Los personajes de Mai Hime no me pertenecen, la historia en cambio, sí.
Capítulo 9
Natsuki
No es lo que parece
Durante todo este tiempo he intentado despejar la mente de todo tipo de recuerdos, desde los de mi tierna infancia con mi familia, hasta los de Shizuru incluida la noche del karaoke. La única forma de dejar de pensar en aquel tema, para ser más exactos en el novio de Shizuru, los fines de semana me dedicaba al arreglo de motocicletas y la venta de recambios y entre semanas tenía las clases. Incluso para evitar compararme continuamente con aquel chico, por las mañanas salía a la pista de atletismo enfrascada en ropa de deporte y corría hasta quedarme sin aliento, mientras más se empeñaba mi mente en evocar aquella sonrisa perfecta y aquel saludo cortés que nos dedicó a todos, con más ahínco corría hasta poner mis músculos al límite y únicamente me detenía cuando comenzaban a arderme los pulmones por la falta de aire. Tate que últimamente era el eterno preocupado, se intranquilizaba al pensar que había ideado un plan para consumirme a base de tirones y agarrotamientos de mis músculos. Tanta era su preocupación y la de mi compañera de habitación que me mandaron a Mai, su as en la manga.
"¿Podemos hablar?" Me sorprendió Mai en la cafetería sin la compañía de su novio, cosa rara en estos días ya que se veían muy unidos.
"¿Le pasa algo a Tate?" Negó con la cabeza. "¿Le pasa algo a Shizuru?" Y comenzó a sonreír invitándome a un café.
"Shizuru está bien, bueno ya sabes con las clases algo liada." Asentí mientras me sentaba. Pues si estaban todos bien, ¿de qué querría hablar conmigo? "He venido a hablar de ti y de Shizuru." Dijo un poco ruborizada. "Sé que no debería meterme donde no me llaman pero tus amigos están preocupados por ti y a lo mejor hablar del tema con alguien que conozca a Shizuru te puede ayudar."
"Estoy bien, de verdad. Puedes decirle a Tate que no me voy a volver loca ni nada parecido." Comencé a tomarme el café, pues pensé que en cuanto antes terminara con mi taza, antes podría irme.
"Precisamente es por eso por lo que está tan preocupado. Te has tomado muy en calma el asunto. Y dado el hecho que tus amigos te conocen bien, no se esperaban esa reacción por tu parte." Comentó aun tímida sin terminar de sentirse a gusto con la charla.
"¿De qué sirve alterarse? Él era su novio y no se las decisiones que la han llevado a acostarse conmigo pero alguna razón tendrá de haber hecho aquello." Comenté mientras seguía tomándome el café.
"¿Y no quieres conocer la historia? ¿Saber el motivo? ¿Por qué tú? ¿Nada?" Reprodujo exactamente las mismas frases por las que corría todas las mañanas, por el mismo orden.
"¡Claro que me gustaría! Le di la oportunidad para hacerlo pero la desaprovechó completamente y después apareció su novio y me fui." La miré en silencio. "¿Te mando Shizuru?" Negó con la cabeza.
"Estoy aquí exclusivamente por Tate, por Nao y por ti. Y porque creo firmemente que deberías conocer la verdad, saber qué ha pasado exactamente y bueno saber a qué te enfrentas, en el caso de que quieras continuar con lo tuyo con Shizuru." En este caso la que miraba fijamente era ella. "Sé que te gusta y también sé que le gustas a ella, pero evidentemente os habéis conocido en un mal momento. Ella está con Reito y llevan juntos desde hace mucho tiempo, se conocían desde que eran críos. El caso es que han tenido una tremenda pelea y han roto, que justo fue la noche en que nos conocimos todos. Técnicamente estaba soltera y solo pensamos en divertirnos, fui yo quien la instó a que se dejara llevar contigo."
"Gracias, Mai." Comenté sarcásticamente.
"Lo siento. No sabía que se os complicaría de esta forma el asunto. Todo el mundo lo hace, salen se divierten y vuelven a casa con una alegría en el cuerpo, ¿qué podría salir mal?" Era cierto, incluso yo estaba de acuerdo la noche en cuestión. No podía echarle la culpa a todo el mundo menos a mí, la decisión fue únicamente mía y de Shizuru.
"Tienes razón. Supongo que estas cosas no están hechas para gente como yo." Dije completamente en serio.
