Olive tiene una ardua tarea en pocos minutos, la primera es evitar alimentarse de los humanos que hay en el Pie Hole, la segunda es controlar sus celos respecto a Chuck, los cuales a pesar de todo, siguen emergiendo. La razón, esta vez, fue porque cuando todo parecía haber recobrado la calma en la pastelería, e incluso con el incidente de la cámara de Whit solucionado, Charlotte entró al local llorando y al ver a Garrett, se abrazó a él.
—Wow, wow... ¿Qué ocurre? —preguntó el vampiro devolviendo el abrazo.
—Ned y yo terminamos. —anunció la morena con lágrimas en los ojos.
—¡¿Que qué?! —gritaron todos los presentes al unisono.
Una hora después, Garrett dejó a Olive en su antiguo apartamento para evitar la tentación ante los humanos y se dirigió a la puerta de Ned. Tocó el timbre y aguardó. A los pocos minutos se escuchó la voz de pastelero del otro lado.
—No, Chuck, no voy a abrir.
—No soy Charlotte, de hecho tengo grandes diferencias con ella... Por ejemplo, la dieta. —bromeó Garrett.
La puerta se abrió apenas y el vampiro pudo ver la mitad de la cara de Ned en penumbras. Por lo poco que vio, su aspecto era bastante descuidado y sus ojos tenían ojeras.
—¿Puedo pasar o vamos a conversar puerta de por medio? —consultó.
—Todo depende de lo que hayas hecho. —Le advirtió Ned muy serio.
—Olive está en su apartamento, aun intenta acostumbrarse a su nueva vida y no queremos que nadie corra peligro; los neófitos suelen ser muy rebeldes. —explicó.
—Quiero verla. —pidió Ned, pero en un tono casi amenazante. Estaba claro que aun desconfiaba de Garrett.
—¿No oíste lo que acabo de decir? —insistió el vampiro. Ned bufó y abrió la puerta un poco más.
—Lo siento, es que... No puedo creerte luego de lo que pasó. —Le hizo saber.
Ambos permanecieron en silencio por unos segundos. Garrett le pidió a Ned que esperara y trajo a Olive. La sostuvo firmemente todo el tiempo que duró la conversación, por si acaso. Ned al verla abrió la puerta del todo e intentó abrazarla pero ella se echó hacia atrás rápidamente como si luchara consigo misma.
—Olive... —Ned no terminó de comprender su actitud.
—Tu aroma... Es muy fuerte. —declaró la chica.
Garrett quitó a Olive de en medio en el mismo instante en que notó que ella atacaría. La llevó rápidamente a su apartamento y la arrinconó contra la pared del pasillo.
—Lo siento por esto. ¿Crees que puedas contenerte aquí? —preguntó alarmado.
—Si... Pero... No creo que pueda abstenerme demasiado estando cerca de él, lo mejor será que regrese al bosque por ahora. —opinó.
—Regrese... Mos. —La corrigió, pero ella negó.
—No, Garrett. Tienes que ayudar a Ned. —reconoció—. Yo iré y estaré bien, me has enseñado y he aprendido con rapidez. No haré una locura. —Le aseguró con una sonrisa.
—Olive a los neófitos se les dificulta manejar sus impulsos... —Le recordó Garrett aun no muy convencido.
—Confia en mí. —pidió ella.
Acto seguido, Olive lo besó tiernamente y desapareció de sus brazos. Curiosamente se había vuelto más fuerte que él, e incluso más resistente. Garrett regresó al apartamento de Ned en un estado de incertidumbre mayor que otras veces; se miraron lado a lado de la puerta y cuando el vampiro estuvo a punto de irse detrás de Olive, Ned habló.
—Te debo una disculpa. —expresó cabizbajo.
—Olvida eso, ¿Sí? Lo hablé con el hombre que nos está presentando y... Me hizo entender tus razones para acusarme, así también como las mías en recriminarte lo mismo. Creo que los dos cometimos un error y los dos matamos personas que no debieron morir por nuestra culpa... Pero ambos asuntos se nos escapan de las manos, Ned. Estamos a mano. —reconoció Garrett—. Si todo está bien para ti, entonces para mí también. —agregó con duda. No sabía si Ned lo había perdonado ya, o si siquiera lo haría en un futuro, pero tenía que intentarlo.
