Como era de esperarse, las intenciones de Papillón no son del todo altruistas y van en su directo beneficio, pero al menos contribuye a cansar a la bruja y regresarla al 2052. Mientras tanto, en las ruinas de Les Invalides, y contando con la ayuda de los McQueen, Ladybug se enfrenta a Barbazul. ¡GRACIAS POR LEER!
¡HOLA A TODOS! Bueno, del lado positivo y pese a que he peleado un montón con los formatos, estoy en mi tablet editando estos capítulos, no en mi laptop, al menos algo actualizo. ¡Gracias por la paciencia y ahora... ¡A lo que nos convoca!
Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!
Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIA
Podría contener spoilers de la tercera temporada y de este mismo fic. Sugiero una pelotita antiestrés o una bolsa de papel en su defecto.
Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.
"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")
Capítulo 33: La misión de Maeve
Barrio Montmartre. París. 2015
En esos momentos.
¡PAAAAAAF!
Un bastón golpeó a Schmetterling en toda la cara, rompiéndole la nariz. Multimouse rodó lejos lo más rápido posible, tosiendo a arcadas. Chat Noir la ayudó a incorporarse y Matagot se puso en guardia delante de ellos, siseando enojado. Schmetterling sangraba profusamente, pero no le quitaba los ojos de encima a su inesperado enemigo.
Mayura estaba de pie no lejos, mirando la escena con desafección, abanicándose con lentitud. Papillón en cambio mantenía su bastón sujeto de ambos extremos en una pose defensiva.
-¿Acaso es una fiesta privada y no puedo jugar también?
Schmetterling se puso de pie desafiante e insolente, limpiándose la sangre del rostro. Se irguió en toda su altura, viendo con atención lo que le rodeaba. Respiraba agitada, todavía confundida por lo que estaba pasando. Vio a Multimouse recuperando aliento, protegida por Chat Noir, quien le sobaba la espalda y no dejaba de mirarla, como previendo un ataque inesperado. Matagot estaba frente a ellos en una pose defensiva. No lejos de ahí, Mayura cerró su abanico y se quedó quieta, observándolo todo mientras Papillón por fin rompía su pose defensiva y se apoyaba en el bastón.
-Jejeje, ¿Decidiste ensuciarte las manos, anciano? -Preguntó Schmetterling muy burlona.
-¿Qué haces aquí, Papillón? -Chat Noir, con su bastón en posición de ataque, dejó a su hija sola y avanzó peligroso. Matagot siseó en apoyo, erizando la espalda y sacando las garras.
-¡Vaya, vaya! ¿Qué tenemos aquí? -Preguntó Matagot, desconfiado.
-La copia mala de Fantômas. ¿Esperaban otra cosa? -Comentó Chat Noir.
-¿En la calle? Creí que le hacía mal el p**o sol. -Añadió Multimouse, sobándose el cuello.
Mayura saltó hasta ubicarse un paso más atrás de Papillón. Se cubrió el rostro con su abanico y sonreía peligrosa, sin emitir sonido alguno. Schmetterling sabía que estaba rodeada y por ello comenzó a buscar una vía de escape. De pronto se sentía muy agotada y eso nunca era bueno para ella. Justo cuando iba a dar un salto…
-¡NO TE MUEVAS, PERRA!
Multimouse lanzó su cuerda y le enredó los pies, causando que la bruja cayera de bruces. Matagot y Chat Noir se lanzaron sobre ella para detenerla, pero Schmetterling se giró y los repelió con un hechizo. Papillón en ese momento intentó clavarle el bastón en la caja torácica, pero no tuvo oportunidad. Schmetterling se incorporó y comenzó a atacarlo, mientras hacía surgir más sombras del suelo que atacasen al resto de los portadores, quienes rápidamente comenzaron a dar cuenta de ellos. Mayura era la única que no se unía a la pelea, prefiriendo observarlo todo desde una distancia prudente, mientras intentaba obtener toda la información posible para analizar después.
-¡Creí que no golpeabas mujeres! -Tentó Schmetterling a Papillón mientras cruzaban golpes.
-Puedo hacer excepciones. -Comentó el aludido sin dejar de dar golpes.
