Aquél akuma tenía órdenes muy claras que pensaba cumplir al pie de la letra, comenzando por matar a Marinette. Schmetterling se queda cerca para monitorearlo de cerca, y tendrá que enfrentarse a las consecuencias. Maeve hace acto de presencia. ¡GRACIAS POR LEER!
¡HOLA A TODOS! Creo que la página esta se puso rara. He leído todas las reviews que me han mandado y respondido en la medida de lo posible por medio de los mensajes internos. Ya se solucionará el problema, tengan paciencia. Creo que a estas alturas todos deberían ir al último fic de Abby L., pero en el caso que no se hayan dado una vuelta por ahí, los insto a todos a echarle un ojo a El Muro que nos Separa. La chica escribe genial, eso hay que decirlo. ¡Ahora a lo que nos convoca!
Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!
Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIA
Podría contener spoilers de la tercera temporada y de este mismo fic. Sugiero una pelotita antiestrés o una bolsa de papel en su defecto.
Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.
"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")
Capítulo 26: Tankor
Terraza de Marinette.
Esa noche. Viernes, 00:04 hrs.
-¿Exactamente qué te asusta?
A Matagot se le erizó la espalda cuando escuchó la pregunta de Chat Noir. Ambos estaban usando su miraculous, sentados en lo más alto del techo en lugar de la baranda de la terraza de Marinette. Aprovechaban que esa noche no había luna, por lo que la oscuridad y sus negros trajes les daban bastante camuflaje. La cola de Chat Noir se movió de un lado a otro, como enfatizando su interés. Matagot por su parte se mantuvo rígido y no contestó de inmediato. Esto causó que Chat Noir resoplara triste: hacía días que no lograba conversar mucho con su hijo más allá de lo estrictamente necesario, lo que lo hería más de lo que le gustaba admitir. O sea, no podía plantearse muchas expectativas sobre su labor como padre todavía, por razones más que obvias, pero… le hubiera gustado causar una huella más profunda en su hijo… más aún porque Matagot no había sido criado por él. Al menos dejarle un buen recuerdo, alguien que…
-¿Por qué me preguntas eso, papa?
-¿Huh? Pues… -Chat Noir miró brevemente en dirección de Notre Dame. -No sé. Entiendo que en el futuro hay que tratar a los akumas de manera más severa, pero… veo tu actitud y me recuerda como muchos están tratando a los inmigrantes.
-Los inmigrantes son seres humanos…
-¿No te has fijado como los tratan muchos?
Matagot meditó unos instantes. Había leído en sus libros de historia, y escuchado a muchos de sus mayores, sobre el intenso fenómeno de las migraciones a gran escala que se había producido a inicios del siglo XXI en todas partes del mundo. La llegada de aquella diversidad había desafiado muchos paradigmas y obligado a los residentes de los países anfitriones a hacer cambios en su modo de pensar y vivir. Aquello no había sido un proceso fácil en lo absoluto y muchos no habían reaccionado de la mejor manera.
Aquello en su tiempo estaba más o menos superado y a él le daba lo mismo. Pero viviendo la realidad en el 2015 sin duda lo había dejado perplejo. ¿En serio la gente había tomado posiciones tan extremas?
Hey…
… ahora que lo pensaba… él sí trataba a los infectados con la misma intolerancia que veía en aquellos que no aceptaban la llegada de los inmigrantes…
Dejó caer los hombros, derrotado.
-Sí, me he fijado… pero… ¿Por qué dices que eso me asusta?
Chat Noir se rascó la frente con el revés de su mano, como un gato, e irguió la espalda.
-Esa gente intolerante le tiene miedo a lo nuevo. A lo que no conocen y se niegan a salir de su zona de confort. No quieren ningún cambio en sus vidas. Digan lo que digan, argumenten lo que argumenten… ¡Eso es miedo! -Chat Noir volvió la cabeza hacia Matagot. -Por eso mi pregunta: ¿A qué le temes?
Matagot bajó la mirada, concentrándose en la terraza de Marinette. Se mantuvo largo rato así, meditando sobre porqué sentía tanto rechazo por los infectados o porqué nunca quería mostrarles piedad. Por él que los mataran a todos y así se acabaría el problema, pero… pero… ¿por qué? Frunció el ceño y apretó las manos. Giró la cabeza en dirección de su papá, recordando a su versión adulta, cuando él era un niño y jugaba con su hermano mayor sin otra preocupación en su vida que sacar buenas notas, como su papá los vigilaba o sacaba con él a las patrullas. Aquel hombre que se esforzaba por ellos y que los educaba como mejor podía, sin dejarlos nunca de lado, al igual que su madre: la cariñosa, valiente y estricta Marinette. Recordó a su hermano Hugo… a Emma… ese día.
