Adrien tuvo un día difícil y no solo por el ataque de esa mañana. También discutió fuerte y sorpresivamente con Gabriel respecto de su futuro. Ahora quiere ver a sus hijos, conocer a Maeve, asegurarse que su Lady esté entera… y descubrir un poco de las circunstancias que llevaron a Louis a discutir con su Bonnie. ¡GRACIAS POR LEER!


¡HOLA A TODOS! Creo que la página esta se puso rara. He leído todas las reviews que me han mandado y respondido en la medida de lo posible por medio de los mensajes internos. Hay algunas reviews, eso sí, que no he podido leer completas, por lo que las responderé ni bien se solucione el asunto. Ya se solucionará el problema, tengan paciencia. ¡Ahora a lo que nos convoca!


Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!

Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.


ADVERTENCIA

Podría contener spoilers de la tercera temporada y de este mismo fic.

Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.


"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")

Capítulo 27: Lo que sangra

Departamento de Emilie.

Viernes. Esa Tarde. 17:45 hrs.

Marinette tuvo que hacer malabares para deshacerse de Alya al salir del colegio. Su amiga, Dios bendiga su alma, estaba siendo demasiado aprensiva con ella, y simplemente no la quería dejar tranquila: esa mañana había estado literalmente de miedo y ni hablar del jueves, que hasta bruja habían tenido en las instalaciones. En todo el día había tenido que aguantar no solo sus preguntas, sino también la de los adultos, la de sus padres, y la de la policía, que incluso llegó al colegio a tomar su declaración debido a su relación con el rinoceronte (el que por cierto ya había sido llevado de regreso al zoológico). Hasta ahora ella ni enterada que la policía les seguía el rastro a posibles víctimas del daño colateral de los akumas, o que a los ex akumatizados se les persiguiera legalmente por los destrozos que hubieran podido causar.

Ciertamente, todos ellos tenían la defensa de "demencia temporal", pero aun así se llevaban a cabo investigaciones al respecto y ella ni enterada. ¿Acaso también le habían abierto un expediente a Lila en su momento? Marinette bufó molesta: seguramente esas investigaciones las habían implementado hace poco.

Fue un día difícil.

-Al menos nos deshicimos de Alya y Nino. -Comentó Adrien besándole la mejilla. -Creí que no nos iban a dejar solos.

-Y aun así no los convencimos del todo. -Se lamentó Marinette. La chica estiró la mano para llamar a la puerta, pero Adrien se la atajó. -¿Chaton?

Adrien la envolvió en un abrazo. Esa mañana había pasado un susto soberano y realmente temió perderla. Su día había comenzado muy, muy mal: tuvo una sorpresiva e intensa discusión con su padre al desayuno, que tenía que ver directamente con su futuro y que había surgido de la nada. Gabriel, quien rara vez desayunaba con él, le dijo que ya le había apartado una plaza en una prestigiosa escuela de negocios en Londres, en donde continuaría sus estudios después del instituto, a lo que él había respondido que quería estudiar física en la Sorbonne. La discusión había escalado más rápido de lo que habían podido controlar y ninguno quiso dar su brazo a torcer. La pelea había quedado en tablas por decirlo de alguna manera y tanto padre como hijo se habían retirado el saludos, al menos de momento. Ya camino a clases había convencido al Gorila de que lo dejara caminar el último trecho hasta el colegio para aliviar tensiones, quizás con la esperanza de cruzarse con Marinette; estaba entrando al colegio cuando notó el escándalo y vio al rinoceronte perseguir a su novia.

En serio, ¿un rinoceronte?

-Estoy bien, Chaton. -Le aseguró Marinette al soltarse. -También me asusté un poco, pero aquí me tienes. Entera.

-No había tenido la oportunidad de abrazarte bien, ma princesse. -Adrien suspiró. -Fue un día difícil.

-¡Dímelo a mí!

Ambos enfrentaron la puerta y tras tragar saliva, la tocaron al mismo tiempo. Hasta ese momento parecía que al interior del departamento había mucha actividad, que cesó en el momento en que llamaron a la puerta. Pasos agitados se apresuraron al umbral y una voz familiar llamó del interior.

-¿Quién vive?

-¡Somos nosotros! -Exclamó Marinette.

La puerta se abrió en seguida. Emma dejó pasar a sus padres y, tras abrazarlos, rápidamente la cerró detrás de ellos. Ya dentro de la casa, Louis estaba apoyando contra una pared, jugueteando con su bastón. Al sentirlos, levantó la cabeza y la orientó hacia ellos: se veía un poco derrotado, y daba un poco de ternura verlo así. Marinette lo abrazó antes que pudiera moverse.

-¡Me alegra verte entero, Louis! ¿Estás herido?

-No más de lo normal, maman. -Reconoció Louis respondiendo al abrazo. Adrien le palmeó la espalda a manera de saludo.

