HOY SON DOS CAPÍTULOS ¡ESTE ES EL PRIMER CAPITULO QUE SUBO HOY! ¡REPITO! ¡EL PRIMERO! ¡EEEEL PRIIIMERO!

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Eso... Besitos.

Él, Yo, Ellos

Me miro una vez más al espejo.

No puedo.

Mis dedos se aferran al lavamanos con impotencia, mi lado izquierdo…

Ese lado izquierdo tuyo es horrible, déjame arreglarlo

¿Por qué nací así? ¿Por qué no puedo ser como mis hermanos?

Esto me molesta tanto, odio este lado de mí, lo aborrezco, es horrible.

Shoto─ miro de reojo a la puerta del baño, y me cerco abriéndola un poco dejando que uno de mis ojos observen por la abertura, veo que Fuyumi está arreglada y detrás de ella esta Natsu, también con su ropa nueva─ Iremos a ver a mamá ¿Quieres venir?

¿Yo?

Ese lado izquierdo tuyo es horrible, déjame arreglarlo

─No─ dije con tranquilidad, ella me miró preocupada─, vayan ustedes.

─¿Seguro? ─ me preguntó algo incomoda.

─Compraremos helado a la vuelta─ me dice animado mi hermano.

─No… Me quedaré en casa─ dije con tranquilidad, sin emocionarme ni un poco, ambos intercambian una mirada.

─Bien, pero no te bañes sin nosotros en casa ¿Ok? ─ me dijo mi hermana mientras Natsu me mira afligido, yo solo asentí y cerré la puerta del baño, encerrándome una vez más.

¿Por qué no quiere ir? ─ escucho del otro lado de la puerta la voz de mi hermano.

Dale tiempo.

Pero ya tiene 7 debería querer ver a mamá.

No hay que presionarlo, no sabemos tampoco como pueda reaccionar mamá.

Mi mamá… Me odia.

Es mi culpa, no puedo ir a visitarla porque mi presencia podría lastimarla, no quiero que me vea luciendo como un monstruo. No quiero que me vea así.

Me miro en el espejo.

Si tan solo hubiera nacido como mi hermano Natsu, tal vez podría ir a ver a mamá, y mostrarle que todo está bien.

Poso mi mano en mi ojo izquierdo, cubriendo mi cicatriz.

¿Podré hacerla desaparecer? Recuerdo que Fuyumi ocupa algo de maquillaje para cubrir algunas marcas rojas de su rostro, tal vez eso me ayude.

Sin saber nada, ni muy claro lo que busco, comienzo a investigar en la repisa del baño, en la sección que pertenece a Fuyumi, tomando un pequeño estuche. Al abrirlo, me encuentro con machas brollas, algunos lápices con pinceles extraños y un polvo de color piel. Sin tener práctica, comienzo a esparcir aquel polvo con mis dedos en mi cicatriz, y grande es mi sorpresa al ver que parte de ella se ha desvanecido.

Continúo hasta que llego a un punto que mi piel es pareja, no hay cicatriz, mi tono de piel es algo más claro que el de Fuyumi pero no importa, mi cicatriz no está.

Pero mi cabello…

Busco una vez más y entre las cosas, veo que en el sector que pertenece a mi padre hay unas tijeras que mi viejo ocupa para cortar su barba. Las tomo y observo el brillante filo, me observo al espejo una vez más, y luego a las tijeras.

Tomo uno de mis mechones, y dejo que el filo se cierre con lentitud alrededor de él.

¡Shoto! ¡Llegamos! ─ escucho desde el baño.

Hermanito ¿Sigues en el baño?

¡Shoto! ¡Abre!

¡Hermanito! ¡Quita el seguro!

Les ignoro, yo continuo viendo mi obra maestra.

¡Natsu tira la puerta!

Los golpes contantes, contra la madera al fin ceden con la ruptura de la puerta. Escucho como mis hermanos al fin entran y gritan mi nombre una y otra vez, yo solo les miro de reojo.

Mi hermana se cubre su boca mientras las lágrimas brotan de sus ojos, y mi hermano solo me mira horrorizado.

Más, yo sonrío.

Al fin puedo ver a mamá.

