Chat Noir y sus gatitos intentan obligar a la Strega a volver al futuro, mientras Papillón pone mas atención de la normal. Por su parte, Ladybug comienza a buscar en Les Invalides a Tikki acompañada de los McQueen y se entera de los detalles del robo de su miraculous. Los akumas no los dejan en paz. ¡GRACIAS POR LEER!
¡HOLA A TODOS! Lamento mucho no haber podido subir esto antes; pero aquí está. ¡Ahora a lo que nos convoca!
Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!
Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIA
Podría contener spoilers de la tercera temporada y de este mismo fic. Sugiero una pelotita antiestrés o una bolsa de papel en su defecto.
Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.
"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")
Capítulo 32: Cazadores de brujas
Barrio Montmartre. París. 2015.
Sábado, Media hora después. 12:13 hrs.
La Strega no estaba sola. Tampoco sabía que la observaban… todavía al menos.
Matagot se ajustó la capucha y se concentró en toda la información que le llegaba de su entorno. Se deslizaba como una sombra que rastrea su presa y no era al único. Chat Noir, con los ojos muy fijos en su objetivo, la acechaba igual que un gato a un pajarillo incauto. La única diferencia era que el objetivo ni estaba indefenso, ni estaba libre de mancha.
La Strega no se ocultaba. Caminaba a sus anchas por las calles de Montmartre, cuidando de mantenerse todo lo lejos de la Sacre Coeur que pudiera. Tomaba lo que quería cuando se le antojaba y nadie se lo impedía. Los vecinos de aquel barrio no sabían bien quién era la extravagante mujer, pero le temían y no se le acercaban. Le abrían el paso, no hablaban con ella ni de ella. Era sin duda una figura temible, que incluso no había dudado en cometer algunos crímenes…
… o eso decían de ella. Como ven, el instinto no les fallaba.
-Eres una pésima profesora.
-Y tú una muy mala estudiante.
-De bruja a bruja…
-¡Ay, por favor! Te falta mucho para ser una bruja como yo. -Alil Issor le arregló los cabellos a Lila, antes de pellizcarle una mejilla. -Pero vas por buen camino.
-Te superaré.
-Ya veremos. -Alil se arregló los cabellos, que flotaron hacia atrás como movidos por una corriente de aire inexistente. -El libro te orientará mejor que yo. Lo que tienes que aprender es a conservar tu energía. ¡No es ilimitada!
-¿Qué pasa si la consumo toda? ¿Moriré?
-Ño. Pero no podrás usar magia durante unos tres o cuatro días. Estarás vulnerable.
-Es lo que tengo que evitar.
-Y lo que tienes que aprender. -Alil suspiró aburrida. -Entonces, ¿sabes lo que tienes que hacer?
-Sí. Asegurarme de sujetarle bien el cuello. ¿En serio son seis segundos?
-Si lo haces bien, sí. Pero tienes que asegurarte que muera. A veces solo pierden la conciencia.
-Ahí te ves.
Lila hizo un desprecio aburrido y agitó su mano; se despidió y a saltitos se alejó de la Strega, quien la miraba con cierto dejo de disgusto. ¡Esa niña! Con razón sus padres no la tomaban en cuenta. Rodó los ojos al cielo y siguió su camino.
-Ya que lo pienso, debería asesinar a mis padres ahora que puedo, ¡los muy malditos!
La Strega reanudó su camino, sin ninguna preocupación. Cada tanto se detenía para observar el paisaje… o más bien para detectar si pudiera akumatizar a alguien en las inmediaciones. Era ajena al peligro. Muy confiada en sus propia peligrosidad y poder: ¿Quién querría atacarla?
Chat Noir afiló la mirada y miró una vez más hacia Matagot, quien se movía tan sigiloso por los techos que hasta parecía que no estaba ahí. Y también miró hacia Emma… ¡No! Multimouse, quien avanzaba por los tejados en paralelo a ellos, con el sigilo de un ratón. Pronto siguieron a la Strega hacia un mirador con vistas a la ciudad de París. Los pocos transeúntes que se encontraban ahí, rápidamente se retiraron al ver entrar a la mujer.
Parecía relajada. Chat Noir se preparó para atacar, a sabiendas que sus hijos estaban por hacer lo mismo. Arqueó la espalda y siseó. ¡AHORA O NUNCA!
-¡HSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS!
Los tres saltaron sobre su objetivo.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
Mansión Agreste. Guarida de Papillón. París. 2015
Media hora después.
-¿Pero qué…?
La sorpresa de Papillón era justificada. Había estado monitoreando la ciudad, en busca de alguien a quien akumatizar, sin mucho éxito. Candidatos no faltaban, pero aquellos que expresaran el tipo de intensa emoción negativa que necesitaba eran muy pocos. París era una ciudad llena de rencores, lo que sabía aprovechar muy bien, pero hoy no era un buen día.
¡Bah! Esto solo coronaba una muy mala semana. Papillón mismo estaba molesto al punto que esa Strega se había burlado de él enviándole un akuma. No, esa mujer no lo iba a akumatizar a su favor, pero le había parecido divertido reírse de él de esa manera. ¿Cuál era el motivo de su creciente frustración? No tenía nada que ver con las últimas travesuras de los héroes de París, sino que por lo visto su bendición había estado pensando por sí mismo y decidido que quería elegir su propio futuro cuando él, su padre, se lo ponía en bandeja de plata. ¡¿Física?! Adrien se iba a morir de hambre si seguía esa carrera. ¡Así no había manera de progresar en nada y…!
