Lamento la demora, no he tenido tiempo para agarrar mi pc, de hecho este cap lo escribí con el celu por la misma razón, así que si ven alguna palabra que no encaje, maldigan al auto corrector.
Este cap se lo dedico a M.B. y K.C. sin ustedes… ¡Hubiera terminado antes! ¡JAJAJA! ¡Saludos! xD
Él, Yo, Ellos
Kirishima es un idiota.
Desde que lo salvé hace un mes de un grupo de brabucones parece no comprender que no le quiero cerca. Vamos en la misma escuela, en clases distintas, pero aun así el muy pendejo insiste en buscarme en los recesos y en el almuerzo.
Una maldita lacra de 8 años, no me imagino lo molesto que será cuando sea más grande.
Pero por razones que no entiendo, su presencia no me desagrada del todo.
Me molesta, pero no demasiado.
Su voz es jodidamente chillona, habla siempre de superhéroes y de la importancia de ser varonil, de cómo seremos mejores amigos por siempre, de que algún día iremos juntos a la universidad y de que yo seré el padrino en su boda. Miles de estupideces que ignoro y que dejo que vomite en un mar de idioteces.
Kirishima habla las 24 horas del día, los 7 días a la semana.
La clase al fin ha terminado, ha iniciado el almuerzo, y para mi sorpresa, Kirishima no ha venido a joderme para que almorcemos juntos.
Lo que se me hace raro.
Me voy directo a la zona de la cafetería, y le busco con la vista, pero sus feos cabellos negros opacos no se ven por ningún lado.
¿Se fue?
Lo vi en los recesos, por lo tanto no es posible, él casi no falta a clases. Algo no anda bien.
Chasqueo la legua y salgo a la zona del patio de la escuela. Para mi suerte están todos almorzando, por lo tanto no tengo que buscarle entre la multitud.
Comienzo mi búsqueda, por cada rincón de esta estúpida escuela, y tras veinte minutos perdidos pateo un basurero molesto al no encontrarle.
No es como si me importara.
─¡R-Retíralo!─aqueo la ceja al escuchar su voz, esta algo lejos, por el sector del gimnasio, en la zona de los lavaderos.
No estoy preocupado, pero aun así corro.
─¡Habla pedazo de animal! ¡¿Di por qué carajos te juntas con esa bestia?!
─¡Es mi amigo! ¡N-No te permitiré que le digas bestia!
Escucho quejas, y múltiples insultos, mi pecho bombea a gran velocidad y me mente se va al blanco al ver a Kirishima en el suelo, con el rostro sangrando y el uniforme destrozado. Levanto la mirada para ver unos chicos, unos extras que jamás en mi vida había visto.
Estoy sobre ellos.
Ira. Furia. Miedo. Tristeza. Asco.
No sé cómo describir como me siento, la verdad ni siquiera sé cómo logre noquear a uno de los dos brabucones, creo que al primero le golpeé en la garganta, y luego cayó contra uno de los lavaderos quedando inconsciente. Pero el segundo, me he ensañado contra su cara, lanzo mis golpes directamente a su nariz, reventándola, desviando su tabique mientras este llora y suplica.
─¡TE VOY A MATAR! ─ grité comenzando a azotar su cabeza contra el pavimento.
Esta noqueado, pero no me importa.
Es una sensación extraña que me invade, casi como si mi cuerpo actuara por sí mismo, como si la ira dominara cada fibra de mí ser.
Se siente bien.
Siento como alguien me atrapa de los hombros y me aleja de mi rival, me retuerzo enfurecido, no satisfecho. Quiero que ellos se arrodillen ante mí y suplen nuestras disculpas.
─¡BRO DETENTE!
Kirishima.
Miro por sobre mi hombro y me encuentro con unos ojos repletos de lágrimas.
─Eijiro─ musito confundido.
Mi amigo me libera, y retrocede asustado, mientras me observa casi como si yo fuera algún animal.
─¿E-Estas bien? ¿Q-Qué fue eso? ─ le miro confundido y más tranquilo.
No sé de qué está hablando.
Observo a los niños que yacen en el piso, son niños muy mayores a mí, me doblan la altura y musculatura, y aun así les gané. Pero sus estados… sus estados son deplorables.
¿Yo hice eso?
─Hermano─ vuelvo a mirar a Kirishima, que me mira angustiado─ ¿Estas bien?
─¿Me preguntas esa mierda a mí? ─ inquirí molesto viendo que su rostro es un desastre─ ¿Te has visto en un espejo?
De la nada sonríe y me abraza, yo de inmediato le alejo asqueado.
─¡¿QUÉ CARAJOS HACES?! ¡VETE CON TUS HOMOSEXUALIDADES A OTRO LADO!
─¡Qué bueno que volviste ser tú! ─ me dice alegre mientras yo le miro confundido─ ¡Por un momento creí que te habías transformado! ¡Así como Hulk!
Estoy jodidamente perdido, definitivamente no sé de qué habla.
─¿Qué está pasando ahí?
Un maestro.
Kirishima y yo huimos de inmediato, dejando la escena del crimen a juicio de los profesores, por suerte no nos atraparon.
Kirishima no me dijo porque estaba peleando con esos chicos, solo me dijo que está sorprendido de que yo actuara de esa forma, que incluso se asustó. Yo la verdad no sé a qué se refiere, pero si recuerdo lo que sentí al ver a Kirishima en suelo cubierto de sangre. Mi pecho reventó a causa de una horrible presión y un enorme nudo inundo mi garganta impidiéndome respirar, fue como si…
Me ahogara…
Capítulo 32: nudillos
Veo como su puño se dirige directamente a mi rostro, en desesperado intento de darme —aunque sea—, un mísero golpe. Una vez más, soy más rápido, y ladeo mi cabeza logrando que su patético intento de golpe roce mi mejilla.
Sonrío de lado.
Con la mano izquierda sujeto su muñeca y con la derecha golpeó su desnudó abdomen sintiendo como este se moldea con suavidad alrededor de mi puño. El idiota —que ni siquiera recuerdo su nombre de peleador— vomita una gran cantidad de apestosos líquidos gástricos directamente al suelo.
Le dejo caer al suelo, de rodillas, dándole un tiempo para que recupere algo de aire que le he arrebatado.
Levanto mi puño, la gente grita enloquecida por mi gran destreza y fuerza.
Soy invencible.
Me paseo engreído, dando leves brincos mientras posiciono mis puños vendados frente a mi rostro, con mi típica sonrisa energética, repleta de adrenalina, que tanto me caracteriza.
Soy Ground Zero, el peleador más temido esta semana, que de un momento a otro, a subido de una pelea como un patético desconocido, hacia la cima.
