ADEVTENCIA: Escenas subidas de tono entre hombres.

ADVERTENCIA 2: Shinsou x Deku, así que si no eres fan de esta pareja, te recomiendo discreción.

PD: los diálogos de los celulares estan entre guiones, ejemplo.

Midoriya

00:00

Probando, probando.

Bakugo

00:00

Probando esta mierda 1,2,3

Ya explicado esto ¡Disfruten el capitulo!

Él, Yo, Ellos

Veo la televisión muy concentrado, he estado acostado como un jodido vago todo el vendito día, si no fuera porque estoy en el gimnasio estoy seguro que estaría más rellenito. Pero tengo una figura que mantener.

O por lo menos eso pienso mientras lleno mi boca con crema batida mientras veo como Iron Man se lanza al agujero negro con la bomba.

Ya estudie, ya hice mis trabajos, Izuku no está.

Solo soy yo y Canela, Canela y yo, yo y Canela contra el mundo.

—¡ME ABURRO! — grité a todo pulmón cansado logrando que mi gato diera un brinco huyendo de mí.

Esto que Izuku tenga novia no me hace ni la más mínima gracia, ya ni le veo los fin de semanas donde hacíamos maratones de películas o jugábamos videojuegos hasta altas horas de la noche. Ahora paso los fines de semana: Comiendo y durmiendo, o cogiendo y durmiendo, o comiendo y cogiendo.

La verdad mi rutina no ha cambiado mucho…

Pero ahora que conozco a Izuku ha perdido un poco de gracia.

—Ya no es divertido…— musitó con pesadez.

Una vez más mi teléfono vibra, ni siquiera es el tono del superhéroe de la caricatura que Izuku ve diciendo: "Watashi na Kita". Todo lo contrario, es un tono meloso que tengo seleccionado para las chicas. Ya ha sonado veinte veces.

¿No se dan cuenta que no quiero responder? ¿Qué les pasa? ¿No tienen nada mejor que hacer que joder al prójimo?

Una vez el mismo sonido.

Canela ha vuelto, y al momento que llega a mi lado tomo mi celular y se lo muestro.

—Comételo— ordeno, pero mi gato solo se refriega contra él—, debiste ser perro— gruñí con desgano mientras veo el aparato— ¿Los perros se comen los teléfonos? — le pregunté a mi gato, pero Canela solo me miro— ¿No? Yo digo que si— miro una vez más a Canela— ¿Tirarlo a la basura? ¿Y si Izuku llama? — Canela ronroneó— Tienes razón, si hubiera querido hablarme ya me hubiera hablado ¿Por qué eres tan sabio? — le pregunté mientras le tomaba en brazos y lo levantaba en el aire —¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡No! ¡Es Canela! ¡El gato volador!

Pero tras molestarlo demasiado mi gato huyo de mí dejándome solo en mi cama, inmerso en mi aburrimiento.

Creo que moriré de aburrimiento.

O me matare, lo que pase primero.

El fuerte portazo me saca de mi trancé y me coloco de pie de inmediato, pero antes de salir de mi habitación sacudo mi ropa liberando mis prendas de todo rastro de migas de pan o galletas. Aclaro mi garganta, y me preparo mentalmente para fingir interés sobre la cita que Izuku acaba de tener.

Pero al salir de mi habitación me topo que la sala esta vacía, arqueo la ceja confundido, pues, estaba seguro que Izuku había llegado.

¡Shinsou! — escucho el grito de Midoriya provenir de la cocina, entonces entiendo que algo no anda bien, su voz suena gastada— ¡¿Dónde está el helado?! ¡Olvídalo! ¡Lo encontré!

Me encamino a la cocina curioso, pero antes de que logre verle, Midoriya pasa a mi lado como un cohete verde que aterriza en su habitación a gran velocidad.

Algo anda mal.

—Midoriya— llamo inquieto y curioso, llegando a su puerta, golpeando un par de veces.

¿S-Si? — se escuchó del otro lado de la madera.

