Él, Yo, Ellos

Aún es temprano, hoy es el último día de la guardería. Yagi-sensei ha citado a los padres para que observen nuestros trabajos durante el año, las cosas que hemos aprendido.

Para mi suerte, mi padre no está.

La verdad es un alivio, no me entristece ni un poco.

—Shoto ¿Este es tu dibujo? — preguntó con una sonrisa Fuyumi mientras señalaba el muro donde se encuentras los retratos de nuestra familia que están pegados con cinta adhesiva.

—Dibujó muy bien al viejo— comentó Touya recibiendo un codazo por parte de Fuyumi—, como sea, me quiero ir.

—Dijimos que estaríamos hasta el final—se quejó mi hermana mientras yo le miro.

—Esta mierda es muy aburrida, ni siquiera el maestro encargado ha llegado— gruñó con claro agotamiento mi hermano mayor.

Miro mis pies cansado, la verdad yo también me quiero ir. No puedo evitar mirar la venda que mi hermano trae en la mejilla, acompañado de las vendas que presenta en su antebrazo a causa de los golpeas que mi padre le ha dado el día anterior.

Siento una extraña sensación en el estómago a causa de ellos.

Creo que son nervios.

—Deberíamos irnos— dije muy bajito sintiendo la mirada de mis hermanos.

—Shoto…— musitó mi hermana.

—No somos como las otras familias— dije con tranquilidad, las otras familias traerán a sus padres, y yo—

—Si te quieres quedar nos quedamos— me dijo Touya con desinterés—, pero si quieres ir a casa podem—

—Me quiero ir.

Siento un enorme silencio.

Hemos llegado muy temprano, solo han llegado algunos padres, ni siquiera Midoriya-sensei ha llegado, solo esta Yagi que se encuentra hablando con el tío de Kirishima y los padres de Bakugo, mis hermanos no son adultos, esto es para adultos, les aburrirá.

—¿Seguro? — me preguntó Fuyumi mientras desciende a mi altura mirándome con preocupación acariciando mi brazo con dulzura—. Si nos vamos, no podrás despedirte de Midoriya-sensei.

Me quedé en silencio ante ello, sintiendo como las lágrimas se acumulan en mis ojos por la misma razón. Quiero verle y decirle que le quiero mucho, darle las gracias por ser tan bueno conmigo, darle las gracias por enseñarme a ser valiente y enfrentar mis miedos, por enseñarme a ser fuerte y valiente como Bakugo.

Fuerte y valiente como mí hermano.

Pero no quiero que Midoriya vea lo que mi padre le hizo a mi hermano.

Es horrible, ningún padre le hace eso a sus hijos ¿Por qué el mío si?

—Me quiero ir— dije cerrando los ojos con fuerza dejando que mis lágrimas escapasen con rapidez.

Escucho el suspiro de mi hermana. Siento las manos de mi hermano levantarme y posarme en sus hombros, deje descansar mi cabeza en su pelirrojo cabello con olor a cigarro y vainilla, respiré hondo cansado y algo más aliviado.

—¿Se van? — preguntó una mujer logrando que yo levante le mirada encontrándome con unos ojos rubí y una brillante cabellera rubia.

—Sí, mi hermanito no se siente bien— dijo mi hermana mientras se disculpaba con los presentes.

—Ya veo— la mujer mantuvo su mirada en mí y se acercó para después sonreírme con amabilidad— Muy bien pequeño, descansa y se un buen niño.

—Si señora, seré un buen niño— dije con tranquilidad, ella se sorprendió unos segundos y luego suspiró con pesadez para mirar a un hombre de cabello castaño que le miraba divertido.

—¿Por qué el nuestro no es así?

Mis hermanos y yo salimos de la guardería, todo el camino me arrepentí de mi decisión, pues, no volvería a ver a Midoriya-sensei, y eso me pone muy triste. Al llegar a casa, escuchamos los gritos, gritos graves con múltiples reprimendas y un vocabulario agresivo.

Mi hermano de inmediato me bajó de sus hombros y corrió hacia la sala de estar.

—Shoto ocúltate en tu habitación— me dijo mi hermana mientras me arrastraba al cuarto que comparto con Natsu, cerrando la puerta.

Me siento en el suelo y cubro mis oídos, pero pese a que lo intento aun escucho los gritos de mi hermano y las maldiciones de mi hermano mayor que ha salido en defensa de Natsu. Mi hermana grita y salpica que se detengan, pero aun escucho múltiples azotes y cosas romperse.

Mi casa tiembla, como si un monstruo estuviese invadiéndola.

Ya no quiero más ¿Por qué mi familia no es feliz?

Me levanto con rapidez y abro la puerta de mi habitación, corro hacia la única salida de mi hogar y para mi mala suerte, en el pasillo, me topo con mi padre que sale de la sala de estar con el labio roto.