-¿Y tú Emma? -Preguntó Adrien, mirando a su hija.

-Solo los raspones usuales.

-¿Ya resolvieron diferencias ustedes dos? -Preguntó Marinette mirando a sus hijos. Algo le decía que habían estado discutiendo, considerando que Emma había roto la regla número uno: no exponerse a la Strega.

Emma se cruzó de brazos e infló las mejillas. Louis por su parte suspiró derrotado. Tanto Adrien como Marinette tuvieron la impresión de que ambos hermanos en efecto habían estado discutiendo, pero que Emma había prevalecido, lo que no parecía ser del entero gusto de Louis.

-No puedo dejarme ver por la Strega, pero tarde o temprano iba a pasar. -Suspiró Emma resignada. -Comprendo las razones del porqué tengo que mantener un bajo perfil…

-… no puedo proteger por siempre a mi hermanita. Esta lucha también es de ella, eso lo comprendo. -Terminó de decir Louis. -No quiere decir que me guste, pero ni modo.

Marinette dejó caer los hombros, pero fue Adrien quien más empatizó con Louis: comprendía muy bien que su hijo intentase proteger todo lo posible a su hermana, y que incluso tuviera reacciones derechamente hostiles al respecto, pero… tenía miedo, aprensiones… había perdido mucho.

-¡Hasta que lo entiendes, Louis! -Exclamó de pronto Maeve saliendo del baño. -Ahora te falta entender la otra cara de la moneda y estamos bien.

-¡Maeve! -Exclamó Louis, pero la chica ni lo miró.

Adrien saltó sobre el respaldo del sofá y se acuclilló ahí, igual que un gato. Miró sonriente a la escocesa mientras Marinette se ladeaba para verla mejor. Sin las transformaciones era mucho más fácil identificar los parecidos y Maeve sonrió de oreja a oreja, mientras se ponía las manos en las caderas.

-¡Vean eso nada más! Emma: ¡Tienes los ojos de tu maman!

-¡¿Cómo que no se parece a mí?! -Se lamentó Adrien sorprendido. Maeve se encogió de hombros.

-¿En serio? -Preguntaron Emma y Marinette al mismo tiempo.

-También tienen un timbre de voz muy similares. -Confesó Louis, sentándose sobre un mesón cercano. Se sentía un poco cohibido.

-Aye, lo concedo. -Maeve miró a Louis con detención. Se notaba que estaba molesta con él, pero en su mirada había amor y del bueno. -No sé a quién te pareces más: si a tu mamá o a tu papá.

-Con eso me conformo. -Añadió Adrien sin cambiar de pose.

Marinette se puso roja como un tomate y por instantes se cubrió el rostro. Pronto sacudió la cabeza cuando notó a Emma mirar con mucho interés su mochila, con el entusiasmo adorable de quien espera golosinas. ¡Cierto! ¿Cómo no consentir a sus hijos?

-Traje macarons, más o menos frescos. ¿Quieren?

-¿Macarons? ¡¿Los de verdad?!

Maeve dio dos zancadas hasta llegar a Marinette y junto con Emma se asomaron a la mochila. Adrien estiró los brazos y se giró hacia Louis, quien seguía luciendo como recién regañado. Se bajó de su sitio y caminó hasta él.

-¿Estás bien? Te noto apagado. ¿No deberías estar contento porque tu lady está aquí?

-Estoy feliz de ver a mi Bonnie Lass, la había echado mucho de menos… pero estamos algo… peleados.

-¿Por qué?

-¡Porque es un imprudente que no valora su vida, por eso!

Maeve arrugó el ceño y miró feo a Louis. Su inconfundible acento solo dio énfasis a su reclamo. La chica refunfuñó un poco y sacudió la cabeza. Se alejó del grupo y caminó hasta una ventana. Emma, quien masticaba un macaron, miró hacia todos los involucrados. Louis, aunque ciego, tuvo la certeza que Adrien y Marinette lo miraban con fijeza. ¿Qué no podían mirar a otro lado? Hmpf. Suspiró con tristeza y se orientó hacia donde estaba Maeve y respiró profundo… ella olía a manzanas, podía identificar ese aroma hasta resfriado y el corazón le latió feo. ¡La había echado tanto de menos! No habían querido hacer las paces antes del viaje porque Maeve se negaba a hablar con él… y él no le hablaría porque no sentía que tuviera que pedirle disculpas. Y aquello de lo que había estado tan seguro en ese momento ahora… ahora…

… ahora ya no tenía tanto sentido. ¿Cómo se supone que empezaba? Iba a abrir la boca para decir algo cuando…

-Maeve. ¿Por qué viniste al 2015? -Preguntó de pronto Marinette. Maeve se giró hacia ella, sin esperarse la pregunta, pero sonrió amable.

-La Marsellesa consideró que era una buena idea.

