Él, Yo, Ellos

No sé si era el sabor metálico, o el hecho de que ya no podía mover mis piernas sin sentirme un trapo sucio, pero al fin he concluido que… Tal vez fue mala idea meterme esta vez.

Mis parpados se separan lentamente moviendo mis corneas hacia aquellos hombres que se ensañan con Natsu una y otra vez con constantes patadas en sus costillas. Esto es mi culpa.

Mis dedos se entierran lentamente en la tierra, el polvo pegado en mi rostro a causa de la ardiente sangre que brota del corte superior en mi ojo derecho. Trago una vez más y solo puedo saborear la sangre que ha manchado mi lengua y garganta, siento mi corazón latir aceleradamente, mis brazos hormiguean, y mi pecho esta entumido.

No me duele, debe ser la adrenalina.

Mañana va a doler.

Los dedos se enmarañan entre mis hebras, separa mi rostro del suelo con brusquedad obligándome a chillar ante el enorme dolor que mi cuerpo esta emanando.

—Tal vez con esto aprendas a no meterte dónde no te llaman.

—Ya… ¿Ya te rindes?— musité con una sonrisa ladina sabiendo perfectamente la respuesta.

Dejó caer mi rostro con fuerza contra el suelo, escucho como ordena que dejen a Natsu para venir a golpearme a mí, no me opongo, prefiero que me lastimen a mi antes que Natsu, aun así, ya no puedo oponerme.

Lo importante es que ella está bien.

—¿Quién carajos eres?

—Basuras.

La voz se me hace conocida, y la sonora vibración metálica retumba en mis oídos seguidos de una caída. Separo mi rostro de la tierra notando como los matones parecen dispuestos a luchar, pero algo los asusta, sus rostros lo reflejan. Los pasos huecos rimbomban a lo lejos.

Huyeron.

—Ah, eres tú, Pepe.

Nuestro salvador me toma del cuello de la camisa de la escuela, mi cuerpo se separa lentamente de la tierra, mis piernas son débiles y no logran mantenerse firmes para generar una estabilidad suficiente para mantenerme de pie.

—Ay Pepe… Eres una verdadera mierda.

Me obliga a rodear mi brazo alrededor de su cuello, y al fin le identifico.

—¡T-Todoroki-sempai! — chillé sin poder creer que era el hermano mayor de Natsu quien me cargaba. Sus ojos azules me miran con indiferencia, casi como si fuese un estorbo para su presencia. Me arrastra sin dificultad, casi como mis kilos de humanidad no fuesen nada.

—Levántate reina del drama— gruñó con voz profunda sempai.

Natsu separa con dificultad su torso del suelo y luego sonríe ampliamente mientras sacude sus pantalones intentado mantenerse limpio.

—Qué bueno verte hermano mayor— dice con una sonrisa alegre—, pudiste llegar 10 minutos antes.

—Jodete.

Reí divertido, no es la primera vez que Touya nos salva de un aprieto, ciertamente él me ve como un problema, ya que gracias a mí, Natsu termina herido y siempre metido en problemas.

No lo culpo, yo también me odiaría.

Íbamos de camino al McDonald con Natsu, cenaríamos y luego iríamos a mi casa a ver películas toda la noche, pero de camino al restaurante nos topamos con los gritos de una mujer que suplicaba por ayuda. Obviamente no lo pensé ni un segundo antes de acudir, siendo Natsu mi apoyo.

Nos dieron una paliza, eran muchos tipos, y muy fuertes… Bueno, Natsu y yo solo tenemos 15, no era como si fuésemos Superman o algo así.

—Fuyumi te matara— dijo mientras me entregaba como saco de papas a Natsu para que me cargara, mi amigo solo me sonríe, yo le sonríe de vuelta.

Natsu tiene el ojo morado e hinchado, su labio partido y las mejillas raspadas. Por otro lado, creo tener el tobillo esquinzado o quizá roto, ya que no puedo mover con facilidad mi pie izquierdo.

—Sera la última— gruñó mientras avanzaba guiándonos fuera del callejón—, para la otra dejaré que los maten a ti y a Pepe.

Natsu solo ríe y yo medito sus palabras.

¿Por qué me dice Pepe?

—Oye Natsu…— musito muy bajo, mi amigo me mira de reojo dando a entender que me escucha— ¿Todoroki-sempai no sabe mi nombre?

—¿Ha? Claro que lo sabe— me dice con una enorme sonrisa.

—¿Y por qué me dice Pepe?

Mi albino amigo comienza a reír estrepitosamente, mientras yo le miro sin comprender el chiste.

—Él no dice Pepe, él dice P.P.

—¿P.P? — Pregunté sin comprender— ¿Y eso que es?

—Ah pues es "Pecas Problemas"

Capítulo 33: Pepe

El sabor metálico invade mi boca, mi lengua esta empalagada del reconocible sabor a sangre que de seguro proviene de mis encías. Mis parpados pesan, los siento algo hinchados y torpes como si estuviese despertado de un letargo eterno al cual no estaba consiente de estar. Mis mejillas están tensas, y adoloridas, mi piel parece estar algo manchada, quizás barro o algo que me impide mover mi epidermis con libertad.