"Tampoco están hechas para gente como Shizuru. Créeme cuando te digo que ella también es víctima de esto. Ha estado toda la vida bajo el yugo de su padre y el de Reito y pensé que si saliera un poco y conociera a alguien tan despreocupado y con otro punto de vista acerca de lo que es vivir, tal vez su vida mereciera algo la pena. Y en principio funcionó." La mire escéptica. "Funcionó demasiado, no sabía que os ibais a cruzar comprando ropa interior. ¿Qué hacías en la boutique? Es una pregunta que me hago a día de hoy."
"Es asunto mío." Dije completamente ruborizada. "Me gusta coleccionar ropa interior." Dije pensándolo mejor, Mai solo intentaba ayudarme.
"Tienes buen gusto." Sonreíamos ambas. "No me malinterpretes, agradezco a los cielos el que os hayáis encontrado Shizuru y tú, gracias a ello estoy con Tate. Pero para Shizuru todo se complicó a raíz de ello. Justo aquella semana habían vuelto Reito y ella y el encontrarse contigo equivalía a contarte su verdad. Que por las razones que haya tenido no supo encontrar el momento indicado para hablar de ello." Ahora lo entendía todo. Fue como si pusiera un poco de luz a mi túnel emocional.
"¿Puedo hacerte una pregunta?" Me aventuré en sacarme las dudas.
"Claro por eso estoy aquí." Contestó Mai tan amable como siempre.
"¿Qué significa que dejar a Reito es una decisión que no depende de ella?" Sinceramente era la pregunta que más danzaba en mi cabeza. No entendía aquel momento de su discurso frente a la puerta del karaoke. Por el silencio de Mai, parecía una cuestión sumamente delicada.
"Tanto los padres de Shizuru como los de Reito están de acuerdo con esa relación, incluso antes de que la tuvieran. Y está decidido que una vez que se gradúen contraerán matrimonio." Respondió Mai sinceramente.
"Ahora lo entiendo todo mejor." Guardé silencio un instante, pensativa. "¿Y eso es lo que quiere Shizuru?" Alcé la mirada en busca de la de Mai.
"Antes de ti estaba conforme con esa decisión. No era una ilusión el casarse pero sabía que era un paso más que tenía que dar en su relación. Pero ahora, no sabría responderte exactamente pero si puedo decirte que le importas, tu opinión en todo esto le importa y es una de las cosas por las que no encontraba el momento preciso para hablar de esto." Se bebió su café en silencio mientras esperaba alguna reacción por mi parte.
"¿Y qué puedo hacer yo? Me ha dejado claro que Reito es una decisión superior tanto a ella como a mí." Terminé mi café, los últimos sorbos eran fríos como mi corazón en aquel momento.
"Podéis ser amigas. Aparcar todo lo vivido hasta ahora y empezar por ser amigas. Sé que es difícil y más cuando hay sentimientos de por medio, pero si a ti te hace bien su presencia y tú la ayudas a sonreír cada día, ¿por qué no intentarlo?" Comentó Mai sonriendo.
"¿Así que amigas?" Dije pensativa pues no había pensado en ser amiga de Shizuru en ningún momento y tal vez ese haya sido el gran error, saltarme aquel paso. "Supongo que podríamos."
"Claro que sí. Lo importante es llevarnos todos bien. Y en serio Natsuki no hay necesidad de sufrir lesiones, cuando algo te atormente o simplemente necesites hablar, puedes contar conmigo." Sonreí, lo cierto es que desde que empecé a correr hace dos semanas comencé a disimular una cojera tremenda por las lesiones sufridas en mis gemelos o en mis cuádriceps.
"Muchas gracias Mai, por todo. Y no te preocupes, si Shizuru únicamente necesita una amiga yo seré su amiga." Me incorporé pues era hora de ir a mis clases. "Debo irme, no quiero llegar tarde a matemáticas, pierdo el hilo y me cuesta encontrarlo." Me reverencié y ella sonrió.
"No te entretengo más. Que tengas buen día y esfuérzate." Se incorporó ella también haciendo una reverencia.
