Han pasado varios años desde que Lila intentó matar a Marinette y mucha agua ha pasado bajo el puente, pero no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague: ahora los Agreste deben sobrevivir la noche para evitar que algunas cosas se repitan. Esta vez tienen ayuda. ¡GRACIAS POR LEER!


¡HOLA A TODOS! Mi venganza está por concluir. Bueno, del lado positivo ya regresé a mi casa y estoy en mi hábitat natural. Espero que esta actualización, pese a ser la última, no quede tan chapucera como las anteriores. Esperen en los próximos días el arreglo de los capítulos anteriores.¡Gracias por la paciencia y ahora... ¡A lo que nos convoca!


Agradezco la ayuda de Seika, quien fue lectora de pruebas de este fic.
¡Vaya a ella mi enorme cariño y agradecimiento!

Para todo lo demás, Abby Lockhart es la culpable. ¡Este fic se lo dedico con enorme cariño!
Gracias por mostrarme la serie y animarme a escribir esto.


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Heroes y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.


ADVERTENCIA

Podría contener spoilers de la tercera temporada y de este mismo fic.

Y si vuestras madres son como la mía, sugiero que no imiten el lenguaje soez que se lee de tanto en tanto.
También deben evitar las peleas.


"TEMPUS FUGIT"
("El Tiempo Vuela")

EPÍLOGO: Nueva oportunidad

Casa Agreste. París. 2039.

Martes, 19:43 hrs.

-¿Huh?

Adrien parpadeó perplejo al ver caer esa fotografía al suelo. Se ajustó los lentes y tras unos segundos, esbozó una sonrisa en cuanto se fijó mejor en la imagen. ¡Qué joven se veía! Se agachó y la recogió al tiempo que miles de recuerdos le bombardeaban la mente. Era un poco irónico que justo esa foto se apareciera en ese momento.

Fue su primo Félix quien sacó esa imagen con su celular, una semana antes de cumplir los 17 años, a la salida de los tribunales de familia. Aparecía abrazando a Marinette por la espalda, en actitud sorpresiva, pero ambos luciendo la mejor de las sonrisas. ¿Cómo no, si aquél día por fin habían cambiado sus condiciones de vida? Literalmente se había sacado una tonelada de estrés de los hombros. Plagg se asomó de su bolsillo con expresión malhumorada, pero al ver la foto sonrió complacido y suspiró lleno de recuerdos. Conocía de corazón el contexto de esa foto y lo recordó en silencio.

-¿Usabas lentes de contacto en esa época?

-No. -Respondió Adrien. -Todavía podía ver bien sin lentes.

-No parece un selfie. Ustedes dos salen muy bien. ¿Quién sacó la foto?

-No fue Alya, fue Félix. Él y la tía Amelie nos estaban acompañando ese día. También estaba el tío Gustave.

Adrien se sentó en una silla cercana y puso la foto apoyada contra un lapicero. Suspiró profundo, sintiendo como regresaba el estrés del día, pero más animado ahora que veía la foto. La situación le dio buena espina, era como un buen presagio que venía a aliviarle el corazón en medio de tanta negrura. El día en que tomaron esa foto había comenzado con negros pronósticos, pero terminado muy bien. ¿Por qué ese martes, que había comenzado horrible, no podía terminar igual? Plagg salió de su bolsillo y flotó hasta ubicarse frente a la foto, en silencio: el kwami no había dicho palabra en toda la tarde de lo estresado que estaba. Adrien le rascó la cabecita para darle ánimos, a sabiendas que Plagg estaba tan nervioso como él.

-¿Cuándo sacaron esa foto?

-Estaba por cumplir 17 años. Me faltaban unos días... Fue cuando el tío Gustave por fin obtuvo mi custodia y me pude ir a vivir con él.

-Ah. Fue cuando te fuiste de la mansión. ¿Por eso estaba toda la familia?

-Así es.

Adrien cerró los ojos unos instantes, recordando aquél día. O más bien, a toda la situación que los había aterrizado de patitas en tribunales. Ese año había sido muy difícil, ¡Horrible! No solo la convivencia con Gabriel Agreste se había tornado espantosa los meses previos, sino que, para colmo, ese año su relación con Marinette había sufrido muchos altibajos. Ahora de adulto reconocía que él había estado insoportable, pero considerando su situación en casa era bastante comprensible que su carisma perdiera puntos.

Su vida como superhéroe ese año tampoco había ayudado a su estabilidad emocional. Papillón había estado bastante activo, y aunque su desempeño como Chat Noir había sido bastante profesional al respecto, de todos modos su actitud le trajo problemas con Ladybug. ¡Qué soberano desastre! Adrien se sopló el flequillo. Cada frente de su vida había estado tan estresante, que le sorprendía sobremanera no haber cedido bajo tamaña presión.

Marinette le había confesado tiempo después, cuando ya vivía con Gustave y estaba mucho más estable, que había temido que se lanzara de cabeza por una ventana.

-¿También estaba la abuelita Caline?

-Sí. Ya se había casado con el tío Gustave a esas alturas. Llevaban unas semanas juntos.

-Oooh.

Ese año no solo había sido diferente y estresante para él, sino también para todo su entorno en general. Hubo bodas, muertes, alejamientos... el maestro Fu perdió la memoria y le legó la caja de Miraculous a Marsellesa... Gabriel había despedido al Gorila, contratando a ese otro guardaespaldas... un tipejo llamado Pierre que hasta el día de hoy estaba al servicio de su padre. ¡Argh! Malparido. Cada vez que se acordaba de él le daban ganas de golpear cosas.

