I'M BACK BITCH (Info sobre actualizaciones al final del capítulo)

Perdón la demora… ¡Pero ya retome mi computadora! ¡Y he vuelto recargada! ¡CAPITULO EXTENDIDO EN MODO DE DISCULPA POR LA DEMORA! Oh si… ¡Extendido!

ADVERTENCIA: Este capítulo contiene cierto aire morboso y deslenguado por parte de nuestro chico bomba.

ADVERTENCIA: Como dije, es un cap extendido, superando su extensión a comparación con cualquier otro capítulo, espero que les guste... Así que, siéntense, porque esto tardara.

Él, Yo, Ellos

Mi respiración agitada, aquella sensación una vez más me invade. Y a mis10 años, ya la siento parte de mí. Desconozco si más niños sienten lo mismo que yo, aquel impulso salvaje siendo dominados por un instinto de supervivencia que no es más que ira pura.
Mi mente en blanco, mis puños azotándose una y otra vez contra mi víctima. No sé qué sea esta extraña sensación que invade mi pecho y mente, pero en este punto, esta adrenalina envolvente, tan potente como una explosión que recorre mis venas con intensidad, ya es parte de mi forma de ser.

La he aceptado con los años, y cada vez es más recurrente.

Las frustraciones la desatan, la tristeza la detona, y el dolor es su alimento.

—¡C-Corre! — escuché mientras los niños huían de mi mientras siento como mi pecho sube y baja agitado, quemando ante la sequedad. Mis nudillos sangran mientras mi cabeza palpita ante los múltiples golpes que he recibido.

Gané.

Esto ya es costumbre, no hay semana en que no termine peleando con algún idiota, y si no logro que alguien me insista a darle un puñetazo, soy yo quien busca algún contrincante adecuado para recibir mi ira.

Torneo el rostro, y mis ojos se divisan en él… Su cuerpo desecho, sus patas rotas y su deseo de aferrarse a la vida en un gimoteo que me regresa a la realidad.

Perdí el tiempo golpeándolos. ¿Qué carajos me pasa?

No lo pensé más, solo corrí hacia él. Mi mano se posó en su pecho sintiendo su tosco e inflexible pelaje. Su tonalidad negra no pose brillo, y sus ojos tan verdes como la menta recién nacida me vigilan con recelo.

Mis manos comienzan a ingresar lentamente debajo de su cuerpo, intentado cargarlo. Pero antes de que pueda moverle, genera un gruñido ronco que me hace brincar.

—Oye, intento ayudarte tonto— dije con molestia, pero el can me mira atento—. Te quiero ayudar, les pateé el culo por ti, déjame llevarte con algún doctor.

No sé si me entendió, pero en el segundo intento, él me dejo cargarle comenzando a mover la cola dejando que aquellos profundos ojos verdes se posaran en mí, trayendo una extraña sensación de melancolía en mi pecho.

Sentía sus rotos huesos molerse aún más entre mis brazos, sus ojos me seguían a medida que gritaba por ayuda, suplicando a las personas que caminaban a mi lado.

Es solo un cachorro, tal vez tien meses, y al salir de la escuela busqué una pelea provocando a unos niños mayores, y como siempre, la conseguí con el fin de sentir aquella deliciosa sensación recorrer mi cuerpo que a medida que se repite, se vuelve cada vez más adictiva. Los chicos me golpearon, una y otra vez, logré noquear a uno, pero eran tres contra uno aun, y al comenzar a perder, alguien salió a mi rescate. Un pequeño cachorro de ojos verdes que se había abalanzado con fiereza contra los niños mayores, que sin pensarlo dos veces comenzaron a golpearle con palos sin sentir un poco de piedad por el animal que lloriqueaba suplicando clemencia.

Tal vez pueda salvarlo, tal vez, pueda llevarlo a casa y que crezca junto a mí. Jugar juntos, y que sea un amigo de verdad, un amigo que protegeré sin importar qué.

Al fin veo una Veterinaria a lo lejos, y sin pensarlo dos veces, corro en su dirección, ingresando pese a que tiene un letrero de "Cerrado" en ella.

—¡Ayuda! — grité entrando haciendo que la única persona que estaba presente voltease. Una guardia de cuerpo muy voluptuoso.

—¡Niño, esta cerrado! — me regañó una mujer regordeta mientras apuntaba a la puerta— ¡¿Qué no sabes leer?!

Le ignoré, y dejé a mi azabache amigo en el frío suelo, para poder argumentar mejor con mis manos.

—¡Por favor! ¡Se está muriendo! — grité más como orden que súplica—. ¡¿Qué no son doctores de perritos?!

—Niño— recalcó la gorda agarrándome del brazo comenzando a arrástrame afuera—¡Esta cerrado!

—¡¿Qué haces vaca tonta?! — dije enfurecido mientras veía sobre mi hombro como mi pequeño amigo está luchando por respirar— ¡SE MUERE! ¡AYÚDALO!

—Niño ya te dije que…

—¡AYÚDALO SE VA A MORIR! — Bramé con voz aguda mientras las lágrimas repletas de impotencia me invade.

—¿Qué ocurre aquí?

La mujer se detiene, volteando el rostro con una clara molestia. Mis ojos se posan en una mujer de curvas muy definidas, vieja, como de 30.

—Señorita Sosaki— dijo la mujer—, este niño no entiende que está cerrado.

—¿El niño? — pregunta confundida la mujer con su abrigo en mano, sus ojos pasan de estar en nosotros a mi pequeño amigo y su rostro se torna al horror lanzando sus cosas al suelo yendo de inmediato a ver al can— ¡Oh por Dios! ¡Tiger, Pixie! — llama con mucha familiaridad mientras la mujer comienza a tantear a mi amigo. Observo a la guardia que me mira con molestia, y de un solo manotazo me libero, acercándome de inmediato a ver a la veterinaria de cabello castaño.

—Lo tienes que salvar— dije más como orden que como petición. La mujer levantó su mirada hacia mí.

—Estas herido niño ¿Cómo te llamas?

—¡¿Estas ciega?! ¡Él se está muriendo! ¡Sálvalo! — gruñí molesto al ver que ha tomado interés en mí.

—Mandalay— mis ojos se posaron en un hombre enorme, junto a una mujer rubia que salían junto con chaquetas y bolsos, al parecer dispuestos a irse— ¿Y ese niño?

—Dos costillas rotas, pulmón izquierdo perforado— decía a medida que tanteaba el cuerpo de mi amigo mirando a quienes parecen ser sus compañeros—, se está ahogando con su sangre. Prepara la mesa, lo operaremos.

—Sí, Mandalay— dijo el enorme hombre mientras se acercaba a nosotros tomando al pequeño animal entre sus brazos.

—Pixie, quédate con el niño mientras tanto— ordenó la castaña mientras se iba con el enorme hombre—. Llama a sus padres, e informales que su perro fue atropellado.

Me quedo en silencio observando como mi nuevo amigo es llevado a cirugía. Ruego que salga bien mentalmente mientras la mujer apodada Pixie intenta convencerme que llame a mis padres, pues, ya está oscuro y de seguro están preocupados por mí.

—No lo están— dije con seguridad mirando aun la puerta por donde la señora Mandalay se ha llevado a mi amigo—. Ellos de seguro no notaran que no he llegado ¿Cuándo se podrá ir mi amigo? — pregunté con seriedad mientras le miro.

Pasaron horas, y sumergidos en mi silencio, Mandalay salió llamándome.

Me explicó la situación, lo que mi pequeño amigo sufrió, cada herida, todo el dolor que estaba sufriendo. Que pesé a las graves heridas, luchaba con todas sus fuerzas por respirar pese a que aquello, era un dolor agudo y agonizante, que le hacía sufrir más y más a medida que las horas pasaban.

—¿Quieres que los dejemos a solas? — me preguntó en un tono amable Mandalay, mientras yo, miro con seriedad al pequeño Can en la mesa de operaciones.

No le respondo, solo me limito a asentir.

La puerta se cierra a mis espaldas, avanzo en silencio, acercándome al que pensé que sería mi nuevo mejor amigo. Al que pensé que podría confiarle mis más grandes secretos, y seriamos él y yo contra el mundo, aquel pequeño cachorro de ojos verdes que cautivó mi corazón solo con verme.

—Lo siento, Deku— dije en silencio mientras acariciaba su inerte pequeña cabeza sintiendo como mis lágrimas escapaban ante la ira y el dolor que me invaden a causa de su muerte.

Si no hubiera perdido el tiempo dejándome llevar por mi ira, tal vez si no me hubiese dejado llevar, el can que había decidido llamar Deku, estaría con vida.

Soy un monstruo. Pensé mientas me dejaba caer en el frío suelo sujetando mi rostro a medida que las lágrimas rodeaban mi rostro sin deseos de detenerse.

Duele, duele demasiado ser el culpable de herir a los que quieres.

Capítulo 35: A flor de piel

Todo fue mi culpa.

Desde el momento que desperté comprendí que todo lo que ocurría era mi culpa, cada latigazo que Toga me daba, lo aceptaba humillado ante mi estupidez. Era el castigo merecido.

Cuando los ojos verdes me observaron con un enorme dolor desde el público, lo entendí. Mi pecho se ahogó en la ansiedad e impotencia, quería borrar cada estupidez realizada por mí, pero ya era tarde, ya estaba en el suelo, inconsciente, con Deku siendo golpeado solo por mi culpa.

He tocado fondo.

Y todo empeoró cuando noté horrorizado que Deku, una vez más, huyendo de una forma que desconozco, volvió a escabullirse para volver a salvarme de la locura de Toga. Y una vez más, no puedo hacer nada al respecto.

No puedo hacer nada para ayudar, estoy siendo un jodido inútil. Estoy siendo salvado como una damisela, y eso me asquea… Soy un jodido lastre.

Toga era peligrosa, armada hasta los dientes. Loca, ambiciosa, jodidamente desequilibrada. Pero Deku no sabía eso, no podía protegerlo mientras le veía. No podía hacer nada por él. Solo podía ver en silencio como Toga estaba lastimándolo una y otra vez.

Observando, horrorizado, como Deku intentaba resistir cada golpe del látigo.

—Desnúdate— ordenó divertida la rubia mientras me apuntaba con el arma de brillante tonalidad plateada.

Nuestros ojos se encontraron, el miedo era perceptible en aquellos ojos tonalidad jade, que brillaban ante la opaca luz de la habitación. Sus ojos, tan profundos, desbordaban inquietud, y es notorio que en su mente ninguna idea parecía emerger ante la situación.

Sus manos se quitaron aquel fino chaleco de hilos verdes, comenzando a desvestirse lentamente bajo órdenes de la rubia.

—No lo lastimes…— suplicó Deku en un tono tan patético que me revolvió el estómago.