Abro los ojos y lo primero que veo es el cemento que yace bajo mis pies. Estoy sentado.

Agito mi cabeza levemente, mi cerebro retumba dentro de mi cráneo. Frunzo el seño con pesadez ¿Qué me paso? ¿Por qué me duele tanto el cuerpo? Muevo mis manos, pero ellas están amarradas a mis espaldas, más bien al respaldo de una silla.

Esto no está bien.

Pese al enorme dolor corporal que domina cada musculo de mi cuerpo, comienzo a forcejear, intentado tirar de las gruesas cuerdas que ante la constante fricción comienzan a que marcar mi blanca piel en una tonalidad rojiza, notoriamente irritada. Gruño molesto. Esta es una pésima broma.

A mi mente solo viene una explicación: El Admirador. Es lo único que asimilo a la situación, no recuerdo como terminé aquí, debe haberme drogado y golpeado por resistirme, es por eso que no recuerdo.

Me congelo al escuchar un chasquido de lengua. Mi pulso parece haberse detenido ante la sorpresa, y con lentitud elevo mi rostro hacia el frente. Al comienzo a notar el cuarto pequeño en el que me encuentro, de tonalidad grises, de suelo a cementado y pareced oscuras de seguro por la suciedad.

Pero eso no es lo que me tiene bloqueado mentalmente.

¿Qué está pasando?

Hay un hombre mirándome, de 1.90 o quizás un poco más, es muy alto. Su cabello es negro, de una tonalidad opaca, de ojos tan azules como hielo que parecen atravesar mi cuerpo con una sola mirada, de piel blanca a causa de una evidente falta de sol. Lleva pantalones oscuros que llegan por encima de los tobillos y un abrigo oscuro sobre una camisa simple, junto con zapatos oscuros. Me mira atento, jugando con un chispero que se abre y se cierra dejando ver una llama azulada ante mí.

—Al fin despiertas.

Sus ojos me abandonan, y pasan a ver la llama del encendedor, casi ignorando mi presencia.

—¿Q-Quién eres? — pregunté con la garganta seca, desconociendo mi voz ante lo quebrada que ha sonado.

Sus ojos al fin se posan mí, guardando su encendedor en su bolsillo para despues esconder sus manos en ellos, mirándome con cierta molestia, casi como si se enfureciera por solo verme.

—Eres muy molesto.

—¿Q-Qué hago aquí? — inquirí nervioso.

No me responde, solo se limita a mirarme. La ansiedad comienza a sacarme de quicio.

—Midoriya Izuku.

Doy un brinco. Sabe mi nombre.

—¿C-Como sabes mi-

—Soy psíquico. — me dice con frialdad, en un tono serio que devora mi ingenuidad.

—¡¿D-De verdad?! —pregunté sorprendido.

Mi captor rodea los ojos y ante mi lanza una billetera que reconozco de inmediato. Me encojo avergonzado al ver mi identificación, con mi nombre, mi edad, mi fecha de nacimiento.

—Tienes 28— me dijo con frialdad separando su cuerpo de la pared. Me encojo, y en una reacción intuitiva por auto protección, apego mi espalda al respaldo, sintiendo como el sudor recorre mi frente—, 28 y aun así, no aprendes a no meterte donde no te llaman.

No estoy escuchando lo que dice. Mis ojos solo están concentrados en la navaja que se ha asomado de su bolsillo dejando ver un afilado brillo que me deja aún más nervioso que nunca. Se acerca a mí, posando su mano en el respaldo de la silla, quedando a centímetros de mi rostro como si intentase ver más de cerca mis facciones. Cierro los ojos esperando lo peor.

Siento un fuerte olor a tabaco y a ceniza que me coloca aún más nervioso, quizás queme mi cuerpo al matarme.

La hoja de la navaja acaricia mi rostro, lentamente. Mantengo mis ojos cerrados, solo percibo su mirada en mí, una mirada atenta.

Las sogas ceden y mis manos retoman el movimiento.

Abro mis ojos y veo sorprendido como mi captor está cortando las cuerdas que atan mi torso al respaldo.

—Eres un grano en el trasero…— dice más para sí que a mí terminado de desatarme, guardando su navaja y dándome la espalda, dirigiéndose a la única puerta, que hasta hace un momento no había notado por el miedo—. A la izquierda, camina alrededor de 20 minutos, la puerta verde, saldrás a la calle principal y de ahí te puedes irte bien a la mierda — sus ojos se asoman por sobre su hombro—. No te quiero volver a ver, Pepe.

¿Pepe?

Mi corazón da un brinco al reconocerle. Ha cambiado mucho, los tatuajes y el cabello son nuevos ¡Definitivamente es irreconocible!

—¡Touya-sempai! — chillé sin poder creerlo. El azabache chasquea la lengua volteándose— ¡Natsu dijo que estabas de vuelta pero nunca dijo que lucias tan diferente! ¡N-No te reconocí!

—Como sea…— musita con desgano—. Lárgate.