Es enorme, es demasiado grande, me caigo sobre mi parte trasera ante la sorpresa. Sus ojos azules se posan y mi cual demonio repleto de ira, levanta su mano hacia mí, yo solo me dedico a temblar sin saber que hacer siendo paralizado por los gritos de mi madre retumbar en mi mente. Con una gran agresividad, me agarra de mi ropa y me arroja contra la pared.

—¡APARTATE! — me gritó a todo pulmón.

Mi rostro se estampó con salvajismo contra la pared y caigo con fuerza contra el suelo. Con dificultad me coloco de pie, siento la sangre brotar de mi nariz, rodeando mi boca. Las lágrimas invaden mis ojos mientras observo con ira la espalda de mi padre que avanza por el pasillo de mi hogar

Es un monstruo.

Sin más, corro hacia la salida colocándome los zapatos lo más rápido posible, huyendo de mi casa sin impórtame a donde termine.

Midoriya-sensei.

Las lágrimas escapan mientras escucho los gritos de mi hermana a mis espaldas, yo solo avanzo sin saber a dónde ir, quiero a ver a Midoriya-sensei, él me podrá ayudar.

Pero tras correr por mucho tiempo, mis pasos se volvieron una suave caminata, y sin saber cómo, llegué a una pequeña plaza, con unos juegos.

Perdido, sin saber que más hacer, me acerqué al columpio y me senté mirando mis pies.

Estoy solito mientras me mezo levemente en el columpio, mientras me pregunto el por qué mi padre no es como los otros padres. El por qué mi madre no está con nosotros. El por qué no somos una familia feliz.

Escucho unos pasos cerca de mí, pero estoy demasiado cansado para levantar la mirada. La persona que ha llegado, se sienta a mi lado, le ignoro un tiempo, no tengo ánimos de hablar con nadie pero tras unos diez minutos miro de reojo y reconozco las desgastadas zapatillas de mi hermano mayor.

Levanto la mirada aun repleta de lágrimas, y Touya me mira dejando escapar un suspiro.

Sin importarle estar en la plaza, se quita la playera dejando en evidencia las múltiples vendas a causa de los golpes que mi padre le ha proporcionado en más de una ocasión. Mi hermano mayor humedece su playera blanca con su boca y comienza a limpiar mi rostro con cuidado.

Me quedo en silencio sintiendo la humedad cálida de la tela acariciar mi piel, escuchando la dulce melodía del silencio de los suburbios, sin gritos, sin llantos sin escuchar nada romperse.

—¿Te duele? — me preguntó con suavidad, yo solo negué—No vuelvas a escapar o a Fuyumi le dará un infarto ¿Bien?

Bajo la mirada.

—Shoto te hice una pregunta ¿Volverás a escapar?

—No hermano.

—Bien.

Siento las lágrimas escapar de mi ojos, es muy injusto.

—Shoto— me llama mi hermano mientras levanto la mirada—, necesito que entiendas algo ahora.

Me quedo confundido ante su petición. Mi hermano se coloca de pie y busca entre uno de los arbustos cercanos sacando una botella de vidrio vacía, Touya se acerca a mí y se coloca de pie justo frente de mí.

—Presta mucha atención— asentí—, esta botella representa nuestra familia— asentí, y me sorprendo al ver que mi hermano deja caer la botella causando que se reviente ante el impacto quedando múltiples fragmentos en el suelo que brillan ante el relejo de rol. Puedo ver mi rostro en múltiples trozos mientras algunas nubes se pasean detrás de mi nuca.

—Está rota… Nuestra familia esta-—

—Rota, si— dijo mientras se colocaba de cuclillas para verme—, es muy importante que entiendas que nuestra familia no es como las otras, el viejo se ha dado el trabajo de destruirnos— bajé la mirada—, es por eso que este será el último día que te quiero ver llorar — le miro sin entender—. El viejo no es nadie para hacerte llorar, así que, de aquí en adelante tú debes ser fuerte, un niño fuerte y valiente, tienes que cuidar a tus hermanos, tienes que entender que tu única familia somos nosotros, tus hermanos, no hay mamá ni papá ¿Entiendes? Tienes que ser fuerte y valiente.

Fuerte y valiente.

—Entiendo.

—¿Entiendes?

—Si— dije en voz baja—, entiendo.

Midoriya-sensei me enseñó a ser fuerte y valiente.

Miro el azul cielo de aquel soleado día, ahora entiendo perfectamente por qué mi madre no está con nosotros, por qué mi familia no es feliz.

Todo es culpa de mi padre.

Capítulo 22: Carácter

Tras el horrible incidente con nuestro maestro de gimnasia, nuestra complicidad con el crimen de atacar a un maestro, y para peor, el intento de renuncia de Midoriya. Bakugo y yo lamentablemente tuvimos que suplicar al director otras formas de solucionar el problema, buscamos ciento de opciones, pero todas fueron rechazadas.

A excepción de una.