—Sí... Todo esto es muy difícil para mí, pero... Gracias por volver... Y por salvarla. —dijo mostrando sincera gratitud. Garrett sonrió.
—No pude regresar antes por la misma razón, Olive no estaba lista, ni siquiera ahora lo está. —reconoció.
—¿Estará bien? —preguntó entonces Ned con preocupación.
—Está perfectamente bien, es solo que tu aroma es demasiado fuerte para ella; incluso para mí, pero me he vuelto resistente a él, puedo soportarlo porque tenemos algo más importante que una relación presa - depredador. —explicó—. Eres como mi hermano y jamás te haría daño... Pero el estado de Olive es muy reciente. No quiero estar lejos suyo, pero ella me pidió que me quede contigo y que te ayude mientras se adapta a convivir rodeada de algunos humanos.
—¿Algunos? —indagó el pastelero.
—Tenemos más inmortales que mortales en la familia ahora, tienes que aceptarlo; ella solo podría alimentarse de aquellos a los que le corre sangre por sus venas y tú eres uno de ellos. —informó—. Tienes el néctar más deseado de todos, así que siéntete halagado, incluso cuando eres el mejor bocado no nos alimentaremos de ti. —agregó con gracia—. Ahora dime... ¿Qué está pasando? Charlotte dice que terminaron. Ned, ustedes se aman ¿Cómo es posible que pelearan?
Ned dejó pasar a Garrett y le contó todo, que estaba harto de los clones y que él y Chuck habían peleado cuando ella insistió en ir a buscar a Olive incluso cuando él repitió que no irían porque no sabía con qué iban a encontrarse y no quería averiguarlo tampoco. Charlotte lo llamó desconfiado, le cuestionó la falta de fe en Garrett y él perdió la cabeza.
—Todo es sobre ti, ¿Entiendes? —comentó ofuscado—. Desde que llegaste a nuestras vidas todos confían más en ti que en mí. Nadie me prestó atención cuando les conté lo que habías hecho con la novia de Roy; parecían más preocupados por ti que por ella o por nuestra seguridad. ¿Cómo podría confiar en tus palabras cuando te vi matar a alguien delante de mí? No sabía si al pedirme en el bosque que me alejara era para cuidarme o para que no me enterara que ibas a alimentarte de Olive. ¿Cómo confías en alguien que ya te ha fallado una vez? Nadie parecía entenderlo, ni siquiera Chuck. Entonces se lo dije, le dije que siempre había sabido que ustedes tenían algo. —El semblante de Garrett comenzó a cambiar hasta volverse serio y confundido—. La manera en que se miraban, las conversaciones que mantenían alejados de todos, la forma en que ella siempre buscaba que la protegieras... Yo no puedo hacer eso y creo que este asunto de los clones nos ha empezado a pesar. Ambos eramos felices en nuestra complicada relación sin tocarnos hasta que los clones llegaron; personas iguales a mí que ella si podía tocar y no le harían ningún daño. Y apareciste tú, el primero, el inmortal... Al igual que ella, vivirías por siempre y no buscarías atacarla porque no tiene sangre. Son el uno para el otro... Y yo no puedo remediar eso, no puedo hacerlos desaparecer y olvidar que existen; ahora ella sabe que encontrará en ti o en cualquier otro el amor que yo le tengo y será feliz con alguien que si pueda besar y tocar y yo solo me quedaré aquí maldito por siempre. Por eso terminamos, para que ella pueda hacer su vida con quien quiera y yo no tenga que sufrir. —relató. Al finalizar, dio un suspiro sonoro e inconforme, pero en su interior, creía que iba a ser lo mejor para ambos. Sin embargo, Garrett no opinaba lo mismo.
