—¡¿Que Garrett qué?! —Olive y Charlotte gritaron a la vez y las voces retumbaron en todo el Pie Hole.
—Mató a la ex novia de Roy. —repitió Ned muy serio y decepcionado. Había intentado explicárselos, pero no pudo dejar su punto de vista atrás, lo cual complicaba un poco las cosas.
—Se alimentó de ella... Tuvo una especie de ataque. —añadió Thranduil llegando detrás y dando un poco más de luz al asunto—. Yo lo vi, se lo notaba muy incómodo mientras platicábamos con la mujer y de repente, ya no se pudo contener. Lo intentamos todo, pero al parecer su aroma o por lo que él se guía para cazar era muy fuerte en ella, tanto, que no lo pudo controlar. —aseguró.
—Sí, y luego se fue. Discutimos y se fue. —expuso Ned. Las mujeres del Pie Hole se miraron preocupadas pero no dijeron nada—. ¿Pero qué no oyen? Mató a una mujer. —insistió el pastelero.
—Ay, Ned... Lo siento. —Charlotte lo miró apenada; Olive colgó su delantal y se puso el abrigo.
—¿A dónde vas? —Le preguntó Ned.
—¡A buscarlo! —respondió ella ofendida como que su acción no fuera obvia—. Imagina que alguien más lo descubra y quiera hacerle daño. Debe estar sintiéndose solo allá afuera. El mundo es tan grande y tan peligroso a veces. —expresó con temor.
—Es un vampiro, estará bien. —acotó Ned restándole importancia a sus palabras—. Es el mundo el que debe cuidarse de él. —agregó aun con la idea del asesinato en la cabeza.
Olive echó una mirada fulminante sobre Ned y abandonó el Pie Hole. El pastelero se giró a mirar a Charlotte que luego de negar decepcionada con la cabeza en torno a él, desapareció de su vista y se adentró en la cocina.
—¿Acaso soy el único que piensa objetivamente? —Se quejó el pastelero—.Thranduil, él mató a esa mujer... —repitió buscando un apoyo o confirmación.
—Ven Ned... Comparte un té conmigo. —solicitó el elfo y lo acompañó al mostrador. Allí, el elfo preparó la bebida con una pava eléctrica que Ned tenía a la mano para uso del personal y se sentó en la barra frente a él, extendiendo su taza al pastelero—. Enano... —llamó girándose al local y Thorin, que hasta ese momento había permanecido en silencio en una mesa apartada con sus sobrinos, caminó hacia ellos—. Tú también, ven a tomar el té... Tenemos que hablar...
Mientras Thranduil intentaba poner en orden el Pie Hole, Roy regresaba a la casa de su ex novia para pedir ayuda, ya que se hallaba perdido y no encontraba ni a Ned, ni el hospital. Al llegar al pórtico y encontrar la puerta abierta y a ella muerta sobre la loza del recibidor, se desesperó.
Roy cayó junto a ella estallando en llanto, pero su dolor duró poco; al ver las marcas de los colmillos del vampiro en el cuello de la mujer, su pena se transformó en ira. Cuando sus ojos se secaron y ya no salió de ellos ni una lágrima, el bandido levantó la vista con furia.
El horizonte lejano y el desierto entonces lo vieron preparar sus armas con una promesa de venganza; quizás le llevara tiempo encontrar lo que buscaba, pero lo haría y cuando lo tuviera frente a él... No tendría piedad.
Mientras tanto, en las profundidades de una cueva abandonada en medio del bosque, Garrett se obligaba a esconderse de la luz del sol y de los humanos a los que podría lastimar. Pensó en solo tirarse allí a contar los días y debilitarse al punto de no poder ponerse de pie y yacer por toda la eternidad sin poder morir ni moverse, en la vasta oscuridad.
Olive recorría sin suerte las calles y lugares en donde podría encontrar a Garrett. Hacía frío y a pesar de los guantes que llevaba, sus manos estaban heladas; le recordaron a él y aun sabiendo que los vampiros no perciben los cambios de temperatura, se preocupó. No importaba lo que Garrett dijera, o si incluso ser mortal era un impedimento, caminando esperanzada en esas calles grises resolvió que lo amaba más allá de toda contra y si en eso se iba a convertir su vida, entonces estaba bien. Deseaba algo que no podía obtener por completo, pero nada le impedía pasar el resto de su vida junto a él cuidándolo y amándolo. Él había logrado algo que nadie había hecho jamás: Que ella se enojara con Ned y dejara por un segundo su devoción hacia el pastelero.