Bakugo y yo nos ofrecimos voluntariamente a realizar trabajos en la escuela, sin paga, trabajos simples pero tediosos, desde fregar los trastes de la cocina hasta ordenar los libros de la bibliotecas, todo esto, siendo supervisado por Midoriya, pero mi pecoso maestro debía aceptar para poder generar el trato.

─Es un hecho, si Midoriya acepta, el castigo será ese─ habló con una sonrisa el director mientras veía a Aizawa que yacía posado en el muro más relajado que antes─, estoy feliz que ustedes hayan decidido dejar sus diferencias par-─

─¡Y UN DEMNIO! ¡HAY QUE IR POR DEKU! ─ gritó Bakugo saliendo un animal de la oficina, miré en dirección a mi compañero, para después voltear a mirar a mi maestro y el director, realizando una reverencia.

─Gracias por la oportunidad─ musité lo mas educado posible para después seguir a Bakugo.

Midoriya se ha vuelto un vértice en este triángulo elemental de mi clase, no es solo importante para mí, sino que es importante para todos incluso a para alguien como Bakugo, Midoriya se ha vuelto crucial en nuestras vidas; y perderlo en este punto del año, no es para anda beneficioso para nosotros como personas y como alumnos.

Midoriya es un gran maestro y persona, no podemos arriesgarnos a que posteriormente alguien en fallido intento de ser maestro, llegue a nuestras vidas en busca de un empleo beneficioso para su Curriculum. Para Midoriya es más que eso.

Para él, este trabajo es más que una simple paga.

Yo lo sé.

Bakugo lo sabe.

No podemos permitir que alguien como Midoriya quede sin empleo y a causa de nosotros.

Cruzamos el pasillo principal de la escuela a gran velocidad, en este horario la escuela se encuentra en clases, por lo tanto no hay obstáculos en nuestro camino. Y tras un par de minutos, logramos divisar a lo lejos una cabellera verdosa siendo abrazada por una persona de gran altura. Ignoré la figura de aquella persona, y solo me enfoque en mi maestro.

—¡DEKU! — gritó Bakugo a todo pulmón. Mi maestro de pecas volteó, dejando ante nosotros sus mejillas coloradas y su rostro pálido a causa del posible llanto.

—Muchachos…— musitó sorprendido de vernos.

Bakugo, al haberme tomado ventaja al salir de la oficina de Nezu, fue el primero en llegar, y también el primero en quejarse.

—¡¿QUÉ CREES QUE ESTAS HACIENDO?! — Pero lamentablemente, sus quejas nunca solo son verbales, para mi horror, tomó a Midoriya de la camisa atrayéndolo a su rostro de modo amenazante—¡NADIE TE PIDIO QUE HICIERAS ESO! ¡¿QUÉ CARAJOS TE PASA?!

—¡Midoriya, Bakugo tiene razón! — reclamé haciéndome paso entre ellos logrando que Bakugo soltara a mi maestro—¡Lo que hizo fue muy amable pero tonto!

Una risa nos alertó, miré de reojo y no puedo evitar sorprenderme de ver a mi antiguo maestro de literatura observándonos con una sonrisa burlona, casi complacida de vernos.

—Veo que no importa cuánto tiempo pase, ustedes aún no saben decir gracias.

—Yagi— dijo Bakugo sorprendido para después alterarse una vez más—¡¿QUÉ CARAJOS HACES TÚ AQUÍ?! DEVERIAS ESTAR EN EL HOPITAL.

—Solo viene a ver a Izuku, me entere de lo sucedido. — dijo con tranquilidad mientras rascaba su nuca ante el regaño de mi compañero, sonrió divertido, de seguro de la actitud irrespetuosa de Bakugo.

—Midoriya— dije aun molesto, mi pecoso maestro volteó a verme y sonrío levemente para después posar su mano en mi hombro.

—Estará todo bien, hay más empleos, lo que importan son ustedes— dijo con un tranquilidad que me abruma.

—Eso no será necesario— miró de reojo a Bakugo que ha metido las manos en sus bolsillos—, hicimos un trato— dijo sin verle pateando el suelo.

—¿Un trato? — inquirió Midoriya mirándome.

—Trabajaremos en la escuela hasta finales de semestre— expliqué—, a cambio de que tú vuelvas, limpiaremos todos los salones, el salón de maestros y ordenaremos la biblioteca, contigo vigilándonos si lo aceptas…

—Y gratis…— se quejó Bakugo.

—Es un castigo, en los castigos no se paga— gruñí ante la infantil queja.

—Cierra la boca, a ti nadie te pregunto.

—¿E-Es en serio? — preguntó Midoriya mirándome con sorpresa y confusión, ambos nos volteamos a verle.

—Midoriya… Lo lamento— dije apenado, esto también en parte es mi culpa; mía y de Bakugo, si él y yo supiéramos llevarnos con madurez, la pela su hubiese evitado y Midoriya no hubiese tenido que enfrentarse a Kan—. No volverá a suceder, solo… no renuncies…

—Shoto.