Sus dedos deslizaban con suavidad los botones por los ojales, dejando al descubierto lentamente su torso de tonalidad suave. Mi mente se pierde en su pecho, mi respiración se torna tranquila mientras mis ojos se deslizan desde su marcado abdomen, subiendo por sus pectorales hacia su cuello llegando hasta su suave y tímido rostro.

Solo una vez vi a Deku de aquella forma, y había sido un sueño.

La imagen dulce y erótica de Deku bloquea mi mente. Olvidando momentáneamente la situación.

—Estas tranquilo, Katsuki-san— me dijo en aquel momento cual víbora en mi oído, mientras miro a Deku que nos observa tímidamente. Los labios de la sucia loca se acercan a mi oído, mientras mis ojos aun observan a Deku, casi memorizando su cuerpo.

Si mi vista fuera mejor, podría verificar cada peca.

—¿Deseas que sea tuyo? ¿Katsuki-san?

Su pregunta fue una potente bofetada a mi orgullo. Mi mirada se desvía apenada al suelo.

—Puede ser tuyo…

Mis ojos una vez más se posan en Deku, sus ojos verdes repletos de confusión y nervios, sus labios suaves y finos que brillan levemente. Sus pecas…

Pude haber aceptado y vendido mi alma, y tener a Deku. Solo mío. Eso era lo que el diablo a mi lado me estaba ofreciendo con tal de ser su peleador hasta la eternidad.

Solo Deku y yo.

Negué suavemente, lo suficiente para que Deku no lo notara. No podría hacerle aquello.

¿Y despues? Todo ocurrió tan rápido, mi ira volvió de un solo golpe al ver como la zorra de Toga comenzaba a lamer la piel de Deku. Quería matarla. Mi mente se va al blanco comenzando a sacudir mi cuerpo buscando liberarme.

La iba a matar por tal atrocidad.

Pero sin comprender cómo o por qué. Dabi apareció, sacando a Toga con un engaño simple, ayudando a Deku y a mí a escapar.

¿Pero qué carajos?

—Es hora de irnos Kacchan.

La única puerta de aquel antro se cierra de un golpe, desapareciendo aquel fenómeno azabache que tanto detesto. Deku pasa a mi lado, no puedo dejar de pensar que me he perdido una gran parte del capítulo anterior.

¿Por qué Dabi nos ayudó? ¿Cómo es que Deku conoce a un fenómeno como Dabi?

Midoriya camina a cierta distancia de mí, por lo menos dos metros de distancia. El frío de la mañana acaricia mi desnudo torso mientras mis bermudas se mecen con lentitud, mis pies están desnudos. Todas mis cosas estaban en el casillero.

—Oe— llamo esperando que el bastardo de Deku se detenga, pero solo me ignora—. ¿Cómo carajos conoces a ese bastardo?

Mis pasos son abruptos, ignorando el dolor que mis pies están sufriendo ante el frío que parece estar quemando mi carne, junto con las piedras que parecen cuchillos. Pero estoy bien.

—Oe— volví a llamar. Pero no parece querer responder—. Quien diría que eres un tipo del bajo mundo ¿Eh? Deku— dije con burla mientras veo como su cuerpo parece tenso a medida que camina, rodeo los ojos al no ver una mínima reacción—. Solo finges inocencia, no eres más que un tipo perturbado fingiendo ¿Eh?

—Iremos al hospital.

Chasqueo la lengua al ver que el fastidiarlo no ha logrado la reacción que esperaba.

—No lo necesito— gruñí con molestia.

—¡Dije que iremos al hospital!

Me gritó. Me detengo sorprendido al ver que Deku ha levantado la voz, cosa que es demasiado extraña. Frunzo el ceño con molestia ¿Quién se cree él para levantarme la voz?

—¡Mas respeto maldita mierda! ¡Recuerda tu lugar! — dije en un tono grueso obviamente ofendido ante aquel tono tan autoritario. Deku se detiene— ¡No sé quién carajos te creas! ¡Pero tú no eres nadie para darme órdenes! ¡¿Oíste?!

Deku comienza a caminar hacia mí.

—¿Qué harás? Pequeña mierda ¿Rogarme?

La verdad, fue lo último que me imaginé. Su puño fue tan fuerte, que me hizo perder el equilibrio obligándome a caer sobre mi retaguardia. Me quede pasmado, sujetando mi mejilla, confundido, mirándole impresionado mientras le observaba desde el suelo.

—¡DIJE AL HOSPITAL!

Me enojé.

—¡HIJO DE PUTA! —fue lo último que grité antes de abalanzarme contra Deku, con intenciones de atraparlo de su feo chaleco y levantarlo. Pero antes de que lograra atacar, Deku atrapa mis muñecas comenzando a generar una batalla de estira y afloja.

Nos quedamos allí, varios segundos, entre gruñidos e insultos de mi parte. Pero tras unos minutos, Deku me hace perder el equilibrio haciéndome tambalear contra una pared. Golpeo mi cabeza y la sacudo intentando volver a retomar la compostura, algo ido, estoy dispuesto a retomar mi ataque.

—¡SUFICIENTE! — grita el pecoso apretando los puños.

Me congelo ante su grito divisando como su cuerpo tiembla ante la enorme tensión contenida. Le miro con recelo, buscando alguna reacción que me indique que esta dispuesto a atacarme una vez más. Pero al escuchar un gimoteo mis defensas se desvanece apretando mi pecho.

—¡¿POR QUÉ?! — grita a todo pulmón. Deku levanta la mirada, y como lo imagine, está llorando.

Desvío la mirada incómodo, no me gusta ver a las personas llorar, no sé cómo reaccionar en situaciones así.

—¡KACCHAN!

No puedo mirarlo, es devastador ver alguien como Deku romper en llanto. Me molesta, me hace enojar, y lamentablemente, estoy seguro que soy el causante de esas lágrimas Mucho menos puedo verle.

—¡MÍRAME KACCHAN!

Carajo…

Levanto la mirada incomodo, topándome con unos ojos verdes que desbordan molestia. Me siento como un animal regañado, no puedo desvanecer el mohín que yace en mi rostro. Odio que me regañen. No soy un niño.

—¡¿SABES LO GRAVE QUE ES ESTO?!

Chasqueo la lengua, y desvío la mirada buscando algo más interesante que las mejillas sonrojadas de Deku.

—¡MÍRAME CUANDO TE HABLO!

Me habla como un niño.

Levanto la mirada molesto, esto comienza hartarme. Está regañándome, no soy un mocoso al que debes regañar. Soy un hombre.

—¡¿QUÉ ESTABAS PENSANDO?! — grita alterado mientas mueve sus manos con demasiada intensidad—. ¡PUDISTE HABER MUERTO! ¡TE PUDIERON HABER MATADO!

—Estaba ganando.

—¡NO ME INTERRUMPAS!

No soy un niño. Maldición.

—¡¿SABES LO QUE SACRIFIQUÉ POR TI ESTA NOCHE?! ¡¿EH?! —Me grita acercándose a mí, mirándome enfurecido, con las lágrimas casi desbordando sus ojos. Desvío mi mirada— ¡Mírame Kacchan!

—¡Te estoy mirando! ¡Maldición! — respondí molesto ante su insistencia.

—¡No me levantes la voz!

Sigue tratándome como un niño. No soy un niño.

—¡Estarás en problemas Kacchan! ¡En muchos problemas!

Mi cuerpo se comienza a tensar. Kacchan esto, Kacchan lo otro, me trata como un maldito mocoso ignorante que escapó de casa por mero gusto, yo no soy un niño. Fueron por lo menos 5 minutos que Deku se dedicó a recalcar el hecho de que él es mayor que yo.

Una y otra vez, Deku dejó en claro que yo era un mocoso ignorante que debía obedecer.

—¡Mírame cuando te hablo!

—¡YA CIERRA LA MALDITA BOCA! — grité a todo pulmón agarrándole de la muñeca acorralándolo contra la pared más cercana.

Con brusquedad, Deku estrelló su cuerpo contra los ladrillos, y posé mis manos a cada costado de su cabeza, dejando en evidencia mi tamaño, mi complexión superior. Dejando en claro que soy más grande que él.

Que soy un hombre, no un niño.

—¡NO SOY UN NIÑO! ¡CARAJO! —grité enfurecido, Deku se encogió en su lugar—¡ DEJA DE TRATARME COMO UN NIÑO! ¡NO SOY UN NIÑO! ¡NO SOY UN NIÑO! ¡MALDITA SEA! —gritaba una y otra vez casi en un berrinche infantil, dejándome llevar por la enorme impotencia que ha causado el pecoso al no dejarme argumentar.

Me mantuve varios minutos en aquella postura, con mi mandíbula tensa y mis ojos ardiendo ante la impotencia de no poder generar algún argumento digno que contra valide la postura anterior de Deku. El pecoso permanece entre la pared y yo, en silencio. No le miro, me limito a mirar el suelo sintiendo como las lágrimas quieren escapar.

—Kacchan…

—¡CIERRA LA BOCA! — grité distanciándome al fin de él, dispuesto a irme y mandar todo al carajo— ¡ESCUCHAR AHORA TÚ! — ordené volteándome y mirándole, encontrándome con sus ojos repletos de molestia— ¡NO SÉ QUIEN CARAJOS TE CREAS! ¡PERO QUE TE QUEDE CLARO QUE NO TE NECESITO! — mis palabras parecieron dolerle, sus ojos se tornan tristes pero intenta mantener su mirada seria— ¡NI A TI, NI A NADIE! ¡ESTOY PERFECTAMENTE BIEN SOLO! ¡ESTOY DE MARAVILLA!

—Sí, lo noté esta noche— me dijo en un tono sarcástico que me encabrona.

—¡VETE AL DIABLO! ¡TODO IBA BIEN HASTA QUE TU ENTROMETIDO CULO SE METIÓ EN LA PELEA!

—Ibas a perder.

—¡NO! ¡IBA A GANAR! — dije acercándome una vez más— ¡ESTABA GANANDO! ¡IBA A GANAR HASTA QUE…. Hasta que…

Hasta que te vi.

Los ojos repletos de molestia de Deku se desvanecen, mirándome. Me quedo en silencio, observando sus ojos, recordando la mirada de hace horas atrás, aquella mirada que resplandecía entre la oscuridad del público, desbordando lágrimas de dolor y decepción. Finalmente chasqueo la lengua.

—No te necesito— dije más para mí que para él—. No necesito a nadie, ya deja de joderme.

—Kacchan, entiende…

—¡NO! ¡TÚ ENTIENDE! ¡¿QUÉ ACASO NO TE ENTRA EN EL ARBUSTO QUE TIENES DE CABEZA?! — grité algo más enfurecido ante su insistencia— ¡¿QUÉ QUIERES DE MI?! — Exclamé desesperado— ¡DÉJAME EN PAZ! ¡NO TE NECESITO!