Por su parte, Ned permanecía callado y pegado a su taza de té mientras Thranduil exponía su reprimenda, tanto para él, como para Thorin, que había sido el artifice de todo aquel embrollo por no saber mantener la boca cerrada y retirarse a tiempo. El enano también permanecía callado en ese momento, pero le agregaba la cabeza gacha a la postura de Ned, pues sentía una culpa monumental desde que había visto al vampiro en acción.
—Tal vez tú no lo hayas visto, porque estabas preocupado en detener a Thorin en ese momento, —comentaba Thranduil—, pero lo que yo vi, no era Garrett, Ned. Sus ojos estaban tan desorbitados que sus pupilas hicieron desaparecer el rojo de su iris volviendo todo negro; respiraba con dificultad y lo estaba intentando con un esfuerzo sobrehumano, pero no pudo más. Y tú debías entenderlo... Tú entre todos los presentes eras el menos indicado para recriminarle el asesinar a alguien por sed, cuando tu don también mata personas si dejas vivir a los otros más de un minuto.
—Pero yo... —intentó decir Ned, pero Thranduil levantó su mano en señal de alto y lo hizo callar, aun no había terminado.
—Tal vez al revivir a Fili y Kili mataste orcos, sí. Y ellos no tienen piedad con nuestra gente, por lo que, a efectos prácticos y tomando esa acción con mucho cuidado, quizás podamos decir que eso estuvo bien. Quizás, solo quizás... —repitió muy serio—. Pero tú mismo reconoces que quien toma el lugar de quien has dejado vivir por más de un minuto, está decidido al caprichoso azar por proximidad. Cualquier persona cerca tuyo y del vivo otra vez puede morir, ¿Cierto? —preguntó. Ned asintió afligido, pues no era tonto y pudo ver hacia donde quería ir el elfo. De repente, sintió que acusar a Garrett de esa manera había sido terrible—. Cuando dejaste vivir a Charlotte... Un hombre malo, según tú, murió tomando su lugar. Pero es aleatorio... También pudo morir alguien bueno. Emerson estaba fuera de la habitación en la que la reviviste, pudo morir él... ¿Comprendes? —indagó Thranduil y bebió té tranquilo para hacer una pausa mientras Ned se llevaba las manos a la cabeza dando cuenta de su error—. ¿Quién eres tú para cuestionar a Garrett? Atacó por sed, por su naturaleza y dejarla viva hubiera sido peor... Me ha dicho que los neófitos, es decir los vampiros que recién se han convertido, son incontrolables y peligrosos para todos. Si la hubiera dejado viva, hubiera sido una masacre... —explicó—. Tú reviviste a Charlotte y aun así, sabiendo que alguien más moriría, no te importó... Podría yo mismo acusarte de asesino.
—Lo sé... —Se lamentó Ned ocultando su rostro tras sus manos. Se sentía tan avergonzado que no quería que los demás lo vieran. Pero Thranduil posó su mano sobre su hombro y se acercó a él.
—Pero yo también he matado orcos y hombres antes, en las guerras de mi tierra. ¿Quién soy yo para acusarte? —confesó—. Pero sí, entiéndelo, Ned. No somos trigo limpio... Hemos cometido errores, Garrett cometió uno y tal vez sin siquiera darse cuenta. Se privó por meses de alimentarse, pero ya no aguantaba más. Podría haberlo hecho con cualquiera de nosotros y hubiera sido igual de trágico, pero también igual entendible. —dijo—. Ahora... ¡En cuanto a ti! —agregó girando inquisidor hacia Thorin. El enano suspiró apenado aunque molesto, pues era Thranduil y no cualquier otro quien lo iba a regañar.
—Sí, sí. Ya sé. —respondió de mala gana.
—¿Saber qué? —investigó Thranduil mirándolo atentamente—. Si lo supieras, no hubieras ido a increpar a esa mujer de forma grosera e inapropiada. ¿Quién eres tú para juzgar con quien debe ella estar en pareja o no? —inquirió—. ¡¿Es que a los enanos no les enseñan modales o qué!?