-¿Quién es ella? -Preguntó Adrien, tras tragarse un macaron de maracuyá.

-La guardiana de la Caja Miraculous en el futuro. -Explicó Emma.

Marinette levantó ambas cejas, pero no dijo nada. Varias veces el maestro Fu le había mencionado que ella sería la guardiana de la caja miraculous en algún momento de su vida, pero trataba de tomárselo con calma y altura de miras. Además, considerando que en el futuro había muerto, era normal que hubieran buscado a otra persona. Fu estaba viejito después de todo.

De alguna forma eso la aliviaba: como que la idea de ser guardiana no le hacía gracia alguna. Además tenía la impresión de que el maestro Fu ya estaba entrenando a otra persona. No tenía pruebas, tampoco dudas.

En ese momento, Tikki voló del bolso de Marinette hasta quedar frente a frente con Maeve. Esta levantó las cejas de la sorpresa y hasta se apoyó en la pared.

-Hola. Mi nombre es Tikki. ¡Tú eres Maeve McQueen!

-¡Tikki 2015! -Maeve pegó un brinco y bien hubiera dado tres volteretas en el aire. -¡NO tienes idea como te he buscado en el 2052! He levantado cuanta roca y piedra me he cruzado en Les Invalides. ¡Tú eres Tikki! Oh, por Dios, ¡No puedo creerlo! Estoy así a punto de encontrarte y te me escapas. ¡Y si no fuera por esos malparidos que no me dejan buscar en paz! ¡¿ya viste al tío Plagg?! ¡VISTE A PLAGG! El pobre miserable te extraña horrores. Hubo una vez que el idiota de Louis y mis primos Liam y Sean lo emborracharon con whiskey y queso para que ahogara penas…

-¡¿Me emborracharon?!

Plagg, quien hasta ese momento había estado seguro en el bolsillo de Adrien, salió de su escondite hasta quedar frente a frente con Maeve, quien había sujetado a Tikki entre sus manos y brincaba por toda la sala con ella. Ahora, si nunca han visto a una escocesa emocionada, debo decirles que estaba hablando a una velocidad pasmosa y muy alegre, hablando inglés y francés, pero principalmente en gaélico, por lo que no se le entendía palabra.

TÍO PLAGG! No, no, no. Tú eres Plagg 2015… ¿Tío Plagg dónde está?

Maeve miró hacia Louis, quien la seguía con la cabeza, pero no se movió. La chica tuvo un latido de corazón muy extraño, que le dolió por todas partes. ¡Cómo había extrañado a Louis! Necesitaba abrazarlo, y que él la cobijara en su pecho. El muy idiota ni siquiera le hablaba. ¡Tarado!

Claro… ella tampoco le hablaba, pero eso era un detalle. ¡AAAAAAISH! ¡YA NO QUERÍA ESTAR ENOJADA CON ÉL!

-¿Hasta cuándo van a hacer las paces ustedes dos? -Les preguntó Emma de pronto. -Ya va siendo hora.

Papá Plagg salió de su escondite y voló hacia Tikki, quien se soltó del agarre de Maeve y se escondió entre el cabello de la escocesa. Le ofreció un trozo de galleta, que rechazó con timidez. La kwami se giró hacia Maeve.

-Creo que me voy a acordar de ti cuando corresponda, Maeve. -Le dijo Tikki con dulzura. -¿Qué es lo que te tiene triste?

-Lo mismo que a mí, que no me aceptas la galleta ni nada. -Le dijo Papá Plagg algo dolido. -Pero eso era de esperar, Sucrette.

-¡No me digas Sucrette!

-¡No le digas Sucrette! -Graznó Plagg, poniéndose entre ambos. Papá Plagg le pasó el trozo de galleta a su versión más joven.

-Pues dale la galleta tú, le endulzas el carácter y de paso nos haces la vida más fácil. -El kwami suspiró y carraspeó para llamar la atención. -Louis, dile a Maeve que lo sientes. Maeve: dile que te asustaste cuando fue lo del accidente.

Todos los presentes no se perdieron ni un instante del intercambio de los kwamis. Marinette, Emma y Adrien se sentaron en el sofá, cada uno con un macarón en la boca, sin perderse de nada. Inevitablemente, Marinette comenzó a shippear a Tikki y Plagg, lo mismo que Emma, pero con la diferencia es que ella sí sabía de los sentimientos del kwami de la destrucción. Adrien por su parte abrió los ojos llenos de comprensión al detectar que Plagg estaba… celoso de sí mismo. Y encima Papá Plagg enfrentaba a Maeve con Louis.

Se metió un macaron a la boca. ¡Esto se iba a poner bueno!

-Tío Plagg… no es el momento… -Suspiró Maeve, pasándose la mano por la frente. Se la veía más sudada de pronto. Quizás algo descompuesta.

