Dimension Rokka no Yuusha – Praderas próximas al Territorio del Demonio Aullador.
- ¡Tal parece que estamos cerca! – exclamó un joven de largos cabellos, rojos como la sangre.
- Una vez que atravesemos estas ruinas, llegaremos a la barrera que divide el territorio de los demonios del nuestro – añadió una mujer de cabellos color zafiro.
- Ne ne Mora oba-chan, ¿podemos descansar en el siguiente pueblo? – protestó la pequeña niña agitando una pequeña caña. Me duelen los pies de tanto caminar.
- Ohhh ¿la más fuerte de su generación no puede dar otro paso? – se burló un joven de ojos amarillos y un peinado que simulaba orejas de gato.
La niña hizo un pequeño puchero.
- Chamo no es débil, Chamo es fuerte. ¿Neko-san necesita otra demostración? – contestó la infanta intentando introducir la punta de la caña en su garganta, pero fue detenida al instante por una muchacha de baja estatura y cabello blanco.
- No es momento para peleas… es mejor ahorrar fuerzas… aún no sabemos quién es el séptimo… - argumentó con un tono de voz desprovisto de emociones.
En eso, otra fémina de cabello castaño, lentes y armadura de bovino se acercó nerviosa.
- S-Si quieren puedo usar mi magia de Sangre, re-revitalizaría un poco de sus energías- dijo mirando a todos.
La mujer de azulados cabellos colocó una mano en su hombro.
- No te preocupes, Rolonia. No gastes tu magia, nos detendremos en la aldea, próxima a la barrera.
- H-Hi (Esta bién) Mora-sama – contestó con un saludo.
- De hecho – interrumpió el joven de cabello rojizo. Porque no descansamos en las ruinas, hay buena vegetación y debe haber algún lago cerca, nos evitaría el tener que hacer una parada en la siguiente villa.
Mora se detuvo a pensarlo un momento. Su mirada posándose en todos los presentes.
- ¿Qué opinas tú, Fremy?
La peliblanca desvió la mirada como analizando el terreno.
- No me molesta.
La atención pasó a la niña y al chico gato.
- Chamo… Hans, ¿ustedes que creen?
- Nyaa –mientras tenga un buen árbol donde echarme una siesta, no me importaría – respondió.
- Chamo quiere descansar un rato en el césped – agregó la infanta.
Mora miró a la joven de lentes.
- Supongo que también estarás de acuerdo con la propuesta de Adlet.
Rolonia se sonrojo levemente.
- C-creo lo que dijo Ado-kun está bien.
La peliazul exhaló un suspiro. Casi al instante, giró su cabeza en dirección al corpulento joven de cabello negro y armadura que se mantenía un poco distante del resto.
- ¡Oe Goldof!
El pelinegro se detuvo por unos instantes y levantó su visor. Sus ojos lucían vacíos y perdidos.
- Descansaremos en las ruinas, ¿algo que objetar?
El guerrero simplemente negó levemente con la cabeza y volvió a cubrir su mirada, rebasando a los demás y dirigiéndose hacia las ruinas.
- Nyaa… ese tipo ha estado así desde que descubrimos que la coneja era la séptima…
- Demo… (pero) aún quedan 7 de nosotros con Rolonia-san presente – dijo Chamo señalando a la susodicha con su caña.
- ¿C-Cómo sabremos quién es el otro espía? – preguntó la joven de lentes.
- Mmm… supongo que lo sabremos al cruzar la barrera hacia el territorio de los Kyouma. Sólo aquellos con una verdadera marca serán capaces de sobrevivir al gas tóxico que rodea por completo el sitio – agregó Mora con tono serio.
- Así que… en cuanto lleguemos a esa zona…
- Habrá otra batalla – finalizó Fremy.
Dimension Highschool DxD – Academia Kuoh
- Rojo… Cabello rojo… aún más intenso que un rubio fresa… rojo… como la sangre en mi mano…
- Oe Issei – exclamó una voz de repente.
