Adaptación del dorama coreano: What's wrong with secretary Kim?

Disclaimer: Bleach no me pertenece ni sus personajes. El dorama tampoco, esta es solo una adaptación sobre la pareja.


La noche estaba en su máximo esplendor, y las calles de la enorme ciudad de Karakura se iluminaban por las luces de los edificios y calles, dándole un toque hermosamente romántico a esta. Los autos se movían por la carretera rumbo a sus destinos. Por la gran carretera se veía un Ford Fusion Hybrid recorrer las calles rumbo a un lujoso edificio en donde se producía una enorme fiesta solo para personas de gran importancia. El auto llegó a la puerta del lugar, estacionándose frente a esta. Pronto, el portero del edificio, vestido adecuadamente, abrió la puerta del lujoso auto, dejando salir a un joven de elegante e impecable apariencia, vestido con un modesto traje hecho a la medida. Este entro en el lugar rumbo a la pequeña reunión que allí se formaba. En el interior, la música sonada agradable y armoniosamente, las personas que allí estaban conversaban felizmente de temas triviales y negocios en proceso. Uno de estos grupos estaba sentado en los sofás de un pequeño salón cercano, bebían champan y otro tipo de licor, conversando de diversas cosas.

—Toshiro Hitsugaya es el vicepresidente del grupo Seireitei —mencionaba una de las personas allí sentadas—, desde que fue nombrado vicepresidente las ganancias de la compañía han ascendido. Esto lo ha hecho ver como el joven empresario más competente de toda la nación.

—Es verdad. Tiene el físico, el rostro y el traje en forma. Lo tiene todo —decía otro.

—Escuché el rumor de que aleja a todas las mujeres, ¿es cierto? —preguntó otro.

—Así es.

—Eso es mentira —mencionó una chica—. Yo estoy pronta a salir con él. Pero no me presta la atención necesaria —dijo haciendo un puchero. Las voces callaron al momento de escuchar la puerta del salón abrirse, dando paso a nada más ni nada menos que el mencionado Toshiro Hitsugaya, quién, seriamente, paso de largo sin ni siquiera prestar atención a los saludos que las personas allí le ofrecían. Seriamente se sentó en un sofá un poco más alejado de la multitud, respirando profundamente, mientras algo pasaba por su cabeza. La chica antes mencionada se acercó como ave en vuelo a su lado, sentándose al costado de este mientras sonreía.

—¿Qué pasa con ella? —preguntó sereno y confundido Toshiro.

—¿Qué?

—¿Qué pasa con la secretaria Kurosaki?


Hace varios días.


El clima cálido acompañaba la mañana, el sol alumbraba el cielo convirtiendo lo azul de la noche en un suave celeste con esponjosas nubes adornándolo. El verde césped y árboles de un enorme jardín recibían contentos los rayos del sol, junto a una suave brisa matutina. El jardín era perteneciente a una enorme mansión, en donde los enormes ventanales parecían recién comprados, pues podías ver a través de ellos. Por los pasillos se veía entrar a una hermosa joven de serena mirada y suave piel lechosa, la cual caminaba elegantemente chequeando su tableta mientras se dirigía a la cocina del lugar, en donde, delicadamente, empezó a preparar un dulce té junto a un pequeño plato de judías en azúcar, cuando lo tuvo listo, dejó todo esto en una bandeja, para después dirigirse a un gran cuarto conjunto a una cerrada habitación, el cual era un armario completo. De allí empezó a elegir una modesta camisa, junto al traje que lo completaría, relojes, zapatos perfectamente lustrados y una simple y elegante corbata. Salió del cuarto para que, quién fuera a usar el traje se vistiera en la intimidad. Pronto escuchó su nombre provenir del cuarto, lo cual le hizo entrar. Observó al joven frente a ella con una apacible sonrisa y se dirigió a tomar la corbata, la cual ató perfectamente en el cuello del susodicho.

—Hoy te he elegido un lazo monótono, el cual te hará ver elegante y moderno —le decía.

—Muy bien, gracias —respondió el joven frente a ella. El muchacho terminó de colocarse el saco, y dejó en manos de la joven el arreglo final de su atuendo. Esta estaba tranquilamente arreglando su cuello y corbata para que no tuviera ninguna arruga—. ¿No es deslumbrante? —la chica lo miró confundida.

—¿Te refieres a la luz del sol?

—No —sonrió este, observándose al espejo—. Yo —la chica solo lo miró como si nada, tomando su tableta para mostrársela.