-Argh. ¡Mocoso insolente que me desconcentra!
Papillón miró en dirección de su ventanal, el que aún no se abría. En algún momento tendría que volver a conversar con Adrien, al menos a devolverse el saludo. Mejor le ponía paños fríos a eso, el muchacho todavía tenía catorce años y faltaba tiempo para la universidad. Seguro que en cuatro años lograba convencerlo para estudiar gestión de negocios de modas. Y si no lo convencía, pues todavía tenía maneras de motivarlo, como…desheredarlo o algo así.
O impedir que su noviecita entrara a la escuela de modas que ella quería, lo cuál sería muy práctico a su plan de akumatizarla en un futuro. ¡Ya se le ocurriría algo!
-Pero veamos primero qué es lo que me llama tanto la atención.
Es que de pronto había sentido un remolino de emociones, no necesariamente negativas. Le prestó atención a dicha anomalía, solo para descubrir que estas provenían de Chat Noir. El joven héroe estaba en Montmartre y hasta parecía sudar mal humor. Lo seguía el otro Chat Noir y… una nueva heroína. ¡Otra portadora de miraculous! Y esta vez parecía ser el del ratón. Entrecerró los ojos. ¿Qué era lo que estaban haciendo?
-Están en una pelea. ¿Tomaron la iniciativa? -Papillón irguió la cabeza. -¡Nathalie!
Su asistente se tardó en llegar. No la reprendió por ello, la salud de la mujer no era la misma de antes. A veces tenía días buenos y otros no, como era el caso. Nathalie se acercó con toda la dignidad que pudo y por dos segundos pensó en darle el día libre, pero se contuvo.
-¿Señor?
-Chat Noir, el Chat Noir adulto y… otra portadora más, están en Montmartre. Enfrentan a la Strega. ¿Qué dicen las redes sociales?
Nathalie asintió y tomó su Tablet. En seguida comenzó a monitorear la situación, encontrando algunos comentarios y noticias bastante útiles. Accedió a los sitio webs adecuados y logró colgarse de las cámaras de seguridad de la ciudad. No tardó en encontrar la indicados.
-En efecto, esos tres están enfrentando a la bruja. -Comentó Nathalie con voz cansina. -Al parecer no medió mayor provocación: ellos la buscaron y comenzaron a atacar.
-¿Alguna idea del porqué tomaron la iniciativa?
-La mejor defensa es un ataque, señor. -Nathalie entrecerró los ojos. -Todo parece indicar que intentan sacar alguna reacción de la mujer. Quizás quieren forzarla a hacer algo… quizás a regresarla a su tiempo o algo así.
-Eso es interesante. -Comentó Papillón a la pasada. -No detecto a Ladybug por ninguna parte.
Nathalie asintió y volvió a hacer un barrido de las noticias. No. En esa pelea solo estaban los dos gatos negros y esa… otra portadora. ¿Acaso sería la muchacha de los cuchillos? ¿la adolescente malhablada?
-Ladybug no está por ninguna parte. -Nathalie levantó la mirada. -Tampoco la chica escocesa.
-¿Cuál chica escocesa?
-La que embistió a Tankor con esa SUV. Ya sabe, el rinoceronte akumatizado.
-¡Oh! Cierto que dejó ver su cara un par de veces. -Papillón se llevó las manos a la espalda y miró al techo. Ni siquiera se le había ocurrido por la cabeza pensar en esa mujercita. -¿Crees que tenga alguna relación?
-Nunca he creído en las coincidencias, señor. -Nathalie tomó una buena bocanada de aire, tanto porque se sentía mal como por resignación a que el intelecto de su jefe fuera tan denso por momentos. -¿Qué quiere que haga?
-Estoy pensando…
-¿Señor?
-… que me conviene que esos tres hagan el trabajo sucio y se deshagan de la Strega de una vez. -Papillón se giró hacia Nathalie. -¿Crees que sea necesario intervenir?
Nathalie, por toda respuesta, se ajustó los lentes.
Barrio Montmartre. París. 2015.
Horas después
Dos bastones se estrellaron con fuerza uno contra otro, sacando chispas. Matagot y Schmetterling midieron fuerzas y se dieron toda clase de golpes, sin ninguna consideración por su enemigo. Ambos estaban decididos a terminar con el otro de una vez por todas.
-¡Ya estás vieja, mujer! ¡Déjalo! ¡Te voy a ganar!
-¡En tus sueños, Matagot!
-¡Dices matagot como si fuera un insulto!
-¡Los matagot son unos malditos!
-¡Por algo lo elegí como nombre! Y ten cuidado... sabes que nos ofendemos rápido.
La Strega había invocado una danza macabra de almas desde el mismo suelo que pisaban. Unos seres surgidos del dolor y rencor ajenos que asumiendo figuras antropomorfas, atacaron en defensa de su señora. Multimouse y Chat Noir se entretenían con ellos, eliminándolos con relativa facilidad. No obstante aquello, era latoso tener que destruirlos.
-¡Oye Schme! -Le gritó Chat Noir acabando con una de esas sombras. -¡No les pusiste pilas!
-¡Están dañados! Se rompen en seguida. -Apoyó Multimouse, mientras acababa con otra.
-¡COMO MOLESTAN!