- ¿Hmm?
- ¿Qué tanto balbuceas?
- ¿Eh? Oh nada, no es nada, Matsuda… Motohama… sólo algo que vino a mi mente- dijo el joven de cabello castaño a sus dos amigos.
- Pues, olvida eso… oí que las chicas del club de Kendo tendrán su clase en unos minutos- aportó uno de ellos.
- ¡Deberíamos ir a revisar, Issei Hyoudou-kun! – sugirió el otro.
Issei colocó una cara de lujuria absoluta y en un abrir y cerrar de ojos acompañó a sus leales compañeros hasta el gimnasio, sin percatarse que, una figura femenina los miraba desde lejos.
Dimension Rokka no Yuusha – Ruinas (Exterior)
- Ne… Ado-kun
Adlet tragó una gran porción de su comida y se giró hacia la joven.
- ¿Qué ocurre, Rolonia?
- Bueno… Mora-sama y los demás estaban hablando de la posible identidad del séptimo. ¿Quién crees que pueda ser?
El joven pelirrojo tomó un trago de agua de su cantimplora y se detuvo a pensar.
- No podría decirlo con certeza. Después de todo lo que pasamos en aquel templo, pude experimentar lo que se siente ser un traidor a la causa. Pero, además, pude hacerme una idea de los tipos de personas con los que estoy lidiando.
¿Cómo es eso? – preguntó la joven.
- Algunos miembros, como Hans y Fremy, son individuos con un oscuro pasado. Aun así, puedo ver que no dejan que eso determine su accionar actual. Goldof por su parte era muy leal a Nashetania, quizás para varios, él sea el principal sospechoso, aunque no lo veo como alguien malvado, sobreprotector, celoso y obsesivo tal vez, pero no malvado. No puedo decir mucho sobre Chamo, más que sus poderes son temibles. Si tuviese que señalar a alguien… creo que sería Mora.
- ¿Eh? ¿Mora-sama? ¿Por qué? – preguntó la pelicastaña sorprendida.
Cuando quedamos atrapados en el plan de la princesa, Mora puso a todos contra mí, incluso llegó a mentir diciendo que yo había matado a Hans.
- Soona (No puede ser)
- Aún así logré probar mi inocencia en aquella ocasión, por lo que estoy tranquilo – dijo colocando sus brazos detrás de su cabeza y recostándose sobre la hierba. Después de todo, soy el hombre más fuerte del mundo – agregó alegremente.
La joven de lentes le dedicó una sonrisa y se despidió formalmente.
- Con tu permiso, Ado-kun, iré a ver si alguien más necesita que lo cure.
Adlet simplemente despidió a su vieja amiga moviendo su mano y cuando planeaba tomar una siesta, sintió una presencia a su lado.
- Parece que te llevas muy bien con ella – dijo una voz con tono monótono.
- Oh, Fremy, ¿estabas oyendo?
La peliblanca asintió.
- ¿Es cierto, lo que dijiste?
Adlet se giró para contemplar al objeto de sus afectos.
- ¿De que no sospecho de ti? Creí que ya lo había dejado bastante claro en el templo- dijo abandonando su colchón de césped.
- Deseo protegerte… quiero que seas feliz… confío en ti, Fremy… completamente.
La semidemonio desvió la mirada intentando esconder el rubor en sus mejillas.
- Entonces, ¿querías decirme algo?
- Recorreré la zona… – respondió la peliblanca cargando su fusil. Vigilaré que no haya peligro.
Fremy comenzó lentamente su retirada cuando una mano sujeto su brazo, deteniéndola en seco.
- Si vas a hacerlo… lo haremos juntos- dijo Adlet con tono serio.
- No es necesario, puedo hacerlo so…
- No pienso dejarte sola, Fremy – interrumpió.
Los ojos de la joven se ensancharon ante aquellas palabras y Adlet pudo jurar que vio una sutil sonrisa dibujarse sobre el rostro de la peliblanca, momentos antes de volver a su cara de póker.
