Él, Yo, Ellos.

Me quedo mirando el papel confundido, se lo que tengo que hacer pero la verdad no sé qué dibujar. Noto como mis compañeros ya han iniciado su tarea, así que temeroso a recibir un regaño comienzo a realizar mi dibujo.

Primero comienzo a dibujar a mi tío Fat que ahora está más delgado, pero yo lo dibujo con su enorme barriga en la cual me gusta dormir en invierno ya que su panza es suavecita y blandita, además hace ruiditos graciosos cuando tiene hambre, le dibuje con su sudadera amarilla favorita, su cabello rubio y su enorme sonrisa. Satisfecho ahora comienzo a dibujar a mi primo Takami, mi primo es más bajo que mi tío, está a punto de terminar la escuela, así que le dibujare con un gorro de chef porque quiere estudiar algo con comida pero no recuerdo como se llama, también le dibujo sonriente porque a pesar de que mi primo no sonría mucho sé que en el interior tiene una enorme sonrisa.

─Ahora rojo para mi cabello─ mi cabello es negro, pero algún día cuando sea grande lo tendré rojo cuando me lo lambaree con fresas y así seré pelirrojo justo como mi héroe favorito ¿Y por que no? ─, también dibujare a Crimson Riot.

─Oye pelos de alambre─ separe mi vista de mi dibujo y mire a Bakugo que me miraba molesto. ─ ¿No escuchaste? Tenemos que dibujar a nuestros padres.

─Yo no tengo─ dije con tranquilidad. Bakugo se quedó en silencio mirándome, la verdad es que yo no le veo lo malo─ ¿Pasa algo? ─ le pregunté al ver que mi ahora amigo se me había quedado mirando.

─No nada─ dijo mirando su dibujo.

Continúe trabajando en mi obra de arte, cuando llegue se lo regalare a Takami.

─¡Muy bien niños! ─ hablo Yagi-sensei captando nuestra atención─¡Es hora de que pasen y nos cuenten de sus padres!

─¿Quién va primero? ─ pregunto dulcemente Midoriya-sensei como siempre.

El primero en pasar fue Iida, nos habló de que su padre en un famoso mecánico de autos de carrera no pude evitar emocionarme ante ello, su papa conocía muchos pilotos famosos y además había arreglado sus autos, y su madre era una mujer muy amable que preparaba sus comidas favorita a él y sus hermano.

Después siguió Jirou, su madre era una maestra de música de secundaria quien le enseñó a cantar y a leer las notas musicales en la partitura, y su padre ahora era el representante de una banda de rock, su padre era increíble tocaba todos los instrumentos y fue cantante y guitarrista de una banda de rock.

Después paso Todoroki, nos habló que su madre era una mujer muy amable pero enfermo por ello ahora estaba en un hospital y su padre era una persona muy grande y no se llevaban muy bien, decía que era un doctor y dueño de algunas empresas.

La siguiente fue Yaomomo, su madre era dueña de una editorial, no sé qué es eso pero suena importante, dijo que ella leía muchos libros y por eso era una persona muy lista. Y su padre era un empresario muy importante de algo que tampoco entendí.

─Eijiro-chan─ me llamo Midoriya-sensei captando mi atención─ ¿Qué tal si pasas tú? ─ asentí y al colocarme de pie con mi dibujo sentí como alguien me agarraba de la mano impidiéndome avanzar, mire de reojo para notar que Bakugo me miraba serio.

─Si no quieres no tienes que hacerlo─ me dijo serio.

─¿Ocurre algo? ─ preguntó Midoriya-sensei.

─No nada─ le respondo para después mirar a Bakugo que me soltó y continuo mirándome serio.

Dudoso, no muy seguro de las palabras de mi amigo pase al frente y voltee mi dibujo par que todos los presentes le miraran.

─Bueno, sé que la tarea era de dibujar a nuestros padres─ dije algo avergonzado de haberla cumplido─, pero mis papás murieron hace cinco años─ hable con cierta inseguridad─ no les recuerdo mucho solo se me algunas historias de ellos…

─Eijiro─ levanto la mirada para ver que Midoriya-sensei me mira afligido. ─ no tienes que continuar.

─¡Ah pero hice un dibujo! ─ dije alarmado, no quiere que Midoriya-sensei se enoje conmigo. ─Yo vivo con mi tío Fat, él es el hermano mayor de mi mamá, él es jefe de la policía, él atrapa muchos malos y tiene que correr mucho a sí que a pesar de que le gusta comer mucho sube y baja de peso, así que aquí lo dibuje como rellenito─ hablé alegre mientras señalaba a mi tío─, y este es mi primo Takami, estudia en la U.A. y es su último año, él cocina muy pero muy rico y me hace galletas cuando se las pido, él y yo leemos los comics de Crimson Riot─ me quedo en silencio y miro apenado a mis maestro─, lo siento es que no recuerdo a mis padres, pero mi Tío Fat y mi primo son mi familia.

Soy el peor, Midoriya-sensei está llorando por mi culpa, siento una mano revolver mis cabellos y abro mis ojos para notar que Yagi-sensei me está sonriendo.