La Strega alcanzó a bloquear a Matagot. Intentó invocar más sombras que la ayudasen, pero Multimouse, usando su cuerda, le enredó un pie y la hizo caer con bastante estrépito. Chat Noir la atacó desde arriba, pero la mujer rodó hacia un costado evitando el golpe. Se incorporó rápidamente y sujetó la cuerda de Multimouse, dándole un fuerte jalón, pero la chica plantó los pies y ambas estuvieron en un tira y afloja interesante antes que Multimouse soltó a propósito la cuerda. Schmetterling cayó de espaldas y Matagot la sujetó en una llave.
-¡BASTA!
Una explosión de luz los apartó del camino. Chat Noir chocó contra una pared y Multimouse fue a dar a unos basureros cercanos. Matagot casi cayó por el borde del mirador, pero lejos de dejarse amilanar, se recuperó y se lanzó contra Schmetterling con las garras extendidas. La bruja se dispuso a bloquearlo, pero en el último minuto, Matagot cambió el rumbo, dándole espacio a Chat Noir para trenzarse a golpes con ella.
-¡Ni siquiera sentí el golpe!
-¡Tus chistes no son divertidos!
-¡Para mí lo son!
-¡No te burles, cazzo!
-¡P**a Menopáusica! -Exclamó Multimouse, echando mano de sus cuchillos, lanzando uno de ellos con especial fuerza.
Momentos antes de transformarse, Emma había botado su bandolera con los cuchillos al suelo, de manera tal de que no desaparecieran con la transformación. El miraculous le dio su arma, la cuerda y sus poderes, pero una vez que estuvo lista, recogió del suelo su bandolera se puso sus cuchillos al cinto.
SWISSSSSSH. CHUNK.
Una de las hojas cortó el aire y se clavó en la nalga de la Strega, quien tras un chillido de dolor, se arrancó el cuchillo, arrojándoselo de regreso a su dueña y usando magia para cerrar la herida. Multimouse evitó la trayectoria del cuchillo, que se clavó en un árbol cercano. Vio su oportunidad para recuperarlo al ver a su padre y hermano atacando al mismo tiempo a la Strega.
-La estamos cansando. -Pensó Multimouse sin querer confiarse. -¡Necesitamos que use más mágia! -La chica sacó su cuchillo del árbol y lo miró por unos instantes: no parecía dañado, sino más afilado que nunca. -Hugo…
Siete de sus diez cuchillos estaban numerados. Los últimos tres tenían marcas de colores y nombres propios, pero éstos no estaban escritos, sino que Emma los tenía en su corazón. Muy pocas personas conocían el nombre de sus cuchillos y la potente carga simbólica que tenían. ¿Como no, si éran los nombres de sus familiares asesinados?. Marinette tenía marcas rojas en los bordes, Adrien las tenía de color verde neón… Hugo tenía marcas azules. Arrugó la nariz y giró sobre su eje, lanzando a Hugo con fuerza hacia la Strega.
Emma no era dada a pensar mucho en su hermano mayor. Sus pocos recuerdos con él consistían en verlo dándole la comida o tomando su mano. Louis le hablaba mucho de él, por lo visto era muy travieso y osado y siempre estaba metido en problemas de todo tipo, como cualquier muchacho sano de su edad. Se le vino a la mente la imagen de Hugo empujándola de regreso a su cuarto y cerrando de golpe la puerta. Su hermano quiso protegerla, pensó en ella y murió junto a sus padres. ¡Esa bruja no le permitió conocer a su hermano mayor! ¡Lo asesinó! ¡Cortó su vida cuando no llevaba ni la mitad por un capricho y despecho!
-¡P**A LOCA DE M**RDA! ¡MATASTE A MI HERMANO! -Gritó al tiempo que su cuchillo surcaba el aire y se clavaba en el omóplato de su objetivo.
-¡AAAAAAAAAAARGH!
Del dolor y sorpresa, Schmetterling golpeó a Matagot, quien cayó sobre su costado y empujó a Chat Noir. Intentó sacarse el cuchillo, y ni bien lo consiguió, tuvo que esquivar otros dos, uno se fue a clavar cerca de Chat Noir y el otro se clavó en un poste.
-¡ATENCIÓN, MULTIMOUSE!
-¡MUÉRETE, PEQUEÑA P**A!
Multimouse tiró de los extremos de su cuerda y esperó a que Schmetterling se curase las heridas. ¿Es que no se había dado cuenta que estaban dejando que se curase para gastase su energía y que por eso no la atacaban? Esta mujer era un caso. ¡¿En serio estaba tan cegada por su orgullo?! ¿Tan invencible se creía?
-Te dan un miraculous y te crees la gran cosa, pequeña rata. -Le dijo Schmetterling mientras avanzaba sobre ella. -¡Pero no te acostumbres que pronto será mío!
-¿Me lo piensas quitar, p**a? ¡Pues ven a buscarlo!
-¡No sería la primera vez que le arranco un miraculous a un muerto!
-¿Cómo hiciste con Le Chien Kim? -Preguntó de pronto Matagot, dándole un golpe en la cara con su bastón.
-¡Roy Singe murió para salvar nuestras vidas! No te atrevas a hablar de él con ese desprecio. -Siseó Multimouse entre dientes,
Perpleja, Schmetterlling no dejó que su sorpresa la forzara a bajar la guardia. ¿Cómo sabían estos miserables de eso? De Matagot no le sorprendía, pero ¿Acaso la ratona esa también venía del futuro? ¡No había tiempo para pensar en eso!
-¡¿Cómo te atreves a golpear mi bello rostro?!