Papillón midió fuerzas con Schmetterling por un buen rato, descubriendo ésta última para su horror que estaban nivelados. ¡Pero Claro! Gabriel estaba más viejo cuando lo enfrentó y le robó el miraculous la primera vez, y ella mucho más joven. Ahora la situación estaba invertida y eso se notaba, sin mencionar que Chat Noir, Matagot y Multimouse no la dejaban en paz, uniéndose a la lucha ni bien acababan con las sombras. ¿Y si desataba un ataque contra París y sus ciudadanos? Eso seguramente haría que la dejaran en paz y podría escapar y…
-¡LARGO TODOS!
Volvió a hacer explotar su energía, lanzando a todos lejos. ¡Pero Papillón permaneció! Alcanzó a sujetarse y de un golpe le quitó el bastón a la bruja, golpeándol al mismo tiempo con el extremo contrario. Chat Noir se le colgó del cabello, pero la mujer se giró y lo sujetó del cuello, recibiendo un arañazo cortesía de Matagot y un empujón de Multimouse. Schmetterling rodó por el suelo, deteniéndose solo cuando Chat Noir estiró la mano en el aire y se abalanzó sobre ella como si la fuera a cataclismear.
-¡NO! ¡MALDITO!
Schmetterling golpeó a Chat Noir en el mentón y al botarlo al suelo, conjuró más sombras que lo entretuvieran, al mismo tiempo que corría para recuperar su bastón, que había quedado en el suelo.
-¿Buscas algo? -Le preguntó Mayura, levantando dicho bastón en sus manos.
-Dame eso, mujer. ¡Así tu muerte será menos dolorosa!
-No tengo intenciones de morir.
Mayura atacó a Schmetterling con su abanico y el bastón, pero una patada en el abdomen la derribó. Cuando le iba a dar el golpe de gracia, Papillón la sujetó en una llave.
-¡SUÉLTAME MALPARIDO! -Bramó Schmetterling. -¡¿POR QUÉ LOS AYUDAS?! ¡SON TUS ENEMIGOS!
-Tú también. -Respondió Papillón como si nada, con tranquila calma, pero mucho veneno en su voz. Los demás portadores se les acercaron con atento recelo.
-No confío en ti. ¡Nunca lo haré, Connard! -Le gruñó Chat Noir apretando los dientes. -¿Qué pretendes con este espectáculo?
-No dudaré en atacarte si intentas algo raro. ¡Sé que quieres el miraculous de mi papa!
-Aquí todos quieren los miraculous. ¡Pero no veo que ninguno logre nada! -Comentó Multimouse, jugando con sus cuchillos.
-¡Ni crean que dudaré en tomarlos! -Exclamó Papillón. -¡No se engañen!: no los estoy ayudando por la bondad de mi corazón…
-¡Como si lo tuvieras! -Se burló Chat Noir.
-¡Es de mi mayor interés que esta mujer regrese al basural del que salió! ¡NADA MÁS! -Explicó Papillón
-¡LINDA REUNIÓN! -Pataleó Schmetterling. -¡PERO ESTO SE ACABA AQUÍ!
La mujer se sacudió a Papillón de encima, pero estaba rodeada. Todos los portadores habían cerrado el círculo y si la atacaban al mismo tiempo sin duda la matarían. Schmetterling no alcanzaba a adivinar porqué no lo hacían de una buena vez. Comenzó a conjurar una gran cantidad de energía en sus manos cuando algo llamó la atención de todos.
Era como un sonido de baja frecuencia que solo percibieron gracias a los miraculous, que los llenó de curiosidad, pero en el caso de Schmetterling… se heló del susto y de la rabia. Pronto, una bengala apareció en cielo, de un pálido color rojo, que brilló con mucha fuerza durante algunos segundos, antes de desaparecer. La Strega palideció de ira, empuñando las manos con tanta fuerza que se clavó las uñas y sacó sangre.
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
Entonces Lila usó el poder que había acumulado con otro fin y tras un espectáculo de luces y ruidos que parecían provenir de una licuadora, desapareció en el aire. Pareció que la realidad se dobló sobre sí misma durante unos instantes y tras una explosión de luz, Schmetterling hubo desaparecido. El grupo se quedó perplejo, mirándose las caras durante lo que pareció ser una eternidad. Chat Noir, con la espalda erizada, se interpuso entre Papillón y sus hijos solo por si acaso. Multimouse no dejaba de ver el punto en el que había estado la Strega y Matagot… siseaba…
-¿A dónde fue? -Preguntó Papillón. -No percibo que mi miraculous esté duplicado.