─Tus padres deben estar orgullosos de ti─ dijo con una sonrisa.

─Deben estar tristes porque no me acuerdo de ellos─ musito bajito.

─Tus viejos están felices─ me sorprendo al ver que Bakugo me está mirando serio─, tus viejos están felices en el cielo porque saben que eres feliz y estas con gente que te quiere, así que no te pongas triste idiota por eso.

Me quedo en silencio mirando a mi amigo y asiento para después sentarme, jugué con mis manos unos segundos mientras escucho como Bakugo habla de su madre diciendo que es una bruja muy mala. Mientras Bakugo habla, tomo un crayón y dibujo dos caritas felices con alas de ángeles descansando en una nube.

Ahora está completo mi dibujo.

Capítulo 14: Una semana extraña.

Esta semana ha partido de una forma tan extraña.

La verdad es que no soy una persona observadora, siempre he sido algo despistado, pero hasta yo he notado como mis compañeros actúan extraño, entre ellos mi buen hermano Bakugo que parece de un humor de perros.

Hoy lunes traje un enorme almuerzo para compartir con mis amigos, almuerzo preparado por mi primo Takami. Traje dos almuerzos contundentes uno de ellos era un sabroso gyudon y un suculento curry con extra picante, y una gran cantidad de onigiris, el almuerzo estaba pensado para compartir en el aire libre, solo debía calentar los platos y lo demás se podía comer frío.

Pero lamentablemente no todo sale como uno quiere.

Kaminari estaba enfermo del estómago junto con Hanta, ambos enfermos tras realizar una apuesta en el receso sobre las combinaciones más asquerosas que podían comer, en donde Kaminari devoro una bolsa de Cheetos con una cajita de leche y Hanta por devorar salame junto con uvas. Ambos han estado gran parte del día atrapados en el baño. Por otro lado estaba Mina que había quedado de almorzar con chicas y Baku-bro, bueno, Bakugo estaba encerrado en su burbuja de odio y gruñidos sin sentido.

Desde la clase de literatura Bakugo se había negado a ir almorzar ignorándome por completo cuando le invite el almuerzo, cosa que me desanimo bastante.

Pero no todo era negativo.

De camino al casino ya habiendo aceptado que no podría compartir aquel abundante almuerzo con mis amigos, me encontré con Midoriya-sensei que estaba contando las monedas en su bolsillo puesto que había olvidado la billetera en casa no trayendo dinero para comprar su almuerzo.

Era el destino yo tenía comida por montones y Midoriya-sensei tenía hambre para brindar ¿Qué mejor?

Almorzamos como lo planee en el patio de la escuela, con una manta roja que había traído desde casa, Midoriya-sensei con las monedas que tenía compro unos jugos dejando un almuerzo al día libre. La conversación se enfocó lamentablemente en mí, ya que cada vez que le preguntaba algo a Midoriya-sensei de su vida personal este cambiaba el tema preguntándome por mi tío o por mi primo.

Termine cediendo y le hable de que hace unas semanas atrás había sido el aniversario de mis padres y habíamos ido como familia al cementerio a dejar unas flores a ellos y a los padres de Takami. Le conté de la ceremonia que habíamos hecho en donde Katsu-bro apareció de sorpresa junto con Kaminari, Hanta, Jirou y Ashido, en donde escucharon las historias de mi tío, era la primera vez que iban los cinco así que mi tío se dio el tiempo de contarles que mis padres junto con los padres de Takami y yo iban en un auto en invierno y producto de la escarcha mi padre perdió el control del auto pasándose una luz roja siendo embestido por un camión que venía a gran velocidad. Mi padre y su hermana tía fallecieron al instante pero mi madre y mi tío agonizaron un par de días antes de fallecer, yo iba en el asiento trasero y de milagro solo quede con una cicatriz en mi ojo. No recuerdo ese sucedo ya que era muy, pero muy pequeño.

Midoriya-sensei me alago por mi amistad con Katsubro, me dijo que estaba muy alegre de que continuáramos siendo amigos. Le explique que Katsubro, Jirou y yo habíamos terminajo juntos en primaria, y no nos habíamos separado desde entonces, nos habíamos apoyado mutuamente en las buenas y en las malas, omití los detalles, ya que si Katsubro se entera que estoy hablando de los problemas que tuvimos con él y las penas de familia de Jirou de seguro me vuelva los dientes de un puñetazo por hablar de más.

El almuerzo se fue volando, me divertí mucho contándole la a Midoriya-sensei lo que había transcurrido en estos 12 años desde la guardería, pero tuvimos que darle fin a nuestra gran conversación al momento que timbre retumbo por toda la escuela.

Me sentí un tanto desalentado pero la clase seria con el mismo Midoriya-sensei así que la idea me animo.

Pero si ya almorzar con un maestro era una forma extraña de comenzar el día, fue más extraño el saber que YaoMomo había sido manoseada ni más ni menos que por mi Bro. Jamás pensé que eso fuera posible, mi Katsubro es a persona más asexual de este planeta y que toqueteara a YaoMomo era impensable.