Frunció el ceño al pensar en ello. Al parecer, todas las peleas que tuvo con su chica ese año habían sido manipuladas por Gabriel y Nathalie y ni él ni Marinette se dieron cuenta de la treta. Justo cuando estaba pensando seriamente en cortar con el amor de su vida, en un día muy lluvioso, se apareció su chica en la mansión, con los ojos hinchados de llanto, afirmándose de su paraguas y con claras evidencias de estarse aguantando una crisis nerviosa. Se asustó y no poco, porque conocía el temple de su mujer y si algo la tenía así de los nervios, era serio.

Fue cuando todo se había ido literalmente a la punta del cerro... (por no decir que a la m**rda)


Flashback

-Adrien... chaton...

-¿Qué te ocurre Marinette?

El tono de Marinette le erizó el espinazo. Algo no andaba bien, para nada, y eso era más que evidente. Su chica era fuerte, no se dejaba derrotar muy fácil, la conocía bien. Intentó dar un paso hacia adelante, con toda la intención de consolar a la mujer que amaba, pero Pierre, su nuevo guardaespaldas, lo sujetó del brazo con más fuerza de la necesaria y lo miró feo, impidiéndole dar un paso más. Adrien intentó soltarse, pero los hipos de Marinette lo detuvieron... cuando se volvió hacia ella, tuvo la impresión de que se iba a desmayar del estrés.

Eso lo desarmó por completo. ¿Qué pasaba? ¿Acaso alguien le había hecho daño? ¡Mataría a quien se hubiera atrevido!

¿En serio había estado pensando en cortar con ella momentos antes?

-Adrien... yo... yo... te amo. ¡Lo sabes! Más que a mi vida. ¡No me importa perder mi carrera, pero te amo!

-¡Dupain-Cheng! -Bramó de pronto Gabriel, desde lo alto de la escalera, sorprendiéndolo. Nathalie miraba con el ceño muy fruncido. –¡Recuerde nuestro trato!

¿En qué momento había salido su padre de su despacho? ¡Aquí había gato encerrado!

-¡Por supuesto que lo recuerdo, Gabriel Agreste! Me dijo que si no corto con Adrien usted impediría que estudiara en el Institut Français de la Mode. ¿Pero sabe qué? ¡MÉTASE sus influencias por donde quiera!

-¿Marinette? -Adrien se giró sobre sus talones y encaró a su padre. -¡¿QUÉ LE HICISTE, CONNARD?!

-¡Lenguaje!

A Gabriel no se le movió ni un músculo cuando cruzó miradas con su hijo, pese a que este poco le faltaba para sacar las garras. Marinette se limpió la cara con el revés de la mano, aun histérica.

-Me ordenó que cortara contigo, que le hago mal a la marca… que si no lo hacía…

-… No dejaría que entraras a la universidad que quieres… -Adrien terminó sintiendo la sangre helada. ¡Típica manipulación de su padre! Apretó los dientes y avanzó hacia él dispuesto a darle una lección. -¡Hijo de remil p**a! ¡Te prohíbo que…!

-¡Alto Adrien! -Le pidió Nathalie, interponiéndose. Adrien solo tomó aire y quiso pasarle por el lado cuando vio a su padre hacerle un desprecio y dirigirse a Marinette y luego al guardaespaldas.

-¡Largo de mi casa! Pierre, saca a esa mujer de aquí y que Adrien no salga de su cuarto.

Gabriel se giró sobre sus talones al tiempo que se desataba una trifulca en el hall de entrada. Al ver como el guardaespaldas avanzaba, Adrien cambió la dirección de sus pasos y quiso saltarle encima para que no se acercara a Marinette, a sabiendas que el sujeto no era precisamente delicado. Pero Pierre sujetó y empujó a Adrien al suelo y avanzó sobre Marinette, cuya crisis de ansiedad le impidió moverse de donde estaba, igual que un ciervo encandilado. El sujeto estuvo a punto de sujetarla de un brazo y sacarla por la fuerza de la mansión, pero Adrien le saltó encima y tras aplicar una llave, arrojó a Pierre al suelo. Luego abrazó a Marinette y pese a los gritos de Gabriel, quien no se esperaba eso de su hijo, y de los intentos de Nathalie por cerrar el portón, ambos escaparon de la mansión.

Dos horas después, ya más tranquilos, aparecieron en la panadería Dupain–Cheng en busca de refugio.

Fin del Flashback


-¿Escaparon como civiles de la mansión?

-Sí. Tuvimos que transformarnos luego, a la primera que pudimos, porque Pierre nos salió persiguiendo y ese tipo es implacable.

-Pero ¿Lo perdieron?

-Sí, tuvimos que darnos un poco de maña, pero sí. Cuando lo perdimos, aprovechamos de hablar con maman, y así arreglar las cosas. Descubrimos que muchas de nuestras peleas de ese año habían sido provocadas por terceros... Tu maman estaba horriblemente ansiosa, nos costó calmarnos.

-Por culpa de Gabriel Agreste. -Gruñó el muchacho. -No me simpatiza.

-Fue muy tonto de nuestra parte dejarnos llevar por sus maquinaciones. Casi lo pagamos caro. -Se lamentó Adrien, ajustándose los lentes.