Se llevó una mano a su rostro, ubicando sus dedos brevemente por donde deberían estar sus ojos.
-Barbazul me sacó los ojos por orden de la Strega, solo porque la miré desafiante.
-Barbazul. Me lo has dicho antes.
-Un akuma. El muy pelotudo está casado con la Strega y se da el lujo de andar mirando a otras. ¡Incluso a mi Bonnie Lass! -Gruñó apretando los puños.
-Dos preguntas. -Dijo Chat Noir molesto. -¿Quién es y cómo tuvo el estómago de casarse con Lila Rossi.
-Barbazul es la forma akumatizada de Chris Lahiffe. Te lo había dicho antes, viejo. ¿Ya estás senil?
-¡ARGH! No estoy senil, estoy en negación. ¿Te das cuenta de que eso raya en la pedofilia? ASCAZO.
-¡A mí no me veas! Barbazul un degenerado. -Las orejas de gato de Matagot se achataron contra su cabeza. -… no es que me asusten los akumas. Es que… he perdido mucho por culpa de ellos.
-¿Matagot?
-No me refiero solo a mis ojos.
Matagot llevó la mirada hacia la escotilla de ingreso hacia la habitación de Marinette, donde en esos momentos, su madre y Emma cuchicheaban de lo lindo. Había llegado hacía unas horas, a medio morir de la preocupación, pues no habían tenido oportunidad de poder verlos tras el enfrentamiento con la Strega de aquella tarde. Al poco rato Chat Noir se había dejado caer. ¡Su familia estaba más o menos reunida! Solo faltaba su hermano mayor.
-Ya los perdí a ustedes y a Hugo… -Matagot apenas susurró. -… Temo perder al resto de mi familia. A Emma, a mi Bonnie… a mis tíos, a mis primos… mis hermanitos pequeños… No… no… no puedo… -Dijo en un susurro. No pudo terminar de hablar. Chat Noir se le acercó un poco más y lo rodeó con el brazo en silencio.
-¿Hermanitos?
-Los hijos de mis padrinos… Mini Juleka tiene 10 años y Michel tiene 6…
Chat Noir asintió. De buena gana hubiera hecho alguna broma al respecto de los hermanitos pequeños de sus hijos, pero optó por quedarse calladito. No era el momento: Matagot de pronto se veía muy afectado y él también. ¡Maldita sea! ¿Cómo le aliviaba y evitaba ese sufrimiento?
En ese momento se abrió la escotilla y tanto Emma como Marinette aparecieron al mismo tiempo por el estrecho hueco. Se las veía animadas.
-¿Van a bajar de una vez? -Preguntó Emma con energía. -¡Tenemos macarons y galletitas!
-¡Aprovechen y bajen! Hace mucho frío. -Añadió Marinette de buen ánimo, aunque Matagot tuvo la sensación de que se había dado cuenta de su tristeza. -¡Además Tikki quiere conversar con Plagg!
-¿Con cuál de los dos, prrrrrincesa? -Preguntó Chat Noir con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Mentira! ¡No quiero hablar con Plagg! -Protestó Tikki desde su lugar sobre la cabeza de su portadora.
-¡Con el mío! ¡No se diga más!
Chat Noir saltó hacia la terraza y siguió a las chicas al interior de la habitación. Matagot le siguió los pasos segundos después. Cuando estuvo dentro y cerca de los demás, respiró hondo y gracias a sus orejas de gato, prestó atención a las ubicaciones de todos los que estaban ahí. Antes que se alejaran mucho, tomó a sus dos parientes más cercanos, Emma y Chat Noir, quien arrastró consigo a Marinette, y los abrazó.
Su familia no se hizo de rogar.
¡Si tan solo Maeve estuviera aquí!
…
Mañana del viernes. 8:15 am.
-¡MARINETTE, NO CORRAS TANTO! -Le gritó Sabine desde la panadería. -¡TE VAS A CAER!
-¡VOY TARDE MAMAN! ¡TE QUIERO!
La chica se despidió a los gritos y no tardó en seguir corriendo a toda velocidad en dirección de su colegio. Iba con un croissant a medio comer y concentrada en llegar pronto. Sus hijos se habían ido tarde, hacia las dos de la mañana: se quedaron conversando de cualquier cosa y muy animados todos, antes de caer en cuenta que al día siguiente tenían clases. Marinette creyó que iba a poder despertar a tiempo, pero se quedó dormida y despertó con las justas y asimismo enfilaba hacia el colegio a todo lo que le daban los pies.
