¡Bum! ¡Al fin llegamos a "Efecto Domino"! Estos capítulos estarán divididos en varias partes, estará enfocado en el punto de vista de Katsuki, Midoriya y Todoroki.

ADVERTENCIA: Este Cap tiene insinuaciones sexuales, de vocabulario implícito, se suplica discreción. Gracias por su comprensión.

PD: Próximo cap 28-12

PD2: Lo siento, no sé qué pasó pero FanFiction me borró los guiones en la primera parte perdón a todos lo que leyeron ese revoltijo de palabras ;-;

Él, Yo, Ellos

—¡QUÉ NO IDIOTA! — grité mientras le empujaba, el idiota a medio quemar me miró enfurecido devolviendo el empujón.

—¡Tú estas equivocando!

—¡TÚ ERES EL EQUIVOCADO!

—¡TÚ!

Me lance contra él ya harto, si con palabras no entendía, con unos buenos puñetazos lo entenderá, comencé con suaves y dulces golpes contra su cara, pero el idiota me mordió el brazo enterrando sus dientes en mi carne. Grité ante el dolor y de asco, pues ha dejado baba en mi brazo, limpio horrorizado sus babas, quizás me de sida o algo así.

Pero antes de que logre desinfectarme, TodoIdiota se lanza contra haciéndome perder el equilibrio quedando sobre mí, sujetando mis muñecas.

—¡QUÍTATE IDIOTA!

—Solo cuando admitas que tengo razón— me dijo serio, chasqueé la lengua—, te voy a escupir.

—No te atreverías.

Error.

Una enorme gota de baba comenzó a colgar de sus labios comenzando a acercarse a mí, muevo mi rostro intentando alejarme.

—¡Eres repugnante! — grité asqueado, pero lo único que paso fue que el hilo de saliva comenzó a crecer aún más, acercándose a mí— ¡QUITATE BASTADO ASQUEROSO!

—¡¿Qué está pasando aquí?!

La voz de Deku desconcentra al bastardo mitad que ante la sorpresa de ser atrapado deja caer aquella asquerosa baba sobre mi mejilla. El idiota se quita sobre mi mientras yo me colocado de pie.

—¡QUE ASCO! —grité a todo pulmón levantando mi playera limpiando la saliva del fenómeno ese. No siendo suficiente, me lance al suelo refregando mi rostro contra el suelo sintiendo una enorme repugnancia.

—¡ShoChan! ¡¿Por qué hiciste eso?! — preguntó molesto Deku ante, de seguro, el contagio de sida a mi persona.

—Bakugo es el culpable— dijo mientras escondida sus manos en su espalda.

—¡MIENTE! — grité sintiendo el ardor en mi mejilla a causa de la contante limpieza por mi parte, o quizás del sida haciendo efecto.

TodoIdiota y yo somos los únicos que quedamos, mi vieja aun no llega a buscarme, y la hermana del idiota tampoco, somos los únicos.

—Niños por favor— dice con pesadez Deku—, niños la violencia no soluciona nada— nos dice mientras me agarra mi muñeca y me obliga a ponerme frente al bastardo—, ahora ¿Por qué estaban peleando.

Nos miramos con molestia uno al otro, y tras unos segundos decido que soy yo quien debe explicar.

—Es por que este idiota no entiende que esta es la izquierda— dije levantando mi mano indicada—, y esta es la derecha.

—¡No! — chilló el idiota— ¡Esta es la izquierda y esta es la derecha!

—¡No seas ignorante!

—¡Tú eres el ignorante!

La risa de Deku nos saca de la nada de nuestra discusión, ambos volteamos a ver que Deku nos mira divertido, y tras unos segundos se limpia las lágrimas para mirarnos.

—Niños, están frente a frente— dijo divertido—, ambos levanten la mano derecha— con obviedad obedecimos, y quedamos ambos con un brazo estirado sobre nuestra cabeza—, muy bien, no lo bajen.