Mi sonrisa se borra al ver que está atravesando el umbral manchándose, dejándome solo en aquella habitación tan oscura. Acelerado, sin comprender muy bien que ocurre, me coloco de pie de un brinco, sintiendo un enorme dolor en mis costillas, cayendo al suelo ante la sorpresa.

—¿Q-Que me paso? — pregunté colocándome de pie trotando suavemente al umbral viendo como la espalda de Touya se aleja lentamente—¡T-Touya! ¿D-Dónde estoy?

—Lárgate. No volveré a salvarte el trasero.

No comprendo…

¡KACCHAN!

Oh no.

—¡T-Touya! — volví a gritar corriendo para alcanzarle atrapándole del hombro obligándole a voltearse— ¡K-Kacchan! ¡¿D-Donde esta Kacchan?!

Arquea la ceja ante mi pregunta, casi como si no comprendiese el idioma que estoy hablando. Mi mente esta acelerada, todo lo que ha ocurrido ha llegado de golpe a mi mente como una explosión de información que mi cerebro tiene problemas para procesar y comprender.

Pero ya recuerdo.

Fui a casa de Kacchan y le enfrenté esperando que mis palabras pudieran hacer alguna diferencia, pero al parecer solo logré que se molestara más de lo que estaba. Tras eso, me marché algo decepcionado, disculpándome con Mitsuki el no poder quedarme más tiempo, pero en el camino al departamento de Hitoshi divisé como Kacchan parecía estar huyendo de casa. Le seguí segado por mi idea de ayudarle, y terminé en un lugar horrible, un viejo y sucio bar. Le perdí de vista al verle entrar en una zona algo exclusiva, y tras interrogar reiteradas veces al hombre encargado de la barra, él terminó explicándome que aquel chico, mi pequeño y terco Kacchan, era uno de los peleadores más agresivos de "Toga", y esta noche, tendría una pelea.

Me aterré, no era de menos, Kacchan pelearía de modo ilegal con quién sabe. Pagué la entrada, e ingrese pese a que todos me miran por mis vestimentas formales, me hice paso hasta quedar en mi primera fila y ahí estaba… Kacchan. No. Nitro Ace. Pelando con un enorme hombre que parecía ser el mismo demonio ante su forma tan agresiva de golpear y moverse.

Los nudillos del mastodonte se estampaban en el fuerte abdomen de Kacchan, haciendo que su carne vibrara como saco de boxeo repleto de agua.

Era horrible.

Entre en pánico.

Quería sacar a Kacchan de ahí, pero tras transcurrir los minutos comprendí que aquel cenizo no era Kacchan… No sabía a quién estaba viendo exactamente, pero el rostro del niño soberbio había sido sustituido por un rostro repleto de ira, dominado cual bestia por la adrenalina mientras gritaba de un modo salvaje en busca de sangre. Las lágrimas me abandonaron al ver como el niño pequeño que solía jugar reyes estaba a punto de matar a un hombre sin piedad. El niño pequeño que solía decir que el frio era su debilidad. El niño pequeño que pese a su edad, siempre había sido muy suspicaz. Aquel niño… Ya no estaba. Mi mundo se derrumbó en ese instante, y mi corazón se partió al ver sus ojos posados en mí, sin comprender mi presencia, casi aterrado por el ser descubierto.

Pero aun así, pese a sentir mi corazón roto por la enorme decepción que me invadía… Salté a ayudarle.

Despues de todo. Sigue siendo Kacchan.

Lo voy a regañar.

—Hablas de Bakugo— me dijo al fin con una tranquilidad que me generó escalofríos—, él está perdido. Vete.

—¡N-No puedo irme sin Kacchan! — frunció el ceño— ¡É-Él es mi alumno! ¡N-No puedo abandonarlo!

—Lárgate.

—¡N-NO!

De un solo movimiento tan veloz que no logre reaccionar, Touya me levantó del suelo, acorralándome contra la pared, levantándome con fuerza mientras posaba su antebrazo bajo mi cuello mientras me mira directo a los ojos. Jadeo ahogado ante la falta de aire, me está ahogando pero aun puedo respirar un poco.

—Escucha P.P. — me dice ronco mientras le miro intentado quitarme al hermano de Natsu de encima—, arriesgué mi cuello por ti esta noche. Perfectamente pude dejarte ser cogido por la perra loca de Toga— mis ojos se enfocaron en él—, perfectamente pude dejar que fueras la nueva zorra de Toga, que te violara mientras todos nosotros te veíamos disfrutando de como llorabas como todo un marica… Pero no, te saqué de entre los idiotas que buscaban matarte, te arrastré fingiendo que te torturaría por hacernos perder tanto dinero. Ahora, deja de fingir que eres un héroe y lárgate a tu casa, finge que nada de esto paso ¿Entendiste? Maldito mal agradecido.

—N-No—respondí molesto mirándome con seriedad.

Nuestros ojos se encuentran. Touya está furioso, comprendo que este molesto, siempre he entendido el porque me odia, pero no puedo abandonar a Kacchan.