-Bello no sé, pero menopáusico sí, señora. -Le dijo Chat Noir uniéndose a los golpes, y arañándole la cara con el cuchillo que su hija había clavado contra aquél poste.
¡Esto podría resultarles! Schmetterling se estaba cansando. Lanzaba hechizo tras hechizo sin pensar en nada más que acabarlos, descuidando sus reservas. El problema yacía en que ellos también se estaban cansando y si no querían agotarse antes de tiempo, lo cual probaría ser desastroso para ellos, tenían que meterle más presión a la bruja para que usara todo su poder y se viera obligada así a regresar al futuro.
-¡AAAAAAAAAAAAARGH! ¡DÉJENME EN PAZ!
-¡¡NO!
Schmetterling estaba sinceramente enfurecida. Bloqueó un intento de Matagot por derribarla, golpeándolo en el abdomen con el codo y lanzándole un hechizo de sombras que lo mantendría entretenido, al mismo tiempo que Chat Noir se le colgaba de los cabellos en un intento de hacerla perder concentración y puntería; pero con un giro inesperado, lo arrojó hacia Multimouse, quien haciendo gala de reflejos, esquivó a Chat Noir y le saltó encima cuerda en mano, maniobrando para enredársela en el cuello. Bastó un movimiento de manos de la bruja para causar un estallido y volvió a lanzar a sus atacantes lejos de ella… excepto a Multimouse, a quien sujetó del cuello y comenzó a apretárselo.
-¡¡MUERE, RATA INMUNDA! Solo seis segundos y todo acaba...
-¡MULTIMOUSE!
Matagot y Chat Noir saltaron como resortes sobre sus pies y se arrojaron desesperados en ayuda de Multimouse, quien intentaba sacarse a Schmetterling de encima, pero… pero…
¡PAAAAAAF!
-¡AAAAAAARGH, MI ROSTRO!
Un bastón golpeó a Schmetterling en toda la cara, rompiéndole la nariz. Multimouse rodó lejos lo más rápido posible, tosiendo a arcadas. Chat Noir la ayudó a incorporarse y Matagot se puso en guardia delante de ellos, siseando enojado, dispuesto a protegerlos. Schmetterling sangraba profusamente, pero no le quitaba los ojos de encima a su inesperado enemigo.
Mayura estaba de pie no lejos, mirando la escena con desafección, abanicándose con lentitud. Papillón en cambio mantenía su bastón sujeto de ambos extremos en una pose defensiva.
-¿Acaso es una fiesta privada y no puedo jugar también?
Ruinas de Les Invalides. París. 2052.
Seis horas después.
Remy la había obligado a dormir por cuatro horas. Marinette tenía la sospecha que solo a ella, pero no se quejaba: el descanso le había caído de perlas. El viejo médico había revisado a todos los portadores con especial detención y al llegar su turno había sido muy gentil, pero tajante. La encontró bien de salud, solo con algunos golpes, pero le dijo que le daría algo para dormir y antes de que pudiera decir que no, había caído rendida.
Le dió drogas de las buenas por lo visto.
Despertó unas cuatro horas después, arropada en la misma camilla y con la sensación de haber dormido unas doce horas al hilo, se sentía muy descansada. Se incorporó sintiéndose todavía como un zombie cuando Urs, el perro de Chloé le saltó encima y le cubrió el rostro a lametones. Seguía en el mismo sector de la enfermería y no estaba sola, sino que Kagami, Alya y Chloé estaban ahí. Al igual que Tikki, quien no la había dejado sola en ningún momento.
Algo le dieron de comer y le recomendaron activar la transformación antes de salir. Bromeó un poco con sus amigas y recibió otras visitas, como Max y Markov. Se enteró de muchas cosas, algunas buenas, otras no tanto, pero escuchar cada una de ellas solo había contribuido a que no se arrepintiera de haber viajado al futuro.
Cuando salió, se encontró con todo tipo de caras, conocidas o no. Vio a las ancianas, pero vitales Anarka y Tomoe Tsurugi. Le pareció ver al Gorila y a André. Pudo saludar a Nathaniel y a Marc, fue abrazada por Iván y Mylene. Manon, Eta y Ella fangirlearon al verla y casi la sofocaron de alegría. Incluso pudo conocer a Pascal, el hijo de Chloé y Nathaniel, así como a los hijos de Luka y Kagami, Juleka de 12 años, llamada así en honor de su tía, y Michel, de 7 años. ¡Así tantos otros!
Ahora, dos horas después, no podía creer sus propios ojos al enfrentar el enorme espacio vacío que se extendía delante de ella hasta donde alcanzaba la vista. Era un pantanal infecto en el que ocasionalmente se distinguían ruinosas estructuras aquí y allá. Había un poco de neblina y la naturaleza crecía salvaje y agresiva. A veces alcanzaban a avizorarse sombras: eran personas, infectas o no, que se escabullían y malvivían en aquél lugar, como podían.
-¡Oh la lá! ¡¿Pero qué pasó aquí?!
-Un berrinche de la Strega y cuatro akumas seguidos, todos muy destructivos que nos costó muchísimo controlar y nos dejó este paisaje de regalo. -Explicó Kagami. -Uno de los akumas hacía explotar cosas y otro era muy maloliente.
-Sus víctimas deambulan por ahí. Cada tanto son reinfectados y vuelta a empezar. -Opinó un hombre joven, muy fornido, llamado Argyle. -No se han querido ir. -A juzgar por su acento, era evidente que se trataba de uno de los primos de Maeve.