Midoriya aceptó para mi alivio, al parecer el trato fue lo suficientemente justo para todos, eso sí es una tranquilidad enorme para mi pecho. La idea de que Midoriya se vaya me aterra.

─Ustedes dos han crecido─ dejé de ver la espalda de Midoriya alejarse junto con Aizawa y el director, para voltearme a ver a mi antiguo maestro de literatura, que está más demacrado de lo que recordaba.

─Pensé que estaba hospitalizado─ dije con tranquilidad mientras le miro, Yagi-sensei trae un abrigo algo grande para su contextura, pero le queda bien de largo.

─Me escapé para ver al joven Midoriya─ habló con una sonrisa típica de él.

─¡DEBERIAS ESTAR EN CAMA! ─ gritó Bakugo sin escrúpulos, como siempre─ ¡¿BUSCAS MORIR?!

Yagi-sensei solo rió divertido ante la clara preocupación de Bakugo, aunque estoy de acuerdo, su estado es delicado, el andar paseando de aquí para allá sin un cuidado especial puede ser contraproducente para su salud. Buscó en su abrigo tras un par de regaños por parte de mi cenizo compañero, y sacó una mascarilla que cubrió su sonrisa.

─¿Mejor joven Bakugo?

─Decente, pero aun te sigo viendo, lárgate para tu casa─ ordenó como amo y señor del mundo, me limite a rodear los ojos.

—Yagi, me encontré con Kayama en el salón, hay un rumor de que Izuk-—los tres volteamos a ver al hombre de cabellos violáceos que ha llegado con un bolso en mano, su mirada se torna sorprendía al vernos, y tras un par de segundos de analizarnos, frunce el ceño con un claro desagrado.

Nos odia, de eso no hay duda.

—Ah joven Shinsou— dijo Yagi mientras se volteaba por completo—, buenas noticias, el joven Bakugo y el joven Todoroki han logrado un trato que beneficia a Izuku, puede conservar su empleo.

—Ya veo…— musita sin separar la vista de nosotros—. Es lo mínimo que pueden hacer.

Este tipo me da mal sabor de boca, pero lamentablemente sigue siendo un maestro. El chasquido de lengua de Bakugo me alerta, le miro de reojo.

—¿Tengo algo en la cara? —preguntó en un tono desafiante. Shinsou-sensei se mantuvo serio un par de segundos y luego sonrió levemente demostrándonos su superioridad, una desagradable y molesta superioridad— Hijo de puta…— susurró Bakugo lo suficientemente alto para que solo yo lo escuchara, asentí de acuerdo, es un tipo muy desagradable.

El ambiente es tenso, casi táctil, creo que es la única cosa común que tenemos Bakugo y yo, un enorme desagrado por nuestro maestro de psicología, y al parecer, es mutuo. No estoy seguro si Bakugo está enterado, pero este maestro presenta un interés en Midoriya que me revuelve el estómago.

El carraspeo de garganta de Yagi acaba con nuestro duelo de miradas, el rubio toce algo complicado, casi como si tuviese la garganta seca. Busca con su mano derecha donde afirmase, y Shinsou-sensei le socorre de inmediato.

—Yagi, te dije que no era buena idea venir— habló algo preocupado nuestro violáceo maestro.

—Estoy bien, estoy bien, solo necesito un poco de agua— dijo con tranquilidad el rubio—. Joven Shinsou ¿Qué tal si me llevas a la sala de maestro? Así podre saludar a mis antiguos camaradas mientras.

Shinsou-sensei nos miró unos segundos para después asentir conforme con la petición de Yagi.

—Si eso quieres— habló con tranquilidad—, ustedes dos, a su clase, no los quiero vagando por aquí.

Bakugo y yo solo miramos con desagrado como Yagi se iba acompañado del insoportable de Shinsou, guardamos silencio. Es mejor así, supongo.

Tras un par de maldiciones e insultos por parte de Bakugo, él y yo comenzamos a caminar —Lamentablemente obedientes— hacia nuestro salón. De mala gana y con sabor amargo en la boca, llegamos al tercer piso.

Por razones que no entiendo, siento que hemos perdido de alguna forma.

Bakugo —con la agresividad que tanto lo caracteriza— movió la puerta por la corrediza, gruñendo de mala gana, de seguro, por el encuentro contra Shinsou-sensei. Nos adentramos encontrándonos que todos nuestros compañeros nos miraban, todos, estaban rodeando a Mic, a quien, al parecer, le habían asignado nuestra clase para cuidarlos a causa que este horario corresponde a Midoriya.

—¡KasuBro! — chilló Kirishima, separándose del grupo, yendo de inmediato con mi cenizo compañero.

—¡Todoroki-san! — me llamó Yaoyorozu al verme corriendo de inmediato junto con Iida a mi lado— ¡¿Esta bien?!

—Me encuentro bien— dije con una leve sonrisa mientras poso mis manos en sus hombros intentado calmarle.