Aquel día había sido muy productivo, después de correr durante casi cuarenta y cinco minutos sin descanso, con una ducha bien fría para desentumecer todo el cuerpo, había tenido aquella charla tan gratificante con Mai y no solo eso, acababa de recibir las calificaciones de la semana pasada y era una completa alegría, únicamente me separaba una asignatura de la meta perfecta. Esas semanas han sido una locura a exámenes se refiere, puesto que la siguiente era la semana cultural y deportiva de las universidades, todas las materias concentraban todos los trabajos y exámenes para quedar libre aquella semana e ir a apoyar y animar a los clubes y la universidad en general puesto que se enfrentaba contra otras tres, siendo aquellas tres privadas. Todo el campus estaba patas arriba, la semana no lectiva solo tenía un significado, fiesta interminable durante siete días. Algunos lejos de estudiar para sus exámenes, se preparaban para la juerga que se acercaba. Pero yo tenía mis prioridades, primero estudiar y luego divertirme. Desde el primer día de la semana no lectiva, me reunía con Tate, Mai y Nao para cualquier fiesta propuesta, incluso nos montamos nuestra propia fiesta de pijamas en nuestra habitación ya que aquella semana no había tanto control con la separación de sexos.
Al segundo o tercer día, no me acuerdo exactamente, me crucé con Shizuru. Había cambiado completamente, cosa que me preocupó demasiado, ya que su aspecto se encontraba algo deteriorado. Al comenzar a charlar con ella y notar claramente sus celos. Algo en mi interior se sacudió de nuevo, como si despertaran a mi corazón de un largo invierno hibernando. Era increíble cómo podía transmitirme tantas emociones con una sola mirada, de nuevo me perdí en sus ojos sin encontrar salida hasta que escuche la voz de Mai, que me deslizó de mi ensoñación atrayéndome de nuevo hacia la realidad, ya que en mi realidad solo éramos amigas, nada más. Me dirigí a pasos lentos hasta encontrarme con Nao y con Tate.
"¿Te has cruzado con Fujino?" Preguntó Tate y yo asentí en silencio. "¿Y qué tal?"
"Bien. Ahora viene junto a Mai. La está buscando su novio." Se encogió de hombros mi amigo mientras que Nao sonreía.
"De verdad Kuga, mereces el cielo por tener tanto aguante." Comentó Nao dirigiéndose a mí. "Por cierto, ¿alguno de vosotros sabe cuánto tiempo llevan saliendo la parejita de oro?" La miramos tanto Tate como yo.
"Mucho tiempo, ¿por qué la pregunta?" Solté sin más puesto que cada vez que cambiaba Nao de tema, era por algo sumamente interesante que se olvidó de comentar en su momento.
"Porque hace más o menos un mes, me he acostado con él. Os lo iba a contar el día del karaoke pero pensé que el hecho de que fuera el novio de la desquiciada era más importante." Los dos nos quedamos boquiabiertos y cuando íbamos a reclamarle todo un mes de silencio llegaron las chicas.
Rápidamente cambiamos de tema, aunque tanto a Tate como a mí las dudas y preguntas nos reconcomían por dentro, ¿Cómo era posible pasar por alto aquel detalle? Durante toda la competición y parte de la noche que pasamos en aquel pub favorito de Nao, inmensas dudas me taladraban la cabeza, ¿Cómo era posible ser infiel y estar tan tranquilo tomándote una cerveza con tu novia y sus amigos? ¿Es que la gente no siente culpa o sus conciencias no les hablan? Parece que ese tormento dios, solo me lo ha entregado a mí. Era como si los demás tuvieran la capacidad de desconectar la conciencia y poder dormir tranquilos durante toda la noche. Por una trifulca con el susodicho ya que me parecía ahora el ser más repugnante sobre la faz de la tierra, me llevé conmigo a Nao para sacarle toda la información que poseía.
"¿Qué ha pasado ahí adentro?" Cuestionó Nao extrañada por la forma en que salimos del pub.
"Que no podía aguantar un instante más soportando la doble moral de aquel burgués engreído." Respondí sin rodeos, pues estaba cerca de mi motocicleta e iba a colocarme el casco cuando vimos a Tate venir hacia nuestra dirección. "¿Qué haces aquí sin tu novia?" Pregunté sorprendida, no sabía porque no dejaba de sorprenderme aquel hecho.
"No tenemos que ir juntos a todas partes, ¿sabes?" Contestó mientras recuperaba el aliento, pues vino corriendo desde el pub. "¿Estas bien?" Intervino preocupado como si recordase nuevamente la discusión.
"Si, no quería seguir fingiendo, por eso me fui. ¿Cómo puede tener ese brote de protección y serle infiel con Nao?" Increpé cabreada.
"Oye en serio, tenéis que dejar de juzgar a la gente. Aún no nos ha contado la historia exactamente." Defendió Tate.