-¿Habrá regresado a su tiempo? -Preguntó Multimouse.
-¡Ni lo duden! Esa bengala fue un aviso del futuro. -Explicó Matagot. No lo sabía a ciencia cierta, pero no había otra explicación posible.
Pronto su respuesta se manifestó en la forma de un portal. Bunnix apareció no lejos de ahí, y los buscó con la mirada llena de alarma. Reprimió un suspiro de sorpresa al verlos reunidos con Papillón, pero frunció el ceño con decisión.
-Schmetterling está en 2052. Necesitamos apoyo… ¿Vienen? -Dijo al abrir la madriguera.
Chat Noir atravesó el portal antes que pudieran decirle que no, seguido de sus hijos. ¡Luego vendrían a buscar sus cosas!, pero ahora tenían una misión importante que concluir. Papillón, sin saber por qué, avanzó decidido a cruzar el portal junto con Mayura, pero Bunnix le dio un certero puñetazo en toda la cara.
-¡Ni de chiste cruzas, Idiota! -Exclamó antes de saltar hacia el 2052 y cerrar el portal tras de sí.
-¿Señor?
-Estoy bien, Mayura. Al menos nos deshicimos de Schmetterling.
-Cree que Chat Noir y los demás regresen.
-Me gustaría. Tiene mi miraculous después de todo. -Dijo mientras se arreglaba las ropas. -Vamos. Ya no tenemos nada que hacer aquí.
Y dicho esto, se alejaron como sombras en el día.
Les Invalides. París. 2052
Horas antes.
La explosión las tomó por sorpresa, pero antes de tener tiempo de recuperarse, otra más se les vino encima. Maeve rodó sobre sí misma y en la oscuridad buscó refugio, sin soltar la cajita que tenía entre las manos y que Ladybug le había confiado. Cuando por fin encontró un hueco en el cuál estaba a salvo, apoyó la espalda contra la pared, para tratar de recuperar el aliento. Le costó sosegar su respiración, inquieta por la falta de sonidos a su alrededor… lo más probable es que hubiera quedado sorda a causa de las explosiones, pues poco a poco comenzaba a recuperar los sonidos, que cada vez se hacían más intensos y hasta parecían arrollarla.
Se fijó mejor en su entorno: estaba a salvo, atrapada sí, pero a salvo. ¿Dónde estaría Ladybug? ¿Habría escapado de la explosión? ¡Eso esperaba! Tosió un par de veces y calmó sus nervios todo lo que pudo… buscó su celular, que seguía reproduciendo la música de gaitas. Encendió la linterna y dejó el aparato junto a ella, antes de quitarse sus puñales y dejarlos a un lado también… ¡necesitaba recapitular y analizar en qué lío estaba metida!
… Ahí, en ese hueco, en medio de la oscuridad… observó la cajita, sintiendo temor y esperanza a raudales. ¡Por esta cajita la Strega había destruido todo París! Tantas familias, tantas vidas y sueños. Y ahí la tenía ella, en sus manos… como nunca se lo había imaginado.
-Sí acepto la misión. No hay duda. -Se dijo a sí misma. -Pero ¿cómo reaccionarás, querida Tikki? ¿Me aceptarás o dejarás que el dolor te abrume?
La Tikki que dormía dentro no sabía de la muerte de Marinette, de Adrien o Hugo. No sabía de la ceguera de Louis, o de Emma. No tenía idea de nada. Lo último que recordaba seguro era a ese guardián que se robó el miraculous. Le hubiera gustado tener que explicarle, tener tiempo, no… forzarla en seguida a vestir a una nueva portadora.
-¡Cuánto lo siento, Tikki!
Maeve abrió la cajita, pero no sucedió nada. Ahí estaban los aretes, como si nada les hubiera pasado. Tomó aire y se los probó… no pasó nada… los ruidos de la batalla le llegaban camuflados, junto con gritos de toda especie…
Un orbe de luz de pronto se manifestó delante de ella, y pronto Tikki apareció, pero la ignoró completamente. La Kwami comenzó a dar frenéticas vuelta por todos lados, como buscando algo, llena de nervios.