-¿Cuándo quieres que sea el momento? Las condiciones ideales nunca van a llegar. Si siguen demorando esa conversación, van a salir perdiendo. ¡Como yo perdí a mi Sucrette!

-Argh. ¡Calcetín Oloroso! -Tikki voló hasta papá Plagg y lo enfrentó. -¡No te metas ni me metas a mí esto! Ellos sabrán como y cuando resolver sus disputas. ¡Esas cosas son privadas…!

-¡Me vale! Estos cachorros no tienen idea lo que están por perder por obcecados y me niego a ser parte de esa infelicidad. -El Kwami le tomó las manitas a Tikki, quien intentó retroceder, pero no pudo. -¡Te debí haber dicho tanto antes! Y ahora quizás cuando podré decirte…

-¡Ya vale! ¡Manos fuera! ¡Me dejas a mi Sucrette en paz que ella no te ha hecho…! -Plagg intervino a favor de Tikki, pero su versión mayor le dio un zape en la cabeza y lo jaló de sus antenitas. -¡¿CUÁL ES TU PROBLEMA?!

-¡Kwami Idiota! Vas a perder a Tikki Y eso nos va a doler a los dos. -Papá Plagg ignoró a los dos kwamis y voló hacia Louis. -¡Pídele disculpas a Maeve por haberla matado del susto! Ese accidente pudo costarte caro. ¡Admítelo!

¡EPA!

-¿Qué accidente? -Preguntó Marinette irguiéndose en su puesto.

Maeve pareció reaccionar. Giró sobre su eje y enfrentó a Marinette, sin saber qué decirle o cómo hacerlo. Paseó su mirada por todos ellos y supo en seguida que sus suegros no tenían idea de aquel accidente al que hacían mención. Emma apartó el rostro avergonzada: no les había dicho nada. Maeve se mordió el pulgar sin saber qué decir: no le correspondía. Se giró de nuevo y le dio la espalda a Louis.

Ignoró la sorpresa ahogada de todos los presentes al fijarse bien en la escocesa.

-Tuve un percance durante una de mis peleas en el 2052. Caí herido de gravedad junto con papá Plagg. -Respondió Louis, quien al parecer… tampoco se percató de la sorpresa.

Pero él tenía excusas: era ciego. ¡Imposible que se diera cuenta!

Es que Emma, Adrien y Marinette se pusieron de pie en el acto al ver a Maeve girarse. Cuando la chica le había dado la espalda a Louis, expuso su lado derecho y eso fue lo que asustó a los tres adolescentes y kwamis presentes.

-¡Maeve! Tu pantalón… ¡Está lleno de sangre! -Advirtió Marinette, levantándose de un tirón y acercándose a la chica, sin despegar la mirada de la herida. Maeve pegó un brinco.

-¡La remil que…! -Maeve rápidamente se revisó la pierna… ahí, a la altura de la herida que tenía en el muslo, había una mancha horrible de sangre y por lo visto. -¡Aaaaish, creí que no sangraría más...!

-LE GASP-

-¡¿Estás herida?! ¡¿Cómo no habías dicho nada?! -Louis se apresuró en buscarla y caminar hacia ella, con las manos hacia adelante. -¿Qué te pasó? ¡Y Define "sangraría más"!

-Voy por mi p**o botiquín... -Se apresuró Emma. Adrien se apuró junto a Maeve y le tocó la frente.

-… creo que tienes fiebre. -Dijo preocupado. -Y estás sudorosa… -En eso Louis la sujetó del brazo.

-¿Cómo pasó eso?

Maeve sacudió los brazos y se apartó de todos. Se palpó el muslo y siseó de dolor. No se había dado cuenta. ¡Maldita sea! Seguramente se había alterado la herida con tanto trajín de viajes en el tiempo, choques de autos y peleas akumas. Y lo más probable es la cercanía de la Strega hubiera alterado más su herida.

-¡Voy al baño!

En dos zancadas Maeve se metió al baño y se metió a la bañera. Sin preocuparse de cerrar la puerta o la cortina, se quitó los pantalones, revelando que el vendaje que tenía en la pierna estaba empapado y sangraba de buena gana.

-¡Oh la lá! -Exclamó Marinette.

-¡Su p**amadre, Maeve! -Emma se apresuró en buscar vendajes en su mochila. -¡Eso está mal!

-¡Describan! ¡¿Cuánta sangre?! -Louis intentó entrar al baño, pero Adrien y ambos Plaggs lo detuvieron. Tikki voló hasta Maeve.

-¡Esto está maldito! Te lanzaron una maldición. ¡Esto no va a cerrar!

-¡P**a Strega de mi**da!" Exclamó Emma. -Eso tiene que purificarlo el actual guardián de miraculous.

-Antes que se agrave más. Eso solo puede empeorar. -Dijeron Papá Plagg y Plagg al mismo tiempo.