Deku me arrastró detrás del TodoIdiota, y grande es mi sorpresa —que por arte de magia—, ambos quedamos con el mismo brazo arriba.

¡SOY UN IDIOTA! ¡ESTÁBAMOS FRENTE A FRENTE! ¡ERAMOS UN ESPEJO UNO DEL OTRO! ¡MALDICIÓN!

Capítulo 21: Efecto Domino.

Parte 1: Katsuki, un soñador.

Jadeé con pesadez mientras frunzo el ceño aun con los ojos cerrados, siento sus caricias, su cálido aliento golpear mi virilidad, aquel embriagador aroma a lavanda inundar mi oscura habitación, aquel obsceno sonido de su mano masturbándome con lentitud, mi respiración se torna errática y tras una gran impaciencia, su boca comienza a satisfacerme.

De mi rasposa voz escapa en un aterciopelado y fuerte gemido, disfruto la oscuridad, mis ojos continúan cerrados, por razones que no entiendo, no puedo abrirlos, creo que estoy soñando, me parece que estoy soñando pero ¿A quién carajos le importa? Esto se siente increíble.

Lo último recuerdo es repasar la clase Ishiyama antes de irme a la cama, y ahora-

—U-Usa tu lengua— ordeno con voz ronca y lasciva.

Una risa estúpida y boba se forma en mis labios al darme cuenta que me ha obedecido, estoy en el paraíso, me siento drogado, casi flotando entre las sabanas, cada caricia se siente increíble y su boca

—Oh mierda… Más rápido…— musito en un gemido.

Pero mi paraíso acaba al momento que mi palpitante erección es abandonada, entierro mis manos en el colchón impaciente, tenso mis piernas y cada músculo de mi cuerpo. Mi impaciencia se convierte en sorpresa cuando siento unas piernas acomodarse en mi pelvis, mientras acomoda mi endurecido miembro entre sus nalgas, moviéndose, masturbándome. Me enderezo impaciente acercando mi cuerpo a mi desconocido amante, hundiendo mi nariz en su cuello, sintiendo su olor aún más intenso. Mis manos viajan a sus glúteos, firmes y suaves, comienzo a masajear impaciente deseoso de probar su carne, aumentando la fricción, deseoso de hacerme paso en su interior, saboreo su piel, con mi lengua, un sabor un tanto dulce.

—Kacchan…— y es entonces cuando al fin puedo abrir mis ojos, le miro confundido, esto no puede ser un sueño, ya no sé si es real o un sueño.

No quiero que sea un sueño.

No hay un bastardo pervertido a medio pintar, no está Kirishima y su chillona voz, no está la cara redonda y sus caderas tambaleantes, solo él y yo. Sus hermosos ojos brillantes entre el mar de oscuridad, brillan cual esmeraldas, unas esmeraldas hermosas que me tienen perdidos, sus labios esbozan una sonrisa, mientras mueve levemente su cabeza observándome, generando un leve movimiento de aquellos hermosos risos verdosos que se pierden en la oscuridad de la noche, su torso firme y blanco como un lienzo con encantadoras pecas bañando sus hombros irradian un calor que choca contra mi abdomen apegándose a mi sintiendo como su intimidad encendida palpita en contra mi cuerpo, no puedo dejar de verle.

Es demasiado real.

Le deseo. Ahora. Estoy a mil. Me tiene a mil.

—¿No te molesta que sea yo?— me pregunta mientras posa su frente sobre la mía con dulzura mientras le observo embelesado, casi como un idiota, me siento maravillado. Niego lentamente en tanto veo su labio hipnotizado, sus hermosos y brillantes labios, que parecer pintados con un brillante y deseoso caramelo.

—Continuemos —musito en sus labios impaciente de terminar, pero él se distancia observándome.

—¿Qué sientes Kacchan?

—Estoy caliente, carajo, no más preguntas— gruño molesto mientras intento besarle, pero una vez más me evita, observándome curioso.

—¿Qué sientes Kacchan?