—Lo que me enseñaron de pequeño, es que si vas a cambiar a tu enano por otro, primero tienes que romper la relación con ese primer enano, y ella no lo hizo. Jugó con los sentimientos de Roy, eso no se hace. —Se excusó cruzado de brazos y muy seguro.
—¿No crees que ese es un problema entre ella y Roy? —indagó el elfo mirándolo de reojo.
—Si tiene un problema con mi familia, entonces tiene un problema conmigo. Vamos, muchachos, la mujer se casó con otro hombre sin decirle a Roy que su relación estaba terminada. Además... ¡¿Por qué haría algo así?! ¡Creí que lo amaba! ¡No te enamoras y te desenamoras de las personas como si cambiaras de calzón! —insistió Thorin muy molesto.
—¡Uno! —enumeró Thranduil cansado de sus excusas—. Hasta donde yo sé, solo somos los elfos los que nos enamoramos solo una vez en la vida, por lo cual, los humanos pueden cambiar de parejas cuantas veces quieran y eso no es un problema, pero sobretodo, no es TU problema. ¡Dos! —prosiguió—. ¡¿Quién te ha dicho que te enamoras solo de una persona?! Hay asuntos del corazón que están por encima de tus preferencias monógamas... Toma un libro y empieza por leer sobre la bigamia y luego avanza, porque hay más... Mucho más, y todo, si es consensuado y legal, está bien. —aclaró. Ned y Thorin lo miraron boquiabiertos—. Y tres, no me mires con esa cara; tres, —repitió mientras el enano pestañeaba incrédulo—, como te vea hablarle despectivamente a una mujer otra vez, te devolveré de un patadón a Erebor. ¡¿Quién eres tú para decirle lo que debe o no hacer?! ¿¡Para juzgar su vida?! ¿Te gustaría que ella te hubiera increpado de mala manera y te hubiera dicho qué hacer con tu vida amorosa? ¿No, verdad? —preguntó retóricamente—. Entiendo que tengas mucho por aprender y que este mundo sea diferente, Thorin, pero... Si yo, que comparto universo contigo sé respetar estas cuestiones, entonces tú puedes disculparte y lo más importante, aprender. —finalizó. Thorin asintió en silencio. No estaba de acuerdo en algunas cosas, pero otras, comenzaba a repensarlas, dando cuenta en que estaba fallando al sostener un pensamiento tan opresor.
Los días pasaban rápido, Olive marcaba cruces sobre un mapa en los lugares donde no había encontrado a Garrett para saber dónde continuar buscando. Mientras, Ned hacía lo mismo buscando a Roy. Charlotte atendía el Pie Hole junto a sus nuevos meseros, Fili y Kili; Thorin pasaba las tardes aprendiendo sobre el nuevo mundo y Thranduil aprendía a hornear tartas. Todo seguía su curso normal, solo que la tristeza flotaba en el aire y era cada vez más evidente.
—Ned estará orgulloso al ver lo bien que se te da la cocina, Thranduil —halagó Charlotte, que entraba en el recinto con un nuevo pedido.
—Gracias. —dijo muy serio el elfo y continuó con su actividad. Al ver que solo había obtenido una respuesta escueta, Chuck reparó en el semblante preocupado de Thranduil y decidió preguntar:
—¿Estás bien?
—¿Tú me ves bien? —Obtuvo como respuesta seca.
—No, por eso lo pregunto. —acotó la chica sin intimidarse. Al ver que no se iría, Thranduil intentó relajarse y decidió hablar con ella.
—No, no estoy bien. —reconoció, aunque más tranquilo. Haciendo un alto a su actividad para prestar atención en sus sentimientos, se llevó las manos llenas de harina a la cadera, donde tenía atado un delantal blanco—. Creí que al venir aquí me sentiría mejor pero recientemente he notado que sigo sintiendo dolor y al contrario de lo que creí, extraño mi bosque donde al menos podía distraerme y disfrazar mi padecer; aquí solo me siento solitario, incomprendido... Y dolido. Sobre todas las cosas, siento tristeza.