"No fue la gran cosa, una semana antes del karaoke, salí por Shibuya nos conocimos y nos acostamos. El día del karaoke lo reconocí pero tenía mis dudas pero se me despejaron con la llamada de la semana pasada." Al ver que estábamos en silencio instándola a que continúe. "Nada más, nos volvimos a acostar y me dijo que no le hablara a nadie sobre nuestros encuentros."
"¡Que canalla! Y se atreve a poner en la misma reunión a su amante y a su novia sin que se le caiga la cara de vergüenza." Me hervía la sangre solo de pensar que alguien se burlaba de Shizuru y vivía para contarlo.
"¿Bueno eso exactamente no es lo que hace su novia?" Preguntó Nao por lo que la fulminé con la mirada.
"Entre Fujino y yo no hay nada, nos acostamos la primera vez porque lo había dejado con él. Pero desde que han vuelto, no le he tocado ni un pelo." La defendí pues era todo verdad.
"Menudos enredos. Menos mal que la primera noche me quedé con Mai. Imagínate que dolor de cabeza." Fue lo único que soltó Tate. "¿Dónde vais a ir ahora?, creo que los ánimos se han tensado y en breve nos separaremos. Por si más tarde queréis que nos encontremos."
"Muchas gracias, Tate pero por hoy ha sido suficiente. Tengo que digerir la nueva noticia." Y en aquel momento me dirigí a Nao. "Y espero que a partir de ahora dejes de acostarte con él."
"¿Estas celosa?" Comenzaron a reírse los dos mientras yo me ponía el casco.
"Me produce asco. No sé si eso tiene que ver mucho con los celos." De súbito se ruborizó de pies a cabeza.
"Pues también se acuesta con Fujino, espero que también te produzca el mismo asco." Me gritó mientras se colocaba su casco. "Imbécil, que sabrás tú de tratar a una chica." Se montó tras de mi sujetándome por la cintura mientras blasfemaba en silencio.
"¿Qué mosca le ha picado?" Dubitativa solté hacia Tate que seguía frente a mí, escuchando cómo rugía mi motor.
"Mujeres." Se encogió de hombros mientras lo dejamos atrás.
Habíamos llegado a las habitaciones del campus y Nao seguía enojada. Su enfado era ininteligible, pues ella sola había intentado provocarme y yo simplemente respondí a su duda. En cuanto llegamos a nuestro cuarto se encerró en el baño por horas. Y al salir yo ya me encontraba en el séptimo sueño. Al despertar al día siguiente no encontré ni rastro de ella. ¿Cómo podía ser tan bipolar? Busqué a Tate por todo el campus sin rastro de él. Y cuando por fin iba a tirar la toalla y dirigirme al único lugar del mundo donde me sentía útil, mi teléfono sonó con una insistencia casi sobrenatural.
"Kuga" Contesté secamente ya que era un número que desconocía.
"Hola." Enseguida reconocí aquella voz profunda y cortés. "Al habla Reito Kanzaki." Un silencio incomodo se adueñó de la línea. "Oye Kuga, solo quiero disculparme por mi comportamiento de ayer, he estado completamente fuera de lugar."
"No importa, supongo que no te lo he puesto difícil." Respondí al volver a reinarse aquel insoportable silencio.
"Habíamos pensado en montar una cena en tu honor esta noche, ¿si te apetece, claro?" Hizo caso omiso a mi comentario.
"Escucha Reito, agradezco tu esfuerzo, pero…" Comencé mi discurso lo más sutil posible para decirle que no me agradaba su presencia en lo más mínimo cuando de repente me interrumpió.
"Antes que me digas ninguna excusa, quiero que sepas que han confirmado todos su asistencia. Vamos, será divertido y podré disculparme en persona. Shizuru lo está organizando todo y no le querrás hacer ese feo, ¿verdad?" Había hecho referencia a Shizuru porque sabía que de ese modo era difícil rechazar la oferta. "Te esperamos esta noche, te mandaré la dirección en un mensaje, no te entretengo más." Diciendo esto colgó la llamada.