Siento la sangre recorrer sobre mi parpado izquierdo.

─Shoto…─ musita mi hermano─ ¿Qué hiciste?

Capítulo 31: Madre

Mi cabeza se siente revuelta y pesada, siento una constante presión en mis corneas, casi como si mi cuerpo se hubiese vuelto más pesado. Mi garganta esta seca y me arde, mi estómago quema de una forma intensa que desearía que simplemente me lo arrancaran.

Esto es una tortura.

No comprendo que ha ocurrido, solo me siento hundido en una oscuridad infinita, con mi cuerpo sufriendo quemaduras contantes por el frio, casi como su mi piel se congelara lentamente haciéndose pesados, trizas. Como si alma estuviese siendo arrancada directamente de mi pecho, sin importar el dolor que mi persona está sufriendo.

Estoy muriendo.

Mi cuerpo ya no puede sostenerse, yo no tengo fuerzas para continuar, creo que simplemente lo mejor es dejar de luchas.

No… Shoto… Debes ser fuerte.

¿Por qué? ¿Por qué querría ser yo fuerte? Seria más sencillo ceder, dejar que mi alma continúe con su camino, que mi alma ceda a las manos de aquel ángel que acaricia mi pecho en busca de latidos.

¿Por qué no puedo irme?

Eres muy joven…

¿Y? mi vida puede terminar, puedo acabar con todo, es cosa… solo debo…

Dejar de respirar.

No… No hagas eso… debemos ser fuertes.

¿Debemos?

Si…Debemos… Yo, soy tú.

Abrí los ojos lentamente, la luz, la claridad de la habitación es molesta, mis ojos lagrimean y mi cabeza retumba. No sé dónde estoy, mi cerebro esta revuelto y creo que voy a vomitar, mi garganta y mi estómago arden.

¿Dónde estoy?

─Lo dejare aquí.

Mi vista es borrosa, toda las imágenes que llegan a mi pupila parecen levemente distorsionadas, casi como si toda figura tuviese una sombra transparente, muy parecido a un eco.

Un doctor.

Logro identificar la bata blanca, de un hombre alto de cabellos negros como el carbón, está viendo algo en la mesa aún costado de mi cama. Escucho que suspira, y se quita sus lentes paseándose por mi habitación mirando de lado a lado.

─Primero ese idiota de Bakugo vuelve a joderme las pelotas y ahora Shoto…─ dice en voz baja, casi en un tono de odio evidente. Gruñe, casi maldiciendo─. Cuando atrape al hijo de puta que te hizo esto, juro que le quemaré vivo.

Touya.

Es mi hermano mayor, reconozco su voz ronca y rasposa repleta de ira, su voz, se asimila a la de mi padre, pero la de Touya es más suave, como si tuviese un tono de burla. Está molesto, muy molesto.

Dijo: Bakugo.

─Ese hijo de puta me encabrona, ojala lo maten pronto─ gruñó cerca de mí, una mano se posa en mi frente─ ¿Estas despierto?

Abro mis ojos lentamente, casi no divisando muy bien, pero logro ver aquellos ojos azules que brillan con cierta curiosidad.

─Tienes que vivir─ me dice como orden mientras acaricia mi frente, mirándome directamente a los ojos.

─Ba…Ba…

Pero mis ojos son más fuertes, y se cierran. Mi mente divaga en una oscuridad contante.

Touya hablaba de alguien de apellido Bakugo… y que pronto seria su muerte.

¿Cómo conoce a Bakugo?

Bakugo está en problemas, es lo único que rodea en mi mente, y frente a mi, aparece mi compañero cenizo mirándome de reojo, con aquellos ojos rubí repletos de molestia contante. De la nada sonríe de lado, casi de forma engreída y petulante.

Tenemos que hacer algo.

Yo no puedo hacer nada.

─¿No puedes? ─ observo con atención su burla, y de la nada lanza una risotada─ Es obvio, que no puedes, estas cediendo, te quieres morir.

Y-Yo…

─Eres jodidamente débil─ me dice mientras se encoge de hombros y mete sus manos en sus bolsillos─, tan débil que no puedes hacer nada por mi, ni por nadie, eres una mierda.