La gente me admira, las mujeres gritan mi nombre y me suplican que me acueste con ellas. Los hombres me apoyan, apuestan por mí y desean ser como yo.
Soy un dios.
Extrañaba esto ¿Por qué carajos lo dejé?
Veo que mi rival se pone con dificultad de pie, el tipo este quiere morir. De a poco, de una forma lenta, me mira por sobre su hombro y todo se torna silencioso. Observo perplejo sus ojos, sus ojos violetas, unos ojos repletos de burla.
—Me rind—mi puño se estrella contra su cara logrando que se azote contra una de las paredes de nuestro ring. Él me mira aturdido, y levanta sus manos en señal de súplica—. Por favor… Y-Ya no puedo más.
—Vamos ojeroso— dije con voz ronca viendo aquellos ojos violeta mírame burlones, demostrando su superioridad ante mí—, ponte de pie.
Se burla. Se empeña en recordarme una y otra vez que Deku está entre sus brazos.
Le agarro de su asqueroso cabello violeta, y golpeó una y otra vez su rostro, una y otra vez estampó mis nudillos, pero él se ríe, mis golpes no le hacen efecto.
Y eso me enfurece.
Agarro su cráneo y lo azoto contra mi rodilla, mi oponente cae boca abajo, inconsciente, al suelo. Comienzo a patear sus costillas, una y otra vez, y al ver que no se mueve, poso mi pie en su cráneo comenzando aplastar lentamente su cabeza.
—Quiero escucharte crujir— dije sonriendo entusiasmado de ver la sangre correr por la arena, queriendo que su asqueroso rostro de desvanezca para siempre.
Pero alguien me atrapa por detrás, tres o cuatro personas me alejan de mi rival. Grito enfurecido, quiero matar a ese hijo de puta.
—¡El ganador!— habló el referí recordándome en la situación en la que estoy— ¡Ground Zero!— gritó apuntándome, la gente grita entusiasmada en respuesta, algunos solo porque me admiran, otros porque les he hecho ganar mucho dinero.
Poso mi mirada en el hombre con quien peleaba hace un momento, le están atendiendo. Tiene el cabello negro, no violeta, y el doctor abre sus ojos revisando con una linterna dejando en evidencia su tonalidad café.
Eh tenido un ataque.
Carajo.
Sin problema, escalo las paredes de la arena, la gente me rodea, las putas se me pegan a la espalda y a los brazos musitando un mar de suciedades, los hombres me intentan comprar para que sea su peleador.
Y al ver que no me dejan pasar, colman mi paciencia.
—HÁGANSE A UN LADO O LOS MATO A TODOS— Como si mi palabra fuera ley, me obedecieron, quedando a un metro de distancia, saben que no bromeo.
Chasqueo la lengua encabronado, y me dirijo directamente a la zona de los vestidores. Al verme, muchos pareces esconderse, pero no me importa, llego directamente al casillero donde deje mis cosas.
Es hora de irme.
—Lindo espectáculo— me quito las vendas de las manos, ignorándole—, debo decir que mi parte favorita fue el final.
Me detuve.
—Ya sabes—levanté la mirada para encontrarme con unos ojos de un azul tan brillante como un zafiro, frío como el mismo hielo, de sonrisa burlona, y ropa negra—, esa parte donde pierdes el control y quieres matarlo.
—Vete a joder a otra parte Dabi—gruñí continuando pacientemente de deshacerme de las vendas repletas de sangre ajena. Observo mis maltratados nudillos, pese a que las vendas son para reducir el daño, mi piel presenta múltiples cortes y un ardor desagradable.
Un precio que acepto.
—No estás bien niño— frunzo el ceño y me coloco de pie—, eres una bomba de tiempo— sonrió—, pero no es como si me importara, solo quiero ver cuando explotes y mates a alguien.
Avancé hacia él. Dabi es un hombre de quizás unos 30 años, de cabello tan negro como el carbón. Su cuello está repleto de tatuajes al igual que sus brazos, y su ropa es negra con desgastes harapientos que me repugnan.
—Tal vez comience contigo— dije como amenaza, él lanzó una leve risotada.
—No debiste volver— me habló con calma—, solo clavaste tu propia tumba.
Jamás he comprendido a Dabi, es un tipo extraño, no apuesta en las peleas, solo observa, nunca se involucra en los problemas de Toga, no trabaja para nadie, solo está ahí, como un idiota.
Es un asqueroso mirón.
—Y dime— dije con tono irónico y desafiante—, si yo estoy aquí cavando mi tumba ¿Qué carajos haces tú aquí?
Se quedó en silencio varios segundos, y de la nada sonrío, una sonrisa vacía, con unos ojos bizarros y brillantes.
—Es divertido ver como las personas como tú se quiebran— gruñí hacia mis adentros y con velocidad agarré su cuello, este solo sonrió y continuó hablando sin importarle mi prepotencia—, amo ver como la soledad y el odio destruyen sus mentes, como sus almas son corrompidas por sus miedos.
Este tipo está enfermo.
—¿Qué carajos eres tú?— pregunté con molestia, Dabi atrapó mi muñeca y noté con sorpresa que su temperatura era caliente al tacto.
—Yo, mi buen Bakugo—me dijo para después sonreír de lado dejando que su cabello se meza aún lado—, soy un fiel admirador de los incorruptibles… y tú...No eres más que una asquerosa marioneta.
—Hijo de puta—musité en un tono ronco y rasposo mientras aumentaba la presión de mi agarre.
Me enferma.
Sonríe de un modo torcido repleto de burla, mientras sus ojos absurdamente abiertos me miran con diversión. Me alerto al sentir un enorme ardor directamente en mi abdomen; con brusquedad le lanzo lejos de mí, miro de reojo mi costado izquierdo y noto alarmado el corte que ha aparecido de la nada.
—Una lástima— le miré enfurecido, observando como una navaja volvía a introducirse en su manga para después mirarme de reojo—, no eres divertido.
—No eres más que un maldito psicópata— aseguré con molestia mientras poso mi mano en mi nueva herida.
—No—dijo mientras metía sus manos en sus bolsillos para después mirarme con una sonrisa ladina—, no soy más que un simple admirador.
Arqueé la ceja mientras veo como se gira sobre sus pies y comienza a marcharse, silbando una canción algo pegajosa a mi perecer. Dabi está loco, es una persona que desea ver el mundo arder mientras observa todo desde primera fila.
Ama el caos, por lo tanto, no es extraño que se dedique a generarlo.
—Katsuki-san—miré de reojo a la rubia que se hacía paso en el camarín, lanzando a mis pies una gran cantidad de billetes atados por un elástico, los recogí con mi playera en mi mano libre—, lo hiciste muy bien.