—¿Sientes celos de los clones, de mí? —inquirió luego de unos segundos de reflexión intentando procesar toda la información que Ned había brindado—. ¿Crees que Charlotte te cambiará por otro solo porque es igual a ti? Claro que podemos ser iguales en aspecto Ned, pero somos diferentes tipos de personas y ella se enamoró de ti; no por tu aspecto, sino por la persona que eres. Solo hay un Ned, y siempre, no importa cuántos clones vengan, solo habrá uno como tú. —Le dijo dándole ánimos—. Y no te equivocas al decir que sospechabas de nosotros; he tenido una especie de fascinación fugaz al enterarme de su inmortalidad, —confesó, pues ya no quería que hubiera malos entendidos entre ellos—, pero... Tal vez te dejaría más tranquilo si te digo que estoy con Olive ahora. Siempre fue Olive, Ned, pero la iba a dejar ir, no iba a obligar a una mortal a vivir como yo. —declaró—. Pero ya ves que la vida tiene pequeñas sorpresas y todo se dio a nuestro favor. No tuve más que convertirla cuando no había otra opción y descubrir que el único impedimento para amarla ya no estaba... Amar a alguien es complicado pero si no estás dispuesto a luchar por ello y a sacrificar tu egoísmo, entonces no es amor. —enseñó con una sonrisa franca—. Dime Ned, ¿Amas a Charlotte?
—Por supuesto que la amo. —reconoció el pastelero sin siquiera tener que hacer una pausa para pensar lo que iba a decir.
—Entonces no la dejarás ir así como así solo porque un par de clones aparezcan y pongan tu vida del revés. —resolvió el vampiro.
—Tú dijiste que debo sacrificar mi egoísmo, estoy siendo egoísta al pretender que se quede con alguien a quien no puede tocar. —evidenció el muchacho.
—El amor es un sentimiento Ned, no puede tocarse... No necesita tocarse. —aclaró Garrett—. Si ustedes así lo aceptaron tiempo atrás y eran completamente felices, no era porque no tuvieran oportunidad con otros; de no haber sido los clones, podrían haber sido otras personas, pero la compañía y el amor que uno sentía por el otro los hacía felices y no necesitaban nada más. Era eso... Eso era el amor real. —Le hizo saber—. En donde eres egoísta es en creer que dejarla ir es lo que ella quiere, estás actuando sobre lo que quiere y resolviendo el asunto sin escucharla.
—Precisamente sé lo que ella desea y es un novio al que pueda tocar. —declaró Ned.
—Te equivocas. Lo que ella quiere es tocarte. A ti. Solo a ti. —dijo el vampiro.
Ned se quedó pensativo por unos minutos, la pena lo abrumaba y el agobio de los clones había nublado su mente. No había estado pensando con claridad y se llevó del enojo para terminar su relación con Chuck sin siquiera escuchar lo que ella tenía para decir al respecto. Se llevó la mano a la frente y exclamó: «Soy un completo idiota.» Garrett posó su mano en el hombro de Ned y lo alentó a levantarse y reparar su impulso de idiotez hablando con Chuck y regresando al Pie Hole.
—Si tan abrumado estás por los clones... Vamos a trabajar juntos para deshacernos de ellos. —propuso con una gran sonrisa. Ned lo miró serio y quizás, algo atemorizado ante su comentario—. Por milésima vez, Ned, ¡No me los voy a comer! —aclaró Garrett—. Sólo los pondremos en su lugar... Las heladeras de la morgue. —agregó. Ned lo observó boquiabierto y Garrett rió. Volteando su rostro hacia él agregó—: Una sabrosa bromita.
Al día siguiente, Emerson en su oficina intentaba hacer entrar en razón a Whit, el clon recién llegado.
—Entiende que no puedes solo venir aquí y filmar a las personas sin su permiso, ahondar en sus vidas y luego presentar todo el material para tu beneficio y la ruina de toda esa gente.
—Escucha, soy un director de cine aclamado por la crítica, —declaró el hombre—, todos amaron mi documental de la selva. He permanecido con tribus por días evitando ser comido ¿Eso de qué sirvió? Tengo toda la fama que necesito pero no soy feliz. Mi esposa me ha abandonado por su inestabilidad emocional, así que mi cámara y yo hemos decidido estar en una relación permanente en la que solo me dedique a filmar películas y documentales, que es mi verdadera felicidad. —comentó—. Esta historia me hará rico, todos recordarán el nombre de Whit Coutell en las generaciones venideras por haber presentado este material. —afirmó alzando las manos y la vista, imaginando su nombre en una marquesina.