—Sí, deslumbrante —sonrió—. Aquí está tu horario del día —el chico lo tomó para mirarlo solo un segundo y se lo devolvió. El celular de la joven vibró con una llamada entrante —. Es el señor Kyoraku, ¿debería responderle?

—No —la detuvo—. Me dirá que el negocio de Vietnam no fue bien. No quiero que el culpable arruine mi estado de ánimo matutino.

—¿Qué quieres decir con culpable?

—Lastimar a alguien o robar algo no son las únicas cosas que te hacen culpable —mencionó—. Incompetencia y desconocimiento de esa incompetencia te hacen culpable —dijo tranquilamente—. ¿Sabe señorita Kurosaki?

—Dígame.

—¿Cómo puede ser un hombre tan incompetente?

—Me lo pregunto también —respondió con una sonrisa.

—"Solo hazlo y gana". ¿Por qué las personas no pueden hacer algo tan simple? —Kurosaki miró confundida y pensante.

—Pues, no todos son como usted señor.

—¿Está bien?

—Por supuesto —respondió—. En mi vida entera, no he visto otro hombre tan perfecto como usted, señor —el chico solo sonrió. El teléfono de la chica nuevamente sonó.

—¿Quién es?

—Es la llamada de un completo pecador.

—Bien, vamos.


Un Ford Fusion Hybrid se estacionaba al frente de la entrada de un enorme edificio. Dentro del lujoso automóvil venían ambos jóvenes.

—Hemos llegado —anunció Kurosaki. Uno de los porteros y guardias del lugar abrió la puerta de ambos. Estos bajaron modestamente y entraron al edificio, rumbo a la oficina del completo pecador. Todos los empleados del lugar saludaron con una reverencia al joven, el cual, junto a la chica, se abrió paso por el edificio. Llegaron finalmente a su destino: la oficina del pecador. Este estaba sentado con los pies encima del escritorio, en cuanto escuchó la puerta abrirse y al joven empresario entrar, se puso completamente nervioso.

—Señor Hitsugaya, está equivocado. Todo es un malentendido —decía el hombre completamente nervioso y con un miedo voraz.

—¿Cómo puedes estar en el barrio rojo* en un horario de oficina? —preguntó Hitsugaya algo molesto.

—Lo siento mucho señor.

—Eres un director general senior, ¿por qué no piensas en la imagen de la compañía?

—Lo siento, no volverá a suceder.

Mientras ambos hombres conversaban al interior de la oficina, en las afueras se encontraba Karin, leyendo las noticias en su celular y norando el cómo habían podido ocultar la identidad del director en las redes.

—Señorita Kurosaki —llamo Hitsugaya.

—¿Sí señor? —respondió esta entrando a la oficina.

—¿Qué sigue?

—Tienes una reunión con la junta sobre el nuevo negocio —Hitsugaya asintió, sacando un cigarrillo de su bolsillo junto al mechero. Karin rápidamente se lo quitó —. Sabes que no puedes fumar dentro —Toshiro la miró para luego observar al gran pecador, el cual desvió la mirada. El joven se fue rápidamente de la oficina.

—¿Señor Hitsugaya? ¡¿Señor Hitsugaya?! —Toshiro no le prestó atención al hombre y se fue sin siquiera despedirse. El hombre se deprimió bastante, casi al punto de llorar. Karin lo vio y puso una mano en su hombro.

—Señor Takezoe*, no se desaliente demasiado —lo consoló—. Tu proyecto falló y te encontraron en el barrio rojo. Debido a que el señor Hitsugaya tenía muchas esperanzas puestas en usted, está decepcionado —le explicó—. Por eso está molesto —le mencionó—. Verá, el señor Hitsugaya hizo todo lo posible para encubrir el nombre de nuestra empresa en ese artículo sobre ti.

—Señorita Kurosaki, ¿por qué hice eso? —dijo Takezoe—. Debo haber estado poseído.

—No te olvides de este momento y solo vive más duro y mejor —le dijo amablemente—. Señor Takezoe, ¿por qué no te vas a casa temprano hoy, y descansas un poco? —este solo la miró.

—¿Debo hacer eso? —Karin asintió—. Está bien, gracias —mencionó Takezoe levantándose—. Tendré más cuidado a partir de mañana —le mencionó a Karin, retirándose de la oficina con una sonrisa. La secretaria de este, la cual había estado allí todo el tiempo, se dirigió temerosa a la pelinegra.

—Este... ¿Puede seguir trabajando aquí, verdad? —preguntó nerviosa. Karin solo sonrío y marcó un número en su teléfono.

