Ellos solo están cuidando su inversión. Ya hablaron con sus amigos, ahora tienen que hablar con la contraparte para asegurarse que no se harán sufrir o se las verán con ellos. Por otro lado, la Strega regresa al París del 2015. ¡GRACIAS POR LEER!
¡HOLA A TODOS! Jejejejejeje, le dije a Abby que hoy no podría actualizar porque tenía cosas que hacer. Y no, no planeaba actualizar, pero aquí me tienen. Si ella me hace sufrir, pues quien ríe de últimas, ríe mejor. Creo que a estas alturas todos deberían ir al último fic de Abby L., pero en el caso que no se hayan dado una vuelta por ahí, los insto a todos a echarle un ojo a El Muro que nos Separa. La chica escribe genial, eso hay que decirlo. ¡Ahora a lo que nos convoca!
Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!
Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIA
Podría contener spoilers de la tercera temporada y de este mismo fic.
Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.
"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")
Capítulo 22: La serpiente y la dragona
Barrio Montmartre. París. 2015
Algunos días después. Miércoles, 11:45 hrs.
Lila tuvo una fea caída nada elegante al piso. En condiciones normales habría sido bastante más graciosa, casi como salir de una nube y posar los pies sobre césped delicado y recién cortado, pero no. Justo cuando estaba por pisar de nuevo el piso en 2015, sintió como que le quitaban la alfombra y se fue de bruces contra el piso, dándose un buen suelazo. ¡Menos mal que estaba en un lugar más o menos recluido! Porque de lo contrario habría tenido que matar a los testigos y algo así habría atraído atención muy indeseada.
-¡Debería quemar todo este barrio!
Lila se sacudió las ropas y se puso de pie. Estaba en el ático de una casa y por las pintas, bastante en desuso. Sabía que vivía gente en aquél lugar, pero no se preocupaba: era gente muy mayor que apenas salía de sus habitaciones. Si hubiera querido, podría haberse adueñado sin problemas de la propiedad, pero no le gustaba el olor a anciano.
-Esto huele a repollo hervido.
La Strega se acercó a una rendija que había en una de las paredes y se asomó. Sabía que estaba en Montmartre, pero sospechaba que estaba en su parte menos favorita del barrio. Un solo vistazo confirmó sus sospechas: Sacre Coeur estaba demasiado cerca. Lila no podía acercarse a menos de 200 metros de terreno sagrado sin sufrir las consecuencias. ¿Entonces por qué frecuentaba el área? Pues porque sí. Montmartre era mucho más que la basílica esa después de todo.
-Deberían quemarlas todas. -La mujer se sopló el flequillo. -Y debería advertirle a Mini Yo que ya no podrá pisar terreno sagrado. -Añadió como nota mental.
Pero ni modo. Bajó del ático, cruzó la casa y salió de la propiedad con soltura, como si fuera la dueña, sin que sus habitantes se percataran. Una vez en la calle su presencia atrajo bastantes miradas, pero Lila ni se mosqueó. De momento caminó en la dirección contraria a la Sacre Coeur, a sus guaridas favoritas del año 2015, dispuesta a planear su próximo movimiento.
¡Ah! Se le había ocurrido una buena idea.
-Creo que le haré una visita a Adrien. Solo para asustar a Gabriel, a ver qué hace.
Colegio Françoise Dupont.
Dos días después. Ese viernes.
Emma estaba con la cara larga, cruzada de brazos y con el aspecto de haber tenido una semana muy mala. El malgenio de Louis no había hecho sino empeorar a medida que pasaban los días y el que lo llamasen de la dirección del colegio para discutir sobre la elección de vocabulario de su hermana no había hecho nada por mejorarle el humor. Se sopló el flequillo. ¡¿Qué iba a saber ella que los profesores de esta época se ponían tan sensibles por unas cuántas groserías?!
¡Qué poca vergüenza! ¡Como si ellos no dijeran palabrotas!
-Entonces, a ver si entiendo… No quieres ir a casa. -Preguntó Adrien de pronto, apoyándose en la pared.
-No.
-¿Tampoco quieres ir a Les Invalides?
-Sí, tengo que ir, pero eso hasta la noche. A esta hora no puedo entrar y estar escaneando a gusto sin que me correteen los p**os guardias.
-¿Y no ibas a ir con las chicas?
-Les cancelé, ya te dije. ¡No estoy de humor!
-¿Louis sigue de mal humor?
-¿Siguen siseándose como gatos ustedes dos?
