Lamento la demora! Ups, se me paso un dia: Peerdon.
Él, Yo, Ellos
—Si vas a hablar cochinadas, me largo a mi casa.
No pude evitar reír ante su advertencia.
Las vacaciones de invierno al fin iniciaron, Bakugo lleva tres días durmiendo en mi casa a causa de que sus padres tuvieron que viajar y mi tío se ofreció a cuidarlo en estos días.
La nieve se ha acumulado en mi ventana, y tras horas y horas de video juegos. Mi Bro y yo hemos comenzado a hablar de la vida, de lo que seremos en el futuro y lo que queremos para navidad.
—Oh vamos hermano— dije animado desde el suelo mientras sujeto mis pies a medida que veo como mi amigo me mira con desagrado desde mi cama mientras se apoya en la pared y de brazos cruzados. Mientras sus pies descalzos descansan en sus muslos—. No me digas que no planeas casarte y tener hijos.
Bakugo chasquea la lengua con desagrado, casi como si mi idea de un futuro ideal para él fuese la estupidez más grande.
—No. Esa es pura mierda. —dice con desagrado mientras me mira—. Es cosa de pensarlo. Te amarras a alguien y tan tu vida acaba.
—Yo no lo pienso así— aseguré mientras dejo descansar mi cabeza en la orilla de la cama a medida que miro a mi mejor amigo—. Llegar a casa y que te llenen de abrazos y besos, mientras te miran y te dicen que te quieren, debe ser lindo.
Sí. Mi idea de un futuro ideal es ver a la persona que amo junto a mí, con una familia, hijos y una hermosa casa en donde podré decir orgullosamente que soy feliz.
Ah pero el rostro de disgusto de mi Bro me da a entender que obviamente no piensa igual.
—Paso. — me dice mientras se deja caer en mi cama, acomodando sus brazos en su nuca—. Esa mierda no es para mí.
—Oh vamos, de seguro algún día te enamoraras y te volverás loco de amor.
—¿Eh? — dejó escapar mientras se acomoda para mirarme—. No empieces con tus estupideces Eijiro.
—¡Yo quiero ser tío!
—No me jodas, odio a los niños— empecé a reír al entrar encuentra que mi hermano se considera mayor, siendo que ambos tenemos 11—. Son horribles, lloran y se cagan encima.
—Viejo, tu lenguaje— dije con una sonrisa—, recuerda que mi tío no le gustan las groserías.
Bakugo chasqueó la lengua.
—Y las parejas son peor, te chupan la vida y te roban el dinero— dijo mientras me miraba de reojo—, Paso.
—Ah bueno… ¡Pues tú si serás tío!
—Disgusting
—No hables en inglés, que no te entiendo—me quejé.
—¡Eijiro! ¡Katsuki-san! ¡A cenar! — se escucha retumbar en la casa.
Ambos intercambiamos una mirada, y con pereza nos colocamos de pie.
—Oye hermano— Bakugo se detiene en el umbral mientras me mira de reojo—, si algún día nos gusta la misma persona…
—Esa mierda no va a pasar.
—¿Cómo estas tan seguro? —pregunté alcanzándole.
—Por que tus gustos son horribles— dijo con tranquilidad—. Estoy seguro que tengo mejor gusto.
Sonreí divertido para despues rodear sus hombros con mi brazo izquierdo.
—¡Eres muy malo!
—Y tú un idiota.
Capítulo 36: Sacudida mental
Mi cama esta tan cálida aquella mañana, sumado a que es domingo, es un día perfecto para no moverme y hacer absolutamente nada. Desde mi lugar, entre mis colchas, divisaba como la nieve se acumulaba en la ventana, dando inicio a la primera nevazón del año.
Me hundí una vez más en mi cama. Sin deseos de levantarme o hacer algo.
Sin tan solo pudiera…
—¡Eijiro! — refunfuñé con los ojos cerrados, intentado fingir que estoy sordo o algo parecido— ¡Eijiro! ¡Recuerda que vienen tus amigos en una hora! ¡Ya levántate!
Rezongué acomodándome una vez más. Estoy completamente arrepentido de ofrecer mi casa para hacer la sesión de estudio.
El lunes dará comienzo a la semana de exámenes intensos, todos los exámenes serán esta semana. Y como soy algo malo en lo que es estudios, ofrecí a mis amigos que vinieran a casa para poder estudiar todos juntos como los grandes hermanos que somos.
Hanta es bueno en historia. Ashido en química y Kaminari en Física. Jirou es bastante buena en literatura, yo comprendo biología… Y Bakugo matemáticas, pero esta vez no contamos con él. La idea me desanima. Dejé explícito en el grupo de "Bakusquad" que nos íbamos a juntar en mi casa, es cosas de que mi Bro lea el mensaje y se anime a venir. Pero para eso debe tomar el teléfono y no mandarnos al demonio apenas lea la notificación.
Cosa que es bastante compleja.
—¡EIJIRO!
—¡Ya voy! —grité con molestia ante la insistencia de mi tío.
Con pereza, moví la colcha sintiendo el penetrante frío de la habitación, y por reflejo, volví a acomodarme en la cama.
No quiero…
La vibración de mi teléfono me sacó de trance. Abrí uno de mis ojos y busqué con pereza mi teléfono, divisándolo en la mesita de noche aun costado de mi cama. Mi mano salió temblando ante el congelado ambiente, mis dedos tantearon la pantalla encrespando cada vello de mi piel.
Tecleé verificando los mensajes.
K. Denki.
12:45 pm.
¡Estoy saliendo de mi casa!
.
—Ay… Bro— musité con pesadez ante la decepción.
Tengo que levantarme y bañarme antes de que mis amigos lleguen a la casa.
Me retorcí una y otra vez con pereza, maldiciendo mi suerte. Vaya forma de pasar un domingo.