-De esos se tienen que cuidar. -Opinó Kagami, quien parecía estar un poco más encorvada a causa del frío. -¿Supongo que podemos contar con ustedes, muchachos?
Seis sonrisas idénticas adornaron los rostros de Maeve y sus primos. Todos llevaban palas, picotas, diversas armas, blancas o de fuego, y vestían kilts. Se veían tan decididos que bien podrían llevarse el mundo por delante ellos solos. Ladybug se sentía animada al lado de ellos, y bastante segura al mismo tiempo.
-Solo no los provoquen. -Recomendó Kagami preocupada. -Estaré patrullando el lugar junto con Viperion. Esperemos que no pase nada.
-¿Creen que haya un ataque akuma? -Preguntó Ladybug.
-Siempre los hay. -Dijo Maeve. -No hay noche que no aparezcan dos o tres como mínimo.
-La mayoría son manejables. Nos podemos encargar. -Dijo Sean, otro de los primos. -Pasa que en esta área son más viciosos.
-¡Bah! Aquí los peligrosos somos nosotros. -Dijo uno tipo ENORME, llamado Hamish. -¡Además tenemos a Ladybug! Si nos topamos alguno, pues lo desinfectamos a patadas y la petisa lo purifica y ya.
-Guarden ese entusiasmo para la búsqueda. -Les recomendó Kagami, muy seria, pero con cierto entusiasmo en la voz. -Los dejo a lo suyo…
-¡Eh, Madame Ryuuko! -La llamó Argyle. -¿No se quiere quedar a mirar?
-Estoy por lanzar el lanzar el dron y activar los planos de Les Invalides. -Dijo el otro primo, uno cuya edad parecía ser más cercana a la de Maeve, llamado Liam.
Ryuuko esbozó una sonrisa. A Ladybug le dio un vuelco el corazón: parecía que había sido ayer cuando ambas estaban jugando en esa búsqueda del tesoro que había iniciado en el canal San Martín. Liam interpretó esa sonrisa como un sí y echó a andar el dron. Éste se elevó en el aire a una buena altura y tras unos instantes, el cielo pareció explotar en luces y colores en el momento en que el modelo 3D del antiguo edificio se ubicó en su posición correcta en escala 1:1. El nivel de detalle era muchísimo mejor que en el modelo pequeño y era casi como ver el edificio real. Ryuuko casi echó a llorar.
-¡Vaya! Si les sacó a ustedes esa reacción, entonces debe verse impresionante. -Comentó Duncan, otro primo más.
-¿Ustedes no pueden verlo? ¿Cómo es eso, si esto es TAMAÑO NATURAL? -Dijo Ladybug impactada.
-Oh sí, lo podemos ver, Lassie. -Le dijo Sean. -Pero solo a través de las pantallas de nuestros celulares, en realidad aumentada.
-Max sincronizó la aplicación con las frecuencias de algunos portadores para que lo podamos ver sin necesidad de pantallas. Por eso vemos como si estuviéramos dentro del edificio. Los chicos no. -Explicó Ryuuko.
-Si no, el edificio lo vería cualquiera y hasta ahí el sigilo. Esto se llenaría de akumas en menos de un estornudo de gato. -Gruñó Hamish.
Era una idea lógica. Ryuuko asintió y tras despedirse, rápidamente desapareció. Ladybug tomó aire, sin sentirse ni un poco desanimada. Los escoceses en cambio se veían un poco frustrados y con bastante razón.
-Muy bien, estamos en el Musée de l'Armée. No es mal lugar para comenzar. -Comentó Ladybug con entusiasmo. ¿Pasa algo?
-Que no estábamos ni cerca del edificio. ¡A lo más dentro de los jardines! -Se lamentó Maeve. -¡Este lugar es enorme!
-Va a ser difícil terminar esto en unas horas. -Se lamentó otro de los primos. Duncan.
Los seis escoceses suspiraron, pero no derrotados. Ladybug se masajeó las sienes e hinchó pecho.
-Todo tiene solución, es cosa que pensemos bien las cosas. ¿Por dónde empezamos?
No era un trabajo fácil y la extensión de aquella empresa abrumaba. Por eso mismo tenían que ir en orden e ir descartando lugares conforme buscaban. Alguien sacó un mapa del edificio y lo extendió, apoyándose en las manos de todos, y así asignaron áreas en donde buscar. Max había aprovechado de modificar un detector de metales para que pudiera detectar exclusivamente el miraculous de la creación, ayudado por el que tenía Ladybug: eso sería de gran ayuda, pero aun así, tenían prácticamente que ir cuarto por cuarto. Recoveco tras recoveco.
Era abrumador. Pero el entusiasmo que mostraban los McQueen era contagioso y alegre. Sí, era una tarea difícil, pero al menos no se hacía pesada.
-… Entonces. Lo que se sabe del robo de mi miraculous es muy poco.
-Cosas que hemos podido reconstruir después. Gracias a los recuerdos que Louis desbloqueó estando con fiebre, tras su accidente. Ahí fue que avanzamos un montón. -Explicó Maeve, mientras buscaba en su sector.
-A ver si lo entendí. Vino este guardián… que temió que algo le fuera a pasar a los miraculous de la Creación y la Destrucción.
-Sospechamos que pudo haber tenido alguna suerte de contacto previo con la Strega. Y que decidió poner los miraculous a salvo. ¡De la peor manera posible! Robándolos. -Maeve bufó molesta. -Los buscó, los encontró, te paralizó con magia y robó tu miraculous. Creemos que quería robar también a Plagg, pero… el ataque a tu casa se desató en ese momento y el muy cobarde huyó solo con Tikki.