-¿Qué pasó cuando llegaron a la panadería?

-¡Les dimos un buen susto! Estaban muy preocupados porque no podían contactarnos. Cuando nos vieron, tu abuelita nos secó mientras con tu abuelito nos preguntaban qué había pasado. Se enojaron mucho cuando les contamos todo, hay que decirlo. De hecho, cuando llegó Nathalie a buscarme junto con Pierre y el Tablet, tu abuelito Tom no los dejó entrar a la panadería y se puso a discutir ahí con ellos. En el intertanto, ya habíamos llamado al tío Gustave.

-¿Y qué pasó?

-¡De todo! Con él llegaron el Gorila, madame Bardot, Antoine, la policía y uno de sus abogados. Hubo una buena trifulca: creo que Alya la tiene en vídeo.

-Conociendo a la tía Alya no me extrañaría. ¡Cuéntame más!

-¡Me negué a volver con mi padre! Dije que prefería irme a vivir bajo un puente que con él. Fue entonces que le pedí ayuda al tío Gustave: no podía volver a la mansión y él estuvo de acuerdo.

Los ojos de Hugo se abrieron como platos y se quedó mirando fijo a su padre para que le siguiera contando el cuento. En verdad, aquél día Gustave había montado en cólera al saber lo que Adrien y Marinette habían tenido que pasar y en cuanto el muchacho le dijo que no quería volver a casa por las razones antes dadas, le hizo unas sencillas preguntas, frente a todos, incluyendo los oficiales de policía que estaban ahí presentes. ¿En verdad te sientes en peligro? ¿En verdad estás dispuesto a enfrentar esa tormenta? ¿Quieres que pelee por tu custodia y que yo sea tu tutor legal? A cada respuesta, Adrien había respondido afirmativamente. Marinette aumentó la presión de su abrazo. Gustave miró con ojos fríos a Adrien varios minutos, pero pronto frunció el ceño y asintió, mirando a su abogado con ojos depredadores.

Y así Gustave D'Alençon fue a la guerra por obtener la custodia legal de Adrien, la cual logró algunos meses después.

Entonces su vida se tornó... tan tranquila y normal como podía ser la de un adolescente que se convierte en superhéroe cuando la situación lo amerita. Nunca más volvió a la mansión Agreste, y hasta el día de hoy no había vuelto a hablar con su padre. Bueno... más o menos. Poco después de cumplir los diecisiete él y Ladybug se enteraron por accidente de la identidad de Papillón, quien por fortuna todavía no se enteraba quienes eran ellos. Adrien dejó el mundo de la moda y los abogados de su tío consiguieron que se le pagaran todos los honorarios que le debían por modelar para la marca Agreste. Se graduaron del colegio y entraron a la universidad, cada uno por su lado. Él entró a estudiar física en la Sorbonne, y Marinette, auspiciada por Audrey Bourgeois y protegida por Gustave, pudo entrar al Institut Français de la Mode, pese a los intentos de Gabriel por impedirlo. Ni bien terminaron sus estudios, se casaron y se fueron a mochilear a China de luna de miel por casi un año, quedándose en casas de parientes de Marinette, quienes le deseaban toda la suerte y fertilidad del mundo.

También pasaron una temporada en el Templo de los Miraculous, pero eran pocos los que sabían de eso.

-Fue bueno que salieras de esa mansión, papa... ¿Crees que alguna vez puedas reconciliarte con Gabriel?

-No me cierro a la posibilidad. -Respondió Adrien entristecido. Acarició la cabeza de su primogénito y le revolvió sus azules y despeinados cabellos. -Pero ya veremos cómo se resuelve eso. ¿No deberías preparar tus cosas?

-Tengo todo listo. A todo esto…

Hugo entrecerró los ojos y fue su turno para mirar feo a su padre, apretando la nariz de la misma guisa con la que Marinette arrugaba la suya cuando pensaba como derrotar a algún akuma. Adrien ladeó su cabeza y se ajustó los lentes: Hugo era un chiquillo de 12 años con el que había que tener cuidado, pues si bien era inquieto y parecía tener déficit atencional, había salido casi tan observador como su madre y era muy difícil pasarle gato por liebre. No, ¡el muchacho de tonto no tenía un pelo! Tragó saliva.

Últimamente él y Marinette, considerando la proximidad de cierto suceso horrible, habían estado haciendo planes y si bien se habían andado con mucho cuidado, esperaban que en cualquier momento sus bendiciones se percatasen que algo no iba bien...

-¿Maman y tú creen que Louis y yo somos tontos?

... Ya se había tardado. O no.

Adrien levantó la mirada y parpadeó perplejo, encontrándose con unos ojos igual de verdes que los suyos, que para colmo, parecían juzgarlo en silencio. El chiquillo arrugó la nariz, un gesto que había heredado a todas luces de su madre, y se sopló el flequillo.

-Papa. Pregunté si acaso maman y tú creen que Louis y yo somos tontos. -Insistió Hugo con mucha seriedad. -¡Es una pregunta seria!

Adrien suspiró y sonrió enternecido. Por unos instantes se quitó las preocupaciones de su cabeza y observó a su primogénito con orgullo. Hugo era un muchacho muy listo y por supuesto que se iba a dar cuenta, por muchos esfuerzos que hicieran por ocultarle que algo raro pasaba. ¡ESE ERA SU MUCHACHO! Si bien la pregunta lo tomó por sorpresa, Adrien no pudo evitar sentir orgullo.

