Con una bruja bajo control, resta controlar a la del 2015, la que debería ser mucho más fácil de manejar, pues apenas está en entrenamiento... lo que no la hace menos peligrosa. Sin embargo, serán otros los que inesperadamente salven el día. El futuro por fin ha cambiado. ¡GRACIAS POR LEER!
¡HOLA A TODOS! Bueno, del lado positivo y pese a que he peleado un montón con los formatos, estoy en mi tablet editando estos capítulos, no en mi laptop, al menos algo actualizo. ¡Gracias por la paciencia y ahora... ¡A lo que nos convoca!
Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic. ¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!
Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño! Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIA
Podría contener spoilers de la tercera temporada y de este mismo fic. Sugiero una pelotita antiestrés o una bolsa de papel en su defecto.
Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto. También deben evitar las peleas.
"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")
Capítulo 35: Seis segundos
Colegio Françoise Dupont. París. Año 2015.
Cuatro semanas después. Martes, 16:58 hrs.
Bunnix los había regresado a todos al sábado aquél en que todo parecía haber comenzado, una media hora después que Chat Noir y sus hijos cruzaran al futuro tras la Strega. De ese modo, nadie, ni sus padres siquiera, notó la ausencia de los jóvenes héroes de París. Tanto Gabriel como los Dupain–Cheng sabían que Adrien y Marinette habían quedado al cine y que almorzarían por ahí antes de volver a la tarde, cosa que hicieron sin mayor novedad y nadie sospechó nada.
Claro, ambos arrastraban el cansancio de una batalla de prácticamente un fin de semana completo de duración, con fuerte carga emocional y física, por lo que regresar el sábado y poder descansar el domingo les ayudó como no tienen idea.
Louis y Emma también regresaron con ellos, al 2015. Tenían que fingir algunos pocos días más antes de fingir su muerte, los que aprovecharon para despedirse y cerrar algunos ciclos. Louis ahora tenía sus ojos de vuelta, pero no los exponía a la luz ni por error. Seguía ciego peor que un topo, pero todo indicaba que recuperaría la visión, muy poco a poco. En el intertanto sus ojos manifestaban una fuerte fotofobia, lo que le provocaba dolor, razón por la cual mantenía su vista vendada. Lo bueno era que, conforme a lo que les habían explicado, las molestias disminuirían conforme pasaran los días. Tendría que usar unos parches sobre los ojos y unas gafas especiales que filtraran mejor la luz solar, pero no le molestaba tanta parafernalia. Lo importante es que eventualmente recuperaría la vista y además, en las noches y con las luces muy bajitas, podía quitarse todo y mostrar sus ojos.
Eran verdeazules.
Los Agreste del futuro pasaron poco más de una semana en el 2015. Emma siguió asistiendo a clases y Louis… dedicándose a lo que fuese que hubiera hecho esos días, hasta que anunciaron que irían a su ciudad natal a buscar algunos papeles en alguna notaría que necesitaban para continuar con la investigación de la muerte de sus padres. Irían en bus. Adrien y Marinette fueron a despedirlos a la estación, a sabiendas que sería la última vez que los verían, al menos en mucho tiempo y nunca más de esa manera, y ahí sí que se pusieron emocionales.
La lloradera fue de antología.
Al día siguiente apareció la noticia de un accidente de bus ocurrido en las montañas. Dos días después de eso, Gustave D'Alençon apareció en el colegio para hablar con Adrien y Marinette… les contó que había ido la policía a verlo, para notificarle que sus inquilinos habían fallecido en aquél accidente y que la policía acababa de avisarle. Adrien y Marinette sabían que los cuerpos no eran sus hijos, que habían regresado al futuro y que ya ese futuro no era parte de su línea temporal.
Lloraron y con ganas, así como sus compañeros lloraron a Emma D'Alençon cuando la noticia se comunicó al resto del alumnado. ¡Hasta hicieron un funeral para ellos!
La próxima vez que Adrien y Marinette verían a sus hijos, sería dentro de muchos años, cuando nacieran.
Al final de aquél día, Ladybug y Chat Noir se encontraron en la cima de la Torre Eiffel a observar el atardecer y permanecieron en silencio largo rato. ¡Es que toda esa experiencia parecía tan lejana! Había significado tanto, removido tantas emociones y sacudido tantos paradigmas, que parecía mentira que solo hubieran pasado unos meses. ¡Se sentía como una vida entera!
-Todavía no acaba, Buginette. -Le dijo Chat Noir de pronto. Ladybug asintió.
-Lo sé. Todavía tenemos cosas que hacer, libros que destruir. Brujas que detener.
-A su tiempo. Todo a su tiempo.
Habían detenido a Lila Rossi en el 2052, y de alguna manera habían tenido su venganza. Pero la Lila del 2015, su compañera de curso, era otro asunto totalmente diferente y no sabían ni por donde comenzar a tratar con ella. La chiquilla había seguido husmeando en su libro, que le entregaba información conforme iba dominando los contenidos anteriores. Le faltaba muchísimo camino para convertirse en una bruja hecha y derecha, pero no solo ponía mucho empeño en aprender sino que disfrutaba muchísimo las regalías de tener poderes propios, sin que mediase un akuma o un miraculous. Todo eso le significaba usar demasiada energía, al punto de que muchas veces se desmayaba tras sus hechizos, pero de que valía la pena, valía.
Se estaba haciendo más fuerte, sí. Se concentraba mejor, también. ¡Pero le faltaba!
-Espejito, espejito... -Lila fijó la mirada en el espejo del baño de niñas. Sonrió y se revisó el rostro como si estuviera retocando su maquillaje. -¿Alil Issor volverá a molestarme?
¿Quién hubiera dicho que el espejo mágico de la madrastra de Blancanieves tendría base real? Y encima era bastante sencillo de ejecutar. Lila había apenas aprendido a hechizar espejos para que le dieran algunas de las respuestas que buscaba, aunque tenía que perfeccionarlo, junto con su concentración, pues a veces eso le jugaba en contra, por fácil que fuera el hechizo. Era un método bastante ambiguo y poco confiable, pero al menos era divertido ver como se dibujaban las letras al revés en el espejo, antes de que se invirtieran para que pudiera leerlas.