—Así que los tratas como monos de circo, ¿Eh? —expresó Emerson con cansancio y vio a Thorin levantarse de su asiento y acudir a ellos.
—Solo para tu beneficio... —dijo el enano llegando frente al hombre—. Me recuerdas a un enano codicioso que conocí una vez... Su obsesión por el oro asesinó a sus ejércitos, su familia, e incluso lo destruyó a él mismo. Nada de lo que hagas solo pensando en tu ganancia, pasando por alto el sufrimiento de los demás, puede salir bien. —Le hizo saber.
—Ajá... ajá. —Whit anotaba en una libreta—. ¿Y dónde dices que puedo hallar a ese enano? —preguntó sumamente interesado.
Thorin le pegó un cachetazo a la libreta de Whit, que cayó estruendosamente al suelo y lo tomó por el cuello de la camisa.
—¡¿Qué no me oyes hombre codicioso y cruel?! —inquirió completamente molesto—. Si quieres acabar en la ruina entonces continúa con este plan macabro pero ve a molestar a otras personas, no a mi familia. No te metes con mi familia, ¡Déjalos en paz! —gritó furioso.
—Thorin... ya suéltalo.
La voz firme de Ned retumbó en la oficina. Garrett, que iba a su lado, se enorgulleció de su intervención para fortalecer al pastelero. Thorin soltó de golpe a Whit, lo que provocó que se golpeara la espalda con el respaldo de la silla.
—Es una miserable rata... ¡Como tú! —insultó señalando a Garrett.
—Ya ya, cuéntame. —Garrett se acercó a la puerta—. ¿Cómo van las finanzas del Pie Hole? —El vampiro intentó desviar la atención del enano hacia otro lugar para dejar que Ned se ocupara de sus asuntos.
—¡¿Qué hiciste con Olive?! Te alimentaste de ella, ¡¿Verdad?! —Ambos salieron a la calle. Estaba lloviendo así que era el clima ideal para que el vampiro pudiera mostrarse en público.
—Olive está viva, tranquilo. —anunció Garrett.
—¡Eres un mentiroso! —Thorin intento acercarse y golpear al vampiro pero este lo sostuvo por la cabeza hasta que el enano se cansó de dar puñetazos en el aire.
—Ya cálmate, puedo probarlo. No ahora, pero ella aparecerá. De hecho estuvo en el Pie Hole, tus sobrinos estaban ahí, pueden comprobarlo. —Le dijo.
—Roy estaba seguro de haberla matado, ¿Cómo es posible que viva? —preguntó entonces Thorin y dejó de forcejear.
—Ella... es como yo ahora. Por esa misma razón va a acercarse pero lentamente, con el correr del tiempo. —Le aclaró. Thorin quedó unos segundos pensativos, pero dio cuenta a lo que el vampiro se refería.
—Entonces si te alimentaste de ella. —acusó, aunque en un tono más suave.
—No, la convertí. Olive agonizaba, Thorin, no podía dejarla morir... Sé que tal vez para ti ser esto es aún peor que la muerte, pero no pude siquiera pensar en perderla... —comunicó compadeciendo los sentimientos del enano.
—Es muy valiosa. —soltó Thorin de golpe.
—Lo sé. —acordó el vampiro.
—¿La amas? —preguntó el enano algo desilusionado. Garrett tuvo miedo de contestar por el efecto que esto tendría en él, pero lo hizo.
—Si. Y ella me ama también. —acotó por lo bajo.
Thorin se giró y apoyó su mano sobre el picaporte de la puerta.
—No sé cómo matar a un vampiro pero te juro que si le haces daño encontraré la manera y te destruiré. —amenazó muy serio—. Cuídala bien, Garrett. Es una gran mujer. —dijo y entró de nuevo en la oficina.
Allí dentro, Ned, Emerson y Whit llegaban a un acuerdo.
—Su nombre es Roy Walker. —dijo Ned—. No solo tiene una interesante historia, sino que es actor. Tú eres director de cine, necesitas una historia que contar; un proyecto que dirigir y un actor. Y él necesita contar su historia y un director que la haga famosa. Tal vez ambos hayan perdido la felicidad que tenían, pero aún pueden hacer algo al respecto. —propuso el pastelero.