—Lo siento, Thranduil. —manifestó Charlotte con sinceridad y se acercó a él. Tomó su brazo y lo acarició suavemente—. Las cosas se han puesto un poco de cabeza desde que Garrett huyó y en este momento es aun más caótico con Roy también desaparecido, pero ya pasará. Vendrán días mejores, encontraremos a Roy, lo ayudaremos a encontrar su final feliz... Todo estará bien. —auguró.
—Y ese es otro tema... Si tan sólo Garrett estuviera aquí... Él podría solucionar varias cosas. —Se animó a decir el elfo—. Ned perdió la cabeza al decirle eso. —agregó retornando al episodio de la ex novia de Roy—. Todos estábamos un poco asustados por lo que acababa de ocurrir pero tu novio le habló cruelmente. No digo que lo que Garrett hizo estuviera bien del todo, pero Ned no está en condiciones de juzgar a nadie. —opinó.
—¿Disculpa? —dijo la chica y soltó el brazo de Thranduil. Apartándose de él, este volvió a amasar sin mirarla.
—Si Garrett no lo condenó por matar un hombre al devolverte la vida, Ned no tendría nada que decir sobre los hábitos alimenticios de Garrett, después de todo estaba sediento y lo hace para sobrevivir, no tiene otra opción. Había estado conteniéndose de atacarnos... —explicó.
Antes de que la novia de Ned pudiera opinar, Olive irrumpió en la cocina acomodándose su abrigo.
—Chuck, los chicos se están ocupando perfectamente del salón, tomaré este tiempo para buscar a Garrett. —avisó la rubia.
—Oh, espera, te acompañaré. —resolvió Thranduil. Él y Olive no tenían una relación muy cercana, por eso a ella le sonó extraña la resolución tan repentina.
—Gracias, Thranduil, pero ya me estoy yendo. Tengo prisa. —Se excusó la camarera. El elfo entonces comprendió que ella quería encargarse de eso sola, y decidió que lo mejor sería dejarla ir.
Olive salió del Pie Hole y caminó en dirección al sur. Al mismo tiempo, Ned se subía a su auto con Emerson y conducían hacia el este. En el bosque, Garrett recibía una visita y Thranduil en la cocina se quitaba rápidamente el delantal y lo tiraba sobre el mostrador.
—¡Charlotte! —exclamó de golpe. Casi atravesaba la puerta de la cocina cuando ella venía entrando.
—¡Thranduil, tus orejas! —advirtió alarmada. El elfo llevaba su largo cabello cuidadosamente atado con sus orejas puntiagudas al descubierto y la pastelería estaba llena de clientes.
—¡Oh! Lo siento. —Se disculpó él y dio dos pasos hacia atrás, soltando su cabello.
—¿Qué ocurre? —preguntó ella.
—Debo irme... —anunció.
—¿Por qué?
—No lo sé... Yo... Tengo esta sensación que... —divagó.
Thranduil llevó sus manos a la altura del pecho. Charlotte y él se miraron por unos segundos. En el auto, Ned se impacientaba parado en una esquina con el semáforo en rojo.
—Esto no está bien, no está bien. —balbuceó inquieto.
—Cálmate Ned, lo encontraremos. —Lo tranquilizó Emerson.
—No, no es eso... Es que siento que... No. No está bien. —resolvió el muchacho.
El semáforo cambió a luz verde y el auto arrancó a gran velocidad. Ned tomaba un camino diferente al que tenían marcado en el mapa. Parecía guiado a un lugar por su intuición. En el bosque, Garrett perdía la cabeza ante el relato del hombre que lo visitaba.
—Algo muy malo va a ocurrir. —anunció el hombre.
—¿Por qué no me lo dices y ya? —insistió Garrett ofuscado.
—Porque no sé exactamente qué es. Solo lo siento... Aquí. —explicó llevándose la mano al costado de su frente—. Es lo que también te recorre el cuerpo, esa sensación de miedo... —acotó. Mirando un punto fijo, se quedó un momento inmóvil, como si estuviera presintiendo algo—. Las cosas que haces sin pensar tienen sus consecuencias, Garrett y es momento de pagar. —presagió finalmente y con pesar.
—Muy bien... —espetó Garrett, ya cansado de ese juego. Abandonó la cueva, seguido por el hombre—. Solo dime dónde... —solicitó.