—Te la quiero meter y partirte el culo, sensei— musito entre diente con una sonrisa juguetona esperando que él continué mi juego y se deje llevar por mi sucia forma de actuar.

—¿Qué sientes… Kacchan? —volvió a preguntar, mi sonrisa se borra al ver que Deku sonríe, una sonrisa vacía y hueca, una que me da un mal presentimiento, es una sonrisa que ya he visto antes, pero no en Deku, su mano se posa en mi pectoral izquierdo, le miro confundido —Aquí ¿Qué sientes?

—Y-Yo—

—¿Qué sientes?... ¿Por mí?

—D-Deku, n-no hay que seguir-

—¿Qué sientes?

Mi mirada se quiebra al ver como sus dedos se introducen en mi carne comenzando hacerse paso entre mi musculo, grito horrorizado escuchando aquella pregunta rebotar una y otra vez, observo como Deku ríe y me pregunta una y otra vez lo mismo. Su mano libre atrapa mi garganta comenzando a ahogarme, lanzándome con brusquedad contra la cama.

—La omisión es en parte una mentira Katsuki-san.

—Katsuki… ¿San? —su cuerpo, sus firmes pechos, sus ojos repletos de locura envueltos en una larga melena rubia mientras ríe. Se acercó con lentitud a mi rostro comenzando a lamer mi mejilla revolviéndome el estómago ante los recuerdos desatados.

—Nos vamos a divertir esta noche… Mi peleador

Me levantó con brusquedad tirando las sabanas, las gotas de sudor recorren mi fría piel, toco en reiteradas ocasiones mi pectoral asegurándome de que mi corazón lata. Asqueado recuerdo aquellos pechos y esos enloquecidos ojos dorados, lanzo las sabanas y almohadas por el aire, me coloco de pie acelerado y de inmediato enciendo la luz. Mi habitación está vacía, solo está el desastre ocasionado por mí, y tras revisar bajo la cama y mi ropero me dejo caer en el suelo calmado.

Un maldito sueño.

De todas las perras tenía que ser ella dije entre dientes enfurecido.

Saboreo mi boca, y recuerdo vagamente el sabor azúcar, el brillo color caramelo de sus labios, su hipnotizante olor a lavanda… Su boca satisfaciéndome, su lengua, su boca, mis gemidos, su encantadora voz, sus manos…

—A-Ah carajo —musito en un jadeo al sentir mi sangre hervir.

Bajo la escalera agotado, siento las bolsas acumuladas bajo mis parpados, gruño molesto, no pude pegar un ojo en toda la noche.

Maldito Deku.

—Buenos días bella durmiente —unto la mantequilla en mi pan tostado ignorando a mi vieja que bebe un café en una de las esquinas de la cocina, mastico enfurecido, este día ha empezado de la mierda—, mi lindo retoño —arqueo la ceja mientras saboreo, mirándole con molestia ante su claro tono de burla— ¿Por qué mi único y tierno hijo estaba despierto a las 3 am?

—Meteté en tus asuntos vieja —bruja gruñí acomodando el tirante de mi bolso en mi hombro, le miro por el rabillo de mi ojo como ella mueve su cuchara en el tazón, revolviendo su café con crema.

—Es que tengo curiosidad pequeño engendro —dijo con un deje de burla—, estuviste toda la noche despierto… Dime… ¿Por qué te la jalaste toda la noche?

Escupí todo el pan que tenía en mi boca para poder verla horrorizado.

—¡¿QU-QUÉ TE PASA ENFERMA DEGENERADA?!

—Mm… ¿Porno quizás?

—Estás loca…

—O… ¿Una chica?...

—Esa mierda no te importa.

—¿Un chico?

—¡YA DEJA!

—Ding, Ding, Ding —dijo mientras chocaba su cuchara contra la cerámica de su taza mientras me mira —¡Quién lo diría! ¡El diablo tiene corazón! ¡Tendré un Yerno no una Yerna! ¡Eso es emocionante!