—¡YO TE NECESITO!

Me quedo en blanco, y retrocedo confundido al no lograr comprender sus palabras.

Deku se acerca lentamente atrapando mi rostro, manteniéndose tranquilo mientras me obliga a mirarle.

—Yo te necesito Kacchan…— me dice en un tono amable y complaciente que me revuelve el estómago—. Kacchan, yo, Eijiro-chan, tus padres, todos necesitamos de ti…—Agito mi cabeza liberándome.

—Cállate.

—No. Por favor escúchame— me dice mientras me volteo dispuesto a irme— ¡Por favor! ¡Sé que tienes miedo!

—¿Miedo? — pregunté irónico, volteándome—. Yo no le temo a nada.

Mentira.

—Kacchan— me dice con cautela—. Sé que algo te asusta, por eso recurriste a Toga y los demás, estas escapando de algo y yo puedo ayudarte.

—¡Yo no escapo de nada!

Bastardo mentiroso.

—Déjame ayudarte— me dice pausado entre las palabras, volviendo acercase a mí.

—Aléjate— ordené molesto… Temeroso…

—Estas asustado, pero yo estoy aquí para ayudarte— me dice con una sonrisa—. Yo, voy ayudarte, porque te necesito en mi vida Kacchan, sin ti, ya no podría estar tranquilo.

No sé cómo reaccionar, la molestia comienza a ahogarme. Mis puños hormiguean deseosos de callarle a golpes. Tengo que irme, no quiero que se acerque a mí.

—Kacchan… Yo te quiero.

No de esa forma, no lo escuches.

—Kacchan, por favor.

Hay que irse.

—Kacchan…

Tengo que huir.

—Prometo estar contigo siempre.

Mi mente queda en blanco al verle, como sus labios se unen con suavidad, mientras Deku se deja poseer por aquel maestro que tanto detesto. Veo, horrorizado como sus labios se unen en un encantador y tierno beso, uno repleto de cariño y… Amor.

Mi grito escapa de mi garganta casi como un enorme rugido, estampando con furia mi puño a un costado de su rostro, estrellando mis nudillos en los ladrillos. Mi mente esta en blanco, un blanco tan pálido que ningún tipo de idea viene.

Estoy agitado ante la angustia que me invade. Y tras unos segundos, mi puño desciende laxo a un costado de mí, dejando caer mi cabeza en el hombro de Deku.

Perdí.

—Eres… muy molesto— musito con voz cortada, sintiendo su aroma.

Sus dedos se enredan en mi cabello, generando una corriente eléctrica que domina cada sensación de mi cuerpo.

—Lo sé…

—un maldito entrometido.

—Claro…

—Te odio…

—Ya lo sé…

Me quedo en silencio, y tras unos segundos de las suaves caricias de Deku en mi cabello, mis manos se deslizan con suavidad hacia su cintura, abrazándole, buscando cierto confort que hacía tiempo no sentía. Mi suave abrazo se torna más posesivo, entrelazando mis brazos con más fuerza, desvaneciendo la inexistente distancia que hay entre nosotros.

—Eres un…

—¿Idiota? — me pregunta. Suspiro.

—Si…

Medito un poco la situación. Y contra toda creencia propia de mi…

—Izuku— llamo sintiendo como Deku da un brinco en mis brazos—, lo… Lo lamento.

Mis manos comienzan a moverse desde sus costillas, a la parte baja de su espalda. Acariciando, sintiendo como su cintura es pequeña, como su cuerpo es firme, pero pequeño a comparación de mí.

—Kacchan… Tengo que llevarte al hospital.

—Como jodes…

No puedo evitar pensar que ha arruinado el momento.

Me separo en un quejido, distanciándome de él.

—No iré al hospital.

—¡P-Pero!

—¡Dije que no! — rugí haciendo que Deku suspirara—. Si voy al hospital, sabrán que estuve metido en una pelea, muchos doctores eran parte de los que apostaban, más de alguno me reconocerá, y tal vez, me delaten a la policía por hacerles perder el dinero. — dije dando a entender las razones obvias del porque no debíamos ir al hospital.

—Entonces…— me dice mirando de lado a lado—. Vamos a mi casa.

—¿A tu qué? — pregunté sin poder creer lo que me acaba de decir.

—Mi departamento está cerca, curaré tus heridas— me dijo con cierto aire tranquilo que me incomoda.

Medito un poco. Si vuelvo a casa la vieja me jodera toda la tarde… Pero si voy a la casa de Deku de seguro estará ese imbécil de Shinsou.

—No quiero— dije con molestia recordando el beso de hace unos días.

—Es eso— me dijo mientras me miraba serio—, o te llevo a tu casa.

Siento un desagradable tic en mi ojo izquierdo.

Carajo.

.

Observo horrorizado como Deku extiende su mano en una maceta que yace alzada del suelo, extrayendo una sucia llave repleta de tierra. Mi horror es peor al ver que es la llave de su departamento.

—Oye eso es muy peligroso— dije con asco ante la obviedad de la situación ¿Qué acaso no nota que cualquiera puede entrar a su casa? ¿Qué tan estúpido es?

—Ven, pasa— me dice ignorando lo que le acabo de decir.

Miré a mis espaldas, notando una puerta blanca que yace justo frente al departamento de Deku ¿Ellos sabrán que tienen a un idiota de vecino?

—¿Kacchan?

—Ya voy, ya voy.

Me adentro con lentitud en el pequeño hogar. Es obviamente para una persona o una pareja sin hijos, tiene una pequeña sala de estar con una mesa plegable como mesita de comedor. Las cortinas son de un azul oscuro que impide que la luz entre en el lugar, la cocina es pequeña acorde a la zona principal del hogar.

Deku se adentra en un pequeño pasillo, le sigo con la mirada curioso, observando la tonalidad blanca de las paredes. El techo es algo bajo para mí, el solo estirar mi mano ya estoy tocando el cielo, claro, para Deku no es problema. Mis ojos miran con atención un estante de libros que yace acomodado en el living, me acerco con cautela para notar algunos libros viejos, otros nuevos, pero todos tienen algo en común. Polvo.

Deku no viene muy seguido…

—Oye— llamé no muy alto— ¿Dónde está Ojera con Cara? — pregunté pasando mi dedo por la madera dejando en evidencia la suciedad.

—¿Quién? — escucho a mi espalda.

Volteo para ver a Deku con algunas vendas en mano, alcohol y otras cosas que no reconozco a simple vista.

—Ese idiota— dije con molestia, Deku no parece entender así que rodeo los ojos acercándome al ver cuando el pecoso saca un banco de su lugar indicándome que me siente—. Shinsou ¿Dónde está Shinsou? — Deku comienza a preparar las cosas, noto cierta incomodidad en su rostro— ¿No viven juntos?

—S-Siéntate— me dice en un tartamudeo señalando el banco sin mirarme.

Le miro unos segundos antes de obedecerle, así que me dejo caer con molestia.

Doy un brinco al sentir los dedos de Deku recorrer mi espalda, tanteando. Trago algo incómodo. Es la primera vez que alguien me toca con tanta delicadeza, me siento fuera de lugar.

—Kacchan tienes cicatrices muy viejas…

No digo nada. No me enorgullecen, tampoco me gusta que las miren. Me apuñalaron en un par de peleas, por suerte nada grave, Toga trajo un médico que me curó pero las cicatrices quedaron.

—¿Te duele? — me pregunta a medida que siento el enorme ardor del alcohol en mis heridas. No sé qué tan profundas son, pero no duelen—¿Kacchan?

—No, pero el algodón esta frío.

Deku recorre mi espalda en silencio, por varios minutos. Solo me dedico a mirar el suelo, sin saber que decir para generar algún tema de conversación.

—Tú nos viste ¿Verdad?

Mi corazón se encoge ante la pregunta. No necesito ser un genio para saber de qué habla. Me quedo mirando mis manos que reposan en mis rodillas. Deku continúa trabajando, y tras unos segundos se detiene.

—No tenías que vernos…

—Eso es obvio— le digo con pesadez.

—Kacchan…—musita en un tono que no logro reconocer—. Entre Shinsou y yo…

—No quiero escucharlo, ese es tu problema— dije con pesadez frunciendo el ceño—. No mío.

Siento sus manos atrapando mi rostro, obligándome a elevarlo topándome con sus ojos verdes repletos de angustia y una enorme vergüenza que le aflige. Le observo con dureza, y una de sus manos comienza a limpiar uno de los cortes que presento en mi mejilla.

—Hitoshi y yo…

—Ah, ahora es Hitoshi— dije con voz gruesa a lo que él se encoge con cierto aire intimidado.

—Sí, Hitoshi y yo nos conocemos desde la escuela… Y bueno.

—Ya no eres virgen ¿Verdad?

Deku se paraliza ante mi pregunta. Me mira en shock, y su rostro lentamente toma un color ardiente que tras unos segundos al fin reacciona, y posa el algodón con alcohol en mi pecho, en una de mis heridas abiertas, haciéndome chillar como un cerdo en el corral.

—¡V-Voy por vendas! — dice mientras huye al pasillo.

Me sobo e intento absorber con algodón el exceso de alcohol que yace recorriendo mi cuerpo generando uno que otro dolor a causa del desinfectante.

—Bastardo, maldito cobarde…— dije colocándome de pie.

Mis ojos recorren mis pectorales, observando el latigazo que corta mi pecho en dos de forma diagonal, sumado a pequeños rasguños en mi abdomen que no parecen graves a comparación del más grande. Chasqueo la lengua, Toga esta vez se ensañó conmigo.

—No es un corte profundo por suerte— le miro de reojo notando como ha vuelto con más vendas, siendo que cuando comenzó a curarme ya traía algunas. Fue una excusa muy mala para escapar de mí—. Ven, déjame vendarte.

No me negué. Me quedé de pie, mientras Deku rodea mi torso con cuidado, alrededor de mi cuerpo, observo desde mi altura como Deku está de rodillas al suelo vendándome. Intento mantenerme ajeno a la imagen mental que llega a mi mente, miro al techo contando del uno al diez.

—Kacchan.

—¿Qué? — pregunté concentrado en cosas básicas, desde sillas a colores. No dice nada, así que desciendo la mirada a verle.

Jadeo al ser absorbido por la imagen. Deku está de rodillas ante mí, cerca de mi cuerpo, a una altura favorable de mi cadera, con sus ojos brillantes y sus labios entre abiertos esperando que diga algo.

Carajo.

—¿Todo bien? — me pregunta al momento que desciendo mi mano acariciando su mejilla— ¿Te duele?

Se me vienen miles de imágenes a la mente, una más sucia que la otra.

Despego mi mano con rapidez y doy un paso atrás al sentir mi sangre hervir.

—S-Si— dije algo grueso mientras miro en otra dirección—. N-No preguntes estupideces.