-lilA rossI acnun árdlas ed us lecrác. -Apareció escrito en espejo. Lila ladeó la cabeza curiosa al leer su nombre, pero no le dio mucha importancia. Al contrario, le dio un golpe al espejo para que las letras se reordenaran como correspondía, y así poder leerlas normalmente. -Alil Issor nunca saldrá de su cárcel.
-Muy bien. ¡Esa perra puede quedarse donde estaba! -Lila se apoyó en el lavamanos. Arrugó su rostro en una contorsión de odio. -¡Puedo sola! ¡Yo Solita Puedo Contra Todo! ¡No necesito a ningún maldito adulto! -Se dijo a sí misma mientras apretaba las manos contra la loza.
Es que las últimas semanas había sentido más rencor y odio que nunca. Leer su libro de hechizos no le había ayudado a su paz mental. Ir a clases y ver a esa mosca muerta de Marinette rodeada de sus amigos, ignorándola a ella y a sus mentiras, de la mano de Adrien y verlo a él enamorado le PATEABA el hígado. ¡Par de Santurrones Insufribles! ¡¿Por qué tenían ellos esa suerte?! ¡¿Por qué Adrien había elegido a la china esa y no a ella?! Era mucho más interesante que esa golfa. Más bonita, más sensual, más valiente que la panadera esa. ¡¿Qué tenía Marinette que ella no?!
-¡La odio, la odio, la odio! -Lila se miró al espejo y entrecerró los ojos. -¡Haré que desaparezca! -Añadió con una muy poco saludable saña.
Cualquiera que la viera en ese estado, o supiera el estado mental que originaba ese tren de pensamiento, no dudaría en conseguirle ayuda psiquiátrica. Mademoiselle Bustier, por ejemplo, quien bastante alarmada ya había intentado advertir a sus padres, pero a éstos les entró por una oreja y les salió por a otra.
Ese par estaba más preocupado de sus carreras que de su bendición, lo cuál iba a probar ser un terrible error.
Lila se retiró del baño de niñas, pero antes de salir mutó su rostro en una expresión amigable e inocente. Al menos esa perra de Emma, bien muerta que estaba, ya no la acosaba en los pasillos. ¡Matona! Tuvo lo que se merecía al morir en ese accidente. Decían que había quedado irreconocible. Se rió con gusto al pensar en esa horrible muerte. A saltitos encantadores enfiló hacia los casilleros y miró la hora.
-¡Hora de comenzar!
Al entrar a la habitación que albergaba los casilleros, dejó la puerta abierta. Tomó aire y miró a su alrededor. Todavía quedaban algunos de sus compañeros y pudo escuchar la risa de Marinette. Tuvo que reprimir el disgusto. ¡Ya pronto! La teoría de los seis segundos sería puesta a prueba, pero primero… Se escondió en un lugar apartado, detrás de su propio casillero, y desde allí, tras ponerse cómoda, usó su influencia para lograr que los pocos alumnos que pululaban por ahí comenzaran a retirarse, de la manera más natural posible y que no quisieran volver... todos debían salir, menos Marinette, obvio. Cuando salió el último, caminó en estricto sigilo hasta la salida y cerró la puerta. Y en silencio, se acercó a su objetivo.
Taparía sus huellas, confundiría a la gente, mentiría sobre lo ocurrido, para que toda la culpa cayera en Marinette y en nadie más que en ella. ¡Su plan era a prueba de fallas! (según ella). Chasqueó los dedos y la puerta de su propio casillero se cerró con estrépito.
-¿Huh?
Marinette pegó un brinco al escuchar el portazo y perpleja parpadeó como si estuviera despertando de una siesta cuando sabía que no había dormido nada. Ni bien Lila cerró la puerta de su casillero, un cuchillo de cocina apareció en la mano de Marinette. Perpleja, lo soltó en seguida, dándole un puntapié cuando cayó al suelo, alejándolo lo mas posible de ella. Retrocedió unos pasos, sin saber qué pensar… no por mucho tiempo: sus neuronas hicieron una conexión rápida y Marinette decidió salir de ahí lo antes posible. Tenía un muy mal presentimiento de esto…
-¡Lila! -Exclamó Marinette al girarse y encontrar a la chica bloqueándole el paso, con una sonrisa casi perturbadora en el rostro. -¿Todavía por aquí? Creí que te habías ido. -Le dijo mientras jugaba con sus dedos.
-En eso estaba, pero tuve que defenderme. Después de todo, me atacaste con un cuchillo.
-¿Cuchillo? -A Marinette se le heló la sangre. Lila no dejaba de sonreír. -¿Qué cuchillo? No sé de qué hablas…
-Del cuchillo que tienes en la... -Lila entonces notó que el cuchillo estaba en el suelo y no en la mano de Marinette. Tuvo un tic en el ojo, pero lo dejó pasar. -No importa. Ya tiene tus huellas, es lo que necesito. Luego veré como lo hago.
-¿Ah sí? ¿Hacer qué cosa?
Lila puso una mirada muy rara y se abalanzó sobre Marinette con las manos extendidas. Forcejearon un poco, tratando una de soltarse y la otra de agarrarla. Tikki, en el bolso de Marinette, logró escapar de la trifulca y se ocultó en el casillero de su portadora, desde donde observaba con horror el ataque e intentaba idear como intervenir. ¡Tenía que pedir ayuda! De alguna manera, pero ¡YA! Iba a hacer eso cuando vio a Lila sujetar a Marinette del cuello y apretar con toda su fuerza, golpeándola contra los casilleros. Su portadora podía defenderse perfectamente de un ataque así. ¿Por qué no lo hacía? La respuesta pronto se le vino a la mente y se le heló el espinazo. ¡Era Brujería!
Con los ojos desorbitados, Marinette comenzó a patalear con toda su fuerza ni bien sintió como las manos de Lila se le cerraban como un candado en el cuello y comenzaban a apretar. Quiso enterrarle las uñas en los brazos a Lila y que así la soltara, tenía práctica en eso, pero sus brazos parecieron debilitarse y no necesariamente por la fuerza del ataque. ¡Lila la estaba hechizando!
