Adrien y Marinette son dos adolescentes normales, estudiantes que buscan buenas notas y disfrutar la vida, de reírse un poco… y están decididos a cambiar el futuro. Se hartaron de escuchar tanta tragedia y si tienen que ir ellos mismos al futuro a arreglar las cosas… lo harán. ¡GRACIAS POR LEER!
¡HOLA A TODOS! Creo… que tendré que tomar algunos resguardos para actualizar la próxima semana... ¡Ahora a lo que nos convoca!
Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!
Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIA
Podría contener spoilers de la tercera temporada y de este mismo fic. Sugiero una pelotita antiestrés o una bolsa de papel en su defecto.
Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.
"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")
Capítulo 30: Viaje inesperado
Colegio Françoise Dupont.
Día siguiente. Jueves. Recreo
Por lo general Marinette pasaba los recreos con sus amigas, pero en esta ocasión estaba con Adrien. Los dos estaban sentados en una de las bancas del patio del colegio, acurrucados uno contra el otro, en cómplice silencio. Si bien ambos estaban muy conscientes que no debían invadir el terreno del otro, y que ambos debían mantener también sus vidas propias, Gastón le había dicho a Marinette que no había nada de malo de pasar tiempo con su chico, sobre todo cuando se sentía perturbada y más aún porque confiaba en él.
Este era uno de esos momentos. No necesariamente porque estuviera ansiosa, sino por lo que habían estado conversando hasta hacía unos momentos. Ambos estaban pensando e ideando en el mismo canal y estaban más que decididos a seguir adelante.
A lo lejos, Chloé los observaba y apretaba los puños de rabia al verlos; su orgullo seguía herido, pero ya lo suyo rayaba más en capricho personal que en amor no correspondido por su amigo de la infancia. No lo quería reconocer, pero en el fondo (BIEEEEEEEEEEEEEEEEEEN EN EL FONDO) estaba contenta por ese par. Claro, solo reconocería eso bajo tortura.
-Siempre puedo ir a interrumpirlos, si no quieres verlos juntos. -Ofreció Sabrina con timidez.
-¡No seas ridícula, Sabrina! A esos dos no los separas ni con gas pimienta. -Chloé hizo un puchero y relajó las manos. Miró de reojo su brazo derecho… seguía con ese dolor constante, a veces más otras menos, pero al menos ya había ido al médico y le estaban haciendo estudios.
En verdad llevaba en esos trámites ya un buen tiempo. Hasta la habían cambiado de médico un par de veces porque, según su madre, eran unos ridículos que no habían estudiado nada. ¿Qué decir al respecto? Era la manera que Audrey mostraba preocupación. Lo que sí, el último pediatra con el que habían dado, mientras la regañaba por no cooperar con él, notó algo en su rostro que lo hizo entrecruzar las cejas. Y le hizo millón de preguntas cuyas respuestas solo parecieron preocuparlo más y antes que se diera cuenta, la había derivado con un colega suyo que era reumatólogo. Éste, al revisarla y hacerle las mismas preguntas, estuvo de acuerdo con las sospechas de su colega pediatra y la había mandado hacer exámenes más específicos, para algo a lo que Chloé ni siquiera le prestó atención (aunque Audrey sí, para sorpresa de toda la familia). Seguro no era nada, pero bueno: todo por perder clases. De hecho, esa mañana se había ido a sacar las muestras.
-Era una sugerencia, yo solo decía.
-Cállate, Sabrina.
-Ah, qué mal tratas a tus amigas. -Dijo de pronto Lila.
Sabrina pegó un brinco y se escondió detrás de Chloé. La rubia por su parte solo irguió la espalda y se llevó una mano a la cadera, con algo de glamour, cuidando de mantener a Sabrina a cubierto.. Miró a Lila a la cara y no retrocedió ni medio centímetro, altiva y orgullosa, pues Chloé no se iba a dejar amedrentar por una bruja como Lila.
Sabrina le había dicho de su incidente en los pasillos de hacía poco más de un mes, y Chloé, obviamente, no había mostrado signos de haberle creído, sino todo lo contrario. Bueno: quizás no le había creído al cien por ciento, pero mejor tomaba precauciones. Ella era la única que podía hacerle bullying a Sabrina después de todo
-¿A ti quien te movió la jaula, Rossi? -Preguntó Chloé. -¿No deberías estar en algún país tercermundista ensuciándote las manos?
-Todavía no hay ninguna campaña de UNICEFF. Así que no hay necesidad de mí. -Lila miró en dirección de Adrien y Marinette, quienes se entretenían cuchicheando entre ellos. Gruñó por lo bajo. -¿No te causa rabia que estén juntos esos dos?
-Claro. La panadera se quedó con mi Adrichou. -Respondió Chloé, mientras se revisaba la manicura.
-¿No te gustaría hacer algo al respecto, como interrumpirlos?
Chloé ni movió las cejas. Los ojos de Lila se habían vuelto hipnotizantes, como si quisiera entrar a su cabeza. Ella simplemente entrecerró los ojos muy poco y tomó aire, gruñendo para sus adentros al percibir una vocecilla en su mente que le tironeaba las neuronas, como tratando de obligarla a hacer algo que ella no quería. ¡Ah no! ¡A ella no le venían con brujerías de tercera categoría! ¡Menos una cualquiera como Lila Rossi! Dio una patada al suelo con fuerza, levantándose al mismo tiempo. Lila retrocedió un paso como si Chloé la hubiera empujado físicamente.