Encendí la calefacción en mi cuarto. Corrí desde mi habitación al baño, duchándome con lentitud sin dejar de bostezar a medida que el agua recorre mi cuerpo y mi cabello. De reojo, noto como el agua tiene a teñirse de rojo ante los productos de cabello que tengo incrustados en mis hebras de tonalidad azabache. Respiro hondo algo atontado por la sofocante calidez del ambiente.
Aun no hablo con KatsuBro.
¿Toga ya lo habrá hecho zombi?
La idea me entristece.
Pero no hay nada que hacer, mi Bro ya es una persona adulta y es consciente de lo que quiere, no puedo estar detrás de él exigiendo que deje aquella vida si no quiere.
Aunque me gustaría poder hacerlo por su bien.
Salgo con cierto letargo de la ducha, pisando la salida de ducha que absorbe cada gota que recorre con entusiasmo mi cuerpo. Tomo una toalla y me dedico a secar cada rincón y para finalizar comienzo a restregar mi cabello con la toalla.
Midoriya…
Salgo del baño recordando por alguna razón a Midoriya, la idea me hace sonrojar.
Me paseo desnudo, no me avergüenza, mi tío suele deambular solo por el primer piso. Desde que mi primo se fue, técnicamente el segundo piso es mío ya que Fat tiene su habitación en el primer piso.
¿Midoriya estará durmiendo? ¿Habrá desayunado? ¿Qué habrá hecho en su fin de semana?
Me paseo secando mi cabello sintiendo la frialdad de mi hogar acariciar mi desnudo cuerpo. Abro la puerta de mi habitación quitando la toalla de mi cabeza, notando con molestia que, una vez más, por accidente, he teñido la toalla.
—Ah… ¿De nuevo? —pregunté con desanimo mientras me adentro en la habitación.
—¿Ki-Kirishima?
Levanto la mirada con curiosidad sin poder evitar pensar que mi tío me regañara por dar por muerta una tercera toalla este mes. No puedo evitar sorprenderme, y sonreírle alegre de ver a Ashido en mi habitación, parada en medio del cuarto mirándome.
—¡Hola Mina! — saludé con entusiasmo dejando la toalla reposar en mi cuello.
Ashido, lentamente, pasa de su tonalidad morena a un rojo melocotón que no puedo evitar pensar que es ciertamente adorable. De la nada, cubre sus ojos y yo le miro sin comprender.
—¡Kirishima! — chilla.
—Em… ¡¿Ashido?! — grité siguiéndole el juego desde el umbral sin comprender.
—¡Y-Yo no vine con esas intenciones! ¡Sucio! — gritó con los ojos cerrados, agarrando la lámpara de mi mesita de noche, arrojándola con sorprendente puntería a mi cabeza. Por suerte, reaccioné a tiempo y me agaché con rapidez.
—¡¿Q-Qué haces?! — Inquirí alterado de que Ashido estuviese reaccionando de esa forma. Mina abrió los ojos, y de mirarme a los ojos, paso hacia abajo, volviendo a gritar como si hubiese visto algún ratón o algo— ¡¿Q-Qué pasa?! ¡¿Por qué gritas?!
—¡Pervertido! — gritó tomando una de mis tantas mancuernas y lanzándolas una vez más a mi cabeza.
Era como una lluvia de meteoritos. Ashido, con una sorprendente fuerza, y puntería, lanzaba cada objeto que encontraba, y yo como podía, las esquivaba. Pero lamentablemente no vi mi despertador. Me dio justo en la frente, logrando que callera desorientado de espaldas, quedando como estrella de mar desparramado en el suelo.
Ashido volvió a gritar una vez más.
—¡¿POR QUÉ ESTAS DENUDO?! — gritó enfurecida exigiendo una explicación.
—¡EIJIRO! — escucho mientras logro recomponerme sentándome en mi trasero, sobando mi rostro. Miré de reojo a mi tío que ha subido al segundo piso mirándome enfurecido— ¡TE DIJE QUE COCHINADAS EN MI CASA NO!
Le miro sin comprender por varios segundos. Luego entro en cuenta de que… Estoy desnudo. Ashido grita asustada y roja, y mi tío está enojado. Mi rostro se enciende al comprender el malentendido.
—¡N-NO ES LO QUE PARECE! — Aseguré colándome de pie mirando a mi tío.
Pero un último objeto logró darme directamente en la cabeza. La ultima mancuerna de 8 kilos.
.
—Lo lamento mucho Ashido-san— dijo mi tío mientras servía el té mientras me mantengo en un rincón de la cocina.
Mina esta junto a mi tío en la mesita que tiene vista al patio trasero, ambos con las mejillas rojas técnicamente ignorando mi presencia, pese a que me he disculpado reiteradas veces.
—Es un chico sin educación, lo lamento— dice mi tío mientras se mantiene con el ceño fruncido mientras mueve el azucarero— ¿Azúcar?
—¡Ya dije que lo lamento! —chillé desde el rincón.
—Gracias, señor Toyomitsu— responde Mina, la igual que mi tío, ignorándome—, no es su culpa, los neandertales no se les puede cambiar.
—¡Ya me disculpe! — volví a decir angustiado— ¡No me ignoren!
El timbre resuena en la casa, miro a mi tío que me observa con molestia.
—¡Bien! Yo iré— dije con desanimo al ver que no parecer dispuestos a dirigirme la palabra.
Cruzo el umbral con molestia, este día no ha comenzado como esperaba. Ciertamente, lo último que quería que ocurriese, era que Mina me viera la salchicha. Además la casa estaba helada, así que digamos que la impresión que se ha quedado de Red-junior no es la mejor.
Abro la puerta, encontrándome con Kaminari, Jirou y Hanta juntos, saludándome con alegría de verme. Cada uno con abrigos gruesos, guantes y gorros a causa que la nieve no se ha detenido. Les permití el paso, sintiendo como el frio se adentra por el cuello de mi sudadera congelando momentáneamente mi clavícula. Mi cabello aun continúa húmedo, así que cierro con rapidez la puerta.