—¿Te castigaron? — me preguntó Iida mientras acomodaba sus lentes, asentí levemente—. Qué alivio, solo fue un castigo, lo correspondiente hubiese sido una suspensión.

—Lo bueno que el director Nezu es muy amable— dijo aliviada Yaoyorozu.

—En realidad me suspendieron a Bakugo y mí — dije con tranquilidad desatando la sorpresa de mis amigos—, y Bakugo le habían rebatado la beca.

—¡¿TE QUITARON LA BECA?! — gritaron al unísono los amigos de Bakugo. Kirishima se azotó la palma en la frente.

—Viejo… — dijo pesado Kirishima— ¿No pudiste simplemente no meterte?

—U-Un segundo Todoroki-san— miré Yaoyorozu que yacía aun lado de Iida y Jirou—, dijiste "Habían" ¿No? — Asentí—. Es decir que la suspensión se transformó en castigo, y Bakugo-san aún conserva su beca—Asentí una vez más.

—¿C-Cómo? —preguntó Kaminari mirándonos— Maldición Bakugo, tienes demasiada suerte.

—¡CIERRA LA BOCA! —gritó Bakugo alterado.

—Pues coincido con Kaminari— dijo Iida mientras se cruzaba de brazos—, tuvieron mucha suerte.

—La suerte no tiene nada que ver cuatro ojos— gruñó Bakugo para sorpresa de todos, yo asentí de acuerdo.

—Es gracias a Midoriya— dije con tranquilidad.

—¿Midoriya? — preguntó Uraraka acercándose al grupo— ¿Q-Qué paso con Midoriya?

Me quedé en silencio unos segundos y levanté la mirada para ver a Bakugo, que se cruzó de brazos y se dejó caer contra la pared.

—Deku ofreció su trabajo a cambio de nuestra suspensión.

—¡¿QUÉ?! —gritaron todos por alguna razón.

—¡BAKUGO! ¡MALDICION NOS DEJASTE SIN PROFESOR! — gritaron Hanta y Kaminari como reclamo.

—Ahí va mi posibilidad de aprobar literatura— se lamentó Kaminari en voz baja recibiendo un golpe por parte de Jirou.

—Eso no es lo importante tonto— regañó la azabache—, lo importante aquí es que Midoriya-sensei se ha quedado sin trabajo, a casusa de sus infantiles peleas.

—Pobre Midoriya…— musitó Uraraka mientras posaba su mano en su pecho—… Él debe estar muy triste…

—Midoriya-sensei es un gran maestro, muy dedicado Kero— comentó Tsuyu mientras posaba su mano en la espalda de su amiga.

—Sacrificar un empleo por un par de estudiantes— musitó Kirishima—… Midoriya…

—¡MIDORIYA, MIDORIYA! — gritó Bakugo de la nada, explotando, ganándose la atención de todos, incluso la mía —¡YA DEJEN DE LLORAR! ¡DEKU NO PERDIO SU TRABAJO! ¡MALDITOS LLORONES!

—¿No perdió su tra- Pero Todoroki dijo— Bakugo chasqueó la lengua y Kirishima le miró curioso— ¿Nos puedes explicar que sucedió?

—¿Y yo por qué carajos tendría que explicarte a ti lo que paso? ¿Eh? Pelo de mierda entrometido— Kirishima le miró un par de segundos y tras meditarlo, volteó a verme.

—Todoroki.

—Debido a que Midoriya no aceptaría volver sabiendo que habíamos sido suspendidos, y Bakugo no tendría su beca, le pedimos al director realizar trabajos sin pago en la escuela, hasta que termine el semestre siendo supervisados por Midoriya.

—En-Entonces…— habló Kirishima mientras miraba a Kaminari, de la nada sonrió— ¿Suplicaron?

—¡MUERETE! — Saltó Bakugo haciéndome a un lado, agarrando a Kirishima de la ropa, acercándolo a su rostro de modo amenazante —¡PREGUNTAR SEMEJANTE ESTUPUDEZ! ¡¿DE QUIEN CARAJOS CREES QUE ESTAS HABLANDO?! ¡¿AH?! ¡¿SUPLICAR?! ¡¿TENGO CARA DE PERRA RASTRERA?!

Kirishima me miró de reojo con una sonrisa.

—¿Todoroki?

—Básicamente.

—¡HIJO DE PUTA! — gritó el cenizo agarrándome de la ropa comenzando a sacudirme.

Escucho risas mezcladas con las maldiciones de Bakugo, la verdad no sé quién se ríe pues Bakugo me sacude demasiado rápido y no logro divisar bien.

—Todoroki, Bakugo— dejo de ser sacudido ante la voz grabe de alguien, siento que mi cerebro sigue tambaleándose pero tras unos segundos logro divisar a Aizawa en la puerta—, sus padres han llegado.

Bakugo al fin deja mi ropa, y ambos miramos a Aizawa con seriedad.