Le habían culpado de un delito del que era inocente.

La clase transcurrió con Midoirya-sensei enfurecido, hablando cortante y escribiendo con fuerza en el pizarrón, de alguna forma era adorable era como ver a un hámster enojado, pero aun así el que estuviese molesto era muy incómodo.

Finalmente Bakugo volvió a clases y se disculpo por su actuar aclarando que había sido un accidente trayendo de vuelta al adorable y alegre Midoriya-sensei que tanto me gusta. Intente de todas la formas posibles de hablar con Bakugo, pero cada vez que le hablaba me miraba con odio y me ignoraba.

Estaba molesto conmigo y yo ni idea porque.

La clase de Midoriya-sensei son rápidas, ya que son divertidas y esta no fue la excepción. Comencé a guardas mis cosas, hoy me quedaría en casa de Bakugo para terminar el informe de Shinsou-sensei que se entregaba este miércoles, pero al momento que iba hablarle a mi Bro él ya se había ido para mi angustia.

Alterado, sin saber qué hacer, corrí pasando casi a empujar a YaoMomo, atravesé los pasillos a gran velocidad, podía alcanzarle ya que Bakugo camina muy lento, es como un viejito.

Al momento de llegar a la entrada de la escuela veo a lo lejos como Bakugo y Todoroki conversan, o eso parecía, ya que Katsubro le insulta y finalmente se marcha dejando a Todoroki parado en la entrada solo.

Corro lo más rápido posible intentado alcanzarle y al momento de que estábamos llegando al metro finalmente le alcance.

─¡KATSUBROO! ─ Grité a todo pulmón logrando que mi cenizo amigo al fin se detuviese. Volteó con una mirada repleta de asco y molestia, me encogí en mi lugar al ver aquellos ojos furiosos, unos ojos que me trajeron aquellos recuerdos donde Bakugo estaba fuera de control, recuerdos en donde él y yo tuvimos más de un enfrentamiento con intenciones de hacerlo recapacitar ─ R-Recuerda que haremos e trabajo.

Se me quedo mirando, casi como si intentase matarme con la vista, está enojado, pero muy enojado. Tal vez ha tenido un mal día, después de todo Midoriya-sensei le regañó y no es de manos porque Midoriya-sensei nunca se enoja con nadie.

─Lárgate, lo haré yo solo─ me dijo para mi sorpresa.

Me está alejando.

Es como si volviéramos a lo mismo.

La idea me aterra, volver a lo mismo significa ver llegar a Bakugo todos los días con el ojo morado, todos los días con los labios partidos, a veces cojeando o con los brazos vendados. Mi bro ha tenido muchos problemas a causa de su agresivo carácter, pero el peor de los problemas es que no sabe compartir sus conflictos, se los guarda y acumula el dolor y todos sus sentimientos en sus tripas, acumulándose y al final terminan explotando en un arranque de ira que acaba con el Bakugo Katsuki que quiero como a un hermano.

Es horrible.

─¡Sabes que puedes confiar en mí! ─ le digo alterado logrando que él se detuviese. ─Puedes decirme lo que quieras.

Es un silencio tormentoso, tengo miedo que me diga que se ha estado viendo con Toga, que me confiese que va a mandar todo al carajo o peor, que intente golpearme con intenciones de hacerme callar.

─¿Qué carajos te traes? ─ su pregunta me sorprende ¿Está enojado…CONMIGO?! ─¿Eh? Pelos de mierda─ voltea y tiene una sonrisa de brillante irritación, con una vista sombreada que es aterradora.

El lado positivo de las cosas es que Bakugo está hablando.

─¿Eh? ─ dejó escapar con voz ronca mientras avanza lentamente hacia mí, sus manos se cierran y se abren con un claro deseo de querer estrangularme, retrocedo sin comprender y agito las manos en señal de que se detenga─¡¿NO VAS A RESPONDER?!

─T-Te respondería si supiera de lo que hablas ─dije.

¿Respuesta correcta?

─Te haré recordar ─El cenizo se tronó los nudillos.

Nop respondí mal.

Tras un par de golpes que pese a estar en equipo de lucha no logre esquivar al fin la golpeoterapia de Bakugo ha acabado, se ve más relajado y más sumiso, o eso creo, la verdad es que no sé cuál de los dos Bakugo mirar.

─¿Me vas a decir? ─ me preguntó mientas se ponía de cuclillas a mi lado mientras yo estoy tirado en el suelo. Le miro de reojo, definitivamente está más tranquilo, Bakugo tiene que encontrar una mejor forma de descargarse o terminara matándome con esos golpes.

─Viejo ¿No has pensado meterte a boxeo? ─pregunté en un suspiro mientras me colocaba de pie con su ayuda─. Te doy por seguro que los sacos son más blandos que mi cráneo.

─No es divertido si el saco de boxeo no corre─ dije con arrogancia común en él.

Suspire pesado, mientras sobaba mi nuca cansado, pensando e intentado recordar la pregunta, pero tras tanto grito de suplicas y múltiples golpes con suerte recuerdo mi nombre.