-Me dejó paralizada. ¡No me pude defender!
-That bloody bastard! -Gruñó Maeve en inglés. -Murió demasiado pronto. -Añadió en gaélico. Ladybug tragó saliva y siguió buscando. Esa parte la había perturbado así tantito.
-¿Dices que intentó buscar a Plagg después? -Preguntó al cabo de un buen rato
-Sí. Creyó que lo tenía Louis. De hecho... entró a su habitación en el hospital justo después de una cirugía complicada. Pretendía robárselo mientras él estaba bajo anestesia, pero ahí le salió el tiro por la culata.
-¿Por?
-Uno, Luka lo descubrió in fragantti y creyó que lo iba a matar. Le cayó a golpes y cuando se lo quitaron, Nino le cayó a golpes. ¡Lo molieron a palos! Y eso que Alya no lo agarró. -Maeve siguió escarbando la tierra. -Como la policía no había difundido que hubo sobrevivientes del ataque, asumieron que el tipo era parte de los asesinos de la Strega, así que lo tomaron preso… nunca habló nada y murió en la cárcel ni bien se desataron los primeros disturbios dos meses después.
-¿Quién tenía el miraculous?
-Emma. Plagg quería quedarse con ella para cuidarla, porque sabía que Louis estaba bien cuidado por Luka. ¡Era tan peque la pobrecita! Cuatro añitos. ¿Cómo la iba a dejar sola?
Ladybug siguió buscando en su pedazo de terreno, con mucho que pensar. Había tenido terror de hacer esas preguntas, pero necesitaba las respuestas. Después de todo, aquél guardián había robado el miraculous con un objetivo muy claro en su mente, protegerlo, e incluso lo había escondido en algún lugar de este enorme edificio, pero ¿por qué? Por eso Ladybug hacía preguntas: necesitaba información. Pese a la distancia de los años, debía saber más o menos como pensaba el sujeto, si es que lo estaba haciendo.
¿Qué sabía del edificio de Les Invalides, aparte del valor patrimonial y nacional? Era un palacio real, cuya construcción había obedecido a la voluntad de un rey, Louis XIV, para que los veteranos heridos, soldados y militares que hubieran servido en las filas de su ejército, tuvieran un lugar donde residir después de su retiro. Es, bueno, era famoso también por albergar los restos del emperador Napoleón Bonaparte y otros célebres personajes que se jugaron la piel por Francia, tales como Napoléon II, José Bonaparte y mariscales como Leclerc, Foch y otros. En el complejo además podían encontrarse nada menos que tres museos, y otras oficinas dedicadas a los veteranos y asuntos castrenses, como el Gobernador Militar de París, el gobernador de los Inválidos y la Oficina nacional de antiguos combatientes y víctimas de guerra.
-El miraculous está rodeado de guerreros… -Murmuró Ladybug con solemnidad. -¿Eso significará algo?
-¿Dijiste algo suegrita?
-Maeve… ¿el ladrón nunca más habló? ¿No dijo nada?
-Pues… Alya lo investigó a fondo. O más bien repasó su primera investigación. Dijo que le había llamado la atención que era el único preso que pidió libros sobre Santa Elena en la biblioteca.
-¿La Santa o la…?
-¡¡CUERPO A TIERRA!
-¡CORRAN!
Ladybug no alcanzó a terminar su pregunta. Junto con Maeve, se volvió hacia el origen del escándalo, solo para ver a dos de los primos de Maeve corriendo en su dirección, mientras los otros tres les cubrían la retirada, disparándole a un brillante akuma de gran tamaño, que parecía ser un hombre pulpo radioactivo o algo por el estilo. Pronto escuchó música de gaitas y supuso que al igual que Maeve, sus primos también ponían esa música en sus celulares cuando estaban en combate. Rápidamente Ladybug agitó su yoyo e intentó atacarlo, pero un segundo akuma, quien era un jinete sin cabeza, montando un caballo de ojos rojos y que respiraba fuego, la embistió de pronto, y la chica tuvo que rodar para evitar las patadas del equino.
-¡ENTRÉGAME EL MIRACULOUS! -Le dijo al tiempo que azotaba un látigo contra ella.
-¡QUÍTAMELO!
Ladybug lo atacó con su yoyo ni bien tuvo oportunidad. Se quitó de encima al jinete, pero el pulpo la apresó y comenzó a sofocarla. Maeve le saltó encima y apuñaló el tentáculo, lo que Ladybug aprovechó para aterrizarle varios golpes al akuma que fuera. Por lo menos, los primos de Maeve no se arredraban y fieles a su naturaleza, contratacaban con la misma ferocidad de los akumas.
La música de las gaitas le daba un toque especial a la pelea, había que decirlo.
-¡SALGAN LAS DOS DE AQUÍ!
-¡NO ABANDONARÉ UNA BATALLA, ARGYLE!
-¡¡NOSOTROS LO DETENDREMOS!
-¡PESTES, FUERA DE MI CAMINO!
-¡EL MIRACULOUS SERÁ MIO! - Bramó el jinete. Hamish, el primo ENORME, le saltó encima y lo derribó del caballo.
-¡¡SOBRE MI CADÁVER!
Con cuatro de los cinco hombres deteniendo a los akumas, Duncan, uno de ellos, se acercó a Maeve y la sujetó del brazo, apartándola. A Ladybug la agarró de una coleta y la arrastró con ellos.
