Los personajes de Mai Hime no me pertenecen...

Capítulo 15

Natsuki

Desde la escenita en la cafetería, no había vuelto ver a Nao, también influye mucho que las siguientes noches no había ido a las habitaciones del campus a dormir, pero por más que buscara a Nao no aparecía por ningún sitio. Según Tate seguía molesta sin motivo aparente y se negaba a sacar con él, el tema en cuestión. Mai con sus teorías disparatadas, aseguraba que tal vez la molestia de Nao fue promovida por un ataque de celos. Me negaba firmemente a creer en dicha teoría, éramos dos personas completamente diferentes. Yo más bien era chapada a la antigua, entregada a mis seres queridos y completamente antisocial, mientras que Nao era libertina, únicamente la movía el egoísmo y era conocida por todo el campus, en especial por la mayoría masculina. ¿De qué forma iba yo a llamar su atención? Exclusivamente nos unía el hecho de que compartíamos habitación, a raíz de ello se formó nuestra extraña amistad. Pero Mai aseguraba que ella veía algo más. Lógicamente aquella conversación evitamos mantenerle frente a Fujino, algo me decía que Nao no terminaba de caerle en gracia y ya me había relacionado una vez con ella cuando nos pilló en una situación embarazosa en su cocina, no había necesidad de echarle más leña al fuego.

Durante los siguientes días a la extraña visita del padre de Shizuru, aparentemente todo volvía a su normalidad. Me entristecía el hecho de no verla en navidad ni en año nuevo, por eso entre Tate, Mai y yo planeamos en secreto una fiesta sorpresa para celebrar su cumpleaños entre nosotros. Desde la llamada a su madre, Shizuru insistía en que debía acompañarla a la fiesta que le organizaba su padre y presentarme a todo su ámbito familiar, pero lo cierto era que aquello únicamente atraería más problemas a nuestras vidas. Ahora que tengo claro que me quiere y sobre todo que yo la quiero a ella, ¿Cuál es la prisa? Tenemos toda la vida para que el resto aceptara nuestro amor, ¿para qué emprender la lucha en cuanto antes? Pensé que tal vez sería una buena idea dejar que los ánimos se calmaran por un tiempo, la discusión con sus progenitores era aún muy reciente, lo más sensato era no echar cal sobre la herida y dejarla curar.

"¿En qué habéis pensado para sorprender a Fujino? Algo me dice que es difícil de complacer." Preguntó Tate a Mai y a mí en la cafetería, Mai tuvo que saltarse las clases ya que era la única forma para no llamar la atención de Shizuru.

"Aunque parece complicada, no lo es. En algunos aspectos es muy simple, creedme si os digo que con que estemos los cuatro festejándolo, ella sería muy feliz." Respondió Mai, que era quien más la conocía.

"¿Nunca ha podido invitar a su fiesta a nadie?" Pregunté más por curiosidad que por otra cosa.

"Su padre siempre le pedía la lista de invitados y únicamente recibíamos la invitación Reito y yo. Y un año tuve que ir sin invitación. Por eso ya ni se molesta en hacer la lista." Todo aquello sonaba muy triste, era como si le hubiesen suprimido su adolescencia y por lo que veo parte de su juventud.

"Bueno hagamos que este año sea inolvidable. Para compensar el resto." Repuso Tate. "Solo nos falta pensar en un plan." Los tres quedamos pensativos.

"A Nao este tipo de cosas se le dan genial, ¿Dónde está cuando se la necesita?" Solté en voz alta ya que no se me ocurría nada para sorprenderla.

"Créeme, debes separar cualquier asunto que tenga que ver con Nao y Shizuru. Tú no eres capaz de verlo pero Nao esta confundida y siente algo por ti, por eso se aleja." Dijo Mai, en un instante nos quedamos los tres en silencio, yo cavilando en lo último que me había dicho Mai y ellos dos en algún plan para la fiesta sin advertir que alguien nos observaba.

"¿Qué se supone que estáis haciendo? ¿No tenéis clase?" La voz de Nao nos sacó de nuestras cavilaciones, exaltados.

"¡Dios! ¡Que susto!" Tate era el más sorprendido.