Emma se taimó mucho más e infló las mejillas. Adrien gruñó por lo bajo. Toda esa semana las relaciones con su hijo habían estado muy tirantes. No se hablaban, se gruñían y derechamente les estaba costando tolerarse, todo por una diferencia de opiniones que parecía insalvable y en la que al menos Adrien no tenía ni la más mínima intención de ceder. Ambos eran los portadores de la destrucción, de la mala suerte, ambos lidiaban con las consecuencias de aniquilarlo todo, y en eso coincidían. Pero… Adrien no veía problema en tenderle una mano amiga a las víctimas de akumas, de ayudarlas a volver a empezar y dejar la experiencia atrás. ¡Todas las peleas también giraban en torno a las víctimas! No solo había que detener al villano controlado por Papillón, sino también salvar al ser humano víctima de aquellas maquinaciones. Louis en cambio… era más de la idea acabar con el akuma a como diera lugar. Sí, había que tratar de no matar a la víctima, pero tampoco hacía un gran esfuerzo y una vez liberado… ¡Qué desdén tan increíble mostraba!
Al respecto no podían llegar a un acuerdo.
-¿Quieres que te acompañe a casa? -Adrien levantó las cejas.
-¿No tendrías que ir con Marinette?
-No, Marinette tiene día de amigas.
-¿Y no la extrañas?
-¡Claro! Pero necesita su espacio… y yo el mío… y ¡eso me está costando un montón! Así que ni lo menciones.
Adrien rió nervioso. No había dicho ninguna mentira: no le gustaba estar separado de Marinette, pero sabía que no podía acapararla tanto. Tanto ella como él necesitaban momentos en sus cosas, en su mundo, pasar tiempo con sus amigos sin que el otro estuviera dando vueltas. ¡No era sano estar todo el tiempo y a todas horas con su novia! Y al menos él quería hacer las cosas bien. Cierto… esto le estaba costando horrores, lo mismo a Marinette, pero o lo aprendían ahora por las buenas o no lo aprenderían nunca.
Eran los efectos de la conversación del otro día con Tom y Sabine.
-Repítelo de nuevo y capaz te convenzas, papa. -Emma estiró los brazos. -¿Ya estás listo?
-Más o menos. -Respondió señalando su bolso. La práctica de esgrima había terminado y se preparaba para volver a casa cuando había divisado a Emma sola en una banca. -A todo esto, ¿por qué Monsieur Damocles llamó a Louis?
-¡Argh! -Emma se taimó de nuevo. -Quizás por algo que le dije a la profesora Mendeleiev.
-¿Y qué le dijiste? -Preguntó Adrien de curioso, aunque conociendo a su hija, sospechaba por donde iba la cosa. Emma respondió a regañadientes, pero como no le entendiese mucho, insistió. -No te escuché.
-¡Que las m**rdas que estaba enseñando en clase no iban a servir en la p**a vida! -Dijo Emma con más claridad. Adrien abrió los ojos como platos y soltó una sonora carcajada.
-¡¿Le dijiste eso en serio?! ¡¿A Mendeleiev?!
-¡Pero papa! ¡Es cierto! ¡Todas esas p**as fórmulas químicas son inútiles! ¡La Remil Que La Parió! Toda esa m**rda teórica no sirve para ni una p**a cosa si no explica bien cómo afecta eso en la vida diaria. ¡Y ponerlo en práctica, que la p**che imaginación no es suficiente!
-¡¿Le Dijiste Todo Eso y sigues viva?!
-Más o menos.
-Con razón te mandaron a dirección. -Adrien se sopló el flequillo. -Solo curiosidad… ¿Dónde aprendiste hablar así?
-Por ahí. -Emma se encogió de hombros. -Mi madrina me regaña mucho por eso. ¡Y vieras como regañan a Pascal!
Adrien se encogió de hombros. No digamos que podía hacer mucho por el vocabulario de Emma, no le correspondía, pero bueno, eso no quería decir que le gustase. Él mismo decía una que otra mala palabra, sobre todo en combate, pero no había punto de comparación. ¡Vale! Cuando el estrés le ganaba bien que su vocabulario se ponía muy florido, ¡pero lo controlaba la mayoría del tiempo! Adrien sonrió de costado y señaló con la cabeza hacia la salida.
-Vamos, te acompaño a casa.