—¿Todo bien? — pregunté posándome en la puerta—. Te vi algo pálido, y moquiento.

¡E-Excelente!

—¿Seguro?

¡S-Si!

Me quedo varios segundos mirando la madera y tras un par de minutos me cruzo de brazos.

No me creíste ¿Verdad?

—Para nada.

Diablos…

Sonrío divertido.

—Mira, me iré a mi habitación son las…— miré mi celular notando las 102 notificaciones, maldición esas chicas…—Son las siete con veinte minutos, cenaré, y después de eso veré unas dos películas antes de irme a dormir, eso te da hasta las… una o dos de la mañana para venir a hablarme.

Bien…

Dicho y hecho, me marche a la cocina y me prepare una deliciosa cena, incluso fui a pasearme con mi plato fuera de la puerta de Izuku incentivando su salida, pero no lo logre. Tras cenar, dormí una siesta, luego, vi una película atento si Izuku me llamaba, pero nada, procedí con la segunda, y tras el final, no supe nada de Izuku.

Miré mi teléfono, eran las 2:34 am, supuse que quizás Izuku se había dormido triste o algo, así que tras un suspiro, apagué mi computadora y la televisión. Me coloque mi pijama, para después limpiar el desastre que era mi cama, y finalmente, moviendo a Canela, me acomode para dormir mirando el techo.

Izuku es muy terco, si necesita hablar debería decírmelo y ya.

¿No es tan complicado o sí? ¿Por qué están orgulloso?

Cierro los ojos lentamente, respirando suavemente la calidez de mi habitación, escucho el ronroneo de mi gato en mi pecho. Es hora de dormir.

O por lo menos eso creía al momento que sentí una vibración muy característica en mi celular con la voz de un hombre gritando un lema en japonés.

Observo la pantalla, y desbloqueo mi teléfono para ver que le chat de Izuku tiene un mensaje.

Midoriya Izuku

3:02 am

¿Estas despierto?

Shinsou H.

3:03 am

Tal vez.

¿Ya te sientes mejor?

Midoriya Izuku

3:02 am

Un poco.

¿Puedo ir contigo?

Me quedé meditando la pregunta, pues, tengo sueño, pero tras un suspiro acepto.

Escucho la puerta del otro lado del pasillo y mi puerta abrirse lentamente, casi como si se tratase de un niño pequeño al cual acaban de regañar. Por una pequeña abertura que ha creado, veo una hermosa esmeralda asomarse con curiosidad, sonrío de lado y hago un movimiento con mi cabeza para que entre.

Como si del tío cosa se tratase, Izuku entró envuelto en una manta, cubriendo su cabeza y su cuerpo solo dejando sus ojos a ña vista. Y cual saco de papas, de dejo caer a mi lado.

Me quedo en silencio ¿Qué se supone que debo pensar?

—¿Y qué tal tu cita? — pregunté irónico, escuche un sonido a lo que asimile una queja—. Te dije que está loca, las mujeres así son un problema, son locas y celopatas, un día aparecen por detrás de ti con un cuchillo con la canción de psicosis lista para matarte y—

—Termine con ella— dejé de hablar estupideces cuando escucho aquello.

Mierda, Izuku le quería.

Mi boca sabe amargo, la verdad no pensé que el asunto iba tan mal, Izuku nunca me hablo de que tenían problemas, solo le veía llegar amargado y algunas veces lamentándose, pero jamás creí que estaban tan mal al punto que su relación terminara.

—Te falto el "te lo dije"— habló oculto desde su manta, eso me hizo sentir aun peor—, tenías razón, ella no confiaba en mí.

—Mm…

—¿Y el "te lo dije"? — me preguntó, negué en un suspiro y comencé a desenvolverle, entroncándome con que Izuku está en posición fetal con un rostro apagado, sumamente triste.

—No quiero decirlo— musite con pesadez—, quizás mañana.

