alguien para que inmediatamente se pusiera a hacer papeleo o a obedecer sus órdenes. En poco tiempo el sujeto tuvo casi un centenar de ayudantes a lo largo y ancho de la Défense, quienes, sin pensar en nada más que la orden recibida, obedecían sus instrucciones.
Puede que parezca infantil, o sin sentido, pero si hay algo que un burócrata puede hacer y hacerlo bien, es entorpecer el día con trámites innecesarios.
Segundos después que ella, Matagot aterrizó a su lado y rápidamente la tomó del brazo, instándola a correr.
-¡VEN AQUÍ LADYBUG! No hay donde esconderse, ¡DAME EL MIRACULOUS!
-¡Pues VEN POR ÉL!
-¡Maman, no lo provoques! -Chistó Matagot.
-¡Tiene que perder los estribos y si no lo provoco, no los va a perder!
-¡CHAT NOIR! LOS DOS. ¡QUIETOS!
Chat Noir detuvo un ataque de Bureaucrat y se enzarzó con él en un improvisado duelo de esgrima. Ladybug dobló una esquina y se encaramó sobre unas paredes a medio derruir para intentar mirar mejor, siempre buscando la atalaya más alta.
-¡Ponte a cubierto, maman! Ahí estás muy expuesta.
-¡Sí que eres aprensivo, Minou! -Comentó Ladybug sin perder de vista el combate. -¡Maldición, no veo donde podría estar el akuma!
-¡Claro que soy aprensivo! -Gruñó Matagot, moviendo la cabeza en todas direcciones, mientras se encaramaba en la misma pared que Ladybug. -No puedo evitarlo.
Ladybug, sin apartar su mirada del akuma y de Chat Noir, puso su mano sobre la cabeza de Matagot, callándolo casi en seguida, consiguiendo incluso que bajara las orejas a modo de sumisión y relajara la cola. El joven hubiera tenido un tic en el ojo si lo hubiera tenido.
-¡FALLASTE!
-¡Quieto y deja que te golpee!
-¡Otra vez!
-¡Solo harás de esto una agonía, muchacho! ¡Tan solo dame el miraculous!
-Nope.
-¡¿POR QUÉ NO?!
-¡PORQUE ES MÍO!
-¡QUE ME LO DES! -Bureaucrat se tiró de los cabellos por la frustración. -¡¿QUIERES QUEDARTE QUIETO, ANIMAL?!
-¡MIAU!
Ladybug no pudo evitar dejar escapar una risita nerviosa. Chat Noir estaba jugando con Bureaucrat y lo estaba disfrutando a lo grande. El sujeto era muy fácil de irritar. Al mismo tiempo le estaba dando una buena paliza, pese a la diferencia de edad y fuerza. No dejaba que eso lo detuviera, simplemente se dejaba llevar, se reía y cuando la ocasión lo ameritaba, dejaba aterrizar uno o dos golpes.
-¡ESTO TE ENSEÑARÁ…!
Claro que no siempre le resultaba. Chat Noir todavía necesitaría AÑOS de entrenamiento antes de poder ser realmente invencible. Bureaucrat logró tomarlo del pescuezo y con toda su fuerza lo lanzó contra una pared. Por instantes esto congeló el corazón de Ladybug, pero pronto suspiró. Los gatos caen de pie y esta vez no fue la excepción. Golpeado, pero aún con una burlona sonrisa en la cara, Chat Noir se levantó de entre los escombros.
-¿Enseñarme qué cosa? ¿Qué la tendinitis no te deja lanzar bien? -Se burló Chat Noir tras sacudirse el polvo y apoyarse en su bastón. -Deberías ir al doctor. ¡Fuera del Horario de Oficina, Claro!
Bureaucrat embistió a ciegas contra Chat Noir, quien sin perder su buen humor se preparó para recibir el golpe. Matagot, quien seguía junto a Ladybug, se erizó igual que un gato y siseó enojado.
-¿Qué hace papa? ¡Lo van a matar como siga así!
-No Todavía. -Ladybug soltó su yoyo y comenzó a hacerlo girar con rapidez. -¡Creo que ya sé como detenerlo! ¡LUCKY CHAAAARM!
Tras lanzar el yoyo al aire, Chat Noir tuvo un semi aterrizaje forzoso junto a Ladybug, por lo que Matagot tuvo que tomar la posta y continuar el combate contra el akuma. La diferencia de los estilos era abismante, pues ahí donde Chat Noir se divertía, Matagot era mucho más grave al momento de pelear.
-¡Chaton! ¿Estás bien? -Ladybug se quedó mirando alarmada a Chat Noir. Este hizo como si nada.