Deku comienza a colocarse de pie, y genera un quejido que capta mi atención. Noto que se está sujetando su costado derecho mientras se coloca de pie con apoyo de sus rodillas. Deku sonríe agobiado por el dolor mientras me mira con una dulce sonrisa.

Recuerdo de inmediato la imagen de Deku siendo pateado por el público.

—Quítate eso.

Deku sonríe nervioso, y abre los ojos con diversión mientras retrocede ante mí. Cada paso que doy, Deku lo retrocede. Avanzo intimidante al no ver cooperación de su parte, Deku retrocede musitando miles de escusas estúpidas, y tras unos minutos de varios argumentos inservibles, le atrapo.

—¡Ka-Ka-Kacchan no es necesario!

—¡Cierra la boca! — ordené mientras le agarraba de las muñecas y lo arrastraba a la que supuse era la habitación.

Con una delicadeza propia de mí, lo aventé a la cama y le arranqué el chaleco. Deku intenta detenerme, ciertamente esto parece una violación.

No me niego a la idea.

Y tras insultarlo de mil formas, logro al fin arrancarle la camisa destruyendo un par de botones en el camino. Gruño para mis adentros al ver unos horribles moretones en sus costillas derechas. Comienzo tantear, lentamente, verificando que ningún hueso este roto.

—M-Me duele.

—No seas nena. — regañé con molestia.

Mis dedos tantean desde la altura de la axila generando una que otra risa juguetona por parte de Deku, descendiendo lentamente mientras mis yemas tantean, llegando a la cadera. Nada roto. Mi pulgar hace movimientos circulares, suaves… No está herido.

—Te vendaré eso— dije quitando mis manos de su cuerpo, sintiendo una extraña sensación de soledad al sentir mis manos vacías.

.

—Deberías dormir— me dijo mientras termino de vendar su desnudo torso.

Le ignoro.

Deku tiene pecas en los hombros, y algunas en su espaldas con algunas viejas heridas, no tan marcadas como las mías, pero son cortes leves y pequeños. Sus pecas combinan con sus dulces y viejas heridas mientras que su piel blanca resalta en exceso ante mi bronceada piel.

Deku emite un olor muy parecido a la lavanda, pero creo que no es su olor natural, concluyo que es su perfume.

—¿Kacchan?

—¿Por qué tienes tantas heridas? — pregunté cortando la venda con los dientes mientras hago un pequeño nudo.

—C-Cuando tenía tu edad solía meterme en muchas peleas…— me dice con un tono ciertamente divertido que me saca una sonrisa ladina.

—Quien lo diría…—digo mientras termino. Mis palmas se posan en sus omóplatos, enternecido por sus cicatrices que se me hacen adorables—. Deku, todo un rebelde sin causa…

—¡No te burles! — me dice asomando su rostro por sobre su hombro con una dulce sonrisa.

Rio levemente y Deku me acompaña con una estrepitosa risa.

Esta es la primera vez en años que estoy asolas con Deku.

—Deberías dormir algo— me dice colocándose de pie, señalándome el colchón—, tengo algo de ropa que te quedara.

—Adivino— dije dejándome caer aun solo con mis bermudas— ¿Son del cara de ojera?

—Hitoshi ocultaba la ropa que su madre le compraba en mi casa— me dice con una sonrisa divertida—. Quedó aquí… Despues de que me mude…

Noto un aire melancólico, que no pasa desapercibido ante cualquiera. Deku termina de colocarse su camisa y luego me mira con una sonrisa triste.

—Estoy bien así— dije mientras me dejaba caer en el colchón, cruzando mis brazos detrás de mi cabeza—. Solo una nena se deja llevar por el frío.

—Aun así te puedes resfriar.

—¡Sencillo! — chillo arrogante, metiéndome descaradamente bajo la colcha— ¿Vez? No es la cura del cáncer idiota, es solo cubrirme con una manta.

—Eres muy perspicaz, Kacchan— me halaga con una sonrisa suave haciéndome inflar mi pecho ante los elogios que aumentan mi ego. Me volteo, dándole la espalda al sentir mis mejillas arder. Frunzo el ceño mirando la pared, cubriendo mis hombros con la cálida manta.

—¿Y tú? — inquirí sin mirarle.

—Dormiré en el sofá, tú duerme aquí, yo…

—¡NO VENGAS CON TUS PENDEJADAS! — grité a todo pulmón, dando un brinco de la cama saltando de inmediato contra él, atrapando su muñeca dejándolo entre la pared y yo—. Deja tus estupideces y duerme.

—S-Si… Kacchan…

Y como si mi palabra fuera ley, Deku se quedó a mi lado, ambos, dándonos la espalda de aquella pequeña cama para una persona. Lo único que puedo pensar en todo lo ocurrido, todo lo que ha ocurrido esta semana.

Deku tiene razón, he estado huyendo como un jodido cobarde. He estado escapando de mi realidad intentado empezar desde cero en un mundo lejos de la verdad.

Siento una suave respiración a mi lado, y tras unos segundos, una caricia en mi espalda me genera un escalofrío que me hace voltear curioso. Notando como Deku parece haber caído dormido, acomodándose entre sueños, con una sonrisa boba en los labios mientas su rostro está en dirección al techo.

Me volteo, y le observo como parece estar soñando con una tonta sonrisa en los labios.

—Deku— musito suavemente, llamándole, él no emite sonido alguno que indique que me escuche— Oi…

Pero está dormido como un tronco.

Mis ojos comienzan a trabajar, observando como sus largas pestañas ocultan sus hermosos ojos verdes, como sus risos brillan ante la leve luz que hay en la habitación. Como su pecho se mueve lentamente de arriba abajo.

Sí… Tengo miedo.

Me aterré al momento que vi a Deku besándose con ese idiota. Me dolió al entrar en cuenta que me había mentido mirándome directamente a los ojos, me enfureció sabiendo que ese bastardo estaba jugando con él como con cualquier chica que toca sus labios… Pero pese a que Deku me mintió, pese a que la sangre me hervía por un enorme deseo de reventarle la cara por mentiroso… Me aterré… Me aterré porque al momento que comprendí que él me había mentido, y yo, como un idiota… Le perdoné en seguida…

Y eso me asusto.

Es aterrador notar que una persona tenga tanto poder en uno. Que sus palabras tengan tanto efecto que tu frágil corazón se haga trizas con todas las fantasías que, sin percatarse, uno se crea inocentemente antes de dormir.

Pero aquí estoy, durmiendo aun lado de un maldito mentiroso, mirando como su sonrisa se torna más grande generando leves risas entre sueños. Y no puedo evitar pensar… Que es demasiado pacifico verle.

Y sin darme cuenta… Me duermo hipnotizado por las pecas de Deku.

Desperté sumergido en un aroma sutil, demasiado suave pero envolvente que me embriaga. Frunzo el ceño al sentir algo que me hace cosquillas en la nariz, pero apego aún más mi nariz sintiendo como el aroma se intensifica. Me acerco buscando que aquel aroma se impregne en mi cuerpo, es un aroma encantador que me esta enloqueciendo.

Siento unos roces en mi cuerpo que comienzan a encender mi sangre. Abro uno de mis ojos y solo veo unos risos verdosos que inician en una tonalidad oscura, casi en negro.

Deku está durmiendo apegado a mi pecho, en posición fetal mientras sus piernas se entrelazan con las mías. Inconscientemente le abracé durmiendo, y de seguro él se dejó llevar ante la costumbre de dormir junto a ese idiota.

Jadeo pesado una vez más al sentir su muslo generando cierta presión en mi entrepierna. No es apropósito, la baba en la cama lo delata mientras su sonrisa boba se forma a causa de su profundo sueño. Está muy dormido.

Deku musita entre dormido, tensando sus músculos, moviendo aún más su rodilla generando una corriente eléctrica que se desata abrumadoramente por cada rincón de mi cuerpo. Jadeo pesado al verle, está dormido, indefenso…

Podría ser mío.

¡No! Sal de ahí Katsuki. Mala idea.

Pero mi cerebro no funciona. Por instinto apego aún más mi ingle a su muslo generando mis propios roces suaves intentado despertarlo, le abrazo inconscientemente, apegando su humanidad a mi pecho. Dejo escapar un jadeo caliente entrando en conciencia de lo que de lo que estoy haciendo, estoy actuando como un asqueroso perro en celo. Me distancio un poco, pero Deku me busca entre sueños, me encojo un poco intentado quedar a la altura de su rostro encontrándome con su sonriente y estúpido rostro.

¿Qué carajos tiene este tipo? Es de lo más corriente, no tiene nada fuera de lo normal.

Pero aquí estoy, tan caliente que desearía que esto pasara a otro nivel.

Mis ojos se posan en sus labios, sus labios entre abiertos que parecen dispuestos a recibir cualquier cosa…

¡SAL DE AHÍ KATSUKI! ¡MALA IDEA!

Me regaño mentalmente una y otra vez ante cada idea indecorosa que comienza a envolver mis pensamientos, y tras varios minutos, me dejo llevar. Poso mi nariz en su cuello, preguntándome si aún olerá a lavanda de aquel perfume tan cautivante que normalmente usa.

El aroma a lavanda ha sido opacado por la esencia natural de Deku, puede que me guste aquel perfume tenue de lavanda que me recuerda a las flores y ropa limpia, pero ahora, el aroma de Deku es mil veces mejor.

Mi boca se abre un poco, y mi lengua se aventura a probar su piel ante la duda si sabrá como huele. Pero pese a confirmar mi duda, no me detengo, y comienzo a succionar su piel entre lamidos y mordiscos, posicionando mis manos en su cintura, apegando su más su cuerpo al mío, esperando que mi calentura se traspase de mi carne a la suya.

Deku se estremece entre mis brazos y su rostro tranquilo pasa a uno confundido, pero no despierta. No me detengo, continuo mordiendo su piel y lamiendo lentamente, generando movimientos circulares con mi lengua.

Mi cuerpo suplica que continúe, que acaricie cada rincón de Deku, que mis dedos se aventuren bajo su ropa, que lo haga mío y nunca más lo deje ir.

Mis alertas se encienden al sentir que Deku gime entre sueños, comenzando a retorcerse incómodo.

Va a despertar. Terminó el juego

Me acomodo con rapidez, de tal forma que mis brazos se posicionan detrás de mi cabeza, con los ojos cerrados con fuerza rogando que Deku no note el bulto en mis bermudas, y si lo hace, que lo asocie a algo normal de cada mañana.

De otra forma, estaré en problemas.

—¿Ka-Kacchan?

Me hago el idiota, fingiendo estar dormido, sintiendo como el sudor recorre mi frente ante los nervios.

Escucho en suave chillido, y como cohete, da un brinco fuera de la cama "Despertándome". Pasando a golpear mis piernas en el camino, solo alcanzo a ver a Deku corriendo a una gran velocidad fuera de la habitación.