Inspeccioné la cantidad, era más de lo prometido, pero yo no me quejaré por aquello. Me coloqué mi playera y pantalones, dejando los shorts negros con adorno anaranjados en mi casillero, siento la mirada de Toga en mí, pero la ignoro.
Finalmente, con mi chaqueta negra de plumas, guardo mi dinero en mi bolso y comienzo a dirigirme a la salida, pasando aún lado de Himiko que me sostiene el brazo al llegar a su lado.
—Mañana tienes una pelea a las 22, no llegues tarde— le miré de reojo—, y el sábado será tu última pelea sin contrato.
—¿Ah?— musité sin saber que decir.
—Eres mío, pero no me gusta tener a mis perros sin collar.
Arranqué su mano con desprecio, ella solo rió divertida, le miré enfurecido.
Un contrato, para Toga un contrato significaba más sexo y un tatuaje con la sigla de mi dueña, una verdadera mierda, es algo permanente. Técnicamente me volvería un perro, tendría que obedecer todo lo que ella diga, y mis deseos de independencia e individualismo se van al carajo.
—No lo haré— gruñí ronco.
—¿Eh? Pero Katsuki-san— me ronroneo—, tú y yo podríamos hacer de ti—
—No existe tú y yo—dije en un gruñido atrapando su muñeca.
—¿No? Pero si tú y yo tenemos tanta química en la cama mi vida— me dice divertida mientras pega su pecho a mi espalda, rodeando mi cintura, comenzando aventurar su mano en mi cinturón—, amo cuando te vuelves un animal como la otra noche, amo cuan—
Sin importarme su género, golpeé con mi codo directamente su rostro logrando que retrocediera unos pasos. Se sujetó el rostro para después mirarme divertida.
Pero esto a mí no me hace gracia.
Toga es mi pasado, y ahora se está volviendo mi presente, y es lo último que quiero. La muy perra cree que puede hipnotizarme una vez más, pero ahora ya no soy un niño perdido he ignorante, sé qué hay gente que espera que termine la escuela, sé que mis padres confían en mí.
Pueda que la gente tenga razón y yo realmente sea un asqueroso delincuente, pero eso no significa que me tiraré a un pozo sin dar una pelea que demuestre lo con contrario.
—Me largo— dije con molestia atravesándome el bolso en mi pecho.
—No vemos mañana mi lindo peleador.
Maldita perra manipuladora.
Di unos pasos de aquellas bodegas abandonadas, saliendo de aquellos laberintos repletos de puertas y pasadizos secretos para huir de la policía. Las estrellas eran opacadas por la enorme luna que brillaba en el hermoso cielo, respiré hondo y sentí el frío recorrer mis fosas acariciando mi tráquea, llegando finalmente a mis pulmones.
Al fin el invierno inició.
Hace meses supuestamente el invierno había iniciado, pero las temperaturas no lo reflejaban, pero al fin el frío a llegado a la ciudad.
Recorro las calles en busca de un taxi que me lleve a casa, el dinero no es problema. Sonrío levemente al ver las estrellas, son tantas, brillantes, encantadoras...
Las pecas del cielo.
Enciendo un cigarro, observando el cielo.
—¿Quién eres tú?—
¿Kirishima estará enojado?
No, a mi esa mierda no me importa. No tiene razones para meterse en mi camino.
No puedo dejar de mirar el cielo, y sentir una extraña sensación en el pecho, casi como mi cuerpo se relajará al ver aquellos hermosos luceros en el cielo siendo acompañados por la luna, siendo opacadas.
—Kacchan—
Chasqueé la lengua y dejé caer el cigarro frente a mí al ver un taxi.
Indiqué mi dirección y me mantuve mi mente ocupada con mi celular. Comencé a ver los múltiples mensajes de mis compañeros, muchos preguntándome mi estado, les ignoro y me detengo en el chat de Kirishima para notar sus últimos mensajes.
.
Pelo de mierda
9:35
Viejo, sé que volverás porque tú eres genial, así que te informo que el jueves tenemos el examen de matemáticas
10:45
Mic dice que nuestro examen de inglés será oral.
Anal para el que no estudio
Ajajajajajsjs
Se que te hice reír, no lo puedes negar
19:34
Mira, haz lo que quieras, pero pensé que mereces saber que Todoroki ha despertado.
Eso, no tienes responder.
.
Me quedo en silencio, hoy le golpeé, jamás he golpeado a Kirishima, siempre hemos peleado codo a codo, y ahora, mi ira se salió de control.
Se lo merece, se metió en mi camino.
Intento autoconvecerme de aquello, pero algo en mi grita que no es verdad.
Finalmente el taxi se detiene en mi calle, le pago y le digo que conserve el cambio. Camino con tranquilidad, y tras llegar a mi casa, escalo el tubo del desagüe qué pasa por mi ventana, adentrándome en la habitación.
Hogar, dulce hogar.
Me quito todo, y solo quedo en ropa interior, basta con una playera cualquiera que tomo de mi cajón y me lanzó a dormir, por suerte mi habitación es cálida al igual que las mantas que mi cama pose.
Ya es jueves.
Me acomodo entre mis mantas, y dejo descansar mis brazos detrás de mi cabeza. El viernes enviaré un correo a la escuela exigiendo exámenes libres, así ya no tendré que asistir a clases, con eso bastará para quitarme de encima a los maestros y los ineptos de mis compañeros.
No tendré que estar en ninguna clase más.
El sábado será mi última pelea, no firmaré nada con Toga no soy estúpido pero si necesito el dinero. Buscaré otro tipo que me represente, será sencillo.
Con mis ideas claras, mi mente comienza a ceder lentamente, y finalmente, me duermo.
No sueño nada, mi mente solo se apaga.
—¡DIJE DESPIERTA!— es lo último que escucho al momento que caigo de cara al suelo, golpeándome el rostro contra la gris alfombra, percibiendo como las mantas y el colchón caen sobre mi cuerpo—¡TIENES QUE IR ALA ESCUELA PEQUEÑO HOLGAZÁN!
—¡ERES UNA MALDITA LOCA!— grité a todo pulmón mientras salgo de mi tumba que en algún momento fue mi cama, viendo como mi vieja me ve sumamente arreglada—¡¿QUÉ CARAJOS TE PASA?!
—¡MALDITA SEA!— me grita enfurecida como la loca que es—¡YA ESTUVISTE PELEANDO DE NUEVO! ¡¿QUÉ ACASO TENDRÉ QUE CASTRARTE PARA QUE TE MANTENGAS QUIETO?!
Olvidé mis moretones.
Rodé los ojos en respuesta, ya que no es nada grave, pero aun así mi vieja toma mi rostro y lo inspecciona con cuidado. Le miro desde mi altura, es extraño ser más alto que ella.
—Tu cara sigue igual de fea— rechiné mis dientes molesto—, pero creo que estas algo decente.