- Ikou… (Vamos…)
Dimension Highschool DxD – Puente
- Ahh… Maruyama y Katase sí que golpean duro – se quejó Issei viendo el atardecer. A este paso mi vida escolar no tendrá nada de emocionante…
- Umm anó – dijo de repente una voz a sus espaldas.
El castaño se dio la vuelta, topándose con una bella joven de cabello oscuro que portaba el uniforme de otra escuela.
- ¿Eres Hyoudoi Issei-kun de la Academia Kuoh, cierto?
- Eh... ¿Si? – contestó. ¿Quería decirme algo?
La recién llegada se movió un poco en su sitio con nerviosismo.
- ¿E-Estas saliendo con alguien?
- No… no realmente – respondió Issei.
En eso una lámpara se encendió en su cabeza…
¿Acaso esto es…?
- Dime… t-te gustaría… ¿Saldrías conmigo por favor?
- ¿Eh? ¿¡EHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!?
Dimension Rokka no Yuusha – Interior de las Ruinas
- ¿Un pasadizo secreto? – murmuró el joven viendo las escaleras que llevaban hacia una subterránea penumbra.
- Vamos – atinó a decir la peliblanca.
- Chotto Matte Kure (Aguarda un momento) – Interrumpió, tomando una rama lo bastante gruesa y envolviendo un extremo con tela. Esto puede servirnos de antorcha – agregó, acercándolo a la semi-demonio, quien la encendió con un chasquido.
- Es extraño que haya un pasillo en este sitio – pensó Adlet.
- Los kyoumas acostumbran construir templos en la superficie pero… no pensé que también lo hubiesen hecho bajo tierra – respondió la peliblanca con la guardia en alto.
Ambos continuaron caminando hasta divisar la entrada a una cámara, tenuemente iluminada.
El dúo avanzó con cautela. Adlet desenvainó su espada, mientras Fremy mantenía su rifle en posición.
- Nunca había visto algo como esto – dijo el pelirrojo observando imágenes en los muros, junto a extraños símbolos. Me recuerda un poco al dispositivo de la barrera… pero más…
El joven no acabó la frase, su atención ahora estaba en la extraña construcción de piedra casi a sus pies.
- Fremy… ¡mira esto! – exclamó llamando a su compañera.
- ¿Encontraste algo? – contestó la semi-demonio.
- Es… extraño. No sé lo que es, pero…
El joven estiró la mano intentando tocar las extrañas runas talladas, que ante la proximidad comenzaban a desprender un débil destello.
- ¿ES BELLO NO ES ASÍ? – dijo de repente una voz de entre las sombras, interrumpiendo el proceso y llamando la atención del dúo.
- ¿Quién está ahí? ¡MUESTRATE AHORA! – gritó Adlet en dirección a las tinieblas al otro extremo del salón.
Tanto tiempo sin vernos… mocoso – agregó el intruso, haciendo acto de presencia.
Ante los héroes, ahora yacía una alta criatura con cabeza de reptil, sombrero, vestida muy elegante con un par de alas monocromáticas adornando su espalda.
Dimension Highschool DxD – Club del Ocultismo
- Tu predicción fue correcta… Buchou (Presidenta) – dijo una voz monótona y suave, perteneciente a una joven peliblanca de baja estatura.
- No me equivoqué al pedirte que lo vigilaras – contestó una mujer de largos cabellos rojos como la sangre.
- Buchou, ¿qué hacemos ahora? – preguntó otra muchacha, con cabello negro atado en una extensa cola de caballo.
- Por ahora estaremos en alerta – dijo la Presidenta, mientras jugaba con su tablero de ajedrez. Lo demás, simplemente dependerá de él…
Dimension Rokka no Yuusha – Interior de las Ruinas
- O-Omaé… (T-Tu eres…)
- General Demonio… Tgurneu (Se pronuncia Teguniu) – completó Fremy apuntándole con su arma.