"Nos hemos saltado las clases. ¿Y tú?" Preguntó Mai

"En mi es costumbre pero en vosotros se me hace raro veros aquí." Contestó Nao mientras se sentaba a nuestra mesa.

"Hemos venido aquí para pensar en un plan y sorprender a Shizuru por su cumpleaños." Comenté sin rodeos, necesitaba saber si era verdad lo que aseguraba Mai, mientras tanto la ojilila me echaba una mirada recriminatoria.

"Eso lo explica todo." Simplemente se encogió de hombros. "¿Y tenéis algo?" Interrogó tranquilamente por lo que suspiré aliviada, tal vez la otra ocasión no era un buen día y se marchó cabreada.

"Aún no tenemos nada." Respondió Tate.

"¿Es una fiesta por todo lo alto o más bien una velada intima para los cuatro?" Con aquella pregunta nos demostraba una vez más, que Nao era la reina de las fiestas. Nos miramos los tres y respondimos a la vez.

"Una velada íntima." Al unísono.

"Bueno, puedo hablar con Eita y conseguiros la llave para la piscina cubierta y sin hacer mucho ruido podéis usarla hasta la madrugada." Nos miramos sonrientes los tres de nuevo.

"Es una buena idea, nos llevaremos bebida, algo de música y listo." Apuntó Tate.

"Gracias Nao, nos has sacado de un apuro." Dije agradecida pues me sabía mal que me rehuyera durante todo este tiempo. "¿Por cierto quien es Eita?"

"El director de la universidad, ¿tú que crees? El vigilante del campus que trabaja de noche." Se levantó para marcharse. "Nos vemos más tarde para entregaros la llave y divertiros."

"Oye Nao, ¿no quieres apuntarte?" Alzó un poco la voz Tate pues Nao ya se encontraba cerca de la salida.

"¿Y ver como os lo montáis entre los cuatro? Creo que paso." Sin más desapareció por la salida como hacia últimamente muy a menudo.

"Yo la noto normal." Me encogí de hombros mientras los dos me miraban de manera desaprobatoria.

"No me extraña que Shizuru sea tu primera novia." Respondió a mi comentario Tate en voz alta frente a Mai por lo que me ruboricé de pies a cabeza.

"Imbécil." Me levanté de súbito y me fui dejando en la mesa a un Tate al borde de una carcajada frenética y una Mai incrédula ante la última noticia recibida por parte de su novio.

¿Cómo podía llegar a ser tan bocazas? Acaso pensaba colgar un letrero proclamando mi vida amorosa a los cuatro vientos a todos mis conocidos. A veces me daban ganas de golpearle en la cara hasta dejarlo inconsciente. Me fui directamente a preparar mi siguiente clase, no podía tomarme el lujo de faltar a las asignaturas y ni siquiera repasar las materias. Derecha me introduje en la biblioteca a la espera de la siguiente lección. Mientras intentaba concentrarme en los libros mi mente vagaba hasta llegar a aquellos ojos escarlata y el saber que aquella era la última noche que la vería hasta después de año nuevo me producía un nudo en la garganta difícil de tragar. Desde que habíamos dado rienda suelta a nuestro amor era difícil separarnos la una de la otra y el simple hecho de distanciarnos por dos semanas aproximadamente por las fiestas y porque ella debía pasarlas con su desestructurada familia, me entristecía hasta desplomar completamente mi ánimo por los suelos. Es curioso todo el poder que ejerce sobre mi Shizuru sin proponérselo, es capaz de llevarme desde la gloria hasta la miseria en cuestión de segundos. Durante las clases restantes antes de las últimas campanadas de la jornada, evitaba pensar demasiado en aquel tema. Ya tendría el tiempo suficiente para compadecerme de mi misma y encerrarme en el taller de mi tutor a intentar entretenerme hasta volver a verla, mientras tanto iba a poner mi mejor cara y prepararlo todo para que aquella noche sea inolvidable para ella. En cuanto sonó el último adiós del año en las clases de la universidad, los pasillos y el estacionamiento eran una verdadera agonía, mareas de cabezas eufóricas iban y venían pues eran vacaciones y todos iban a reunirse con sus familiares para aquellas navidades. Algunos incluso salían del país para reencontrarse con sus seres queridos. Busqué como pude a Tate, que ya se encontraba solo sin la compañía de Mai y le pedí que se encargara de la bebida, mientras tanto yo me dirigiría a casa en busca del regalo que tenía preparado para ella. Mai se encargaría de tomar prestado un traje de baño de su armario sin que Shizuru se diera cuenta, no iba a dejar que se bañara en aquella piscina en ropa interior delante de Tate. Mi tarea era dirigir a la festejada hasta aquel lugar sin que sospechara lo más mínimo.