-Fíjate que no. -Afirmó Chloé poniendo ambas manos en las caderas, sin darse cuenta de que había resistido y repelido el hechizo de Lila. -Quizás bajo circunstancias normales, cuando eso sea mi idea y no la de una italiana ridícula que quiere que haga su trabajo sucio.
-¡Pero Chloé! ¿De qué estás hablando? -Lila apretó la mandíbula. ¡Maldita sea! La mente de Chloé era demasiado fuerte, no la podría manipular. Su grimorio hablaba de gente así, y le advertía de sus peligros.
-¡Sabes perfectamente de qué hablo, Rossi! -Chloé dio un paso hacia adelante, con toda su personalidad. -No te olvides con quien hablas. ¡Soy Queen B! No una igualada cualquiera como tú. -Añadió con orgullo, antes de gesticular con las manos en evidente desprecio. -Vámonos Sabrina. ¡No te juntes con esta chusma!
Chloé se dio la vuelta y comenzó a alejarse de Lila, quien hervía de rabia. Sabrina la miró unos instantes, antes de seguir en pos de la hija del alcalde, sin hacer ni medio gesto. Al poco andar, Chloé tuvo que resistir la tentación de mirar hacia atrás a ver cuál era la reacción de Rossi, pero decidió por no hacerlo. Cerró los ojos y avanzó altiva, sin darle esa importancia. ¡Esa Lila! Sabrina tenía razón: intentó manipular su mente de algún modo. ¡¿Qué clase de brujería era…?!
PAAAAF.
-¡ARGH! ¡¿Es Que No Te Fijas Por Dónde Vas?! -Chloé siseó al ver de quien se trataba, dándole un leve empujón al chico. Le hubiera dado con más fuerza, pero le dolían las manos. -Miren nada más: ¡el tomate podrido y escritor emo! ¿Qué acaso caminan con los ojos cerrado?
-¡Eres tú la que vas con los ojos cerrados! Y encima ocupando todo el espacio, mujer, ¡Hazte a un lado! -Le reclamó Nathaniel, con un tic en el ojo. Marc, quien estaba con él, sonrió de costado y saludó con timidez. Sonrió para sus adentros: mejor ponía atención, porque este intercambio sería interesante de observar. ¿Dónde había palomitas cuando las necesitaba?
-¿Chloé, estás bien? -Preguntó Sabrina, pero fue ignorada.
-¡RIDÍCULO! No tengo que hacer espacio para alguien como tú. ¡Debiste fijarte que venía caminando, cabeza de tomate!
-Su majestad Chloé está irritada. -Dijo Marc bien burlón.
-Seguro es por el maquillaje mal puesto. -Nathaniel le siguió la corriente, arrugando la nariz, fingiendo disgusto. Chloé irguió la cabeza al ver que Nathaniel le señalaba su rostro, quizás con algo de susto que supo disimular: ese día no usaba maquillaje. ¿Tanto se le notaba? - Eso, o estás sonrojada por verme.
-¡¿Qué te fumaste?! ¡¿Sonrojada yo?! -Exclamó indignada. Marc carraspeó, pero Nathaniel entrecerró los ojos.
-Tienes la nariz y las mejillas bien rojas. ¡Bien colorada! ¿Acaso eres capaz de sentir vergüenza?
Marc rodó los ojos al cielo. Su compadre era un chico tranquilo y tan tímido como él, que no solía meterse en problemas, pero de un tiempo a esta parte le había agarrado un gustillo a hacer rabiar a Chloé que al menos él identificaba con algo más, muy diferente del disgusto. Claro que cuando se lo había mencionado a Nathaniel, el pelirrojo casi lo había matado de indignación. ¡No hubo como razonar con él! Así que Marc había decidido tomar palco, palomitas (que no tenía) y observar atento hasta que a su compadre dejara la negación y le cayera la teja: Chloé Bourgeois le gustaba y bastante.
Al menos había superado su obsesión por Marinette. Eso era un avance.
-¡¿Qué cosa?! -El tono de Chloé cambió imperceptiblemente: ¿había algo de susto en él?
-Vamonos Nat, ¡No necesitamos el drama!
Marc tomó a Nathaniel del brazo y ambos se alejaron con calma, dejando atrás a una petrificada Chloé, quien segundos después comenzó a rebuscar en su bolsito por su espejo. Por un momento Nathaniel creyó que Chloé le retrucaría, le gritaría o algo, pero no… fue un poco decepcionante verla reaccionar así. Se sopló el flequillo y se dejó llevar. Por su parte Sabrina arrugó el ceño: sabía que su amiga llevaba meses angustiada por sus mejillas, porque sin importar el maquillaje o las cremas, seguían muy enrojecidas y nada de lo que hiciera les calmaba el color.
-¡ESO NO ERA NECESARIO, PAR DE TARADOS! -Les reclamó Sabrina en un sorpresivo despliegue de valentía. Se volvió hacia su amiga, quien se revisaba la rojez de su rostro con angustia. -Vamos al baño, Chloé. Así vas a ver que no es nada que no puedas resolver. ¡Vamos!