-Este gato todavía tiene sus nueve vidas intactas. -Dijo Chat Noir, evidentemente adolorido, pero de buen humor. El muchacho se quedó mirando el lucky charm. -¿Una cajita de clips?
-Errr… al menos son varios.
-Yo hubiera preferido grapas. -Reclamó Chat Noir frustrado.
-¡Se hace lo que se puede, Chaton! -Reclamó Ladybug mientras miraba a su alrededor, como quien busca soluciones. -¿Alguna idea de donde está el akuma?
-¡En la tarjeta que cuelga de su cuello!
Ladybug miró extrañada a Chat Noir, quien se veía como si nunca hubiera roto un huevo. Segundos después se le encendieron los ojos.
-¡Pero por supuesto! -Ladybug miró el lucky charm y en distintas direcciones. -¡Ya se cómo derrotarlo! ¡Esto es lo que haremos!
Ladybug sujetó a Chat Noir de una oreja y comenzó a contarle su plan. Mientras tanto Matagot seguía con su pelea contra el akuma, la cuál se estaba tornando cada vez más severa. Los golpes eran más letales y directos y cada uno de ellos estaba más que dirigido a puntos vitales.
-¡Esta sí que es una pelea! -Exclamó el akuma. -¡Tú no te vienes con juegos! ¿Verdad Gato?
Matagot lanzó un zarpazo y una seguidilla de golpes, codazos y bastonazos, que Bureaucrat apenas bloqueaba. Intentó hechizarlo con sus poderes un par de veces, pero solo consiguió que le sisearan. Pero Matagot no era invulnerable: también recibía golpes, que incluso le hicieron sangrar la nariz, pero por cada gota de sangre, se vengó tres veces. Chat Noir entonces intervino, atacando con su bastón y separando a los contendores, uniéndose rápidamente a la pelea.
-¡Oigan! Si siguen solos me sentiré discriminado. ¿Qué tienen contra los mininos?
-¡Fuera muchacho y deja que los mayores peleen!
-¿Cómo? ¿No querías mi miraculous?
-¡Chat Noir! -Siseó Matagot. -¡Tómatelo en serio!
-¡Eso hago!
En ese momento, Chat Noir le lanzó todos los clips de la cajita a Bureaucrat en la cara. Éste, al darse cuenta de qué eran aquellos objetos, palideció. Empujó a los dos Chat Noir y se lanzó al suelo.
-¡¿Por qué desperdician útiles de escritorio así?! ¡SE VAN A PERDER! -Gimoteó mientras se lanzaba al suelo a recogerlos todos.
-¡IDIOTA! TIENES A LOS CHAT NOIR A LA MANO. ¡QUÍTALES LOS MIRACULOUS! -Bramó Papillón
-¡LOS CLIPS!
-¿De qué me estoy perdiendo? -Preguntó Matagot.
-Este hombre es un burócrata. ¡No va a dejar que los clips se pierdan!: va contra su naturaleza. -Explicó de pronto Ladybug. -¡Ahora el akuma!
-¡Es la tarjeta de identificación que tiene el cuello!
-¡Yo me encargo!
Los tres se lanzaron encima del sujeto, aprovechando que estaba por el suelo recolectando los clips. Matagot llegó primero y no tardó en sujetar la tarjeta por la cinta y tirar de ella con toda su fuerza. Bureaucrat, sorprendido, se llevó las manos al cuello para intentar sujetar el objeto e impedir que lo sofocaran. Chat Noir intervino, sujetando a Matagot y forzándolo a soltar el objeto con un codazo que le propinó en el pecho y que tomó por sorpresa a su hijo, apurándose en destruir el vector
-¡Cataclismo!
El objeto se deshizo en ceniza y pronto Ladybug intervino, atrapando la mariposa que huía en desbande con su yoyo.
-No más maldades para ti. -Dijo la chica. -Adiós mariposita.
El akumatizado cayó de hinojos y Ladybug se giró sobre sí misma justo en el momento en que Matagot y Chat Noir se siseaban de lo lindo. ¡¿De qué se había perdido?!
-¡Hey! ¿Qué pasa?
-¡Es lo que quisiera saber! -Exclamó Chat Noir muy enojado, sin dejar de mirar a Matagot. -¡¿Qué se supone que ibas a hacer?!
-¡Aniquilar al akuma! ¿Por qué me detuviste?
-¡Porque estabas ahorcando al sujeto!
-¡Al sujeto no! ¡Al akuma! No se puede dejar ir…
-¡Es lo mismo! Un akumatizado es una víctima, no un villano. ¡Lo ibas a matar!