Comienzo a observarle con lentitud, sus mejillas levemente sonrojadas a causa del llanto, sus parpados un poco hinchados, su piel pálida, casi sin color. Es como si alguien hubiese transformado a Izuku en un fantasma.

No sé qué hacer, no soy bueno en estas situaciones, así que hago lo que mi madre hacia cuando estaba triste cuando yo era pequeño.

Me coloco en su espalda y le rodeo de forma protectora, posando mi babilla sobre su cabeza.

Tras unos segundos, escucho una leve risa.

—¿Qué haces? — pregunta al parecer divertido, siento mis mejillas arder.

—No lo sé— dije ciertamente confundido por mi propio actuar— ¿Consolarte?

—No homo— dijimos al mismo tiempo sacando risas por parte de los dos.

Su risa es suficiente para alegrarme, me gusta escucharle reír, odio verle triste es como si mi día se tornara gris a causa de ello.

Siento que mi pecoso compañero de hogar se retuerce en mis brazos, volteándose quedando frente a mí, a una distancia muy pequeña de mi rostro acelerando mi corazón. Él me mira directo a los ojos con una leve sonrisa dibujada en los labios que de alguna forma me hace sentir pequeño e inseguro.

—Fue graciosos— me dice logando que yo arqueé la ceja—, la discusión empezó por una tontería.

—¿Cuál? — pregunté esperando que esto le sirva para desahogarse.

—Es muy tonto— me dice divertido mientras se ríe.

—He escuchado tonteras.

—Bien, no te rías ¿Okey? — asiento listo para reírme— Es que ella insistía en que tú sentías cosas por— mi sonrisa se borra—, y además ella me decía que yo también estaba sintiendo cosas por ti.

Me quedo en silencio viéndole, sin saber que decir. Es la maldita verdad, por lo menos de mi parte.

—¿Gracioso? ¿No? —me preguntó mientras me sonreía, pero su sonrisa se borra a verme curioso— ¿No te ríes?

—Izuku…

—O no…

—Lo lamento.

Izuku me mira sorprendido, y yo no sé qué hacer. Pues parece más pálido que cuando llegó.

Mi corazón late más fuerte al notar que sus mejillas comienzan a tomar un fuerte color carmesí, como su piel se torna suave cálida, mientras que sus ojos brillan cual dos hermosas esmeraldas en una oscura noche.

—Hi-Hitoshi— me dice claramente nerviosos—, y-yo no sé si—

—Eres demasiado hermoso— le digo en voz baja dejando que su rostro se sorprendas, muevo una de mis mano hacia su mejilla comenzando acariciar con lentitud sus pecas—, me encantas, me tienes loco, tú y tus encantadoras pecas, tus ojos, todo en ti Izuku me encanta… Jamás me había sentido así, eres tan especial, tan único…

Comienzo acercarme con lentitud, hipnotizado por la agitada reparación de mi encantador pecoso que yace perdido entre mis manos escuchando cada alago que se me ocurre. Y mi cuerpo reacciona al notar que está mirando mis labios, sin hacerle esperar más, le beso.

Le beso por primera vez, sintiendo que es el mejor sabor que he probado en mi vida, un sabor suave y adictivo, debe ser el sabor de la inocencia. Es demasiado perfecto, comienzo a moverme con suavidad sobre sus labios, apoderándome de su boca, aventurándome con mi lengua, emocionándome al momento en que Izuku su lengua juguetea con la mía.

Es como un sueño hecho realidad, he querido tantas veces que esto pase que no parece real.

Me separo tras unos segundos, moviendo mis manos hacia su cadera, pegando su cuerpo contra el mío, demostrando lo encendido que me ha colocado solo con un beso. Izuku se sonroja y le miro atento, esperando algún tipo de rechazo por su parte.

Pero es todo lo contrario, Izuku me vuelve a besar, permitiéndome seguir, aumentando la temperatura en mi habitación, volviéndose un ambiente sucio y libidinoso.