Todo iba saliendo conforme al plan. Nao insistió en cederle la llave a Tate ya que no podía esperar hasta llegar yo de casa, cosa que en su momento me pareció extraño pero lo dejé correr, que Nao estuviese o no confundida era un asunto que no me correspondía a mí. Igual tenía una cita en aquel momento y como era tan independiente no quería formar parte de nuestros planes. Sin darle más importancia al asuntó me reencontré con Shizuru que por fin salía de su última asignatura, tenía un examen el último día antes de las vacaciones y salía realmente agotada.

"¿Qué tal tu día?" Sonreí mientras llegaba ella hasta mi posición completamente rendida.

"No sé si alegrarme porque ya he acabado o entristecerme porque empiezan las vacaciones." Nos abrazamos a sabiendas que toda la universidad tenía los ojos puestos en nosotras.

"¿Ahora tenemos fans?" Pregunté extrañada, pues sabía que Shizuru era una de las chicas más populares de Waseda pero nunca nos miraron de esa manera.

"Hoy es cuando reparto las invitaciones de mi cumpleaños. Y todos esperan ser invitados." Respondió con una voz algo rota, supongo que siempre deseo invitar a su fiesta a gente de su universidad, a sus amigos y conocidos para divertirse.

"¿Y por qué no lo haces?" Cuestioné inocentemente aún sabiendo la respuesta. Se me había ocurrido una idea, que no formaba parte del plan pero con tal de ver feliz a Shizuru no me importaría acarrear con las consecuencias.

"Mi padre no los dejaría entrar ni siquiera al jardín, imagínate entrar a formar parte de su estúpida fiesta." Contestó cansada mientras se ponía el casco. "¿A dónde vas?"

Me encaminé hacia el primer grupo de chicas que se encontraban detenidas sin apartar la mirada de nosotras y en un susurro las invité a la fiesta sorpresa que le habíamos organizado a Shizuru sin que esta lo advirtiera, con la condición de que corrieran la voz y que era indispensable ir en ropa de baño para poder acceder a la piscina. La invitación obviamente era para un par de horas más tarde, primero quería disfrutar en la intimidad de la compañía de mis amigos y de Shizuru y entregarle aquel regalo que había adquirido en Aoyama. En un mensaje de texto avisé del cambio de última hora a Tate y me dirigí hacia Todai con una Shizuru más que extrañada de no ir a su apartamento que compartía con Mai.

"¿Dónde se supone que vamos a ir, a clase de literatura?" Sonreía recordando tal vez aquel día en que nos colamos en una de las clases de introducción a la literatura.

"Se me han olvidado los apuntes de matemáticas en la taquilla del gimnasio. No tardo nada, ¿si quieres puedes acompañarme, hoy no hay nadie?" Pregunté con la esperanza de que accediera.

"Tus despistes son un defecto que adoro." Decía mientras nos encaminábamos hacia el interior de la piscina cubierta, ya que el gimnasio se encontraba en el interior.

"Yo no me lo tomo como un defecto. Los despistes son una virtud, así dejas espacio para pensar en cosas más importantes." Contesté orgullosa ganando tiempo hasta acceder al interior donde se encontraban nuestros amigos.

"¿Eso crees?" Interrogó alzando una ceja.

"¡Sorpresa!" Gritaron los dos, en traje de baño ante una Shizuru completamente asombrada por la pequeña sorpresa.

"¡Vaya!" Contesto completamente atónita, con una mirada cristalina pues sus ojos no aguantaron la emoción. "No me lo esperaba." Las luces iluminaban tenuemente la piscina desde el interior del agua. De fondo se oía la música suavemente y estaba todo perfectamente preparado para disfrutar. "Muchísimas gracias." Alguna que otra lágrima traicionera se le escapaba por sus mejillas.

"Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz..." Comenzamos los tres a cantar la canción mientras Tate sostenía la pequeña tarta para los cuatro, caminamos hasta llegar a ellos y al final de la canción sopló las velas mientras pedía un deseo.

"¡Felicidades!" Deseamos los tres abrazados a cada uno.

"Muchas gracias chicos. No sabéis lo feliz que me habéis hecho." No soltaba mi mano bajo ningún concepto, la alegría que desprendía la notamos los tres y nos sentimos satisfechos de haberlo planeado todos juntos con ayuda de Nao, claro. "Ara, no he traído traje de baño." Dijo después de vernos a los tres preparados para meternos en el agua.

"No te preocupes que hemos pensado en todo. Aquí tienes." Sacó Mai de entre sus cosas un traje de baño envuelto en una toalla que parecía ser de propiedad de Shizuru, aun sonreía satisfecha por la atención que habíamos puesto en todo el asunto.

"¿Cómo se te ocurre invitar a todo Soudai?" Me regañó Tate una vez que quedamos a solas, ya que se fue Shizuru a cambiar y Mai la acompañaba.

"Estaban todos a la espera de que ella los invitara a su fiesta y tenías que haber visto su cara de desilusión al no poder hacerlo. ¿Qué querías que hiciera?" Me miró con el ceño fruncido y de pronto cambio su semblante serio.

"Nao se pondrá furiosa cuando se entere." Respondió abatido. "En fin, el último lio del año." Soltó mientras se encogía de hombros y nos metíamos en la piscina.

"Gracias. Y no te preocupes, si nos pillan yo acarrearé con todas las consecuencias sola. Así que tomémoslo con calma. ¿Qué puede salir mal?" De repente hacían su aparición las chicas. Estaba acostumbrada ya a ver el cuerpo de Shizuru desnudo pero cada vez que aparecía con un conjunto sexy simplemente perdía la capacidad del habla.

"¡Que empiece la fiesta!" Bramó Tate ayudando a Mai a tirarse al agua. Shizuru lentamente descendía hasta quedar completamente cubierta.

"Ha sido la mejor fiesta de cumpleaños de mi vida." Me susurró al oído mientras me envolvía con sus brazos por el cuello.

"Me alegro." Una voz un tanto temblorosa se escapaba de mis labios.

"¿Sabes? Tienes la capacidad de mejorar mis días por momentos." Un beso dulce y suave fue mi regalo para tranquilizar mis hormonas alborotadas.

"Es el don de la distracción. Te dije que no era un defecto." Sus labios perfectamente delineados sonreían y eso hacía que mi corazón se colmara de alegría.

"Hacéis una pareja adorable." De repente Mai nos sacó de nuestro trance. "Perdonad que os lo diga pero no me lo puedo aguantar más." Comenzamos a sonreír los tres.

"Eso es por Shizuru, es el ingrediente secreto para que todas las parejas sean adorables." Respondí yo a mi vez.

"¿Qué dices? Lo hemos hablado Tate y yo. Con el atractivo de Natsuki y lo sexy de Shizuru, es imposible no formar una pareja perfecta." Concluyó nuestra amiga para sorpresa de las dos.

"Disculpen." Nos giramos los cuatro estupefactos de que alguien más estuviera presente en aquel lugar. "¿Es aquí la fiesta de Fujino?" Un joven con un enorme equipo de música y únicamente con traje de baño preguntaba aparentemente solo desde la puerta del recinto.

"Ara…" Fue la única respuesta que obtuvo por nuestra parte.

"¡Es aquí chicos!" Diciendo aquello dio paso a una gran multitud de jóvenes, únicamente ataviados con trajes de baño y cada quien portaba algún obsequio, una botella de alcohol o incluso los más atrevidos traían enormes barriles de cerveza.