—¿Deku? — musité colocándome de pie ciertamente curioso. — ¡Oi! ¡Me despertaste mierda desconsiderada!

Soy un jodido mentiroso.

¡L-Lo siento Kacchan! — escucho a lo lejos en lo más profundo del pasillo, a lo que concluyo que es el baño, guiándome con su voz el camino, parándome frente a la madera— ¡M-Me voy bañar!

—¿Bien? — dije sin comprender muy bien la situación.

¿Cuál es el apuro de bañarse? Me estiro con de forma perezosa rascando mi abdomen, dando un brinco al percátame que he arañado mis cortes por sobre la venda. Me insulté a mí mismo y volví a la cama, lanzándome en el lado donde Deku dormía. Hundí mi nariz en la almohada, embriagándome con el aroma natural de Deku.

¿Qué mierdas haces? ¿Qué? ¿Eres una nena?

—No— me dije mientras me separaba de la almohada.

¿Qué carajos hago? Este no soy yo.

Me coloco de pie intentado calmarme. Por razones que no entiendo me siento ansioso, quiero hacer cosas pero a la vez nada, quiero quedarme en la cama intentando que la esencia de Deku se vuelva parte de mí. Otra me grita que me vaya al carajo, que deje de actuar como una colegiala.

Mis ojos comienzan a pasearse por la habitación, y mi curiosidad se posa en unos trofeos que me piden agritos que me acerque. Leo la inscripción sin dar mucha importancia al trofeo, es un premio de primer lugar de Judo, de tonalidad dorada que resplandece pese al polvo que presenta el peleador en él.

—Kirishima está en judo— dije recordando que mi amigo de cabellos teñidos planea postular al torneo de Judo para la beca de la universidad.

Mis ojos comienzan a mirar los contenidos de la repisa, algunas figuras de acción que parecen ser de niños, tres trofeos, contando el de Judo, uno por literatura y el otro es de Karate. Mis ojos comienzan a moverse lentamente apreciando las fotografías que yacen en marcos de tonalidad plateada.

Es Deku, más joven, tal vez de mi edad, con su diploma con su madre y aun lado de ellos, abrazándolos a ambos, esta Yagi. Los tres sonriendo como una familia feliz.

—Yagi es más que un simple tutor— dije ciertamente atento al ver como el hombre abraza con descaro a Inko y a Deku, con una confianza tal que no es propia de un maestro.

—¿Kacchan?

Miro de reojo notando como Deku ha rejuvenecido. Parpadeo algo confundido. El disfraz de maestro se ha desvanecido, convirtiéndose en un chico que parece estar saliendo a la universidad. Su rostro es más infantil de lo que asocio con su chaleco verde, mas con su camiseta del anime "Boku no Hero" en su pecho, con el superhéroe principal en su pecho con una burbuja de diálogo gritando: "¡Estoy aquí como una camiseta!". Trae bermudas, que hacen que sus piernas se vean más cortas de lo que en realidad son.

—¿Te encogiste? — pregunté algo nublado, Deku da un brinco y se ríe mientras refriega la toalla por su cabello sonriéndome.

—Muy gracioso.

Se ve… Muy bajito ¿Qué mierda paso?

—Tú eres muy grande, Kacchan— me dice como elogio mientras se dirige a los cajones buscando a lo que parecen ser calcetines —¿Quieres bañarte?

—No. Paso— dije mientras me sentaba en la cama.

—¿No tienes frío? ¿Quieres que te preste una playera de Hitoshi?

—Paso. La sarna se pega.

Ríe incomodo por mi comentario, pero al parecer me ignora, pues busca en uno de sus cajones, sacando una playera negra, mostrándola, casi intentado venderla ante mis ojos.

—Como jodes— dije arrancándola de sus manos, verificando que la talla es acorde a la mía. Chasqueé la lengua y me la puse, sacudiendo uno que otro pelo de gato que yace en ella.

—¡Ha! Te queda muy bien— me dice con una sonrisa—. Qué alivio, pensé que estaría viendo todo el día tus abdo…

Calla de la nada, yo solo le miro curioso, esperando que termine de hablar. Mientras que él permanece con una sonrisa muy fingida y sus ojos congelados.

—¿T-Tienes hambre? — me pregunta desviando el tema saliendo de la habitación.

Siento que cada vez entiendo menos a Deku.

—Oi ¿Qué hora es? — pregunté mientras caminaba siguiéndole.

Mi teléfono esta en casa, y Deku no parece tener ningún reloj por su departamento. Deku saca un poco de cereal, observando la fecha de vencimiento para despues servirlo en un plato mientras le miro atento.

—Si quieres puedes encender el televisor— me dice buscando en su refrigerador con el ceño fruncido.

No le doy mucha importancia al tema de que, obviamente, Deku no parece tener nada en su despensa. Concluyo que es a causa de que Deku vive con ese bastardo, por la cantidad de polvo significa que son meses sin que Deku esté en su hogar.

Enciendo el televisor esperando que la pantalla se ilumine, y busco con los botones al no encontrar el control remoto algún canal que me diga la hora. No es que tenga apuro o algo, es solo que tengo curiosidad. Salimos desde el antro cuando estaba amaneciendo, como alrededor de la causa del horario de invierno, y siento que dormimos bastante.

—Ah…Las cuatro— dije al ver que hemos dormido demasiado.

Escucho algo romperse, miro por sobre mi hombro notando que Deku ha perdido algo de color, al parecer recordando algo.

—¡WAAA HITOSHI! — chilla de modo agudo que casi revienta mis tímpanos— ¡LO OLVIDÉ!

Solo le veo correr de lado a lado, casi como si del fin del mundo se tratase, murmurando miles de cosas que no logro entender. Me quedo en el sillón apreciando como Deku parece haber perdido la cordura al notar que ha olvidado algo

—¡T-T-T-Tengo que salir! — me dice con las llaves en mano apuntándome desde la puerta, yo le miro con desinterés levantando mis pies sobre el sofá— ¡V-Vuelvo en un rato! — me dice saliendo a gran velocidad.

Me pregunto qué habrá olvidado.

La puerta se abre, Deku entrando con el rostro rojo corriendo una vez más dentro del departamento, saliendo una vez más, esta vez, con un abrigo.

—¡M-Me voy!

No digo nada al escuchar el portazo. No tengo mi celular, creo que me aburriré.

La puerta vuelve abrirse, arqueo la ceja al ver a Deku en el umbral, apuntándome.

—¡No te vayas! — me ordena, arqueo la ceja, y la puerta se cierra una vez más.

Medito sus palabras.

La puerta vuelve a abrirse.

—¡Lo digo enserio Kacchan! ¡Tenemos mucho de qué hablar aún!

—Ya lárgate— dije con molestia—. No me iré a ningún lado, como jodes.

Deku asiente conforme y al fin, se marcha. Me quedo mirando la puerta, casi esperando que una vez más se abra. Pero no pasa nada.

Tras meditar mucho el "No te vayas" decido en un chasquido de lengua comenzar a investigar a Deku. Hay demasiadas preguntas respecto a su persona, algunas las he resuelto, pero otras aún se mantienen en mi mente.

¿Qué relación tiene Yagi con Deku? Obviamente no es su pareja, ya que el pervertido de Shinsou ocupa ese puesto. Tienen una relación algo intima, pero no reconozco de qué tipo. ¿Qué tipo de relación tienes con alguien al punto de tener una foto de él y tu madre en tu habitación?

—No es su padre, eso es obvio— dije mirando una vez más la foto tras volver a la habitación de Deku. Yagi es rubio, Deku es azabache o algo así, tiene el pelo verde, Yagi es muy alto, Deku es de tamaño promedio, uno tiene los ojos azules y el otro verde.

Ni siquiera parecidos.

Por otro lado está esta la relación con Shinsou, tienen algo, eso fue muy obvio por cómo la lengua de ese hijo de puta se apoderaba de su boca, el solo recordarlo me revuelve el estómago. Pero tengo la sensación que no es algo estable, algo complicado por las expresiones de Deku al hablar del ojeroso ese.

También esta el tema de Dabi.

Cada vez que conozco más a Deku, mas misterios comienzan a surgir, uno más oscuro que el otro. Siento que si le pregunto directamente, Deku solo desviara el tema. Por lo tanto, debo descubrirlo por mí mismo.

Comienzo a revisar bajo la cama, en busca de algún baúl o algo así como una caja fuerte, pero solo encuentro una vieja caja de cartón. Con descaro, como si se tratase de mi habitación, saco de un tirón la caja oscura, dejándola en la cama para mayor comodidad.

Es un conjunto de cosas, muy, pero muy desordenadas.

Odio el desorden.

Fotos, libros, juguetes, videojuegos, comics, etc… Hay tantas cosas que ni siquiera sé por dónde empezar, así que lanzo todo en la cama y comienzo a revisar objeto por objeto. Pero en realidad es pura mierda, incluso hay figuras de Acción que venían con la cajita feliz del Mcdonald.

—Estas mierdas no son secretos, son basura— dije casi molesto al ver la gran cantidad de tonteras. Si fuera Deku mi compañero de departamento, toda esta basura ya hubiera desaparecido.

Dejo todo en su lugar, pero al estar guardando, encuentro un sobre con algo grueso en su interior. En un principio pensé en una carta, pero al abrirlo solo veo fotos, fotos que revuelven mi estómago.

Son de Deku y Shinsou, ambos abrazados como amigos, Shinsou aparece en casi todas, me parece que son de la época de la escuela, Deku se ve más pequeño y Shinsou tiene el rostro algo infantil. También en muchas aparece un tipo albino, de ojos grises que en muchas fotos aparece haciendo gestos estúpidos. Una por una voy revisando, molestándome al ver las de Shinsou y Deku, algunas de la universidad, otras algo melosas, y finalmente llego a una que me hace detenerme.

Me quedo en silencio observando la foto. Es más vieja que las otras, algo gastada.

Somos Deku, el bastardo mitad-mitad y yo. Los tres sentados juntos en el jardín sonriendo a la cámara unos días antes de terminar la guardería.

No puedo evitar sentir cierta nostalgia, y como si de un ladrón se tratase, doblo la foto y la guardo en mi bolsillo. Deku no lo notara.

Ya que la caja repleta de mierda no me ha dado nada, comienzo a revisar sus estantes, solo tiene libros. Demasiados, y entre ellos hay comics, suficientes comics para tapizar la habitación completa. Pero al igual que antes, no encuentro nada.

El sonido de la perilla me saca de trance. ¿Deku ya volvió?

—¡Oi! ¡¿Qué carajos fuiste hacer?! — grité desde la habitación intentando dejar todo en su lugar en un intento vago de no ser atrapado.