Probé su lengua, su pecho, su piel, cada parte de Izuku sabía de una forma única y encantadora, y tras el jugueteo de una noche, bajo la luz del amanecer, me introduje en su interior escuchando sus fuertes y sonoros gemidos azotar cada rincón de nuestro hogar. Memoricé aquel hermoso el mecer de mi cama que se tornó nuestra sinfonía, el cómo nuestros aromas se combinaban volviéndose nuestro perfume, el cómo sus dedos se enterraban en mi carne en un desatado y encantador orgasmo que pude repetir más de una vez, escuchando de una forma sublime como gemía mi nombre y pedía por más. Repitiéndose una y otra vez hasta la mañana, quería hacerlo tantas veces hasta que nuestras pieles se fundieran en una, para que se volviese mío y de nadie más.

Solo mío.

Capítulo 23: Miedo

Pedí el jueves libre.

Hoy, en mi día de descanso, me dedicaré a tratar a mi herido compañero de departamento que me pidió por favor que le llevara a casa de su madre, obviamente no me negué. Izuku había amanecido casi atropellado por un camión, escuchaba como se quejaba al darse una ducha esta mañana, como prepararse el desayuno había sido uno de los mayores desafíos del día, mi pequeño Izuku estaba molido.

─Ya te dije que puedo solo─ me repitió esta vez más molesto que la anterior, Izuku no le gusta recibir constante ayuda, pues, para él significa que desde mi punto de vista es un inútil. Pero no es eso, es todo lo contrario, no quiero que se lastime más de lo que esta─, Hitoshi.

─No seas terco, puedo ayudarte a llegar al auto─ le dije mientras le obligaba a rodear su brazo sobre mis hombros.

─No tengo problemas a las piernas, estoy bien.

─Pero si tienes la espalda molida, así que no te pongas terco─ regañé con molestia al no lograr ayudarle, pero una vez más se escabullo, estirando ambos brazos sobre sus hombros comenzando a longar al puro estilo Dragon Ball.

─¿Vez? ¡Estoy en excelente esta-─ su demostración quedó pospuesta producto del fuerte crujido de su brazo, comenzando abrazarlo intentando soportar las lágrimas.

Suspiré rendido, con Izuku no se puede.

─Bien, señor sano, vamos─ dije mientras abría la puerta principal, parándome en el marco esperando que el antiguo contrincante de Kan, se dignara a salir─, tu madre nos espera para almorzar.

─S-Si ─me dijo mientras se enderezaba y pasaba a mi lado y me sonreirá─, e-estoy muy bien.

Rodeé los ojos, es tan terco, creo que las mulas escuchas más razones que él.

Nos dirigimos al auto, y tras esperar cinco minutos para Izuku lograra entrar al auto, nos marchamos.

El viaje transcurrió en silencio, pues, la noche anterior fueron solo discusiones.

El día de ayer Midoriya y Kan generaron el conflicto de la historia, dos maestros peleando a muerte por la inocencia de dos estudiantes. Fue un escándalo, Bakugo y Todoroki casi son expulsados si no es porque Midoriya ofreció su empleo a cambio, pero gracias a un acuerdo de los dos jóvenes adultos, lograron todos salir ganando.

Todos menos Kan, claro.

El señor homofobia, fue enviado a una terapia contra la ira, y al parecer, para manejar su mentalidad homofóbica, de otro modo, debería buscar otro trabajo.

─Do-Dobla aquí a la izquierda.

─Sé el camino ─le dije mientras doblaba en la dirección indicada.

En la noche, al llegar a casa, comencé a exigir explicaciones referente a su actuar, al modo tan salvaje en que había actuado con Kan, el cómo había sacrificado la más grande oportunidad de su vida por dos adolescentes hormonarles con claros problemas de conducta y una ausencia de futuro evidente, sumado a su terquedad por no querer ir a hospital, Izuku y yo pasamos horas y horas discutiendo su falta de conciencia.

Izuku es un niño, uno muy impulsivo.

─¿Cuánto tiempo más seguirás enojado? ─ pregunté al aire mientras miraba de reojo como Izuku iba mirando por la ventana.