Aquello en un abrir y cerrar de ojos estaba abarrotado de jóvenes que bailaban y bebían en honor a Shizuru. Era el primer cumpleaños que pudieron celebrar en su compañía pues los anteriores no hubo manera de acceder a su fortaleza por más que se presentaran en su casa, pidiendo permiso formalmente. La música sonaba por todo el recinto, la gente sonreía y se divertía tanto dentro como fuera del agua. Los cuatro permanecimos apartados justo donde teníamos todas nuestras pertenencias y simplemente observamos el comportamiento de todos. De vez en cuando alguien se acercaba a nosotros para dar las gracias por montar aquella fiesta y felicitar personalmente por fin a la cumpleañera, que por cierto con una sonrisa radiante agradecía la visita a cada uno de ellos pues se sentía completamente feliz, por fin disfrutaba de una fiesta digna de una chica popular. Aprovechando que nuestros amigos se fueron a echar un vistazo al otro lado de la piscina, para saludar al resto de invitados, yo por fin me armé de valor y entregué mi regalo para que lo abriera. Estaba torpemente envuelto en un papel completamente navideño.

"Ten, Felicidades. Espero que te guste." Susurré cerca de su oído para que me escuchara, pues el alboroto impedía el fluir de una conversación normal.

"Amor mío, no tenías que haberte molestado." La curiosidad y la alegría, ya se dibujaba en su rostro sin necesidad de abrirlo. "¡Oh! Que hermoso." Comenzó a darle cuerda y la melodía navideña se oía levemente bajo el alboroto, de repente las letras se iluminaron en el centro de la bola de cristal 'pide un deseo', automáticamente me miró y después de un instante de silencio, lo culminó con un suave y dulce beso sin importarle que todos nos miraran ya que pertenecían a Waseda. "Te amo."

"Y yo a ti." De nuevo nos fundimos en un nuevo beso sin importarnos lo más mínimo todos aquellos jóvenes que nos rodeaban.

"Oye, parejita. ¿Qué os parece salir de aquí?" La voz de Tate interrumpió nuestro agradable momento.

"¿Qué tal si vamos a un karaoke? Así podría dedicarte una canción." La euforia de Mai animó a Shizuru a decidirse.

"Me parece una buena idea." Dijo sonriente Shizuru y yo lloraba en mi interior, no me apetecía hacer el ridículo delante de ella. "¿Qué te parece, mi amor?" Me miró tan radiante y tan feliz que no se me ocurrió ninguna excusa.

"Bien." Respondí tras una sonrisa nerviosa por lo que las dos se quedaron extrañadas sin saber exactamente que quería decir aquella respuesta.

"Eso en el idioma de Natsuki quiere decir que le parece estupenda la idea." Tradujo Tate para alivio de las dos.

Sin más fuimos a por nuestras ropas y tras vestirnos decentemente para soportar el frío invernal, salimos del recinto donde quedaba la piscina y nos dirigíamos hacia el transporte público, ya que el frío de la noche nos sorprendió a todos. Shizuru que al principio de la tarde parecía cansada y abatida, su energía quedó completamente renovada tras aquel cálido chapuzón en la piscina y la agradable sorpresa recibida. Los cuatro sonreíamos satisfechos pues por fin habíamos cumplido el sueño de Fujino y nos sentíamos completamente realizados. Fuimos a Kabukicho y como era costumbre para mí y para Tate, fuimos directamente hacia el restaurante donde servían nuestros udon favoritos. Como nuestra primera cita doble, cenamos entre risas y anécdotas, y más tarde entre besos y arrumacos. El dueño que nos tenía en estima salió varias veces para saludarnos y para convidarnos con alguna que otra bebida. Por fin, pudimos demostrarle que Tate y yo no éramos pareja sino simplemente amigos, cosa que no le pasó por alto ya que Tate iba bien acompañado y yo no me quedaba atrás. Más tarde fuimos derechos hacia el Karaoke, aquel donde descubrí por primera vez que el amor de mi vida traía equipaje. En esta ocasión, únicamente los cuatro, accedimos a otra sala más reducida y comenzamos bebiendo y cantando, pues deduje que mientras más borracha estaría menos pudor tendría.