-¡MARINETTE! ¡¿DÓNDE ESTÁS?! ¡MARINETTE! -La kwami estaba agitada: el lugar era apenas iluminado por la luz del celular de Maeve y por lo visto estaba sepultada. Se giró hacia su nueva portadora, quien le dedicaba una gentil y triste mirada.
-¿Tikki?
-¿Quién eres tú? -Le preguntó Tikki tratando de mantener la calma. Tenía dos lagrimones en los ojitos. Maeve le ofreció las manos y Tikki se posó en ellas. -Estás usando mi miraculous. ¿Por qué?
-Me eligieron tu nueva portadora. -Le explicó Maeve. Tikki abrió los ojos a más no poder, antes de que su ánimo se desinflase. Se tapó la cara con sus manitos y sollozó en silencio. Maeve le acarició la cabecita. -Lo siento mucho, Tikki.
-Tengo tantas preguntas que no sé por donde comenzar… ¿Qué está pasando? -Tikki hizo pucheros. -¿Qué pasó con Marinette? ¿Y con mis niños?
-Nos atacan akumas. Quedé atrapada. Sobre Marinette… Eventualmente la vas a ver. -Le dijo Maeve con calma. -Louis y Emma deben estar por ahí. Prometo explicarte todo con calma cuando pase la emergencia y tengamos un poco de tiempo... hay mucho que explicar.
Algo en la forma que Tikki miró a Maeve la hizo intuir que la kwami parecía procesar la información. O que intuía algo. Se limpió la carita y tomó aire: se obligó a sonreír. Luego habría tiempo para respuestas, pero por lo visto ahora tenía una misión de la que debía encargarse junto a su nueva portadora. Además, le habían prometido que vería a Marinette eventualmente.
-Hola, mi nombre es Tikki. Soy la Kwami de la creación, pero eso ya lo sabías, ¿no? -La saludó Tikki con calma. -¿Quién eres tú?
-Soy Maeve McQueen, del clan McQueen. Es un honor ser tu portadora. -Maeve dejó escapar una buena bocanada de aire. -Lamento eso sí que éstas sean las circunstancias.
-Ya lo compensaremos. Vamos a trabajar juntas entonces. Ya me lo explicarás todo, y… ¿Oh?
Maeve atrajo a Tikki contra su pecho y le dio un abrazo, como queriendo transmitirle a la Kwami sus condolencias. El gesto fue amable y muy sincero y eso Tikki lo adivinó en seguida.
-Gracias Maeve. Lo aprecio de verdad. ¿Sabes qué decir?
-Sí. ¡Tikki: Transfórmame!
Afuera, en cambio, se vivía una situación bastante diferente. Ladybug apenas tuvo tiempo para esquivar las explosiones, que se sucedieron una tras otra en un espacio muy corto de tiempo. Rodó fuera del peligro como pudo, pero algo la levantó en el aire varios metros. Tosiendo como loca, supo en seguida que esto no era un aliado, por lo que cuando tuvo mayor claridad…
-¡Mira nada más! ¡QUÉ DISGUSTO VERTE, BICHO! -Barbazul la tenía sujeta por la cintura con más fuerza de la necesaria. -¡¿Qué hace un insecto como tú en un lugar como este?!
Ladybug, ni lenta ni perezosa, controló la rabia que sintió brotar en su corazón. Se giró como pudo y logró maniobrar para darle un codazo a Barbazul en la mandíbula, que si bien no logró hacer que la soltara, al menos le dio más espacio para defenderse.
-¡Me Encargo de las Plagas, Desgraciado!
-¡Quédate quieta, mocosa!
-¡SUÉLTAME!
Entre maromas, golpes y patadas, Ladybug se vio de pronto libre y cayendo. Sin tener opción a controlar su caída, debido a que no había nada cerca en lo que pudiera lanzar su yoyo y sujetarse, se preparó para caer y sufrir bastante.
-¡MUERE, LADYBUG! -Barbazul conjuró energía en sus manos y la lanzó contra la chica.