─Hasta que te disculpes.

─¿Por qué? ¿Por ser realista? ─pregunté serio deteniéndome en un semáforo.

─No continuaré esta conversación, Hitoshi.

─Bakugo y Todoroki son problemáticos, uno peor que el otro─ dije mientras le miraba, sus ojos verdes me observaron desde el rabillo─, lo sabes, Bakugo es un delincuen-─

─¡Vuelve a decirlo y tomaré un taxi! ─ me amenazó, gruñí en voz baja acelerando tras cambiar la luz.

─Bakugo es un chico problema─ dije intentando evitar usar la palabra "Delincuente" pues a Midoriya le molesta que me refiera a su estudiante como tal─, y Todoroki presenta a Endeavor a sus espaldas, y peor, de seguro a media mafia China con su hermano vagando por ahí.

─¿Mafia china? ─ me preguntó con el ceño fruncido─ ¿De qué hablas?

─De Touya─ dije mirándole de forma fugas para volverme a concentrarme en el camino─ ¿No lo sabias? Touya termino en malos pasos.

─La última vez que hable con Natsu me dijo que estaba en América─ Me encogí de hombros.

─Escuché rumores que estaba trabajando en un laboratorio tránsfugo, al parecer generan drogas para la guerra.

─¿Q-Qué guerra? ─ le miré de reojo.

─Ese es el problema, no sé sabe. Escuché por ahí que esta algo loco.

─Los rumores son eso, Hitoshi, rumores, cosas que la gente inventa.

─Los rumores poseen una verdad como base.

Una vez más silencio, comencé a mover mis dedos sobre el volante algo incómodo. Odio que Izuku esté molesto conmigo.

Pero también odio que defienda a Bakugo y a Todoroki, esos chicos no lo merecen.

Llegamos al fin a los aposentos Yagi-Midoriya, apagué el motor y al momento en que noté que Izuku posaba su mano en la manilla, coloqué el seguro. El pecoso a mi lado me miró confundido, pero aun molesto.

No soporto esto.

─Te amo─ dije tenso mirando el volante aun enojado por la situación─, te amo y te amare sin importar que pase…

─Hitoshi, yo-─

─Pero me cabrea que esos chicos tengan más importancia que yo─ dije con seriedad mientras le miraba. El rostro de sorpresa de Izuku me coloca nervioso, no quería decirlo, pero en verdad ya no podía continuar guardándome aquello.

─Hi-Hitoshi… ¿E-Estas celoso? ─ su pregunta me resuena casi como burla y emoción.

¿Celoso? ¿Yo?

─O-Oh mierda─ dejé escapar al darme cuenta que Izuku tenía razón.

Dejé caer mi cabeza con derrota contra la bocina de mi auto, escucho la risa de Izuku de fondo mientras yo maldigo mi existencia. Yo Shinsou Hitoshi, acabo de hacer la escena de celos más patética la faz de la tierra.

─N-No lo puedo creer─ dijo divertido mientras le miro de reojo con mi rostro ardiendo a mas no poder, esto es demasiado humillante─, mi polígamo favorito, el señor: La posición es una forma primitiva de actuar, esta celoso.

─No es gracioso─ gruñí, aun rojo— ¿Polígamo favorito?

─Si es gracioso─ me dice risueño. Aun le estoy mirando, siento mis mejillas arder con fuerza mientras que Izuku parece mirarme victorioso y divertido.

Bien, si ya empecé con los celos, hay que darle un fin digno.

Desabroché mi cinturón, presioné el botón del copiloto causante que el respaldo cediera hacia atrás, haciendo que mi pecoso perdiera el equilibrio y se fuera con el asiento. Con rapidez me abalance sobre él, tomando sus piernas, acomodándolas de cada laso de mis caderas, escuche una pequeña queja, de seguro por los moretones.