-¿Qué se supone que haces, Duncan? ¡¿Cómo te atreve?! ¡ALLÁ ESTÁ MI ENEMIGO!
-¡Puedo purificarlos! Solo necesito saber…
-¡NO! Nada de eso. La misión de ustedes no es detener akumas, es encontrar a Tikki.
-¡Lo que haremos mucho mejor si no hay akumas molestando!
-Si puedes purificar uno que sea, bien, pero ¡Necesito que busquen a Tikki! -Duncan les puso una mano en cada hombro a las chicas. -¡LA RESISTANCE depende de ello!
Inspiradas, Maeve y Ladybug tomaron aire y por un instante, Duncan creyó que le iban a obedecer, pero…
-¡EL CARGADOR, EL AKUMA ESTÁ EN EL CARGADOR! -Exclamó Maeve señalando al primer akuma.
Ladybug no se hizo esperar y lanzó su yoyo lo más fuerte que pudo. Quiso la suerte que justo destrozara el objeto y la mariposa negra pusiera alas en polvorosa. Todos aguantaron la respiración cuando Ladybug volvió a lanzar el yoyo y atrapando el akuma, lo purificó y liberó.
-Uno menos. -Gruñó Ladybug.
La víctima del akuma se quedó sentada haciendo pucheros, mientras que el Jinete pareció salir de su estupor. Saltó sobre su caballo y lo picaneó.
-¡¡VENGARÉ A MI COMPADRE Y OBTENDRÉ LOS MIRACULOUS!
Maeve tomó de la mano a Ladybug y comenzaron a correr lejos de ahí, mientras los primos se encargaban del jinete. La chica se dejó llevar: ¡era la segunda vez que detenía un akuma sin necesidad del Lucky Charm! No se quejaba, para nada.
-Mis primos pueden lidiar con esto. ¡Tenemos que encontrar a Tikki! -Le dijo Maeve mientras corrían. -¿Estás bien?
-¡Mejor que nunca! Tus primos no se van con bromas.
-Es un buen lote, les confío mi vida. -Las chicas se ocultaron tras unos escombros. -¿Preguntabas por Santa Elena?
-¡Sí! ¿La santa o la isla?
-Err… no sabría decirte. De pronto los presos se ponen espirituales.
-¡No parece ser el caso! Ven.
Ladybug comenzó a correr con una dirección en específico, con Maeve muy cerca de ella. Atrás dejaban los ruidos del combate, pero pronto otros akumas les salieron al paso y tuvieron que esquivarlos, combatirlos o derechamente dejarlos fuera de combate. A medida que los iban enfrentando, aparecían los McQueen decididos a dejarles el paso libre. Corrieron, cayeron, golpearon y se recuperaron. Entre huida y enfrentamiento, ambas chicas cayeron por una ladera que no vieron, hasta el fondo de unas ruinas, quedando parcialmente protegidas por los escombros.
-Ooooouch… esto va a doler mañana…
-Y eso que tienes el traje… ¡Mi pobre espalda!
-¿Estás bien? -Preguntó Ladybug revisándose los brazos. -Al menos tus primos cumplen lo que prometen. -Comentó mirando hacia arriba, por donde habían caído, escuchando como los escoceses seguían repartiendo piñas.
-Sí. ¿Dónde estamos? Ya no sé ni por donde…
-En la cripta… o eso parece. -Comentó Ladybug. -Justo lo que buscaba…
Ladybug comenzó a caminar de a poco. El lugar estaba oscuro como la boca de un lobo, y olía a encierro y humedad. Maeve encendió una linterna, solo para revelar los dolorosos restos de lo que alguna vez fue el mausoleo del Emperador. Ladybug, apoyada de su yoyo, encendió una linterna para apoyarse…
… lo que vio le heló la sangre y no por el susto, sino por la expectativa…
-Un sarcófago. ¿Será el de…?
-Napoleón. -Ladybug tomó aire. -Dices que el ladrón buscó información sobre Santa Elena. Creo que se trataba de la isla. Además… Les Invalides… escondió a Tikki en un lugar de guerreros, en donde si alguien la encontraba, no sería cualquier persona, sino… alguien que entendería su significado.
-Napoleón estuvo preso y murió en Santa Elena.
Ladybug caminó hacia el sarcófago, que estaba en el suelo y por las pintas, había rodado varias veces. Aguantó la respiración… la tapa estaba quebrada y le faltaban partes. Con aprensión, se asomó un poco y con respeto apuntó la luz al interior.
-¿Ves algo?
-Restos revueltos. -Ladybug cerró los ojos con fuerza, casi sintiendo ganas de llorar. Afuera, el ruido producido por la pelea akuma solo la ponía nerviosa. Estiró la mano. -Mis disculpas, Majestad. Es por una buena causa. -Dijo antes de meter la mano al interior del sarcófago y perturbar el descanso de Napoleón I.
-LE GASP-
Maeve suspiró de sorpresa cuando vio que Ladybug sacaba una cajita del interior. El corazón comenzó a latirle a mil por hora al reconocerla, el calor abandonó sus venas de la impresión. Por su parte, Ladybug miraba la cajita con una enorme pena, pero muy concentrada: la misma cara que ponía cuando el maestro Fu le pedía que eligiera un miraculous y a un aliado; la misma expresión que ponía la Marsellesa cuando le otorgaba un miraculous a alguien.