Pero la puerta se cerró con fuerza, captando mi atención. Salgo curioso, buscando a Deku, pero la sala está vacía, no hay nadie.

Estoy seguro que alguien entro.

Deku deja la llave en el macetero.

Claro, cualquiera puede entrar.

No lo pienso demasiado, y me asomo por el umbral principal, buscando a la persona que ha osado ingresar al departamento de Deku con la llave que está en el macetero. Pero tras mirar de lado a lado unos minutos, no veo a nadie.

Bufo molesto, y saco la llave del macetero guardándola en mi bolsillo. Decidido a ingresar al hogar de Deku una vez más, pero me detengo en el umbral.

Alguien me está mirando.

Volteo de reojo, pero no hay nadie. Siento su mirada, una mirada afilada una repleta de odio táctil, que de seguro tiene como fin intimidarme.

Pero no lo hace.

—No sé dónde carajos estás— dije mientras inflaba mi pecho en busca de ser más grande e intimidante—. Pero si vuelves a meterte en casa de Deku… Volveré y te patearé el culo.

Cerré la puerta detrás de mí en un potente portazo, ciertamente molesto. Dando unos pasos hacia la sala de estar.

Te mataré…— escucho con voz gastada provenir desde la puerta, casi en un susurro de ultratumba.

Me congelo estupefacto, buscando de lado a lado a la persona que ha dicho eso. Se escuchó muy cerca, casi en mi oído, pero estoy solo. Eso provino… Del pasillo del edificio.

¿Qué carajos el departamento de Deku?

Intento darle poca importancia, así que enciendo el televisor para mantener mi mente ocupada y no sentirme ciertamente incómodo por el comentario fantasmagórico.

La voz se escuchaba familiar.

¡A-Ah! ¡¿D-Dónde está la llave?!

Rodeo los ojos. Deku ha vuelto.

Le abro con lentitud, apoyándome en el umbral observando al pecoso que me mira sorprendido para después sonreírme, casi jactando de que trae regalos entre sus manos

Trae una pizza, y una bolsa.

—¡Gracias Kacchan!

—¿Por qué mierda no traes llaves? — pregunté molesto ante el modo tan irresponsable de tratar su casa.

Deku pasa a mi lado, explicándome de forma infantil que: Siempre las pierde.

Será idiota.

—Mira, mira lo que te traje— canturrea feliz mientras deja la enorme caja de pizza familiar en la mesa. Observo con desinterés la caja blanca, con un chef en ella, mientras Deku va a la cocina en busca en un plato— ¡Espero que te guste!

Dudo que le haya atinado.

Abro la caja con desgano, imaginándome alguna mierda con piña o algo así. Pero mi apetito se despierta a ver salami con doble queso.

—¿Cómo supiste que…

Deku me mira sin entender. Son los ingredientes que siempre pido en las pizzas, bueno no todos.

Saco un trozo casi babeando por probar aquella maravilla. Y mi corazón da un brinco al sentir cierto picor en mi paladar, uno no asfixiante pero que si genera ciertas sensaciones que me hacen sentir que mi pecho va a explotar ante la sorpresa.

—¡Ah! la pedí con picante…— le miro en blanco—. Algo en mi me dijo que te gusta el picante ¿Qué tal?

Demasiado perfecto.

—Aceptable. — dije fingiendo desinterés, devorando el primer trozo, intentado que Deku no note el goce que mi pecho genera ante cada mordisco.

Izuku se limita a sonreír, mientras se sienta en la mesa junto a mí, mirándome con una dulce sonrisa mientras me mira comer. Sin decir nada, solo me mira, y al parecer se ve feliz de solo el hecho de verme comer.

No sé qué hacer. Así que muevo un poco la caja para que él saque un trozo.

—Soy un cerdo— me dice divertido mientras saca un pedazo de pizza—. Acabo de almorzar…— me dice mientras come con una enorme sonrisa.

—Siempre hay espacio para pizza, Deku— dije con simpleza.

—¡Muy cierto!

Guardamos silencio mientras comemos, un silencio uno muy acogedor. Deku devora uno que otro trozo, mientras que yo engullo los pedazos de pizza como si no fuera nada de otro mundo. Tenía demasiada hambre y no lo habia notado.

—¿Traías ese anillo? — pregunté algo desorientado mientras veo como en el dedo anular de su mano derecha yace un anillo de plata, que brilla como si estuviese nuevo. No recuerdo haber visto ese anillo hoy en la mañana.

Deku se mira la mano varios segundos y luego me mira a mí, para después volver al anillo y sonreír nervioso y ansioso, ocultando su mano en su bolsillo.

—T-Te traje zapatillas— me dice colocándose de pie, buscando en una bolsa que ha dejado en la cocina.

Ese anillo debe estar relacionado con el Cara de Ojera. ¿Un regalo quizás?

¿A-Acaso?

—¿Matrimonio? — me pregunté al aire.

—¿Dijiste algo Kacchan?

¿Qué hago?

Significa que en verdad está emparejado con ese idiota ¿Qué debo hacer? ¿Enfrentarlo? ¿Echarle en cara que sé cada mierda de él, pese a que no es así?

¿Qué mierda pasa conmigo? Ese no es asunto mío.

Pero aun así me encabrona, me encabrona saber que Deku coge con ese bastardo. Me enfurece que coja con él y no con…

Oh no.

—Tengo que irme— dije colocándome de pie ante el pensamiento tan posesivo que he adquirido.

Deku me mira sin comprender, mientras deja en la mesa unas zapatillas negras, nuevas, sin uso. Se las arrebató notando la talla, son de mi tamaño preciso, me quedaran algo apretadas pero es mejor que estar descalzo.

—¡N-No puedes irte! ¡T-Tenemos mucho de qué hablar!

—Tú, yo no.

Y con esas palabras, me dirigí a la puerta.

—¡Por favor Kacchan! —chilla a mis espaldas, mientras poso mi mano en el pomo— ¡Kacchan!

—Deku deja de joderme— dije volteándome con seriedad—. Mira, eres mi maestro, nada más.

Me miró algo preocupado, como si mis palabras hubiesen sido devastadoras. No dije nada que no fuese verdad, pero aun así me siento culpable al verle descender la mirada con cierta tristeza. No dije una mentira, solo dije la verdad, no tengo porque sentirme mal.

—Mira— dije intentando explicar la situación, para sentirme menos miserable por hacer que Deku se tornara triste—, la cosa es sencilla. Eres un maestro, yo un estudiante, nada más. Tu rango de preocupación se limita a la escuela, pero más allá somos ajenos uno del otro, así que deja de ser una piedra en mi zapato porque estás empezando a encabronarme.

Es cierto. El exceso de interés de Deku por mi persona es incómodo, no sé cómo reaccionar y peor, estoy imaginando posibilidades que ni yo mismo acepto.

Deku me está transformando, y eso no me gusta.

—¡Kacchan por favor! Necesitas ayuda…

—Yo no necesito nada— dije abriendo la puerta—, y mucho menos ayuda.

—Pero juntos podemos trabajar en tus crisis, no me apartes, solo quiero ayudarte.

—Escucha Deku— gruñí molesto—, yo…

Un segundo.

—¿Qué dijiste? — inquirí algo perplejo antes la selección de palabras, Deku me mira sin entender— ¿Por qué mencionaste "Crisis"?

Deku se cubre la boca.

Cierro la puerta mientras le miro con seriedad, dando pasos amenazantes, que Deku, por instinto, tiende a retroceder ante mi aura atemorizante.

—Kacchan, yo…

—¿Por qué dijiste eso? — pregunté cada vez más alterado— ¿Qué crees saber? ¿Eh?

—N-Nada…

—¡MIENTES! —grité alterado golpeando con mi puño la mesa, haciendo que la pizza diera un brinco ante mi agresividad. Deku se encogió en su lugar mirando el suelo—¡YA HABLA!

—¡L-Lo lamento! — dice dejándome aun peor. Izuku medita sus palabas, casi como si buscase alguna que no fuese a empeorar mi estado, y tras un eterno silencio, Deku me mira con cierta lástima que me descompensa—. Lo sé todo… Kacchan…

Le observo absorto de sus palabras, mis ojos solo se mantienen idos y tras varios minutos me dejo caer al suelo rendido, ocultando mi cabeza entre mis piernas ante la falta de aire.

Mi secreto… Mi más grande secreto, ha sido revelado.

—K-Kacchan no es algo grave— me dice mientras yo continúo mirando el suelo.

Esto es tan humillante.

—Investigué bastante y se puede solucionar con ayuda y…

—¡AL CARAJO! — grité colocándome de pie de un solo golpe— ¡¿QUIÉN MIERDA TE DIJO?!

Deku se encoge incomodo, casi como si su boca se negase a hablar.

—¡¿QUIÉN FUE?! — pregunté con mi voz ahogada por el agotamiento. Mi mano atrapó de su ropa, atrayéndolo a mi rostro, acercándole lo suficiente para que mi aliento le golpeara—¡¿QUIÉN?!

—¡N-Nadie!

—¡MIENTES! ¡¿POR QUÉ SIEMPRE ME MIENTES?! — pregunté ante la ira y el dolor que ahoga mi pecho, tomando por sorpresa a Deku— ¡LOS ÚNICOS QUE SABÍAN ERAN MIS VIEJOS, AIZAWA Y…

Kirishima.

Le suelto, y retrocedo sin poder creerlo.

Ese hijo de puta, pensé que era mi amigo.

Tiemblo impotente. Confié en él, y él va, y me traiciona de esa forma, contando mi secreto como si fuese la receta de un pastel. Y no con cualquiera, sino con Deku. De todos los idiotas en este mundo, tenía que ser Deku.

¿Por qué? Pensé que era mi amigo, y va y me humilla de esta forma tan denigrante.

—Kacchan…— musita mientras yo estoy perdido mirando el suelo, sintiendo como mi sangre comienza a hervir de la ira que me esta dominando.

Me estoy ahogando…

No, ahora no, con Deku aquí no.

Pero voy a explotar en cualquier momento, y Deku se está acercando sin comprender que estoy a un pie de tener una de mis tantas crisis.

—Kacchan… Por favor…— me dice en voz baja, mientras se acerca lentamente a mí—. Si me escucharas, verías que todo es más sencillo…

¿Por qué? Por qué carajos insiste en hablarme como a un niño.

—Conozco a alguien que te puede ayudar— me habla con aquel tono de mis recuerdos, un tono infantil que me hierve— ¿Qué dices? ¿Iras?

Y ese fue mi detonante.

—¡NO SOY UN NIÑO! — grité atrapándolo del cuello, estrellándolo con toda mi fuerza contra la pared más cercana.

El sonido hueco retumbo en la habitación, los quejidos de Deku se tornaron música para mis oídos, desatando la adrenalina que parece llegar hasta la medula de cada hueso de mi cuerpo. Su cuello, frágil, de piel suave, yace entre mis manos que lentamente comienzan a cerrarse en busca de ahorcarlo, para que cierre la boca de una maldita vez.