—N-No me iré sin Katsuki…— dije empezando a marearme por el poco aire que ingresa a mi cerebro.

Touya guarda silencio. Y tras unos segundos y un chasqueo de lengua, me deja caer al suelo.

Respiro agitado, y acelerado, levanto la mirada buscando algún aire de piedad ante mí. Pero solo encuentro molestia.

Touya retoma el paso, dándome la espalda. Y sin deseos de rendirme, le sigo.

—¿M-Me ayudaras? — pregunté esperanzado.

—No.

Bajé la mirada angustiado, necesito sacar a Kacchan de aquí o de otra manera le harán daño. No sé dónde estoy, ni que tan largo es el lugar. Sin Touya no podré hacer esto.

—Te llevare hasta el idiota ese— levanto la mirada esperanzado, pero Touya continua negándose a mirarme—, luego te largas.

—¿D-De verdad me ayudaras? — inquirí emocionado.

—Si alguien te ve, sabrán que te liberé — gira su rostro, mirándome con molestia y desagrado—. Solo te guiaré, si quieres sacar a Bakugo lo harás solo. Solo eres un maldito problema.

—L-Lo siento…— musito bajo—. Pero te lo agradezco…

Caminamos por minutos que se me hicieron horas. Touya pese a que lo intenté, no logré generar algún tema de conversación, al parecer está muy molesto.

No lo culpo. Técnicamente ha arriesgado mucho por mí. Aun así tengo muchas preguntas ¿Cómo es posible que el mejor de una generación haya terminado en lugar como este? Hitoshi y Touya estaban en el mismo año, pero en clases distintas, nunca se llevaron, pero Hitoshi me decía que el hijo mayor de los Todoroki era muy listo, tenía las mejores calificaciones pese a que se ausentaba a todas las clases.

—Dijiste que Bakugo es tu estudiante— di un brinco al escuchar su voz— ¿Maestro de qué eres?

—De literatura— respondí tímidamente, parece más tranquilo, casi curioso—. Estoy enseñando en la U.A.

—¿Shoto es tu estudiante?

Sonreí. Por lo que recuerdo, Touya es muy apegado a sus hermanos, no me sorprendería que tuviese el mismo apego con su hermano menor.

—¡Sí! ¡Es mi estudiante! ¡E-Esta muy grande y es muy inteligente!

Nos detenemos ante una puerta de metal, una puerta muy malgastada, que gracias a una llave que Touya trae, podemos ingresar en un extenso pasillo, muy oscuro. Miro hipnotizado como la penumbra parece ser eterna, infinita, un escalofrío recorre mi columna.

¿Debemos entrar ahí?

—Así que eras tú…

Doy un brinco al ver que está sonriendo de lado, me sonrojo incomodo al ver que me está mirando de pies a cabeza. Desvío mi mirada incomodo, pues Touya me mira lentamente de pies a cabeza casi como si estuviese meditando mis complexiones, tiene una sonrisa maliciosa en los labios, una repleta de perversión que me comienza hacerme dudar si pedirle ayuda era buena idea.

—¡Ja! Nada mal P.P. — me dice introduciéndose en el pasillo.

Suspiro aliviado.

¿Y eso qué fue?

Le sigo inseguro, de a poco la luz que brindaba el pasillo principal se desvanece y nos sumergimos en una oscuridad que parece táctil. No diviso nada, y pese a que los minutos transcurren no logro que mi mirada se acostumbre la gran oscuridad.

Escucho un contante crujido bajo de mis pies.

¿Hojas? ¿Aquí?

—¿Y qué tal mi hermanito? — escucho delante de mí a medida que avanzamos.

—Él es muy inteligente, lee mucho a mi parecer… Le va bien supongo, es la única clase que tiene conmigo.

—¿Tienes novia?

Me congelo ante la pregunta, si no fuese por la oscuridad estoy seguro que Touya notaria que mi rostro está demasiado encendido ante el tema que ha tocado.

Pienso miles de razones de su pregunta, pero ninguna tiene lógica.

—¿P-P-Por qué preguntas eso?

—Solo hago conversación— me dice en un tono pícaro que hace evidente la mentira— ¿Y? ¿Alguna novia?

Continúo caminado, y rozo el cuerpo de Touya al pasar, generando un escalofrío en mi carne ante lo pequeño que me siento comprado con Touya. Agito mi cabeza, Touya no es malo, me salvo y ahora me está ayudando.

Aun así, me incomoda.

—N-Novio— dije nervioso caminado algo acelerado escuchando el crujido bajo mis pies.

—¿Y qué tal las cosas en la cama?

—¡Eso no es de tu incumbencia! — chillé avergonzado.

—Así que novio…— dice en voz baja mientras camino acelerado— No me digas que estas cogiendo con el pervertido de la C.

Oh no.

—¿Cómo se llamaba? — pregunta al aire casi burlándose— ¿Shinto? ¿Birto?... ¡Shinsou!

—N-No es verdad.

—¡No jodas! ¡Ese imbécil te está cogiendo!