—Por favor, limpia el escritorio del señor Takezoe y todos los muebles ahora —mencionó, para luego cortar la llamada y dirigirse a la chica a su lado—. ¿Has visto al señor Hitsugaya darle una segunda oportunidad a alguien? —diciendo esto, se retiró del lugar.


—Asumiremos la línea aérea internacional clasificada la tercera mejor en el país —mencionaba un hombre dando un discurso sobre el nuevo proyecto que tenía la empresa—. Dentro de cinco años, la convertiremos en la mejor aerolínea en el mercado nacional y dentro de las diez mejores en el mercado internacional —la reunión de los ejecutivos de la empresa junto al vicepresidente estaba yendo normalmente. Era común para ellos hablar de los nuevos proyectos y adquisiciones que tenía la empresa, los cuales elevaban su estatus y ganancias en un 120% —. Tan pronto como se tome la decisión, empezaremos a recibir pedidos de , India y Vietnam, con el fin de acelerar el negocio de la aviación —el vicepresidente solo prestaba atención a todo lo que se decía—. Si miran los estados financieros, verán que el activo actual es de 2.024 millones de dólares, y las obligaciones de 940 millones. La relación actual es aproximadamente de 275 por ciento —finalizaba su exposición el director Kyoraku.

—Es el 2020 —habló por primera vez en la reunión Hitsugaya. Todos le prestaron atención.

—¿Señor?

—Si el activo actual esde 2.024 millones y las responsabilidades de 940 millones, ¿no debería ser la proporción actual de 215.319149? Señor Kyoraku —este último volvió a mirar la tabla.

—Bien, tiene razón —mencionó sacando su calculadora—. ¿Por qué los números...?

—Bien, proceda con la adquisición —mencionó Hitsugaya—. Damos por terminada la reunión —dijo levantándose de su asiento para salir de la sala de juntas, siendo seguido por la secretaria Kurosaki.


—"Lo han invitado a una fiesta, cortesía del embajador español. Sí, ¿lo llamo mañana, para reprogramar? Sí, adiós" —hablaba Karin por teléfono, dando razones de su fluido inglés, mientras seguía al vicepresidente al ascensor. Ambos ya estaban dentro rumbo a la oficina de este. Karin cortó la llamada.

—Ha mejorado mucho —mencionó Hitsugaya.

—¿Señor?

—Tu inglés —sonrió—. Nueve años atrás, cuando fuimos por primera vez a los Estados Unidos, luchaste por comunicarte en inglés.

—Cierto, lo logré gracias a ti.

—Es verdad. Mi apoyo incondicional debe haberte ayudado mucho —Karin solo lo miró.

—Más que eso, mejoré porque me avergonzaron cada vez que cometía un error con el acento, por lo cual no dudaste en regañarme —explicó la pelinegra—. Realmente me empujó a trabajar más duro.

—Vergüenza y regaño —mencionó Hitsugaya—. Bien, si te ayudan a crecer, continuaré dándote eso.

—Muchas gracias señor —dijo Karin. Ambos iban relajados en el ascensor, cuando el estómago de la morocha rugió, avergonzándola —. Lo siento señor, tuve que saltarme una comida para usar un vestido, y debido a la reunión no pude prepararle unos bocadillos, ¿está bien señor?

—Estoy bien —le detuvo el albino—. Ya sabes lo concentrado que me siento. Cuando estoy trabajando, el hambre no es un problema —al decir esto, su estómago también rugió.

—Prepararé los bocadillos.


Era de noche y los faroles nocturnos iluminaban la ciudad. Dentro de una modesta embajada, una fiesta se estaba produciendo. El vicepresidente Hitsugaya portaba un elegante traje de gala, a su lado, iba acompañado por su secretaria, la cual lucía un vestido de colo rojo, el cual resaltaba su blanquecina piel. Ambos entraron saludando a algunos invitados.

—Él es el recién nombrado embajador español —decía Karin sobre el hombre frente a ellos.

—"Buenas noches, lo felicito por su nuevo puesto" —hablaba en español Toshiro.

—"Me han hablado mucho de usted vicepresidente, un placer" —respondió el embajador tendiéndole la mano.

—"Un placer" —respondió Hitsugaya correspondiendo el gesto.

La fiesta seguía es su apogeo, todos conversaban tranquilamente sobre negociaciones y otras cosas más triviales. La secretaria Kurosaki conversaba con otras personas, Hitsugaya hablaba temas obre su empresa.