Carapace saltó en el aire, atrapando a Ladybug en el proceso, y cayendo a tierra de manera controlada. Una vez que se hubieron detenido, levantó su escudo.
-¡PROTECCIÓN!
El campo de energía resistió el embiste del golpe lanzado por Barbazul, teniendo tiempo para ponerse en guardia una vez más.
-¿Estás bien, Ladybug?
-¡Mejor que nunca! ¿Qué pasó, Carapace? ¿Acaso ese es...?
-¡El maldito de mi hermano! -Exclamó con rabia y pena. -Detectó que purificaste un akuma y aquí nos tienes.
-¿Chris? ¡¿Ese es Chris?!
-¡Ni me lo recuerdes!
-¡CHRIS NO EXISTE! ¡SOLO BARBAZUL!
Carapace y Ladybug rodaron lejos del ataque de Barbazul. En ese momento la chica se dio cuenta que había al menos unos seis o siete akumas aparte del hermano de Nino, atacando todo lo que se moviera en el suelo. Viperion, Bunnix, Ryuuko, Sable, Queen B, Rena Rouge y Pegase, junto con los McQueen, defendían terreno como mejor podían. Se mordió el labio.
-¡¿Tantos akumas?!
-Nuestro contacto en la Alcaldía de París nos dijo que Barbazul se venía con todo. Quiere matarte para que cuando Schmetterling vuelva, se ponga contenta.
-¡Pues que pena por él! No le voy a dar ese gusto. -Ladybug apretó los dientes. -¡Ya me cae gordo! Nunca más vuelvo a cuidarlo.
-Harás bien. Chris es peligroso. -Carapace miró a todos lados. -¿Y Maeve?
Ladybug lo miró espantada. ¡Maeve! Había perdido contacto con ella ni bien le entregó el miraculous. Giró sobre sus talones y echó a correr hacia donde habían encontrado el sarcófago de Napoleón, aterrada que le hubiera podido pasar algo. ¡Si algo le pasaba a su nuera no se lo perdonaría! Pero Barbazul tenía otras ideas.
-¡MUERE!
-¡AAAAAARGH! -Ladybug lo esquivó con las justas y le lanzó el yoyo a la cara. -¡Tendrás que intentarlo mejor que eso, Chris!
-¡NO SOY CHRIS, SOY BARBAZUL!
-Awwww, siempre serás el mismo nene que conocí.
-¡NO ME TRATES COMO A UN NIÑO!
-¡DEJA DE PORTARTE COMO UNO ENTONCES!
Ladybug y Barbazul se enzarzaron en un tenso combate, en el que si bien a la chica le costó seguir el ritmo, pudo mantener terreno y hasta asestar varios golpes propios. Le faltaba fuerza, sin duda, pero tenía cabeza y estaba forzando sus neuronas.
-¡CUIDADO! -Viperion apartó a Ladybug del camino, salvándola de un ataque a traición de otro akuma. -¡Corre!
Rena Rouge cubrió la huida de ambos ni bien se pusieron de pie.
-¡MIRAGE!
Pronto dos ladybugs más huían en direcciones diferentes, quitándole la presión a la real, que huía con Viperion. Pronto estos dos se detuvieron al encontrarse con Ryuuko: no tuvieron tiempo para formalidades y pronto estuvieron tratando de repeler el ataque conjunto de otros dos akumas.
-¿Es idea mía o llegaron más akumas? -Preguntó Viperion, apretando los dientes.
-¡El lugar se está plagando! Si no hacemos nada seremos sobrepasados.
-¿De dónde salen tantos? -Preguntó Ladybug, repeliendo un ataque.
-Barbazul los atrae a todos. -Explicó Viperion sujetando a un akuma por el objeto maldito y destrozándolo.
-¡Entonces tenemos que detenerlo a él! -Exclamó Ladybug, atajando la mariposa y purificándola. -¡Esto no tiene fin!
-¡NO pierdas las esperanzas, amiga mía! -Exclamó Ryuuko. -Nos las hemos visto peores, créeme. ¡DRAGÓN DE FUEGO!
Llamaradas explotaron en todas direcciones, calcinando solo a los akumas. Ladybug intercambió miradas con Viperion, teniendo la impresión de que éste ya había usado su poder más de una vez. El hombre asintió asustado.