El viejo esta aquí.

Bakugo chasqueó la lengua, y salió del salón.

—Todoroki-san— miré de reojo a Yaoyorozu que parece preocupada, sonreí levemente.

—Está bien.

Seguí a Bakugo pasando a un lado de Aizawa, siendo este último quien cierra el salón. Los tres caminamos por el pasillo del tercer piso, a un paso lento que resuena en el silencio de la escuela; miro de reojo a Bakugo y grande es mi sorpresa al notar cierta ansiedad en él, tiene la mandíbula tensa y su paso es más pesado que antes.

—¿Todo bien? — le pregunto curioso, él pareció saltar ante mi pregunta y me miró con desagrado.

—¡EXELENTE! ¡DE MARAVILLA! — me gritó irónico—. Fenómeno…

Arqueo la ceja, al parecer la presencia de sus padres a Bakugo le altera.

Eso sí es nuevo.

Llegamos al primer piso, y no diviso al viejo a lo lejos.

La verdad su presencia me es indiferente, jamás ha venido por mí a la escuela, nunca se ha presentado cuando tengo problemas, siempre son mis hermanos. Esta es la primera vez que mi padre hace presencia en la escuela desde que entre a la U.A. pues tengo entendido que todos los maestros le evitan debido a que es muy conflictivo.

Si yo pudiera evitar su existencia, también lo haría.

Logro ver a lo lejos a una mujer que yace en medio del pasillo mirando al horizonte, con el rostro sereno. La diviso de pies a cabeza, trae unos pantalones de vestir claros, casi tocando el color crema, junto con una blusa de brillante rojo escarlata, y su cabellera rubia es de la misma tonalidad ceniza que mi compañero. Sin duda ella debe ser la madre de Bakugo.

La mujer voltea con un deje de sorpresa al vernos, dejando ante mí la evidente tonalidad carmesí de sus ojos.

Son iguales, me pregunto si—

—¡AHÍ ESTAS MOCOSO MALCRIATO! — gritó de la nada desatando una ira en su voz que no pasa desapercibida para mí.

Lo supuse… el mismo carácter.

La mujer agarró a Bakugo de la oreja, como a un niño, casi ignorando que mi compañero le gana por una evidente diferencia de estatura, provocando que el cenizo se curve hacia un lado a causa del tirón.

—¡BASTARDO! ¡¿QUÉ TE DIJE SI VOLVIAN A LLAMARME DE LA OFCINA DEL DIRECTOR?! ¡¿EH?!

Y para mi sorpresa, Bakugo se libera del agarre con un manotazo.

—¡QUIEN TE CREES PARA GRITARME ANCIANA MALOLIENTE! — un fuerte golpe se estampo contra la cabeza del cenizo, logrando que este retrocediera un paso y se cubriera el rostro con cierto temor pero aun con aquel rostro agresivo dominando sus facciones.

Impresionante, es como una domadora de bestias.

—¡¿A QUIEN LLAMAS ANCIANA?! ¡MOCOSO IMPERTIENTE! —gritó enfurecida.

No pude evitar imaginarme a la señora Bakugo con un traje de domadora y a Bakugo con una melena de león, mientras ella da latigazos al suelo logrando que mi compañero haga piruetas.

Si no fuera porque estamos en problemas, le aplaudiría.

—Señora Bakugo—la mujer dejó de maldecir la existencia de su hijo, para después agarrar del cuello de la ropa al cenizo y tirar de él, obligándole a hacer una reverencia junto con ella.

—Maestro Aizawa, le pido mis más sinceras disculpas de las tonteras que Katsuki haya hecho, en verdad como lo siento— dijo mientras se enderezaba aun obligando al cenizo a realizar la reverencia, mientras este intentaba liberarse— ¿Dónde está el nuevo maestro de literatura? Necesito que Katsuki se disculpe de inmediato con él.

—Fue a la enfermería en busca de algunas medicinas— habló con tranquilidad Aizawa mientras se encogía de hombros—, siendo sincero, no sé cuánto tarde.

—Ya veo, entonces nos marchamos— dijo en suspiro la mujer liberando a su hijo, me miró de reojo y su rostro pasó a ser curioso, yo ladeé mi cabeza igual de interesado— ¿Eres compañero de mi hijo?

—Si señora— dije con tranquilidad, ella me miró varios segundos.

—¿Nos conocemos?

—lo dudo señora, creo que lo recordaría— respondí con educación, ella sonrió y después jaló de la oreja de Bakugo.

—¡¿VEZ ESO?! ES EDUCACION PEQUEÑO ENGENDRO— gritó mientras comenzaba a hablar de él y sus múltiples fallas como ser humano al mismo tiempo que le obligaba a caminar a la salida de la escuela.

Eso explica algunas cosas de Bakugo.

Aizawa suspiró con pesadez, refregándose el cuello con cansancio, de seguro este día ha sido estresante para una persona tan relajada como es él.

