Capítulo 3


En un restaurante corriente, camino a lo que era la casa de la familia Kurosaki, se encontraban los tres hijos de la familia sirviéndose algo para comer mientras platicaban de cómo les había ido este último tiempo. No siempre podían compartir, ya que cada uno tenía algo que hacer y trabajo por asistir. Su padre salía siempre de viaje, por lo que no era común verlo estos días.

—Te dije que yo lo haría —habló Yuzu, la hermana melliza mayor de Karin.

—Lo siento. Me obsesiona el hacer esto —sonrió la morocha—. Hábitos laborales.

—Karin, comamos relajados—mencionó Ichigo.

—Ambos deberían disfrutar la comida —les dijo Karin sirviendo un plato para cada uno—. Por cierto, ambos se ven completamente demacrados —mencionó.

—No te preocupes por eso —dijo Ichigo—. No cuidé del todo a mis queridas hermanitas —les sonrió—, y solo busqué por mí mismo.

—Hey, no digas eso—le pidió Karin—. Ustedes pudieron estudiar y trabajar adecuadamente, por lo que pudimos saldar la deuda universitaria. Además, no han causado ningún problema como nuestro padre.

—¿Qué? ¿Papá volvió a causar problemas? —preguntó Yuzu angustiada.

—Bueno —suspiró la morocha—. Papá pidió prestado dinero a un prestamista a principios de mes —explicó, sus hermanos suspiraron ante esto—. Fueron alrededor de 30 mil dólares.

—¡30 mil! ¿En qué estaba pensando el viejo? —preguntó enojado Ichigo.

—¿Por qué no lo habías mencionado antes? —dijo la pelicastaña.

—Les habría hecho preocuparse de más.

—¿Y qué hiciste? —preguntó Ichigo.

—Vendí mi auto —respondió con simpleza Karin.

—¿Tienes un auto? —preguntó Yuzu, a lo cual Ichigo solo la miró. La morocha sonrió ante la actitud de sus hermanos.

—Un día perdí el autobús y llegué 10 minutos tarde al trabajo. Por lo que el vicepresidente me compró uno —empezó a explicar—. Lo vendí después de haberlo conducido una semana —sonrió—. Pagué todas las deudas, así que me siento muy relajada —dijo riéndose, lo cual provocó también una risa en sus hermanos.


La risa burlesca de Kyoraku se escuchaba por todo el salón, mientras que Toshiro solo le veía con cara de pocos amigos. El mayor no podía parar de reír ante lo que le había dicho el menor, era algo que no esperaba de él. Un par de lágrimas salieron de sus ojos producto de la risa.

—Tu cara de risa es muy irritante —le decía el peliblanco.

—Pero es muy gracioso —decía entre risas el mayor.

—¿Qué es lo gracioso? —preguntó Toshiro, ante lo cual el mayor paró de reírse.

—Ahora que lo pienso no es tan gracioso —dijo el mayor, ahora serio.

—Después de todos esos momentos que compartimos juntos, ¿cómo puede ella estar tan calmada? —preguntó suspirando el menor.

—Siempre dijiste que ustedes dos estaban relacionados solo por el trabajo —mencionó Kyoraku.

—Me sigo preguntando cuál es el motivo.

—Karin no debe haberlo hecho por alguna oferta, piénsalo un poco —le hizo ver—. Ella debe haber tenido algún tipo de disparador que la hizo querer renunciar.

—¿Disparador? —se preguntó Toshiro, mientras recordaba todos los momentos en los que le hizo hacer diferentes cosas y las interrupciones que le hacía, hasta que el rostro de una chica se le vino a la mente—. ¿Hikari?*


—Achú —Karin dio un pequeño estornudo—. ¡Dios, me está volviendo loca!

—Hey, te dije que tomaras tus pastillas para la alergia —le dijo Ichigo sacando de su mochila un paquete de pastillas para entregárselos a la morocha—. ¿Por qué eres la única de los nosotros que es alérgica al polen?