La muchacha hizo caso a su papá y ambos comenzaron a caminar hacia la salida a paso lento, sin hablar mucho, pero en paz. Emma sonrió para sus adentros: no le importaba estar callada con tal de estar junto a Adrien, sin duda que atesoraría por siempre ese recuerdo. Si bien su padre tenía 14 años en ese momento, para ella era más que suficiente. Estaban casi por salir del edificio cuando una voz les llamó la atención a los dos.
-Agreste.
-¿Qué?
Padre e hija reaccionaron al mismo tiempo y un segundo demasiado tarde notaron que ambos habían metido la pata. Ambos habían girado al mismo tiempo y respondido del mismo modo al apellido, asumiendo que se referían a ellos mismos y no al otro. Luka los quedó mirando perplejo, como si no se hubiera esperado esa reacción, y como los vio tan parecidos, pues su sorpresa no se hizo de rogar. Adrien apretó los dientes cuando se dio cuenta, pero Emma fue mucho más vocal.
-¡P****ADRE!
-Esas palabras no son armónicas. -Le dijo Luka con su usual calma.
-¿Y a ti que m**rda te importa? -Rezongó Emma, sintiéndose culpable de tener que retrucarle así a su futuro padrino.
-¡Exclamó la princesa! -Luka rió por lo bajo y cortó la distancia con el par. -¿Agreste?
-Dime Couffaine. -Respondió Adrien con la cara larga. Emma se cruzó de brazos y apartó el rostro: esto prometía ser interesante.
-¡Lo que me faltaba! -Exclamó Emma ocultando su sonrojo.
Luka miró con interés a Emma. La había visto a la pasada los últimos días y como muchos, se había sorprendido al ver lo parecida que era con Adrien. Primos maternos decían que eran, y la gente se quedaba tranquila, aceptando la explicación en virtud que era la única creíble. Pero ahora que la veía de cerca, no la encontraba tan parecida al modelo como creyó en un principio, sino que había algo más que llamaba su atención. No, estos dos no eran primos, eso era un hecho. Pero ¿qué parentesco tenían?
-¿Necesitas algo, Luka? -Insistió Adrien algo tostado.
Traten de entenderlo un poco. Luka nunca había ocultado sus sentimientos por Marinette y para colmo ahora se había autoproclamado hermano mayor de su novia. Eso lo ponía celoso, pero se mordía la lengua. ¡Tenía que aprender a controlar sus emociones! Aunque bien le hubiera gustado darle un puñetazo a Luka en la cara solo porque sí. ¡Tenía que contenerse! Porque si lo hacía, Marinette iba a estar muy molesta con él.
Además era una forma de respeto. Si bien él era el dueño del corazón de su chica, Marinette seguía queriendo mucho a Luka y lo tenía bien situado en la brotherzone. No podía insultar así los sentimientos y decisiones de su chica con sus celos. ¡Tenía que aprender! ¿Y quien sabe? Hasta podría tolerar a Luka.
El tipo era buen amigo… hasta antes de saber que Marinette era Ladybug, habían sido bastante buenos amigos. ¡Tenía que recuperar esa amistad! Después de todo, el sujeto iba a terminar siendo padrino de dos de sus hijos.
Y hablando, Couffaine le fijó los ojos y se le notaba muy serio.
-Yo nada, solo cuido los intereses de Marinette.
Padre e hija levantaron las cejas al mismo tiempo, sorprendidos. Luka se veía demasiado serio. ¿Acaso estaba pensando que Adrien engañaba a Marinette con su prima? Eeew. ¡EEEEEEW! O sea, por un lado, estupendo que Luka fuera así de genial, pero por el otro… ¡Si tan solo supiera el grado de parentesco que tenían Adrien y Emma ni siquiera lo habría insinuado! Los dos se pusieron verdes.
-Tú tienes m**rda en la cabeza. -Le reclamó Emma, negando con la cabeza. -¿Cómo se te ocurre tal cosa con lo que costó que este cabeza de chorlito comenzara a salir con mam–Ma–Marinette? -Emma rápidamente carraspeó. Por poco casi la llamó maman.
Ma–Ma–Marinette. Luka aguantó la respiración y tuvo un tic en el ojo al no poder ignorar ni explicar su súbita intuición. ¡Carecía de toda lógica! Pero tenía las pruebas ahí a la vista. ¡Ambas incluso tenían melodías parecias! Tragó saliva: de pronto Emma no se parecía a Adrien, sino que se parecía a…
-¿Qué? ¿No conoces a mi hija? -Le preguntó Adrien con una sonrisa, como si intuyera por donde iba el tren de pensamiento de Luka, tratando de distraerlo. Emma se tapó la cara.