Izuku sorprendido por mi actuar, me empuja de los hombros intentado quitarme de encima, pero claramente no lo logra, acerco aún más su intimidad a la mía y comienzo a dejarme caer sobre su tozo con lentitud, sintiendo su latidos en mi pecho. Llego al fin a su rostro, su ardiente rostro que de seguro combina con el mío a la perfección.

─De-Detente ¡M-Mis padres pueden vernos! ─ me dijo alterado, me encogí de hombros, y le di mi mejor rostro de: no me importa.

─Tus padres, no los míos.

─¡Hi-Hitoshi!

─Lo siento, soy celoso al parecer─ dije coqueto acercándome a su boca─ y voy a reclamar lo que es mío.

Antes de que logre decir algo, atrapo su labio inferior y comienzo a lamerlo lentamente, logrando que Izuku jadeé de una forma aterciopelada que me calienta. Continúo, aumentado la proximidad de nuestros encendidos cuerpos, y tras saborear de mil formas cada rincón de su boca, desciendo a su cuello, comenzando a lamer, chupar y morder, sintiendo como Izuku se deja llevar por mí, aferrándose a mi chaqueta con fuerza.

Estoy caliente, enojado y celoso, creo que es una combinación peligrosa. Jamás me había dado el enorme deseo de reclamar por algo, jamás había tenido miedo de que otros estuviesen observando a una pareja mía, ya que no me importaba si esa pareja se acostaba o no con otros. Pero ahora es diferente, estamos hablando de Izuku y la maldita 3-A, donde estaban el maldito chico de ojos ostentosos, de cabello perfecto y de rostro de supermodelo, el típico chico malo salido de comedia romántica que erizaba la piel de cualquiera con una mirada, y la chica inocente de ojos achocolatados demasiado ardiente para solo tener 18. Tengo rivales, rivales jóvenes y prohibidos, tentadores ante los ojos de cualquiera.

Mierda, y tengo una sensación que no me deja en paz, una vocecita en mi cabeza que me grita día y noche que estoy perdiendo terreno con esos púberos, y no puedo hacer nada para detenerlos.

Pero hoy dejaré mi marca, por lo menos eso dejara en claro que Izuku no está solo.

Comienzo a morder con más fuerza, mis succiones son más bruscas, tengo que darme prisa antes de que Izuku note lo que estoy haciendo.

─Hi-Hitoshi, m-me duele─ musita entre cortado, pero no me detengo.

Sus manos se posan en mi pecho intentando separarme, pero lo impido sujetándole de los hombros, mientras comienzo a embestir con fuerza contra su ya despierta intimidad, generando un roce que provoco un suave gemido en mi oído.

Al fin abandone su cuello, mirando de reojo aquella marca violácea que combina perfectamente conmigo.

Eres mío.

Comienzo aumentar la fricción entre nuestras intimidades, mi cuerpo le desea con locura, ahora, me importa muy poco estar en un auto, en medio de una avenida, a plena luz de día.

Mis bruscos movimientos generan el mecer del auto, nuestros alientos y la temperatura de nuestros cuerpos han empañado los vidrios, es un ambiente tan sucio, pero tan encantador que-─

Los golpes en el vidrio acaban con el ambiente, mi corazón ya acelerado da un brinco y miro a Izuku que parece sorprendido de lo que acaba de escuchar. Miro el vidrio del copiloto, y paso mi mano con lentitud dejando ante mí a una mujer y un hombre ─muy conocidos para mi─ que nos observan claramente sorprendidos.

Presiono el botón del vidrio descendiendo la ventana.

─Hola ─ dije con simpleza, la señora Inko con curiosidad y una sonrisa nerviosa me mira.

─¿Q-Qué están haciendo niños? ─ miro a mi suegra varios segundos, luego a Yagi que parece perplejo con la situación.

─Estoy a punto de tener sexo de reconciliación con su hijo ¿Nos dan 20 o 15 minutos?

La bofetada que recibí, fue tan fuerte que resonó por el auto, la casa antigua de Izuku, y de seguro se escuchó por toda la ciudad.

Izuku tiene mucha fuerza.