—Gracias —agradeció el gesto Karin.

—Sentimos mucho todo lo que has hecho por nosotros —mencionó Ichigo apenado.

—No es así —dijo Karin sonriendo—. Son mis hermanos, y haría lo que fuera por ustedes. Todos rieron ante esto, pues la morocha tenía razón. Los tres siempre se apoyarían.

—Por cierto, ¿por qué tocaste las flores cuando eres alérgico al polen? —preguntó Yuzu preocupada—. ¿El vicepresidente te obligó a hacerlo de nuevo? —Karin solo las miró, recordando el por qué tocó las flores.


Flashback


En la fiesta a la que habían ido el otro día, se les había cruzado por el camino la señorita Hikari, una modelo que se estaba volviendo muy famosa al estar representando varias marcas élite del país. Esta abordó a Toshiro y se le pegó como chicle en el zapato, mientras que Karin se apartó unos metros de ellos.

—Hitsugaya-sama —le habló la chica.

—Buenas noches Hikari —le saludó cortésmente.

—Hoy luzco diferente, ¿no te parece? —preguntó esta esperando que el peliblanco adivinara el por qué lucía diferente. Rápidamente miró a Karin, la cual le hizo un gesto de ver el cuello, en el cual, Hikari lucía un hermoso collar.

—Sí, ese collar te queda espectacular —le dijo el peliblanco.

—Es el que tú me regalaste —le recordó sonriente—. Además, Hitsugaya-sama, ¿sabes qué día es hoy? —Toshiro se quedó callado un momento, Karin tampoco supo qué responder—. ¡Es mi cumpleaños! —le recordó emocionada, a lo que Toshiro sonrió nervioso.

—Ah, sí. Por eso mismo, te he preparado un regalo —mencionó. Karin entendió a la perfección la indirecta, por lo que rápidamente corrió, saliendo del edificio rumbo a la florería más cercana, en donde pidió un ramo de flores, rosas y violetas. Al llegar, sus estornudos empezaron y continuaron en cuanto ella se fue de vuelta a la fiesta, entregándole el ramo al peliblanco, el cual se lo entregó a la modelo.

—¡Muchas gracias Hitsugaya-sama! —dijo alegremente la modelo.

—Feliz cumpleaños —le felicitó el alto—. Bien, que lo pases muy bien. Debo irme ahora —se despidió, saliendo del lugar seguido de Karin, la cual aún no podía dejar de sorbetearse la nariz y que sus ojos se pusieran llorosos.


Fin del flashback


—¿La secretaria Kurosaki lloró? —preguntó Kyoraku.

—Pensé que estaba viendo mal —mencionó el peliblanco—. Pero ella tenía los ojos completamente llorosos.

—Tenía sus ojos llenos de humedad —dijo el mayor—. "¿Debo traer flores incluso para otra chica? No puedo soportar más esto. Renuncio". ¿Es ese tipo de situación? —preguntó el mayor acerca de la escena que habían vivido.

—No, no es eso —rió Toshiro—. Creo que finalmente sé el por qué quiere renunciar.

—¿Por qué tengo un mal presentimiento acerca de tu conjetura?

—¿Por qué no me di cuenta de esto antes? —rió el peliblanco—. Que tonto soy.

—Bien, tonto —rió el mayor—. ¿Qué razón es?

—Es algo de lo que no se puede hablar fácilmente —mencionó—. A la secretaria Kurosaki...

—A la secretaria Kurosaki... —repitió Kyoraku. Toshiro se levantó de improvisto de su asiento, asustando al mayor.

—Le gusto —afirmó.


Una escandalosa risa se escuchaba en el restaurante. Esta era perteneciente a la morocha, la cual no podía más ante lo dicho por su hermana mayor. Pequeñas lágrimas salieron de sus ojos producto de la risa.

—Me gusta, mi pie —continuaba riéndose.