-¡Ahora no, papa! -Exclamó la chica tratando de seguirle el juego.
-Cierto… son primos. -Dijo Luka, optando por darles el beneficio de la duda. El muchacho suspiró profundo. Mejor se concentraba a lo que venía. -Agreste, sé que último no te caigo nada bien, pero créeme que no voy a hacer nada por quitarte a Marinette. Solo quiero que sepas que no me gustaría verla llorando.
-No la voy a hacer llorar. ¿Por quién me tomas?
-Todos hacemos llorar a nuestra chica tarde o temprano. ¡Todos!
-Eso es verdad. -Intervino Emma. -Louis prometió no hacer llorar a Maeve y ahí los tienes.
-Argh. ¿Y te crees que si eso pasa será por gusto? -Adrien arrugó la nariz. -No quiero hacerla llorar, ¡es lo último…!
-¡Solo lo digo Agreste! Porque la chica no está sola. -Luka le fijó la mirada con mucha gravedad. -Sé que te esforzarás y todo, pero… si la haces llorar a propósito, yo te haré llorar.
Adrien afiló la mirada e infló los cachetes. Luka hablaba muy en serio y se notó que estaba dispuesto a cumplir su palabra. Lo miró incluso feo varios momentos antes de asentir con la cabeza y relajarse. De pronto recuperó su usual tranquilidad, como si nada hubiera pasado. Se acomodó la guitarra que llevaba colgando y les sonrió a los dos.
-Eres extraño. -Le dijo Adrien inflando el pecho. -Pero gracias por cuidar de Marinette.
-Se hace lo que se puede. ¡Ya me voy! Emma.
Luka les hizo una señal a los dos y se alejó con su usual calma. Emma y Adrien lo vieron alejarse un buen rato, y ambos se rascaron la cabeza al mismo tiempo.
-Me sigue causando celos, pero al menos sé que Luka también cuida de Marinette.
-Y yo acabo de comprobar que siempre ha sido así de especial. -Comentó Emma, antes de darle un codazo a Adrien. -Calma los celos, papa. El tío Luka siempre va a querer a maman como una hermanita más y si lo que cuenta es cierto, pronto se va echar novia. De aquí a dos meses como mucho.
-¿Kagami?
-Nope. Se harán buenos amigos, pero después de la graduación no se van a volver a ver en años. Van a coincidir en su boda y luego… bueno, después que tu ya sabes qué. Ahí recién van a iniciar algo. -Emma se sopló el flequillo.
-Ya me irás contando ese chisme. Ahora te llevo a casa. Así aprovecho de hablar con Louis.
-Uy. ¡Ojalá que se le haya pasado la regla!
-Ya veremos…
Calles de París.
Viernes. Más tarde ese día. 18:15 horas.
Marinette colgó el teléfono. Acababa de llamar a su casa: se había entretenido demasiado con las chicas en la casa-bote de Juleka y no se había percatado de la hora. Sus padres le daban bastante libertad para salir y que fuera donde quisiera, mientras les avisara y volviera a las 18 horas en casa. No obstante, solían darle un buen rango de tolerancia y si avisaba donde estaba o que ya iba en camino, no le ponían problemas.
Era justo lo que había hecho. Les avisó que ya iba de regreso.
-¡Marinette!
El auto rojo de los Tsurugi se detuvo junto a la chica. Kagami se asomó a la ventana y le sonrió, abriendo la puerta. Marinette tragó saliva: últimamente tenía muy buenas relaciones con la japonesa, pese a no verla tan seguido como le hubiera gustado, pero desde que había comenzado a salir con Adrien, no habían coincidido en lo más mínimo. Marinette estaba consciente de los sentimientos de Kagami por su chico y esto la puso un poco incómoda.
-¡Kagami! ¡Qué coincidencia! Lindo día ¿no?
-Sube, te llevo.
-¡Oh no! No es necesario: estoy aquí justo al lado, y…
-¡Que subas!
La puerta del auto se abrió y Marinette no tuvo más opción que subirse al auto. Se acomodó toda nerviosa, sonriendo a fuerzas. Kagami enarcó una ceja.
-Eres muy rara Marinette.
-Err, pues… supongo. Err… yo soy como soy y…
-Muy nerviosa. Debes respirar más. -Kagami sonrió en un esfuerzo por hacer sentir cómoda a Marinette, cosa que resultó no más a medias. La chica carraspeó. -Tatsu, llévanos a la Panadería Dupain–Cheng.