—No iré a la escuela— ella arquea la ceja—, me duele la cabeza.
—obvio, si te agitaron el cerebro con estos golpes.
Se queda meditando mi excusa, como si su palabra fuera hacerla cambiar de parecer. Y tras observarme varios segundos, cede.
Mi vieja me dice que tiene que salir, al parecer a cerrar un trato fuera de la ciudad, volverá en la madrugada. Mi viejo no ira, esta resfriado y la bruja no quiso despertarlo para que descansara en casa.
Mis viejos ya no trabajan tanto como cuando era niño, ahora pasan más tiempo en casa.
Mi vieja se va, y yo observo todo detenidamente.
—Maldita loca, deja un desastre y luego se larga, así no puedo dormir.
Gruñí mi suerte, y finalmente dominados por mi pereza, me dirijo hacia la habitación de mis padres.
Esta amaneciendo, pero aun así la habitación es muy oscura, no se ve ni mierda. Con dificultad me adentro sin derribar algo o caer en el proceso, introduzco mi cuerpo dentro de la cama mientras escucho la respiración de mi padre de fondo, mi vista al fin se acostumbra a la oscuridad y observo cómo los cabellos de mi viejo resaltan entre las mantas reposando en su almohada.
Respiro lento, inundando mis pulmones del aroma nostálgico de mis viejos. Dejo que las sábanas acaricien mi piel, que la almohada se moldee a mi cabeza.
¿Hace cuánto que no hacía esto?
Y con esa pregunta en mente, me dormí.
Abrí mis ojos, y estoy en la entrada de mi casa, adentrándome después de un largo día fuera de casa. Recuerdo perfectamente lo que he hecho antes, estuve con Toga y su gente, me pagó bien, me dio de comer y me ofreció vivir con ella.
Y lo estoy pensando.
Mi primer año en la U.A. ha sido una mierda, la gente me odia, mis viejos no están y sumado al diagnóstico del psicólogo, todo ha ido de mal en peor.
Toga me ha prometido ayuda, me ha dicho que soy el mejor, es la única que me ve como realmente soy. Me deja desquitarme con cualquier oponente, me incentiva a seguir.
Y me ha abierto los ojos. Nadie me necesita, si no estoy presente no generaría ningún cambio.
Soy innecesario para todos, menos para ella.
Me adentré en el living y me sorprendo al ver a mi viejo. Está mirando por una ventana, sentado en su sofá, dejándome ver solo su oreja y parte de sus pómulos, solo presenta una gran cantidad de cabellos castaños claros, pese a su edad, mi viejo no presenta canas. Su presencia me transmite cierta paz.
Cuando era niño mi padre en su día libre solía leer el periódico ahí.
—Katsuki—arqueo la ceja al ver que ha sentido mi presencia, quizás, el golpe de la puerta. Se voltea de reojo y me mira con una sonrisa algo cansada, su bigote igual de castaño, se curva con su sonrisa leve— ¿Qué tal estas hijo?
—Se supone que estabas fuera del país viejo ¿Qué carajos haces aquí?— pregunté ciertamente intrigado. Mis viejos viajan bastante, y el que mi padre esté aquí es extraño, hacía meses que no le veía la cara.
Mi padre se colocó de pie y camino hacia mí, noto sus ojeras y su rostro evidentemente agotado, está hecho un desastre. Quizás la empresa va mal o algo.
Sus manos se posan en mis hombros, mi padre es más alto que yo, intento mantenerme tranquilo, no me gusta gritarle a mi viejo, a diferencia de la vieja, él es alguien muy pacifico.
Doy un brinco al sentir su pulgar acariciar mi mejilla, me mira casi enternecido, la verdad no entiendo qué ocurre.
No sé cómo reaccionar, esto es confuso.
—Mi hijo—musita con una leve sonrisa—, estas tan grande.
—¿Estas ebrio?—pregunté ciertamente incómodo. Con lentitud, posó su rostro en mi hombro, sus brazos rodean los míos, y yo no sé a dónde mirar ante la incomodidad que estoy sintiendo—oye…
—Lo lamento Katsuki.
Me sorprendo ante su disculpa, y mi corazón se encoge al notar cómo aumenta su agarre y mi hombro comienza a humedecerse.
Mi padre está llorando.
Es desgarrador, jamás he visto a mi padre llorar, jamás pensé que fuese posible que mi padre llorara.
—Todo lo que estás pasando—me dice casi ahogado—, es por mi culpa…
—Viejo, oye ya—
—He sido un horrible padre.
—N-No, ya fue sufic—
—Lo lamento tanto.
Se separó un poco de mí y me miró a los ojos, percibo el dolor en mi pecho al ver los ojos repletos de lágrimas de mi padre mientras acaricia mi rostro. Su sonrisa amable y pacífica.
Esto es mi culpa.
—D-Deja de llorar— dije en una orden repleta de duda, él solo río levemente.
—Se lo que estás haciendo— no sé qué decir, más bien, no quiero interrumpir—, pero no es tu culpa, es nuestra, no hemos estado para ti.
—Viejo, ya cállate— gruñí bajando la mirada, sintiendo como sus brazos vuelven a rodearme y una mano se posa en mi cabeza, acercándome a su pecho. Mis ojos titubean, tiemblan en una impotencia de poder querer ahogar mis lágrimas.
Mi viejo está llorando y es mi culpa.
No dejaré que mi padre vuelva a llorar.
Abrí los ojos.
Estoy hundido en el lado de mi madre, rodeado por un mar de mantas gruesas, sintiendo la calidez de mi cuerpo, percibo la suavidad de la almohada en mi mejilla.
Un sueño.
Me cubrí el rostro con mí ante brazo. Aquel sueño… No fue un sueño, eso fue un recuerdo. Ocurrió en mi primer año de U.A. después de haberme ausentado alrededor de un mes en la escuela. Mi padre se enteró de mis faltas y mis juntas, y aquello le destrozo el corazón.
Hice a mi padre llorar.
Con eso toqué fondo, y tras llorar junto a mi padre, volví a la escuela al día siguiente.
Miré de reojo, observando entre las mantas la ausencia de la silueta de mi viejo. Extiendo mi mano y percibo la calidez de la sabana, significa que no lleva demasiado tiempo de pie.
Sin importarme estar en ropa interior y solo con una playera, bajé al primer piso rascando mi panza mientras bostezo con pereza. Siento mi cuerpo molido y con un letargo que pide a gritos volver a la cama, pero la curiosidad de saber de mi padre es más fuerte.
Al descender a la plata baja, busco en la sala de estar y en el comedor, pero no hay rastros de mi viejo. Mi nariz percibe un pesado aroma a huevo frito.
Viejo glotón.