-No hay tontos en esta familia, Hugo. ¿A qué se debe esa pregunta?

-Porque maman y tú algo ocultan. Con Louis nos hemos dado cuenta. -La expresión de Hugo se suavizó un montón. -¿Hay algo que pueda hacer? -Preguntó de todo corazón.

-¿Por qué crees eso?

Hugo resopló frustrado y se despeinó los cabellos.

-¿Por dónde empiezo? Veamos... Maman y tú llevan semanas raros, muy sensibles. Algo están tramando y no necesariamente tiene que ver con akumas y todo. No nos sacas de patrulla a Louis o a mí en mucho tiempo y casi no pierden de vista a Emma.

-Jejejeje, gatito observador. -Se rió Plagg, hablando por primera vez en todo el día.

-¡Y Papá Plagg! Anda muy callado y ha bajado la cantidad de queso que ha comido. ¡Se va a desnutrir como siga así! Mamá Tikki también está rara, casi no se despega de maman...

-¿Algo más? -Preguntó Adrien interesado.

-¡Pffff! ¡Mil cosas más! -Hugo tomó aire. -La tía Kagami lleva semanas vistiéndose como maman y haciéndose pasar por ella cuando va por la calle, sobre todo desde que empezó a salirle panza... eso y que los demás portadores se están dejando ver muy seguido. O sea, el tío Luka se turna con el tío Nino y el tío Wayhem para irnos a buscar al colegio cuando tú no puedes… ¡Nos consta que el tío Félix también se ha estado haciendo pasar por ti! Además, el tío Nathaniel ha llenado la casa con trampas anti brujas, y la tía Chloé...

-¡Basta!

-Papa. Algo pasa. ¡No me digas que no, que me doy cuenta de que sí! Además... he tenido pesadillas... No he sido el único, el otro día Louis se despertó llorando porque creía que le habían sacado los ojos, Emma volvió a mojar la cama, aunque no recuerda sus pesadillas y...

-¡Hugo!

-¡Algo pasa, papa! Sé que es importante... ¡Quiero ayudar!

A Adrien se le destrozó el corazón. De reojo miró la hora y suspiró. Hugo tenía razón en todo: si sus cálculos eran correctos, esa noche Lila les haría una visita, por lo que habían pasado semanas planeando la defensa con los demás portadores. Una mirada a Hugo y supo que no sería justo mentirle y no lo haría. Ni él ni Marinette habían querido decirles nada a los niños con el afán de protegerlos, pero supuso que si no hablaba con él ahora y le decía la verdad, todos sus esfuerzos por cuidarles se irían por el caño. Tomó aire.

-¿Recuerdas que una vez te conté que una bruja intentó hacerle daño a maman?

-Sí. La tía Chloé luego me contó todo con pelos y detalles.

Ah, la buena de Chloé. ¡Nadie como ella para guardar el secreto! Tanto él como Marinette les habían contado a sus hijos una versión muy censurada del asunto, en consideración que los gatitos todavía eran muy pequeños para que la supieran toda. Habían querido mantener esa versión sanitizada de todo, pero ahí intervino Chloé y contó las cosas tal cual fueron. Lila Rossi intentó matar a tu maman, a mí y casi mata a mi Nathaniel. ¡Y encima va a volver algún día a terminar con lo que empezó!

Pero bueno, pudo ser peor.

...

Adrien apretó los dientes: ¡No! ¡No podía haber sido peor! Por culpa del relato de Chloé, Hugo tuvo pesadillas en donde una bruja aparecía para matarlos a todos casi un mes completo. Tenía 8 años cuando pasó eso. ¡Y ni hablar de Louis! Con lo impresionable que era, tampoco lo pasó mucho mejor. ¡Vaya que había estado molesto con Chloé!

-Esa bruja volvió. -Reconoció Adrien muy serio. Hugo abrió los ojos como platos.

-¿La que quiso matar a maman? ¡Casi lo consigue! -Un escalofrío le recorrió el espinazo a Hugo.

-Ahora lo va a intentar de nuevo. -Le dijo Adrien casi en un susurro. -Por eso hemos estado tomando tantos resguardos. La bruja, Lila Rossi, no sabe que ustedes existen y… es muy, muy peligrosa. Viene esta noche.

Las implicancias de eso hicieron que todas las sospechas de Hugo tuvieran sentido. Sintió de pronto las manos heladas, y las empuñó con fuerza en un intento de revivir sus dedos, que se habían puesto tan fríos que ni los sentía. El muchacho juntó valor y preguntó:

-¿Por eso nos envías donde el tío Gustave?

-Sí. Y de ahí Pegase los va a llevar a Londres, a la casa del tío Félix.

-Pero... pero... esa mujer los quiere matar a los dos... ¡Papa! ¡Maman no puede morir ahora...! -Le dijo con los ojos abiertos como platos. No pudo evitar un puchero. -¿Qué va a pasar con...?

-¡Tu maman NO va a morir! -Le aseguró su padre con fiereza. -¡Así me tenga que arrancar los ojos! Pero...

-¿Y tú? -Lo sorprendió Hugo con la pregunta. -¿Te vas a dejar morir?