—Durante los últimos cuatro años, el grupo Seireitei ha ocupado el primer lugar como la compañía con la mejor imagen corporativa —les decía Hitsugaya a algunos —. "El bio negocio ha sido recientemente aprobado por la FDA de los Estados Unidos" —y así sucesivamente en diversos idiomas. Mientras este hablaba, algunas chicas de la fiesta conversaban silenciosa y alegremente sobre él.

—Es tan hermoso.

—Te lo dije —se decían. Toshiro miró en dirección a ellas,estas quedaron pasmadas mirándolo —. Oh Dios, nuestros ojos se encontraron —se decían emocionadas. Toshiro se fue acercando a ellas, y estas se ponían cada vez más nerviosas. Toshiro llegó hasta ellas, pero rápidamente pasó de largo, topándose con un espejo y viendo su reflejo en este. Karin prontamente llegó a su lado.

—Señor, el embajador está esperando —le avisaba esta.

—Señorita Kurosaki —le habló Hitsugaya.

—¿Sí?

—¿Cómo me veo ahora? —preguntaba temeroso.

—Te ves perfecto —le sonrió Karin—. ¿Vamos? —Toshiro asintió, siguiendo a su secretaria.


El mismo auto que los había llevado hasta la compañía y otros lados los había ido a buscar a la fiesta. Ya estaban de regreso, estando ambos sentados en los asientos de pasajero, mientras el chofer, perteneciente a la empresa, conducía rumbo a la casa del vicepresidente. Iban todos tranquilos, observando lo iluminada que se encontraba la ciudad en pleno paisaje urbano nocturno. El silencio era acogedor.

—¿Cuándo aprendiste a hablar español? —rompió el silencio el peliblanco.

—¿Qué? —preguntó confusa la morocha.

—Español —volvió a decir este—. Estuviste hablando bastante tiempo con esos chicos españoles apegados a ti.

—Ah, eso —mencionaba—. Gracias a ti, apenas logré aprender inglés y chino. No tuve tiempo de aprender español. Solo adivinaba lo que decían.

—¿Adivinabas? —preguntó extrañado.

—Si —afirmó la morocha—. Cuando te miran mientras te dan champán, debe significar "disculpe" —Toshiro asintió—. Lo que te estaban diciendo mientras te miraban debe ser un cumplido. Así que solo sonreí y asentí —mencionó. Toshiro formuló una ligera sonrisa.

—Si.

—Y cuando un chico intenta hacer un movimiento, toco mi pendiente con mi mano izquierda —mencionó.

—Espera —le detuvo el albino—. ¿Por qué con tu mano izquierda? —Karin levantó dicha mano, mostrando que en ella se encontraba un anillo bañado en oro.

—Cuando les muestro mi anillo todo se soluciona —Toshiro por fin comprendió—. Este es el anillo que gané en el último aniversario de deportes de la empresa.

—Eres grandiosa —mencionó el peliblanco. Karin lo miró sorprendida.

—No puedo creer que me elogie señor.

—Felicitaciones.

—Gracias —sonrió.

—De todos modos, bien hecho hoy —la felicitó—. Dime qué es lo que quieres. Cualquier logro debe ser compensado.

—Señor...

—Me niego a aceptar un "No" como respuesta —le detuvo este.

—Eso no es —respondió Karin—. Tengo algo que decirte.

—No confieses tu amor. Nuestra relación es estrictamente profesional —Karin lo miró aturdida.

—No es eso.

—¿Entonces? ¿Qué me quieres decir?—Karin respiró profundamente.

—Creo que necesitas encontrar una nueva secretaria —la sonrisa del rostro del albino se esfumó, dando paso a una mirada confundida hacia la morocha.

—¿Qué?

—Voy a renunciar ahora.


Hola~ Aquí DameLiebe.

Sé que ha sido un tiempo desde que no subía algo a la plataforma, pero no he tenido tiempo de hacerlo. Espero que esta adaptación les guste. Aclararé algunos puntos en esta parte, esto lo haré en todos los capítulos.

*Barrio Rojo: se le llama así a los barrios asiáticos en donde hay prostitutas, bares de mala clase y juegos de azar.

*Takezoe: Es un personaje de Bleach no muy conocido, pues solo es mencionado en la saga de la Sociedad de Almas. Es un shinigami el cual ostenta el 7 puesto en el décimo escuadrón. Preferí colocarlo a él que estar despidiendo a uno de mis amados personajes.

Eso es.

Nos vemos en el próximo capítulo.