—Suban, ya dejé una mesa en mi habitación para que estudiemos— dije mientras tomo sus abrigos y los dejo en el perchero—, además encendí la calefacción hace una hora así que esta todo más cálido en el segundo piso.
—¿Ashido ya llego? —preguntó Hanta dejando en evidencia su camisa de lino anaranjada y un alargado collar de madera, sumado a sus pantalones holgados oscuros.
Me sonrojé levemente, y miré al suelo desviando la mirada al recordar una vez más que Ashido me ha visto desnudo.
—S-Si…—dije con incomodidad—. E-Esta en la cocina tomando un té.
—¡Bien! Nos adelantaremos— habló con ánimo Sero mientras subía junto a Jirou que acababa de terminar de acomodar las mangas de su camisa cuadrille lila y sacar los rastros de nieve de sus pantalones de mezclillas. Kaminari miró desde mi lado como nuestros amigos subían la escalera para despues mirarme con cierta confusión. Le miré con desanimo, pero luego sonreí forzadamente.
—¿Todo bien? — me preguntó con una sonrisa ladina mientras oculta sus manos en los bolsillos de su sudadera negra—¿Quieres hablar?
—Larga historia… Cuando terminemos te explico— dije posando mi mano en su hombro para despues suspirar.
Kaminari me mira una vez más y sonríe posando palmeando mi espalda, dándome ánimos, para despues subir la escalera con rapidez.
Me dirijo a la cocina en busca de Ashido.
—Es algo lento, dale tiempo— me detengo al escuchar la voz de mi tío. Me poso a un costado del umbral, ocultándome de mi tío y Mina. No estoy seguro, pero creo que hablan de mi—. Pero eres una chica muy linda y aun joven Ashido-san, no tienes que perder el tiempo con él…
—Es muy amable al decirlo, pero es difícil.
—Dale tiempo al tiempo, y quién sabe lo que el futuro traiga.
¿De qué hablan?
—M-Mina— dije asonándome por el umbral mirando a cualquier lado de la cocina, sin atreverme de mirar a mi mejor amiga a los ojos recordando lo sucedido hace unos minutos—. V-Vamos a empezar.
Escucho un suspiro pesado, a lo que asimilo a un gastado agotamiento, siento como la silla se arrastra en el suelo para despues percibir como Mina pasa a mi lado, sin mirarme o dirigirme palabra alguna. Volteo por sobre mi hombro viendo como sus jeans se mecen junto con su chaleco peludo de tonalidad lila que acintura su cuerpo desapareciendo de apoco la escalera.
—Hijo— doy un brinco, para despues ver a mi tío que me mira divertido—, eres un despistado.
—¿Ah? — inquirí sin comprender.
—Ya vete a estudiar.
—Si tío— dije volteándome dispuesto a seguir a Mina.
—Hijo— me detengo para ver por sobre mi hombro.
—Quiero buenas notas.
Sonrío de lado ante sus palabras de ánimo, para despues correr directamente a mi habitación. Al adentrarme, veo a todos sentados con sus piernas ocultas en el Kotatsu, cada uno con sus cuadernos apilados mientras conversan y ríen de quién sabe qué. Todos menos Denki.
—¿Y Kaminari? —pregunté cerrando la puerta a mis espaldas. Jirou me miró y me respondió con tranquilidad.
—Volvió a salir, dijo que iría a compra algo para comer.
—Ya veo…—musito mientras me siento aun lado de Ashido. Le sonrío alegre y ella se mueve un poco lejos de mí, sin devolverme la sonrisa.
Suspiro desalentado.
—¿Y con qué empezamos? — preguntó Sero mientras intentaba alivianar el aire, de seguro ante la obvia tensión que Mina ha generado.
—¡Yo creo que con química! — dije animado mirando a mi mejor amiga que me miró con perspicacia— ¿Qué dices Mina?
—No.
Como un balde de agua fría.
—Me gustaría partir con Literatura— dijo Ashido, técnicamente ignorándome con frialdad mientras miraba animada a Jiro—. ¿Te molesta?
—No, para nada.
—¡No sé ustedes! —dijo Hanta captando nuestra atención—. Pero siento que sé la materia de Literatura al revés y al derecho, y ni siquiera he estudiado ¡Midoriya-sensei es un mago!
—¡Yo pienso lo mismo! — chillé animado.— Comprendo toda la materia, es fantástico.
—Midoriya es un encanto como profesor y persona— habló mi mejor amiga— ¿Y tú que crees Kyoka?
—Sí, como sea ¿Empezamos?
Los tres miramos incomodo a Jirou, el ambiente se tornó repentinamente tenso de la nada. Jirou comenzó a buscar en su cuaderno, mientras que nosotros intercambiamos una mirada. No sabía que Jirou estuviese tan molesta con Midoriya ¿Pasó algo que no sepamos?
El timbre resonó en la casa.
—Kaminari— dije mientras me colocaba de pie.
—De seguro se cansó de vagar con el trasero congelado—aseguró divertido el azabache a mi lado mientras yo salía de mi habitación.
Bajé con rapidez la escalera. Si algo le pasa a Jirou, de seguro Kaminari sabe. Desde que tengo memoria, o más bien desde que Kaminari y Jirou son amigos, se cuentan todo así que técnicamente no tendría porque no saber. Abrí la puerta con rapidez ante el enorme deseo de curiosidad que me dominaba.
—¡Oye viejo! — chillé mientras movía la puerta— ¿Sabes que le pasa a Jirou…
Me congelé al verle. Mirando al horizonte con cierto desinterés pasando a posar sus ojos granate sobre mí.
KatsuBro.
Trae un abrigo grueso con una bufanda roja y pantalones grises, pero solo eso, no hay gorros ni guantes. Su rostro tiene cierta tonalidad roja a causa del frio. Nos quedamos mirando varios segundos, yo escéptico de verle y él con cierto aire de indiferencia y tranquilidad que me perturba.