-¡¿Bonnie?! -El tono de voz de Louis era urgente y aterrado. Adrien trató de contenerlo. -¡¿Qué te pasó?! Por favor, dime qué…

A Maeve le tembló el labio, pero sacudió la cabeza. No, no podía lidiar con Louis en ese momento, como que se le atenazaba el corazón. Apretó los ojos y tras sacudir la cabeza, decidió ignorarlo de momento. Se concentró en su herida… comenzó a darle instrucciones a Emma y Marinette para quitar los vendajes empapados, limpiar la herida y tratar de controlar la hemorragia antes de poner nuevos trapos. Consiguieron su objetivo, pero no antes que la escocesa perdiera bastante sangre. ¡Que susto! Maeve se llevó la mano a la frente en lo que Emma aseguraba sus nuevos vendajes. Ella era una chica fuerte, decidida. ¡Era una hija del clan McQueen! Muchos de sus ancestros habían pasado por la misma situación que ella con valentía y ella no iba a deshonrarlos con sus llantos. Apretó los dientes… esta herida era controlable. ¡Y no la mataría! Miró a Louis y suspiró.

-La Strega volvió a 2052 para recargar energías más rápido. Alguien le dijo que Barbazul había estado atacándome más de la cuenta y ya verás que sus celos explotaron y armó una batalla campal de proporciones y como me vio sola, quiso matarme…

-¡¿Qué Cosa?! ¡¿Y Los Vagos de Tus Primos?! -Quiso saber Louis gesticulando con los brazos y el bastón. De hecho, Adrien tuvo que esquivarlo un par de veces para evitar ser golpeado.

-¿Qué tienen que ver mis primos aquí? -Preguntó Maeve muy perpleja. Louis hizo puchero.

-¡QUE DEBIERON hacer algo! -Reclamó Louis, quien moría por abrazar a su Bonnie. -¡Debieron cuidarte, no dejarte sola! Sabes que ese degenerado te persigue y ellos saben que no pueden dejarte sola porque Luego Pasan Cosas Como Que La Strega Te Ataque.

-¡¿Y Desde Cuando Soy Una Incapaz Para Defenderme?!

Marinette y Emma tragaron saliva. La herida ya no sangraba, pero tendrían que ir a un hospital pronto, o no podrían controlar la hemorragia. Adrien contenía a Louis con la ayuda de Papá Plagg, mientras Plagg trataba de que Tikki mantuviera la distancia. Todos ellos habían optado por quedarse callados, a la espera de lo que podía pasar.

-Maeve… mejor te sientas. Perdiste bastante relleno: debes tomarte las cosas con calma. -Le recomendó Emma. -Louis, Mejor sales.

-¡No pienso! ¡No me pienso mover! Me quedo. ¡Necesito saber!

-¿Saber qué cosa, Louis? ¿Qué también tengo mi asunto pendiente con la Strega? Si tengo la oportunidad, le romperé la madre, y sabes que soy capaz. -Maeve se permitió un siseo de dolor.

-¡Ah, claro! -Reclamó Louis. -¡Y ahí te vas solita de cabeza a liarte a patadas con ella!

-¡¿Para Qué Me Ataca Si Sabe Cómo Me Pongo?!

-¡Y sin apoyo! -Exclamó Louis aterrado. -Porque no esperaste a tus primos para defenderte, seguro.

-¡Parecía una buena idea en su momento! -Exclamó Maeve. -¡La loca esa quería matarme! ¿Esperabas que corriera?

-¡SÍ! -Afirmó Louis. -¡Qué te pusieras a salvo! NO que fueras así de imprudente.

Emma se palmeó la cara, al igual que Papá Plagg. Marinette intercambió una mirada con Adrien y ambos se mordieron el labio. Maeve miró a Louis en blanco y a juzgar por la expresión del muchacho, supo que había metido las patas.

Menos mal que era ciego, porque de esa forma no pudo ver como los ojos grises de Maeve parecieron encenderse como dos carbones. Ese hombre estaba muerto… no más todavía no se lo decían.

MOMENTO! ¿Desde cuando tienes MORAL para reclamarme imprudencias, Louis Agreste?

-Uh oh. Te llamó por el nombre. -Dijo Adrien.

-¡No empieces con eso! -Pidió Louis dejando caer los brazos y mirando hacia el techo. ¡Solito se había metido en eso! ¡Solito!

-¡¿Tengo que recordarte todas las veces que tus imprudencias casi nos han costado un combate?! -Quiso saber Maeve con una glacial frialdad. Todos se quedaron mirando a Louis para ver qué decía. Plagg se metió un queso a la boca. Tikki se escondió entre el cabello de Marinette.

-Dicen que las chicas tienen buena memoria. -Comentó Adrien sin poder detenerse.

-¡SHHHHH! -Lo reprendieron Emma y Marinette.