-¡Tampoco! -Respondió Adrien suavizando el rostro. -Pero para eso tengo que luchar. ¡Hugo! -Exclamó al tiempo que le ponía las manos en los hombros. -Necesito que cuides de tus hermanos…

-¡Pero Eso incluye…!

-¡Ya sé! ¡Y también quiero que lo cuides! ¡Hugo! -Adrien contuvo a su hijo en un fuerte abrazo. El muchacho, por razones más que obvias, se había asustado mucho, pero pareció calmarse en los brazos de su papá. Cuando Adrien lo soltó, se enjugó las lágrimas. -¿Mejor?

-Sí. ¿También estás asustado?

-Montones.

-Me da miedo… pero… de mis hermanos no te preocupes. Tú pelea tranquilo y acaba con esa mujer. -Añadió el muchacho pasándose la manga por el rostro. -Yo los cuido, así me tenga que morir.

Adrien sintió un vacío horrible en las entrañas.

TE PROHÍBO decir esas tonterías! Te quiero vivo. ¿Me oyes? -Reclamó Adrien muy severo.

-Sí… pero acuérdate que nosotros también los necesitamos vivos. A los dos.

Hugo le dijo con la misma seriedad, pero como que su actitud perdía puntos de severidad porque sus ojos no le mentían a nadie. Estaba asustado. Adrien sintió un nudo en la garganta y volvió a abrazarlo. Ese día había comenzado lleno de emociones fuertes, pero las horas que se avecinaban iban a estar mucho peor.

-¿Papa, Hugo?

La nueva vocecita les reventó de lleno la burbuja. Padre e hijo miraron hacia la puerta, solo para ver a una alegre Emma en los brazos de Marinette, quien sonreía a pesar de haber estado llorando tal vez. Los brazos de Louis podían distinguirse abrazando la cintura de su mamá, aunque con cuidado. Se notaba que el pobre había estado llorando.

EMMA! -Exclamaron Hugo y Adrien al mismo tiempo. Ambos se abalanzaron sobre Marinette con bastante alarma. Fascinada, Emma ni se percataba del estado de ánimo de los mayores y solo se limitó a estirar los brazos hacia su papá.

Papa!

Ma souris! ¿Cuántas veces te he dicho que no quiero que le escales a maman? -Le reclamó Adrien con ternura, en lo que la tomaba en brazos. La nena, que acababa de cumplir cuatro años, se abrazó de su papá llena de risas.

-¡Si quieres te cargo yo! Pero deja a maman en paz. -Le dijo Hugo a su hermana, para luego mirar a Louis con ojos juzgadores. -¿Por qué dejaste que...?

-Basta Hugo. Deja a tus hermanos: Yo levanté a Emma del piso. -Reconoció Marinette con paciencia.

Tikki entonces apareció en su hombro. También estaba muy callada, igual que Plagg. Intercambió miradas con el otro Kwami y en seguida se quedaron viendo a sus portadores. Adrien y Marinette parecían hablarse con la mirada. Plagg flotó hasta llegar junto a Tikki, tomándola de las manitas.

-Los niños se dieron cuenta que algo pasa. -Le dijo Tikki compungida, en apenas un susurro… -Louis le acaba de preguntar a Marinette y tuvimos que decirle…

-Pasó lo mismo con Hugo. -Confesó Plagg. -¿Qué esperabas? Los cachorros no tienen ni un pelo de tontos, Sucrette.

Eso mismo parecían decirse Adrien y Marinette con las miradas. Por lo visto, Hugo y Louis se habían puesto de acuerdo para arrinconar a sus padres respecto de sus observaciones y de alguna medida lo habían logrado… aunque lo más probable es que no se esperara las respuestas que recibieron. Louis, de 9 años, se veía particularmente afectado.

-¿Mes chatons? -Llamó Marinette de pronto, con un nudo en la garganta. -¿Entienden que hoy será un día complicado?

Louis solo se aferró más de su mamá y Emma solo parpadeó: de sus hermanos era la única que no sabía nada del asunto. Hugo sacó pecho y tras abrazar a Marinette breves instantes, se armó de valor, mirándola con intensidad.

-Sabemos. El tonto de Louis también.

-¡Oye! ¡Estoy aquí, Hugo!

-¡Basta! No es el día para que se peleen ustedes dos. -Les advirtió Adrien cruzándose de brazos. Tanto Louis como Hugo lo miraron decididos y asintieron. Marinette le acarició los cabellos a Hugo.

-Solo les pido que se porten bien y que se cuiden entre ustedes.

-Yo me encargo, maman. -Afirmó Hugo, incluso poniendo una mano sobre la panza de su mamá. -Y también voy a cuidar de este.

Marinette tragó saliva y puso su mano sobre la de Hugo. Louis seguía abrazándola y no se separaba de ella por nada. Sentía como los nervios lo carcomían. Adrien, maniobrando para no soltar a Emma, estiró la mano y le acarició la mejilla.

-¿Bebé enfermito? -Preguntó Emma con inocencia.

-No, ma souris. -Le dijo Adrien. -Bebé solo quiere muchos abrazos.

Emma sonrió y estiró sus manos hacia Marinette. Adrien la dejó en el piso y la niña no perdió tiempo en abrazar a su mamá. La niña era la única a la que los nervios no se la comían. Louis cambió miradas con Hugo y ambos asintieron: esa noche sería peligrosa, tal como habían intuido. Tenían que portarse lo mejor posible.