Emma tenía que estar igual, no lo dudaba.
Por fin estuvo frente al colegio y con toda la emoción, se dio cuenta que el semáforo peatonal daba verde y podía cruzar sin dejar de correr, por lo que no tardó en aprovechar su oportunidad y…
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
… gritos de pánico y sonidos de destrucción la pararon en seco. Ella, junto con otros peatones y conductores, prestaron atención y se fijaron en una de las calles laterales del colegio. De pronto muchas personas huían de aquella dirección, despavoridas. Se escucharon varios choques y el piso pareció temblar.
-¿Qué demon…?
Dos autos y un bus fueron lanzados por el aire, estrellándose a buena distancia. Un enorme akuma, que parecía ser una mezcla entre el tanque de Da Vinci, una tanqueta antidisturbios y un rinoceronte cargó contra ellos con ferocidad. Marinette ahogó un grito… ¡¿Qué Clase de Akuma Era Eso?! ¡Era un animal! ¡Habían akumatizado a un animal!
Oh, oh… la criatura la estaba viendo con tanta intensidad que por poco se le paralizó el corazón.
-Mon Dieu! -Alcanzó a decir Marinette.
-¡TANKOOOOOOOOR!
Una única palabra emergió de aquella criatura. Ésta dio un saltó y no tardó en cargar contra Marinette, quien no tuvo más opción de correr como alma que lleva el diablo. ¡Menos mal que estaba en buenas condiciones físicas! O de lo contrario ya la habría arrollado. Ahora solo tenía que…
¡PLAAAAAAAAAAAAAAAAAF! Un árbol cayó delante de ella.
-¡AAAAAAAH! -Marinette cambió dirección en el último momento.
-¡CORRE, ESO, CORRE PEQUEÑA P**A! ¡PORQUE SERÁ LO ÚLTIMO QUE HAGAS!
Schmetterling saltó sobre una estatua, observando de cerca la situación, disfrutando cada segundo que veía. Claro que Marinette no tenía mucho tiempo para prestarle atención, por lo que siguió corriendo, siendo acosada por Tankor en todo momento.
-¿QUÉ SE SIENTE MORIR, CHINA DE M**RDA?
-¡Eso me lo podrías contar!
Chat Noir saltó delante de ella con las garras desplegadas, asestándole un soberbio zarpazo que le dejó las garras marcadas en toda la cara. Schmetterling se impulsó hacia atrás con un grito y no tardó en atacar al gato negro con todas sus ganas, trenzándose con él a golpes de bastón y puños.
Chat Noir cayó de espaldas al suelo y Schmetterling lo arrinconó con su bastón.
-¡¿Me vienes a dar tu miraculous que me saludas así?!
-¡Ya quisieras, loca de m**rda! -Exclamó apartando el bastón con un manotazo e impulsándose hacia adelante para continuar con sus ataques.
Adrien apenas estaba entrando al colegio cuando sintió los gritos de pánico de la multitud y al asomarse, pese a que Nino hizo esfuerzos por llevarlo a un refugio, alcanzó a ver a Marinette huyendo de aquél enorme akuma. Pensó rápido y logró escabullirse para poder transformarse e ir en ayuda de su chica. Y ahora ahí estaba él, enfrentándose a la Schmetterling.
-¡Quédate quieto, niño!
-¡NO!
Schmetterling apretó los dientes y atacó con toda la saña que pudo a Chat Noir, quien andaba particularmente antipático ese día. El chiquillo se movía con agilidad y daba golpes letales, algo no muy usual en él. Era como si quisiera terminar con ella lo antes posible. ¿Por qué tanta agresividad? Hasta donde tenía entendido, este Chat Noir pronto moriría y le pasaría el miraculous a Wayhem. ¿Por qué se lo tomaba personal?
-¡ARGH! ¡Eso es trampa!
-¡Y tú sí que sabes de trampas!
¡Maldición! Miró brevemente a su derecha, solo para ver que Tankor se había concentrado en acorralar a Marinette sobre el techo de un auto, que rodeaba sin animarse a voltear. ¡Ese era el problema de akumatizar animales! No se podía perder el contacto visual o se desconcentraban. Ernest, el rinoceronte akumatizado por su poder, se limitaba a no dejar que Marinette bajara de ese techo.
-¡VOLTEA EL AUTO, TONTO!
-¡ÓYEME QUE ESTOY AQUÍ!