—¿Por qué no? —preguntó Yuzu—.Te compra zapatos, ropa y mucho más. Sé que es para mantener tu imagen pero, ¿no es demasiado?

—Eso es verdad —afirmó Ichigo mientras comía. Karin solo los miró con una pequeña sonrisa en su rostro.

—Estoy segura de que al vicepresidente le gustas —afirmó la castaña. Karin solo bufó.

—Eso jamás —negó la morocha—. Él se ama tanto que no le importan los demás. Jamás se ha enamorado de otra persona.

—Eso no tiene sentido —le contradijo su hermana.

—¡Lo digo enserio!

—¿Él nunca ha amado a nadie incluso a esta edad? No puedo creerlo —dijo Ichigo.


—Tuve cuidado de que ella no tuviera sentimientos por mí —mencionó el peliblanco.

—Que considerado.

—Por otra parte, trabajó a mi lado durante nueve años —mencionó—. Ella sería un robot si no tuviera sentimientos por mí.

—Bueno, no estemos muy seguros de eso —le intentó detener el mayor.

—Secretaria Kurosaki —rió el peliblanco— Se supone que solo debemos estar relacionados por el trabajo —volvió a reír—. Lo sabía. Ella me quiere tal como esperaba.


—No hay nada entre nosotros —aclaró la morocha—. Solo es una relación laboral —sus hermanos sonrieron—. Y, voy a renunciar al trabajo —el rostro de los Kurosaki mayores se puso serio.

—¿Renunciando? —preguntó sorprendida Yuzu.

—¿Por qué tan de repente? —preguntó Ichigo—. ¿No dejó que descansaras correctamente? ¡Ese idiota...!

—No es nada de eso —respondió la morocha—. Papá y ustedes ya están más relajados, y hemos saldado la deuda también. Así que vi que era momento de renunciar.

—¿Qué harás después? —le cuestionó el pelinaranja.

—Aún no lo sé —respondió Karin—. Se siente mal, pues no seré tratada muy bien con la poca experiencia que tengo, y eso me mantiene tan ocupada que no creo que haya otro momento para renunciar —aclaró—. Además... —No pudo terminar de hablar, debido a una llamada entrante del vicepresidente, a la cual contestó rápidamente—. Sí señor.

—Sabes dónde estoy —dijo—. Ven aquí rápidamente.

—Señor Hitsugaya, estoy un poco ocupada en este momento —le confesó—. Si quiere puedo llamar al señor Hirako o conseguirle un llamar a otro chófer.

—¿Cómo confiar en ellos? —cuestionó el peliblanco.

—¿Quiere que estés allá ahora? —preguntó susurrando el pelinaranja. Este intentó quitarle el teléfono, pero Yuzu se lo impidió.

—Entonces, ¿por qué no llamas a Hikari? Estoy segura de que se alegrará de que estés con ella —trató de negarse a ir la morocha.

—Ven aquí ahora mismo —ordenó el peliblanco cortando la llamada.

—¿Señor? ¿Hola? —habló la morocha, sin recibir ninguna respuesta, por lo que solo suspiró y volvió a prestar atención a sus hermanos.

—¿Quiere que estés allí y conduzcas por él? —Karin asintió ante esto.

—Nadie le dirá nada, incluso si no duerme. Así que no sé por qué está tan obsesionado con ir a su casa.

—Dímelo a mí —habló Ichigo— Estoy muy contento de que por fin hayas decidido renunciar a esa compañía.

—¿Dónde está la llave del auto? —se preguntó la morocha buscando entre las cosas de su bolso. Estaba tranquila buscándolas hasta que su vista se fijó en el piso, y lo que vio le hizo pegar un brinco y gritar asustada. Allí había una pequeña araña, razón por la cual Ichigo fue rápidamente a abrazarla y tratar de calmarla, ordenándole a Yuzu que la matara.

—¿Estás bien? —preguntó Ichigo. Karin asintió aún un poco asustada—. ¿Aún tienes aracnofobia?