Después de cantar cada uno, nos quedamos asombrados por el chorro de voz que poseía Shizuru, su dulce y sensual voz, con aquel acento de Kiotoben, sonaba completamente enriquecedor a la hora de cantar cualquier canción. Tenía una voz impresionante. Y nos había obsequiado a los tres aquella increíble canción que al acabar aplaudimos como si se tratara de una artista profesional. Sus mejillas se iluminaron tenuemente. Tras tomar asiento, Mai se hizo con el control del micrófono y cantó prácticamente todo el repertorio que había en el local. Salimos del Karaoke a las tantas de la madrugada, completamente borrachos los cuatro. Habíamos brindado tanto que perdimos la cuenta de cuantas copas nos habíamos tomado. Era la primera vez que alcanzaba aquel grado etílico y me parecía que tanto Shizuru como Mai aguantaban muy bien el alcohol, por lo menos más que yo. Tate no paraba de hablar, era como si fuese una máquina que al beber se enchufaba y había que desconectarla completamente con un interruptor. Tomamos un taxi hasta Waseda, donde bajamos los cuatro. Aquella noche éramos inseparables y algo me decía, que al día siguiente cambiaria completamente nuestra vida. Cuando subíamos las escaleras, pudimos oír que en una de las plantas alguien montaba una fiesta, dado el hecho que se habían acabado las clases y multitud de alumnos habían abandonado el campus las fiestas aquel día estaban completamente permitidas. Tate propuso unirnos pero yo necesitaba no ingerir ni una gota más de alcohol, porque estaba a unos milímetros de no recordar nada de lo que había hecho en todo aquel día.

"Es hora de irse a la cama. Ya hemos celebrado bastante." Mai arrastraba a Tate que aún tenía ganas de fiesta.

"No consigo… abrirla" Se quejó Shizuru tras intentarlo unas cuatro veces, por fin introdujo por el cerrojo la llave y la puerta cedió. En un mar de risas y mucho ruido entramos en el apartamento a oscuras.

"¿Por dónde se enciende la luz?" Pregunté mientras intentaba dar con el interruptor. De pronto la encendió Mai pues el interruptor estaba junto a la puerta.

"Ara… creo que hemos bebido demasiado." Soltó Shizuru mientras nos derrumbábamos las dos sobre el sofá.

"Esperad a la resaca de mañana, será monumental." Alegó Tate entre risas.

"Iré preparando café, mañana tendré que madrugar, el coche de mi padre viene a recogerme." Se levantó Shizuru rumbo hacia la cocina y la seguí con la mirada. No soportaba la idea de que a escasas horas me separaría de ella.

"No teníamos que haber trasnochado tanto." Dijo arrepentida Mai. En el fondo el hecho de no volver a ver a Shizuru en todas aquellas fiestas la entristecía un poco.

"¿Bromeas? Ha sido el mejor día de mi vida y eso que he tenido un examen de dos horas y media. De verdad chicos, nunca podré agradeceros por esta increíble velada." Repuso Shizuru mientras seguía sonriendo en tanto preparaba el café. "Me hubiese encantado quedarme a pasar las fiestas aquí con vosotros, pero… en mi mundo parece que es algo difícil."

"No te preocupes, tenemos toda la vida por delante, el próximo año lo intentaremos de nuevo." Por fin hablé yo pues notaba cierto tono triste en sus últimas frases y no quería que se fuera desanimada.

Para cuando regresó con tazas de café para bajar un poco el alcohol, Tate se había quedado dormido ahí mismo. Entre Mai y yo intentamos llevarlo hasta la habitación de su novia y lo echamos como pudimos entre las dos sobre la cama. Al acabar con el café nos despedimos de Mai y nos introdujimos en la habitación de Shizuru. Era la primera vez que dormiría en aquella habitación, era más reducida que la de su apartamento de Chiyoda pero con más encanto, cada rincón de la habitación estaba impregnado de la personalidad de Shizuru, numerosos libros decoraban sus estanterías, y su armario era imposible cerrar de lo abarrotado que estaba. Sonreí al pensar que sus vestidos seguramente triplicaban al de cualquier joven del campus.

"Esta cama es más pequeña." Sonrió de forma coqueta al pronunciar un hecho evidente.

"¿Dónde prefieres pasar la noche arriba o abajo?" Pregunté mientras la abrazaba por detrás rodeando su cintura con mis brazos y apoyando mi barbilla en su hombro.