-Mi esposa tiene razón, chérie. -Le dijo angustiado. -Esto no es nada.
Ladybug asintió frunciendo el ceño. Rápidamente con la mirada ubicó una estructura a la que podía encaramarse y así lo hizo. Saltó decidida, a sabiendas que quedaría expuesta, pero tomando el riesgo. Observó a Barbazul, quien parecía buscarla en el campo de batalla. Sable saltó a su lado.
-¡Tan típico de ti, Ladybug! Buscando un atalaya.
-Es la influencia de la catarina. -Le dijo con una sonrisa. -¿Sabes donde está el akuma de Barbazul?
-No. Es lo que todos quisiéramos saber. Nunca hemos podido destruirlo.
Esto la hizo fruncir aún más el ceño. Ladybug hizo girar su yoyo y lo lanzó contra Barbazul, forzándolo a caer al suelo, para sorpresa de Sable. Sin dar explicaciones, Ladybug no perdió tiempo en saltarle encima y atacarlo, prestando atención como nunca…
-¡¿Quién diría que tenías las agallas?! -Barbazul esquivó sus ataques con facilidad. -¿En serio crees poder derrotarme?
-Puedo intentarlo. ¡OUCH! Tan solo es cosa de seguir…
Ladybug se detuvo a media frase. El suelo se abrió a sus pies y cayó a través de un portal, que se cerró justo a tiempo, pues una suerte de rayo láser aterrizó justo donde ella había estado: la habría vaporizado si no la hubieran quitado de ahí. Barbazul, quien resultó quemado, las emprendió contra el akuma que había disparado y la batalla continuó. Pegase y Liam ayudaron a Ladybug a levantarse cuando cayó del portal.
-¿Estás bien, Ladybug? -Preguntó Pegase ni bien la chica estuvo de pie.
-¡Gracias! -Balbuceó con ojos grandes, mirando en la dirección en la que había estado hacía unos momentos. -¡Esto es de no creer!
-Cosas que pasan.
-¡Hay que detener a Barbazul! O seguirán llegando akumas.
-¡Esa es la pregunta del millón! -Le dijo Sean. -¿Tienes alguna idea?
Ladybug asintió con una sonrisa peligrosa. Tomó su yoyo y lo lanzó en el aire, invocando el lucky charm. Pegase, Liam y Sean dieron un brinco hacia atrás y los tres se quedaron viendo el objeto que aterrizó en las manos de la chica. Era un frasco con un contenido líquido en su interior y una simple etiqueta que señalaba su contenido.
-Que anticlimático… -Dijo Liam. -¿Qué es eso?
-No tengo ni idea. -Confesó Ladybug. -¿Emético? ¿Qué es un emético?
-Sirve para hacer vomitar. -Explicó Pegase.
-¿Y eso de qué nos puede servir? -Preguntó Sean.
Pero Ladybug levantó la cabeza. Rápidamente miró en dirección de Barbazul, quien se encendió en el típico patrón rojo con motas negras. Luego buscó con la mirada otras instancias, notando que los McQueen también resaltaban en el mismo patrón.
-¡Ya sé! Liam, Sean, ¡Reúnan a sus primos! Ahora. ¡Pegase! Que todos distraigan a todos los akumas que puedan. ¡Es imperativo que lo alejen de Barbazul!
Liam, pese a su tamaño y contextura, pegó un chiflido de aquellos que se escuchó al otro extremo de terreno. Por la oscuridad no pudo hacerles señas, pero chifló dos veces más de manera muy específica y eso fue suficiente para que Escocia llegara a como diera lugar. Pegase en cambio rápidamente corrió regando la voz que Ladybug tenía un plan y que debían darle tiempo conteniendo a los akumas. Cuando por fin se reunieron los McQueen, Argyle, el mayor, tomó la palabra.
-¡Más vale que esto sea bueno, que estaba rompiéndole su mandarina en gajos a un bastardo…!
-¡Lenguaje, Argyle! ¡Estás frente a una chiquilla! -Le regañó Duncan.
-¡HEY! Ladybug aquí presente tiene un plan. -Dijo Sean. -No sé si han escuchado las historias de sus planes…
-¡OH, ESTO SE PONE BUENO! -Dijo Hamish. -A ver pequeña. ¿Qué necesitas?