El auto no pareció cuestionar la orden de Kagami en aquel momento, y partió con la calma usual, cambiando la ruta establecida de antes para que coincidiera con el nuevo punto de destino. Marinette no lograba sentirse cómoda: sentía como un volcán de ácido en el estómago y encima tenía a Tikki en su bolso. Bueno, ¡Siempre estaba con ella! Pero últimamente su kwami andaba tan emocional que prefería no alterarla más de la cuenta.
-Hace tiempo que no coincidíamos.
-¡No! Casi un mes. ¡Ha pasado de todo! Se siente como si fueran años y…
-Supe de algunas de tus desventuras. Que resultaste herida en un ataque akuma por ejemplo. ¿Ya estás mejor?
-Sí. De hecho… gracias por la tarjeta.
-No es nada. Es lo mínimo que podía hacer.
Marinette sonrió nerviosa, felicitándose a sí misma por haber respondido a tiempo la tarjeta que Kagami le enviase con motivo de su percance tras el ataque de Corrosif. Respiró profundo y trató de relajarse sin éxito alguno. ¡Que situación tan incómoda y molesta!
-También supe que comenzaste a salir con Adrien. -Dijo Kagami con mucha calma.
Marinette la miró espantada, encontrándose con la mirada calmada de la japonesa. Pero lejos de percibirla furiosa o resentida, parecía en paz con el mundo. Volvió a sonreírle, de manera más natural, e hizo un ademán con la cabeza.
-¿Estás contenta, amiga?
-Mucho.
-¿Lo vas a cuidar bien?
-¡Claro! O sea, ¿tienes idea por todo lo que tuve que pasar? No me fue fácil y con lo torpe que soy, casi pierdo en un par de ocasiones…
-Luchaste por lo que querías… y Adrien-san te quiere mucho. Me alegra que él se haya dado cuenta de lo que sentía por ti y tú por él.
-Oh… claro…
-¿Sabes algo, Marinette? De toda la competencia que tuve por Adrien, prefiero mil y un millón de veces haber perdido contigo que con otra.
-¿Huh?
-Me duele, pero ya se pasará. Veo a Adrien contento y a ti tan torpe y feliz como siempre. -Kagami suspiró. -Ustedes dos son un par de tontorrones ñoños e insufribles, pero hacen linda pareja.
-Gracias. Supongo.
-Cuídalo y no lo hagas sufrir. O tendremos otra charla las dos.
En serio, Marinette no lograba comprender del todo a Kagami, pero al menos sabía que la japonesa la respetaba bastante. No era una amiga fácil, sus destrezas sociales eran aún peores que las de Adrien, pero sabía que ante todo podría confiar en ella. Quizás con el tiempo lograrían ser más amigas.
-Kagami, yo sé lo mucho que Adrien te importaba y…
-Nunca sería capaz de quitártelo. -Se apuró en decir la japonesa. -No hay honor en eso.
-… él te quiere mucho también. No me gustaría que por mi culpa, tú perdieras a tu amigo. -Marinette no supo por qué dijo eso, pero bueno. -Y ojalá me incluyas entre tus amistades.
Kagami reprimió un suspiro de sorpresa y medio puchero. Gobernó sus expresiones en el acto y respiró profundo. Miró por la ventana unos instantes antes de volverse a Marinette.
-Te considero una amiga. Gracias por el voto de confianza y… ya me lo compensarás.
-¿Compensarte el qué? ¿El haberme quedado con Adrien? ¡Ni que fuera un premio!
-Más o menos. -Kagami le guiñó el ojo. -Con que me hagas madrina de alguno de tus hijos me conformo.
Si bien el estómago le explotó de ansiedad, Marinette dejó escapar una carcajada. Emma era la ahijada de Kagami lo que significaba entre otras cosas, que su amistad con la japonesa había aumentado con los años. Bueno, aún tenían tiempo por delante, ¡casi toda una vida!
-No. Si llego a tener una hija, serás su madrina. Así tendrá un buen ejemplo a seguir.
Kagami miró perpleja a Marinette, pero pronto su expresión cambió a una indescifrable. Pronto las dos largaron a reírse, cada una en su propio estilo.
-Panadería Dupain–Chen a 200 metros. -Anunció Tatsu.
-Tenemos 14 años, Marinette. Pensar en algo así es ridículo a nuestra edad. -Kagami se apoyó en el respaldo del auto. -Pero si llegas a tener una niña, te cobraré la palabra, sea o no hija de Adrien.