"Ya veremos a donde nos lleva la noche." Respondió jugueteando con el primer botón de su blusa.

Comenzó a desnudarse lentamente y yo a imitarla, de repente se dirigió hacia el interior de la cama y la seguí sin dudar ni un instante, una vez que apagamos las luces, recorrimos a base de caricias nuestros cuerpos y a besar cada centímetro de nuestra piel. Algo en mi interior me decía que la suerte ya estaba echada y que tal vez aquella seria nuestra última noche de pasión juntas. Nos amamos como si estuviésemos al borde del fin del mundo. Intentaba grabar cada detalle de su anatomía, cada curva de sus labios, cada gemido que escapaba de su boca. Necesitaba plasmarla en lo más profundo de mi corazón y sobre todo necesitaba dejar huella en lo más profundo de su corazón, de esa forma jamás podrían separar mi alma de la suya. Al despuntar el alba, nuestros cuerpos agotados, se negaban a separarse. Su cuerpo pegado al mío, era incapaz de moverse por sí solo. Nuestra respiración sosegada, seguía el mismo ritmo tranquilo. No había pegado ojo en toda la noche y justo cuando conseguí cerrarlos, alguien llamaba al timbre de forma endiablada. Al segundo timbre, Shizuru ya estaba de pie y me miraba de forma preocupada, se cubrió con un albornoz y se dirigió a abrir la puerta.

"Diez minutos." Un gorila trajeado había pronunciado esas dos palabras y le había dado la espalda a la puerta a la espera de que pasara el tiempo.

De pronto cerró la puerta de golpe y se giró encontrándose con mi mirada. Algo me decía que ella sentía que todo iba a cambiar a partir de ese momento. Veía el miedo en sus ojos, el miedo mezclado con la impotencia, era incapaz de descifrar aquella mirada pero sabía que ella me escondía algo. Sin mediar palabra camino hasta mi posición y me besó, se dirigió hacia la habitación y comenzó a vestirse, en diez minutos no le daba tiempo a tomar una ducha y a relajarse. Ya tenía el equipaje preparado, únicamente portaba una pequeña maleta, por lo que deduje que era imposible que no regresara.

"¿Vas a volver, no?" Por fin formulé la pregunta que más temía, un nudo en la cargante me impedía hablar. Ella me miró y simplemente con la mirada cristalina asintió con la cabeza sin pronunciar palabra. "Te esperaré."

"Te amo." Fue lo único que me dijo. Antes de que aquel gorila volviera a llamar al timbre de la puerta con insistencia. En esta ocasión salieron de la habitación de enfrente Tate y Mai.

"¿Quién llama a estas horas?" Cuestionó Tate extrañado mientras se dirigía hacia la puerta hasta que Mai lo detuvo. Debía abrir Shizuru.

"Un minuto." Volvió a decir aquel tipo al otro lado de la puerta una vez que abrió Shizuru y le entregó su equipaje.

"Cuídate amiga y llámame cuando puedas." Se despidió Mai.

"Nos vemos a la vuelta Fujino. Yo cuidaré de Natsuki." Se despidió Tate.

"Muchas gracias chicos. Os la encomiendo mucho." Intentó sonreír mientras yo trataba de tragar aquel nudo de la garganta que amenazaba con estallar.

"Te amo." Nos besamos y sentí sus cálidas lágrimas en la cara. Estaba llorando.

"Mi alma te pertenece, así que recuerda que te la llevas contigo y que tienes que volver." Volvió a besarme e intentó sonreír a modo de despedida.

"Te amo." Volvió a repetir, sin prometer que regresaría.

"Te amo." Contesté yo viendo cómo se cerraba aquella puerta sin volverse a abrir.

N/A: Señoras el próximo será el último capítulo de esta historia. Gracias por los comentarios, de la gente nueva que ha empezado a leer esta historia y no la conocía de antes de que se perdiera mi anterior cuenta. Un saludo enorme y por favor, como algunas ya sabréis esta historia tiene una segunda parte o continuación que en su momento todo el mundo había pedido, si queréis leerla, dejadlo en vuestros comentarios. Muchas gracias. Besos.