—¡MU-MUERTE!

—Oh mi bebe esta rojo, está enamorado…

—¡VETE AL DIABLO!

—¿Y dime?— me dice mientras deja su café de lado mirándome interesada— ¿Kirishima ya sabe que estas tras su trasero? —le miro asqueado— Ah… No es Kirishima, una lástima, es un buen chico, pero bien por él se salva de aguantar tus gritos… ¿Le conozco?

Intento mantener mi rostro relajado, la vieja me conoce demasiado, cada rasgo que hago lo toma como una respuesta, es una bruja loca.

—Ah… no hagas eso habla conmigo —me dice divertida mientras agarra mi rostro palmeando mis mejillas con fuerza, le miro desde mi altura, tiemblo ante la impotencia de no poder quejarme—, bien, tarde o temprano lo sabré.

—Me voy— declaro mientras salgo de la cocina.

—Que te vaya bien cariño— me dice a mis espaldas—, usa condón por favor, y trae a mi yerno pronto por favor, quiero advertirle del sociópata que tiene de novio.

Entre refunfuños me marcho, la vieja enloqueció.

Enamorado.

—¡ENAMORADO MIS BOLAS! — grité a todo pulmón.

—¿M-Me habla a mí? — volteo recordando que me encuentro en el metro, observo a la vieja que me mira confundida, siento mis mejillas arder ante la humillación, y sin importarme que no es mi estación me bajo con rapidez.

Estúpido Deku, estúpida vieja.

Al fin llego a clases, mi mente es un lío, y solo quiero mantenerme ocupado.

Escuchaba como Aizawa hablaba, veía como movía sus labios modulando palabras mientras escribía números, más no logro concentrarme. Me siento en una jodida nube, una esponjosa y cálida en donde la sola idea de volver a casa rebota en mi mente. Pero hoy no vuelvo a casa, hoy me toca trabajo, por lo tanto, no podré descansar como corresponde.

Supongo que es un sacrificio necesario.

La clase para mi suerte se hizo rápida, escuché vagamente lo que Aizawa habló, así que el viernes generaré un repaso para poder comprender mejor.

—Bakugo— separo mi natural mirada de descontento de la salida en un intento vago se huir de la siguiente clase, miré con pesadez a mi maestro de matemáticas—, sígueme.

Pasa a mi lado con pereza, casi como si el solo mover los pies le agotara, generando un arrastre de aquellas gastados zapatos de opaco color negro. No me quejo, tengo una idea de lo que se trata, así que me limito a seguirle.

Últimamente siento que el destino se ha empeñado en hacerme enfurecer, todo me parece desagradable, y mis compañeros más estúpidos de lo normal, los maestros parecen empeñarse en buscar alguna excusa para regañarme.

Tal como Kayama esta mañana, quien me tope en el pasillo de camino al salón, me regañó una vez más por las perforaciones diciéndome que con aquella apariencia nunca lograría tener una novia.

Como si me importara.

Es mi última preocupación en estos momentos, una novia, pura mierda.

Enamorado.

Al fin llegamos al salón de maestros, y por rapidez mía busco con la mirada aquellas pecas que —por alguna razón que aún no logro entender—, deseo verificar que estén solas, sin ser vistas o tocadas.

Me encabrona la idea de que alguien las toque.

Creo que es por el hecho de que Deku me encabrona tanto, al punto, de que verlo sonreír es un martirio.

Tiene que ser eso, no estoy enamorado.

Pero me detengo al escuchar una voz en mi interior que grita: Idiota, hoy es martes, él no viene.

—Ten— arqueo la ceja al ver una sobre frene a mí.

Son demasiado insistentes estos hijos de perra.

Pero esta vez, me sorprendo al ver el logro del MIT en ellas. Sin importarme estar en medio de la oficina, abro mi correo y comienzo a leer curioso.

—Tus esfuerzos han dado frutos—dijo con tranquilidad mi maestro mientras se deja caer en una de las sillas—, pero también tienes que agradecer a Yagi por sus contactos, tus calificaciones y tus ensayos han llegado a otro continente.