-¡Aquí están! ¡No me den esos sustos! ¿Que no saben responder el celular? -Reclamó Wayhem de pronto.

-¡Menos en un día como hoy! -Gruñó Nino con las manos en las caderas. -Manon acaba de llamar… vio a mi hermano salir de casa por las ventanas. ¡Es hora!

Adrien y su esposa sintieron como se les helaba la espalda. Por instinto ambos llevaron sus manos hacia la incipiente panza de Marinette. Ella tenía casi 20 semanas de embarazo… uno que los había tomado completamente por sorpresa y que era claro indicio de cómo habían cambiado las cosas y se habían labrado un nuevo futuro.

Años atrás, cuando habían recibido la visita de Louis y Emma desde el 2052 contándoles aquella terrible historia, nunca mencionaron que al momento de morir Marinette hubiera estado embarazada de nuevo. ¡Ni siquiera lo habían insinuado! Al respecto tenían dos teorías: o bien los niños nunca lo supieron o simplemente no había habido tal embarazo. El que ahora Marinette estuviera grávida solo quería decir que tenían esperanzas en que el futuro no sería el mismo, que tenían esperanza... solo tenían que sobrevivir esa noche.

-Mes chatons. ¿Tienen todo listo, maletas, juegos? -Preguntó Adrien.

-Todo listo. -Dijo Marinette. -Hoy viajamos liviano.

-Todo está listo. Las maletas están en el auto. -Dijo Wayhem. -Tenemos que irnos, ¡pero ya!

-¿Tío Wayhem? -Preguntó de pronto Emma con una mueca. -¿Por qué te pintaste el pelo?

-¡¿Cómo?! ¿No te gusta, ratoncita? -Quiso saber Wayhem, fingiéndose ofendido. La nena negó con la cabeza.

-¡Ñoooo!

-Uy. Tendré que arreglar eso. -Wayhem le ofreció la mano. -¿Vamos a casa del tío Gustave?

-Hace rato que debieron haberse ido. -Gruñó de pronto Ryuuko. -¡Vamos! ¿O esperan invitaciones?

Marinette tragó saliva. Al igual que Adrien, besó las frentes de sus hijos y en silencio los dejó ir. No confiaba mucho en sus palabras. Wayhem, quien no solo se había teñido los cabellos sino que además vestía como Adrien, comenzó a corretear a los niños a medida que los sacaba de la casa. Hugo y Louis fueron bastante dóciles al respecto, pero Emma mantuvo su usual energía y se hizo un poco de rogar. Lo bueno fue que en todo momento, Wayhem hizo de esta salida lo más cercano posible a un juego, para que no fuera tan traumático, en caso de que las cosas no resultaran. Una vez que hubieron salido, Marinette se abrazó a Adrien, llorando.

-Calma, ma lady. Todo saldrá bien esta vez. ¡Wayhem sabe lo que hace!

-¡Más le vale! -Exclamó Nino muy preocupado.

-Adrien tiene razón. -Dijo Ryuuko muy seria. -A diferencia de lo que nos contaron como resultó todo la primera vez, al menos hoy esos tres no estarán en casa.

-Sí, pero todavía… -Marinette se interrumpió a sí misma. Apretó los ojos y se soltó de su esposo, armándose de valor. -Todavía tengo a este pequeño conmigo y por eso no me voy a dejar matar.

-¡Esa es ma lady! -Exclamó Adrien con orgullo.

-Sí. Muy inspirador. -Dijo Ryuuko cruzándose de brazos. -Solo apégate al plan, Marinette. Recuerda que tú también debes irte.

-¿Ya está todo listo?

-Más o menos.

Adrien asintió muy serio. En ese momento vio a Viperion al fondo del pasillo, acompañado de Roy Singe, ambos con cara de pocos amigos.

-Plagg: Transfórmame.

-Tikki: Transfórmame.

Ambos asumieron sus identidades heroicas. Por obvias razones se veían más adultos: el traje de Chat Noir ya no tenía cascabel y su máscara era más amplia. Ladybug también había cambiado, ya no tenía coletas y el traje se había adaptado por el embarazo... el que era muy notorio ahora, ante la ausencia de más ropas.

-Repasemos. -Dijo Ladybug. -¿Están todos donde deberían?

-Wayhem se llevó a los niños a la casa de Gustave D'Alençon. -Explicó Roy Singe. -Pegase ya los espera ahí: ni bien lleguen, los teletransportan a Londres.

-Félix está atento. -Dijo Viperion. -Ya me ha llamado dos veces para preguntar por qué los niños no han llegado. A todo esto, Nathaniel dice que sus gárgolas favoritas detectaron que Lila está en movimiento.

-¿Qué hay de Marsellesa y Sable? -Preguntó Chat Noir. -¿Ya se cruzaron con el guardián?

Viperion asintió. El maestro Fu habría sido la primera opción del grupo para interceptar, junto con Marsellesa, al misterioso guardián que había robado originalmente el miraculous de Marinette, pero debido a que llevaba años sin memoria, no había sido una opción válida. Caline Bustier, o más bien Marsellesa, la actual guardiana de la caja había tomado esa misión como propia, siendo apoyada por Juleka Couffaine, o Sable. Ellas detendrían, por la razón o la fuerza, al ladrón, tratando de hacerlo desistir de su objetivo de poner los miraculous a salvo por las buenas o por las malas.