Su cabello está más corto. No a ras de cráneo, pero si coroto. Eso acentúa sus facciones y lo hace ver mucho mayor. Más serio… Y atemorizante.
—¿Me vas a dejar pasar o qué? — preguntó con su tono típico, repleto de molestia y desagrado.
Doy un brinco y me hago aun lado, dándole espacio para que pase a mi casa. Bakugo se adentra con molestia, quitándose los zapatos avanzando con cierta curiosidad mientras mira de lado a lado a medida que se quita su abrigo dejando ver una playera de mangas largar y corte en v.
—Eijiro ¿Quién llego? — se escucha cuando mi tío se asoma por el umbral de la cocina.
—Hey. — dijo como saludo desinteresado Bakugo mientras miraba a mi tío.
Fat medita un poco el rostro de Bakugo casi como si no lo reconociese, y tras varios segundos, da un brinco.
—¿K-Katsuki-san? —pregunta con sorpresa— ¡Ese corte te hace ver mayor! ¡Te vez más maduro!
—Es la idea— dijo con tranquilidad mientras mi tío se acerca a saludarlo, abrazándolo con mucha simpatía mientras mi amigo se retuerce incomodo— ¡S-Suéltame!
—¡Pero si estas tan grande! — decía mie tío mientras dejaba en el suelo a mi amigo—. La última vez que te vi estabas más bajo.
—Y tú más gordo— regañó sin pelos en la lengua mi amigo—. Subir y bajar de peso no es sano ¿Sabes?
—Pelearse en la calle tampoco ¿Sabes?
—Touché.
Se quedaron mirando varios segundos, casi como se retaran con la mirada, y de la nada mi tío cambia su parada golpeando la espalda de Bakugo con cierta alegría mientras desbordando felicidad. Katsuki se sacude ante el golpe
—¡Me alegra mucho verte Katsuki-san!
Bakugo movió su hombro casi como si intentase acomodarlo ante el golpe. Me quedo como idiota mirando, cerrando la puerta mientras veo como mi tío pregunta a mi Bro por sus padres, mientras Bakugo responde con tranquilidad sobre las actividades de la empresa de sus viejos.
Hay algo diferente.
Es más que un corte de cabello. Su mirada, sus ojos reflejan una clara tranquilidad, casi como si tuviese una enorme paz en su pecho.
Un golpe en la puerta capta mi atención, y abro sabiendo perfectamente quién es.
—¡Compré papas! ¡Y suflés de queso! Sé que son los favoritos de Ashido tal vez si come se le pase el enojo contigo— dijo mientras se adentraba quitándose los zapatos.
Sus ojos dorados pasaron de mí al nuevo invitado que aun conversa con mi tío con tranquilidad y una madures sorprendente. Mi rubio amigo con curiosidad se acerca a mí, casi como si dijese algún secreto.
—¿Y él quién es?
Le miro sorprendido ante tal pregunta. Y como si hubiese sido convocado, los ojos granate de mi mejor amigo se posan en nosotros. Kaminari medita un poco, y tras unos segundos, su tez se torna pálida y deja caer las compras recién hechas.
—Ba-Ba-Ba-Ba-Ba.
—Golpéalo— me ordena con tranquilidad mi Bro. Le obedezco por costumbre, azotando lentamente mi mano contra la nuca de Denki.
—¡Bakugo! — dice al fin retrocediendo sin poder creerlo— ¿Q-Q-Qué haces aquí?
—Pues me imagino que este chico viene a estudiar ¿No es así? ¿Katsuki-san? — pregunta animado mi tío mientras abraza con alegría a mi Bro por los hombros. KatsuBro le mira de reojo, para despues miraron a nosotros.
—Sí— dijo con suavidad— ¿Quieren que me largue?
—¡No! —chillamos los dos alterados ante tales palabras.
—S-Solo estamos sorprendidos que vinieras—habló notoriamente incomodo Kaminari mientras recogía la bolsa de papas en el suelo—. N-No respondiste el mensaje de Kirishima.
Bakugo se inclinó y tomó la bolsa de suflés de queso mirando el paquete, cargándolos, adentrándose a mi casa en dirección al segundo piso.
—Vi el mensaje esta mañana— explicó mientras daba a entender por su comportamiento que esperaba que Kaminari le siguiera. Mi rubio amigo no se negó, y a paso apresurado le alcanzó en la escalera.
Me quedo en silencio sin saber que pensar. Es extraño, es como si mi Bro estuviese con algún sedante o algo, está demasiado tranquilo. Relajado. Lo último que pensé, es ver a mi amigo el día de hoy.
—Me alegro— miro de reojo a mi tío que sonríe—. Pensé que tú y Katsuki-san ya no eran amigos, últimamente algo me decía que estaban enojados— dijo mientras se iba a la cocina una vez más.
Sin saber que decir, y muy confundido, me dirijo a mi habitación ingresando lentamente, notando como mis amigos están ciertamente tensos ante la presencia de Bakugo, que yace sentado con suma calma entre Ashido y Jirou, revisando sus apuntes de qué sabe qué.
—Am…— dejé escapar mientras cierro la puerta y me siento entre Hanta y Denki— ¿C-Comenzamos?
—¿Qué están estudiando? —preguntó con suavidad Bakugo mientras pasaba las hojas— ¿Llegaron a los ítems de Midoriya?
Dijo Midoriya. Esto está cada vez más loco.
—N-No, solo hemos elegido la clase— informó Hanta con una sonrisa ladina.
—Bien…— musitó mientras se cruzaba de brazos y nos miraba—. Comiencen.
El ambiente fue tenso gran parte del día. Bakugo se limitaba a escuchar como hablábamos y comentábamos la información, discutiendo los conceptos o procesos, dependiendo de la clase de la que habláramos. No decía nada. Solo nos miraba, asentía de acuerdo o negaba en silencio.