Me dirijo a la cocina, y ahí está, a contra luz de la ventana, se encuentra mi padre que a diferencia de mí, él está con un pijama gris que llega hasta su talón cubriendo parte de sus pies, y una playera negra ligera de mangas alargadas.
Le miré de arriba abajo, y noto fugazmente un envoltorio de mantequilla y queso junto a las cáscaras de huevo vacías.
Me poso en el marco del umbral la cocina y sonrío de lado.
—Oye, oye ¿Qué carajos paso con el colesterol alto?— pregunté burlón logrando que él dejara de revolver los huevos, se volteó y el reflejo de la luz me impidió ver sus ojos ocultos detrás de sus lentes.
—No lo sé— me dice volviendo a su huevos—, supongo que lo mismo que le paso a tu cara.
—Tu ché.
Me acerqué curioso, puesto que huele bien, y aprecie lo que sería el desayuno de hoy.
Unos huevos revueltos muy amarillos, con mucho queso y con un sublime olor a mantequilla, noto de reojo unas especias, lo más probable es que tengan algo de picante.
Sonrío de lado y miro a mi viejo, tiene una leve sonrisa en sus labios ocultos por su mostacho. Sus ojos reflejan una paz que me llena, sus cabellos, su cabello castaño está perdiendo la lucha contra los años, ha perdido brillo y tiene demasiadas canas.
Mi viejo está envejeciendo.
—¿Por qué no fuiste a la escuela?— me preguntó, yo intenté ignorar su pregunta tomando un poco de pan y descaradamente untarlo en los huevos, llevándome a la boca mi exitoso robo—Katsuki.
—Me duele la cabeza— finalicé.
—¿Aún?
—Depende—dije tomando el mango del sartén con una mano, y con la otra la bolsa de pan—, dame tu desayuno y puede que se me pase.
Mi viejo sonrió.
—Hijo, es para los dos— me dijo con diversión.
—Mío.
Y con eso dicho, hui a la habitación de mis padres, corriendo a gran velocidad mientras mi viejo me seguía a un paso lento.
Me lancé en la cama y dejé el sartén en la mesita de noche de mi vieja, quien de seguro se molestara al ver que este se ha quemado ante la alta temperatura del sartén.
Comimos juntos, desayunamos a las 13:45 pm, luego vimos una película acostados, mientras mi viejo sonreía ante mis comentarios intelectuales de cómo el director de la película era un imbécil y un ignorante.
El almuerzo fue a las 17:38, no cocinamos, pedimos algo rápido. Y posteriormente dormimos.
Fue una tarde entre mi viejo y yo.
Y al llegar la noche, se hicieron las 20:30, y fue el momento en que recordé que tenía una pelea a las 22.
—¿Todo bien?— me preguntó al notar que he tomado mi teléfono.
Mi viejo había ido al baño, y me había dejado la importante tarea pos-siesta de buscar una película adecuada para la cena. Separé de mala gana la vista de la pantalla, y miré a mi viejo que me mira preocupado.
—Tengo un compromiso— dije con molestia.
—¿Ahora? ¿Tan tarde?
No sé qué decir para que no sospeche, pero la verdad tengo la sensación de que mi viejo lo sabe. No quiero que se preocupe, ni menos que se moleste.
—Kirishima y los demás, esos idiotas se recargan con el sol— gruñí abriendo el chat de Toga.
—¿Kirishima te hizo esos moretones?
Arqueé la ceja, confundido, y mi viejo se señaló a sí mismo el pómulo.
Ah claro, mis heridas.
—Es complicado— dije empezando a teclear con un solo dedo mientras que mi mano libre aún tiene el control remoto.
—¿Se pelearon?—realicé una mueca al notar la extraña dificulta de sostener con una mano mi celular mientras escribo con mi pulgar. Percibo como mi viejo se sienta en la cama, haciéndome que me incline un poco hacia él por el peso—. Katsuki…
—Nada grave, no empieces, solo fue una pelea— dije con cierta molestia de su preocupación sin fundamentos.
Es una mentira a medias.
Es un silencio incómodo, mi viejo me mira mientras yo estoy concentrado tecleando. Y tras unos minutos, finalmente apago el celular y lo dejo debajo de la almohada.
Vuelvo a mi importante, y claramente, crucial trabajo de buscar unas películas.
Solo hay mierda en televisión, nada interesante. Mi dedo presiona a gran velocidad en busca de algo bueno, pero hasta ahora solo encuentro comedias románticas, películas de perros, o de esas mierdas para niños.
—¿Katsuki?
—¿Qué?— inquirí concentrado mientras no aparto la mirada de la pantalla.
¿Otra vez "El día después de mañana"? ¿Qué mierda les pasa? No se dan cuenta que ya han salido más películas ¿Por qué mierda continúan pasando las mismas películas?
—Hijo.
—¿Qué viejo?
—¿No tenías un compromiso?
—Lo cancelé— dije con tranquilidad.
Percibo la sonrisa de mi viejo, pero le ignoro.
Esta no la ha visto.
—¿La viste?— pregunté dejando de presionar el botón.
—Nop
—Bien, yo tampoco.
Y eso fue todo.
No necesito decirle a mi viejo que lo amo, ni menos que en verdad quiero estar con él, jamás le diría que momentos como estos son mis favoritos, ni menos que extrañaba estar a solas con él en un día de holgazanería ¿Para qué? Estoy seguro que él lo sabe.
Sin darme cuenta, me dormí en medio de la película.
Desperté en medio de la noche. Mis ojos percibieron la inmensa oscuridad que nos rodea, al igual que una delicada mano en mi pecho que con insistencia, y fuerza, me empuja lejos de la orilla dejándome en medio de la cama de mis viejos. Finjo estar dormido, y que piense que estoy moviéndome entre sueños, me giro y le doy la espalda al recién llegado.
Abrí mis ojos, y veo la silueta de mi viejo moverse suavemente ante cada respiro que da. Siento un peso en la cama, y tras varios segundos de un silencio eterno, las mismas delicadas manos comienzan a acariciar mi cabello, tarareando una canción que no escuchaba hace años.
Mamá.
Cierro los ojos y me dejo llevar por el cariño en el que estoy sometiendo. Mi pecho se siente lleno ante el calor de mi padre y madre, no puedo evitar sentirme pequeño pese a que ya no soy un niño.
—Te amo, mi pequeño Katsuki— musita mi madre muy bajo.
Me dormí con mi pecho repleto de dicha, y mis ojos desbordando lágrimas.
La mañana siguiente mi excusa de un fuerte dolor de cabeza no fue efectiva, mi vieja me sacó a rastras de la cama y me llevo a la ducha, obligándome a gritos que me diera un baño para asistir a la escuela. Lamentablemente tuve que obedecer o mis bolas correrían peligro.