Sonrío de lado satisfecho, eso es mejor de lo que creí.

—¿Qué tengo que hacer?—pregunté mientras guardaba la carta en mi bolsillo trasero, Aizawa se encogió de hombros.

—Terminar la escuela.

—¿Y qué hay de los problemas?— debo tantear terreno, para saber qué tanto esmero debo poner en mi carácter.

—Por ellos puedes incendiar la escuela y aún así te van a aceptar, felicidades.

Esto es grandioso, todo el esmero, las noches en desvela para crear aquel estúpido ensayo, las investigaciones cada maldito viernes han dado sus frutos.

Estiro mi mano hacia Aizawa que al parecer duda mi contacto, pues, tarda un par de segundos es estrechar mi mano.

—No lo negaré— dijo con los ojos cerrados, para después sonreír levemente al verme—, estoy orgulloso de ti.

—Es obvio.

—Y lo acabas de arruinar—soltó mi mano y la estampó con fuerza contra mi cabeza, le miré con desagrado, pero mi ira se disipa al notar que sonríe levemente—, vuelve a clases señor MIT.

Las clases siguientes se tornan aburridas, solo pienso en los muchos caminos que he logrado construir este último mes. Pronto terminaré de reunir el dinero para un departamento, uno propio, nada de alquilar, tendré mi propio hogar con mis reglas a mi nombre. Podré hacer lo que quiera, podré andar en bolas si se me place y nadie se quejara de nada.

Un lugar solo mío.

Aquella idea es tentadora, la idea de las gran cantidad de estupideces que puedo hacer sin superación es como el fruto prohibido.

Un fruto que deseo probar.

Tras un largo día, las clases terminan, me sumergí tanto en la vida que tendré el año que viene que no me percaté que en medio de clases Kirishima fue sacado en Inglés por Kan. En el camino al metro, pelos de mierda me habla de que SoyCabernicola-Sensei, ha logrado obtener la información de que si logra que el siguiente torneo de judo, el diploma del primer lugar tenga su nombre, podrá optar por una beca completa en la universidad Nanzan, en Nagoya, una oportunidad bastante buena a mi parecer, ya que por notas, este idiota jamás lograría una beca.

Me limito a escuchar como Kirishima tiene planeada su vida en Nagoya, fantaseando en voz alta, y una alerta en mí se enciende al escuchar sus planes en detalle, planes en los que me incluye; planes que incluyen un departamento para él y para mí, donde compartiremos la renta entre otras cosas. De un golpe debería bajarlo de su nube y decirle de todas las invitaciones que me han llegado este último mes, pero Kirishima parece atrapado en su fantasía color carmín, y como el blando pelmazo que soy en el fondo, lo dejo ser.

El turno del trabajo estuve muy distraído, tanto, que en cierto punto me distraje lo suficiente para que un maldito ebrio huyera sin pagar su cuenta, y yo, distraído comencé a perseguirlo a las 2:30 am por las calles hasta que logré atraparlo para golpearle. Al volver, me di cuenta que había dejado la caja sola; para mi suerte no robaron dinero, pero si licores, los cuales tuve que pagar de las propinas.

Otra mala noche.

—Repítelo— ordené con recelo ante sus palabras, Jeanst me miró cansado.

—Te cambiaré a los sábados y al centro.

—Te tardaste.

—Una chica renunció y necesitó que la suplas en caja

Es perfecto, los sábados son el mejor día para trabajos así, y mejor, me está trasladando al centro, no a una asquerosa cantina maloliente con un aire suicida, no, a uno de los mejores Night Clubs de la ciudad, con eso podré reunir el dinero faltante.

La noche acabó, y me fui camino a casa de Hanta, que desde que se enteró de mi trabajo me recibe en su hogar a estas horas ya que está a unas cuadras de la cantina. Pero esta será mi última noche, ya que desde la otra semana, iniciaré mi nuevo horario.

