¡Hola!
Este relato participa en la Tabla: Tóxicos y despechados de TanitBenNajash" de la casa Zabini, los reyes del ponche de huevo.
DISCLAIMER: Los personajes de She-Ra y las princesas del poder no me pertenecen
Este drabble está basado en el episodio 1x08 "Princess Prom"
Canción: Cada vez que vuelvas por Siddhartha
Espero que lo disfruten.
Última vez por Mariawr
El baile de las princesas había comenzado, Adora solo tenía ojos para Catra, literal la paranoia de la guerra entre rebeldes y los hordianos es algo que definitivamente no había dejado en la puerta como había dicho Frostra.
Catra disfrutaba muchísimo de este juego pues no importaba que hacía, Adora pensaba lo peor de ella, no la culpaba ella era capaz de hacer muchas cosas, la gran mayoría horripilantes.
Adora cazaba a la chica gata y lo hacía de una forma desastrosa, al fin y al cabo, estaba compitiendo contra el instinto depredador de Catra, similar a un humano queriendo agarrar a un pequeño y escurridizo minino.
Adora siguió a Catra detrás de unas paredes de cristal, ese pequeño rincón daba la ilusión de estar en otra parte ya que disminuía el bullicio que provenía de la fiesta.
Catra sonrió dejando ver sus colmillos, cuando vio que la rubia se acercaba a ella, la tomó por la cintura, la besó por unos segundos y la acción se quedó en el aire hasta que Adora le devolvió el beso.
Una madrugada en despedidas
Una vela prendida de fuego en tu mirar
Entre aromas de árboles y flores
Repites las canciones que te hacen extrañar
La atracción las tenía pegadas como un imán, había pasado tanto tiempo, tantas cosas, nada era igual, solo el deseo que corría como electricidad por todo su cuerpo. En ese momento no importaban los bandos, ni sus ambiciones.
Las canciones del baile se colaban en sus oídos, algunas les eran familiares otras eran desconocidas, pero en ese momento cobraban sentido y combinaban perfectamente con los suspiros que emanaban de la garganta de Adora al ser mordida en el cuello por Catra como si fuera una presa dispuesta a morir a su merced.
Catra disfrutaba el momento de verla tan dócil con sus hermosos ojos azules y su vestido rojo, era tan natural siempre la había querido comer y eso era lo más cercano que iba a estar de poder hacerlo.
¡Catra! ¡Catra! – gritaba Scorpia
Ambas sabían que no podían seguir con eso, que no podían alargar más ese momento, se miraron a los ojos, había lágrimas en los ojos de Adora, los de Catra estaban llenos de ellas, pero era demasiado orgullosa como para dejarlas ir sobretodo enfrente de ella.
-Debemos regresar- dijo Adora mientras se acomodaba el vestido
Catra sujetó con sus garras la tela del vestido de Adora
-No te vayas… no otra vez-
Adora se acercó para darle un beso en la frente e irse.
Y cada vez que vuelvas
Cada que me quieras encontrar
Cuando me recuerdes y me vuelvas a olvidar
Yo siempre te llevaré como una promesa
Aunque me sostengas y me vuelas a soltar
Catra se quedó con el rechazo en el pecho, tomó unos momentos para secarse las lágrimas, acomodarse el traje y no pensar en lo que acababa de pasar, en lo que tenía que callar, respiró hondo y regresó al baile pretendiendo que nada había pasado.
Una madrugada dejó heridas
Una guerra perdida de un fuego sin domar
En memoria nuestros corazones
No hay culpas ni rencores
Ni nada que explicar
Salieron de nuevo al salón de baile, actuando como las enemigas que son, olvidando las amantes que alguna vez pudieron ser.