—Ahora…— dijo Kaminari agotado mientras dejaba el cuaderno de química en el suelo, tomando los últimos apuntes que quedaban por estudiar—. Queda solo matemática…
—T-Tal vez deberíamos tomar un descanso previo— habló incomodo Hanta mientras, al igual que los demás, dejábamos química de lado.
Bakugo al igual que toda la tarde, se mantenía en silencio, de un modo tranquilo ciertamente perturbante. Jamás había visto a mi Bro así, es como si estuviese incomodo e intentase demostrar algo que no es claramente propio de él.
—No es necesario— habló mi cenizo amigo mientras se colocaba de pie sentándose en mi cama para quedar en altura—. Saquen sus cuadernos… les voy a explica…
—Suficiente.
Los ojos granate de Bakugo se posaron en Mina, que había dejado caer su cuaderno en la madera, para despues, mirar a mi Bro con molestia, colocándose de pie. Mi mejor amiga miraba con sumo enfado a Katsuki, de brazos cruzados mientras le observaba con enojo.
—Has estado actuando todo el día extraño— dijo al fin mi amiga, dejando en evidencia lo que todos pensábamos—. ¡La semana pasada te dedicaste a golpear a Todoroki como saco de papas! ¡Luego vas y desaparecer! ¡Y cuando apareces de la nada y vas y golpeas a Kirishima!
—Mina— dije intentando calmarle.
—¡No! —chilla mi amiga— ¡Es suficiente! ¡Necesitas orden en tu vida Bakugo y…
—Lo lamento.
—¡Además!... ¿Qué?
Hubo en silencio sepulcral. Miré sin poder creer a Bakugo que yacía de brazos cruzados en la cama, mirando con molestia el suelo, casi como si el solo la mención de lo sucedido hubiese sido sal en su herida.
Era como si él mismo estuviese pisando su orgullo.
—¿Q-Qué dijiste? — preguntó Jirou igual de impactada.
—E-Estoy soñando— aseguró Kaminari pellizcando a Sero que dio un brinco ante el dolor—. A bueno, parece que es real…
—Se supone que debes tú pellizcarte…—gruñó Hanta mientras se sobaba la zona herida.
—¿Por qué haría eso? Me dolería.
—Bakugo— habló Jirou ignorado a mis dos amigos— ¿Qué paso con Toga?
—Se acabó— aseguró con tranquilidad mientras aun miraba le suelo—. Renuncie… O algo así… El punto es que ya no volveré a verla, ni a ella, ni a su grupo de inadaptados.
—Eso es…— dije sin saber muy bien como expresar la emoción que desborda mi pecho.
—¡Increíble! — finalizó mi frase Kaminari mientras se colocaba de pie— ¡Viejo eso es muy bueno!
Bakugo rascó su nuca con pesadez, y tras unos segundos, suspiró con molestia para despues mirarnos con fastidio. Abrió su boca intentado musitar algo, pero su voz se cortó casi como si su amor propio bloqueara sus palabras.
—Como sea…— habló intentado bajar un poco el perfil de la situación—. Y-Yo… Es decir… Vine porque…
Parecía frustrado, cada vez que intentaba modular su lengua tendía a trabarse con dificultad, casi como si desconociese de su propio vocabulario. Y tras varios intentos, finalmente el Bakugo que queremos y amamos brotó.
—¡A la mierda! ¡Solo vine para decirles que…
—Lo sabemos…— dije con una sonrisa ladina mientras al fin los hombros de Bakugo se destensaron mirándome con cierta incertidumbre.
—Y te perdonamos— se me sumó Jirou a mi habla.
—Mírenlo, deberíamos fotografiarlo— dijo Kaminari mientras daba codazos a Hanta—. Si es tan adorable, esta tan grande…
—¡QUE TE JODAN POR EL CULO! — gritó a todo pulmón el cenizo completamente rojo. Tal vez de ira o vergüenza, con Bakugo no se sabe— ¡YO NO VINE A DISCULPARME! ¡¿ENTENDISTE?! HIJO DE PUTA.
—¡Claro, claro! ¡Lo que pare tu llanto querida! — se burló Hanta mientras se reía complice junto con Denki.
—TE VOY A MATAR.
—Pues… Parece que todo ha vuelto a la normalidad—me dijo Ashido en voz baja, en un tono confidente y feliz que no fue necesario mirarla para identificarlo.
Sonreía levemente mientras veía como Bakugo enterraba sus nudillos en la cabellera rubia de Kaminari, mientras Hanta reía y Jirou fotografiaba el momento.
Bakugo estaba sumergido en un culpa que la había echo actuar extraño todo el día. Ahora lo entiendo.
.
—¡Más lento! ¡No entiendo! — se quejó el rubio mientras Bakugo le golpeaba con un rollo de hojas tras haberle explicado cuatro veces lo mismo.
—¡Deja de pensar en mierda y entenderás!
—¡Mo! ¡Estoy agotada! — se quejó con una sonrisa la pelirrosa a mi lado mientras se estiraba y me sonreía— ¡Mi cerebro está a punto de reventar!
—Lo bueno es que ya terminamos…—dije con tranquilidad dedicándole mi mejor sonrisa.
—¡AH! ¡Ya entendí! — dijo con una sonrisa Kaminari para volver a recibir un último golpe con los apuntes justo en la cabeza.
—¡Eres jodidamente lento! ¡Idiota!
Lo bueno es que todo ha vuelto a la normalidad.
—¡Oh lo olvide! — dijo Ashido de la nada, volteándome a mirarle, y despues, abofetearme con una fuerza sorprendente haciéndome retroceder buscando ayuda en Kaminari, que al igual que yo, le mira sin comprender, protegiéndome con un lápiz casi como si fuese alguna espada. Mina se coloca de pie con la mirada de todos en ella— ¡Estoy molesta contigo Kirishima Eijiro!
—¡¿A-Aún?! —Pregunté alterado, notando como Mina toma sus cosas y se dirige a la puerta.