Almorzamos en silencio, Izuku sentado a mi lado completamente enfurecido y rojo, mientras que yo estoy saboreando mi sopa, aun sin recuperar la sensibilidad en mi mejilla derecha.

─M-Me alegro de volver a tenerte aquí Hitoshi─ me dice la señora Inko mientras me mira, de seguro, incomoda desde el otro lado de la mesa─, me da gusto volver a tenerte bajo mi techo.

─El gusto es mío─ dije con una sonrisa leve─, la sopa esta deliciosa por cierto.

─Gracias eres muy amable.

─¿Cómo están las clases joven Shinsou?

─Bien, muy normal─ dije continuando mi sopa.

Es un ambiente muy tenso, Izuku está furioso, ni siquiera las caricaturas de All Might le harían reír en estos momentos.

─Izuku, cariño─ dije con una sonrisa─ ¿Me pasas la sal?

Pero me ignora, sonreí divertido, me gusta cuando se enoja por cosas así.

Pues cuando esta enojado por cosas así, es muy divertido molestarlo.

Nos encontramos frente a frente, yo estoy frente a Inko, e Izuku frente a su padre. Yagi me entrega la sal que había pedido.

─Gracias, es muy cortes de su parte─ dije con un tono claramente irónico, Izuku movió su rodilla izquierda golpeando mi pierna, sonrío.

─Izuku ¿Cómo te sientes? ─preguntó Inko─ ¿Tus heridas duelen?

─¿A-Ah? ─ preguntó algo ido mi pecoso.

─Habla de tu pelea con Kan ─ dije recodando lo sucedido ayer.

─¡Ah! No, estoy bien, no me duele nada─ dijo con enorme sonrisa.

─Le insistí en ir al hospital, pero se negó─ le delaté logrando que Izuku volviera a golpearme por debajo de la mesa─, hoy casi lloraba en la ducha por el dolor.

─¡Oh mi bebe! ─ chilló Inko angustiada─ ¿Y no lograste que fuera al hospital?

─Ya sabe cómo es Inko, tan terco, le he dicho miles de veces que coma brócoli y no lo hace.

─¡Yo le decía lo mismo! ─ me dijo Inko sorprendida ante la supuesta coincidencia.

─¿Verdad? Nunca se come las verduras, dios, es como un niño.

Una vez más Izuku me golpea por debajo de la mesa, pero esta vez, atrapo su pierna con la mía, obligando a que las separe. Desciendo mi mano con lentitud, sin deseos de generar sospechas, llegando a su intimidad, comenzando acariciarla sobre la ropa, Izuku da un brinco.

─¿Todo bien Izuku? ─ preguntó Yagi mientras terminaba su sopa.

─S-Si─ dice como robot mi pecoso.

Mi mano acaricia con lentitud de intimidad, miro de reojo a Izuku que tiembla mientras su rostro esta sonrojado, con los ojos casi adormilados, y su encantadora boca levemente abierta. Demasiado lindo para este mundo.

Siento su intimidad despierta en mi mano, aumento la presión agarrando con más fuerza, e Izuku se retuerce colocándose de pie de inmediato, apartando mi mano.

─¡Hi-Hitoshi! ─ me llama, le miro de reojo, casi fingiendo locura─ ¡Necesito hablar contigo un momento!

Izuku, casi como un robot, sale caminado hacia la escalera, yo aún sentado, le miro desde mi lugar, observo a sus padres y me encojo de hombros, fingiendo no entender muy bien lo que ocurre. Finalmente me coloco de pie, y comienzo a subir la escalera.

Llego hasta el segundo piso, miro de lado a lado, hasta que noto que la antigua habitación de Izuku esta con la puerta entre abierta.

Me adentro y ahí está, sentado en su antiguo escritorio, mirándome completamente rojo, con el ceño fruncido.

─Hola─ dije con tranquilidad.

─¿T-Te puedes calmar? ─ me preguntó mientras se acercaba a mí, le miré confundido.