─¿Me repites la pregunta? ─ dije divertido, Katsubro rodeo los ojos.

─¿Qué carajos te traes? ─ me preguntó con un tono molesto mientras me miraba con el ceño fruncido─ ¿Eh? Te vi haciéndole ojitos al tarado de Deku esta tarde.

─¿Midoriya-sensei? ─ me encogí avergonzado─ ¿Haciéndole ojitos?

─Si, te vi pelos de mierda, con el jodido enemigo ¡¿Qué carajos crees que haces?! ─ me pregunto claramente irritado─ ¡Además de andar diciendo por ahí que rechace un almuerzo de Tamaki! ¡Esa es una jodida mentira! ¡Y si no bastaba con quitarme el mejor curry del planeta también vas y me cuelgas! ¡Eres un maldito traidor!

─¡Tú me rechazaste el almuerzo! ─ grité alterado al ver que me estaba culpando de cosas que no tenían sentido─ ¡Y te colgué porque siempre me marcas con el trasero porque nunca bloqueas la maldita pantalla!

Comenzamos un mar de gritos y argumentos, no entiendo que está pasando pero no quiero perder, ya que sé que es la forma para que KatsuBro se calme. Continuamos unos minutos, y al fin le aclare que mi traición era nada más que un mal entendido.

─ ¿Así que fue Mina? ─ pregunté sorprendido mientras íbamos en el metro, Bakugo chasqueo la lengua.

─La muy perra me echo la culpa a mi─ gruñó molesto.

─Eso es extraño, aunque mina siempre ha sido tramposa─ le dije algo cansado, después de todo conozco a Mina hace años y se perfectamente como actúa, pero ese modo de actuar seria común de ella si esto fuese una competencia pero la verdad es que KatsuBro no me ha dicho las razones del porque lo hizo, será mejor preguntarle a Mina directamente.

─Oye─ me sobresalte al ver que me había quedado mirando en un punto.

Bajamos ambos del tren y le sigo el paso en silencio, siento que Katsubro quiere decirme algo pero no lo ha hecho. Odio que se guarde las cos─

─¿Te gusta Deku?

Me detengo ante la pregunta y le miro confundido, mi rostro comienza arder con fuerza ¡¿Qué carajo?! ¡¿Por qué pregunta eso tan de repente?!

─¡¿A-AH?! ─ preguntó avergonzado sin poder creer la pregunta.

Bakugo se me queda mirando, chasquea la lengua y continua su camino.

─Olvídalo.

Me quedo congelado en mi lugar, mi corazón late a mil por segundo, mi rostro arde avergonzado ¿Por qué pregunto eso? ¿A-Acaso yo… ¡¿ACASO SOY TAN OBVIO?!

─O-Oh demonios─ musito apenado siguiéndole el paso a Bakugo.

Había meditado mis sentimientos todo el fin de semana, en realidad no dormí muy bien, las imágenes de Midoriya-sensei apareciendo ante mi eran extrañas y subidas de tono, simplemente no podía quitarme de la cabeza a mi maestro y entonces me di cuenta que él me atraía. Intente convencerme de que estaba enloqueciendo ya que es un maestro y yo un alumno pero tras horas y horas de pensamiento llegue a la conclusión que tal vez mis sentimientos no son tan locos, solo son 10 años de diferencia, nada más.

10 no es tanto ¿O sí?

Al fin llegamos a casa de los Bakugo, tras saludar de un modo robótico a la señora Mitsuki sin poder dejar de pensar en cierto pecoso. Nos dirigimos de inmediato a la habitación de Katsubro.

Trabajamos en silencio varios minutos sentados a cada extremo de la cama, KatsuBro apoyado sobre las almohadas y cabezal mientras que yo estaba a los pies. Solo se escuchaba el sonido de nuestros dedos marcando el ritmo de la escritura contra las teclas de nuestras laptops. No puedo evitar pensar en cómo Bakugo me lo había preguntado, su mirada tranquila, su semblante relajado, lo sabía, todo el tiempo lo supo.

Entonces estaba molesto por aquello ¿Tanto odiaba a Midoriya-sensei? O ¿Odiaba el hecho de que me hubiera enamorado una vez más?

─Ah carajo─ separe mí vista de mi laptop para ver a Bakugo molesto.

─¿Q-Qué ocurre? ─pregunté curioso pero aun intimidado por la idea que Bakugo supiera mi ahora más grande secreto.

─He estado revisando nuestros trabajos anteriores con el cara de ojera y aun no logro entender porque carajo no nos coloca las notas más altas─ gruñó al aire.

Es verdad, nuestros trabajos siempre eran impecables, Bakugo era muy detallista pero por razones que era desconocida para ambos él nunca nos colocaba la nota más alta y para peor no nos explicaba porque.

─Ese hijo de puta me odia.

Coincido, pero no se lo diré o solo incentivare aquel odio sin sentido.

─¡Ya sé! ─ dije pensando en una idea fugaz─ ¡Preguntémosle a Midoriya-sensei! Él parece conocer los gustos de Shinsou –sensei quizás entienda por qué no nos pone las notas más alta.