—Se necesita más que una bolsa de suflés para olvidar…— me mira por sobre su hombro con las mejillas rojas y el ceño fruncido, y por reacción, las mías se encienden al entender a que se refiere—. Eso.
Siento las miradas de mis amigos en mí, todas pidiendo una explicación detallada de lo ocurrido. Yo solo siento como mis majillas cada vez comienzan a combinar más con mi cabello, y solo pido al dios existente, que me mate ahora.
La risa estrepitosa de KatsuBro y Kaminari retumban en mi habitación. Yo, me limito a encogerme cada vez más en mi lugar, sintiendo la mirada acusadora de Jirou y como Hanta me consola a medida que palmea suavemente mi espalda.
—Bueno, las cosas pasan por algo— me dice Sero mientras me intenta animar.
—¿Cómo no te diste cuenta que Mina ya estaba en tu casa? — preguntó con molestia Kyoka mientras me miraba regañante.
—¡N-No lo sé! Solo salí del baño y ya estaba en mi habitación— me cubrí el rostro—, me odiara eternamente.
—Jodido despistado— gruñó KatsuBro mientras tomaba los restos de la bolsa de suflé—. La muy maldita devoró todo, bien merecido tenía que viera tu amiguito.
—¡Viejo no es gracioso! — me quejé— ¡Ten compasión de mi alma!
—Es jodidamente gracioso— dijo Bakugo con una sonrisa ladina.
La mano de Bakugo estaba en lo más profundo de ña bolsa de suflés, y con suma inocencia, Kaminari intenta ingresar su mano en uno de los costados de la bolsa, pero KatsuBro mueve los suflés de lugar ganándose la mirada dorada de mi amigo.
—Dame.
—Cómprate la tuya— le dijo mi cenizo amigo al rubio que intentaba robar el resto de suflés.
—¡Oh! ¡Hermano los compré yo! ¡Tú llegaste a solo comer!
—¡Y a enseñarte matemáticas! ¡Perra malagradecida!
—¡Bakugo! ¡D-Dame suflés! — ordenó en un berrinche infantil de rubio amigo. Pero Bakugo lo intenta alejar con su mano bloqueando su rostro
—¡J-Jodete! — le dijo con dificultad mientras Kaminari posaba su rodilla en las costillas de mi Bro— ¡Imbécil! ¡Eres una vaca! ¡Quítate de encima!
—¡Soy peso pluma! ¡No me ofendas!
Dado por obviedad que el estudio ha pasado a segundo plano, dimos por terminada la sesión. La segunda en irse fue Jirou y Kaminari, y al verles alejarse de casa entre la nieve, recordé que hace unas horas atrás, Jirou parecía ciertamente molesta con Midoriya.
Olvidé preguntarlo.
El siguiente fue Hanta, y tras su ida, Bakugo bajó en busca de su abrigo.
—Viejo— sus ojos granate se posaron en mi a medida que acomodaba su abrigo en sus hombros. Estoy… Feliz de verte.
Bakugo meditó un poco mis palabras y de la nada, chasqueó la lengua.
—Obvio que si— dijo con pesadez— ¿Y tu mejilla?
Ladeo la cabeza sin comprender, a medida que veo como mi bro abrocha sus zapatos.
—¡A-Ah! ¡Eso! N-No me dolió—dije alegre recordando el golpe que mi Bro me había dado—. Me han golpeado más fuerte, de eso no hay duda.
—¿EH? — me preguntó con claro fastidio— SI hubiera querido, te hubiera volado los sesos de un golpe.
—Tendrías que ser tan rápido como yo, para poder hacerlo. — dije presumido mientras mi hermano se colocaba de pie.
—Eso me huele a un puto reto.
—¡Ah pues el viernes! Me servirá para entrenar— le digo posando mis puños a cada costado de mi rostro.
—¿Aun no tienen un entrenador de Judo? — me pregunta mientras me mira—. ¿Por qué carajos tardan tanto?
—No lo sé. — respondí con sinceridad—. Pero solo sé que llevo semanas sin entrenar y necesito rápido un entrenador.
Bakugo me mira varios segundos, casi como si mis palabras hubiesen hecho eco en su cerebro.
—¿Ocurre algo? — pregunté curioso.
—No, nada. — me dice mirando en otra dirección—. Solo recordé algo. Me largo.
—¡Bien! — dije animado mientras le veía abrir la puerta—. Que no se te congele el cráneo— advertí divertido, haciendo referencia su corte de cabello.
Bakugo se detiene en el umbral. Sin mirarme, observando hacia el horizonte o quizás el cielo, quizás observando las grises y heterogéneas nubes que cubrían la ciudad. Le miro sin comprender su carácter.
—Kirishima— doy un brinco al escuchar mi apellido, su tono era suave y muy tranquilo. Le observo curioso, es como si en cierto modo pareciere feliz—. Gracias.
Su rostro voltea levemente por sobre su hombro y no puedo evitar estar confundido al verle con una sonrisa suave y muy sutil. Una sonrisa repleta de agradecimiento.
—Si no fueras un bocón… Tal vez yo no estaría aquí. Medité esa mierda muchas veces, en un principio te odie hasta la medula y te iba a matar, pero luego comprendí que…— me dice con una tranquilidad sorprendente, para despues continuar caminando—. Eres… Un buen amigo.
—Gracias…— dije algo perdido.
¿Bocón?
.
El lunes inició.
Hoy solo tenemos el examen de Ingles, mañana será el de matemáticas, el miércoles de psicología y química, el jueves biología y física, y finalmente el viernes acabamos con broche de oro con literatura. Y con eso, acaban los exámenes.
Esta semana será muy pesada, pero no es imposible. Puedo lograrlo.
—Oye, oye— escucho a mis espaldas mientras asomo mi rostro por sobre mi hombro, notando como Kaminari se acerca a Hanta, quien una vez más suspira— ¿Esta bien esta palabra?
—No. ¿Qué es eso? ¿Árabe?