—Ichi-nii —le habló la morocha, tratando de regularizar su respiración—. ¿Estás seguro de que no me perdí cuando era pequeña? ¿Alrededor de uno años?

—Nada de eso sucedió —mencionó Ichigo algo algo temeroso, pero no se lo dejó ver. Karin lo observó mientras intentaba inhalar y exhalar lentamente, aún con su rostro lleno de pavor.


Ya estaba en las afueras del edificio de la compañía, iba a entrar, pero, al virar su vista, se fijó en que en el auto ya se encontraba el vicepresidente, sentado en el asiento del copiloto esperándola. Rápidamente fue hacia allí con una sonrisa.

—Realmente gustas de mí —hablaba solo el peliblanco— Con razón te enfurecías cuando te mandaba a pedir cosas para otras chicas —rió un poco—. Secretaria Kurosaki, terminaré las cosas con Hikari, ¿está bien? —sonrió arrogantemente—. Dios, mi razonamiento es tan agudo —se alababa.

—¿Qué está haciendo? —se preguntó la morocha al ver que el peliblanco hablaba solo. Lentamente se acercó y tocó la ventana del copiloto—. Señor, ya estoy aquí —le informó, dirigiéndose al asiento del conductor. Toshiro se puso nuevamente serio. La morocha se sentó en el asiento y se colocó el cinturón de seguridad, aunque a mitad de camino, se detuvo, debido a que ni siquiera se llevó un regaño por parte del peliblanco. Iba a girar su vista cuando de pronto sintió que el contrario colocaba un ramo de flores justo frente a ella. La alergia de Karin le atacó nuevamente, y sus ojos empezaron a lagrimear.

—Me estás avergonzando al llorar de nuevo —dijo arrogante el peliblanco—. ¿Estás tan contenta? —la alegría de Toshiro se fue por las nubes, pues fue interrumpido por un estornudo de la morocha. Esto le hizo cerrar los ojos y secarse el rostro con un pañuelo, pañuelo que le entregó a Karin—. Tíralo.

—Lo siento mucho —se disculpó la morocha—. Pondré estas flores en el baúl —mencionó abriendo la puerta y saliendo del auto rumbo al maletero de este, aguantándose como pudo la alergia y los estornudos que estaban por venir.

—¿Fue tan conmovedor? —se dijo Toshiro en cuanto esta salió—. Ella está indefensa —la morocha rápidamente volvió al auto, sentándose como conductor y, ahora si, colocándose el cinturón.

—Lo siento —se disculpó esta para, después, encender el auto y conducir rumbo a la casa del mayor. Ambos iban completamente callados, disfrutando el paisaje, hasta que el peliblanco rompió el silencio.

—¿Quién estaba contigo? —preguntó.

—Es un secreto —respondió Karin, a lo cual el mayor la miró sorprendido, para después suspirar.

—Terminaré pronto las cosas con Hikari, ¿está bien?

—¿Estás saliendo con otra mujer otra vez? —preguntó la morocha.

—No estoy saliendo con nadie por el momento, ¿está bien?

—¿Por qué sigues preguntándome si está bien? —preguntó confundida.

—No dormí, ¿está bien?

—¿Qué? —estaba aún más confundida.

—Me refiero a que no dormí con ella —aclaró Toshiro—. Sabe muy bien que solo somos socios comerciales —la morocha asintió—. Creo que ahora sé todo lo que has sufrido hasta el momento, así que tómate el día libre mañana y piénsalo de nuevo. Te estoy dando un día de descanso.

—¡¿En serio?! —preguntó alegre la pelinegra, pero pronto sus ánimos se vinieron abajo—. Ah, pero tengo una entrevista para mi reemplazo mañana...

—Pasa por la entrevista en breve —le dijo rápidamente el ojiturquesa.

—Bien, muchas gracias —agradeció alegremente.

—Por cierto —habló Toshiro—, ¿encontraste un lugar para trabajar después de tu renuncia?

