Parte 9

Es un hombre de esos a los que la edad no ha hecho mal. Con un atractivo frio y peligroso, con una mirada de peligrosos que delatan una gran fuerza de voluntad.

Damián observa a Ras ingresar a la habitación y como su persona se desliza hasta llegar a estar en un metro de él.

Y Damián continuo en el lecho, un frío atroz le congela el pecho y mira de frente a AlGhul, el mismo que le mira sin decir palabra, estudiándole atento y sin demora, observando cada rasgo de su rostro, la curva de sus ojos, la profundidad de su pupila.

El joven sabe distinguir el interés y sabe que AlGhul está comparándolo, asegurándose de que sea Damián, tanto en cuerpo como en alma.

El adolescente le observa también, viendo al hombre de sus pesadillas, viendo al hombre de seis meses antes, el mismo que cada noche desde entonces le ha visitado.

El hijo de Bruce Wayne lo reconoce como quién reconoce a la serpiente cuya mordida va a ser la causa de su muerte, y su cuerpo se estremece de horror y asco.

Lo reconoce porque no hay modo de que no lo haga, los labios rojos de Ras están teñidos por una única persona ... recuerda sin querer la primera noche, esa en la que estaba encantado ante la promesa de la Reina de verso en otra ocasión, tal vez al atardecer en la torre del reloj ¿Alguna vez ha comido allí? ... no, Damián nunca ha comido allí pero no importa le encantaría comer en compañía de Oliver ... Y de repente sueño, cansancio ... un agotamiento completo y un pinchazo tan doloroso como placentero en su cuello.

También recuerda otra cosa.

Un sabor metálico en su boca y luego deslizándose especialmente por su garganta.

Le entran ganas de vomitar y su cuerpo se estremece, doblándose en dos en un ataque de tos, pero no hay nada que devolver y su boca está seca, no hay saliva que escupir.

Ahora entiende todo.

Los recuerdos

La debilidad.

Saber quién es y no tener las dudas que debieran acompañar a su destino.

De ra al Ghul

Mil veces Maldito.

Lo maldice en voz baja en lenguas que ni tan solo sabía que conocía, la mayoría de ellas olvidadas habían siglos.

Eleva la mirada y lo ve.

No se atreve a preguntar ¿Cómo en el mundo se ha atrevido a hacer algo así? Pues es demasiado incluso para él.

Lo observa y el odio le llena la mirada, le llena el alma, es un volcán en erupción que desea salir en palabras horribles, que no salen.

Lo único que vende la boca de Damián es la pregunta que nunca ha hecho.

-¿Por qué?

.

Talía quería ser libre, Ras lo sabía, y llegado el momento Ras la libero con una condición.
La convertiría, lo prometía, si antes ella engendraba un heredero.

Talía dio el niño y Ras lo tomo de sus brazos y nunca le reconoció a la madre el derecho de ser madre, fue mentora, maestra y algo semejante... pero poco más, el único afecto que Damian pudo tener y sentir fue por Ras.

Y Ras AlGhul en respuesta le amo como no amo a ningún hijo de su sangre.

.

Por eso, cuando la mirada de la reencarnación de su nieto, se volvió veneno en respuesta a la suya, suspiro resignado y se acercó a él.

-No confundas estupidez con arrojo, hijo de mi sangre, tú Damian te has resistido lo suficiente al destino que forje para ti, aun así me he permitido darte una segunda oportunidad, me costó años hallar una encarnación de tu madre, siglos hallar el hombre adecuado para engendrarte, y otros tantos años de planificación para que ambos te engendraran en el momento indicado para que el cuerpo mortal reclamara tu alma –declaro a poca distancia del lecho de seda donde el joven estaba, los ojos de Damian ardían en fuego esmeralda, el mismo fuego que brillaría en los ojos de algún demonio de las aguas Piensa nieto mío antes de reclamar, él apostado mi poder a devolverte a donde perteneces, ¿no eres acaso hijo de mi sangre? ¿No eres acaso mi único heredero? Lo que he hecho lo he hecho automáticamente por ti, porque, mi amor, sigues siendo lo único bueno que estas manos tuvieron hecho