Chat Noir le pegó a Schmetterling en el cuello con su bastón, logrando derribarla unos instantes. No obstante, ella logró bloquear un segundo golpe y le dio una patada a Chat Noir en el abdomen. Lanzó al muchacho lejos y ella no perdió tiempo en atacarlo con su bastón. Estaba a segundos de herirlo, cuando… Matagot le dio un empujón por el costado y la atacó con todo.
-¡Creen que me van a detener!
-Podemos Intentarlo. -Dijo Matagot.
-¡Dos contra mí es trampa!
-¡Cierto! Debiste traer refuerzos. -La tentó Chat Noir.
Padre e hijo cargaron contra la Schmetterling quien usando tanto magia como los poderes de Nooroo, comenzó a defenderse. Bruja, mentirosa y asesina podría ser, pero de que sabía mantener el ritmo de un combate, podía sin dificultades.
Por su parte Marinette estaba en aprietos. Tankor no dejaba de acosarla y ella tenía que ir a transformarse. ¡Así como civil la iba a matar! No podía razonar con el rinoceronte. ¡Pobre criatura! ¿Cómo se habían atrevido a hacerle esto?
-¡Marinette!
La chica miró hacia la derecha justo para ver a Emma, usando una capucha y con el rostro a medio cubrir con una pañoleta en un esfuerzo por ocultar su identidad, haciéndole señas. En ese momento Tankor decidió que el auto le estorbaba y lo embistió. Del golpe, Marinette cayó al suelo y había resultado aplastada tanto por el auto como por las patas del rinoceronte, de no ser por Emma, quién se pegó una sola carrera y arriesgando el pellejo, logró arrastrarla a salvo.
Con las justas, claro, pero ¿quién va a cuestionar los métodos cuando ambas salvaron el pescuezo?
-¡Emma! ¡Esa cosa la tiene conmigo! ¡No te acerques o te matará!
-¡Ni de chiste te dejo sola! ¡CORRE!
-¡Necesito transformarme!
-Yo… ¡AAAAAAH!
Tankor, desafiando la física, apareció delante de ellas y las atacó de frente. Emma y Marinette alcanzaron a hacerse a un lado y tuvieron una dolorosa caída, pero no es que hayan tenido mucho tiempo para meditar al respecto. Ignorando el dolor y los raspones, se pusieron de pie y trataron de quitarse del camino como mejor podían.
-¡POR AQUÍ! CORRE.
-¡Estoy En Ello!
CRASH…
Un árbol detuvo la caída de Chat Noir y el pobre gato cayó delante de las chicas. Estas lo tomaron de un brazo cada una y a marchas forzadas lo levantaron y obligaron a salir corriendo.
-¡Mis Bellezas! ¡Se supone que soy yo quien las debo rescatar!
-¡Luego, Chaton, luego!
-¡MUERE, GATO INFELIZ!
Schmetterling saltó sobre Chat Noir dispuesta a atravesarlo con el bastón. El gato se detuvo en seco y rápidamente asumió una pose defensiva, bloqueando el golpe de la bruja con relativa dificultad, antes de volver a intercambiar golpes con ella. Emma y Marinette se quitaron del camino, pero sin poder ver como gato se trenzaba a fieros golpes con Schmetterling, debido a la necesidad que tenían de huir de Tankor. Tampoco vieron como Matagot saltó sobre la espalda de su enemigo, dándole un buen zarpazo en la espalda que hizo que la bruja chillara de dolor y se revolviera lanzando golpes de energía a donde cayeran. Obviamente Matagot fue arrojado lejos y aunque Chat Noir quiso ir a ver cómo estaba, pronto Schmetterling los estuvo atacando de nuevo.
-¡GATO PULGOSO! ¡PAGARÁS!
-¡CONASSE HIJA DE LA…!
Como pueden leer, Chat Noir estaba lo bastante estresado como para haber dejado caer su vocabulario por los suelos, despejando toda duda sobre su paternidad respecto de Emma.
Marinette moría de ansiedad. Tankor apenas le daba respiros y pronto el esfuerzo físico comenzaba a pasarle la cuenta. El animal estuvo varias veces a punto de pisotearlas, por lo que no podían concentrarse. ¡Era más fácil correr de este modo estando transformada! ¿Cómo lo hacía Emma? ¡Y Chat Noir! ¡Matagot! Se le oprimió el pecho de angustia, como que su corazón no latía correctamente, la ansiedad se le estaba acumulando en la base de la cabeza y le daría un infarto si no lograba transformarse pronto y…
-¡ATENCIÓN!