Mi rostro arde a mas no poder mientras Touya continua burlándose a mis espaldas, con constantes palabras subidas de tono que intento ignorar. Esto es demasiado vergonzoso.

—De todas formas era obvio— pese a no verle, le miro por sobre mi hombro—, siempre estabas lamiendo el suelo por el que ese idiota caminaba, te arrastrabas tanto que dabas lastima. Casi suplicando que te reventaran el culo.

Me detengo. Touya choca conmigo.

—¡E-ESO NO ES VERDAD! — grité alterado empujándole.

—¡Oh! Se molestó la princesa… — me dice burlesco—. Es jodidamente cierto, siempre movía el culo como una zorra para ese idiota, tarde o tempano el imbécil te iba a coger y luego te iba a tirar como un pañuelo sucio.

—¡ESO NO ES CIERTO! — grité volviendo a empujar su cuerpo.

—¡Eras patético! ¡Dabas tanta lástima!

—¡¿Por qué eres tan malo?! —pregunté irritado ante su modo tan desagradable de burlarse de mi— ¡Eres un idiota!

—¿Yo soy el idiota? — pregunta al aire—. Yo no soy quien esta cogiendo con el playboy más grande de una generación, yo no soy quien está buscando fidelidad donde no la hay. Yo no soy un idiota desesperado por amor como tú.

Su hombro golpea el mío, dejándome atrás.

Mi pecho se encoge dolido por las palabras de Touya, intento no pensar que tiene razón, intento bloquear cualquier pensamiento que le dé la razón a Touya.

¿Pero y si la tiene?

Le sigo en silencio.

Caminamos varios minutos más. Solo pienso en Hitoshi.

Mi pecho se hunde en la melancolía. A mi vienen los aromas de incienso y la música lenta que invadía nuestro departamento aquella tarde, el cómo me introduje ciertamente temeroso en el hogar que decidimos compartir juntos… Como mi pecho se partió al ver como Hitoshi besaba y embestía aquella mujer en nuestra cama.

—Es aquí.

Una lagrima recorre mi mejilla.

Levanto la mirada y al fin algo de luz aparece.

Siento un extraño cosquilleo en mi tobillo, rasco con mi pie libre la zona, pero el hormiguee continua. Aprovechando la casi imperceptible luz, desciendo la mirada y mi corazón se estruja ante la sorpresa dando un brinco. El asco comienza a dominarme.

Mis pantalones estaban repletos de cucharas.

E-Entonces… Los crujidos no eran hojas.

Voy a vomitar.

—Oye, deja de jugar.

Agito mi cabeza e intento calmarme, y me acerco a Touya.

Es algo así como una delgada ranura que permite ver a la habitación contigua. Veo el rostro de Touya que me observa de reojo.

—¿Qué es eso? — dije algo dudoso de asomarme.

—Antes este era un burdel, traían a mujeres menores de edad, prostitutas, del todo tipo de zorras— me dijo de un modo tan normal que me aterró—, y este es el pasillo de los mirones. Conecta todas las habitaciones, y permite que observen todas las acciones en cada cuarto.

—Es asqueroso…— musito angustiado.

—Lo es, pero agradecerás que ese sistema existiese— me dice mientras se hace a un lado invitándome a mirar. Dudo, tras esa explicación siento que veré algo subido de tono, pero aun así obedezco.

Mis ojos se asoman por la pequeña y casi imperceptible ranura, y ahí está.

—Kacchan…—mustio dominado por la ansiedad al ver como Katsuki está siendo golpeado una y otra vez por un enorme látigo mientras la rubia ríe disfrutando como mi estudiante no puede hacer nada para detenerse al estar amarrado en una silla, con una mordaza mientras grita y gruñe un mar de insultos que obviamente son incomprensibles—. T-Tengo que hacer algo.

—Si lo haces, Toga te matara.

Es una chica algo pequeña, de complexión delgada, no se ve la gran cosa.

—Creo que puedo ganarle— dije con cierta seguridad.

—Ella no está sola, Twice debe estar rondando, Toga siempre tiene a Twice con ella.

Entonces son dos.

—T-Tengo que salvar a Kacchan, a este paso le matara…

Touya no dice nada para convencerme.

—¿Cómo ingreso a la habitación?

No escucho alguna respuesta. La desesperación aumenta al ver como la joven comienza a manosear a Kacchan con completo descaro, descendiendo con sus manos por su rostro lentamente, por su cuello, por pecho llegando hasta sus pantalones.

Lo violara.

—Touya ¿Cómo ingreso a la habitación? — pregunté aterrado de estar a punto de ver como a mi estudiante lo van a violar— ¡T-Touya!

—Mierda. Bien.

Miró hacia arriba, le seguí con la mirada. Una ventilación.

Usando la misma mira como apoyo, escalé encaramándome cual felino, sin mucha dificultad quité la rejilla que me separaba del pasillo de los Mirones y la habitación de mis estudiantes, y sin pensarlo dos veces, me lancé en el interior.

No pensé. Solo actué.