No.

─Una jodida mierda, Bastardo Mitad-Mitad─ me dice en burla, acercándose a mi─, tan mierda, que no puedes hacer nada para evitar que yo me mate a golpes.

Eso no es verdad.

─¿No? ¿De verdad? ─ me pregunta con ironía llegando frente a mi, siento su aliento, su aroma robusto, y un tenue olor a sangre. Observo sus manos, están sangrando, sus nudillos están destruidos, y horrorizado, observo un profundo corte en su garganta notando como la carne resalta entre unas arterias que están carentes de sangre─ Eres un cobarde, te pintaste ese feo pelo tuyo temiendo a tu propios genes─ dijo mientras me empuja─ ¡ERES UN MALDITO COBARDE!

¡No lo soy!

─¡LO ERES! ERES UNA MIERDA

No.

─¡SI! ¡ERES UNA JODIDA MIERDA!

NO.

─¡¿NO?! ─ me agarró de mi ropa, acercándome a su rostro y observo un brillo repleto de euforia, me veo a mi mismo─¡PUES MUEVE EL CULO! ¡Y DESPIERTA COMO EL JODIDO HOMBRE QUE DICES SER!

Abro los ojos de golpe, y me siento en mi cama, miro un tanto desorientado la habitación. No esta Touya, casi no reconozco a nadie, y tras varios segundos cuando al fin las personas se voltean a verme recuerdo sus rostros. Mi mente reconoce a Kirishima, que se acerca animado a saludarme, y antes de que logre decir algo, le agarro de la ropa y lo atraigo hacia mí.

Mírame y llora Bakugo.

─Bakugo… está en problemas─ musito con cierta complejidad.

Y sin poder evitarlo, colapso en mi cama.

Mi cuerpo se quiebra una y otra vez, mi cuerpo quiere ceder pero la voz burlona de Bakugo retumba en mi cabeza, echándome en cara mi debilidad, y eso simplemente no lo puedo permitir. No soy débil, soy lo suficientemente fuerte para poder estar constantemente de pie sin importar cuantas veces mi padre me intente golpear.

Soy fuerte.

Somos fuertes.

Shoto

Una vez más abro mis ojos, esta vez, lentamente, siento un sube ventilador acariciar mi rostro, una suave y delicada briza que revuelve mis cabellos. Mis ojos se enfocan en la televisión y el ambiente japonés de fondo.

Reconozco el gato cósmico en el televisor.

Mis cabellos danzan ante el soplido del ventilador, y tras varios segundos, hipnotizado por la vos de aquel peculiar gato azul, noto como uno de mis cabellos se mece ante mí con una tonalidad rojiza tan pintoresca.

─Shoto ¿Ya despertaste? ─ hundí una vez más mi rostro en lo que pensé que era una almohada, pero no, es un regazo─. Cariño, creo que ya dormiste demasiado.

Esa voz.

─Mamá…─ musito levantando mi mirada, encontrándome con un rostro contra luz, entre cerré los ojos cegado, y al fin, su rostro toma forma, su ojos suaves de iris gris con una linda sonrisa mientras me mira con amor─ Mamá… Eres… Tú…

─Claro que soy yo, Shoto ¿Soñaste? ─ me preguntó casi divertida y enternecida─ ¿Qué soñaste Shoto?

Me senté, y noto que estamos en mi viejo sillón, miro mis manos y son pequeñas, yo soy pequeño. Acaricio mi rostro, y me sorprendo al no sentir mi cicatriz, sus manos se posan en mis mejillas, y con cariño, me incentiva a levantar su rostro hacia ella.

─ ¿Todo bien?

─Estoy… Soñando…─dije sorprendido.

Creo que es la primera vez que sueño con mi madre, me dejo llevar por su cariño en mi mejilla derecha, no puedo dejar de verla, es como en mis recuerdos. Su cabello tan blanco como la nieve, sus ojos repletos de paz, su sonrisa leve y suave como el de un ángel.

Es mi mamá.

Sin poder evitarlo, le abracé con fuerza, hundiendo mi nariz en su cuello mientras mis manos le rodean. Me siento inmensamente feliz de verle, está frente a mí, es muy real.