-Trato.
-Su destino está a la derecha. -Dijo Tatsu de pronto, deteniéndose.
-Gracias Kagami por el aventón.
-No es nada. ¿Nos vemos en la semana?
-¡Claro! Será divertido. À bientôt.
-À bientôt.
Marinette se bajó del auto y tras despedirse, corrió a la puerta de la panadería. Se detuvo unos segundos al ver como el auto de Kagami desaparecía hacia la Place de Vosges y suspiró. ¡Si Kagami tan solo supiera! Y sin más pensamiento, entró a su casa.
-¡Maman, Papa! ¡Llegué!
Mansión Agreste. Habitación de Adrien.
Día siguiente. sábado, 17:45 hrs.
Plagg se asomó con cuidado para ver en qué estaban los chicos. ¡En efecto estudiaban! Se habían pasado la tarde trabajando en un informe grupal que tenían que entregar durante la próxima semana. No recordaba si el lunes o el martes, pero sí que era a principios. Resopló y miró la hora… pronto los chiquillos comenzarían a regresar a sus casas, o al menos Marinette, quien tenía hora fija de llegada.
-¡Ja! ¡Claro que sí! -Se rió Plagg para sus adentros.
La chica en efecto respetaba mucho los horarios que le imponían sus padres, en ese sentido era una niña buena, pero eso no le impedía salir a altas horas de la noche a escondidas, ya sea de patrulla, a salvar París o, últimamente, a pasear con Adrien.
Suspiró apenado… Marinette se iría de todos modos y con ella, Tikki partiría también. Miró por encima de su hombro a donde estaba la kwami, allí, sentadita sobre su almohadita sin haber tocado su galleta, dándole la espalda. Flotó hasta ella.
-No has comido nada.
-Estoy a dieta.
-Y ojerosa. -Plagg se sentó a su lado.
-Supongo. -Tikki se corrió un poco.
Plagg entrecerró los ojos. Medio estaba acostumbrado que Tikki no fuera muy expresiva con él, lo que bajo circunstancias normales no le molestaba. Pero en esta ocasión sí: Tikki había estado muy extraña desde hacía días, muy gruñona y triste…
… y extraña. Hacía unos días atrás, Marinette había descubierto a Tikki en plena crisis de angustia, al punto que los llamó para que fueran a ayudar a calmarla. O más bien, lo dejaron solo con ella unos momentos para convencerla y resultó. ¡Hasta lo dejó abrazarla! Tikki nunca hacía eso. ¡Pero era suficiente! Vale, podía vivir con el hecho de que no le caía bien a su Sucrette, pero ahora estaba siendo derechamente grosera y eso tenía que terminar.
-No tengo la culpa, ¿sabes?
-¿De qué hablas, Plagg?
-¡De que no tengo la culpa!
-¿Qué mosco te picó? No sé de qué hablas. -Tikki le dio la espalda y se cruzó de brazos. Plagg se ubicó delante de ella, obligándola a mirarlo.
-¡Claro que lo sabes! -Le dijo desafiante.
Tikki lo escaldó con la mirada, pero Plagg sabía jugar el mismo juego y mucho mejor que ella. Pronto Tikki bajó la mirada, demasiado pronto para gusto de Plagg y solo consiguió preocuparse más. Ambos podían estar horas desafiándose con los ojos, y ninguno se dejaba vencer, pero ahora…
-¿Qué te pasa, Tikki?
-Nada.
-¿En serio? ¡estupendo! Si nada te pasa, entonces ¡deja de ser grosera conmigo, que no te he hecho nada!
-¡Plagg!
-¡Es que estoy harto! Escúchame, señorita perfecta, toda esta situación también me tiene de los nervios, SOBRE TODO PORQUE he podido conversar con mi yo más viejo más de lo que me hubiera gustado…
-¡Es que tú no lo entiendes!
-… ¡Y SÉ QUE NO ES FÁCIL! -Plagg entrecerró los ojos. -¿Te fijaste que me van a dejar tuerto? ¿Qué tendré que hacerme cargo de dos cachorros humanos? ¿Que van a matar a mi portador?
-¡Detente, Plagg! -Tikki se tapó las orejas, haciendo pucheros.
-¿Y me ves echándote la culpa de algo que todavía no va a pasar Y QUE PUEDE QUE NO PASE? No.
-¡Por favor!