─¿Por qué él?

Me quede congelado ante la pregunta, trague nervioso si le decía quizás me juzgaría o me trataría de loco por fijarme por Midoriya-sensei, o peor, quizás me odie por fijarme en aquel que Bakugo tanto aborrece: Deku.

─¡P-Pues él es amable y-y es profesor de literatura e-es decir es experto en estas cosa! ─ dije nervioso mientras me sentía que la lengua olvidaba como funcionar ─¿Q-Qué dices?

Bakugo se me quedo mirando de una forma penetrante, colocándome aún más nervioso.

─Supongo─ dijo algo molesto más para sí que para mí.

─¡L-Le hablare por teléfono! ─ hablé emocionado mientras sacaba mi celular de mi bolsillo y buscaba el contacto de Midoriya-sensei.

─Lo tienes guardado─ un escalofrío recorrió mi columna.

─S-Si e-es que sabes como soy─ dije mientras miraba nervioso e cualquier dirección menos a sus ojos─, pierdo las cosas y bueno ya sabes.

Ese no fue un argumento, fue una forma de escaparme a la explicación pero bueno, Bakugo dejo su interrogación.

KatsuBro siempre me ha apoyado en mis enamoramientos, desde que comencé a interesarme en el amor tiendo a enamorarme muy rápido y Bakugo lo sabe, él mejor que nadie lo sabe, puesto que siempre ha estado ahí para recoger cada pedazo de mi corazon tras una decepción amorosa. Pero al momento de Bakugo exploto emocionalmente me he decidido guardar mis problemas de corazón para mí, ya no quiero afligir a mi bro con esos problemas infantiles.

Y claro también para ahorrarme el discurso de KatsuBro con los "Te lo dije".

Escribí un hola y le mande un emoticón nervioso, tanto que lo elimine y volví a escribir hola pero acompañado de una explicación de quién era y por qué le estaba hablando.

Satisfecho, retome mi laptop comenzando a teclear lo que había leído el domingo del libro que Midoriya-Sensei nos había recomendado, y tras solo cinco minutos revisé mi celular.

No mensajes, peor, mi mensaje no le había llegado.

Tal vez no tiene Internet o batería.

Intente ser positivo, pues tarde o temprano le llegarán, no es como si hubiese cambiado el número ¿No?

Pasaron los minutos que sentí que eran horas y continuaba solo habiendo un check gris. Suspiro pesado, esto me está desesperando, Midoriya-Sensei no me daría un número falso ¿O si?

Siento aquellos nervios, aquellas dudas tan comunes en mí, mis inseguridades que generalmente ahogo en sonrisas están emergiendo, igual que siempre que siento cosas por alguien.

—¿Te respondió?— levantó mi mirada sin soltar mi celular y puedo apreciar como Bakugo teclea a gran velocidad sin separar su vista de la pantalla, de vez en cuando se acerca un poco a la laptops verificando lo escrito— Pelo de mierda.

—N-No me ha respondido— musitó mirando mi celular un tanto dolido, siento que los dedos de Bakugo han dejado en paz el teclado, le miró de reojo con una mirada de perrito, sus ojos están observando serios.

—¿Escribiste bien el número?

—Si

—¿Seguro?

—Si

Bakugo dejó de lado su Laptop y separó su humanidad con desgano de la almohada arrebatándome mi teléfono, miro por sobre su hombro lo que hará y notó como envía a gran velocidad una gran cantidad de emoticones sin sentido, dejando en prueba una vez más lo que yo decía.

—Envíale un correo— me pidió, más bien eso fue una orden. Me sobresalte ante la idea, no era mala y no había tiempo que perder ya que según recuerdo Midoriya-Sensei se dormía a las 10 y solo faltaban dos horas.

Abrí mi correo desde mi laptop en introduje la dirección que el maestro nos había dado en clases, tenía una idea de lo que diría así que comencé a redactar en voz alta como siempre.

—Querido… no ¿Estimado? Cual será mejor…

—¡SERAS INUTIL! DAME ESO—de un rápido movimiento Bakugo me arrebato mi laptop y comenzó a teclear a gran velocidad, entre en pánico ya que quería escribir una gran cantidad de cosas pero antes de que pudiera reclamar—Listo, enviado.

NOOOOOOOOO grité internamente dolido de no haber dicho las cosas bonitas que tanto deseaba escribir.

Bakugo me entregó mi laptop y leí el correo que había escrito. Era simple y conciso, muy frío casi sin sentimientos, no era nada parecido a lo que tenía en mente. Suspire pesado rendido, bueno tampoco era como si fuera a escribir mis sentimientos pero aún así—

Tienes un correo— me sobresalte al escuchar la voz femenina de mi computadora, Bakugo como si de un magnetismo se tratase llego a mi lado de inmediato.

Buenas noches Eijirou-Chan

Lamento decirte que he extraviado mi celular, pero tengo un remplazo, siento mucho el mal rato que te hecho pasar, pero sigue en mi pie mi oferta por ayudarte en modo de agradecimiento por aquel delicioso curry.