Mi brazo rodeó con rapidez el cuello de la rubia, obligándole a soltar a Kacchan. La muchacha sin comprender, comenzó a forcejear, pero yo no liberé mi agarre. Comencé a asfixiarla ante la ira que me dominaba, solo podía ver como la ropa de Kacchan estaba rasgada, su piel con más de un corte formado por el látigo, sus pantalones abiertos y su ropa interior a la vista.

Deku…Sonrío dulce al escuchar su infantil voz retumbar entre la oscuridad ¿Puedo dormir contigo?

Esto me enfurece.

Mi brazo se tensa aún más. Estoy fuera de mí, en este punto, me importa muy carajo si la asfixio.

Pero cometí un error. Olvide quitarle el látigo.

La fusta se aventuró por sobre mi cuerpo azotándose en mi espalda. Tenso aún más mi agarre impidiendo liberarla, pero solo escucho los latigazos quemando mi carne mientras la risa de la rubia retumba en la habitación.

—Esto no es un trío—escucho antes del último latigazo que me obliga a librarle, retrocediendo, abrazándome a mí mismo intentado contener el dolor— ¿Eh? Pero si eres tú…— levanto la mirada, encontrándome con unos ojos brillantes de tonalidad dorada, repletos de diversión y lujuria— ¡Mírate nada más! ¡Eres muy lindo! ¿No es así Katsuki-san?

Intento volver a detenerla, pero un potente latigazo me hace retroceder.

—Quieto encanto, aun no es tú turno.

—Déjalo— dije con voz gruesa mientras le miro.

Ella sonríe, y una vez más, agita su látigo contra mí, esta vez rozando mi mejilla, generando un corte que comienza a sangrar enseguida. Doy otro paso atrás, acorralándome a mí mismo contra una pared.

Escucho un chillido, la rubia da un brinco para después mirarme embelesada casi como si disfrutara con verme sangrar.

—¡Eres muy mono! — me dice, trago incomodo, esta chica está loca— Katsuki-san, lo lamento— dijo mientras le miraba por sobre el hombro—, creo que seré buena anfitriona y atenderé a nuestro invitado.

Retrocedo intimidado al ver como la rubia se tambalea con su látigo, acariciando este mientras lo azota contra el suelo. Mi pulso se dispara, escucho como Kacchan se torna más errático, le miro de reojo y veo como Kacchan lucha para liberarse, gruñendo aun amordazado, intentado desamarrarse a tirones.

—No seas impaciente Katsuki-san, solo nos divertiremos…— musita al aire—. Lo veras todo cariño…

Una vez más el látigo, pero esta vez soy más rápido, le atrapo en el aire, sujetando el cuero entre mis manos, manteniendo firme mi agarre. La chica ríe encantada por la acción y genera un jalón intentando atraerme, pero me resisto. Lo hace una vez más, y esta vez, a causa de la fricción, mis manos se cortan comenzando a sangrar por el ardiente cuerpo que está adentrándose lentamente en mi carne.

—Suéltalo— me dice, niego. Ella suspira rendida, divertida, y deja el látigo dándome la victoria.

Lanzo el látigo lejos, algo más tranquilo de que ya no haya un arma que le dé ventaja. Miro mis manos sin saber que pensar al ver mi ardiente carne al aire.

—Desnúdate— levanto la mirada y veo un arma apuntándome.

Maldición.

—No. — dije como respuesta dispuesto a enfrentarla.

—¿No? — me pregunta con cierto encanto infantil que me incomoda aún más— Bien— la punta del arma se desvía en 180 grados, apuntado directamente a la cabeza de Kacchan— ¿Seguro?

Observo aterrado a Katsuki, quien solo respira con pesadez mientras me mira. No sé qué hacer. Kacchan niega con fiereza, una y otra vez sin despejar la mirada de mí. Esta exigiendo que me niegue.

—Hazlo, o lo mataré.

Me quedo mirando a Kacchan desesperado. Nuestros ojos, un brillo suplicante, o eso creo, es una mezcla de emociones donde diviso el miedo, el imploro y la ira que están bañadas en una tonalidad granate.

El característico sonido del seguro del arma me saca de mi trance.

—¡E-Esta bien! — chillé alterado. Ella sonríe—. L-Lo haré…

Muevo mis manos bajo mi chaleco, quitándolo con rapidez, tirándolo en suelo sin saber a dónde mirar.

—Lento.

Respiro con pesadez, molesto, y mis ojos se desvían a Kacchan que me mira atento, negando lentamente mientras me mira suplicante que me detenga, que por favor no continúe.

—No lo lastimes— pedí notando el dolor en el rostro de mi estudiante.

—Eso depende de él cariño, no de ti. Continua.

Mis dedos se posan en los botones de mi camisa, acariciando con las yemas cada uno, deslizándolo lentamente por el ojal. De a poco, uno por uno, desabotoné cada botón de mi camisa, dejando mi torso al aire ente la rubia que me mira con goce.

Mis manos pasan al botón de mi pantalón, lo desbotono sintiendo que mi puso hará reventar alguna arteria.

—Alto.

Levanto mi mirada esperanzado, pero mi miedo y nervios se desvanecen al ver como se acerca a Kacchan, colocándose en el respaldo de la silla, descendiendo lentamente sus manos por los hombros hasta el pecho de Kacchan.