Me fui de casa entre gruñidos pero en vez de tomar el metro a la escuela, me fui en dirección contraria, al centro. Fui directo a un motel, donde pague una habitación con el fin de dormir, la recepcionista me miró extrañada de que viniera solo… A un motel.
─ Si te digo que me la voy a jalar ¿Dejaras de mirarme así? ─ pregunté ciertamente irritado de su mirada recelosa. Ella me miró con asco y me dejó en mi habitación.
Para mi suerte, en estos horarios están todos trabajando o en la escuela, por lo tanto no tendría que tener problemas con ruidos sucios o eróticos. Me lancé en la cama y decidí dormir, dispuesto a no pensar en los problemas o lo que pensaría los demás al verme en un motel completamente solo.
Kirishima se reiría.
Inevitablemente sonreí de lado.
Me dormí.
Al despertar sentí mi cuerpo pesado y aletargado, quería continuar durmiendo, así que no me quejé y me acomodé en la cama de gran tamaño, quedando en medio. Solo quiero dormir.
Últimamente no tengo mucha hambre, ni mucha energía, solo me siento muy cansado y además muy irritable.
Estoy confundido, me siento débil. Antes solía actuar y pensar a gran velocidad, solía resolver los problemas en un santiamén, pero ahora, soy más lento, pienso las cosas dos veces, y para empeorar, me pregunto que pensaran mis amigos y mi familia al verme.
¿Qué pensara Deku?
Me enfurezco a mí mismo con mis inseguridades.
Pasé gran parte de la mañana ahí, durmiendo o dormitando, sin pensar en nada. Mi mente estaba en blanco gran parte del tiempo, solo me dedicaba a sentir la suavidad de las sabanas, a saborear mi propia saliva y a cerrar los ojos con insistencia.
Cuando se hicieron las cinco de la tarde me marché.
Hoy tango otra pelea, Toga me dijo que si me ausentaba hoy, podía irme al diablo, por lo tanto tengo que asistir. La pelea es a la misma hora que la de ayer, al parecer, con alguien de alto calibre, un peleador muy agresivo que ha matado a casi todos sus oponentes.
Veremos cómo le va conmigo.
Iré a casa primero, a cambiarme, quiero que mi vieja me vea entrar y mantendré la misma excusa vaga de ayer. Diré que estoy enfermo y que me dormiré temprano, es sencillo, luego saldré por la ventana.
Me dirigí de inmediato a casa, en el camino la fatiga a causa de mi falta de apetito se volvió un grano en el trasero, así que planeé prepara algo rápido al llegar a casa.
─¡Llegue! ─ grité al momento que cerré la puerta detrás de mí.
─Te tardaste─ miro de reojo a mi vieja mientras me quito mis zapatos, está secando un vaso mientras me observa curiosa.
─Fui al centro─ dije con simpleza.
Es verdad, fui al centro.
─Bien, tú y yo tenemos cosas muy serias de que hablar.
Chasqueé la lengua, y dejo mis zapatos juntos, cuando al fin noto unos mocasines de tonalidad negra, muy lustrados que se me hacen desconocidos.
¿Visitas?
Mi vista no puede separase de ellos, escucho como mi vieja se queja de algo, algo de la escuela y de un maestro, pero no le prestó atención, intento recordar donde he visto esos zapatos, pero mi mente está bloqueada.
Ignoré a mi vieja, le dije que iría a mi habitación a dejar mi bolso y luego a dormir ya que me sentía cansado de la escuela. En el camino tomé algo de la cocina, un paquete de galletas nuevo, devoré la mayoría hacia mi habitación. Masticaba lentamente saboreando el limón, pero mi concentración se va al carajo cuando veo que mi cuarto tiene la puerta abierta.
Con recelo, poso mi mano en la madera y lentamente empujo la puerta observando el interior.
Me paralizo al verle, sus ojos verdes concentrados en mis cartas de las múltiples universidades que me han contactado, leyendo al parecer el remitente. No sé si sentirme enojado o feliz.
No, definitivamente estoy enojado.
─¡¿QUÉ CARAJOS CREES QUE HACES MALDITO METICHE?! ─ grité a todo pulmón logrando que mi maestro volteara asustado al momento que le empujé, arrebatando mi correspondencia.
Oculté mis cartas entre mis libros y volteé prepotente, dispuesto a sacarlo a patadas de mi habitación.
─¡L-Lo lamento! ─ me dice como disculpa, para despues sonreír─ M-Me da gusto verte Kacchan.
S-Sácalo de aquí.
─Estaba preocupado por ti.
¡AHORA!
─¡PUES YA ME VISTE! ─ grité alterado─ ¡AHORA LÁRGATE!
Mis ojos le devoran inconscientemente. Mi iris viaja desde sus pies comenzando a ascender lentamente, apreciando sus pantalones negros de vestir, que al llegar a los bolsillos, son atrapados por un sweater de tonalidad verde que esta sobre una camisa blanca. Sus cabellos están revueltos, y su nariz y sus pecosas majillas rojas quizás por el frio del día de hoy.
─N-No me iré Kacchan.
Sus palabras son un revoltijo en mi mente. No entiendo qué hace este idiota aquí, no tiene razones para estar en mi casa, en mi habitación, con mis cartas.
Intento no verle a la cara.
─Lamento haber entrado en tu cuarto así, Kacchan─ me dice en un tono firme, chasqueo la lengua molesto, lanzando mi mochila a mi cama, dándole la espalda, intentado ignorarle─, veo que traes el uniforme.
─Si ¿Y qué? ─ pregunté enfurecido.
─Es que no fuiste a la escuela hoy…
Rodeo los ojos.
─Pero tu madre no sabe eso─ le miro por sobre mi hombro, eso me sonó a amenaza. Deku me observa atento, serio, no logro saber que intenta hacer, si amenazarme o hacerme sentir mal─, es curioso, me dijo que hoy habías tardado más de lo normal en llegar de la escuela.
─¿Me estas amenazando? Pequeña mierda─ pregunté ciertamente irritado ante tal falta de respeto a mi persona.
─No ─me respondió mentiras me miraba con aquellos malditos ojos repletos de inocencia tan fingida─, solo vengo a decirte que quiero que vuelvas a la escuela Kacchan.
Lancé una risotada.
─No me digas─ dije divertido cruzándome de brazos.
─Volverás a la escuela Kacchan.
─¿Ah? ¿Y cómo? ─pregunté comenzándome acercar lentamente hacia él─ ¿Tú me obligaras? ¿Ah? ¿Deku?
Me acerqué lo suficiente, marcando nuestra clara diferencia de estatura, sintiendo su respiración, notando como Deku me mira desde abajo, su musculatura no se compara con la mía, es como una chica, tiene rasgos algo afeminados, es como una muñeca de porcelana. Es pequeño, frágil, tan quebrantable.