—Aún no.

—Te quedarás en Karakura, ¿verdad?

—No estoy muy segura —respondió. Toshiro la observó sorprendido.

—Entonces, ¿por qué renuncias sin esos planes básicos? —Karin se puso a pensar.

—Quiero retomar mi vida —el peliblanco solo bufó.

—¿De qué estás hablando tan de repente?

—Ni la vida de secretaria, ni la de ama de casa —mencionó—. Sino que mi propia vida —dijo sonriendo.


La noche había pasado volando, y el despertador sonó como todos los días a las cinco de la mañana. El sol empezaba a alumbrar por el horizonte y Toshiro, bueno, no pudo dormir bien. Todo por culpa de su secretaria, en la cual pensó toda la noche, sobre todo en lo dicho por esta: "Quiero retomar mi vida".

—Entonces, ¿qué pasa con el tiempo que pasó conmigo? —se preguntó terriblemente frustrado—. ¿Acaso no es su vida? —giró la vista para ver la hora, y muy a su pesar se levantó.

Fue rápidamente a darse una ducha, porque de verdad la necesitaba urgentemente, pues debía estar bien despierto para asistir a la oficina. Al salir se colocó su bata y fue rumbo a su armario, se miró al espejo para desordenarse un poco el cabello, y, en cuanto pasó los dedos por allí, sintió un pequeño dolor. Se levantó el flequillo para ver cuál había sido la causa, y grande fue su sorpresa al encontrarse una pequeña espinilla justo en su frente.

—¡¿Una espinilla?! —gritó aterrorizado y enojado—. ¿Se atrevió a aparecer justo en mi elegante frente? —delicadamente intentó reventarla, pero al apretar solo un poco el dolor volvió, por lo que dejó de lado eso y optó por ir a colocarse su traje.

Ya teniendo este puesto y el cabello perfectamente arreglado, fue hacia el espejo a arreglar si corbata, pero no pudo hacer el nudo, por lo que optó por sacársela y desabrocharse los primeros dos botones de su camisa y colocarse el saco para irse a la compañía.


Era temprano por la mañana, y en una linda y simple habitación dormía Karin Kurosaki. Por primera vez en mucho tiempo pudo tener un día libre,y eso ameritó un buen descanso, el cual no pasó por alto. La morocha despertaba de su largo sueño, estirándose aún en la cama.

—Ah pasado tiempo desde la última vez que dormí así —se dijo sonriendo—. ¡Esto es genial! —alegó pataleando entre las sábanas y suspirando relajada—. Bien, debería levantarme —mencionó parándose y sacando una carpeta de la compañía de su escritorio para meterla a una caja. Allí, logró ver una libreta con un encuadernado bastante infantil, la tomó y se sentó, sonriendo al verla. La dejó con una sonrisa encima del escritorio y dirigió su vista al reloj que allí tenía, este marcaba las siete y veinte de la mañana. Su sonrisa desapareció—. Quizá dormí demasiado —dijo para empezar a alistarse, pues, aunque era su día libre, debía ir a la entrevista.


En la compañía, ya todos los trabajadores estaban en sus quehaceres. Toshiro llegó veloz a esta y, tal como llegó, se dirigió a su oficina, recibiendo el saludo de sus trabajadores, a los cuales pasó de largo. Estaba en la entrada de esta cuando viró su vista hacia el escritorio de Karin. Su rostro permaneció sereno, y, a pesar de eso, le dolía el no verla sentada allí como siempre. Entró a su oficina y fue rápidamente a sentarse en su silla giratoria.

Allí suspiró pesadamente, y, al virar su vista hacia el escritorio, pudo divisar un papel en este. Era una carta, así que la tomó y, en cuanto leyó lo que decía, su rostro se llenó de frustración: Era la carta de renuncia de Karin. Tan rápido como tomó la carta, la tiró nuevamente al escritorio, quedándose pasmado en su sitio.