—Estas tranquilo, Katsuki-san— musita mientras me mira, dice algo en su oído que no alzando a ver.

Kacchan desvía la mirada, pero ella le obliga a mirarme.

—Así que era eso…— canturrea divertida—. Eres una caja de sorpresas Katsuki-san.

Sus manos comienzan acariciar el pecho de Kacchan.

—D-Dijiste que no le harías nada. — me quejé con preocupación.

—No dije eso… — me canturreó posando su rostro en la cabeza de Kacchan, refregando su mejilla con las hebras cenizas de mi estudiante que solo mira el suelo en silencio—. Pero si quieres podemos pasar al siguiente nivel.

Kacchan reaccionó.

—A Katsuki-san le gustara verte de seguro…

Sus manos abandonan a Kacchan, y una vez más, mi estudiante comienza a retorcerse en la silla, intentando llamar la atención de la rubia, gritando ahogado por la mordaza, suplicando que deje de avanzar.

Una de sus manos se desliza desde mi abdomen, acariciando cada musculo que presento, llegando a mis pectorales y finalmente a mi cuello. El arma se posa bajo mi garganta, trago en seco.

—Muévete y te vuelo la cabeza ¿claro?

—Como el agua— dije con seguridad a lo que ella sonrió.

Cierro con fuerza mis ojos cuando su lengua comienza a lamer lentamente mi piel, succionando y mordiendo salvajemente. Mi cuerpo esta tenso, no puedo dejar de pensar que es lo más horrible que he estado pasando, no puedo hacer nada para quitármela de encima.

Su mano comienza acariciar mi entre pierna.

Lo peor es que Kacchan está mirando.

Uno de mis parpados se abre lentamente, enfocándome en Kacchan.

Esta abrumado, solo genera gritos ahogados por la mordaza mientras me mira suplicante para que haga algo. No entiendo lo que dice, sé que quiere decir algo, pero lamentablemente no le entiendo. Le sonrío levemente y sin pronunciar alguna palabra, modulo con mis labios mi mensaje.

"Todo está bien, Kacchan"

Que haga lo que quiera conmigo, pero que no lastime a Kacchan.

Un fuerte azote retumba en la habitación. La chica de ojos dorados, mira de reojo distanciándose un poco de mí.

—Shigaraki te llama— dice con voz tranquila y seca mientras desciende su pie ante la evidente patada que ha dado casi volando la puerta.

Touya…

Entró de una patada a la habitación dejando ante mí aquellos ojos azules tan fríos como el hielo pasearse con desinterés por la habitación. La chica le mira con curiosidad, y en vez de molestarse sonríe.

—¿Llego? Pensé que no vendría el día de hoy.

—¿Tengo cara de interesarme lo que piensas? — preguntó sin un tono en particular mientras se adentraba a la habitación comenzando a mirar a Kacchan quien gruñe como un animal como si de un animal se tratase—. Ya deja de jugar y ve.

—Mo… No eres divertido—canturrea en un puchero mientras sale de la habitación.

Hay un silencio que domina la habitación, Kacchan grita intentado captar la atención de Touya, quien solo le mira con desagrado.

—Tienes los pantalones abajo— dijo con asco mientras Bakugo fruncía más el seño de lo normal, sus ojos azules se posan en mi—. Tú también.

—M-Me salvaste…— dije con una sonrisa aliviada mientras arreglaba mi ropa—. Pensé que no me ayudarías Touya-sempai.

—Si te pasa algo, Shoto se quedaría sin una oportunidad— dice con tranquilidad mientras saca una navaja de su bolsillo y me la entrega.

—C-Claro— respondo sin entender, recibiendo el arma blanca, dirigiéndome hacia mi estudiante que nos mira sin comprender. Corto las cuerdas que atan sus pies, la de sus manos y torso, y sin mi ayuda Kacchan se quita la mordaza que le mantenía callado.

Sus manos atrapan mi rostro y lo mueven con suavidad de lado a lado. Sonrío enternecido al reconocer su preocupación desbordar en sus ojos, ladea un poco mi cuello, y al parecer, suspira aliviado. Poso mi mano sobre la suya, acariciando su piel con mi pulgar, ganándome su completa atención, le miro embelesado por su forma tan dulce de demostrar interés en mí.

Ya no hay Nitro Ace. Solo Kacchan.

—Estoy bien— digo con suavidad.

Kacchan asiente casi auto convenciéndose de mi respuesta, y tras unos segundos, suspira y vuelve a asentir. Parece en shock.

—Si quieren irse, es ahora, Toga volverá al no encontrar a Shigaraki.

—¿Por qué carajos nos ayudas? — preguntó sin pelos en la lengua Kacchan al ponerse de pie, parándose frente a mí, casi de un modo protector.

Tal vez Kacchan y Touya no se llevan bien.

—¿A ti quien mierda quiere salvarte? — inquirió con burla para despues mirarme a mí— ¿Nos vamos? ¿O quieres terminar en la cama de Toga?