-¿Ven esto? -Preguntó Ladybug mostrando el frasco con el emético. Barbazul tiene que tragarse el contenido, pero dudo que lo haga por las suyas o con la mejor de las ganas. ¿Voluntarios?
Los cinco primos miraron el frasquito y luego hacia Barbazul, quien combatía contra Ryuuko, Carapace y Rena Rouge. Se miraron entre sí y sonrieron.
-Muy bien. Esto haremos: Hamish, Duncan y yo le saltamos encima y lo sujetamos. Sean, lo siento, le abres la boca y Liam, te aseguras de que se lo beba todo y que no lo escupa.
-Me parece buen plan. -Dijo Duncan, haciendo tronar sus nudillos. -Hace rato que quiero golpearlo.
-¡Pero Primero! -Dijo una nueva voz. Todos se volvieron a su origen. -¡Gaitas!
Todos levantaron las cejas sorprendidos. Allí, una muchacha vistiendo un traje parecido al de Ladybug, pero también con fuerte inspiración escocesa, con una falda, antifaz y botas y guantes de piel, con un yoyo en la cintura, todo rojo y moteado de negro, además de dos puñales que reconocieron en seguida, les miraba sonriente y entusiasmada. Ladybug sonrió con tanta emoción, que bien podría haber iluminado toda la ciudad. Los McQueen casi no se contenían de la emoción, pues así como reconocieron los puñales, reconocieron a su prima…
-Llámenme Scarletbug. Ahora… ¿Quién quiere sus pataditas?
-¡SCARLETBUG! -Exclamaron Ladybug y los McQueen, alzando sus manos en el aire.
-¡HORA DE DAR PATADITAS! -Exclamó Hamish, golpeando sus puños entre sí.
-Nosotros sabemos lo que tenemos que hacer, ¡Chicas! ¡Distraigan al malparido! -Pidió Argyle aún más entusiasmado. Todos ellos subieron el volumen a sus celulares y buscaron un tema en específico. -¡Es hora de las gaitas de guerras! TO WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAR!
Como si fueran una explosión, los McQueen se abalanzaron sobre Barbazul a toda velocidad. Atrás, Ladybug abrazó a Scarletbug con alegría.
-¡La mejor noticia del día! Ahora, acabemos con esto.
-¡Ardo de ganas de acabar con todo! Vamos.
Impulsándose con sus yoyos, las chicas corrieron en pos de los McQueen. Los demás no tardaron en notar la presencia de Scarletbug y casi se pusieron a llorar de contento: ¡Eso significaba que habían encontrado a Tikki! No se necesitaban dos dedos de frente para saber que se trataba de Maeve, pero no era momento de pensar en ello. Barbazul, al notar a Scarletbug, entró en pánico y pensó rápido. Primero, disparó una bengala en el aire, que desapareció a poca altura, y se dispuso a huir lo más pronto posible, por lo que alzó el vuelo sin mayor demora. Los yoyos de Ladybug y Scarletbug se le enredaron en un pie y lo botó por el suelo. Quiso levantarse, pero Hamish y sus ciento veinte kilos le saltaron encima, tronándole quizás dos o tres costillas. Forcejeó como pudo, pero de acuerdo con el plan, Argyle y Duncan se unieron a la paliza y pronto lo tuvieron reducido. No era una tarea fácil, pues Barbazul estaba empeñado en que lo soltaran. Entre los tres lo acomodaron cabeza arriba.
-¡SUÉLTENME CABRONES!
-¡AHORA, HÁGANLO AHORA!
Sean se abalanzó sobre Barbazul, a quien le dio un rodillazo en el abdomen. Le abrió y le sujetó la boca, y rápidamente Liam vació el contenido del Lucky Charm en su garganta, obligándolo a tragarlo. Claro que escupió parte del contenido, pero tragó la gran mayoría.
-¡QUE ME SUELTEN, HIJOS DE P**A!
Barbazul se sacudió una vez más, y los McQueen se alejaron lo más que pudieron, siempre en guardia. Queen B llegó corriendo, al igual que Sable y Carapace… El akuma intentó atacarlos, pero fuertes dolores comenzaron a constreñirle el estómago con fuerza. Barbazul intentó reprimir las arcadas, pero sin aval. Pronto se dobló sobre sí mismo y vomitó con fuerza… un reproductor de música cayó a los pies y Barbazul, agotado, cayó sobre su costado.