+81 976123879

Atte tu maestro.

Mi corazón dio un vuelco al ver el nuevo número, conque de eso se trataba, saque mi celular y borré el número viejo reemplazándolo por el nuevo. Notó de reojo que Bakugo ha repetido los números en voz baja, una y otra vez ¿Los está memorizando?

Comenzamos a preguntar nuestras dudas, Bakugo envió una gran cantidad de mensajes desde mi celular entre mezclas de insultos y maldiciones hacia nuestro maestro de psicología, Midoriya-sensei para mi suerte de seguro por el vocabulario logro identificar que se trataba de Bakugo y no de un yo rebelde. Tras un trabajo intenso por parte de Bakugo y unas largas conversaciones llenas de bromas, gif, emoticones graciosos con Midoriya-sensei, mi maestro se despidió a las diez con treinta y cuatro minutos, disculpándose conmigo por no poder continuar despierto por el sueño.

Me despedí de él y le agradecí después simplemente suspire feliz de poder haber hablado con él.

—¿Ya se fue? — pregunto Bakugo desde detrás de la pantalla mientras tecleaba.

—¡Sip! ¿Buena idea la mía o no? — Inquirí emocionado, pero para varia Bakugo me ignoro.

Continuamos trabajando, yo no podía estarme quieto dando pequeños brinquitos en la cama mientras tecleaba mi laptop, Bakugo estaba a punto de tirarme por la ventana mientras tecleaba irritado, pero no podía evitarlo estaba demasiado feliz.

Quizás Midoriya-sensei… Quizás Midoriya y yo podremos ser algo algún día. Me sonrojo al pensar en tratar a mi maestro sin aquel honorifico tan común, tal vez logre decirle así algún día sin que él se moleste. Ahora que lo recuerdo cuando se presentó ante nosotros nos dijo que no le importaba como le dijéramos, quizás desde ahora le diga Midoriya y no Midoriya-sensei.

—Termine esta parte— habló Bakugo mientras bostezaba.

—Yo también termine aquí— dije con tranquilidad y una enorme sonrisa. — Las citas también están listas ¿Qué más falta?

—Creo esa mierda de la portada— me dijo mientras movía su cuello de lado a lado— Hazla tú mañana, estoy muerto.

—Si claro— le digo sonriente mientras mi amigo se colocaba de pie y salía de la habitación de seguro en busca del futon que usaría yo para dormir. Comencé a cerrar las pestañas que tenía abierta en mi laptop comenzando a apagar el equipo, al fin terminamos y me siento más aliviado de tener que hacer un trabajo menos. Mientras Bakugo no está me coloco mi pijama comienzo a sonreír como idiota al recordar los múltiples chistes y Gif que Midoriya y yo hemos intercambiado esta noche. La idea me alegra y tomo mi teléfono cuando he terminado de vestirme comenzando a releer la gran cantidad de palabras intercambiadas.

Me siento inmensamente feliz.

—¿Por qué tienes esa cara de idiota? — me sobresalte y bloquee mi celular de inmediato sonriendo al anfitrión que era mi mejor amigo.

—¡Nada! Le decía a Kaminari que ya terminamos el trabajo—Bakugo le dio poca importancia y preparado el lugar donde yo dormiría para después comenzarse a desvestir frente a mi sin vergüenza alguna. Suspiro aliviado de que no me hiciera más preguntar y fugazmente mis ojos se posan en su desnuda espalda notando aquellas múltiples marcas que poseen sus deltoides y la zona dorsal, no quiero imaginarme nada en realidad, pero mi mente trabaja recordando los gritos, los insulto y aquella mirada sedienta de sangre.

—¿Qué tanto miras?

—¡A-Ah! Nada— digo nervioso, Bakugo odia que le veamos sus cicatrices.

Me mira con clara molestia, pues es obvio lo que estaba mirando, chasqueó la lengua con desagrado. Se acercó a mí con su camiseta negra y su pantalón holgado y sin suavidad o amor me agarro del brazo sacándome de su cama, apagando la luz.

Supongo que esa es la forma de decirme que es hora de ir a dormir, me acomode en el futon y cerré los ojos sintiéndome feliz de haber tenido una buena noche.

—Descansa Bakugo.

—Si, si—musito entre la oscuridad. — ya duérmete.

Mi cuerpo cedió al cansancio, y mis parpados se cerraron dejándome ondear en las manos de Morfeo mientras siento las caricias en mi cabello de aquellas manos que le pertenecen a cierto peliverde que últimamente se ha apoderado de mis sueños.

El lunes fue extraño, el martes paso volando ya que me encerré en la biblioteca gran cantidad de los recesos intentando terminar la monografía para el viernes quería impresionar a Midoriya con mis conocimientos.

Y de la nada, ya era miércoles uno de mis días favoritos.

Pero si el lunes fue extraño, el miércoles se ha llevado el premio.

—¡TODOROKI! — gritó Kan-sensei por cuarta vez mientras continuo mi trote contante mire por sobre mi hombro para ver como mi maestro de gimnasia le gritaba e insultaba al albino que se mantenía sentado en medio de la cancha leyendo un libro ignorándole por completo continuando su lectura.