Aun no había decidido ir o no cuando él mismo tomo la decisión por mí. Detuvo la llamada en el instante en el que iba a rechazar de nuevo aquella oferta. Sabía que no era buena idea el haber ido a aquel karaoke la otra noche y tampoco fue buena idea el ceder ante la cerveza de aquel pub. No necesitaba una tercera vez para darme cuenta, que unir a Reito y a mí en una habitación era pésima idea. ¿Qué le hacía pensar que en esta ocasión sería diferente? Al determinar que no iría, que a última hora llamaría para excusarme y asunto resuelto, recibí el mensaje de la dirección donde se celebraba la cena, parecía que no era en el campus de Waseda y lo había recibido de Shizuru que agradecía mi paciencia con el asunto. Ella quería que fuera y yo era incapaz de decepcionarla. Era verdad que ejercía cierta influencia sobre mí.
Más tarde nos cruzamos Tate y yo. Que estaba al tanto de la cena puesto que estaba invitado. Después de darle vueltas los dos al asunto de Reito con Nao sin llegar a ninguna conclusión. A la hora que demandaba el mensaje nos presentamos juntos en la dirección señalada por este, cada uno con su respectiva motocicleta. Un poco extrañados ya que el apartamento estaba situado nada más y nada menos que en una de las zonas más lujosas de Tokio.
"¿Quién vive en Chiyoda?" Pregunté a Tate incrédula, alzando la vista al gran edificio de viviendas que se erguía ante nosotros.
"¡Vaya!" Soltó asombrado. "Seguro que ese estirado sonrisa perfecta." Hizo ademan de colocarse correctamente una corbata imaginaria. "Buenas noches chicos, bienvenidos a mi humilde morada, espero que disfrutemos de esta agradable velada." Ambos nos reímos, pues imitaba a la perfección aquella forma tan cortés y peculiar que tenía Reito en la manera de hablar.
"Creí que solo eran imaginaciones mías pero veo que a ti tampoco termina de gustarte." Comenté mientras me dirigía hacia la puerta donde un conserje nos atendió amablemente mostrándonos el ascensor que debíamos tomar y la planta exacta a la que ir.
"Es que es demasiado estirado no se relaja ni en un bar tomando cervezas, siempre creí que los directores importantes que salen por televisión se volvían engreídos una vez alcanzado el poder no desde la universidad." Comentó Tate en el ascensor sin perder detalle del lujo que había dentro de él.
"Supongo que eso creemos porque jamás habíamos salido con nadie de ese nivel." Me encogí de hombros.
"Venga ya, Shizuru también es de ese nivel y no me apetece golpearla cada vez que habla. Y Mai también lo es." Dijo Tate deteniéndome en mitad del pasillo para terminar aquella absurda charla.
"Me alegro de que no quieras pegar a ninguna de las dos. Ahora toca sonreír y agradecerle a nuestro estúpido anfitrión. Todo esto lo hago por Shizuru y tú por Mai. Así que te toca ser el novio perfecto esta noche." Le animé mientras le abrochaba su corbata imaginaria y llamamos al timbre.
"Bienvenidos a nuestra humilde morada." Nos recibió Reito con su característica sonrisa cuando abrió la puerta, al recordar la escena que intuyó Tate nos aguantamos la risa los dos.
"Gracias." Atiné a decir.
"¿Dónde está el mayordomo?" Comentó Tate y en esta ocasión se echó a reír Reito por lo que nos dejamos llevar y nos contagiamos todos.
Al parecer también estaban invitados Takeda, Nao e incluso la pareja de tímidos del karaoke. Mai ayudaba en la cocina pues se había empeñado en cocinar ella y Shizuru no se separaba de su amiga así que tal vez haya intervenido en la preparación de la cena. Tanto Tate como yo nos sorprendimos con la presencia de Nao en la casa. Nos extrañó que la invitaran ya que en anteriores ocasiones siempre fue invitada por nosotros y no por los anfitriones y en esta ocasión nos acordamos de nuevo de la relación que mantenía en secreto con Reito. Una vez saludados a todos los presentes, el susodicho nos ofreció un recorrido para enseñarnos la casa, cosa que aceptamos mi amigo y yo. Aquel apartamento era inmenso, cualquiera diría que viviera solo una persona en él. Estaba decorado sutilmente, con cuadros y esculturas claramente costosas, había fotografías de Shizuru y él por toda la casa y a mí se me revolvía el estómago con solo pensar que tal vez vivieran juntos. Cosa que Reito no aclaró en ningún momento. Al volver de nuevo a la sala de estar donde se encontraban todos charlando animosamente incluida Nao como si aquellos fuesen sus amigos de toda la vida, otro hecho que me molestó de sobremanera, Shizuru amablemente nos pidió que nos dirigiéramos al comedor puesto que la mesa ya estaba servida. Una vez sentados cada uno en el lugar elegido se dio comienzo a la cena.