─¿Shoto? ¿Todo bien? ─ me pregunta acariciando mi espalda.

─Te extraño─ dije muy bajito─, perdóname mamá.

─Shoto…

─Perdona, por estar lejos─ dije mientras siento mis ojos arder con fuerza, mientras percibo como mi pecho se inunda de todas las emociones que he escondido durante mi adolescencia, desbordando en un mar de lágrimas reprimidas en años─, perdóname, no te he ido a ver, mamá.

─Shoto…─ mustia mientras acaricia mi cabeza.

Si, recuerdo su aroma, su calor… Su amor.

Es tan real, creo que es lo mejor que me ha pasado en todos los años que llevo separado de ella, poder verle sin sentir aquel miedo de que ella me odie por abandonarla, abrazarle sin temer de que no seré correspondido, decirle cuanto la amo sin recibir palabras de odio a cambio. No estuve ahí para ella, no la apoyé cuando lo necesitó, no estuve para protegerla y ayudarla a seguir adelante.

Solo me hundí en mi dolor, en mis miedos.

Siempre he pensado que mi presencia solo empeoraría su estado, es por eso, que renuncie a una posibilidad de poder verla volver a sonreír.

Pero ahora…

No puedo evitar sonreír. Sintiendo como mis lágrimas acarician mi rostro.

Este es el mejor regalo que el destino me ha dado.

Una segunda oportunidad.

─Shoto─ me dice separándome un poco de ella─, tienes que despertar.

─¿Ya? ─ pregunté mientras su pulgar limpia una de mis lágrimas─ ¿No puedo quedarme contigo aquí?

─No soy real cariño─ me dice con tranquilidad, yo desciendo mi vista, pero ella me levanta el rostro─, estoy aun ahí, solo tienes que perdónate bebe, yo necesito tu perdón…

─¿Mi perdón? ─pregunté confundido, ella poso su mano en mi ojo derecho.

─Si… Te necesito Shoto─ me dice mientras me sonríe y las lágrimas caen─ Y para eso, necesitamos que despiertes cariño.

Bakugo tiene razón, soy un cobarde, jamás lo acepte, cambie mi apariencia buscando que mi madre me aceptara, buscando su perdón. Buscaba que ella me amara pese a no verme, pensé que ocultando mi cicatriz quizás ella al verme podría sentirse mejor al no ver una marca, pensé que al ver mi cabello, como el de mis hermanos, tal vez ella me viera como un hijo a quien podría amar.

Pero no… Yo estaba excusándome en mi cobardía, ya que nunca me atreví a visitarle, viéndome así.

Tenía miedo de no ser aceptado.

─Te amo─ dije mientras me aferraba a ella─ Te amo mucho mamá.

─Y yo a ti, mi pequeño Shoto…

Una vez más… Oscuridad.

Siento un frío horrible que congela mi piel, observo de lado a lado, hay nieve en mis pies, y una fuerte tormenta se azota con vehemencia, no hay estrellas, y no hay nada a las lejanías, solo nieve y oscuridad. Respiro hondo, y sintió como el hielo comienza a carcomer mis pulmones.

Si me quedo aquí, moriré.

Comencé a caminar, sin saber bien a donde iba, avanzaba sin rumbo percibiendo como mi piel comenzaba a congelarse lentamente, como mis pulmones queman ante las bajas temperaturas.

─Mamá─ llamó mirando de lado a lado, y una fuerte ventisca azota mi espalda logrando que tambaleara y caiga de rodillas en la nieve. Mis dedos se pierden en el manto blanco, observo la manga de mi ropa y reconozco el uniforme de gimnasia de la escuela. Miro de lado a lado, mis piernas están hundiéndose en la nieve, los fieros copos comienzan adherirse a mi espalda con una fuerza tal, que las bajas temperaturas atraviesan mi ropa penetrando hasta mi piel, comenzando a quemarla de una forma lenta y tormentosa. ─ Tengo… Frío…─ musito mirando de lado a lado, buscando algún lugar donde guarecerme.

Pero no hay nada.

Estoy solo.