—¡Hermano no te burles! ¡Hago lo mejor que puedo! — chilla lamentándose mientras llora al azabache por su ayuda—. Por favor hermano, déjame copiarte.
—Lo pensaré— dice engreído Sero, regocijándose de las suplicas del rubio.
—Solo es ingles hoy ¿No? — miro a KatsuBro que yace con los pies sobre el pupitre mientras me ve con desinterés.
—Así es, te envié las fechas ayer ¿Las viste?
—Na.
De seguro solo abrió el mensaje para que yo dejara de joderle.
—Lo bueno es que ahora nos toca con Midoriya, la clase será tranquila— digo animado— ¿No?
—Supongo…— me dice mirando al frente—. Estoy jodidamente cansado, ya cállate.
—¿Por qué tan cansado? — pregunté curioso notando las notorias ojeras en sus ojos. Me miró con desagrado con un: No es tu problema, idiota. —¿Por qué te cortaste el cabello?
—Jeanst me empezó a joder el sábado por que tenía el cabello muy largo— se excusó mientras acariciaba sus hebras acomodándose en su pupitre, casi ocultando su rostro—. Ahora cállate, intentare dormir.
—A Midoriya no le gustara que duermas en su clase.
—Si Deku intenta despertarme— asomo uno de sus ojos por sobre la flexión de su brazo—, dile que le meteré un palo en el culo.
—C-Claro, hermano.
Me quedé en mi lugar repasando las clases de Mic, buscando algo que no sepa. Los nervios me comen por dentro, no quiero responder estupideces y que Mic me regañe. Además, si quiero optar a una beca, necesito un promedio mínimo.
Y estoy en la cuerda floja.
—¡Hola a todos!
Sonrío ampliamente levantando la mirada para ver como Midoriya se adentra al salón. Con su típica sonrisa amplia, sus mejillas sonrojadas y su cabello desordenado. Midoriya parece de buenas. Trae su típico chaleco verde y una camisa blanca debajo, su sonrisa es tan suave como de seguro debe ser su suéter.
Me pregunto qué habrá hecho este fin de semana. Ahora que lo pienso… ¿Midoriya tendrá pareja?
—¡Todos a sus lugares! — dice sacando una gran cantidad de hojas de su bolso, borrando mi sonrisa— ¡Es hora del examen!
¿E-Eh?
—E-Es hoy…— dije pálido notando como Midoriya se pasea casi en brincos, como si estuviese feliz, como si estuviese entregando regalos de lado a lado.
—Eres un idiota— miro pálido a KatsuBro que se ha acomodado en su lugar, casi estirándose como un felino.
Midoriya va de lugar en lugar, entregando las hojas a cada uno. Deseando suerte a cada uno a medida que avanza pavoneándose casi como si fuera el mejor día de su vida, dedicando su mejor sonrisa a casa uno como el ángel que Midoriya es.
—G-Gracias— dije al ver como Midoriya dejaba las hojas volteadas frente a mí.
—Mucha suerte Eijiro-chan, usa bolígrafo y no olvides marcar tus respuestas en la hoja de respuestas.
—S-Sí.
Midoriya se voltea revisando sus hojas, y sacando una de en medio de la gran cantidad de hojas, posándola en el pupitre de KatsuBro.
—Mucha suerte Kac…chan…— le miro de reojo notando que Midoriya está observando sorprendido a Bakugo. Mi KatsuBro le mira varios segundos, y noto cierto aire que no me agrada.
Katsuki no dice nada, solo mira directo a los ojos a Midoriya mientras le observa con tranquilidad, casi como si sus miradas estuviesen hundidas.
—Deja de babear— dice con una sonrisa ladina mientras le mira burlón.
Doy un brinco sorprendido ante la impertinencia de Bakugo, eso fue… ¡¿Una insinuación?!. Midoriya queda petrificado ante sus palabras, esperé algún regaño o algo por estilo, pero todo lo contrario, Midoriya se sonroja hasta las orejas tensando sus labios en una línea recta mientras aun mira a Bakugo que ya ha empezado a buscar en su bolso algún lápiz.
—S-Suerte— dice pasando con rapidez al siguiente pupitre.
Me quedo meditando muchos segundos lo sucedido. Algo ha pasado entre ellos y no estoy enterado. Un nudo me invade, y torneo el rostro hacia Midoriya que continua repartiendo los exámenes, solo diviso sus orejas que resaltan ante su potente color.
N-No es justo.
Bakugo… Tuvo contacto con Midoriya fuera de la escuela. Pero ¿Cómo?
— ¡Ese corte te hace ver mayor! ¡Te vez más maduro!
—Es la idea
¿F-Fue por Midoriya?
—Si no fueras un bocón… Tal vez yo no estaría aquí.
¿Bocón? ¿Cuándo he sido bocón?
─Bakugo…─ dije con la mirada baja─. Padece de Trastorno explosivo eminente.
Yo le dije a Midoriya.
Mi cerebro acaba de quebrarse al percatarme de que gran parte de las piezas han calzado. Bakugo está aquí gracias a Midoriya, y es gracias a Midoriya a casusa de que yo le expliqué todo lo ocurrido con su padecimiento y Toga.
Midoriya y Bakugo están mas unidos por mi culpa.
Grito mentalmente.
¿Qué se supone que debo sentir? ¿Felicidad? ¿Miedo? ¿Celos?
Mi amigo esta devuelta, pero… significa que… Para Bakugo, Midoriya es lo suficientemente importante para escucharle y volver a su vida. O… ¡Para Midoriya mi mejor amigo es de tal propiedad para arriesgarse a ir por él!
¡¿A Midoriya le gusta Bakugo?!...
Pero si ese es el caso. ¿Mi Bro siente lo mismo? No. Él odia a Midoriya… ¿No?
Mi mente es un lio.
Necesito respuestas. Ahora.
—Pss— Bakugo mira hacia el frente con desinterés, y sus ojos me observan por el rabillo , mientras deja descansar su rostro en su palma— ¿Viste a Midoriya el fin de semana?