Olive golpeó suavemente sus manos una contra la otra y sopló por entre medio de ellas para darse calor. Luego refregó sus puños protegidos por los guantes de lana; suspiró dos o tres veces y cuando el humo exhalado por su boca desapareció, decidió adentrarse en el bosque.
Caminó temerosa por el terreno desparejo y se maldijo dos o tres veces por elegir los zapatos que llevaba.
«¿Quién se mete en el bosque con tacones? Tonta Olive.» Pensó. Llamó a Garrett por su nombre. Luego de unos segundos sintió la presencia de alguien detrás suyo y se giró sonriente.
—¡Oh, estaba tan preocupada! Tienes que volv... —exclamó pero se detuvo ante la sorpresa.
Al otro lado del bosque, Garrett escuchó su nombre.
—¿Qué hace ella aquí...? ¡Olive! —gritó desesperado y echó a correr tratando de recordar de dónde venía el sonido.
—¿Dónde está? Lo quiero muerto, no lo cubras y dime dónde está. —ordenó Roy desenfundando su arma y apuntándole a Olive.
—¡Déjala fuera de esto! ¡Es a mí a quien buscas! —vociferó el vampiro apareciendo de repente delante de Olive y cubriéndola del bandido.
—¡Tú me quitaste lo que más amaba! —Se quejó sonoro el muchacho, refiriéndose a su ex novia.
—¡Roy, no! —gritó Ned, que justo llegaba para ver todo y bajó la ladera corriendo. Trastabilló en el apuro y cayó a los pies del bandido mientras Garrett caminaba hacia él.
Nadie supo porqué Olive se interpuso en su camino, puesto que todos, menos Roy, sabían que las balas no le harían ningún daño al vampiro; tal vez fue la desesperación del momento, pero lo hizo.
Las chispas volaron rápidamente del arma como el fuego se esparce en el viento. El sonido del disparo hizo volar a los pájaros de los árboles y Olive sintió que dos brazos fuertes la sujetaban. Se sintió volar y un segundo después se encontró a un costado de los demás, en los brazos de quien había estado buscando desde hacía días. Garrett la soltó e inmediatamente corrió hacia Roy, le quitó el arma y le dio un puñetazo tan fuerte que cayó desmayado en la hierba. Olive sonrió pero al intentar incorporarse descubrió que le costaba respirar, pues un gran dolor le inundaba el pecho y la sangre comenzaba a brotar y manchar su blusa blanca...
—OH NO... ¡No! —Alarmado, Ned corrió hacia ella.
—Estaré bien... —dijo Olive para no asustarlo, pero sabía que apenas estaba respirando.
—Olive, no... —Se lamentó Ned y sus ojos se llenaron de lágrimas cuando vio que la muchacha estaba a punto de morir y no había nada que hacer.
Pero Garrett se acercó a ellos y tomando el brazo de la camarera, ordenó:
—Vete de aquí, Ned.
—¡Garrett, no! —Pero el pastelero se interpuso entre ellos—. No te alimentaras de ella también. —aseguró con rabia.
—No haré eso... Toma a Roy y vete de aquí. —insistió Garrett apurado.
—No dejaré que... —replicó el pastelero.
—¡Ned! —El vampiro entonces lo tomó por los hombros y lo puso de pie bruscamente—. Tendremos que tomar otra vida si la dejamos morir y la revives, solo yo puedo salvarla sin causar más daño, pero tienes que irte de aquí cuanto antes. Toma a Roy y vete de aquí.
—Pero... ¿Qué harás? ¡No! —exclamó Ned alarmado.
—Voy a convertirla y despertará con una sed atroz. —confesó—. No distinguirá entre amigo o enemigo, solo atacará. ¡Vete de aquí! Intento salvar tu vida, Ned. Sé que discutimos, pero somos familia... ¡Tienes que confiar en mí! —pidió casi suplicando que se fuera.
Ned miró a Garrett por un momento y comprendió que no tendrían otra alternativa. Junto con Emerson tomaron el cuerpo desmayado de Roy y lo llevaron al auto. Ned giró su cabeza antes de subir y lo último que vio fue al vampiro tomar a Olive en sus brazos...