—¿Qué buscas de mí? ¿Qué quieres? — pregunté acercando mi boca a su rostro que lucha por respirar. Lentamente le separó del suelo, amentando por gravedad, la fuerza de mi agarre, que con los segundos, hacen que Deku comience a retorcerse en busca de aire—¿Qué tengo que hacer para que dejes de meterte? ¡¿Por qué no me dejas en paz?!

Quiero que se calle. Quiero que deje de investigar cada asquerosa mancha en mi vida. Quiero que me deje en paz de una jodida vez. Si rompo su cuello, dejara de confundirme, dejara de lastimarme como solo él sabe.

La adrenalina recorre cada parte de mi cuerpo, cada fibra está siendo dominada y mi cerebro no está procesando lo que está ocurriendo. Solo actúo por instinto, y mi instinto me pide a gritos que debo hacerlo callar… Para siempre.

Sus manos atrapan mis muñecas, pero no en un agarre fuerte y agresivo que desea luchar por su vida… No… Es un agarre comprensivo, casi como si buscase convencerme solo con su tacto. Sus ojos se abren lentamente dejando escapar unas lágrimas generadas ante la falta de aire a medida que sus labios esbozan una suave y dulce sonrisa.

—Por…que te quiero…

Sus ojos verdes, tan verdes como la menta recién brotada que brilla ante el rocío de una mañana. Que brilla como un pequeño cachorro que lucha por mantenerse con vida sin presentar arrepentimiento de haberme salvado.

¿Qué estoy haciendo?

Mis manos le sueltan de inmediato, dejando que Deku caiga al suelo de golpe, afirmándose la tráquea mientras lucha para poder recuperar el aire que le he impedido succionar. Retrocedo confundido y desorientado, mirando mis manos sin poder creer lo que estuve a punto de hacer.

Colisiono por accidente contra la mesa del comedor, mirando como Izuku lentamente retoma su color natural.

Soy un monstruo.

A pasos torpes, logro llegar a la puerta, lo mejor es irme… Lo mejor… Es Huir.

—N-No— me dice al momento que atrapa mi mano, le miro espantado por sobre mi hombro—. N-No te vayas—apenas habla, su cuello está marcado por mis dedos, su piel roja en una tonalidad ardiente por el exceso de fuerza—. No es… tu culpa…

No digo nada, solo intento alejarme al comprender que no soy exactamente bueno para él. Puedo lastimarle, estuve a punto de hacerle daño hace unos segundos, pero él insiste que me quede.

—Déjame ir.

—No... Si hago eso…— me dice levantado la mirada hacia mí—. No volveré a verte ¿Verdad?

—Déjame ir— vuelvo a decir, intentado quitar su agarre de mi brazo, con intenciones de liberarme y escapar— ¡Izuku! ¡Suéltame!

—No— me dice con firmeza mientras se alza quedando frente a mí—. Esto es prueba de que necesitas ayuda.

Frunzo el ceño, tensando mis puños. No quiero ayuda, no la necesito. Es tan frustrante que él no comprenda mi posición, que él no entienda lo humillante que es para mí tener que suplicar por alguien que te escuche.

—Kacchan— musita mientras toma mis manos, me niego a mirarle—. Yo haré todo lo que este a mi alcance para poder ayudarte— mis ojos se elevan un poco, con el ceño fruncido—. Pero para eso, necesito que me ayudes a ayudarte… No puedo hacerlo si tú no quieres.

—Buscas cambiarme…

Como todos.

—¡No! — chilla aumentando su agarre—. Yo solo quiero que seas feliz.

Nos quedamos mirando varios segundos. Mi pecho brinca confundido, no comprendiendo que es lo que quiero hacer exactamente. Parte de mi quiere romper a llorar ante su fascinante forma de comprenderme, otra quiere abrazarle por toda su persistencia… Pero hay otra que quiere golpearle ¿Qué no se da cuenta que soy peligroso? ¿Qué tan estúpido es?

Mis ojos se vuelven a su cuello, sin poder dejar de ver aquellas claras marcas de mis ardientes dátiles en su pecosa piel. Retrocedo unos pasos, liberándome de su agarre.

—Bien. — dije algo pesado.

Le lastimé. Tengo que alejarme o puedo hacerlo de nuevo.

Soy un monstruo.

Pero pese a que me siento degradado al punto de dejarme con mi orgullo en el suelo. Deku sonríe, a mi parecer, feliz de que al fin ceda ante su petición de ayudarme.

—¡P-Prometo que todo se solucionara! — me dice brillando emoción mientras se acerca a mi alegre— ¡Lo haremos juntos! ¡Te lo prometo!

Izuku intenta acercarse, para abrazarme o quizás para darme apoyo, pero yo retrocedí manteniendo una distancia prudente.

—¿Kacchan? — me llama al verme retroceder, como si de la nada, una timidez nada propia de mi me dominase.

Mis ojos vuelven a posarse en sus marcas, aquellas rojizas marcas con son el dibujo perfecto de mis dedos. A mi mente vienen sus ojos brillantes, agonizantes pero satisfechos… Casi como si supiese que me iba a detener.

Pero ¿Y si no? ¿Qué hubiese pasado?

—No…— no puedo creer qué estoy diciendo esto. Simplemente no doy crédito a lo que estoy a punto de musitar, siendo que horas a tras estaba deseoso de sentir su cuerpo junto al mío—. No me toques.

Sus ojos desbordan confusión, lo intenta nuevamente, pero al verle acercarse, la imagen de mi ahorcándole… Matándole, me bloquea, haciéndome moverme por instinto lejos de él.

—Ka-

—¿Cómo planeas hacerlo? — pregunté buscando cambiar el tema de su insistente deseo de tener contacto conmigo.

Deku parece afligido con mi repentina frialdad, pero ante mi pregunta, parece haberlo olvidado.

—¡Ah! ¡Conozco a alguien que puede ayudarte! —me dice irradiando emoción.

—Si es ese bastardo de Shinsou, te juro que-

—¡N-No! ¡No es Hitoshi! — me dijo mientras me mira algo avergonzado, chasqueo la lengua—. Te prometo que Hitoshi no sabe ni tampoco sabrá... Esto es entre tú y yo— Deku sonríe—. Es nuestro secreto.

Nuestro…

—Como sea…— dije con pesadez mientras suspiro agotado.

Ha sido un día largo, demasiadas emociones en un solo día.

¿Día?

—Oye— hablé recordando algo levemente importante. Deku me mira— ¿Qué día es hoy?

—Sábado— me responde confundido ante mi repentino interés— ¿Por qué?

—¡AH CARAJO!

Fue como un balde de realidad fría, con cubos de hielo que me golpearon mi afligida mente. Lo olvidé por completo. Soy un idiota.

Sin explicar nada, corrí de inmediato al baño a medida que en el camino me quitaba la playera negra y se la lanzaba a Deku, dándole justo en la cara.

—¡Me voy a bañar! — dije ingresando en el baño, dando el agua buscando que esta se temperara.

La puerta del baño se abre mientras me quito las zapatillas.

—¿Paso algo? — me preguntó con la playera entre sus manos.

Comienzo a desanudar el cordón que mantiene mis bermudas en su lugar.

—Hace un momento estabas más tranquilo y ahora… ¡WA KACCHAN!

Arqueo la ceja al dejar caer mis bermudas, Deku se ha cubierto los ojos, yo le miro sin entender. Pero sin poder evitarlo, sin poder ir contra mi naturaleza burlona, tengo que jactarme de aquel sonrojo que se ha apoderado de su cubierto rostro.

—¿P-P-Por qué no traes ropa interior?

Coloco mis manos en mi cadera, dejando ante los ojos de Deku mi miembro.

—No jodas, tienes lo mismo— dije divertido acercándome a él, Deku no nota mi cercanía, y con un enorme deseo de burlarme de él, extiendo mi mano hacia su pantalón para señalar lo obvio.

Por…que te quiero…

Me detengo, entrando en cuenta lo ocurrido hace minutos.

No puedo tocarlo… No quiero lastimarlo.

Chasqueo la lengua molesto con aquella inseguridad que ha surgido desde mis tripas.

¿Qué mierda te pasa?

—Dijiste que Cara de Ojera dejó ropa aquí— dije mientras ingresaba la mano en la ducha, verificando la temperatura. Escucho un sí suave— ¿Algo formal?

—A-Am… T-Tendría que revisar.

—Pues hazlo y deja de devorar con los ojos mi culo— gruñí con una cierta diversión algo fingida.

—¡Y-Y-Yo no-

—¡Solo tráela!

La puerta se cerró a mis espaldas, me volteé de reojo, y suspiro pesado.

Si antes tenía miedo… Ahora mi miedo ha empeorado.

El agua caliente recorre mi cuerpo, doy un quejido leve al sentir como el agua hirviente ingresa en mis heridas deshaciendo mis nuevos vendajes. Me lavo el cabello, sin poder evitar pensar que está más largo de lo que debería, tendré que córtalo o lo hará Jeanst cuando me vea con el pelo tan largo.

Hoy es mi primer día en el Night Club de Jeanst, no puedo faltar, me esforcé demasiado por ese puesto. Deben ser alrededor de las siete de la tarde, por lo tanto tengo que darme prisa si quiero llegar a las nueve para ayudar con los licores y las mesas.

Corto el agua y suspiro, mientras más rápido me vaya de casa de Deku, será mejor. Desde ahora, sería bueno tomar algo de distancia de Deku… Estoy demasiado confundido.

—Kacchan te traje una toalla.

Levanto la mirada al correr la cortina, encontrándome a Deku con algo de ropa y una toalla en sus manos, mirándome de pies a cabeza. Nos quedamos mirando directamente a los ojos, y de la nada, de un movimiento fugaz, los ojos de Deku descienden a una parte obvia.

—¿Te gusta lo que ves?

Deku da un brinco al escuchar mi tono burlón, y de la nada, lanza la toalla contra mi cara, huyendo.

¡L-Lo siento! — grita desde el otro lado de la puerta.

Observo la toalla, divertido, secándome el rostro sin poder evitar tener una sonrisa en los labios.

Ese idiota.

Deku me ha traído ropa como se lo he pedido. Una camisa gris oscura, y pantalones negros, todo nuevo, ese idiota de Shinsou desperdicia ropa de calidad. Me coloco mis nuevas prendas, y frente al espejo en un intento acomodar mi cabello, generando una partidura del lado izquierdo, moviendo mi cabello causando que mis hebras intenten luchar con su naturaleza recta para generar un aire más soberbio.