Marinette estiró la cabeza en la dirección de Sabrina, para ver como la chica tomaba a Chloé por los hombros y se la llevaba. Ladeó la cabeza al notar como la hija del alcalde tenía la nariz hundida en su espejito y que Sabrina la instaba a salir de ahí. Arrugó la nariz curiosa…
-Dicen que Chloé está muy enferma en el futuro. Están preocupados porque no han podido conseguir sus medicinas. -Comentó con tristeza. -No me han dicho qué es, pero Louis me dijo que lleva tantos años con eso, que no la recuerda sana. ¿Será que ya está enferma?
-Creo que sí. Algo me estuvo comentando Chloé que ha estado yendo mucho al médico, pero que se siente bien. -Adrien suspiró, relajándose en el respaldo de la banca que ocupaba junto a su novia. -Sospecho que me mintió más por su bien que por el mío.
-¿Ah sí? ¿Estuvo conversando contigo, Chaton? -Le preguntó Marinette coqueta. -¿Debo ponerme celosa, mon minou?
-Ah. Te sacaría celos, ma princesse, solo para ver lo bonita que te ves enojada.
-¡Cuidado que me puedo poner muy adorable! -Exclamó entre risitas. -¿Ya estará notando los síntomas?
-Tal vez. -Ambos se acomodaron en la banca y suspiraron contentos. -Lila nos está mirando. ¿La saludamos a la de tres? -Le dijo Adrien, mientras le indicaba una dirección con los ojos.
Marinette miró hacia donde su novio le indicaba, solo para ver a Lila que seguía ahí de pie, hirviendo de rabia. Tenía los puños apretados y los ojos muy afilados. Había cierta aura peligrosa alrededor de ella y ambos se alegraron de estar a buena distancia, al otro lado del patio.
-Parece que está usando magia. -Marinette forzó una sonrisa. -¿Crees que sea buena idea buscar repelentes de brujas? Debe haberlos. Voy a comenzar a poner sal en los umbrales de las puertas.
-No dudes que está usando magia… y no dudes que debe haber repelentes. -Adrien acercó un poco más a Marinette a su cuerpo, en un intento por protegerla. -¿La saludamos?
Marinette le guiñó un ojo y a la cuenta de tres, ella y Adrien alzaron el brazo libre y muy sonrientes la saludaron con entusiasmo. Se rieron por lo bajo al ver a Lila dando una patada en el suelo del coraje y alejarse a pisotones de ahí.
-Ya no me da tanto miedo como al principio.
-Tampoco me pone tan de mal humor como al principio. -Reconoció Adrien. -Pero sigo sin querer que se te acerque. -Añadió con gravedad.
-Mon minou. -Lo llamó Marinette muy suavecito. -¿Crees que podamos hacerlo? ¿Llevar a cabo nuestro plan?
-¿Lo que estábamos conversando? ¡Pero ma lady! -Adrien se las ingenió para ver a Marinette a la cara. -Por descabellados que sean tus planes, siempre resultan. Contamos con la ventaja que piensas rápido sobre la marcha y siempre salimos victoriosos. ¡Nadie se espera esto!
-Mis planes resultan porque tengo buen apoyo. Sin ti no podría hacer ni la mitad de las cosas que se me ocurren. ¡Pero tengo dudas!
-No las tengas. Estamos juntos en esto. -Le dijo besándole la frente. -Ma princesse: ya verás que todo sale bien. Solo tenemos que afinar los detalles.
Marinette asintió con una traviesa sonrisa, correspondida por su novio. Si todo les salía bien… seguro más de alguno se iba a enfurecer con ellos, pero iba a valer la pena a fin de cuentas. Dicen que a veces más vale pedir perdón que permiso. Lo mejor de todo, es que nadie se esperaba esa movida y contaban con ese elemento sorpresa. ¡Iban a tomar la sartén por el mango!
Entonces sonó el timbre que indicaba el fin del recreo.
-Hora de volver a clases.
Entradas a las catacumbas. París, 2015.
Ese sábado. 11:45 horas.
Aquel día estaba nublado y muy frío, pero eso no parecía tener mucha importancia. Maeve se aseguró por cuarta vez consecutiva que tenía el pendrive con las planimetrías de Les Invalides bien seguro en uno de los bolsillos internos de su chamarra, la que se ajustó un poco más. Estaba muy fresco.
-Va a llover. -Anunció Louis. -Al menos huele a eso.
-Bah. -Se burló Emma. -Seguro revisaste los pronósticos históricos del clima. Por eso sabes.
-No tiene mayor importancia. -Comentó Maeve. -Es un buen día: uno más cerca de derrotar a la Strega.
-Cierto es. Con esas planimetrías vamos a avanzar un montón. -Apoyó Louis.
-Solo espero que hayamos estado cavando donde correspondía. -Maeve se cruzó de brazos frustrada. -Tengo la impresión de que no, ¡Maldita sea!
Emma miró su reloj y abrazó a Maeve con cariño. Desde su casi akumatización había estado con los nervios de punta, por lo que la cercanía de sus seres queridos, de su hermano, papá Plagg, su cuñada e incluso sus padres, había sido vital. Claro: necesitaba los abrazos de Kagami y Luka, pero ya los obtendría. Soltó a Maeve unos instantes al notar que Louis la reclamaba para sí.