—Tu padre se encuentra hablando con Nezu en estos momentos— me dijo mientras me miraba de reojo, yo me mantuve serio—, desconozco de qué.

—Comprendo.

Me poyé en la pared y comencé a mirar el techo.

Me hubiera gustado evitar esta situación, lo último que quería era tener que encontrarme con mi padre. Pese a vivir bajo el mismo techo, tiendo a evitar verlo, odio ver su rostro repleto de odio y desagrado hacia mi persona, pues, mi presencia es el símbolo de su deshonra como ser humano, y claro, como padre.

O eso me gusta pensar.

Me he dedicado a llevar la contraria a mi viejo desde los 9 años, todo lo que mi padre exige, hago lo contrario. Si él me pide que estudie música, estudio arte, si quiere que llegue tempano, llego en la madrugada, hago en verdad de todo para molestarle.

Le odio.

A casusa suya mi madre está internada en un hospital mental, a causa suya Touya se fue de casa apenas pudo, a causa suya Natsu dejó la universidad producto de la ruptura de su brazo.

Es un monstruo que lamentablemente intocable.

—Shoto— miré con odio al maldito engendro que se asomó por la puerta de director con aquel suéter tortuga de tonalidad negra. Cuando era pequeño, mi padre era enorme, gigante ante mis ojos, ahora estoy a punto de lograr su estatura, no es más que un desagradable insecto de gran tamaño.

No pude evitar observar que su ojo izquierdo tiene una venda.

¿Y eso? ¿Desde cuándo lo tiene?

—Enji— habló mi maestro ganándose la atención de mi padre— ¿Cómo se encuentra? Escuchamos de su secretaria de lo ocurrido.

¿Qué ocurrió?

—Bien, gracias por la preocupación— arqueé la ceja ante aquel tono tan educado y poco despreciable.

¿Y este viejo que se trae?

—¿Algo que deba saber de mi hijo? — preguntó mirándome con ¿Simpatía? Chasqueé la lengua mirando en otra dirección, no sé qué quiere lograr con aquel falso interés de padre preocupado.

—Pues, Shoto tendrá que realizar castigos los lunes, miércoles y viernes, horas extras, quizás llegue más tarde a casa a causa de eso, pero solo sería eso— dijo con tranquilidad Aizawa.

—Ya veo— cerró su único ojo libre y suspiró—, lamento la molestia— dijo mientras pasaba a un lado de Aizawa, le seguí con la mirada—Shoto.

Sin emitir algún sonido, le seguí en silencio, caminando a un paso calmo y con la mirada baja.

Tengo curiosidad.

—¿Qué te paso en la cara? — pregunté sin escrúpulos, él continuo caminando, sin voltear.

—Un paciente traído del psiquiátrico me atacó— dijo con lentitud—, hace tres días.

—Ya veo.

—No perderé el ojo si te preocupaba.

—No me preocupaba.

Se detuvo ante mi respuesta, volteando con el ceño fruncido, me mantengo tranquilo.

—Si buscas intimidarme— digo con tranquilidad—, te informo que lo último que siento es miedo.

—No busco asustarte.

Me le quedo mirando varios segundos, atento, muy alerta de lo que intente. Su tono ha cambiado, pero sigue siendo el despreciable monstruo que conozco.

—Hijo— habló, arqueé la ceja con desagrado—, cuando recibí la llamada esta mañana, debo ser sincero— dijo con tranquilidad mientras miraba su mano—, pensé lo peor, no sabía que pensar, debo decir, que no he sido un buen padre y últimamente he estado ausente… — me miró y comenzó a acercar su repugnante mano hacia mí, desatando en mi miles de recuerdos repletos de gritos, llantos y un horrible terror que invadía mis tripas en mi infancia—. Shoto.

Con rapidez, de un fuerte manotazo quité su mano de mi, golpeando su palma, me miró con sorpresa, pero no me importo. Continué observándolo con un enorme desprecio y repugnancia.

—¡NO ME TOQUES! — grité enfurecido— VUELVEME A TOCAR, Y PROMETO EMPEREJARTE LA CARA.

Pero mi advertencia no fue suficiente, pues volvió a intentar a cercar su mano hacia mí, directo a mi cabeza mientras pronunciaba la palabra: Hijo.

Es repugnante.

Pero su mano no llega a nada, ambos observamos sorprendido aquella persona que sujeta su muñeca con amabilidad pero con firmeza.

—Buenas tardes señor Enji— dijo con tranquilidad Midoriya soltando la muñeca de mi viejo quien retrocedió un paso al ver a mi maestro.

—¿Quién se supone que eres tú?

—Me disculpo— dijo Izuku colocándose frente a mí para mirar con seriedad a mi viejo—, no me he presentado como corresponde. Soy el maestro de literatura de su hijo, Midoriya Izuku.

Mi viejo arqueó la ceja ante ello, y repitió el nombre en voz baja.