"Amigos, antes de comenzar a disfrutar de esta deliciosa cena, quiero disculparme ante todos ustedes con Kuga, ya que la pasada noche me comporté como un verdadero imbécil sin razón." Alzó su copa de vino hacia mi dirección e intenté sonreír en ademán de respuesta. "Propongo un brindis por la amistad y por estos momentos, que se repitan y no caigan en el olvido." Alzó su copa cosa que imitaron todos. Tate y yo la alzamos tímidamente mirándonos, era un circo del que no nos hacía gracia participar.
La velada transcurrió sin mucho sobresalto, charlas banales, miradas aquí y allá y eternos discursos protagonizados por Reito en los que únicamente intervenía Takeda y Nao que no se despegaba de Reito como si fuese su hombro derecho. Mai estaba más callada de lo normal hecho que me sorprendió puesto que ella en su círculo siempre fue la reina de la fiesta. Y Shizuru únicamente sonreía de vez en cuando ante las ocurrencias de su novio pero no despegaba la mirada de su plato o de Reito.
"La semana que viene es mi cumpleaños y había pensado en invitaros a todos a esquiar, ¿qué os parece?" En un segundo Takeda se había hecho con el control de la conversación e invitó a todos los presentes. "Mis padres tienen una casa en Hakone y por estas fechas se puede esquiar por sus montes y patinar en el lago congelado."
Todos se emocionaron ante la idea y confirmaron ahí mismo su asistencia. Tate fue el primero, por ver un lago congelado a principios de diciembre era capaz de cualquier cosa. Le gustaba el invierno y eso de hacer snowboard o simplemente esquiar le llenaba de ilusión. Yo seguía pensando que no era buena idea meternos a todos en el mismo saco, eso de compartir la misma mesa Shizuru, Reito, Nao y yo era una bomba de relojería y en cualquier momento iba a explotar, simplemente no quería estar presente cuando esta explotara.
"Voy a por el postre." Dijo Mai mientras todos emocionados concretaban los detalles de la aventura.
"Te ayudo." Me levanté y recogí algunos platos para dejar libre la mesa. Seguí a una silenciosa Mai hasta llegar a la cocina donde dejé los platos en el fregadero, correctamente ordenados.
"No has hablado en toda la cena." Comentó Mai mientras terminaba de decorar los postres en los platos. "¿Estas bien?"
"La verdad es que me siento algo incomoda. Creo que no fue buena idea venir, ¿me entiendes?" Asintió en silencio.
"Sabía que no vendrías por eso le propuse a Shizuru que te escribiera su dirección y te lo agradeciera, no podrías rechazarla a ella." ¿Cómo puede ser que Mai me leyera como un libro abierto? ¿Es que no se le puede ocultar nada a esta mujer?
"Así que aquí también vive Fujino." Me acerqué a donde estaba Mai.
"¿Creí que ya lo sabias? Este es el apartamento de Shizuru." Me miró extrañada como si intentara descifrar lo que pensaba.
"Oye Mai, ¿sería violento si me fuera ahora mismo?" Quería saber la opinión de Mai, no me lo estaba pasando muy bien que digamos y el confirmar que estaba en el nido de amor de Shizuru con Reito no me daba paz.
"Ara… ¿No estás a gusto en mi casa?" La susodicha apareció con más platos, llevándolos directamente al fregadero. "Esta cena es en honor a ti, no estaría bien que te fueras en mitad de la velada."
"¡Cierto! Aún nos queda el postre y algún juego de mesa. Además, todavía no has confirmado lo de Hakone, ¿no pensarás dejar a Tate tirado, ¿verdad?" Respondió Mai mientras sonreía.
"¿Desde cuando usas conmigo el chantaje emocional?" Cuestioné asombrada al ver que las dos sonreían como si supieran que han vencido ya.
"Desde que funciona contigo. Vamos nos lo pasaremos bien todos juntos. Y sabes lo mucho que le entusiasma la nieve a Tate." Me miró con aquellos ojos lila que resplandecían con brillo propio. Desde el fregadero, Shizuru miraba complacida de que su mejor amiga conocía a la perfección el arte de manipularme.
"Si no hay más que decir, llevemos el postre." Tomando unos platos que había terminado de decorar Mai, Shizuru se dirigió de nuevo hacia el comedor.