-¿Cuidarás tu espalda, mi Bonnie?
-Siempre lo hago. ¡Eres tú el que hace tonteras!
-Prometo cuidar mejor de mis siete vidas.
-¿Qué no eran nueve?
-Llevo dos gastadas.
-Y lo dices como si fuera lo más normal del mundo. ¡Connard! ¡Con eso no se juega! -Reclamó Emma.
Tanto Maeve como Emma sonrieron de costado. Algo había cambiado Louis en las últimas semanas y ambas intuyeron que para mejor. Suspiraron… ya solo les quedaba por cumplir una parte de la misión que habían venido a hacer al 2015. Bunnix llegaría en cualquier momento y se llevaría consigo a Maeve… si todo salía bien, el próximo sábado vendría por ellos.
-Emma. ¿usarás el miraculous?
-¡Hey! Prometí que lo guardaría, no que lo usaría. -Emma se cruzó de brazos.
-Es un avance. Ya se decidirá: es cosa de tiempo. -La defendió Louis.
Un particular sonido les llamó la atención. A poco más de dos metros se abrió un portal y Bunnix apareció tan campante por ahí. Al verlos, cerró la madriguera tras de sí y se llevó su paraguas al hombro, sonriendo triunfadora.
-¡Miren no más como los veo! ¡Juntitos como me gusta! ¿Ya estás mejor de la herida, Maeve?
-¡Bunnix! -Emma abrazó a la heroína con cariño. Louis agitó una mano a manera de saludo.
-Casi curada. Sanó más rápido de lo normal, gracias al maestro Fu y a Remy.
-Claro que casi matamos a Remy del estrés: en 2015 apenas está en cuarto año de medicina. -Se burló Emma.
-Pero lo dejamos motivado: cuando dimos con él, el pobre pasaba por una crisis vocacional. -Louis carraspeó y dirigió toda su atención a Bunnix. -¿Alguna novedad?
Bunnix negó con la cabeza, en una actitud sombría.
-Seguimos escasos de medicinas y casi perdimos uno de los invernaderos, por causa de un derrumbe. Barbazul está activo de nuevo.
-La remil que lo parió…
-¿Y ustedes? -Los atajó Bunnix.
Los tres se encogieron de hombros. Ya habían avisado que Louis y Maeve habían hecho las paces, por lo que Bunnix no les preguntó nada al respecto. Emma tampoco quería decir que casi había sido akumatizada, al menos no sin antes hablar en privado con Iván en el futuro, para que la ayudara a manejarlo mejor. Louis y Maeve respetaron su decisión.
-Aparte del akuma ocasional y ver como Papillón y Schmetterling hacen berrinche, no. -Confesó Maeve, quien le mostró una bolsa. -Conseguí algunas de las medicinas de madame Kutzberg necesita y otras que sé que están haciendo falta. No es lo ideal, son todas versión 2015, pero nos ayudará a paliar la situación.
-¡Sin duda! -Exclamó Bunnix con una sonrisa. -¿Ya se despidieron?
Louis besó a Maeve en los labios y Emma la abrazó. Esa fue toda la respuesta que la portadora del conejo necesitó. El grupo estaba seguro en aquel callejón, próximo a una de las entradas a las catacumbas de París. Lo habían revisado bien y no temían ser emboscados… quizás en eso se habían confiado demasiado. Dos pares de ojos no se perdían detalle de la reunión, manteniéndose en el más completo de los silencios. Era una actitud depredadora muy cuidada, que había puesto atención al más mínimo detalle. Notaron cuando Bunnix abrió el portal… Maeve lo atravesó…
¡Era ahora o nunca!
-Bueno chicos, los dejo. El próximo sábado espero noticias. Viperion comienza a inquietarse. -Bunnix les guiñó el ojo. -¡Hasta la próxima semana!
Justo cuando Bunnix iba a entrar en el portal, algo se le enredó en la cintura. No alcanzó ni a fijarse qué era cuando un bulto rojo y negro la tacleó y rodó con ella dentro del portal hacia el 2052 con todo y motas, sin darle tiempo ni de decir "pío". Emma y Louis se erizaron e intentaron impedirlo, pero un bastón les cortó el paso. Cuando el portal desapareció, Chat Noir les sonrió de oreja a oreja como el gato de Cheshire, llevándose su bastón detrás de los hombros, colgando sus brazos de este de manera casual.
-¿Iban a algún sitio, mes chatons?
-PAPA. ¿QUÉ HICIERON? -Emma preguntó espantada.
-¡¿Esa era maman?! ¡Maman fue al 2052! ¡¿EN QUÉ ESTABAN PENSANDO?! -Exigió saber Louis, aterrado.
Chat Noir estiró entonces su mano derecha hacia Emma. Ahí colgaba su miraculous, por lo que la muchacha dio un brinco hacia atrás, amenazando con esconderse detrás de Louis.
-¡Pero lo dejé en casa y seguro! -Se lamentó Emma.
-No se sale de casa sin tu miraculous, ma souris. -Chat Noir se puso muy serio. -Ladybug quería dártelo, pero supongo que tendré que hacerlo yo…
-¡¿Dejaste el miraculous solo, Emma?! Creí que lo tenías…
-No… no quiero… no seré capaz…
-Shhh, Louis. -Chat Noir suspiró y sonrió. -Emma Agreste. Este es el miraculous del ratón, que tiene el poder de la multiplicación. Usarás sus poderes para el bien, o si no, atente a las consecuencias. ¿Aceptas la misión, ma souris?