—No por favor— dije con una sonrisa pasando a un lado de Kacchan dirigiéndome a un lado de Touya que me mira complacido ante mi forma tan tranquila de reaccionar.

—¿Qué carajos está pasando aquí? — preguntó Kacchan a mis espaldas.

Caminábamos en silencio, ignoré cada comentario de Kacchan maldiciendo por no saber que ocurría, me limité a seguir a Touya y no responder nada. El cuerpo y el orgullo me duele, estuve a punto de permitir que una mujer jugara con mi cuerpo con tal de ayudar a mi estudiante.

Tal vez Hitoshi tenga razón, y estoy superando los límites de los maestros normales.

Pero eso me hace cool ¿No?

La puerta se abre, y una cegadora luz se asoma por la abertura. Mis ojos luchan por acostumbrarse al exceso de luz del amanecer. No puedo evitar sonreír al ver una hermosa tonalidad anaranjada que se hace paso sobre el oscuro cielo, que a estas alturas, casi se ha desvanecido.

—Llego hasta aquí— dice Touya a mis espaldas.

—Gracias Touya-sempai.

— Tengo 30, deja el sempai, es extraño.

—A-Ah si— dije con una sonrisa mientras rasco mi nuca.

Sus ojos me abandonan y se posan en Kacchan, que permanece a mis espaldas, aun receloso de la situación.

—Yo no te daré las gracias— dijo en un chasquido de lengua.

Touya observa a Kacchan, casi como si meditase. En silencio. Se voltea y se introduce en el pasillo y antes de cerrar la puerta me mira.

—Cometiste un error al salvarlo.

Mi estómago se hace un nudo.

—Te equivocas— digo con seriedad.

Touya sonríe, al parecer satisfecho con mi respuesta, y sin más, la única puerta que une la ciudad con aquel corrompido mundo subterráneo, se cierra frente a nosotros.

Me volteo y comienzo a caminar.

—Es hora de irnos Kacchan.

Pero esto no ha acabado.

.

¡Lamento la demora! ¡Ha sido un marzo de locos! ¡No me han dado un respiro y aun no logro acostumbrarme al ritmo de las clases! Estoy sufrieeeendo por teclear… No saben cuánto… Pero wueno! Aprender es primero… (Lamentablemente)

¡Midoriya Izuku ha salido entero y con su estudiante más complejo! ¡Todos vivitos y coleando! Ah pero esto no termina aquí, porque Izuku, nuestro querido Izuku… ESTA EMPUTECIDO ¡SI CHICAS Y CHICOS! ¡NUESTRO NIÑO BUENO SE HA ENOJADO HASTA LA MEDULA!

Bueno, no es de menos ¿No? :v Yo también estaría enojada si casi me violan porque el pendejo andaba haciéndoselas de Rocky.

¡Bueno! ¡Eso es todo por esta semana! Intentare no tardar tanto… ¡Saludos!

RESPUESTA REVIEWS

Izuku El Rey Villano

Lamento tanto la demora ;-; pero espero que el cap anterior y este te haya gustado. ¡Muchas gracias por darte el tiempo para comentar!

Fangirl309

¡Suele pasar! xD a mi igual me ha pasado que estoy apurada y me siento a leer tranquilamente llegando tarde a clases. Es un mal… ¡Pero wueeeno! ¡Muchas gracias! Lamento la demora una vez más…

MasasinMaze

¡Pues mi detective! Te daré una corrección! Shigaraki Tomura es vecino de Midoriya, es decir, en el edificio donde Midoriya tiene su departamento, actualmente, Midoriya y Shinsou viven en el departamento de Shinsou, lugar donde Midoriya vivió en su época universitaria, pero tras el rompimiento Izuku se fue a vivir a su propio departamento, es decir, en un edificio diferente :3 WUAJAJAJAJA (Amor para ti) Shinsou está dando de todo para poder mantener a su pequeño pecoso a su lado, pero ahora… Tal vez Touya ha generado cierto clic en nuestro pecoso, uno que no favorezca demasiado al profesor de Psicología… o quizás no? Quien sabe… ¡La idea es esa! ¡Que el KatsuDeku y el TodoDeku se peleen a muerte! Y el que va recibir la putiza de su vida es cierto cenizo… ¡Del regaño del maestro no te salvas! ¡Muchas gracias por leer!

Eien Dark

¡Estoy entera! Sin tiempo… Pero entera! ¿Realmente está enamorado de Shinsou nuestro pecoso? Esa es la MEJOR PREGUNTA QUE ME HAN HECHO! Ding ding ding ¿Eso es amor? ¿O miedo al cambio? ¿Miedo a la soledad? Uffffff Y está vivo :D Y encabronado con cierto rubio cenizo.

DragneelInc

¡Muchas gracias! ¡me alegro que la intriga te deje sin uñas! ¡espero que este cap también te haya gustado!

Eso es todo por hoy amigos.

No olviden dejar sus reviews con sus quejas por la segunda demora (;-;)

¡Saludos! ¡Amor y paz para ustedes!

Se despide Momoleft.