Sho-chan…─

Levanto la mirada confundido, buscando a la persona que me ha llamado, pero continúo solo. Me abrazo a mí mismo, intentando generar algo de calor, algo que me mantenga con vida.

Voy a morir.

─F-Frío─ musito una vez más casi como una plegaria─ Frío…Mamá

Soy yo… Midoriya…

¿Midoriya? ¿Quién es Midoriya?

Intento recordar pero mi mente está bloqueada, solo pienso en el frio y el enorme dolor que el hielo está generando como miles de cuchillos que se adentran con lentitud en mi carne, quemando y haciéndose paso entre mis nervios y tendones, cortando, moviéndose mientras levantan mi piel arrancándola. No sé quién es la persona que me habla, no logro reconocer su voz, ningún rostro se me viene a la mente.

¿Quién era Midoriya? ¿Era importante? ¿Por qué no la recuerdo?

Es importante─ levanto mi mirada al reconocer mi propia voz, viendo que frente a mi hay un niño de ojos diferentes, uno azul y otro gris, de cabellos bicolores, de un rojo tan ardiente como el mismo fuego, y un blanco tan puro como la nieve a mi alrededor ─ Él es importante, para nosotros.

─¿L-Lo es? ─ pregunté tartamudeando─ ¿P-Por qué no lo recuerdo?

Lo recordaremos juntos─ dijo mientras me mira con una sonrisa leve─, solo debes sentir su calor, y recordaras.

─¿S-Su calor? ─ pregunté confundido─ E-Estamos a más de 2 grados bajo cero.

Siente su calor─ me repitió acercándose a mí, separé mis brazos al ver que intenta llegar a mi pecho, y su pequeña mano se posa en mi pectoral izquierdo─ Aquí, siente su calor.

─N-No entiendo─ dije sin comprender.

Sho-chan… ¿Estas despierto?

─Esto es un sueño─ me dije viendo mis manos ─¿N-No? ─ levanto mi mirada pero mi yo infantil ya no está.

Necesito aumentar mi temperatura, necesito que mi cuerpo retome su calor, o voy a morir.

─Tengo que recordar… Tengo que recordar…

Shoto…

─Midoriya…─ repito, y sonrió levemente, aquella palabra resuena en mi boca como si mi lengua extrañara pronunciarla─ Midoriya─ repito, mi cuerpo, mi pecho comienza aumentar su temperatura.

Y entonces recuerdo.

─M-Midoriya─ dije sintiendo un suave olor a lavanda, uno muy suave y tenue. Sonreí levemente, abro mis ojos notando perfectamente como todo a mí alrededor se ha transformado en un inmenso bosque, uno cálido donde el sol acaricia mi piel.

Lo recuerdo.

Midoriya es un bosque, uno en el que con gusto me perdería.

─Midoriya─ repito, mis manos se aferran a algo, algo que emite un calor tenue que ha logrado desaparecer la escarcha de mi piel, abro los ojos y me encuentro con una piel blanca, y unos risos verdosos que están apoyados en una almohada ─¿Midoriya?

Creo que sigo soñando, han sido sueño tras sueño.

─¿Si?

─¿Eres… real? ─ pregunté con duda, su cuerpo se siente bien, su compañía acelera mi corazón.

─Quizás…

Es un sueño, esto jamás pasaría en la realidad.

Mis manos se aventuran a palpar su espalda, esperando que, si es una alucinación, desparezca. Pero mi madre y Bakugo también eran palpables, así que ya no sé qué creer.

─Te sientes real─ dije sin evitar una vez más respirar profundo su aroma─, y hueles bien.

Este es un sueño loco, uno cada vez más extraño que el anterior. En el fondo, siento que es mi mente dándome oportunidades para poder hacer lo que mi corazón quiere, complaciéndome en cuerpo y alma.

Tiene sentido.

Primero escuchar el perdón de mi madre y ahora Midoriya…

Acerco mi boca lentamente a su cuello, con cierta duda, dejo que mi respiración golpeé lentamente su blanca piel y sin perder más tiempo, lamo lentamente su dulce y blanca epidermis, saboreando su prohibido sabor.

─S-Shoto─ musita de una forma aterciopelada que me enciende.