-AAA…K…A….
-¡MUÉRETE, MOSCA MUERTA!
Marinette se sacudió y trató de jalarla por los cabellos, pero la abrumadora sensación de no poder respirar comenzaba a hacerla entrar en pánico, sin mencionar que sus brazos no parecían querer obedecerle. Tikki jaló de los cabellos de la pequeña bruja, consiguiéndo distraerla por unos instantes, dándole así la oportunidad a Marinette de recuperar control de sus extremidades y empujar a Lila, pero haciendo gala de autodisciplina al ignorar el repentino jalón, se recuperó y de inmediato la italiana volvió a sujetarla y la tiró al suelo. No rodaron tanto por el piso: Marinette cayó de espaldas de mala manera, y Lila se sentó a horcajadas sobre ella, apretándole el cuello con toda la fuerza que sus manos eran capaces de generar.
-¡SE SUPONE QUE SON SEIS SEGUNDOS! ¡SEIS! -Exclamó con fiereza, azotándole la cabeza a Marinette contra el suelo con la suficiente fuerza como para hacerla perder la conciencia, pero aún así no le soltó el cuello.
Se regocijó con los ojos en blanco de su enemiga, como los labios se le ponían rojos por la presión, como palidecía su piel y se comenzaba a llenar de puntitos rojos: claro signo de vasos capilares rotos por la presión. ¡Ella estaba ganando la guerra! ¡Ella saldría victoriosa! Tendría su venganza.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡AUXILIO!
Sería una lástima que alguien la descubriera en ese momento...
Pasillos del Colegio Françoise Dupont.
Momentos antes.
-No entiendo como puedes estar con la panadera esa, Adrichou. -Reclamó Chloé con mucho orgullo. Miró hacia otro lado con un desprecio. -Es torpe, sin talento ni estilo.
-No hables así de ma princesse, Chloé. -Le dijo Adrien muy conciliador, pero a la vez con mucha firmeza. -Es todo lo que quiero en la vida.
-Hablas de la vida como si fuera definitivo. ¡Ridículo! Ya te aburrirás de ella y puede que yo no esté disponible. ¡Quizás hasta y tenga pareja!
-Lo lamento por el sujeto aquél, conste. -Dijo Nathaniel rodando los ojos, visiblemente irritado.
Los tres venían caminando por el pasillo en dirección a la salida. Como las clases ya habían terminado, pocos alumnos quedaban pululando por los pasillos, pero no se podía decir que las instalaciones estaban desiertas. Todavía se veía mucha actividad en el colegio. Como muchos otros, ellos ya habían guardado sus cosas en sus casilleros y preparaban el regreso a sus casas.
Sin embargo había un ambiente extraño en el aire. Adrien tenía un mal presentimiento y se mostraba reacio a retirarse. Algo parecía retenerlo en el lugar y él no se hacía de rogar. Se había encontrado con Nathaniel en la salida, quien también se sentía extraño y tampoco quería irse en seguida. Ninguno de los dos podía explicar que era exactamente lo que los retenía en el colegio, más allá de un sentimiento que les nacía de las tripas. Ahora, si Chloé no quería irse era… simplemente porque estaba siendo ella: se les había dejado caer de pronto y ahí estaba conversando con ellos.
Nunca en la vida reconocería que tenía un mal presentimiento.
-¿Por qué tendría que lamentarlo, tomate podrido? ¡Un hombre ya se quisiera estar con alguien como yo!
-Uno que tenga un estómago de acero. -Retrucó Nathaniel rodando los ojos. -¡Aterriza, mujer! No eres la gran cosa. -Añadió encogiéndose de hombros.
-¡Eres un insoportable, Nathaniel! -Chloé apretó los puños y dio una patada en el suelo. -¡Yo soy especial! Mi Adrichou se va a arrepentir de no estar conmigo. ¡Seré la envidia de todos!
-Cálmate Chloé. Todavía falta mucho para eso. -Dijo Adrien muy divertido, sin poder dejar de pensar en la Chloé de 2052... miró de reojo a Nathaniel y se corrigió. No: no pudo evitar pensar en madame Kutzberg.
-Creo que salir con Marinette es la mejor idea que se le pudo ocurrir a Adrien. -Dijo Nathaniel con parsimonia, dándole una palmada en la espalda al susodicho. -Te deseo una larga y fecunda vida, amigo mío.
-¡Gracias gentilhombre!
-¡AAAAARGH! ¡Ridículos! ¡TOTALMENTE PAR DE RIDÍCULOS! -Chloé giró sobre sus talones. -¿Saben qué más? ¡ME LARGO!
Chloé se alejó a pisotones en dirección de los casilleros, seguramente a buscar algo. Tanto Adrien como Nathaniel ladearon la cabeza, extrañados y quizás bastante ansiosos. Curioso, pero tenían la sensación que no se podía entrar a los casilleros en esos momentos, como si estuviera de pronto prohibido, lo cuál no tenía sentido. No supieron explicarse por qué les ocurría eso. ¿Cómo era que Chloé iba tan campante en esa dirección con todas las intenciones de entrar? Bueno… no en balde esa chica era porfiada y además, cuando se le metía algo en la cabeza, era más fácil arrancarle la cabeza que la idea.
-Oye Nat… -Habló de pronto Adrien como cambiando el tema. -¿Por qué eres tan pesado con Chloé?
-Ni idea, esa tipa me enerva el genio. -Reconoció con un leve sonrojo. -La veo y lo único que quiero es que se calle. ¡No la soporto! -Adrien escuchó paciente como Nathaniel se quejaba de la misma existencia de Chloé. No pudo evitar sonreír sabihondo…
-¿No será que te gusta y estás en negación?
¡LE GASP!
-¡¿Has Perdido La Cabeza o los Flash de las Fotos te Frieron las Neuronas?! -Preguntó Nathaniel alarmado, al borde de un síncope. Divertido, Adrien estuvo a punto de responderle cuando Chloé gritó como alarma de banco pidiendo ayuda.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡AUXILIO!
El repentino grito de Chloé les hizo pegar un respingo y rápidamente se voltearon hacia su dirección. Venía de los casilleros: alcanzaron a ver a la hija del alcalde unos segundos en la entrada antes de que botara su bolso al suelo y entrar al lugar, en vez de salir corriendo en la dirección contrario, lo cuál los alarmó bastante. ¡No había que entrar a los casilleros! Pero… ¿por qué? ¿Quién había dicho tal cosa? ¿En qué momento se había decidido...? ¡Bah! No había tiempo para eso.
-¡Al demonio!
Adrien y Nathaniel echaron a correr hacia los casilleros lo más rápido que pudieron, si saber con qué se encontrarían, llenos de ansiedad.
Dentro de los casilleros se vivía algo totalmente fuera de norma. ¡Es que Lila no se esperaba ni ese grito ni que la interrumpieran! Ni menos que Chloé, en un gesto por completo inesperado en ella, la sujetara del cabello y físicamente la apartara de Marinette, quien quedó inconsciente en el suelo, como muerta. Ambas comenzaron a forcejear para tratar de dominar a la otra casi en seguida. Lila maniobró para quitarse a la rubia de encima, perdiendo varios cadejos de pelo en el proceso. Aleteó con las manos, y pronto estuvo midiendo voluntades con Chloé. ¿Qué había pasado con su hechizo? ¡No importaba! ¡Esta perra se lo pagaría!
-¡NO TE METAS CHLOÉ!
-¡¿PERDISTE LA CABEZA, ROSSI?! ¡ESTÁS LOCA!
Ambas chicas cayeron al suelo durante su pelea. Chloé apretó los dientes: había pasado toda la tarde con el brazo y la cadera terriblemente adoloridos y aunque la adrenalina le inundaba el torrente sanguíneo, era muy consciente de que llevaba las de perder. ¡Así no podía pelear! No en esas condiciones. Ya sus manos no le estaban respondiendo como deberían y encima se enredaba en una pelea con la loca de Lila. ¡Ridículo! Todo por culpa de la panadera. ¡Totalmente ridículo! Lila le hizo una zancadilla y logró que perdiera el equilibrio. Logró empujarla contra el piso y se le abalanzó encima, intentando ponerle las manos en el cuello, pero Chloé reaccionó antes y la sujetó por las muñecas.
-¡NO ES ASUNTO TUYO!
-¡¿Qué pretendes, loca de m**rda?!
-¡Lo que tú no te atreves, cobarde!
Los ojos de Lila resplandecieron, tomando a Chloé por sorpresa. Vio como la italiana murmuraba algo que no alcanzó a entender, pero notó que sus manos perdieron toda fuerza como por arte de magia y ya no pudo sujetarla. ¡La Iba a Matar! ¿Qué brujería era esta? ¿Acaso Sabrina tenía razón? Por el rabillo del ojo, Chloé vio un cuchillo a su derecha… ¡Si Tan solo pudiera estirar la mano y alcanzarlo!
-¡Te voy a matar, Chloé Bourgeois! -Dijo Lila tan decidida, que a Chloé se le erizó el espinazo de susto. -¡No Debiste Meter la Nariz en lo que no te INCUMBE!
¡PAAAAAAF!
En un dramático giro de los acontecimientos, justo cuando Chloé estaba a punto de perder, Nathaniel tacleó a Lila, quitándosela de encima. Los dos rodearon por el suelo y comenzaron a pelearse, a darse manotazos y a forcejear. Chloé pegó un grito y se incorporó nada más por instinto. Apenas detectó como Adrien trataba de despertar a Marinette, sino que corrió con la vista fija hacia una de las esquinas del cuarto, con la mente casi desenfocada del susto y funcionando en automático. Ahí tomó un basurero metálico de tamaño mediano y sin perder más tiempo, regresó sobre sus pasos y…
¡CLAAAAANG!
… Le pegó a Lila Rossi en la cabeza con toda su fuerza.
-¡AAAAARGH!
-¡HMPH!
Nathaniel se medio arrastró por el suelo sujetando su abdomen, adolorido, al tiempo que Lila caía sobre su costado, noqueada de momento. Chloé le había pegado con toda su fuerza y por lo visto había surtido efecto. Soltó el basurero y se tapó la boca al ver a la inconsciente italiana: un hilillo de sangre brotaba de su nariz y una de sus manos estaba manchada de sangre. ¡El cuchillo! ¿Por qué Lila tenía el cuchillo en esa misma mano? ¿De donde había salido esa sangre y porqué...?
¡Por todos los cielos!
-¡Nathaniel! -Chloé se giró sobre sus talones y dio dos zancadas hasta el pelirrojo, quien se había arrrastrado hasta apoyarse contra la pared. Sujetaba su abdomen, de donde brotaba demasiada sangre. Respiraba agitado, lo que no se debía solo a su reciente forcejeo con la loca de remate de Lila. -Nathaniel…
El chico estaba pálido, y sudoroso. Apretaba no solo su costado, sino también sus dientes en una clara mueca de dolor. Fijó sus ojos en Chloé y por un segundo pareció suspirar aliviado.
-¿Estás bien? -Le preguntó el muchacho entre dientes.
-¡No seas ridículo! ¡Por supuesto que estoy bien! -Chloé se agachó junto a Nathaniel y se quitó su pañoleta, ofreciéndosela temerosa y tratando de ocultar lo alterada que estaba. -¿Tienes que sangrar tanto? Mira todo este desastre... usa esto… ¡pon presión!
-… Gracias… pero no me atrevo a sacar la mano…
Durante su forcejeo con Lila, ésta había tomado el cuchillo y lanzado una estocada hacia adelante ni bien había tenido la oportunidad, apuñalando así a Nathaniel en el abdomen. Si no hubiera sido por el golpe que le dio Chloé en la cabeza, quizás qué hubiera pasado.
-… ¡Te prohíbo morirte!
-No seas ridícula… -Nathaniel cerró los ojos de a poco… como en contra de su voluntad…
-¡Nathaniel! -Exclamó Chloé. Pero el muchacho no le respondió. La chica estiró el brazo y lo tomó por el hombro con delicadeza. -No te mueras, por favor. -Le suplicó llorosa.