Mi frente sobre mi ojo izquierdo queda al descubierto, dejando en evidencia la raíz de mi cabello al iniciar mi cabellera. Me veo un par de veces más, para despues ponerme las zapatillas negras, abrocharme los pantalones y salir del baño acomodando los gemelos.

—Ya saliste Ka… ¿cchan?

Levanto la mirada, mientas termino de cruzar los botones del gemelo derecho por el ojal. Deku me está mirando desde la sala de estar, no reconozco su reacción, solo me mira con la boca levemente abierta para despues cerrarla con sus ojos brillantes.

Desvío la mirada.

Debo mantenerme lejos de Deku.

—Me largo— dije mientras pasaba a su lado, técnicamente ignorando su presencia.

—¿Y-Ya? — me dice a mis espaldas— ¿S-Solo iras así? — preguntó mientras poso mi mano en el poco— E-Esta algo helado.

—Así está bien— aseguré sin mirarle.

—¡T-Tengo una chaqueta! ¡Y-Ya la traigo!

—Dije que así…— pero Deku ya ha partido al interior del pasillo, suspiro rendido. Quiero irme.

Deku vuelve con un abrigo gris, arqueo la ceja, parece de una persona muy alta. Deku me ofrece ayuda para colocarlo, extendiéndolo desde las hombreras por mi brazo izquierdo, dejándolo reposar sobre mis hombros. Intento mantenerme tranquilo al sentir como Deku comienza inspeccionar que todo esté en su lugar.

Miro el suelo.

—Sí, te queda bien— me dice mientras golpea las hombreras.

—Sí, está bien— dije sin mirarle.

—¿A d-dónde vas?

Levanto la mirada para ver que Deku mira el techo con cierto aire curioso, pero como si no se atreviese a mirarme a los ojos.

Abrí mi boca para responder con la verdad, pero mis labios se cerraron cual imán.

Ya ha sido demasiada humillación por un día.

—Tengo una cita— mentí mientras mentía las manos en los bolsillos. Deku me mira sorprendido.

—¿U-Una cita? — me pregunta— ¿Con quién?

—¿Te importa? — inquiero molesto, dando a entender que no es su problema.

—¿Q-Quieres que vaya contigo?

Le miro confundido, ciertamente divertido ante aquella pregunta.

—¿Por qué carajos llevaría a mi maestro de literatura a una cita con una chica? — pregunté sin comprender muy bien su lógica.

Deku me mira unos segundos y sus mejillas se tiñen mientras sus labios forman una sonrisa nerviosa.

—¡T-Tienes razón! ¡Q-Que torpe! ¡N-No pensé al hablar!

—Así veo…— le miro sin poder notar como mis ojos comienzan a devorarle—. Como sea, me voy.

—¡V-Voy contigo! — chilla tomando su chaqueta, saliendo junto a mí.

Caminamos hasta la calle, no me quejé al pensar que solo era un buen anfitrión y buscaba dejarme en la entrada de su edificio.

Pero me equivoqué al llevar cuatro cuadras completas caminando con Deku pisándome los talones.

—¡¿SE PUEDE SABER POR QUÉ CARAJOS ME SIGUES?! — pregunté ya irritado al ver que Izuku no parece perder mi acelerado ritmo.

—¡S-Solo quiero ver que llegues bien a tu cita! — me dice con las mejillas rojas por el frio.

Está helado, el cielo es gris, y tiene un aire que parece delatar una amenazante nevazón que desea aparecer tras el atardecer. Pero eso no me importa ahora, solo quiero deshacerme del bastado que parece no comprender que quiero estar lejos de él.

—¡Si vas a mentir hazlo mejor! — regañé con molestia al ver que obviamente no es esa razón.

Deku se encoge en su abrigo, cubriendo sus labios, acercándose a mí mientras yo le miro irritado. Está a menos de un metro de mí, rechino los dientes pensando de que obviamente voy tarde ante la gran cantidad vueltas que he dado para perder a Deku en el camino.

—¿Por qué no me dices a donde vas? — me preguntó por novena vez esta noche.

Gruño irritado.

—¿Qué parte de: No te importa, no entiendes? — pregunté enrabiado por su insistencia.

—¿Y quién es? ¿La conozco?

—¡Que dejes de joderme! — exigí. Sabía que Deku era molesto, pero hoy se ha superado a si mismo.

—S-solo me preocupas— me dice con insistencia.

—Y una mierda— refunfuño.

Nos miramos varios segundos, ambos con el ceño fruncido al no ver cooperación por parte del otro.

Y entonces una idea viene a mi mente.

—No jodas…— dije, Deku relaja su ceño y me mira atento, esperando que explique. Ahora tiene sentido, el por qué me ha estado jodiendo por más de una hora siguiéndome el paso— ¡Estas celoso maldito Deku!

Izuku me mira, casi analizando mis palabras, y tras un par de segundos su rostro se transforma en un tomate.

—¡Ka-Kacchan! ¡S-Soy tu maestro! — grita alterado, golpeándome reiteradas veces en el hombro por lo que he dicho.

—¡Mierda! ¡Te gusto! ¡No jodas! ¡Que gay!

—¡Cierra la boca! ¡Cierra la boca! — repite una y otra vez mientras me golpea y yo rio disfrutando su molestia— ¡No me gustas! ¡Tengo novio!

—¡Ah! ¡No me digas! — dije atrapándole de la muñeca acercándole a mi rostro, posando mi mano en su parte baja de su espalda, mirándolo directo a los ojos, sintiendo como Deku se deja llevar por mis movimientos.

Nos quedamos mirando varios segundos, en una posición bastante favorecedora. Sus ojos me miran atentos, con sus mejillas encendidas pero no sé si es por el frío o la vergüenza.

Nuestros cuerpos están a una distancia casi inexistentes, mis ojos están atrapados por los suaves labios entre abiertos de Deku.

—Tu novio…— musité mientras me acerco lentamente hacia su boca, rozando nuestras narices con lentitud— ¿Sabe que dormiste conmigo?

—Kacchan… No me gustas— me dice en un tono aterciopelado que me indica lo contrario.

Nuestros alientos colisionan. Mi mente me grita una y otra vez que me aleje, que soy un monstruo peligroso que le ha lastimado físicamente en más de una ocasión… Pero sus ojos hipnotizantes, de un verde tan hermoso y profundo, me tienen atrapado.

—Es una pena…— digo mientras mi nariz acaricia la suya.

Deku me mira con los ojos entre cerrados, y yo, lentamente rozo mis labios con los suyos, y sin más poder resistirlo, abro mi boca buscando devorarlo.

Un copo…

Me detengo al ver un pequeño y lindo copo en su nariz, nos distanciamos perplejos y ambos levantamos la mirada al cielo comenzando a ver como la nieve cae lentamente alrededor de nosotros.

—Está nevando— dice Deku mientras mira el cielo.

—Ya era hora.

Descendemos la mirada, encontrándonos.

—Me tengo que ir— dije volteándome con velocidad.

—¡S-Si! ¡Y-Yo también!

—Coge toda la noche con tu novio, Deku— dije con un tono agrio mientras me volteaba por el hombro, burlándome claramente de su sexualidad.

—D-Disfruta tu cita. — me dice sin voltear.

—¡Eso haré! — gruñí mientras le veía irse.

Me detengo en medio de la cera, mirando como Deku se aleja sin voltear, como su silueta es tragada por el espesor del aire. La nieve acaricia mis pómulos mientras sigo mirando en la dirección en que Deku se ha ido, pese a no verle.

—Carajo…— gruñí al fin aceptando la verdad, retomando mi camino al trabajo.

Este hijo de puta… me gusta demasiado.

.

¡¿Pensaste que Todoroki iba ganando?!¿Qué el pobre Katsuki estaba quedando atrás? Pues te informo que este cap fue KATSUDEKU Y DEL INTENSO. OOH SI, Bakugo ha vuelto a la competencia, y ha vuelto de una forma intensa a al fin aceptar sus sentimientos.

¡Ah pero este no es el fin mis buenos amigos! Todavía queda mucho de Él, Yo, Ellos…

¿Quién es el admirador? ¿Qué hará Todoroki cuando vuelva? ¿Cuánto tardara en volver? ¿Kirishima y Bakugo volverán a ser amigos? ¿Shinsou sabrá de este casi beso? ¿Deku realmente ama a Shinsou? ¡TANTAS PREGUNTAS! ¡Y YO NO DARÉ NINGUNA RESPUESTA!

¡SAAAAAALUDOS!

ACTUALIZACIÓN DE CAPÍTULOS: A causa de que he tenido poco tiempo, he decidido actualizar cada dos semanas, los días sábados, por lo tanto el próximo capítulo estaría el día Sábado 27 de Abril, lo sé, es mucho tiempo, pero piensen positivo… ¡Hoy les di KatsuDeku para dos semanas! Jakskajsa

Respuesta reviews

MasasinMaze

¡Estás muy bien encaminado! Nuestro pequeño Deku está confundido, solo eso diré, no responderé nada más. El regaño de Deku a Katsuki se volteó completamente a causa de que Deku sea tan comprensivo ante el trastorno que Kacchan sufre por su ira y confusión desenfrenada, dejando una situación intensa que casi termina en dulce beso. Pero ahora Katsuki está al tanto que aquellos puños que pueden salvar y ganar, también pueden matar… Y a la gente que quiere ¿Qué pasará con ello? Chan chan ¡Muchas gracias por leer una vez más! ¡Espero que este capítulo haya superado toda las expectativas!

DragneelInc

La familia Todoroki es muy unida (Por lo menos los hermanos) ¡Apoyo mutuo! Lo único que quieren los hermanos mayores es ver a su hermanito feliz. Por otro lado, el regaño se transformó en una situación Only KatsuDeku ¡Espero que este cap te haya gustado! ¡Gracias por leer!

Jackesita Frost

¡Muchas gracias! Espero que este capítulo te haya gustado mucho y que lo hayas disfrutado.

Angela akemi

¡Toda la noche! Waa que emoción que ya haya gustado tanto, espero que este cap te guste también! ¡Gracias por leer!

Azareth

¡Waa por el TodoDeku vas! Espero que no te moleste que este cap se transformó en KatsuDeku, pues, todos tienen que tener su momento repleto de intensidad con nuestro Deku… Si no ¿Cuál es el chiste? Ajajajaja ¡Saludos! ¡Gracias por leer!

Arekusa.

¡Amo los reviews largos! ¡Me hacen tan feliz! ¡Y el tuyo me sacó más de una sonrisa! ¡katsuki al fin tomo ventaja! Ya está avanzando por esta competencia lentamente… ¡EL casi atropello de Katsuki! ¡No lo olvides! Porque pronto eso también tomara importancia… BUAJAJAJAJA Me alegro mucho que el fic te haya atrapado, y gustado, al punto que te le has dado una oportunidad ¡Muchas gracias por leer y darte el tiempo de dejar un review! ¡Muchos saludos!