Todo hubiera sido perfecto, si no es porque el idiota de Sero olvidó quitar el seguro a su ventana dejándome fuera. A esas horas mi paciencia es mínima, así que producto del sueño y el cansancio, forcé la entrada destruyendo el seguro.

El día miércoles ha comenzado de lo peor.

Estoy cansado, son dos noches sin dormir decentemente, y el estar cansado para mi significa estar enojado, más bien encabronado.

—¡Ya te dije que lo siento!— escucho a mis espaldas mientras continuó mi trote contante alrededor de la cancha.

—¿Cómo olvidaste abrir la ventana?— pregunta Kirishima a mis espaldas de seguro al idiota de Sero que en un pesado suspiro responde.

—Anoche me fui a dormir muy cansado, y lo olvidé.

Rodeo los ojos con pesadez, les ignoró, no tengo la paciencia suficiente. Mi cuerpo se siente pesado, casi como si me hubieran atropellado el día anterior.

Doy un paso en falso por accidente, y pierdo el equilibrio pasando a llevar a alguien en el camino. Por instinto me afirmo con rapidez de su hombro impidiendo mi caída.

—Cuidado.

Lo que faltaba.

Levanto mi mirada para ver con asco aquellos ojos diferentes, aquellos horribles ojos repletos de superioridad y egocentrismo que me revuelve el estómago. Como odio a este imbécil.

El bastardo Mitad-Mitad es un asqueroso egocéntrico, y desde la semana pasada, pasó de ser egocéntrico a pervertido por andar constantemente con las manos calientes sobre Deku.

Maldito necesitado.

Quité mi mano con rapidez, limpiándolas con repugnancia en mi ropa, detalle que obviamente no pasó desapercibido para el idiota ese, quien solo bufó con molestia.

—Bakugo—arqueo la ceja al ver que el bastardo se ha dado el descaro de hablar—, debo decir que soy consciente que tenemos una rivalidad poco sana entre nosotros— me cruzo de brazos esperando que termine con su estúpido discurso de niño rico—, pero a pedido de Midoriya estoy dispuesto a soportar tus niñerías.

¿Di-Disculpa?

Le agarro de su playera de forma amenazante, este bastardo me tiene arto y está a punto de acabar con mi paciencia casi inexistente el día de hoy.

—Escucha pequeña mierda—gruñí enfurecido, mi calma esta es un hilo, uno que está a punto de cortarse—, no sé quien mierda te crees para decirme eso, me importa un carajo todo lo que tú digas. Yo sé que tras esa fachada de niño bueno, no eres más que un asqueroso pervertido teñido, que busca quedar bien con el idiota de Deku, así que deja de intentar fingir algo que no eres porque esa mierda no te queda.

—¿Tendría que importarme lo que tú pienses?— me preguntó mientras afirmaba mi muñeca con fuerza—, no eres más que un prospecto a tunante así que procura mantener tus despreciables manos lejos de mí— arrancó mi agarre de su ropa mientras me observa con desprecio—, te estoy haciendo el favor de ahorrarte la humillación.

—¿Disculpa?— pregunté enfurecido— ¿Humillación? ¿La tintura te llego hasta el cerebro? ¿Humillación de qué? Solo eres una vil y asquerosa rata rastrera.

—Estoy siendo amable— me dijo tosco—, supéralo Bakugo, con ese carácter solo lograrás humillarte ante Midoriya.

—¡¿AH?! ¡¿Y quién carajos está hablando de Deku?!— pregunté a la defensiva, Deku no tiene nada que ver en esto.

—Midoriya es una gran persona, no sé lo que buscas de él pero- —

—YO NO QUIERO NADA CON ESE NERD DE MIERDA.

—Perfecto— me dice con tranquilidad—, entonces estamos bien, mantente lejos de "Deku" y yo podré continuar con mi labor.

Su labor…

Sonrió de lado, es un asqueroso pervertido.