-¡Entonces deja de ser grosera! Y si nada te molesta, entonces ¡habla al menos conmigo! -Plagg estiró las manos con la esperanza de tomar las de Tikki entre las suyas. -No es la primera vez que nos pasa esto…
-Déjame en paz. -Tikki apartó sus manos e hizo un puchero.
No era la primera vez que eran visitados por sus versiones del futuro o del pasado. Esto había ocurrido al menos cinco veces antes en sus vidas, incluso conociendo a portadores que aún no nacían y que habían viajado del futuro lejano hasta la última glaciación, encontrándose con ellos y sus portadores de aquella época… en donde la portadora de Tikki había sido una Neanderthal y el portador de Plagg un homo sapiens… y que sí, terminaron juntos. Tras muchos golpes, claro.
Plagg suspiró apenado. Sabía muy bien qué pasaba con su Sucrette, pero necesitaba que ella lo dijera primero. Si seguía en negación… ¡MOMENTO! ¡No! ¡NO, no! El kwami se giró espantado y tentó a dar unos pasitos extra. Esos gemidos, esos ruidos, ese movimiento de espalda… ¡NO! NO PODÍA SER VERDAD. ¡ODIABA cuando eso pasaba! Además que se ponía nervioso y ya no sabía cómo manejarlo y…
-Sucrette… ¿Estás llorando? -Preguntó con inusual ternura en su voz. Tikki se volteó y lo miró con los ojos llenos de lágrimas y el rostro desecho de angustia.
-Tengo mucho miedo, Plagg. ¡Muchísimo miedo! -Confesó por fin entre hipos y pucheros. -¡Y no sé como manejarlo! No quiero que maten a Marinette, Adrien o a sus hijitos. ¡No quiero!
Plagg bajó las orejas y se acercó a Tikki con la intención de abrazarla: daría sin duda el pellejo a cambio de que su terroncito de azúcar volviera a sonreír y que no pasara más miedo. ¡No le gustaba verla así! Y si podía hacer algo al respecto para ayudar, sin duda que…
-¡Ya tengo que irme! -Se escuchó la voz de Marinette.
Ambos kwamis miraron en dirección de la voz, y tras un segundo, se fijaron los ojos. Tikki suspiró y dejó caer los hombros, antes de girar y salir de ahí, buscando la oportunidad perfecta para regresar al bolso que Marinette había dejado convenientemente cerca.
Plagg, al verla desaparecer en su interior y como la portadora de la creación se retiraba tras besar a Adrien, dejó caer los hombros.
Ya no tenía hambre, no quería queso. Se sentía desolado…
¿Y ahora como ayudaba a su Sucrette?
Continuará.
Por
Misao–CG
Próximo capítulo: La visita de la Strega
-Sí… ya deberían venir por Adrien… -Comentó Marinette muy triste, mientras guardaba sus cosas del almuerzo en su lonchera.
-¡Soy un muchacho en crecimiento! Necesito alimentarme.
-¡Qué mal gusto tienes, querubín!
Aquella voz les erizó los pelos a todos. Adrien se dio la vuelta a tiempo para ver a la Strega allí, de pie junto a él, como si fuera lo más normal del mundo. Ninguno la reconoció, pero los tres dieron un brinco. ¿qué hacía esa extraña en el comedor del colegio? Se supone que no debían dejarla pasar y ¿por qué les inspiraba tanto miedo?
Notas finales: Plagg es un tierno, aunque no se lo digan. Es un cínico que se hace el rudo, pero tiene su corazoncito bien puesto. Tikki… sospecho que está en negación de muchas cosas, comenzando por sus sentimientos hacia Plagg. Y no es por nada, pero la pobre necesitar sacarse sus miedos del pechito. En fin. Me encuentro en proceso de cambiar el formato de los diálogos, así que puede que se me hayan escapado algunas comillas. Del mismo modo, estoy aprendiendo a usar los guiones, así que ténganme paciencia en lo que aprendo a usarlos. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
No me desagrada el Lukanette ni el Adrigami, Manu. Creo que esas instancias ayudarán a nuestros héroes a crecer. Encontré muy buena idea que los dejaran juntos. Ten, croissants con dulce de leche, y ¡GRACIAS POR LEER!