-No te pongas así, Bonnie… ¡cálmate! -Dijo Louis tratando de sonar conciliador, pero no le resultó. Maeve se puso de pie de un brinco, gesticulando con las manos.

-¡PORQUE ME ACUERDO DE TODAS! -Le reclamó con ganas, gesticulando con las manos. -¡Incluso de la vez no hace mucho cuando tuve que pasar como 20 Minutos Tratando Que Tu Corazón Volviera A Latir!

Adrien y Marinette dieron un brinco y sus ojos se desbordaron del susto. Tenían catorce años, eran un par de adolescentes inquietos, pero lo dicho por Maeve les puso los pelos de punta. Escuchar eso los alteró de manera profunda, les sacudió todo el piso. Marinette, quien seguía junto a la escocesa, la soltó y se abalanzó sobre Louis, abrazándolo con fuerza, incluso llorando. Adrien palideció: las manos le temblaban.

-¡¿TE RESUCITARON?! ¡VEINTE MINUTOS! -Dijo Marinette tratando de controlar sus nervios. -Oh por Dios... ¡Oh Dios! ¡AAAAAAAGH! -La chica lo abrazó con más fuerza, como si con ello intentara protegerlo. -NO QUIERO QUE TE MUERAS... ¡por favor no me hagas esto!

Las imágenes del video que Emma les había mostrado cuando se conocieron, en donde Louis aparecía malherido en una camilla en lo profundo de las catacumbas, se le vinieron a la mente. Todo cobró sentido y se asustó como nunca.

-Oigan, si no me morí. -Susurró Louis, sorprendido por la actitud de su madre.

-¡De nada! -Medio gruñó Maeve.

-¿Para qué el drama? ¡Emma no lo hace! -Insistió Louis, sin saber por qué se sentía tan acongojado. Nunca habría esperado esta reacción por parte de sus padres.

Connard! -Reclamó Emma rodando los ojos. -Sí hice drama cuando vi cómo te trajeron de vuelta, ¡Pasa que estabas inconsciente! ¡Me lucí! Fue uno de mis mejores momentos drama princess de mi vida. ¡Pascal hizo un vídeo el muy hijo de p**a!

-¡¿Qué pasó que te tuvieron que resucitar?! -Adrien estaba asustado y enojado, pero trataba de controlarse. Señaló a Maeve y luego gesticuló con las manos en dirección de Louis, pese a que el joven no podía verlo. -Tu Bonnie dijo que fue una imprudencia: ¡¿Qué Pasó?! ¿Cómo?

-Nada, fue una acrobacia que se me fue de las manos y… -Trató de explicar Louis, perplejo por la actitud de sus padres.

-¡Sujetaste un cable eléctrico *VIVO* cuando te dije que no lo hicieras!

-Cálmate Maeve, por favor, siéntate… -Le pidió Emma, tratando de que la obedeciera. De pronto su cuñada había perdido fuerza y color. Los nervios la estaban traicionando.

-¡Era eso o el akuma se escapaba! Tenía que freírlo…

-¡Se frieron los dos! -Exclamó Maeve casi al punto de las lágrimas.

Marinette abrió los ojos como platos, soltó a Louis y le buscó la mano derecha, con la que sujetaba el bastón. Descubrió allí cicatrices curadas, pero recientes. No era la primera vez que las veía y cuando días atrás le había preguntado a Louis como se las había hecho, le dijo que había tenido un accidente eléctrico, pero que en el futuro, las quemadas las controlaban rápido y bien. Se le atenazó la garganta.

-¡Es por eso por lo que tienes estas cicatrices!

LOUIS! -Siseó Adrien con los nervios de punta y asustado. Miró a Maeve. -¿Escapó el akuma?

-El akuma no. -Respondió Emma. -... el tipo sobrevivió. Pero no más akuma.

-¡Bah! ¡que se hubiera muerto y no se akumatiza de...! -Dijo Louis cruzándose de brazos, pero solo para ocultar la repentina vergüenza.

-¿Y quién eres tú para decidir quien vive o quién muere? -Le preguntó Adrien con severidad.

-¿El portador de la destrucción?

-¡¿Y de qué te sirve eso si te mueres o alguien que amas resulta lastimado?! -Ladró Adrien.

Ya habían hablado de esto, y por lo mismo, Louis sintió más cargo de conciencia. Quizás comenzaba a comprender que el verdadero poder detrás de la destrucción era otra cosa. ¡Qué difícil era deshacerse de un paradigma con el que habías vivido toda la vida y aceptar uno nuevo! Y qué difícil era asumir que uno podría estar equivocado. Adrien apretó los dientes, no esperaba una respuesta… Louis abrió la boca para decir algo, pero…

-¡Maeve! -Emma intentó atajar a su cuñada, quien de pronto se dejó caer como peso muerto, deslizándose hasta quedar sentada en la barrera. De pronto la pérdida de sangre le había pasado la cuenta y obligado a tomarse las cosas con calma. Rápidamente Adrien y Papá Plagg ayudaron a Emma a al menos recostar a Maeve en la bañera. -¡Te estás volando en una p**a fiebre de m**rda!