Emma hizo un puchero. Louis le dio una palmadita sobre el hombro. Estiró la mano y tomó el miraculous con cuidado, como si se fuera a quebrar. No había querido aceptarlo, le daba miedo, pero… pero… supuso que ya era hora de crecer. Mullo entonces hizo acto de presencia, mientras Emma se colgaba el miraculous al cuello.
-¡Hola Emma! ¡Por fin aceptaste el miraculous! Vas a ver que lo harás estupendo.
-¡Hola Mullo! -Lo saludó a medida que el kwami se posaba en sus manos. -Papa. ¡¿Qué está pasando aquí?! Maman…
-¡Ah, Eso me encantaría saber!
-Sé que es una sorpresa, pero seré breve. ¡Tenemos dos días para obligar a la Strega a regresar al 2052! Mientras más pronto mejor. ¿Sugerencias?
Entrada a las catacumbas. París. 2052
En esos momentos.
Maeve casi se había colgado de la pared al sentir como Bunnix, contrario a todo pronóstico, en vez de salir elegantemente del portal, rodaba fuera de él y con compañía. Casi se le salieron los ojos de las órbitas al ver que Ladybug se levantaba tan campante, tapándose la boca para no decir nada y esperar que la portadora del conejo se diera cuenta sola (solo para verle la reacción). Bunnix, desenredándose del yoyo, maldecía su mala suerte entre dientes y no se la veía muy contenta. ¿Qué miércoles le había pasado?
-¡¿Se puede saber que…?!
-¡Hola Bunnix!
-¡MINI BUG! -Bunnix casi se quedó calva de la impresión al ver a Ladybug. -¡¿Pero Qué Locura Has Hecho?! ¡¿Te Das Cuenta De Lo Que Hiciste?!
-Vine al 2052.
-¡PRECISAMENTE! -Bunnix se pasó las manos por los cabellos. -¡Tengo que regresarte a casa! Esto está muy mal. ¡No deberías estar aquí!
-Tranquila Bunnix. ¡Este es el lugar en el que tengo que estar! -Dijo Ladybug mientras ajustaba su yoyo. Por un instante su semblante se vio muy serio y decidido. -Con Chat Noir ya estábamos hartos de escuchar historias tristes, tolerar a la bruja de Lila y no hacer nada.
-¿Chat Noir también vino? -Preguntó Maeve mirando para todos lados, como esperando ver al gato en cualquier momento.
-¿Chat Noir? -Preguntó Bunnix. -Adrien Agreste. -Añadió en un susurro casi imperceptible.
-Ninguno de los dos gatos está aquí. Chat Noir tiene una misión que cumplir en 2015, así que calculo que llegarán más temprano que tarde. Se los traerá a todos ellos.
-Mini bug… ¿de qué estás hablando?
-JajaJAJAJAJAJAjajaJAJAJAJAJAjajaja. -Se rió Maeve con fuerza de los nervios. -¡Sí que eres de armas tomar, suegrita!
El tono de Bunnix era susto. Nunca se esperó que esto le ocurriese, con lo cuidadosa que era. ¡Maldita sea! Se supone que era la adulta experta. ¿Cómo se dejó emboscar así? Ladybug, recuperando su sonrisa, lanzó el yoyo a una saliente y se impulsó hacia arriba, hasta la atalaya más alta que podía escalar, como buena catarina que era.
No digamos que la vista que vio de París era bonita. Su ciudad no era la misma.
El aire se le escapó de los pulmones. Ya había visto París destruida en alguna ocasión, pero esto era otra cosa. La ciudad estaba irreconocible, herida y manchada de negro. La torre Eiffel no existía, así como ninguna de las estructuras más icónicas de la ciudad de las luces. Podían distinguirse humaredas en la distancia, disparos, gritos, quizás el sonido de sirenas aisladas. Arrugó el ceño y volvió con las demás justo cuando éstas se disponían a seguirla.
-¿Todo eso lo hizo Lila Rossi?
-Sí… es obra de la Strega y sus akumas. Dañó la ciudad tanto como ha dañado a los parisinos. -Le dijo Bunnix muy triste. -Este sitio es muy peligroso, tengo que regresarte a…
-¡Ni hablar! ¡Me quedo! -Exclamó Ladybug con firmeza. -Me harté, en serio. Vamos a detener toda esta locura, así alteremos el orden del tiempo. Además… si pude viajar al 2052, es porque debo estar aquí. ¡Y lo sabes!
-Tiene su punto, Bunnix. -Le dijo Maeve ajustándose la mochila. -Si no fuera verdad, no habría podido viajar.
La portadora del conejo se mordió el labio, pero pronto cerró los ojos y serenó sus expresiones, tomando aire varias veces, como quien medita profundo. Dejó caer los hombros derrotada, pero solo por unos instantes, antes de hinchar el pecho lleno de entusiasmo y sonreír como no lo hacía en años.
-¡Eso es verdad! No alcanzo a comprenderlo, pero Minibug tiene estar aquí.