Podría quebrarle.
Pero Deku no se intimido, más bien, me hizo frente el muy hijo de puta.
─Si, yo─ me dijo mientras me miraba, acercando su inflado pecho al mío.
El ambiente es tensó, noto como Deku no parece querer retroceder, y para peor, percibo su calor y la casi inexistente distancia entre nosotros. Siento su aliento, su olor.
Huele a lavanda.
Desvío mi mirada al darme cuenta que me he quedado como idiota mirando sus ojos, se supone que estoy molesto, el muy bastardo estaba revisando mi correspondencia y ahora me hace frente. Esto está mal, su presencia me hace mal.
─Kacchan.
─Te lo prometo Kacchan, entre Shinsou-sensei y yo no pasa nada─
─Lárgate─ gruñí enfurecido. Es verdad, lo había olvidado.
─Kacchan, por favor, puedo ayudarte─ me dice en un tono angustioso que revuelve mi estómago.
─Te lo prometo Kacchan, entre Shinsou-sensei y yo no pasa nada─
Estoy confundido. Debería estar enojado… pero…
─¡QUÉ TE LARGUES! ─ grité golpeando el muro a un costado de su rostro.
Estoy muy confundido, mi mente es un lio.
No le miro, no me atrevo a mirarle, solo siento su leve temblor frente a mí, y tras unos segundos percibo como se aleja lentamente de mí. Desprendo mis nudillos de la pared, y respiro agitado mirando mi adormecida mano.
─Yo… No te abandonare Kacchan─ apreté con fuerza mi entre cejo y volteé.
Pero Deku se ha ido.
Maldito imbécil.
Siento como mi pecho se contrae con fuerza, y un horrible nudo se apodera de mi garganta, se me hace difícil respirar y comienzo a hiperventilarme. Siento un fuerte golpe de adrenalina directo a mi pecho, y con una enorme ira, mando todo al carajo.
Firmaré con Toga, y me largaré de este lugar.
Así Deku no podrá encontrarme.
Me cambio con rapidez, y me largo por mi ventana, el frio inunda mis pulmones y observo el espeso manto gris que inunda el cielo. Nubes oscuras.
Nevara quizás.
Pero eso no me importa ahora, solo me dedico a correr en busca de un taxi o algo que me lleve a mi pelea. La ira, el miedo y el odio que inundan, quiero descargarme con el primer desgraciado que se cruce en mi camino, pero me contengo.
De milagro logro llegar a las bodegas sin matar o golpear alguien en el camino, llegué antes de tiempo y exigí que la pelea se adelantara. Y a las 20:30 yo ya estaba listo para salir.
Mis puños están envueltos, mi nudillos hormiguean por destrozar la mandíbula de alguien, estoy ansioso y frenético. Me importa un carajo todo y todos.
Ni siquiera noté la gran cantidad de gente que está alrededor de la plataforma, me lanzo directamente al agujero que es mi zona de combate y mis pies se entierran entre la fría tierra seca. Doy un grito bestial que sobresalta a la multitud, algunos me apoyan, otros solo me miran con horror.
No escucho nada ni a nadie, solo veo como el réferi que está mirando desde las gradas con un micrófono.
Estoy listo.
Escucho como alguien cae detrás de mí, volteo y sonrío de lado, eufórico, al ver a mi oponente. Es un tipo rubio de torso desnudo con unos shorts negros, tiene labio viperino dejado ante mi sus dientes frontales, le hace falta un ojo, y es jodidamente grande y musculoso.
Un maldito anormal.
─¿Tú eres Ground Zero? ─me preguntó en un tono burlesco que solo empeoro mi estado─ Te hare mierda.
Sonreí.
La campana dio comienzo a nuestra pelea.
Para mi sorpresa, Muscular, como se hacía llamar mi oponente, no solo era grande y fuerte, sino que también rápido. El fenómeno recibió mis mejores golpes, y para sorpresa parece absorber el daño, ya que tras una gran cantidad de tiempo no logro lastimarle. Mi ira se ha disipado y estoy alerta, ahora soy consciente de que estoy en problemas, he recibido un par de golpes, sus puños son demasiado fuertes es como si un elefante me estuviese atacando.
Si recibo otro golpe directo y no podré soportarlo.
Me dedico a esquivar sus ataques, y golpear como puedo, si continúo así perderé. Pero por la rapidez sus golpes ─que de milagro logro esquivar─ no puedo pensar, no me da ni un segundo para analizar mi situación, ni menos para idear un plan.
Su enorme puño roza mi mejilla.
No veo aberturas, su técnica es perfecta.
Carajo.
Y entonces, una idea se me viene a la mente.
Me escabullo con agilidad entre sus piernas, y con rapidez, brinco sobre una de las paredes impulsándome con esta hacia su espalda, dando un fuerte golpe con mi rodilla directamente en su columna, logrando al fin escuchar un grito de dolor que encendió mi sistema. Seguí mi ataque con una fuerte patada en la flexión de su rodilla, generando un desequilibrio en su enorme cuerpo. Le agarré de sus feos cabellos e hice que al fin callera ante mí.
No perdí tiempo, y me monte sobre su pecho lanzando contantes golpes directos a su rostro, reventando su nariz y labios, no le doy tiempo para reaccionar, y antes de que haga algo, comienzo a ahorcarle.
Mis manos rodean su enorme cuello, cerrándose con fuerza, impidiendo que el aire ingrese por su tráquea y llegue a sus pulmones.
La euforia me domina, mi pulso esta mil, siento la adrenalina recorrer por mis venas. Soy fuerte, soy invencible, nadie puede ganarme, despues de esto, seré un rey.
Las manos de muscular buscan desesperadamente quitarme de encima, lanzando golpes débiles hacia mi tórax, pero nada es suficiente para quitarme de encima.
Solo unos segundos más.
Es cosa de tiempo, pronto morirá.
Sonrío eufórico ante la idea de matarle, el hijo de puta me causó demasiados problemas, creo que llevo una hora completa, o más, peleando con este desgraciado.
Muscular, ya no es amenaza, sus manos se posan en mi rostro en un intento patético de quitarme de encima, su palma empuja mi mejilla, pero solo logra que desvíe la mirada de su azulado rostro. Despego mi vista de sus ojos rojos ante la falta de oxígeno, ya no puedo ver la sangre brotar de sus nariz mientras sus destruidos labios se mueven como los de un pescado agonizante.
Mis ojos se enfocan en el público, la gente grita animándome, otros parecen desesperados de ver a Muscular perder.
Voy a ganar.