─¿Disculpa?

─Sa-Sabes a lo que me refiero, no sé por qué actúas así pero-—

─No sé de qué hablas─ dije con tranquilidad.

─¡L-Lo que hiciste en la mesa! ¡Lo del auto!

─Lo que hice en la mesa─ repetí mirando el techo fingiendo amnesia─, ah te refieres a esto─ le agarré con rapidez una vez más su intimidad, Izuku dio un brinco─¿Esto? ─ pregunté acariciando sobre su ropa, le agarré de la sudadera verde y lo atraje hacia mí, Izuku me miró rojo y confundido─¿Qué?

─¿P-Por qué-─

─¿Por qué lo hago? ─ él asintió─ A bueno, es que estoy muy caliente, enojado y celoso, y al parecer, y creo que acabo de explotar─ dije con una tranquilidad que le genero una corriente eléctrica─ ¿Te calienta que este así?

─N-No.

─¿No? ─ inquirí curioso, acercando su cuerpo al mío, acariciando su rostro, levantándolo un poco para que me mirara─ ¿No te calienta que solo tú me coloques así? ─ Izuku dejó escapar un "Mmh" que logro formar una sonrisa en mis labios─. Que seas el primero y el único que logre calentarme al punto de ponerme celoso.

─L-Los celos no son buenos.

─Lo sé─ dije con una sonrisa, acercando su cuerpo al mí, agarrando su trasero, soltando su intimidad, afirmándolo con fuerza, acariciándolo con lentitud y agresividad.

─Hi-─

─Te amo─ digo agarrando sus piernas ubicándolas alrededor de mi cadera, levantándolo sin previo aviso, Izuku ante la sorpresa se aferró a mi cuello, comencé a caminar hacia el muro más cercano apoyando a mi encantador pecoso─, te amo Izuku, te extraño, por favor… vuelve conmigo.

─Hitoshi…

─¿Qué más tengo que hacer para que te des cuenta que te extraño? ─ pregunté desesperado─. Te deseo cada noche sin poder tocarte sabiendo que estar al otro lado del pasillo, te veo cada mañana en toalla con ese escultural cuerpo que tienes, extraño tu aroma, extraño su sabor, te extraño, quiero volver─ Izuku bajó la mirada─, por favor, cambié por ti, deje de fumar por ti, terminé con todas las chicas por ti, no quiero ver a nadie más que no seas tú pero por favor… Izuku…

─Bájame…─ musitó bajo.

─P-Pero-─

─Bájame por favor─ me pidió amable, aunque mi pecho se apretó ante aquella petición, obedecí, y le deje en el suelo─. Hitoshi yo aún no me siento seguro de que esto vaya a funcionar, yo-─

─¿Hay alguien más? ─ pregunté recordando a cada chico de la 3-A.

─¡¿A-AH?! ─ dejó escapar Izuku.

─No tienes que mentirme, solo dímelo, sientes algo por alguien más.

─¡N-No!

─Izuku, por favor, se sinceró conmigo.

─¡Te estoy diciendo la verdad! ─ me chilló, pero algo en mi me dice que es mentira e Izuku lo nota─ N-No me crees…

─Izuku-─

─Largo─ me dice sorprendido, pero no logro comprender su orden─, q-quiero que te vayas.

─¿Me estas echando? ─ pregunté alterado.

─H-Hoy me quedare aquí, necesito pensar.

Me quedo en blanco ante su petición, Izuku se dedica a mirar el suelo, y tras unos segundos, me marcho, sin despedirme de nadie, con un sonoro portazo, me dirijo a mi auto. Me subo y manejo en silencio aun estupefacto por lo ocurrido.

Me detuve en un semáforo al tener el rojo, siento como mis ojos arden. Le he dicho a Izuku todo lo que siento, y me ha rechazado.

Las lágrimas escapan sin previo aviso de mis ojos, escucho las bocinas a mis espaldas, pero las ignoro.

Estoy perdiendo a Izuku, y es solo mi culpa.

.