-Es Ladybug, Bunnix. -Le dijo Maeve. -Aquí no tenemos una Ladybug adulta con la que puedas confundirla.
-¡QUÉ EMOCIÓN! Pero sí, es verdad. ¡Oh La lá! Mini, no… Ladybug: no sé qué clase de plan loco tengas, pero no me cabe la menor duda que será épico.
-Madame Marsellesa nos va a matar. -Afirmó Maeve, percibiendo ya los regaños y suspirando acorde. -Eso si Tomoe-sama o Kagami no nos despellejan antes.
-Después del griterío y los regaños, seguro nos despellejan. Todos van a emocionarse mucho. -Añadió Bunnix.
-Luego dejamos los reencuentros. Ahora… quiero saber por dónde comenzamos. -Dijo Ladybug serenando sus nervios.
Bunnix y Maeve se miraron y asintieron. Se pusieron serias, incluso Maeve echó mano de uno de sus puñales que llevaba siempre al cinto. Con señas, le indicaron a Ladybug que las siguiera y cuidando sus pasos y la ruta que seguían, salieron del callejón y lo más rápido que pudieron, atravesaron los 300 metros hasta la entrada de las catacumbas. Maeve tomó la mano de Ladybug y rápidamente entró en los túneles con ella a la siga, buscando la protección de aquél laberinto. Bunnix, tras asegurarse que no las habían seguido, entró al complejo cuidando de cerrar la puerta tras de sí. Ahí, a unos seis o siete metros de la entrada, las chicas la esperaban. Ninguna se movió durante varios minutos, como asegurándose de que no forzaran la puerta… al menos Bunnix y Maeve, que Ladybug paseaba su mirada entre la puerta y hacia el interior de los túneles.
-¡Están habilitados y tienen luz! -Exclamó sorprendida. Ladybug respiró profundo. -Y no huelen tan encerrados.
-Tuvimos que convertir estos túneles en nuestra casa. Las catacumbas no dejan entrar ni a la Strega ni a los akumas. No sabemos el motivo, pero no lo cuestionamos. Estamos a salvo aquí. -Dijo Bunnix, dándole palmaditas en el hombro.
-Es aquí donde la Resistance tiene sus cuarteles y desde donde atacamos a la Strega. Aquí también residen los ciudadanos de París que simpatizan con nuestra causa y que nos ayudan desde sus profesiones. -Explicó Maeve. -Regresaremos a la superficie cuando derrotemos a esa bruja.
-Vamos, tenemos que movernos.
Guiada por Bunnix y Maeve, Ladybug transitó por los pasadizos, los que a medida que avanzaban, más se iluminaban. Era una luz agradable y acogedora, que parecía extenderse por todos sitios, contrastando con la cantidad de osamentas humanas que componían sus paredes y que por alguna razón no se veían tan tétricas como en su tiempo. Pero sin embargo no se adentraron mucho más en aquella "ciudad" subterránea; era como si Bunnix inconscientemente estuviera llevando deliberadamente a Ladybug por un camino secundario, alejado de la vista de los curiosos, hacia algún sitio desconocido.
-Vamos a dejar las medicinas a la enfermería. No son de última generación, pero servirán… necesitan almacenarse bien. -Le explicó Maeve al ver las dudas en su rostro. -¿Luego vamos con Marsellesa? -Preguntó en voz alta. Bunnix giró n poco la cabeza en su dirección.
-No, con Viperion o Ryuuko. Ellos son los primeros que tienen que saber.
-Son los líderes de la Resistance, ¿verdad? -Preguntó Ladybug con orgullo. Bunnix asintió.
-Así es. Con lo importante que es madame Marsellesa, ella no es la líder.
-Ella es la guardiana de la caja miraculous. Lo sé.
-Rena Rouge se va a infartar cuando te vea. -Se rió Maeve, pensando desde ya en la reacción de la portadora del zorro. -MAL.
Por fin llegaron a destino, o eso le pareció a Ladybug, juzgando por la postura que adoptaron sus guías. Maeve se quitó la mochila de encima, dejándola a sus pies, y Bunnix se acercó a una puerta tapada por una tela gruesa.
-Estamos por una de las entradas posteriores de la enfermería. Algunos de los pasadizos están despejados y solo permitimos el tránsito de miembros activos de la Resistance. Incluso algunos solo están reservados para portadores. -Le dijo Maeve.
-Si te hubiéramos traído por los otros, créeme, no habríamos podido seguir avanzando. -Añadió Bunnix, guiñándole un ojo. -¡Mon Dieu! ¡Cuando se sepa que estás aquí, va a quedar la grande!
-No parece haber na…
-¡GRRRRRRRRRRRRRR!
-¡Urs! ¡Quieto!
Una voz familiar llamó la atención del grupo. Una mujer de aspecto muy cansado y preocupado venía caminando por el pasillo, acompañada de un enorme rottweiler, que no se alejaba mucho de ella. Sin embargo, cuando olió a las recién llegadas, el perrete avanzó a propósito delante de su ama, desconfiado por el nuevo olor que percibía, con el lomo erizado. Urs era un perro manso y tranquilo, y lo más seguro es que le mostrase la panza a la recién llegada, pero de momento le daba el beneficio de la duda y le gruñía por si acaso. Después de todo, tenía que proteger a su ama. Ladybug abrió los ojos como platos al reconocer a la mujer… ¡Oh La lá! Que cansada y enferma se veía. ¡¿Era ella?! ¡¿En verdad era ella?!