No obtuvo respuesta…
…
…
…
…
…
…
…
...
...
-¡NATHANIEL, MALDITA SEA!
-¡No Chilles, Mujer, que estoy asustado y me duele! -Protestó Nathaniel abriendo los ojos y regañando a Chloé… quien para su sorpresa se largó a llorar.
-¡No me grites! ¡Solo no te…!
-¡CHLOÉ BERNADETTE!
La voz severa y alarmada de Adrien la distrajo de cualquier lágrima. ¡Hasta la había llamado por su segundo nombre! Eso era grave. Tanto Chloé como Nathaniel volvieron las miradas hacia el Agreste, quien sujetaba el cuello de Marinette con sus manos, en un afán de mantenerla quieta.
-¡VE POR AYUDA! ¡AHORA! NO PUEDO SOLTAR A MA PRINCESSE.
Esto sacudió a Chloé hasta las entrañas. La chica se abalanzó a la salida, comenzando a gritar por ayuda a todo lo que le daban los pulmones, igual que una banshee desaforada. Madame Mendeleiev fue la primera en responder el llamado y Sabrina, quien estaba hablando por teléfono con su padre, fue la segunda. Pronto los casilleros se llenaron de adultos y comenzó una espiral de acontecimientos que fue en una frenética, pero prevista, escalada. Llegaron los paramédicos y la policía. Lila recuperó la consciencia y en seguida comenzó a patalear de tal manera que hubo que reducirla para poder arrestarla y llevársela a la comisaría. Marinette no recuperó la consciencia y Nathaniel se desmayó por la hemorragia.
Una vez que las ambulancias hubieron partido con sus pacientes hacia el hospital, y mientras todo comenzaba a calmarse en el colegio, Caline Bustier se tomó unos instantes para observar lo ocurrido…
-Ahora sí cambió la línea temporal. -Pensó para sí misma, con alarma y esperanza en el corazón. -Ahora sí que sí habrá otro futuro.
Hospital de la Asistencia Pública de Beaujon
Dos días después. 18:57 hrs.
-¿Entonces no han podido verla? -Preguntó Marinette.
-No amiga. La trajeron al hospital para constatar heridas y todo ese rollo, pero en calidad de arresto. -Explicó Alya. -No hemos escuchado mucho más de Lila.
-Chloé la noqueó con ese basurero. -Dijo Mylene. -Hasta lo dejó abollado. También se desmayó en la comisaría y todo, dicen que del estrés.
-Lo del desmayo me huele a drama para tratar de salir del lío en el que se metió, si me lo preguntan. -Gruñó Alix cruzándose de brazos.
-O le daban ese golpe con el basurero o mataba a Nathaniel.¡No hay como salir de algo así! -Dijo Mylene con tristeza. -¡No puedo creerlo! ¿Cómo llegar a ese punto?
-Pudo haberte matado, Marinette. -Alya reprimió un escalofrío. -¡De pensarlo se me ponen los pelos de punta! -Añadió con mucha tristeza.
Las chicas suspiraron todas. Marinette especialmente: estaba triste, pero no preocupada. De acuerdo con lo que les habían advertido en el futuro, Lila Rossi intentaría matarla al menos una vez antes de su asesinato. Pero ese ataque se iba producir cuando ella cumpliera los dieciocho, de la misma forma que lo había intentado hacía dos días, y por eso, Lila habría sido juzgada con todo el peso de la ley y pasado algunos años en la cárcel. Y sin embargo aquí estaba: a los catorce y con una esguince cervical de tercer grado, por lo que tendría que usar un collarín por algún tiempo, y un fuerte golpe en la cabeza por el que la estaban monitoreando. Todo ese evento se había adelantado… y lo peor… Nathaniel se había visto afectado también. Nunca nadie mencionó en el futuro que él también había salido herido.
Quizás eran señales que el futuro ya no sería como sus hijos habían predicho.
-¿Cómo está Nathaniel?
-Tuvo mucha suerte. -Dijo Alya. -Lo apuñalaron, así que va a pasar unos días aquí, pero gracias a Dios lo controlaron a tiempo.
-Saldrá en unos días más y esperemos que sin secuelas. -Concluyó Rosie.
-¡Es que todavía no me lo puedo creer! ¿Qué pasaba por la cabeza de esa loca? -Quiso saber Alix, con las manos en las caderas.
-O como fuimos a creer que era una buena persona. -Añadió Juleka casi en un susurro, que por alguna razón sonó muy tétrico.
-Como que no importa ahora, chicas. -Dijo Marinette con templanza. -Ya se encargarán los adultos y en serio espero no tener que volver a verla en la vida.
-Es una psicópata. -Comentó Juleka cruzada de brazos y soplándose el flequillo. -¡Tampoco quiero volver a verla!
Todas asintieron a un mismo tiempo. ¡Quizás que hubiera pasado si Lila no hubiese sido detenida! Como que les daba frío no más pensarlo. Las chicas, alentadas por Alya, cambiaron al tema y comenzaron a distraer a Marinette con otras cosas: con las clases, con las aventuras, con sus compañeros, ¡con todos! Cualquier cosa que pudiera cambiarles el tema era bienvenida. Ya habían tenido suficiente con muertes como para que les durase un par de años y lo que menos querían ahora era deprimirse más.
-¡Princesse! -Llamó de pronto Adrien, asomándose a la puerta. Le sonrió con travesura. -¿Estás decente?
-¡Adrien! -Marinette intentó incorporarse, pero en seguida supo que era mala idea. -Ouchie. ¡Pasa!
-Estoy acompañado. ¿Puede pasar Chloé?
-¡Grandísimo traidor!
Adrien entró a la habitación, medio arrastrando a Chloé con él. Detrás de ellos venía Sabrina, abrazando su cuaderno de notas, muy calladita, fiel a su costumbre. Chloé, al ver a Marinette, aguantó la respiración y se aferró a Adrien, no en un sentido romántico, sino del susto.
-Me la encontré paseándose por el hospital. Decidimos venir a verte. -Dijo Adrien con alegría, guiñándole un ojo, mientras llegaba al borde de su camilla. El muchacho dejó a Chloé atrás y tomó la mano de su chica. -¿Te sientes mejor?