─Ya no sé qué es real y que no─ le digo, mientras muevo mis manos hacia sus caderas acercándolas a mi cuerpo deseando que la distancia en nuestros cuerpos desaparezca─, pero tú… creo que eres lo mejor que he soñado.

Es un gran sueño, uno que espero nunca acabe, tengo a Midoriya solo para mí.

Y pienso hacerlo mío.

Sus manos se posan en mi pecho, pero le ignoro, y continuo succionando su cuello, esperando escuchar algún gemido de su parte, entrelazando sus piernas con las mías.

─¡S-Shoto! ¡Soy real!

Si… sabes muy real.

Con los segundos, mi cuerpo se enciende, su cuerpo es solo mío ahora. Siento como nuestros cuerpos están compartiendo la misma temperatura, y además, noto como Midoriya comienza a calentarse con evidentes sonrojos, mientras me mira un tanto sorprendido.

Estoy sobre él, estoy deseoso de continuar, pero aun así, observo atento cada rasgo de él, sus pecas, sus hermosas pecas adornadas por un suave carmesí, sus brillantes ojos repletos de confusión, sus labios que me llaman a gritos.

─¡Sh-Shoto! ─ me chilla.

Es perfecto.

─ ¡Soy rea-─

─Me gustas.

Real o no, no me importa, quiero que lo sepa, quiero que sepa que pienso en él cada momento. Quiero que sepa que mi corazón palpita solo por él. Quiero que sienta cada grito de mi cuerpo por él.

Al fin noto como sus labios se abren lentamente, él solo me observa sorprendido, y comienzo acercarme buscando su prohibida boca.

─Me gustas─ repito en sus labios, sintiendo como nuestros alientos colisionan ─, me gustas mucho…

─Shoto…─ deja escapar en un jadeo que es música para mis oídos.

Le beso.

Sus labios, su lengua, todo es maravilloso. Como boca me corresponde en un deseo furtivo de una noche repleta de pasión. Le deseo con cada fibra de mi cuerpo, y su boca es solo el comienzo.

No es suficiente.

Quiero más.

Comienzo acariciar su suave y rizado cabello, mis manos recorren las pecas de sus mejillas, Izuku es perfecto.

Nos separamos en busca de aire. Jadeo excitado, más caliente que nunca, mi cuerpo me suplica al punto que duele, quiero sentirle de todas las forma posibles.

Un beso no es suficiente.

─¡Sh-Shoto! ─ me llama de una forma tan encantadora, volviendo a succionar su piel, lamiendo su cuello y comenzando a descender a su clavícula─ ¡Soy real!

─Demasiado real…─ musito muy bajo.

─¡Lo soy! ¡Lo soy!

Lo eres…

Mis manos comienzan adentrarse en su camisa, sintiendo su ardiente piel en las yemas de mis dedos, acariciando su abdomen, entrando de a poco a su pantalón. Sus manos se aferran a mi pijama, tal vez ansioso, tal vez deseoso de que esto comience.

Lo haré mío.

─¡S-Shoto! ─ exclamó─ ¡Shot-─ sonrío con lujuria al ver que su voz se ha cortado en un aterciopelado y lento jadeo, uno que es hermoso y me ha vuelto loco, y quiero volver a oír─ Y-Yo…─ dejó escapar─ n-no está bien…

─Está muy bien…─ dije en su oído comenzando a lamer su lóbulo─. Te deseo Midoriya…

─E-Estas enfermo…─ me dice en un jadeo tan pastoso que me esta enloqueciendo─. N-No sabes lo que haces… s-soy real.

─Real para mi─ aseguré.

Tengo el control, Midoriya está perdido en un mar de deseo que estoy deseoso de concebir. Mis labios una vez más atrapan su boca, él me corresponde, de un modo suave y torpe que me hace pensar que Izuku es un joven inocente que pide a gritos que le satisfaga.

Mis rápidas manos han desabrochado su pantalón, y poso mi mano en su despierta, húmeda y endurecida intimidad que está suplicando que le atienda.

─¿Podemos hacerlo? ─ pregunto con lo poco de cordura que queda en mi mente.

─N-No─ me dice─ ¿S-Si? No, no.