Louis palideció de susto. ¡Seguro era la hemorragia! Y si había fiebre, había infección, sin mencionar la maldición y bien Maeve se le podía morir y él sin haberle pedido perdón. ¿Y qué hacía sin Maeve? ¿Qué hacía sin su Bonnie? Se sintió desolado. Marinette tragó saliva y observó todo. Pareció darse cuenta, por lo que estiró el brazo y acarició los cabellos de su hijos unos instantes para darle ánimos antes de soltarlo. Inspiró una buena bocanada de aire. Nadie parecía estar pensando, por lo que sacudió la cabeza y tomó las riendas de la situación.

-Adrien. ¿Puedes ir por el maestro Fu? Alguien tiene que purificar esa herida. Emma, Louis y yo la acomodaremos en una de las camas. Una vez que el maestro Fu suprima la maldición, la llevamos entre todos al hospital.

-Pero… pero…

-¡Pero nada! El tiempo es oro y Maeve necesita ayuda. ¡A moverse! -Marinette miró en dirección de su kwami, quien había abandonado su refugio entre su cabello y estaba con los Plaggs. -Lo siento mucho… sé que estás nerviosa, pero… Tikki: ¡Transfórmame!

-Plagg. ¡Transfórmame! -Siseó Adrien, siendo imitado por Louis.

-¡PAREN TODO!

Emma se plantó de pronto con los brazos extendidos. Los demás, quienes estaban a punto de salir volando por la ventana más cercana, se giraron un poco en su dirección y la miraron con curiosidad, lo que causó que Emma tragara saliva.

-¿Qué pasa, Emmie? -Preguntó Ladybug.

-Esto de Maeve es para hospital. ¿Cómo explicamos su herida o su falta de documentación? ¡No tenemos para ella!

-¿Y si la hacemos pasar por indigente? No pueden negarse a atender a nadie.

-La Strega atacará el hospital. -Dijo de pronto Matagot.

Un pesado silencio se apoderó de todos. Eso era un buen punto para considerar: la muy maldita ya había probado que no tenía escrúpulos y que bien podría destruir un hospital entero si eso significaba eliminar a quien le caía mal.

-¡Cambio de planes! Una vez que se purifique la herida, buscamos ayuda médica… pero… -Ladybug se detuvo unos instantes pensando. ¿A quién le pedía ayuda? Conocía policías, bomberos… ningún médico… Gastón no contaba, era su terapeuta. -Chaton. ¿Conoces a algún médico que nos pueda ayudar?

-… Pensaba en la doctora Duby: es la que va a mi casa, pero…

-¡Remy Deschamps! -Musitó Maeve apenas desde la bañera. La chica se obligó a abrir los ojos y se incorporó. Estaba pálida. -Traigan a Remy…

-¿Quién es ese? -Preguntó Chat Noir.

-El médico en jefe de la Resistance, en 2052. -Respondió Louis.

-¿Y en el 2015 qué es? -Quiso saber Ladybug.

Nunca un silencio fue tan ensordecedor.


Hospital de la Asistencia Pública de Beaujon

Más tarde ese día. 19:45 hrs.

El día no parecía acabar nunca. ¿O noche? ¿O día? Aaaargh. Ya ni se acordaba. En momentos como este se preguntaba a sí mismo por qué no había elegido otra carrera o porqué desperdiciaba sus días, si es que los tenía. Estaba cansado, desmotivado y aburrido. Remy arrastraba los pies: de nuevo se había rezagado de su grupo, pero no podía evitarlo. Parecía que llevaba meses sin comer.

No, no exageraba, eran como meses. Recordaba vagamente haber probado bocado en algún momento de la mañana, ¿un trozo frío de pizza?, pero honestamente ya no recordaba. Ni le importaba. Se supone que tenía que estar prestando atención, estaban en pleno pase de visita, pero ya ni fuerzas tenía.

-… Siempre recuerden, estudiantes, que los pacientes son seres con familia, miedos y esperanzas y que les asusta…

Remy rodó los ojos. ¿En qué momento había elegido estudiar medicina? ¡Esto no era vida! Quería dormir, comer, ir a casa, dormir, comer, hacer otra cosa que no implicase uso de neuronas. ¡Qué despilfarro de vida! ¿Esto siempre sería así?

-Pasemos a la siguiente cama. -Dijo el profesor.

¿Siguiente cama? ¡Ni cuenta se había dado que estaban revisando una! Remy se refregó los ojos. ¡Esto no podía seguir así! Una sensación de angustia comenzó a subirle por el pecho. ¡No quería! Ya no quería ser médico, ya no quería seguir ahí. ¡Quería irse al Tíbet y no volver en dos milenios como mínimo y lanzarse Sena y que no lo encontraran más!