Emma le saltó encima y ambas cayeron de bruces al suelo, rodando de lo lindo en el asfalto, acción necesaria, pues les salvó la vida. Tankor había usado sus poderes de akuma para lanzarles una enorme roca, que de no ser por los reflejos de Emma, las habría matado a ambas. Con las rodillas y codos lastimados, se miraron una a la otra y se levantaron a duras penas. Las rodillas parecían quemarles, pero si no se levantaban…
-¡AHÍ VIENE! -Advirtió Emma.
-¡CORRE EMMA! -Exclamó Marinette levantándose a trastabillones, en pánico porque iba a ser imposible ponerse de pie y echarse a correr a tiempo.
-¡GRRRRRRRRROOOOOOOOOOOOOAAAAAAAAAAAAAAAAAARRRRRRRRRRRRRRR!
Tankor emitió un fuerte rugido y sumó fuerza a su ataque, haciendo temblar el suelo bajo sus pies. ¡Marinette y Emma estaban acabadas! Sería su fin…
-¡Maman! -Emma abrazó a Marinette.
-¡Cúbrete! -Por instinto, Marinette cubrió a su hija con su cuerpo, exponiendo su espalda.
SCREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEECH, ¡CRAAAAAAAAAAAAAAAASH!
El suelo retumbó bajo ellas por lo que pareció una pequeña eternidad, casi matándolas, pero del susto. El distintivo sonido del metal arrugándose, de llantas derrapando contra el pavimento, de la quebradera de vidrios, seguido del olor a caucho quemado inundó sus sentidos. Marinette abrió un ojo: el akuma yacía herido y en el suelo a unos 10 o 20 metros de distancia y una SUV estaba detenida no lejos, chocada y echando humo por el capot, y por las pintas parecía haber girado sobre su eje un par de veces. Agitada, levantó la cabeza y comenzó a levantarse.
-¿Estás bien, Emma?
-Oui Maman. Dentro de las circunstancias.
Ambas se pusieron de pie e intentaron acercarse por instinto a la SUV. ¿Habría sido un accidente o a propósito? El agitado conductor abrió a duras penas la puerta, tras pelearse con los airbags del aparato y no pudieron verlo bien de buenas a primeras. Ambas prestaron atención y le dieron la vuelta al vehículo hasta quedar frente a frente con la puerta del conductor: aquella persona estaba apoyada en la carrocería, sujetándose especialmente la pierna derecha, resoplando agitada y temblorosa (normal, considerando que había chocado contra un akuma rabioso). Era una mujer joven de cabellos castaños, de unos 22 años tal vez. Podían escucharse gaitas de guerra a todo volumen que venían de su bolsillo. ¿Sería acaso su celular el que estaba con la música?
-¡Emma! -Llamó la mujer de pronto, mirándolas con intensidad. -¿Están bien las dos? BLOODY DAMMIT! ¡Por un momento creí que no llegaba a tiempo! -Preguntó levantando la cabeza, dejando ver sus pecas y ojos grises.
Marinette suspiró de sorpresa, más al ver la sonrisa de la recién llegada, quien parecía muy aliviada de verlas a las dos caminando. Supo en seguida quien era sin necesidad que las presentaran.
-¡Maeve! ¡¿Qué haces aquí?! -Saludó Emma estupefacta, pero feliz.
-¡¿Qué te parece?! Les salvo el pescuezo. -Maeve miró hacia el akuma y luego hacia las chicas, deteniéndose con asombro en su joven suegra. -Madame Agreste, es un gusto… -Maeve miró a la muchacha y afiló los ojos. -Emma, ponla a salvo. Creo que tiene algo que hacer.
Marinette asintió con seriedad, entendiendo perfectamente la indirecta, y tomó a su hija de la mano para asegurarse que se iba con ella. Emma no se hizo de rogar y enfiló hacia un callejón cercano con el afán de poner a su madre a salvo. Maeve las miró alejarse y suspiró de alivio. ¡Así que esa era su suegra! Sonrió… miró al akuma… fijándose en el radio transmisor que tenía en el cuello.
-¿Qué clase de criatura eres? -Entrecerró los ojos. -Ya sé dónde está el akuma…
El escándalo de una pelea cercana llamó su atención. Miró en aquella dirección, solo para ver a dos Chat Noir peleándose contra Schmetterling. ¡Matagot! ¡Maldito puerco bastardo! Lo había extrañado horrores… Tomó aire e infló el pecho. Buscó con la mirada y recogió dos trozos de escombros de buen tamaño del suelo. Luego se levantó, midió la distancia con el brazo izquierdo y apuntó. Lanzó el primer escombro como si se tratara de una granada y dio un chiflido.