─¿Si o no? ─inquiero serio, estoy en mi limite.

─Y-Yo─ apego mi intimidad contra la suya, comenzando a refregar mi hombría, esperando que él entienda mi posición, pero mi cuerpo libera una corriente eléctrica al escuchar un gemido ronco escapa de su garganta.

─Por favor…─ suplico a punto de ceder a un instinto animal que jamás pensé que llegara a dominarme.

─N-No… No lo sé─ dijo, pero ya no importa, él también lo desea, es notorio como su entrepierna palpita en mi mano, comienzo a acariciarle lentamente─. D-Detente. ─y mis dedos se posan en el elástico de su ropa interior, adentrándome lentamente.

─No quiero─ gruño en su boca─, te deseo, a ti, ahora, Izuku….

Abro mis ojos, y veo a Fuyumi frente a mi mirándome alegre, y a su lado, Natsu que parecen felices de verme.

Mierda, estuve tan cerca.

─¿Puedo volver a dormir? ─ pregunté esperanzado de poder retomar aquel hermoso sueño.

Fuyumi ríe al igual que mi hermano.

No era broma, pero bueno.

─¡Bienvenido a los vivos hermanito! ─ me saludó mi enorme hermano albino mientras me mira alegre, mientras mi hermana limpia unas lágrimas de sus ojos─ ¡Nos diste un susto de muerte!

─¿Cómo te sientes Shoto? ─ me preguntó Fuyumi mientras me mira.

─Caliente─ dije con sinceridad.

─¿Tienes calor? ─ me preguntó mi hermana sin entenderme.

─Abriré una ventana para refrescar un poco─ me dijo mi hermano mientras se volteaba.

─Estábamos preocupados─ mis oídos reconocen la voz, y miro con tranquilidad a mi padre que yace en un rincón mirándome, tiene un poco de barba, y ya no trae su venda, tiene una enorme herida que aún no cicatriza─. Lo bueno es que hice que uno de los mejores doctores te atendiera.

Mi padre también estuvo aquí. Aun así, su presencia no me afecta.

Mi mirada se posa en un abrigo que yace en mi regazo, un abrigo algo pequeño para Natsu o mi viejo, y es de hombre, por lo tanto no es de Fuyumi. Tomo una de las mangas y olfateo aquel aroma que emite.

Lavanda.

─Eso es de Izuku─ levanto la mirada para ver a mi albino hermano─, vino a verte ayer en la tarde.

─¿Izuku? ─ dije confundido.

Claro, Midoriya y mi hermano eran amigos en la escuela. Lo había olvidado.

Dejó su abrigo para ¿Mi? Sonrío levemente.

Midoriya…

La puerta se abre de golpe y todos volteamos a ver al doctor que yace en el umbral con lentes de sol de vidrio azul, de cabello rubio y peinado hacia atrás.

─¡¿Cómo está mi violador apático favorito?!

¿Violador?

Ignorando el hecho de que me ha llamado violador, escucho atentamente lo que me a ocurrido. Me envenenaron, y aun no atrapan al culpable.

Llevo cuatro días durmiendo en constantes alucinaciones, una fiebre muy alta y siempre a un pie de la muerte. El doctor me dijo que vinieron muchas personas a verme, entre ellos un joven de ojos verdes y cabello revoltoso, de apariencia común.

No pude evitar sonreír levemente, quizás su presencia generó que soñara aquello, una lástima que solo haya sido un sueño.

Aun así, me siento mucho mejor que antes, sea quien sea la persona que me haya envenenado, solo ha logrado que me sienta más fuerte que nunca, y con un enorme deseo de vivir.

Quiero solucionar todo, y quiero hacer que mi vida sea mil veces mejor.

Veré a mi madre cuando tenga el alta, y cuando vea a Midoriya…

Le diré que me gusta.

.

¡UN NUEVO SHOTO HA RENACIDO! ¿Qué le espera a nuestro encantador albino? ¿Algo cambiara en Shoto?

¡Llegamos al capítulo 30! Ni yo lo creo, nunca pensé que este fic llegaría a este nivel, debo decir que es uno de los fics que más me gusta escribir, me hace feliz :3

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