La adrenalina me abandona, mi corazón se detiene y mis ojos repletos de molestia pasan a la sorpresa al verle entre el público, resaltando ante su quietud. Sus ojos, sus brillantes ojos están repletos de lágrimas mientras niega lentamente, dejando que estas escapen rodeando sus pecas. Está paralizado, observándome con un horror que jamás pensé ver en él,
Deku ¿Qué hace él aquí? ¿Me siguió?
Las preguntas inundan mi mente, mi corazón pide a gritos que me detenga y le explique con mil mentiras más falsas que las anteriores. Estoy bloqueado, solo le observo horrorizado como musita mi hombre sin poder creer lo que estoy haciendo.
A mi mente llegan los rostros de mis padres, los de mis amigos, de mis maestros, todos, mirándome con dolor y una horrible decepción.
¿Qué he hecho?
Su frente se azota directamente contra mi cabeza, aturdiéndome, causando que perdiera el equilibrio y retrocediera unos pasos. Estoy desorientado, miro mis manos y veo una gran cantidad de sangre brotar de mi frente, levanto la mirada confundido y veo como Muscular se coloca de pie.
Deku ¿Dónde esta Deku?
─Me las vas a pagar maldito imbécil─ me dijo mientras avanzaba hacia mí.
Pero no me coloco de pie. Me lo merezco.
He cometido un horrible error. La decepción, el dolor y el miedo en los ojos de Deku es la mejor prueba de ello.
Muscular levanta su puño y lo azota directamente contra mi rostro, sus golpes son algo débil, comparado con el principio de la pelea, pero lo suficientemente fuerte para dejarme más aturdido de lo que estaba. Me lanza contra una de las paredes, y yo, caigo como muñeca de trapo, sin deseo de continuar.
Levanto la mirada, y veo como Muscular camina hacia mí.
Que me mate de una maldita vez.
─¡KACCHAN! ─mi corazón da un vuelco al ver como Deku está sobre la espalda de Muscular, lanzando muchos golpes con su puño, una y otra vez que el rubio no logra comprender de donde provienen.
─D-Deku─ musito en una súplica.
Un último puñetazo logra que Muscular se tambalee, y caiga algo aturdido contra una de las paredes. Deku me mira angustiado y corre hacia mí, pero no logra dar muchas pasos cuando una gran multitud enardecida se abalanza contra él comenzando a golpearle.
Estoy a punto de quedar inconsciente, mi pecho esta desbordando impotencia de no poder hacer nada mientras extiendo mi mano hacia mi maestro.
─D-Deku─ digo al momento que mi rostro se entierra en la tierra.
Mis parpados luchan por mantenerse abiertos, solo puedo ver como Deku está recibiendo una paliza de diez contra uno, y tras varios segundos, me voy a negro.
─Duerme bien, Katsuki-san.
.
¡WAAAAAAAAA! ¡ESTO ES TERRIBLE! ¡QUE ALGUIEN HAGA ALGO! ¡KATSUKI Y DEKU ESTA EN PROBLEMAS! ¡OHH! ¡¿Y AHORA QUIEN NOS SALVARA?!
RESPUESTA A REVIEWS Chapter 33
Obito El Unico Kamuy
¡Muchas gracias! Me hace feliz que mi actualización haya alegrado tu dia ¡Saludos! ¡y espero que este cap te haya gustado!
MasasinMaze
¡Exacto! ¡Todoroki 2.0 hará su aparición! Pero ahora estamos en una etapa de Kacchan, así que tardara un poco en aparecer. Respecto a tu pregunta de: ¿Cómo Shoto sabía que Kacchan se iba a matar a golpes? Bueno, como el Bakusquad ha dicho, el primer año de Bakugo en la U.A. fue todo un problema, ya que casi mata a un estudiante a golpes en la escuela, sumado a la gran cantidad de heridas con las que nuestro Balsty asistía a clases, es cosa de concluir que Bakugo andaba en malos pasos ¡Me despediré en el siguiente review! :3
Fangirl309
¡Fue una forma de que Shoto renaciera! Ahora nuestro Shoto está claro y enciende su corazón, ya no hay confusión ¡Es Shoto 2.0! ¡Muchas gracias! ¡Me despediré en el siguiente review!
Eien Dark
El pollo lo vio todo! Ese pollo todo un pillin Jajajajaja ¡Me despido en el otro comentario!
RESPUESTA A REVIEWS Chapter 34
MasasinMaze
¡Natsu! ¡Best Amigo y Best Hermano! Ame escribir ese capítulo ya que Natsu me recuerda a un amigo, asi que no fue difícil redactar aquel momento ¡Y sip! ¡Toda la razón! ¡Izuku tiene que hablar son Shinsou! Lamentablemente, el pecoso lo sabe y está evitando aquella conversación ¿Por qué será? Midoriya está en relaciones muy complejas, y la menos estable ─románticamente hablando─ es Shinsou, ahí la confianza está técnicamente desvanecida. ¡Muchas gracias por leer! ¡Me alegro que el cap te haya gustado y espero que este también te guste! ¡Nos leemos pronto! ¡Saludos!
Fangirl309
¡Natsu es todo un bromista! EL mejor hermano, que busca que su hermanito menor se case y asi ser el padrino ¡Midoriya fue atrapado! ¡Que vergüenza! Imagínate estar en su lugar con todos tus cuñados mirándote, que horrible, pero wueno, así es la vida ¡Otro cap de Kacchan! Y más sufrimiento, es extraño como me nace hacer sufrir a Bakugo… ¿Por qué será? (inserte emoticón pensante) ¡Gracias por leer! ¡Espero que este cap te haya gustado! ¡Saludos! ¡Nos leemos pronto!
Dayoku13
¡Larga vida al KatsuDeku! Y ahora por Kacchan, Deku está en problemas, este Kacchan nos salió algo lento el niño… ¡Muchas gracias por leer! Espero que el internet te acompañe en este cap y te deje disfrutarlo ¡Saludos!
Azareth
¡Guerra multishippter! Los principales son el KatsuDeku y el TodoDeku, me alegro que los caps con los TodoDeku bien intensos te gusten, espero que este capítulo aunque sea de Kacchan te haya gustado ¡Gracias por leer! ¡Saludos!
Eien Dark
¡Muchas dudas! ¿Sera Shigaraki? ¿Quién será el acosador? ¿Qué abra en el sótano de Eren? ¿Leerás esto con voz de narrador? ¡Muchas preguntas que no me dejan dormir! ¡Todo esto y más algún día! ¡Muchas gracias por leer! xD ¡Saludos y mis disculpas por no responder ninguna pregunta!
¡Gracias a todos por leer! Y también por siempre animarme a seguir y mejorar
¡Nos leemos pronto y espero que este cap les haya gustado!
Se despide: Momoleft