¡Ah, CuentaOlvidada! Los apfelstrudels son maravillosos: no más espero que cuando tengas la oportunidad, encuentres uno bien hecho. Ahora, puede que no te agraden y eso sería una lástima. En lo personal, amo ese pastel y preparo uno que me queda de miedo. También sufro alergias, así que me conduelo con Chat. ¡Y encima decido hacer de la historia mi carrera! ¿Tienes idea la cantidad de ácaros, bichos y mugre que juntan los libros y archivos? Y yo con asma alérgica (entre otras joyas de dolencias). ¡Trata de tomar té de jengibre! Ayuda mucho a aliviar los síntomas de la gripe. Ahora… Como viste Emma ya se metió en problemas por respondona y encima con la peor persona posible. ¡Es el karma de quienes tenemos vocabulario florido!, pero al menos nos expresamos libremente. Ten, croissants con dulce de leche, y ¡GRACIAS POR LEER!
BRÚJULA CULTURAL:
Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia. Otros sitios serán debidamente indicados, como Google Traductor.
À bientôt: Hasta pronto en francés
Homo Neanderthalensis u Hombre de Neanderthal: Es una especie extinta del género Homo que habitó en Europa, Próximo Oriente, Oriente Medio y Asia Central, hace aproximadamente entre 230 000 y 40 000 años, durante el final del Pleistoceno medio y casi todo el superior. Cuando tuvo lugar su descubrimiento, se le nombró Homo neanderthalensis, y fue clasificado como una especie distinta del Homo sapiens. No obstante, algunos autores lo consideran como una subespecie de Homo sapiens , y se suele referir a dicha subespecie como Homo sapiens neanderthalensis.
Los estudios paleogenéticos indican un origen común para el hombre moderno y el hombre de Neandertal, así como hibridaciones entre ambas variedades de homínido en, al menos, dos lugares y momentos diferentes: Próximo Oriente y Europa occidental. Anatómicamente, los neandertales eran más robustos que el hombre moderno, con un tórax y cadera anchos y extremidades cortas. El cráneo se caracteriza por su doble arco superciliar, frente huidiza, la ausencia de mentón y una capacidad craneal media más grande que la de Homo sapiens sapiens. Los estudios anatómicos y genéticos señalan la posibilidad de que tuvieran un lenguaje articulado.
El tipo de herramientas líticas que se han encontrado, y a las que se les asocia, se adscriben a la denominada cultura Musteriense, característica del Paleolítico medio. En los últimos años de existencia de los neandertales, aparecen en el registro arqueológico herramientas diferentes que se incluyen en la cultura Châtelperroniense, que algunos autores atribuyen al Homo sapiens. Los neandertales eran omnívoros y explotaban una amplia variedad de alimentos pesqueros, mariscos, vegetales, etc.
Se desconocen las causas exactas de su extinción. Las hipótesis consideradas guardan relación con la expansión del Homo sapiens en Eurasia, así como por los cambios climáticos. Además, hay una teoría sobre una erupción volcánica, concretamente de los Campos Flégreos en Italia, pues investigaciones datan sobre una erupción hace 39 000 años aproximadamente.
Homo sapiens sapiens: Es una especie del orden de los primates perteneciente a la familia de los homínidos. También son conocidos bajo la denominación genérica de hombres. Los seres humanos poseen capacidades mentales que les permiten inventar, aprender y utilizar estructuras lingüísticas complejas, lógicas, matemáticas, escritura, música, ciencia y tecnología. Los humanos son animales sociales, capaces de concebir, transmitir y aprender conceptos totalmente abstractos.
Se considera Homo sapiens de forma indiscutible a los que poseen tanto las características anatómicas de las poblaciones humanas actuales, como lo que se define como comportamiento moderno. Los restos más antiguos atribuidos a Homo sapiens se encuentran en Marruecos, con 315.000 años. Las evidencias más antiguas de comportamiento moderno son las de Pinnacle Point (Sudáfrica), con 165.000 años.
Pertenece al género Homo, que fue más diversificado y durante el último millón y medio de años incluía otras especies ya extintas. Desde la extinción del Homo neanderthalensis hace 28.000 años, y del Homo floresiensis hace 12.000 años (debatible), el Homo sapiens es la única especie conocida del género Homo que aún perdura.
Hasta hace poco, la biología utilizaba un nombre trinomial —Homo sapiens sapiens— para esta especie, pero más recientemente se ha descartado el nexo filogenético entre el neanderthal y la actual humanidad, por lo que se usa exclusivamente el nombre binomial. Homo sapiens pertenece a una estirpe de primates, los hominoideos. Aunque el descubrimiento de Homo sapiens idaltu en 2003 haría necesario volver al sistema trinomial, la posición taxonómica de este último es aún incierta. Evolutivamente se diferenció en África y de ese ancestro surgió la familia de la que forman parte los homínidos.