Hay que decirlo, Adrien casi se había muerto del susto. Y no solo eso, pues los últimos dos días habían sido un infierno. Gabriel hizo todo lo posible por encerrar a Adrien en la casa e impedir que fuera al hospital, insinuando que ya no aprobaba del todo su relación con Marinette, pues lo había puesto en peligro. Esto le había explotado en la cara al diseñador, pues envalentonado por su experiencia en el futuro y por el mismo ataque sufrido por su chica, Adrien reclamó como nunca y eso le costó otra espectacular pelea más con su padre. Incluso estuvo a segundos de llamar a Gustave para que fuera por él, desistiendo en el último momento, por razones que ni el comperndía. A Gabriel, frustrado como estaba, le quedó claro que su bendición ya no sería tan fácl de manipular o controlar y Adrien... supo en ese momento que sí podía enfrentar a su padre y salir ganando. ¡Ya no se dejaría mangonear tan fácilmente en el futuro!
A todo esto, ¿Era idea suya o Gabriel había defendido un poco a Lila?
-¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaw! -Dijeron todas al ver como Adrien y Marinette intercambiaban miradas, tomados de la manita.
-¡Ya déjense de cursilerías ridículas! ¡Harán que vomite un arco iris como sigan así! -Protestó Chloé cruzándose de brazos.
Marinette sonrió con alegría. Tenía mil sentimientos encontrados con Chloé en esos momentos: no eran exactamente amigas, la chica esa bien podía hacerle alguna jugarreta sin el más mínimo remordimiento, pero… lo cierto era es que le había salvado la vida.
-¡Eres genial, Chloé! -Le dijo Marinette de pronto. -Gracias por salvar mi vida.
-Ouh. Yo… -Chloé arrugó la nariz, mirando al suelo, sin saber qué decir. -Supongo que hice… lo que cualquiera habría hecho. Yo… -La chica relajó los hombros. -Me alegra mucho que estés bien, panadera.
-Lo estoy, gra…
-… si te hubiera pasado algo, no habría tenido con quién pelearme después.
-… cias.
Ahí estaba. La típica Chloé, tratando de embotellarse las emociones y dar una imagen frívola y desinteresada. En el fondo, debajo de toda la mugre, seguramente había una buena persona. Mandona, gritona, irritante, caprichosa, pero… buena persona. Era cosa de buscar BIEN EN EL FONDO. Una lágrima amenazó con brotarle de uno de sus ojos, por lo que la rubia rápidamente la reprimió.
-Ya. Yo no tengo nada que hacer aquí. ¡Ahí se ven! Solo quería asegurarme que la panadera estuviera bien.
-Eres lo mejor, Chloé. -Le dijo Adrien al verla salir.
-¡Gracias de nuevo!
-¡Sí, sí, ya lo sé!
Chloé dejó atrás a Marinette y su pequeño grupo de seguidores y comenzó a caminar por los pasillos bastante más aliviada, pero con mil sentimientos encontrados. Marinette no era exactamente su amiga, pero le tenía respeto, pues era una digna rival. Por orgullo no había querido preguntar como estaba, pero en el fondo moría de la preocupación: la última vez que la había visto, estaba más muerta que viva. Suspiró más tranquila, aunque no del todo, ignorando a Sabrina que la seguía de cerca. Revisó su celular por alguna información y suspiró. Todavía tenía que asegurarse que el otro tarado estuviera al menos despierto, pero para eso tendría que ir a otro piso, pero ni modo. Caminó a paso veloz hasta su destino y una vez en su destino, tocó la puerta.
-¿Quién?
-¿Puedo pasar?
-Somos Chloé y yo, Nathaniel. -Le dijo Sabrina, asomando la cabeza.
-¡Claro, pasen!
Ambas chicas entraron con cierto grado de timidez. Ahí estaba un muy perplejo Nathaniel, echado en su cama y con el abdomen vendado, quien ya no se esperaba que lo visitaran más personas. Estaba solo, sus padres apenas se habían marchado, pero su día había estado lleno de todo tipo de visitas, desde policías que tomaban su declaración, hasta amigos del colegio, pasando por profesores y conocidos. Chloé, no obstante, era la última persona que creyó que vería.
-¿Cómo estás, Nathaniel? -Preguntó Sabrina con amabilidad ni bien llegó al borde de su camilla. -Nos dijeron que estabas bien, pero nos quisimos asegurar personalmente. -Confesó la chica en lugar de Chloé, quien se cruzó de brazos.
La hija del alcalde no sabía ni qué decir. Odiaba a Nathaniel con toda su alma, y sabía que el sentimiento era mutuo, pero el muy idiota le había salvado la vida, arriesgando la suya. Cierto, ella había noqueado a la loca de Lila con ese basurero, pero cuando vio al tomate podrido sangrando en el suelo, pálido como la muerte... se imaginó qué pasaría si él desapareciera.
Esa imagen mental pareció vaciarle las tripas. ¡¿Por qué?! Con toda honestidad no tenía ni la más pálida idea.
-Hierba mala nunca muere. -Dijo Nathaniel de bastante buen humor. -Tendré que pasar algunos días aquí, pero tuve suerte: no hay daños graves ni permanentes y si me cuido, quedaré mejor que nuevo.
El joven dibujante se sintió de pronto muy tranquilo, como si le hubieran quitado un peso de los hombros. Chloé se veía bien, caminando por sus propios medios: por lo visto no había resultado muy herida tras la trifulca esa. ¿En qué había estado pensando? Esta tipa era la más odiosa de todas las que conocía, pero cuando vio a Lila encima de ella y a punto de matarla, vio en rojo y dejó de pensar. ¡¿Por qué había hecho eso?!
-¡Eso es genial! Fuiste muy heroico en serio. -Dijo Sabrina. -Mi papá dice que no cualquiera hace lo mismo que tú.
-O lo mismo que Chloé, que también me salvó la vida. Y a Marinette…
-Tú me salvaste la vida a mí. -Gruñó Chloé. -Si no le saltas a Lila encima, me hubiera matado: esa loca tenía toda la intención de hacer eso. Yo solo devolví el favor.