¿Qué le pasaba a Todoroki?

Note que Todoroki movió los labios diciendo algo que al parecer acabo con la paciencia de Kan.

—¡A LA OFICINA DEL DIRECTOR MOCOSO MALCRIADO! — gritó a todo pulmón Kan.

Todoroki pareció no importarle, solo le miro monótono e indiferente, coloco el separador para no perder la página en la que iba y finalmente se colocó de pie marchándose de la clase de gimnasia.

—Eso f-fue extraño— me dijo Hanta pasando a mi lado, yo solo asentí.

Mire de reojo a Bakugo que estaba siguiéndome el paso con unas ojeras muy marcadas y una cara de odio que aterraría a niños y adultos, de seguro no había dormido mucho.

—¿A qué hora llego Bakugo a tu casa? —pregunte a Sero que se me quedo mirando.

—Alrededor de las cuatro— me dijo mientras miraba al cenizo—, le tenía listo el futon así que durmió con la ropa puesta, casi me arranca la cabeza cuando le desperté para venir.

—Parece más cansado que nunca— dije ciertamente preocupado.

—Mientras no se desmaye— asentí de acuerdo.

—¡¿QUÉ TANTO MIRAN?! ¡¿ACASO LES GUSTO?! — nos gritó enfurecido el cenizo.

—Con esa cara mi cielo, tendría que ponerte una bolsa para cogerte— dijo Hanta tentando a la muerte.

—¡¿QUÉ DIJISTE BASTARDO HIJO DE PUTA?!

Me moví a un lado para apreciar como Bakugo recuperaba sus energías y comenzaba a perseguir a Hanta terminando antes de tiempo las vueltas asignadas. Yo solo negué divertido, no sé si Sero lo hizo con esas intenciones, pero bueno…

El día transcurrió con una gran variedad de sucesos extraños, y todos eran a causa de un impertinente Todoroki.

Las presentaciones de psicología eran bastante buenas, Bakugo y yo fuimos los terceros en hablar, y producto del cansancio, mi bro estaba extremadamente irritable causando que al momento en que Shinsou-sensei le pidió que se enderezase y se quitara las perforaciones de la oreja para presentarse, Bakugo lo mando al demonio.

—Un punto menos— dijo Shinsou-sensei mientras rayaba la hoja.

Mi bro, contuvo sus energías para querer ahorcar al maestro y finalmente expuso nuestro tema explicando quien era Nietzsche, el inicio de sus trabajos y sus ideales dándome a mi el tiempo suficiente para explicar su ideología en profundidad, los objetivos y nuestro pensamiento referente al cómo nos ha hecho pensar sobre nuestra actual cultura.

—Debo decir que estoy satisfecho— nos dijo con una leve sonrisa mientras escribía en la hoja que tenia de seguro la pauta—, espero que su informe sea igual de impresionante. — me sentí aliviado al ver que nos había ido bien—. Bakugo tiene un punto menos por mandarme a al diablo—hablo con tranquilidad mientras anotaba y no le miraba.

—Carajo ya lo sé.

—Bien vuelvan a sus asientos.

Al fin me deje caer en mi silla sonriente y satisfecho de que habíamos terminado.

—Muy bien el siguien- —arqueé la ceja al escuchar que mi maestro había dejado de hablar, así que mire por sobre mi hombro notando que Shinsou-sensei estaba mirando enfurecido al albino que estaba durmiendo con su cabeza apoyada en una pequeña almohada.

Mi compañero de ojos distintos musito algo que no escuche algo que fue suficiente para que Shinsou-sensei se irritara y la vena de su frente resaltara.

Una vez más las mismas palabras: Todoroki, a la oficina del director.

¿Qué diablos le pasa a Todoroki hoy?

Era extraño, sé que Todoroki no se llevaba con los maestros generalmente pero pareciera que lo estuviese haciendo a propósito.

—Buenos días chicos— hablo Midoriya-sensei mientras se adentraba al salón, causando que todos nos sentáramos, me sentía ansioso hoy estaba decidido ya no le diría Midoriya-sensei, le diría Midoriya.

La clase de hoy era básicamente explicarle a Midoriya-sensei nuestros temas, nos haría preguntas, y nos diría si estábamos bien encaminados. Pero hoy Midoriya-sensei parece melancólico, ido, y no está concentrado, lo que me tiene preocupado.

—Les una pregunta— dijo captando la atención de todos, Midoriya sensei se colocó frente al salón apoyando su humanidad en el pizarrón mientras miraba el techo y tras un suspiro hablo—. No es una pregunta en realidad, hagamos una cosa, recitare algo, y si alguno de ustedes me dice que es les daré un punto base para siguiente prueba.

Me sorprendí ante ello ¿Nos daría un punto base?

—¿Qué quiere decir? —pregunto Kaminari a mis espaldas.

—Es decir que digamos si en la prueba tienen un 6, sube a un 7, si tienen un 9 lo suben a un 10, y si se sacan un 10 ese punto puede ser reservado para la siguiente prueba.