La morocha recién salía de su casa, respirando el aire de la acogedora mañana y estirándose un poco. Hace mucho tiempo que no iba a trabajar a esas horas, y eso le hizo dormir y descansar muy bien, recuperar un poco del sueño perdido por las largas horas laborales a las que era sometida.

—Voy a trabajar bajo la luz del día —suspiró—. Ha pasado mucho —sonrió—. ¡Es genial! —Karin empezó a caminar rumbo a su trabajo, de pas, tomó su celular y marcó el número de una de sus amigas—. Ururu, ¿qué tal si nos encontramos esta noche? ¡Soy yo, la secre...! ¡Karin Kurosaki! No borraste mi número por casualidad, ¿verdad? —conversaba la pelinegra, mientras reía alegremente.


El peliblanco estaba sentado en uno de los sofás de la oficina de Kyoraku, comiendo esos dulces de ginseng rojo que este último le había ofrecido con anterioridad.

—¿Qué sucede? —preguntó sorprendido el mayor—. Solías decir que eso solo tenía, probablemente, un 0,03 por ciento de ginseng rojo y una tonelada de azúcar —le recordó el pelicastaño, suspirando al sentarse frente al menor. Un pesado suspiro salió de los labios del peliblanco.

—Ella dijo que quería recuperar su vida. ¿Qué demonios significa eso? —suspiró nuevamente—. Si trabajas ocho horas al día durante nueve años, esto se convierte en 18.000 horas —comenzó a decir—. Ella trabajó 18 horas extra a la semana porque nunca se tomaba un día libre, por lo que los tiempos nos lleva a 59.130 horas —otro suspiro se escuchó—. Hemos pasado más tiempo juntos que la mayoría de parejas casadas.

—Eso es lo que digo —mencionó el mayor—. Es demasiado.

—¿Son sus sentimientos heridos porque ella me quiere demasiado? —Kyoraku solo lo miró.

—Sé que ella es competente y que puedes sentirte muy unido a ella, pero pareces muy molesto por eso —dijo el mayor—. ¿Tienes sentimientos por ella acaso?

—¿Has perdido la cabeza? —respondió rápidamente el peliblanco.

—Entonces, ¿por qué estás tan molesto? —Toshiro se quedó callado ante esto—. Además, no dejas que otras chicas te toquen. Teniendo tantas mujeres a tu alrededor y no dejas que ninguna se acerque a ti —explicó el mayor—. ¿Tuviste alguna experiencia traumática con una mujer o algo así?

—Simplemente no me gustan las mujeres.

—¿Qué hay de la secretaria Kurosaki?

—Ella es diferente —el mayor bufó.

—También es mujer, ¿qué tiene de diferente?

—Ella es solo... —empezó a decir—. Ella es solo la secretaria Kurosaki —mencionó—. Eso es todo, adiós —se despidió, levantándose del sofá y caminar hacia su oficina a iniciar la entrevista.

Por lo menos en ella podría ver a la morocha.


Bien, he aquí el tercer capítulo. Este me quedó más largo que el anterior jaja. Así que tienen mucho más para leer.

Informo que también subiré el fanfic a Wattpad, por si a alguna de ustedes no le gusta la plataforma de fanfiction. También lo haré porque se me hace fácil esa plataforma (así puedo continuar escribiendo desde el teléfono).

Bien, también quiero informarles que este fanfic contará con aproximadamente 64 capítulos, si es que no decido hacer algún especial a medida que transcurra la historia. Así que tenemos HitsuKarin pa' rato.

Aclaraciones:

*Hikari: Este personaje se me vino a la mente solo porque no tenía a quién colocar allí, y la verdad, no me gusta dejar a Momo como la mala de la historia o cosas así, por lo que pensé en crear uno para esto.

Algunas preguntaran dónde está Momo, pues bien, saldrá más adelante, todo a su debido tiempo.

Con eso aclarado, nos vemos en el siguiente capítulo.