-¡Ah, Bunnix! Eras tú. ¡Qué bueno que llegaste! Barbazul desató varios akumas y… ¡MAEVE! -Y pese al cansancio, parecía feliz de verlas, si bien muy preocupada, avanzando hacia ellas con cansado entusiasmo. Había un aire de urgencia en ella. -¡Estás de regreso! ¿Nos has traído buenas noticias? ¿Cómo sigue la…?
-SNIFF, SNIFF, SNIFF, GRRRRRR…
-¡Urs, no seas ridículo! ¡Ya deja de gruñir, si conoces a estas dos! ¿Qué diantres te pasa…?
-¿Chloé?
Chloé levantó la cabeza, reconociendo en el acto aquella voz. Fijó la mirada en Ladybug, retrocediendo algunos pasos del susto, tapándose la boca como si hubiera visto un fantasma. Le temblaron las rodillas y soltó al perro, estirando los brazos hacia adelante, se abalanzó sobre Ladybug.
-¡PANADERA! -Exclamó abrazándola con fuerza, con el corazón latiéndole con fuerza y la emoción desbordándole los ojos. Dejó escapar varias lágrimas de emoción. -¡Creí que nunca volvería a verte!
Ladybug correspondió el abrazo no más por instinto. No se podía creer lo que estaba viendo. ¡¿En serio era Chloé Bourgeois?!
-Ya, ya, no pasa nada. -La dijo dándole unas palmaditas en la espalda. -Solo soy yo. ¿Qué haces abrazando a la panadera? -Preguntó Ladybug con cariño, para aliviar la tensión un poco.
-¿Cómo que solo soy yo? -Chloé dejó ir a Ladybug, mirándola a la cara y sin poder reprimir los pucheros. -¿De qué ridiculez hablas, Ladybug? Por cierto… -La mujer se estiró en toda su altura y miró a Bunnix y Maeve. Les aterrizó un buen zape a ambas. -¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTO?! ¡¿CÓMO SE LES OCURRE TRAER A LADYBUG A UN AÑO TAN PELIGROSO?!
-¡Vine yo solita, Chloé! De hecho tacleé a Bunnix porque estaba segura de que no podría viajar sin hacer eso. -Se apuró en explicar Ladybug. -¡Vine a ayudar al 2051 así como ustedes nos fueron a ayudar al 2015!
-¿Estás segura, Ladybug? -Insistió Bunnix con voz grave. -Estos akumas no son como los que recuerdas. ¡Son viciosos y peligrosos! No tenemos forma de controlarlos.
-Estoy perfectamente consciente. -Ladybug frunció el ceño. Se la veía muy seria. -Si no les ponemos un alto, terminarán por destruir no solo París. ¡Lila Rossi debe ser detenida, junto con sus akumas!
-Pero no puedes hacerlo todo tu sola. -Dijo Maeve. -Yo lo intenté y no pude. Todos los portadores llevan…
-Todo tiene solución. Vamos a buscar a Tikki en estas ruinas de ciudad y en el intertanto, no solo purificaré tantos akumas como pueda, sino que vamos a poner a Lila Rossi en su sitio, aunque nos dejemos la vida en ello.
-¿Te estás escuchando? -Le preguntó Chloé. -¡La Strega sigue en 2015!
-No por mucho tiempo, Chloé. -Ladybug afiló la mirada. -¿Crees que no pensé en eso también? Si conozco a mi Chaton, sé que pronto tendremos a esa bruja aquí de regreso. Me lo prometió.
-¡WOOOF!
Harto de ser ignorado y en vista que su ama le mostró mucho afecto a la nueva, Urs le saltó encima a Ladybug y comenzó a lamerle la cara. No entendía bien qué pasaba, pero esta chica le había caído bien. No era una amenaza. Pasado el susto de la caída, y luego el asco por los lametones, Ladybug comenzó a reír de buena gana, dejando perplejas a las mujeres. ¿Quién podía reír en una situación así?
-Ya basta, Urs, me dejas en vergüenza. ¡No seas ridículo! -Chloé llamó a su perro, quien obedeció a regañadientes, sentándose junto a su ama en una pose remolona que de intimidante no tenía nada. -Eso es, lomito suave… eso es… ¡Buen perro!
-Madame Kutzberg. -La llamó Maeve. -Trajimos algo de tramadol para usted. Las pastillas son edición del 2015, pero deberían servir.
A Ladybug no pasó le pasó desapercibido la forma en que Maeve llamó a Chloé, quien al escuchar que habían llegado con sus medicinas, por pocas que fueran, se llenó de emoción y le corrieron varias lágrimas por las mejillas. Entonces notó los guantes que usaba, lo gastado de su piel, de su cabello y que sus uñas no exhibían esa manicura perfecta que hubiera esperado.
-¿Qué tienes Chloé? ¿Qué te pasa? -Le preguntó Ladybug. -Llevo escuchando meses que estás enferma, pero ¿de qué?
-Tengo algo autoinmune. -Reconoció Chloé cabizbaja, pero no derrotada. -Me ha hecho la vida de a cuadros… pero aquí, resisto. Esto no me va a matar.