"¿Y a vosotras qué os pasa, os habéis comportado de una forma un tanto extraña en la cena?" Solté hacia Mai que alzó una ceja en mi dirección y comenzó a sonreír.
"¿Tan obvias fuimos?" Con aquella pregunta ya había confirmado mis sospechas, pero necesitaba oírlo. "No te preocupes, nada que no se pueda arreglar." Y poniéndome un par de platos en mis manos me instó a que me dirigiera al comedor con los demás.
A partir del postre, el monopolio de la palabra que ejerció Reito al principio de la velada, llegó a su fin pues Tate se había soltado y comenzó con sus graciosas anécdotas, tenía un don y era que una vez que comenzaba a hablar, la multitud le animaba a hacerlo más y más. Así que entre Tate y Takeda que con su torpeza nos hacia reír a todos, la noche se transformó de un encuentro aburrido a una noche fantástica. Nos tomamos el rico postre que había hecho Mai e incluso antes de comenzar cualquier juego de mesa propuesto por Mai y apoyado por la multitud, nos tomamos alguna que otra copa. La casa disponía de una chimenea artificial, a gas que decoraba la sala de estar. Nos pusimos todos alrededor de la chimenea y comenzamos con los juegos de mesa. Al ser la primera en perder, ya que los juegos de azar no se me daban bien, decidí encargarme de echar una mano en la cocina, ya que las dos se habían pasado toda la tarde cocinando quería mostrar mi agradecimiento como no, lavando los platos. Cuando llevaba unos minutos liada con mi nueva labor apareció Nao en la cocina.
"¿Qué se supone que haces aquí?" Pregunté desde mi posición vuelta de espaldas.
"He venido a por un vaso de agua." Dijo mientras se sentaba a mis espaldas a contemplar mi tarea.
"Digo, ¿qué has venido a hacer a esta casa?" Me giré y fui directamente hacia ella, para que dejara de jugar conmigo y respondiera a mis preguntas.
"No es tu casa. He sido invitada como todos." Siguió bebiendo de su agua como si no fuera con ella el tema.
"¿Quién te invitó?" La miré a los ojos desafiándola.
"Reito." Pronunció su nombre lentamente mientras sonreía. "¿Acaso te molesta?" Al oír de nuevo aquello me hervía la sangre.
"¿No te das cuenta que únicamente está jugando contigo?" La sostuve por sus hombros para poder hacerla entrar en razón pero ella seguía sonriendo.
"¿Y tú no te das cuenta que ella intenta hacer lo mismo contigo? ¿Qué estas siendo cínica? Y que deberías controlar tus celos." Se acercó Nao incluso más a mí, casi rozando nuestras frentes.
"Entre Shizuru y yo no hay nada. Y no estoy celosa, simplemente me preocupo por ti, no quiero que te hagan daño, ¿te enteras?" Casi estaba a punto de arrancarle los brazos por donde la sujetaba, la rabia no me dejaba medir la fuerza del agarre y su comportamiento infantil menos todavía.
"¿Va todo bien?" En aquel momento no nos dimos cuenta de nuestra cercanía hasta que la voz de Mai acompañada de una mirada extrañada nos sacó de nuestra ira, junto a Mai se encontraba Shizuru que lo había visto todo o parte del encuentro con Nao y comenzaba a armar sus conclusiones.
"Si." En aquel momento solté a Nao y esta no dudo en ponerse de pie y sonreír al contemplar de forma triunfal la cara que ponía Shizuru al intentar explicarse la escena. "Lo siento, no es lo que parece." Ambas seguían de pie en el umbral de la entrada hacia la cocina, mirando estupefactas.
"Bueno regreso con los demás, creo que tenéis mucho de qué hablar." Dijo Nao contoneándose victoriosa delante de las tres. "Disculpadme." Soltó mientras salía por la puerta entre ambas chicas que se hicieron a un lado.
"Creo que necesitáis hablar. Ahora vuelvo." Dijo Mai soltándome una mirada de desaprobación.
"Shizuru puedo explicarlo." Comenté una vez que nos quedamos a solas. "No es lo que parece. Yo solo quería…" Intenté explicarme.
"No es necesario. Entiendo que tú continúes con tu vida." Me interrumpió. "Además no sé nada de ti. No tienes por qué darme explicaciones a mí. Y como has dicho, entre tú y yo no hay nada." ¡Vaya! Lo había oído.