Midoriya se volteó sobre su hombro y me sonrió levemente.

Midoriya.

—Te conozco— dijo mi viejo logrando que Midoriya y yo le veamos—, eres el enano que era amigo de Natsu.

—Veo que me recuerda— habló con amabilidad mi pecoso maestro.

—Creciste, pero sigues igual de enano.

—Los genes supongo—dijo con calma.

—El enano entrometido— habló con desagrado y cierta—, ahora te recuerdo bien— mi viejo sonrió de lado—. Eres el hijo de él.

La sonrisa de Midoriya se borró.

—Me recuerda mejor de lo que creí— musitó Midoriya mientras cerraba los ojos con una sonrisa—, es correcto.

—Sí, te vi en el hospital— habló mi viejo mientras se cruzaba de brazos—, ese malnacido sigue vivo, es duro de matar.

—Mala hierba nunca muere, supongo— dijo sin gesto alguno Midoriya, mi padre lanzó una risotada.

—No crees eso, solo dices para darme gusto— Izuku sonrió—, bien, eso está bien, hay que lamer traseros para salir adelante.

—Eso me han dicho.

Una sonrisa extraña se formó en el rostro de mi viejo, miré de reojo a Midoriya, que al igual que yo, parece sorprendido, pero de la nada Midoriya sonrió.

—Ha cambiado— dijo muy bajo Izuku llamando mi atención.

—¿Disculpa? — habló mi viejo.

—Nada— musitó mi maestro—, lamento haber interrumpido la conversación con su hijo, si me disculpan me debo retirar. Es un placer verlo señor Enji.

—El placer es mío mocoso— habló con tranquilidad mi viejo mientras veía como Midoriya se volteaba, pasado a mi lado, guiñándome el ojo.

Le vi marchase con calma, mi viejo suspiró y comenzó a caminar.

Se conocen, es más, mi viejo conoce al padre de Izuku.

Mi padre se adelantó una gran cantidad de pasos debido a que me quede mirando a Midoriya, aceleré mi andar en un trote leve, hasta que logré alcanzarle.

—Oye— llamé, mi viejo me miró por sobre su hombro— ¿De dónde conoces al padre de mi maestro?

Mi viejo se detuvo para después mirarme, parece algo confundido ante mi pregunta.

—All Might.

Aquellas palabras me descolocan, miró a mi viejo confundido y él parece arquear la única ceja que tiene libre.

—¿No lo sabias?

¿Izuku era hijo de mi autor favorito? ¿Cómo es que él no había mencionado nada?

Volví a mirar a mi viejo que parece estar esperando que yo procese la información.

—¿De dónde conoces a All Might? — pregunté molesto al no haber tenido aquella información.

—De la convención de libros de años atrás, en la editorial Smash— me dijo con calma— ¿Recuerdas? Tu padre escribió un libro de medicina.

Es verdad, pero jamás pensé que—

—Tú también le conoces— dijo para después caminar hacia la salida.

Me quede en blanco ante su comentario.

¿Y-Yo conozco a All Might?

.

¡HOLAAA A TODOS! ¡Saludos desde el campuuuuu! Estoy en una zona alejada de la civilización y digamos que no hay señal ni nada así que estoy algo aislada, pero wueeeno ¿Qué se le puede hacer? Son sacrificios que uno tiene que hacer para tener paz y tranquilidad.

Creo que subiré dos cap, este y otro más, tengo otro listo, pero no seee mucho cap en un solo día, los malcriare si hago eso.

RESPUESTA REVIEWS

LauraOropezax3

Te di un susto? Así como: Mierda termino el fic sin final? Aksjkajska lo siento si fue así. Natsu tendrá su momento de divercion x3 ¡Saludos! ¡Muchas gracias por leer y lamento la espera! Espero que este cap y el siguiente también te gusten.

strangeworld77

Naaa tranqui, todo bien lo importante es que se de ti. Kan imbécil aksjakjssakj La 3-A ya tiene su opinión, e Izuku es el mejor maestro de la vida! Ksajka ¡Saludos! ¡muchas gracias por leer y lamento la espera! Espero que este cap y el siguiente también te gusten.

Fangirl309

¡El acosaaador ha llegado! ¡Nunca se olviden! ¡Jamas superficial! ¡nunca puedo lograr cosas cortas :c es como un mal! Me alegro mucho que te haya gustado,me hacen feliz comentarios asi :3 ¡Saludos! ¡muchas gracias por leer y lamento la espera! Espero que este cap y el siguiente también te gusten.

MasasinMaze

Ayyy muchas gracias, la idea des que cada capitulo deje una marca y te deje con la duda. ¡Saludos! ¡muchas gracias por leer y lamento la espera! Espero que este cap y el siguiente también te gusten.

¡Muchas gracias a todos por leer y espérame!

¡Los adoro!

¡No olviden sus reviews, su opinión es importante para mi!

Se despide una campestre Momoleft