—Solo buscas cogértelo— dije con sinceridad—, adivino ¿Te la jalas pensando en él? ¿Eh? Virgencito.

Se volteó, comenzando a caminar lejos de mí, sonreí victorioso.

—Sí, no es tu problema — Lo dijo más para sí que para mí, pero fue suficiente…

Fue como un click, aquel hijo delgado que representaba mi paciencia ha cedido.

No sé qué tan rápido corrí o si salté, pero antes de que me diera cuenta había envestido con toda mi fuerza el cuerpo del bastardo Mitad-Mitad, comenzando a golpear una y otra vez mis nudillos contra su asquerosa cara. Estoy fuera de mí, ni siquiera me importo el hecho de que Todoroki azoto su cabeza contra la mía quitándome de encima suyo, para después patearme las costillas, no siento el dolor, solo la energía que se utiliza en mí para golpearme, lance un puñetazo contra su mejilla, pero Todoroki no retrocedió.

Sí, no es tu problema

No, no es mi problema…

Esquivo el puñetazo de Todoroki golpeando su estómago de inmediato.

No es mi problema… ¡PERO COMO ME ENFURECE!

Siento una enorme mano agarrar mi ropa, levantándome del suelo y lanzándome por el aire estampándome con brusquedad contra el suelo. Miro confundido y enfurecido a quien me ha separado del bastado.

Mierda…

—¡USTEDES DOS VIENEN CONMIGO! —gritó Kan a todo pulmón, su enorme mano agarro mi brazo comenzando arrastrarme.

Escucho las quejas de mis compañeros, no había notado que se habían ubicado alrededor de nosotros de seguro intentando separa la pelea o evitar que Kan notara lo que sucedía.

Arrugo mi nariz al sentir el alcohol tocar mi mejilla, la anciana es muy dulce para curar heridas, pero prefiero mil veces mi propia mano. Tras un par de minutos me da un dulce, cosa que repite con Todoroki.

—Ambos adultos— dice la anciana mientras saboreo la menta en mi boca— y pelean como niños.

—El idiota este empezó— gruñí.

—Tú me golpeaste.

—Bien merecido lo tenían.

—Idiota.

—¡REPITELO!

—¡SUFICIENTE! — ambos nos congelamos al escuchar la voz de Kan frente a nosotros— ¡SU REINADO ACABA AQUÍ! ¡AL FIN LOS TENGO MOCOSOS IMPERTINENTE—di un brinco al ver como la anciana golpeaba con su bastón la pierna del maestro de gimnasia.

—No se grita en la enfermería.

Cual toro, Kan refunfuño, y rodeo los ojos, y continuo con su estúpido discurso de: Soy Kan el magnificó.

—Estarán en graves problemas cuando Aizawa llegue.

La puerta corrediza se abrió de golpe, captando mi atención y la de los presentes, grande es mi sorpresa al ver aquellos risos verdosos rebotar a causa de la agitación de su cuerpo. Hiperventilado, Deku nos miró alterado.

—¡ShoChan! ¡Kacchan! — dijo al entrar— ¡¿Qué fue lo que paso?!

—¡¿QUÉ MIERDA HACES TÚ AQUÍ?! — gritó Kan a todo pulmón, Deku frunzo el ceño y paso a su lado golpeando su hombro contra el de su colega llegando directamente a nosotros.

—Aizawa está en una reunión— dijo casi ignorando su presencia—¿Te duele ShoChan? — pregunto el idiota de Deku al bastardo Mitad-Mitad mientras tomaba su rostro y le movía de lado a lado, chasqueé la lengua.

—Estoy bien Midoriya— dijo como un lambiscón.

Deku se volteo, y sus ojos verdes se posaron en mi generando un escalofrío en mi cuerpo al recordar el sueño de hace una noche, aquel sueño tan sugerente. Una corriente eléctrica me invade y mis latidos se pronuncian al sentir la mano de Deku acariciar mi frente revisando mis heridas, levanto la mirada notando para mi horror que está muy cerca de mí, inspeccionando.