Ladybug entonces se volvió de golpe hacia Maeve.
-Maeve McQueen. Este es el miraculous de la creación, que concede el poder de crear objetos y purificar akumas. Lo usarás solo para el bien mayor o atente a las consecuencias. Será tuyo y solo lo devolverás a un guardián o a tu sucesor. ¿Aceptas la misión?
Si antes se había quedado helada, ahora Maeve sentía que el alma se le había caído a los pies. Fijó la mirada en la cajita y quedó como presa de un trance durante varios segundos. Pero pronto sus ojos se llenaron de decisión y estirando la mano, tomó la cajita.
-Acepto.
En ese momento, dos enormes explosiones sacudieron el recinto.
Continuará.
Por
Misao–CG
Próximo capítulo: La misión de Maeve
"-Sí acepto la misión. No hay duda. -Se dijo a sí misma. -Pero ¿cómo reaccionarás, querida Tikki? ¿Me aceptarás o dejarás que el dolor te abrume?
La Tikki que dormía dentro no sabía de la muerte de Marinette, de Adrien o Hugo. No sabía de la ceguera de Louis, o de Emma. No tenía idea de nada. Lo último que recordaba seguro era a ese guardián que se robó el miraculous. Le hubiera gustado tener que explicarle, tener tiempo, no… forzarla en seguida a vestir a una nueva portadora.
-¡Cuánto lo siento, Tikki!"
Notas finales: ¡ESPERO QUE TODOS HAYAN TENIDO UNA PRECIOSA Y BENDECIDA NAVIDAD! (en el caso que la celebren). Por mi parte así fue y sin duda que disfruté mucho estar con mi familia. ¡Lamento mucho habér tardado tanto en actualizar! Pero aquí voy de a poquitos. No prometo la misma velocidad, pero sí la constancia. Ojalá que esté capítulo no los haya decepcionado. Como ven, se supieron muchas cosas del robo de Tikki y hasta pudieron encontrarla... y en el 2015 Chat Noir y los gatitos están haciendo un estupendo trabajo cansando a la Strega... y hasta tienen ayuda inesperada. No, no se crean que Papillón lo hace de la bondad de su corazón, él solo quiere deshacerse de la bruja. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
Como ves, Guest, Papillón sí que decidió hacer algo por la vida, pero todo va en su directo interés y no otro. Y cómo viste en este capítulo, las cosas se pusieron intensas en ambos años, tanto en 2015 como en 2052. Ya vas a ver como sigue todo. Ten, macarons de la Panadería Dupain-Cheng y ¡GRACIAS POR LEER!
BRÚJULA CULTURAL:
Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia. Otros sitios serán debidamente indicados.
Napoleón: (Ajaccio, Córcega, Francia; 15 de agosto de 1769-Longwood, Santa Elena, Reino Unido; 5 de mayo de 1821) fue un militar y estadista francés, general republicano durante la Revolución y el Directorio, artífice del golpe de Estado del 18 de brumario que lo convirtió en primer cónsul (Premier Cónsul) de la República el 11 de noviembre de 1799; cónsul vitalicio desde el 2 de agosto de 1802 hasta su proclamación como emperador de los franceses (Empereur des Français) el 18 de mayo de 1804, y fue coronado el 2 de diciembre; fue proclamado rey de Italia el 18 de marzo de 1805 y coronado el 26 de mayo. Ostentó ambos títulos hasta el 11 de abril de 1814 y, desde el 20 de marzo hasta el 22 de junio de 1815.
Durante poco más de una década, tomó el control de casi toda Europa Occidental y Central mediante una serie de conquistas y alianzas. Solo tras su derrota en la batalla de las Naciones, cerca de Leipzig, en octubre de 1813, se vio obligado a abdicar meses más tarde. Regresó a Francia y al poder durante el periodo llamado los Cien Días y fue derrotado para siempre en la batalla de Waterloo en Bélgica, el 18 de junio de 1815, cuando fue desterrado por los británicos en la isla de Santa Elena, donde falleció.
Napoleón es considerado uno de los mayores genios militares de la historia, ya que comandó campañas bélicas muy exitosas, aunque con ciertas derrotas igual de estrepitosas. Sus agresivas guerras de conquista se convirtieron en las mayores operaciones militares conocidas hasta ese momento en Europa, en las que involucró a un número de soldados jamás visto en los ejércitos de la época. Además de estas proezas bélicas, se le conoce por el Código Napoleónico; es considerado por algunos un déspota ilustrado debido a su extraordinario talento y capacidad de trabajo. Otros, sin embargo, lo estiman un dictador tiránico cuyas guerras causaron la muerte de millones de personas.[4] Se le juzga como el personaje clave que marcó el inicio del siglo XIX y la posterior evolución de la Europa contemporánea.
Sus soldados lo llamaban el Pequeño Cabo (le Petit Caporal), en tanto que los británicos se referían a él con el despectivo Boney y las monarquías europeas como el tirano Bonaparte, el Ogro de Ajaccio o el Usurpador Universal.
Santa Elena: (en inglés Saint Helena) es una isla del océano Atlántico, ubicada a más de 1800 kilómetros de distancia de la costa occidental de Angola, en África. Administrativamente, es parte del territorio británico de ultramar de Santa Elena, Ascensión y Tristán de Acuña.
La isla es ampliamente conocida debido a que sirvió de prisión militar al exiliado emperador Napoleón I de Francia, desde su derrota final en 1815 hasta su muerte, en 1821.