-¡Ahí está el akuma! -Exclamó Queen B.
Carapace apretó los dientes y se abalanzó sobre el objeto, dispuesto a destruirlo.
Un reflejo enceguecedor brotó de la nada, justo frente a Barbazul. Todos tuvieron que protegerse los ojos y cuando por fin pudieron recuperaron la vista, vieron a Schmetterling arrodillada junto a su esposo, preocupada.
-¿Amor? ¿Qué te hicieron estos salvajes?
-Aaaargh. -Barbazul estaba encogido sobre su estómago, aún presa de dolores. -¡Mi akuma!
Ignorando el hecho que el objeto estaba ahí tirado en medio de la bilis a menos de cincuenta centímetros, Schmetterling miró al grupo, indignada. Ladybug sonrió para sus adentros: era evidente que Chat Noir y sus hijos le habían estado dando guerra. Bunnix, quien estaba a una buena distancia, pensó rápido sobre sus pies y abrió un portal al 2015. ¡Volvería en unos momentos!
-¡¿CÓMO SE ATREVEN A LASTIMAR A MI ESPOSO?! -Chilló la mujer enfurecida. Entonces su mirada se detuvo en Ladybug… y en Scarletbug.
Y entonces lo supo.
-¡ESE ES MI MIRACULOUS!
Y sin más demora, atacó.
Continuará.
Por
Misao–CG
Próximo capítulo: ¡Miraculous Scarletbug!
"-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARGH! ¡QUEMA!
Todos dieron un brinco de medio metro. Matagot había caído al suelo de improviso, gritando de dolor, llevándose las manos a la cara como si con eso pudiera aliviarse. Se sacudió en el suelo sin dejar de gritar de dolor. Sangre comenzó a fluir por entre sus dedos y al juzgar por como temblaba, debía estar sufriendo muchísimo dolor..."
Notas finales: ¡FELIZ AÑO NUEVO! Y aquí estamos comenzando el año, espero que con todas las buenas vibras y el mejor de los animos, que harta falta hacen. Por mi parte Lo pasé estupendo, con toda mi familia, tal como me gusta, y sin tanta parafernalia, que no soy de tiro largo y me canso pronto (tanto por culpa de mis propias mañas y de los efectos secundarios de mi tiroides). Ojalá que esté capítulo no los haya decepcionado y sigan curiosos. ¡Esto casi, casi termina! Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
¡Muy feliz Año Nuevo a tí también, Manu! Y... siendo sincera, no le he puesto mayor atención a esos ships que mencionas. Ten. Manzanas confitadas y ¡GRACIAS POR LEER!
Papá Plagg se pondrá híper contento al ver a su Tikki de vuelta, Guest, aunque tendrá que ser muy paciente con la pobrecita, que sí que se está llevando una impresión no tan buena. Al menos ha aprendido a ser muy gentil, quizás logra calmar a su Sucrette. Sobre Hugo... bueno... nada que hacer con el pobre. Ten. Manzanas confitadas y ¡GRACIAS POR LEER!
¡Oh sí! Comí bastante tanto para Navidad como Año Nuevo, CuentaOlvidada. Toca perder los kilos ganados. Emma también me destrozó el corazón cuando supe de sus cuchillos y de los nombres que les puso. Al menos sabe cómo usarlos para honrar la memoria de quienes quiere recordar. Tiene esa oportunidad en todo caso. Papillón por su parte, y como pudiste leer, no es nada altruista. Insisto, el tipo es un sociópata y no mueve ni un dedo si no va en su directo beneficio. ¿Qué le habrá visto Emilie? Ni modo, pero ahí lo tienes al malnacido. ¡Y claro! Llevan mil años buscando a Tikki, era hora que la encontraran y que la pusieran en acción, que esa ciudad no se va a purificar sola, ni la bruja se va a detener no más porque sí. Toca dar más pataditas ahora qué hay dos portadoras de la catarina dando vueltas. Ten. Manzanas confitadas y ¡GRACIAS POR LEER!