-Ambas ya están cruzando palabras con ese sujeto. -Dijo Viperion. -No sabemos todavía cómo les va, pero al menos está abierto al diálogo.

-El Templo de los Guardianes está de nuestra parte, eso debe servir de algo. -Comentó Nino.

-Hmph. -Roy Singe se cruzó de brazos. -Si ese guardián es quien creo que es, entonces espero que no sea un truco para sobrepasarlas. ¡No me da nada de confianza!

-¡Mayor razón para sacar a Ladybug lo antes posible de aquí! -Exclamó Ryuuko. La dragona se volvió hacia Ladybug. -¿Lista? Las ilusiones de Rena Rouge ya están en el jardín...

Ladybug negó con la cabeza, pero afiló la mirada. Nunca estaría lista, pero ya no había vuelta que darle. Se giró hacia Chat Noir, quien la besó en los labios, acariciándole las mejillas y la panza.

-¿Sabes lo que tienes que hacer, Chaton?

-Sí. Cubrir tu salida mientras llevas a los Agreste lejos de aquí y a salvo. ¿Sabes lo que tienes que hacer, ma lady?

-Poner a los Agreste a salvo, traspasar el portal que Pegase abrirá a Londres y quedarme allá con los niños hasta que todo pase.

El plan era sencillo. Rena Rouge había creado ilusiones de Adrien y Marinette, ubicándolas como carnada en el patio de la sencilla casa en la que vivía la familia. La idea era que Lila Rossi, que por lo visto venía en camino, las viera y las atacara, y que así ellos como Ladybug y Chat Noir pudieran salvarles la vida y detener a la bruja. Ladybug se llevaría a las ilusiones lejos, un truco para que ella misma pudiera ponerse a salvo (con el embarazo no se iba a arriesgar a una batalla), atravesando un portal que la llevaría a Londres, a la casa de Félix, una antigua propiedad que tenía protecciones anti brujas muy efectivas y antiguas.

Félix, por cierto, estaba de los nervios. Había querido participar más de la misión, ser él mismo quien llevase a los niños a la casa del tío Gustave y de ahí transportarlos a Londres y regresar para ayudar a Marinette. Su parecido con su primo era mayor que el de Wayhem y bien que podía encargarse, pero en esta ocasión no convenía que lo hiciera. Después de todo, ambos primos Agreste tenían que ser vistos durante esa noche en Londres y por mucho que Félix se pareciera a Adrien, no podía clonarse. Para eso Wayhem se estaba haciendo pasar por su amigo.

Otro que estaba de los nervios era Gustave, pues sabía bien que toda su familia se estaba jugando el cuello esa noche. Él también cumplía su parte, obvio, había instalado un pequeño hospital en su mansión en caso de que hubiera heridos, con Remy Deschamps a la cabeza, pero mayor cosa no podía hacer. Para pasar el estrés, se estaba dedicando a llamar a Gabriel Agreste, quien no tenía idea de nada, solo para hacerlo rabiar y poder discutir con alguien.

En el intertanto que Ladybug se ponía a salvo, Chat Noir se quedaría a hacerle frente a Lila, aunque no solo, pues esta vez contaba con la ayuda de sus amigos, portadores o no, y estaba decidido a sobrevivir la noche. Tenía tres gatitos que criar y uno en camino que ansiaba por conocer. Si todo salía bien, entonces podía contarse con suerte: Lila no podría volver a atacar a los Agreste abiertamente (descubriría que las protecciones anti brujas de su casa eran de las buenas), pero sí se convertiría en un dolor de jaqueca para París, causando todo tipo de estragos. Al menos, su familia estaría viva... Hugo no moriría, Louis no sería cegado, Emma crecería con sus padres y hasta jugaría con su nuevo hermanito o hermanita.

-¡Ridículos! ¿Me pueden decir de nuevo por qué no dejamos que las gárgolas se encarguen? Está probado que son buenas repeliendo brujas. ¡La Strega no podrá acercarse de nuevo a esta casa! -Reclamó Queen B de pronto. Ella y su esposo, célebres cazadores de brujas, acababan de llegar.

-Porque el plan es que se siente un precedente, Queenie. -Intervino Nathaniel medio divertido. Se sopló el flequillo y se puso una mano en la cadera. -Lila sabrá que no es llegar y dejarse caer aquí y matarlos a todos. Le tiene que doler físicamente, saber que aquí perderá su poder y que las gárgolas la atacarán...

-Y que tanto Ladybug como Chat Noir llegan a extremos para proteger a sus aliados. ¡Debe saber qué hay cosas que no se deben hacer! -Añadió Rena Rouge de pronto. -Por eso todo este quilombo. A propósito... Marsellesa y Sable ya se llevaron al guardián ladrón de aquí... tenemos poco tiempo. -Rena sacó su flauta y se quedó mirando a Ladybug. -Ahora, el toque final: ¡Ilusión!

Ladybug parpadeó perpleja al sentir el poder de las ilusiones rodearla. Se miró a sí misma, sin notar diferencia alguna... bueno... su incipiente pancita había quedado disimulada, así que era imposible saber si estaba grávida o no. ¡Bien! ¡No querían que Lila supiera que estaba de encargo!

-¡Todos a sus lugares! -Exclamó Viperion dando un golpe con las manos. -¡Hagamos que todo esto valga la pena!

Chat Noir y Ladybug se abrazaron por última vez, al tiempo que sus amigos se marchaban para ocupar sus posiciones. La pareja se besó con ternura.