-¡BRUJA MENOPÁUSICA! -Gritó con fuerza para llamar la atención. Entonces lanzó el segundo escombro.
Schmetterling se giró en dirección del grito, dándole un golpe al primer escombro, que partió por la mitad. Mas no se esperaba el segundo, que le dio en toda la cara y que la botó de espaldas al suelo. Maeve se puso una mano en la cadera.
-¡ARGH!
-¡La vieja confiable! Nunca falla. -Musitó Maeve burlona.
Chat Noir y Matagot se quedaron perplejos al ver o notar como Schmetterling caía de espaldas al suelo. Antes de un parpadeo, eso sí, la mujer estaba de pie y no digamos que estaba feliz.
-¡¿CÓMO OSAS ATACAR MI CARA?!
Recibió un bastonazo de lleno en el abdomen y otro en las manos, lo que la obligó a soltar su báculo.
-¡Ojos aquí, bruja! -Siseó Chat Noir.
-¡Tu pelea es con nosotros! -Gruñó Matagot.
-¡Verán que puedo con los dos y los ojos cerrados!
Nuevamente los tres en enzarzaron de nuevo en combate, pero esta Maeve se unió a la trifulca en reemplazo de Chat Noir, quien a una señal de Ladybug, quien por fin se había transformado, corrió hacia el akuma. Tankor había recibido un buen golpe y aunque los poderes que le habían dado prácticamente le habían salvado la vida, eso no quería decir que no estuviera atontado. ¡Cualquiera tras ser embestido por una SUV! Emma se había mantenido cerca de la criatura, que farfullaba de dolor en el suelo, observando con ojos aterrados su alrededor.
-¡No se puede poner de pie! Parece que tiene todo el hombro y la pata fracturado. ¡Esto no era un ser humano! -Se lamentó Emma cuando Ladybug aterrizó junto a ella.
-Esto nunca fue un humano. ¡Pobrecito! -Se lamentó a su vez Ladybug, guardando la distancia. Chat Noir fue el único que se acercó a la criatura.
-¡Hay que ser muy mala clase! -Protestó el gato arrodillándose junto a la criatura, acariciando su hocico. -¡Shhhhh, calma amigo! Todo estará bien…
Tankor reaccionó ante la cercanía de Chat Noir, intentando ponerse de pie y cabeceando por si lograba apuñalar al gato negro con su cuerno. Sin embargo el gato le hizo el quite con facilidad y logró sujetar el cuerno.
-No pasa nada…
-¡Pobrecito, en serio, Pobrecito! -Ladybug se agachó junto a la criatura, también acariciando su nariz, descubriendo además otras heridas que la lejanía no le habían permitido ver. -Voy a arreglar esto, en serio. ¡Ya lo verás! -La chica se puso de pie y lanzó su yoyo al aire. -¡Lucky Charm!
En sus manos, cayó un botiquín de primeros auxilios.
-… ¿Es en serio? -Preguntó Emma perpleja, viendo el botiquín.
-¿Otra vez? Pues… habría esperado dardos tranquilizantes, pero supongo que sirve. -Comentó Chat Noir rascándose la cabeza.
-¿Y ahora como uso esto?
Emma tenía las manos empuñadas. Nunca había visto un rinoceronte, ¡Menos tan de cerca! En su tiempo, era una criatura que llevaba años extinta y solo la había visto en fotos o programas de televisión viejos. Sintió que se le atenazaba la garganta y sin querer, se llevó una de sus manos a la cadera.
-Hay que purificarlo. -Chat Noir revisó a la criatura rápidamente con la mirada.
-¡El radio! ¡El akuma está en el radio!
Ladybug se levantó y retrocedió de un salto, momento aprovechado por Tankor para intentar golpearla. En ese momento Chat Noir afiló las garras.
-¡Cataclismo!
Y sin perder más tiempo, destruyó el collar con el radio transmisor en donde se había alojado el akuma.
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! -Schmetterling, al notar que habían purificado a Tankor, se distrajo de la pelea con Matagot y Maeve y corrió hacia Ladybug y Chat Noir.
-¡Es hora de acabar con la maldad! -La heroína de París no perdió ni un solo segundo en purificar el akuma, y pronto la mariposa salió del yoyo ya de color blanca.
El rinoceronte, ya liberado de la maligna influencia, quedó ahí, quieto, temblando…
-¡ESE ERA MI AKUMA!