-¡BASTA! -Intervino Ladybug. -No vamos a tener esta discusión.
-¡No es una discusión! -Gruñó Matagot. -El único akuma bueno es el akuma muerto.
-Entiendo que en el futuro no tienen opción. -Chat Noir entrecerró los ojos. -Pero aquí sí la hay. ¡No voy a permitir que trates así a las víctimas!
-¡¿Víctimas?! Si no querían que las akumatizaran, entonces no debieron… ¡OOOOOOAUCH!
-¡AAAAARGH! ¡ma lady!
Ladybug perdió la paciencia y les pegó con el yoyo a los dos en la cabeza. En lo que ambos discutían, había recuperado la cajita de los clips y los miraba con cara de pocos amigos.
-Uno, me tienen harta. Dos, ¡No quiero volver a escuchar esta discusión! -Exclamó muy severa. -Chat Noir tiene razón y lo dejamos hasta ahí.
-¡PERO…!
-¡PERO NADA! Mon Dieu, Minou! BASTA.
Ladybug, muy molesta, lanzó el lucky charm al aire, activando su poder final. Miles de mariquitas rápidamente repararon todos los daños y así el barrio regresó a la normalidad. La víctima de Papillón se incorporó adolorida, sujetando su cabeza, por completo confundida.
-¿Pero qué…? ¿Dónde estoy?
Ladybug se le acercó y le ofreció la mano, ayudándolo a ponerse de pie.
-Ya está a salvo señor. Todo volvió a la normalidad.
-¡¿Ladybug?! -El hombre, asustado, miró a su alrededor. -¿Cómo, ¿qué pasó? ¡¿Acaso me akumatizaron?! ¡Cuánto lo siento!
-Pierda cuidado. -Le dijo Chat Noir de buen humor. -Solo trate de tener pensamientos no tan negativos la próxima vez.
-Pero…
-Hmpf. -Gruñó Matagot cruzándose de brazos.
Bip, bip. Bip, bip. Bip, bip.
-¡Hora de irnos!
Rápidamente Ladybug y los gatos se apresuraron a desaparecer de la escena en una dirección que solo ellos conocían. El hombre se quedó ahí, en medio de todo, perplejo, mientras el sector comenzaba a llenarse de curiosos. Se rascó la cabeza.
-¿Dos Chat Noir?
Mansión Agreste. Guarida de Papillón.
En esos momentos.
-Disfruten estos momentos de victoria, mocosos infernales. ¡La victoria será mía! -Masculló Papillón entre dientes, resoplando de frustración.
El hombre se sujetó de su bastón y cerró los ojos, como meditando. Este era un nuevo fracaso, pero había obtenido información interesante. Schmetterling parecía haber desaparecido de la escena, pero el otro Chat Noir, el mayor, seguía en París y por lo visto… guardaba mucho dolor. Y rencor. ¿Acaso le temía a los akumas que reaccionaba así?
-No, no es rencor, es temor, pero… no le teme a los akumas solo por ser akumas. ¡Teme el daño que le puedan hacer a sus cercanos! -Papillón rió para sus adentros. -Esto abre tantas posibilidades…
En ese momento, el ventanal que estaba frente a él se cerró.
Continuará…
Por
Misao–CG
Próximo capítulo: La serpiente y la dragona
… Luka miró con interés a Emma. La había visto a la pasada los últimos días y como muchos, se había sorprendido al ver lo parecida que era con Adrien. Primos maternos decían que eran, y la gente se quedaba tranquila, aceptando la explicación en virtud que era la única creíble. Pero ahora que la veía de cerca, no la encontraba tan parecida al modelo como creyó en un principio, sino que había algo más que llamaba su atención. No, estos dos no eran primos, eso era un hecho. Pero ¿qué parentesco tenían…
Notas finales: Sin duda es bueno que Matagot esté de lado de sus padres, tiene la fuerza y fiereza que a ellos les falta, pero también tiene que reconectar con su humanidad. No lo culpo al pobre en todo caso, ha sufrido mucho. Quizás esta discusión felina con Adrien le ayude un poco, es cosa de ver. En fin. Me encuentro en proceso de cambiar el formato de los diálogos, así que puede que se me hayan escapado algunas comillas. Del mismo modo, estoy aprendiendo a usar los guiones, así que ténganme paciencia en lo que aprendo a usarlos. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
Te creo, Gabriel está cada vez más psicópata, Manu. Seguro es la desesperación la que se lo está carcomiendo. Ten, croissants con dulce de leche, y ¡GRACIAS POR LEER!