Bakugo arquea la ceja, y me mira con seriedad.
—¿Y por qué mierda respondería tal estupidez? — preguntó en un tono lo suficientemente bajo para que solo yo lo escuche.
—Sí o No.
—No es tu problema.
—¿Por eso te cortaste el cabello? ¿Por Midoriya?
—Kirishima, no me jodas ahora.
—Viejo— dije algo desesperado—. ¿A ti te gust…
—¡Muy bien! ¡Comiencen!
Ambos nos miramos tensos. Bakugo parece molesto por mi insistencia, ciertamente esto comienza a dominarme, necesito hablar con él ahora. Quiero saber qué paso exactamente para que llegaran al punto de que Bakugo bromee de tal modo.
—Viejo, por favor.
Bakugo me mira una vez más, casi como si meditase mi pregunta. Y al momento que Bakugo separo los labios para pronunciar algo, Midoriya nos regañó por hablar siendo que el examen ha comenzado.
—Sea lo que sea— habló Midoriya con tranquilidad—, puede esperar hasta finalizar el examen.
Observo como Midoriya se marcha al frente del salón, con una sola hoja en mano, de seguro corresponde a el examen sobrante ante la ausencia de Todoroki. Miro de reojo Bakugo que ya ha iniciado su prueba, sin mirarme. Suspiro desalentado, así que volteo las hojas y comienzo a leer.
Me sorprendo al ver mi nombre impreso en la prueba. Midoriya es muy detallista.
—Es anti copia chicos—dice Midoriya desde el frente—, así que no intenten nada.
Mi mente divaga, ni siquiera he leído la primera pregunta, y solo puedo ver de vez en cuando a Bakugo, casi como si con mirarle obtuviese la respuesta que tanto deseo. Pero tras varios minutos me auto regaño por mi mente dispersa e intento leer el primer texto.
Mi corazón brinca al leer una noticia de 1950 sobre Anton Geesink en la final de Judo contra Akio Kaminaga. Sonreí levemente, comenzando a leer entusiasmado el tema.
Escucho una risa por sobre mi hombro, miro de reojo y veo como Kaminari intenta contener la risa a medida que lee.
—Kaminari-kun— llamo mi maestro haciendo que el rubio, con una sonrisa, le mirara—¿Todo bien?
—¡L-Lo siento! —dice con una sonrisa ladina— E-Es que es muy graciosos.
¿Gracioso? . Me pregunté confundido ¿Qué tiene de gracioso que Japón perdiera en 1950 contra un Holandés en los juegos olímpicos?
Continúo leyendo, y tras un par de minutos, tras responder las primeras preguntas, mi concentración se desvía al escuchar la corrediza de la puerta delantera del salón. Mis ojos se desvían hacia la persona que ha interrumpido el examen.
Ladeo la cabeza al verle, es un chico alto, con el cabello rapado de ambos costados de la cabeza, la melena de tonalidad albina cae sobre su lado izquierdo, cubriendo hebras pelirrojas que se ocultan en la caída. Me quedo meditando su rostro, su piel es clara, y a causa de que esta de perfil, solo veo que posee los ojos azules y una marca en su ojo izquier…
—N-No jodas— dije al fin identificando al recién llegado.
—Oye ¿Lo conoces? — escucho a mi espalda al rubio.
Midoriya le mira en blanco, y con tranquilidad el estudiante se adentra con su bolso de costado, con la ropa de gimnasia de la escuela. El joven bicolor se acerca a nuestro maestro y sonríe levemente.
—S-Sho-chan— dice al fin Izuku.
—Vengo a hacer el examen.
.
¡Bom! ¡Sho-chan ha vuelto! ¡Y con un estilo totalmente nuevo! ¡Kirishima está perdiendo la cabeza! ¡Bakugo es un hombre de paz! ¡Y Midoriya está atrapado en su mundo perfecto!
¡Eso es todo por hoy! Nos leemos en el próximo capítulo mi gente: ¡El 10 de Mayo! ¡Saludos!
RESPUESTA REVIEWS
Arekusa
¡Boom! De KatsuDeku pasamos a la hermosa amistad de Bakugo y Kirshima, y nuestro pelirrojo al fin nota que las cosas con Midoriya están algo turbias entre Bakugo y el pecoso, y lamentablemente, el pelirrojo es un amor pero los celos pueden transformar a las personas… ¿Qué hará Kirishima? ¡Gracias por leer! ¡Espero que este cap te haya gustado!
MasasinMaze
¡Wa amo esa lógica! ¡Pero no responderé nada! ¡Absolutamente nada! ¡Pero me gustó mucho el tema de las influencias en los principales! ¡Buen trabajo! ¡Ahora dejamos el amor de lado y pasamos a la relación entre Bakugo y el Bakusquad! No podía dejar las cosas tensas entre ellos, Bakugo tenía que bajar la cabeza y aceptar sus errores como un buen peleador que es. ¡Y todo termino bien! Ahora Shoto ha vuelto, y con un nuevo estilo y con planes… ¡Muchas gracias por leer! ¡Espero que ye haya gustado!
Dayoku 13
¡Mucahs gracias por tu consejo! Lamentablemente se hace extenso a causa de que se narran todos los puntos de vista, por lo tanto el mismo día se repite por lo menos tres veces en un capitulo. Aun no decido el máximo de caps, pero siento informarte que será extenso. ¡Muchas gracias por leer!
BIT9
¡Hola! He visto muchos comentarios tuyos en mis One-shots. Me alegro mucho que te gusten y que te animen a leer más de mis historias. Él, Yo, Ellos es mi fic más largo y con más historia, así que me alegro mucho que te haya gustado al punto de leerlo de una vez. Espero que este cap también te guste. ¡Muchos saludos! ¡Y bienvenida a mi mundo! xD
¡Muchas gracias por leer!
¡No olviden sus reviews!
Se despide: Momoleft