Su vida no tenía sentido. Quería simplemente…

-¿Remy Deschamps? -Preguntó una voz casi incorpórea en algún punto de su espalda, casi en un susurro.

-Soy yo… ¡mmpdghsfgg!

De pronto le taparon la boca y lo empujaron a un costado. Pareció chocar y enredarse con alguien, pero él ya no pudo hacer más, pues lo empujaron hacia la puerta de emergencia y ahí a la seguridad de la vía de escape. Antes de reaccionar, le pusieron una tela en la cabeza y lo retuvieron.

CRASH. CLAAAAANG.

El grupo del doctor Baudin se giró completo hacia la fuente del ruido. Un muchacho de unos 23 años tanteaba el suelo en busca de su bastón. Inmediatamente reconocieron su condición y lo ayudaron a levantarse.

-¡Señor! ¿Está usted bien? -Preguntó uno de los alumnos de medicina que lo ayudó a ponerse de pie.

-¡Oh sí! Lo lamento: soy muy torpe. Ya debería estar acostumbrado… Merci! -Dijo Louis cuando alguien le pasó su bastón. -Estoy buscando los ascensores. ¿Me pueden orientar?

-Camine hacia su derecha, unos 20 o 22 pasos en esa dirección. -Le indicó el doctor Baudin. -¿En serio se encuentra bien? Fue una caída aparatosa.

-Estoy perfecto. -Reconoció Louis. -Gracias por ayudar a un ciego.

-Claro. -El doctor Baudin entrecerró los ojos un segundo antes de encogerse de hombros. Les hizo una seña a sus alumnos. -Muy bien, sigamos en lo nuestro. El siguiente caso…

Louis hizo como si se alejara en la dirección indicada, pero con sigilo desanduvo sus pasos y se metió en la misma salida de escape, sin que nadie lo notara. Ahí Chat Noir retenía con firmeza y sin mayor dificultad a un escuálido estudiante de medicina.

-Plagg. ¡Transfórmame! -Louis se transformó en Matagot casi en seguida. En ese momento Chat Noir le quitó las vendas.

-Mis disculpas, Remy Deschamps. -Le dijo Chat con una sonrisa de oreja a oreja. -No tuvimos de otra.

Remy, quien hasta ese momento se había mantenido sumiso en espera del momento justo para pelear, y hasta tenía planeado todo un discurso lleno de groserías, parpadeó perplejo al ver a Adrien.

-¡¿Chat Noir?! -Exclamó lleno de sorpresa. Entonces se fijó en Matagot. -¡¿CHAT NOIR?!

Continuará.

Por

Misao–CG


Próximo capítulo: Lo que compone

-He perdido mucho por los akumas. ¡No te iba a perder a ti! Esa cosa estuvo a punto de matarte.

-¡No lo iba a hacer! Fue un riesgo calculado, sabía que estabas a 15 metros de distancia. ¡Ibas a llegar con tiempo y lo hiciste! Destruiste el vector del akuma y salió volando y…

-Quise evitar que escapara.

-¡Y tomaste ese cable vivo! ¡AGRADECE QUE NO HABÍA AGUA CERCA! -Maeve apretó los dientes. -¿No podías cataclismearlo?

-Lo del cable me pareció una buena idea en su momento.


Notas finales: Mis disculpas: ayer llegué tarde y cansada. ¿Hoy?, llegué cansada y muerta, pero con todo listo para actualizar. Amo mi trabajo, ¡pero se les pasó el tejo! Ni modo, toca ponerle el hombro que el internet no se paga solo. No pude actualizar anoche, estaba muerta. ¡Lo siento mucho! Pero hoy les compenso. ¡Van a ver que sí! Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!


Pues, CuentaOlvidada, ser malvada tiene su encanto, hay que decirlo. ¿Qué cómo es Gustave? Generalmente no me gusta describir mucho a mis personajes, me gusta que mis lectores se hagan sus propias ideas, pero ya me lo preguntas, Gustave tiene algo de Emilie, de Adrien, aunque no tiene los ojos verdes. El hombre tiene lo suyo, que por algo Caline sí se fijó en él. Solo espero que no la invite a un café muy complicado, o le irá bastante mal. En serio, ese hombre debe hacerle caso a su personal. ¡Ves! Ahí tienes a Maeve: una chica de armas tomar, bastante decidida. Ya tendrá su oportunidad para conversar con Louis y quizás reconciliarse, pero dejaré que esos dos cuenten su historia. Ten, leche asada y ¡GRACIAS POR LEER!


BRÚJULA CULTURAL:

Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia. Otros sitios serán debidamente indicados

Assistance Publique Hôpital Beaujon (Hospital de la Asistencia Pública de Beaujon): Un hospital real en París. Dirección 100 boulevard du Général Leclerc.