- No esperaba encontrarme con alguien en este inhóspito sitio. Bueno… supongo que es culpa mía por ser tan curioso…
La extraña quimera desvió su mirada hacia los alrededores.
- LEYENDAS SOLÍAN NARRAR QUE, A LA SANTA DEL DESTINO, LE GUSTABA HURGAR EN OTROS MUNDOS A TRAVÉS DE PORTALES, JUSTO DONDE ESTAMOS PARADOS.
Pero no es lo importante ahora… -dijo viendo a la pareja con una mueca de soberbia. Qué bueno que estén aquí… serán piezas esenciales en mi siguiente experimento… justo como los aldeanos de aquella villa…
- ¡KISAMÁ! (Maldito) – gritó el pelirojo al entender de lo que hablaba, arremetiendo contra el kyouma reptil, sólo para recibir una burla, seguida de un fuerte coletazo que lo envió lejos.
- ¡ADORETO! – exclamó la peliblanca, manifestando un puñado de explosivos y lanzándoles al enemigo.
- Eres fuerte niña… pero no lo suficiente – respondió Tgurneu, saliendo de la nube de humo provocada, lanzando una lluvia de plumas cortantes sobre la peliblanca.
La joven esquivó varias de ellas, pero algunas dejaron cortes visibles en su piel.
- ¡FREMY!
La joven híbrida abrió fuego con su rifle, pero éstos eran desviados con bastante facilidad y alguno que otro le había rebotado.
- Esperaba más, de alguien con nuestra sangre…
- NIGETE (Huye)… Adoreto… no tenemos oportunidad - alcanzó a decir la peliblanca sosteniendo la herida en su brazo.
La enorme criatura comenzó a acercarse lentamente hacia Fremy.
- Hmm… veo que no has cumplido las expectativas… parece que ya no tengo uso para ti… - agregó levantando su bastón al aire, el cual tomaba forma de cuchilla.
Pero de pronto, un objeto redondo cayó cerca de ambos, generando una cortina de humo.
- Fremy, ¿estás bien? – preguntó Adlet, revisando a su compañera y preparándose para la retirada. Es fuerte, debemos avisar a los o… ¿eh?
El pelirojo contemplo con horror como el general demonio, aspiraba el aire del explosivo y lo exhalaba por sus fosas nasales, despejando la visión de los presentes.
- Me disculpo, pero no puedo dejar que escapen tan fácilmente… aún tengo planes para ustedes dos – dijo Tgurneu extendiendo una de sus garras, sellando la puerta de salida.
- S-Soona (N-No puede ser)
- Pase lo que pase – comenzó el joven, mientras se colocaba entre Fremy y Tgurneu. ¡NO DEJARÉ QUE TOQUES A FREMY!
La semi-demonio se encontraba anonadada ante las palabras de su amigo, mientras por su parte, el lagarto, lanzaba una sonora carcajada.
- ¡¿QUE ES TÁN GRACIOSO?!
El general de los kyouma cesó su risa y adoptó una postura seria.
- Dime… ¿Por qué la defiendes con tanto ahínco? – dijo señalando a Fremy con su bastón.
- Porque es mi amiga y la mujer que amo… yo he jurado protegerla – respondió sin vacilación.
- Amor… ¿eh? No la querrías tanto, si supieras de lo que es culpable…
Todos sabemos que Fremy cazaba héroes en el pasado. No me importa lo que haya hecho, no la juzgaré por ello…
- ¿Oh? Incluso si ella fue… ¿quién tomó la vida de tu hermana?
Los ojos de Adlet se abrieron como platos.
- ¿A-A qué te refieres…?
- La Flor Negra Marchita… (Black Barren Flower), Fremy Speeddraw… es quien mató a Shetra… ¿guardarás sentimientos por la asesina de tu hermana…?
El pelirrojo volteó a mirar a su compañera, quien estaba con la cabeza gacha.
- ¿Es… eso cierto, Fremy?