Con las manos extendidas hacia adelante, como si fueran las garras de un ave de presa, Schmetterling, con los ojos desorbitados de ira se lanzó hacia Ladybug, quien rápidamente asumió una pose defensiva.
SWWWWWWISSSH… ¡SCHLICK!
Schmetterling cayó de bruces cuando un cuchillo se le clavó en el hombro derecho, deteniendo de golpe su carga asesina.
-¡AAAAAAAAARGH!
-¡NO LA TOQUES!
Emma no había dudado en lanzar uno de sus cuchillos, acertando su objetivo. Schmetterling profirió gritos de dolor y de la rabia, sujetó el objeto ofensor con una de sus manos y en un solo movimiento, se arrancó el objeto lanzándolo de regreso contra su dueña. Emma pudo esquivarlo con facilidad y se dispuso a enredarse en combate con la bruja.
-¡MALDITA! ¡TODAVÍA SIGO AQUÍ! -Matagot embistió a Schmetterling, logrando desviarla de su curso de acción. Chat Noir saltó a la acción, apoyando a su hijo y Maeve, quien venía cojeando y sudada por el combate, tomó a Emma del brazo.
-Vámonos, Lassie, ¡No es seguro!
-¡Maeve!
-¡Muévete! Tenemos que…
-Ella tiene razón. -Intervino Ladybug en ese momento, entregándole el cuchillo de regreso a su hija. -Tenemos que…
-¡Por Los Clavos Santos! ¡LADYBUG!
-¡ME HARTARON!
Gritó la Schmetterling de pronto, haciendo temblar la calle y expulsando lejos de sí a Chat Noir y a Matagot, quienes se pegaron una buena arrastrada. Tras un chillido de ultratumba, la Strega desapareció, dejando el ambiente vibrante y picante. Todos los héroes presentes se pusieron en guardia, como esperando un ataque a traición…
…
… y esperaron casi aguantando la respiración. Solo la música de las gaitas que parecía venir de algún dispositivo cercano flotaba en el ambiente.
-Seguro debe estar tratando de recargar baterías… -Gruñó Maeve, llevándose la mano a uno de sus bolsillos. De ahí sacó su celular y lo apagó. -No la veremos en unos cuántos días.
-Esto ya acabó.
-¡¿Se puede saber qué rayos te pasa Emma?! ¡La Strega Te Vio! -Matagot no era un gato feliz. Ladybug extendió su mano antes que Emma pudiera responderle.
-Ahora no. Tengo una ciudad que reparar. -Ladybug tomó el botiquín y lo lanzó en el aire. -¡Miraculous Ladybug!
Miles de catarinas explotaron en el aire y rápidamente repararon los daños. Hasta el rinoceronte pareció curarse de su fractura y la SUV usada para embestirlo regresó con su dueño. Chat Noir solo sonreía, había visto mil veces el espectáculo. Su hijo prestaba mucha atención a sus sentidos. Emma tenía los ojos muy abiertos sin querer perderse detalle. Maeve se tapó la boca maravillada.
-¿Y el akuma? -Preguntó la escocesa.
-Purificado. -Explicó Adrien. -Ahora tenemos que lidiar con el pobre rinoceronte.
-Gracias ¿Maeve? Nos sacaste de una buena a Emma y a mí. -Le agradeció Ladybug con una cansada sonrisa.
Maeve dejó caer los brazos a sus costados, quizás reprimió un puchero. Observó a Emma y a Matagot, luego a Chat Noir y a Ladybug, notando en seguida los parecidos. Se le oprimió el corazón de la emoción. ¡Todo era tan surrealista! Se llevó las manos al pecho. ¡Es que ver a esa familia reunida le hizo tener un latido muy bonito en el corazón!
-¿Qué haces aquí, Maeve? -Preguntó de pronto Matagot, con bastante más suavidad de la esperada.
¡Aish! Maeve rodó los ojos al cielo, se cruzó de brazos y se sopló el flequillo.
-¡Vaya! Parece que el aire habla. ¡Emma! Dile al aire que no le voy a hablar hasta que me pida perdón.
-¡Díselo tú! ¡Está ahí mismo!
-¡¿Vas a seguir con eso, Mavs?! ¡Ya déjalo atrás! -Gruñó Matagot un poco decepcionado. Él esperaba un abrazo y quizás un beso. Chat Noir y Ladybug intercambiaron miradas.
-¡Bah! -Maeve se revolvió los cabellos. -Hay que salir de aquí. ¿Dónde me puedo cambiar?
¡FLASH!