-¿Estamos a mano?
-¡No! Me diste un susto de muerte. ¿Cómo se te ocurrió dejarte apuñalar así? ¡No lo voy a olvidar así de fácil! -Chloé hizo un desprecio. -¡Tomate podrido!
Nathaniel rodó los ojos. No se explicaba porqué había reaccionado como lo hizo: simplemente no midió consecuencias cuando vio a Lila atacando a Chloé con intenciones asesinas, tan solo se lanzó de cabeza para eliminar la amenaza como si la vida se le fuera en ello. Ver que Chloé estaba a salvo había hecho que todo valiera la pena.
-Lila está en un reformatorio, mi papá me dice que la quieren cambiar al ala psiquiátrica. -Dijo Chloé como si nada. -¡Esa bruja! Espero que le den su merecido.
-Mi papá me dice que no podrá zafarse así de fácil. Hay pruebas que el ataque a Marinette fue premeditado. Dejó dos víctimas y testigos, y tampoco muestra arrepentimiento. Quieren juzgarla como adulto.
-¿Y las cámaras de seguridad? ¿No sale ahí el ataque? -Preguntó Chloé curiosa. Sabrina negó con la cabeza.
-No aparece nada. Se apagaron de alguna manera. Muestran a Marinette revisando sus cosas en su casillero, pero de pronto se van a negro. Vuelven a grabar cuando Chloé sale corriendo a pedir ayuda. O eso me dijo mi papá. -Explicó Sabrina cohibida, pues sabía que no debía compartir esa información con nadie.
-Mis papás y los papás de Marinette van a presionar para que sea así. -Dijo Nathaniel suspirando cansado. -Yo no más quiero entender en qué momento se le fue la olla a la pobrecita de Lila.
-¡No le digas pobrecita, que de pobre no tiene nada! Es una loca de patio. -Comentó Chloé de mal humor.
-Nunca lo sabremos. -Dijo Sabrina con calma. -Estas cosas pasan de repente. Lo importante es que a Lila se la juzgue y pague por lo que les hizo, tal y como indica la ley.
-¡Es una bruja psicópata! Nunca va a escarmentar. -Gruñó Chloé.
Ninguno emitió ni un comentario más. Los tres estaban convencidos que Lila era bastante bruja y que no sería la última vez que les diera lata. Intercambiaron miradas decididas, pero tranquilas: de alguna forma tenían que detenerla… aunque eso les tomara tiempo. Pero ya habría momento de planear esas cosas.
-Err… ¿Y qué…?
Nathaniel se interrumpió al cruzar su mirada con Chloé. Ella tenía la misma frívola mirada de siempre, pero había en esos ojos alivio sincero por verlo vivo, quizás un bonito latido de corazón también, lo cual no se pudo explicar. Ahí estaba de pie la abeja reina, sin saber exactamente porqué lo visitaba… y él ahí tirado en la cama sin saber porqué el estómago de repente se le había llenado de abejitas.
-Hm. Y Chloé… ¿Cómo te fue con tus exámenes? -Le preguntó tímido, como para cambiar el tema.
-¡Pésimo! Con el estrés de los últimos días no pude estudiar y quizás qué notas…
-Chloé, se refiere a tus exámenes médicos. -Le dijo Sabrina, poniéndole una mano sobre el hombro. Chloé aguantó la respiración.
Una sombra de susto se le reflejó en lo ojos.
-¿Ya saben qué tienes? ¿Es tendinitis? -Preguntó Nathaniel. Chloé negó con la cabeza.
-No. No es tendinitis. Tengo Lupus.
A Chloé se le llenaron los ojos de lágrimas y un escalofrío le recorrió el cuerpo. Eso era miedo y se olía a kilómetros. Sabrina la rodeó con el brazo y la contuvo. Nathaniel sintió el estómago helado: ¿Lupus? ¿Qué era el lupus? Nunca había escuchado hablar de eso, pero sonaba grave y complejo. No tenía idea qué significaba, pero si le hubieran diagnosticado eso a él, seguro estaría asustado. Además… Chloé era imperturbable, no se asustaba con facilidad, y si esto la había puesto así, entonces se le venía muy complicado el cuento.
-¡No le digas a nadie, Tomate Podrido!
-No sé qué es el lupus…
-¡No quieres saberlo! Yo no quería saberlo. ¡NO quiero tener esto! -Chloé se tapó la cara y sollozó, luchando contra ella misma para no hacerlo.
-¡Vas a estar bien! Puedes hacerle frente. -Le dijo Sabrina con suavidad. -Estamos aquí para apoyarte en todo.
-¡Casi no tengo amigos, Sabrina! ¿Quién me va a apoyar en esto aparte de mis papás o de tí? ¡Nadie! -Exclamó la chica sin considerar que Nathaniel también estaba ahí escuchando. El joven dibujante tragó saliva y se angustió... ver a Chloé así de ansiosa y con la guardia tan baja lo dejó con un extraño sabor de boca.
-Eres Queen B, ¿no? -Le dijo Nathaniel con una sonrisa. Estiró la mano y se la ofreció. Con dudas, quizás perpleja y tras una pequeña eternidad, Chloé la aceptó. -El lupus no te tiene a ti: tú tienes al lupus y le darás una paliza. ¡Debería estar asustado de haberte atacado! -Añadió con un guiño.
Chloé retiró la mano como si la sacara del fuego. Frunció el ceño. Pareció recuperar su compostura.
-Ya me voy. NO soporto más el hospital. ¡Me alegra que estés bien! -Chloé giró sobre sus talones y comenzó a caminar a la salida. -¡Vamos Sabrina!
-¡En seguida!
La chica se apresuró en ir detrás de su despótica amiga, cuyas emociones estaban más volátiles que nunca. Justo cuando iba a salir…
-¡CHLOÉ BERNADETTE BOURGEOIS! -La llamó Nathaniel.
-¡¿Pero como te atreves?! -Reclamó la aludida, deteniéndose en seco. ¡Nadie la llamaba por su segundo nombre, excepto Adrien!