La mestiza no contestó.
Adlet apretó los puños.
- Aun así…
- ¿Seguirás defendiéndola?
- Es lo que un elegido por la Gran Santa haría…
Tgurneu esbozó una sonrisa.
- Es verdad… es lo que un Héroe haría… pero tu… no lo eres…
- ¡MIENTES! – refutó el joven. Tengo la prueba justo aquí – dijo alzando su mano para revelar la marca de los seis pétalos.
Para su sorpresa, ésta comenzó a desprender un pequeño brillo, cosa que llevó a Adlet a desviar la mirada hacia el general demonio, quien sostenía una pequeña bolsa que centellaba con el mismo color que la marca.
- Una simple réplica… Fácil de crear… fácil de manipular- murmuró Tgurneu. Como estaba estipulado… Adlet Mayer… eres un espía entre héroes… mi espía… mi herramienta.
El joven cayó de rodillas.
- Adoreto es… ¿el séptimo?
- Uso… daró (No puede ser…)
- Si ya no tienes más que agregar, tomaré a la Flor Negra y volveré a la tierra de los demonios – dijo el kyouma con naturalidad pasando a su lado y dirigiéndose hacia Fremy.
El enorme lagarto estiró su garra para tomar a la joven, pero pronto sintió algo filoso enterrarse en su cola.
- ¡AAARGH! ¿Qué pretendes? – chilló el monstruo.
- No me importa…
- ¿Huh?
- No me importa si no soy un héroe… si Fremy mató a mi hermana… lo único que quiero… ¡ES DESHACERME DE TI! – exclamó, momentos antes de perder el agarre de su arma, provocando que Tgurneu lo sujetara del cuello con su cola.
- Orokamono… (Tonto), ¿creíste que simplemente podrías…?
Pero el enorme reptil alado no logró acabar su burla, puesto que, en un veloz movimiento, Adlet apretó con fuerza sus dientes, lanzando un puñado de líquido en llamas sobre la cara de su atacante y liberándose del agarre.
- Onoré… (Maldito…) – murmuró el general demonio, sujetando su rostro.
- Te lo dije –resopló el pelirrojo. Sea o no un héroe, soy el hombre más fuerte del mundo y no retrocederé… hasta que acabe contigo y vengue a mi familia – exclamó sin notar que a su alrededor las extrañas runas de antes, comenzaban a iluminarse con más fuerza.
Mientras tanto, fuera de las ruinas…
- Bien, creo que es momento que retomemos nuestro rumbo- dijo la mujer de cabello zafiro, mirando a los demás elegidos.
- ¡Mora-san! ¿aún faltan Ado-kun y Fremy-san – dijo Rolonia.
- ¿No están aquí?
- Nya, no veo a Adoreto por ninguna parte – dijo el joven felino.
- Chamo tampoco ve a la chica demonio – agregó la pequeña.
- ¿Qué estarán haciendo en un momento como este? – preguntó Mora con indignación.
- Puede ser, ¿que estén teniendo un momento íntimo, nya? – rió Hans.
Lo cual sonrojó a Rolonia.
- ¿Ehh?
- Nada de eso – interrumpió de repente Goldof, con su distintivo tono serio. Los vi dirigirse al interior de las ruinas, probablemente a explorar el terreno.
Todos los presentes lo miraron sorprendidos, ya que no esperaban que el pelinegro aportara algo.
- Pues iremos a revisar, podrían estar en problemas y…
Pero la fuerte declaración fue interrumpida por un súbito terremoto.
- ¿Qué está pasando? – exclamó Mora.
- Nyanyanya… parece un temblor… - maulló Hans, protegiendo su cabeza.
- ¿P-pero que lo está causando? – preguntó la joven de lentes.
- ¡Allá! – dijo de repente la pequeña Chamo, señalando un potente fulgor que parecía provenir desde el interior de las ruinas.
- Eso confirma nuestras sospechas… ¡todos, hay que movernos!