Los susurros se hicieron presentes, significaba que aquellos que no teníamos buenas calificaciones en literatura teníamos una oportunidad para subir nuestras calificaciones. Midoriya-sensei sonrió.

—¿Listos? Lo diré una sola vez— era un silencio impresionante, estábamos todos atentos, un punto de regalo estaba en juego. Midoriya-sensei miro el techo y sonrió con dulzura casi como si estuviese imaginándose algo que le embelesada, me sentí extraño e incómodo era una mirada algo triste pero al mismo tiempo siento un enorme cariño y amor reflejado en sus ojos— Muy bien:

"Sigo pensando en ese frio, como el agua moviéndose muy rápido y esas dos personas en el agua, tratando de agarrarse la una a la otra. Aferrándose tan fuerte como pueden pero simplemente es demasiado. La corriente es demasiado fuerte y tienen que separarse.

Dejarse ir.

Así es con nosotros. Es una pena, porque nos hemos amado toda la vida. Pero al final, no podemos estar juntos para siempre."

Me sentí afligido por un momento, el modo en que Midoriya-sensei lo habia dicho era como si él mismo sintiese cada palabra, como si le hablase a alguien en especifico, como si Midoriya-sensei tuviera el corazón roto. No sé qué decir, tampoco sé que es exactamente lo que dijo Midoriya-sensei.

—¿Qué sintieron? — preguntó con tranquilidad Midoriya-sensei mientras nos miraba de una forma apacible.

—Me siento triste— mustio Mina, mi maestro asintió—, es como si dos personas que se amaban a pesar de luchar tuvieron que acabar con aquel amor.

—Muy Ashido-san— dijo con una sonrisa— ¿Alguien sabe que es lo que acabo de recitar?

El silencio una vez más, miro de lado a lado buscando algún compañero que parezca saber, que con su conocimiento son salve y nos brinde una posibilidad de aprobar el próximo examen. Mire a Bakugo que al igual que todos había notado aquel tono triste de Midoriya-sensei.

—¿Si? — me sorprendo al ver que Midoriya-sensei le ha dado la palabra a alguien, miro por sobre mi hombro esperanzado.

—Never let me go— Midoriya-sensei sonrió y asintió levemente en señal de que deseaba que Todoroki continuará— es de Kazuo Ishiguto, premio nobel de literatura 2017.

—Correcto— dijo mi maestro—, simplemente correcto.

Aplaudí y mis amigos me apoyaron, algunos silbaron en agradecimiento a nuestro salvador alvino que solo nos miraba sin comprender porque tanta felicidad solo por una respuesta.

—Sho-chan— hablo mi maestro— ¿Me acompañas afuera un momento?

Cesamos el choque de las palmas y miramos preocupados al nuestro compañero que parecía analizar las palabras del maestro. Tras unos segundos, Todoroki se colocó de pie saliendo tal como el maestro se lo había indicado.

—Pueden continuar con sus monografías, volvemos en unos minutos— dijo con amabilidad mi maestro mientras cerraba la puerta detrás de él saliendo con Todoroki del salón.

Una vez más los susurros. Las ideas, las teorías de aquella actitud melancólica acompañada del porque había llamado a Todoroki surgían entre mis amigos y compañeros, yo solo me dedico a mirar hacia la puerta preguntándome que era lo que le ocurría Midoriya-sensei.

Hoy sí que es un día extra- —

—¡¿Q-Q-QUÉ CREES QUE HACES?! —Chillé completamente rojo al ver como Bakugo se estaba quitando la camisa botón por botón dejando ate mí y todos mis compañeros su trabajado torso desnudo. —¡E-E-E-ESPERA!

¿El lunes había sido extraño?

—¡NO LO HAGAS!

Puff, este miércoles era peor.

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Muchas gracias por leer ¡Lamento la demora! Escribía y borraba, escribía y borraba este cap tantas veces que partí desde 0 pero bueno, al fin está escrito ¡Espero que haya sido de su gusto!

Prox Cap.: Sho-chan.

RESPUESTA REVIEWS

Ichigo Mugetsu

No puedo! Imaginate como reaccionaria nuestro pequeño Izuku si un estudainte se le lanza a devorarlo a besos D: este fic es lento por lo mismo porque aquí el gran problema es que los jóvenes (Bakugo, Kirishima, Iida etc, etc, etc) tienen idealizado a Deku al punto que lo ven como alguien ideal sin imaginarse que es una persona que también tiene problemas y puede tener relaciones exteriores, y por su parte Midoirya, no deja de ver a sus estudiantes como sus niños pequeños impidiéndole notar las dobles intenciones de sus guaguas :c ¡Bueno! Eso :c peldooon y saludos :3

MasasinMaze

Pues si ahora a iniciando una guerra la cual Midoriya no ha notado, y ni siquiera sospecha! ¡Muchas gracias por comentar! Un saludo y espero que este cap te haya gustado

¡Dejen sus reviews y cuénteme que piensan! Su opinión es importante para mí

¡Se despide Momoleft!