-¡POR FIN TE SAQUÉ LA FOTO! -Alya apareció de pronto, sacando una foto que los encandiló a todos. La joven se abrió paso y se acercó directo hacia Matagot, quien parecía gato erizado. -¡¿Otro Héroe?! ¡¿Qué relación tienes con Chat Noir?! ¡CHAT NOIR! -Alya dio dos zancadas hacia Chat Noir. -¿Tienes algo que opinar de todo esto? -Le preguntó con entusiasmo.
Rápidamente Matagot aprovechó de huir de la escena, gesto imitado rápidamente por Emma y Maeve. Chat Noir por su parte medio le sonrió a Alya y superada la sorpresa, le guiñó un ojo.
-Pues… ya sabes lo que dicen. Los gatos negros somos todos misteriosos.
BIP, BIP, BIP.
El anillo de Chat Noir dio la alarma, por lo que no perdió más tiempo. Se despidió con una seña y rápidamente desapareció. Alya entonces se dio cuenta que solo se había quedado con Ladybug, quien le sonreía nerviosa.
-¿Y los demás? Me pareció ver a…
-¡Alya! Necesito tu ayuda. -Se apuró en decirle Ladybug, tomándole las manos. -Mi poder está a punto de expirar y tengo que asegurarme que Marinette está a salvo. ¿Podrías ir por ella?
-¡Claro! Pero luego me dirás qué pasó aquí y quienes eran…
BIP. BIP. BIP.
-¡Claro! Lo que quieras. Marinette está por allá.
Ladybug indicó una dirección al azar y rápidamente lanzó su yoyo a un edificio cercano, huyendo en la dirección contraria, dejando a Alya sola antes que pudiera hacer muchas preguntas. La joven se quedó unos instantes perpleja, pero llena de entusiasmo. Miró a su alrededor… el rinoceronte seguía allí, muerto del miedo y tentando a ver si se podía mover o no; ya no había rastros del akuma ni de esa nueva villana (a quien le había sacado unas fotos a lo lejos)
-¡Esto me deja más preguntas que respuestas! -Se dijo Alya a sí misma, antes de sacudirse las ropas. -Mejor busco a Marinette: tiene que estar muy asustada… ¡MARINETTE!
Mansión Agreste. Guarida de Papillón
Viernes. En esos momentos.
Papillón se apoyó en su bastón con los ojos cerrados, en actitud meditativa. Había visto por fin de lo que la Strega podía hacer, logró provocarla.
-Sin duda en una sola pelea he obtenido más información que nunca.
Aparecieron dos Chat Noir a combatir contra el akuma, esa muchacha de los cuchillos reapareció y no dudó en atacar a la Strega. ¿Había protegido a Marinette? Hmmm… eso era un factor para evaluar con más calma. Pero más importante… otra persona había aparecido en el juego, quien también se había enfrentado a Schmetterling sin usar miraculous alguno, pero siento muy letal con sus puñales.
-Nathalie. ¿Alguna noticia de Adrien?
-A salvo en el colegio. Al parecer no se enteró del predicamento de su novia.
-¿Y mademoiselle Dupain–Cheng?
-Todavía no tengo noticias. Ni bien las tenga, se las haré saber.
-Por favor. Sería una lástima que le ocurriese algo.
-Lila Rossi dijo estar ocupándose de ella.
-Hmm. Claro.
Papillón cerró los ojos. En ese momento, el ventanal se cerró, cortando toda la luz con el exterior. Mucho había pasado aquella mañana y mucho era lo que tenían que meditar.
Pronto tendrían que tomar una decisión, pero… necesitaban más información.
Continuará.
Por
Misao–CG
Próximo capítulo: Lo que sangra.
-¡Maeve! Tu pantalón… ¡Esta lleno de sangre! -Advirtió Marinette, levantándose de un tirón y acercándose a la chica, sin despegar la mirada de la herida. Maeve pegó un brinco.
-¡La remil que…! -Maeve rápidamente se revisó la pierna… ahí, a la altura de la herida que tenía en el muslo, había una mancha horrible de sangre. -¡Aaaaish, creí que no sangraría más...!
-¡¿Estás herida?! ¡¿Cómo no habías dicho nada?! -Louis se apresuró en buscarla y caminar hacia ella. -¿Qué te pasó? ¡Y Define "sangraría más"!
Notas finales: Bueno, Ahí tienen por fin a Maeve en acción, haciendo acto de entrada por todo lo alto. Esa mujer no se va con medias tintas y tampoco Schmetterling, quien sí que se esforzó en causar un caos. Al menos Ernest, el rinoceronte, está a salvo y tranquilo. No creo que vuelva a ser akumatizado. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