-Cuando salga del hospital, ¿me aceptarías un jugo de arándano?
Sabrina abrió los ojos como platos y en seguida miró a Chloé esperando su reacción. La hija del alcalde se quedó de una pieza, como si le hubieran lanzado un baldazo de agua helada en toda la cara. ¿La habían invitado a salir en verdad?
-¡Me Encantaría! -Exclamó Chloé roja como un tomate y una tímida sonrisa, para luego mutar a su habitual y engreída expresión. -¡AAAGH! Digo. Claro. ¡Jugo gratis! Como sea. ¡Yo ya me voy! Ahí te ves.
Nathaniel se rió para sus adentros al tiempo que Chloé salía seguida de Sabrina como alma que lleva el diablo. Se apoyó en la cama con un lindo latido en el corazón y una gran sonrisa. Cerró los ojos y se dispuso a descansar. Al menos había distraído a Chloé, le había dibujado una sonrisa y la había invitado a un jugo. ¡Conocía el lugar perfecto!
...
...
¡Esperen un momento!
Diez segundos después abrió los ojos de golpe. ¡¿Pero qué demonios había hecho?!
-¡¿Invité a Chloé a salir?!
Nathaniel se tapó la cara con las manos. Marc se iba a reír en su cara y a carcajadas cuando lo supiera. ¿Y Ahora? ¿Cómo salía de ese lío?
-¡No es divertido!
Seguro era culpa de las medicinas.
Continuará.
Por
Misao–CG
No hay adelanto del último capítulo... es el epílogo.
Notas finales: Y ya estamos, señores, casi llegando al final. Solo resta un capítulo, y espero que este haya sido de su agrado. De inmediato les digo que si notaron cabos sueltos, fue completamente a propósito: mi Musa me sugirió que dejara esos pendientes, por si en algún momento se le ocurría retomar y le haré caso. Quizás nos sorprende con otra cosa. Y sí, los héroes inesperados del capítulo fueron Chloé y Nathaniel. ¡Jejejeje jejejeje! Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
¡Shion! ¡Qué alegría leerte! Me pone muy contenta verte de vuelta y espero que estés más recuperada. Pues sí, este fic y los capítulos que leíste en verdad fueron una montaña rusa y como viste, acaba de terminar bastante agitadamente. Al menos ya detuvieron a Lila... por el momento. Esa todavía tiene que dar lata, pero ahora debe enfrentar a la justicia, que casi se baja a Marinette, a Chloé y a Nathaniel. Ten. muffins de arcoíris y ¡GRACIAS POR LEER!
Todo depende de la Musa, Manu, de pronto me llega la inspiración y ahí me pongo a escribir. Ahora, simplemente no me gusta escribir por encargo, por eso no hago peticiones. Ten. muffins de arcoíris y ¡GRACIAS POR LEER!
Nada me habría agradado más, CuentaOlvidada, de freír a Lila en un camposanto o en la hoguera, pero la Musa me está insinuando que la deje más o menos viva. La del futuro terminó finalmente en la hoguera, por bruja, la del presente... tiene que dar más lata... ella, y su libro, que también es peligroso. Al menos de momento está bajo control y sin acceso a esas peligrosas lecturas, mira que dejó un buen escándalo a su paso: casi se bajó a tres personas en vez de a una sola de un sentón. Los ojitos de Louis tardarán un buen en repararse: no alcanzó a ver a sus padres, pero sí estuvo con ellos y en el futuro podrá ver todo lo que le rodea, incluso a su linda Maeve. Todavía falta un capítulo... ojalá que lo disfrutes montones. Ten. muffins de arcoíris y ¡GRACIAS POR LEER!
BRÚJULA CULTURAL:
Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia. Otros sitios serán debidamente indicados, como el sitio de la Clínica Mayo.
Lupus: Es una dolencia muy grave cuyo origen no está del todo clara. Sin embargo su nombre habla con mucha claridad, pues antaño se describían las lesiones y los dolores que provoca esta enfermedad como las heridas provocadas por el ataque y las mordeduras de un lobo (imaginen no más que un canino los esté mordiendo constantemente). El lupus es una enfermedad autoinmunitaria sistémica que se presenta cuando el sistema inmunitario de tu organismo ataca tus propios tejidos y órganos. La inflamación causada por el lupus puede afectar distintos sistemas y órganos del cuerpo, incluso tus articulaciones, piel, riñones, células sanguíneas, cerebro, corazón y pulmones.
El lupus puede ser difícil de diagnosticar porque sus signos y síntomas generalmente son similares a los de otras enfermedades. El signo más distintivo del lupus (una erupción cutánea en el rostro que se asemeja a las alas abiertas de una mariposa en ambas mejillas) se presenta en muchos casos de lupus, pero no en todos.
Algunas personas nacen con una tendencia a padecer lupus, que puede desencadenarse por infecciones, ciertos medicamentos o incluso la luz del sol. Si bien no hay cura para el lupus, los tratamientos pueden ayudar a los controlar los síntomas.
Síntomas
No hay dos casos de lupus exactamente iguales. Los signos y síntomas pueden ser repentinos o aparecer lentamente, pueden ser leves o intensos, y temporales o permanentes. La mayoría de las personas con lupus tiene una enfermedad leve que se caracteriza por tener episodios —denominados «brotes»— en los que los signos y síntomas empeoran durante un tiempo, después mejoran o incluso desaparecen por completo durante una época.
Los signos y síntomas de lupus que tengas dependerán de los sistemas del cuerpo que se ven afectados por la enfermedad. Los signos y síntomas más frecuentes son los siguientes: fatiga, fiebre, dolor articular, rigidez e hinchazón, una erupción en forma de mariposa en el rostro que abarca las mejillas y el puente de la nariz, o erupciones en otros lugares del cuerpo, lesiones que aparecen en la piel o que empeoran con la exposición al sol (fotosensibilidad), dedos de los pies y de las manos que se vuelven blancos o azules cuando se exponen al frío o durante situaciones de estrés (fenómeno de Raynaud), falta de aire, dolor en el pecho, ojos secos, dolor de cabeza, desorientación y pérdida de la memoria.