-Te cambiaste el apellido. -Asintió Ladybug muy seria antes de poner una sonrisa capaz de iluminar todo París. -¡TE CASASTE CON NATHANIEL!
Ladybug abrazó a Chloé con ganas, quien de la sorpresa casi se cayó al suelo. ¡Vaya sorpresa! Esto sí que no se lo esperaba, pero al mismo tiempo… ¡QUÉ ALEGRÍA! Nunca había pensado en esos dos como pareja, pero como que no sonaba tan mal. ¡Iba a estar muy pendiente de ellos cuando volviera al 2015!
Entonces sonó una alarma. Era como esas que salían en las películas de guerra, incluso varias balizas rojas a lo largo del pasillo empezaron a parpadear con constancia. Todos se pusieron en guardia. Urs se ubicó al lado de Chloé y empezó a gruñir, con el lomo bien erizado, Maeve sacó sus dos puñales y fijó la mirada en el techo, Bunnix alistó su paraguas. Imitándolas, Ladybug hizo lo mismo con su yoyo, mientras trataba de reprimir la urgencia que tenía por buscar un lugar alto desde el cuál observar a su enemigo y atacarlo hasta que no quedara rastro de él.
-¿Qué es eso?
-Un akuma se acercó demasiado a una de las entradas. ¡Debe haber un combate por ahí!
-¿Y por qué están todas mirando al techo? ¡Creí que los akumas no podían entrar aquí!
-Que no puedan entrar no quiere decir que no puedan sacar el techo o destruir el lugar. Ya nos ha pasado. -Clarificó Chloé, sujetando al perro por su correa.
-Ladybug… ¿No querías enfrentarte a un akuma de los nuestros? -Preguntó Maeve.
-¡Maeve, no te atrevas! Ladybug tiene catorce: si le pasa algo ahora… -Comenzó a reclamar Chloé.
-A eso vine, Maeve. ¡Hay que acabar con la maldad!
-¡Entonces sígueme y veamos de qué estás hecha! -La desafió Maeve echándose a correr.
Ladybug sonrió de costado y echó a correr en pos de Maeve, quien no tardó en indicarle una salida. Pronto se perdieron entre los pasillos, dejando a Bunnix y Chloé perplejas.
-¡¿Qué no irás tras ellas, Bunnix?! ¡Se Pueden Sacar Un Ojo! -Le dijo Chloé a Bunnix, pateando el suelo.
-¡En ello!
Dicho tal, Bunnix echó a correr, dejando a Chloé sola.
Continuará.
Por
Misao–CG.
Próximo capítulo: Impacto en 2052
-¡Ya hiciste suficiente mal, pequeño akuma!
Escuchar eso lo dejó helado, al punto que se detuvo en seco, la sangre se le detuvo en las venas y su corazón casi se infartó. ¿Lo había escuchado o el cansancio le estaba jugando una treta?
-¡Te libero del mal!
Por el rabillo del ojo vio a Rena paralizada, como si estuviera viendo un fantasma. Abría y cerraba la boca como si no pudiera respirar…
Notas finales: Ayer llegué a mi casa en calidad de bulto y no pude ni mover un dedo por la vida. Y por lo que veo, no… este fic no estará completo antes del 22 de diciembre. Disculparán la demora, pero la próxima semana las actualizaciones no serán tan seguidas. Si puedo, puedo, sino… no. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
¡Gracias Mary! Me alegra que te haya gustado. Ten, pie de naranja y ¡GRACIAS POR LEER!
No me va a ser posible subir todo el fic antes del 22, Manu, pero bueno. A todo esto, creo que ya he dicho en más de una ocasión que no escribo por encargo, ni haré lemons de ningún tipo. Ten, pie de naranja y ¡GRACIAS POR LEER!
Siempre puedes reciclar el papel, CuentaOlvidada. Emma se las vio color de hormiga, pasó un tremendo susto, pero al menos sus padres, por adolescentes que sean, llegaron en su ayuda. Papillón se lo pensará dos veces antes de volver a molestarla. Al menos abrió sus ojitos y se vio a salvo… y sí, espero no hacer llorar a nadie, pero de que las cosas se irán por un tobogán, lo harán, más ahora que Ladybug está en 2052 arreglándolo todo. Ten, pie de naranja y ¡GRACIAS POR LEER y tus saludos de fin de año!
BRÚJULA CULTURAL:
Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia. Otros sitios serán debidamente indicados, como MedlinePlus. Por cierto, antes de automedicarse, consulten con un especialista: las medicinas no son caramelos.
Tramadol: Se usa para aliviar el dolor moderado a moderado intenso. Las tabletas de acción prolongada y las cápsulas de tramadol solo las usan las personas que se espera que necesiten el medicamento para aliviar dolor todo el tiempo. El tramadol pertenece a una clase de medicamentos llamados analgésicos opiáceos (narcóticos). Funciona al cambiar la manera en que el cerebro y el sistema nervioso responden al dolor. Esto es fuerte, y al menos en mi país, es una medicina controlada, considerando sus efectos secundarios, entre los que se cuentan adicción, problemas de respiración graves o que pongan en riesgo la vida, especialmente durante las primeras 24 a 72 horas de su tratamiento y en cualquier momento en que se incremente su dosis. El médico le supervisará atentamente durante el tratamiento.