—Estas muy lastimado…

No soy capaz de alejarlo ni de gritarle, solo me dejo querer.

Maldición…

Deku tras una inspección suspira y nos mira agotado.

—¿Qué fue lo que hablamos el lunes? Dijeron que dejarían de pelear.

—Es obvio que tu autoridad no genera ni una pizca de respeto— Deku se volteó con desagrado hacia el enorme albino que yacía detrás de él, observando la escena en silencio—, de seguro tu asquerosas costumbre han profanado sus mentes.

—Escucha Kan yo—

—Suficiente ustedes dos—dijo la anciana mientras se colocaba entre ambos maestros—, ambos son maestros, maduren y actúen como tal, le están dando un pésimo ejemplo a estos niños— Me encojo de hombros, sus palabras no tienen ningún efecto en mí, pero al parecer si en Deku quien nos mira con vergüenza y un tanto dolido. —Kan, si vas a hacer un reclamo, ve de una vez.

—Eso haré— nos dijo casi como amenaza saliendo de la enfermería aligerando al fin el ambiente.

La anciana y Deku suspiraron.

—Pequeño Midoriya, sigues actuando como un niño— regaño la anciana, Deku sonrió forzado mientras rascaba su nuca para después mirarnos.

—Muchachos, iré a hablar junto con Kan — nos informó ansioso—, les daré con la señora Shuzenji, compórtense— nos dijo mientras se acercaba a la puerta—, intentaré que esto quede en un castigo.

Y con eso, se marchó.

Mis hombros se relajan, lamentablemente, Deku es de fiar.

—Bakugo.

—¿Qué carajos quieres? — gruñí claramente asqueado por la idea de que Todoroki volviera hablarme.

—¿Por qué atacar? Tu dijiste que no te importaba.

Mi bebe está enamorado.

—Y-Yo—

—Te enfureciste porque dejé en claro mis intenciones— me dijo con una tranquilidad que me pone los pelos de punta—, di la verdad.

Sí, no es tu problema

—¿Verdad? ¿De qué estupidez hablas? — pregunté a la defensiva.

—Corrígeme si me equivoco.

¿Qué sientes Kacchan?

—A ti te-

No.

—Gust—

Enamorado.

NO

—¡BAKUGO! — casi como si se tratase de un regalo caído del cielo, ambos volteamos a mi salvador, aquel que me salvado de una situación demasiado bochornosa y estúpida, Hanta está en la puerta mirándome casi horrorizado, le observo con mi mejor gesto de: ¿Qué carajos quieres?—¡MIDORIYA-SENSEI Y KAN-SENSEI ESTÁN PELEANDO EN EL PASILLO!

¡PERO MIDORIYA! ¡¿QUÉ PASO CON LA VIOLENCIA NO ES LA SOLUCIÓN?! Jajaja :v Midoriya-sensei es un loquillo ¿Qué consecuencias tendrá? Uff yo si sé, pero ustedes no buajajaa Beshitos :3

Próximo capitulo (Publicación 28-12-2018) : Todoroki

:3 otra vez, beshos.

RESPUESTA REVIEWS

MasasinMaze

¡Efecto Domino! No solo iniciara un grave problema, sino que será el desencadenamiento de muchos de problemas que azotarán a los estudiantes y a los maestros de la U.A. ¡Me alegro mucho que hayas acertado todos los acertijos! A mí me cuestan demasiado tuve que pedir ayuda XD! ¡muchos saludos! ¡Espero que este capítulo te haya gustado!

Fangirl309

Amor para ShoChan, me divierto mucho escribiendo sus capítulos con escenas bizarras como las de un Touya sin escrúpulos, o de sus problemas para pedir ayuda para conquistar a su amado Izuku. ¡Muchas gracias! ¡espero que este capítulo te haya gustado!

¡Un saludo! ¡Besitos y abrazos!

¡No olviden su review su opinión es importante para mí!

Se despide, Momoleft.