—Acompáñame. —acotó Emerson y se levantó de su sillón de cuero. Tomando su abrigo, caminó con Whit hacia la salida—. Voy a presentarte a Roy... Thorin, —dijo volteándose hacia el enano—, ocúpate de la oficina mientras no estoy.
—¿Qué hago si viene alguien a resolver algún caso? —preguntó asustado.
—Haz lo que yo.
—¿Cobrar por adelantado y telefonear a Ned para ir a la morgue? —indagó irónico.
—¿Ves? Lo tienes cubierto, ¡Qué bueno! —respondió Emerson y se alejó dejando a Thorin boquiabierto.
Al principio, cuando Ned presentó a Whit, el cineasta se halló encantado con su historia y quiso comenzar a filmar cuanto antes.
Pero Roy tuvo sus dudas, aunque luego de una larga charla sobre su historia y sobre la presencia de Whit en el lugar, el bandido se convenció de probar la idea de Ned. Coutell le propuso viajar a un desierto real y comenzar allí la historia del bandido enmascarado y su pasado, cambiando el triste pero inexplicable final de su novia mordida por un vampiro a asesinada por un villano que interpretaría el mismo Whit, representando al lado salvaje y malvado de Roy.
Cuando cerraron el trato, Ned y Garrett se miraron complacidos. Ambos clones desaparecerían al menos por un tiempo o por siempre, habiendo obtenido un final feliz; Whit Coutell con su película de éxito en taquilla y Roy liberado, quizás, de su maldición.
Al despedirlos desde la puerta del Pie Hole, Garrett apoyó su brazo en el hombro de Ned y se dirigió a él:
—Bien... dos menos. Y no extrañaré a ninguno de los dos... —confesó.
—¿Qué haremos ahora? —preguntó Ned, seguro de que aparecería otro clon pronto.
—¿Quieres que también desaparezca? —propuso el vampiro—. Puedo volver al bosque con Olive, establecerme allí hasta que ella no sea un peligro para todos y luego... Volver a mi vida nómada. Ya tengo mi final feliz... —declaró.
—Lo último que deseo es que desaparezcas. —Le hizo saber Ned—. Hemos tenido nuestros momentos de tensión, Garrett, pero eso no significa que te quiera lejos de mi vida. Somos hermanos, ¿No? —comentó. Garrett abrazó a Ned y cuando se soltaron este se le quedó viendo alegre.
—Siguiente paso... Reconciliarte con Chuck. Pero eso lo harás solo. —dijo.
—¿Me abandonas? —indagó Ned con una sonrisa burlona ante la actitud juguetona de Garrett.
—Tengo una pequeña neófita que debe estar extrañándome... —Se excusó—. Pero volveré mañana, lo prometo.
—La pequeña neófita está aquí... —dijo una voz igual a la de ellos. Ambos se giraron a la puerta y vieron a Thranduil aun con su delantal de pastelero puesto, se veía agitado—. Tenemos un problema. —anunció.
—Oh no, Olive... —Garrett caminó hasta la cocina ya que había gente en el local y no podía desplazarse con rapidez, seguido por Ned que se hallaba desesperado ante la presencia de Olive entre tantos humanos, o sea, para ella, comida.
Al llegar al lugar encontraron a Olive de pie temerosa al lado del cuerpo de Chuck que se hallaba en el suelo, Ned no podía tocarla, por lo que se acercó a Olive y la tomó por los hombros.
—¡¿Qué rayos hiciste?! —inquirió pensando lo peor.
—Yo... Yo solo... —balbuceó la rubia.
—¡¿Qué?! —insistió el pastelero.
—Ned... —Garrett se arrodilló al lado de Charlotte y la tomó en brazos.
—¡¿Mataste a Chuck?! —acusó Ned.
—¡No! Yo... solo la toqué y... ¡Ella se desplomó! —exclamó Olive.
Garrett puso su manos en el cuello de Charlotte para sentir si había latidos. Y en ese instante...
—Ned... —llamó dirigiéndose al pastelero.