-Tú y yo contra el mundo, ma lady.

-Lo sé chaton. Tú y yo contra el mundo.

Una explosión en el jardín fue el indicativo que necesitaban. La suerte estaba echada. Se tomaron de la mano y juntos partieron a enfrentar la prueba. Ya habían acabado con la Strega una vez, podían hacerlo de nuevo.

¡Era hora de acabar con la maldad!

FIN DEL FIC

Por

Misao–CG


Notas finales: Uy, sí que me demoré al mejorar esto. Prácticamente fue todo un capítulo nuevo, pero finalmente aquí lo tienen. El final original fue escrito antes que viera Chat Blanc, lo que me cambió mucho la visión que tenía de Gabriel. ¡Ese hombre no se merecía ese final! Así que aquí tienen este. Disfruté MUCHO escribir este fic: sé que el último tiempo dejé pasar un montón de comentarios en donde me indicaban fallos, pero ya me encuentro en casa y estos serán corregidos, se los prometo. Por otro lado, fue un placer escribir en este fandom y agradezco de corazón la bienvenida que me dieron. También agradezco a Abby por haberme iniciado en el vicio, pero que no se quede tranquila, porque si bien escribí este fic en venganza por todas las veces que me hizo estresar... sospecho que no será suficiente. De momento estoy aplacada. De momento, conste. Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, info sobre la próxima actualización la pueden encontrar en mi perfil y si gustan que añada algún dato a la brújula cultural, me dicen y veré que hago. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER Y POR EL APOYO A ESTE FIC!


Ese basurero cumplió su objetivo y se le recordará como tal, Shion. Aunque yo en lugar de Chloé hubiera buscado una silla. Jejejejeje, pero bueno, seguro que fueron los nervios. Como viste, el futuro cambió muchísimo y hasta tienen nuevas esperanzas… y lo mejor de todo es que Adrien finalmente enfrentó a su padre. Ten. Galletitas de chocolate y ¡GRACIAS POR TODO TU APOYO!

Bueno, Manu, las series evolucionan, no siempre tienen que seguir una sola línea. Es bueno que se exploren otras aristas, hace que los personajes no sean tan aburridos. Ten. Galletitas de chocolate y ¡GRACIAS POR TODO TU APOYO!

Sí, ya estamos al final, CuentaOlvidada, y realmente siento haberme tardado tanto en postear este último capítulo. Ciertamente que las despedidas siempre duelen, y si bien ese lote se fue para nunca más volver, digamos que regresaron de otra manera, e incluso, como leíste ahora, hubo un extra añadido (supongo que los deseos de fertilidad surtieron demasiado efecto). De momento la Musa tiene otras proyectos en este fandom, así que puede que veas algunos extras, puede que no. Depende de lo que inspire. Y sí, la bruja terminó en la hoguera… yo quería que usaran la guillotina, pero querían asegurarse de que se muriera en serio. Sobre Chloé y Nathaniel, yo soy la primera sorprendida con esos dos y sobre Gustave… finalmente consiguió ese café, por lo visto. Le costó al pobre, pero lo consiguió. Ten. Galletitas de chocolate y ¡GRACIAS POR TODO TU APOYO!


¡NO HUBO ANIMALES HERIDOS DURANTE LA PRODUCCIÓN DE ESTE FIC!

... Errr... bueno... ¿Por dónde empiezo?

... La Sociedad Protectora de Animales estuvo reclamando por el destino del gatito gris, y no se quedó tranquila hasta que supo que Emma logró ubicarlo y llevarlo a un refugio. Dicho minino fue adoptado en buena casa y ahora es un gato bien atendido... perdió dos vidas, pero bueno.

Ernest, el rinoceronte, fue llevado de regreso al zoológico y le pusieron un psicólogo de rinocerontes. Vive como rey, recuperándose del trauma y hasta le van a conseguir una novia para salvar la especie. Marinette le tejió una manta con la ayuda de sus amigas.

Gracias a la intervención de madame Mendeleiev, Caline finalmente le aceptó el café a Gustave. Contra todo pronóstico, lo pasaron bastante bien y sí, salieron de nuevo, pero su orgullo le impide pensar a largo plazo. De momento al menos. Gustave anda feliz por la vida...

... aunque tanto su asistente como guardaespaldas anduvieron asustados de que el Jefe fuera a meter las patas...

Y sí metió las patas. Lo mismo Caline. Pero… bueno, luego de eso, eso es harina de otro costal. Solo diré que una cosa llevó a la otra y terminaron como terminaron.

Y Nope. En 2039 Adrien sigue sin hablarle a Gabriel, pese a los esfuerzos de Nathalie.

Volviendo al 2015, Chloé y Nathaniel finalmente salieron a tomar jugo y eso fue incómodo y divertido a partes iguales, pero esa es historia para otra ocasión.

Lila… finalmente terminó en el ala psiquiátrica del reformatorio. Está fingiendo ser adorable y encantadora para poder ganar confianzas y escapar, pero… digamos que su médico tratante tiene experiencia lidiando con sociópatas y puede que no le resulte tan fácil. Aún está a la espera de su juicio.

¡MI VENGANZA ESTÁ COMPLETA!

Aunque por lo visto tendré que vengarme de nuevo.
¡ABBY! ¡¿POR QUÉ ME HACES ESTO?! ÓAO